UCRANIA. LA GUERRA EN SU LÍMITE DE ELASTICIDAD Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La guerra en Ucrania continúa bajo la incertidumbre, y los análisis se encuentran desesperadamente confusos sin que nadie sepa, por mucho estratego que opine, las intenciones de Putin.

La guerra, como todo, llega un momento en el que pasa a la cotidianeidad o, lo que es peor, a la costumbre, y a nadie sobresaltan las noticias si no se ven respaldadas por la subida de la gasolina o del pan nuestro de cada día.

Es triste acostumbrase a la guerra, pero más lo es a la inacción. Observo, quizá con error, que de lunes a viernes hay guerra, los fines de semana fútbol o gastronomía, estado del tiempo y de las carreteras; observo que los reyes de la información se van de vacaciones. Solidaria guerra. Alto el fuego, week end, y de nuevo a retomar la información. A golpe de cañones.

Decía Stalin, en su atroz pensamiento, que un muerto es una tragedia y un millón una estadística. Primero la pandemia. Ahora el Teatro de la guerra.

La guerra empieza a ser estadística de muertos, un cúmulo de datos lo confirman, mientras algunas mentiras intencionadas se deslizan por sus derivadas establecidas sin saber cuáles son las variables independientes. La derivada es el orden convertido en desorden y lo anormal instalado en la normalidad.

Vence lo virtual en la tragedia del olvido, de querer dejar al lado los resultados devastadores del enfrentamiento, allí donde unas letras enlazadas llamadas palabras han fracasado y dan paso al duelo de las armas: el lenguaje de los cañones.

Estamos en un momento de la guerra en Ucrania donde se ven más claras las intenciones. Los jugadores descubren sus cartas, aunque podría ser una simple jugada de comprobación y calentamiento. Nadie ha puesto toda la cantidad sobre la mesa. La apuesta es muy pobre y se habla de farol. Los muertos se olvidan: pura estadística. La guerra sigue y un final temible se vislumbra cada vez más cerca. Las posturas están enconadas y nadie opta por entenderse con la palabra. Más gasolina al fuego.

El Diccionario de Autoridades define «diversión» en su acepción militar: «En términos de guerra se llama al ataque que se hace por el enemigo por diversas partes, para obligarle a separar sus fuerzas, dividirle y enflaquecerle, o entretenerle».

Queda claro en su rotundidad que la guerra ha sido así mal entendida y atendida.

No ha hecho bien Zelenski al desairar a Alemania. No habla Europa con decisión y por ello otros toman su palabra.

El momento es muy delicado y no debemos actuar con maniobras de diversión cuando la violencia puede no tener límites y llegar al uso ilimitado de la fuerza.

Este es el momento del mayor peligro y cualquier cosa puede ocurrir; entre ellas una catástrofe nuclear.

Estamos en el límite de elasticidad que permite la tensión de la guerra y de acuerdo con la Ley de Hook el puenting podría acabar en tragedia. Nada volverá a ser lo que era, deformado y sin vuelta atrás.

Mientras los políticos no decidan que la política y la guerra no son lo mismo, aunque persigan el mismo objetivo, mientras no se den cuenta de que la guerra es su fracaso oculto bajo la vida de otros que nada que ver tuvieron, mientras no encuentren una alternativa a los cañones, seguiremos estirando el tiempo hasta romperlo todo y ser irreversible.

La estrategia y la táctica quedan desbordadas cuando el espíritu de la guerra se convierte en una lucha a muerte en la que no se respetan las reglas de la guerra, cuando los generales son arrollados por la inmoralidad de sus tropas de lo que ellos son únicos responsables.

Una guerra en la que se ha roto el código del honor, donde ya no hay ética militar, puede acabar en cualquier cosa.

Una guerra que está a punto de acabar en algo peor. El terrible ejemplo de acabar con una explosión mayor que todas las habidas hasta el momento debería hacernos pensar más allá de los despliegues de tropas intimidatorios. Ese momento tan cercano: «Ya no había nada más que temer». Era la peste atómica; que puede regresar. No fue una guerra, sino todo y nada que es la definición de la muerte moral. Física también, pero eso es un mal menor.

