NO HAY NADA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

-¡Con la que está cayendo! No hay nada. Es como quien habla a un niño.

-Pero al decir «con la que está cayendo» ¿a qué te refieres a la lluvia o a lo otro?, porque los ejércitos están precisamente para cuando cae más de la cuenta, ¿no?

-No; para eso está Protección  Civil.

-No hombre es una metáfora, me refiero que están para cuando peligran los Intereses nacionales caiga de donde caiga, lluvia o granizo, incluso transportes.

¡Como han evolucionado las Fuerzas Armadas! Fíjate como despliegan por el mundo y los cañones que tienen, ¡da gusto verles!

-¡Ya! Es bonito verles desfilar. Pero eso que tú dices de qué están para «cuando peligran los intereses nacionales» no acabo de comprenderlo. ¿Cuáles son los «intereses nacionales«?, porque una cosa son intereses materiales y otra espirituales, ¿tú crees que están para los dos?

-Pues mira, hablando de intereses resulta que el de Interior, sí el ministro, ha cancelado la compra de balas a Israel para la Guardia Civil por valor de más de seis millones y medio de euros que había sido adjudicada hace tan solo ocho días. Cosas del presidente que no sé si será por la patente de Pegasus.

-¿Y qué van a disparar?

-Algo he oído de un software de la Complu que se ha quedado por La Moncloa. Hay que tener cuidado con las armas porque las dispara el diablo y me dicen que el de Interior le dijo «Te paso el teléfono» y nos quedamos sin alianza y sin balas. Todo por las comisiones. Marruecos, que sabe de teléfonos, pretende vendérnoslas a bajo precio y con escasa pólvora y si falla la venta del S-80 a India nos compra el software, porque Olaf Scholz parece que se nos ha adelantado y ha hecho a India socio militar preferente.

-En eso de los submarinos en Transportes saben mucho, tanto como de trenes y mascarillas. De teléfonos sobre todo. Son como las antiguas guías, los tiene todos y los reparten a bajo precio para el alto precio que producen.

-Las alianzas de España son inmejorables por las buenas relaciones de un tal Albares, que es muy diplomático y sabe mucho de negocios.

-¿Él?

-La política exterior no entiende nada más que de intereses como el comercio, las exportaciones, llevarse bien para vender y venderse, no invadirse, ¿te acuerdas de Perejil?, si ya sé que me vas a hablar de Gibraltar, de Ceuta y Melilla, pero para eso está la OTAN.

-No, lo que te quería decir es que hasta el de Melilla ha ido a hacer negocios con el de Gibraltar y le ha pedido a Picardo que les enseñen a jugar a la ruleta. Bueno pues como el de la naviera y a su lado el expresidente del Gobierno de España.

-Todo es un juego. Sobre todo el de Gibraltar. El juego de siempre: la pasta gansa.

-No es eso, yo te pregunto por los espirituales, esos Intereses nacionales y por tanto colectivos que creo no se sabe cuales son: los espirituales.

-Bueno eso es otra cosa que no creo que tenga mayor interés. Difícil de responder sin duda. Muchas veces cuesta distinguirlos, sobre todo cuando en el colegio no se enseñan, las familias los olvidan o se sienten temerosas de que a los niños los miren con cara rara por hablar de España, incluso por hablar español. Algunos tienen que ocultar que sus padres son militares o guardias civiles. Pero todos sabemos que una nación como tal está por encima incluso de los intereses materiales y para que sea respetada y amada son necesarios esos intereses espirituales, ¡tan nacionales!

-A ver, de lo que yo te hablo es de esos intereses espirituales como la unidad, la Nación histórica, la integridad territorial, sus tradiciones y eso que alguno quiere olvidar como los son sus circunstancias históricas. La Hispanidad, la Monarquía hispánica, Hispanoamérica, nuestros compatriotas, nuestro legado entregado y recibido, todo eso son intereses nacionales con mucho más valor que otros. Las Fuerzas Armadas custodian por encima de cualquier otra cosa sus valores espirituales de Nación, Patria, Bandera e Himno Nacional. Nunca consentirán que la Patria se fraccione, se rompa en fracciones de odio y envidias personales de los que nunca supieron ni quisieron servir a su Patria.

-Ya entiendo por qué me decías eso. «Con la que está cayendo».  Pues mira de eso «No hay nada». Al menos eso me ha parecido entender que nuestro presidente decía en la entrega del balón de oro, o en los premios Príncipe de Asturias; o algo así.

-¡¿Ah, qué está en la India?! Me he debido equivocar.

No hay nada.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

30 octubre 2024

INVESTIDURA EN CATALUÑA: TRAICIÓN SOCIALISTA A ESPAÑA CON GOLPE DE ESTADO INCLUIDO. Rafael Dávila Álvarez (General de División. R.)

 

¡Traición!

«La bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución».

Sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007: «La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento».

Olvídense de Puigdemont. Aquí la traición está consensuada y además existe el grave problema de que no sabemos hasta donde alcanza la metástasis y a cuantas instituciones y partidos ha infectado.

No creo que una imagen valga más que mil palabras, pero en este caso la traición queda grabada en la foto de la toma de posesión del socialista de turno, el viejo conocido, por insoportable, señor Illa, de la presidencia de la Generalidad de Cataluña.  En cualquier nación democrática la ceremonia debería ser anulada por marginar al Estado español, a la nación española simbolizada en su bandera. El acto fue una escenificación de independencia  presidida por un claro representante del que dice ser  presidente de la nación española, socialista, obrero, español. Indignante. Nada peor que acostumbrarse y como ya dije hace tiempo nos están acostumbrando a no ser españoles.

No requiere el tema de muchas explicaciones. Un acto independentista ilegal en su simbología para que un socialista encabece el proceso de independencia de Cataluña dirigido desde La Moncloa por Pedro Sánchez. ¿Necesitan alguna prueba más? ¿Por qué hablan y les extraña el sainete o  la comedia menor de Puigdemont si el traidor está en otro lugar y de cara al público?

Desenmascaremos de una vez por todas el proceso. Lo encabezan desde  La Moncloa y el que no quiera verlo es porque está de acuerdo. No son cosas de un día para otro sino que tiene todo un planeamiento en el que a cada elemento se le ha asignado el momento de entrar en escena.

Si yo estoy indignado con lo visto y lo que veremos es por dos razones: una por español y la otra por militar español. Como español no necesita explicación y como militar tampoco, pero haré alguna matización para que se me entienda.

Empezaremos con la Constitución que si no me equivoco se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y que en su artículo 8, Título Preliminar, señala de manera rotunda: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

¿Qué soberanía? ¿Qué independencia: española o catalana?, ¿quizá la vasca? ¿Qué integridad territorial: catalana, vasca, Gibraltar, quizá Ceuta y Melilla? Suena a broma cuando el mismo presidente del Gobierno habla del primer paso para el federalismo desintegrador. ¿Qué ordenamiento constitucional?: ¿el del golpe de Estado, la amnistía?, ¿el amañado desde el poder político para manipular la Constitución? ¿el asalto al Poder Judicial?

El juramento a la bandera: «¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?»

¿Qué bandera? ¿Qué Constitución? ¿Conciencia, honor? ¿Norma fundamental de qué Estado? ¿A qué obligaciones militares se refiere? ¿Rey, jefes, quién abandona a quién? ¿Defensa de España, de qué España, donde está su bandera? Claro que son simples preguntas que te haces, se hacen o te hacen los soldados.  Mejor suprimir todo el articulado y decir otras cosas que respondan a la verdad  que se nos ofrece y escenifica. No merecemos que se nos mienta y menos por escrito en forma de ley.

El que ordena miente y no cumple lo que ordena.

Las Reales Ordenanzas, la Directiva de Defensa Nacional, leyes y reglamentos repiten lo mismo por activa y por pasiva, pero mi bandera, nuestra bandera es ultrajada y no hay mayor ultraje que abandonarla o hacer como si no existiese en territorio español, cambiarla por otra que es ofenderla con el desprecio. Eso en lenguaje militar y español es traicionar a España y hacerlo de la manera más indigna: abandonar la bandera. Todos los que estaban en esa toma de posesión lo hicieron con su simple presencia y por no denunciar con su ausencia inmediata de  aquel lugar donde se despreciaba a la bandera de España.

No hablo nada más que por mi, pero estoy seguro que como yo hay miles de militares y españoles indignados por algo tan simple como es haber despreciado a nuestra bandera con el mayor de los desprecios: ignorarla.

Fue un acto independentista en toda regla la toma de posesión del señor Illa que da inicio con ello a la desintegración territorial de España desde el mismo Estado español, eso que está tan atado y bien atado en la Constitución, tanto que ordena a las Fuerzas Armadas que sean ellas las que velen por esa integridad territorial

Así que termino con un ruego: no nos engañen si no quieren llamarse a engaño. Cambien la Ley y no manipulen a los soldados, desde el primero al último, que todo lo aguantan menos que les hablen alto. Que les mientan.

No nos hagan responsables de lo que no somos ni nos señalen misiones que incumple el que las ordena. Casi diría que ordena el mismo que legisla, ejecuta y juzga. Y manda. Con traición.

A la vista está. La toma de posesión del señor Illa, del partido socialista, ha sido un acto independentista en toda regla apadrinado por el presidente del Gobierno español. El problema de España no es el independentismo catalán ni vasco, es la desintegración territorial que lleva a cabo el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de la mano de los señores Zapatero y ahora Pedro Sánchez.

Algo habría que hacer, pero resulta que hay mil acciones todas distintas y dispersas porque todos nos creemos tener la solución y ser la nuestra la única válida. La derecha  desunida da un espectáculo lamentable, como el de esta España dividida. Hemos (ellos han) puesto las bases de la desunión de manera que ya no sabemos cual es la bandera, ni el rey, ni la forma de Estado. Aquí lo único que sabemos es que la delincuencia política gana posiciones y España está cada día más cerca de desaparecer y, parece, que con la bendición de una Europa que está acompañando en su vuelo a los buitres. Una España rota abrirá otras rutas, quizá por Gibraltar o Marruecos.

Hemos asistido a la ceremonia inaugural de independencia en el Parlamento de  Cataluña. Atado y bien atado. Acaba de romperse España y los españoles sin enterarnos.

No más engaños: cambien la Constitución, cambien la Jura de Bandera, rompan España sin engaños, devuélvanme lo que es mío y bórrenme de su listado. Yo me voy ante esta traición porque ya solo me queda la pluma.

