LA NEGOCIACIÓN: DAGHE L´AIGA A LE CORDE! General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

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Colocación del Obelisco en la Plaza de San Pedro en el Vaticano-1586

¡Agua a las cuerdas! Gritaba el capitán Giovanni Bresca.

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El traslado del Obelisco en la Capilla Sixtina

El obelisco que preside la Plaza de San Pedro frente al Vaticano fue traído desde Alejandría a Roma el año 37 por orden de Calígula. Terminó presidiendo el Circo de Nerón situado sobre la colina del Vaticano. Junto al obelisco marca la tradición el lugar donde fue crucificado y muerto San Pedro. En 1586 el Papa Sixto V decidió trasladarlo hasta su actual ubicación. A pesar de la corta distancia la obra era costosa ya que el enorme bloque de granito rojo medía más de 25 metros y pesaba cerca de 350 toneladas.

El 10 de septiembre de 1586 todo estaba preparado. Cerca de 900 hombres, 140 caballos y centenares de cuerdas de cáñamo iban a iniciar una maniobra cuya clave estaba en la coordinación y la máxima atención para entender las órdenes que se iban dando. La plaza pronto se llenó de curiosos y para evitar que el alboroto apagase las voces de mando se ordenó silencio absoluto bajo pena de muerte al que lo incumpliese. Llegó el momento y las cuerdas se tensaron, el esfuerzo aumentaba. Ya a punto de conseguir izar el obelisco, casi vertical, las cuerdas de cáñamo empezaron a echar humo. El silencio era amenazador, un momento más y las cuerdas se romperían, pero todos recordaban el castigo de pena de muerte.

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La maniobra era difícil 25 metros de longitud y 350 toneladas de peso

Una voz rompió el crítico momento: ‹‹Daghe  l´aiga a le corde!››.

¡Agua a las cuerdas! El capitán Giovanni Bresca, avezado marino genovés, sabía que las cuerdas de cáñamo se estiraban peligrosamente hasta romperse. Solo había una solución para evitarlo: echarles agua. Dicho y hecho. ‹‹Acqua alle funi››.

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Plaza de San Pedro con el obelisco

Roto el silencio, izado el obelisco, Giovanni Bresca, capitán genovés, no fue castigado sino que el Papa le recompensó con el derecho a izar la Bandera Pontificia sobre su nave y concedió a su ciudad, Bordighera, y a su familia el privilegio de proveer de manera exclusiva al Vaticano las palmas para la celebración del Domingo de Ramos. Así hasta el día de hoy.

Hoy, aquí, los intentos para izar nuestro obelisco fracasan. Todos guardamos silencio. Cada uno tirando de su cuerda oímos el crujir del cáñamo. Muchas se rompen sin posible sustitución. No tiran en la misma dirección. En la plaza se nota el desorden moral. Todos guardan silencio, incluso cómplice. Decir algo está severamente castigado. El obelisco, lleno de historia, es el símbolo del sacrificio, de la conciencia, la ética y el deber.

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Negociaciones

Es hora de gritar, aún a costa de la vida: ‹‹Daghe l´aiga a le corde››. Es un grito desesperado para que regrese la ética, la conciencia y la razón de Estado. Haría falta un Giovanni Bresca que, sin miedo a las consecuencias personales, pusiese el interés general por encima del particular de partido, incluso del individual.

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Nuestro obelisco de conciencia, ética y deber.

Con negociantes como los actuales no hay quien ponga en pie el obelisco. Habrá que empezar de nuevo. A pesar del daño hecho a la conciencia, a la ética y al deber.

La credibilidad cruje como las cuerdas de cáñamo.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

«A RECLAMAR AL MAESTRO ARMERO» (General Emilio Pérez Alamán)

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Lo que su propio Honor y Espíritu…

Esta frase tuvo su origen en la reforma borbónica de los Ejércitos españoles, con la aparición del fusil como arma del soldado y la creación de la figura del Maestro Armero como especialista para el buen funcionamiento del  mismo. Al igual que ocurre con todo objeto novedoso, bien por sus iniciales imperfecciones o por desconocimiento del soldado, el fusil tenía frecuentes fallos que terminaban en continuas quejas del combatiente ante superiores y compañeros, los cuales, por desconocimiento o por hartura, remitían al quejoso al experto con la consabida frase: “A reclamar al Maestro Armero”.

Habitualmente son tantas las situaciones en que ante distintos problemas no se sabe a quien acudir, o bien quien debe atenderlos no quiere hacerlo o los responsables de tomar una decisión no se atreven a mojarse, que la susodicha frase se viene utilizando desde hace mucho para estos o similares acontecimientos.

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Siempre en combate

Ante la aplicación de la ya aburrida por denostada Ley de la Memoria Histórica, los valerosos y voluntariosos Antiguos Legionarios han ido a reclamar al Ayuntamiento de Madrid por su intención de retirar el nombre del General Millán Astray a una de sus calles. Lo han hecho con una fundada argumentación en busca de una comprensión que, sin duda,  no recibirán por parte de los sectarios y que, a mi juicio, resulta un tanto meliflua y poco enérgica, por lo que me temo que tampoco habría sido del agrado del Fundador de la Legión. (Se cuenta, no sé si fue real, que cuando el Ministro de la Guerra Azaña, en su ley anti militar suprimió, entre otras muchas cosas, una serie de condecoraciones ya concedidas, Millán Astray llevó personalmente al Ministro las que había obtenido y dejándolas sobre la mesa solicitó que se le devolvieran el ojo y el brazo perdidos en combate). Claro que puestos a querer ganar puntos en el Ayuntamiento, también se podría haber recordado a la comisión de expertos (?) que el General fue padrino de boda de Celia Gámez.

El caso es que con muy buenas palabras, foto de familia incluida, la respuesta no ha sido otra que “A reclamar al Maestro Armero”

Con tal contestación, los Antiguos Legionario, entre los que me honro estar como Legionario de Honor, nos encontramos como aquellos soldados del Rey Felipe V que en el momento crucial del combate se les estropeaba el fusil, teniendo que usarlo al final como maza mientras mascullaba: Y ahora, si vivo, “A reclamar al Maestro Armero”.

Pero antes de que llegaran estas dos ocasiones para mencionar la susodicha expresión, ha habido otra intervención, o no, en la que de no haberse utilizado la famosa y multiusos frase, posiblemente se habrían ahorrado las ya mencionadas en el caso concreto del General Millán Astray

Me refiero a la lenidad con la que han actuado  los máximos responsables ante  esta ley de la discordia con afán de enfrentamiento entre españoles, lo que ha permitido que sea aplicada con total falta de rigor y mero revanchismo.

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Veteranos Caballeros legionarios

Consecuencia de tal blandura es la decisión del Ayuntamiento de retirar del callejero madrileño nombres de personas y  organizaciones  que cumplieron con su deber, aunque fuera en la situación indeseable que enfrentó una mitad de los españoles  a la otra mitad, motivada  por el desmoronamiento palpable del Estado y que no debe repetirse.

Si nos fijamos en la deshonra que pretende realizar  el sectarismo municipal con la memoria de militares y Unidades, desconocidas desafortunadamente por la mayoría de los madrileños, resulta poco alentador que solo sea denunciada por particulares, como es este el caso, y por asociaciones de Veteranos  como la Hermandad de Antiguos Legionarios, División Azul y otras.

Sin lugar a dudas, la adopción de actitudes más firmes por parte de los poderes Ejecutivo y Legislativo y de los máximos responsables de las Fuerzas Armadas resultarían más eficaces y evitarían escenarios como los arriba expresados.

Para ello, les bastaría con limitarse a concatenar unos artículos de las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, redactadas y aprobadas por el Legislativo, después de corregir la propuesta por la Comisión castrense,  publicada como Real Decreto Ley por el Ejecutivo (Ministra de Defensa Chacón) y obligados a cumplirlas y hacerlas cumplir por los Mandos Militares. Con esa mínima redacción se puede presentar la argumentación oficial que desmontaría las pretensiones  municipales.

En esta dirección, si el militar tiene en consideración que debe: “Propiciar, con su actuación, que la justicia impere en las Fuerzas Armadas de tal modo que nada tenga que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad”, no tiene que dudar en exponer abiertamente “los principios éticos y reglas de comportamiento definidos en las Reales Ordenanzas” en las que se expresa explícitamente que: “ La dignidad y los derechos inviolables de la persona son valores que tiene obligación de respetar y  derecho de exigir” y “en ningún caso los militares estarán sometidos ni someterán a otros a medidas que supongan menoscabo de la dignidad personal o limitación indebida de sus derechos”.

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Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas

 Por las premisas expresadas en el párrafo anterior, recogidas en las Reales Ordenanzas que a todos obligan, no parece que sea lo más adecuado la falta de una respuesta, equilibrada y con igual publicidad, del Mando a la  intención del Ayuntamiento madrileño de agraviar injustamente  el artículo 21  de las mismas que señala claramente que: “Los miembros de las Fuerzas Armadas se sentirán herederos y depositarios de la tradición militar española. El homenaje a los héroes que la forjaron y a todos los que entregaron su vida por España es un deber de gratitud y un motivo de estímulo para la continuación de su obra”.

 Por lo tanto, se hace necesario que por los cauces establecidos o por su propio honor y espíritu,  la Institución  Militar actúe con decisión  ante la agresión a su Código de Conducta y no se limite a utilizar, ante la situación provocada, la consabida respuesta de:

“LAS   RECLAMACIONES AL MAESTRO ARMERO”

 Emilio Pérez Alamán Teniente General (R)

MONTE ARRUIT Enrique Vidal de Loño. General de División (R.)

