ANCIANAS Y ANCIANOS. -CORONEL DE INTENDENCIA (R). LUIS MARTÍN-PINILLOS MARCO.

Como veréis no cumplo las reglas al uso, soy antiguo (viejo),

Y por lo tanto, para mi, siempre las damas primero

Ya sabemos, cuando nacemos, que nos llegará el momento

de morir. Durante nuestra infancia no pensamos en ello, ni

tampoco en la juventud ni de adultos. Después ya es otra

cosa, aunque no nos quita el sueño, y muchos ni lo piensan (

siempre hay felices o insensatos ).

Ahora nos ha llegado esta dichosa Pandemia y las cosas

cambian, pero permitirme que vuelva atrás.

Para llegar a anciano, nos han pasado muchas coas, hemos

jugado de niños hemos ido creciendo,hemos estudiado

en los distintos, Universidades, Academias y hemos

empezado a trabajar.

Hemos formado una familia, hemos sido felices, hemos sido

padres . . .  hemos educado a nuestro hijos como creíamos

que era mejor para ellos, hemos pasado por momentos

buenos y otros menos buenos y así durante muchos años y

siempre dedicados a ellos. Los hijos son un regalo del cielo.

Ya más viejos empiezan otras cosas maravillosas, te

empiezan a hacer abuelo y eso ya sí que es una bendición,

uno, dos, tres. . . nueve ( Bingo ).

Y vuelta a empezar, “ abuela… puedes”, y la abuela siempre

dispuesta, acude.

Estudios…, de nuevo otra vez… a luchar y ayudar a los hijos

Lo escrito anteriormente es toda una vida de un ESPAÑOL

de hoy.

Ahora llega la Pandemia y resulta que unos desalmados,

opinan que somos “ prescindibles”, y no podemos ni tener

un respirador, debemos morirnos y no estorbar.

No tengo palabras para calificarlos, no se si tendrán

padres o abuelos, pero creo que en su vida han querido a

nadie, ni han sido felices nunca.

Como estamos en Semana Santa:

«La muerte no es el final

El morir en el combate es el mayor honor

 Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado?»

PERDÓNALES SEÑOR, NO SABEN LO QUE DICEN

Luis Martin-Pinillos Marco. Coronel de Intendencia (R.)

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10 abril 2020

CRISTO DE LA BUENA MUERTE MÁLAGA

Entrevista Jueves Santo en Onda Cero Málaga (Al Hombro) sobre El Cristo de la Buena Muerte y la Legión.

Propuesta del general Dávila para que Málaga, los malagueños vean, oigan y palpen a su Cristo legionario.

AL HOMBRO JUEVES SANTO

ONDA CERO MÁLAGA

9 DE ABRIL 2020

PONCIO PILATOS Y LA GESTIÓN DE UNA PLAGA DE PROPORCIONES BÍBLICAS (CUANDO LAVARSE LAS MANOS NO ES SUFICIENTE) Eloisa Pérez de Pascua

Pilato se lava las manos [y mira hacia otro lado] Obra de GebhardFugel (Iglesia de Santa Isabel, Stuttgart)

Estamos en una Semana Santa ciertamente atípica que, por razón de la plaga que, en forma de virus, nos azota, hemos de celebrar con impuesto y extremo recogimiento. Semana Santa de confinamiento y forzada ausencia de las celebraciones populares que – aunque ferozmente atacadas desde alguno ámbitos – forman parte de nuestra  tradición  y son reflejo y manifestación del sentir de un pueblo – el de Dios – en el que cada uno, a su manera y medida, practica los preceptos que su fe y conciencia le dictan. Pueblo, en el que el respeto a los demás y a sus sentimientos constituye principio fundamental y guía de conducta (cosa que a la inversa suele no ocurrir). Ciudadanos cristianos, respetables y respetuosos, que suponemos también tienen derecho a celebrar (en igualdad de condiciones que otros colectivos y/o colectivas) lo que a sus intereses y sentimientos convenga. Ciudadanos que, en esta ocasión y de muy buen grado,aceptan quedarse en casa renunciando a manifestaciones multitudinarias (cosa que no ha mucho – 8M – no hicieron otros colectivos y/o colectivas) para evitar mayores males.

Pues precisamente por tratarse de una Semana Santa de obligado recogimiento, debemos aprovechar la ocasión para meditar sobre su verdadero significado y recordar las enseñanzas que en la Biblia son y que, aunque escritas hace largos siglos,tienen hoy una paradójica y casi burlona actualidad.

Comencemos recordando el pasaje bíblico de Poncio Pilato.

Mateo 27 (24:25)

24 Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo ¡Allávosotros!

25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos!

 Ha querido el cruel destino que hace un par de meses, allá por febrero, cuando empezó la cuaresma y debió haber empezado la cuarentena (craso error como después pudo comprobarse),empezó a ponerse de moda el tema del lavado de manos, remedio que hasta mediados de marzo se presentaba como  la mejor y más eficaz solución para contener la pandemia. Sin embargo la situación iba de mal en peor, las manos estaban limpias pero la epidemia avanzaba a vertiginoso ritmo. A pesar de ello, el Presidente del Gobierno, en su comparecencia de 13 de marzo[1], a la vez que anunciaba que se iba decretar el estado de alarma, seguía aferrado al lavatorio y pronunciaba la, a nuestro juicio, desafortunada frase “el heroísmo también es lavarse las manos”, sentencia que desde ese mismo día figura en el tweet oficial del partido(ya hubiese querido el Poncio romano tener un grupo de asesores que le hubiesen compuesto tan oportuna frase).

Antes de seguir adelante, que nadie interprete que pretendemos contradecir las recomendaciones del Ministerio de Sanidad sobre la pertinencia de lavarse las manos. Todo lo contrario, suscribimos y apoyamos sin reservas tan saludable y profiláctica acción (ahora y cuando pase la plaga vírica). Sin embargo, lavarse las manos no es suficiente, lo decimos nosotros y las demoledores cifras que, día a día, no dejan de sorprendernos y alarmarnos. En este punto recomendamos la lectura de un artículo que hemos leído recientemente (“Guerra contra el coronavirus. La maldición de Sisifo)[2] donde se ofrecen algunas estimaciones y datos para la reflexión y, si fuese posible, alguna que otra acción. Estamos de acuerdo en que lavarse las manos es una saludable costumbre – a nivel doméstico que no político – pero ¿no podría hacerse algo más? Otros países, cuyas autoridades no se lavan tanto las manos, están realizando otras acciones que parecen estar dando mejores resultados: inversión en infraestructuras y equipamiento sanitario, impulso a la investigación, medidas para garantizar equipos de protección (en particular para el personal más expuesto), realización de tests masivos para identificar a los infectados y los inmunizados para aislar a los unos y liberar a los otros…

El artificio y excusa de lavarse las manos es muy viejo y ya lo usó– con poco éxito – Poncio Pilato hace casi 2000 años para, en el caso de Jesucristo, hacer poco o nada y eludir la responsabilidad de su crucifixión. Ojo, con una importante matización, no hay que echar toda la culpa al denostado Poncio. Leamos a San Mateo con atención y comprobaremos que el pueblo fue cómplice y responsable. El prefecto romano, consciente de la presente injusticia yvenidera tragedia,con no poca astucia y habilidad, acabó por trasladar la responsabilidad del crimen a la ofuscada y tal vez mal informada plebe. A tal fin hizo las oportunas declaraciones: “Inocente soy yo” – dijo el taimado Poncio – “de la sangre de este justo ¡Allá vosotros!” ¿Y qué respondió el alborotado y ciego pueblo? “¡Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos!”. Moraleja: Como a buen entendedor…¡Que cada cual saque la suya!

