ESPAÑA COMO PREOCUPACIÓN (General de División Rafael Dávila Álvarez)

sistema-financiero-espanol-fuente-preocupacion-economist_1_585761Es el título del libro que en 1944 escribió Dolores Franco, esposa de Julián Marías, y que inicialmente tuvo que publicarse con el nombre de “La preocupación de España en su literatura”. Alguien dijo que “Dolores, Franco, España y preocupación hace muy mal efecto”. No fue hasta su reedición en 1960 (Guadarrama) cuando recuperó su título originario. ¡Qué cosas!

Superado aquél periodo y con él los recelos por el epónimo apellido de nuestra admirada profesora y escritora nos sigue quedando España como preocupación.

Hubo un tiempo en que tuvimos grandes intelectuales que diagnosticaban nuestros males y concluían que deberíamos convertir esta gran Nación en una empresa común desde una conciencia histórica de España. Siempre que ese momento parece acercarse, y que las aguas tienden a juntarse pacíficamente, surge un elemento perturbador que las agita.

Entusiasmo, conciencia de una empresa activa capaz de arrastrar a todos los españoles y unirlos a pesar de sus diferencias y rencillas. No, aquí no se juzga por lo que haces sino por quién lo hace. Aquí la hostilidad, la irresponsabilidad y falta de sentido del Estado están instaladas en las clases dirigentes del país dando lugar al mayor problema que nos asola: el desencanto, caldo de cultivo para los manipuladores del descontento.

¿Qué pasa en España?, ¿va a sucumbir? ¿España, duerme o o sueña? ¿Qué es España y cual es su esencia? Siempre las mismas preguntas, siempre erróneas soluciones.

Todavía recordamos cuando la escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada, ejercida desde sus extremos, trajo desastrosas consecuencias. Ese torso de la sociedad que poco o nada tenía que ver con los grupos extremistas, en lugar de rechazar sus pretensiones, se dejó dividir, siguió, con mayor o menor docilidad, a los dos fragmentos que no querían convivir con los demás. Es el peligro que acarrea el dejarse llevar por los elementos perturbadores que utilizan: la reiteración y la utilización. El primero produce un efecto hipnótico y el segundo pone a prueba la tesis que interesa sin probarla, demostrarla o justificarla, sino haciéndola funcionar. Se sobreentiende que su funcionamiento es prueba de su verdad. En definitiva, manipulación difícil de captar sí no estamos dotados de un pensamiento alerta capaz de descubrirla.

No invento nada. Son palabras de aquél matrimonio, Dolores Franco y Julián Marías (Yo hacía libros (…), ella hacía personas). Deberíamos pasar más tiempo leyendo. Algunas cosas están escritas y son algo más que titulares.

Los agitadores se empeñan en continuar con la España de la preocupación y viven envueltos en su fangoso lema de “Cuanto peor, mejor” de donde obtienen su rédito. Se les conoce por las obras y no por los enunciados.

La historia no debe instrumentalizarse ni interpretarse de manera visceral.

No hay peor manipulación que la de las emociones y los sentimientos

Hay ofertas que no se pueden asumir. No se puede pretender dirigir una nación a la que odias. Mala apuesta es dejarse llevar por agitadores convertidos en líderes de ocasión que predican la desunión, escisiones y revanchas.

sogatiraDesde aquella “España como preocupación” hemos avanzado, sin duda, aunque persiste el peligro de la tracción continuada ejercida desde sus extremos.

Malo es transitar de España como preocupación a España como negocio. El negocio del poder, que para algunos consiste en tener todos los poderes, afán totalitarista y viejo conocido.

Se les conoce por sus obras y no por los enunciados.

Rafael Dávila Álvarez 

Blog: generaldavila.com

12 febrero 2021

LA URRACA. Rafael Dávila Álvarez

España se muere y se mueren los españoles. Escándalo tras escándalo. Ahora destacable el de las vacunas. Hay solución a la muerte que lleva consigo el desconocido virus, pero es más rentable que sigamos muriéndonos hasta que el negocio reviente y ya no merezca la pena. Entonces, con muchos más muertos, cuando no sea rentable seguir con más cadáveres, sobrarán las vacunas. Tiempo al tiempo.

Entre este escándalo leo que algún gobierno de los del «hecho diferencial» se forra con las muertes que ha provocado el ni siquiera inanimado virus. Cien millones recaudados tras la muerte por el covid gracias al impuesto de Sucesiones y Donaciones. Nunca pensé que podíamos llegar a ni siquiera hacer esos cálculos. Claro que depende del lugar donde te mueras. Otro escándalo en la España cuya Constitución consagra la igualdad entre todos.

El ser humano no deja de sorprender al lobo. Estas cosas precisamente las acabo de oír en una de esas asambleas que mantienen los lobos para marcar su territorio.

«Aquí interesa comer y reproducirnos. A ellos solo les interesa la pasta y no para comer y reproducirse, que eso es humano y loable, muy animal, pero los seres humanos ya ni son humanos ni animales». Eso decía el viejo lobo en la última reunión a la que me citaron. Allí daban respuesta a todos los interrogantes de la manada.

Los animales nos enseñan casi todo. Debieron aprender antes y han llegado casi a la perfección para lo que fueron creados, de manera que si no son necesarios desaparecen. Saben que no es bueno especializarse en demasía.

El virus no es animal, tampoco culpable de nada. No sé si alguien sabe si el futuro es de los virus. Le llaman estado intermedio de la materia, entre una cosa y la otra, ni inanimado ni vivo, ni una cosa ni la otra.

Ahora miramos mucho por la ventana. Sobre todo cuando nos encierran.

Ayer miraba a la urraca que es especialista en todo y por ello de las pocas que han aguantado la nevada y estas cosas tan raras que están pasando. Y entre mirada de ventana y de libro caigo en La Urraca del maestro Jiménez Lozano.

Graznando, escapa hacia su nido

la urraca, en el ocaso.

¿Quién sabe si es un grito de victoria, una burla,

o un lamento? En cualquier caso,

resume lo que piensa de nosotros,

¡y es un juicio tan breve!

¡Qué bien nos conoce!

Rafael Dávila Álvarez

11 febrero 2021

Blog: generaldavila.com

PARA SER SOLDADO SE NECESITA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Para ser soldado es necesario que el primer y más fundamental deber sea la disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario. Ser soldado no es un capricho, ni siquiera una afición. Es una vocación cuyo atractivo reside en la virtud: la disposición permanente del alma para las acciones conformes a la ley moral.

Para ser soldado se necesita tener una vida inspirada en el amor a tu patria, en el sacrificio reconfortante de ese espíritu que te lleva a mantenerte en tu puesto de honor cuando el amor a la vida te dice al oído que te separes del peligro. Ese espíritu que unas veces es valor, otras abnegación, entusiasmo por la profesión, siempre afán de esplendor para tu patria.

