“Once in the Legion always a legionnaire”
(Cuando has estado en La Legión, nunca dejas de ser legionario). Así me lo describía un viejo amigo, oficial del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, cuando conversábamos sobre nuestras vidas en las unidades. Lo captó perfectamente. El “esprit de corps” de la Legión hace que el honor y el orgullo de haber pertenecido a tan exigente y peculiar unidad se extienda generosamente sobre todos los que de una u otra forma, en algún momento de su ya casi centenaria historia, han formado parte de ella. Diría más, encierra un sentimiento compartido por muchos que, sin haber formado nunca parte de sus filas, se sienten imantados por el halo de mito y realidadque La Legión desprende.
La legión es más que un conjunto de Tercios, Banderas y Unidades, es una gran familia. Así lo aprendí, así lo he practicado y así trato de transmitirlo, junto con otros muchosen este empeño. Pero nadie como el Coronel Carranza, poeta y legionario, legionario y poeta, lo ha sabido plasmar en unos ripios:
Ya vivos, ya sepultados,
los que en el Tercio han servido
no han estado, Tercio han sido
y por los cuatro costados.
Y en La Legión encuadrados
con los de presente afán
coman o no el mismo pan,
fieles a su juramento
en la reserva o destacamento
para lo que se “tercie”, es
Volvemos de alguna manera a la esencia de las actitudes ante la vida: ser o estar. Pues “los que en el Tercio han servido, no han estado Tercio han sido”. Y a fe lo siguen siendo. El amor a la Legión, a sus usos y costumbres, a su historial, es algo que excede a los propios legionarios. Se proyecta más allá del servicio en filas alcanzando a una parte significativa de nuestra sociedad. Legionarios que han cumplido su tiempo de servicio en las filas de La Legión, junto con cuadros de mando que en algún momento de sus carreras han formado parte de ellas, incluso los que sin haber pasado por ellas, y paisanos en general, se sienten atraídos por el espíritu, rituales e idiosincrasia legionaria; se suelen reunir en torno a las Hermandades de Antiguos Caballeros Legionarios y otras asociaciones similares.
Todas ellas se crearon precisamente con la finalidad de estrechar lazos de unión entre los viejos legionarios. Funcionan como verdaderos centros de reunión de todas las personas amantes de La Legión, pero al mismo tiempo son un punto de intercambio de información en los que fieles al Credo legionario y en particular a los Espíritus de Amistad y de Unión y Socorro, se esfuerzan en ayudar al compañero, a otros legionarios en situación de necesidad física o espiritual. En eso se distinguen y por eso se diferencian de otras asociaciones similares.
Son muchos pues los antiguos legionarios que perpetúan sus vivencias y sus recuerdos de su paso por La legión encuadrándose en las Hermandades que se crearon a tales efectos, las más antiguas, las de más solera, entre las diversas asociaciones de veteranos militares que cada vez están más presentes en el panorama asociativo nacional, amparadas bajo el ámbito de la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil. Pues bien, son muchos también los que están expectantes ante el centenario de la fundación de la Legión de aquí a dos años, se preguntan ¿contarán con nosotros? Pregunta oportuna y legítima por las razones que apuntaba al principio.
Ya son, somos historia, pero somos parte de esa Legión que excede a la presencia en filas en activo. Son, somos, parte de esa familia legionaria que siente en carne propia tan importante evento. Que se regocija, nos regocijamos, del legado que hemos recibido y el compromiso al que nos obliga. Se felicitan, nos felicitamos, por ser una pequeña parte de esa historia hecha de sacrificio, entrega, renuncia y heroísmo, que superando no pocas dificultades e incomprensiones, afrontan, afrontamos, esperanzados esa merecida ocasión del centenario, para reafirmar nuestro compromiso con España, con La Legión, viviendo su “Credo Legionario” uno de los motores de nuestras vidas.
Queremos que cuenten con nosotros. Con nuestra presencia, con nuestra existencia, con nuestra colaboración allí donde sea necesaria. Y siempre, siempre, con nuestro testimonio.
Y sabemos que eso nos obliga, precisamente para dar testimonio, a unirnos para que la voz de uno sea la voz de todos. Esa voz no puede ser otra que la de la Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros Legionarios, auténtico vínculo de todas las Hermandades y asociaciones con La Legión y en particular con el General Jefe de la Brigada de La Legión, a quien corresponde además de ejercer el mando de esa espléndida Brigada ubicada en la base de Viator (Almería), la representación institucional de todas las unidades legionarias, incluidos los Tercios de Melilla y Ceuta, con la cadena de mando, liderando así mismo las relaciones con las instituciones civiles y con la sociedad en general.
Cierto es que los tiempos cambian, como cambian las costumbres y cambia la propia vida. Renovarse o morir, adaptarte a los cambios o sufrir la suerte de los dinosaurios. Sabemos que nos obliga a renunciar a algunas actitudes ya ancladas en un pasado, que nos sirve de referente, pero que ya no volverá. Si La Legión ha sido siempre paladín de la disciplina, la uniformidad, el respeto y la cortesía, siguiendo ese inefable “Camino de los Caballeros” que nos dejó escrito nuestro fundador, el TCOL José Millán Astray, sus veteranos hemos de ser reflejo de todo ello. Solo así haremos que cuenten con nosotros.
Y la Hermandad Nacional ha de contar con todos, porque aquí no sobra nadie. Por el contrario: “todos juntos formamos bandera”. De igual manera que reclamamos de La Legión como institución el lugar que nos corresponde en los actos del centenario, La Hermandad Nacional ha de representarnos a todos, formalmente acogidos o no a su organización. Unos, como la Fundación Tercio de Extranjeros que se ocupa generosamente a la acogida de legionarios en necesidad. Otros, como la Plataforma Patriótica Millán Astray que se empeñan con denuedo en defender la memoria del fundador frente a la sinrazón y el sectarismo. Y muchas otras hermandades y asociaciones de antiguos legionarios distribuidas por toda nuestra geografía nacional, han de sentirse consideradas y tener su lugar en un centenario que es de todos.
Y a las autoridades por encima de la cadena militar les pedimos generosidad, comprensión, pero también les pedimos reconocimiento a lo que somos, hacemos y demostramos. Somos – y queremos seguir siendo -parte de esa familia legionaria. Hacemos patria, amor a sus Fuerzas Armadas. Y lo demostramos mediante nuestro compromiso, conferencias, exposiciones, ayuda al necesitado, actos conmemorativos, participación en actos sociales e institucionales por toda nuestra geografía.¿No es eso lo que llaman cultura de defensa?
“que me escupan si no estoy haciendo patria”
Adolfo Coloma
5º Tercio de La Legión
Hermandad Nacional De Antiguos Caballeros Legionarios de Madrid






























