DON PIJOTE Y SANCHO CHANCLAS Rafael Dávila Álvarez

Don Pijote no era rico, pero al menos alto, hidalgo de cuna, tanto que casi no cabía en sí. Sancho, que luego surgió lo de Chanclas, no era pobre, pero al menos de poca comida desde su nacimiento. Eso les hacía, siendo iguales, distintos, como el caballo y el burro, de cuadra y pesebre. Distintos por dentro, esa diferencia que se nota en cosas, no todas, ya que la gordura o la finura no distinguen ni siempre significan, ni dignifica comer más o menos, ni de más o de menos. Quizá sea cuestión de comer mejor o peor.

Sancho Chanclas quería mandar porque le había oído a D. Pijote «que es bueno mandar, aunque sea a un hato de ganado». Así él llegó al paraíso donde la luz y la gasolina eran gratis, y te seguía una cohorte de pelotas sin futuro. Todo era divino, pero aburrido porque ocurre que la luz nunca encontró a la oscuridad ni el agua al alcohol; el día nunca recibió en sus salones a la noche y la caverna no escuchó los gritos de la taberna. No había redes porque los peces y las aves no conocían más allá de su momento y nunca sabían si era ayer o mañana, solo entonces.

Un día de esos de ensoñación, el Sol amenazante y la noche como siempre, Sancho Chanclas tuvo una iluminación y llegó a decir: «Lo elegíaco, lo ceremonial, no rigen para los inmortales» lo que a don Pijote hizo sudar por tener que entregarse al pensamiento. Uno llevaba ese día un lacoste, el del cocodrilo, y el otro una camiseta blanca de tirantes y entre sí había envidia por querer ser y usar lo contrario.

Cambió el mundo en esos arrebatos de temporada, por el cambio climático, y llegaron olas desconocidas y murieron los dinosaurios —otros aparecieron— y Madrid hubo que ocuparla por la Moncloa y Guadalajara; en el Jarama no había puentes para cruzarlo y fue un lugar de veraneo a la italiana. Ese Madrid que nunca está en lucha, pero contra él todos.

A D. Pijote le gustaba repetir «y, y…», que no dejaba de añadir «y», porque así tomaba aire, que no tenía más oxígeno que el de un cerebro necrosado de tomar tanto el sol en las alturas, más de los tres mil metros de altitud, y con la bacinilla puesta que no le cubría apenas. Además como saltaba para encestar subía aún más.  Sancho era distinto, siendo el mismo, porque era bajito y se cubría con sombrero de paja que compartía con su burro, que no subía más de cien metros, con lo que nunca pudo llegar a nada. Además Chanclas se ponía muy nervioso porque él andaba despacio y Pijote hablaba sin hablar porque hablaba para él y se escuchaba él. Así que no había manera de subir ni bajar que solo subía Pijote; y Sancho nada. Nada, de nada se enteraba. Nada decía una y otra vez. Otra vez nada; repetía.

Como D. Pijote era de familia de siempre, muy amplia y mundial, de partido con muchos hijos repartidos por los mundos, por las rusias y las alemanias, las de agosto del día 23 de 1939 de no agresión, decía, a Sancho —que este nunca escuchaba más de un minuto seguido, y hacía bien—, que él castigaba con obras no con palabras, pues no era suficiente al desdichado la pena del suplicio y había que añadir las malas razones. Perdonar nunca y siempre escribir, los que saben, la historia, para que sea tan alta como nuestras miras, porque el patio de nuestra casa no es particular y cuando llueve no se moja como los demás. Para eso hay que estar siempre en vigilancia y que nadie se cuele, que enseguida se nota porque huele a los ajos que come, y a cebolla, con ribera del Duero; también a solomillos veganos. La morcilla ya dijo D. Ángel que se repite; como la guerra.

La justicia del Pijote era él, aguantarle a él, su altura (de miras) y cambiarle el colchón porque le olían los pieses cuando jugaba al baloncesto.

Tenía un espejito en un lugar escondido y oculto llamado Moncloa, con un bosque repleto de lobos y manadas de hienas, y todas las mañanas consultaba con el espejito, pero Chanclas desde que supo que se llamaba así, que fue de siempre, le decía que Gilgamesh también buscó la inmortalidad y nada. Que le habían hablado de un tal Borges que tampoco, y que a Sócrates no le gustaba preguntar a otros, sino que se preguntaba y respondía él solo. Así que Pijote no escuchaba. Solo miraba al espejo. «Existe un rio cuyas aguas dan la inmortalidad; en alguna región habrá otro río cuyas aguas la borren», dijo un día Sancho, que lo traía escrito de un amigo que se lo regaló. Pijote dijo: Eso no va con nosotros, somos el río primero, somos socios, y una cuerda nos une a unos y a otros hasta el fin que para nosotros nunca será.

Chanclas estuvo a punto de apuntarse a ese grupo o partido, que no sabía que era eterno, pero pensó en su burro que no era caballo, y decidió echar los papeles para notaría o fiscalía, así podría vivir eternamente mientras aprobaba que sería nunca jamás. Le esperaba el ejecutivo que sonaba muy bien, aunque mejor sonoridad tenía el judicial para presumir en su pueblo ante el juez de paz que se las traía tiesas con él.

Esto que les cuento sucedió con Homero, que fue una odisea que vino después de una Ilíada o liada, que no se sabe muy bien la que se armó allí en Troya por una mujer que debía ser muy guapa ¿o fueron varias?

Que mejor dejarlo porque las flechas volaban y hasta el Escamandro un día se salió de su sitio y aquello aún se recuerda. Ulises era muy listo y relata lo de don Pijote, pero el que más aprendió fue Calzas ya que fue inmortal, del que uno se acuerda. Don Pijote murió de un ataque de pijo cuando alcanzó el palacio y se lo encontró lleno de esos lobos, hienas y cuervos y empezó a subir la luz, y el gas, y el agua, y el vino, y la gasolina, y las hamburguesas de tréboles y sobre todo cuando a una manifestación de vacas que querían ser comidas le sucedíó otra de toros que querían embestir; y se dejó.

Todo fue y nada quedó; excepto Sancho Chanclas que sigue cada mañana madrugadora en un tren que nunca llega, y será eterno porque ni sabe de dónde viene ni a donde va. Se pregunta, ¿y qué más da si cuando llegue ya se habrá acabado todo y tendré que empezar de nuevo?

Pijote hace tiempo que dejó de interesar porque no sabe otra cosa que mirarse al espejo y creer que él son todos; y a todos, nadie se lo ha explicado, lo que les importa es lo del tren, que llegue pronto y la espera sea entretenida mientras lee eso de Homero, o de Diógenes.

Desnudos vinieron los dos, uno se prendó del mundo y el otro lo aborreció. Los dos querían ser inmortales, pero el tren, dicen de la vida, se los llevará a los dos.

Ninguno dijo nada para la posteridad ni nada buscaba Chanclas dejar en el monumento que se alza a la vulgaridad que está lleno y esparcido por las calles y museos.

¡Vaya usted a saber! ¡Velay!, y no me hagan mucho caso. Es el final de agosto y ya se sabe lo que viene después.

Rafael Dávila Álvarez

31 de agosto 2021

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UN BANDERÍN DE LA LEGIÓN PARA DON JUAN. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Torcuato Luca de Tena en un libro titulado Franco, sí, pero nos dejó escrito este bello relato legionario.

La 16 Compañía perteneciente a la IV Bandera es una de las unidades de la Legión que más bajas ha tenido en combate; dado el número de muertos y heridos durante la Guerra Civil, bien puede decirse que todos sus efectivos fueron repuestos más de una vez. El número de bajas entre mandos y legionarios, comparado con los efectivos normales de una Compañía, supuso el 500 por ciento de bajas.

10 oficiales, 5 suboficiales y 106 legionarios muertos.

21 oficiales, 13 suboficiales y 485 legionarios heridos.

Sin detenerme en las acciones de combate de la Compañía, que pueden leerlas en los anexos, les relataré el destino final de su glorioso Banderín que, aunque contado por Luca de Tena, es desconocido incluso en el ámbito militar; quizá ocultada por esos complejos que nos distinguen.

Finalizada la Guerra Civil, los oficiales de la 16 Compañía, Capitán Victoriano Isasi, Teniente Jesús González del Yerro, Tenientes Provisionales Manuel Cortázar, Juan Manuel García Vinuesa, Francisco de Gomis, José Quintana y Antonio Rodríguez Carvajal, envían una carta al Conde de Barcelona remitiéndole como ofrenda el Banderín de la 16 Compañía de la IV Bandera de la Legión. Pensaron estos oficiales que era el más digno destinatario por ser Don Juan “encarnación de la Patria y del Ejército”.

El encabezamiento de la carta es muy significativo: “A SM. El Rey D. Juan III”.

En una primera parte de la misiva, sintetizan, con la precisión del lenguaje castrense, los hechos de armas de la Compañía, citan las acciones heroicas, sus héroes y las Laureadas concedidas. La segunda parte de la carta es una emotiva dedicatoria en la que al ofrecer el Banderín, símbolo que guarda todo el sentir de la 16 Compañía, pretenden quede  inmortalizado en la “Continuidad y el Orden que la Monarquía le asegura”.

Respondió Don Juan con palabras de Rey, de un profundo amor a España, desde la lejanía.

“Vuestro desgarrado banderín manchado de sangre ocupará en mi casa un puesto destacado de veneración y de respeto. Ante él, como ante un último capítulo de su historia, yo pediré a Dios cada día que me haga digno de esta España rescatada con tanto dolor.

Afectuosamente os saluda.

JUAN”

Hablé con el General González del Yerro de esta historia en el Escorial. Celebrábamos el bicentenario de la Orden de San Fernando a la que pertenecía por ser Medalla Militar Individual. Al terminar la conversación los dos nos preguntamos donde estaría aquel Banderín. Coincidimos en que debería regresar a la Legión; al haber ya cumplido su misión, aquél era su lugar. Pero no sabemos donde está.

También estábamos de acuerdo en que jamás debe perderse el recuerdo de  gestos como éste, llenos de simbolismo. Pero nuestra historia está llena de recelos, con lo que se destruye más que se construye; ocurre también con la historia militar.

Nuestros museos son revisados constantemente para evitar que la exhibición de una bandera capturada al enemigo pueda traer un conflicto o que la frase de un gran genio de la guerra pueda herir la sensibilidad de algún icono del pacifismo. Todavía recuerdo aquél malintencionado intento de modificar los artículos del Credo de la Legión y lo absurdo de un ministro de defensa modificando la letra que se recita en el homenaje a los caídos.

