FRACASA EL AVIÓN DE COMBATE EUROPEO. ¿UNA OTAN TURCA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Ha fracasado el programa FACS. El futuro Sistema Aéreo de Combate europeo (FACS) ha estallado cuando lo manipulaban Francia y Alemania. Han cancelado el proyecto.

Miles de millones al viento. Esa es la defensa de Europa. Airbus. D&S.Thales Group. Indra Sistemas y Dassault Aviation. ¿Alguien da más? Pues sí. Pasen y vean.

«Usted no ha sido capaz de comprometer los recursos que la nación necesita». Así se expresaba el secretario de Defensa de Reino Unido, John Healey, en su carta de dimisión remitida al primer ministro Keir Starmer ya que según dice «el plan de inversión en defensa se queda muy corto respecto a lo que se requiere para la defensa y el país en este momento».

La industria de las armas no entiende de Europa o Europa no se entiende ella misma. En la mesa del momento de la indefensión de Europa se sienta de un lado la diplomacia del otro las armas y enfrente la historia. Debajo de la mesa solo el interés no compartido, alejados por la distancia y por las amenazas, por la incomprensión de unos riesgos que no parecen entender su lugar en la geografía, la economía; que acaban siendo pura ideología.

En una alianza que se constituya como un sistema defensivo moderno aportar dinero en conjunto, una cifra que tenga como referente el PIB, es anticuado e irreal. Es necesario cambiar de modelo y llevar a cabo un planeamiento con hipótesis creíbles, consensuadas, realizables, y que cada nación aporte el esfuerzo adecuado de acuerdo con la misión asignada, la que le corresponde dentro de la Defensa compartida, dentro de sus posibilidades, siempre apoyadas por los más fuertes. Desde la disuasión nuclear hasta el último pelotón desplegado debe todo estar estudiado y compartido en un esquema combinado de capacidades revisadas cada cierto tiempo y actualizadas de acuerdo con la situación. Lo militar no debe de esperar a las cambiantes políticas y someterse a los intereses económicos individuales de cada nación. Podemos encontrarnos con que hemos llegado tarde. Nunca sabemos cuando será el momento o la hora. Para ello hay que partir de unas bases que asume cualquier sistema defensivo: tener una idea común, hombres que la defiendan y armas que la soporten ante cualquier ataque de un enemigo o de una catástrofe natural.

Llegada la hora, la única Defensa será la unidad y si no la ha habido antes ya será tarde. ¿Lo recuerdan?

Nos vemos abocados a seguir, como entonces, asumiendo que nuestra única Defensa está en EE.UU y en su disuasión nuclear. De esto estamos, a día de hoy, todos convencidos. Por eso dormitamos bajo una sombra que cada vez es menor.

La próxima cumbre de la OTAN se realizará el 7 y 8 de julio en Ankara y ya se oyen voces de radical cambio.

Los contactos previos son poco esperanzadores. Hay como vemos desunión, criterios parciales y poco solidarios, las armas como negocio más que como Defensa compartida. Solo se alza como protagonista Turquía y desde su capital ya está posicionándose para el nuevo reparto de poder militar en Europa que tendrá que descansar en sus capacidades. Turquía es un referente en productos militares de excelente calidad en el sector terrestre, marítimo, aéreo, drones e inteligencia artificial. Además de tener un Ejército con espíritu de combate y estar preparada para la guerra.

La OTAN ya no responde a las necesidades actuales. Cumplió su misión que ya nada tiene que ver con lo que vivimos.

Los proyectos militares en Europa son irrealizables, largos, engañosos, atrasados, que dan mucho juego durante un tiempo, pero luego cuando se ponen en manos militares resulta que están anticuados.

España no está lejos de esta situación. Convertir las amenazas en un negocio. Nadie habla de las armas, solo en algunos cursos de verano con personajes bien elegidos que responden a la voz de su amo. Nunca se piden cuentas sobre nuestra industria y por qué los años de abandono para lo doméstico, el fracaso en los proyectos con la consiguiente repercusión en la seguridad de las de las tropas, la falta de mantenimiento de equipos e instalaciones. El abandono de nuestros soldados cuando se acaba su compromiso.

Turquía destaca como avanzadilla en industria para la guerra, de todo tipo, su lugar es clave en la geografía de la guerra y para la paz del futuro.

Se la escuchará a las puertas del Mediterráneo, del mar Negro, en las fronteras con Irán, Irak, Siria. Su voz retumbará por todo el Atlántico y el vínculo empezará a girar sobre parámetros muy distintos y distantes de aquellos del final de la II Guerra Mundial.

El mundo es otro y la OTAN ya no es nada.

«No podemos permitirnos perder más tiempo». Es lo único cierto que he podido escuchar.

Quizá ya lleguemos tarde.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 junio 2026

«BOLSA INFORME GIBRALTAR» ¿LA BOLSA O LA VIDA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El diario Europa Sur del pasado 3 de junio se hacía eco del registro llevado a cabo por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en el domicilio de Gaspar Zarrías en Madrid ordenado por el juez Pedraz ya que aparece investigado en el caso Leíre Díez.

Sin entrar en el fondo de la trama investigada nos ha llamado poderosamente la atención la noticia de Europa Sur sobre el material incautado porque aparece una memoria USB (pendrive) a la que han puesto el nombre de «Bolsa informe Gibraltar«.

El señor Zarrías es todo un clásico de la política, especialmente andaluza, y nadie dudaría de sus contactos y conocimiento de todo lo que ocurre de Despeñaperros hacia abajo, muy en concreto en Gibraltar.

Llegó a ser condenado por el caso ERE, aunque esta condena se encuentra suspendida temporalmente hasta que se formule una nueva de acuerdo con el mandato del Tribunal Constitucional.

Constituyó la compañía «Zaño Sociedad Consultora«, con la que contrató a Leire Díez mientras realizaba presuntos trabajos para el PSOE con el objetivo de desprestigiar a altos cargos policiales y a jueces que investigan casos de corrupción cercanos al PSOE.

El tema de Gibraltar, crucial para la integridad territorial de España y su seguridad en la frontera sur, parece olvidado y cada vez el conjunto de medios de comunicación lo muestran  más como algo local y sin importancia, cuando es un atentado histórico a la unidad de España.

El interés del Reino Unido por mantenerlo es exclusivamente militar, mantener su poder militar en el Mediterráneo controlando ese estrecho en su angostura con su fuerza  armamentística y de Inteligencia que conecta con otro punto clave como es el de sus bases soberanas en Chipre (Akrotiri y Dekelia). El Mediterráneo suyo y si para ello hay que robarle un trozo de territorio a España se hace y además luego se negocia con ventaja.

Es conveniente recordar que las Naciones Unidas (ONU) dejan bien claro que Gibraltar es «Territorio No Autónomo» y establece que la descolonización de Gibraltar no puede fragmentar la unidad nacional de España, país al que originalmente pertenecía el territorio antes del Tratado de Utrecht (Doctrina de integridad territorial). Precisamente es la integridad territorial de España lo que ahora está en juego y en este momento en peligro máximo gracias a la traición gubernamental en marcha con un acuerdo que significa en la práctica la renuncia de España a su territorio y aceptar tener una base militar ajena a nuestros intereses en territorio propio que controla nuestro mayor poder estratégico que es el estrecho de Gibraltar. La ONU no reconoce a Gibraltar bajo el principio clásico de autodeterminación (basado en la voluntad de sus habitantes), sino que lo clasifica como un caso de descolonización que afecta, repetimos, a la integridad territorial de España. Gibraltar español es algo que ignora nuestro Gobierno. ¿Los españoles? Cada vez es más necesario recordar lo que significa «Integridad territorial» y su encaje en la Constitución.

Ahora surge un «informe Gibraltar» en una memoria USB en casa del señor Zarrías. Gibraltar está en interrogantes judiciales en distintas tramas como recuerda Europa Sur; por ejemplo el reciente informe de la Policía Nacional «que apunta a movimientos de dinero a través de cuentas bancarias opacas para el blanqueo de capitales vinculados a la trama Plus Ultra».

El gran problema de todo esto va más allá de cualquier tema delictivo. La causa grave para nosotros, el orígen de todo, es la pretendida y cada vez más lograda soberanía británica de Gibraltar que persiste solo por el interés británico de tener una base militar en la puerta del Mediterráneo. Lo demás al Reino Unido le trae al pairo, se ríe de España y de nuestra integridad territorial y España se somete a su voluntad y a la de Marruecos como cordero al sacrificio. Todo lo demás que ocurre impúnemente es consecuencia de ello: una frontera que a partir de ahora dejará de estar controlada, un aeródromo militar sin espacio aéreo, un paraíso fiscal, un lugar para el suministro de combustible sin control, ¿lavado de capitales procedentes de donde todos sospechamos? y todo tipo de tráfico legal o ilegal que ahora se verá aumentado.

En verdad que esa memoria USB, el pendrive «Informe Gibraltar», interesa mucho y esperamos que la justicia entre en su investigación y desmadeje el buen lío que supuestamente podría darnos a conocer.

Con enorme rapidez el señor Zarrías ha pedido al juez que le devuelva parte de los documentos incautados y entre ellos, ¡cómo no! el pendrive «Informe Gibraltar».

El juez parece ser que mantiene la documentación incautada. Será bueno que ahondase en ese pendrive. Por el bien de España.

Es necesario que este tema tenga la difusión máxima  ya que el «asunto Gibraltar» parece dormido o focalizado en una única zona de España, en la comarca más cercana, y que a nadie le interesa la integridad territorial ni siquiera a los que tienen como misión protegerla y defenderla. Tan escaso es el interés que nos meten submarinos nucleares o todo tipo de armas en nuestra propia casa y no nos enteramos de nada; o no queremos enterarnos.

Somos unos parias.

Riesgos que a los derivados de tener desconocidas armas escondidas en sus  túneles podrían añadírsele las «armas de destrucción pasiva» que guardan los bancos y otros lugares de descanso a las orillas del territorio español.

Si eso, junto al acuerdo alcanzado por este Gobierno para ceder prácticamente Gibraltar de manera definitiva al Reino Unido, no es un ataque a la integridad territorial, desde dentro, que venga Dios y lo vea.

El enemigo está dentro. Por eso y porque muchos se pasan clandestinamente al enemigo,  sería muy conveniente controlar todo movimiento sospechoso, incluida alguna memoria protegida llamada en lengua anglosajona pendrive.

Nos va en ello la bolsa y la vida.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

8 junio 2026

 

 

 

 

 

LOS GENERALES Y LAS GENERALES DE LA LEY. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

El término General tiene orígen español y supone la mayor responsabilidad que se adquiere en los ejércitos, Armada o Guardia Civil al tener bajo tu mando la decisión en las operaciones lo que significa llevar a tus hombres a la victoria o a la derrota, y manejar sus vidas entre el honor del valor y la victoria o la irresponsabilidad de la derrota.

Les recomiendo leer el libro del general Bermúdez de Castro Arte del buen mandar español (Ares 1944). Extraigo de sus palabras conceptos muy actuales para acertar en algo tan difícil y español como es mandar, mucho más nuestro y definidor que lo que ahora es moda al uso con ese anglicismo ya aceptado y que nos confunde: liderar.

Prestigio, nos dice el general Bermúdez de Castro es algo indisoluble con el mando, inseparables, y si el prestigio se ha perdido o no existe, el mando debe ser cesado instantáneamente. Prestigio y mando constituyen el honor que debe presidir al que manda y que cuando lo pierde no vuelve nunca a recuperar.

Se educa, se aprende, se enseña de generación en generación y se forja bajo la disciplina y el sacrificio. No todo el mundo está capacitado para las estrellas.

La Colunela o Coronelía, funcionó en Italia dividida en Compañías mandadas por Capitanes. Entre ellos estaba Gonzalo Fernández de Córdoba que fue Capitán de los Capitanes y para distinguirlo de ellos le llamaron «General» porque los abarcaba a todos.

Capitán de capitanes. Todos en él. Eso es exigente y no dado a todos.

Son incompatibles el mando y la falta de buen concepto.

«La imperativa necesidad de apartar del mando a quien no se hace digno de él se halla fundada, desde los tiempos primitivos, en otra necesidad: la de que la obediencia lleve consigo fe y confianza en el acierto del que manda».

No es solo o exclusivo reconocimiento de los que nombraron el mando, sino de los subordinados a él, es decir de «pública notoriedad» como decían nuestras Reales Ordenanzas.

El Diccionario de la Real Academia tiene varias acepciones para el término «General«: 1. Común a todos los individuos que constituyen un todo, o a muchos objetos, aunque sean de naturaleza diferente. 2. Común, frecuente, usual. 3. Que posee vasta instrucción.

No olvida el Diccionario la de «Oficial general del Ejército con la graduación de capitán general, teniente general, general de división o general de brigada, y los correspondientes en la Armada en los cuerpos distintos del cuerpo general».

Pues me quedo con eso: lo más común. Porque ese es su orígen. Lo más honroso, más noble y más español. Difícil se hace, a lo que vemos, alcanzar las estrellas y permanecer sin pedir ni rehusar.

Es muy grave traicionar la figura gigantesca de nuestros genios militares exentos de ambiciones personales y que consagraban su vida a servir a su patria siendo prototipo de hidalguía, honradez, bondad, finura, arrogancia, elegancia y pundonor.

Nunca existió la reserva ni el retiro; los generales permanecían en activo hasta su fallecimiento. Cobraban mal y nunca; sin puertas giratorias.

El general Castaños fue a cumplimentar al Rey Fernando VII con pantalón de dril, chupa blanca y sin abrigo. Era un día de mucho frío del mes de marzo y el Rey le preguntó cómo iba vestido de verano con aquellas temperaturas a lo que el Duque de Bailén le respondió: «Señor, la última paga que cobré es la de junio; así es yo estoy viviendo de verano».

Pues estoy dando muchas vueltas al término para no llegar a ninguna conclusión cuando lo que me proponía era resaltar ciertas responsabilidades que se asumen junto al empleo que se alcanza. El de «General» es tan bello como exigente porque asumes la Cúpula de las Fuerzas Armadas entre otras cosas.

Hay generales, almirantes, directores generales, secretarios generales, fiscales generales, comisarios generales, cónsules generales, vicarios generales, interventores generales, procuradores generales, y vaya usted a saber porque ya todo resulta generalizado.

Lo que preocupa es que el «General«, el que sea, no sea nombrado por el interés general y él mismo no responda a ello. Es decir, recaiga irresponsabilidad en el cumplimiento tanto en el nombrante como en el nombrado y ambos actúen bajo el interés propio y no el de la sociedad a la que sirven. Y; además sea de pública notoriedad. Un enjuague que viene a ser un acuerdo oculto para conseguir lo que no se espera lograr por los medios regulares.

Al final de todo esto llegamos no a los generales, sino a «las generales de la ley» que viene a ser algo así como usted quién es. Cual es su edad, estado, profesión u oficio, domicilio, amistad o parentesco con las partes, interes en el asunto, etc.  Está todo tan enredado, también entre generales, que llega el momento de descubrirse y empezar por lo más elemental. Amistades o parentescos, intereses y cosas así, porque de todo y de todos se duda. Del nombrante y del nombrado.

Tengo en mi memoria aquella frase estremecedora: «Trabajamos para minimizar el clima contrario al Gobierno«. Estaba dicho.

La recuerdo cada día. Como a ELISA (Extracción y Localización de Indicadores de Seguridad de Amenazas) que surgió entre las penumbras de las cavernas y hoy por ti mañana por mi. Para hablar se es libre, pero con condiciones Elisinas que son un rito.

¿Será posible que esto sea generalidad entre generales? Digo de todo tipo, unos más que otros. Porque minimizar el clima contrario al Gobierno salió de un general y hay un ambiente generalizado de persecuciones, perseguidos y perseguidores que se juntan, pero no revueltos, que está llegando a la sociedad y esto sería el final de la confianza en las instituciones. Las que no debería someterse a otro que no sea la Ley.

No fiarse ni del compañero de pareja. Es un lema conveniente; eso parece.

Saben, es historia, que Franco y Don Juan se reunieron en la finca de “Las Cabezas” del marqués de Comillas.

En la conversación Don Juan propuso al Caudillo que cada uno de ellos nombrara  un par de personas de entera lealtad y confianza que estuvieran en permanente contacto para concertar y coordinar la correspondencia y conversaciones a desarrollar entre ambos.

Franco dubitativo contestó a Don Juan:

-Dos personas de toda confianza… ¿Vuestra Alteza las tiene?

-Podría ofrecerle, mi general, cien nombres para que usted escogiera dos.

Franco volvió al silencio y mirando al infinito, como pensando, pasado un rato, contestó:

-Pues yo no podría.

Parece increíble. ¡Solo dos personas de confianza!, y ¡no las tenía!

No es malo el acto de desconfianza que suele estar más próximo a la prudencia que al temor. Aunque algo tienen en común.

Hoy no recomendaría depositar nuestra confianza en nadie; como repito muchas veces, ni en el compañero de pareja.

Paso de buey, vista de halcón, diente de lobo y hacerse el bobo.

«¡Oh generales, más numerosos que valientes!»

Esta famosa cita pertenece a la comedia Los acarnienses (425 a. C.) de Aristófanes, donde el protagonista, Diceópolis, expresa su frustración ante la ineficiencia de los líderes militares atenienses durante la Guerra del Peloponeso.

General. Pues olvidaba que hay un mal (estar) que es general.

Hay un verdadero dilema en la Cúpula. Que acabará con los numerosos para que reluzcan de nuevo los valientes.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 junio 2026

NO SE LO VA A CREER MI CAPITÁN. ¡¡¡NOS HAN ROBADO LAS EMBARCACIONES!!! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No creo que haya un parte de novedades tan escueto y sorprendente. Aquello de ¡Sin novedad! era poca cosa, ¿quién se atrevía a decirlo?

-¡No se lo va a creer, mi Capitán! ¡¡¡Nos han robado las embarcaciones!!!

Al anochecer habían desembarcado en sus lanchas rápidas. La Compañía de Reconocimiento de Infantería de Marina había ocultado las embarcaciones neumáticas; en este caso no hubo tiempo para enterrarlas y se habían limitado a enmascararlas. Volverían al amanecer. ¿Qué peligro iban a correr?

A su regreso ya no estaban. Las habían robado. El enemigo siempre está donde menos uno se lo espera. Mejor dicho: está allí donde nunca le esperas.