Para ser soldado se necesita algo de Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Alonso de Ercilla, el Cabo Noval, Eloy Gonzalo, Juan Maderal Oleaga, (último laureado de las Fuerzas Armadas) y algo de esos millones de héroes incógnitos que dieron y siguen dando su vida por la patria. No son hombres reducidos a la historia sino los forjadores, entre otros muchos españoles, de ese sentimiento de identidad llamado patriotismo. Nadie recuerda lo que cobraron, sino lo que nos dieron sin quedarse nada para ellos.

Para se soldado será el patriotismo tu valor principal, tu deber, y cumplirlo tu íntima satisfacción. Apréndelo pronto: tu patriotismo consiste en amar a España, es decir, cumplir con tu deber siempre. Esa íntima satisfacción del deber cumplido será tu premio y única aspiración.

Para ser soldado se necesita que el honor presida cada una de tus actividades, estando solo o en compañía, sin buscar el elogio o el aplauso. A él ajustarás siempre tu conducta. En la soledad de la noche o con las luces del día debes ser coherente entre lo que debes hacer y lo que haces. El honor será la virtud que te lleve al cumplimiento de tus deberes respecto del prójimo y de ti mismo.

Para ser soldado se necesita que al patriotismo y al honor les acompañe el valor. En la milicia el valor no es bravuconería sino una firme disposición, constante preparación física y moral, para vencer el miedo y llegar más allá incluso de lo que el deber te exige. Tu valor ha de ser sereno sin alardes inútiles, comúnmente innecesarios, has de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado tu energía moral y física para utilizarlas al máximo y en toda su plenitud en el momento decisivo. Debe adornarse el valor con entendimiento para obrar con sabia destreza y no estrellar su denuedo contra la ignorancia. Valor estoico, y heroico si el combate lo requiere.

Para  ser soldado la disciplina será factor de cohesión que regule todas tus relaciones en la milicia. Exigida y exigible para el que obedece y más, si cabe, para el que manda. Respeto y obediencia moral que te lleve a la observancia de las leyes y normas, te distinguirá como buen soldado.

Para ser soldado recorre despacio el camino, con humildad y paciencia. Recuerda que la guerra es el arte a cuya cumbre no se vuela, súbese poco a poco y con discurso de tiempo. Pero no olvides que aquí el esfuerzo y dedicación nunca están de vacaciones.

Ser soldado es más sencillo de lo que puedas pensar, pero solo se consigue si tu corazón alberga alma de soldado, un bello oficio que te descubrirá pronto su tesoro que reside en la camaradería y la fraternidad que forja unidades muy sólidas donde cada miembro se sacrifica individualmente en beneficio del grupo.

Compañerismo, abnegación, solidaridad, amistad, unión y socorro.

Para ser soldado debes saber que aquí nadie es más que otro si no hace y sabe más que el otro.

Para ser soldado hay una regla escrita hace muchos años, no es ley ni reglamento, es pura poesía vivida en la milicia; en los momentos buenos y en los regulares. Lo escribió uno de Infantería, Pedro Calderón de la Barca. Te invito a que lo leas y cuando termines te preguntes ¿Quiero ser soldado?

Hace ya muchos años que se escribió el cómo y el porqué. Si no se dan estas condiciones no hay Ejército, sino otra cosa que yo no sé definir:

Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.

Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la fineza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.

Pedro Calderón de la Barca (Soldado de la Infantería española)

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

9 febrero 2020

SUSPIROS DE ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez

Fue la Infantería española, la de Marina, la que en 1902 en Cartagena estrenó el pasodoble de Antonio Álvarez Alonso con letra de José  Antonio Álvarez Cantos.

¡Ay de mi! ¡Pena mortal!,

porque me alejo, España, de ti.

¿Por qué me arrancan de mi rosal?

El pasodoble como lo define el Diccionario de la lengua española es «una marcha a cuyo compás puede llevar la tropa el paso ordinario». ¿Hay algo más bellos que desfilar al paso de Suspiros de España?

Suspiramos sin duda en estos tiempos, porque

¡Ay, madre mía!

¡Ay! ¡Quién pudiera

ser luz del día

y al rayar la amanecida

sobre España renacer!

España se nos va de las manos. Amor a España, sentir España: Suspiros de España.

Nos quitan hasta la palabra y con ello, decía Unamuno:

La palabra es el consuelo

que nuestra esperanza labra;

(«Cancionero», núm.392)

Una música que une, un sentimiento común, un horizonte de nación. Alguien trabaja, día y noche, por acabar con España, sin darnos cuenta, sin apenas sentirlo. Desde el poder, que al poder han llegado, para derrumbar el sentido de españolidad, para acabar hasta con el suspiro por la unidad.

En mi corazón,

España, te miro,

y el eco llevará de mi canción

a España en un suspiro.

Libre el sentimiento, la nostalgia, lleno de amor a España, el pasodoble Suspiros de España llegó a estar posicionado para convertirse en himno nacional con la II República, como publicaba el Heraldo de Madrid en un artículo con el título: «Veintidós millones de españoles en busca de un himno nacional».

No pudo ser. Alguien habló de lo que siempre separa en España: «connotaciones regionales» se argumentó cuando nada hay más bello que la definición de Unamuno:

Ávila, Málaga, Cáceres.

Játiva, Mérida, Córdoba,

Ciudad Rodrigo, Sepúlveda,

Úbeda, Arévalo, Frómista,

Zumárraga, Salamanca,

Turégano, Zaragoza,

Lérida, Zamarramala,

Arramendiaga, Zamora,

Sois nombres de cuerpo entero,

Libres, propios, los de nómina,

el tuétano intraducible

de nuestra lengua española.

(«Antología», 369)

Una música de lo más bello y profundo que define a España y que hoy uno al clamor de Unamuno: «¡Señor, Señor! ¿Tú, que creaste el mundo con la palabra, no con el brazo, protege a la inteligencia de España!» (El Liberal, de Madrid, 3-X-1923).

Quizá le falte a la palabra verse acompañada de la música. Todo con inteligencia que expulse la maldad.

«En mi corazón, España, te miro, y el eco llevará de mi canción a España en un suspiro».

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

8 febrero 2021-02-06

 

TRADICIONES MILITARES E INTENCIONES. UNA REFLEXIÓN (General de División Rafael Dávila Álvarez)

Coronela (1)Preocupa tanta legislación en la milicia. Leyes y decretos para tan humilde y duro oficio, el de soldado, se unen a la permanente incertidumbre de los cambios orgánicos, verdadero quebradero de cabeza que nunca parece estabilizarse. Es la modernidad, dicen. Disposiciones todas que poco o nada tienen que ver con el espíritu militar conservado gracias a una larga tradición y protegido por los valores morales que han logrado mantenerse por encima del paso de los tiempos. Menos mal que por ahora, mal que bien, se mantienen. El amor a la Patria, el culto al honor, al valor frente al enemigo y la disciplina en todo, valores recogidos en las Ordenanzas Militares desde hace siglos, han sido la ley y la razón del comportamiento militar. Es el tesoro que guardamos.

