LA MATRIA Y LA PATRIA. LA MADRE PATRIA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Menos mal que España se llama España y no Españo, que apañaos estábamos.

Algunas-algunos han oído campanas y no saben dónde.

Matria. Les suena la marcha musical, oyen sus rumores, pero aborrecen el razonamiento; quizá surja de Fedón o incluso se hayan visto entre la M de una y uno. O estén esperando abarcarlo todo en lo que entienden por El Aleph. No, no lo entienden, pero les suena, son meros adoradores del becerro de oro que les predica (?).

No está el problema entre patria y matria, que les importa un bledo. Están por acabar con una cultura basada en la religión, sí la Católica, algo que nadie se atreve a decir, ni siquiera los obispos, arzobispos o cardenales, y menos a defender. Quieren acabar con la enseñanza que los maestros no hacen, con la Historia que a los académicos enfrenta, con los ejércitos que los soldados se empeñan en mantener en su mística sin saber muy bien cual es su misión fundamental, con la Justicia que se ha perdido entre leyes incumplidas, con la pluralidad política que tanto incomoda, y con la Corona con la que convivimos años, más de mil, y nadie se ha enterado ni comprendido. ¿¡Ah!, que a ustedes no les importa? Pues allá cada cual.

Les aventuro a decir.

La Religión la defenderán los que no encuentran la fe. «Sancte Socrates, ora pro nobis».

Los Ejércitos, los héroes olvidados de las trincheras, que yacen bajo una piedra que no ostenta fecha ni nombre. No harán falta los generales.

La Historia quedará en alguna biblioteca custodiada por ascetas, mientras se queman libros tras discusiones bizantinas. Al fin no quedarán escritores. Libres.

La Justicia será de horca y cuchillo, y jamás será justa; es su sentencia a muerte. Condenados están los jueces por su injusticia.

La pluralidad política es una incómoda piedra en el zapato y será martillada por buen zapatero.

La maternidad no tiene futuro, a pesar de la matria, porque no habrá propiedad ni sobre los hijos, si es que los hay.

La patria estará prohibida como concepto peligroso y subversivo.

¿La Corona? ¿Y me lo preguntas tú?

No habrá cultura, sino que será llamada —ya lo es— progresismo, cambio climático, sostenible y conmovible.

«Arrasado el jardín, profanados los cálices y las aras, entraron a caballo los hunos en la biblioteca monástica y rompieron los libros incomprensibles y los vituperaron y los quemaron, acaso temerosos de que las letras encubrieran blasfemias contra su dios, que era una cimitarra de hierro» (El Aleph. Los teólogos. José Luis Borges).

Son coribantes al son de una doctrina que define con exactitud Borges en el absurdo de imaginar que hombres que no llegaron a la palabra lleguen a la escritura.

«Ardor Guerrero vibre en nuestras voces.

Y de amor patrio henchido el corazón.

Entonemos el Himno Sacrosanto.

Del deber, de la Patria y del Honor.

¡Honor!»

Esa Patria es con la que quieren acabar. Pero en algún lugar se dice: «…aún te queda la fiel Infantería».

Sí. España es madre, es la Madre Patria que no necesita que venga la incultura y la inquina a bautizarla.

Cada uno cuenta lo que le parece. Hasta la M entre una y uno lo hizo en uno de sus envites. «Cuenta el viejo Herodoto que, vituperados unos soldados egipcios por haber pasado a servir a otro pueblo, e invocándoles el nombre de la patria, contestaron señalando sus partes genitales: “Donde va esto, va la patria”».

¡Ah! ¿¡Que no lo entendéis!? Así os pasa

Miré los muros de la patria mía…

La inteligencia es lo que les falta ¿o será a nosotros? Es saber lo que fuimos. Esa es la cuestión. No es la patria ni la matria, sino la no patria y la no matria.

¿Aún no os habéis enterado de aquello?: «Ardieron palimpsestos y códices…»

No habrá nada. De aquello. Nada quedará en pie.

No sé si aún nos queda la fiel infantería.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 julio 2021

 

 

 

 

18 DE JULIO DE 1936: UN TENIENTE DE LA LEGIÓN INICIA EL ALZAMIENTO (Del libro: La guerra civil en el norte.. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. La Esfera de los libros)

A las 1600 horas del 17 de julio de 1936, en la Comisión de Límites de Melilla, se encontraban reunidos los máximos representantes del alzamiento en la ciudad. Ante la llegada de las Fuerzas de Asalto enviadas por el general Manuel Romerales Quintero, que sospechaba desde hacía días que se produjese un posible levantamiento, el teniente de la Legión, Julio de La Torre Galán, llama a sus legionarios:

— ¿Representación de la Legión?… ¿eres el sargento Sousa?… Soy el teniente la Torre. ¡Rápido, con todos los legionarios que tengas a la Comisión de Límites!

Los sitiadores al ver llegar a los legionarios se rinden y se unen al alzamiento que acaba de comenzar en España y cuya chispa se enciende en Melilla con un pelotón de la Legión.

Por la noche de este día ya en Madrid se comenta que algo ha pasado en Melilla; se habla, en voz baja, pero corre por toda la ciudad que la Legión y los Regulares se han alzado contra el Gobierno. Los ministros tratan de quitar importancia a la cosa. Al fin y al cabo solo saben que en Melilla hay una insurrección militar que, por el momento, no se ha extendido.

Hay gran inquietud y algo de desconcierto en todas las Guarniciones.

El día 18 el General Mola da la orden al Coronel Solchaga de que por la mañana temprano del día 19 declarase el estado de guerra. Mola aguantó las presiones que desde distintos lugares le hacían para que declarase el alzamiento. Mola observa las reacciones, sin precipitarse, tranquilidad, metódica visión del conjunto, coordinación y mando. Probablemente el general Mola está viendo como se mueven las piezas de su ajedrez. Es para él muy importante ver si al empezar la partida alguna pieza se queda en el cajón. Aquella transición entre la noche del 18 al 19 de julio de 1936 fueron una prueba. ¿O una hábil maniobra para ver la reacción del Gobierno de Madrid? Seguramente las dos cosas.

Desde el día 17 hay un pequeño compás de espera hasta el día 19 cuando ya es público el alzamiento.  Mola soporta la tensión, Franco actúa con irritante lentitud, el resto también está expectante.

¿Qué esperaba Mola? ¿Qué esperaba Franco? Las tropas africanas ya habían dado el paso al frente. ¿Ellos?

El alzamiento se inicia en Melilla y, simultáneamente, en todas las guarniciones españolas del norte de África. ¿Casualidad, oportunidad, un aviso?