Nos cuenta Robert Graves en La guerra de Troya que al príncipe Escamandro «Un oráculo le ordenó instalarse en cualquier lugar donde los enemigos nacidos de la tierra desarmaran a sus hombres al caer la noche. A la mañana siguiente, cuando se despertaron los cretenses, vieron que un tropel de ratones hambrientos había roído las cuerdas de sus arcos, las correas de cuero de sus escudos y todas las partes comestibles de sus armaduras. Por lo tanto, éstos debían de ser los enemigos nacidos de la tierra de los que hablaba el oráculo». Allí fundó Troya. Las metáforas son un fiel reflejo de la realidad, el símbolo que te hace meditar.

En este caso los «ratones» habían aparecido en el arenal que discurre entre Barbate y Zahara de los Atunes, terreno narco, donde la Armada tiene el Campo de Adiestramiento de la Sierra del Retín, situado en el centro de la ensenada de Barbate (Cádiz), junto a la desembocadura del río del mismo nombre, abierto al mar, por lo que resulta idóneo para el adiestramiento de las Unidades de Infantería de Marina para la Flota en operaciones anfibias. El campo se prolonga hacia el interior abarcando la totalidad de la Sierra del Retín y sus aledaños con una superficie superior a las cinco mil hectáreas.

Allí habían fundado los narcos su Troya. Agamenón no está, Aquiles menos y Ulises lleva tiempo escondido. Esta Troya perdurará. Con su autoridad sobre mar y tierra, dominando el Estrecho como si de los Dardanelos se tratara. Se impondrán al inglés y al norteamericano, reinarán sobre África y el Atlantico, sea este norte o sur. Perderemos todo, la tierra y el mar ya perdidos.

No habrá un Homero que nos cante porque los héroes han muerto. O morirán. Solo Ayax con su fuerza y nobleza representa la lucha de un pueblo que se resiste a que las armas pasen a manos inmerecidas, sucias de droga asesina. Son pocos los guerreros, mal dotados de medios, olvidados, pero valientes y decididos llevan el honor por divisa. Eso les hace inmortales e invencibles, pero la guerra es muy desigual.

El enemigo de esta guerra desigual que no se quiere reconocer excava túneles delante de nuestras narices, en Ceuta (¿Se ha comprobado Melilla?), roban a la Armada con claro descaro y retándola con bravuconería y ¿qué más?

«No se lo va a creer mi capitan«. «¡¡¡Nos han robado las embarcaciones!!! Ni el capitán ni el general ni el capitán general. Nadie cree lo que está a la vista de todos.

Ese es el problema: no se lo creen. ¿O miran para otro lado?

Se mira siempre en cualquier dirección menos en la prohibida. Echen ustedes una ojeada y verán que mirar al sur está prohibido en España.

La metáfora del material de guerra sin vigilancia viene muy bien para acercarlo a la situación que por el sur tenemos. Sin vigilancia. Creemos haberlo dejado protegido, ¿escondido?, y cuando volvamos nos lo habrán robado. En ello están.

Se desarrollaba el ejercicio Flotex26, la principal actividad anual de adiestramiento avanzado de la Armada, en aguas del Golfo de Cádiz, el Estrecho y el mar de Alborán.

Ahí es nada. Más de 2.000 militares, una decena de buques, un submarino, aeronaves y medios anfibios de desembarco en las maniobras más importantes de la Armada del año. Leo que la finalidad de estos entrenamientos es «evaluar la capacidad de generación y despliegue de una fuerza naval preparada para operar en escenarios complejos y de alta exigencia táctica».

Resultado: Los narcos roban tres semirrígidas de la Armada junto a 11 trajes secos y diverso material de guerra.

Lo ha recuperado la Guardia Civil. Una historia para recapacitar. Nadie lo hará. El asombrado que dio novedades: «No se lo va a creer mi capitán. ¡Nos han robado las embarcaciones!» correrá con todo.

Y todo seguirá igual en esta lucha desigual en la que hemos abandonado a hombres y material solo porque mirar para el sur está prohibido, aunque atraviesen nuestras fronteras con túneles o nos roben las armas en nuestras narices.

No creo que en estos momentos España tenga un escenario más complejo y de tan alta exigencia táctica  mejor estratégica- como el que hay en toda la costa sur.

Allí no hay maniobra que valga, sino una auténtica guerra híbrida en donde, por ahora, mandan los narcotraficantes y… no solo ellos.

Los comentarios en la Armada se los pueden imaginar.

Entre la vergüenza y la güasa me quedaría con la vergonzosa postura de nuestro Gobierno que juega con nuestras responsabilidades en lo más fragil para nuestra Defensa: el sur.

Claro que si hablamos de otras cosas el peligro es evidente que nos rodea de norte a sur.

Es algo más que un aviso.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

25 mayo 2026

UN MINISTRO RABIOSO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

A mi el estado emocional de un ministro del Gobierno de España me preocupa en tanto en cuanto afecta a España. Pero sus emociones, las que sean, con la intención que sea, no me parecen propio ni adecuado exhibirlas y menos cuando lo que pretende es «excusarse con males imaginarios o supuestos a las fatigas que le corresponden».

Si el ministro es el responsable de garantizar la seguridad ciudadana, el mantenimiento del orden público y el libre ejercicio de los derechos fundamentales y su cargo incluye el mando superior de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ponerse rabioso es muy peligroso y debería pedir una baja definitiva ya que esas responsabilidades no admiten alteración del ánimo para poder mantener un inteligente equilibrio a la hora de tomar decisiones en un tema tan grave como la lucha contra el narcotráfico donde están asesinando a nuestros guardias civiles. Alterar el ánimo y no estar centrado en la misión y medios a desplegar puede llevar a afrontar de manera arbitraria e incluso ideologizar la forma de resolver el grave problema.

Ocurre que muchos confunden o desconocen sus cometidos o creen que pueden engañar al conjunto de españoles escondiéndose cuando lo creen oportuno y buscando el momento político de su presencia y comparecencia. No somos tontos. Hay que estar a las duras y a las maduras y cumplir, analizar, estudiar, dejarse asesorar y ofrecer resultados convincentes. La rabia en un ministro que no estaba en el lugar exigible en el momento del dolor junto a los que lloraban, que no da explicaciones sobre lo que ocurre en la lucha contra el narcotráfico son palabras hueras.

Les contaré una anécdota histórica que a este Gobierno de España le va a gustar y de la que seguro  extraen enseñanzas válidas para entender lo que es y lo que no es gobernar.

Fernando María Castiella y Maíz fue el Ministro de Exteriores (1957 y 1969) que llevó más lejos las negociaciones con el Reino Unido sobre Gibraltar. Fue tanto su empeño en el tema que se le denominaba el ministro del Asunto Exterior. En un Consejo de Ministros presidido por Franco, Castiella recabó la adopción de medidas drásticas para estrechar el bloqueo a Gibraltar para lo que expuso la posibilidad de instalar una barrera de globos cautivos y así impedir que los aviones británicos violasen el espacio aéreo español. Ante la negativa de los ministros militares, Castiella les recordó la Ley Orgánica del Estado que encomendaba a las Fuerzas Armadas la defensa de la integridad territorial nacional. Franco atajó la discusión: “Tenga usted en cuenta, Castiella, que a los militares nadie nos ganará en patriotismo; todos los españoles tenemos clavado en el alma la espina de Gibraltar, pero el único español que no tiene derecho a apasionarse por este tema es el Ministro de Asuntos Exteriores”.

Aquí el único, por mucha rabia que tenga, que no puede ponerse ni nervioso ni rabioso es el ministro del Interior.

Póngase a trabajar y asuma su incapacidad para enfrentarse a una guerra híbrida en la que el Estado ha desaparecido y los narcotraficantes se han hecho con el poder en la zona. La autoridad está en manos de los narcos que  cada día amplían su zona de dominio. ¿Llegarán a ocupar cargos en la administración del Estado?

Mientras, la Guardia Civil se ve sola y con órdenes confusas, cambiantes, incomprensión, medios insuficientes y estructura eliminada.  La Guardia Civil se enfrenta a un escenario de guerra híbrida donde el narco es solo la cara visible. La vulnerabilidad real nace de la asimetría tecnológica, la infiltración en infraestructuras críticas y la instrumentalización geopolítica de la delincuencia. En definitiva: la falta de voluntad política de acabar con el problema.

No rabie y tome las medidas que su responsabilidad como ministro del Interior le corresponde. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los españoles, ya no aguantamos más.

No podemos asumir que la ley no nos proteja. ¿Será porque está rabioso?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 mayo 2026

 

LA GUERRA, ALGO MUY RACIONAL. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

No hay nada más racional que la guerra.

«Lo racional es aquello perteneciente o relativo a la razón» que es la «facultad de discurrir»: «acto de discurrir el entendimiento».

Que cada uno vea de acuerdo con lo que se deduce de lo definido por la Real Academia. Discurrimos por y para la guerra.

Mi maestro y amigo Gabriel Albiac acude a Maquiavelo en el prólogo a mi libro El nuevo arte de la guerra: «Siempre, en lo que yo recuerdo, o bien se hizo la guerra o bien se discurrió cómo hacerla; ahora discurrimos, dentro de nada la haremos; y cuando la hayamos acabado volveremos a discurrir sobre ella». A lo que añade: «No hay reflexión sobre la guerra que no ponga, pues, de inmediato en juego todo el tablero de la condición humana».

Podríamos seguir con Heráclito o incluso recordarles la Ilíada porque lo que subyace en todo esto, que nadie entiende, la guerra, no es otra cosa que el juego entre la vida y la muerte.

«Sí, ´del arco, el nombre es vida y la obra muerte´. En vida y muerte estamos: en paz y en guerra» (Albiac).

Incluso hemos avanzado tanto que ya no hay intervalo entre discurrir y hacerla, se hace todo al instante. Con más destrucción.

Las guerras se han institucionalizado y la inversión en paz se ejecuta en armas. Carrera enloquecida para la disuasión que cuando envejece requiere una renovación armamentística. No hay paz que no se sostenga en armas de guerra. Todo el discurrir del hombre gira alrededor del dominio de la fuerza: la guerra. Un mortal baile de máscaras para lo que es necesario tener muy a punto la facultad de discurrir. De ahí su exclusividad. De ahí la dificultad para entender y también para profetizar sus resultados ya que en ese juego de inteligencias la más mala es capaz de ser la más inteligente y vencer a la más poderosa. O al contrario.Todo es posible en el largo plazo de una guerra. Encierra una cierta belleza en su incertidumbre.

Las hay que consiguen cambiarlo todo. Podría citar muchas, pero espero que comprendan por qué hoy resalto Valmy e Hiroshima. Se abrieron dos puertas en la historia de la guerra. Dos extrañas situaciones que aún persisten, aunque dejo el análisis a su inteligencia.

La definición tradicional de Aristóteles del hombre como «animal racional» viene ahora al caso. Decía Ramón y Cajal que el rumor de la colmena aviva la inteligencia. Fue alcanzar el grado de colmena lo que nos condujo a la guerra. No debemos echarnos las manos a la cabeza. La guerra es el acto más racional existente. Inasumible, inevitable, pero cierto. Como la muerte.

Si no entendemos esto será inútil el resto. Racionalidad que según el maestro Gustavo Bueno lo es a través de las instituciones. Pero eso es para otra ocasión.

Pongamos los piés en la tierra.

«Es necesario dejar una salida a un enemigo cercado. Muéstrale que existe una tabla de salvación y hazle comprender que existe una solución diferente a la muerte. Después cae sobre él» […]. «Están en una situación desesperada. No puedo pisarles los talones. Si los voy empujando con moderación se irán sin volver la cabeza. Si los acoso, se volverán contra nostros y lucharán hasta la muerte. Todos los generales dijeron: ¡Maravilloso!».

Hay una situciación prebélica generalizada que espera desesperadamente.

Irán está en la pantalla. No es la única.

-En 1984, Ronald Reagan declaró a Irán «Estado patrocinador del terrorismo». Un atentado contra el cuartel de la infantería de marina de EE.UU acababa de asesinar a 241 militares estadounidenses.

-La administración de Barack Obama formalizó en julio de 2015 un acuerdo nuclear con Irán, Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC o JCPOA), firmado junto a Francia, Reino Unido, Alemania, Rusia y China. Con ello se pretendía limitar el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de sanciones económicas y así evitar la proliferación de armas nucleares. El acuerdo implicó la transferencia a Irán de 1.700 millones de dólares por parte del gobierno de EE.UU. Supieron aprovecharlos.

-La Casa Blanca enumera (hasta 42) los  atentados perpretados por Irán contra EE.UU desde 1979.*

Europa no se queda atrás.

El mundo entero ha sufrido sus ataques terroristas.

Basta recordar los de Argentina vinculados a Irán: la embajada de Israel en 1992 y la AMIA en 1994, ambos atribuidos por la justicia argentina al grupo libanés Hezbolá bajo órdenes iraníes. El atentado a la Asociación Mutual Israelí (AMIA) del 18 de julio de 1994, que dejó 85 muertos, fue el peor ataque terrorista en la historia del país.

El tiempo pasa. La violencia queda.

-2020. Presidente Trump. Acuerdos de Abraham, pactos históricos que normalizaron las relaciones diplomáticas, comerciales y de seguridad entre Israel y varios países árabes (Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán y Marruecos). Cambio geopolítico clave en Oriente Medio, buscando cooperación regional y contención de la influencia de Irán.

-2021. Biden ordena la retirada de tropas estadounidenses de Afganistán. Comenzó en mayo de 2021, las fuerzas de combate de los Estados Unidos y la OTAN terminaron su retirada total de Afganistán el 30 de agosto de 2021. Además del caos en la operación constituyó una grave pérdida de prestigio y poder estadounidense. De aquellos polvos estos lodos.

-Febrero 2022. Rusia invade Ucrania. Inexplicablemente llevamos más de cuatro años de guerra que de manera indirecta está acabando con Europa.

-Octubre 2023. Ataque de Hamás (Irán)  a Israel desde Gaza en uno de los atentados más horrendos de la historia. Da comienzo una guerra que se extiende a Cisjordania, Líbano y Siria.

– Diciembre 2024. Siria: caída de la dinastía Ásad. Fin de la presencia de Rusia que pierde sus bases en el Mediterráneo (Base naval de Tartus).

-Enero 2025. Investidura de Donald Trump como el 47.º presidente de los Estados Unidos.

-Junio 2025. Ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. Operación «Furia Épica»

-Agosto 2025. Europa corteja magistralmente a Trump en la Casa Blanca. Junto a Zelenski todos los mandatarios acuden a Estados Unidos.

-El 10 de octubre de 2025, Israel y Hamás firmaron un acuerdo de paz impulsado por Donald Trump para finalizar la guerra en Gaza tras dos años de hostilidades. El pacto, sellado en Egipto, incluye un alto el fuego, la liberación de rehenes, la retirada parcial de tropas israelíes y la creación de una Junta de Paz internacional para gobernar el enclave durante la transición.

–Groenlandia dio mucho juego mediático, pero llegado su silencio todo quedó en manos estadounidense. Dinamarca acabó cediendo partes de Groenlandia a EE.UU. para construir bases militares con la soberanía incluida. La controversisa se convierte en cesión silenciosa.

Suele pasar en casi todo. Revuelo mediático que ahí queda. Luego ceder como si no hubiese existido. Esa es Europa. El Secretario General de la OTAN está a las órdenes del presidente de los Estados Unidos. Si no nos gusta habrá qu pensar en otra Alianza. Camino de ello vamos.

-3 de enero de 2026. Golpe de mano a Venezuela (Caracas) y extracción de Maduro que es llevado ante la Justicia de Estados Unidos. Se inicia un dominio de carácter previo para iniciar otros de mayor alcance.

– 28 de febrero de 2026 Operación «Furia Épica«, atque de Estados Unidos e Israel a Irán.

-2 marzo 2026. Irán cierra el estrecho de Ormuz.

-13 abril 2026. Estados Unidos bloquea el estrecho de Ormuz.

Europa ni está ni se la espera. La OTAN se atrinchera en sus inexistentes refugios. Se retira de Irak mientras pierde energía en el sentido estricto de la palabra. La Unión Europea entra en crisis política, militar, energética y mientras dure esta larga transición se convierte en «dependiente». Deberá elegir de quién va a depender.

Ucrania muere en una guerra invencible. Está pactado el final y todo depende del momento en que quede resuelta la situación de Irán que debe pasar a la historia sin bombas nucleares.

Turquía es un misterio.

De Israel depende nuestra tecnología. La libertad.

Europa todavía es un aficionado.

España no juega en esta partida y su gobierno pretende dominar lo armamentístico y lo tecnológico junto al poder del relato. Camina hacia la desaparición en el orden internacional. Sus Fuerzas Armadas son ya una oenegé. Nunca volveremos a ser una potencia y perderemos el sur. Gibraltar ya lo hemos entregado después de rendirnos ¿o retirarnos?, que es lo mismo.

Alemania empobrece y duda.

Reino Unido se arrima a Europa, pero para no alejarse de su mantenedor americano hace labores de intermediario. Su Rey suplica, lloriquea, en su reciente visita a la Casa Blanca mostrando la Historia de siglos incomparable a los disparates de un Gobierno efímero. De Rey tradición a Rey ejecutivo.

Pocas cosas quedan al azar en alta política: diplomacia y guerra. Todo está meditado y se contemplan las opciones que hay para los tres grandes. El resto debe elegir. Perder o ganar es relativo. La situación intermedia a la larga no existe. Te permiten ir casi suelto, pero en vuelo bajo.

Estados Unidos era una retirada y ahora vuelve a ser un poder. De aquí a noviembre van a ocurrir muchas cosas, pero todo en base a reforzar los cimientos de lo que hasta ahora se ha hecho. O no será ni seremos.

En esta situación centramos la vista en Irán y hacemos bien, aunque en el conjunto sea una simple pieza de movimientos más complejos.

Estados Unidos podría liderar la creación de una coalición diplomática y militar internacional para rechazar las pretensiones de Irán. Está en marcha y participarán los más reticentes.

Rusia está a punto de finalizar su aventura en Ucrania y todos deberán aceptar lo inaceptable.

El presidente Donald Trump llega a China acompañado de un avión repleto de altos funcionarios y estrechos colaboradores estadounidenses, líderes empresariales e incluso miembros de su propia familia.

En Beijing dormirán miembros de sus equipos de seguridad nacional y económico, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el representante comercial Jamieson Greer; el secretario del Tesoro, Scott Bessent. Con ellos destacados líderes empresariales como Tim Cook (Apple), Elon Musk (Tesla), Kelly Ortberg (Boeing) y Dina Powell McCormick (Meta) —quien sirvió en la primera administración de Trump—, así como ejecutivos de Blackrock, Blackstone, Cargill, Citi, Coherent, GE Aerospace, Goldman Sachs, Illumina, Mastercard, Micron, Qualcomm y Visa.

Están todos y hay de todo, para quien quiera aceptar las normas. ¿De la guerra? ¿De la disuasión? ¿De la economía?