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Monte Arruit

Escribo estas líneas a caballo de los últimos días de julio y los primeros de agosto.  Fue en esta horquilla de tiempo cuando, hace 95 años, en el antiguo Protectorado de España en Marruecos, un contingente de soldados españoles vivió la triste odisea de Monte Arruit, que se puede considerar el último capítulo de los trágicos acontecimientos conocidos como Desastre de Annual.

El 22 de julio de 1921 se había iniciado la retirada de Annual. Esa mañana, la columna abandonó el campamento, comenzando la penosa marcha por Izumar y Ben Tieb, hasta llegar a Dar Drius. El día 23 la retirada continuó, cruzando el cauce del río Igan,  siempre con el heroico apoyo de los jinetes del Alcántara, hasta alcanzar Batel y Tistutin, donde quedaron refugiados y cercados durante cinco días. En la madrugada del 29 de julio se marchó hacia Monte Arruit. Cuando la columna llegó a poca distancia de su puerta,  fue hostilizada duramente por los cabileños rebeldes, resultando enormemente dramática la entrada en la posición.

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La posición de Monte Arruit. El honor y el valor de un sacrificio

Ya dentro de Monte Arruit, algo más de 3.000 soldados -los supervivientes de la retirada, mas quienes ya guarnecían la posición- quedaron sometidos a un penoso asedio, que duró doce largos días, en los que no cesaron de recibir intenso fuego y asaltos del enemigo, que fueron  rechazados bravamente. Había que ir a traer agua fuera de la posición, pero las aguadas resultaban sangrientas, al estar completamente batidas por el enemigo. La dureza de las condiciones de aquel cerco, cada vez con más heridos, más muertos, en unas condiciones de un patetismo atroz, resulta muy difícil de imaginar en toda su extensión y en todo su horror. Sin embrago, durante esos doce días, los defensores de Monte Arruit, agotados hasta el extremo, exhaustos, casi espectros, se comportaron con un coraje, una abnegación y un heroísmo encomiables, resistiendo lo indecible, con honor y bravura, en medio de increíbles penalidades.

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El general Navarro 2º Jefe de la Comandancia de Melilla

Al final, no quedaba ni una gota de agua, ni víveres, ni medicinas, ni casi municiones.  Ni fuerzas, ni esperanzas. Estaban abandonados a su suerte. Lo único que continuaba era el intenso fuego enemigo. Y la sed espantosa. La resistencia era insostenible. El general Navarro, autorizado por sus superiores, parlamentó con los notables moros. Se pactaron unas condiciones. Se acordó que se entregaría el armamento y que los españoles saldrían libres, siendo escoltados hasta la misma Melilla. Era el 9 de agosto de 1921. Hace ahora 95 años. Se preparó todo para actuar según lo convenido. Se organizó el transporte de los heridos. El general -herido en una pierna y apoyado en un bastón- y un pequeño grupo fueron conducidos por los jefes moros a las inmediaciones de un edificio próximo. Y en ese momento se produjo la traición. Hordas de rifeños irrumpieron en la posición y comenzaron a disparar contra las tropas, agotadas, desarmadas e indefensas. Algunos que todavía no habían entregado el armamento, se defendieron con arrojo hasta morir. La matanza fue cobarde, salvaje, vil. Una verdadera carnicería. Muy pocos consiguieron escapar. Y simultáneamente, el pillaje y el saqueo. El general Navarro y unos cuantos más fueron apresados y llevados a Axdir, el feudo de Abd el Krim. Allí se les fueron uniendo prisioneros de otras posiciones, hasta sumar alrededor de 500, de los que sobrevivieron unos 300, que serían liberados 18 meses después, tras un largo y penoso cautiverio.

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Cadáveres en Monte Arruit

En el campo de Arruit quedaron esparcidos los cadáveres de más de dos mil seiscientos soldados españoles. Algunos de ellos mutilados y con muestras de haber sido cruelmente torturados. Allí permanecieron, insepultos, hasta que dos meses más tarde, las tropas españolas que a finales de octubre reconquistaron la posición, se encuentren con el dantesco y macabro cuadro. Identificaron a los que pudieron y a todos les dieron cristiana sepultura. Se hizo en una fosa común con una única cruz, la que fue conocida como la Cruz de Monte Arruit. Años más tarde los restos fueron trasladados al Panteón de los Héroes del cementerio de Melilla, donde reposan en la actualidad. Un poema de Goy de Silva resalta allí  que «…no hay en la tierra templo funerario de mayor emoción que esta tumba gloriosa…»

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Goicoechea y Abd el Krim Negociación liberación prisioneros

La Historia es una gran maestra, si se estudia desapasionadamente y se tiene el ánimo presto a aprender. La guerra en el Protectorado de España en Marruecos es rica en enseñanzas. Dentro de ella, del derrumbamiento de la Comandancia General de Melilla, de sus causas y de sus consecuencias, se pueden obtener muchas lecciones. En todos los niveles: táctico, operacional y estratégico. Y también en el político; muchas e importantes. Lo cierto es que los trágicos acontecimientos sucedidos durante la retirada de Annual constituyeron, sin lugar a duda, un verdadero desastre. Cuando en unos pocos días un ejército tiene cerca de ocho mil muertos, pierde el control de todo el territorio que se había ido ganando a lo largo de años y queda al borde del colapso total, los hechos no pueden calificarse de otro modo. Hubo errores; muchos y graves; de lo contrario, no hubiese ocurrido el desastre. Y hubo dejaciones; en todos los niveles, no sólo en el de las tropas que estaban sobre el terreno; desde allí hasta los altos despachos, hubo desidias imperdonables. En aquel turbión de acontecimientos, hubo, por desgracia, conductas viles y deshonrosas. Pero no olvidemos que también las hubo heroicas. Y mucho. Lo que ocurre es que las dimensiones de la tragedia y la magnitud de los errores las dejaron en un segundo plano. Pero en este escrito quiero resaltar que, en medio de aquel drama, hubo muchos que supieron cumplir con su deber de manera ejemplar. Y merecen nuestro recuerdo.

En los últimos años de mi vida militar activa he tenido el privilegio de poder hablar de algunos de estos héroes en varias ciudades españolas. Y ahora aprovecho la amable hospitalidad que me brinda el blog del General Dávila para también escribir sobre ellos. Hoy lo hago sobre los mártires de  Monte Arruit. Pero hay muchos más. Espero poder seguir ayudando a recordarlos. Es, sencillamente, una cuestión de gratitud a su generosidad.

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Toque de Oración

Solía terminar aquella charla sobre lo héroes de Annual resaltando que, en los acuartelamientos e instalaciones militares, se finaliza el día con el arriado de la Bandera  y el toque de oración en recuerdo de los soldados que dieron su vida por España. Este homenaje a los que «con su sangre la empresa rubricaron y con su esfuerzo la Patria engrandecieron» también tiene lugar en muchas ceremonias militares. Lector: cuando tenga ocasión de presenciar alguno de estos emotivos toques de oración, humildemente le sugiero que, desde el silencio de su corazón, eleve la suya, o al menos tenga un recuerdo hacia aquellos soldados que, en circunstancias difíciles, actuaron con honor y dieron su vida por la Patria. Quizás desde allá arriba, con su deber cumplido con creces, aquellos héroes agradezcan también la oración, el recuerdo y el noble reconocimiento de sus compatriotas.

Enrique Vidal de Loño

General de División (R.)

MILLÁN-ASTRAY Y LA INTELIGENCIA Coronel Juan Ignacio Salafranca Álvarez (R.)

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Desfile de La Legión. Fue su fundador el general Millán-Astray

En la loca ofensiva amparada en una Ley que nunca debió existir, el ayuntamiento de Madrid ha arremetido contra una serie de personajes a quienes sus antecesores consideraron merecedores de figurar en el callejero de la capital de España.

Prescindiendo de lo costoso e innecesario de la medida, cuando hay una multitud de problemas a los que nuestros ediles se han mostrado incapaces de solucionar y, por el contrario, han conseguido agravar en muchos casos; como siempre que el sectarismo sustituye a la razón, se han cometido graves errores que se han tratado de solucionar nombrando una comisión de “expertos”.

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Calle del General Millán-Astray fundador de la Legión española

Pero si malo es de por sí el sectarismo, cuando a él va unida la ignorancia los resultados llegan a ser catastróficos. Aunque la desaparición del callejero de nombres que hicieron por su Patria mucho más de lo que cualquiera de los que han aprobado la medida pudieran hacer jamás, y que por ello bautizaban a nuestras calles para ejemplo de generaciones venideras en unos valores que, aunque la ignorancia y sobre todo la mala fé de alcaldesa y concejales traten de hacer desaparecer, son cada vez más necesarios en una sociedad huérfana de ellos, la sustitución propuesta por otros nombres denota ese sectarismo y, en el caso del General Millán-Astray una ignorancia supina.

Se ha propuesto sustituir su nombre por el de la inteligencia, cualidad de la que por carecer de ella resulta ajena a los cobardes que pretenden ganar ochenta años después una guerra que nunca conocieron, en la que lucharon hombres movidos por ideales contrapuestos por los que muchos entregaron sus vidas, cosa que no parecen estar dispuestos a hacer quienes apoyan tan poco necesaria medida.

Resulta claro que al contraponer los nombres de Millán-Astray e inteligencia, se vuelve al tópico del incidente que enfrentó al General con Unamuno el 12 de octubre de 1936 en la Universidad de Salamanca y que ha sido multitud de veces aireado, la mayor parte de ellas de forma inexacta y otras tantas, falseado de forma torticera.

Pero aquí es donde aparece la ignorancia al tratar de presentar a Don José Millán-Astray y Terreros como el paradigma de la brutalidad, cuando en el mencionado incidente la brutalidad estuvo más bien en el lado de Don Miguel de Unamuno, al burlarse de las mutilaciones de un glorioso militar, sufridas al servicio de su Patria.

