Les contaría en crónica de urgencia un ligero apunte sobre lo que, apreciados lectores, ustedes ya conocen y que pueden en todo caso ampliar por las noticias que los medios difunden profusamente en estos días.
Pues resulta que “sin planeamiento previo y espontáneamente” (¿?) se han producido hasta cuatro mociones de censura de PSOE, Cs y Más Madrid contra los gobiernos de coalición PP, Vox, Cs en Murcia, Madrid y, en estado de veremos en estos momentos, en Castilla León. Conocida la primera presentada en Murcia, Doña Isabel, ante el temor y la muy presumible certeza de que le fuera presentada en Madrid determina clausurar la Asamblea y convocar elecciones para el 4 de mayo.
Con posterioridad a esta resolución, válida y fundamentada en forma y fondo – y hora- la izquierda presenta sus dos mociones ante la Mesa de la Asamblea cuyo presidente (Cs, ¿prevaricación?) las admite a trámite, alegando que la dicha decisión presidencial no tiene eficacia hasta la publicación en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, al día siguiente. Curiosa argumentación que invalidaría de hecho toda decisión por parte de cualquier presidente de gobierno, autonómico o nacional, de disolución de los parlamentos y convocatoria de elecciones; porque a dicha decisión y antes de su publicación podría seguir en todo momento una moción de censura por parte de la correspondiente oposición. En fin, un lío en el que, naturalmente se encuentra al gusto el PSOE que recurrirá, dice, ante la Justicia, la cual resolverá, supongo. Antes, qué antiguo, se decía que por delante da la Justicia ha de ir la lógica; pero ahora, vistas tantas las cosas que hemos visto, no sé, no sé.
Sin olvidar, por supuesto el apoyo recibido de los suyos; desde el estruendoso silencio de la cúpula a la, ¿despectiva?, declaración de un señor que “procedente de Galicia” y preguntado al respecto dice en su primera declaración que ha venido a Madrid para “hablar de su libro”. Podrá Doña Isabel repetir con Don Pío: ¡Al suelo, que vienen los nuestros!
Pero sobre todo ahí queda la determinación y la bravura de una mujer que presentará batalla hasta el final, y que a juzgar por el canguelo socialista volverá, “sola o en compañía de otros”, a presidir la joya de la corona.
De la prensa de marzo de 2021
EL GRITO DE GUERRA DE AYUSO
“SOCIALISMO O LIBERTAD”
Los madrileños van a tener que decidir entre socialismo o libertad […] precisamente, ese mensaje, ‘socialismo o libertad’, es el que ha elegido para lanzar a las redes para empezar a recabar más y más apoyos.
UNA MUJER
(Soneto)
Una mujer valiente y sin complejos,
audaz, trabajadora, inteligente,
entregada a su pueblo y a su gente,
intuitiva y dotada de reflejos,
que eximida de rancios aparejos
por la mano le gana, limpiamente,
al contubernio en tonos -ruin, patente-
de naranjas, morados y bermejos.
Y ante éstos, de la Norma torcedores,
los adictos al fraude y al engaño
hostiles por principio a la verdad
acuña enarbolando sus valores
-lejos del gregarismo de rebaño-
su lema: ¡SOCIALISMO O LIBERTAD!
Don Eufemio, mar. 21
(Continuará Dm; y si nos dejan)
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LOS VERSOS DEL CORONEL
Un griego en Toledo (Cont.)
Escribe San Juan (por cierto, ¿qué San Juan?) en el Apocalipsis:
“Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por la causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor Santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansarán todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el numero de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos”.
San Juan se sitúa en primer plano; es una figura gigantesca que viste túnica azul, mientras que su manto rojo señala hacia los resucitados. Las almas desnudas se despojan de sus ropajes mortuorios para colocarse los paños blancos que reparten los ángeles. Uno de los resucitados parece elevarse hacia el cielo, mientras que los demás se levantan de sus tumbas en posturas sumamente escorzadas. Las dos figuras femeninas están perfectamente modeladas, con un canon clásico, mientras sus compañeros masculinos se estilizan al máximo, recurriendo Doménikos a un canon de trece a uno. El fondo nos muestra un aspecto totalmente dramático, iluminado por las luces del Juicio Final. La iluminación es multifocal, incidiendo de diferente manera en cada uno de los siete cuerpos, alusión quizá al número mágico. Pero. ¿Es realmente San Juan el representado? ¿Es ésta la escena previa al Juicio Final que describe su visión? Si es su visión, ¿Por qué mira hacia otro punto en lo alto y no lo a lo que “describe”? ¿Es realmente un hombre, o es una mujer? Si en su visión habla de “vestiduras blancas”, ¿por qué están pintadas de distinto color? Preguntas que desvelarían la intención que llevó a nuestro genio a pintar esta obra, la más “moderna”, original y alucinante salida de sus pinceles, pero entonces El Greco se hubiera traicionado a sí mismo. Él se encuentra mucho más cómodo entre lo oscuro y enigmático, en sus misterios y sus arcanos, como los reflejados en este libro, el más controvertido, críptico y simbólico de la Biblia.
En mi soneto me atengo a la “versión” más admitida sobre el cuadro, la primera o visión de San Juan; y el título creo que lo dice todo.
VISIÓN DEL APOCALIPSIS. 1608-1614. M. M.de Arte. Nueva York.
CAOS
(Soneto)
En éxtasis San Juan, cual esculpidas
las formas de su efigie arrodillada;
reflejos en su túnica azulada,
van al Cielo sus manos extendidas.
De nuevo con sus cuerpos, aturdidas,
siete almas despiertan, que ganada
es ya su Gloria Eterna y la llamada
sonó por disfrutar de nueva Vida;
y se alzan en caótica tormenta,
mortuorios sus ropajes desprendidos,
por tornarlos en albas vestiduras,
que ángeles, en escena truculenta,
entre ellas reparten, complacidos,
mientras relampaguean las alturas.
Félix Torres.
