Quedan cada vez menos interlocutores. Europa está fuera del circuito. Hablan los que tienen capacidad de combate y de suministrr  víveres y munición.

«Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o, si no, enesmistadle con sus laidos. Sembrad entre ellos las sospaechas mutuas, de manera que rein en ellos el malentendido. Así podréis conspirar contra ellos»..

La Ilíada describe solo 51 día de una guerra que duró diez años.

Habrá una perla que bien amamos y conocemos: Cuba.

Después podremos empezar a escribir. Será para fin de año.

Al fina y al cabo «Con alegría de superar las dificultades el pueblo olvida el riesgo de la muerte».

Nos enseñaban que cuando se dispone de medios suficientes, lo adecuado es la defensa; cuando se dispone de medios más que suficientes, el ataque.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 mayo 2026

 

*ATENTADOS PERPRETADOS POR IRÁN EN EE.UU.

– Noviembre de 1979: Estudiantes iraníes, apoyados por el régimen, tomaron la embajada de Estados Unidos en Teherán, tomando a 66 estadounidenses como rehenes en un enfrentamiento que duró 444 días .

Abril de 1983: La Yihad Islámica, un grupo terrorista respaldado por Irán, llevó a cabo un atentado suicida con coche bomba en la Embajada de Estados Unidos en Beirut, matando a 17 estadounidenses.

Octubre de 1983: Terroristas de Hezbollah respaldados por Irán mataron a 241 militares estadounidenses, incluidos 220 marines y 21 militares de otro tipo, en un atentado con bomba en un camión en un complejo de marines en Beirut.

Marzo de 1984: Terroristas de la Yihad Islámica respaldados por Irán secuestraron al jefe de la estación de la CIA, William Buckley, cuando se dirigía a trabajar en Beirut y finalmente lo asesinaron al año siguiente.

Septiembre de 1984: Terroristas de Hezbollah respaldados por Irán mataron a 23 personas inocentes, incluidos dos militares estadounidenses, en un ataque con coche bomba en el anexo de la Embajada de Estados Unidos en Beirut.

Diciembre de 1984: Terroristas de Hezbollah apoyados por Irán secuestraron el vuelo 221 de Kuwait Airways en ruta a Pakistán, desviándolo a Teherán, donde torturaron brutalmente y asesinaron a dos funcionarios estadounidenses.

Junio de 1985: Terroristas de Hezbollah respaldados por Irán secuestraron el vuelo 847 de TWA en ruta de Atenas a Roma, torturaron a un buzo de la Marina de Estados Unidos antes de dispararle a quemarropa en la cabeza y arrojar su cuerpo a la pista del aeropuerto de Beirut.

Julio de 1989: Terroristas de Hezbollah respaldados por Irán mataron al coronel de la Marina estadounidense William Higgins después de secuestrarlo el año anterior mientras servía en una fuerza de paz de las Naciones Unidas en el Líbano.

Abril de 1995: Terroristas de la Yihad Islámica respaldados por Irán mataron a ocho personas, incluido un ciudadano estadounidense, en un ataque con coche bomba en la Franja de Gaza.

Agosto de 1995: Un terrorista suicida de Hamas, apoyado por Irán, hizo estallar un autobús en Jerusalén, matando a un estadounidense y a otros tres pasajeros e hiriendo a más de 100 personas.

Febrero de 1996: Un terrorista suicida de Hamás, apoyado por Irán, hizo estallar otro autobús en Jerusalén, matando a tres estadounidenses e hiriendo a otros tres.

Marzo de 1996: Un atacante suicida vinculado a los grupos terroristas Hamás, respaldados por Irán, y la Yihad Islámica Palestina mató a 20 personas, incluidos dos estadounidenses, en un atentado suicida en un centro comercial de Tel Aviv.

Mayo de 1996: Terroristas respaldados por Irán mataron a un ciudadano estadounidense-israelí e hirieron a otro ciudadano estadounidense en Cisjordania.

Junio de 1996: Terroristas de Hezbollah Al-Hijaz, respaldados por Irán, mataron a 19 aviadores estadounidenses e hirieron a casi 500 más en un atentado con bomba en un camión en un complejo de viviendas de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Arabia Saudita.

Septiembre de 1997: terroristas suicidas de Hamás, apoyado por Irán, hicieron estallar bombas en un centro comercial de Jerusalén, matando a un ciudadano estadounidense-israelí y hiriendo a otros siete ciudadanos estadounidenses.

Agosto de 1998: Atacantes suicidas de Al Qaeda, facilitados por Hezbollah apoyado por Irán, bombardearon simultáneamente las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania, matando a 224 personas, incluidos una docena de ciudadanos estadounidenses.

Agosto de 2001: Un terrorista de Hamás apoyado por Irán hizo estallar una pizzería en Jerusalén y mató a tres estadounidenses.

Enero de 2002: Un terrorista de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, respaldado por Irán, mató a un ciudadano estadounidense-israelí en Cisjordania.

Julio de 2002: Un terrorista de Hamás apoyado por Irán mató a cinco estadounidenses en un atentado con bomba en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Junio de 2003: Un terrorista suicida de Hamás, apoyado por Irán, mató a 17 personas, incluido un ciudadano estadounidense, en un autobús en Jerusalén.

Octubre de 2003: Terroristas de los Comités de Resistencia Popular, respaldados por Irán, mataron a tres diplomáticos estadounidenses en un bombardeo en Gaza.

Entre 2003 y 2011: Las milicias apoyadas por Irán mataron al menos a 603 soldados estadounidenses en Irak, “aproximadamente una de cada seis muertes estadounidenses en combate en Irak”.

Agosto de 2003: Un terrorista de Hamás apoyado por Irán hizo estallar un autobús en Jerusalén, matando a cinco estadounidenses e hiriendo a otro estadounidense.

Agosto de 2006: Terroristas de Hezbollah respaldados por Irán mataron al ciudadano estadounidense y soldado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) Michael Levin durante la Segunda Guerra del Líbano, el único estadounidense que murió en el conflicto.

Enero de 2007: Una docena de hombres afiliados a la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán mataron a cinco soldados estadounidenses e hirieron a otros tres en Karbala, Irak, después de disfrazarse como soldados estadounidenses y entrar en el Centro de Coordinación Conjunta Provincial.

Marzo de 2007: El ex agente del FBI Robert Levinson desapareció en Irán y probablemente murió en una prisión iraní.

Julio de 2014: Terroristas de Hamás, respaldados por Irán, mataron a dos ciudadanos estadounidenses que servían en las Fuerzas de Defensa de Israel.

Octubre de 2015: Terroristas de Hamás, respaldados por Irán, mataron a un ciudadano estadounidense y a su esposa en un tiroteo desde un vehículo en Cisjordania.

Diciembre de 2019: Terroristas de Kataib Hezbollah, respaldados por Irán, mataron a un contratista civil estadounidense e hirieron a varios militares estadounidenses en un ataque con cohetes en la base aérea K1 en Kirkuk, Irak.

Enero de 2020: 109 soldados estadounidenses sufrieron lesiones cerebrales traumáticas en un ataque con misiles balísticos iraníes contra la base aérea de Ain al-Asad en Irak.

Septiembre de 2020: La inteligencia estadounidense indicó que el régimen iraní estaba considerando un complot para asesinar al embajador estadounidense en Sudáfrica.

Febrero de 2021: Una milicia respaldada por Irán disparó un cohete contra las fuerzas de la coalición en Erbil, Irak, hiriendo a un militar estadounidense y a cuatro contratistas civiles estadounidenses.

Julio de 2021: Milicias respaldadas por Irán hirieron a dos militares estadounidenses en una serie de ataques con cohetes y drones contra las fuerzas estadounidenses en Irak y Siria.

Septiembre de 2022: Un ataque con cohetes iraníes mató a un ciudadano estadounidense en el Kurdistán iraquí.

Noviembre de 2022 : Un capitán del CGRI orquestó el asesinato de un ciudadano estadounidense en Bagdad.

Marzo de 2023: Un ataque con un dron iraní mató a un contratista estadounidense e hirió a cinco militares estadounidenses y a otro contratista en un ataque a una base de la coalición en Siria.

Octubre de 2023: Terroristas de Hamás respaldados por Irán mataron a 46 estadounidenses y secuestraron al menos a 12 en la masacre del 7 de octubre.

Diciembre de 2023: Milicias respaldadas por Irán hirieron a tres militares estadounidenses en un ataque a la base aérea de Erbil en Irak.

Enero de 2024: Terroristas de Kataib Hezbollah, respaldados por Irán, mataron a tres militares estadounidenses e hirieron a más de 40 militares en un ataque con drones contra la base militar Torre 22 en Jordania.

Entre octubre de 2003 y noviembre de 2024: Irán y sus representantes llevaron a cabo más de 180 ataques contra fuerzas estadounidenses en Medio Oriente, hiriendo a más de 180 militares estadounidenses y matando a tres militares.

Noviembre de 2024: Un ciudadano iraní y miembro del CGRI fue acusado de conspirar para asesinar al presidente Trump.

Junio de 2025: Milicias respaldadas por Irán atacaron al menos tres bases estadounidenses en Siria y dos bases estadounidenses en Irak.

 

 

CAÑONES O MANTEQUILLA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Viñeta del gran Mingote

Hace tiempo que lo que ocurre en Ucrania es como si lo habitual fuese eso: la guerra. A todo se acostumbra el ser humano. Resiliencia. Más que nunca.

Nada parece que nos ocupa ni preocupa cuando la guerra está a las puertas de casa y puede ser preludio de  otras mayores y definitivas.

Nadie es capaz de adivinar el futuro de Europa, pero hay datos preocupantes al ver las decisones que toman líderes que se nos antojan con información privilegiada; que no nos transmiten. No solo eso, sino que es tan evidente que la táctica del avestruz no nos va a librar de los peligros que se atisban.

Hace unos días en Alemania un diario descubrió que la nueva Ley de Servicio Militar, que entró en vigor el 1 de enero de 2026, obliga a los hombres a partir de los 17 años a pedir una autorización al centro de orientación profesional correspondiente de las Fuerzas Armadas si desean pasar estancias en el extranjero de más de tres meses. Esta norma se aplicaría siempre, tanto en momentos de conflicto como en situaciones de paz. Nadie se había dado cuenta de lo que  la ley decía y al descubirse el escándalo ha sido de tal calibre que el ministro de Defensa ha tenido que admitir el error (?) y declarar: «En la paz actual no habrá procedimientos de autorización. Suspenderemos la obligación mientras el servicio militar sea voluntario».

Como suelo decir: ¿Fue sin querer queriendo?

Alemania se muestra preocupada y sus dirigentes saben lo que otros sospechamos y callamos por falta de información, aunque a la vista estén las causas de nuestros temores.  La última decisión de su Gobierno nos pone en guardia.

«Alemania recorta significativamente su estado del bienestar para financiar un rearme militar histórico». El gobierno del canciller Friedrich Merz ha descrito el sistema social actual como financieramente insostenible y ha reorientado las prioridades presupuestarias hacia la defensa ante las amenazas geopolíticas actuales.

Recortes sociales en sanidad y seguridad social por valor de 30.000  millones y un aumento del gasto militar que se eleva a 108.000 millones de euros para hacer frente a la amenaza rusa y cubrir el déficit defensivo que supone descolgarse de la actual dependencia de los Estados Unidos.

¿Qué pensar? ¿Es capaz un Gobierno de adoptar medidas de tanta gravedad y calado social sin que haya una razón de peso que la respalde? ¿Qué responde la Unión Europea ante esta decisión?

Nadie va a tirar del carro. En Francia se presenta el mayor programa de recortes de los últimos años. Lo mismo sucede en Reino Unido. Y la Comisión Europea no tiene otra solución que iniciar los recortes.

Nos lo esconden, pero regresa aquello de cañones o mantequilla. Descolgarse de la defensa que finaciaba Estados Unidos nos va a costar muy caro. Nos lo decía, con rigor y crudo realismo, nuestro anterior Jefe de Estado Mayor de la Defensa, General de Ejército Fernando Alejandre: <<Me parece temerario mantener vivo el debate de si hay que invertir en Defensa o en gasto social, me parece temerario hablar de cañones o mantequilla. A mi juicio es un debate injusto e imprudente, probablemente demagógico y algo populista. Hay que invertir en mantequilla, pero también en cañones, porque sin ellos no hay libertad, porque sin ellos no hay seguridad>>. Creo que más claro no puede expresarse. La libertad no es gratis y cuando se comparte hay que hacerlo con todas sus consecuencias. La otra alternativa es que la guerra se te eche encima y enterarte a la vez que la libertad se te va de las manos.

Claro que tuvo que llegar la invasión de Ucrania para que Europa empezase a darse cuenta de que esto de la Defensa no era una broma. El Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, entonces el señor Borrell, reunió a todos los embajadores de la UE y les dijo:

«Confiamos nuestra seguridad a los Estados Unidos y nuestra comodidad y bienestar a Rusia y China, y ese mundo ya no existe».

Es el coste de pertenecer a una Alianza y no darte por enterado a la hora de pagar.

Termino con Hobbes: <<Los pactos sin la espada son solo palabras>>.

Y sin pasar por caja. Ahora hay que pagar; y mucho. Le hemos visto las orejas al lobo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

29 abril 2026

CERRAR LA OTAN Y TIRAR LAS LLAVES POR AGUAS DE GIBRALTAR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

«No existe en efecto ningún maestro de estas cuestiones más eficaz  que la necesidad, la cual a nosotros nos ha instruido incluso con demasida exactitud. Ellos se han entrenado también en la fatiga de llevar las armas, que han sido inventadas de modo que sean lo más manejables posible para todos los hombres, en cambio nostros, nos hemos visto obligados a caminar y correr con grandes cargas, de modo que a mi ahora me parece el peso de las armas más parecido a alas que a una carga». (Ciropedia. Jenofonte).

Nunca hemos estado más necesitados de auténticos soldados como ahora; desde el empleo de soldado al de general se requiere vivir preparado para el combate que es la mayor de las obligaciones militares. Sin interferencias, sin admitir falsas o equivocadas vocaciones. Sin permitir el engaño político que trueque el oficio de la espada por el de las cañas (Troquemos las de veras por las de burlas…).

Europa se muere como tal y España se diluye tragada por un imparable vendaval que lleva detrás olas gigantescas. Solo hay que esperar a que la marea baje para invadirlo todo. Cuando las aguas lo hagan no habrá tiempo para el embarque.

La OTAN se ha desmilitarizado y ya se cantan canciones de jóvenes excurionistas de acampada. No hay una estructura militar combinada sino intereses políticos. El Atlántico norte no está amenzado por nadie. Mejor será atender el Atlántico sur, el Mediterráneo, el Mar Negro, el Báltico… y el estrecho de Gibraltar. Para este último la OTAN ha preferido que sean Fabián Picardo y José Manuel Albares los que jueguen a las cartas para que los ases los tenga el Reino Unido y sus misiles. En la OTAN nunca se habló español y Ceuta y Melilla suenan a lejanos lugares así, por tanto, jamás un militar español fue Presidente del Comité Militar de la OTAN. Convendría explicar por qué.

Ahora estaríamos más cerca de conseguir ese cargo cuando la OTAN cada vez es menos OTAN y más un azucarillo que se disuelve en la indefensión política de unos cuantos.

Las tensiones militares afloran por el Este y con ello alianzas militares de las de verdad.

En cuanto se ha oido el ruído de los cañones la OTAN ha ordenado retirada. De entrada en Irak. Palabra maldita para España; para su ministra de Defensa un alivio: retirada.

El ruido de los cañones o de los drones estaba demasiado cerca y era mejor la retirada. En eso tenemos unos políticos muy expertos y avezados en saber conducirse bajo presión enemiga.

En Europa nadie está al mando de la Defensa. Nadie. En España es peor. No es necesario repetirlo. Sabemos de qué hablamos. No lo que deberíamos defender. Eso lo saben, pero lo rehuyen.

La absoluta dejadez y entrega al enemigo en una contemplación que hace temblar los cimientos de la Defensa. ¿Para qué la necesitamos?

Comprendo las dificultades de los Jefes de nuestros  Ejércitos para conducir los suyos en momentos de tanta incertidumbre como los actuales. Soy consciente del esfuerzo que hacen para mantener vivo ese contacto entre ejércitos como el americano, el francés, el portugués… (no sé si hablan con los del Reino Unido en alguna de sus visitas a Gibraltar).

La influencia del mando en las tropas es de tal magnitud que de ello dependen ser o no ser. Convertirte en un Ejército con moral y capacidad o ser simplemente gente vestida con diferentes uniformes conlleva estar en condiciones de defenderse o no. Deberíamos plantearnos la duda. ¿Nadie tiene agallas para hacerlo? ¿Qué enseñamos a nuestras tropas? .

El Mando es militar, pero ya no lo es. Ahora hasta el pelotón parece mandado por ese personaje que presume de querer mucho a los militares y predicar sus bondades, pero siempre sin pronunciar la palabra guerra no sea que descubran su aversión a todo lo militar.

Leo con estupor y enorme tristeza en un diario digital la crónica de un oficial español que relata la retirada de las tropas OTAN, y entre ellas las españolas, de Irak. Ahora le llaman exfiltración, palabra que no veo en el Diccionario de la RAE y que jamás existió en la Doctrina militar española. No se atreven a llamar a las cosas militarmente por su nombre. De la crónica del oficial español me preocupa el lenguaje utilizado (¿relato?) que hasta ahora no conocía entre los soldados. Con dolor y rabia extraigo algunos párrafos de su artículo en el que se refiere a las tropas, entre ellas las españolas:

«Algunos empiezan a actuar extrañamente: dejan de dormir, empiezan a dormir en un búnker, se desplazan con el casco puesto hoy, con el fusil en la mano mañana, el brillo de sus ojos se apaga, deambulan un poco sin rumbo… Están nerviosos, asustados, ansiosos». […] «Un pequeño esfuerzo intelectual basta para caer en la cuenta de que seguimos sin ser objetivo de ningún actor, pero el cansancio y los nervios impiden a muchos hacer ese esfuerzo y crece su nerviosismo, su miedo, su ansiedad« […] «Más de una vez percibí arrobo en los ojos de los que le miraban y recibían su ayuda» […] «y las animaron, cuidaron y consolaron».

La negrilla es mía: ¿Asustados, nerviosos, miedo, ansiedad… entre soldados?

No reconozco este lenguaje en un soldado. Pero sí reconozco que el error es mío, que me he quedado anclado en aquello de «Jamás abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos»; y cosas así de raras.

¿La OTAN militarmente? Cerrarla y tirar las llaves por el estrecho de Gibraltar. De lo nuestro prefiero no hablar, aunque creo haber dicho bastante.