Siempre andamos con la inconformidad a cuestas, con las sospechas, dispuestos a renunciar al rigor de la historia. Preferimos repetir una mentira mil veces hasta convertirla en verdad; nos resistimos a la incuestionable rigurosidad de la historia cuando esta no es nuestro gusto.

Hasta los museos militares muestran la historia casi de puntillas y en algunos casos mirando hacia otro lado. Ya no suelo frecuentarlos, excepto algunos muy específicos, casi escondidos, de alguna unidad que guarda con celo sus tesoros de guerra.

descargaHoy hablo en voz alta contando la historia del Banderín de la 16 Compañía de la IV Bandera de la Legión. Sus acciones, y esta última de su glorioso Banderín al que dirigieron su vista tantos legionarios antes de morir, quedarán inmortalizadas siempre que difundamos su historia. Aquél desgarrado Banderín, que a pesar del elevado número de bajas jamás mordió el polvo ni cedió en ningún combate, sigue en pie dando ejemplo de valor y heroísmo. El oficial que al terminar la guerra era depositario del mismo era el Teniente González del Yerro, oficial más antiguo de la Compañía, y el más cualificado de los que sobrevivieron , por tener la Medalla Militar Individual. La sangre derramada por la grandeza de la Patria acredita el honor para ser guardadores de las enseñas de combate.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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27 agosto 2021

SI VIS PACEM PARA BELLVM. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Escalera del Cañón. Academia General Militar. Zaragoza

¿Sigue inscrito en la escalera del cañón de la Academia General Militar? ¿Ha sido víctima de las bondades de aquel ministro —de Defensa de España— que decía «morir antes de matar», y ¡se lo decía a los soldados!

Voluntad de vencer: Es la única forma de ganar.

Nada nuevo para un soldado ya que es un principio fundamental del Arte de la Guerra que ni siquiera es necesario dejarlo escrito. Un acuerdo intelectual, la exaltación de cuantos valores morales animan y conducen al logro de la victoria, la fe en el triunfo.

El Arte de la Guerra se aplica cada día en la las empresas y negocios, en cada ocasión y en cada momento, con la selección de sus hombres y la adecuada instrucción y perfeccionamiento de sus intereses y valores. Para vencer: voluntad de vencer.

Es el principio y el primer pilar para la victoria. Parece una perogrullada, pero también lo es que la razón de ser de los ejércitos es la defensa militar, el combate, la guerra. Hay ocasiones en las que la perogrullada se convierte en paradoja. Por ejemplo cuando dejas de creer en lo que haces, cuando el enunciado se convierte en simple propuesta sujeta al turno cambiante de grupos o partidos, cuando no te reconoces y pones en duda tus principios o los escondes con meliflua actitud.

Hace un tiempo, estaba yo aún en activo, el Jefe del Estado Mayor del Ejército nos decía que estaban muy equivocados —me sentí aludido— quienes pensaban que el Ejército estaba para la guerra, que ahora la sociedad demandaba otra cosa. Me sentí consternado porque empecé a ver que era una tendencia, un dictado quizá no casual. Acabar con la voluntad de vencer.

Eran tiempos en los que parecía reeditarse aquel periódico Pero Grullo que dirigía El Bachiller Zapatilla en el siglo XIX, ¿o era en el siglo XXI?

Valor, virtud que engalana a la voluntad de vencer. Las acciones heroicas llevadas a cabo por nuestros soldados fueron ocultadas o minimizadas.

Dar la vida, si necesario fuera, pero hablar de muertos o heridos era tabú en un ministerio de defensa donde su temporero ocupante se adornaba para la galería con total desfachatez: morir antes que matar. Cualquier cosa antes de hablar de vocación militar, de épica y de riesgo.

De Nación, nada. Discutida y discutible.

No; no se nos olvida cuando los que aquello sembraron sacan pecho, engalanan sus vitrinas y llenan con sus libros los anaqueles… y los bolsillos.

España retirada, servir a España una agresión al buen gusto, morir por España… «Espero que en pocas semanas se acabe la vergonzosa inscripción que era y es aún una agresión al paisaje, al buen gusto y la libertad». Se acabó. Se borró del paisaje, « A España servir hasta morir». Nunca del corazón ni de la memoria. No podían con la voluntad de vencer.

Toda una época en la que la actividad ministerial se centraba en aparecer como ONG, con sus soldados bomberos o deportistas de aventura. Donde los héroes dejaron de existir y se regateaban condecoraciones. Una enfermedad contagiosa que infectó a los propios soldados en sus puestos más altos.

¿Pasó la enfermedad? Simplemente distintos intereses.

¿Voluntad de vencer? El soldado nunca la perdió.

Cuando los signos anunciaban una recuperación avistamos un negro horizonte de incertidumbre en el que la voluntad de vencer inclinará la balanza a uno u otro lado. Que cada uno se lo aplique y lo entienda como quiera. Será su derrota o su victoria.

Un infante es un conjunto de capacidades medias. Pero me atrevo a decirles que la tibieza no va ser en el futuro buena consejera. «Entre soldados solo miramos al que más avanza». Lo dijo un infante español: Cristóbal Mondragón.

«Para ganar hay que tener voluntad de vencer».

Los principios del Arte de la Guerra eran (?), la Voluntad de Vencer, la Libertad de Acción y la Capacidad de Ejecución. Desatender cualquiera de ellos puede conducir al fracaso. No son viejos postulados.

A veces, por la actitud y los hechos, me da la impresión de que algunos quieren perder, conducirnos al fracaso. Cada paso que avanzan dos retroceden. Faltos de voluntad ni convencen ni vencen.

La voluntad de vencer no es doctrina pasada, es el futuro. Y no solo en la milicia. Es la clave para no quedarnos anclados en el pasado… ¡que vuelve!

Una mañana de otoño
llegaron los ‘nuevos’ a la General
y toda la ‘alferecía’ con mucha alegría
se puso a cantar:
¡No subirán… subirán la escalera…
aunque Juren Bandera…
¡¡¡los novatos de la General!!!
«¡No hay, no hay, no hay…!»

¿Hay?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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20 agosto 2021

PRESENTACIÓN LIBRO EN LA CORUÑA. Rafael Dávila Álvarez

El 23 de agosto, en La Coruña, será la presentación de mi libro La Guerra Civil en el Norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. En el Sporting Club Casino y correrá a cargo del Excmo. Sr. D. Francisco Vázquez que fue Alcalde de La Coruña  y Embajador de España ante la Santa Sede a quien muestro desde aquí mi profundo agradecimiento por su gentileza.

Para este libro y su autor es un honor que quedará enmarcado entre sus páginas como un sello que marca el fin para lo que fue escrito: mirar nuestra historia con humildad y entendimiento; aprender, perdonar y comprender.

Contamos con la ayuda de La Esfera de los libros, de la Librería Arenas de la Coruña y del Sporting Club Casino y su presidente a quienes agradecemos su apoyo.

Les espero con muchas ganas de volver a esa bendita tierra que me deparó una vida en feliz compañía.

¡Gracias!

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17 agosto 2021

LA DERROTA: KABUL CAPITAL DEL MUNDO General de División Rafael Dávila Álvarez

Hace más de cincuenta años Walter Krause escribió al dar las doce en Cabul, un viaje por las encrucijadas del Asia Central. Detenerse un momento para entender más allá es buena virtud. Dice que Kabul es, antes que nada, tiempo. ‹‹la prisa –dice un proverbio asiático- fue inventada por el diablo››. En Afganistán se les paró el tiempo a los ingleses. Por tres veces. No solo a ellos, pero ellos dejaron un cañón, botín de guerra que marca la hora de aquel mundo. Al mediodía, sin faltar uno solo, asciende desde la Puerta del León una humareda a la que le sigue un fuerte trueno que despierta de su letargo a la ciudad. Se conoce como el top-i-shast o disparo del mediodía. Es el nombre del tiempo cabulí. Distinto al del resto del mundo. Nos lo cuenta Walter Krause. No ha variado un ápice la moraleja de la historia. A diario el gran mullah se sienta delante de un reloj de arena esperando que la sombra se acerque a las doce. Es el momento en el que levanta la mano y la deja caer rápidamente. Un mullah subalterno empieza a dar vueltas a la manivela de un viejo teléfono de hilos por donde emite su señal hasta la montaña Puerta del León. Allí un funcionario descuelga el teléfono y transmite el aviso a dos soldados que con la mecha encendida en la mano dan fuego al fogón de uno de los dos obuses. Si hay suerte el disparo se produce, aunque es frecuente tener que recurrir al segundo de los obuses. Cuando el cañón dispara ‹‹son las doce en punto››. Y ese es el que vale y no otro.

Si el cañón no funciona o llueve y el reloj de sol no funciona, la torre del reloj es una buena referencia. Y en último caso el mullah contaba con relojes magníficos de la época victoriana con la hora correspondiente de Greenwich. Es otro tiempo el que allí cuenta.

Los cañones son fruto de la captura a los ingleses en la batalla de Maiwand (1880). En Afganistán los relojes dan las horas de otra manera. A veces incluso se paran y empiezan a correr hacia atrás.

Es necesario que empecemos a entender estas cosas y otras muchas para que comprendamos por qué la muerte se extiende por todos los rincones y en tiempos distintos.

No sé si convendría retirarse a los cuarteles de invierno y meditar. La cruda realidad se impone y lo importante es acabar con el terror que nos acompaña. En Kabul o en Londres.

Allí manda alguien que no existe, sin redes, sin organización. No se conocen entre ellos, no asisten a reuniones, no forman grupos. ¿Sabe, quién debe saberlo, a qué y a quienes nos enfrentamos? Empezamos a tener la sensación de que nos han robado el cañón y la hora; el tiempo lo marcan ellos. Desde un viejo reloj de arena; o si llueve y les ocultamos el sol tiran de un buen rolex, pero la hora la marcan ellos. Nos han robado algo más que el tiempo.

Sin duda hay que reducir la tolerancia de la sociedad con el extremismo, endurecer y endurecerse ante el riesgo. En Kabul o en Londres.

‹‹Extiende el cojín de la paciencia sobre la alfombra de la esperanza››, dicen los afganos. Pero esa tranquilidad se gana cuando no cierras los ojos a lo que te rodea y eres valiente.