Nadie duda de la continua necesidad de adaptación a los tiempos. Nuevos procedimientos son necesarios para hacer frente a desconocidas formas de guerra y enfrentamiento en nuevas dimensiones, aunque convenga no olvidar que la razón de ser de los ejércitos sigue siendo la lucha armada justificándose sus existencia en la defensa de la sociedad y de la Patria. Eso requiere una legislación de naturaleza moral, algo que solo la tradición escribe en los pliegos internos del alma y que se hereda de generación en generación.

Siempre fueros las Reales Ordenanzas el compendio de los principios éticos y reglas de comportamiento del militar español y siguen siéndolo a pesar del escaso valor que tienen para nuestros legisladores a tenor de la regulación que le han dado. No sé, quizás haya sido mejor para no confundirse con el entramado de tan dispersas disposiciones. Cuando uno se ve perdido en el laberinto legal recurre con más fuerza a los, para algunos, decimonónicos principios morales. Siempre fueron un buen refugio. Gracias a ellos los ejércitos mantienen intacta su fortaleza moral, la de sus convicciones, su dimensión espiritual y patriótica. Un oficio como este, épico, vocacional y de riesgo, solo se rige por las leyes del espíritu. Quien no sepa interpretar lo que intento decir es mejor que se dedique a otra cosa, siempre que esa otra cosa no sea organizar la milicia.

Me surge la duda sobre la intencionalidad de algunos cambios; no parecen tan inocentes y necesarios como predican. Se rompen vínculos, se desorienta y quedamos enredados en la duda.

Hay un mandato moral en nuestro código ético, en las Ordenanzas, que obliga a conservar y transmitir el historial, tradiciones y símbolos de tu unidad para perpetuar su recuerdo, contribuir a fomentar su espíritu y reforzar las virtudes militares de sus componentes, como herederos y depositarios de una gloriosa tradición militar. Los símbolos fortalecen la voluntad, exaltan los sentimientos e impulsan al sacrificio. Representan todo. Conviene no olvidar el estilo de los viejos reglamentos: «Llegado el instante del asalto, el escalón de fuego, con los oficiales a su altura y enardecidos sus hombres con gritos de guerra y con el canto del himno de su Regimiento, se lanzarán a la carrera a través de las brechas abiertas…». Símbolos, códigos prodigiosos y extraños, gritos de guerra, arengas que arrastran más que palabras; sobrecogedor desafío, un resorte que hace revivir el espíritu de los ejércitos de todos los tiempos, de la tradicional dedicación al servicio y al sacrificio.

El sentimiento de Unidad crea lazos eternos que perduran a través de los tiempos y forja unidades muy sólidas cuyos miembros se sacrifican individualmente en beneficio del grupo. Esa es la clave en la que se sustenta la moral y el espíritu de las auténticas, históricas y heroicas unidades.

El nombre, el lema, el himno, el guion, la hermandad, el servicio, la fraternidad… Sí, códigos prodigiosos capaces de hermanar en su síntesis a todos los hombres y luchar juntos hasta la muerte por un común ideal. Son los vínculos que los hermanan para siempre. La disgregación se manifiesta cuando se suprimen y con ello las relaciones entre sus miembros.

Son la esencia de nuestra milicia y todos debemos ser responsables de mantenerlos pensando en que somos más efímeros y menos importantes que aquellos que nos precedieron.

Las tradiciones son una herencia moral reflejada en nuestras Reales Ordenanzas y grabadas en el alma de un soldado. Las intenciones quedan en las leyes y órdenes ministeriales que nos regulan y organizan.

Una cosa son las tradiciones y otra las intenciones. A menudo nada que ver las unas con las otras.

Requiere una reflexión.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R)

Blog: generaldavila.com

7 febrero 2021

KILROY WAS HERE. UN SOLDADO ESTUVO AQUÍ Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

James J. Kilroy trabajaba en los años cuarenta como supervisor en un astillero en Quincy (Massachusetts). Su responsabilidad era revisar los remaches de las planchas de acero utilizadas en la construcción de barcos. Las marcaba con una tiza que en ocasiones se borraba por lo que la plancha le era devuelta y no contabilizada. Su sueldo dependía del número de planchas que revisaba, así que el inteligente James decidió, con gran sentido del humor, resolver el problema de una vez por todas.

En cada plancha de acero revisada grabó con pintura la frase: Kilroy was here, a lo que añadió un misterioso dibujo con un hombre de prominente nariz asomado a lo que parece una tapia. Muchos de aquellos barcos fueron utilizados para el transporte de tropas en la II Guerra Mundial lo que hizo que el mensaje fuese visto y leído por miles de soldados. A lo largo de la contienda aquél grafiti, Kilroy was here, fue apareciendo por todos los lugares adonde los combates habían llevado a las tropas aliadas. Se veía en paredes, trincheras, armas, vehículos, incluso en los escritos oficiales de los Cuarteles Generales. Dicen que un Stalin extrañado se lo encontró en la pared del baño que utilizó en la Conferencia de Potsdam.

Pero, ¿quién era Kilroy? Ya no era el supervisor de planchas de acero sino un misterioso personaje que se adelantaba a las tropas aliadas en su avance. Nadie sabía quién era Kilroy pero todos se sentían Kilroy. Dejó de tener nombre y nacionalidad para ser simplemente el soldado que iba en vanguardia, en primera línea, con la bandera de todos izada; fue el servicio y la victoria. Aquel nombre empezó a transmitir tranquilidad, esperanza y cómplices miradas entre los soldados. Kilroy was here era una inyección de moral. El primero en llegar y el último en abandonar la posición. Símbolo de la victoria, del coraje, del orgullo de unos hombres que lejos de casa luchaban por una cultura, una patria, una civilización. Kilroy se universaliza, es el nombre de todos, del soldado que en cualquier rincón del mundo lucha por la libertad.

Da lo mismo el nombre: simplemente un soldado. Todos estos personajes que desprecian a los soldados, que los miran con recelo por decir alto y claro que España es soberana, que darán su vida por ello y por su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, que lo han jurado al besar su bandera, tendrían que poner en la puerta de su casa: «Un soldado estuvo aquí».

Un soldado  ha estado aquí para defender la libertad. En ello están, estamos los de la R. de retirados, y están millones de españoles que son la infantería de la Patria.

No ha llegado todavía el momento de retirarse.

La lucha no ha terminado. Más bien acaba de empezar.

Un soldado estuvo, está y estará aquí.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 febrero 2021

 

EN 2030 NO TENDRÁS NADA Y SERÁS FELIZ. Rafael Dávila Álvarez

Lo suyo en que conspirar formase parte de los juegos Olímpicos. Los restaurantes de muchos tenedores saben los saltos de altura y carreras que allí se han entrenado. Hace poco leí el libro de un espía del hondón de nuestros servicios de inteligencia, ya saben, y me quedé asombrado porque aquello parecía una guía gastronómica de restaurantes del máximo nivel. ¡Qué tíos!, lo que saben y lo que comen.