Lo que aconteció a Pilato después de lavarse las manos y condenar a Jesucristo no está del todo claro, aunque parece que, por sus pecados y mala gestión, nuestro personaje no acabodel todo bien. Entre las fuentes más fiables podemos citar a Eusebio Pamphili (263-339 d.C.), también conocido como Eusebio de Cesarea, por haber sido prelado de la mencionada diócesis. El Obispo de Cesarea fue también escritor, destacando entre sus obras las tituladas “Pantodape Historia” (Historia Universal) y “Theofaneia” (Historia de la Iglesia). En sus escritos Eusebio cuenta que Poncio Pilatos, acabo mal. Tras el infame lavatorio, no tardo en caer en desgracia, fue trasladado a la Galia y, cuatro años después (precisamente lo que dura una legislatura), en el 37 d.C, acabó suicidándose (probablemente agobiado por la mala conciencia y remordimientos).

No queda si no desear a los lectores y gentes de buena fe, que pasen una recogida, espiritual y, sobre todo, muy feliz Semana Santa en compañía de los seres queridos.

[1]https://www.20minutos.es/noticia/4186823/0/discurso-pedro-sanchez-crisis-coronavirus/

[2]https://www.defensa.com/en-abierto/guerra-contra-coronavirus-maldicion-sisifo1

Eloisa Pérez de Pascua

10 abril 2020

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LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM. (r)

LA PASIÓN A SU “MANIERA”

A las tertulias que en el  palacio Farnesio organizaba Fulvio Orsini, escritor, bibliófilo y coleccionista, acudía «la crema de la intelectualidad» romana. Allí nuestro personaje conocería a D. Luis de Castilla, joven clérigo e hijo de D. diego de Castilla, deán de la catedral de Toledo. Posiblemente le hablaría en tal circunstancia  de la posibilidad de algún contrato en la catedral toledana y de la gran obra del Escorial necesitada de artistas para su terminación; y así, en 1577 tenemos al Greco en Toledo tal vez, él pensaba, de forma provisional porque su idea sería presentarse ante Felipe II, cosa que haría.

En Toledo, casi al tiempo, recibe sus dos primeros encargos: el retablo mayor de la iglesia del convento de Santo Domingo el Antiguo, y El Expolio para la catedral. Para el ático de dicho retablo pintó una Santísima Trinidad que hoy está en El Prado, existiendo una copia en su lugar original.

Es seguro que era conocedor de los tratados de Durero, y por supuesto de alguna reproducción del grabado que con dicho motivo e incluso con el mismo nombre éste había realizado; porque  es clara la inspiración en el mismo que él, claro, resuelve «a su manera”. Juzgue el lector.

Pero yo veo también (doctores tiene la Iglesia) un antecedente más próximo a esta obra en su propio icono de «Piedad con tres ángeles»  ya comentado. Sólo hay que ver los rostros de una y otra obra y apreciar sus parecidos; de este «truco», hace uso el Greco de vez en cuando. Y  vistas otras versiones de la piedad del cretense, también el motivo que hoy traemos podría ser una más, en otro escenario y con distintos personajes como ya apuntamos, de las pintadas por el genio. En todas, además del dolor, creo que es otro sentimiento el que EL Greco quiere resaltar, y que da título a mi soneto de hoy.

 Santísima Trinidad. 1577/80. Museo del Prado

 

TERNURA

(Soneto)

 Sobre un fondo de rayos ambarino

la icónica paloma representa

infinito el Amor que los alienta,

y el Misterio componen, Uno y Trino.

 

Y del orbe el Creador, trono divino,

obsequioso en sus brazos lo sustenta,

cumplida que ya fue la cruel afrenta,

su cáliz, su pasión y su destino.

 

De ángeles, sufriente, consternada,

solícita una pléyade le asiste,

en escena eminente en su factura,

 

donde el Padre dirige su mirada

hacia el rostro del Hijo, baja y triste,

en suprema expresión de la ternura.

(Continuará, D. m.)

LA MUERTE NO ES EL FINAL SEMANA SANTA CASTRENSE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Legionarios portando a hombros al Cristo de la Buena Muerte en Málaga

¡Guiones y banderines de la Legión, rindan honores a nuestros muertos!

Es la voz de mando del Jefe de la formación legionaria. Es el recuerdo al legionario de todos los tiempos. Tiene la Legión especial rito para dar tierra a sus hijos y para recordarlos en sus formaciones. Los muertos de la Legión, los legionarios novios de la muerte, son inmortales. ¡Qué difícil explicarlo! Tanto como comprenderlo y asimilarlo. Siempre presentes. No da miedo pronunciar la palabra: muertos de la Legión. Es la rotundidad del lenguaje legionario. La muerte es familiar, forma parte del combate y de la historia de la Legión. ¡Al Cielo con El!

La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Se es muy consciente, en silencio y en los adentros, en los sentimientos, que en cualquier momento puede ocurrir. Ante el hecho, el más trascendente de la vida: dignidad.

Es una temporalidad que pasa, aunque deje imborrable huella cuando es el compañero el que se va. Eterno recuerdo porque  la muerte es vida y ejemplo que a todos, cada uno en su único momento, nos llegará.

La Semana Santa da comienzo

¡Guiones y banderines rindan honores a nuestros muertos!

La Semana Santa da comienzo. Es momento de reflexión y dolor. Un paréntesis necesario. ¿Se celebra la muerte? Sería un eterno fracaso. Es el necesario tránsito del dolor, del sufrimiento y entrega por los demás, a la victoria sobre esa temporalidad llamada muerte.

La Semana Santa mucho tiene que ver con la entrega y sacrificio, con los soldados de España; tanto que es el espíritu que define su quehacer diario. La entrega y el sacrificio por los demás.

La muerte no es el final

La muerte no es el final, cantamos en un profundo rezo por nuestros compañeros muertos. Es el canto que abre el camino, el paso siguiente hacia la eternidad. Esperanza: ‹‹Cuando, Señor resucitaste, todos vencimos contigo, nos regalaste la vida, como en Betania al amigo››

Rodean los pasos y tronos los soldados. Cientos van por ellos escoltados. Firmes y pensando en centinelas, vigilias en noches compartidas.

Aquel hombre que decía ser Hijo de Dios pasó sus últimas horas entre ellos, entre soldados. Azotado y vigilado. Cuando murió, el Centurión, el capitán, dio la voz de alarma que conmocionó al mundo hasta nuestros días:

¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! No hubo más pregón. Era la consigna, el santo y seña, que recorrería cualquier posición, cualquier rincón. Lo había dicho el capitán cuando Jesús murió.

También en el momento de la Resurrección, vigilando el sepulcro, estaban los soldados. El paso de la muerte a la vida, el tránsito, vigilado y pregonado por los soldados. Ahora se entiende mejor todo este misterio. La mística enraizada en la tropa con su capitán al frente. Venía de lejos aquella fe comentada, desde el día en el que un centurión fue sorprendido por su fe:

Jesús pasó sus últimas horas Crucificado con los soldados

‹‹Jamás vi tanta fe en Israel››.

Resuena desde entonces, desde aquella fe lejana y heredada, la pena que nos alcanza por un hermano perdido. Es cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza. Empezamos a comprender. Desde entonces en su palabra confiamos.

La muerte no es tan horrible como parece porque la muerte no es el final. Por eso hay un Cristo Legionario, de la Buena Muerte. Por eso hay fe en los soldados. Por eso cantamos y rezamos:

‹‹En tu palabra confiamos

con la certeza que Tú

ya le has devuelto la vida,

ya le has devuelto a la luz››.

El morir en el combate es el mayor honor

Testigos del tránsito entre la muerte y la vida fueron los soldados. Testigos de la Resurrección. La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Es la Fe en que La Muerte no es el Final

‹‹Tú nos dijiste que la muerte

no es el final del camino

que aunque morimos no somos,

carne de un ciego destino››.

Ahora se entiende que El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

‹‹Si así mi vida concluyo

Y así la muerte me espera

Aquí me tiene por suyo;

Ni la llamo ni la huyo;

Puede venir cuando quiera››.