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Calle de los Caídos de la División Azul

Pero es que además si de algo se pudiera acusar a Millán-Astray, no sería de falta de inteligencia, pues además de ser uno de los militares más ilustrados de su época, diplomado de Estado Mayor, brillante profesor de la Academia de Infantería con un perfecto dominio del francés y comisionado en los teatros de operaciones de la Guerra Europea, su labor de organización abarca logros tan impresionantes como la creación de La Legión, de cuya efectividad seguimos siendo testigos en las actuales misiones internacionales; la organización de la propaganda del bando Nacional, con la inclusión de Radio Nacional de España o la del Benemérito Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria, que otros sectarios hicieron desaparecer con perjuicio de muchos y sin beneficio para nadie.

Si para todo esto se necesita una inteligencia excepcional, ésta es también necesaria para el perfecto conocimiento del alma del soldado que le hizo redactar un Credo Legionario que noventa y seis años después sigue haciendo de La Legión una Unidad Militar de la mayor eficacia.

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El Credo de la Legión Espíritu y Mística legionaria

Esto último lo saben tan bien los enemigos de ella que, durante años han sido constantes los intentos para modificar e incluso hacer desaparecer un arma tan eficaz para mantener el Espíritu de La Legión.

Todas estas reflexiones considero que serán inútiles para evitar la consumación del despropósito, pero no quería dejar de hacer constar los males que provoca la suma de sectarismo e ignorancia, potenciadas además por la cobardía.

 

 

31 de julio de 2016, festividad de San Ignacio de Loyola, Santo y militar

Juan Ignacio Salafranca Álvarez

UNA COMISIÓN SECTARIA José Ángel Armada Sarriá General de Brigada Inf (R)

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El General Millán-Astray

Como aplicación de una ley inicua, la ley de memoria histórica, no se podía esperar nada bueno de la decisión tomada por el gobierno del Ayuntamiento de Madrid sobre la reestructuración del callejero de la capital.

Inicialmente, siguiendo las instrucciones de una indocumentada y sectaria concejala, se trataba de borrar todos los nombres y hechos recogidos en el callejero como memoria de personas y acontecimientos dignos de recordar, ligados al bando nacional durante la guerra de Liberación. Por supuesto se debía respetar todo lo que se refiriera al bando republicano, como las calles de Pasionaria o Santiago Carrillo, por ejemplo.

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Largo Caballero

Es necesario quitar los recuerdos de un bando pero no los del otro, y ahí tenemos las estatuas de Indalecio Prieto y de uno de los más grandes culpables  de la guerra como Largo Caballero.

¡Todavía hay quien sostiene que esa inicua ley buscaba la reconciliación!.

Pues bien, inicialmente el grupo de trabajo encargado de la reestructuración del callejero cometió tantos desmanes y equivocaciones que dejó en el más absoluto ridículo a la indocumentada y sectaria concejala y debió disolverse.

Para solucionar el entuerto y dar una apariencia de seriedad y altura intelectual al trabajo, la alcaldesa Carmena, antigua jueza tan preocupada por los etarras,  separó a la concejala del asunto y nombró una comisión presidida por una antigua amiga suya, la Sra. Sauquillo, e integrada por sesudos personajes, de los que se hubiera podido esperar otras propuestas más coherentes con su anunciada idoneidad.

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Comisión de…(?)

Esta comisión ha terminado su trabajo y ha elevado su propuesta que deberá verse en el Pleno.

Por supuesto que ha seguido el mismo camino que la anterior comisión, rectificando algunos errores palmarios.

Todos los nombres que se proponen borrar del callejero pertenecen a personas que, nosotros los militares, hemos tenido como ejemplos de heroísmo y liderazgo. Pero existe una que quiero destacar como antiguo legionario. Por supuesto que, como dice  el General Dávila, no soy yo el más indicado para defender  la figura del General Millán Astray, pero no puedo evitar  el hacer ver a esos indocumentados de la comisión unos cuantos rasgos de la figura de un héroe.

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Tal vez no sepan esos ilustres miembros de la comisión que el General Millán Astray, como resumen, empezó defendiendo a España en Filipinas con 19 años y que consiguió allí cuatro condecoraciones por méritos de guerra. Posteriormente se incorporó a la guerra en Marruecos donde fue condecorado innumerables veces por méritos en combate, consiguiendo además la Medalla Militar Individual, ascendió por méritos de guerra a Comandante, a Coronel y a General y tuvo cuatro heridas graves  que le dejaron tuerto y manco. Combatió en las mejores unidades como Policía Indígena y Regulares y fue alabado por el nada sospechoso Arturo Barea en “La forja de un rebelde”. Todo esto, señores, antes de nuestra guerra.

Este resumen es obligado para referirme al aspecto que deja en verdadero ridículo a esa tan sesuda comisión. Me refiero a que han cometido la  simpleza y bellaquería de poner como alternativa a la calle del General Millán Astray  la de la INTELIGENCIA.

Seguramente se creerán muy ingeniosos haciendo referencia a un hecho ocurrido en Salamanca, en plena guerra, entre Unamuno y el General. Esa versión cuya falsedad ha sido demostrada por numerosos autores y testigos, ha sido el mantra de la izquierda para hacer del General el clásico militar bárbaro e inculto, paradigma de la violencia e incultura.

Pues bien, hay que decirles, sin mucho detalle, que el General Millán Astray era un oficial de Estado Mayor, verdadero Doctorado  del Ejército, que fue profesor de la Academia de Infantería, Gentilhombre de SM. El Rey, que escribió artículos en ABC y en la Revista de Tropas Coloniales, que era asiduo conferenciante en diversos foros de la capital, que dominaba el idioma francés, que fue condecorado por Francia, Argentina, Chile, Uruguay , Méjico, Cuba y USA, y que según Gárate Córdoba “es uno de los tratadistas y escritores militares más prestigios de su tiempo”.

FOTO 3. CARTEL DE RECLUTAMIENTO DE LA LEGION

La Legión La unidad que España necesitaba

Pero es que, además, fundó Radio Nacional de España y el Benemérito Cuerpo de Mutilados de guerra por la Patria y , sobre todo, fundó, organizó y mandó La Legión española, dándole su impronta, su credo y su ejemplo, siendo el referente absoluto para todos sus subordinados.

¡Que me diga la comisión si eso es producto de un inculto y un bárbaro!

Pero hay una propuesta que refleja el espíritu de esa comisión impresentable, es que proponen para el nombre de una calle el del Tte. Castillo.

Este personaje, condenado por un consejo de guerra en 1934 durante la Revolución de Asturias, fue el que aprovisionaba de armas, organizaba e instruía a las juventudes socialistas antes de la guerra y el sospechoso de disparar y herir al joven carlista José Llaguno Acha reprimiendo una manifestación.

Para la comisión este personaje es un ejemplo que merece una calle.

  ¡Qué ridículo y qué disparate!

   JOSÉ ÁNGEL ARMADA SARRIÁ

                                                   GENERAL DE BRIGADA DE INFANTERÍA (R.)

VISUS MILITIS ESPAÑA NO PAGA TRAIDORES (GENERAL CHICHARRO)

 

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Viriato

ESPAÑA NO PAGA TRAIDORES

domingo 7 de agosto 2016

El soldado no entiende del incumplimiento de las normas que ha jurado defender; va en la esencia de su ser.

El soldado ha jurado o prometido hasta dar su vida si la Patria lo requiriera.

El soldado hoy se siente confuso ante el panorama que vislumbra desde la atalaya en la que los años le han colocado: una Patria en vías de desmembramiento por la traición de unos y el relativismo de otros.

El soldado solo entiende de sentimientos por los que muchos de los que nos antecedieron vivieron y murieron: ideales hoy muchas veces traicionados.

Traición a España y a la Constitución es lo que se exhibe en el parlamento autonómico catalán y traición a aquellos que nos antecedieron es lo que nos demuestran quienes relativizan la pérdida de honra y honores que los españoles les otorgaron y que hoy les quieren arrebatar.

El  viejo soldado confía, no obstante, en que el poso de la semilla que él, a lo largo de muchos años sembró, renazca en la juventud española y vuelvan vientos de esperanza.

Sí, España no paga traidores.

General de División Infantería de Marina Juan Chicharro Ortega (R.)

LA ATRACCIÓN DE LA MUERTE (General de División Juan Chicharro Ortega)

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Victor Barrio

Desafortunadamente el pasado día 29 de julio, Víctor Barrio, torero segoviano de 29 años, falleció en la plaza de toros de Teruel a causa de una brutal cornada en el pecho que le infirió el tercer toro de la tarde. Este hecho, que ha levantado una enorme polémica sobre el mundo de los toros, me ha llevado a reflexionar sobre la atracción que la muerte tiene sobre el ser humano en general, pero muy especialmente sobre los que habitamos en esta piel de toro.

A ver, si hablamos de toros, pregunte Vd. sobre los toreros más conocidos y pronto observará que la respuesta más común nos recordará a Manolete y a Paquirri, ambos muertos o caídos en “acción”. Al aficionado en general apenas le interesan las faenas que no impliquen el riesgo de la cornada, es decir la lucha con la muerte, y si después  pregunta por los toreros vivos más populares verá como le citan a José Tomás o tal vez a Padilla. Y ello porque al margen del arte que despliegan con la muleta, es el “heroico” desprecio que muestran por la vida, o sea el coqueteo con la muerte, lo que atrae la atención del espectador celtibérico.

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Numancia

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Sagunto

En otro ámbito como, por ejemplo, en el de la historia patria, encontramos ejemplos que apoyan mi argumento; así, si nos remontamos a 2.000 años atrás pocos acontecimientos tienen tanta fuerza como las heroicas defensas de Numancia o Sagunto donde, en lucha contra romanos o cartagineses, el mayor orgullo de los celtibéricos fue sin duda – por extraño que parezca – la muerte de todos sus habitantes. No pregunten al vulgo por otros hechos históricos de la época porque el español medio no va a saber responderle.