Enfundaré la espada para no formar parte de su traición.  No la pluma que tanto les molesta.  Antes  permítanme que repita una y mil veces: ¡Traidores!, que seguiré escribiendo.

Rafael Dávila Álvarez (General de División. R.)

Blog: generaldavila.com

12 agosto 2024

 

SER SOLDADO ESPAÑOL. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Vivimos momentos convulsos en los que hasta las estructuras del Estado y los cimientos de la historia de la Nación española no parecen lo suficientemente sólidos para soportar los vaivenes del movimiento sísmico que padecemos. La milicia no es algo ajena a lo que la sociedad vive.

‹‹Cuanto es más eficaz mandar con el ejemplo que con mandato,
Más quiere llevar el soldado, los ojos en las espaldas de su capitán
que tener los ojos de su capitán a sus espaldas.
Lo que se manda, se oye.
Lo que se ve, se imita.
Quien ordena lo que no hace,
deshace lo que ordena››.

Rotundas son las palabras del juramento o promesa a la Bandera:

«¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Conciencia y honor, la Constitución, el Rey, ¡España!… y entregar la vida.

Dice la Ley de Carrera Militar: ‹‹La disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye su primer y más fundamental deber, que ha de tener su diaria expresión en el más exacto cumplimiento de los preceptos contenidos en la Constitución, en la Ley Orgánica de la Defensa Nacional y en esta ley››.

Y así una ley y otra. Podríamos seguir, ley tras ley, reglamento tras reglamento, espíritu tras espíritu. Entregar la vida. Esto no es un juego que permita veleidades.

En lo colectivo, las Fuerzas Armadas deben ser imparciales y profesionales en el cumplimiento de sus funciones. La imparcialidad se consigue por la vía del apartidismo, y la profesionalidad mediante la jerarquía y la disciplina. El deber es el deber y además es ley. Lo dice también el espíritu del soldado.

Uno de los Siete Sabios de Grecia, Solón de Atenas, dejó escrita una máxima: ‹‹Que los ciudadanos obedezcan a sus superiores y éstos a las Leyes». Está claro que la ley debe primar sobre la autoridad ya que esta precisamente se fundamente en el propio ordenamiento jurídico.

Independencia, Constitución, soberanía, monarquía, obedecer y respetar al Rey… Entregar la vida por ello.

Preguntas de soldado que mira atónito su misión y la legislación. “Aquí la más principal hazaña es obedecer, y el modo cómo ha de ser es ni pedir ni rehusar. Aquí, en fin, la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría; el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son, caudal de pobres soldados; que en buena o mala fortuna, la milicia no es más que una religión de hombres honrados”.

‹‹Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir››, dice el Credo de la Legión.

Y se cierra nuestro juramento a la Bandera con la rotundidad de estas palabras:

«Si cumplís vuestro juramento o promesa, España os lo agradecerá y premiará y si no, os lo demandará».

Muchos interrogantes.

Claro que podría ser que yo ya sea un soldado anclado en viejas añoranzas y debiera quedarme en la cuneta dando paso a otro estilo, otra forma de ser y vivir la milicia.

El caso es que conozco y me escriben muchos jóvenes soldados que a pesar de sus dudas siguen con ese espíritu que aquí hemos explicado en más de una ocasión y que expusimos en un vibrante artículo de uno de nuestros colaboradores:

“Mi teniente con usted hasta la muerte”

Eso es para mí ser soldado, ayer hoy y siempre.

Aquí la más principal hazaña es obedecer, dice Calderón.

Remata Quevedo, quien ordena lo que no hace…

El espíritu de los soldados de Flandes y de los soldados de España. Ayer y hoy. Esperemos que también mañana.

Son “Nuestro Soldado”, la unidad de España:

Roto, descalzo, dócil a la suerte,
cuerpo cenceño y ágil, tez morena,
a la espalda el morral, camina y llena
el certero fusil su mano fuerte.
Sin pan, sin techo, en su mirar se advierte
vívida luz que el ánimo serena,
la limpia claridad de un alma buena
y el augusto reflejo de la muerte.
No hay a su duro pie risco vedado;
sueño no ha menester; treguas no quiere;
donde le llevan va; jamás cansado
ni el bien le asombra ni el desdén le hiere:
sumiso, valeroso, resignado
obedece, pelea, triunfa y muere. (Amós de Escalante)

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 agosto 2024

 

EL REY NO ESTÁ SOLO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Quisieron que el Rey estuviese solo, pero es evidente que no lo está.

Cuando aún resuenan los ecos de la celebración de los diez años del reinado de Felipe VI el Rey se enfunda el uniforme de trabajo, el de primer soldado de España, el de Jefe del Estado, y se va al frente de guerra con la sola compañía de su saber y conocer: a dónde, por dónde, cómo y cuándo. Nadie le acompaña. Él sabe. Obligada, pero no necesaria la mediación política, aunque debería, aunque solo sea por respeto a la Nación visitada y al Jefe del Estado que visita, a las Fuerzas Armadas, a la Constitución y soberanía nacional. El viaje a  Estonia  es de Estado y a Lituania y Letonia son visitas oficiales. Nadie entiende que en estos viajes, que son de larga preparación y donde todo está previsto y medido con mucha antelación, se deje a la Jefatura del Estado sin el apoyo del Gobierno. La ausencia puede leerse de muchas maneras, pero en la que nadie se equivoca es que un ministro de jornada o Secretario de Estado sin nada que hacer los hay y muchos. Ha existido clara voluntad de no ir. De dejar al Rey de manera sonora solo. Las razones de esta soledad, que no lo es, pero que quiere así mostrarse, se abren a todo tipo de especulaciones para responderse:  ¿Por qué?

A última hora han repescado a la ministra de Defensa que irá el último día de mera comparsa.

Descoordinación dice el Gobierno. La culpa: Zarzuela. El nuevo Jefe de la Casa del Rey empieza bien y el ministro de Exteriores está muy preocupado con las consecuencias porque no sabe si allí en las Repúblicas Bálticas están nuestros soldados o los de la OTAN, o es Putin el que ataca o es Trump el que aprieta, así que mejor quedarse en casa y seguir con lo de Gibraltar y el Sahara que eso sí que está claro y hecho. Aquí el de lo exterior solo tiene una seria misión en la que le(s) va la vida y hacienda: instaurar la república mediterránea para codearse con sus colegas  los piratas del Mar Negro porque aun indultados y amnistiados siguen con la bandera de la calavera izada.

Parece que por el Báltico los mercaderes no han encontrado el lugar apropiado para el negocio. Los pilares gubernamentales de sus empresas de poder: la tecnológica, otra de los hermanos de armas, la de siempre que guarda la propaganda mediática y, como no, la Fiscalía General unida al TC, están en otros mercados. Cosa muy rara.

En estos días tan convulsos en España, es bueno que emerja la figura del Rey sobre la mediocridad, que se eleve portando la bandera de España como nación solidaria y comprometida con la paz.

He de poner un pero a la Casa del Rey por la trampa que le han colado a Don Felipe estos chicos del Gobierno. Le han mandado como Mando Supremo de las Fuerzas Armadas para que les lleve el regalito  de una batería de misiles antiaéreos. Siento que ni el nuevo Jefe de la Casa del Rey ni ningún experto en estas materias internacionales de la guerra le haya avisado. ¡Es una trampa!

No Majestad. Vuestra Majestad lleva apoyo y solidaridad, pero en Vuestro avión no caben armas, en el viaje de un Rey no se tratan estas cosas. Para eso están otros, los que se han quedado en casa, que son los que deberían decidir el tipo de armas y las capacidades que debemos entregar previa consulta en el Parlamento. Son únicamente los soldados y Vuestra presencia lo que realmente tiene valor para las naciones visitadas.  El anuncio de armas que lo haga otro u otra, no es cosa Vuestra.

En la política interna, en la externa, el de Interiores, el de Anteriores y el de Exteriores, dirigidos, o no, por el Internista de la Moncloa, el caos es de tal calibre que han iniciado una guerra a la española que provoca bajas en el entorno del concepto de democracia y va camino de convertirse en una dictadura del relato, la mala educación y la de los buenos a mi izquierda los malos a la derecha.

No es el fin del mundo con su juicio final, sino el fin de una cosa para empezar otra. Por ejemplo la república mediterránea que acaba de empezar con el rey de bastos a la cabeza.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

25 junio 2024

CONSTITUCIÓN. FUERZAS ARMADAS. GOLPE DE ESTADO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Conformaban una ecuación conocida del siglo XIX español. La ley del espadón era manejada por los políticos que metían la mano por detrás del uniformado muñeco y así movían su espada como pluma para escribir la historia. Era una ecuación de primer grado y la única incógnita eran los generales. De manera que el vulgo asoció golpe de Estado con espadas y corría de boca en boca: «ruido de sables».

Se fue el ruido cuando sacó el político la mano de la espalda del espadón y trazó un garabato de nombres en forma de lista, de apellidos en alejandrinos tan emotivos como medievales, para constituir el Ejecutivo, constituirse en Legislativo y asaltar democráticamente el Judicial. Era la mejor forma de acabar con los Golpes de Estado: incorporarlos al quehacer político. Alguien había adivinado cómo alcanzar el poder único a través del espectáculo escénico dirigido por su manaza. Se puso a escribir el guión y eligió a los actores. José Luis, Alfonso, Yolanda, Felipe, Pedro, Manolo, José María, Félix, Isabel…,incluso Koldo. Ni siquiera Eurípides alcanzó este lugar interpretativo.

El articulado de la Constitución era un guión premeditado digno de los actores que iban a representar la obra y su principal característica debería ser la libre interpretación, que cada director escénico pudiera darle su personalidad a cada frase, incluso cambiar el texto si venía a cuento; y surgió la mayor virtud de la Constitución: interpretable, asegún: «Que aunque soy Tiempo glorioso, / alegre y de buen aseo / asegún lo que aquí veo / sé que volverá lloroso / (Gil Vicente. Diccionario histórico de la lengua española 1933-1936).

El guión constitucional va y viene, articulado simbólico o no, es y no es, dice una cosa y la contraria. Todo depende. La intencionalidad ha ido descubriéndose con el tiempo, cuando han empezado a surgir los versos ocultos, los que el incauto lector aplaudía sin entender. Ahora ya puede que sea tarde.