Vivimos días de muerte. Una muerte que ni abrazar al compañero perdido te admite. Ronda en nuestras proximidades y todos tenemos a alguno cercano que ya se ha llevado. Inexplicable dolor;.

Se oye el grito:»Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?«. «Un grito que abre los cielos, porque proclama una fe, una seguridad que va más allá de toda duda, de toda oscuridad y de toda desolación. Y el lamento se transforma, deja lugar a la alabanza en la acogida de la salvación”, dijo Benedicto XVI. Es la Resurrección, que esperamos, en Tu palabra confiamos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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10 abril 2017

REDENCIÓN POR LA ACEPTACIÓN JOSÉ FRANCISCO NISTAL MARTÍNEZ CORONEL CAPELLÁN

“Dicho Esto, Jesús salió con sus discípulos”(Jn. 18,1). Calle abajo, el silencio y el semblante de Jesús no pasaría desapercibido, ni a sus Apóstoles, ni a cuantos se cruzaran con Él. En su rostro se dibujaría la pena y la impotencia. En su mirada la lástima, la mansedumbre y el cariño. Pero no había vacilación. El paso, como siempre, era firme y decidido. Atrás quedaban ya su Madre…, el templo…, el lago… Jesús saldría de Jerusalén, la ciudad amurallada, por la puerta Dorada. La puerta por la que entraban los principales,  los nobles, los tribunos y los comerciantes importantes. La puerta por la que El había entrado triunfante entre las aclamaciones y los vítores de los que lo seguían unas horas antes.

“Se dirigió, según costumbre, al monte de los Olivos” (Lc. 22,39). Los cuatro evangelistas señalan el lugar a donde los condujo. Juan precisará más: “al otro lado del torrente Cedrón” (Jn. 18,1). El monte de los Olivos. –el olivo, símbolo de la paz-, debía de serle muy familiar a Jesús. “según costumbre”, dice Lucas. Y, mucho más, desde su entrada en Jerusalén: “Durante el día enseñaba en el templo y luego se retiraba a pasar la noche en el monte de los Olivos” (Lc. 21,37)

Había encontrado Jesús en aquel monte un lugar especial: GETSEMANI. Una antesala del cielo y un balcón hacia Jerusalén. Aquella cerca, “en la cual entraron” (Jn. 18,1), lo hacía más acogedor, más entrañable y, uno se imagina, que el dueño consentía la presencia de Aquel huésped con íntimo orgullo. Getsemaní estaría acostumbrado a Su presencia  y a la de sus discípulos. A la sombra de sus olivos, después del reparador descanso, el Maestro habría enseñado un sin fin de veces y, también, había tejido los momentos recónditos y sublimes con el Padre. ¿Qué le diría Jesús, en la intimidad, al Padre?… El jugo de aquellos olivos era óleo santo bendecido por el aliento de Jesús.

El huerto de Getsemaní, envuelto en un manto de negra noche, lo acogió con un silencio profundo y respetuoso. La paz y la serenidad de los olivos, a su paso, se enturbiarían y hasta se estremecerían. La oscuridad ocultaba las facciones tersas de su rostro. Los surcos de la cara se le habría marcado aún más y su silencio sería penetrante. Ya no tenía qué decir, ni siquiera a quienes, en la distancia, cansados e ignorantes del porvenir, le seguían.

“Y llegado al lugar, les dijo: orad para que no entréis en tentación” (Lc. 22,40). Fue todo cuanto pudo decirles. La pena, el dolor,  le oprimía; le atenazaba la garganta y sentía la opresión y el fuego de la angustia. No habían comprendido la trascendencia de aquellos momentos. ¡Había llegado el momento! “Y tomo consigo a Pedro, a Santiago y a Juan” (Mc. 14,32), los mismos que lo habían visto cambiar de aspecto en el monte Tabor. Algunos psicólogos quieren ver en estos tres Apóstoles las tres potencias del alma: entendimiento, inteligencia y voluntad. Había escogido bien el Maestro para sus últimos momentos: uno, rudo y obstinado; los otros, los hijos del Trueno. Quizás, sólo ellos habían intuido que, como en otras ocasiones, algo importante iba a pasar; ahora, intercambiando miradas furtivas y cómplices, les gustaría tener la palabra oportuna. Pero ya no había bálsamo que aliviase tanto dolor. “Y comenzó a sentir una tristeza y angustia mortal” (Mt. 26, 37b-38a). El Jesús naturaleza humana se humaniza plenamente, completamente. Se había alegrado con quienes le habían hecho partícipe de su fiesta. Se había entristecido y había llorado con los que sufrían la desgracia. Se había compadecido y había mirado con cariño. También había levantado la voz y blandido el látigo para restituir la dignidad. Pero esta situación era nueva y distinta. ¿Por qué?, ¿por  qué?, ¿POR QUE? Y no hay respuesta.

La noche era cada vez más oscura. Hasta allí llegarían las voces y el bullicio de la  fiesta. Por momentos, se le harían más atronadoras.

“Pueblo mío, ¿qué te he hecho, en qué te he ofendido?, respóndeme”. Es la hora de los por qué. Había actuado siempre bien. “Todo lo hizo bien”. “Se anonado pasando por uno de tantos”. Tenía toda una vida de respuestas bien probadas. “Y, adelantándose un poco, cayó en tierra” (Mt. 26,39ª). Como los olivos se fue retorciendo sobre si mismo para madurar y tomar la forma noble que deja la huella de los años. Jesús había adoptado la postura más conflictiva para el sistema cardio-vascular. No puede haber otra actitud externa más expresiva de humillación. La estampa, de quien era el autor de la vida, no podía ser más patética. Le doblaba la espalda el peso de la incomprensión, del egoísmo, la hipocresía, la injusticia. “Oraba así: Padre, si quieres, aparta de mi este cáliz; más no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc. 22,42)

Jesús no quiere morir y menos de esa forma tan ignominiosa y vil. No es merecedor de esa situación. El enojo y la impotencia se han apoderado de sí. En absoluto se reprime. De ninguna manera se resigna. Jesús no había hablado nunca de resignación, quizás, porque entendiera que es la actitud más próxima a la tibieza. El inconsciente, un mar bravío, removía entre sus olas el inconformismo, que nació a la par en la cueva de Belén; la radicalidad, agitada por una vida marcada bajo el signo de la contradicción; la permanente opción por la libertad y la justicia. ¿Qué sentido puede tener morir ahora que la “cosa” no ha hecho más que empezar? “¡Abba!, Padre, todas la cosas son posibles para Ti. Aparta de mí este cáliz” (Mc. 14,35s). “Y transido de angustia, oraba más intensamente. Y su sudor se convirtió como en gotas de sangre, que caían hasta el suelo”. (Lc. 22,44) Jesús muestra hasta dónde puede su debilidad humana. Está demostrado médicamente que el dolor o la angustia pueden producir sudor de sangre. Jesús asumió la carne humana con todas las consecuencias hasta el límite. Fue hombre en debilidad hasta el sudor de sangre, la impotencia y la humillación. “Quien no conoció pecado” se ha cargado con la responsabilidad de los pecados de todos.

“Más no se haga mi voluntad, sino la tuya”(Lc. 22,42b). Esta es la suprema lección de obediencia de Jesús. De lealtad. De amor. Pero, sobre todo, de ACEPTACIÓN. El inconsciente humano se enfrentaría al divino consciente y en esa suprema hora de lucha y agitación, Jesús, resuelve el momento más trascendente de la historia de la humanidad con la aceptación. Esta palabra es clave en la historia de la redención. “Su voluntad humana sigue a la voluntad divina y omnipotente, sin oponérsele ni combatirla, antes bien enteramente sometida a ella” (Dz.3   292). Con ese “no se haga mi voluntad” ya había voluntad de redención manifiesta, explícita.