Y si nos referimos al ámbito naval haga Vd. la prueba de preguntar sobre aquellos hechos navales donde la victoria de la Armada española sea un hecho histórico relevante. Ya le anticipo que salvo en el caso de Lepanto pocas respuestas va a tener y ello a pesar de que es difícil pensar que se pueda haber  sostenido  un imperio en América y Asia sin la eficaz acción de una Armada como la española. Es evidente que hubo muchas victorias en 400 años, pero en la memoria histórica de nuestro pueblo perduran sobre cualquiera de ellas, y, además curiosamente con gran orgullo, acciones trágicas como las de Trafalgar o Santiago de Cuba, que, dicho sea de paso, fueron auténticos desastres.

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Trafalgar

Nada parecido a lo que uno puede encontrar en otras culturas como, por ejemplo, en la británica, donde cualquier signo de derrota es borrado. Así, la descomunal derrota y desastre de Vernon, en Cartagena de Indias, no existe en la historia de la “Royal Navy”. Con motivo de una visita de agregados navales al museo naval me llamó la atención  que, cuando el guía español nos mostraba un cuadro donde se ve a Blas de Lezo derrotando y capturando una fragata inglesa, un Capitán de Navío inglés intervino y nos dijo que la fragata “Stanhope”( la del cuadro)  no había existido nunca en la lista de buques de la Armada inglesa.

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El Alcázar de Toledo

Y si nos trasladamos a épocas más recientes, por ejemplo, a la guerra civil del 36/39, verá que entre los afines al bando nacional pocos le hablarán de la batalla de Brunete o del Ebro sino más bien de la heroica defensa del Alcázar de Toledo, mientras que en el bando republicano pocos le hablarán o sabrán de la batalla de Guadalajara o de Teruel pero todos se enorgullecen de la defensa de Madrid, del famoso “no pasarán”. Siempre, en todos los casos, la muerte como final de la lucha y no de la victoria.

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Carga del Rgto. Alcántara

Otro ejemplo: hace ya tres años que el Gobierno concedió la Cruz Laureada de San Fernando al Regimiento de cazadores de caballería Alcántara por su heroica actuación, hace 90 años, en la protección de nuestras tropas tras el desmoronamiento de las posiciones en Annual. Heroica acción donde las haya. Llama la atención, sin embargo, que un Regimiento, que tiene un  glorioso historial de victorias y brillantes intervenciones, pase fundamentalmente a la historia por la que fue su mayor derrota. De nuevo la gloria en la muerte que no en la victoria.

Por otro lado si repasamos las letras de  nuestros himnos o canciones patrióticas encontramos en todas ellas alusiones continuas a la muerte y a su símbolo; algo que ya les anticipo es difícil encontrar en los similares de otras naciones salvo en las de los países hispanoamericanos donde se intuyen las influencias propias.

Se queda uno atónito cuando oye cantar a los infantes de marina con orgullo que ”morir por ella (la patria) es nuestra obligación” o que ”por la patria es deber del español la sangre derramar“. ¡Caramba! Siempre canté este himno a grito pelado pero he de confesar que en mi fuero interno pensaba que realmente mi obligación – llegado el caso – era luchar con valentía, honor y vencer; pero de ahí a que mi obligación fuera el morir, pues he de decir que es algo confuso. Oiga, si la muerte llega, pues, mala suerte, pero de ahí a que se tenga que morir uno por obligación pues me parece que no; una cosa es estar dispuesto a dar la vida por un ideal y otra por obligación.

No sigo pero repase Vd. las letras de nuestros himnos militares y verá la continua alusión a la muerte y al deseo del soldado español de alcanzarla. Si es con gloria, claro está. Les aseguro que es una peculiaridad de nuestro carácter que difícilmente encontrará en canciones inglesas, francesas o americanas.

No parece lógico, pero es un hecho que el celtíbero tiene un sentido trágico de la vida, algo que llama poderosamente la atención del foráneo, tal como la de aquél agregado militar británico que un día quiso saber la razón de tanta alusión a la muerte en nuestros himnos y actos militares.

lozoya

Lozoya

Sin duda hoy escribo influenciado por el entorno en el que me encuentro, en las tierras del valle del Lozoya, donde abundan restos de asentamientos humanos prehistóricos, de los antiguos pobladores ibéricos fascinados ya por el más allá desde entonces según se deduce de lo encontrado…

General de División de Infantería de Marina Juan Chicharro Ortega (R.)

VIGILANTES EN LAS CUMBRES Descanse en paz el soldado Rubén Rangel Vizuete (Cazador de Montaña) (General de Brigada Adolfo Coloma Contreras)

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Boina de las Unidades de Montaña

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Coll de Ladrones

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Fuerte del Portalet

Si tienen ocasión, háganlo. Desde luego yo se lo recomiendo. Por su valor paisajístico, por su historia y tradición militar y por sus recursos turísticos, hagan el recorrido que entre la  preciosa ciudad de Jaca donde el Río Aragón, que da nombre a toda una región, gira sobre sí mismo para abrazar la Canal de Berdún; y la ciudad francesa de Olorón de Sainte Marie bañada por el Río Aspe. Degusten su delicioso pacharán elaborado a base de arañones, esas endrinas que dan nombre a al Valle de Canfranc. Y reparen en la asombrosa similitud que representan los fuertes de Coll de Ladrones, en la vertiente española y el de El Portalet, en la francesa. Imponente mole en medio del valle el fuerte español y excavado en la ladera este del  Aspe el francés

No hace falta mucha explicación para entender la existencia de tan formidables y veteranas fortalezas. Vigilan ambas el Puerto de Somport. Uno de los escasos pasos de montaña de esa impresionante barrera que forman los Pirineos, con sus cientos de picos escarpados, inexpugnables que al este y oeste del paso se extienden desde el Golfo de Lión  hasta el de Vizcaya.

Los Pirineos que han sido el escenario habitual, la casa por excelencia de nuestras excelentes unidades de montaña, también han sido el sepulcro de muchos buenos soldados, cazadores, artilleros, zapadores de montaña que han dejado lo mejor de sí mismos: ilusión, juventud en muchos casos, oficio  y amor al servicio y a la montaña en todos ellos. Ha sido el caso del Cazador de Montaña Rubén Rangel Vizuete, de la compañía de Esquiadores-Escaladores del Regimiento de Cazadores de Montaña Galicia 64, que el pasado día 2  perdió la vida en acto de servicio, mientras se adiestraba en prácticas de escalada en la zona de Canfranc.

La Cantera de Canfranc, una de las escuelas de escalada donde nuestros montañeros se inician en esta especialidad antes de lanzarse a las prácticas de vida, movimiento y combate en alta montaña estival, de la misma manera que en invierno practican el movimiento sobre esquíes, la supervivencia en terreno nevado o el rescate en aludes ha sido el escenario del infortunio. Un accidente fortuito e imprevisible, como el desprendimiento de unas rocas ha acabado con la vida de Rubén y ha dejado cinco heridos más que afortunadamente ya se están recuperando.  Y es que la montaña impone unas condiciones de dureza que se suman a las del propio adiestramiento militar llevándolo a situaciones a veces extremas.

Desde luego, no soy yo el soldado más adecuado para ensalzar el valor de las unidades de montaña. Otros con más experiencia, merito y capacidad lo harán  mejor. Pero sí quiero dar testimonio de su dureza como testigo directo en mis dos breves pero intensos destinos en estas unidades. De capitán, al mando de una compañía de cazadores de montaña en el Batallón Cataluña IV en Berga y de comandante en el Cuartel General de la Brigada de Cazadores de Montaña LI en San Sebastián.  Las Unidades de Montaña son formidables escuelas de mando.

FOTO 4. El ayer de las unidades de montaña

El ayer de las Unidades de Montaña

Después de nuestra “incivil” guerra de 1936 – 39, en plena convulsión bélica europea, llegó a haber en el Ejército hasta 36 Batallones de Cazadores de Montaña, más los consiguientes apoyos de Artillería, Ingenieros y abastecimientos. Prácticamente todos los valles pirenaicos contaban con algún destacamento de montaña.  Irún en Vascongadas, Elizondo, Belagua, Estella, o Burguete en Navarra. Batiellas, Sabiñánigo, Biescas, Barbastro o Benasque en Aragón. Viella, Seo de Urgell, Berga, Puigcerdá, La Collada de Tosas, o Figueras en Cataluña, son algunas de las muchas poblaciones que albergaron guarniciones de montaña.

FOTO 5. Las unidades de montaña en la actualidad

Las Unidades de montaña en la actualidad

Desde entonces, en todos los planes de reorganización (léase de reducción) del Ejército, las unidades de montaña han sido las auténticas sufridoras, particularmente tras el ingreso de España en la OTAN. Con todo y con ello, los más viejos  hemos conocido dos Divisiones de Montaña (Urgell al oeste y Navarra al oeste) más una Brigada de Alta montaña, desplegadas en el Pirineo.  Si comparamos  tales especializados efectivos con los cuatro únicos batallones de cazadores que permanecen en la actualidad:   BCZM Montejurra en Aizoain , BCZM Pirineos en Jaca, BCZM Barcelona en la ciudad condal y el BCZM Badajoz en San Clemente de Sasebas,  se constata la dramática reducción de efectivos de montaña. Y nos encaminamos a un horizonte en el que solo sobrevivirá un único Batallón de Cazadores, el de Jaca, con una compañía de esquiadores escaladores y algunas compañías con adiestramiento en terreno montañoso dispersas entre las brigadas polivalentes.  ¡Menos mal que subsiste la casa madre! La Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales.