También dicen que la mansedumbre hay veces que no es una virtud sino un defecto.

Estamos cometiendo un gran error que nos lleva a ser esclavos del miedo. Empezando por los gobiernos tibios y cobardones.

No hemos entendido nada y la invasión ahora se invierte —lleva tiempo, el que para ellos no existe— y tarde o temprano lo viviremos con nefastas consecuencias. Internacionalmente no hay política internacional y esa es la causa de muchos de nuestros males que suelen acabar en sangre, sudor y lágrimas. Pronto nos llegará el sunami.

La conquista de Kabul es la de París, Londres o Berlín. Incluso la de Washington con Capitolio incluido.

Abandonar la posición tiene consecuencias. Has abandonado a tus hombres y no has cumplido con tu deber.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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17 agosto 2021

15 AGOSTO DE 1936 LA BANDERA DE ESPAÑA EN LA GUERRA CIVIL (De mi libro La guerra civil en España. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto)

Hubo un tiempo en que colgábamos nuestra bandera en los balcones…

Durante la guerra civil hubo un ligero retraso en disponer del uso oficial de la bandera roja y gualda porque el sentimiento republicano había calado en mucha gente, también entre el generalato que quería combatir los crímenes y el desorden, pero no consideraban a la República como el enemigo.

El general Luis Redondo en su libro El Requeté cuenta que el primer contacto de Manuel Fal Conde y Mola, representante de los Tradicionalistas, se realizó el 11 de junio a través de José Luis Zamanillo, y este entregó al general en su nombre una nota con una serie de puntos para el acuerdo de participación en la sublevación. Al final de la nota decía: «Se da por supuesto que el movimiento será con la bandera bicolor».

Era algo muy arraigado y casi cuestión indiscutible para que los carlistas se unieran al movimiento. En conversación de Franco con Don Juan en diciembre de 1954 dice Franco: «El general Sanjurjo perdió el 10 de agosto de 1932 porque, a la ligera, creyó que la opinión pública republicana reclamaba entonces lo que tardó cuatro años todavía en reclamar. En 1932, y hasta 1935, había mucha gente que todavía creía viable la República. Y por eso, todavía en julio de 1936, tuvimos que hacer el paseíllo con la bandera del himno de Riego, menos en Pamplona» (Pedro Sainz Rodríguez. Un reinado en la sombra, pág. 230. Planeta, colección Espejo de España).

Sanjurjo escribe a Mola el 9 de julio: «Mi parecer sobre la bandera es que debería por de pronto solucionarse, dejando que los tradicionalistas usen la antigua, o sea la española, y que aquellos Cuerpos a los que hayan de incorporarse fuerzas de esta Comunión no lleven ninguna. Esto de la bandera, como usted comprenderá, es cosa sentimental y simbólica, debido a que con ella dimos muchos nuestra sangre, y envuelta en ella fue enterrado lo más florido de nuestro Ejército, y se dio el caso de que nuestra guerra civil entre tradicionalistas y liberales unos y otros llevaron la misma enseña. En cambio, la tricolor preside el desastre que está atravesando España. Por eso me parece bien lo que me dicen de que usted ha prometido que el primer acto de Gobierno será la sustitución de la misma» (Antonio Lizarza Memorias de la conspiración, citado en el Requeté de Luis Redondo y Juan de Zavala).

Por fin la Junta de Defensa restableció la Bandera de España, la bicolor, rojo y gualda, por Decreto nº 77 de 29 de agosto:

«El movimiento salvador de España, iniciado por el Ejército y secundado entusiásticamente por el pueblo, fundidos en el fervoroso anhelo de reanudar su gloriosa historia, ha sido presidido espontánea y unánimemente por el restablecimiento de la tradicional bandera bicolor. Rojo y gualda.

Solo bastardos, cuando no criminales propósitos de destruir el sentimiento patriótico en su raíz pueden convertir en materia de partidismo político lo que, por ser símbolo egregio de la Nación, está por encima de parcialidades y accidentes.

Esa gloriosa enseña ha presidido las gestas inmortales de las sucesivas generaciones; ha ondeado los días de ventura y adversidad patrias, y es la que ha servido de sudario a los restos de patriotas insignes que, por los servicios prestados a su país, merecieron tal honor.

Bajo sus pliegues gloriosos se ha producido, ahora, esta vibración patriótica jamás superada y al recoger este clamoroso anhelo popular y restablecer oficialmente la bandera bicolor como pabellón de España, la Junta de Defensa Nacional no hace sino dar estado oficial a lo que de hecho existe ya en todo el territorio liberado».

Antes de publicarse el Decreto y con autorización de la Junta de Defensa el 15 de agosto se realizó el cambio de bandera en el Ayuntamiento de Sevilla. El general Franco cedió al general Queipo de Llano la retirada de la tricolor y él izó la bicolor. Hablaron Queipo de Llano, Millán Astray y Franco ante una multitud que abarrotaba la plaza de San Fernando después de haber asistido a la procesión de la Virgen de los Reyes.

Dijo Franco: « ¡Sevillanos¡ Ya tenéis aquí la gloriosa bandera española; ya es vuestra; el heroico general Queipo de Llano la ha inaugurado en esta fiesta solemne y en forma oficial. Esta bandera roja y gualda es la que está en el corazón de la inmensa mayoría de los españoles. Él os ha explicado el origen de la bandera y os ha repetido como nuestros heroicos soldados se batieron y supieron morir en defensa de la Patria, a la sombra de la bandera roja y gualda».

Poco tiempo después, el 13 de septiembre, se regulaba cuanto hacía relación a las dimensiones oficiales de la Bandera de España, sus honores y juramento de fidelidad.

TOQUE DE RETRETA

Un día no muy lejano escribía:

En el recuento hay días que falta alguien. Se reza y se llora, pero no habrá novedad mientras el deber y el honor no mueran. Lágrimas de soldado, secas y duras como perlas milenarias, invisibles, rostros que, a pesar de todo, transmiten sosiego y paz. El servicio de noche ya se prepara. Centinelas de la noche, sombras del servicio, que aseguran una aurora de paz.

La Bandera se ha recogido. En la noche no se ve la Enseña, pero no descansa, no se esconde, cubre el silencio con su manto de protección esperando izarse de nuevo. Otro día y siempre, como horizonte permanente del soldado que la ha besado al jurar que siempre estará en lo alto.

Nuestra Bandera ha sido arriada del territorio nacional y su brillo ha sido eclipsado con la infamia del consentimiento de todos, sin que nadie haga nada, sin cumplir ni hacer cumplir la ley. Deberíamos sonrojarnos, todos. De seguir así perderemos el honor y tendremos que dejar de decir: ¡Sin novedad!

Hemos perdido el honor. No es retórica. Es lo que veo.

La Bandera de España no se iza en todo el territorio nacional. En Cataluña y en muchos rincones del País Vasco se ha arriado la Bandera de España. Incluso se la ofende a diario. Nadie hace nada, no pasa nada.

No lo olvidemos. Ese es el parte, la novedad más importante que hoy y siempre comunicaremos al mando.

Mañana será otro día…, pero todo seguirá igual.

Sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007:

La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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15 agosto 2021

 

MESSI LLORA, LLORA Y LLORA… POR DINERO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Dejar de escribir es tentador. Quiero decir que a todo se acostumbra el cuerpo (y el alma); tentado estaba de hacerlo. Si no lo hago es porque sé que hay unos cuantos que me señalan y se indignan porque este humilde general retirado diga lo que le venga en gana. Eso me motiva; que para silenciarme ya me valgo solo, cuándo, y dónde me dé la gana. Con mis seguidores me basta y con sus comentarios, fe de que España no está sola. Este blog no está en la Liga de Campeones, pero doy también fe de no estar solos.

Hablando de fútbol y en pleno verano no sé si las lágrimas de Messi les habrán servido de refresco. Son una mueca heladora.

Saben el chiste. Se lo recordaré ya que ahora no hay mili. El coronel de un Regimiento pide que lleven a su presencia al soldado más valiente para una misión secreta y de mucho riesgo. Debe ejecutarla el soldado más valiente del mundo. Los que van llegando no superan la prueba que el coronel les ha puesto para sopesar su valentía:

-¡Soldado tíreme de la barba! ¡Es una orden!

Ninguno se atreve.

Al final llega un soldado bajito, con aspecto de poca fiereza, como si nadie fuese. Ante la orden de su coronel y dada su pequeña estatura, prácticamente se cuelga de la barba y al coronel el dolor le provoca que una lágrima corra por su mejilla. No se achantó el valiente y casi de puntillas sobre el rostro de su jefe se atrevió a espetarle:

-¡Y no me llores, no me llores!

Esto del fútbol es como lo vulgar, que es lo cotidiano. Un espectáculo que por encima de todo es un negocio; nada más.

Hubo una época en la que me gustaba el balompié. Ahora menos, aunque siempre me atrevo a entrar en las tácticas de los entrenadores que recuerdan a las batallas y sus maniobras de enfrentamiento. Un entrenador es como un buen general, es decir un buen capitán, un mando en definitiva que sepa aprovechar los recursos. En el fútbol, como en casi todo, el recurso es el dinero. En la guerra depende. No es cierto lo de Napoleón: dinero, dinero, dinero. Quizá el Emperador se adelantó a sus tiempos; ahora puede ser que eso del dinero sea para todo, hasta para predicar. Menos para la guerra donde a base de dinero se pierde la vida, unos por dinero, otros por algo que ya hasta tiene precio: el honor. A Napoleón, de la misma manera que le hicieron ganar batallas, le derrotaron pobres soldados que ni para eso tenían, ni para ser del oficio peor pagado y valorado del mundo: soldado. El honor es lo que tiene. Antes el dinero era eso, dinero; ahora es hasta un honor depositado. La cuenta corriente respalda todo.

A un pelotón de soldados le une todo menos la paga. A un pelotón de futbolistas lo que más les separa es la ficha y unirles no hay nada que lo haga. Cobran y es lo que más separa al darse cuenta de que hay alguien que pone precio a su vida.

¡Oiga a mi no me compra nadie! Claro que enseguida otro diría: yo soy soldado gratis. En España los hubo durante muchos años (soldados). Ya nadie se acuerda. Entonces esto era España y por ella nos la jugábamos gratis. Ahora puede que también, pero cada vez hay menos pelotones. Masa sí, toda la que quieran, a la que se unta o se pastorea con una vara que se nombra de muchas maneras. Todas se resumen en dinero.

Un buen pelotón no hay dinero que lo pague.