Puede que el levantamiento en Melilla no fuese tan casual como a simple vista parece. Cuenta el general Kindelán (ABC, Sevilla, 18 de julio 1961) que en uno de sus viajes a Pamplona, Mola le encargó que advirtiera a Yagüe que los generales Sanjurjo, Franco, Goded, Fanjul, Queipo y otros habían delegado en él la fijación del día del Alzamiento  y por tanto él dejaba a Yagüe en libertad para elegir hora y fecha dentro de un periodo de ocho días, del día 15 al 23 de julio, y que deberían ser simultáneos los de Tetuán, Melilla, Ceuta y Larache. Según Kindelán el mismo día de la iniciación deberían comunicárselo en telegrama cifrado que enviaría a tercera persona con cualquier texto y lo único que habríamos de tener en cuenta era el número de letras del nombre y el de las del apellido. El primero sería la hora, el segundo el día. Así se hizo y el telegrama se firmaba con un ficticio nombre y apellido que sumadas las letras, eran el día y la hora del alzamiento. Llegado el momento Kindelán no pudo recibir el telegrama por estar ausente y lo hicieron Valentín Galarza, Paco Herrera y Carlos Salamanca que comunicaron con Mola. Debería ser Yagüe el que iniciase el alzamiento, pero al tener que intervenir una sección del Tercio en defensa de los impulsivos oficiales en Melilla reunidos, rodeados en la casa de la Comisión Geográfica por Guardias de Asalto, hizo inaplazable la hora. Eran las cuatro de la tarde del día 17 de julio de 1936, una hora antes de lo previsto.

No hubo vacilaciones en ninguna de las plazas de soberanía ni del Protectorado. La población indígena a la que las autoridades de la República habían ignorado se puso del lado de los alzados.

El príncipe Muley El Hassan, el gran Visir, Sidi Ahmed Ben Hach Abdelkrim, incluso el kaid beni urriaguel Solimán el Jatavi, ofrecieron su apoyo a Franco aquella noche del 17 de julio. Este último le remitió un mensaje poético:

« ¡Por la gloria de Dios! ¡Por la fuerza y el poderío que residen en Él! Al glorioso héroe, tan afortunado de mano, alma y corazón, al general Franco. ¡Que las bendiciones divinas sean sobre ti y los que contigo combaten en la buena senda!».

Un avión Focker enviado por el Gobierno de Madrid sobrevuela el barrio moro de Tetuán y lanza varias bombas que causan trece muertos y provoca la indignación de la población. Fueron momentos de enorme riesgo para el alzamiento en aquellas tierras. Tuvo que ser el venerable Gran Visir Sidi Hamed Ganmia el que valerosamente se dirigió a la manifestación musulmana para convencerles que aquello era obra solo de los españoles sin Dios y que para castigarles llegaría Franco.

La Junta de Defensa de Burgos le concedió la Cruz Laureada de San Fernando que el propio Franco le impondría.

Decía el Decreto de concesión:

«…En la tarde del 18 de julio de 1936, un avión pirata bombardeó el barrio moro de Tetuán, alcanzando dos mezquitas y causando quince muertos indígenas. El estupor, el pánico, la indignación se apoderó del pueblo musulmán. Las gentes, que poblaron las calles, iniciaron manifestaciones tumultuosas y la muchedumbre, aturdida y presa del terror, intentó invadir la Plaza de España, para dirigirse a la Alta Comisaría. Por razones de orden moral no era conveniente emplear la fuerza y, por otra parte, la autoridad del jefe que interinamente actuaba en Tetuán, hubiera sido precaria cuando el Alzamiento Nacional, estaba todavía en sus comienzos. En estas gravísimas circunstancias se recurrió a las autoridades marroquíes, encontrando el apoyo más decidido y activo en el Gran Visir Ahmed Ganmia, el cual, a pesar de sus setenta y seis años y deficiente salud, acudió a Tetuán desde su casa de campo, se lanzó a caballo por las calles, y con gran riesgo de su vida, de su prestigio y de su cargo, contuvo por completo la explosión popular, aquietando los ánimos, reduciendo a los exaltados y consiguiendo que todos regresasen pacíficamente a sus casas. Tal actuación representa un acto de extraordinario valor, de capital importancia para el éxito del Movimiento Nacional, al salvarle de las dificultades interiores que en la zona se crearía de haber tenido que emplear las armas para restablecer la tranquilidad en la ocasión referida…».

Es reseñable que las maniobras de Llano Amarillo pusieron en contacto a muchos mandos del Ejército y que Yagüe llevó la voz cantante. al día siguiente escribía a Mola y de su misiva es reveladora la frase: «Solo necesitamos mando y barcos».

Terminaba su carta repitiéndolo: «Mando, barcos y ¡adelante! ¡Viva España!»

Del libro: La guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. La Esfera de los libros.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

18 julio 2021

 

 

ESPAÑA SITIADA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

¡To mentira, estos son to mentira!, le decía uno a otro y era la verdad, dígalo Agamenón o su porquero.

Lo del Tribunal Constitucional es consecuencia de las obras de «estos»; una más.

«Estos», ya se sabe, son «esos» y conocidos son, aunque sean como Juan de Mairena, que fue sin serlo, pura retórica entre Odiseo y Eumeo, entre el Constitucional y el G(g)obierno

Si la haces la pagas, menos «estos».

Resulta que no fue legal casi nada. No fue legal el Estado de Alarma. ¡No son legales tantas cosas…! Y todo era nada. Alarma la que estos señores del G(g)obierno han creado en España. Se atreven a decir que el Estado de Alarma salvó vidas. No dicen el número del escándalo: 100.000. Por vergüenza y respeto mejor deberían callarse, aceptar el varapalo y ¡dimitir!

El dictamen del Tribunal Constitucional es rotundo. Su análisis profundo requiere mucho detalle y conclusiones políticas que ningún partido hará y que los ciudadanos soportaremos como lo que somos.

Es gravísimo. Un G(g)obierno que nos ha gobernado desde la ilegalidad.

Eso sí: «los ciudadanos tienen el deber jurídico de soportar los perjuicios materiales que hayan sufrido».

Incumplen la Ley, nos imponen lo ilegal y resulta que se van de rositas. ¿Es la Ley igual para todos?, ¿o hay responsables e irresponsables ante la Ley?
«Esta ley impuso a los hombres el Cronión: a los peces, fieras y aves voladoras, comerse los unos a los otros, pues entre ellos no existe justicia. A los hombres, en cambio, les dio la justicia que es mucho mejor. (Hesiodo, Los trabajos y los días)». Será que somos peces. Animales que comemos pan y los «hunos» a los «hotros».

Después de lo gravísimo hay más grave si cabe. Parece que ha habido presiones ante algún miembro del T. Constitucional para que su veredicto fuese favorable al G(g)obierno. Más peor: a nadie le extraña.

Miren. Dice no el Constitucional al Estado de Alarma y que debía haberse aplicado el Estado de Excepción.

Analicen la situación y verán el error: firmaron Estado de Alarma y nos aplicaron el Estado de Excepción.

Ese es el resumen. Seguirán en ello hasta logra su objetivo: El sitio a España.