La Constitución rima con interpretación. Por eso sus padres nos dejaron -a conciencia o no (?)- aquello del artículo 2: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». ¿Fundamento? ¿Es simbólico? ¿Indisoluble? ¿Indivisible?

-Hombre mire usted. Aquí hay una nación repleta de nacionalidades que no son naciones, o sí, o sea que hay que cuadrar el círculo. Nosotros ahí lo dejamos y pasamos a la historia.

Así ha sido: ¡Padres de la Constitución! Pero será para lo bueno y para lo malo y todo se resume en ese artículo 2. Solo hay que encender la mecha.

Resulta que el Ejecutivo, y el Legislativo en peligrosa proporción, se muestra a favor de la divisibilidad y solubilidad, de igualar Nación a nacionalidades. Un artículo -¡Ay las interpretaciones!- con efectos retardados como los de una bomba a tiempo y que ha iniciado su cuenta atrás.

Claro que cuando hablas del 8 la cosa se pone seria. Nadie, -soy consciente del significado- «ninguna persona» acaba de entender este 8 constitucional; yo mismo creía entenderlo hasta encontrarme con catedráticos de Derecho Constitucional, magistrados y jueces con criterios no distintos, sino enfrentados. En menudo lío nos hemos metido.

El tema resulta grave máxime en tiempos de fractura, como el actual, que incluso podría verse más agitado por razones políticas internas; y externas también.

Un artículo de la Constitución debe ser claro, rotundo y de obligado cumplimiento. No son recomendaciones ni cantos al sol de la mañana. No pueden dar lugar a equívocos ni a interpretaciones sobre todo cuando es algo tan claro como la unidad de España: fundamento constitucional.

No puede ser que lo que hoy es amnistía mañana sea prisión, que podría, solo porque una vez estaban unos y otra los otros. Y los unos metan en trena a los otros.

A este 8 se refería Ramón Tamames en una reciente Tercera de ABC: «…no se plantea el mecanismo para regular las funciones del articulo 8 de la Constitución -tan propio y normal en la Carta magna como lo es el artículo 155- en el que se asigna a las Fuerzas Armadas la función de cuidar de la independencia nacional, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Pero sin decir como deben activarse esos principios protectores, porque el punto 2 del referido artículo 8 no ha sido desarrollado con una ley orgánica como se preconiza en la propia ley de leyes».

Es decir, una confusión más que permite decir una cosa y la contraria sin que se resquebraje la Ley.

Visto lo visto estamos ante un 8 que no se activará ni aunque nos ataque Puigdemont al frente de su ejército, sea este real o virtual. Lo del sur está incluso más claro.

Dicen que «de buena ley» todo es simbólico. Usted tiene derecho a un trabajo, y a una casa…

Y más. Eso de que el Rey es el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas queda muy bien dentro del simbolismo, pero poco más. Como miembro de las mismas está sujeto, mientras nadie diga lo contrario, al Gobierno ya que la misma Constitución le encomienda «dirigir la política interior y exterior, la administración civil y militar y la defensa del Estado». En román paladino allí donde acuda el Rey vestido de uniforme y ante sus tropas es Su Majestad, Mando Supremo, el que debe dar novedades al presidente del Gobierno. La cadena de mando tiene un último eslabón que se llama presidente del Gobierno y no Majestad. Ese es el mundo de los símbolos. Vaya mando que ni la voz ejecutiva <<mar >> puede pronunciar.

¿Cómo se han quedado? Pues hay más.

Cierto es que en la elaboración de la Constitución y su posterior debate parlamentario se planteó la conveniencia de no incluir en el Título Preliminar a las Fuerzas Armadas ya que parecía más conveniente su inclusión en el Titulo IV referido al Gobierno y la Administración ya que las Fuerzas Armadas, debidamente jerarquizadas, forman parte del poder Ejecutivo. El argumento tenía peso en una situación normal de aceptación del fundamento de la Ley: la unidad de España, ya que se otorgaba a las Fuerzas Armadas «un rango constitucional, al margen del Ejecutivo» por lo que parecía más conveniente incluirlas en el Título relativo al Gobierno y a la Administración. No fue así y el hecho es que figuran en el Título Preliminar con todas sus consecuencias. Lo que refuerza, a nuestro criterio, el fundamento de la Constitución: la unidad de España, su indivisibilidad e indisolubilidad, para lo que recurre como ultima ratio a la fuerza, como no puede ser de otra manera.

Dada la situación legal el hecho es asumirlo mientras no se pueda legalmente hacer lo contrario. Otra cosa es ver si se debe hacer. Entonces surgen las opiniones que, aun pareciendo claras, están llenas de sombras a la hora de la interpretación por los que son expertos en la materia.

Las preguntas de siempre: A dónde, por dónde cómo y cuándo.

Para empezar, como decía el profesor Ramón Tamames, el punto 2 del artículo 8 no está desarrollado. ¿Quién y cómo se pone en marcha el 8? ¿Cuándo? ¿El Rey, el Gobierno, Las Cortes, el ministro de Defensa…, o el fiscal de vara?

El artículo 62 de la Constitución establece que, «corresponde al Rey el mando supremo de las fuerzas armadas». Nada resaltable ya que «sus actos, serán refrendados por el Presidente del Gobierno y en su caso por los Ministros competentes». Si acudimos al Título IV en su artículo 97 «encomienda al Gobierno dirigir la política interior y exterior, la administración civil y militar y la defensa del Estado». Lo que les decía: el Rey de uniforme debe cuadrarse al ministro y al presidente.

Este artículo 62 parece encerrar la clave; pero entonces el señor Magistrado me dice:

-Sí, pero el 8 no está en este Titulo IV lo que, en román paladino, significa que se le escapa al Gobierno de las manos.

¡¡¡¿Ah?!!!

En fin un lío constitucional como el 2. Nación y nacionalidades. Real o virtual. ¿Símbolo constitucional o ley? ¿Interpretable?

Ya sabemos que la Constitución deja clara la actuación del ejército en la Ley Orgánica 4/1981 de 1 de Junio que regula los estados de alarma, excepción y sitio (artículo 32) cuando se declara el estado de sitio, en los supuestos de insurrección o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España, su integridad territorial o el ordenamiento constitucional que no pueda resolverse por otros medios.

Queda claro, pero no está tan claro, porque el 8 está donde está que no es en el Titulo IV y la Constitución se fundamenta en la indisoluble e indivisible unidad de España.

Las Fuerzas Armadas son ejemplo de virtud y servicio a España. Saben al detalle cual es su misión y quienes son sus mandos. Y saben que su única razón de ser es la que figura en el artículo 8 de la Constitución, incluso por encima del cumplimiento de los acuerdos internacionales o de ocuparse de emergencias de distinta naturaleza a lo militar. Otros no lo tienen tan claro e interpretan la Ley e incluso quieren tener un ejército propio para institucionalizar su particular 8.

Desde luego lo que debe estar claro es que no se puede alejar a las Fuerzas Armadas del mandato constitucional de la defensa nacional para centrarse en emergencias o en las misiones en el extranjero.

Pero lo más grave es que desde donde se manda y ordena se incumple ese artículo 2 de la Constitución a la vez que ofenden cuando quieren, aunque no puedan, al Rey y a las Fuerzas Armadas, es decir a la Nación española. Y tiene amparo donde debería estar la amparada la Fuerza.

Todos lo vemos y comprobamos. Día a día. Gobierno tras Gobierno. El ruido ya no es de sables, sino de corrupción política. Ha cambiado la guerra y los golpes de estado. Ahora todo se hace en el silencio cobarde de la distancia e interpretación que da el poder con el asentimiento de la oposición que espera a que le toque su turno. Porque ahora los golpes de estado se han incorporado a la normalidad democrática.

¿Dónde está la Constitución? Es un símbolo. Como la Bandera, el Himno, el Rey… Bodas y bautizos.

Al menos antes todo lo aguantaban… menos que les hablasen alto.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

29 febrero 2024

DEFENDER A ESPAÑA ¿PUEDO, DEBO? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España» (Constitución española).

No desde las Fuerzas Armadas. El derecho lo tiene, la posibilidad de hacerlo realidad no. Un derecho constitucional menos.

-Aznar se equivocó. Trillo también, y con menos estilo.

Fue una concesión más al independentismo catalán. Al 3% en definitiva.

-Ministro de Defensa Trillo en 2001: ‹‹Señoras y señores, se acabó la mili››. Nadie tembló.

-‹‹La tierra no pertenece a nadie. Sólo al viento››. Nadie se inmutó.

-«Sobra el ministerio de Defensa». Todo se resquebrajó.

Quedaron al descubierto.

A España no la defiende Europa. Tampoco la OTAN. No sé si la defienden los españoles. Sé que los porcentajes de los dispuestos se mantienen en cifras preocupantes. En disminución.

En alguna ocasión me han preguntado: ¿De qué o de quién hay que defender a España? No les falta razón. Es muy difícil contestar.

En Europa dan refugio a un presunto delincuente en busca y captura por la justicia española.

En España puedes presidir el Gobierno gracias al apoyo del «presunto de Waterloo» mientras al Parlamento aún llega el olor a goma 2.

Un delito, que lo era, el de sedición, una vez delinquido ya no lo es.

También conceder la amnistía puede ser delictivo y no serlo. Esto es España.

Disfrazamos el muñeco. Se trata de la autodeterminación ya en marcha. El proceso es imparable. No hay defensa posible. Imposible. Fijar fronteras. Acabar con la nación española. Para este progresismo no hay defensa.

Al hablar de los derechos y deberes de los ciudadanos nuestra Constitución dice en su artículo 30.1: «Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España». La cruda realidad es que ni lo uno ni lo otro.

En España todo ese deber y derecho queda reducido a algo testimonial, insuficiente y que no cumple el mandato constitucional.

Servir desde las Fuerzas Armadas es casi imposible. Según los datos del ministerio de Defensa (Secretaría General Técnica) disponemos de 3112 reservistas voluntarios, y 3.017 reservistas de especial disponibilidad. En la actualidad no existen reservistas obligatorios. Eso es todo.

Parece que la pregunta no es retórica: ¿De qué o de quién hay que defenderse? La contestación que más se aproxima es la que da la Constitución: «Artículo 8. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

Un galimatías no fácil de entender cuando gobierna quien lo hace para romper con la integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Pues eso: se puede ser atacante y defensor a la vez y hacer como que haces mientras te dejan hacer una cosa y la contraria.