Para cualquier cosa de importancia debe uno rodearse de lo mejor: el hotel, restaurante, ropa, la corbata y el reloj, sin olvidar el micrófono. Abundan los horteras.  Sus reuniones siempre van contra alguien y a su favor; la cuenta la pagamos todos.

Jefes de Estado, de Gobierno, Cabezas Endiosadas y Oscuras (CEO) de empresas, medios de comunicación (¿o imposición?) globales y líderes izquierdistas han coincidido en que la Agenda 2030 debe adelantarse.

Ha sido en la reunión del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza) y esa es la conclusión final  a la que esos troperos han llegado después de mirarnos desde la altura de su compromiso. Récord olímpico de altura. Intelectual.

¿Qué es eso de la Agenda 2030? Les recomiendo que entren en internet. Sufro pereza intelectual si pretendo explicar lo inexplicable. Lo resumo: El señor Iglesias (Pablo) es: «Vicepresidente Segundo del Gobierno y Ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030». Todo queda así más claro.

Lo del Foro Económico es más complejo porque son o no son conspiratorios. Al, menos de cinco estrellas. Son la Olimpiada de la conspiración.

Xi Jinping, el mandatario chino, inaugura Davos como invitado de honor y advierte: «El mundo no volverá a ser como antes» Resulta que Xi Jinping lee a Heráclito y lo interpreta sin entender nada; todo fluye, todo cambia, pero yo soy el que manda. Oyó hablar del fuego y se dijo: ese soy yo.

Xi Jinping, que es el que manda allí donde te hacen un sacacorchos o un minisatélite del tamaño de un sello de correos.

Amenaza: «No debe haber países uno por encima del otro. No debe haber jerarquía. Ni debe haber un país que imponga sus normas sobre los demás. De lo contrario, volveremos a la ley de la selva. Debemos dejar de imponer unos sistemas sociales y culturales por encima de otros».

Por si no le entendemos: la guerra como no podía ser de otra manera: «El fuerte no puede imponerse al débil, de lo contrario, estaremos ante una nueva Guerra Fría. El multilateralismo debe promoverse».

Aquí hay negocio, deben pensar los del Foro que con desfachatez dicen: «Un aspecto positivo de la pandemia es que nos ha enseñado que podemos introducir cambios radicales en nuestro estilo de vida con gran rapidez. No se deben rechazar los cambios».

Es la declaración más escandalosa hecha en los últimos tiempos. Su afán inquisidor les ha traicionado; vienen a decir: «El rebaño está a nuestra disposición. La libertad no les atrae, con pienso tiene suficiente».

Los eslóganes del Foro hablan por sí solos: «En 2030 no poseerás nada y serás feliz», «El gran reinicio».

Los millonarios conspiradores contra la libertad ya tienen jefe, Xi Jinping; más corderos para comer y para que coman de su pienso.

Emmanuel Lévinas (1906-1995)  fue un escritor y filósofo judío de origen lituano. Sobré él escribió hace aproximadamente un año en ABC una página preciosa el premio Cervantes D. José Jiménez Lozano. Venía a decir al hablar del discernimiento y de los animales que Lévinas tiene una de las páginas más hermosas de la filosofía contemporánea; se trata de una experiencia con un perro callejero. No es un cuentecillo, sino una experiencia profunda. Copio textualmente a D. José:

«Lévinas estaba internado en un campo de concentración nazi, como judío que era, y durante unas semanas, hasta que los guardianes le arrojaron de allí, un perro se añadió al pelotón de encarcelados, que eran mirados y tratados, no sólo en el campo sino entre la población civil, como estiércol o bacilos de la peste. El perro “vivía en un rincón salvaje en los alrededores del campo. Pero nosotros le llamábamos Bobby, con un nombre exótico como conviene a un perro querido. Aparecía en el momento de los agrupamientos matinales y nos esperaba a la vuelta, saltando y aullando alegremente. Por él —esto era incontestable— nosotros fuimos hombres”. Porque fueron reconocidos como tales, y ya no se sintieron ratas ni basura. ¿Y cómo son reconocidos de otro modo tantos seres humanos que sólo tienen un perro en este mundo, y cómo podrían tenerse por hombres aquellos otros a quienes se niega hasta el encuentro con un perro callejero?

Dice Lévinas que el perro es un animal que apunta hacia la transcendencia, y en su estar ahí junto a nosotros explicita una épica.

Xi Jinping, Bill Gates, y el mismísimo Klaus Schwab, no se dan cuenta que cualquier día de estos me voy (nos vamos) con el perro que vivía en un rincón salvaje en los alrededores del campo; con Bobby. A caminar. Así seré (seremos) hombre(s) libre(s) y no estiércol o bacilo de la peste. La suya.

No quiero estar en la Agenda 2030. Borren mi dirección y alejen de mí este chip que me ahoga.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

4 febrero 2021

Blog: generaldavila.com

EL FILÓSOFO Y EL ESTRATEGO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Los grandes tratadistas del arte militar dejan caer sus pensamientos, plagados de aforismos, sin poder abstraerse del momento; se ven obligados a enunciar principios y procedimientos que evolucionan y solo queda el halo evocador de las hazañas guerreras; que no es poco. Nadie es profeta del como y cuando de la guerra, aunque alguno haya dejado doctrina imperecedera que aporta datos y referencias; muy poco(s).

La esencia de la guerra, casi de manera invisible, interpretable, más allá de técnicas y armas, está escrita en lo más antiguo que se conoce: tablillas de barro que poco dicen, pero descubren el oficio más antiguo del mundo; estamos aún sin descifrar el ADN de la guerra, próximo al del ser humano, con la variante del comportamiento al que obligan las circunstancias.

El poema de Gilgamesh es un  texto sumerio (siglo XXII a. C.,) que se conoce por una serie de tablillas halladas en la Baja Mesopotamia. Es el primer documento escrito en el que el hombre-rey se prepara con sus armas:

«Ellos le trajeron su armadura

[…] poderosas espadas

el arco y el carcaj,

y se lo pusieron en sus manos.

Él cogió las azuelas,

[…] su temblor,

(el arco) de Anshan;

Puso la espada en su cinturón.

Podían comenzar el viaje».

No sabemos mucho. La guerra y la paz era el discurrir de la vida. El hierro en la mano siempre; y la ciudad murada donde se encierra el hombre a la protección y amparo. Alrededor de los grandes ríos surge la culta vida que debe protegerse mediante un obstáculo: la muralla, el desierto o el mar. Si no era suficiente había que recurrir a las picas bajas, sujetas con dos manos; desde los sumerios a los hoplitas de Argos, Atenas y Esparta.

El mundo helénico es un mundo militar en grado sumo. Todos lo son.

Oriente es la cultura, con ello la fuerza; occidente quiere ambos poderes: el enfrentamiento. Grandes ejércitos de hombres armados van a configurar el mundo.

Ya no se recuerda que nacimos para la cultura allí donde hoy se destruye todo. Oriente lanzaba las flechas de sus arqueros y occidente era una armadura con escudo que combatía porque era mayor riesgo volver la espalda al enemigo.