Salvo una batalla perdida, no hay nada tan triste como una ganada. Nadie gana cuando se manejan ejércitos que no hacen la guerra, sino imponen pura violencia.

Habrá que buscar una definición nueva a tanto terror, al que parece que también nos acostumbramos. Como a morir. Irremediable.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

18 abril 2022

 

¿UN CRISTO LEGIONARIO? PREGUNTEN AL PUEBLO (General de División Rafael Dávila Álvarez)

v026mo01Humilde el origen de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte de Málaga, humilde su nacimiento y larga su espera hasta hacerse legionario y acoger a la muerte buena.

Cristo de la Buena Muerte hecho vida en la madera a través de las manos de aquel artista llamado Pedro de Mena. Todo comienza con una salida en la procesión de 1883. Después nada. Quedó solo el Cristo, acuñado el término menoso, y una esperanzada espera hasta el 22 de agosto de 1915 en que se constituye en Santo Domingo de forma oficial la Real y Pontificia Congregación de Culto y Procesión del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora de la Soledad. Años de auge, duro trabajo y esperanza, mientras seguía la espera.

En los años veinte la muerte se instala en las portadas del quehacer diario. Es la guerra en África. Se muere cada día, de cualquier manera, en el olvido. Se desvía la mirada de la tragedia, el honor en ocasiones perdido.

Como si de un milagro se tratase, nace la Legión. Novios de la muerte a la que convierten en su más leal compañera. Los acontecimientos, la necesaria y buscada protección llevan irremisiblemente al encuentro.

En 1927 los legionarios montan su primera guardia al Cristo de la Buena Muerte. Desembarcan en su búsqueda, lo convierten en compañero legionario, le dan escolta y desfilan por Málaga en 1930. Es el inicio del vínculo que, a pesar de los muchos pesares sufridos, llega con fuerza hasta nuestros días. A pesar de querer quemar con su odio la vida, aquellos que solo pueden quemar la madera. El vínculo proclama la victoria sobre la muerte. Y el Cristo de la Buena Muerte obra el milagro. Vínculo del pueblo con los legionarios, juntos siempre y más si cabe, el Jueves Santo. ¡Preguntadle a ellos! el porqué de aquella atadura alrededor de aquél madero donde está clavado El Cristo legionario.

Por ir a tu lado a verte…

No sé si lo entienden. Yo lo siento y lo entiendo pero me cuesta explicarlo; no sé hacerlo. Pregunten al pueblo, háganse pueblo o legionario, que es lo mismo, esa noche mágica del Jueves Santo.

Morir debe tener una razón, un credo común, intemporal, indestructible, vencedor; un credo sencillo hecho en la humildad de la calle. Un credo para los momentos trascendentes. Ese es el vínculo indestructible que supera las ideologías y el paso del tiempo. Es la fuerte e inexplicable atadura entre el Cristo, el pueblo y los legionarios. Es el secreto que encierra la hermandad, el compañerismo, la amistad, el espíritu de unión y socorro, la dureza y el sufrimiento. No sé si lo entienden, pero ante todo no busquen una puesta en escena ni una representación. Pregunten al pueblo cuando a su vera pase el Cristo legionario.

Este milagro que ocurre cada Jueves Santo en Málaga ni escenifica ni representa, es simplemente un clamor, un grito de esperanza que dice que la muerte no es el final.

Sobre hombros legionarios, sobre sus gargantas, su corazón y sus labios, sobre los que con su mirada siguen sus pasos, con aquel Cristo, el de la Buena Muerte, van todos nuestros muertos legionarios. Entender aquello es como intentar meter todo el agua del mar en un pequeño agujero hecho en sus orillas. El misterio se explica por sí solo cuando formas parte del mismo. Esto es lo que ocurre en Málaga el Jueves Santo. No le den más vueltas. Todos callan porque todos rezan mientras cantan. La muerte está ya muerta:

jpeg-1Por ir a tu lado a verte…”. Música de combate con la que se vence a la muerte.

Si quieren entenderlo pregunten al pueblo.

Silencio. Suele surgir después de los duros combates cuando sabes que tu vida concluye. Cuando la muerte en acecho te espera. Cuando no la llamas ni la huyes. Cuando le dices que puede venir cuando quiera. Cuando no tienes miedo a verla porque esperas en buena muerte resurgir a mejor vida. Por eso ni la llamas ni la huyes, puede venir cuando quiera.

