En estas fechas de Pascua florida cuando nos acercamos a Pentecostés nos vamos a encontrar con una decisión que va afectar nuestro futuro como personas, familia y sociedad. Me refiero a las próximas elecciones en Madrid. Y encuentro muchas reflexiones milenarias y actuales para tomar una decisión.
Decidir es renunciar, decían en la Escuela de Estado Mayor. Hay, en todos los campos de la vida profesional, personas dispuestas a no decidir dejando que el tiempo corra y pase su responsabilidad, pero eso es ya decidir. El proceso de toma de Decisión se estudia en las escuelas de Estado Mayor y en las de negocios porque tiene consecuencias y responsabilidades. En la decisión intervienen los juicios o valoraciones inteligentes de diferentes aspectos pero al final también nuestra voluntad interviene.
No podemos ni debemos quedarnos en el balcón viendo pasar la procesión y criticando. Hay que bajar a la arena y ejercitar nuestra libertad. No hacerlo, también es decidir.
El Salmo 33,. 17-20llena de esperanza: El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó y sigue El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor.
En estos días las lecturas de la misa nos guían y un sacerdote montañero y santo, D Francisco Fernández Carvajal, al que conozco y con quien compartí unas marchas en la Sierra de Madrid, nos acerca a la senda con sus escritos para “Hablar con Dios” en la vida diaria.
La resistencia de los Apóstoles a obedecer los mandatos del Sanedrín no era orgullo ni desconocimiento de sus deberes sociales con la autoridad legítima. Se oponen porque se les quiere imponer un mandato injusto, que atenta a la ley de Dios. Recuerdan a sus jueces, con valentía y sencillez, que la obediencia a Dios es lo primero. Están convencidos de que «no hay peligro para quienes temen a Dios sino para quienes no lo temen» S.Juan Crisóstomo.
En nuestra visión estratégica de eternidad, es peor cometer injusticia que padecerla.
La conciencia bien formada impulsará al cristiano a cumplir las leyes como el mejor de los ciudadanos, y le urgirá también a tomar posición respecto a las normas contrarias a la ley natural que pudieran alguna vez promulgarse.
El Estado no es jurídicamente omnipotente; no es la fuente del bien y del mal.
“La protección efectiva de los bienes fundamentales de la persona, el derecho a la vida desde la misma concepción, la protección del matrimonio y de la familia, la igualdad de oportunidades en la educación y en el trabajo, la libertad de enseñanza y de expresión, la libertad religiosa, la seguridad ciudadana, la contribución a la paz internacional, etcétera, forman parte del bien común, por el que deben luchar los cristianos”.
Conferencia Episcopal Española (CEE). Los católicos en la vida pública, 22-IV-1986,
“Muchas realidades materiales, técnicas, económicas, sociales, políticas, culturales…, abandonadas a sí mismas, o en manos de quienes carecen de la luz de nuestra fe, se convierten en obstáculos formidables para la vida sobrenatural: forman como un coto cerrado y hostil a la Iglesia…” S. Josemaría Surco 311.
«El aspecto más siniestramente típico de la época moderna consiste en la absurda tentación de querer construir un orden temporal sólido y fecundo sin Dios, único fundamento en el que puede sostenerse» S.Juan XXIII, Enc. Mater et Magistra, 1961.
No se trata de convertir el mundo en una gran sacristía, ni los hogares en conventos, ni la economía en beneficencia… Pero, sin simplificaciones ingenuas, nuestras creencias deben implicar nuestro pensamiento y acción.
“No es buen cristiano quien somete su forma de actuar profesionalmente al deseo de ganar dinero o alcanzar poder como valor supremo o definitivo. Los profesionales cristianos, en cualquier área de la vida, deben ser ejemplo de laboriosidad, competencia, honradez, responsabilidad y generosidad. CEE, Testigos de Dios vivo.
Un cristiano no debe prescindir de la luz de la fe a la hora de valorar un programa político o social, o una obra de arte o cultural. En los tiempos de confusión mediático-política, no debemos considerar un solo aspecto: económico, político, técnico, artístico…. En términos de planeamiento militar diríamos que es necesario un enfoque integral, Comprehensive approach, y tener presente trayectorias y hechos, obras son amores y no buenas razones, para dar nuestra confianza a un partido político.
No se puede admitir una política de ingeniería social, un retroceso moral y cultural, que se transforma en instrumento del mal. Se trata de ética, moral y sentido común.
¿Quién alabaría un insulto a su propia madre, porque estuviese compuesto en un verso con gran perfección rítmica? ¿Quién lo difundiría, alabando sus perfecciones, aun advirtiendo que eran solo «formales»?
La perfección técnica de los medios agrava la maldad del asunto, que de otra manera podría pasar inadvertido o tendría menos virulencia.
Ante crímenes abominables, como calificaba el Concilio Vaticano II a los abortos, a los que ahora cabría añadir la eutanasia, la conciencia cristiana rectamente formada exige no participar en su realización, desaconsejarlos vivamente, impedirlos si es posible y, además, participar activamente por evitar o subsanar esa aberración moral en el ordenamiento jurídico.
Ante esos hechos gravísimos, y otros semejantes que también se oponen frontalmente a la moral, nadie puede pensar que no puede hacer nada. Lo poco que cada uno puede hacer, debe hacerlo: especialmente participar con sentido de responsabilidad en la vida pública.
«Mediante el ejercicio del voto encomendamos a unas instituciones determinadas y a personas concretas la gestión de asuntos públicos. De esta decisión colectiva dependen aspectos muy importantes de la vida social, familiar y personal, no solamente en el orden económico y material, sino también en el moral». CEE Los católicos en la vida pública, n. 118
La situación es cada vez más grave. Es tiempo de reflexión para una decisión responsable. A Dios rogando y con el mazo dando, para que haya milagros, hay que aportar algún pez y alguna pan.
Vicente Díaz de Villegas y Herrería
Soldado de España
15/4/2021
Blog: generaldavila.com

