Nada ni nadie es algo más que un Club; son lo mismo: dinero, dinero, dinero. Tendrá que ser así.

Hasta ponerse en contra de ello cuesta dinero, con lo que dudo hasta de mí mismo. No sé si recuerdan aquello de Todo por la Patria. ¿Sigue en pie?  Esto no hay quien lo sostenga, por eso está a punto de caerse, por falta de dinero no creo que sea. ¿Qué será del honor y esas cosas llamadas intangibles?

Cuesta marcar goles si los de tu propio equipo no te pasan la pelota. Todo es cuestión de una pelota, o dos: ¡Goool! Si hay dudas entra el VAR que no sé muy bien si lo compone el Poder Judicial, el Ejecutivo o una impalpable mezcla de aquí y de allá.

Llorar es, entre otras cosas, «encarecer lástimas, adversidades o necesidades, especialmente cuando se hace inoportuna o interesadamente».

Este es el caso, inoportuno e innecesario. Dinero; no hay más; ni menos. No hay necesidad de lágrimas que se enjugan con una firma en una servilleta. Lo demás forma parte de este show en el que pretenden que seamos actores de última fila, de los que entran por el vomitorio.

Al cine o al teatro se debe ir llorado de casa. Con mascarilla y sin salirse de la fila. El orden en la cola lo impone el contrato y las lágrimas se reproducen de la misma manera: por contrato.

Llorar por dinero cuando uno se jarta de eurotitis causa pudor e indigna. Claro que a todo se acostumbra el cuerpo; y el alma.

Ahora, como se nos escapa de las manos (entra por los piés), al honor y la honra le han puesto nombre: la fuerza de los valores. ¿Intangibles como ahora les llaman? Con eso no te fichan. Así que al menos no llores.

Valor el del dinero.

¡Ay España!: «No hay en el mundo dinero para comprar los quereres. El cariño verdadero ni se compra ni se vende». ¡Ah, que es una copla!

Hoy les he querido refrescar con uno de sus ejemplos. Deportivo, claro.

¡Goool de Messi! ¡Que valor!

¡Y no me llores, no me llores!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

9 agosto 2021

LAS MILICIAS UNIVERSITARIAS (General de División Rafael Dávila Álvarez)

Hace algunos años que, en la Hermandad Nacional de la Legión, presentaba el libro del escritor y académico Jesús López Medel La milicia universitaria. Alféreces para la paz, obra imprescindible para poder hablar desde una perspectiva entrañable e histórica de este fenómeno de las milicias universitarias tan desconocido como trascendente para la historia de nuestros ejércitos y de España.
Hemos escrito sobre el servicio militar obligatorio, la famosa mili, que en ocasiones echamos de menos, y parece justo que de la misma manera recordemos la valiosa y fructífera relación que, durante muchos años, tuvo la sociedad universitaria con sus ejércitos.
El injusto silencio, siempre reprobable, sobre este capítulo de nuestra reciente historia es difícil de entender (piensa mal y acertarás). Algunos, muy pocos, han sido muy cautos, por decirlo amablemente, y han querido esconder su pasado. Durante cerca de seis décadas cerca de trecientos mil estudiantes pasaron por las filas de la Milicia Universitaria. Muchos de ellos dieron su vida, en el diario servicio o en combate, al frente de sus hombres, con sabiduría y ejemplar actitud, heroica en muchas ocasiones. ¿Podemos olvidarlo? No debemos. No solo por justo agradecimiento patrio sino para, con visión de futuro, recoger esos valores castrenses que ellos supieron transmitir más allá del ámbito militar como el amor a España, el valor y el honor, responsabilidad, jerarquía, disciplina o lealtad y que al dejar la milicia han ejercido en su actividad profesional. Una obra que rebasa el ámbito de lo militar y de la que todos deberíamos sentirnos orgullosos. Las Milicias Universitaria deben ocupar, como señala don Jesús López Medel, un puesto destacado en los ejércitos y en la sociedad actual. No hablamos de historia militar sino de historia de la sociedad, de un fenómeno social con imprescindibles enseñanzas para lo que hoy se conoce como reservismo.
Desde la profesionalización de las Fuerzas Armadas mucho han cambiado las cosas, entre ellas la percepción que la sociedad civil tiene de sus ejércitos, cada vez más valorados. Como contrapunto, en mi opinión, los ciudadanos cada vez tienen una menor conciencia de defensa nacional -de Cultura de Defensa mejor no hablar- y algunos problemas afloran en el horizonte. El deseo de muchos españoles de servir a su Patria desde sus ejércitos no puede quedar limitado al actual reservismo que no ha cubierto las expectativas y deja sin resolver el mandato constitucional (artículo 30), por el que cualquier español tiene el deber y el derecho de defender a España. Con ello nuestra Constitución persigue ese anhelo histórico de incorporar a todos los españoles a la común defensa y seguridad. Por ahora es simplemente un enunciado.
Servicio militar, por tanto, suspendido y no suprimido como alguno erróneamente cree y que ya expliqué en mi artículo: ‹‹Abuelo ¿qué es la mili››, publicado hace tiempo.
Lo que ha aportado la Milicia Universitaria a las Fuerzas Armadas y a la sociedad ha sido mucho y bueno y sus frutos todavía los estamos recogiendo. Es una historia de aportación recíproca, intercambio de conocimientos y enriquecimiento mutuo, difícil de encontrar en otra relación. Un ejército profesional es muy caro y solo pueden permitírselo naciones muy ricas, o muy irresponsables. Aquí, como ya hemos explicado en otras ocasiones, se hizo precipitadamente y, aunque los resultados van siendo excelentes, la precipitación y posterior olvido de sus consecuencias nos deja en una situación que debería reconsiderarse, no para volver al anterior servicio militar sino para recuperar el gran aporte de conocimientos y afrontar el legítimo deseo de una parte de la sociedad, y no pequeña, que anhela formar parte de los ejércitos de España.
Quizá no hemos pensado en las enormes posibilidades de contar con profesionales de distintas materias y su utilidad en el campo de la Defensa. Deseo, lugar para ellos y materias hay en abundancia; faltan ideas y voluntad política. El actual reservismo es una de las muchas disposiciones que, para salir del paso y como consecuencia de la precipitación, introdujo el ministerio de defensa y que a nadie satisface.
El año 1942 se inicia la Milicia Universitaria (MU) en el Ejército de Tierra, Milicia Naval Universitaria (MNU) en la Armada y Milicia Aérea Universitaria (MAU) en el Ejército del Aire. También conocido como Instrucción Premilitar Superior (IPS), cambió su nombre por el de Instrucción Premilitar para la Formación de Oficiales y Suboficiales de Complemento (IMEC) en 1972 para posteriormente en 1991 denominarse SEFOCUMA hasta el año 2001 fecha de su desaparición. Nombres como Estrecho de Quinto (Tierz-Huesca), Seva (Vic-Barcelona),
Robledo (La Granja-Segovia), Los Castillejos (Reus-Tarragona), Santa Fe del Montseny (Gerona), Montejaque (Ronda-Málaga) o Las Navas (Zaragoza), todos campamentos universitarios, junto a las canciones como Margarita se llama mi amor… y tantas y tantas anécdotas, formaron parte del entorno universitario-militar de la sociedad española durante cerca de sesenta años. untitled
Sus componentes rindieron un servicio que la Patria agradece y nunca debe olvidar. Y dejaron su tributo como héroes y caídos, como soldados españoles, entre los mejores. El primer caído de la Milicia Universitaria fue el alférez Miguel de la Mano Ruiz, nacido en Bilbao y caído el 8 de octubre de 1944 con el Batallón de Cazadores de Legazpi 23 en la guerra contra el maquis en el sector Aróstegui-Erice. Al caer herido su capitán, lo rescata, tomó el mando de su unidad y herido por una granada en el vientre y pierna derecha, se evacuó él solo mientras enardecía a sus soldados. Moriría a los pocos días en Pamplona. Tuvo una calle en Uribarri que la intransigencia y el desconocimiento borró.
Francisco Rojas Navarrete formó parte de un Batallón Expedicionario a Sidi-Ifni. El 7 de diciembre de 1957 salió al frente de su Sección en protección de las tropas de ingenieros encargadas de la reparación de Tenin, adelantándose a la vanguardia de la Legión en misión de cobertura. Se entabló un duro combate en el que el alférez Rojas cayó herido mortalmente continuando alentando a sus tropas hasta su muerte. Se le concedió la Medalla Militar individual y fue promovido a teniente.
Allí dejaron sus vidas Antonio Sánchez Barranco (Ifni-1957), Santiago Cristos Astray (Ifni 1957) y Juan Serrano Leite (Ifni 1958).
En combate o en el servicio diario, profesionales de las armas como sus compañeros de carrera, universitarios y soldados, españoles que amaron a España y la sirvieron con todas sus consecuencias.
Santiago Arizón Munte, artillero. Leopoldo García del Campo, asesinado por ETA siendo Coronel de Intervención.
Moisés Pallarés Pollina, y Miguel Bascones Alonso (MAU), o Fernando Merino Guardia son nombres de oro de las milicias universitarias a los que hay que añadir el de los magistrados Rafael Martínez Emperador y Francisco Tomás y Valiente también asesinados por la alimaña etarra.
Los caballeros aspirantes Manuel Vaca González, José Serrano Montero, Evaristo Cabezas Sánchez y Sebastián Gallardo murieron en acto de servicio.
Ahora que los Centros Universitarios la Defensa se introduce en la Universidad, no estaría de más que la Universidad se acercara de la misma forma a la Defensa, a sus ejércitos, desde dentro y no desde la alejada visión teórica o retórica. Que no deben estar alejadas y menos separadas las armas y las letras, tan necesarias unas para las otras y las otras para las unas.
Un buen ejemplo fueron las Milicias Universitarias.
¡Qué pena que no exista algo parecido y que olvidemos lo que tan buenos frutos dio a España!
Con Fe y Voluntad
avanza hasta el fin
ni un solo paso atrás.
No admitas jamás
un imposible para ti.
No dejes que te venza
la inquietud,
pues todo se alcanza
cuando sabe combatir
con fe y con voluntad
la juventud. (Del himno del Campamento de Montseny)
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Mi admirado y querido Maestro Antonio Burgos escribió, hace exactamente 18 años, un artículo antológico y muy burguiano que les dejo como cierre de este recuerdo a las Milicias Universitarias: Alféreces de complemento en Montejaque.

