
Pilato se lava las manos [y mira hacia otro lado] Obra de GebhardFugel (Iglesia de Santa Isabel, Stuttgart)
Pues precisamente por tratarse de una Semana Santa de obligado recogimiento, debemos aprovechar la ocasión para meditar sobre su verdadero significado y recordar las enseñanzas que en la Biblia son y que, aunque escritas hace largos siglos,tienen hoy una paradójica y casi burlona actualidad.
Comencemos recordando el pasaje bíblico de Poncio Pilato.
Mateo 27 (24:25)
24 Y viendo Pilato que nada adelantaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo ¡Allávosotros!
25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos!
Ha querido el cruel destino que hace un par de meses, allá por febrero, cuando empezó la cuaresma y debió haber empezado la cuarentena (craso error como después pudo comprobarse),empezó a ponerse de moda el tema del lavado de manos, remedio que hasta mediados de marzo se presentaba como la mejor y más eficaz solución para contener la pandemia. Sin embargo la situación iba de mal en peor, las manos estaban limpias pero la epidemia avanzaba a vertiginoso ritmo. A pesar de ello, el Presidente del Gobierno, en su comparecencia de 13 de marzo[1], a la vez que anunciaba que se iba decretar el estado de alarma, seguía aferrado al lavatorio y pronunciaba la, a nuestro juicio, desafortunada frase “el heroísmo también es lavarse las manos”, sentencia que desde ese mismo día figura en el tweet oficial del partido(ya hubiese querido el Poncio romano tener un grupo de asesores que le hubiesen compuesto tan oportuna frase).
Antes de seguir adelante, que nadie interprete que pretendemos contradecir las recomendaciones del Ministerio de Sanidad sobre la pertinencia de lavarse las manos. Todo lo contrario, suscribimos y apoyamos sin reservas tan saludable y profiláctica acción (ahora y cuando pase la plaga vírica). Sin embargo, lavarse las manos no es suficiente, lo decimos nosotros y las demoledores cifras que, día a día, no dejan de sorprendernos y alarmarnos. En este punto recomendamos la lectura de un artículo que hemos leído recientemente (“Guerra contra el coronavirus. La maldición de Sisifo)[2] donde se ofrecen algunas estimaciones y datos para la reflexión y, si fuese posible, alguna que otra acción. Estamos de acuerdo en que lavarse las manos es una saludable costumbre – a nivel doméstico que no político – pero ¿no podría hacerse algo más? Otros países, cuyas autoridades no se lavan tanto las manos, están realizando otras acciones que parecen estar dando mejores resultados: inversión en infraestructuras y equipamiento sanitario, impulso a la investigación, medidas para garantizar equipos de protección (en particular para el personal más expuesto), realización de tests masivos para identificar a los infectados y los inmunizados para aislar a los unos y liberar a los otros…
El artificio y excusa de lavarse las manos es muy viejo y ya lo usó– con poco éxito – Poncio Pilato hace casi 2000 años para, en el caso de Jesucristo, hacer poco o nada y eludir la responsabilidad de su crucifixión. Ojo, con una importante matización, no hay que echar toda la culpa al denostado Poncio. Leamos a San Mateo con atención y comprobaremos que el pueblo fue cómplice y responsable. El prefecto romano, consciente de la presente injusticia yvenidera tragedia,con no poca astucia y habilidad, acabó por trasladar la responsabilidad del crimen a la ofuscada y tal vez mal informada plebe. A tal fin hizo las oportunas declaraciones: “Inocente soy yo” – dijo el taimado Poncio – “de la sangre de este justo ¡Allá vosotros!” ¿Y qué respondió el alborotado y ciego pueblo? “¡Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos!”. Moraleja: Como a buen entendedor…¡Que cada cual saque la suya!
Lo que aconteció a Pilato después de lavarse las manos y condenar a Jesucristo no está del todo claro, aunque parece que, por sus pecados y mala gestión, nuestro personaje no acabodel todo bien. Entre las fuentes más fiables podemos citar a Eusebio Pamphili (263-339 d.C.), también conocido como Eusebio de Cesarea, por haber sido prelado de la mencionada diócesis. El Obispo de Cesarea fue también escritor, destacando entre sus obras las tituladas “Pantodape Historia” (Historia Universal) y “Theofaneia” (Historia de la Iglesia). En sus escritos Eusebio cuenta que Poncio Pilatos, acabo mal. Tras el infame lavatorio, no tardo en caer en desgracia, fue trasladado a la Galia y, cuatro años después (precisamente lo que dura una legislatura), en el 37 d.C, acabó suicidándose (probablemente agobiado por la mala conciencia y remordimientos).
No queda si no desear a los lectores y gentes de buena fe, que pasen una recogida, espiritual y, sobre todo, muy feliz Semana Santa en compañía de los seres queridos.
[1]https://www.20minutos.es/noticia/4186823/0/discurso-pedro-sanchez-crisis-coronavirus/
[2]https://www.defensa.com/en-abierto/guerra-contra-coronavirus-maldicion-sisifo1
Eloisa Pérez de Pascua
10 abril 2020
Blog: generaldavila.com






