Los derechos y deberes acaban reduciéndose a mantenerse en posición de firmes. Dígalo la Constitución o su porquero.

Todo está sujeto a la interpretación que tiene dos vertientes: delincuente o progresista. Interpretar la Ley es el arte de la política y al interpretarse, por interpretadores de algo y su contrario, no dice nada, o dice una cosa y la contraria. Todo depende del momento. Nadie dice nada. El villano de ayer hoy es un héroe; y viceversa.

Aznar se equivocó y claudicó. Trillo se pavoneó. Hoy es irreversible. «Señoras y señores, se acabó la mili». ¿Para qué la queremos? El 3% fue su bajo precio.

El sábado pasado, día 7 de octubre 2023, fijemos bien la fecha, la Princesa de Asturias juró ante la Bandera de España. ¿Qué es lo qué juró?

Repasen las palabras: « ¡Damas y Caballeros Cadetes! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Las obligaciones militares ya las hemos anotado de acuerdo con la Constitución.

Pero este juramento no está cerrado a la exclusividad de los militares ya que cualquiera puede prestar juramento ante la Bandera, algo que parece lógico cuando todos los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España, aunque hoy por hoy no se les permita hacerlo –a todos– como miembros de las Fuerzas Armadas.

Pasito a pasito, desde el progresismo a la autodeterminación.

Ante este panorama llama la atención que todo institucionalmente funcione en apariencia a la perfección. Ahí radica el mal. Es estructural.

No hay nada que defender. Todo está consumado.

Todo son palabras. A los españoles nos han burlado el derecho de defender a España y no solo desde las Fuerzas Armadas.

Esto se ha acabado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 octubre 2023

LA ENSEÑANZA EN LAS FUERZAS ARMADAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Si algo hay que hace grande a una nación y a sus ciudadanos es la excelencia en tres asuntos de Estado: la Educación, la política Exterior y sus Fuerzas Armadas. Todo lo demás se le dará por añadidura.

Es por ello que cada vez que llega un Gobierno a ponerse al mando de la nación se cambian la ley de Educación, el rumbo de exteriores se pierde en un caos político y se le da media vuelta a los ejércitos para que miren en dirección contraria. Es evidente que a día de hoy son asignaturas pendientes para el Estado español.

Siempre hubo un paradigma dialéctico con las Fuerzas Armadas: un modelo institucional u ocupacional. Pulso moral de la nación, o empresa estatal con cuenta de resultados (políticos y económicos).

Aquí hace ya algunos años, —los suficientes para que el daño sea irreversible— la idea ha sido retirarlas de su misión fundamental y utilizarlas como melifluo instrumento de una ideología.  También queda claro que gastar en ellas debe ser testimonial, lo mínimo.

Claro que nuestros aliados piden y exigen y…

Claro que las Fuerzas Armadas no pueden corregir sus deficiencias materiales y morales de un año para otro, pasan los años  y…

Claro que la Defensa, que es un asunto de Estado, de la Nación, no se improvisa y…

Claro que un día estalla la guerra y…

Sin duda quien decide, si preciso fuera, entregar su vida en defensa de España se aleja del modelo material, de la cuenta de resultados, para introducirse de lleno en el mundo axiológico donde es difícil se asiente la rentabilidad económica.

La milicia en su pureza no es la industria militar. La milicia en su pureza no es una empresa ni una cuenta de resultados ni la enseñanza debe ajustarse a exclusivos parámetros del mundo de la enseñanza civil. El argumento es muy sencillo: aquí se viene a entregar la vida en su concepto más amplio «si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España», compromiso desconocido en cualquier otro empleo público o privado.

La base de unos ejércitos capacitados y moralmente fuertes depende en su mayoría de dos aspectos: la enseñanza y el apoyo que reciba de la nación. En la vida militar no priman los intereses individuales, sino los nacionales, no hay ideologías, sino respeto a la Ley que enmarca al conjunto de la nación, el respeto a la Constitución y por tanto a la misión que esta les asigna. El militar no cumple y obedece por afectos ni por ideologías, sino por cumplimiento del deber legalmente establecido y ello bajo conceptos morales y virtudes tradicionales. Tiene su misión definida de manera clara y rotunda en el Título Preliminar de la Constitución.

La evolución hacia otra forma de entender la milicia —modo ocupacional, desmotivador— se puso en marcha con lo más preciado, con lo que a la larga daría sus frutos: la enseñanza militar.

Con falsos argumentos se ha justificado la necesidad de un cambio alegando torticeras razones: las raíces históricas, las tradiciones y los valores militares se enarbolan como una supremacía que pretende ser un «poder militar». Falso a todas luces.

La mayor virtud de un soldado es la humildad:

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

La reforma de la enseñanza militar, como dije en mi anterior artículo La transformación de los Ejércitos en España, era motivo de especial tratamiento, la victoria sería a medio y largo plazo, pero había que ir despacio y con cuidado. Les daba miedo acometerla. Se halla incluida en ese nuevo concepto llamado «escuela democrática» velo que oculta la manipulación para adaptar las futuras generaciones a un pensamiento alejado del esfuerzo y el sacrificio, bases de la carrera militar.

Decía Ortega y Gasset que el militar actual era un guerrero deformado por el industrialismo. De eso hace ya muchos años. Por eso a Europa la guerra le ha pillado con el pie cambiado y a España con los pies en la dirección contraria. ¡Si hoy nos viese o definiese…!

Así se entiende el desarme de Europa. Con las armas rendidas: «…vieron un tropel de ratones hambrientos que por la noche les había roído las cuerdas de sus arcos, las correas de cuero de sus escudos y todas las partes comestibles de sus armaduras».

Confiamos nuestra defensa a otros y bebimos y comimos hasta caer en un sueño profundo. «Nos prometieron cincuenta navíos, pero nos engañaron enviándonos solo uno de verdad y cuarenta y nueve de juguete, con muñecos por tripulantes, que el capitán arrojó al pasar cerca de la costa…»

No creo que haya una carrera de mayor complejidad, ninguna, como la militar. ¿Argumentos? Solo uno: en las guerras actuales participa toda la sociedad, todas las profesiones son actores de la guerra sea cual sea la actividad sin que nadie quede fuera del conjunto, nadie. Pero ese conjunto de nada sirve ni nada logra si no está mandado y además bien mandado que no es otra cosa que extrayendo lo mejor de cada uno lograr la excelencia del conjunto haciéndolo vencedor.

¿Estamos formando: militares?: «Junto a esa formación militar, será requisito para acceder a las escalas de oficiales obtener un título de grado universitario y para las escalas de suboficiales, una titulación de formación profesional de grado superior.” (Ley 39/2007 de la carrera militar, preámbulo, V)».

Sustancial cambio con la excusa del necesario ajuste para cumplir con el Plan Bolonia. ¿Era necesario? ¿No eran autosuficientes las Fuerzas Armadas para impartir su Grado? ¿No disponen de autorizados profesores con titulación y Centros más que excelentes?

Fue la Ley 17/1989, de 19 de julio, reguladora del Régimen del Personal Militar Profesional, la que definió un sistema de enseñanza militar integrado en el sistema educativo general y, por lo tanto debería adaptarse a los parámetros que regulan la enseñanza en dicho sistema, tanto en su nivel universitario (oficiales) como en el de la formación profesional de grado superior (suboficiales). Las leyes 17/1999 de régimen de personal de las FAS y la Ley 39/2007 de la carrera militar terminaron de ajustar la enseñanza militar. Entre los diversas posibilidades para adaptarse al nuevo sistema educativo se eligió la peor, ¿intencionadamente?

No es necesario explicar todo el proceso harto complejo. Solo es necesario decir que si antes se salía teniente o alférez de navío de las academias militares después de cuatro o cinco años de única y estricta formación militar hoy es necesario obtener en el mismo tiempo el grado de Ingeniería de Organización Industrial, Ingeniería Mecánica o Ingeniería de Organización Industrial. Con lo que durante los cuatro primeros años de formación el 75% del tiempo se dedica a la ingeniería con profesorado exclusivamente civil olvidando el peso que requiere la formación militar.

Ahora se estudian tres carreras en cinco años: ingeniero, militar ¿y técnico en emergencias o algo parecido? Lo militar es absolutamente secundario.

La Enseñanza en lo militar —Grado universitario, Plan Bolonia—, ha sido un estrepitoso fracaso. Equiparación ¿Para qué? Tenemos el criterio de que un Ejército es mejor o peor no por sus mandos y soldados sino por el material que tiene con lo que la formación de sus oficiales pasa a un segundo plano. Más técnica que humanística.

¿Pasamos a un nuevo modelo que se implanta: el de los ejércitos/empresa como Wagner? Supongo que los ejércitos están desarrollando el modelo o al menos pensando en las cosas que se ven. La técnica y la ciencia han matado a la guerra y a lo que de humanitario debe tener una guerra.

El Plan Bolonia ha sido un fracaso en lo militar, una innecesaria cesión de la formación militar no al mundo académico, sino al político. Politizar la milicia es utilizarla para unos fines ideológicos y la defensa de una nación está por encima de cualquier opción política.

Debe crearse un Centro Universitario propio de las Fuerzas Armadas con una docencia propia dependiente del ministerio de Defensa exclusivamente y con sus especialidades que integrasen al personal civil académico necesario.

En estos momentos falta fluidez académica, las relaciones Academia General Militar y Universidad dejan mucho que desear. El sentido que tenía el «espíritu de la General» desaparece cada día.

Déficit de oficiales en los empleos básicos y de mando directo de unidades porque se producen muchas bajas en las academias, los alumnos de letras tienen vedado su acceso a la carrera militar, la formación humanística ha desaparecido, la historia no es asignatura para el militar, la falta de vocaciones (vocación militar se entiende) es notoria. Nadie dice nada y lo peor: parece que todos estamos muy contentos.

Menos mal que la materia prima es excelente y nuestros oficiales suplen con su esfuerzo y amor a la profesión los déficits que encuentran en el proceso de formación. Contra el espíritu y la tradición no hay quien pueda.

«Creían que sin religión, sin magistratura y sin ejército podrían vivir en el pensamiento, en la pura especulación».

Me llegan rumores de cambio. Esperemos porque ahora España entra en parálisis y después nadie sabe lo que vendrá.