El curso que especializaba a los oficiales y suboficiales del Ejército para el desempeño del mando en tan exigentes unidades, solo comparable en extensión y dureza al de operaciones especiales, llegó en tiempos pretéritos a durar dos años. En la actualidad ha perdido mucho atractivo entre nuestros jóvenes mandos ya que no ven muchas expectativas de destino en las unidades para cuyo mando se les capacita.

Pero si es cierto que, a efectos estratégicos, los Pirineos han perdido una parte de su valor defensivo, no es menos cierto que la geografía española, incluyendo los archipiélagos, es muy montañosa. Basta recordar la reflexión que el tratadista británico Lidell Hart realizó en torno al General Arthur Wellesley, el Duque de Wellington, quien en sus cabalgadas por España durante la Guerra de la Independencia (para ellos “the Peninsular War”)  trataba siempre de adivinar lo que había “al otro lado de la colina” detrás de cada collado o vuelta del camino, lo que habla del carácter montañoso de nuestra Iberia. Y si nos referimos a nuestras operaciones en el exterior, las Unidades de montaña han demostrado su especial valía y aportado un plus de capacidades en escenarios como Bosnia Herzegovina o Afganistán. FOTO 6

En cualquier caso, volviendo al principio  les recomiendo el recorrido que les he propuesto. Pero al pasar por Canfranc, se lo ruego, tengan un recuerdo para Rubén  Rangel, para su familia, para sus compañeros de armas, para todos los soldados sin distinción de empleo que han dejado su vida en aquellas solitarias cumbres.

….Atrás quedan los valles del odio y del rencor.

Arriba las montañas que son nuestra ilusión.

¡Qué bella es la montaña! Donde poder cantar

Canciones de esperanza en la grandiosa soledad…

Seguro que cantó Rubén en más de una ocasión, a la belleza de las montañas, a la ilusión y a la esperanza. Ilusión y esperanza que la montaña la ha arrebatado. Pocas palabras y menos explicaciones se le pueden dar a unos padres que han visto truncada la vida de un hijo a los 25 años de edad. Pero al menos les quedará el consuelo de que murió haciendo lo que le gustaba: servir a España, en las filas del Ejército, en una de sus mejores unidades, en la montaña.

Musiten pues a su paso un oración, cualquiera. Pero si la recuerdan recen a Dios como lo hacen los soldados de montaña:

«Señor Dios de las montañas

Señor Dios de los azules cielos

Señor Dios de las nieves y los hielos

Protege a los que guardan

la paz de España en solitarias cumbres»

foto 7 . Ruben Rangel Vizuete

Rubén Rangel Vizuete

Cuando se pasa lista en una compañía, escuadrón o batería, al oír su nombre un soldado responde ¡presente! Pero cuando ese soldado deja la compañía para siempre porque es Dios quien le reclama, son sus compañeros los que responden por él:

Cazador de Montaña Rubén Rangel Vizuete:

¡¡¡¡PRESENTE!!!!

Adolfo Coloma

General de Brigada (R) del Ejército

A VUELTAS CON EL VALOR Y LA INTELIGENCIA General de División Adolfo Coloma Conteras (R.)

FOTO 1 el blocao de la muerte

El blocao de la Muerte

Este mes de Julio, prodigo en noticias y sucesos que han ido salpicando el panorama internacional en plena  la calorina que estamos padeciendo sea transitoria o debida al pretendido “calentamiento global” el ayuntamiento de la capital nos vuelve a incitar a la reflexión sobre el valor y la inteligencia que, como formas antagónicas se dan cita ante una expresión tan cierta como cierta como manipulada: ¡viva la muerte!

FOTO 2 ANUNCIO DE SHAKLETON

Anuncio de SHAKLETON

FOTO 3. CARTEL DE RECLUTAMIENTO DE LA LEGION

Cartel de reclutamiento de la Legión

Si bien es cierto que al grito de ¡viva la muerte! se lanzaban al asalto los legionarios en combates como Casabona, Peña Tahuarda, el Malmusi y tantos otros,  era la sublimación, en un momento decisivo – como lo es un asalto a pecho descubierto – de unos hombres congregados voluntariamente por el Teniente coronel José Millán Astray para formar un cuerpo militar de élite y resolutivo. Así lo ha sido La Legión  a lo largo de sus casi cien años de historia.  El fundador convocó a sus hombres con un lenguaje y con un espíritu muy similar al que desplegó el explorador antártico Ernst Shakleton unos años antes para reclutar  la  tripulación del Endurance  con el propósito de realizar la primera travesía antártica: “Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo escaso. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura el regreso. Honor y reconocimiento en caso de éxito”.

Si comparamos este anuncio con los primeros pasquines de los Banderines de enganche de La Legión, además de comprobar las evidentes similitudes en el lenguaje, concluiremos que ambas empresas no son para hombres llamémosles “convencionales” sino para gentes de una raza especial, capaces de darlo todo por la empresa –todos juntos formamos bandera, dirán los legionarios- en circunstancias en las que, unos por las extremas condiciones ambientales a las que se tendrían que exponer y los otros por el supremo momento de enfrentar al enemigo, suponen una afirmación personal, de renuncia a su propia vida en aras de un bien que se les antoja superior: el éxito en la empresa, el valor fundado en la camaradería de los que compartiendo peligros ciertos, saben que unos dependen de los otros.

Y es que el oficio de soldado hace de “el valor” uno de los valores – permítanme la redundancia – de la profesión, tal vez el más singular de ellos. En efecto, muchas otras ocupaciones profesionales requieren organización, disciplina compañerismo, amor a la profesión, pero solo al soldado le es exigible el valor. Claro que el valor no es una cosa que se improvisa, se cultiva, se practica, requiere una práctica constante. En otro artículo anterior en torno a la condición física del militar y a la superación de obstáculos, lamentaba la falta de actividades orientadas a ejercitar el valor, como la equitación, el salto de aparatos, los deportes de contacto etc. Ahora solo trato de poner en valor “el valor” – vuelvan a ser indulgentes con tanta redundancia –

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Las cargas del IGAN. Augusto Ferrer Dalmau

Pero el valor no ha de ser irracional sino reflexivo, basado en una estimación objetiva del riesgo y el compromiso moral con la misión y con la propia unidad y exige, no lo duden sacrificio. Todas las operaciones militares, ofensivas y defensivas requieren de unos esfuerzos realizados por unidades que asuman riesgos muy superiores: el asalto, la infiltración en las líneas enemigas, son un buen ejemplo de ello, pero también la defensa a toda costa de determinadas posiciones, o la protección de la retirada, como desempeñó con todo pundonor y heroísmo el Regimiento de Caballería de Alcántara tras la penosa jornada de Annual,  para sustraer los gruesos a la acción del enemigo, a costa del sacrificio de unos pocos. Suceso que acabamos de rememorar también en este mes de Julio y que constituye una de las expresiones más acertadas del concepto militar del valor.

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Lanzamiento paracaidistas

Y es que el miedo de ser un cobarde es el miedo del valiente. Eso lo sabemos muy bien los que nos hemos enfrentado al lanzamiento en paracaídas, cuando la mente te dice –“no lo hagas, ¿para qué?- pero el corazón te impulsa a no defraudar a los demás, a ser uno más. Con todo y con ello, no hay opción a decir –NO- porque cuando se abre la puerta del avión, estás alistado y se enciende  luz verde, no es una invitación a saltar, como si de una actividad deportiva se tratase. La luz verde significa “Imperativo de salto” Ya se sabe. Imperativo: deber, exigencia inexcusable. Me he valido de este ejemplo tan palpable, pero lo mismo podríamos aducir para la patrulla que está escalando una vía de montaña, la tripulación que ocupa sus puestos en un vehículo de combate  o el zapador que abre camino a base de explosivos por poner citar algunos otros envites.

FOTO 6 Unamuno y Astray

Unamuno y Millán-Astray

No, no se opone para nada el valor a la inteligencia por más que, torticeramente, se empeñen algunos en desdibujar el recurrente incidente protagonizado por el General Millán Astray, fundador de La Legión y el Rector de la Universidad de Salamanca, Miguel Unamuno, el día 12 de Octubre de 1936. Dos personajes singulares cada uno en lo suyo. Millán Astray había dejado jirones de su cuerpo al frente de sus legionarios en los campos de batalla. No era un hombre inculto, de hecho se había diplomado en Estado Mayor en un período en el que este diploma era accesible solo para unos pocos.  Pero se había distinguido por su culto al valor: “el morir en combate es el mayor honor dejó escrito en letras de oro a sus legionarios. Por su parte don Miguel Unamuno, se había sumado al Alzamiento Nacional sin ambages, lo que no le impidió criticar y denunciar, cuando vió motivo. Era desde luego un intelectual, pero no exento de valor. Unos días antes, el claustro de la Universidad de Salamanca bajo su rectorado había dirigido un “mensaje a las universidades y academias del mundo acerca de la guerra civil española” en la que trataba de “cómo la civilización cristiana occidental, constructora de Europa, está a punto de desaparecer a manos de un ideal oriental aniquilador” (Luis Togores, Millán Astray legionario, La esfera de los libros, 2003) ¿Les suena el discurso. Ha perdido actualidad?

Me es difícil pues comprender cómo pudo don Miguel en los primeros compases de aquel sangriento y fraternal conflicto pudo decir aquello de “Venceréis pero no convenceréis”. ¿Cómo se puede lanzar este mensaje a unos muchachos, lo más granado de la intelectualidad española que marchan voluntariamente al frente a dar testimonio de sus ideas con sus propias vidas? El resto ya lo conocen.