¡Ay! la necesidad.

General de División (R.)  Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 abril 2026

 

¿QUÉ SECRETOS OCULTAN NUESTROS GOBIERNOS QUE NO ACIERTO A ADIVINAR? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¿QUÉ SECRETOS OCULTAN NUESTROS GOBIERNOS QUE NO ACIERTO A ADIVINAR? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Leo con preocupación que el exministro de Defensa Federico Trillo (PP), que lo fue con José María Aznar, atribuye los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses”.

El Centro Nacional de Inteligencia CNI en aquellos momentos estaba adscrito al ministerio de Defensa y su director era Jorge Dezcallar. ¿No se enteraron de nada?

Algo debe saber el señor Trillo para decir lo que dice. ¿O no? Es por lo que su afirmación agrava los hechos ya que debería poseer una información de la que carecemos la mayoría. Más grave es, como dice, que la actuación del ejecutivo fue «no mala, lo siguiente». Por lo que se ve un reinante caos.

A todo esto habría que añadirle aquello de la cosoberania de Gibraltar y la invasión de Perejil, todo junto en 2002. ¡Ay el día que todo lo sepamos!

El asunto es de máxima gravedad y de una oportunidad política que no acertamos a adivinar cuando han pasado más de veinte años de aquellos hechos que tuvieron una repercusión tan grave que nos han llevado a los actuales momentos de incertidumbre.

11M2004. No es la matrícula de un coche. Es el registro oficial de la mayor catástrofe ocurrida en la historia de España. La inolvidable fecha  que acabó con la poca fe política que nos quedaba: 11 de marzo de 2004.

Empezó lo que acabó.

Todo tiene una explicación en la historia, unos antecedentes y sus consecuencias. Nada queda entre paréntesis discontinuos en la narración y todo está hilvanado, con esmero a veces, con dolor, casi siempre. Pero hay explicación. El tiempo aclara lo de uno y otros levantando las nieblas de los peores acontecimientos; hasta de los más oscuros. Todo se sabe de lo que se puede saber.

El 11M2004 es lo más terrible que ha sucedido en nuestra historia. Por inexplicable. No encaja ni se explica. Nadie ha sabido contarlo. Nos persigue y lo hará siempre. Por los siglos de la historia. Sería terrible que alguien supiera y no desvelara lo que sabe. La sospecha nos persigue.

De repente ni más ni menos que el entonces ministro de Defensa abre la caja de Pandora y nos sumerge en una duda aún mayor.

Hay algo en el subconsciente que permanece desde aquel día. Queremos olvidar, pero no podemos. Quisiéramos que nunca hubiese ocurrido y ocurre todos los días. ¿Por qué nos cuenta ahora el que era ministro de Defensa algo tan sospechoso? ¿Aguien sabe más y no lo cuenta? ¿Tendremos que esperar otros veinte años?

Un fracaso colectivo. Al menos institucional. Del poder y de los poderes.

Fracaso político, judicial, policial… de investigación, de analistas, de pensadores. Por no saber, por no querer, por saber, porque no era posible que aquello sucediese.

Nada es igual en España desde aquel terrible día: 11 de marzo de 2004. Ni nosotros somos los mismos. Es el peor día de la historia de España porque nadie sabe nada ni hay explicación que alivie el sufrimiento. ¿O sí?

Ahora el sufrimiento aumenta cuando a los interrogantes se le echa más interrogaciones.

Esto no puede ni debe quedar así. El señor Trillo hace estas declaraciones a la hora de presentar un libro. ¿Es un refugio? Podría serlo para otros, nunca para quién tenía en sus manos toda la Defensa de España y los servicios de Información, nada más y nada menos que al Centro Nacional de Inteligencia.

Lo peor de todo esto es darnos cuenta de que estábamos ciegos, sordos y, lo que es peor, mudos. ¿La Justicia se enteró de algo?

Alguien debería rendir cuentas porque lo sucedido desde aquel día es una incógnita que nos precipita a un lugar que nunca los tiempos imaginaron para España.

Conviene no olvidar ni refugiarse en la falsa esperanza que oculta la fatídica realidad. Sigamos analizando y manteniendo viva la clave: ¿Por qué? ¿Quién? Ha quedado una huella imborrable. Casi un dilema kantiano:

¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué puedo esperar?

Como entonaba el coro de Antígona en la tragedia de Sófocles:

“Hay muchas terribles maravillas, pero ninguna más terrible que el hombre”.

Todo empezó y acabó el mismo día. Algo inexplicable sucedió y nadie ha sabido, querido o atrevido a contarlo. ¿Qué podemos esperar?

Ahora la herida sangra de nuevo.

Bienvenida sea la verdad, aunque sea a trozos y después de tanto tiempo. Es valiente pero insuficiente.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

22 abril 2026

AQUEL ABRIL REPUBLICANO. Del libro LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE General Rafafel Dávila Alvarez

¿DÓNDE VAS ALFONSO XIII?

El 14 de abril de 1931 el Rey se marcha, abandona el ejercicio de sus funciones para evitar un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre.

No había razón alguna; nadie había depositado en las urnas la forma política del Estado. Solo eran unas elecciones municipales que el Rey ni perdía ni ganaba; él no entraba en juego. Nunca se sometió a referéndum la forma política del Estado. De unas elecciones municipales surgió la República.

Alfonso XIII se quedó solo.

¿Dónde están mis leales? No están aquellos Cadetes de Infantería a los que con tanta frecuencia visitaba en Toledo, en el campamento de la academia militar, los Alijares. Fresco el recuerdo de aquella tienda de campaña en la que durmió el Rey un día ya lejano mientras resonaban en sus oídos las palabras que su Director dirigía a los Caballeros Cadetes: «Conservad en vuestros corazones estos sentimientos de admiración, cariño y adhesión a nuestro Rey, que ellos serán la guía de nuestro proceder en todos momentos [sic], hasta en los más peligrosos de nuestra gloriosa carrera. Dedicad todas vuestras energías, vuestra vida entera, a su gloria, que es la de la Patria» […]. «Recordad en todo momento que las páginas más gloriosas de nuestra historia las ha escrito la Infantería con la punta de sus bayonetas».

Otros Cadetes, los de la Academia General Militar estaban más lejos: la General de Zaragoza. Su Director, el general de Brigada Francisco Franco Bahamonde, había propuesto que se ubicase en El Escorial. Entonces las cosas podían haber sido distintas: «Si hubiésemos estado en El Escorial acaso habrían podido cambiar algunas cosas. A mí me hubiese sido fácil presentarme el 12 o el 14 de abril de 1931 en Madrid, al frente de los cadetes, e influir, quizá, sobre las circunstancias que determinaron la expatriación de Alfonso XIII» (Franco. Manuel Aznar).

Ya antes, muy pocos meses antes, el 12 de diciembre de 1930 el general Franco había plantado cara al golpe de Estado republicano, un servicio de guerra, al tomar posiciones con sus cadetes en Zaragoza sobre la carretera de Francia para detener a la columna del capitán Fermín Galán, laureado de la Legión, sublevado en Jaca por la República.

El desorden e improvisación de la columna de Galán hizo que no pasase de Huesca. Detenida y anulada. Los capitanes Galán y García Hernández fusilados.

Era el pronunciamiento militar vanguardia del Comité Revolucionario que pretendía que los militares fuesen por delante, asegurarse la fuerza. Casares Quiroga, que iba camino de la revolución del capitán —dicen que a detenerla—, se quedó dormido en el hotel de Jaca. Al despertarse ya se había sublevado Galán que avanzaba hacia Huesca. ¡En nombre del Gobierno Provisional Revolucionario!

A partir de ese momento nadie estaba tranquilo. Se había inaugurado una etapa de permanente violencia y desconfianza política y social. Después del fracaso militar y revolucionario, inventaron la excusa de las urnas. Unas elecciones de falsa interpretación y amañados resultados.

Al fin, como consecuencia de sucios pactos y manejos, sin razones legales en que sustentarse, llega a España la República, porque el Rey se va. Dicen que para evitar un derramamiento de sangre; nadie dijo lo de supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre que, al final, ya sin rey, se produjo. No era el rey el problema.

El 14 de abril Alfonso XIII tiene que abandonar España.

Son las hijas de un general y marqués, Gonzalo Queipo de Llano, las primeras en subirse a una camioneta y recorrer las calles de Madrid al grito de viva la República: «en alguno de esos camiones, roncas de gritar y sinceramente convencidas de la gloria de la jornada, iban mis hijas» (Queipo de Llano en Mis almuerzos con gente importante. José María Pemán, Dopesa 1970).

Mientras se le acaba el tiempo, el rey tiene aún lucidez para una breve meditación. Aquella dictadura. ¿Para qué? No era eso, no era eso. Esto no acabará aquí. Si se queda: ¿habrá guerra? ¿Si se va?

¿Dónde vas Alfonso XIII? Ya no hay vuelta atrás. Que se las arreglen ellos.

La Guardia Civil se inhibe por orden del general Sanjurjo, José Sanjurjo Sacanell, dos veces laureado, su Director. El repentino republicano, marqués del Rif, recuerda sus cuentas pendientes con el que ya es solo don Alfonso: el Toisón de Oro que no le han dado, que si su mujer no es del gusto real, ¿por qué no le ha nombrado gentilhombre, con acceso directo al despacho real?

Esos días abrileños de repúblicas, el general Sanjurjo se convierte en protagonista. Le gusta ser importante. Lo es. África y alguna cosa más le han dado fama y honores que a veces no se corresponden con su inteligencia. El ministro de Estado Alejandro Lerroux le pide que asegure el orden. El general exige para él plenos poderes sobre el Ejército, las Fuerzas de Seguridad y la policía. Lo quiere todo y lo obtiene. (Madrid Julio 1936, pág. 191, en cita al libro de TG. Emilio Esteban-Infantes: General Sanjurjo (Un laureado en el penal del Dueso. Maximiano García Venero).

Sobre el marqués del Rif va a recaer el peso de la bienvenida a la República. La República necesitaba para colarse en España el aval de un general, a pesar de Azaña y muy a su pesar: «…accedió sin resistencia a prestar a la República, que reconoció, el primero e inestimable concurso de la Guardia Civil de la que era director general. Siguió al frente de ese Instituto, pero muy pronto inicióse una antipatía que le hizo incompatible con Azaña, el cual no se cansaba de manifestar la molestia sentida ante la pretensión de que la República tuviese un patrono o protector y con entorchados» (Mis Memorias. Niceto Alcalá Zamora. Colección Espejo de España).

Antes de que el rey se vaya definitivamente, un último intento lleva a Romanones a proponer su abdicación y establecer una regencia de la que fuese titular el Infante D. Carlos de Borbón Dos-Sicilias que había sido Capitán General de Sevilla, y en esos momentos Inspector del Ejército. Persona muy considerada, de enorme prestigio entre civiles y militares. Una quimera. Ya era tarde para el apellido Borbón en España. No había vuelta atrás.

Desde el 12 de abril de 1931 la calle no deja de gritar. Por ahora solo eso: gritos.

Berenguer ministro de la Guerra rubrica el final de la escena. Escribe a los capitanes generales la noche del mismo día 12 y les da la orden definitiva: «…que los destinos de la Patria siguieran el curso que les impone la voluntad nacional». Está claro: no hay que contar con el Ejército, que nadie mueva un pelotón. Lo que diga Sanjurjo. Nada que hacer. Dejar correr la calle.

El Rey no tiene donde apoyarse. Dice que no quiere derramamiento de sangre.

¿Y si resiste? «Dios sabe lo que hubiese ocurrido si Su Majestad resiste; tal vez se hubiese salvado el trono» (Franco. MC. FFSA. Pág. 491).

Es el final de la Monarquía: «Quiero apartarme de cuanto sea lanzar unos compatriotas contra otros en fratricida guerra civil… Suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España».

Se acabó el Reino de España, que ahora es la República española. Rumbo a Cartagena.

La guerra que vino no fue como consecuencia de la marcha del Rey sino por los que en un ruin pacto (Pacto de San Sebastián) traicionaron el curso de la historia y amañaron a su gusto unas elecciones para montar su República que no supieron encauzar ni dirigir. Ni la monarquía, ni la República eran culpables. Solo la incompetencia de unos dirigentes demasiado complacientes; con su escasa sabiduría gobernante se llevaron por delante la monarquía y detrás de ella la república. Habrá que admitir la consabida frase: «La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos».

DE CARTAGENA A MARSELLA. EL DESTIERRO

Jesús Juan Garcés, Oficial de la marina de guerra, licenciado en Derecho y perteneciente al Cuerpo Jurídico de la Armada, nos dio la oportunidad de conocer en detalle cómo fueron aquellas últimas horas de la monarquía y el viaje de Don Alfonso al destierro. Lo hace a través del relato del Almirante José Rivera y Álvarez de Canero, ministro de Marina en aquellos momentos, y que acompañó al Rey en su viaje hasta Marsella. Lo publicó en La Gaceta Ilustrada n. º 444 de 10 abril 1965.

Tentado he estado en honor a la brevedad y espacio literario resumir este importante testimonio, pero no me he atrevido a cambiar ni una coma de lo escrito por el almirante, documento oficial depositado en el Museo Naval.

Es un relato exacto no solo del viaje, sino del ambiente oscuro de aquellos momentos en el que se traslucen las relaciones del Rey con el ministro de Marina y los que le acompañan, entre el deber y el sentimiento, que nos permiten deducir lo que ocurría por muchos corazones de tantos militares y españoles. Descripción breve, declaración militar del servicio prestado, en la que el almirante no puede evitar traslucir la frialdad del viaje al exilio.

«Manuscrito 1.306: “El domingo 12 de abril fueron las elecciones municipales y el lunes 13 conocí por el Ministro de la Gobernación, que me habló por teléfono, el desastroso resultado de las mismas. Hablé también con Aznar (Capitán General de la Armada, Presidente del Consejo de Ministros) y me dijo que a las cuatro tendríamos Consejo. Nos reunimos a esa hora y tomó la palabra Romanones, quien desde luego opinó que la única solución era que el Rey se marchase y desde luego que el Gobierno debía presentar la dimisión y aconsejar lo ya dicho. Pensé que esto era ya cosa conocida por el Rey, dadas sus relaciones íntimas con Romanones, ya que este era quien llevaba la política del gobierno y más aún porque ya traía una cuartilla escrita con su opinión.

Aunque la cosa era muy fuerte, todos comprendimos que no había otra solución, pues ni el Rey quería seguir ni el Ministro de la Guerra contaba con el Ejército, según expresó claramente repetidas veces. Cierva fue el único que opinó enérgica y decididamente en contra. Yo me limité a repetir lo que había dicho en la primera reunión de Gobierno: Que mi papel era sostener la disciplina de la Marina, pero veía claramente que sin contar con el Ejército y la Guardia Civil, y siendo la voluntad del Rey no batallar, era inútil todo esfuerzo. En vista de esta larga y penosa discusión, el Presidente fue a dar cuenta al Rey y presentar la dimisión del Gobierno, que continuaría en su puesto hasta la resolución definitiva.

El día 14 recibí aviso telefónico de que a las 12 estuviera en Palacio, y poco más tarde me llamó el Almirante Aznar y convinimos en alistar un Crucero. Supuse para lo que era y di las órdenes al Almirante de la Escuadra. A las 12 estaba en Palacio y allí me enteré de que el Rey estaba conferenciando con García Prieto y Romanones y quería oír a todos los ministros. El cariz de Palacio era alarmante, pero la poca gente que había en la Cámara aún conservaba esperanzas; salieron los arriba mencionados y entramos Berenguer, Maura y yo. Tomó la palabra el Rey y expresó su resolución de ausentarse de España en vista de las circunstancias, pues aunque no le faltaba valor para jugarse la vida y estaba seguro de contar con fuerzas suficientes para resistir, no quería que por su causa se derramara sangre. Maura le dijo que le parecía bien su resolución y que no pasaría un mes sin que hubiera una reacción. Berenguer callaba e insinuaba su desconfianza en el Ejército y yo dije que confiaba en la  actitud de la Marina y que no opinaba como Maura. Después entró La Cierva con otros dos ministros. No sé, pero me lo imagino, lo que el primero diría al Rey. Volví al ministerio y, después de comer, a mi despacho, donde recibí otro aviso de que a las cuatro y media había Consejo en Palacio. Ya se veía la revolución y en el edificio de correos ondeaba la bandera roja y por las ventanas los empleados asomaban banderitas. Fuimos a Palacio encontrando mucha animación en las calles de gente del pueblo.

Durante el Consejo se repitió lo de por la mañana. El Rey no vacilaba en su decisión de marcharse para evitar sangre, pero estaba tranquilo. Cierva insistió en su idea de probar a resistir y discutió con alguna viveza contra Berenguer, García Prieto y Romanones. Hubo el detalle de que entró el Ayudante de servicio y entregó a Romanones un escrito de Alcalá Zamora, al parecer conminatorio, pues era ya tarde y se acercaba lo noche. Al poco rato, y siendo inútil la discusión, nos levantamos y fuera del Consejo, ya junto a la ventana, el Rey hizo la exclamación:

—Esta casa en que nací y que quizá no volveré a ver…

La primera parte es seguro, la última algo parecida. Se habló de que Cartagena había ya preparado un Crucero y Hoyos se ofreció al Rey para acompañarle a dicho punto, pero todos dijeron que el  ministro de  la Gobernación no debía ausentarse, y Romanones dijo que fuera yo quien le acompañase, a lo que me presté, desde luego. Durante el Consejo se había convenido que el Gobierno continuaría hasta las diez de la mañana del día 15, en el que el Presidente haría entrega a Alcalá Zamora.