Aceptando, Jesús, se levanta presto, diligente, animoso para cargar con la cruz. La paz se habría vuelto a tender como un manto y el huerto de Getsemaní habría recobrado la calma. “En adelante, pueden venir momentos difíciles y experiencias dolorosas. Pero ya, desde la hora de Cristo, todo puede convertirse en lluvia de gracia y sementera de vida” (Bernanos).

Jesús, como todos los ajusticiados, murió de espaldas a Jerusalén y, hay quien piensa, que murió de cara a Europa, mirando en la lontananza, a España.

JOSÉ FRANCISCO NISTAL MARTÍNEZ. CORONEL CAPELLÁN

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9 abril 2020 JUEVES SANTO

UNA EDITORIAL Y UNA ENTREVISTA Enrique Alonso Marcili. Coronel de Infantería (R.)

Leemos hoy en el digital “El Mundo” una editorial (1) y una entrevista (2) cuya protagonista en ambas es la Sra. Margarita Robles, Ministra de Defensa.

La editorial, la señala como una de las ministras de este gobierno con más fuste. No será el que suscribe quien ponga en duda esa aseveración. No podría hacerlo sin conocer a otros en ese ámbito que permitiera establecer comparaciones. Sin embargo, la lectura de la entrevista siembra ciertas incertidumbres.

Es verdad o así puede ser, que cuando en el ambiente domina la incertidumbre que propicia un elevado estrés, algunas cuestiones no son fáciles de responder, uno puede verse en la necesidad de “torear” (en términos taurinos).

En algunas respuestas respecto al Sr. Torra, a Podemos como socio de gobierno, al Sr. Pablo Iglesias, al partido de la oposición (PP), al dialogo con los separatistas catalanes y algunas otras, la Sra. Robles torea o echa balones fuera, pero sorprende con su respuesta cuando el entrevistador dice:

“¿Se equivocaron ustedes al no prever su alcance? Hubo un cambio de enfoque de un día para otro. De permitir el 8-M y otros actos multitudinarios a tener que cerrar colegios en Madrid y Vitoria”.

Su respuesta: “Siempre hemos seguido el consejo de los expertos. No puede hablarse de falta de previsión porque esto se refiere a algo que podría haber resultado previsible y no ha sido así. Lo vemos en el resto de países. Ha sido imprevisible.

Aquí no hay toreo ni balones fuera. Aquí hay una defensa a todo trance del gobierno. Defensa que se basa en culpar a los asesores. Cierto es que no los específica, asunto que sería preciso, pues al no hacerlo deja en el aire instituciones y órganos, personas y técnicos cuyo cometido es precisamente ese, “Asesorar”. No ha habido, que se sepa, ceses en ese ámbito por lo que se puede pensar, que lo que resta en su respuesta trata de ablandar la acusación que supone su aseveración inicial. Y es curioso este intento de minusvalorar así el asunto cuando es consecuencia del olvido del R. Decreto 1008/2017 que aprueba la Estrategia de Seguridad Nacional (3).

¿Ignora la Sra. Ministra ese Real Decreto? ¿Lo ignoran y lo han incumplido sus asesores? Habrá que recordar a la Sra. Ministra y a sus asesores que en el Capítulo 4 en Amenazas y Desafíos para la Seguridad Nacional, epidemias y pandemias dice: (…) Es necesario, además de reducir la vulnerabilidad de la población, desarrollar planes de preparación y respuesta ante amenazas y desafíos sanitarios, tanto genéricos como específicos, con una aproximación multisectorial que asegure una buena coordinación de todas las administraciones implicadas tanto a nivel nacional como internacional.

Y que en el Capítulo 5 Objetivos y líneas de acción estratégicas para los ámbitos de la Seguridad Nacional, incide en seguridad frente a pandemias y epidemias del que se adjunta cuadro.

En fin Sra. Ministra, permítame significarle que, mantenerla y no enmendarla en asuntos como estos, esparcen el barro sobre muchos hombros cuando el peso de la responsabilidad debe recaer siempre sobre quien la ostenta. La responsabilidad no se comparte.

Enrique Alonso Marcili 6/ABR/2020

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TÉCNICAS DE SUPERVIVENCIA DURANTE EL CONFINAMIENTO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Por ahora no es necesario aprender a hacer fuego o sembrar tomates en la ventana de su casa. En un futuro quien sabe.

Les contaré una anécdota. En el Paleolítico, cuando yo era un joven teniente de Operaciones  Especiales, hacíamos prácticas de supervivencia invernal en un pueblecito de la provincia de Burgos. Dormíamos en iglús construidos por nosotros mismos, estancias confortables cuando no hay otra cosa a mano. El caso es que un día recibimos el aviso a través de la Guardia Civil de que el alcalde de un pueblo cercano quería hablar con el máximo responsable de la unidad. Bajamos a verle y mayúscula fue nuestra sorpresa cuando nos dijo que habían desaparecido todos los perros de pueblo y que si nosotros sabíamos algo de aquello. Era evidente. Las noches en los iglús no dejan de ser bajo hielo y el calorcito de un perro junto a tu saco de dormir es una estufa natural inigualable. Los perros por algo de comida habían seguido a los soldados hasta sus elegantes, pero frías estancias y el que no les había seguido fue convencido. De estos últimos, pocos, porque desde tiempos históricos los perros han seguido a las tropas fielmente.

Supervivencia es sin duda buscarse la vida. Unos son más aptos que otros, pero tiene sus reglas que todos deben compartir.

Todas, reglas, normas, y procedimientos se resumen en uno: disciplina.

La disciplina es doctrina, instrucción de una persona y de un grupo, especialmente en lo moral. Y sin duda la observancia de unas normas de comportamiento tanto interno, individual, como en nuestra relación con los demás. Instruir, aprender, entrenar, ejercitar y asumir. No es fácil cuando todo está a tu alcance, pero sin práctica habitual, cuando vienen mal dadas, es difícil asumir los comportamientos.

Comer sapos o culebras, hacer fuego en la nieve, pescar con las manos, hacerse una choza, comer hierbas del monte o ratas de cloaca es una simple anécdota. La vida te pone en peores trances y La vida del Buscón llamado don Pablos es un retrato diario que cada vez más se repite. Lo importante para supervivir es vivir en continuidad de comportamiento, en saber sufrir y aprovechar cada ocasión, mala o buena, que todas traen algo para alimentarse. El que se queja o lloriquea se queda en el camino.

Disciplina. Conocí en aquella época del Paleolítico al máximo exponente de la supervivencia: el Capitán don Teodoro Palacios Cueto, héroe de la División Azul y Laureado de San Fernando. Once años, tras la durísima batalla de Krasny Bor (10 febrero 1943), estuvo prisionero en distintos gulags, al cual más cruel, pasando por celdas de castigo y siempre al mando de sus hombres con una  dignidad ejemplar y que asombró al mundo. Su historia fue relatada por Torcuato Luca de Tena en Embajador en el infierno. Regresó a España en 1954 y allá por los años setenta tuve la oportunidad de establecer amistad con él mientras practicábamos escalada en los alrededores de Potes, lugar donde vivía.  Un día me atreví a entrar en su intimidad.

-¿Mi general como pudieron aguantar tanto tiempo en aquellas condiciones?

No lo dudó un instante: disciplina, mi teniente. Desde que amanecía hasta que llegaba el sueño se mantuvo una férrea disciplina individual y de grupo. Nos apoyamos y vigilamos los unos a los otros. En cuanto veíamos que uno decaía no le dejamos ni un minuto. Pensábamos con él, vivíamos con él y por él. Cuando empezaba a llamarnos pesados es que ya estaba salvado.