Por ir a tu lado a verte mi más leal compañera

me hice novio de la muerte.

Puedes venir cuando quieras.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

La Congregación de Mena celebrará en 2015 el pri

HONOR Y DOLOR Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En estos días tan cargados de virtud para un soldado me llega la triste noticia de la muerte de dos infantes que junto a la virtud llevaban grabada en su recámara el mejor regalo del que un hombre dispone como ofrenda: la amistad.

Dos amigos se me acaban de ir sin siquiera tener el consuelo de poder estar junto a sus familias, el abrazo y el cariño mostrado, pero por causas ajenas e inevitables he tenido que rezar en solitario. En oraciones me ha parecido escuchar: «Rafa no es necesario, no vengas que aquí seguimos y sabes que el camino no se acaba; esto solo es un descanso. Levanta tu ánimo y dile a todos que ya hemos llegado, que en ese sitio tan querido ya estamos, y que nunca lo hemos recorrido solos, siempre acompañados, que entre nosotros los soldados ni en estos momentos, que lo son todo, hay tristeza ni abandono».

Teniente General Agustín Muñoz Grandes y Coronel José María Álvarez de Toledo: son dados de alta en el Cielo. ¡Presentes!

Con Cristo muerto, como su Cristo: ¡Resucitado!

Semana de dolor que acaba en Resurrección: es ese el mensaje.

Vidas ejemplares y humildes, con entrega a la virtud que fue su camino, el honor de servir sin servirse, sin pedir nada a cambio, más allá de una sonrisa, como la que ellos esparcían como sembradores de buena semilla.

Es primavera en el Cielo, también, los frutos caen de esa madura Cruz bendita regada con sangre de heridas abiertas, que solo cura la amistad, el compañerismo, la unión y el socorro que se predica entre los que solo necesitan: fe, amor y amistad.

Es el resumen de la vida de dos soldados, de dos amigos que ya han llegado, que hicieron de su caminar un homenaje al honor de ser servidor, a su fe, a España, a la amistad y, también, ¡cómo no! a la tradición española y a su historia. Sin mácula de mentira ni rastro de egoísmo.

Recibirán ciento por uno, serán nuestra referencia, seguirán siendo nuestros amigos, nos indicarán, cuando nos desviemos, el camino.

Mi General, mi Coronel, amigos, soldados, ¡Presentes!

Creo que nunca he sentido una emoción tan grande como cuando portaba al Cristo legionario por las calles de España, las de Málaga y tantos otros lugares; llevaba el Cielo sobre mis hombros y en él a mis soldados.

Esta Semana Santa a los lados de la Cruz del Cristo de la Buena Muerte, el Legionario, aunque sea en la distancia, portaré vuestras armas de virtud, el honor, aunque os lo digo con una lágrima de inmenso dolor.

Que Cristo también lloró cuando se le fue un amigo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 abril 2022

 

 

UCRANIA: LA TENAZA RUSA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Desde que escribí mi primer artículo sobre la guerra en Ucrania en nada he modificado mis hipótesis que veo como día a día se confirman. Fijé las líneas que a mi juicio se desarrollaban en el marco estratégico y táctico de las operaciones militares y señalé como objetivo estratégico militar llegar al dominio del Mar de Azov y Mar Negro y expuse que para comprender el político deberíamos abrir el zum del mapa y observar el conjunto que abarca el mar Báltico por el norte y el Mediterráneo por el sur. Es una amenazante tenaza que se cierne sobre Europa apoyada en el punto de engranaje que es la energía de la que vive el llamado viejo continente.

Dije así mismo que la guerra que Rusia está llevando a cabo entra dentro de los conceptos que dejó Clausewitz en su libro De la guerra del que destacaba el hecho de que la guerra es una gestión de las relaciones políticas, un acto político sin más y que por ello negociar no significa un alto el fuego, sino palabras que suenan a cañonazos hasta que el acuerdo sea firmado y además de manera ventajosa. Putin no va a soltar su presa, esa que persigue desde un primer momento y que ya hemos definido y vemos ahora con mayor claridad.