Quedo con el Rey en recogerlo a las 9 y yo le llevaría en mi coche de uniforme. El Rey se despidió y abrazó a los demás y los Ministros nos reunimos para nada, pues ya no había nada que hacer. Yo me marché pues eran las siete y media y tenía que preparar mi viaje. Ya me costó llegar al ministerio y tuve que hacerlo por las calles extraviadas y aún por estas había gente y gran animación, viéndose muchas banderitas republicanas. Llegué al ministerio y conversé con el Jefe de Estado Mayor, Almirante Cervera. A quien entregué mis papeles y le dije advirtiera al Capitán General de Cartagena  mi salida para aquella plaza con el Rey y que tuviera abierta la puerta  del arsenal y todo dispuesto para embarcarse inmediatamente en el Crucero que estaría listo. También mandé alistar otro Crucero que no hizo falta. Al poco de entrar en el ministerio recibí  otro aviso de Palacio para que fuera a las ocho y media en vez de a las nueve, lo cual era difícil por detalles de preparación inexcusables y entre ellos porque el coche no estaba convenientemente preparado y el chófer de confianza, Requeijo, que conocía muy bien el camino y coche, se había marchado a la calle. Por fin llegó el chófer y pude salir minutos después de las ocho y media, después de abarrotar de gasolina para no tener necesidad de parar hasta Albacete, Ya estaba Madrid intransitable por las calles del centro y me fui por Génova, que tardé bastante en pasar por las aglomeraciones de gente, coches y carros con mujeres con trajes fantásticos y promoviendo gran algazara. Salí del atasco y tomé por las Rondas, donde tampoco faltaba animación, y por fin llegué a Palacio, al que atraqué a la puerta del Príncipe que estaba imponente y dejé allí el coche con mi Ayudante, atravesando yo a pie aquella multitud que me dejó pasar a pesar de ir de uniforme. Llegué al ascensor y no había nadie. Subí la escalera y salí a la galería donde solo había un alabardero a la entrada del primer pasillo. Entré en la saleta y allí me esperaba el Ayudante Moreu, con orden de conducirme a las habitaciones particulares de la familia Real, que yo desconocía, y me dijo que el Rey me esperaba con impaciencia.

Acompañado de Moreu pasé a un salón donde de pie y rodeada de varias señoras estaba la Reina, a quién saludé, así como a los Infantes Don Jaime y Don Gonzalo. Entramos en un pasillo y a poco encontré al Rey con sombrero puesto y me dijo:

—Vamos, don José.

Me puse a su lado, y al salir de nuevo a otro salón grande, apareció rápidamente multitud de servidores que cariñosamente le rodearon y dijeron que volviese pronto, al propio tiempo que le daban vivas. Acompañaba también al Rey el Jefe de la Casa Militar y Ayudantes de servicio y otras personas de Palacio.

Bajamos en un ascensor y en él dije algunas palabras al Rey que estaba con la preocupación natural, a las que no me contestó. Bajamos por una escalera oscura y salimos afuera por la puerta secreta del Campo del Moro. Como no me habían dicho nada y mi auto quedaba en la del Príncipe, lo mandé a buscar por medio de Moreu, y a poco estuvo allí. El Rey me dijo que él iría delante con el Infante Don Alfonso y que fuese yo con el Duque de Miranda detrás. Venía también mi Ayudante Feros. La oscuridad era grande y allí no había más que autos y un montón de gentes que inoportunamente daban vivas al Rey. A eso de las 9 salimos. El rey delante, yo detrás y después no sé en qué coche irían, pues, como digo, la oscuridad era grande. Salimos de Madrid sin novedad y yo creo que sin ser advertidos, y ya, camino de Aranjuez, nos enteramos, al menos yo, de que nos escoltaba un coche de la Guardia Civil, con un Sargento y cuatro guardias. Pasamos por Aranjuez y otros pueblos, en todos los cuales había mucha gente en la calle principal (la carretera) y en todos chillaba la gente, pero sin hacer otras demostraciones. Algo debían saber, pues siendo día de trabajo y a horas desusadas, es raro que estuviesen en la calle y en tan gran número. La primera parada la hicimos en pleno campo y pasado Aranjuez. Bajamos todos y nos reunimos con el Rey, Miranda y yo, también el Infante, que nunca se separaba de él. El Rey me dijo

— ¿Quién me ha empaquetado a mí para Cartagena? ¿Tú?

Y yo le contesté que sí, que el Gobierno.

— ¿A dónde vamos después?

—Ya se lo diré a S.M. y al oído: Marsella.

Pude observar que venían en la expedición tres ayudantes del Rey, Uzquiano, Alonso y Gallarza, vestidos de paisano, y, quizás otras personas que en la oscuridad de la noche no pude distinguir. A los pocos momentos volvimos a los coches y continuamos el camino como antes a  gran velocidad, y continuó el mismo espectáculo al pasar por los pueblos. A eso de las 12 hicimos otra parada y vinieron a decirme que el Rey iba a cenar, y como la noche estaba fría, ni Miranda ni yo bajamos del coche (ninguno de los dos había cenado, ni cenamos aquella noche).

Volvimos a parar por tercera vez y el Rey me dijo que procurara no pasar por las calles de Albacete y que fuese yo delante, pues él no conocía bien el camino. Así lo hicimos, aunque del todo no era posible, pero como era ya la una de la madrugada, no había nadie en las calles que atravesábamos. Volvimos a parar a eso de las dos para dar gasolina al auto del Rey.

Al llegar a Murcia tampoco encontramos gente en las calles, pero dio la casualidad de que al llegar al paso a nivel de la línea férrea, lo cerraron por estar un tren maniobrando. Estuvimos parados unos siete u ocho minutos y se acercaron a prudente distancia cinco hombres, que quedaron parados y observando, pero al poco rato saludaron quitándose los sombreros y lo volvieron a hacer al abrir el paso y continuar nuestro viaje. ¿Quiénes serían? ¿Policías, periodistas? No sé. De Murcia a Cartagena sin novedad y a más de cien kilómetro entramos por la calle Real, y al enfocar la puerta del Arsenal, la encontramos abierta como yo había ordenado, pero con numeroso público que, contenido por la guardia (pues no se le dejó entrar como deseaba), prorrumpió en gritos y vivas a la República. Entramos hasta el muelle de la Machina, donde encontramos a la marinería correctamente formada y me parece que armada, y un grupo grande de Jefes y Oficiales que rodeó al Rey. Me puse a su lado y pregunté por los generales, quienes llegaron al momento, pues estaban a nuestra entrada esperando a la puerta del Arsenal. Tan pronto llegaron Cervera y Magaz y saludaron, invité al Rey a que embarcara en el bote dispuesto al efecto, y una vez embarcados nos fuimos al buque Príncipe Alfonso, que nos esperaba  a pique del ancla. Al abrir el bote del Arsenal, el Almirante Cervera, Jefe del mismo, dio siete vivas al Rey, y este contestó con un:

— ¡Viva España!

A bordo venía el Almirante Magaz y el Jefe de Estado Mayor, López Tomasete, el Gobernador Militar, general Zuvillaga y otros jefes y oficiales. Atracamos y subimos al Príncipe en cuya cubierta esperaba el Almirante Montagut, Jefe de la Escuadra y el de la División de Cruceros, Salas, así como el Comandante y oficiales del buque y otros de la Escuadra. Tanto en el bote como a bordo, el Rey saludó y habló afablemente con todos. Tan pronto estuvieron a bordo los maletines del equipaje, le dije al Rey que despidiese a todos para marcharnos, extrañado y agradeciéndome que yo continuara a bordo acompañándole. Una vez fuera los que no eran del buque, di orden al Comandante Fernández Piña de salir a la mar. Lo que verificamos, estando fuera de malecones a las cinco y media. Por deseo del Rey subimos al puente alto, donde permanecimos durante la salida, pues me dijo que «quería ver España por última vez». Me preguntó dónde íbamos y le dije que a Marsella, indicándome él que le parecía mejor Tolón, pues Marsella era puerto de mucho movimiento, pero yo le convencí de que era mejor Marsella y que llegaríamos al amanecer, entre dos luces. Una vez en la mar nos fuimos a acostar, pues ya era hora (y yo sin cenar). Al Comandante le di instrucciones para la recalada a Marsella, etcétera.

Día 15.- A las 10 me levanté y subí al puente, donde estuve un rato con el Comandante. A mi paso por cubierta, tanto al ir como al volver a la Cámara, pude observar la corrección de las clases y marinería por su actitud correcta y disciplinada. Al llegar a bordo la noche anterior observé, una persona que, con el Duque de Miranda y el Ayuda de Cámara, formaba su séquito. Al Infante lo alojé en el camarote del Jefe de Estado Mayor. El Duque en el del Ayudante y yo en el del Comandante, como más próximo al Rey que iba en el del Almirante. Dije al Comandante que mientras estuviese el Rey a bordo se le tratara como tal, y por tanto que él invitaría  a la mesa, como así lo hizo después de hablar yo con Miranda. Almorzamos a la una y fuimos invitados, así como a la comida de la tarde, el Comandante, un Jefe y un Oficial y los cuatro que veníamos con el Rey. Este se mostró siempre sereno, si bien en la conversación divagaba algo (no es extraño). Hablaba de su porvenir y de cosas de barcos, dirigiéndose especialmente a los invitados del buque. El Infante también habló de su porvenir. El Rey pidió al Comandante una bandera del buque como recuerdo, y al disculparse este diciendo «que estaban a cargo», intervine yo para que le diera una del bote, como así se hizo. Al llegar se supo por radio que había tenido lugar la proclamación de la República y poco después recibió el Comandante orden del Almirante de la Escuadra para que, después de desembarcar el Rey, se izase la bandera republicana, haciéndosele los honores de ordenanza. De todo me daba cuenta el Comandante, y de esto al Rey, quien me preguntó «cuando se izaría», y yo le dije que cuando se fuera y saliéramos de guas jurisdiccionales francesas.

Nada que yo sepa ocurrió durante el día de la cena. Ya de noche se recibió radio de Gibraltar en que el Infante Don Juan preguntaba qué hacía y el Rey quiso que se le contase «que fuere a París aprovechando el primer paquete» que saliera para Génova o Marsella, pero esta comunicación no se puso. También quiso se telegrafiase al Embajador de París, de lo que le disuadí. Hasta las once de la noche estuvimos en conversación en el sofá de la Cámara hablando, como es natural, de su situación, la que no veía clara, y a cuyas preguntas me era difícil contestar, pues se sentía optimista, y yo no lo era. Por fin me despedí de él, pues íbamos a recalar al amanecer y nos convenía descansar. Me pidió que al volver a España publicara en la prensa monárquica dos manifiestos, despidiéndose del Ejército y la Marina, que me entregó escritos a máquina y que acepté, aunque diciéndole me parecía no los querrían publicar, como así sucedió. Antes de acostarme, hablé largo rato con el Duque de Miranda y con el Comandante aparte, a quien di mi opinión sobre la despedida al Rey en la mañana siguiente y que aceptó. También el rey me preguntó «cómo se le despediría» y le aseguré que interiormente con todos los honores. Recalamos entre dos luces y algo neblinoso, y a las cinco y media de la mañana fondeamos a unos quinientos metros, entre dos farolas. Momentos antes de desembarcar hablé con el Rey, que dudaba en la forma de despedirse, pues me preguntó, «si debía hablar o no». Yo le aconsejé que no hablase, y se despidió uno a uno de los Oficiales y Jefes. Así lo hizo, dándoles la mano sin pronunciar palabra. La gente, cumpliendo mi orden al Comandante, se hallaba correctamente formada en sus puestos de babor y estribor de guardia; esta frente al portalón y los Oficiales en línea a continuación. Presentó armas la guardia y al salir por el pantalón rompió marcha la corneta, y no cesó hasta que el propio Rey desde el bote, mandó parar. Al despedirse de mí le dije de acompañarlo hasta dejarlo en el muelle, lo que le extrañó y agradeció. En el bote embarcamos únicamente el rey, Duque de Miranda, Infante, el criado, mi Ayudante y yo. El Rey, a popa, mandó:

—Abre

Y al decirle yo «mire Señor, que correctamente están», rompió a llorar y metiéndose debajo de la cámara, me dijo:

—Dispense, Don José, no lo he podido evitar.

Desembarcamos en el muelle más próximo saltando por un remolcador que estaba atracado a la escala. Eran las seis menos cinco. No había en el muelle más que cuatro o cinco hombres pertenecientes, al parecer, al remolcador. El Infante les preguntó si no había cerca coches, y el individuo silbó para avisar. Se extrañaron al verme por mi actitud con el Rey e ir de uniforme mi Ayudante y yo. El Rey me abrazó y dijo me marchase, dándome las gracias por todo. Le dije que esperaría a que desembarcaran los maletines que venían en otro bote, y cuando aquellos estuvieron sobre el muelle y la gente embarcada, me despedí, volviendo a abrazarnos al ayudante y a mí. En el momento de embarcar, ya llegaba un taxi verde oscuro con faja blanca, donde embarcamos el equipaje, y el Rey permaneció de pie en el muelle mientras salíamos de los botes. Ya un poco lejos del muelle le vi retirase.

En cuanto llegamos a bordo me recibieron haciéndome honores; le dije al Comandante colgase los botes y zarpase en seguida para Cartagena y que al salir de las aguas jurisdiccionales francesas se izase la bandera tricolor, haciéndose los honores correspondientes. La salida fue inmediata, pues estábamos con el ancla a pique y, a las ocho y cuarto, vi el primer cañonazo; seguramente estábamos fuera de las aguas jurisdiccionales francesas.

Refrescó el norte, haciéndose frescachón y arbolando bastante mar, llamándose luego al norte, tan pronto salimos de la influencia del golfo  a eso de las tres de la tarde.

Se recibió orden de retirar retratos de la familia Real y símbolos de la Monarquía. A las siete treinta de la mañana fondeábamos en Cartagena, tomando el expreso para Madrid. Después de lo escrito anteriormente me enteré de que se fantaseaba sobre supuestas incorrecciones cometidas a bordo durante el viaje a Marsella. Todo eso es falso, pues ni yo me di cuenta, ni ninguno de a los que después pregunté. Todos a bordo estuvieron correctísimos y el Rey fue tratado como tal hasta el último momento. El incidente de la petición de una bandera ya lo he relatado y respecto a que vio cortar el estandarte para hacer la nueva bandera, me extraña, pues yo no lo vi. Esa faena, caso de que tuviera lugar, se hace a popa. Ha sido que el Ayudante de Cámara de Su Majestad lo vio y contó; lo ignoro.

El diecinueve de febrero juré el cargo de ministro por segunda vez. El doce de abril fueron las elecciones Municipales y en vista del resultado, el catorce a las nueve menos cuarto salimos de Palacio con el Rey, llegando a Cartagena a las cuatro y media, embarcando en el Príncipe Alfonso, fondeado en Marsella el dieciséis a las cinco y media de la mañana, desembarcando a las seis y cinco, dejando al rey en el muelle y saliendo para Cartagena, donde fondeamos el diecisiete a las ocho de la mañana. Al salir de las aguas jurisdiccionales de Marsella se izó la bandera republicana por orden del nuevo Gobierno. El veinte me presenté al ministro, a quien di cuenta de mi comisión y en seguida me retiré del despacho casi sin oírle. Y aquí termina mi vida oficial».

En ABC de 7 noviembre de 1973 se cita otro importante documento que viene a completar el ya expuesto. Se trata de la carta que el Comandante del Príncipe Alfonso remite a sus hermanos el día 18 de abril de 1931 contándoles las peripecias de aquel viaje. No modifica las declaraciones del Almirante, pero hay detalles que siguen siendo esclarecedores para adivinar el ambiente que se respiraba en aquellos históricos momentos. El capitán de Navío Manuel Fernández Piña, comandante del buque, pensaba que iban a Inglaterra y ya en la mar supo que debía poner rumbo a Marsella. No se permitió al Rey comunicarse con el exterior «como el pobre deseaba para saber de su familia; a esto no me atreví por temor a que se pescasen sus radios y me costase un disgusto con el Gobierno».  Un mal trago, dice el Comandante del buque. No nos extraña; con el Rey se iba la monarquía embarcada sin razón ni más explicación que los inciertos datos de unas elecciones municipales y el Rey no era ningún alcalde elegible. Una grosera y triste despedida, inmerecida a todas luces.

Ni la bandera española que enarbolaba el buque “Príncipe Alfonso” se le entregó con la excusa de estar a cargo.

El buque Príncipe Alfonso, regresó a España siendo ya  republicano. Adoptaría el nombre de Libertad y terminaría sus años de mar con el nombre de Galicia.

Cuando el buque se hacía a la mar con el rey a bordo se cruzó con un submarino de la clase B5 que regresaba a puerto. Se vio como arriaba la bandera tricolor e izaba la de España rindiendo los honores de ordenanza al cruzarse. El comandante del submarino se llamaba Luis Carrero Blanco.

Así se acabó la Corona. «Nos regalaron el poder», dice Miguel Maura, ministro de Gobernación».

PRIMEROS PASOS DE LA II REPÚBLICA

La República nace con un problema de ilegalidad que con el tiempo se convierte en otro de legitimidad y ante eso no hubo, no hay, no habrá, argumentos. De la chistera de aquellos magos de las urnas, con los polvos del Pacto de San Sebastián, llega la República; o lo que aquello fuese.

Un Gobierno provisional, un Estatuto provisional. Todo es provisional, a base de provisionales Decretos. Sigue mandando el Comité

Revolucionario, aunque se denomine Gobierno Provisional.

Designaron Presidente a D. Niceto Alcalá Zamora y este, a su vez, por ministros del Gobierno, a los miembros de aquel Comité, en esta forma:

Estado: Alejandro Lerroux García

Gobernación: Miguel Maura Gamazo

Guerra: Manuel Azaña Díaz

Fomento: Álvaro de Albornoz y Liminiana

Instrucción Pública: Marcelino Domingo Sanjuán

Marina: Santiago Casares Quiroga

Economía: Luis Nicolau d´Olwer

Justicia: Fernando de los Ríos Urruti

Hacienda: Indalecio Prieto Tuero

Trabajo: Francisco Largo Caballero

Dentro de las distintas tendencias políticas representaban:

Alcalá Zamora y Maura  a los conservadores; Lerroux, republicanos históricos; Albornoz y Domingo, al partido radical-socialista; Azaña al grupo de ateneístas Acción Republicana; Casares  a la incipiente

Organización Republicana Gallega Autonomista; Nicolau, a los

autonomistas separatistas catalanes; Prieto, de los Ríos y Largo Caballero, a matices del socialismo; Martínez Barrio, era Gran Maestre de la Masonería, de cuya organización eran miembros Lerroux, Albornoz, Domingo y de los Ríos, y posteriormente Azaña.

El programa de gobierno era sencillo. Nadie tenía que cumplir nada. Gritar viva la República era suficiente.

Entre ellos los soldados que dejaron de estar obligados a cumplir el juramento de servicio y obediencia al rey. Azaña, ministro de la Guerra, les libera a cambio de la promesa de servir a la República; eso sí, con fidelidad y con las armas si fuese necesario; o serán dados de baja.

Suena el himno de Riego. Hay que buscar los  símbolos. La República ya tiene su nueva bandera, inventada sobre la marcha, sin rigurosidad, ni historia. Remiendo de paño nuevo en vestido viejo.

El exteniente coronel de ingenieros Francisco Maciá proclama la República catalana com Estat integrant de la Federaciò Ibèrica. Companys y Lluhí al frente. El presidente de la República, se supone que española, viaja a Cataluña. En tres días la República Catalana se convierte en la Generalidad de Cataluña. Todos votan favorablemente al Estatuto el 2 de agosto.