Me enseñó algo más importante: adivinar el primer síntoma de derrota. Cuando veíamos que uno de nuestros hombres dejaba el aseo personal cada mañana, no se lavaba ni afeitaba, no se cambiaba, daba el aspecto de dejadez, ese era el síntoma más claro de que empezaba a venirse abajo. La férrea disciplina se llevaba en todas las actividades, aseo personal, trabajos, reuniones (cuando nos dejaban), triquiñuelas e invenciones, juegos, hasta creamos una revista; el ingenio personal de cada uno era aprovechado por el conjunto. Nunca permitimos a nadie estar solo. En definitiva una vida nueva, dura y repugnante, dolorosa, pero era una vida, no podíamos elegir otra y lo que hicimos fue rellenarla de disciplina, entre todos, como una compañía que éramos.

Todos aguantamos, todos resistimos con la esperanza del día a día, sin planteamientos a largos plazos, sin permitir que nadie contagiase la enfermedad que provoca la soledad y el abandono. La vida se ralentizaba, teníamos tiempo para vivir, mal, pero despacio y entonces salió de cada uno de nosotros lo mejor que teníamos.

Mi teniente, acabó diciéndome, tú sabes que esas cosas del honor y del valor, del amor a tu patria, del ejemplo y la virtud, no son palabras hueras sino una realidad que se muestra en toda su crudeza y realismo en situaciones extremas. Así somos los españoles.

Estábamos sentados en una pequeña taberna de Potes. Nevaba y por la ventana se veían solo gruesos copos de nieve.

-Podría odiar esta nieve y el frío, pero me reconforta y recuerda, lo sé, que cuando el hombre saca las ganas de vivir no hay fuerza de la naturaleza que pueda con él.

-Sí; mi general.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM. (r)

LA PASIÓN A SU “MANIERA”

 Del Greco y de su estancia en Creta donde, como ya hemos apuntado fue un apreciado maestro de iconos en el estilo post bizantino vigente en la isla, conocemos algunas de sus creaciones, digamos más ceñidas a dicha corriente, tales como “La dormición de la Virgen”, o “San Lucas pintor”.

 En la obra cumbre de este periodo juvenil, “El tríptico de Módena”, por un lado se aprecia una evidente influencia de elementos bizantinos pero ya incorpora las novedades procedentes del Renacimiento italiano. Este «bilingüismo» afectó a todos los artistas que trabajaron en la isla durante la segunda mitad del siglo XVI y Doménikos no sería una excepción. La imagen siguiente pertenece al anverso de dicha obra, que también está pintada por el reverso.

Y aunque en “Piedad con tres ángeles” que hoy comentamos sigue manteniendo su vinculación al mundo de los iconos (fondos dorados, texturas, materiales) es en este cuadro  donde la influencia renacentista más claramente se manifiesta y donde  se pone de relieve que ya conocía (grabados, pinturas) la obra de los maestros del estilo renaciente tanto en el motivo, como en la composición y tratamiento de la figura humana, vestiduras, etc. en un adelanto a lo que sería su obra posterior.

 Pero volvamos a la “piedad”. En el toledano  Museo de Santa Cruz hace algunos años tuve la suerte de poder admirar este icono en una exposición itinerante; y aunque muy deteriorado era la pieza fundamental de la exposición: me impactó, y acometí la osadía de hacer una copia aproximándome en lo posible, tanto en el   procedimiento como en el uso de materiales,  a cómo  él lo haría; un prolijo proceso de preparación de la tabla -de listones ensamblados para evitar indeseadas curvaturas-  estucado, dorado de los fondos, dibujo de la composición, elaborada sucesión con temple al huevo de “luces y sombras” hasta la terminación del motivo, lacado…Y aquí lo tienen, 60×40, en un tamaño bastante superior al original.

 Más recientemente volví a encontrarme con esta pequeña joya en una escena de la controvertida película “EL GRECO”, donde aparece  como el regalo que un padre hace a su joven hija con motivo de su boda; precisamente en el salón principal de la soberbia fortaleza que custodia la entrada al “puerto veneciano” de Heraklion: ¡Venecia!, Creta se le quedaba estrecha; no tardaría nuestro personaje en saltar a la “metrópoli”.Piedad con tres ángeles. 1566. Colección de Emílios Velimezis.

INICIOS

(Soneto)

 Bizantina la pátina en dorados

enmarca impresionante el escenario,

de blancos imposibles de un sudario

que acogen con pudor, desmadejados,

 

los lívidos, inermes, traspasados

sus despojos, cumplido su Calvario;

ausente ya su alma de su almario,

ya todos los presagios consumados.

 

Hundido sobre el pecho su mentón,

a un lado suavemente se reclina

su cabeza, de oro coronada;

 

y de ángeles, congoja y aflicción,

las lágrimas de un trío que culmina

esta Piedad, de su arte adelantada.

 

(Continuará, D. m.)

 

 

EL RANCHERO Y EL BUZO. LOS CAÑONES PUEDEN SER NECESARIOS. NUNCA SE SABE… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En una deliciosa biografía de Wellington escrita por Andrés Révesz, encontramos inspiración para la paz de las experiencias de la guerra. En alguna ocasión les he hablado de la batalla de Vitoria (21 junio 1813), pero no recuerdo haberles contado la anécdota de uno de los más bizarros oficiales ingleses de Artilleria, el capitán Ramsay.

Al empezar la batalla, Wellington le ordenó colocarse con su batería en un lugar apartado del frente, no parecía el más adecuado para el combate, con orden de no moverse de allí si él mismo no le daba la contraorden. Durante el desarrollo del combate el capitán Ramsay se desesperaba por su inacción, lejano al lugar que creía corresponderle cerca de las primeras líneas de combate.

Un general que por allí pasaba le recriminó.

-¿Qué hace usted aquí?

-Nada, aquí me ha colocado el marqués y  supongo que aquí tendré que quedarme.

El general pensó que aquello era inútil y ordenó al capitán que le siguiese con su Artillería.

El capitán obedeció.

Vencidos los franceses, se retiraban por la carretera de Pamplona, lo que se comunicó a Wellington diciéndole.

-Que lástima que no tengamos nada para detenerlos.

-¿¡Cómo que nada!?, exclamó el Duque.

-¿Qué hay con los cañones del capitán Ramsey?

Se le retiró del servicio. Ramsey volvió a los dos años a reintegrarse al Ejército y cayó junto a sus cañones en Waterloo.

Llevo días repitiendo: <<Que cada uno cumpla con su deber>>, y no otro. Los alardes o las reacciones teatrales de nada sirven en un jefe, sino para llevar a sus hombres a la derrota y a la muerte. Todos somos importantes en el lugar que a cada uno le corresponde por muy humilde o insignificante que nos parezca. Ni estar más arriba, ni más abajo, sino allí donde está tu lugar: cumple, lo mejor que sepas, cumple. Cumple, pero no te exhibas.

Nos enseña el antiguo Reglamento Táctico de Infantería: <<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>.

Veo alardes y pésima gestión en esta guerra contra el coronavirus. Surge repentinamente lo mejor y lo peor. Exhibiciones inútiles. Al final todo se sabe, pero no sé cómo se las apañan que no todo se juzga.

Les hablaba la pasada semana de estos bravos soldados, de bata y mascarilla, que luchan en primera línea del frente jugándose la vida, mal dotados y equipados, pero con la voluntad firme, el saber hacer y sacrificio ejemplares.

Falla la dirección de la guerra. Malos generales.

El que un día quiso organizarlos, sin saber nada de soldados, solo acertó cuando dejó escrito:

‹‹Un acto revolucionario, una resolución oportuna y útil, no califican para mandar. Si el ranchero impide que su batallón se subleve o el buzo de un acorazado logra que la oficialidad no se pase al enemigo con el barco, déseles un premio, pero no me hagan coronel al ranchero ni almirante al buzo. No sabrán serlo. Perderemos el batallón y el barco›› (Azaña. La velada en Benicarló)

No he encontrado mejor calificativo: el ranchero y el buzo. Uno con la sartén por el mango dándonos bazofia. El otro en las profundidades de las ciénagas. Obvio. No es necesario dar sus nombres. No les daría ni un premio, simplemente les haría abandonar la gestión. Bastante error se cometió haciéndoles coronel y Almirante. Han hundido el barco y traen hambre para todos.