Lo militar está fuera de la corriente de la modernidad, pero la guerra cada vez está más cerca. Es más que un incendio y más que una simple emergencia. Lo es todo.

P.D. Puedo adelantar que el Jefe del Estado Mayor del Ejército, consciente de las debilidades  del actual sistema de enseñanza militar de formación para el ingreso en la escala de oficiales ha constituido un grupo de trabajo en el que se incluyen miembros de la Universidad de Zaragoza, la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar, la Academia General Militar y la Guardia Civil. Se trata de diseñar un nuevo modelo formativo de la enseñanza militar de formación para oficiales.

El objetivo es crear un nuevo grado universitario que se adapte al nuevo perfil de egreso definido por el General de Ejército Jefe de Estado Mayor del Ejército. Habrá una mayor carga humanística, en detrimento de las científicas, siempre con unos conocimientos profusos en las nuevas tecnologías, el liderazgo centrado en el Mando Orientado a la Misión y la gestión de la información y el conocimiento.

En la actualidad se trabaja en la memoria de verificación del nuevo grado que, ya redactada y presentada, está en proceso de aprobación por la Agencia de calidad y prospectiva universitaria de Aragón (ACPUA).

Una excelente noticia.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Junio 2023

 

¿ESTÁ USTED DISPUESTO A DEFENDER LA UNIDAD DE ESPAÑA? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Publicación del Estado Mayor de la Defensa (EMAD)

El resultado de la encuesta ha sido: «Depende».

¿Maneja el Ministerio de Defensa encuestas, datos, prospectivas sobre la disposición de la población española para defender lo que dice la Constitución?

Está bien eso de «Depende».

Podría ocurrir que Antonete Gálvez, diputado federal, huertano o no, declarara «…el Cantón de…» y el Capitán General (ahora con nombre más… y menos…telegrafiase (o pusiese un wasap) al Jefe del Ejército o al Rey (?): «A las seis mañana castillo Galeras ha enarbolado bandera turca» mientras la bandera roja anuncia la República Federal.

Antonete fue el terror del Mediterráneo, bombardeó Alicante, se enfrentó a escuadras extranjeras y quiso invadir el resto de España. Algún televisivo golpista de ahora es su vivo retrato, pero en cobarde.

El cantonalismo en marcha.

No se lo tomen a broma, ocurrió, acaba de ocurrir y volverá ¿para quedarse?

Por eso: «Depende». ¿De qué depende?

¿Defender qué? Nada que bombardear, nada que defender, nada que objetar. Se hace y basta y si la Ley dice que eso no se debe hacer, se cambia la Ley con efectos retroactivos. Nunca en España ni en época del tan traído a colación jefe del Estado, Francisco Franco, se manejó el orden y la ley tan a la orden y dictado del que dicta y ordena con la sutil interpretación de sus asesores ento(enfan)gados.

Estamos ante una situación muy preocupante porque para colmo la otra alternativa política está dividida y confundida sin distinguirse las churras de las merinas y la soberanía popular sin enterarse de nada de lo que ocurre tras las bambalinas, que es mucho y muy grave. Nunca hubo tanta ocultación y oscurantismo, nunca la política se hizo tan a escondidas y nunca los medios estuvieron tan al servicio del poder u otros poderes.

España no requiere Defensa porque ya ha perdido la guerra. ¿Defender qué?

Encuesta va y viene. El Instituto de Estudios Estratégicos, perteneciente al ministerio de Defensa, se pronunció allá por el año 2015 con los resultados de una encuesta del CIS en la mano. Si este tipo de encuesta se sigue haciendo la deben guardar muy en secreto. Los resultados empeoran.

Solo un 16,3% de la población española estaría dispuesto a defender a España ante una agresión extranjera. Apaguemos y vayámonos. Más del 50% se reparte entre rechazar o se muestra reacio a tomar parte en la defensa de España. El último que apague la luz.

¿Para qué seguir con tanto engaño?

No se han vuelto a hacer más encuestas de ese calibre. ¿Asustan? Las cosas han cambiado: a peor.

Ahora el ministerio prefiere otras encuestas: ¿Están ustedes contentos con nuestros soldados?

No necesitamos saber lo que opina España sobre sus Fuerzas Armadas, es harto sabido, sino lo que opinan sobre la Defensa de España, de la Constitución, de la Ley y su disposición a luchar por ella y el orden constitucional si necesario fuera. Saber lo que opinan sobre ellos mismos y su postura de indolencia ante España a la que ni sienten ni padecen, sin melifluas actitudes y sin querer el resultado de «que contentos están todos con sus soldados». Esa no es la cuestión, sino enseñar y defender las razones por las que hacen falta los soldados y cuál es su misión verdadera. No estar contento con su papel de ONG, sino con el auténtico de soldados para la guerra. Porque a día de hoy cerca de tres mil efectivos de nuestras Fuerzas Armadas están en guerra, a las puertas de la guerra o para evitar una guerra, en 17 misiones en el exterior. Hace falta material de guerra, munición, equipos muy caros, pero sobre todo y ante todo que la soberanía popular se entere y asuma que estar hoy en el mundo significa tener un Ejército muy preparado y dotado. El resto es perder y perderse, ser más pobres y menos desarrollados. Las Fuerzas Armadas dicen como la canción: «No me quieras tanto, quiéreme mejor»

Si no asumimos esta cruda realidad, estamos engañando a la soberanía. Claro que está primero por definir quién es el soberano, quién ejerce la soberanía, como se impone y quien la maneja a su capricho. También, que se esconde detrás del secreto que se oculta a la auténtica soberanía que parece debería ser la popular y no la dedal.

No sé lo que hace la Mesa de Defensa del Congreso de los Diputados, si están informados, si nos informan, si nos oyen, si oyen, si les cuentan algo que es tan secreto que la soberanía se queda entre unos cuantos, ¿es que hay tantos secretos? De cintura para abajo.

¿Está usted dispuesto a defender la unidad de España?

Les daría un par de direcciones para que fuesen allí a preguntar, pero ¿para qué?; ustedes saben muy bien el código postal; incluso lo que significa «arrimar al código».

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

20 febrero 2023

 

 

 

PASCUA MILITAR. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Normalidad. Quizá demasiada para este viejo soldado que ve como el tiempo pasa y España se encuentra en un permanente desafío a su independencia e integridad territorial, incluso al respeto a su Constitución, como en una jaula de grillos malsonantes. Demasiada normalidad en la Pascua Militar 2023 entre tanta virulencia política. Eso es bueno. Creo.

Hay cosas que te dejan estupefacto y son difíciles de olvidar cuando uno ve las barbas del vecino cortar. No están los tiempos para bromas independentistas ni para probar la flotabilidad de la Constitución.

La defensa a cualquier precio de la libertad se traduce constitucionalmente en mantener la independencia e integridad territorial.

Son las Fuerzas Armadas el recurso final, ultima ratio que permite a un pueblo mantener su libertad; como le ocurre a Ucrania y por lo que todos luchamos junto a ellos. En la Pascua Militar, como no podía ser de otra manera, hemos estado con nuestros compañeros de los ejércitos de Ucrania que luchan por esa integridad territorial e independencia, por la libertad de todos.

Ha sido una Pascua Militar mucho mejor de lo esperado, es decir, una Pascua normal y dentro de la norma, con datos relevantes entre el que destaco la solemnidad que aún se mantiene. No es poco.

Es destacable que el Rey recuerde quién es y porqué habla a sus soldados: «Como todos los años, –desde su instauración en 1782 por el Rey Carlos III–, esta ceremonia solemne de la Pascua Militar me permite, como Jefe del Estado y mando supremo de las FAS, reunirme con vosotros para expresaros mi reconocimiento y aprecio más profundos por la labor que permanentemente realizáis, tanto en España como fuera de nuestras fronteras». No está de más recordarlo y añadir que «Me tenéis a vuestro lado y contáis así con el apoyo incondicional de la Corona».

En su intervención el Rey ha querido destacar el apoyo moral y material de las Fuerzas Armadas españolas a Ucrania y nuestro compromiso internacional y Atlántico mirando siempre al sur ya que se extrae de la intervención Real que nuestro esfuerzo armado mira a la frontera sur de Europa. No lo olvidemos.

A destacar la actitud de la ministra de Defensa que con palabras coherentes ha reconocido los valores de nuestros soldados y que no suele faltar allí donde su presencia lo requiere, entre las tropas y entre las otras tropas. Esta ministra no parece pertenecer a este Gobierno que conforma un grupo de pocos amigos a España y a sus Fuerzas Armadas. Es por ello que es de agradecer que aún podamos hablar de Pascua Militar dentro de la más estricta normalidad. A cada cual lo suyo. Es evidente su lucha por el aumento presupuestario, algo inconcebible con alguno de los gobernantes, y que hable de proporcionar los medios adecuados desde el punto de vista estrictamente militar y en el plano doméstico para que nuestros soldados tengan un salario justo y un futuro asegurado. Un compromiso que debe ser diario y permanente. Más en momentos de zozobra como el que vivimos. Gracias ministra.

Por mi parte y dentro de esa «normalidad» hasta diría que ha sido una Pascua Militar brillante. Se lo merecen nuestros soldados. Que nunca nos olvidemos de ellos.

Como decía en mi artículo del día anterior: «Nunca deberían ser nuestros ejércitos más y mejor felicitados que en momentos de guerra, como los actuales, donde la sociedad debería asumir el valor de la libertad, el valor del significado de luchar hasta morir para simplemente eso: ser libre».

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 enero 2023

 

 

«REY SERVIDO Y PATRIA HONRADA». GENERAL FERNANDO ALEJANDRE MARTÍNEZ Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Quizá estemos ante el libro más importante en materia de Defensa de la España de los últimos cien años. Entre otras cosas por su valentía y no solo por lo que dice, sino por quién lo dice.

El General de Ejército Fernando Alejandre Martínez ha ocupado la cúpula del mando efectivo de nuestras Fuerzas Armadas entre marzo de 2017 y enero de 2020. Es decir ha estado al mando de la candente actualidad de nuestra Defensa en unos momentos críticos para el mundo. ¿¡Qué no sabrá el general!?

Ha plasmado su experiencia, con rigor y crudeza, en un denso pero crucial libro, Rey servido y patria honrada. Una visión de la defensa de España, donde ha llegado hasta donde el deber le exige y el honor le permite.

Valiente y comprometido testimonio.