Ni alarmada ni excepcionada: Sitiada. Ni Constitucional ni Constitución. Ellos son lo que son.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 julio 2021

 

 

EL CUARTEL DE SIMANCAS. GIJÓN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Fue una de las mayores pruebas de ejemplaridad y heroísmo de la Guerra Civil el vivido en el Cuartel de Simancas donde al mando del Coronel don Antonio Pinilla Barceló, Comandante militar de la ciudad, resistieron los feroces ataques de enfervorizadas masas de milicianos. El coronel se negó a entregar el armamento al Frente Popular, siendo la población civil marxista en su mayoría, y quedó alzado en armas dentro del Cuartel con 350 hombres que sufrieron intensos bombardeos de aviación y artillería, como lo sufrieron los del Cuartel de Zapadores, al mando del teniente coronel Valcárcel, también alzados con una guarnición de 110 individuos que lograron el 16 de agosto incorporarse al Cuartel de Simancas. Durante un mes resistieron los ataques del adversario, más de 5.000 milicianos, con artillería y aviación de bombardeo y con varios intentos de incendiar el edificio y volarlo con minas que al fin lograron la mañana del 21 de agosto de 1936 a la vez que sufrían un intenso ataque en los muros del Cuartel  donde la defensa se realizó cuerpo a cuerpo.

El coronel Pinilla ordenó al cabo telegrafista Jesús Rodríguez, enviar un  heliógrafo al crucero “Almirante Cervera” al mando del capitán de fragata Salvador Moreno: «Jefe Cuartel Simancas a comandante del crucero Almirante Cervera. Tirad sobre nosotros; tenemos dentro al enemigo. La defensa se hace imposible, porque el edificio arde y el enemigo comienza a entrar. Tirad sobre nosotros».

El capitán de fragata, algo desconcertado por el mensaje, contestó: «Recibido despacho. Dánoslo cifrado», y la contestación fue definitiva: «No hay tiempo para cifrar…».

Muere el coronel Pinilla defendiendo la posición con el machete en la mano. Los soldados que lograron salvarse del fusilamiento fueron enviados al frente de Oviedo logrando escaparse al grito de «Somos de Simancas».

Los atacantes informaron a Madrid del asalto al cuartel de Simancas «con dinamita y gasolina provocando un incendio, que los defensores muchos han perecido carbonizados. Algunos intentaron salir, pero fueron acribillados por los leales».

En Oviedo el coronel Aranda mantenía el recinto a duras penas hasta que en la cumbre del Naranco vieron ondear una bandera roja y gualda que las columnas gallegas izaban en señal de victoria.

Un ejemplo que corrió por toda España y tuvo gran eco internacional.

El día 20 de agosto de 1938 se rendía homenaje en Gijón a los héroes de Simancas. Honras fúnebres en el interior de las ruinas por los héroes del Simancas y Zapadores y por todos los caídos de Gijón. La oración fúnebre fue a cargo de D. Diego Tortosa, con la participación de la Orquesta Bética y el Orfeón Gijonés.

Se descubrieron las lápidas con los nombres del teniente de navío Fernández Fournier, Alvargonzález Lanquine y Enrique Cangas.

El día 21 se celebró una jura de Bandera por los alféreces de la Academia Militar de Ávila.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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13 julio 2021

 

 

 

 

 

LA VOZ MILITAR. LA DEL GENERAL MARTÍN BERNARDI, 2º JEME Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No es frecuente leer opiniones de altos mandos de los ejércitos mientras están en activo. Luego, retirados, parece también que se los traga la tierra y si alguno (s) se decide (n) a hacerlo ya saben —como recientemente hemos vivido— que les cae una feroz crítica que incluye la del fuego amigo.

El pasado viernes día 9 de julio escribía en la tercera de ABC el teniente general del Ejército de Tierra Miguel Martín Bernardi, 2º Jefe de Estado Mayor del Ejército. Lo hacía sobre Afganistán; en concreto el título dado a su artículo era El legado de Afganistán.

Lo escrito por el general, dado su empleo y cargo hay que destacarlo y analizarlo en profundidad.

Es evidente que no daba una opinión más allá de lo profesional, pero para el que sabe leer entre líneas de lo militar lo expresado por el general Martín Bernardi es mucho más de lo que se lee sin hacer una pausa para meditar.

Bien es cierto que no escribe como 2º JEME, sino como Jefe de la Agrupación Española y del Equipo de Reconstrucción Provincial de Qala e Naw en la provincia de Badghis (Afganistán) que lo fue entre marzo y julio de 2010. Una cosa no evita la otra; haber sido y ser es lo mismo para el caso.

El caso es que se nota que escribe un soldado que no se anda con paños calientes ni suaviza o acomoda el lenguaje de guerra como gusta hacer al relato oficial.

«Mi coronel nos atacan, te llamo luego». Esa frase escrita por el general deja claro cuál era, y es, el día a día de nuestros soldados, cual era, y es, la situación en Afganistán o en el lugar donde se encuentren. Para eso se forman y esa es su principal misión: combatir, prepararse para combatir, la guerra.

Nadie debe llamarse a engaño ni utilizar un melifluo lenguaje para definir la experiencia de nuestros soldados ni para ocultar el riesgo que conlleva su misión que no en pocas ocasiones supone ofrendar la vida, dejar la vida por España. En Afganistán, como recuerda el general, se suman ciento cuatro compatriotas muertos en el cumplimiento del deber.

«Volvemos de Afganistán con una magnífica experiencia y habiendo incorporado un bagaje valiosísimo como Ejército y como soldados. Con múltiples enfrentamientos de valeroso soldados que nunca dieron un paso atrás en combate».

Experiencia de combate, escenarios hostiles, preparación exigente y detallada, sobre todo unos jóvenes mandos (mando que no liderazgo) con una experiencia que enriquece al Ejército y se transmitirá al conjunto. En definitiva un Ejército preparado para el combate.

Nos habla el 2º JEME de «valeroso soldados», de trabajo, esfuerzo, sacrificio, dedicación, afecto… hasta la muerte. Ese es el resumen que nos traen las palabras del general Martín Bernardi. Un Ejército de soldados capaces de combatir en los peores escenarios y condiciones, dispuesto a entregar su vida por la patria: España.

No es nuevo. Quizá desconocido. Puede que no se quiera divulgar lo suficiente.

Estos soldados no son líderes de nada, son mandos, y mandar es lo más complejo de la condición humana porque significa arrastrar a tus hombres hasta el final.

Mandar no es sólo una facultad o poder asociado al aspecto legal y con respaldo institucional. Cuando se manda bien, es la autoridad moral la que motiva y emociona moviendo al grupo hasta límites insospechados porque tiene una referencia a seguir, una disciplina moral que cumplir, un ejemplo a imitar. Mandar es algo más complejo que liderar, porque requiere conocimientos, estudio, capacidad de análisis y de decisión. Son esas viejas virtudes del honor, austeridad, sacrificio, abnegación, camaradería, valor…, las que arrastran y convierten al que manda en líder. Para mandar hay que estar preparado y para liderar, además de saber mandar, debes de vivir en la virtud.

Esos son nuestros soldados, de los que habla nuestro general Miguel Martín Bernardi sin tapujos, sin ostentar ni ocultar.

Mi general nos atacan… Esta es la situación.