GENERALES EN CUBA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Algo tendrá el agua cuando la bendicen, decía mi abuela como si supiese que los rumores insistentes terminan en la confirmación o en el ocultismo. En cualquier caso un rumor no es una noticia, sino un intento para ver por donde sale. Ahora veremos en lo que queda eso que dicen de los generales cubanos muertos. No tendrá largo recorrido porque generales no hay muchos; cubanos menos.

En la guerra los generales no suelen morir. Sus menesteres parecen otros. En la civil española solo murió uno, heroicamente, era almirante, el Comandante del buque Baleares.

En la paz, como todos, cuando llega su hora.

Ya se sabe: morir en el combate es el mayor honor; lo peor es vivir siendo un cobarde.

La cobardía, pero no olviden ustedes la traición. Cobardía y traición están hechas con los mismos ingredientes. Es toda una técnica comunista que bien encaja como el arte de la alevosía: a traición y sobre seguro.

Esto es Cuba ahora.

Algún español fue general del Ejército de la Revolución cubana. Incluso antes, aquí en España, fue capitán de la Legión, que eso si que es ser, y llevó a cabo en la civil un desembarco en Mallorca del que se reía Indalecio Prieto. Se fue a Cuba y murió siendo general con estrellas voladoras.

Nos cuentan que hay un virus que está matando a los generales en Cuba. Van seis.

Los mata para siempre y los remata la sospecha y el silencio.

En esto de la información uno se siente desamparado. Los hechos son los que son, pero las explicaciones nunca son, sino que parece. Sobre todo cuando el comunismo anda por medio. Esta cosa del comunismo no es el hombre del saco. Es. Una religión ante la que el mundo se arrodilla y los generales mueren en un porcentaje diseñado por los soldados del comunismo.

Da lo mismo Cuba que España. El comunismo es el mismo, aunque los métodos se ajustan a la geografía y a los tiempos. Son tan cansinos que siempre alcanzan su meta, como la estalactita acaba abrazando a la estalagmita.

Solo hay que darles tiempo, aunque aquí les damos tiempo y espacio. Dinero también.

Esto no es Cuba, pero cada vez se le parece más y ellos están en todas partes.

Lo de los generales ya se sabe. Es lo más común, frecuente, usual. Según leo en el Diccionario de la RAE.

Me quedo en Capitán, aunque sea de bandidos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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1 de julio 2021

UN HISTORIADOR LLAMADO ÁNGEL VIÑAS Rafael Dávila Álvarez

Debo ser agradecido. Un buen amigo me remite al blog del señor Viñas, don Ángel, historiador, para que lea los artículos que me dedica. Como publico todo bueno o malo que se habla sobre mi libro (La guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco…), debo también hacerlo para quien, ni bien ni mal, sino tibio lo hace (Apocalipsis 3:16). Por tanto doy las gracias a tan insigne doctor por haber dedicado tantas horas a mi humilde publicación; en algo estará interesado —o muy aburrido— para escribir cuatro entradas sobre él en su blog. Gracias señor Viñas por contribuir al éxito editorial. El próximo libro, espero que sea en breve, le resultará aún más atractivo, se lo adelanto para que vaya encargando su ejemplar.

Los hunos y los hotros solo quedan en la mente airada por el viento, ese que es de ninguna parte y, como nadie le abre sus puertas, agita la mar en calma. Calma, sosiego y lectura pausada.

Sintaxis es simple y llanamente hacerse entender en lo escrito y eso no está al alcance de todos, aunque el que escriba alardee de título académico.

Tengo que hacer un alto en el camino. Un respiro ante este aburrido vericueto en el que me he metido con un artículo de agradecimiento al insigne historiador Ángel Viñas. A pesar de ser justo y equitativo.

No sé que más decir; tampoco creo que sea conveniente. Gracias y poco más. Si algo quiere de mí, señor Viñas, estoy a su disposición, siempre dispuesto a aprender, eso sí, con sencillez, la literatura espesa y aburrida suele esconder incompletos conocimientos en afanes de protagonismo que no logran alcanzar mis capacidades.

Nada señor Viñas: gracias, y ya sabe que esta vez me ha ganado 4-1.

No se preocupe porque la guerra en el conjunto no ha terminado. La guerra es «el arte del no yo» (un sabio amigo): sabiduría, y eso hoy escasea en cierto mundillo académico (?). ¿Le suenan sus cañonazos? Pólvora mojada.

Fue Spinoza el que se adelantó a los tiempos; porque conocía el alma humana, es decir, la razón: «La paz no es la ausencia de la guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia». No ofrece la menor duda. Estamos en guerra y en ella alguno quiere ser protagonista por lo que lanza flechas creyéndose Apolo. De tanto tensar el arco, este se vuelve inservible.

Gracias señor Viñas.

Todo pudo ser, pero no fue, por mucho que nos empeñemos en que vuelva a ser. Nada se repite, excepto la morcilla y algún escritor. ¿Le suena Heráclito?

Pues nada, hoy va de Á(á)ngeles.

«Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten».

Eso quisiera(n). No será.

Por último: las guerras se hacen a tiros y las historias con documentos. El pasado es inamovible y no por mucho inventar o contar a medias se desplaza a uno u otro lado. Nos guste o no.

Pues con Heráclito termino: «La guerra es el padre y el señor de todas las cosas. Y a unos hace libres y a los otros siervos».

Por los siglos de los siglos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

30 julio 2021

ALGUNOS BULOS QUE CORRIERON EN LA GUERRA CIVIL Rafael Dávila Álvarez. La Guerra Civil en el Norte…

La lucha mediática es tan vieja como la propia guerra. La batalla de la información tiene su mejor aliado en la mentira, hoy llamada fake news.

Durante la guerra civil española la puesta en escena de números bulos lanzados y publicados en periódicos, revistas y emitidos por las emisoras de radio fue frecuente e incluso crucial en algunos casos.

La Junta de Defensa Nacional consciente de ello tuvo que hacer frente a esa propaganda y en ocasiones dada su gravedad por la confusión generada, hubo que salir al paso de las mismas.

Traemos a colación algunos de ellos, como las medidas políticas represivas y de terror que iban a tomarse en Madrid por las tropas nacionales ante su próxima liberación.

Este fue el desmentido oficial de la Junta:

«La JDN de España, desmiente de la manera más categórica la información recientemente publicada en algunos periódicos acerca del plan político a seguir, una vez ocupado Madrid.

Consciente de sus deberes, y penetrada de la suprema conveniencia nacional, a cuyo servicio se haya consagrada esta Junta concentra exclusivamente sus esfuerzos en librar a España de los horrores del Soviet y en asegurarla una vida civilizada, de justicia y de orden, exaltando los valores espirituales, suprimiendo la lucha de clases, mejorando la condición de los trabajadores y clases medias, poniendo por encima de todo interés el bien supremo de la patria.

Esta Junta previene a todos contra estas informaciones falsas, de oculto y turbio origen, encaminadas a hacer formar equivocada idea en el extranjero del verdadero carácter de este Movimiento Nacional ajeno a todo partidismo político y en el que coinciden todos los buenos españoles, que afirman ante el mundo su indestructible unión sagrada para librar a España y a la civilización de la tiranía roja de Moscú.

Tiempo habrá, en su día, de concretar programas y modos inspirados en los principios indicados, para dar cima a la reconquista política y social, y económica de España y para definir una política exterior, sobre bases de respeto mutuo y de sincera cooperación a la obra de la Paz».

Otro de los muchos bulos emitidos fue el del nombramiento del Cardenal Segura  como regente de España, cuya noticia desmintió la Junta de Defensa Nacional por nota de 9 de septiembre de 1936.

El más peligroso de los bulos fue el que se emitió sobre el desembarco de tropas alemanas en Marruecos.  El general Mola tuvo que salir al paso de aquella información y lo hizo con estas palabras el día 28 de enero de 1937 siendo ya Franco Jefe del Estado:

«Nosotros somos nacionalistas, así nos ha bautizado el mundo civilizado, y esto es uno de nuestros mayores orgullos. Somos nacionalistas porque es lo contrario de marxistas, o sea que se pone el sentimiento de la unidad nacional por encima de toda otra idea. Quienes rinden culto a esos postulados nada pueden hipotecar de su independencia, que constituye su más preciado patrimonio; y es este el más rotundo mentís que puede darse a las absurdas patrañas de los directivos de la España roja y de sus satélites. Ellos sí que son prisioneros de hordas internacionales, criminales y antipatriotas; ellos, que han malbaratado lo más grande que existe en un pueblo, la libertad e independencia, ya que ha hecho su aparición en las trincheras el odioso «knut» moscovita para azuzar con él a los combatientes rojos y escribir la miseria universal v el despotismo asiático. Nuestro nacionalismo nos impide vender el territorio nacional a nadie. Nuestro nacionalismo es el más formidable argumento que podemos oponer a la inquietud de otros pueblos, pues ni la España nacional ni el Caudillo tolerarán jamás que en nuestro suelo, ni en el de sus posesiones y protectorado, impere otra voluntad que la de los españoles ni otros intereses que los sublimes de la Patria. Acabad, pues, el equívoco y suspicacias y gástese el llamado Gobierno de Valencia o lo que sea, el oro saqueado de los Bancos en dar pan y carbón a nuestros desgraciados hermanos que están bajo su tiranía, en vez de repartirlo a manos llenas entre redacciones de rotativos extranjeros para campañas de difamación, como la reciente del desembarco de tropas alemanas en Marruecos. Ni Alemania ha perdido el juicio ni nosotros la vergüenza» (Diario Jaca española. 4 septiembre 1937).

Tuvieron enorme eco en la opinión de la España nacional y en Europa destacando aquellos párrafos: jamás la España nacional tolerará que en nuestro suelo, ni en el de sus posesiones y protectorado, impere otra voluntad que la de los españoles ni otros intereses que los sublimes de la Patria. Ni Alemania ha perdido el juicio ni nosotros la vergüenza.

Todo esto se conjugó para contrarrestar la campaña de descrédito de la Junta a través de la prensa y octavillas repartidas entre las tropas y la población civil. He aquí alguno de los ejemplos.

«SOLDADOS NAVARROS

La circunstancia de tener que unirme al general Franco, que ya ha entrado victorioso en Badajoz, después de dominar toda Andalucía, me impide visitaros personalmente para felicitaros por vuestro heroísmo.

Dominamos en casi toda España, los muertos cogidos al enemigo se cuentan por centenares, el material de guerra, por millares de toneladas.