No he tenido que poner un calificativo a lo que termino de leer; el correr por las páginas me lo ha sugerido: escalofriante. En cualquiera de sus acepciones.

El general ha dado muestras de ser un soldado y no un burócrata uniformado bien adiestrado, riesgo latente cuando los ejércitos no se conforman para lo que están. ¿Lo digo de otra manera? Utilizaré las palabras del general Alejandre mucho más acertadas que las mías; para ello solo usa una, y acierta: «Disciplinitis». Que cada palo aguante su vela después de un riguroso examen de conciencia.

Nuestra Defensa no es un juego. Ni una empresa en posible quiebra. Lo es «todo» y a ello deben centrarse e implicarse todas las fuerzas de la nación. No es así, y ese es el escalofrío que nos recorre al descubrir dónde estamos y cómo estamos.

No puedo entra en detalles; sería interminable porque cada párrafo te invita a detenerte y pensar; con frialdad y estupor.

«En España es norma la falta de comunicación y confianza mutua entre los los que dan la orden de embarcarse en un determinado conflicto y los que han de cumplir esas órdenes y llevar a cabo los combates».

En unos momentos en los que el mundo tiembla ante el retumbar de los tambores de guerra es importante escuchar la voz de quien muy de cerca ha olido el futuro: «Mientras la sociedad española, y con ella sus élites, no acepten sin sonrojarse, que las Fuerzas Armadas tiene que saber hacer la guerra y que, además, tiene que ganarla, poco se podrá hacer».

No hay tema al que el general Alejandre no se enfrente en su libro. Desde la geoestrategia al pelotón de soldados, de la misión constitucional a la guerra de Irak; de la grandeza de nuestros soldados, de su abandono también. De la Defensa nacional, de nuestras debilidades en esa materia. Del norte y del sur, también del este. De la umedificación de nuestros Fuerzas Armadas, término que utilicé en un artículo publicado el 5 de abril de 2021 y que ahora veo refrendado.

Las interioridades de la vida militar en ese elevado escalón de relación con el mando político están tratadas con el rigor y la exquisitez de un caballero, de un soldado, sin que por ello se oculte una realidad, quizá ya histórica, en la que cada nivel, por decirlo de alguna manera, ha hecho la guerra por su cuenta. Como es lógico y se deduce de la lectura, siempre ha perdido el nivel militar al que no se ha consultado ni siquiera en lo más profesional y técnico lo que ha creado una situación en la Defensa con evidentes vacíos, quizá riesgos, de difícil solución a corto plazo por ser algo que parece institucionalizarse.

Es el pasado reciente, el presente, pero sobre todo el futuro lo que se trata en el libro por el que hasta hace unos días asumía la responsabilidad de que trabajáramos o durmiéramos tranquilos. No se lo pusieron fácil.

No guardó silencio entonces. Lo he publicado en este blog en varias ocasiones. Fue fiel a su oficio de soldado y leal a su compromiso y a sus mandos políticos, aunque alguno percibiese otra cosa.

No guarda silencio ahora. Es un buen paso al frente. Los españoles tenemos el deber, y el deseo, de saber en qué manos estamos, como se nos defiende y en qué invertimos los recursos que ponemos en manos de la Administración.

Las Fuerzas Armadas no sobran y es hora de que la llamada Cultura Militar sea algo más que exposiciones, exhibiciones o cosas más cercanas al folclore que la cruda realidad de nuestra dura misión a la que todos debemos contribuir. El libro del general Alejandre es un paso valiente y decidido en el camino de acercar a la sociedad española la verdad, la realidad de nuestras Fuerzas Armadas sin partidismos ni atravesadas intenciones.

Es simplemente un paso necesario para conocer más, para hacernos pensar en nuestra Defensa.

Como viene a decirnos de manera alarmante el general Alejandre el diseño de las Fuerzas Armadas del futuro, algo necesario para no andar improvisando según el cristal con que se mira, ha quedado en nada. El Objetivo de Fuerza a Largo Plazo (OFLP) y el objetivo de Capacidad Militar está por resolver.

Dejo para el final el tema de Cataluña. No se queda fuera, sino que se explica el general con claridad meridiana para el que quiera entenderlo.

Se exponen todas las hipótesis que, desde agosto de 2017 con los atentados de las ramblas y posteriores hechos, se barajaron desde el mando de las Fuerzas Armadas.

Preguntada la ministra de Defensa si era cierto que todos los escenarios habían estado previstos y si estas previsiones afectaban a las Fuerzas Armadas, contestó: “Yo no hubiera tenido ningún sentido de la responsabilidad, ni tampoco los mandos militares, si no hubieran estado preparados para cualquier eventualidad». Y continuó: “Pero una cosa es estar preparado y otra es actuar. Estábamos preparados porque teníamos la obligación de estarlo; si no, no serviríamos para nada».

Todo esto lo cuenta, y mucho más, el General de Ejército Fernando Alejandre Martínez, que quiso ser el «Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de España», mejor que Jefe de Estado Mayor de la Defensa.

Este último párrafo de su libro encierra su forma de ser y pensar.

Español, soldado, lee y divulga.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

14 marzo 2022

 

 

UN RESUMEN EN CLAVE MILITAR DE LA PASCUA MILITAR Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Para mí que esto de la Pascua Militar pierde fuelle. En la misma medida que lo hace lo militar y las tradiciones. De manera acelerada. No es ni malo ni bueno. Eso sí, todo ocurre sin darnos cuenta y por cuenta de otros que llevan las cuentas y dan cuenta de los resultados.

«Lo militar que pase a niveles mínimos y secundarios».

«Que destaquen sobre todo sus labores de emergencias y protección civil». Unos lo captan, otros ven en su vocación un cambio que los maestros de la modernidad militar deben explicarnos a los antiguos alumnos de la milicia. Un servidor aún está a tiempo de aprender. Lo que otros guisan y se lo comen.

El caso es que adivinar las claves (de eso se trata) de las palabras pronunciadas en actos como la Pascua Militar es un arte de difícil interpretación. En mi caso voy a darlas de manera radicalmente distinta a las que ustedes puedan leer o escuchar en los medios.

Simples interpretaciones más o menos ajustadas al conocimiento del medio que manejan.

Lo primero que llama la atención es que el Rey haya mencionado «los 10 años del cese de la brutal violencia de la banda terrorista ETA». Textualmente ha dicho:

«Además, precisamente, al cumplirse 10 años del cese de la brutal violencia de la banda terrorista ETA, quiero honrar con gran emoción la memoria y dignidad de las víctimas del terrorismo. Muchas de ellas pertenecían a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Enviamos a sus familias un mensaje de ánimo y de admiración. Su fortaleza y altura moral nos sirve de guía a todos los españoles».

El que tenga oídos… Porque entiendo que el Rey ha venido a subrayar que estos asesinos de la ETA, cuya brutal violencia era el tiro en la nuca o la bomba lapa, tienen a sus sucesores en activo y que ocupan un lugar determinante en la administración del Estado y que, para más inri, el allí presente ministro del Interior hace encajes de bolillos para concederles prebendas en sus negociaciones con los votos que le interesan; de los sucesores de la violencia. De la que nunca se han arrepentido ni han renunciado.

De ahí la necesidad de las palabras del Rey: «honrar con gran emoción la memoria y dignidad de las víctimas del terrorismo». Algunos (de los presentes y ausentes) no se han enterado. Vileza. No den otra interpretación a este sutil mensaje Real. Viene a cuento.

Todos esperábamos que el Rey —en eso educan a la sociedad—, destacase por encima de todo la actuación de las Fuerzas Armadas en su contribución con las Administraciones a la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, las labores valiosas de rastreo y de vacunación en la Operación «Misión Baluarte» y ante las diversas necesidades y emergencias provocadas por desastres naturales como la tormenta invernal «Filomena», los incendios, las inundaciones, las crecidas del Ebro, y por supuesto en la erupción del volcán de La Palma.

Así lo ha hecho el Rey. Pero…

En mi humilde opinión el Rey ha querido destacar que eso está muy bien, pero que la misión fundamental de las Fuerzas Armadas, y en donde hay que invertir dinero y voluntades está en «ese esfuerzo cumpliendo las misiones y cometidos permanentes relacionados con la seguridad y defensa de España, y con nuestras responsabilidades internacionales en favor del mantenimiento de la paz, la estabilidad y la ayuda humanitaria».

La clave no está en profundizar en la «ONG Fuerzas Armadas», muy loable y vocación de otros ámbitos y Escuelas, sino en poner delante el horizonte de la Defensa y Seguridad que cada día es más complejo: «de cara este año 2022, quiero subrayar especialmente la celebración en España, el próximo mes de junio, de una nueva Cumbre de la OTAN. Será 25 años después de la celebrada en Madrid en 1997, en la que se afrontó el escenario estratégico que se abría tras la caída del muro de Berlín.

Esta Cumbre, como sabéis, llega en un momento crucial para los planes y la orientación estratégica de los próximos años; pero, además, representa un importante reconocimiento al compromiso de España con la OTAN y al extraordinario papel de nuestras tropas encuadradas en las misiones y estructuras de la Alianza».

Esa es la guía.

Presupuesto y materiales para la guerra; o su posibilidad. Presupuesto. Inversión en Defensa.  Es el eje de una nación seria en su Defensa y que participa en una Alianza como la OTAN. Dejémonos de monsergas y seamos «Ejército» y no ocupemos las misiones de otros organismos que la Administración debe fomentar con el adecuado uso de los recursos y no matar moscas a cañonazos.

Por ello el Rey ha recordado Afganistán y sus palabras dan que pensar:

«Allí nuestros militares trabajaron en condiciones muy difíciles, a más de 6.000 kilómetros del territorio nacional, y pusieron en valor —incluso adaptaron— las distintas capacidades de nuestras FAS.

Será preciso analizar y valorar junto a nuestros aliados los resultados finales de esta misión, y extraer las necesarias lecciones y enseñanzas».

Resultados catastróficos para todos. Una derrota inexplicable. Habrá que analizar y extraer lecciones y enseñanzas. Retirada.

Las naciones occidentales deben pensar muy en serio el panorama ofensivo/defensivo que tienen por delante. La amenaza es patente. Nadie quiere hacer uso de la palabra guerra, pero hay que estar preparado para la posible «guerra que viene». Hasta ahora, la última rendida se ha saldado con una retirada aún sin explicar: Afganistán. Crimea lo dejamos para otra ocasión.