Aquel incidente, torticeramente interpretado como sostengo, ha servido sin duda para que la comisión de la memoria histórica establecida por el ayuntamiento de la capital en su afán revisionista, proponga la sustitución del nombre de una calle dedicada a la memoria de un gran soldado de España, el general Millán Astray, cuya lección de vida y servicio inspiró y sigue inspirando a los legionarios, por otro nombre “la inteligencia” oponiendo ésta al valor. No pueden en modo alguno molestar al propio general, que descansa en una sencilla sepultura en el Cementerio de La Almudena. Ofenden intencionadamente a los legionarios, a los que están en filas y a los que por cualquier motivo ya no forman en ellas pero sienten y viven La Legión como cosa propia, porque se ofende gratuitamente a su fundador.

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Adolfo Suárez

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La Legión camino de los cien años

Qué distinta interpretación la de esta “comisión” si la comparamos con alguien nada dado a veleidades histriónicas, un hombre que supo mirar al futuro aunar esfuerzos y superar diferencias.  Me estoy refiriendo al Presidente del Gobierno Adolfo Suárez quien, en una visita que nos hizo a los legionarios del 3ª Tercio de La Legión en Fuerteventura, el 23 de Abril de 1978, nos dirigió estas inteligentes palabras: “- Caballeros legionarios. Pienso que ese desprecio vuestro por la muerte es quizás el más bello canto de amor a la vida, a una vida libre, a una vida que se ofrece al servicio de los demás-“ Ya ven que diferente interpretación del grito “viva la muerte” por alguien que bien poco tenia de militarista y si una visión de futuro.  Claro, que para eso se requiere inteligencia, conocimiento, reflexión y no vesania y provocación a unos soldados cuyo único afán es prepararse para defender a España y a los españoles.

Adolfo Coloma

General de Brigada (R) del Ejército

LA BANDERA DE ESPAÑA Dr. Juan Carlos López Corbalán

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La Bandera de España

Miro al cielo.

Buscando respuestas

Y la veo.

La  Bandera.

No “una bandera”, sino la Bandera de España que está  en Alicante en la Plaza del Mar, al lado del hotel Meliá.

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Bandera en la Plaza del Mar (Alicante)

Sola. Desflecada y azotada por el viento. Deshilachada y hecha jirones. Está casi irreconocible, y  los colores rojos y gualda casi no se distinguen. Está con la palidez cérea de los que la quisieran ver muerta y enterrada,  y  su mera presencia genera muchos ataques y las iras de  un selecto grupos de hijos de barragana, que no quieren costear lo que vale su mantenimiento aduciendo (toma higos, pepa) reducción de presupuesto. Que se reduzcan ellos sus pantagruélicas mariscadas,  sus dádivas y prebendas y  sus cotufas  varias, musito yo.

La última vez que se cambió hace meses.  Fue en el mes de Octubre cuando un grupo de  ciudadanos (no me gusta la palabra, mejor diré “patriotas” alicantinos)  pusieron dinero de su propio bolsillo para comprar una bandera nueva.

Seis españoles de nacimiento y un ciudadano francés. “Los 7 Magníficos”, parafraseando a los  “Los 13 de la  Fama”  que acompañaron a Pizarro a salir  de  la Isla del Gallo”, cuando  Pizarro trazó  con su espada una línea en la arena y les dijo eso de que “quedaos aquí y sobreviviréis, seguidme y conquistaremos un  imperio”. 

Motivo: los huelebraguetas  y la  neo casta se negaban a pagar los gastos de mantenimiento de la misma. Hace falta cambiarla cada 3-4 meses dado  el desgaste lógico de una ciudad donde hay más de 300  días de sol al año y un viento  y otras alteraciones climatológicas.

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Estado de la Bandera

Poco más estará la enseña nacional en estas condiciones puesto que un puñado de  alicantinos bien nacidos ya han encargado una nueva. Me gustaría conocer sus nombres, pero sólo sé el de uno: Felipe Fuster, que  confirmó ayer que han encargado una nueva tela y que la próxima semana se arriará la actual y se izará otra en perfecto estado.

La enseña que ondea sobre el Monumento al Soldado en pleno escaparate litoral se vio envuelta en la polémica hace cuatro años cuando la Concejalía de Atención Urbana decidió arriarla para ahorrar puesto que la tenía que cambiar cuatro veces al año por el desgaste que sufre por el viento, y cada vez costaba 600 euros. Finalmente, y después de que un alicantino se ofreciera a pagarla, el Mando de Operaciones Especiales de Rabasa, la delegación del Ministerio de Defensa en Alicante, la Subdelegación del Gobierno y el Ayuntamiento decidieron asumir los  euros que cuesta mantener izada de forma permanente la bandera española en la Plaza del Mar. El pasado año  especímenes  diversos y otros géneros de afiliación dudosa  rompieron ese convenio. Al tener conocimiento, un grupo de amigos decidió costear su reposición cada vez que se estropee hasta que las administraciones tengan de nuevo, dijeron, dinero para pagarla.padrinos

Loor y gloria a estos 7 magníficos y yo sugiero que se haga, a través de la Bitácora del General  Dávila (que bien podría llamarse “Diario de una Bandera”) , que se publicite ésta noticia y que se le dé  la difusión adecuada para que no sean sólo 7 anónimos, sino miles que, como Vd. o yo, deseamos colaborar en ésa empresa.

 Con el chapiri en mi mano izquierda, los 3 gritos reglamentarios.

 

VIVA EL REY; VIVA LA LEGION VIVA ESPAÑA.

Dr. Juan Carlos López Corbalán

DON JUAN DE BORBÓN EN LA GUERRA CIVIL (General de División Rafael Dávila Álvarez)

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Don Juan en España durante la Guerra Civil. Foto de archivo privado (Prohibida su reproducción)

El 1 de Agosto de 1936  D. Juan de Borbón cruzaba la frontera por Dancharinea para incorporarse como voluntario en las filas nacionales. Le acompañaba su hermano Jaime.

Don Juan dejaba en Cannes a su joven esposa Dª. María de las Mercedes que acababa de dar a luz a su primera hija, la Infanta Pilar.

Contaba con la aprobación y el apoyo de su padre el Rey Alfonso XIII, con el que previamente había hablado por teléfono, y el ejemplo de otros miembros de su familia incorporados a las filas de Mola.

Pero sus deseos se vieron rápidamente frustrados. Al margen de las anécdotas sobre su viaje y vestimenta (en algún momento con mono azul y boina roja) el hecho concreto es que D. Juan se entrevistó en Burgos con miembros de la Junta de Defensa Nacional, (y no precisamente con el General Mola), que le disuadieron de sus propósitos por el interés de España y su futuro.

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Don Juan con Franco Fotos archivo privado

Los hechos ocurrieron exactamente así. Una mañana del mes de agosto llamaron al domicilio del General Dávila en Burgos (calle Almirante Bonifaz). Las hijas del general, Carmen y María Luisa, abrieron la puerta y asombradas gritaron ‹‹¡Es el Rey!››. Don Juan quería ver al general Dávila que en aquellos momentos no se encontraba en casa sino atendiendo a sus tareas en la Junta de Defensa Nacional de la que como ya vimos en artículos anteriores dirigía la Junta Permanente. Después de su inicial asombro las hijas del general enviaron a Don Juan a Capitanía General donde trabajaba el general Dávila. El encuentro fue exclusivamente con Dávila no estando presentes ni Cabanellas ni Mola. El agradecimiento y la amabilidad fue la nota dominante de aquella entrevista. Lo definitivo de la reunión fue la frase del general Dávila dirigida a Don Juan: ‹‹Su lugar no está en el frente sino en el futuro de España››. Nadie más intervino en aquél primer intento de alistamiento de Don Juan. Se comunicó a todos los miembros de la Junta de Defensa la decisión adoptada y nadie puso la más mínima objeción ni añadió comentario alguno. Don Juan tuvo que desistir pero antes de partir tuvo tiempo para reunirse con jóvenes familiares suyos. Con alguno de ellos sería la última vez ya que a los pocos meses morirían en combate.

Carlos de Borbón y Orleáns, alférez del Grupo Mixto de Ingenieros de Pamplona, muerto heroicamente al frente de sus hombres en Elgoibar el 27 de Septiembre de 1936. Era el hermano mayor de Dª. María, esposa de D.Juan.

Alfonso María de Borbón y Pinto, Teniente de Caballería y Comandante del Tercio de Requetés Castellano, Medalla Militar, muerto heroicamente el 21 de Diciembre de 1938 en Lérida.

José Eugenio de Baviera y Borbón, alférez de Ingenieros. Alcanzó el empleo de Comandante en el Regimiento de Transmisiones del Ejército del Aire (1940).

Don Juan insistió  en sus deseos de alistamiento en las tropas nacionales cuando Franco ya era Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos. El 7 de Diciembre de 1936 escribe a Franco solicitando su incorporación al crucero “Baleares”. Franco le contesta con una negativa en la que le dice: “…‹‹el lugar que ocupáis en el orden dinástico y las obligaciones que de él se derivan imponen a todos y exigen de vuestra parte sacrificar anhelos tan patrióticos como nobles y sentidos al supremo interés de la Patria››.

La respuesta de Franco es idéntica a la que en nombre de la Junta de Defensa le había transmitido el general Dávila.

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Crucero Baleares

Milagrosamente Don Juan había salvado su vida ya que el Crucero ·”Baleares” fue torpedeado y hundido, muriendo la mayoría de su tripulación, la noche del 5 al 6 de Marzo de 1938.