La táctica se limitaba al empuje entre fuerzas, escudo en la siniestra y lanza en la diestra, lo que hacía girar las masas en combate en sentido contrario a las agujas del reloj. Aparecen los artistas de la guerra que mandan giros, envolvimientos, fortalezas humanas, carros de guerra, en definitiva evoluciones de la danza mortal. El arte de la guerra es eso: un baile de guerreros enfrentados. En la época de los Reinos Combatientes, no tan alejados, había que vencer gracias al ingenio. Un ajuste de fuerzas que pretenden desequilibrar y romper la tensión.

Empiezan batallas decisivas. Darío es derrotado en Maratón y le dice a su criado que a diario le recuerde: «Maestro no te olvides de los atenienses».

Movilidad permanente que se fundamenta en una estructura de contrarios. La contradicción está en el origen de todas las cosas. Es Heráclito el que sentencia que el devenir está animado por el conflicto: «La guerra (pólemos) es el padre de todas las cosas» (Fr, 28). O lo que es lo mismo: «Conviene saber que la guerra es común a todas las cosas y que la justicia es discordia y que todas las cosas sobrevienen por la discordia y la necesidad»

Estamos en guerra. Un juego peligroso en el que todos pueden leer o escuchar; lo que quieren leer o escuchar se lo sirven en bandeja, en pienso alimenticio que se vende junto al del perro. La manipulación está abierta y para defenderse de ello ni el arquero ni el hoplita son suficientes. Los soldados nada pueden hacer; tampoco los filósofos. Caminamos a una sociedad de unos cuantos y el resto, el conjunto, será poco menos que hoplitas alimentados con basura.

Los psílites eran una tropilla ligera que, armada de saetas y hondas, preparaba el combate con sus armas arrojadizas, molestando al enemigo, escaramuceando para entorpecer sus maniobras y desbandándose luego para pasar a retaguardia y secundar la acción de la caballería en la persecución de los vencidos. No tenían armas defensivas, sino valor. Me apunto.

Nos dejó Kipling este bello poema:

Nations have passed away and left no traces,

and history gives the maked cause of it.

One single, simple reason in all cases;

they fell because their peoples were not fit.

Difícil traducción, fácil conclusión.

 Las naciones han pasado y no han dejado rastros,

y la historia da la causa desnuda de ello:

Una única y sencilla razón en todos los casos;

cayeron porque sus pueblos no estaban en forma.

(Kipling)

Es mayor riesgo dar la espalda al enemigo.

Termino con una conversación con el maestro Gabriel Albiac. El filósofo me dijo:

«Y sólo se me ocurre, para terminar, excusarme de mis generalidades recurriendo al primer griego que usó la palabra “filósofo”, Heráclito de Éfeso, que afirmaba, como postulado fundacional, que “la guerra es el padre y el señor de todas las cosas. Y a unos hace libres y a los otros siervos”. El filósofo y el estratego eran, en el fondo, lo mismo para el griego de hace 2.600 años».

Ahora también. No nos hacen caso; ni a uno ni a otro.

«El devenir está guiado por el conflicto».

¡¡¡Bum!!! Siervos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 febrero 2021

ENTREVISTA EN EL DIARIO EL MUNDO. General Dávila (R.)

El sábado día 30 de enero el periodista Fernando Palmero me entrevistó para el diario El Mundo. Los temas tratados son los que en tantas ocasiones he desarrollado en este blog. Para dejar constancia  lo reproduzco y que sirva para todos aquellos que no han podido leerlo.

Dejo patente mi agradecimiento a Fernando Palmero que supo crear el necesario clima de confianza y libertad para poder contestar con calma y reposo a sus acertadas preguntas.

Rigurosidad y libertad. No es fácil esa reunión. Gracias.

Ahí queda la entrevista.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 febrero 2021

FELICIDADES MAJESTAD. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Príncipe de Asturias se incorpora a formación como soldado, acompañado del Ayudante del Rey, coronel don Manuel Dávila Jalón.

 

El 28 de mayo de 1977 se celebró en Madrid un acto de especial significado que no puede pasar desapercibido. Un niño de nueve años, Felipe, Príncipe de Asturias, vestía por primera el uniforme de soldado español. Don Felipe se filiaba como soldado en el Regimiento Inmemorial del Rey nº 1. No era un juego de soldaditos ni el capricho de un niño. Era un acto regio, profundamente arraigado en la tradición de la monarquía española, por el que el heredero de la Corona, el futuro Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, filiaba en las filas del Ejército español. Lo hacía como soldado. Un acto de cariño y reconocimiento del Rey a las Fuerzas Armadas, a la tradición, a la historia.

Fecha histórica y significativa. Un niño, un príncipe soldado, convertido en Rey de España y Jefe Supremo de los ejércitos.

Hoy S.M. el Rey Don Felipe acaba de cumplir 53 años, casi 44 le separan de aquel día en el que por primera vez vestía el uniforme de soldado español.

Merece un recuerdo especial. ¡Felicidades Majestad!

El Príncipe de Asturias en formación.

Tradición de la Monarquía española

Los tiempos han cambiado y con ello las costumbres; incluso alguna tradición. Los cambios son consecuentes normalmente con la evolución, siempre a mejor, pero no debe cambiarse a capricho porque se desprestigia, se minusvalora lo que un día sucedió. Y sucedió que una larga tradición lleva a los Reyes de España a filiar a sus hijos, futuros reyes, como soldados. Los Ejércitos son fiel reflejo de las virtudes y defectos de un pueblo, son del pueblo y para el pueblo; por ello las monarquías españolas siempre se han identificado con pueblo y Ejército. Reyes y príncipes han servido en sus filas junto a ricos y pobres. Desde niños se han aproximado a sus filas.

Alfonso XII se filió en 1862 y Alfonso XIII juró Bandera en 1920 como soldado. Ambos en la 1ª Compañía del 1º Batallón del Regimiento Inmemorial del Rey número 1.

Palabras del Rey en la filiación de su hijo el Príncipe de Asturias

Con voz emocionada, pero firme, decía el Rey Don Juan Carlos I:

 

‹‹Acaba de sentar plaza como Soldado de Honor, mi hijo el Príncipe de Asturias. Desde hoy, se vincula de por vida, a los Ejércitos de España››.

Sus palabras continuaban dando las razones por las que quería que desde tan temprana edad su hijo formase en sus filas.

Los tiempos cambian. A veces quedan añoranzas del pasado.

‹‹He querido que desde tan temprana edad forme en sus filas, porque quiero que se identifique con nuestros hombres, que sea un buen soldado, que es tanto como decir, un magnífico español››

 

Como no podía ser de otra manera el padre, el Rey, daba consejos a su hijo, el Príncipe de Asturias.

‹‹Felipe:

Hoy es día grande para ti. No lo olvides nunca.

También lo es para mí. Mi mayor orgullo es ser el primer soldado de la Nación y darlo todo por la Patria.

Al ver a mi hijo Soldado, pienso en España y pienso en su futuro. En ese futuro en paz, en orden y en progreso.