¡Somos los dueños de España y dentro de este mismo mes nos oiréis hablar desde la radio de Madrid!

Contamos ya con todo el Ejército de África en España y con una aviación potente que domina a la del enemigo, pero es preciso que vosotros pongáis a contribución vuestro esfuerzo y vuestro patriotismo para derrotar definitivamente a un enemigo que, en estos momentos no cuenta más que con una artillería mediocre y con un miedo insuperable.

Tengo la evidencia de que seguiréis siendo el alma de esta cruzada contra la barbarie.

¡A Irún! ¡A Fuenterrabía! ¡A San Sebastián! ¡Hay que ir inmediatamente!

¡Viva España!

Vuestro general MOLA

(Al final de su puño y letra anota: Que lo tiren en papel amarillo o azul)»

«EJÉRCITO DEL NORTE

Ante el triunfo que obtiene en todas partes el Ejército de España la Junta de Defensa Nacional y en su nombre el General Mola, que manda el Ejército del Norte, ha acordado respetar las vidas de los soldados que se entreguen a las fuerzas de su mando.

Pensadlo bien, aún podéis salvar la vuestra y vivir tranquilos en una España grande y libre de la dictadura roja en que hasta ahora estábamos sumidos.

El General Mola

(En la cuartilla se especifica el número de ejemplares a repartir: 100.000)».

«¡ESPAÑOLES!

Inútil es que por los enemigos de la Patria se trate de ocultar un día más su derrota aplastante. El Ejército Español unido al pueblo en arranque y abrazo patrióticos, lleva reconquistadas para España más de las ocho décimas partes del territorio Nacional.

Nuestras tropas aprietan, cada vez con más fuerza, el cerco de Madrid secundadas por las que, dentro de la capital de la nación, se han unido al movimiento salvador.

Dentro de días, quizás horas, la toma de Madrid será un hecho. Detrás de nuestras líneas avanzadas, en Navarra como en las Castillas, en Andalucía como en Galicia, en Extremadura como en Levante, reina la paz y el orden más absoluto, funcionan trenes y servicios, la vida y el trabajo se desarrollan con entera normalidad y en todas partes las Autoridades y las actividades nacionales obedecen como único Mando, como Poder Supremo del Estado a la Junta de Defensa Nacional.

Libre y franco está el paso para quienes quieran, por sus propios ojos cerciorarse de esto.

Los que en estos instantes sientan a España por encima de todo ideal, que no hayan llegado en su ceguera a renegar de su Madre Patria, los que prefieran una España grande y trabajadora, justiciera e imperial a una España deshecha, ensangrentada y hambrienta, vendida a las codicias del Extranjero y al látigo ominosos de Moscú, los que prefieran el ¡Viva España! al ¡Viva Rusia! denigrante, que depongan inmediatamente su inútil resistencia.

España se ha puesto en pié con el coraje, con la gallardía, con el ímpetu enorme, con que ha sabido hacerlo a lo largo de su gloriosa Historia.

España ¡ha vencido!

¡Tenía que vencer forzosamente!

Inútil ha de ser -lo que repetimos- toda clase de resistencia.

Pero ¡sabedlo bien! Si España, llena de generosidad hidalga, está dispuesta a perdonar a aquellos que -engañados por mentiras- “no saben lo que hacen”, España, fuerte y justiciera, aniquilará y aplastará de modo inexorable a quienes se empeñen en seguir manchando con sangre de españoles su gloriosa Victoria. LA JUNTA DE DEFENSA NACIONAL (Pone 5.000 octavillas)»

«ESPAÑOLES

El Ejército es dueño de toda España menos de algunos puntos aislados donde luchamos con ventaja. Las columnas victoriosas que se dirigen a Madrid están en el Guadarrama a pocos kilómetros de la Capital, que no tardará en caer en nuestras manos. El general Franco se encontraba ayer en Córdoba al frente de una fuerte columna de tropas procedentes de África.

El general Caminero, que organizaba la resistencia en León, ha sido hecho prisionero en Puebla de Sanabria.

Es inútil oponerse al avance de la mayor parte del pueblo español sano, que solo desea una España libre de odios.

El intentar resistir solo conduciría a derramar sangre que el Ejército quiere evitar, pues está convencido que libres de los errores y malas pasiones que en el pueblo han querido encender malos españoles, podemos todos unidos, conseguir la grandeza de nuestra Patria.

El General Mola

(100.000 ejemplares)».

El estricto control que se llevaba sobre los gastos desde la Junta de Defensa y luego desde la Junta Técnica del Estado nos permite ver hasta el más mínimo que se realizaba incluidas los bandos y proclamas que hemos mencionado.

En el Archivo Histórico Provincial de Burgos. Suscripción Nacional, podemos consultarlo en sus legajos.

«Imprenta Aldecoa S.A. Burgos 10 de agosto de 1936

Factura: 20-7-36… 100 bandos; 30.000 proclamas; otras 10.000.

Total pesetas: 3.010».

En Julio 1936

20.000 proclamas de la Junta Suprema Militar 152 pts.

20.000 idem “Ciudadanos” …75 pts.

100.000 proclamas  “El Ejército es dueño de España”…..225pts.

100.000 proclamas “El glorioso Ejército español”………200pts.

50.000 proclamas “El ímpetu arrollador”………………200pts

5.000 alocuciones…40pts.

500 partes Ejército del Norte… 7,50 pts.

Así podíamos seguir detallando gastos de todo tipo como un biombo para la sala antedespacho del presidente de la Junta, bombillas, folios sello de correos. O la orden del Jefe del Estado para que ordene a la Comisión de Hacienda ponga a disposición de la Secretaría de S.E. la cantidad de 6.500 pesetas para contribuir al pago de los gastos originados por la redacción y publicación del folleto relativo a los crímenes, atropellos y demás depredaciones causados por los rojos.

Otro cargo curioso es el que firma como recibido de la Junta de Defensa Nacional el Delegado del Centro Provincial de Telégrafos de Burgos en el que detalla el número de cheque por importe de 28.631pesetas con 45 céntimos contra la cuenta corriente que la Junta tiene en el Banco de España «por los telegramas expedidos durante el mes de julio último a Servicios Internacionales Europeos y Extraeuropeos». En la relación figuran los destinatarios, el número de palabras y la tasa. Lisboa, París, Berlín, Ciudad del Vaticano, Oslo, Washington, Bogotá, Buenos Aires, Habana, Belgrado, Roma, Londres…

Rafael Dávila Álvarez. La Guerra Civil en el Norte… 

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julio 2021

EL SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Situado en una cima de Sierra Morena, a 33 km. de Andújar, en prominencia de unos 80 m. en relación  a la meseta, de terreno agreste, donde se hicieron fuertes más de 1.500 personas, entre hombres, mujeres y niños de aquellos 250 guardias civiles al mando del capitán de la Guardia Civil, don Santiago Cortés González, en donde se acogieron el 17 de agosto de 1936, esperanzados en rápido triunfo nacional, después de algunas incidencias y de ser conminados por proclamas de la aviación, intenso fuego artillero y numerosos ataques que provocaron numerosas bajas sin lograr vencer su capacidad y firme resistencia, animados con las arengas y los vivas a España del capitán Cortés, teniendo como único enlace con las tropas nacionales a través de palomas mensajeras desde el 25 de octubre al 3 de mayo de 1937, en las que el capitán Cortés colocaba los partes que en Córdoba eran recogidos y que constituyen emocionantes documentos. Carentes cas de víveres, de asistencia médica, de falta de espacio físico para vivir, hacinados, mujeres y niños, resistiendo a base de comer madroños cuando no había alimentos y no llegaban los suministros que les lanzaba el heroico capitán Carlos de Haya en sus arriesgados vuelos nocturnos.

Rechazados los ataques de la XVI Brigada Internacional,  el 1 de mayo de 1937, gravemente herido el capitán Cortés, con más del 75% de bajas  y habiendo sufrido el impacto de más de 3.000 granadas, caía heroicamente el Santuario.

En julio de 1939 se publicaron las bases para un concurso de anteproyectos para la reconstrucción del Santuario de Nuestra Señora de La Cabeza y homenaje a su héroes, nombrándose una Junta presidida por el Capitán General de Sevilla, un comandante de la Guardia Civil, D. Carlos Cáceres Iriberri; el comandante de Aviación D. Modesto Aguilera; el Gobernador Civil de Jaén, D. Francisco Rodríguez Acosta; el teniente de la Guardia Civil (defensor del Santuario) D. Manuel Rueda García; el Presidente de la Diputación de Jaén, D. Juan Pedro Fantony; el Presbítero de Diócesis D. Blas Cuesta; Arcipreste Andújar D. Antonio Monatener Valero; Rvdo. Padre D. Javier de la Dolorosa Bellido; Rector del Seminario de Jaén, D. Adoración Reyes; Alcalde de Andújar, D. Tomás Escribano; Secretario de la primitiva Hermandad de Andújar D. Ángel Bellido; Secretario 1º D. Manuel Tejero Gómez y Secretario 2º D. Jacinto Lill, como encargado de la formación del Museo. Así mismo se nombró un jurado para el Concurso de reconstrucción  compuesto por el capitán general de Sevilla, el Gobernador Civil de Jaén, el obispo, un miembro de la Real Academia de Bellas Artes, otro del Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía, un arquitecto elegido por la Junta y otro por los concursantes.

Se prolongó la admisión de proyectos hasta octubre de ese año quedando desierto el concurso al que se presentaron dos proyectos que no se aceptaron. Los fondos para la reconstrucción se lograron a base de suscripción nacional, recibiéndose de los más apartados lugares como el recibido de Catterick (Reino Unido) para el altar del Santuario.

Desierto el concurso se optó en designar órgano ejecutor a la «Comisión ejecutiva para la reconstrucción del Santuario de Sta. Mª de la Cabeza» que fue creada en abril de 1940 llevando adelante el proyecto D. José Moreno Torres y el arquitecto comarcal de Granada, Francisco Prieto Moreno con la ayuda del también arquitecto, José Luis Fernández del Amo

Las obras empezaron en 1940 y concluyeron en 1945 y que como dato curioso no contó con la presencia de Franco, ostentando su representación el Capitán General de la Guardia Civil, Camilo Alonso Vega.