Fue una negociación en falso. Aquel día, desde dentro empezó la división, el camino a la independencia. La semilla iría creciendo: «Los catalanes no pueden ser españoles porque han nacido en tierras de Cataluña» (Ventura Gassol en Ricardo de la Cierva. Historia de la Guerra Civil española, pág. 2). Tan infantiles como eficaces. No está de más recordar que en el Pacto contra la monarquía se reconocía la personalidad de Cataluña.

En el País Vasco va a iluminar el independentismo vasco el PNV de Antonio Aguirre y Lecube ¿o es la Iglesia vasca? Está en juego la unidad de España, siempre la diversión de los tahúres es repartir las cartas y luego romper la baraja, una ruleta rusa cuyo cañón apunta al corazón de España.

En Gobernación ondea ya la bandera republicana. Habla el nuevo presidente del Comité Revolucionario, ahora convertido en gobierno provisional de la República, don Niceto Alcalá Zamora: «El gobierno provisional de la República ha tomado el Poder sin tramitación y sin resistencia ni oposición protocolaria alguna…». Nos lo han regalado, le contestaba la calle.

¿Violencia?: no pasará un día si ella, sin miedo, sin dolor, sin persecución. No es esto, no es esto. Pero ya era tarde.

« ¡Cuádrese! Soy el ministro de la Guerra» (Memorias. Diego Martínez Barrio. Espejo de España, pág. 32). Era de noche y en la oscuridad de las bujías, entre las sombras, Azaña pone firmes al oficial de guardia del palacio de Buenavista, sede del ministerio de la Guerra. El general Ruiz Fornell le da posesión del cargo. Azaña acababa de cumplir un sueño infantil. A esas horas el niño don Manuel sueña con su juguete: ¡Soldados! Pronto abrirá la cajita y sacará a sus soldados de plomo para organizar su peculiar ejército.

Todo se radicaliza. Aflora el «no sabe usted con quien está hablando; aquí mando yo».

«Para los republicanos de izquierda, también llamados la izquierda burguesa, la nueva República tenía menos que ver con un proceso democrático que hubiera que respetar escrupulosamente que con un proyecto de reforma radical que en, algunas ocasiones, Manuel Azaña y otros líderes calificaban de revolución. Para ellos la República no era tanto un sistema político como un determinado programa de reformas culturales e institucionales para el cual era indispensable eliminar permanentemente a los católicos y a los conservadores de cualquier participación en el Gobierno» (Stanley G. Payne. El camino al 18 de julio. Espasa. 2016).

Empieza el juego militar. Queipo de Llano es nombrado capitán general de Madrid, López Ochoa de Cataluña, Riquelme de Valencia y Cabanellas de Andalucía.

El juego tiene nombre, pero le faltan los apellidos: los Decretos de Azaña, ministro de la Guerra. Nada de juramentos a la bandera: fidelidad a la República o a casa, con paga, pero a casa. El Ejército se reduce de dieciséis Divisiones a ocho, sin orden ni concierto ya que nunca se hizo previsión del número de oficiales necesarios para cubrir los puestos, a pesar de la disminución drástica de unidades, sin limitar el pase a la reserva. Más de ocho mil oficiales dejaron la actividad militar. En principio pasaron a la reserva 140 generales, 8.500 jefes, oficiales y asimilados, 3.200 clases de tropa. Sus plazas quedaban amortizadas. ¿Descontento en el Ejército? Sin duda, pero por razones diferentes a las legales: confusión, precipitación en las reformas más demostrativas del «aquí mando yo» del ministro de la guerra que de un estudio profundo y una ejecución escalonada.

Se suprime el empleo de capitán general por el tono autoritario del término; mejor División Orgánica, y se fija como empleo máximo el de general de división. Se empieza por una orden sencilla: ¡Firmes! ¡Cuádrese!; después se organizan batallones, divisiones y guerras, desde los despachos, sin mirar al frente, sin ver las consecuencias.

Se cierra la Academia General Militar de Zaragoza, creada para, además de fomentar el espíritu de unidad, compañerismo y fraternidad, formar a los oficiales con un mayor conocimiento y coordinación entre las distintas Armas del Ejército, algo crucial en la guerra. Azaña, su República de reformas, de decretos, no admitía ese sentido de unidad en el Ejército que siempre le pareció peligroso. Quiso un Ejército Republicano, pero nunca pensó que lo primero que un Ejército necesita es una explicación; que nunca fue dada.

Se discute la bondad de la reforma de Azaña. No hubo tal. No hubo nada. Purga sí. ¿Buena voluntad?, puede, pero no se pudo demostrar. ¿Era necesaria una reforma militar? Siempre lo fue, siempre lo es. En aquellos momentos también, pero sin dar la imagen de venganza, de resentimiento, de lanzar a unos contra otros. No era la reforma más urgente, los ejércitos eran necesarios y eso significaba tener cerca a los militares, que por cierto no se oponían a la República como demuestra el golpe de Sanjurjo, y el alzamiento que se produjo al grito de viva la República, siempre seguido del viva España. Con un poco más de mano izquierda las cosas habrían sido de otra manera. Azaña lo supo después y se arrepintió, pero su mentalidad infantil, su afición a las formaciones de soldaditos, acabó con él. Para más inri jugó también a ser más papista que el Papa y pasó a ser monaguillo de la España católica, aunque fuese por costumbres, tradiciones ancestrales. Hubo más militares que se pasaron a la reserva por el ataque a la Iglesia que por las reformas militares. Una auténtica persecución religiosa.

Se cometió el mismo error que Pavón achaca a Napoleón en España: el error nacional, el monárquico y el religioso. Los españoles después de tantos años de sacrificio son antes que otra cosa españoles. Se dan cuenta de ello cuando alguien intenta que dejen de serlo. Son monárquicos por costumbre, y porque no se dejan mandar por cualquiera. Lo de la religión es, además de costumbre, por lo que han luchado y muerto sus antepasados: la fe Católica.  Cómo para perderla por una imposición extranjera.

Azaña calculó mal. A la postre entre los retirados y apartados, generales o no, se generó el alzamiento.

MAYO 1931

Ha llegado el mes de mayo. «Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano» (Azaña) (La España del siglo XX. M.Tuñón de Lara). Los propósitos de revolución de sector importante del nuevo régimen se hicieron patentes en los sucesos revolucionarios de los días 11 al 13 de mayo de 1931 en diversas poblaciones como Madrid, Málaga, Sevilla, Cádiz, Jerez de la Frontera, Algeciras, Valencia, Alicante, Murcia… en las que por multitudes, que no quiso controlar la policía, procedieron a incendiar templos, conventos, quemar las imágenes, bibliotecas, laboratorios…, sin que los bomberos pudieran actuar para aminorar los daños y sin que las fuerzas de Ejército intervinieran.

En este mes de mayo republicano Juan Ignacio Luca de Tena, director de ABC, se reúne con Alfonso XIII en Londres. La entrevista se publica el día 5.

— ¿Cómo estás? ¡Cuánto tiempo sin vernos! El primer español que llega aquí para verme eres tú. Te lo agradezco mucho.

Verdaderamente era mucho: nadie se acordaba ya de Alfonso XIII, nadie en España, y solo habían pasado 15 días.

—No quiero que los monárquicos exciten en mi nombre a la rebelión militar […]. La monarquía acabó en España por el sufragio, y si alguna vez vuelve ha de ser asimismo por la voluntad de los ciudadanos.

Ese día el Rey autoriza al marqués de Luca de Tena a que se organice una corriente de opinión monárquica en España. Pone condiciones: «Que actúe públicamente y sin crear dificultades al Gobierno español, e incluso estar con él para todo lo que sea defensa del orden y de la integridad de la Patria». Está claro que el Rey no sabe lo que ocurre en España.

Lo va a saber en muy poco tiempo. Va a empezar a darse cuenta cuando llegue el mes de noviembre: «Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España, quien, ejercitando los Poderes de su Magistratura contra la Constitución del Estado, ha cometido la más criminal violación del orden jurídico del país; en su consecuencia, el Tribunal soberano de la nación declara solemnemente fuera de la ley a don Alfonso de Borbón Habsburgo-Lorena; privado de la paz pública, cualquier ciudadano español podrá aprehender su persona si penetrase en territorio nacional. Don Alfonso de Borbón será degradado de todas las dignidades, honores y títulos, que no podrá ostentar ni dentro ni fuera de España, de los cuales el pueblo español, por boca de su representación legal para votar las nuevas normas del Estado, le declara decaído, sin que se pueda reivindicarlos jamás, ni para él, ni para sus sucesores. De todos los bienes, acciones y derechos de su propiedad que se encuentren en territorio nacional, se incautará en su beneficio el Estado, que dispondrá del uso más conveniente que deba darles. Esta sentencia, que aprueban las Cortes Soberanas Constituyentes, después de sancionada por el Gobierno Provisional de la República, será impresa y fijada en todos los Ayuntamientos de España y comunicada a los representantes diplomáticos de todos los países, así como a la Sociedad de Naciones».

Firmaba la sentencia, como presidente del Gobierno de la República de España, Manuel Azaña el día 26 de noviembre de 1921.

El Decreto se había aprobado en las Cortes con nocturnidad: a las tres cincuenta y cinco minutos de la madrugada del 20 de noviembre de 1931.

Esa era la respuesta de los que hay que apoyar, según palabras del Rey. Alta traición. Una declaración de rencor — ¿odio?— sin precedentes. Peor que la guillotina. Insoportable. El Rey de España se convierte en un peligroso delincuente.

Los gritos de la calle se transforman en hechos. Las tierras hay que repartirlas, la Iglesia, iglesias llenas hace un mes, ahora hay que clausurarlas, los militares fuera, fuera el Ejército. Mantequilla por cañones y el odio como proyectil.

El Gobierno provisional, en un medido e interesado proyecto, convoca elecciones constituyentes. Los partidos se preparan.

Los monárquicos, autorizados por el rey, al que para otras cosas han olvidado, inauguran el domingo 10 de mayo la sede de su partido en la calle Alcalá nº 67.

Se oye en la calle la Marcha Real que alguno de los reunidos hace sonar intencionadamente. También vivas al Rey desde el balcón. Las pedradas iníciales dirigidas a la sede monárquica acaban en disparos. El centro monárquico es asaltado por la muchedumbre a la vez que arden los vehículos aparcados en sus inmediaciones. Luego se dirigen a la sede del ABC que no llegó a ser asaltada porque el ministro de Gobernación, Miguel Maura, ordenó a la Guardia Civil proteger el edificio. Hubo disparos y algunos manifestantes cayeron heridos. Murió el portero de una casa cercana y un niño de trece años.

El ABC había sido sentenciado desde el anuncio de la entrevista de su director con Alfonso XIII y la consecuente apertura de la sede del Partido Monárquico. A la República se le escapaban las riendas del caballo desbocado.

La calle va a ser utilizada como la principal urna. La C.N.T y los comunistas quieren dirigir las masas, la U.G.T. y el Partido Socialista también. Todo menos sacar un tricornio a la calle contra el pueblo.

Desde una de las ventanas del ministerio de Gobernación habla Azaña: «Se hará justicia». Demagogia que gentilmente cede a un joven ateneísta que aclama: «Se castigará a los monárquicos y se suprimirá la Guardia Civil».

El día 11(mayo) sigue el ambiente de crispación. Se sabe que la quema de conventos está preparada para ese día. El capitán Arturo Menéndez, ayudante de Azaña, se lo había comunicado al ministro de la Gobernación. Estaba confeccionada y repartida la lista de conventos que había que quemar. La dirigían los mismos jóvenes del Ateneo que el día anterior desde Gobernación habían pedido la disolución de la Guardia Civil. (Así cayó AlfonsoXIII… Miguel Maura. Ediciones Ariel).

El Gobierno está reunido ese día en Presidencia. Son las nueve de la mañana y llega el aviso: ¡Está ardiendo la Residencia de los jesuitas de la calle de la Flor! «Son Fogatas de viruta», bromea Alcalá Zamora. «Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano», apostilla Azaña.

La calle festejaba la libertad y la justicia que dicen que trae la República. Con hogueras. La quema de conventos: el Sagrado Corazón en Chamartín, las Bernardas en Vallecas, Santa Teresa de los Carmelitas Descalzos…, todo lo previsto según la lista que se había redactado; más todo lo que se les ponía a tiro.

Pasadas las tres de la tarde el Consejo de Ministros decide declarar en Madrid el estado de guerra. Ni un tricornio a la calle contra el pueblo. Se pasa de no hacer nada a todo: que salgan los militares. Azaña toma el mando de sus soldaditos.

Madrid, Málaga, Sevilla, Cádiz, Jerez de la Frontera, Algeciras, Valencia, Alicante, Murcia…, arden como «fogatas de viruta».

En Valladolid también pretendieron incendiar el convento de los Padres jesuitas, los templos y colegios religiosos; desde Madrid llegan núcleos de personas para encabezar la acción revolucionaria.

«Habría que preguntarse desde cuándo empieza a deslizarse en la mente de los españoles la idea de la radical discordia que condujo a la guerra. Y entiendo por discordia no la discrepancia, ni el enfrentamiento, ni siquiera la lucha, sino la voluntad de no convivir, la consideración del “otro” como inaceptable, intolerable, insoportable. Creo que el primer germen surgió con el lamentable episodio de la quema de conventos el 11 de mayo de 1931, cuando la República no había cumplido aún un mes» (Julián Marías. La Guerra Civil. ¿Cómo pudo ocurrir?); y añade unos párrafos más tarde: «Cuanto peor, mejor, que fue la consigna que se acuñó por entonces y que valdría la pena datar con precisión». Julián Marías habla de frivolidad y de la irresponsabilidad máxima del Partido Socialista en octubre de 1934, aprovechada por los catalanistas, que llevó a la destrucción de una democracia eficaz y del concepto mismo de la autonomía regional.

Y es que siempre hay alguien que aprovecha el fuego de la colilla que se tira al suelo encendida.

El Norte de Castilla anunciaba al día siguiente: No pasa nada en Valladolid.

La capitanía general de Valladolid había dado orden de proteger los edificios y cumplir a rajatabla las ordenanzas para evitar cualquier desorden. El jefe de Estado Mayor de la Capitanía era el general Dávila.

Azaña sabía del general a raíz del Informe Picasso y quiere contar con él. Un hombre sensato y eficaz, sin alharacas a la hora de afrontar difíciles situaciones como lo prueba su actuación en África antes del desastre de Annual, que él vaticinó como jefe de la Sección de Campaña del Estado Mayor del general Silvestre. En el deseo de Azaña puede que influyese el consejo  del comandante Leopoldo Menéndez López (primo del general Dávila), uno de los militares, junto a Hernández Sarabia, de su confianza que conocía muy de cerca al general Dávila. Azaña nombraría a Menéndez más tarde subsecretario de Guerra con Hernández Sarabia de ministro. No podía contar con muchos colaboradores dentro de aquel Ejército desconfiado, pleno de retirados y expectantes ante el desorden y la ausencia de autoridad.

El domingo 24 de mayo de 1931 el general Fidel Dávila Arrondo estaba en su despacho de la Capitanía General de Valladolid. Dos capitanes de su Estado Mayor piden permiso para entrar.

—Enhorabuena mi general.

Dávila levanta la cabeza extrañado. ¿Un domingo de enhorabuena?

—A mí, ¿por qué?

—Mi general acaban de llamar del ministerio de la Guerra que don Manuel Azaña le llamará mañana porque le designa Subsecretario.

Al poco tiempo desde Madrid, por encargo de Azaña, llama el comandante Leopoldo Menéndez López repitiéndole lo que acababa Dávila de conocer por sus capitanes del Estado Mayor. Al poco tiempo entró su hermano Víctor Dávila, comandante de Infantería, al que habían enviado para convencerle de que aceptase el cargo.

Ya en su casa le comenta a su esposa:

—Teresa, Azaña me designa Subsecretario del ministerio de la Guerra. Me lo acaban de comunicar.

— ¿Y qué vas a hacer?

—Acabo de formalizar la solicitud de retiro y mañana la cursaré.

—Pero, ¿lo has pensado bien?

—Sí, yo no puedo servir a…

La resolución de Azaña fue muy rápida y en la primera lista apareció retirado, por Decreto del día 28, con tres tenientes generales, ocho generales de División y 42 generales de Brigada (Diario Oficial  del domingo 31 mayo 1931).

El pensamiento militar está revuelto. Sensibilidades a flor de piel ante los desórdenes, la violencia, la deriva que toma la República.

En junio se celebran elecciones generales para elegir las Cortes Constituyentes.

Se inauguran solemnemente. Bandera tricolor e himno de Riego. Ya no hay Rey. ¡Viva la República!… ¿O la revolución?

En el discurso de apertura luce la pomposidad dialéctica de Niceto Alcalá Zamora: « ¡Ah! El sabio extranjero que quiera definir la política española por diccionario tendrá ya que innovar la llamada que decía: “Pronunciamiento: voz anticuada, despectiva, militar y española, sin traducción posible”, y tendrá que decir: Pronunciamiento: voz moderna, civil, popular, de comicio legal, republicana, típica de España, sin traducción posible».

Del proyecto constitucional se pasó a la discusión del articulado. El problema de siempre. La República Federal.

Ortega y Gasset dejó claro los términos del problema, pero ya era tarde: «Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión». Expuso las diferencias entre soberanía y autonomía: «Es la soberanía la facultad en su raíz, preestatal y prejurídica de las decisiones últimas o primeras, según el orden en que queráis contar: es, pues, el fundamento de todo poder, de toda ley, de todo derecho, de todo orden. Y la autonomía, en cambio, un principio político que supone ya un Estado sobre cuya soberanía indivisa no se discute porque no es cuestión» (Del libro Memorias de Diego Martínez Barrio).

En aquel momento constitucional se vislumbró que la discusión de los artículos referentes al problema religioso iba a ser el plato fuerte y espinoso de aquellas Cortes constituyentes. Lo resume Azaña: «España ha dejado de ser católica». Era el religioso, la Iglesia Católica, una obsesión de aquellos republicanos que, encabezados por el infantil sueño napoleónico de Azaña, cometían los mismos errores del Emperador francés en España: Entre ellos quizá el que más sensibilidades despertaba: el católico.

Se redactaba, más que con sentido común y pensando en la mayoría del sentir de la población española, con revancha y al dictado de los gritos de la calle que no eran todos los españoles, aunque sí los más ruidosos. Un elevado número de ciudadanos se refugió en su casa a la espera del desarrollo de los acontecimientos sin movilizarse en ningún sentido. El resultado no se hizo esperar.