Cada uno su deber. Cumplan la orden. No muevan los cañones de lugar. Pueden ser necesarios el día que huyan.

Diomedes intercambiando sus armas con Glauco

<<A Glauco, el Cabrero: ¡Glauco, guardián de los rebaños! Te pondré en la mente esta advertencia: Ante todo da de comer al perro junto a la puerta del patio, pues es quien primero oye al hombre que se acerca y a la fiera que entra en el cercado>> (Homero. Himnos).

Perderemos el batallón, el barco y… el perro murió, sin alimento, sin oír a la fiera que entraba. Lo habían matado.

El enemigo está ya dentro.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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30 marzo 2020

COVID-19 Ángel Cerdido Peñalver. Coronel de Caballería ®

Después de la irresponsable manifestación, el Covid-19 les cogió por sorpresa y solo entonces se dieron cuenta que la cosa iba para largo, y temieron lo peor. Ahora para aliviar el panorama parece que tratan de engañarnos. Evocando la película ‘La vida es bella’ muchas veces nos presentan situaciones diferentes a las reales, pero ni ellos tienen la imaginación de Roberto Benigni ni nosotros somos tan infelices como el pequeño Giosué.

Ahora hay que centrarse en lo más importante, salvar el pellejo.
Pero entre los pelos que hemos dejado en la gatera hay uno que no debíamos haber perdido. Me refiero a algo tan elemental como el derecho a saber. Los periodistas mandan las preguntas, y el portavoz las selecciona y reforma a su criterio.
Así andamos, confinados, mal informados y sin saber que pasará mañana.

«El herrador recibe en el taller el hierro no trabajado, y debe transformarlo en herraduras.
Primero, calienta la pletina hasta obtener el color rojo cereza. Después, sin piedad, aplica varios golpes con el martillo más pesado hasta que la pieza adquiere la forma deseada. A continuación la sumerge en un balde de agua fría, todo el taller se llena con el ruido del vapor al crepitar, y mientras, la pieza estalla y grita a causa del súbito cambio de temperatura. Tiene que repetir este proceso hasta conseguir la herradura perfecta, pues sólo una vez no es suficiente.
A veces el hierro que llega a sus manos no consigue aguantar el tratamiento. El calor, los martillazos, y el agua fría, terminan por llenarlo de rajaduras, y sabe que jamás se transformará en una buena protección del casco. Entonces, simplemente, lo coloca en el montón de la chatarra en un rincón de su taller».

Sé que muchas veces en la formación de los hombres, los golpes les colocan en el fuego de las aflicciones, pero deberían aceptar los martillazos que la vida les pueda dar, aunque a menudo se sientan tan fríos e insensibles como el agua que hacía sufrir al hierro. Lo único que les pido es que no desistan hasta que consigan tomar la forma deseada. Que lo intenten de todas las maneras, durante el tiempo que precisen, pero que jamás permitan que los tiren al montón de la chatarra.

Aunque atender a las crisis sanitarias no son tarea que las Fuerzas Armadas preparen a diario, su vocación de entrega y servicio les hacen estar en los lugares de mayor riesgo y fatiga; en esta ocasión con mascarilla y guantes. Los que estamos en casa nos sentimos orgullosos de todos ellos, y con mis diarios aplausos desde mi balcón a las ocho de la tarde, decirles que nosotros también lucharemos para que nunca nos tiren, de mala manera, al montón de la chatarra.
…Pero llegará el día, cuando pase la tormenta, que preguntaremos y pediremos responsabilidades, eso sí, todos a una. Entonces no habrá intermediarios.

Ángel Cerdido Peñalver.
Coronel de Caballería ®

Zaragoza 4 abril 2020.

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RESPUESTA A LA CARTA DE LA MINISTRA DE DEFENSA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Después de leer la carta de la ministra de Defensa la preocupación aumenta. Aquí no es un miembro del Gobierno el problema sino el todo, formado por las partes que lo conforman.

Es humano elogiar cuando juzgas bajo la esperanza puesta en lo personal, pero la experiencia me dice que no hay que fiarse del que mucho te halaga. No debe preocuparnos a donde <<voy>> a llegar, sino a donde <<vamos>>. Que esto no es uno, ni masa, sino compañía.

El caso es que la carta de la ministra la agradecen, algunos, pero es inoportuna e inadecuada. Tenga paciencia y espere, señora ministra, a que esto acabe, si ustedes son capaces de ponerle fin. Ahora queremos datos. Esos que no nos aportan. Ayudan más los datos que las lisonjas.

Hasta hace bien poco, el Mando militar, entiéndase la cadena de mando militar, uniformados, para entendernos, no paraba de exponer con rotundidad la situación real de nuestros ejércitos. Mala, muy mala: <<sacrificamos soldados y desmantelamos unidades>>. Cuando ahora llega el momento de la verdad y un ejército vago al hielo y al calor asombra a propios y extraños por su rapidez y destreza en la ayuda y apoyo, todos se sorprenden y aplauden. Empezando por la ministra. ¿Pero que creía? Pues a pesar de todo y de todos…

No, no es solo la UME, son los ejércitos de España, como siempre, todos, que sin pedir ni rehusar, con lo poco que tienen parece que son lo más, y desinfectan, entierran, levantan hospitales, curan hacen lo que otros no hacen, o no quieren hacer, o lo que no se quiere pagar, mano de obra barata; lo que sea, cumplen con su deber y obedecen hasta morir.

Han utilizado al ejército cuando la situación les superó y no sabían a quién recurrir. Desde el Gobierno (especialmente la Ministra de Defensa) ha querido mostrar, desde el primer momento de la declaración del estado de alarma, la participación del Ejército en la emergencia (quizá porque sabe que el pueblo español lo recibe bien y se tranquiliza cuando percibe la presencia de los militares junto a ellos en las emergencias. Esto, por otra parte, al gobierno le sirve de «balón de oxígeno»). ¿En qué condiciones?

Pero, las FFAA no son solo la UME. Las capacidades de transporte, alojamiento, abastecimiento, alimentación, entre los pobres presupuestos y las externalizaciones (por no llamarlas por su verdadero nombre: privatizaciones), se han reducido enormemente (y si no que se lo pregunten al anterior JEMAD). La Sanidad militar que incluiría los Hospitales fijos y todo el elenco de médicos, enfermeros, auxiliares etc., fue reducida drásticamente.

Hasta la seguridad militar se ha externalizado (¿privatizado?), -¿quién lo diría?- y ya para colmo se remató la jugada con la externalización de la enseñanza militar, a pesar, se habrá dado cuenta la ministra, que en este ejército que ve sobran ingenieros de moqueta y faltan soldados. A este paso hasta el mando de compañía se privatizará.

La  reducción de efectivos que se dio, ya que el servicio militar se había <<suspendido>>, fue la excusa perfecta para vender inmuebles (establecimientos, hospitales)  y desprenderse de personal (y  de una organización que funcionaba) ya que a los <<ya en menor número>> de militares que iban a quedar en plantilla (aunque, entonces, se incorporase la tropa profesional) se les encauzaba  a las compañías sanitarias o a la Seguridad Social (¿Externalización? Eso sí, se mantuvo – menos mal – una mínima Sanidad militar para campaña y operaciones).

Por eso, porque tampoco hay tantos sitios de donde sacar, la UME puede ser considerada como una solución para mostrar presencia inmediata.

El problema es, y eso no lo conoce el pueblo español, que las capacidades que tenían los Ejércitos hace unos años y que -por otra parte son las que la sociedad española sigue creyendo que mantienen-, es algo que ha pasado a la historia debido, a muchos años, y a muchos gobiernos de ambos colores, que han desmantelado sus capacidades y no han hecho nada por atender la necesaria inversión. Si no fuese por la exigencia de Defensa y Seguridad internacionales dudo de que existiesen Cuarteles o que tuviésemos armas; todo lo más mangueras.