Muchas historias heroicas alrededor del asedio, algunas poco conocidas, como la del médico del Santuario, un joven estudiante de medicina, José Liébana Serrrano. La casualidad le llevó hasta el Santuario ya que se encontraba en Martos con su cuñado, teniente Rueda de la Guardia Civil, al que siguió cuando recibió la orden de concentrase en Jaén, después a Andújar y de allí al Santuario. En agosto le llamó el capitán Cortés para hacerse cargo del botiquín del puesto de socorro, pero allí no había más que una caja con algunas vendas, algodón, una botella de alcohol y yodo, y él solo era un estudiante de medicina. Conocemos la historia porque se la contó al periodista de Efe B. Peláez Torralba, el año 1962.

Los primeros heridos pusieron a prueba al estudiante de medicina que recuerda con horror que en aquellos primeros días tuvo que amputar un brazo con un serrucho, ayudado por unos cuantos guardias que sujetaban a a aquel valiente. Cuando las heridas a atender eran un problema se comunicaba con Sevilla a través de las palomas mensajeras con el teniente médico Lillo que le contestaba lo que debía hacer; pero había que esperar a la paloma… Con el tiempo la mayor enfermedad era el hambre, cuando por la noche aquellas desesperadas familias salían como alimañas en búsqueda de algo que llevarse a la boca. Una familia entera murió por comer unas raíces venenosas sin poder hacer nada por ellos. Como un milagro una bomba enemiga cayó sobre un manantial de agua brotando lo suficiente para calmar la sed de niños y mayores durante todo el asedio. Se la conoce como Fuente de los Civiles.

Atendió a veintidós partos, todos felizmente. También pudo estar al lado del Capitán Cortés que herido en el vientre seguía defendiendo la posición de manera inaudita, solo creíble para el que lo vio.

El doctor Liébana logró escapar, pero fue detenido al final de su huída y estuvo en prisión hasta el final de la guerra. Se había doctorado en la Universidad de la guerra.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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15 julio 2021

EL REINO UNIDO Y LA GESTIÓN DE SUS CONTRADICCIONES EN GIBRALTAR Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R)

Carga de misiles Tomahawk en el submarino nuclear HMS Artful atracado en el muelle Sur de la base naval de Gibraltar

El pasado 22 de marzo, el Gobierno británico publicó el documento Defence in a competitive age. Siete días después, el general Dávila le dedicó en su Blog un artículo completo.

En sus 70 páginas, los británicos explican cómo protegen y promocionan sus tres intereses nacionales: Soberanía, Seguridad  y Prosperidad. Se refieren al refuerzo de la seguridad y defensa del Reino Unido (RU), de los Territorios de Ultramar (BOT) y de las Dependencias de la Corona; a la protección de su pueblo, territorio, infraestructura nacional crítica y forma de vida. Incluyen orientaciones claras sobre el futuro de sus fuerzas armadas para lograr sus propósitos.

El documento es muy concreto. Definen sus intenciones y especifican el presupuesto necesario para alcanzarlas. Aquí no puede aplicarse eso de que «el papel lo aguanta todo» pues es como un Plan de Operaciones.

Gibraltar, Territorio Británico de Ultramar, según lo definen, lo mencionan varias veces, además de las ocasiones en que entra como BOT.

Leyendo el documento desde una perspectiva española sobre Gibraltar, observamos varias contradicciones, consecuencia  de la habitual aplicación británica de «La Ley del Embudo». Señalaremos algunas de ellas.

Se refiere a la «contribución británica a la disuasión a través de la seguridad colectiva con los Aliados en la OTAN». El caso es que hay algo en el sur de la Península que supone un perjuicio permanente para la seguridad de España y ese algo es Gibraltar. Quizá debamos suponer que la colonia militar queda fuera de esa «contribución» cuando en ese «colectivo» se incluye a España. Con nuestro país ejerciendo un papel predominante en el Estrecho, resultaría incoherente que tengamos que aceptar una «contribución» británica desde Gibraltar.

Aseguran que «promoverán el cumplimiento de las leyes internacionales, incluyendo la Convención de NNUU sobre el Derecho del Mar». Debe serlo en la medida en que afecte a sus intereses. De ahí las diferencias con que entienden la ley internacional cuando se refiere a Diego García, Hong-Kong o Crimea, con respecto a cómo la entienden sobre Gibraltar y el istmo.

Para aclarar qué BOT consideran amenazados dicen: «Las fuerzas armadas mantendrán una postura disuasoria en las islas Falkland, protegerán las aguas territoriales de Gibraltar…». Están empeñados en proteger a Gibraltar, no dicen de quien, pero no debe ser de los habitantes del otro extremo del Planeta; además, mencionan expresamente las aguas. Esto es un asunto de todos los días contra el que no pueden hacer nada, sólo protestar pues son ellos los «okupantes».

Otro párrafo se refiere a los adversarios que quieren «comprender las capacidades británicas y sus actividades para adaptar sus líneas de acción de forma que les puedan ganar [a los británicos] sin necesidad de  entrar en guerra». También avisan de la importancia que tiene «conseguir la iniciativa, prevenir y gestionar los riesgos antes de que aumenten y reducir las oportunidad de los adversarios para explotar los conflictos y la inestabilidad».

Lo anterior es lo que llevan haciendo aquí más de 300 años aunque en el siglo XVIII no pudieron evitar las guerras. Sus éxitos en el XIX, XX y lo que llevamos del XXI son notables. Se destacan su expansión por el istmo, la construcción del aeródromo de la RAF, los rellenos, el tendido de cables por el fondo del mar para detectar el paso de submarinos en inmersión y, su influencia directa en sectores económicos, políticos, sociales, periodísticos y académicos del Campo de Gibraltar.

Se refieren a la defensa de los flancos de la OTAN, en la que el RU «puede ayudar». Quizá piensan «ayudar» a España desde ese «cáncer» que es Gibraltar o hacerlo directamente a la OTAN neutralizando a España por mediación de los EE.UU.

Señalan «la ventaja estratégica que les proporcionan los aliados, compartiendo responsabilidades en la seguridad y proporcionando un efecto multiplicador de fuerzas». El caso es que España, por una parte es un aliado y por otra debe ser un adversario pues reclama la soberanía de Gibraltar y pide su descolonización de acuerdo con las Resoluciones de NNUU, que el RU se niega a cumplir. Incluso es posible que en algún círculo militar británico se nos considere también una amenaza.

Como dijimos, el documento británico no es un ejercicio de redacción de los que quedan en nada. Anuncian inversiones económicas para mejorar sus instalaciones así como un incremento de la actividad en la base. En realidad ya hace tres años informaron que invertirían más de 2 M£ en la modernización de las instalaciones de Windy.

Se trata de la torre de Inteligencia y de control del tráfico marítimo situada cerca de punta Europa. Han instalado el UAT Mod. 2, modernísimo sistema de interceptación y análisis de señales electrónicas. Le acompañan nuevos equipos como un radar de exploración costera Scanter 5000 con su antena Terma; un equipo de goniometría de comunicaciones en VHF, visores optrónicos para día y noche, etc. La actividad de Inteligencia desde Gibraltar no debe ser ajena a la participación británica en la red «Five Eyes», también conocida como Echelon. Lo que no sabemos es cómo eluden las emisiones españolas porque eso de escuchar a los aliados no queda bien. Hace pocos años tuvieron problemas con los dirigentes europeos; las escuchas debieron ser algo accidental aunque este tipo de accidentes suele ser muy beneficioso en toda clase de negociaciones.

También han mejorado la seguridad del puerto con un radar Scanter 5000 situado en el extremo norte del muelle Sur.

Una de las deficiencias de la base naval es la inutilización de los depósitos de combustible que tienen en los túneles, con capacidad para unas 200.000 tons. Parece que van a rehabilitarlos, a pesar de su coste millonario. El suministro de energía es otro problema; la nueva térmica no da el resultado esperado; seguramente invertirán un buen dinero para comprar grupos electrógenos suficientes.

El 02.02.1984 salió de Gibraltar la última fragata de la Royal Navy (RN) que tuvo allí su base permanente. Desde agosto de 1985 la base cuenta con dos patrulleros(de 24 a54 tons) para, entre otras misiones, rechazar lo que llaman «incursiones» españolas; están construyendo otros dos como relevo. Además, desde el 04.04.2021, Gibraltar es la base permanente del HMS Trent (de 2.000 tons), que opera en el Mediterráneo y Atlántico.

Hacen una referencia al Grupo de Combate del portaaviones HMS Queen Elizabeth, como «mensajero» que «subraya las ambiciones globales del RU y su capacidad para defender sus intereses».

Así es como debe entenderse el intento del Grupo de entrar en la bahía de Algeciras para montar un espectáculo que quizá incluía una demostración aérea en el istmo ilegalmente ocupado, además de recibir a comisiones significativas de autoridades civiles y militares. El intento fue frustrado, al parecer, por la intervención española. Era un claro mensaje contra España.

La torre de la Royal Navy cerca de punta Europa, con sus nuevos equipos de Inteligencia y de exploración de superficie

La habilidad de la RN para enredar y entorpecer las relaciones entre su propio Gobierno y el español es algo habitual. Ya se puso de manifiesto, por ejemplo, en 1999 con el apresamiento del pesquero Piraña, en 2002 con el desembarco de unos marines en La Línea y con una carta del Secretario de Defensa Hoon al del Foreign Office Jack Straw, en 2013 con el lanzamiento de bloques de hormigón en aguas del istmo; suma y sigue:

Ahora los tenemos enredando durante las negociaciones del RU con la UE para tratar del futuro de Gibraltar después del brexit. El caso es que la población local, aunque se considera muy británica, en un 95,9% votó por quedarse mientras que en el RU lo hizo un 48,1%. Esta gran diferencia se debe a su dependencia de España y singularmente, de la fluidez del paso por la verja. Pero Gibraltar es, sobre todo, una base militar por lo que su futuro lo determinará la forma en que las condiciones exigidas por la UE afecten a los militares.

Quizá para animar a esa población, organizaron un Día de las Fuerzas Armadas invitándoles a pasear por el interior de la base y de un par de barcos. También, para que nadie dude de sus intenciones, desde principios de año han recibido la visita de unos 18 buques de guerra y auxiliares (en 2020 fueron 12) que ocuparon la base durante unos 55 días (en 2020 fueron 38); esto significa un aumento apreciable en 2021 respecto al mismo periodo del año anterior.