Las discusiones fueron bruscas y pintorescas. Desde oír decir que todo el nudo religioso era: ¿Qué soy, de dónde vengo y adónde voy?, hasta la cita a la que recurre el presidente de las Cortes, con profética referencia, don Julián Besteiro: «Ya dijo el Kempis que la tarde alegre trae la triste mañana».

Al fin vía libre: El Estado español no tiene religión oficial (artículo 3 de la Constitución 1931).

Pero no era este el artículo de la controversia. Una Iglesia perseguida es la consecuencia que se extraía del artículo 26 y que provocó las dimisiones y enfrentamientos. De acuerdo con ese artículo todas las confesiones religiosas eran consideradas como asociaciones sometidas a una ley especial. Se prohibían las ayudas económicas oficiales. Se disolvía la Compañía de Jesús por su voto de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado, siendo sus bienes nacionalizados. El resto de órdenes religiosas se someterían a una legislación especial y se disolverían las que fuesen un peligro para la seguridad del Estado, prohibición de la enseñanza y toda una serie de medidas que las dejaba sin poder ejercer su labor tradicional. Era el camino a su desaparición.

Aprobado el artículo 26 con él llegó la crisis. ¿Deseada por Azaña? Niceto Alcalá Zamora, presidente del Gobierno provisional, dimite y con él Miguel Maura, ministro de la Gobernación.

No era difícil adivinar quién sería su sucesor: Azaña.

La crisis no estaba cerrada, solo daba comienzo perseguida por tres icebergs: la forma de Estado, los regionalismos, hacia la independencia, catalán y vasco, y sobre todo y, entonces por encima de todos, la Iglesia Católica.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

LOS EJÉRCITOS EN REPRESENTACIÓN DE LA NACIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

¡Qué galán, qué alentado,/ envidia tengo al traje de soldado!

Así exclamaba el hijo del alcalde de Zalamea al verlos desfilar.

Los ejércitos del futuro no serán fáciles de mandar y sobre todo cuando la disciplina, la instrucción y el ejercicio continuo seguirán siendo su pilares básicos.

La guerra, cualquier guerra, es orden, sin el cual no podemos entender ninguna actividad humana y menos si esta la tratamos como un arte. Orden en el planeamiento, en el combate, en el fuego y  en el conjunto de la maniobra. En la ejecución combinada del fuego y movimiento. Se le llama orden de combate que tiene su preludio en el orden cerrado.

¡Ay! ¿Qué fue de nuestro orden cerrado?

En representación de la Nación y en nombre de los poderes del Estado, las Fuerzas Armadas rinden honores militares como homenaje y manifestación de respeto a la Bandera de España, al Rey y a determinadas personalidades, autoridades y mandos militares.

El orden de combate requiere un escenario previo donde se pone a prueba el movimiento, incluso el fuego y las órdenes que mueven los cuerpos: el orden cerrado. Es el arte del movimiento que necesita de buena enseñanza, de la disciplina militar que fortalece, y aligera los miembros, quita el pavor, y constituye el buen orden que es necesario para vencer no por la multitud sino por la buena disciplina y orden.

Las formaciones son una imagen incomparable para ver por dentro a nuestras Fuerzas Armadas. No me gusta la radiografía y si acudimos a técnicas mas profundas los escáneres y resonancias nos dan un diagnóstico de gravedad.

Es lamentable ver las formaciones en las que la uniformidad deja mucho que desear, donde las alineaciones se olvidan, donde aflora alguna barriga, donde los uniformes se desarbolan cada vez que se ejecuta un movimiento de armas y los correajes parecen caerse dejando al borde del desnudo a alguno. ¿Es que nadie ha pensado en uniforme y correaje adecuado para rendir honores?

Los honores militares, el orden cerrado, las formaciones, representan a la Nación…

El mal orden cerrado no es sino síntoma evidente de que la maquinaria militar no funciona y que se resquebraja la disciplina. El orden es un conjunto armonioso que empieza por la individual uniformidad, impecable, y termina en un conjunto disciplinado donde todos se transforman es un solo hombre al mando del capitán. Si eso funciona es que  la geometría del combate y la aritmética de la moral están en orden de combate.

Los desfiles ponen a prueba elementos imprescindibles que nos muestran campos difíciles de comprobar fuera del combate: la moral, la preparación física y la instrucción profesional.

Veo muchos actos donde se rinden honores y son francamente mejorables. La revista forma parte del conjunto. Antes de salir a escena hay que comprobar la uniformidad hasta el más mínimo detalle. Desde el pelo hasta las botas todo debe ser armonía y estética militar, sin más ni menos, exactamente la figura justa que todos quieren ver. Es lo que lo que llamamos y todos entienden: uniformidad. Revista minuciosa de hombres y armas, sin pasar detalle por alto. Luego son horas de preparación al sol o bajo el agua, interminables voces de izquierda y derecha, ¡esas diagonales!, giros y evoluciones, ¡Cambien! ¡Armas!, los vivas repetidos, los descansos a discreción…

Quien no ha formado bajo el sol de los recintos militares en interminables horas de orden cerrado no entenderá jamás lo que es la milicia ni será soldado que valga para la guerra. En compañía, más que unidad, brazos en armonía, a la misma altura, las miradas de reojo, alineaciones imposibles, miradas perdidas al horizonte militar, sudor y frío, la sensación indescriptible de los aplausos, pero nada como ese grito partido de ¡Vista a la derecha!, ¡¡¡Vi-va España!!!

¡…envidia tengo al traje de soldado!

¡Ya viene el cortejo!
¡Ya viene el cortejo! Ya se oyen los claros clarines,
la espada se anuncia con vivo reflejo;
ya viene, oro y hierro, el cortejo de los paladines.

Podíamos y debíamos hacerlo mejor.

PD.-Dedico este artículo a los millones de españoles que sirvieron en las Fuerzas Armadas y desfilaron con la brillantez y armonía exigidas a quienes representan a la Nación. Uno de ellos me ha señalado la oportunidad de hacer un llamamiento a las bondades del «Orden cerrado». A él van dedicadas mis palabras.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

17 abril 2026

 

EL TRAIDOR DE EUROPA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Rey don Sancho, rey don Sancho… Busca a Efialtes

«¿Sabe cómo le llama en privado algún homólogo suyo? El traidor de Europa».

Así se dirigía el señor Alberto Núñez Feijóo a Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. Quizá una de las acusaciones más graves que a un presidente de Gobierno se le puede dirigir. No es privado lo que se hace público en lugar tan emblemático. De alguien viene y algo busca el mensaje. Muy grave.

Traidor de Europa. A partir de ahí cualquier cosa es posible. En la historia  general títulos de este calibre es difícil alcanzarlos. No es para estar contento.

El presidente de una nación debería representar a todos los nacionales y no exclusivamente a él o a los suyos. No creo que haya nada más doloroso y execrable para un presidente de Gobierno que ser puesto bajo la sospecha de traición: «atentar contra la seguridad de la patria y si esta se comete contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado pasa a calificarse como alta traición».

No entro ni salgo, sino que reproduzo lo que todos los medios repiten. Cuando el río suena… traidores bajan por él.

Los hechos son de máxima gravedad. No pasa nada. En España nunca pasa nada hasta que un día pasa todo a la vez. Al menos eso dicen los libros de historia.

Lo de traidor, dice el opositor, viene de Europa, fue comentado según Feijóo por un homólogo de Sánchez mientras se reunían para estudiar un posible arreglo que abriese el estrecho de Ormuz. En el encuentro no contaron  con el presidente del Gobierno español, sino que de él contaban…

Es una constante en nuestra historia de España que las discrepancias, los enfrentamientos interiores, se reflejen en los escenarios internacionales. Dentro mal, fuera peor. Así nos luce más allá. Por eso no somos fiables y llevamos tiempo arrastrando los piés por el mundo.

Ahora dicen que la Transición culminó con la llegada del Guernica a España. No se lo crean, aunque aún pretendan encender la contienda.

La pieza clave de nuestra Transición, por tanto de nuestra política internacional, fue la Alianza Atlántica (OTAN) que además era  de hecho una condición previa a nuestra entrada en el Mercado Común, como muy bien sabía Leopolodo Calvo Sotelo.

España necesitaba dar ese paso para mostrarse militarmente del lado occidental. Existían dudas y no por nuestros militares, sino por los políticos precisamente de izquierdas que renegaban de las Fuerzas Armadas y de todo lo que de ellas emanase. Sin ese paso no culminaría la Transición.

España había encontrado engarce internacional a través de los Acuerdos de 1953 con los Estados Unidos. En ellos cobraba especial relevancia la parte militar que suponía modernizar nuestros ejércitos con material de guerra y sobre todo la presencia militar, facilidades, e instalaciones estadounidenses en territorio español: Bases Aéreas de Morón, Torrejón, Zaragoza y San Pablo además de la Base Naval de Rota. Hubo otras instalaciones de control y vigilancia y cierta cooperación militar en Doctrina y procedimientos. Todo ello abrió el camino a un mayor desarrollo económico y el reconocimiento de España como nación seria y de confianza.

Lo militar, la Defensa, fue la puerta de España al mundo y ahora, por su burda manipulación, las puede cerrar para siempre. Para lograr aquel acuerdo de 1953 cierto es que hubo mucho personal entre los generales Franco y Eisenhower. No fue fácil como no lo iba a ser entrar en la OTAN. Está demostrado que sin cañones no hay fábricas de mantequilla. Para cruzar ciertas puertas es necesario conocer el santo y seña que guardan los centinelas. España las cruzó. Temporalmente tuvimos en nuestro poder la clave de acceso.

Después de la muerte de Franco, en 1976 se reunía el PSOE en su XXVII Congreso  denunciando la renovación de los acuerdos militares de 1953 con los Estados Unidos, «…en aras de nuestra política de neutralidad», una postura intransigente y falsa, como más tarde se comprobó, en una exhibición de juegos malabares del PSOE con nuestra entrada en la OTAN.

Estamos acostumbrados a vivir con una postura y la contraria en función del interés del personaje que nos gobierne. Así ha sido nuestra izquierdosa historia con todo lo que huele a Estados Unidos. No era ni es un rechazo a la OTAN que por otro lado la mayoría de los políticos no saben para lo que está ni cómo funciona. Se trata de un rechazo a Estados Unidos y una clara renuncia a las indudables posibilidades de España en el mundo. Nuestra posición estratégica está desperdiciada porque la postura de las izquierdas es mentir sobre nuestra Defensa y ofrecer una imagen de victivismo ante el poder americano tachado de imperialismo y abuso de poder.

La tragedia es que esa postura (impostura) ha sido aprovechada  desde el exterior para su propio interés de manera que nuestra posición estratégica ha sido ocupada al asalto por Reino Unido y ahora está detrás de ello Marruecos. No hay espacio que no se ocupe ni debilidad que no se aproveche para atacar.

En cualquier caso en España el antimilitarismo siempre ha vendido, aunque entre nosotros seamos de lo más belicoso de Europa. Eso de la neutralidad solemos confundirlo con la tibieza, con ni frio ni calor que tanto recuerda a la Apocalípsis.

¿Neutralidad? El «No a la guerra» no es nada nuevo. Ya en 1914 podía usted comprar en la Puerta del Sol o en las Ramblas una insignia  de solapa que decía «No me hable usted de la guerra». Entonces se llegó a prohibir oficialmente la discusión sobre la guerra en lugares públicos. Neutralidades que matan. ¿Lo recuerdan?

Parece un milagro que estemos en la OTAN, aunque está claro como se las gastan los del «No a la guerra» con los artefactos de guerra, veáse INDRA y el control de la SEPI del que nadie sabe nada (es escandaloso ese nadie sabe nada… Mejor callarse). Para el negocio de las armas o mandar soldados a los lugares equivocados, baratos y disciplinados, siempre somos los primeros en estar dispuestos. Negociamos con la industria de Defensa y tapamos nuestra indecencia defensiva con tropas de las que disponemos sin mayor control que el ordeno y mando gubernamental olvidando el asesoramiento o control parlamentario. Las democracias se reflejan fundamentalmente en lo parlamentario, pero también, mucho, en lo diplomático, militar y judicial.

Como decíamos, gracias a nuestra entrada en la OTAN en 1982 se cerró la Transición que ahora un Gobierno extraño como el presidido por Pedro Sánchez  pretende revisar.

El año 1981 el Parlamento debatía la integración formal de España en la OTAN. Pocos eran los que sabían qué era aquello. Incluso en el mundo militar se veía con escepticismo y una gran parte de nuestros oficiales y suboficiales miraban con escepticismo aquella alianza que hablaba en inglés.

¿OTAN? De entrada no. Las encuestas demostraban que aquello no tenía interés alguno entre el público lo que en traducción política significaba que era fácil manipularlo. En el debate parlamentario la manipulación llegó a extremos tales que  un diputado canario dijo que la entrada en la OTAN sería para Canarias una auténtica declaración de guerra. Hasta el diputado de Alianza Popular, Sr. Fraga, tildó de vaguedad la propuesta de ingreso en la OTAN.

Al final llegamos en un arriesgado ejercicio político, al «Referéndum sobre la OTAN» del que Felipe González posteriormente reconoció que «A los ciudadanos no se les debe consultar si quieren o no estar en un pacto militar […] «Fue un error serio la convocatoria de ese referéndum, un grave error que cometí, de los más arriesgados, aunque saliera bien para nuestro país «.

Un referéndum, tras ganar el PSOE (Felipe González) las elecciones, precedido de un periodo de reflexión en el que se suspendieron las conversaciones sobre la integración en la estructura militar, mientras se adoctrinaba al «personal» para el sí a la OTAN (My way- A la suya).

Esta manera no podía alejarse de la demagogia:

-Seguiríamos en la Alianza, pero no en su estructura militar (lo militar les producía urticaria)

-Prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español (como si no supiesen que se podría hacer en Gibraltar).

–Bases fuera, que de eslógan pasó a ser una apuesta electoral y la necesaria vaselina para pasar el mal trago: «Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de Estados Unidos en España». Este era el punto fuerte.

No fue hasta 1996 cuando España entró, con otro partido político en el poder, en la estructura militar. Claro que, todo hay que decirlo, un año antes había sido elegido secretario general de la OTAN el que fue ministro de Exteriores de España, Javier Solana Madariaga; y es que no hay nada más exitoso que tener entrada en el cielo y el infierno. Así en 1999 fue definitivamente la integración plena.

España siempre ha estado en su lugar y nuestros soldados han demostrado ser los mejores del mundo. Hemos abierto rutas y corazones alli donde otros se han estrellado con otras fuerzas u otras mentalidades. La capacidad del soldado español está demostrada.

Hemos sido más fuertes y seguros gracias a la Alianza Atlántica y podríamos ser referencia como nación y líderes estratégicos si no fuese por nuestra incierta y dudosa acción política, francamente mejorable y a la que habría que pedir continuidad y claridad con lo que deseamos y defendemos.

Da cierta tristeza tener que reconocer que también Europa ha perdido el paso que le llevaba al liderazgo. Olvidó su Defensa, menospreció a la Alianza y señaló con arrogancia a los Estados Unidos hasta que se vió a las puertas de una guerra, la invasión de Ucrania. Parece que nada le importó y siguió soberbia e impertinente. El señor Borrell, alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad lo dejó bien claro al comienzo de la invasión: «Confiamos nuestra seguridad a los Estados Unidos y nuestra comodidad y bienestar a Rusia y China, y ese mundo ya no existe».

Pero el caso de España es aún más peligroso y ahora se posiciona de manera frontal contra los Estados Unidos que es hacerlo contra la OTAN.

La Alianza sin Estados Unidos podrá ser, pero no lo mismo, será otra cosa que habrá que inventar. No de un día para otro, pero bueno sería que Europa empiece dar los primeros pasos. Para ello tendrían que ponerse de acuerdo los de siempre: Francia, Reino Unido, Alemania (caso especial), quizá Italia, aún cuando la presencia de nuevos socios y el peso de Turquía y Polonia pone las cosas más complicadas si cabe. Hay demasiados gallos en este corral en el que hay alguna gallina.

El Gobierno socialista de España en cuanto vio la ocasión propicia torpedeó nuestra presencia en la Alianza. Sería con la excusa de la guerra de Irak, pero podría haber sido otra cualquiera. Un vendaval de tiempos pasados retornó a España con la venganza, la tración y el enfrentamniento entre españoles. ¿Europa? ¿OTAN? Siempre y cuando sirviese para colocarse y manejar los fondos.

Las ofensas a los Estados Unidos no se hicieron esperar desde el momento en que el señor Rodríguez Zapatero apareció en la escena política española con la traición en Irak y su sediciosa prédica en Túnez ademas de otras graves ofensas a los Estados Unidos. A pesar de ello intentó que un general español presidiese el Comité Militar de la Alianza. No pasó ni la primera votación. Nos conocían. Ni Europa ni Estados Unidos se fiaban de nosotros. La ministra de Defensa todavía ahora se extraña de que nuestras propuestas para ocupar determinados puestos en la OTAN no sean atendidas. ¿De qué se extraña?

El error del referéndum del que hablaba Felipe González era una forma de hablar porque en el fondo no querían saber nada de Fuerzas Armadas ni de la Defensa, sino del negocio de las armas. La prueba está en cómo han evolucionado para dominar el poder  tecnológico y armamentístico.

En cuanto se les presentó la primera ocasión ofendieron a los Estados Unidos moral y materialmente, nos dejaron fuera de la Defensa occidental con la retirada de Irak sin aviso y con traición. No habíamos ido a combatir, pero les daba igual, habíamos ido con los estadounidenses y eso era intolerable. Fue el primer paso. Una nueva era daba comienzo. Sabían que ir contra lo militar, contra aquello que sonara a imperialismo americano les daba votos. Carentes de cultura internacional, llenos de soberbia y belicismo pacifista, asesorados por antimilitares uniformados, dieron comienzo a la ruptura con las alianzas. Las alianzas no son solo una firma en un papel, más bien una posición ideológica, unos valores que compartir, rigor y disposición. La disuasión si no es creible es una pantomima. La credibilidad la dan los arsenales. Los de España están vacíos.

Desde entonces hasta hoy todo ha ido encaminado al antimilitarismo con gran dosis de antiamericanismo bajo el objetivo de desmilitarizar lo militar, pero hacer buen negocio con su instrumentalización.

«Hoy por hoy el país no quiere escuadra, no quiere Ejército, no quiere instrucción pública. El país no se interesa más que por las cuestiones materiales y lo que quiere es no pagar contribuciones y que le dejen vivir en paz» (Francisco Silvela, Sin pulso, agosto 1898 Diaro El Tiempo).

Repetimos la historia.