Gracias mi general.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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12 julio 2021

 

 

 

 

 

NUEVOS NOMBRES PARA LOS EMPLEOS EN LOS EJÉRCITOS Y ARMADA: SOLDADOS Y SOLDADAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El presidente del Gobierno de España agradeció a Gitanas Nauseda, presidente de Lituania, su presencia en la base aérea en la que despliegan 138 militares españoles y 7 cazas de combate eurofighter del Ala 14 del Ejército del Aire. Sus palabras han ocasionado un auténtico terremoto mediático.

Lean y divulguen:

«Quería agradecerle de corazón el desplazamiento que hace usted desde Sofía hasta Siauliai para estar conmigo y para estar con los verdaderos protagonistas, que son el destacamento de soldados y soldadas españoles que sin duda alguna son para nosotros motivo de orgullo».

Oído al presidente del Gobierno, una comisión de los ejércitos y Armada encabezada por el Estado Mayor de la Defensa se ha reunido de urgencia para tratar el tema de la denominación de los empleos militares. Las palabras del presidente han sido consideradas una orden y ello exige una revisión de la denominación de empleos en los ejércitos y Armada.

De las primeras reuniones nos llega un borrador que analiza los primeros pasos a dar y que podría ser tratado en las próximas reuniones del consejo de ministros.

—Soldada-soldado

—Caba-cabo

—Caba primera-cabo primero

—Caba mayor-cabo mayor

—Sargenta-sargento

—Sargenta primera-sargento primero

—Brigada-brigado

—Subtenienta-subteniente

—Suboficiala mayor-suboficial mayor

—Alfereza-alférez

—Tenienta-teniente

—Capitana-capitán

—Comandanta, comandante

—Tenienta coronela, teniente coronel

—Coronela, coronel

—Generala de brigada, general de brigado

—Generala de divisiona, general de división

—Tenienta generala, teniente general

—Generala de ejército, general de ejército

—Capitana generala, Capitán general

En la Armada se seguirá el mismo criterio desde la almiranta-almirante a la marinera-marinero.

Los nombres de las unidades deberán pasar a llamarse:

—Escuadra-escuadro

—Pelotona-pelotón

—Secciona-sección

—Compañía-compañío.

—Batallona-batallón

—Tercia-tercio

—Grupa-grupo

—Regimienta-regimiento

—Brigada-brigado

—Divisiona-división

Y así sucesivamente con cualquier unidad que se cree definitiva o temporalmente. Deberá la Armada y el Ejército del Aire ajustar los nombres de su Flota-Floto, Ala-Alo, a la nueva normativa.

Las unidades deberán así mismo ajustar su clásico nombre o especialidad a esta normativa adelantada por el presidente-presidenta de manera tan sutil e inteligente y que todos hemos captado.

De manera que las especialidades:

—Infantería-infanterío

—Caballería-caballerío

—Artillería-artillerío

—Ingenieros-ingenieras

Esto es todo lo que nos ha llegado. Es decir un lío-lía, y que sé-sá yo-ya,

La Real Academia Española (RAE) también está reunida de urgencia para valorar la definición de soldado-soldada y demás.

soldada

De sueldo:

  1. f. Sueldo, salario o estipendio.
  2. f. Haber del soldado

Parece que lo más votado es cerrarla y que sean otros los que limpien, fijen y den esplendor, ante tanta …ez; sin h, es decir gilipollez.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

10 julio 2021

 

 

 

 

 

EL ALCÁZAR DE TOLEDO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.) 

 

EL ALCÁZAR DE TOLEDO AL FINAL DEL ASEDIO EN 1936

Durante el transcurso de 68 días los defensores del Alcázar de Toledo mandados por el Coronel don José Moscardó Ituarte, director de la Escuela de Gimnasia de Toledo, desde el 21 de julio al 28 de septiembre de 1936, supieron resistir más de 9.800 disparos de cañón; dos mil disparos de morteros; 1.500 granadas de mano; 2.000 petardos; 500 bombas de aviación; 8 intentos de asalto de masas muy superiores en número a los defensores; 30 ataques de aviación; 10 incendios ocasionados por la artillería y la aviación: 3 minas subterráneas que, con aquellos bombardeos, redujeron el Alcázar a escombros, teniendo los 1.100 defensores un 59% de bajas, de ellas 23% de oficiales muertos y 14% heridos, existiendo en El Alcázar además de 520 mujeres y 50 niños, hacinados en los sótanos, contando como únicas armas de defensa de 13 ametralladoras, 13 fusiles ametralladores, 2 cañones de acompañamiento, 500 fusiles y mosquetones y un millón de cartuchos. Por alimentos 800 kilos de patatas, 1.200 de alubias, 200 de arroz, 100 de chocolate, acrecentados por conquista de dos sacos de arroz, alubias, azúcar y sal, más 140 botes de leche condensada y entre 40/50 sacos de trigo. Disponían de unos cuantos caballos que tuvieron que sacrificar para alimentarse.

La heroica hazaña del Alcázar de Toledo recorrió el mundo y aún se enseña en algunos Centros Militares, no en todos, como ejemplar muestra de abnegación, sacrificio y comportamiento.

El asesinato del hijo del coronel Moscardó tuvo enorme repercusión y se difundió el escalofriante relato de la conversación que padre e hijo tuvieron el 23 de julio. La reproducimos tal y como figura en el libro de D. Manuel Aznar Historia Militar de la Guerra de España.

-Habla el jefe de las milicias populares.

-Aquí, el coronel Moscardó.

-Son ustedes responsables de todos los crímenes que se están cometiendo y de todo lo que está ocurriendo en Toledo. Le doy diez minutos de plazo para que rinda el Alcázar. Si no lo hace fusilaremos a su hijo Luis, que está prisionero y lo tengo aquí a mi lado.

-Lo creo.

-Para que vea usted que es verdad lo que le digo ahora se pone al aparato.

-¡Luis!

-¡Papá!

-¡¿Qué hay hijo mío?!

-Nada; que dicen que me van a fusilar si el Alcázar no se rinde.

-Pues encomienda tú alma a Dios, da un viva a Cristo Rey y muere como un patriota.

-¡Un beso muy fuerte papá!

¡Adiós, hijo mío! ¡Un beso muy fuerte!

Termina la conversación cuando Moscardó le dice al jefe de milicias.

-Puede usted ahorrarse el plazo que me ha dado, porque el Alcázar no se rendirá jamás.

El hijo del coronel  Moscardó, Luis Moscardó Guzmán, fue fusilado el 23 de agosto.

La prensa mundial exaltó la gesta del Alcázar de Toledo. En octubre de 1936 el diario “L´Echo de París” tenía abierta una subscripción para ofrecer una espada al General Moscardó como testimonio de admiración a un soldado corneliano que ha sacrificado la vida de su hijo en aras del deber.

Aún resuenan aquellas palabras que han pasado a la historia con las que Moscardó se dirigió al general Varela el día 28 de septiembre al ser liberado Toledo y con ello El Alcázar:<<Sin novedad en El Alcázar mi general>>. Así era, no se equivocaba.