He creído entender que el Rey ha mostrado preocupación por estos temas. Pero seguramente estoy equivocado y mejor lean las informaciones que los medios dan con ese repique de campanas que tan bien suena.

No es hora de ponerse medallas, sino de pensar muy en serio lo que tenemos por delante. Riesgo y graves amenazas.

Nosotros, además, eso lo tenemos dentro del despliegue propio.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 enero 2022

 

 

 

 

 

 

 

 

EL GENERAL DE EJÉRCITO AMADOR ENSEÑAT Y BEREA NUEVO JEFE DEL EJÉRCITO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Nuevo JEME General de Ejército Amador Enseñat y Berea

La ministra de Defensa acaba de dar un paso más hacia adelante con el nombramiento del nuevo Jefe del Ejército de Tierra: General de Ejército Amador Enseñat y Berea.

Escribía hace unos días un artículo La Cúpula Militar que anticipaba el cambio del que hoy doy cuenta desde la satisfacción y gran esperanza. El nuevo JEME es un excelente nombramiento. Nadie puede presumir de objetividad, pero como soy conocido por los lectores y saben que con nadie me caso, permítanme que diga que el general Enseñat responde a los criterios que en mi anterior artículo exponía desde la filosofía y sin querer desmerecer a nadie.

La ministra se ha decantado por «No escogería al hombre que está dispuesto a enfrentarse a un tigre o a precipitarse en un río sin preocuparse de salvar la vida o morir. Elegiría, sin duda, a un hombre que considerase el obstáculo con la prudencia requerida y que prefiriese triunfar por la estrategia».

Muchos son los problemas que afectan al Ejército. No solo de material, que también, sino más bien de alma, corazón y vida. Viejos problemas heredados de una antigua mala intención que parece ya superada.

El Ejército de Tierra

El Ejército de Tierra tiene ante sí un reto grande. Los que siguen este blog conocen mi opinión y la de otros compañeros, sin que eso signifique que estamos en lo correcto. Es una opinión, aunque lo que no es opinable, y en eso tenemos razón, moral y legal, es en la ineludible misión de la defensa de la unidad e integridad territorial de España y de la Constitución. Eso no es opinable y está en el artículo 8 de la Constitución.

No es este el momento de dar consejos a quien conoce muy hondo su Ejército y el conjunto de las Fuerzas Armadas y que con sabiduría y serenidad se enfrentará a todo de manera acertada. De ello estamos seguros y cuenta con nuestro leal y sincero apoyo.

Escuché con mucha atención las palabras del general Enseñat en su toma de mando.

«El Ejército de Tierra de hoy ha de mirar al futuro, preservando y poniendo de manifiesto nuestros valores tradicionales que, sin ser exclusivo patrimonio militar, son imprescindibles en nuestra profesión».

Otra clave, el siempre necesario asunto, prioritario en un ejército: el personal, al que hay que cuidar y preservar como el más alto valor y base firme de la institución.

Pero el general Enseñat introdujo un novedoso matiz en sus palabras al que doy enorme valor y espero que otros sean capaces de intuirlo: las sinergias. Una asignatura pendiente en muchos aspectos de la vida en España. Lo es sin duda en el conjunto de las distintas fuerzas, ¿Qué fuerzas? Las Fuerzas Armadas. Es una de las claves del futuro. Un acierto señalarlo.

Los efectos individuales no son nada sin la acción conjunta y esa acción es solo una: España. El concurso activo y concertado de Tierra, Armada y Aire solo tiene esa función. En eso estamos de acuerdo y no hay fisura alguna.

El nuevo Jefe del Ejército, a mi entender, se refería al necesario concurso activo y concertado de los ejércitos y Armada en todos los campos y que muchas veces egoísmos corporativistas interrumpen el camino o lo hacen más cuesta arriba. No siempre se camina de manera conjunta. Gran novedad en esas palabras y clave esencial hacia el futuro.

Bienvenido mi general y desde aquí nos ponemos a tus órdenes.

Debo decirles que la emoción pudo conmigo esa tarde del pasado viernes cuando el otoño madrileño nos brindaba su habitual juego de luces en esos atardeceres que asombran y emiten el silencio de su misterioso atractivo. Los tambores y cornetas despertaban la curiosidad de la diosa Cibeles, inmóvil, viéndolo todo sin mirar nada, mientras mucha gente escrudiñaba entre los frondosos árboles del Cuartel General del Ejército en un vano intento de ver las tropas formadas. ¿De dónde viene el ruido de esos tambores?

Palacio Buenavista

El patio de Armas del Palacio de Buenavista, Cuartel General del Ejército de Tierra, es un escenario que sobrecoge. Un recinto reducido y grandioso a la vez, donde las paredes parecen juntarse para abrazar a la formación militar y alistar en ella al que emocionado presencia el acto. La sonoridad te envuelve y aprieta hasta formar un conjunto que explota cuando suena el Himno Nacional. Ya está todo hecho y dicho. El que no haya oído cómo suena España en ese recinto aún no conoce lo que es temblarle el corazón.

Madrid es militar cuando le dejan serlo. Madrid es de todos, de todo el que viene a visitarla, y es de sus soldados; le gusta la tropa por sus calles, no solo el día 12 de octubre, no solo por la Balmis, no solo apagando incendios o en las inundaciones.

Es una sugerencia que le hago al nuevo Jefe de Estado Mayor. Que vuelvan los soldados a las calles, a desfilar en sus fiestas mayores, la música a los templetes de los parques, y a las procesiones. Que España toque a sus soldados no en tragedias o lejanos lugares. Siempre.

España es tropa, es cuarteles, es música militar, es el Himno Nacional y su Bandera y hay que sacarlos, con sus soldados, pasearlos y que cada día sean más, no solo reconocidos, sino amados.

Mi general todo el Ejército de Tierra queda a tus órdenes, en tus manos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

11 octubre 2021

DEFENSA DE LA PATRIA Y EL DEMÉRITO DEL MÉRITO MILITAR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No sé muy bien el significado de «Defensa de la Patria», en la nuestra, España: ¿Mantenerla unida? ¿Su integridad territorial? ¿Que sea de todos los españoles? ¿Que sea soberana? ¿Fronteras abiertas?

Mi duda surge cuando en la Constitución leo una cosa y la contraría. O leo mal, que eso puede ocurrir. Porque si la Constitución dice que se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española y da a las Fuerzas Armadas la misión de garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional y a la vez permite romper con la (¿indisoluble?) unidad  de la nación, atacar desde las instituciones su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, incluso una vez hecho, se salta el ejecutivo lo dicho por el judicial y se aplaude a los delincuentes, algo es que está fallando o a algunos nos están tomando el pelo.

Entre ellos a las Fuerzas Armadas y no porque tengan que intervenir en este desaguisado entre poderes, que ellas nada pueden —tampoco deben—, sino que hay que poner las cosas claras. ¿O mejor dejarlo en la duda para salvar los intereses propios caso de? No sería la primera vez. Se lo explico otro día.

Veamos la definición de Fundamento: «Principio y cimiento en que estriba y sobre el que se apoya un edificio u otra cosa».

Visto lo cual habrá que cambiar el principio y cimiento de la Constitución. No es la indisoluble unidad de la Nación española su fundamento. Es decir: rompamos el texto constitucional y fundamentémoslo en otro principio, la idea de la nación de naciones por ejemplo o el tan conocido: «España invertebrada».

Creo que el fundamento más acertado sería: «Vamos a contar mentiras»

A continuación habría que cambiar el artículo 8 de la Constitución para que nos empecemos a entender. Para no engañar a nuestros pobres soldados que juran ante la Bandera cosas que no se cumplen. Soldados a Letonia, Malí y Turquía, banderas del mundo, luchas internacionales, guerra de las galaxias y soldados del amor. Aquí no hay fronteras ni nada -incluso ni España- que defender.

Puede que no quieran Constitución sino aquella Ley de Defensa de la República, tan democrática, y que muchos anhelan.

¿Quiénes mandan en España? Los delincuentes en una zona, otras están a la que salta y por algún lugar se han colado los que usaban el pimpampum.

La noticia cercana es que Alemania implanta un servicio militar voluntario de «defensa de la patria». Pretende reforzar a sus Fuerzas Armadas ante las diversas situaciones de crisis de todo tipo a las que su nación puede enfrentarse.

Constará de un periodo de instrucción de unos siete meses y después sus miembros quedarán en situación de reservistas durante seis años.

Lo han bautizado con el nombre de «Un año para la patria» y no contemplan ninguna misión en el exterior.

Ni engañan ni se engañan.

Si quieres mili vete a Alemania.

Aquí ni Constitución ni fundamento. Ni artículo 2 ni 8: poder, solo poder. España está en venta a trozos. De «un año para la patria» aquí en un año sin patria.

Por si había alguna duda el Gobierno, y sus compinches, en un gesto de solidaridad, de perdón, sin revancha, en concordia, sin venganza, entregan a los delincuentes la libertad para seguir delinquiendo; y lo hacen sin ajustarse a lo que dice la justicia, porque la trinidad poderosa del Gobierno acepta el reto del separatismo en lucha y le abre la puerta para que rompa España. Entren y hagan o deshagan.

Siguiendo con la incoherencia en todo lo que pasa en España en estos desconcertantes momentos, el ministerio de Defensa concede la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco al Presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) que a continuación sale en apoyo de los indultos. Raro es que no lo haya hecho con la Gran Cruz al hombro y arrastrando la desvergüenza.

«En atención a los méritos y circunstancias que concurren en las personas que a continuación se relacionan…

Vengo en conceder la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco a las siguientes personas:

Don Antonio Garamendi Lecanda».

No hay la menor duda que concurren méritos y circunstancias: Defensa de la Patria.

Demérito patente. Para mérito el del centinela que espera la aurora.

No voy a hacer como esos que dicen que la devuelven y luego la ponen en la vitrina de su casa.

La mantendré en mi currículo, pero jamás al lado de esos méritos y estas circunstancias. Ha cambiado todo a peor, a mucho peor.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

21 junio 2021

Blog: generaldavila.com

MARRUECOS: ¿MOVILIZAR AL EJÉRCITO? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Aquí nadie sabe lo que hay que hacer. Si atacar o defenderse. Si por tierra, mar, aire o por los tres sitios a la vez. Si hacer la guerra a Marruecos o hacérsela a Gibraltar, o a la ONU que se calla, o a Europa que alguien le ha dicho a última hora que es su frontera, la de la OTAN.