No entró el Grupo de Combate, pero el 05.07 lo hizo el SSN HMS Artful (para reparar), el 06.07 el portaviones HMS Prince of Wales (en su «primera visita a un puerto extranjero») y el 08.07 la fragata HMS Lancaster (escolta del portaviones).Pudimos ver, por enésima vez, lo que es Gibraltar: una base naval británica.

Mientras nuestras autoridades se esfuerzan en demostrar una flexibilidad y generosidad sin límites, los de la RN se esfuerzan en demostrar quién manda aquí y su firme decisión de seguir a cualquier coste (seguramente sin admitir injerencia alguna), aun cuando tengan la certeza de que quienes pueden salir perdiendo –y mucho- serán sus leales llanitos, algo que seguramente les tiene sin cuidado.

Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R)

Blog: generaldavila.com

20 julio 2021

18 DE JULIO DE 1936: UN TENIENTE DE LA LEGIÓN INICIA EL ALZAMIENTO (Del libro: La guerra civil en el norte.. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. La Esfera de los libros)

A las 1600 horas del 17 de julio de 1936, en la Comisión de Límites de Melilla, se encontraban reunidos los máximos representantes del alzamiento en la ciudad. Ante la llegada de las Fuerzas de Asalto enviadas por el general Manuel Romerales Quintero, que sospechaba desde hacía días que se produjese un posible levantamiento, el teniente de la Legión, Julio de La Torre Galán, llama a sus legionarios:

— ¿Representación de la Legión?… ¿eres el sargento Sousa?… Soy el teniente la Torre. ¡Rápido, con todos los legionarios que tengas a la Comisión de Límites!

Los sitiadores al ver llegar a los legionarios se rinden y se unen al alzamiento que acaba de comenzar en España y cuya chispa se enciende en Melilla con un pelotón de la Legión.

Por la noche de este día ya en Madrid se comenta que algo ha pasado en Melilla; se habla, en voz baja, pero corre por toda la ciudad que la Legión y los Regulares se han alzado contra el Gobierno. Los ministros tratan de quitar importancia a la cosa. Al fin y al cabo solo saben que en Melilla hay una insurrección militar que, por el momento, no se ha extendido.

Hay gran inquietud y algo de desconcierto en todas las Guarniciones.

El día 18 el General Mola da la orden al Coronel Solchaga de que por la mañana temprano del día 19 declarase el estado de guerra. Mola aguantó las presiones que desde distintos lugares le hacían para que declarase el alzamiento. Mola observa las reacciones, sin precipitarse, tranquilidad, metódica visión del conjunto, coordinación y mando. Probablemente el general Mola está viendo como se mueven las piezas de su ajedrez. Es para él muy importante ver si al empezar la partida alguna pieza se queda en el cajón. Aquella transición entre la noche del 18 al 19 de julio de 1936 fueron una prueba. ¿O una hábil maniobra para ver la reacción del Gobierno de Madrid? Seguramente las dos cosas.

Desde el día 17 hay un pequeño compás de espera hasta el día 19 cuando ya es público el alzamiento.  Mola soporta la tensión, Franco actúa con irritante lentitud, el resto también está expectante.

¿Qué esperaba Mola? ¿Qué esperaba Franco? Las tropas africanas ya habían dado el paso al frente. ¿Ellos?

El alzamiento se inicia en Melilla y, simultáneamente, en todas las guarniciones españolas del norte de África. ¿Casualidad, oportunidad, un aviso?

Puede que el levantamiento en Melilla no fuese tan casual como a simple vista parece. Cuenta el general Kindelán (ABC, Sevilla, 18 de julio 1961) que en uno de sus viajes a Pamplona, Mola le encargó que advirtiera a Yagüe que los generales Sanjurjo, Franco, Goded, Fanjul, Queipo y otros habían delegado en él la fijación del día del Alzamiento  y por tanto él dejaba a Yagüe en libertad para elegir hora y fecha dentro de un periodo de ocho días, del día 15 al 23 de julio, y que deberían ser simultáneos los de Tetuán, Melilla, Ceuta y Larache. Según Kindelán el mismo día de la iniciación deberían comunicárselo en telegrama cifrado que enviaría a tercera persona con cualquier texto y lo único que habríamos de tener en cuenta era el número de letras del nombre y el de las del apellido. El primero sería la hora, el segundo el día. Así se hizo y el telegrama se firmaba con un ficticio nombre y apellido que sumadas las letras, eran el día y la hora del alzamiento. Llegado el momento Kindelán no pudo recibir el telegrama por estar ausente y lo hicieron Valentín Galarza, Paco Herrera y Carlos Salamanca que comunicaron con Mola. Debería ser Yagüe el que iniciase el alzamiento, pero al tener que intervenir una sección del Tercio en defensa de los impulsivos oficiales en Melilla reunidos, rodeados en la casa de la Comisión Geográfica por Guardias de Asalto, hizo inaplazable la hora. Eran las cuatro de la tarde del día 17 de julio de 1936, una hora antes de lo previsto.

No hubo vacilaciones en ninguna de las plazas de soberanía ni del Protectorado. La población indígena a la que las autoridades de la República habían ignorado se puso del lado de los alzados.

El príncipe Muley El Hassan, el gran Visir, Sidi Ahmed Ben Hach Abdelkrim, incluso el kaid beni urriaguel Solimán el Jatavi, ofrecieron su apoyo a Franco aquella noche del 17 de julio. Este último le remitió un mensaje poético:

« ¡Por la gloria de Dios! ¡Por la fuerza y el poderío que residen en Él! Al glorioso héroe, tan afortunado de mano, alma y corazón, al general Franco. ¡Que las bendiciones divinas sean sobre ti y los que contigo combaten en la buena senda!».

Un avión Focker enviado por el Gobierno de Madrid sobrevuela el barrio moro de Tetuán y lanza varias bombas que causan trece muertos y provoca la indignación de la población. Fueron momentos de enorme riesgo para el alzamiento en aquellas tierras. Tuvo que ser el venerable Gran Visir Sidi Hamed Ganmia el que valerosamente se dirigió a la manifestación musulmana para convencerles que aquello era obra solo de los españoles sin Dios y que para castigarles llegaría Franco.

La Junta de Defensa de Burgos le concedió la Cruz Laureada de San Fernando que el propio Franco le impondría.

Decía el Decreto de concesión:

«…En la tarde del 18 de julio de 1936, un avión pirata bombardeó el barrio moro de Tetuán, alcanzando dos mezquitas y causando quince muertos indígenas. El estupor, el pánico, la indignación se apoderó del pueblo musulmán. Las gentes, que poblaron las calles, iniciaron manifestaciones tumultuosas y la muchedumbre, aturdida y presa del terror, intentó invadir la Plaza de España, para dirigirse a la Alta Comisaría. Por razones de orden moral no era conveniente emplear la fuerza y, por otra parte, la autoridad del jefe que interinamente actuaba en Tetuán, hubiera sido precaria cuando el Alzamiento Nacional, estaba todavía en sus comienzos. En estas gravísimas circunstancias se recurrió a las autoridades marroquíes, encontrando el apoyo más decidido y activo en el Gran Visir Ahmed Ganmia, el cual, a pesar de sus setenta y seis años y deficiente salud, acudió a Tetuán desde su casa de campo, se lanzó a caballo por las calles, y con gran riesgo de su vida, de su prestigio y de su cargo, contuvo por completo la explosión popular, aquietando los ánimos, reduciendo a los exaltados y consiguiendo que todos regresasen pacíficamente a sus casas. Tal actuación representa un acto de extraordinario valor, de capital importancia para el éxito del Movimiento Nacional, al salvarle de las dificultades interiores que en la zona se crearía de haber tenido que emplear las armas para restablecer la tranquilidad en la ocasión referida…».

Es reseñable que las maniobras de Llano Amarillo pusieron en contacto a muchos mandos del Ejército y que Yagüe llevó la voz cantante. al día siguiente escribía a Mola y de su misiva es reveladora la frase: «Solo necesitamos mando y barcos».

Terminaba su carta repitiéndolo: «Mando, barcos y ¡adelante! ¡Viva España!»

Del libro: La guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. La Esfera de los libros.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

18 julio 2021

 

 

ESPAÑA SITIADA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

¡To mentira, estos son to mentira!, le decía uno a otro y era la verdad, dígalo Agamenón o su porquero.

Lo del Tribunal Constitucional es consecuencia de las obras de «estos»; una más.

«Estos», ya se sabe, son «esos» y conocidos son, aunque sean como Juan de Mairena, que fue sin serlo, pura retórica entre Odiseo y Eumeo, entre el Constitucional y el G(g)obierno

Si la haces la pagas, menos «estos».

Resulta que no fue legal casi nada. No fue legal el Estado de Alarma. ¡No son legales tantas cosas…! Y todo era nada. Alarma la que estos señores del G(g)obierno han creado en España. Se atreven a decir que el Estado de Alarma salvó vidas. No dicen el número del escándalo: 100.000. Por vergüenza y respeto mejor deberían callarse, aceptar el varapalo y ¡dimitir!

El dictamen del Tribunal Constitucional es rotundo. Su análisis profundo requiere mucho detalle y conclusiones políticas que ningún partido hará y que los ciudadanos soportaremos como lo que somos.

Es gravísimo. Un G(g)obierno que nos ha gobernado desde la ilegalidad.

Eso sí: «los ciudadanos tienen el deber jurídico de soportar los perjuicios materiales que hayan sufrido».

Incumplen la Ley, nos imponen lo ilegal y resulta que se van de rositas. ¿Es la Ley igual para todos?, ¿o hay responsables e irresponsables ante la Ley?
«Esta ley impuso a los hombres el Cronión: a los peces, fieras y aves voladoras, comerse los unos a los otros, pues entre ellos no existe justicia. A los hombres, en cambio, les dio la justicia que es mucho mejor. (Hesiodo, Los trabajos y los días)». Será que somos peces. Animales que comemos pan y los «hunos» a los «hotros».

Después de lo gravísimo hay más grave si cabe. Parece que ha habido presiones ante algún miembro del T. Constitucional para que su veredicto fuese favorable al G(g)obierno. Más peor: a nadie le extraña.

Miren. Dice no el Constitucional al Estado de Alarma y que debía haberse aplicado el Estado de Excepción.

Analicen la situación y verán el error: firmaron Estado de Alarma y nos aplicaron el Estado de Excepción.

Ese es el resumen. Seguirán en ello hasta logra su objetivo: El sitio a España.

Ni alarmada ni excepcionada: Sitiada. Ni Constitucional ni Constitución. Ellos son lo que son.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 julio 2021