En la milicia solo hay un factor que cuente como novedad: la pérdida del honor. Cuando ocurre se calla, se agacha la cabeza y se da por perdido todo. La vergüenza asola alma y cuerpo. La ruina, los escombros no son señal de derrota, que está solo en el honor.

Perder el honor es la única novedad sobresaliente y definitiva. Es perderlo todo. Se puede perder un combate, una guerra, pueden suceder mil avatares, pero mientras el honor esté intacto el parte inicial será: Sin Novedad. Luego vendrá todo lo demás.

Días después, el 9 de octubre, el Presidente de la Junta Técnica del Estado, general Dávila, encomendó al Gobernador Militar de Toledo, coronel D. Heli Rolando Tella, una colección completa del “Diario” que los defensores del Alcázar confeccionaron durante el asalto, al efecto de que quedase conservado en el Archivo Nacional de Simancas; pero era difícil conseguirla; contestó el día 13, con estos detalles:

La tirada del periódico era de doscientos a trescientos ejemplares, no se ha podido reunir en colecciones porque todos querían conservar como recuerdo algunos números del periódico. Como la tirada se hacía en un ciclostil y se han conservado los clichés se pueden reproducir y desde luego si encontramos una colección de la primera edición, tirada en el Alcázar, reproduciríamos una nueva para atender los anhelos previsibles y patrióticos del Archivo de Simancas, que con entusiasmo secunda V.E. sus intenciones, haciendo un llamamiento en la prensa y por peticiones particulares ver el medio de conseguir una colección del periódico. Si se hiciese la segunda edición se haría en corto número para que no perdiera interés bibliográfico.

El general Dávila insistió y el día 19 reiteraba la petición:

Ruego se realice toda clase de gestiones para procurar que la edición que se destine al Archivo de Simancas sea de la primera edición. Caso de no ser posible, podría proceder a la nueva tirada en las condiciones que indica en la última parte de la referida comunicación.

El éxito coronó las gestiones pues el Gobernador Militar de Toledo por oficio nº 1413 del 28 de octubre 1936 decía:

En contestación a la superior comunicación de V.E. del 19 del actual, tengo la satisfacción de comunicarle que como fruto de todas las gestiones emprendidas para conseguir que la colección del diario El Alcázar, que tenía V.E. solicitada para cederla al Archivo de Simancas, fuera de la primera edición, aquella ha tenido éxito merced a haber atendido los requerimientos hechos el Oficial 2º de Oficinas Militares, con destino en este Gobierno Militar, don Felipe Fernández Santamaría, el cual no ha tenido inconveniente en cederlo dada la finalidad que se persigue; la cesión hecha ha sido de los números 1 al 55 por el citado oficial y de siete al final por otras gestiones y cesiones parecidas.

Como han sido frecuentes los casos de que los envíos por Correo de colecciones del periódico, han sufrido extravío (…), me permito indicar a V.E. sería conveniente el retenerla en este Gobierno hasta tanto hubiera persona de solvencia y pudiera hacer la entrega a V.E. personalmente. Dios guarde a V.E.

En la contestación del general Dávila, desde Burgos 5 de noviembre de 1936:

Al acusar recibo de la colección del diario El Alcázar, doy a usted las más expresivas gracias por su envío, así como le manifiesto mi deseo de que le sean expresadas a don Felipe Fernández Santamaría, por la generosa cesión realizada.

Seguidamente ingresó la colección en el Archivo de Simancas.

¿Sigue allí?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

Julio 2021. 85 años inicio guerra civil

 

SEGUNDA EDICIÓN LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE… General Dávila

Editada la segunda edición de mi libro La Guerra civil en el Norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto y dado el interés despertado emprendo nuevos proyectos a la vez que les agradezco su apoyo. Uno escribe para que le lean, entre otras cosas, y cuando eso ocurre anima y reconforta. Es la mayor compensación al esfuerzo de esas horas que pueden parecer perdidas. No lo son: va por ustedes.

Gracias y Feliz Verano de libros.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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8 julio 2021

UN RECORRIDO POR LOS ÚLTIMOS AÑOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El capitán Juan Rodríguez Lozano (izquierda), junto a su nieto, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero – ABC / IGNACIO GIL

Se cumplen 85 años del 18 de julio de 1936, una fecha que debería servir para llevar a cabo un análisis serio y desapasionado de nuestra reciente historia, un paso más como el ya dado por los españoles en la Transición. No es momento para enfrentamientos, ni con la violencia dialéctica siquiera, sino para estudiar y analizar lo que ocurrió y quizá, dada la actualidad política, analizar lo que ocurre en los momentos actuales.

El estudio científico de aquellos hechos se ve mediatizado por la gran pasión que todavía conlleva y le cuesta a la ciencia entrar de lleno para dar paso a la historia.

A partir de determinado momento se instauró en España la política de la venganza para lograr la victoria, incluso más allá de la política, incluso en lo militar, para invertir los resultados de las páginas escritas en los campos de batalla.

¿Por qué? No es difícil la contestación: el Poder. Lo es todo. Sobre la mente de los otros.

Digo todo, pero sobre todo se trata del dominio de la voluntad de cada uno puesta a disposición del poderoso totalitarismo. Creíamos que eso solo era posible hacerlo al dictado, en las dictaduras, y resulta que ahora estamos sometidos a una muy sutil: la imposición de las ideas, las suyas, las de los que quieren volver a la lucha en nombre del progresismo y ello para implantar sus ideas difusas que esconden doctrinas totalitarias. Para ello previamente han de renovar el enfrentamiento. Se ha dado un giro histórico sorprendente y la convivencia en paz y armonía se cambia por la idea más progresista que España ha conocido desde los Reyes Católicos: la destrucción de la unidad de España a base de reinterpretar la historia y hacer un manual de campaña contrario a la verdad.

Se preguntarán: ¿Qué tiene que ver esto con los 85 años del comienzo de la guerra civil? Trataré de explicarlo.

El enorme paso dado en España en el periodo conocido como Transición pudo hacerse gracias a una generosa contribución de muchos de los protagonistas de aquel conflicto; gente enfrentada, incluso violentamente, que recapacitaron alrededor de una idea de unidad, convivencia y futuro en paz, con las lógicas diferencias de pensamiento y proyecto para su patria España. Pero eso unía a todos: España. La Corona en necesaria y generosa actitud asumió ese concepto intangible y superior del símbolo de la unidad que proyectaba un futuro en común junto a las naciones del mundo en una lucha casi única y en cierto sentido épico por la igualdad y la unión de los pueblos. La soberanía popular simbolizada en la Corona, escrita en la Constitución.

Esa era la voluntad de España, ese era el futuro para los españoles, esa era el proyecto de los que años atrás habían estado enfrentados y peleados hasta el extremo. Se acabaron las trincheras y las pugnas violentas por las ideas. Que cada cual defienda la suya sin volver la vista atrás nada más que para recoger a los rezagados y animarles a sumarse al proyecto.

