Que China estaba y está llamada a ser una de las potencias más relevantes – sino la más – en el venidero orden mundial era cuestión que nadie ponía en duda. Sin embargo el progresivo ascenso del gigante asiático que la mayoría aceptábamos con un fatalismo casi místico se ha tornado en global pandemia que está haciendo temblar los cimientos de todas las naciones – grandes y pequeñas – que el mundo son.
No obstante y para no pecar de falta de modestia no vamos a elucubrar sobre grandes cuestiones geopolíticas, que nos preocupan y mucho, pero muchísimo más nos conciernen algunas cuestiones domésticas. Vayamos, pues, al grano.
VIRUS CHINOS
El coronavirus vino de China, sobre este tema poco podemos añadir. Así lo anticipaba la Estrategia de Seguridad Nacional 2017 que dedicaba un buen número de páginas al desafío de las epidemias y pandemias. Pero además hilaba muy fino cuando al referirse a la zona Asia-Pacífico (página 50) decía que «en el ámbito de la seguridad, cuestiones como […] la propagación de pandemias, trascienden lo puramente regional y pueden afectar a la seguridad de España». Lástima que estos documentos, se hacen, se presentan y se olvidan.
TESTS CHINOS
La chapuza de los tests chinos (ShenzhenBioeasy) no tiene nombre ni perdón. El gobierno compra unos tests que no funcionan. Cuando el pastel se descubre Pedro y Pablo y su cohorte de acólitos y acólitas (véase como dominamos el lenguaje inclusivo e inclusiva) afirman que el responsable es un acreditadísimo proveedor español con todas las garantías ¿Me pueden facilitar el nombre del tal proveedor o pudiera ser que se tratase de algún familiar o amigo? Pero para mayor “inri” resulta que El Mundo (28 de marzo) ha publicado una información con el siguiente literal: «Sanidad vuelve a recurrir a la empresa china de los test fallidos del coronavirus. El Gobierno confía de nuevo en ShenzhenBioeasy para comprar las pruebas diagnósticas pese a no tener licencia». En fin… a lo que parece no se admiten devoluciones. Probablemente estará pasando lo que en algunos comercios de barrio que, cuando no estas satisfecho con un producto, te dicen que te lleves otra cosa pero que el dinero no te lo devuelven. De ser este el caso, recomendamos que al menos se intente que ShenzhenBioeasy facilite una “tarjeta regalo” a canjear por alguna otra cosa (fuegos de artificio por ejemplo) cuando vengan tiempos mejores. Pero ante todo, más tests inútiles NO, por favor.
CUENTOS CHINOS
Antes de entrar en materia y abordar los cuentos chinos queremos y debemos dejar constancia de nuestro reconocimiento y amor hacia unas Fuerzas Armadas que, como no podía ser de otra forma, se han puesto al servicio de España y de los españoles. Además lo están haciendo con profesionalidad, cariño y un desmedido entusiasmo.
Y ahora si, a por los cuentos y los cuentistas. Si consultamos la página oficial del EMAD podremos leer el siguiente texto:
«Continúa la operación ‘Balmis’ con más de 2.500 efectivos desplegados pertenecientes a los tres Ejércitos, UME y Guardia Real en 172 localidades de toda España para hacer frente al COVID-19. La operación, que comenzó el día 15 de marzo, está dirigida por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y conducida desde el Mando de Operaciones»
Los efectivos despliegan en toda España ¿En toda?
Las patrullas de presencia están expresamente excluidas de siete provincias, provincias que mal que le pese a unos cuantos pertenecen a España (al menos todavía). Es cierto que la dejación de soberanía se ha intentado maquillar con algún traslado de camas y alguna desinfección puntual en puertos y aeropuertos, cuyo estatus jurídico es especial (permanecen dentro del ámbito competencial del Estado, al menos de momento ya que las regiones secesionistas reclamaban, reclaman y reclamaran las transferencias de estas y cuantas competencias puedan imaginarse).
El caso es que Torra y Urkullu van a la suyo y aprovechan incluso las situaciones más trágicas (pandemia con estado de alarma incluido) para dejar claro que el Estado, España, ejerce poca o ninguna soberanía sobre sus cortijos autonómicos. El que quiera ampliar información puede leer la noticia publicada hace unos días en El Confidencial Digital con el siguiente titular: “El plan militar del estado de alarma nunca ha contemplado el despliegue de patrullas en las calles de Cataluña y País Vasco”[1] Sincera y lamentablemente creo que el artículo está bien documentado y muy en lo cierto.
A través de los comunicados del propio JEMAD se trata de enviar un mensaje de unidad y tranquilad.
«Esto es una guerra de todos los españoles. Todos estamos involucrados en esta pelea contra el virus. En esta guerra irregular y rara que nos ha tocado vivir o luchar, todos somos soldados«
Sin embargo, la realidad es que hay españoles que no están en esta guerra. Las patrullas de presencia operan con regularidad todo el Territorio Nacional excepto el País Vasco y Cataluña donde, desde que comenzó la operación Balmis hasta la fecha, nunca lo han hecho. ¿Quiénes son todos los españoles? ¿Somos conscientes de que los catalanes y los vascos se sienten abandonados y discriminados por no ver a sus Fuerzas Armadas en una situación de emergencia? ¿Somos conscientes de que los secesionistas están explotando y explotarán esta dejación de soberanía y que, ocurra lo que ocurra, acabarán culpando a España por su falta de acción? ¿Esta guerra irregular y rara afecta a Cataluña y al País Vasco o es que en esos territorios no hay contagios?
Eloisa Pérez de Pascua
[1] Enlace
31 marzo 2020
Blog: generaldavila.com