Poco a poco se van descubriendo retazos de la historia que aún permanece oculta o contada a modo y manera de no se sabe muy bien qué tipo de intereses.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

REVANCHA vs COBARDIA (General Emilio Pérez Alamán)

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Parlamento Catalán

A lo largo de la Misión en Bosnia encuadrados en UNPROFOR, tuvimos  necesidad de realizar múltiples reuniones con todas y cada una de las partes enfrentadas. En varias  ocasiones me encontré con el Coronel Mladic, Jefe de Estado Mayor del Cuerpo de Ejército del General Grubach que controlaba la zona de Stolac de gran interés para nuestros cometidos. Militar profesional en todos sus comportamientos y compromisos, más de una vez me aseveró:

“Los serbios ganamos las guerras pero luego perdemos la paz”

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Soldados españoles en Bosnia

Al mismo tiempo comparaba la realidad que vivía la antigua Yugoslavia y la transición que se llevaba a cabo en España tras  el final de un Régimen, que  después de vencer en una guerra civil y conseguir el desarrollo progresivo del país durante cuarenta años, había facilitado el cambio pacífico a un nuevo sistema sin enfrentamiento alguno.

Era el año 1993, la Constitución cumplía quince años y el Partido Socialista gobernaba desde hacía diez. Parecía que solo la ETA rompía la convivencia en paz de los españoles y pese al descrédito a que se sometió a las Fuerzas Armadas tras el 23 de Febrero de 1981, éstas se mantuvieron disciplinadas y leales al sistema que habían aprobado los españoles. Sin embargo los hechos que sucedían anunciaban que ya se   estaban iniciando, aunque de de forma desapercibida para el conjunto, movimientos que parecían superados quince años antes.

Así, los que no aceptaban la mera reforma para pasar  de la situación anterior a la nueva realidad, sino que pretendían revertir los más de cuarenta años de esfuerzo de todos los españoles para superar toda clase de dificultades hasta lograr la convivencia pacífica, trabajaban de forma sutil en todos los ámbitos para satisfacer sus aspiraciones.

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Constitución española

Ese avance sigiloso, apenas perceptible, iba dejando huella, sobre todo en los que,  a lo largo de estos últimos cuarenta años, crecían engañados  mediante normativas “ad hoc” y sobre todo a través de los sucesivos planes educativos, más orientados al pretendido adoctrinamiento que a la excelencia de la formación, tal como lo confirman los informes que sobre la enseñanza española se dan a conocer por organismos internacionales.

De esta forma llegamos a los momentos de incertidumbre en que se encuentra hoy España, fruto del avance imparable de los que buscan la revancha, frente a la actitud pusilánime de los responsables de evitar que se repita la Historia. Entre los primeros solo podemos encontrar, por mucho que rebusquemos, una minoría extrema de los que ambicionan recuperar lo que perdieron hace casi ochenta años exclusivamente por su maldad, a los que se unen  grupos de agitadores indignados por la mala praxis  de quienes han abusado de la Democracia.

Enfrente están precisamente, esas instituciones cuya pasividad ha facilitado la captación de los desinformados del pasado por parte de los revanchistas y que  además, por su  falta de coraje, no ha evitado el avance lento pero decidido de éstos   contra los auténticos intereses de España.

Por no hacer una relación más extensa de lo que permite esta misiva y por la coincidencia del momento de escribirla con la decisión anticonstitucional emanada del Parlamento catalán, sirva de botón de muestra la descarada tenacidad de estos revanchistas, no ya de la guerra civil, sino del frustrado golpe de Estado que protagonizaron sus antecesores en 1934. Por supuesto han jugado muy bien los tiempos y han aprovechado el momento oportuno de debilidad por falta de Gobierno, pero su escalada viene de muy lejos, hace diez años tanto el General Mena como quien suscribe denunciamos por los cauces reglamentarios la inquietante deriva de los acontecimientos en Cataluña, que al ser desoída y por rigor con nuestro propio honor y espíritu, manifestamos públicamente con la consiguiente condena y acoso respectivos, además de ser estigmatizados como posibles golpistas sin ningún fundamento.

El tiempo ha demostrado que para quien está dispuesto a incumplir la Ley, la prudencia, tolerancia, permisibilidad y  contraprestación son pruebas  de debilidad y no de talante democrático, con lo que el intrépido, aunque descalificado, toma ventaja sobre el indeciso, temeroso o cobarde.

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Tribuna Constitucional

Con igual conducta, los poderes políticos y en ocasiones los jurídicos (como la revocación de la sentencia del Tribunal Supremo por el Constitucional de  ilegalizar de partidos políticos conniventes con el terrorismo), han actuado con escasa energía democrática ante situaciones que exigían más valor que conveniencia o táctica partidista y sobre todo actuar pensando en lo mejor para España y el bienestar de los españoles.

Solo como un ejemplo más entre muchos, mencionaré le desdichada Ley de la Memoria Histórica, que si nunca debió ser promulgada por su intención revanchista de remover enfrentamientos innecesarios, si tendría que haber sido derogada por quien lo ofreció en programa electoral y le faltó valor para cumplirlo, dando lugar a que los que ahora lo ponen en ejecución lo hagan con un revanchismo más visceral, si cabe, denostando y retirando el recuerdo tangible de quienes, sin cometer ningún crimen, defendieron una idea de España compartida, al menos, por tantos españoles como los contrarios. Eso es una aberración de revancha amparada en una ley indigna propia de  gobernantes desnortados,

Pero si nadie se atreve a derogarla,  propongo a los malévolos desmemoriados que en lugar de borrar, alumbren calles y plazas con héroes del bando perdedor, que por aquello de que la Historia la escriben los vencedores hayan podido caer en el olvido.

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Alcázar de Toledo

Si existió alguna gesta como las resistencias del Alcázar de Toledo o el Santuario de Santa María de la Cabeza, recuérdenlo y eleven los monumentos correspondientes a quienes fueron sus protagonistas.

A lo largo de la costa cantábrica hay demasiadas cruces recordando lugares donde se despeñaron a inocentes por ser sacerdotes o de ideas contrarias a los que les empujaron. Señores que ejecutan esta emponzoñada ley, si conocen alguna barbaridad similar perpetrada por la otra parte, levanten un monumento en el lugar, no hace falta que sea una cruz. Actúen  en constructivo, no destruyendo.

De esa forma, ochenta años después, recordando la frase del Coronel Mladic, los españoles no perderemos la paz. Para ello es necesario desterrar las revanchas de unos y la cobardía  de otros.

Emilio Pérez Alamán Teniente General (R)

VISUS MILITIS. MALOS TIEMPOS CORREN PARA LAS ESPAÑAS (GENERAL COLOMA)

31 julio 2016 MALOS TIEMPOS CORREN PARA LAS ESPAÑAS

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EL SOLDADO VETERANO

  • Dame lumbre, compañero – Le pide un soldado a otro en la cálida noche de verano bajo una oscura cúpula tachonada de estrellas.
  • ¡Qué antiguo!- responde el interpelado.
  • ¿Y eso?
  • Por lo de la lumbre, que ya no se dice. Y por lo de fumar, que ya no se lleva-
  • No hagas caso, colega, no hagas caso. Como lo de “discutido y discutible” ¿no? – vuelve a sentenciar el primero.

Se hace un silencio denso, palpable. Los dos contemplan la bóveda celeste cuyas estrellas que parecen detentar algún oculto mensaje.

  • Mira, – dice el soldado tras exhalar una bocanada de humo – eso dicen los de arriba, y se pelean entre ellos. Pero aquí estamos los dos, en un campo de maniobras, lejos de nuestras familias y de las fiestas del pueblo- dispuestos a dormir en el duro suelo por seguir en lo nuestro, por hacer lo que se espera de nosotros. Por hacer de ese “Todo por la Patria” el motor de nuestras vidas.

El silencio se vuelve a hacer tan profundo como la mirada de nuestros milites tratando de adivinar los presagios de aquella noche estrellada.

  • Ya, la Patria – vuelve a la brega – como decía don Miguel, “largo me lo fiais, amigo Sancho”.-

Le sigue un silencio en el que parece cazar las palabras como los sueños.

  • ¿Recuerdas? No ha mucho había en nuestras filas catalanes. Gente seria y organizada. Por eso los nombraban siempre furrieles. Y vascos, recios y parcos en palabras.
  • Y los solían encuadrar en las escuadras de morteros. Manejaban el tubo y la placa base como juguetes.
  • Pues yo los echo de menos. Sin ellos parece que la compañía no está completa. Sin hacer de menos a otros paisanos, vaya.
  • Mi padre me dijo emocionado al finalizar mi jura de bandera. -“Lo más bonito ha sido cuando habéis pasado todos juntos, formados de a tres bajo el arco que forma el sable del coronel con la bandera de España. Todos juntos. ¡Que imagen de unidad, determinación fortaleza transmitíais¡- ”
  • MALOS TIEMPOS CORREN PARA LAS ESPAÑAS- Sentencia nuestro soldado mientras extingue la colilla de su cigarro y la oculta bajo una piedra.
  • Buenas noches compañero. Mañana será un día mejor.
  • ¿Tú crees?

 

Adolfo Coloma

General de Brigada (R) del ET

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EL SOLDADO VETERANO

LA LEGIÓN QUE NOS UNE: UNA ANTIGUA ASPIRACIÓN Por FRANCISCO J. GONZÁLEZ DEL PIÑAL JURADO

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La Legión

Meditando sobre mi anterior artículo, del 13  de  Junio, en  el  que  reivindicaba relatos de la época fundacional, traigo hoy a colación uno un tanto peculiar.

Repasando antiguas revistas del Tercio, de entre mis archivos, me aparece el número 117, de la revista “La Legión” -Marzo de 1968, página 11, firma JSN-  donde me encuentro que el 13 de Febrero de 1968, dos caballeros legionarios de la Hermandad Provincial de Burgos vivieron un día muy solemne. El sargento C. L. Pedro Cebrecos Elipe, antiguo cornetín de órdenes en La Legión, del entonces teniente coronel Franco, consiguió saludar, de nuevo, antes de morir, al que sería su jefe directo en Marruecos. Estamos hablando de un subordinado del cofundador de La Legión, en la campaña marroquí, que se retiraría en 1945 con el empleo de sargento.