Que las Fuerzas Armadas, modelo de lealtad y disciplina, sigan formando a nuestros jóvenes y montando la guardia permanente de España. Y que todos y cada uno de nosotros, sepamos cumplir con nuestro deber››.

Con un Viva a España y al Ejército culminaban las palabras de Su Majestad. Hace casi 44 años. Plenas de actualidad.

 

Hoy recuerdo aquel día. Acompañaba al Príncipe de Asturias, en su presentación y en su puesto en formación, mi padre, Coronel Dávila, entonces Ayudante de Campo del Rey. Era un día grande también para él.

Lo sigue siendo para todos. Creo que es justo recordarlo y al hacerlo surgen de manera inevitable los interrogantes.

Los tiempos cambian, pero hay cosas que perduran, para uno y para la historia.

Palabras de S.M. el Rey dirigidas a su hijo en su filiación como soldado de Honor

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

30 enero 2021

LA COMA CRIMINAL O ASESINA Rafael Dávila Álvarez

Puede que una gran mayoría no se haya enterado de que en Cataluña hay elecciones y es mucho lo que se juega. Con ello, contando con esos factores, el tal Pedro Sánchez ha enviado al gestor de 80.000 muertos a que entierre Cataluña bajo la losa del eterno partido del vivir bien y convivir mal: Esquerra Republicana. No hay más que ver sus orondos cuerpos como longanizas.

Nadie duda del éxito de Salvador Illa —que parece broma el nombrecito— como enterrador y el tal Sánchez, que lo sabe, maniobra con habilidad: se quita un peso muerto de encima y se lo regala a los de la Esquerra para que a su vez «el salvador» les regale ese trozo de España.

Mientras discutimos que si habrá sorpaso o no, nadie duda del tortazo seguro. La derecha está en guerra  abierta, entre ellos, de identidades, que nada bueno tiene para España. Noto que entre españoles con el mismo concepto de España empieza a haber enfrentamiento. Esto es un drama en la derecha o lo que esto sea. Así se lo ponían a Fernando VII. Todos tan contentos a paso firme y que España es lo de menos; aquí con tal de estar y parecer, lo demás… Vivamos lo mejor posible. Su lema.

El separatismo tiene presos políticos, exiliados políticos, apoyo internacional político y apoyo nacional político gracias al «salvador» y al enfrentamiento de la llamada derecha española. Hemos tragado el anzuelo.

Solo les falta aquello que buscaban en la primera guerra catalana: un mártir por la causa. Ahora preparan una segunda guerra al ver que sus posibilidades pacíficas pasan por Illa y eso solo les va a llevar a una pandemia política con muertos incluidos.

Con permiso de la autoridad judicial competente las elecciones se celebrarán el próximo 14 de febrero, día de San Valentín para más inri, cuando se abracen el deshonor con el terror de una gestión camino del final. De España.

Entre unos y otros España a jirones, unos tiran de aquí, otros de allá y el final es que «a unos deshonra la patria y otros son el deshonor de la suya».

Illa va a enterrar Cataluña, pero no está solo. El drama de España asoma por las bandas y el centro. Han roto la oración: ni sujeto ni verbo ni predicado.

En Cataluña se pretende pausar una oración construida con la vida y hacienda de muchas generaciones de españoles.

Es lo que se ha venido en llamar una *coma criminal o asesina. La que rompe la unidad de la oración.

Un drama para España y una deshonra para los que debieran defenderla.

*La coma criminal es aquella que se ubica entre el sujeto y el verbo o entre el verbo y el objeto. Es una pausa que no debemos graficar, pues corta la secuencia natural de una oración.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com 

30 enero 2021

MI PROFESOR DE TÁCTICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Ha muerto D. Rafael Girona Olmos, Coronel de Infantería, profesor de Táctica de la Academia de Infantería, legionario y maestro de Cadetes.

La Fiel Infantería está de luto en la Tierra mientras abre las puertas del Cielo a un Infante de los buenos, de los que arrastran con el ejemplo, la firmeza del conocimiento y el carácter exigible para el mando.

El Capitán Girona fue mi profesor de Táctica en la Academia de Infantería de Toledo, cuando de táctica sabíamos poco más que en el futuro debía ser el pan nuestro de cada día y apenas lo habíamos probado.

Nos topábamos con algo más que la instrucción para el combate y los movimientos de un pelotón. Aquello ya era maestría de Capitán, ejemplo y virtudes, los ojos clavado en tu proceder, te preparabas para ser oficial de la Infantería española.

No, no era solo táctica, era más, era mandar. Necesario un maestro de Armas.

Iba el capitán Girona al frente de los Cadetes, yo a su lado, por el Cerro de los Alcaravanes, de regreso a la Academia después de una jornada de prácticas en los Alijares.

Mi capitán: No acabo de entender muy bien cómo debe expresarse la Idea de Maniobra en las órdenes de operaciones.

Llevábamos unos días en clase con ese tema a cuestas, con la misión, la finalidad, el cometido, la expresión de la decisión del jefe, en fin, conceptos complejos cuando por primera vez te enfrentas a ellos.

Desde los Alcaravanes a la Academia fui al lado de mi capitán, en silencio, escuchando aquella voz recia, penetrante; puedo visualizar el recorrido y casi relatar su precisa explicación. Ni en la Escuela de Estado Mayor me ofrecieron aquella visión llena de claridad.

Pero eso no importa ya. Mi capitán era un maestro de cadetes y su magisterio iba mucho más allá de las asignaturas. Él enseñaba una, la única que no está escrita y por tanto inexplicable: Milicia.

La enseñanza es el arte más difícil dentro de la milicia (fuera también). La tarima que te eleva por encima de tus alumnos es una exigencia para la que no todos están preparados. Nunca se olvida a un profesor; cada uno guarda en su memoria los tiempos de aprendizaje como un tesoro que te devuelve a la forja donde cincelaron tu forma de ser soldado y allí aparecen los nombres de los maestros del Cadete, su legado contigo. El capitán Girona llega hoy a mi hondo recuerdo y sirve para enviarle mi homenaje agradecido porque si algo fui en el mando a él le debo una gran parte.

A su esposa e hijos vaya todo mi afecto y como uno más, su antiguo Caballero Alférez Cadete, le dice: ¡Sin novedad mi Capitán! Me enseñaste a ser soldado y a amar a España.

Gracias a ti, he cumplido y en ello sigo.

A tus órdenes mi Capitán

¡Coronel de Infantería don Rafael Girona Olmos! ¡Presente!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

29 enero 2021

 

 

 

LA VACUNACIÓN DEL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA. General Dávila (R.)

Quiero salir al paso de las distintas opiniones que se escuchan, casi todas en la línea crítica, a raíz de que el Jefe de Estado Mayor de la Defensa se haya vacunado contra el virus de la Covid-19. Doy la mía y digo que lo hecho por el JEMAD es una exigencia del puesto que ocupa.  Ser el máximo responsable de los Ejércitos de España y  por tanto, que sobre él recaiga la responsabilidad máxima operativa de la Defensa de España exige su disponibilidad en todos los lugares y momentos. Es más, en mi opinión, otras autoridades en las que recaen máximas responsabilidades deberían haberse vacunado ya, incluso públicamente, dando ejemplo y transmitiendo seguridad a  algunos incrédulos.