Ahora por todas partes surgen los guerreros del antifaz que muestran su ardor guerrero.

«España defenderá la integridad de Ceuta ante cualquier desafío» (Sánchez, presidente).  De este no me fío.

¿Qué integridad? ¿Sabe de lo que habla? ¿De la cualidad de íntegro? Que empiece a contar por el principio, cuando se ha destruido España en taifas. Y fuera lo saben. Lo aprovechan. La cuña está clavada entre el soberano y sus ministros, sospechas mutuas, malentendidos, conspiraciones. Lo dijo Sunzi y lo sabe el soberano del sur.

El arte de la guerra y el de la política, que son lo mismo, está basado en el engaño y la astucia. Nunca se vence en la división interna que es lo que aprovecha siempre el contrario.

La crisis abierta con Marruecos no era difícil de predecir. No sé si también para el C.N.I. Lo avisé con 24 horas y alguno pensó que tenía información privilegiada. La tenía: solo basta mirar el panorama de la Moncloa, su Interior y su Exterior, incluso a la Defensa, que se resiste, pero no remata. De las revueltas aguas de Cataluña, Sánchez, el presidente, pretende ser íntegro en Ceuta y Melilla. Íntegro: para España significa: «Que no carece de ninguna de sus partes», y dicho de una persona: «Recta, proba, intachable». Él parte y reparte y luego habla de soldados y hasta de que  las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Como en Cataluña.

Ceuta aguanta mientras pide auxilio. Melilla hace cien años estaba a punto de caer en manos de Abd el Krim. Ahora después de esos cien años, en aquella guerra que perdimos tantos hombres, nadie se acuerda que fue por Marruecos, por su independencia y soberanía.

Ante esta crisis se acuerdan de Santa Bárbara porque truena: del Ejército, de los soldados del artículo 8, ese que, por él y bajo él, va a desplegar la artillería, aviación, buques y Operaciones Especiales en la frontera con Marruecos. ¿O no? ¿O actuarán como fuerza de orden público? El día que nuestros soldados cambien el arma por la porra (defensa creo que se llama) habremos dejado de defendernos y de ser un Ejército. No se puede amagar y pedir al de detrás que te agarre. Cada uno en su sitio y a cumplir con su deber. Si se hace una demostración de fuerza debe ser con todas sus consecuencias.

¡Cuidado! Una cosa es la disuasión y otra hacer el canelo.

Esta guerra requiere un inmediato y rápido despliegue y no precisamente militar, que también, sino el que antes no se ha hecho: en las cancillerías. Darle la vuelta al calcetín de la política exterior. Empecemos por la inmediata dimisión de la ministra de Exteriores y el de Interior; no sé qué hará el Embajador y compañía en Marruecos, pero algo le tocará. ¿Y la Inteligencia?

Llegamos a la batalla derrotados de antemano, sin aliados, sin apoyos internacionales y sin voluntad de vencer. Esto no es una guerra al uso sino una ocupación al desuso en la que volvemos a estar tan solos como lo estuvimos hace 100 años defendiendo a Marruecos contra la República del Rif. Esto es en agradecimiento.

¿Qué hay que hacer? Lo que no se hizo. Llevará tiempo rectificar. En principio no ponerse nervioso —cuidado con esos insensatos que enseguida quieren morder con las cadenas de los blindados el polvo del desierto y hacer sonar los tambores de Queronea— ; remar juntos con la plena convicción de que este presidente y su política deben desaparecer de la escena en cuanto la crisis esté solventada.

Armarse hasta los dientes. Eso siempre. ¿Cuántas Divisiones tiene…?, sigue siendo premisa en la mesa de negociación. ¿Cuántas conversaciones ha tenido el presidente de los Estados Unidos de América con el presidente Sánchez? Empecemos también por ahí y hagamos una política internacional nuestra sin ir siempre de la mano de papá y mamá Europa que nada saben de América y sus confines. Miremos al sur y al este como algo nuestro. Menos mal que ya no es Trump, que ahora es Biden el que apoya la política marroquí, su íntimo amigo, su aliado, mientras nosotros somos el último mono y bastión de la mona Europa.

Yo pediría a la OTAN que venga a echar una mano ¡¡¡que nos invaden!!!, porque de eso se trata. ¿Qué creen ustedes que diría?

Seguiremos en la frontera de Letonia y en Turquía, con carros de combate y misiles. No porras.

¡A la porra! A Europa espérenla sentados.

Con viento de levante…

Es muy viejo: «Todo el arte de la guerra está basado en el engaño… es un asunto de astucia».

En la frontera debe estar quien debe defenderla, en la política quien debe evitar que sea necesario.

Fuertes como robles; flexibles como juncos.

¡Que difícil en nuestras actuales circunstancias!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

19 mayo 2021

 

 

 

 

LA EXTREMA DERECHA EN LOS EJÉRCITOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Congreso, los señores diputados, andan muy preocupados con la extrema derecha y los militares. En mi larga vida militar nunca he conocido a nadie de extrema derecha y sí muchos rojos, más «coloraos» que el capote de Cagancho. A alguno, reconocible, lo mismo le daba la banda derecha que la izquierda, que lo único que le interesaba era estar en la alineación y que de él se hablase.

Si estrechamos un poco el cerco, puede que haya conocido a diestros, algún siniestro, y zurdos ya les he dicho. El último zurdo por todos conocido dio la espantada cuando legalmente no podía (legalmente) hacerlo y ha llegado a viceportador de cartera.

Reconozco que la banda derecha siempre fue mi favorita, porque yo era muy rápido con el balón en los pies. Admirador de Joseíto que era un extremo derecho del Real Madrid que jugaba con el número 7 a la espalda. Recuerdo que mi madre me cosía ese número en la camiseta blanca que  todos los años me traían los Reyes Magos junto a unas botas con tacos de cuero. No sé si eso me hace sospechoso y me invalida para ejercer como militar y como político. De lo segundo me invalido solo y de lo primero quizá sea esa la razón de haber llegado a general, pero sin pasarse, de División y ¡Uy!, que vigilarme, se lo he contado, ya me ocurrió. ¿Por lo del Madrid, por lo de Joseíto o por lo de Real? Todavía no lo tengo claro.

En fin, estas cosas de las bandas extremas, que ahora llaman carrileros para no emponzoñar tan loable lugar, no le interesan a nadie a no ser que entren en el campo gravitatorio del Código Penal Militar o de la Ley de Derechos y Deberes Militares (¿o era de deberes sin derechos?).

Cada uno es muy libre de elegir a sus amigos, incluso a sus compañeros, y no digamos las ideas. Claro que eso de elegir ideas propias es cosa de la libertad, algo que ahora está amenazado por las hordas que persiguen que sea posible decir lo que no se puede decir.

El Congreso ha aprobado crear una comisión para investigar «sobre la presencia de la extrema derecha en las Fuerzas Armadas y las eventuales intromisiones, injerencias e influencia de la misma, por medio de la jerarquía militar, en los poderes Ejecutivo y Legislativo».

El escándalo es mayúsculo, pero la noticia pasa desapercibida. Estamos de lleno en una dictadura de la izquierda en la que no se permite pensar, ni reunirse, ni preguntar sin ser espiado y controlado. Da miedo.

Las conspiraciones existen, pregunten y vayan a Roma. El rufián que quería vender una mula que cojeaba de la mano derecha, golpeaba de manera certera en la izquierda y la mula se enderezaba el tiempo suficiente para que el comprador picase. Se llamaba la venta a golpe de la izquierda, como ahora. Luego las quejas, ya se sabe, a la Unión Europea o a la ONU, donde la banda derecha no existe y solo hay carrileros de izquierda. Es el mundo éste tan divertido de los diablillos de la izquierda.

Pues ya está formado el equipo. Las Fuerzas Armadas penetradas hasta el corvejón por la extrema derecha, el Legislativo cañoneado por la artillería y el Ejecutivo Umenizado por el Estado Mayor de la Defensa. No sabemos si el Centro Criptográfico, el Nacional de Inteligencia y el Faro de Alejandría habrán sido afectados por la penetración, incluso que se hayan vacunado antes de tiempo; contra la ola lateral derecha. El ministerio de Defensa se encuentra aturdido y solo está tranquila la ministra que cada vez insiste más: ¿Qué hago yo aquí entre tanto tanto?

Todo muy democrático, pero a mí me preocupa mi pasado de extremo derecho de mi equipo de fútbol y no ser zurdo. Y aquel amigo que tuve rojillo y buena persona, que uno ya no se fía.

Ahora que lo pienso tampoco he vivido en pisos del lado izquierdo, pero en cambio las fracturas de huesos que a lo largo de mi vida he tenido siempre han sido por la izquierda: pierna, brazo, dedos. La cabeza bien, gracias.

Creo que soy un infiltrado y hasta ahora no me había dado cuenta. Pido disculpas y espero llegar a tiempo antes de que la Caballería enemiga me cerque y envíe a la gran hoguera que purificará mi memoria mientras arden en las plazas mis archivos, documentos, y los libros pecaminosos, contaminados por la verdad.

Maleducados, mentirosos, groseros, incluso algún traidor, aunque para eso hace falta inteligencia, haylos entre los poderes. Juez y parte también. Ordeno y mando mucho. ¿Infiltrados?

Luego dicen que lo del 23F fue de extrema derecha. Si es que no nos fijamos y no preguntan a quien sabe.

A esta Comisión de investigación del Congreso, muy de derechas ella, les señalaría a quienes deben preguntar, pero vistos mis antecedentes no me atrevo. Si señalo en la dirección correcta, esa a la que no quieren mirar, estoy perdido.

¡Mira que no haberme dado cuenta hasta ahora que corría la banda derecha como Joseíto!

Un humo de venganza aturdirá las mentes embriagadas por el poder y la risotada de las algaradas callejeras, sin límite, solo hasta que sus almas reconozcan el paraíso de tierras ennegrecidas y yertas al que aspiran.

Añado: Me avisan de fuentes siempre mal informadas que la orden del Reglamento de Orden Cerrado «derecha mar» va a ser suprimida y a partir de un Real Decreto se dirá: «podemos más». La de «izquierda mar» seguirá como está y la de «media vuelta mar» será suprimido por la Ley de Memoria Histórica, no vaya a ser que volvamos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 marzo 2021