Comienza el veraneo oficial con la foto de Estado, de la sonrisa Real como símbolo de que los españoles se van a descansar en feliz armonía y merecido descanso.
Nada es verdad ni es mentira que todo depende del cristal con que se mira, pero de alguna manera el símbolo debe manifestar esa emoción colectiva tan esperada: las vacaciones. Simple, sencillo, hasta necesario para transmitir cierta tranquilidad.
Así fue en España; ahora no tanto; lo que no sabemos es si será; lo de la foto estival quiero decir. Los tiempos no nos sonríen
El comienzo del feliz verano oficial era esa instantánea familiar y casera; española. Ahora es dispersa, no en la residencia de los Reyes, Son Vent, sino que se elige en la Isla un lugar a visitar y desde allí se lanza la imagen. Al protocolo se le ha añadido la habitual recepción, pero en el Palacio de Marivent, que unos invitados aceptan y otros aprovechan para mostrar su falta de educación, incívica postura y agrio carácter.
La interpretación es libre, pero no fácil. Luego llega el presidente con y sin corbata, y no es fácil saber porqué y para qué esa reunión. ¿Tradicional? Creíamos que eso de la tradición ya no se estilaba.
Es un momento del año que alimenta a los medios de colores y facilita las portadas, aunque todos sabemos que este año falta papel o pantalla para recoger la nada colorida actualidad.
Ese símbolo veraniego, la España de vacaciones, la de la normalidad expresada en el posado Real, sonrisa de todos, tiene muy poco de real y resulta complicado asumir el mensaje de felicidad que de alguna manera representa.
¡Con lo felices que nos lo prometíamos después de superar el azote de la enfermedad del coronavirus! No es necesario entrar en detalles.
Personalmente me ha producido enorme tristeza el conjunto del protocolo que inicia las vacaciones de España y sobre todo he percibido un indefinible sentimiento de ingratitud, por lo que de ello no hablaré. Sin entenderlo lo entendemos todos.
Por mucha sonrisa, color y belleza que la imagen difunda no refleja lo que pretende ni es símbolo de la emoción colectiva de los españoles que se enfrentan a uno de los momentos más críticos de su reciente historia, tanto que incluso podemos estar llamados a desaparecer como nación y con ello los símbolos representativos de esa unidad que, a pesar de todo, se sobreponen con una sonrisa. Obligada, también necesaria, pero incompleta y con aspectos difíciles de entender y por tanto asumir.
España es una nación triste, enfrentada, dividida y la foto más apropiada es la de una mueca grotesca. En blanco y negro, sin movimiento, amarillenta y cortada.
Al posado Real le falta la mitad y a la recepción un cuarto de foto. Ambas incompletas.
La instantánea Real está muy lejos de la realidad de España y las ausencias son más representativas que las presencias.
Sin duda la foto del verano Real aguanta su vela, en momentos de tormenta por un lado y al pairo por otros.
Todo está lleno de silencios e incógnitas entre media España que veranea en un extremo y otra media en el extremo opuesto.
Rafael Dávila Álvarez
8 agosto 2022
Blog: generaldavila.com

