Todo iba viento en popa, España crecía, era respetada en el ámbito internacional, casi envidiada, no había nación donde no se hablase de España. Se vivía en continuo progreso camino de la igualdad completa. Solo la sombra mortal del terrorismo de la ETA perturbaba el paso firme de España. Los asesinos rondaban las madrugadas junto a las ratas de las alcantarillas esperando el amanecer para matar y embriagarse de sangre inocente. Otro peligro latente se cernía sobre España y que no todos percibían en aquellos momentos. Mientras allí se recogían las nueces, los separatistas catalanes, agazapados, esperaban su tiempo y manera para recoger las suyas. ¡Que pocos se dieron cuenta!

Caminaba España, despacio, segura, con héroes anónimos y muchos sacrificios, pero firmes y conocedores de por dónde y a dónde debíamos llegar.

Un fatal día, 11 de marzo de 2004, una tragedia asoló la capital de España, enmudeció a España, nubló el futuro de España. ¿Qué pasó en aquellos trenes? ¿Por y para qué? ¿Quién? No lo sabemos ni lo sabremos nunca.

Sí sabemos que aquel día era el último de la Transición. Fin de la paz. De nuevo volvía el enfrentamiento.

La conversación lo dice todo. Recuerden.

Febrero del 2006. Zapatero, presidente del Gobierno de España después de aquel trágico e inexplicable 11M, no asiste al III Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo celebrado en Valencia. No es baladí.

Al poco tiempo se reúne con algunas de las víctimas. El detalle de la conversación con María Jesús González, la madre de Irene Villa, descubre el proyecto de Zapatero.

—Mi hija me sigue haciendo la misma pregunta que cuando era una niña: «Mamá, ¿por qué nos ha pasado esto?». Póngase en mi lugar.

—Estoy ya en tu lugar porque a mí me mataron a mi abuelo —respondió el presidente.

Zapatero abría la caja de los horrores. Adiós a la Transición. Empezaba de nuevo la guerra civil. La de los abuelos, que tenía continuación en sus nietos.

Después empezaron a formarse los bandos, y las bandas. Después siguió la cuenta de los muertos, a la cara, a recordar las cunetas. Después los terroristas de la ETA pasaron a ser hombres de paz, respetados senadores y congresistas, a cobrar sus crímenes en subvenciones, coche y sueldo oficial: el triunfo de las pistolas. Amparados bajo la ley.

Se hizo ley, una nueva ley para el enfrentamiento. Adiós a la Transición.

La ley de la vuelta atrás, la mirada atrás, la ley de las trincheras, de nuevo Madrid, el Norte, el cinturón de Hierro, Belchite, Brunete, Teruel, el Ebro. Ochenta años de retroceso, disparos cargados de emociones para volver al enfrentamiento.

Tenían que volver a la guerra.

La del terrorismo también: sus franquicias al poder.

La del separatismo: sus burgueses dirigentes al poder.

La del socialismo caballerista: sus alumnos desventajados al poder.

España se detuvo. Arruinada económicamente, llegó un registrador de la propiedad a firmar su defunción y vender en saldos la herencia. Nos quitó lo poco que teníamos, la calderilla de la esperanza.

La Transición fue juzgada y condenada para siempre. Los culpables señalados por el dedo inquisidor; entre ellos el símbolo: la Corona.

Temblaron las estructuras de la forma de Estado.

Ni el paro, ni la desestructuración de España, ni vaciarnos los bolsillos, ni el autoritarismo de los dirigentes, ni el sectarismo, ni la corrupción, nada pudo con ellos.

Vacunados por el registrador y su equipo, llegó de nuevo el despliegue de las fuerzas de aquel recuerdo: «Estoy ya en tu lugar porque a mí me han matado a mi abuelo».

Mejor desplegadas, más fuertes y seguras.

Un equipo engrasado, con una organización que despliega en segundo escalón una estructura muy bien configurada, apoyos internacionales de dudoso origen, elabora una orden de operaciones a la que nadie es capaz de plantarle cara. Enfrente no queda nada ni nadie. Divididas las fuerzas, la derecha no llega a un acuerdo, mientras la izquierda cada vez se reafirma más en sus postulados. Las Instituciones desaparecen en una espesa niebla de leyes, decretos y dictámenes. El Poder lo puede todo.

Trabajan en una nueva cultura después de haber renunciado a España. Tardará. Será un proceso lento y costoso, habrá retrocesos y baldías esperanzas nuestras, pero está sentenciado.

Ese es el resumen y el futuro que nos traen después de 85 años y una Transición. Una España rota, resquebrajada por el separatismo que no ha perdido el tiempo. En la española Cataluña se recoge cosecha de muchos años de

Para echarse a temblar.

Un recorrido de 85 años demasiado costoso y que en ningún caso nos merecemos cuando hicimos una limpia y esperanzadora Transición.

¿Por qué nos ha pasado esto? Nos lo preguntamos todos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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5 julio 2021

 

 

 

 

 

 

JULIO 1936. 85 AÑOS DEL COMIENZO DE LA GUERRA CIVIL Rafael Dávila Álvarez

Este mes de julio se cumplen 85 años del comienzo de la guerra civil  en España (1936-39).

Acabo de publicar el libro: La Guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto donde he pretendido darles una explicación sencilla y accesible de lo ocurrido.

No todo tiene cabida en un volumen y hay casos y cosas que deben quedarse sin publicar muy a pesar del autor.

He pensado que dadas las fechas podía ser un buen momento para publicar alguna de ellas y de esa manera completar el relato del libro. Es por ello que en principio durante este mes de julio iré publicando algunos artículos en los que dé a conocer esos capítulos que se quedaron en el camino.

Una historia que empezó hace 85 años debe ser vista con la lejanía y los análisis que exige la ciencia histórica y abandonar los apasionamientos, pero la terca realidad hace ver que caminamos como el cangrejo. No estaría mal si lo hiciésemos sin perder la cara al pasado, pero para corregir el desviado camino hacia el futuro.

El primero de estos artículos se lo ofreceré este lunes día 5 y lleva por título: UN RECORRIDO POR LOS ÚLTIMOS AÑOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA.

Pasen un feliz verano y no abandonen la lectura. Un libro ni cambia ni defrauda, pero en cada momento se ofrece de manera distinta y deja al descubierto novedades. Un libro que no se lee dos veces es que no mereció la pena la primera.

Rafael Dávila Álvarez

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4 julio 2021

 

 

ÁBALOS MINISTRO DE DEFENSA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Hablar que hablen. Siempre lo hizo radio macuto: «Emisora inexistente de donde parten los rumores y los bulos». En la milicia siempre ocurría exactamente lo contrario de lo que radio macuto emitía. De ahí su valor una vez que se sabía interpretar.

—Vas a ascender, decía el macutazo; era la señal del adiós.

Esta vez no se sabe muy bien el origen.

—Dicen que van a nombrar a Ábalos ministro de Defensa.

—¿Quién es ese? Preguntaba el Cabo de guardia. —Que se identifique.

—No; si no quiere entrar, solo que le nombren.

—Bueno para eso no hace falta acreditación. Asegura el Cabo.

—Aquí todos se nombran, pero de la puerta para dentro ninguno. Jamás he visto a un ministro.