La guerra ahora se muestra como lo que es: un fracaso de la política y por ello de sus políticos, responsabilidad de la que hoy ninguno se libra al no haber sabido gestionar una crisis que se veía venir al menos desde 2014.

Ahora se echan las manos a la cabeza viendo las atrocidades de una guerra y animando a los que en primera línea mueren cada día en defensa de lo que ellos no han sabido negociar en esas mesas llenas de flores que nos avergüenzan.

¿Serán capaces de encontrar el acuerdo perdido, la negociación por encima de más cadáveres, de más acusaciones mientras los hombres se siguen matando animados por tanto irresponsable?

Se desangra Europa y en Ucrania la muerte es televisada para vergüenza de los que nos rigen, a unos y a otros, incapaces de emprender un camino que no sea el de echar más gasolina al incendio y dictarnos el pensamiento para que no intuyamos lo que se esconde detrás de tanto valor como tiene el petróleo, el gas o los misiles.

¿Los valores morales?

Después de analizar lo estratégico en el campo político y militar, también lo táctico, resulta que las piezas siguen sin encajarme y veo, siento decirlo, cada día más peligro, un desenlace fatal, un inesperado final en esta terrible guerra que nunca debería haber comenzado si la inteligencia y la sensibilidad de nuestros mandatarios hubiese leído el futuro que se mostraba con señales claras y de muy fácil interpretación.

Creo que llegamos tarde. Rusia seguirá, cada día más firme, camino de sus objetivos por el sur, hasta el Dniéper, y se dará un respiro para seguir ampliando su tenaza hasta tenerlo todo dispuesto para apretar con sus brazos en abrazo mortal a Europa. Su nombre es muy conocido en carpintería y debería serlo en la milicia: la tenaza rusa.

Les señalo un nombre. No lo olviden por si la negociación del fin de esta guerra no prospera: el Corredor de Suwaki. Apenas noventa kilómetros que constituyen la única unión entre las Repúblicas Bálticas y Polonia, o dicho de otra manera con la OTAN. Bielorrusia, el corredor de Suwaki y Kaliningrado. Abran el mapa y observen. Luego ciérrenlo y pidan a estos que gritan paz que se sienten y pongan a cada cual en su sitio, pero sin engaños. Que no se engañen ellos ni nos engañen a nosotros.

Vuelvo a repetir que el deber de un general es ganar la guerra y el de un político no provocarla.

En el tablero del mortal juego de la guerra, en este actual, hay algo que no encaja, un proyecto nuevo que deberían explicarnos los que lo afrontan con miedo.

El miedo cuando se aproxima la muerte solo lo tiene el dinero, que es lo más cobarde que hay en paz y en guerra. El que lo tiene y distribuye puede llevarse todo por delante antes de que alguien acabe con él. El que se encuentra cercado y sin futuro también.

Termino con palabras de Sunzi, tan antiguas como sabias: «Es necesario dejar una salida a un enemigo cercado. No fuerces hasta el límite a un enemigo que se encuentra en una situación apurada».

Es bueno entenderlo; para unos y otros. Tiempo habrá de reproches, pero con las armas en la mano es un juego que puede acabar en fatalidad y apretar donde no querías.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 abril 2022

LOS ÓSCAR DE HOLLYWOOD Y LA GUERRA . Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No suelo ver la televisión, nada tengo contra ella, sino que el tiempo no puedo dedicarlo a otra cosa que no sea aprender cosas nuevas. Queda mucho por saber y hay poco tiempo para aprender acerca de las grandes dudas que se han ido acrecentando con el paso del tiempo y que cada vez se presentan más oscuras en interminable laberinto que apenas deja horas para dormir buscando su salida. No será la nueva conciencia de la imagen la que lo solucione.

Ahora entiendo algo más porqué Dédalo construyó el laberinto para encerrar al Minotauro que solo aplacaba su ira con sacrificios humanos.  Sin olvidar recrearse en la obra de una pista de baile para Ariadna.

Empieza a desvelarse el gran secreto que se encierra en la escasa evolución del cerebro humano cuyo líquido parece ser el rojizo color del atardecer de fuego. Es el Minotauro. Pasión por el animal.