No es necesaria la lisonja a unos hombres, soldados, curtidos en el cumplimiento del deber.

Lo que más valoran es la verdad y el ejemplo de su capitán. No puede cualquiera mandar firmes a su tropa cuando no ha defendido su presencia en el lugar que les corresponde. Cuando no son bien recibidos en lugares de de España, por la que han jurado entregar hasta la última gota de su sangre, por los demás. Su ministra dice textualmente: <<Me gustaría resaltar también la excelente acogida que nuestras unidades han recibido allí donde han intervenido. Lo que refuerza la integración de las Fuerzas Armadas con la sociedad española, de la que forman parte y a la que sirven>>. Mal está la verdad a medias, señora ministra. ¿Dónde han intervenido? ¿Dónde no han intervenido? Usted no dice toda la verdad. No han sido queridas ni recibidas como se merecen ni en Cataluña, ni en el País Vasco, y mucha de la culpa de ello la tiene el Gobierno al que usted pertenece y que se mantiene gracias a esos que no ponen buena cara a sus ejércitos porque no los sienten como suyos. Porque sus gobiernos predican no ser españoles y difunden ideas contra España: separatistas. Sus socios de Gobierno.

De forma que obras son amores y aquí todo se aguanta menos que a uno le hablen alto, es decir que nos mientan.

Pasado esto, se olvidarán de los soldados y volveremos al material caducado, avejentado, y a la diaria lucha por la supervivencia, a <<sacrificar soldados y a desmantelar unidades>>. Presupuesto cero para tiempos recios. Tiempos para admitir que invadan nuestra aguas territoriales, o que nuestros soldados desplieguen sus misiles para defender a quien nos roba el material sanitario, a ser lo menos y aparentar lo más.

Siga aplaudiendo y enviando cartas, señora ministra, sin enterarse de lo que son unos ejércitos y para lo que sirven.

Ser soldado es ser de España, de toda, aquí en Madrid, en Sabadell o en Irura. Solo faltaría. También para defender nuestras aguas territoriales y nuestras fronteras.

Decía la antigua Doctrina del Ejército de Tierra que <<la Infantería reúne un conjunto equilibrado de capacidades medias que le permiten combatir, en casos excepcionales, con sus solos elementos y recursos>>. Eran otros tiempos. No somos masa, sino compañía.

Puede ser que la solución, como pretendía este presidente del Gobierno, sea suprimir el ministerio de Defensa. Crear otro, otra cosa. Otro día les explico como podría quedar la cuestión de ese ministerio suprimiéndolo o más acorde con lo que estos gobernantes piensan.

No puedo terminar sin recordarla con preocupación, y debería ser su ocupación, que usted es ministra de este Gobierno que a su vez lo es gracias a los que, aprovechando el momento de máximo dolor de España, pretenden aprobar, con ustedes, poder lanzarse a injuriar al Rey y ultrajar a España.

Para la próxima ocasión, si la hay, dígale a su asesor militar, que le recuerde terminar las cartas dirigidas a sus soldados con un ¡Viva España! un ¡Viva el Rey! o un ¡Viva las Fuerzas Armadas!, esas cosillas que hacemos los soldados. Se le ha debido pasar incluso poner en la carta una bandera de España.

Ya sé que soy un soldado retirado y que para mí no iba la carta. En cualquier caso la hubiese dado por no recibida.

La carta de la ministra de Defensa

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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6 abril 2020

ESPÍRITU DE SERVICIO. CADETES, OPOSITORES. Paula Ruiz. Psicóloga General Sanitaria

En estos días de desgracias y adversidades que estamos viviendo, oímos, leemos, vemos, como la pandemia se esta cebando con nosotros, con nuestros compatriotas. El número de fallecidos e infectados aumenta día a día. Nos dicen que todavía no hemos llegado “al pico”, momento en el que la situación empezará a cambiar. Las medidas de confinamiento están resultando efectivas y es necesario cumplirlas con voluntad de victoria y disciplina. Es el camino. Como se dice en Aragón “no reblemos”.
Como “no reblan” los sanitarios y tantos profesionales, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas. Todo un ejemplo vivo de dedicación, voluntad y espíritu de sacrificio y servicio.
Espíritu de servicio que, desde tiempos pretéritos, hasta hoy, ha enganchado a miles de españoles a servir en las Fuerzas Armadas.
Hoy, cientos de estudiantes, cadetes ya, están como el resto de los españoles, confinados en sus domicilios particulares siguiendo los planes de estudio, adaptándose a la situación. Con la sangre hirviendo. Hoy, también hay miles de opositores que con la misma idea y en la misma situación sienten lo mismo.
Los primeros han comenzado a andar el camino que les llevará a conseguir su objetivo, su sueño. Ser oficiales y suboficiales del ejército español, casi nada.
Los otros, los opositores, los que quieren servir en los tres ejércitos y en los cuerpos comunes han diseñado su plan de combate. Han tomado posiciones, armados con temarios y con voluntad férrea están decididos a seguir adelante, a superarse, a vencer.
Unos y otros al principio tenían una idea más o menos clara del significado de lo que quiere decir espíritu de servicio, de sacrificio. Ya no tienen dudas. El ejemplo que nos están dando todos los que los que hoy están en primera línea es el camino a seguir.
Ver como ondea la bandera a media asta provoca dolor, tristeza y sentimientos encontrados. Sabemos que es por los mayores que trabajando nos han traído hasta aquí, sabemos que es por los no tan mayores, sabemos que es por nuestros profesionales, sabemos que es por los nuestros, sabemos que son nuestros compatriotas.
Sabemos que el dolor, la tristeza, la impotencia, la frustración y otros sentimientos encontrados son esperables y normales en una situación de excepción como es la que estamos viviendo. Tenemos que saberlo, es imprescindible que lo entendamos. Lo importante es ser conscientes, afrontarlo y que nos interfiera lo menos posible.
Los opositores tienen muy interiorizado el distanciamiento social, la rutina y la responsabilidad y eso ayuda a sobrellevar mejor la situación de confinamiento. Eso ayuda, es cierto. Pero tenéis que ser conscientes de la realidad. Es normal que sintáis miedo y una gran incertidumbre de todas las consecuencias que esta guerra va a generar en nuestra sociedad. También de vuestro futuro en el que tanto tiempo, tanta energía y tanto todo estáis invirtiendo. Estoy segura de que todos estáis muy enfocados en vuestro objetivo, en vuestro sueño y eso normalmente sirve como estrategia para afrontar las situaciones, enfocándoos en ello, como un escudo, pero puede que esta situación os sobrepase emocionalmente. Por eso es importante que mantengáis la calma, mantengáis vuestras rutinas, haciendo lo posible por flexibilizar la obsesividad que caracteriza a los opositores en general. Para ello os animo a que os analicéis y toméis conciencia de lo que os pasa y de lo que está ocurriendo a vuestro alrededor. Cada uno lo viviréis de una forma distinta, pero con unas fases comunes para todos. Empezando por vuestra lucha interior porque la situación no interfiera en vuestro principal objetivo, en vuestra oposición y en vuestro día a día tan establecido hasta ahora. En un principio podéis sentir irrealidad, falta de concentración, aunque aparente serenidad, irritabilidad… es una fase de shock y negación. Esto irá seguido de un reajuste en el que irremediablemente tenéis que enfrentaros a la cruda realidad y pasar a adaptaros, construyendo una nueva normalidad para vosotros. Terminando con la superación de la crisis, haciéndoos más fuertes.
Me dirijo a todos los que estáis empezando a ser y a todos los que queremos ser (yo también soy opositora) soldados, suboficiales y oficiales de las Fuerzas Armadas. Tenéis/tenemos una misión: hay que ejercer el liderazgo, hay que ejercerlo en nuestro entorno, en nuestras familias, tenemos que demostrar que somos capaces de sobreponernos y seguir avanzando en situaciones tan difíciles como la que estamos viviendo. Por eso, aquí y ahora y conmigo: “Cuando la pena nos alcanza…”
https://www.youtube.com/watch?v=CQ_CxIr4vMI
Paula Ruiz. Psicóloga General Sanitaria

5 abril 2020

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DOS FACTORES: LOGÍSTICA Y MERCADO. Enrique Alonso Marcili. Coronel de Infantería (R.)