La polémica suscitada tiene toda la pinta de estar dirigida a desviar la atención del verdadero problema para el que da la impresión de que estamos sordos, ciegos y mudos. Este no es otro que la falta de vacunas, la lentitud en su administración y el daño psicológico y físico al que nos someten. Cada vacuna sin poner es un potencial contagiado cuyas consecuencias pueden ser fatales. La falta de consuelo psíquico y el daño que se está haciendo sí que es una grave responsabilidad. ¿Problema de dinero, de adquisición, de inseguridad, de gestión? Es vergonzoso que con la solución en sus manos nos sometan al permanente estado de alarma y coacción, sufriendo ya daños fuera del virus que quizá sean irreversibles. Un presidente del Gobierno desaparecido en esta crisis, que ha abandonado su responsabilidad de dirigirla y ponerse al frente, falto de dar tranquilidad y sosiego a su nación, a los españoles, con un ministro de Sanidad que está a lo que está; del portavoz y compañía mejor no hablar. Vacúnennos y déjense de lanzar señuelos al aire.

Ese es el problema de máxima gravedad y no la vacunación del JEMAD que ha actuado con responsabilidad y acierto.

Miremos en la dirección del problema que está en el Palacio de la Moncloa, en el Consejo de Ministros. en definitiva una pésima gestión de la crisis con consecuencias para todos aún no conocidas, pero sufridas.

Que cada palo aguante su vela y todos miremos hacia el origen del problema y no hacia donde el problema quiere que miremos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 enero 2021

LA CRUZ Y LA ALCALDESA DE AGUILAR DE LA FRONTERA Rafael Dávila Álvarez

 

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. En esta ocasión no cabe la menor duda. Define una situación, —¿estado de odio?—, que no puede conducir a nada bueno.

Aguilar de la Frontera, alcaldesa de Izquierda Unida, la comunista Carmen Flores. Retira la Cruz de las Descalzas con falsas escusas y alude a la memoria histórica. En este caso tiene razón. Acabar con las cruces, con las monjas, los curas y todo lo que sea o huela a una religión que predica el amor al prójimo debe ser atacado, porque el prójimo, es decir el próximo, solo debe ser comunista y estar bajo su yugo. ¡Claro que es memoria! Son recuerdos, sin duda, recientes y dolorosos de todos aquellos que por rezar ante la Cruz, por arrodillarse, llevar sotana o hábito, eran asesinados contra una pared o a golpes de culata.

Me cuenta mi señora madre, ya muy mayor, que en la guerra, los curas para evitar ser localizados y por tanto… dejaban la sotana y vestían de paisano. Si querían descubrirlos, aprovechaban cuando estaban sentados para tirarles unas llaves; si abrían las piernas es que eran curas, gesto habitual al llevar sotana.

No es tema para bromas ni chascarrillos, pero tomar en serio actitudes como la de la alcaldesa sería darle importancia a lo que mucho la tiene, ella no es importante, sino peor, por ocupar un cargo público, y con descaro y provocación quitar la Cruz y mandarla a la basura.

Recuerdo gestos tan inútiles como el fusilamiento del Sagrado Corazón de Jesús del Cerro de los Ángeles.

No es símbolo de controversia el de la Cruz, de nadie tiene que defenderse, ni está para dialéctica acalorada, sino todo lo contrario, acoge las ofensas con sonrisa y perdón. Vaya eso por delante y con ello nada más que decirle a doña Carmen Flores, nombre tan español y primaveral; del mes de mayo.

Los vecinos dicen estar muy enfadados o divididos; veremos en las elecciones.

No hace falta ser muy culto para saber, para ahondar, y darse cuenta de lo que esconde cada palabra, cada gesto, cada acción que hace el ser humano.

Que todo está escrito y por sus obras los conoceréis y, la señora alcaldesa, muestra en su hacer que no es Epicuro, aunque desafíe al cielo con su amenazante bramido.

No se merecen los aguilarenses esta ofensa a su cultura de bondad y convivencia en paz y armonía. ¿Qué dirá, entre ellos, el Reverendo Lorenzo Lucena M.A. primer profesor de Lengua y Literatura Castellana de la Universidad de Oxford que aportó la principal revisión decimonónica de la Biblia de Reina-Valera? Pregunte.

Por último y como contrapartida al bramido municipal, me parece oportuno reproducir la carta del cura párroco de Aguilar, don Pablo Lora.

Rafael Dávila Álvarez. Blog: generaldavila.com

22 enero 2021

 

Carta a mi feligresía

SIGAMOS A JESUCRISTO, Y SIGÁMOSLE CON DECISIÓN

Queridos hermanos y hermanas:

El pasado domingo, recibimos con gozo la visita de nuestro Obispo, Don Demetrio, que nos presidió la Eucaristía Dominical en los cultos del Niño Jesús de Praga, transmitida por CanalSur. En su homilía, comentando el texto del Evangelio de San Juan que relata la vocación de los primeros discípulos de Jesús, nos invitó a seguir a Jesucristo y a seguirle con decisión. Esta es nuestra vocación cristiana: conocer cada día mejor a Jesucristo, sintonizar con los sentimientos de su Corazón, tratar de imitarlo en todo y seguirlo con decisión hasta la Cruz y la Resurrección.

Para vivir esta vocación, contamos con la ayuda de la Iglesia y de los sacramentos, contamos con la guía de nuestro Obispo, siempre cercano a nuestra parroquia en tantas ocasiones, y nos necesitamos unos a otros. En todo momento, debemos permanecer unidos, en caridad fraterna, para que el Amor de Jesucristo se encarne en nuestras vidas y, a través de nosotros, llegue a todos los hombres, especialmente a los más pobres y necesitados.

De la vocación y de la vida cristiana surge el sentimiento religioso, un sentimiento muy hondo y arraigado en nuestro pueblo. Nuestro Pastor aludió en su homilía a la profundidad y extensión del sentimiento religioso presente en Andalucía, invitando a que este sentimiento sea respetado en todo momento, ya que en él se toca lo más profundo y sagrado del corazón humano, que es su dimensión religiosa.

En completa adhesión a estas orientaciones de nuestro Obispo, quiero expresaros mi tristeza por todo lo que está sucediendo estos días en nuestro pueblo, en relación con la retirada y orden de destrucción de la Cruz del Llano de las Descalzas. El sentimiento religioso se expresa a través de símbolos e imágenes, y la Cruz es el símbolo cristiano por excelencia.