“Nada pido, ni nada quiero … Tengo 70 años, me siento viejo y no quiero morime si  antes saludar, de nuevo, a mi teniente coronel …”. Esta frase formaba parte del contenido de la carta que se le hizo llegar al jefe del Estado, a El Pardo, acogiendo Franco con simpatía la petición  de su antiguo cornetín,  concediéndosele audiencia para el martes 13 de Febrero citado. La Hermandad de La Legión burgalesa así se lo hizo saber al sargento, residente en Aranda de Duero, y “postrado en cama por achaques de los años”, testimonia el artículo-entrevista. Parece que su júbilo le sana en el acto y se presenta en Burgos a concretar los detalles del viaje; solicitando, dada su salud, ser acompañado por un miembro de su Hermandad, asistiéndole para tales menesteres el secretario de la misma.

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Emblema de la Legión

El día 13 a las 10 de la mañana llegan al Palacio de El Pardo. Del vehículo -un taxi, por más señas- descienden dos hombres vestidos de negro, protocolo en la vestimenta requerido para la ocasión, con cierta dificultad en sus zancadas, por parte de nuestro protagonista. Suben en ascensor al piso superior. Una vez en la sala de espera, advierte el secretario de la Hermandad legionaria la presencia de don Julio de la Torre Galán, general subinspector de La Legión, y del coronel del Tercio Sahariano 3, “Don Juan de Austria”, don Fernando Sanjurjo de Carricarte, ocurriendo los saludos de rigor. Llegado el instante de la audiencia el sargeno legionario burgalés  es introducido en el despaho de S. E., que le recibe con satisfacción, haciendo el Caudillo llamar también al secretario. Tras unos minutos de distensión, comentando también la asistencia a Millán-Astray cuando perdió el ojo. Llegó la inevitable hora de la despedida, tras recordar diversas vivencias legionarias históricas… Al despedirse de la audiencia Cebrecos le dice a Franco: “Excelencia : Ya puedo morir tranquilo después de haber cumplido este gran deseo en mi vida”.   Franco   se   despide  de   su antiguo cornetín, lo toma del brazo y le dice : “Pedro, no pienses en eso, aun estamos fuertes”.

 

FRANCISCO J. GONZÁLEZ DEL PIÑAL JURADO

UNA CUESTIÓN FORMAL (Guillermo Sáenz Escardó)

Madrid 12 06 14 Preparativos para la coronacion de Felipe VI de la proxima semana en el hemiciclo del Congreso de los Diputados FOTO JOSE LUIS ROCA

El Parlamento vacío

Estrenamos esta semana una nueva legislatura, esperemos que algo más larga y fecunda que la anterior. De nuevo habrá por el Congreso un animado grupo de nuevos diputados. A nadie debería sorprenderle, ni siquiera a ellos, que se sienten ya parte de la historia. Es normal que aparezcan nuevas formaciones políticas, y es aún más normal que en el Congreso entren nuevos diputados, que hasta ahora no eran representantes públicos. Es una prueba más del buen funcionamiento de nuestro sistema constitucional, que a veces tanto denostamos, y que algunos de los nuevos diputados electos prometen paradójicamente cambiar, sin que sepamos aún muy bien hasta que punto quieren cambiarlo, ni cual sería el sustitutivo.

Hasta ahora hemos visto pocos gestos de humildad, de escuchar activamente, o de aprender rápido los usos y costumbres parlamentarias. Más bien al contrario, en algunos casos hay un verdadero exhibicionismo de recién llegado, que se compadece poco con quien debería tener el propósito de la concesión para pactar.

Para celebrar ese supuesto cambio de ciclo, celebran su ordinaria llegada, con ordinarios atuendo y actitudes. Entiéndase ordinario en el sentido de regular o normal funcionamiento de las cosas.

GRA005. MADRID, 19/07/2016.- El diputado de Unidos Podemos Diego Cañamero a su llegada hoy al Congreso, donde tiene lugar la sesión constitutiva de las Cortes Generales de la XII legislatura. EFE/Sergio Barrenechea

GRA005. MADRID, 19/07/2016.- El diputado de Unidos Podemos Diego Cañamero a su llegada hoy al Congreso, donde tiene lugar la sesión constitutiva de las Cortes Generales de la XII legislatura. EFE/Sergio Barrenechea

A estas alturas del partido, a nadie debería llamar la atención que quien quiera peine rastas o que se vista de forma desenfadada y cómoda. Quizá en la España de los años 60 se podía impresionar con el atuendo, pero hoy la originalidad es muy difícil, y pocas cosas tan anticuadas como pretender escandalizar desafiando al mundo con un peinado o un tatuaje. Ya no queda ninguna beata que se lleve las manos a la cabeza. Poca revolución, y poco cambio de orden, por tanto, hasta ahora.

Ningún cargo electo deberá ser juzgado por su indumentaria sino por sus actos.  A ningún ciudadano nos preocupa como vistan o como vivan los nuevos diputados, sino qué y cuanto están dispuestos a hacer en la transcendental tarea de legislar y controlar al gobierno. El habito no hace al monje y nadie debería juzgar el libro por la cubierta.

Eso si, hay una cuestión formal que debería considerarse. Quienes tanto reivindican, seguramente conocerán el origen etimológico del verbo “reivindicar”, que hunde sus raíces en la terminología forense romana, y proviene de res-rei (la cosa) y “vindicar”, que era el acto formal y solemne de señalar con una vara (vindicta), originalmente al esclavo que debía ser manumitido, y posteriormente, al demandado o al objeto sobre el que se tenia una legitima pretensión. Los usos forenses de la antigua Roma revestían una gran formalidad, reflejo de lo avanzado de su cultura jurídica.  Lo hacían por la misma razón por la que hoy un juez se viste con una incomoda toga para dictar sentencia, o un policía lleva uniforme y gorra para sancionarnos. Se trata de una elemental e importantísima cuestión formal; lo hacen para dotar de solemnidad cualquier acto de los poderes públicos, reconociendo el sometimiento a unas normas y principios. Dicho en términos constitucionales, supone hacer efectiva la “interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos”. En última instancia, una elemental garantía de libertad, que si buscamos en la doctrina jurídica clásica, encontramos resumida en las palabras del jurista Ihering, “enemiga declarada de la arbitrariedad, la forma es hermana gemela de la Libertad”.1452774372_070418_1452788879_noticia_fotograma

 

No en vano, en los países con más larga tradición liberal, las cuestiones formales son de gran importancia, y siempre se cuida la puesta en escena formal de los actos de los poderes públicos, no hay más que pensar en la solemnidad del parlamento británico, o en el revestimiento formal de la proclamación de un presidente en EEUU.

 

El atuendo, igual que el uniforme, es una convención, en última instancia un acuerdo de voluntades, producto del devenir de la costumbre, que discurre por vericuetos a veces de forma caprichosa. El tricornio podría haber sido diferente, como diferente podría ser la gorra o la corbata. La Reina de Inglaterra podría peinar cresta y un punk podría llevar, como grito de guerra,  un sombrerito de color lila. La vindicta romana, en lugar de una vara de fresno,  podría haber sido un óvalo de bronce, una taba de marfil o el asa de un ánfora de cerámica. En realidad es esencialmente irrelevante.

Lo relevante, y es muy relevante, es que una convención de todos, un acuerdo social, ha determinado que esa, y no otra, es la forma de solemnizar un acto de poder, sometido a la observancia estricta de un procedimiento.

Cuando el cansado Sir Wilfrid Roberts, al que da vida Charles Laugthon, en Testigo de Cargo, desempolva y se pone su ridícula peluca, al fin y al cabo similar a un manojo de rastas, lo hace por una voluntad inequívoca de atenerse al procedimiento. Cuando el digno policía Malone pasea con su uniforme reluciente por el puente de la Avenida Michigan en mitad de la noche, antes de unirse a Eliot Ness, y convertirse en el azote de la mafia y la corrupción, personifica la dignidad del ejercicio de un poder público, igual que hacen los policías, guardias civiles, militares, jueces o fiscales, que de forma ejemplarmente digna, con frío o con calor, se presentan ante los ciudadanos revestidos de autoridad formal, garantía para todos los administrados de que no están actuando “por sus pistolas”, sino en nombre y representación de un poder del Estado, del que son depositarios precisamente para actuar sometidos al imperio de la ley y a la estricta observancia de procedimientos.

 

GCIVIL--253x190El día en que un guardia de tráfico haga detener nuestro vehículo ataviado con una chupa de cuero, estaremos más cerca de que decida que nuestro comportamiento al volante merece un porrazo. El día en que un juez dicte sentencia con un poncho en lugar de una toga, estaremos más cerca de una sentencia arbitraria. El día en que un policía, de los que vigila el Congreso de los Diputados en agosto, lo haga según las costumbre de sus Señorías, y se ponga unas bermudas o un chándal, quien se acerque a reivindicar aquello que considere legítimo, estará más cerca de recibir un trato injusto o desproporcionado.

Y cada vez que un diputado, o diputada, suba al estrado con la actitud y el atuendo de quien pasea por Malasaña, estaremos todos un poco más cerca de darle una patada a la libertad, a la justicia, a la igualdad o al pluralismo político. No sabemos si es esa la intención de la enigmática promesa de lealtad y enmienda. Repárese en lo paradójico de la promesa inalcanzable de lealtad a algo que se desea distinto (te juro amor eterno, Manolo, y trabajaré para que seas otro….). Por sus hechos les conoceremos. Esperemos que estén a la altura de la dignidad de su nuevo cargo, y sería deseable que actúen revestidos de la formalidad exigible por los ciudadanos. Y de vuelta a su casa, que se vistan como quieran.

Guillermo Sáenz Escardó