Parece ser que el gobierno Turco ha detenido en su aduana un pedido de respiradores  español. Algunas noticias informan que Turquía ha prohibido las exportaciones de respiradores desde su territorio para asegurar en primer lugar, la cobertura de sus propias necesidades y se estima que se servirán dentro de unas semanas.

También salta al noticiero que por un asunto burocrático Madrid tiene un pedido parado en Zaragoza.

Desconozco la veracidad de tales noticias, pero lo que es cierto es que cuando aumenta la demanda, no solo sube el precio. También ocurre que el productor prioriza la atención en función de parámetros lógicos: “cantidad/valoración del pedido, importancia y fidelidad del cliente, etc.”. Si el pedido es menor y el cliente no habitual, este queda en cola de prioridad. Y posiblemente eso haya tenido algo que ver en los problemas que, en general, estamos teniendo, forzándonos además a caer en manos de productores circunstanciales y de escasa confianza.

La pandemia que nos afecta de este nuevo coronavirus, tiene unas características que lo convierte en un enemigo serio, tanto por su capacidad y velocidad de transmisión entre los seres humanos, como, porque a un porcentaje nada desdeñoso, les afecta con especial gravedad incluso hasta la muerte.

Si como un enemigo, consideramos al virus SARS-CoV-2-Covid-19, no está de más recordar que un principio del arte de la guerra es la sorpresa. Buscar sorprender al enemigo, tanto como evitar que nos sorprenda.

Hemos de reconocer, que este virus nos ha sorprendido. A uno le cuesta entender que disponiendo de un calendario de acontecimientos desde enero a marzo (casi 3 meses) incluidos los informes y advertencias de la Organización Mundial de la Salud, también de otros órganos de investigación y expertos biólogos; nuestras organizaciones de inteligencia hayan permanecido ajenos y por tanto silenciosos como técnicos y asesores ante nuestros gobernantes. Evidentemente esa sorpresa, por parte del virus pone en entredicho ciertas capacidades propias que será conveniente dilucidar. Sería una irresponsabilidad no hacerlo pues han sido muchas y seguramente serán más, las víctimas y muertos que se han producido. También por aprender de los hierros cometidos de cara al futuro.

Volviendo ahora al problema logístico suscitado por la dificultad de adquisición de los equipos sanitarios necesarios, en mi opinión, ha sido por la carencia de un protocolo de actuación, que también convendría pergeñar.Si lo había, desde luego en el ámbito nacional parece haber sido un auténtico fracaso. No sé si aún estaremos a tiempo, pero por si así fuera, quizás puedan servir estas ideas:

En España hay organizaciones empresariales que colaboran en la explotación y explotan recursos en el ámbito global. Disponen de una magnifica organización logística no exenta de los mejores avances tecnológicos para la obtención, acumulación y distribución, siguiendo al minuto la trazabilidad de los recursos desde la fábrica hasta su distribución.

Como la sanidad esta cedida a las Autonomías, Estas disponen de su propia organización logística. Pero las dotaciones de sus recursos humanos e infraestructuras sanitarias, así como el nivel para reponer dotaciones y sus reservas, son escasas o pueden serlo ante la pandemia, por lo que necesitan apoyo.

Pues bien ¿Qué hubiera pasado si en lugar de truncar la explotación de recursos de las comunidades autónomas, como se hizo, se les hubiese permitido mantenerla y organizar con esas grandes empresas (Inditex, Corte Ingles y otras expertas en importación y exportación), poseedoras de una organización logística eficaz, la obtención de recursos y su distribución para el apoyo a las comunidades? ¿Tendrían ahora Navarra y Castilla la Mancha sus pedidos parados en Turquía? ¿Madrid en Zaragoza? ¿Hará más fuerza ante el productor un pedido nacional que un pedido regional? ¿Uno de un solicitante esporádico y temporal que uno habitual y permanente?

En fin, son cuestiones que hoy quedan en el aire. Pero una cosa es cierta, toda orden de ejecución se debe a una finalidad. La finalidad suele estar lejana en el tiempo, la orden de ejecución es más inmediata. La finalidad incluida en el prólogo de la orden, permite iniciativa al ejecutante cuando la misión queda obsoleta por una mutación en la situación. Mirada lejana y anticipación son virtudes que adornan el estadista.

https://www.diariodeburgos.es/Noticia/Z8E2490B0-CE14-DFFD-1BCD88FCDB3FB7B5/turquia-retiene-un-avion-con-respiradores-para-espana

Enrique Alonso Marcili 4ABR2020

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LOS VERSOS DEL CORONEL Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM. (r)

LA PASIÓN A SU “MANIERA”

 Un motivo éste predilecto de El Greco; nos lo dejó en diferentes interpretaciones, con diferentes técnicas y en escenarios imprevistos como veremos. Le dedicaremos tres artículos, de hoy al Jueves Santo, de esta Semana; no sé si la más Santa, pero sí la más recogida de las que nos han tocado vivir. Reconsideremos y recapacitemos en lo que ahora sí somos conscientes; nuestra incuestionable “levedad de -l- ser”.

 Les traigo hoy esta primera “Piedad”, pintada a su llegada a Roma cuando Domenikos todavía no era El Greco, sino “un joven pintor venido de Venecia, discípulo de Tiziano” según lo define en una piadosa mentirijilla,  su mentor y amigo Giulio Clodio cuando en la ciudad eterna lo presenta al Cardenal Farnesio, un mecenas al uso, que lo acoge en su corte; una obra, pues, de juventud en la que apunta su inspiración en los pintores venecianos, Tiziano -del que no fue discípulo sino admirador- Tintoretto, Bassano…Y, por supuesto, la impronta que en su obra deja Miguel Ángel – ya fallecido cuando él llega a Roma- en cuanto a la importancia del dibujo y la rotundidad escultórica de sus composiciones, como ya hemos hecho referencia.

 Aún con toda la influencia que su paso por Italia se manifiesta en la obra del cretense, pareciera que a nuestro personaje le  costara abandonar sus orígenes, y así este pequeño cuadro (29 x 20) lo realiza al temple y sobre tabla, al modo de sus iconos anteriores. Pero el tiempo le iría  dando la madurez  y el conocimiento suficiente para ir encontrando su inconfundible estilo que ya puede apreciarse en esta otra Piedad realizada hacia 1587.Volviendo a la primera, el dramatismo, el sufrimiento claramente reflejado, la inusitada solución para el fondo y la misma composición me han hecho fácil la escritura de los versos que glosan su Piedad romana.

 Un hombre llamado José, el cual era del Consejo, hombre bueno y justo, quien esperaba también el reino de Dios, que no había estado de acuerdo con la resolución de ellos, en sus actos, fue a ver a Pilatos y le pidió el cuerpo de Jesús. Después lo bajó, y lo amortajó en una sabana.

Lc. 23, 50-53

 PIEDAD

(Soneto)

 El apóstol San Juan y Magdalena

consuelan a la Madre en su dolor

y sostienen a Cristo, no hay mayor  

de María otra pena que su pena.

 

Si inmensa  su aflicción, su faz serena,

sufriente y consumida en el rigor

va buscando en los Cielos el valor

en doliente y dramática la escena.

 

Proporción, equilibrio y armonía,

triángulo de amor y sentimiento,

recortado, compacto, en el paisaje.

 

Tres cruces del Calvario en lejanía,

y el presagio fatal, en el portento

de los blancos y azules del celaje.

(Continuará, D. m.)