Hace dos semanas, las aguas alrededor del Brexit y Gibraltar rugían como la mar confusa. Parece que está amainando por lo que puede ser oportuno plantear unas reflexiones.
En este Blog hemos explicado que al Reino Unido lo que le importa de su colonia militar de Gibraltar es la base con sus muelles para atraque de submarinos nucleares, sus instalaciones logísticas con túneles para misiles y munición, su aeródromo y sus instalaciones para la obtención de Inteligencia acústica submarina, de comunicaciones y electrónica; todo ello relacionado con el control del Estrecho que comparte con los EE.UU.
Su población actual es la excusa de los británicos para justificar su presencia en el Peñón y, el recurso utilizado para que la base militar les salga casi gratis.
Para mantener esta situación es imprescindible contar con los trabajadores que sustentan la economía local (centro financiero, contrabando de tabaco, apuestas, turismo y bunkering). Dicen que 14.441 viven al norte de la verja y de ellos, 9.016 son españoles (31.08.2018). Con gran habilidad los han convertido en rehenes de forma que la preocupación por mantener sus puestos de trabajo es la primera prioridad española.
En estos días se han visto los intereses de unos y otros, cierta ligereza y ese afán de tirar piedras sobre nuestro tejado sin atrevernos a tirarlas sobre el tejado del inglés, quizá porque se enfadaría.
No ha aparecido en la prensa la más mínima referencia a la base que, repito, es lo que interesa a los británicos y por lo tanto, lo que tratan de proteger. A la población pueden protegerla como a los habitantes de Hong-Kong o de Diego García, pero la base en el Estrecho es otra cosa. Por eso el tránsito por la verja es vital para los británicos; el resto son distracciones.
Creer que en el Brexit se discutiría la soberanía de Gibraltar ha sido una confusión general; de lo que se trata es de hacer la salida del R.U. lo menos traumática posible. Si fuesen negociaciones de soberanía supongo que la república de Irlanda habría exigido la devolución de los seis condados del nordeste de la isla que les arrebataron los británicos en 1921. También, la república de Chipre habría exigido la devolución de las bases de Acrotiri y Dhekelia que les arrebataron en 1960.
Otra cosa es que se quisiera aprovechar la ocasión para ofrecer al R.U. que Gibraltar continúe en la Unión Europea, pero a cambio de una cosoberanía del territorio (¿istmo ilegalmente ocupado también?). Al no ser aceptada la propuesta no sé cómo puede forzarse al R.U. a que lo haga cuando los británicos confían más en sus posibilidades que nosotros en las nuestras; deben confiar en que conseguirán más y mejores condiciones para Gibraltar que lo que pueda ofrecer España. Además de usar a los trabajadores como rehenes, ya han demostrado su habilidad para estimular a su favor a la Comarca del Campo de Gibraltar. Sorprende el número creciente de colaboradores entusiastas y complacientes.
Confunde el olvido de que, según la doctrina de la ONU, Gibraltar es un territorio pendiente de descolonización mediante negociaciones entre España y el R.U; para la U.E. es un «territorio europeo cuyas relaciones externas asume un Estado miembro» por ser para el R.U. un «Territorio Británico de Ultramar». Si eso fue así para entrar, deberá serlo para salir y lo será para la relación futura, ¿quién si no?¿Chipre, Malta, Tanganika?
El día 14 de noviembre se distribuyó entre los Estados miembros de la U.E. el texto de 585 páginas del Acuerdo del Brexit que sería aprobado el 25. Para sorpresa de nuestras autoridades, los negociadores habían colado, «con nocturnidad y alevosía»,el artículo 184 que perjudicaba seriamente nuestros intereses. Por suerte para España alguien se dio cuenta de lo perverso de ese artículo en relación con el 3 (alcance territorial) y dio la voz de alarma. Gracias a ello, nuestro Gobierno reaccionó a tiempo y evitó una catástrofe por la enésima puñalada trapera a la que, con cierta frecuencia, recurre la diplomacia británica.
La reacción española supuso la aprobación de tres documentos. Se ha hablado mucho de su valor jurídico vinculante por no estar incluidos en el texto del Acuerdo, algo innecesario pues bastaba, como exigió España, una declaración interpretativa vinculante para la U.E. y para el R.U. Lo consiguió pues la carta firmada el 24.11.2018 por el embajador británico en la U.E, que desactiva la amenaza potencial del 184, tiene «valor jurídico interpretativo auténtico» de acuerdo con el artículo 31.2.b del «Convenio de Viena sobre el derecho de los tratados», como explicó en primicia el digital «noticiasgibraltar.es» el 26 por la tarde y ratificó el ministro Josep Borrell al día siguiente añadiendo que, aunque menosprecie el valor del documento, Theresa May«sabe lo que firmó». El Comunicado 171 de la OID (27.11.2018) ofrece más detalles.
Los otros dos documentos son internos de la U.E., ajenos al R.U. Suponen el compromiso por parte de la U.E. de no hacer acuerdos con el R.U. que afecten a Gibraltar sin la previa conformidad de España.
Hay quien duda de la eficacia de estos compromisos. Veremos lo que ocurre en el futuro pero no debe olvidarse el bloqueo de Gibraltar y el Cielo Único Europeo precisamente por las diferencias entre España y el R.U. respecto a ese aeródromo, y eso con el R.U. en la U.E.En pocos meses cambiarán las reglas del juego; lo que consiga España dependerá de nuestra capacidad negociadora y de alerta.
Creo que España ha dado muestras sobradas de flexibilidad y buena voluntad con la población de Gibraltar. La fluidez actual del tránsito por la verja es un ejemplo. Puede comprobarse que el cumplimiento por España de los compromisos adquiridos en Schengen tiene un amplísimo margen de aplicación.
A todo esto, muchos políticos españoles hacen el juego a los británicos. Parece que España no importa; creo que es la más perjudicada con estas confusiones quizá intencionadas. Unos insisten exclusivamente en la presencia de los trabajadores y así refuerzan la capacidad de la base militar para sobrevivir, otros confunden los términos del Brexit con la soberanía, lo que tiene gran repercusión mediática, y otros más parece que siguen las directrices del denominado ministro principal de Gibraltar que llega a calificar de «franquista» al presidente Pedro Sánchez por la forma en que ha defendido en Bruselas nuestros intereses, como si los intentos de recuperar Gibraltar no se hubiesen sucedido desde la usurpación en 1704.
Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)
Blog: generaldavila.com
28 de noviembre de 2018






