La televisión nos ofrecía los premios al espectáculo real de ese arte profundo que atrapa la ilusión óptica con el color, la luz y el movimiento, todo eso que atrae al hombre más remoto; algo que creíamos podría ennoblecerle al verse en su desnudez sentado en la caverna de Platón: el cine entrega los Óscar.

Desde el lugar más culto, dicen, la meca del cine, del blanco y negro al tecnicolor, de la pulcritud de la imagen, arte sublime, nos llegó el cine sin dirección, pero con un guion muy antiguo: un hombre abofetea a otro por defender a su mujer, a la que cree propiedad. Poder. Posesión. Expresarlo con más brutalidad, con menos primor, con escándalo, no sería muy difícil. No es necesario. Ustedes me entienden. Claro que como era Hollywood todo era color y no sabemos muy bien si fue o no, solo película sin doblar.

La escena ha sido de cine. Solo ha faltado el beso del perdón, un buen beso, de esos, repito, de cine, eternos, de ella a él que agradecida planta en los labios de su defensor. Todo después de un intermedio para el duelo de pistolas por la solitaria calle, estática, rota la imagen por ese indefinible matojo que rueda por el viento, que se supone.

Puede que la Ilíada narrase esa escena de película o fue incluso antes. Aquiles, o fue Menelao el engañado, o Paris abofeteado. No sé que tuvieron que ver Briseida o Helena en todo este acontecer que es la guerra.  Bofetadas hubo para todos y pasiones desbordadas, guerras y más guerras hasta que Einstein le preguntaba a Freud el porqué de las guerras y este contestaba que la culpa fue de una palabra a la que se respondió con una bofetada. Que eso no cambiará y que puede que se llame amor, u otra cosa distinta que tiene que ver con poder. O mejor con posesión: «conservar y unir (eróticas)—destruir y matar(de destrucción)». Siempre en una se da algo de la contraria. Es la vida.

El mejor ejemplo es la Ilíada. Pocas diferencias. «Por consiguiente, parece que el intento de sustituir el poder real por el poder de las ideas está condenado por el momento al fracaso» y sentencia: «El ser viviente protege en cierta manera su propia vida destruyendo la vida ajena».

Einstein y Freud no llegan a soluciones. Se les había adelantado Pascal:

«Guerra intestina del hombre entre la razón y las pasiones.

Si no hubiera más que la razón sin pasiones.

Si no hubiera más que las pasiones sin razón».

Una bofetada o una guerra. Misma pulsión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 abril 2022

 

LA BATALLA POLÍTICA CONTRA ETA. Libro de Carlos de Urquijo Rafael Dávila Álvarez.

España tiene abiertos varios frentes desestabilizadores de su integridad territorial, de su soberanía, respeto y cumplimiento de la Constitución. Uno de ellos surge en el norte, en el País Vasco, y allí sigue enclavado y con profundas raíces que parece que no se secan porque alguien las sigue regando: la ETA.

Es tal el crecimiento de la mala hierba que se cuela por la Administración y desprende su nauseabundo olor incluso en los centros democráticos por excelencia. Poco les importa a unos cuantos vivir entre esa inmundicia, como si fuese inevitable, aceptable, incluso para algún partido beneficioso.

Escribimos, denunciamos, nos la jugamos para nada, porque nada cambia, sino a peor. Y lo peor es llegar a ser partido en puertas de gobierno y en apoyo al Gobierno que se deja querer por terroristas, a los que ahora denomina hombres de paz.

Hay hombres y mujeres no dispuestos a soportar esta ignominia que cada día sale a defender la justicia y a recordar a los casi mil asesinados, a sus familiares, que no están solos y que moriremos en la lucha contra el terrorismo, aún a costa de la nuestra.

Uno de estos hombres es Carlos de Urquijo, nacido en Llodio y servidor de todos nosotros, defensor de la justicia, de la honradez y además un valiente que no ha tenido inconveniente en plantar cara a los asesinos. Lo sigue haciendo.

No voy a hablar de él. Solo de su libro: La batalla política contra ETA.

Es un testimonio vital de lo que significa vivir junto a la hiena, plantarle cara y aplicar la ley sin dejarse achantar ni amenazar con el tiro en la nuca o la bomba lapa. Carlos Urquijo estuvo muy cerca.