Después de la retirada de la Cruz de las Descalzas quiero ratificarme en mi posición, ya conocida por la alcaldesa de Aguilar de la Frontera, a la que ofrecí[1] la necesaria voluntad de comunión con el Ayuntamiento. A la regidora municipal mostré mi oposición respecto a las decisiones municipales que suponían un atropello a la fe, ya que la Cruz, ahora profanada, estaba desprovista de todo contenido político desde hacía más de treinta años. Toda una generación de aguilarenses ha crecido en torno a la Cruz como signo de amor y entrega, perdón y misericordia. Lamento profundamente que se prive en ese lugar a las próximas generaciones del precioso símbolo religioso que nos ayuda a construir un mundo mejor.

Como párroco[2], no me corresponde entrar en la legalidad del hecho. En este terreno, he tratado en todo momento de respetar la legalidad vigente y me he mostrado disponible a dialogar con nuestras autoridades legítimas. Sin embargo, las cosas se podrían haber realizado de otra manera. Contemplar el símbolo de la Cruz arrojado en un vertedero y conocer la orden de su destrucción me ha producido un profundo dolor, ha provocado una herida en nuestros sentimientos religiosos. Lamento no haber tenido la opción de custodiar nuestro símbolo, del mismo modo que expreso el dolor de las Madres Carmelitas y nuestra comunidad parroquial que habrían custodiado la Cruz y encontrado otro emplazamiento privado para ella y ensalzar así su profundo significado para los cristianos. Así, he tratado de manifestarlo a nuestras autoridades, con las que mantengo buena relación, con el deseo de que hechos de este tipo no vuelvan a producirse.

Ante el desasosiego provocado como sacerdote y párroco de esta comunidad, solo quiero con mis palabras fomentar la armonía y el perdón entre todos los vecinos de Aguilar. Siento con mis feligreses el dolor inmenso por el daño causado a la libertad religiosa: la Cruz es símbolo, representación y cimiento de nuestra sociedad de derecho. Vivir con odio, resentimiento, rencor o presos de la crítica, como estamos viviendo estos últimos días, no trae nada bueno y saca lo peor de nosotros, mientras nos hace vivir en una sociedad agria que nos aleja de la comunión y la prosperidad. La fraternidad universal, de la que nos habla el Papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti, no se construye por este camino.

A pesar de este triste acontecimiento, debemos seguir adelante en lo fundamental de nuestra vida cristiana: “seguir a Jesucristo y seguirlo con decisión”. Mantengámonos unidos en este seguimiento, no dejemos que las ideologías, de uno u otro tipo, contaminen la pureza de nuestro sentimiento religioso, que debe incluir en todo momento el perdón y la reconciliación. Sigamos construyendo entre todos la civilización del amor.

Como en los meses pasados, desde ayer rezo especialmente pidiendo perdón al Señor por las ofensas cometidas por la retirada del signo de la fe, del signo de la Cruz. Dedico mi ministerio sacerdotal a la oración por vosotros. Para ello nos encomendamos a nuestra Patrona, la Stma. Virgen del Soterraño, y nos unimos también a la valiosa oración de nuestras queridas Madres Carmelitas Descalzas y de las Hijas de Cristo Rey, que son un verdadero pulmón espiritual para nuestro pueblo.

Recibid mi abrazo fraterno y mi bendición

Pablo Lora. Párroco de Aguilar .

[1] A la que ofrecí mi voluntad de colaboración con el Ayuntamiento para el bien común de Aguilar.

[2] Como párroco y ciudadano, respeto las leyes legítimas y me he mostrado disponible al diálogo con nuestras autoridades locales, por si había otra forma de proceder en el respeto a los sentimientos de todos. Ciertamente, las cosas se podrían haber hecho de otra manera. Contemplar el signo de la Cruz arrojada en un vertedero y conocer la orden de su destrucción…

 

ENTRE SICOFANTES ANDA EL JUEGO. Rafael Dávila Álvarez

Que un policía, o dos, o más, también no policías, lo sepan todo de todos, está mal, muy mal. Para la sociedad en la que se ha(n) movido peor, y para quien(es) se lo ha(n) permitido será costoso dormir sin encomendarse al secreto de las comunicaciones, ese que existe solo para el que no las usa.

A mi me dieron el mejor de los consejos: «Ni ocultes, ni te ocultes». Es mejor. Se necesita una habilidad cuestionable para ver y oír dónde nadie ve ni oye más allá de la normalidad.

Siempre hay alguien que tira de la cuerda y cierra las mallas de una red, de la «divina red» (en Sunzi, El arte de la guerra). A la hora de vaciar la red hay que desechar a los sicofantes. Hoy es difícil pescar porque el mar muda a mal y está lleno de ellos. «Los hay cuyo único deseo es aprovecharse de los periodos turbulentos para ampliar su poder personal. Los hay de doble faz, inconstantes y pérfidos, que siempre esperan ver de dónde sopla el viento» (Sunzi). Todos conocemos a alguno. Incluso se visten de honorables y nunca pueden ya a abandonar su estatus de dignidad y poder. Hasta alguno le (se) cree relevante; de los más.

El daño hecho es el de la duda. De todo(s). Con la cantidad de dudas que albergamos y ahora se enrosca como honorable(s), guardián(es) de la caja de los secretos. Habrá que buscar nuevas palabras para calificar dado que el adjetivo se convierte en nombre y se hace común y propio.

Sunzi dedica su último capítulo del Arte de la Guerra a la utilización de los agentes secretos. Siempre me intrigó el tema y hasta yo mismo los he sufrido. Me enteré ya tarde. Lo desvelaré algún día, dónde y cómo fue su fracaso.

Recuerdo la división que de los agentes hace el maestro de los Reinos Combatientes. Hay unos muy especiales: los agentes liquidables.

«Chan Yu: Reinando nuestra dinastía, el jefe de estado mayor T´sao perdonó un día la vida a un condenado, le hizo tragar una bolita de cera y lo envió a los Tanguts. A su llegada, el falso monje fue apresado. Habló a sus captores de la bolita de cera, que al poco tiempo expulsó entre sus excrementos. Abierta la bolita los Tanguts leyeron una carta dirigida por el jefe de estado mayor T´sao a su director de planificación estratégica. El jefe de los bárbaros fuera de sí, mandó ejecutar a dicho ministro y al espía. Este es el procedimiento. Pero los agentes liquidables se pueden emplear de otras formas. En ocasiones envío emisarios al enemigo para formar la paz y, a continuación, ataco».

De lo que se deduce que, además de no fiarte ni de tu sombra, hay que vigilar los excrementos, que suele ser el lugar donde mejor se guardan los secretos. A pesar de la honorable vestimenta todos acaban sentados en el mismo sitio.

Alguien se metió el dedo pulgar en la boca (*) equivocadamente (?) y, entonces, Caperucita se encontró con el lobo, que era un agente flotante, inteligente, dotado, prudente y capaz de abrirse camino… entre excrementos. ¿Es que los hay? Por el olor los descubriréis.

Colorín colorado que nos enseña Chang Yu.

(*)Los sicofantes (acusadores) en la antigua Grecia se metían el dedo pulgar en la boca para señalar al culpable.

Rafael Dávila Álvarez.

Blog: generaldavila.com

20 enero 2021