El cabo se sabe de carrerilla los nombres de todos los ministros de Defensa. Incluso el de Bono que también tiene una Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco que nunca devolvió y dicen que dijo que la devolvía. Irak siempre perseguirá a algunos.

El oficial de guardia es de Cádiz y me cuenta que en su tierra hay una anécdota de don José María Pemán —que se cuentan a miles— siempre con el don delante, en la que el académico se mostraba más de jamón que de langostinos.

El langostino era una cosa que iba para jamón y, pues eso, que se quedó en langostino, decía don José María.

Lo que pasa en el ministerio de Defensa es parecido: que se va para, pero no, y se queda alguno en langostino, congelado. Pieza cotizada antaño en los vinos militares. Conocí a uno, que le faltaba un brazo y con una mano era el más rápido a la hora de pelarlos. Esto pasa: que no tienes el brazo militar, pero disparas a ráfagas, lo mismo te da en Afganistán que en el aeropuerto, zona exclusiva. Puede que eso sea mérito para saltarse el control y llegar a ministro de Defensa. Pelar langostinos en la oscuridad, sin control o, mejor, con el control bajo control.

Para que se hagan una idea, en cierta ocasión no muy lejana, fui al ministerio de Defensa y en la entrada (ahí no hay cabo de guardia ni soldados) me identifiqué con el carnet militar; el funcionario de turno me espetó.

—Eso no sirve de nada. Enséñeme su carnet de identidad.

He roto el carnet de retirado que acreditaba que fui soldado. Puedo ser ministro de Defensa —no pierdo la esperanza—, pero soldado ya nunca más (en estas condiciones). Hay que estar acreditado de verdad para que te dejen pasar a ciertas zonas oscuras de la Defensa, y luego tinta de calamar, que en los ejércitos llamamos humos de ocultación.

Esto de Ábalos puede ser que sea sin querer serlo. Como aquel «sin querer queriendo» de Chespirito. Todo un curso o concurso sobre la elección del enemigo.

No es una fake que dicen ahora. Pude ser un bulo, un infundio, falacia, incluso filfa, pero ser no es y es que ningún ministro lo es, de Defensa, sino de la defensa, propia, del partido, y si alguno se aproxima a cotas más elevadas o intangibles, de lo que la milicia está llena, lo defenestran.

¡Hasta ahí podríamos llegar!

—¿Quién es ese? Preguntaba el Cabo de guardia. —Que se identifique.

Nunca lo hará ningún ministro. Para eso está en y el CNI.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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1 julio 2021

 

 

DEFENDER A ESPAÑA EN LA OSCURIDAD Rafael Dávila Álvarez

Son los misterios insondables que no enseñan ni en el cole ni en el otro cole llamado universidad; ni siquiera la de la vida. Aceptados e incomprendidos.

La gasolina sube (o baja) sin saber razones. Todos callados.

La luz: heredé la costumbre de ir apagando luces que otros dejaban encendidas. En los ministerios e instituciones nadie las apaga porque nadie paga: pólvora del rey. Una metáfora de España.

El alquiler de la vivienda sigue siendo un juego político, el mercado va a su aire y al del propietario de inmobiliarias enormes que controla el descontrol. Otra.

El juego es hacer impenetrable esos lugares a los que uno se debe y exigen silencio, pleitesía y adoración.

La Constitución. Ahí está el secreto. Habla de derechos individuales: vivienda, justicia gratuita (en nombre del Rey), propiedad, herencia, trabajo, elección, profesión, estudiar, y para qué seguir.

Incluso habla de la unidad de la Patria, de la integridad territorial, de la soberanía, de la voluntad popular, habla y habla tanto que hasta dice que todos tenemos el derecho y el deber de defender a España, que yo me pregunto, ¿de qué y de quién? porque aquí nadie defiende nada y menos algo tan elemental como la unidad de la Patria. Es decir que la Constitución es como un papel muy bonito que dice cosas preciosas y que queda muy bien de cara a la democracia, que dicen que somos, y luego llega el legislativo, que es como el ejecutivo pero más grande y que, entre unos y otros, eligen al judicial, y se sacan unas cuantas leyes que regulan lo que dice la Ley, pero a su manera, que si algo tiene el poder, el de la mayúscula, es que lo puede todo y de todo lo que le interesa hace ley y luego vete a preguntar, que te dicen que si no te has leído lo que dice la ley, que lo que dice la Ley vale, pero menos, que aquí lo que vale es lo que dice el alcalde en su bando y que si no lo cumples te las vas a ver con los municipales o con el juez, aunque sea de paz. Es una metáfora, ¿la Constitución?

Bueno pues ya no sé de lo que hablaba, pero he ido a echar gasolina, lo de siempre, y le he tenido que pedir al de la gasolinera que me saque del depósito unos litros porque con lo que gastaba antes ahora rebosa, quiero decir mi indignación.

En casa a oscuras o con velas. Las velas ya no son de cera, de las abejas, sino de parafina, un derivado del petróleo, y al final me he metido en la cama, como las gallinas, antes de que anochezca y haya que encender la luz.

Al acostarme he intentado analizar con quietud el tema de la luz y la gasolina, a ver si lo entiendo de una puñetera vez. Imposible. Soy una nulidad.

El presidente juega con los ratones. Debemos acostumbrarnos a ese juego del palo y la zanahoria porque él sabe que si aguanta dos años (dinero hay) tendrá las próximas elecciones ganadas. Ha llegado a su cota de máximo desgaste que era Cataluña. A partir de ahora empieza un nuevo partido. Será ganador.

España: sin luz, sin ley, sin trabajo, sin vivienda, sin unidad, sin justicia, sin ejércitos, sin…; sí eso también falta. Es una puñetera metáfora. Le falta un trozo y más.

Duermo pensando en eso de defender a España, que es un derecho y un deber. Le preguntaré al Constitucional o al Supremo, aunque la respuesta, la buena, la que vale, la de verdad, está en la Moncloa, que es todo, que el poder lo puede todo, hasta el más inútil da cuerda al reloj de España, que sigue sin funcionar.

Hágase la luz. Es demasiado cara y está en manos de especuladores de la política que no de otra cosa que la pasta. ¿La pasta o la vida? y eligió la luz. A oscuras el resto.

He soñado en defender a España, aunque sea a oscuras y sin gasolina. ¿Sueño o metáfora? ¿Quién me ayuda?

¿Para qué pondrían el artículo 8 de la Constitución? Y el 2 y el 30, y el otro, el otro, el otro.

Con haber puesto «Aquí mando yo, luego un poquito el otro, sin romper nada, y otra vez yo». Como en el 33-34 que ya ni me acuerdo. Sí, una guerra preventiva , decía el maestro Gustavo Bueno.

Aquí (Así) no hay quien viva.

Rafael Dávila Álvarez

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21 junio 2021

 

AGRUPACIÓN DE VETERANOS DE LA BASE AÉREA DE TORREJÓN, ALA 12. Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

De nuevo la llamada de la vocación al servicio de España nos ha recibido en la Base Aérea de Torrejón con su Agrupación de Veteranos. Un día de esos que quedan en el alma y que nunca deberían tener fin.