El profesor Víctor Pérez Díaz dice de la Unión Europea: «Un signo revelador de la debilidad del orden político europeo es la timidez de su política exterior y de defensa. La cuestión fundamental de la soberanía se dirime en el momento de la guerra, cuando se aclaran cuáles son las relaciones entre la comunidad y su entorno, sus enemigos y sus aliados, y todos deben definirse en la acción asumiendo los riesgos y los costes correspondientes».

No se puede resumir mejor nuestra postura que va más allá de la europea porque la impresión que damos no es la de estar con los aliados, sino con sus enemigos. La neutralidad es muy peligrosa cuando se muestran relaciones sospechosas. No son fiables los que firman una cosa y hacen la contraria ni los que tapan su debilidad política con acciones propagandísticas y manipulan la verdad.

«Toman antes al mentiroso que al que coxquea» (La Celestina XVII). España vive un auténtico «teatro político» al más puro estilo que enseña Maquiavelo en El Príncipe. Así se cubren con un velo de honestidad las mayores pasiones criminales y entre ellas, tanto militar como políticamente, no hay mayor pasión criminal que la traición.

Es conocida la de Efialtes de Tesalia que mostró a los persas  un sendero secreto en las Termópilas, lo que permitió a las tropas de Jerjes flanquear y masacrar al rey Leónidas y a sus 300 espartanos, traicionando la defensa griega. Su nombre, Efialtes, se ha convertido en el término «pesadilla» debido a la infamia de su traición. Según Heródoto los propios griegos marcaron a Efialtes como traidor y pusieron precio a su cabeza.

No debemos olvidar que la alianza griega en Troya estuvo constantemente al borde del fracaso no por falta de habilidad, sino porque sus líderes estaban más motivados por la búsqueda de su propia gloria inmortal que por el éxito colectivo de la misión. La búsqueda de la kléos (gloria) personal es conducir al fracaso a los que van detrás.

Hacer política personal es un riesgo evidente, pero fracasar en la política exterior y traicionar las alianzas es imperdonable. Además de valerte un calificativo histórico. El mismo que ha pasado a la historia con el nombre de Efialtes.

Recuérdese el refrán: «Para ser mentiroso hay que ser memorioso».

«¿Sabe cómo le llama en privado algún homólogo suyo? El traidor de Europa».

La historia de España temblaba en el recuerdo, sus muros se agrietaban cuando a la lista de traidores que figuraba a ambos lados del pórtico de entrada se añadía un nombre nuevo; aun no había sitio para seguir rellenando.

Vencida de la edad sentí mi espada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

09 abril 2026

 

 

 

 

 

EL RESCATE DE UN PILOTO DEL EJÉRCITO DE LOS ESTADOS UNIDOS EN IRÁN. CON EL SAGRADO JURAMENTO DE NO ABANDONAR JAMÁS A UN HOMBRE EN EL CAMPO HASTA PERECER TODOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez.

Estos días de guerra. ¿Quién lo diría? Calles llenas, terrazas y restaurantes, rezos y cuaresmas, ritos y milagros. Lo es que el mundo viva guerra y paz con la misma frialdad y desinterés. Cuaresma y fiesta.

Liturgias en la calle que tanto sabe de táctica y estrategias de supervivencia.

Guerra en Irán. ¿Dónde?

Un piloto derribado está perdido por tierra hostil. La operación de rescate se pone en marcha.

Las unidades de Operaciones Especiales de cualquier nación ensayan con gran rigurosidad y sacrificio una de las maniobras más difíciles que se les pueden asignar: Evasión y escape. Se trata de recuperar a un hombre propio caído en territorio enemigo. Puede ser miembro de una tripulación o cualquier otra circunstancia por la que haya que recuperarlo y extraerlo del territorio enemigo. La operación es de máximo riesgo y se debe tener preparada con antelación para así contar con una red secreta de colaboradores que faciliten la extracción.

Estados Unidos ha dado un ejemplo de eficacia al recuperar a dos pilotos desde territorio enemigo sobre todo la del coronel del F-15 Strike Eagle herido durante el proceso de eyección en el sur de Irán, que pudo escapar por su propio pie y mantenerse escondido hasta ser localizado y rescatado.

Al margen de las dificultades, éxito y ejecución impecable, hay que ofrecer el verdadero valor, el profundo significado de este rescate.

Cualquier soldado bien instruido y adiestrado sabe que su destino es morir si necesario fuese y que esa posibilidad le acompaña sin que pueda bajo ningún concepto ser una rémora en su misión, sino todo lo contrario. Asumido el riesgo, detrás viene un concepto sagrado. Es el del compañerismo. En el Credo de la Legión está escrito y cada legionario lo tiene grabado a fuego en su corazón: “Con el sagrado juramento de no abandonar jamas a un hombre en el campo hasta perecer todos”.

Así puede uno encaminarse al combate, a la muerte, cuando sabes que todos morirán contigo, que jamás tu cuerpo quedará en manos enemigas, que nunca quedarás solo aún muerto, aunque para ello deban morir todos. Por eso la vida militar no está hecha para todos. Por eso es admirable ese juramento, esa religión de hombres honrados cuyo espíritu les  lleva a ir más allá del sacrificio: ¡Hasta morir todos!

Un Ejército no son masa, es compañía, espíritus forjados en la virtud, en pequeñas cosas casi inentendibles, absurdas para muchos, detalles forjados en la vida diaria del sacrificio, de estar juntos muchas horas, de riesgos en común, de disciplina, cumplimiento y una soledad que solo se llena con la del que está a tu lado, que ni uno ni otro sabe cual es mayor y más honda, pero comparten como una sola.

Un solo hombre en su soledad y riesgo, se enfrenta a todo el enemigo junto mientras espera. Confía. Sabe que su Ejército, entero, desde su presidente hasta el último soldado ayer ingresado están en marcha para liberarlo. Lo sabe, espera, no desespera, oye cada rumor del viento, se sabe libre aun acosado, perseguido y amenazado, pero sin miedo. No hay nada desconocido en un Ejército de soldados.

Eso hace una nación grande y a su Ejército invencible.

Salvar a un compañero es una victoria superior a la guerra. La moral de un Ejército está en el compañerismo auténtico, el que exige dar la vida.

En la guerra surgen las reacciones más humanas, todas, buenas y malas, nos acompañan en guerra y paz, aunque tenga que ser ese momento en el que la muerte se vislumbra necesario para que lo humano se eleve a lo sagrado. «Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos».

No me pidas que te lo explique. No sabría más allá del hombre.  En días de guerra. Guerra y paz. Cuaresma y fiesta.

General de División (R.)  Rafael Dávila Álvarez.

Blog: generaldavila.com

6 abril 2026

 

EL GOBIERNO DE ESPAÑA CIERRA SU ESPACIO AÉREO A LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Hoy informa la ministra de Defensa Margarita Robles al Congreso y Senado sobre la guerra de Irán y sus consecuencias. A su manera. Lamentable información la que nos están ofreciendo y penosa proyección de nuestros ejércitos con el propagandista «No a la guerra» como si los demás quisiéramos matar a fuego. Aún nos sobrevuela el iniciador de los ministerios de Defensa naíf de los gobiernos del «prefiero morir a matar». Bono dijo y nos hundió como nación fiable y cumplidora de sus compromisos. Indefensa y a la deriva.

Se reclaman explicaciones. No las dan. Dan pienso (de pensar)…

Cerrar el espacio aéreo es una decisión política que se adopta unilateralmente con la vista puesta en el rédito electoral. No va más.

Lo que hace el Gobierno de España no es un cierre general del «Espacio Aéreo» como parece decir la noticia. En nada afecta a vuelos civiles. Es exclusivamente militar y para toda aeronave que participe en la la guerra contra Irán. Es el «No a la guerra» en papeleta electoral andaluza.

Han cerrado el acceso a bases militares españolas de Rota y Morón donde los EEUU disponen de un acuerdo de autorización para el uso militar de sus instalaciones. Ahora cierra el Gobierno de España el espacio aéreo a vuelos militares vinculados con la guerra de Irán: repostajes en vuelo, sobrevuelos, operaciones de cualquier tipo (tácticas/logísticas/Inteligencia) desde nuestras bases, incluso a aviones que operen desde terceros países (Reino Unido, Francia…). Es decir más que el destino del vuelo es la misión.

Repito: afecta al tráfico militar.

Vuelos afectados:

-Bombarderos estratégicos.

-Aviones de transporte de tropas o armas hacia Oriente Medio.

-Aviones de reabastecimiento en vuelo que para acortar ruta usan la de España.

Nada ha dicho ni dirá la ministra (dudo que alguien de la oposición pregunte) sobre lo que ocurre en Gibraltar (de evidente riesgo para España), base militar donde, Reino Unido e incluso los Estados Unidos  se proveen de misiles Tomahawk y otras armas, y preparan buques hacia la zona de Oriente Medio (en estos momentos dos).

La hipocresía del Gobierno español llega a límites sospechosos. Resulta que cede sin control  alguno una base militar británica en territorio español y damos acceso a todo lo que desde allí se introduzca o salga desde España (¡Gibraltar español!).

Mientras nosotros negamos el uso de las bases de Rota y Morón y nos tapamos la nariz con Gibraltar, los bombarderos estadounidenses, los aviones cisterna y los drones (MQ-9) hacen uso de la base portuguesa de Laje en las Azores. No necesita Estados Unidos nuestras bases. El corredor del Estrecho de Gibraltar es ruta de todos los aviones que desee mover Estados Unidos. De la base militar portuguesa de Laje (Encrucijada del Atlántico) a Remstein, Yibuti, Jordania… No nos necesitan. Nostros sí  a ellos.

El Estrecho es vía libre. El portaviones de las Azores también. Marruecos su aliado preferente

Toda una hipocresía cuando ayer se decía que no se iban a usar las bases españolas de Rota y Morón y hoy se dice que eso afecta también al sobrevuelo sobre el territorio español.

¿Tendremos que estar atentos al sur? Podría ser que pronto tenganos noticias.

El veto al uso de Rota y Morón y al sobrevuelo militar de EEUU marca distancia con Trump, pero la posición geográfica del Estrecho limita el control español y abre una paradoja estratégica. No, pero sí. ¿Amigos o enemigos? No a Rota y Morón. Sí al Estrecho (y su control).

Estamos dando los pasos equivocados y en la dirección contraria. ¿Somos aliados de Irán? ¿Y de Hezbolá? ¿Lo somos de Hamás? Lo parece.

Las bases españolas de Rota y Morón son muy importantes; para nosotros, no tanto para ellos. Los Estados Unidos de América tienen alternativas, pueden irse, aunque requiera tiempo. No es la negativa temporal de un Gobierno pancista, sectario, es la falta de confianza y los vaivenes políticos que sufre nuestra nación. No cumplimos: se irán.

Su marcha de Rota y Morón puede crearnos graves problemas económicos y militares. Máxime en estos momentos en los que EEUU estrecha alianzas con Marruecos.

Casi todos los países europeos dentro de sus posibilidades están ayudando en momentos tan difíciles como los actuales. Quedamos en una posición muy delicada. Marruecos es aliado preferente de EEUU y a nosotros no nos necesita tanto como creemos. Nosotros sí a ellos.

Acrecentamos riesgos e indefensión. El poder de nuestro enemigo más claro aumenta.

El mundo es así: alianzas o enemistades.

Acabamos de entregar Gibraltar mediante un acuerdo que avergüenza a cualquier español de bien. Es una base militar británica anclada en España sobre territorio español.

Pregúntenle a cualquier militar español que esté enterado de la cruda realidad estratégica de España. El riesgo entra de lleno en el articulo 8 de la Constitución donde se designa la misión de las Fuerzas Armadas. No se llamen a engaño. Para engaño este al que nos somete el Gobierno y que es el sapo que hoy se tragará el Congreso y el Senado en la comparecencia de la ministra de Defensa.

Ponemos a madurar Ceuta y Melilla. Seguirá Canarias y sus aguas territoriales. Pronto habrá noticias. Nunca estuvo Ceuta, Melilla y Canarias tan indefensas.

En  este momento notamos la soledad en Inteligencia. Nadie nos proprociona datos y estamos aislados militarmente como nación. Un grave riesgo. Nadie se fía, pero aquí nos lo creemos todo de nuestro Gobierno que nos lleva a desaparecer como nación respetada y respetable.

Desde el punto de vista de la actuación de EEUU en la guerra de Irán, el despliegue que estamos viendo prevé que se van a realizar operaciones para dominar la angostura del Estrecho de Ormuz. Luego empezará otra partida en la que España no tiene sitio ni futuro.

No engañen más. Dejen de airear su mezquina postura y al menos mantengan la prudencia que se exige a cualquier gobernante, máxime desde el Gobierno.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

31 marzo 2026

A VUELTAS CON EL ESPÍRITU MILITAR: SI VIS PACEM PARA BELLUM O LA FORJA DEL MANDO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

ACADEMIA GENERAL MILITAR: SI VIS PACEM PARABELLUM

Tengo que felicitar al Jefe de Estado Mayor del Ejército porque con la que está cayendo y la manipulación del «No a la Guerra«, que nos avergüenza como soldados y como españoles, hay que tenerlos bien puestos  (me refiero a los entorchados), para dar el paso que acaba de dar.

La Academia General Militar de Zaragoza es el centro fundamental de formación de nuestros futuros oficiales del Ejército de Tierra, Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil, lugar donde se forja el fundamental e inolvidable espíritu de unidad que es conocido y trasmitido como «El espíritu de la General». Es único y sin igual: Servir a España todos juntos, combatir bajo la misma bandera y con la misma misión e ilusión de servicio. Piedra angular de la arquitectura militar. Por eso en ocasiones han querido destruirla o manipularla. A la enseñanza de las materias militares le supera la convivencia bajo el mismo cielo cuajado de estrellas de sacrificio, dureza y discilplina, soñado cada amanecer en la belleza de la épica legendaria. Solo el gran poeta de la milicia, «Aquí la más principal hazaña es obedecer…»,  supo explicar lo inexplicable.

Es fácil adivinar por qué los manipuladores de la milicia siempre han puesto sus ojos en ese Centro para adaptarlo a su ideología o cerrarlo, expertos en practicar el «Divide y vencerás».                                                                                                           Los últimos años no han sido fáciles y los intentos de desmilitarizar la enseñanza militar han surgido de forma peligrosa. Difícil fue, es y será, acabar con una semilla que está firmemente arraigada en lo español: la virtud, la entrega a los demás y el servicio a la Patria. Siempre amanece para el centinela que espera la aurora. Su santo y seña le hace mantener su puesto a toda costa.

En uno de los lugares más emblemáticos de la Academia General Militar de Zaragoza una frase grabada a los pies de una escalera nos recuerda  la razón de ser de la milicia: SI VIS PACEM PARA BELLUM. Su texto completo es Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum. Menos conocido es su autor, Flavio Vegecio, del que poco se sabe a pesar de que todos los estudiosos de la milicia antigua han citado a Vegecio, incluso copiado sus ideas.

Es tradición académica convertir la escalera (llamada «Del cañón»por ser el arma que está a sus pies) en campo de batalla a empujones, y algo más, entre los cadetes veteranos y «los nuevos» que luchan por subir por esa escalera convertida en lugar prohibido para ellos. Se convierte en la primera batalla en campo abierto que requiere de su propia estrategia y táctica. Nunca se sabe cuando ni a qué hora ocurrirá el ataque y defensa, pero como por arte de magia un día cominenza el rumor: ¡Al asalto! ¡A la escalera! Comienza la primera práctica de la táctica de combate.

Bajo el lema de Vegecio estalla la lucha cuerpo a cuerpo; cada año; todos los años. El lema permanece: Prepárate para la guerra.

Hubo un tiempo no lejano que quisieron retirarlo. Era esa constante hipocresía del «No a la guerra» de los astutos traidores que recogen las armas cuando otros las arrojan creyendo firmada la paz. Es el «No a la guerra» de los que traicionan hasta a sus aliados. De los que desmilitarizan para armarse ellos de cobarde ideología.

En este contexto el Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra (MADOC) de quien depende la Academia General Militar de Zaragoza acaba de aprobar como lema oficial «Si vis pacem, para bellum» al representar fielmente el «Espíritu de la General«. Un paso de gran calado que eleva a nivel de máxima enseñanza de la General su razón de ser: «Preparar para la guerra«. Vendrán libros e inútiles ingenierías, vendrán textos técnicos y de modernas armas y doctrinas, pero todo tiene una única finalidad: la guerra. Así no se engaña a nadie.

Nuestros ejércitos han vivido los últimos años un periodo de montaña rusa, de vaivenes que lo han dejado maltrechos. Espíritus mal interpretados, virtudes falseadas, introducción de falsas misiones, conversión en lo que no son. «Están muy equivocados quienes piensan que el Ejército está para la guerra. Ahora la sociedad demanda otra cosa», le oi decir en cierta ocasión  a un miembro de la Cúpula militar. Las puertas giratorias le esperaban agradecidamente.

En la enseñanza está muy de moda eso de liderar, de olvidar el empleo, el mando, los manuales y las normas para sustitur todo por el importado anglosajón liderazgo que nada tiene que ver con nuestra cultura grecolatina o española. Aquí se manda y se obedece. Liderar como si fuese un influencer es otra cosa que poco tiene que ver con el «Mando». Es cosa de virtud y capacidades, no de ponerse un mono y un pistolón al cinto y dárselas de general en jefe.

«Si vis pacem para bellum» es todo un proceso que ahora recupera la Academia General Militar. Cuando más falta le hace.

Enhorabuena al Jefe del Ejército de Tierra, General Enseñat, y a todos los que han logrado tan importante hito en tiempos tan difíciles para el espírirtu de nuestros ejércitos.

Podemos leer en el comunicado del MADOC: ‘Si vis pacem, para bellum’ es aprobado como el lema oficial de la #AGM_ET. Esta frase situada en icónica escalera del cañón, representa fielmente el ‘Espiritu de la General’.

Dice el Rey Sabio en Las Partidas: «Milicia quiere decir tanto como compañía de hombres duros, fuertes y escogidos para sufrir trabajos y males, laborando en pro de todos comunalmente». Ya adivinaba ese espíritu de la General.

¡A España servir hasta morir! es el lema de la Academia de Suboficilaes del Ejército de Tierra. ¿Lo recuerdan? Lo retiraron pretendiendo empequeñecerlo. Eran aquellos tiempos en los que se estrenaban en el «No a la guerra» y que tan bien les ha ido, y tan mal a España.

«Firme en el mando (que no es liderazgo), graciable en lo que pueda, castigará sin cólera, y será medido en sus palabras, aún cuando reprenda». Mandar para la guerra.

La Academia General Militar acaba de reeditar su principal texto, el que resume su razón de ser: Si vis pacem para bellum. La forja del mando.

Ya solo falta que cada uno cumpla con su deber.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 marzo 2026