“El hombre andaluz no es un hombre coherente, es un hombre anárquico. Es un hombre destruido (…) es, generalmente, un hombre poco hecho, un hombre que hace cientos de años que pasa hambre y vive en un estado de ignorancia y de miseria cultural, mental y espiritual. Es un hombre desarraigado, incapaz de tener un sentido poco amplio de comunidad. A menudo da pruebas de una excelente madera humana, pero de entrada constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España. Ya lo he dicho antes: es un hombre destruido y anárquico. Si por la fuerza del número llegase a dominar, sin haber superado su propia perplejidad, destruiría Cataluña. E introduciría su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir, su falta de mentalidad.
Así, de manera tan solidaria, humana y fraternal se despachó el “don” Jordi respecto de la idiosincrasia y capacidades del hombre andaluz en su obra ”La inmigració, problema i esperança de Catalunya.” (Editorial Nova Terra, Barcelona, 1976).
Y como sigue, y no me pareció excesivo, lo calificó un servidor en un soneto que le dediqué en 2016 y que creo recordar ya ha visitado estas páginas: un personaje que tiene el inmenso honor de haber robado todo lo a su alcance y que, con él, ha logrado sentar en el banquillo a su mujer y a la nutrida prole de sus siete hijos: ¡todo un referente moral para la mitad, iluminada, de la población catalana.
No es por tanto de extrañar que con semejantes personajes a la cabeza del pelotón no se echen a faltar esa legión de tontos útiles que para la mayor honra y gloria y la del estadito de la “ensoñación” -las puñetas, otra vez- medran al amparo de las instituciones (¿?) catalanas, tal es la tv3 y tropecientas más; hasta el extremo que hay más pelotas, chupones y mamandurrieros que los propios separatistas; supremacistas en el correcto lenguaje. El rico idioma español cuenta con otro calificativo que los define mejor.
Hoy sacamos a la palestra de nuestros asombros a dos tipos que una vez más han blasfemado e insultado, despreciado y vilipendiado, demócratas que son, a los que no piensan como ellos; y allí en vivo y en directo hasta se han cagado en…¡Dios mío, perdónalos!
Yo, desde luego, no los perdono; simplemente los describo: Lluís Jutglar y Jair Domínguez, payasos; uno, parece, pata negra y otro, cuyo papá charnego que por mimetizarse con el paisaje y el paisanje, ante la imposibilidad de cambiar su, odioso, apellido le puso al retoño un nombre más resultón y tal por si colaba; digo yo.
De la prensa de enero de 2022
TV3 ATACA A LOS ANDALUCES Y SE BURLA DE LOS CATÓLICOS, DEL PP Y DE VOX EN UN «GAG» BLASFEMO
Lluís Jutglar dice «me cago en…» y Jair Domínguez se ríe del acento andaluz con el amparo de los responsables de TV3 .
Nuevo ataque en TV3 contra los andaluces, contra los votantes del PP y de Vox y contra los católicos. Se trata de un «gag» de la última entrega del espacio Bricoherores, donde los supuestos humoristas Jair Domínguez y Lluís Jutglar, más conocido como Peyu, dan rienda suelta a sus fobias supremacistas y anticatólicas con el amparo sistemático de los responsables de la cadena que dirige el periodista valenciano Vicent Sanchís.
En esta ocasión, unas manchas de humedad que simulan la cara de Jesucristo son el pie para que ambos individuos ofrezcan su repertorio de «humor» separatista. Peyu blasfema y le dice a Domínguez que tiene que montar un «showroom» para que la gente vea la cara de Jesucristo. Domínguez duda de que alguien vaya a pagar por eso y su socio le responde: «Me cago en…; media Andalucía y todos los del PP y los de Vox de aquí en Cataluña». Acto seguido, Domínguez se arrodilla ante la cara y ridiculiza el acento andaluz: «Zeñó, ze lo pido zeñó, póngame una caza. Zeñó y lo de la zalú y lo del amó ¿cómo lo tengo?».
Don Eufemio, ene. 22
(Continuará Dm; y si nos dejan)









Zaragoza 27de Enero de 2022.





