Una vez más hemos renovado la juventud del servicio sin mirar atrás sino para recoger la cosecha y los frutos de lo sembrado en los días de bonanza.

El horizonte de España se presenta con negros nubarrones, pero eso no es óbice para que los que llevamos dentro la vocación de servicio abandonemos nuestro puesto para refugiarnos de la tormenta. Damos la cara. Aguantaremos estoicamente sabiendo donde está nuestro deber que cumpliremos tal y como nuestro juramento demanda.

El Ejército del Aire ha sabido cuidar de las vocaciones y mantener vivo el espíritu de su veteranos, una labor que es la base de cualquier cultura de Defensa.

La suspensión del Servicio Militar obligatorio alejó de los ejércitos a la ciudadanía que solo se acerca a él por sus formas externas de actuación y muy pocos pueden acceder a esa fórmula del reservismo voluntario que no cumple con lo ordenado en nuestra Constitución de que todo español tiene el deber y el derecho de defender España. Ello aumenta el desconocimiento de nuestros ejércitos y en unos años nadie sabrá qué sienten y piensan nuestros soldados.

Se hace necesario abrir nuevas vías para dar a conocer nuestros ejércitos y acercar al pueblo desde la convivencia y el conocimiento. Nada como estas agrupaciones, asociaciones o hermandades de veteranos que abren sus puertas a todo aquel que quiera compartir su espíritu. Son sin duda una buena base para aproximar las Fuerzas Armadas a la sociedad,

Ayer pude comprobar, una vez más, cómo esos hombres que fueron soldados y hoy alcanzan el alto grado de «veteranos» siguen dando ejemplo de servicio, amor a España y a su querido Ejército del Aire. Allí donde sirvieron y del lugar del que nunca se alejarán.

Soldados veteranos del Ejército del Aire: ¡Gracias por vuestro ejemplo y gallardía!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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27 junio 2021

PRESENTACIÓN LIBRO DEL GENERAL DÁVILA DESDE FUNDACIÓN VILLACISNEROS.

Desde la Fundación Villacisneros y con la presencia del Presidente de la Asociación Esteban de Garibay, Carlos Urquijo Valdivieso,  y el editor de La Esfera de los Libros, Félix Gil Feito, el autor del libro, general de División Rafael Dávila Álvarez, ayer se llevó a cabo la presentación por el canal de youtube del libro: La Guerra Civil en el Norte, El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. Disculpen los fallos que puntualmente se observan en el sonido y les agradecemos el enorme interés que despertó esta presentación. Creo que es una oportunidad para conocer más a fondo el libro y sus intenciones. Gracias por su audiencia y sus numerosos comentarios. General Dávila (R.)

23 junio 2021

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DEFENSA DE LA PATRIA Y EL DEMÉRITO DEL MÉRITO MILITAR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No sé muy bien el significado de «Defensa de la Patria», en la nuestra, España: ¿Mantenerla unida? ¿Su integridad territorial? ¿Que sea de todos los españoles? ¿Que sea soberana? ¿Fronteras abiertas?

Mi duda surge cuando en la Constitución leo una cosa y la contraría. O leo mal, que eso puede ocurrir. Porque si la Constitución dice que se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española y da a las Fuerzas Armadas la misión de garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional y a la vez permite romper con la (¿indisoluble?) unidad  de la nación, atacar desde las instituciones su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, incluso una vez hecho, se salta el ejecutivo lo dicho por el judicial y se aplaude a los delincuentes, algo es que está fallando o a algunos nos están tomando el pelo.

Entre ellos a las Fuerzas Armadas y no porque tengan que intervenir en este desaguisado entre poderes, que ellas nada pueden —tampoco deben—, sino que hay que poner las cosas claras. ¿O mejor dejarlo en la duda para salvar los intereses propios caso de? No sería la primera vez. Se lo explico otro día.

Veamos la definición de Fundamento: «Principio y cimiento en que estriba y sobre el que se apoya un edificio u otra cosa».

Visto lo cual habrá que cambiar el principio y cimiento de la Constitución. No es la indisoluble unidad de la Nación española su fundamento. Es decir: rompamos el texto constitucional y fundamentémoslo en otro principio, la idea de la nación de naciones por ejemplo o el tan conocido: «España invertebrada».

Creo que el fundamento más acertado sería: «Vamos a contar mentiras»

A continuación habría que cambiar el artículo 8 de la Constitución para que nos empecemos a entender. Para no engañar a nuestros pobres soldados que juran ante la Bandera cosas que no se cumplen. Soldados a Letonia, Malí y Turquía, banderas del mundo, luchas internacionales, guerra de las galaxias y soldados del amor. Aquí no hay fronteras ni nada -incluso ni España- que defender.

Puede que no quieran Constitución sino aquella Ley de Defensa de la República, tan democrática, y que muchos anhelan.

¿Quiénes mandan en España? Los delincuentes en una zona, otras están a la que salta y por algún lugar se han colado los que usaban el pimpampum.

La noticia cercana es que Alemania implanta un servicio militar voluntario de «defensa de la patria». Pretende reforzar a sus Fuerzas Armadas ante las diversas situaciones de crisis de todo tipo a las que su nación puede enfrentarse.

Constará de un periodo de instrucción de unos siete meses y después sus miembros quedarán en situación de reservistas durante seis años.

Lo han bautizado con el nombre de «Un año para la patria» y no contemplan ninguna misión en el exterior.

Ni engañan ni se engañan.

Si quieres mili vete a Alemania.

Aquí ni Constitución ni fundamento. Ni artículo 2 ni 8: poder, solo poder. España está en venta a trozos. De «un año para la patria» aquí en un año sin patria.

Por si había alguna duda el Gobierno, y sus compinches, en un gesto de solidaridad, de perdón, sin revancha, en concordia, sin venganza, entregan a los delincuentes la libertad para seguir delinquiendo; y lo hacen sin ajustarse a lo que dice la justicia, porque la trinidad poderosa del Gobierno acepta el reto del separatismo en lucha y le abre la puerta para que rompa España. Entren y hagan o deshagan.

Siguiendo con la incoherencia en todo lo que pasa en España en estos desconcertantes momentos, el ministerio de Defensa concede la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco al Presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) que a continuación sale en apoyo de los indultos. Raro es que no lo haya hecho con la Gran Cruz al hombro y arrastrando la desvergüenza.

«En atención a los méritos y circunstancias que concurren en las personas que a continuación se relacionan…

Vengo en conceder la Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco a las siguientes personas:

Don Antonio Garamendi Lecanda».

No hay la menor duda que concurren méritos y circunstancias: Defensa de la Patria.

Demérito patente. Para mérito el del centinela que espera la aurora.

No voy a hacer como esos que dicen que la devuelven y luego la ponen en la vitrina de su casa.

La mantendré en mi currículo, pero jamás al lado de esos méritos y estas circunstancias. Ha cambiado todo a peor, a mucho peor.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

21 junio 2021

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