Español lee y divulga que uno de los episodios más vergonzosos de la reciente historia de España se llama la ETA, terroristas a sueldo, que han conseguido la victoria. Han logrado con las pistolas, las bombas y las amenazas alzarse con los puestos en la administración, y sin pedir perdón van de hombres y mujeres de paz, buenos, cuando lo que son solo tiene una palabra: asesinos.  No han sido ellos solos. Hay nombres que desde posiciones privilegiadas les han abierto las puertas de la defunción de España, para que sigan aterrorizando y erosionando su integridad territorial y el orden constitucional.

Eso es lo que nos cuenta en su valiente libro Carlos Urquijo. Acompaña en el prólogo una de las personas más valientes, juiciosas y admirada por todos. Un ejemplo: María San Gil. Está dicho todo.

Gracias valientes amigos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

1 abril 2022

 

ÚLTIMA HORA DE LA GUERRA EN UCRANIA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cuando la estrategia cree que se ha revelado porque pasa a ser noticia deja de ser estrategia y se convierte en interpretación: teatral. Ahora, la noticia de la guerra en Ucrania salta a primera página informativa con una novedad: Rusia empantanada en su ofensiva se conforma con el sur, el Dombás. Lo anuncian los medios como una derrota del Ejército ruso ante la incapacidad de alcanzar, por ejemplo, Kiev.

¿Dónde está el cambio de estrategia? ¿Y la derrota? Hasta ahora la única conocida es la que sufre el pueblo ucraniano invadido por el atacante ruso ante la que se muestra como ejemplar cimiento de la libertad. Es lo único que brilla en este lodazal de muerte y traiciones. Los hechos son que Rusia invade, ocupa y rompe una arteria vital para el corazón de Europa y logra su objetivo estratégico. Solo debilita el avance el duro lastre que le impone la lucha decidida de un pueblo no dispuesto a ser esclavizado, al menos por los Putin.

Nadie, absolutamente nadie, conoce el planeamiento militar del Estado Mayor del Ejército ruso ni su objetivo estratégico, político y militar, que en esta guerra deben ser coincidentes. El secreto de la operación militar es absoluto y, si se le aplica el análisis militar, deducimos que la situación actual no responde a una derrota militar rusa, sino al final de una fase del planeamiento y el comienzo de otra.

Como muchos y variados análisis que se han hecho sobre la conducción de las operaciones, hice el mío desde los comienzos y veo que los resultados no me desmienten ni se alejan de lo expuesto a pesar de que «en ningún sitio como en la guerra hay mayor diferencia de opiniones y jamás cesa el torrente de impresiones dirigidas contra el convencimiento propio» (Clausewtiz).

Es difícil mantener los resultados de la propia reflexión ante la ingente información contradictoria y cambiante que manipula los resultados reales de la guerra. Una cosa es lo que ocurre y distinta lo que nos gustaría que ocurriese. Los hechos, la formación y la convicción deben mantenerte firme hasta que los acontecimientos te delaten, si es que has errado.

Hay un momento de esta guerra que ha llevado a la confusión y puede que hasta a errores, al menos tácticos. El ataque a las poblaciones. Como es lógico, el ejército y milicias ucranianas han desplegado en la zona sudeste y se han repartido en la defensa de las principales ciudades.

Antes un dato que pocos contemplan. Ucrania tiene con Rusia 2295 km,s. de frontera de los cuales 1974 son terrestres y 321 marítimos. Hagan cálculos de tropas, analicen la compartimentación del terreno, su hidrografía y saquen conclusiones para llevar a cabo una acción ofensiva o defensiva.

Kiev símbolo de la resistencia y puerta a la negociación espera acontecimientos.

Ucrania es como una gran casa con estancias muy diversas y una puerta principal sólidamente defendida que hay que abrir con llave y si no la tienes tendrás que entrar por el patio trasero o hacer un agujero hasta el sótano. Putin lo hizo, entró en el sótano, Crimea, y ahora penetra de abajo arriba, al Dombás.

Crimea era una isla, no península, al haberle cortado la escalera que subía a los pisos principales. Esperó un tiempo en el sótano, en silencio, puso ladrillos para subir y cuando estaba a la altura del primer piso hizo el amago de entrar por la puerta principal, Kiev, mientras se colaba al piso por el agujero abierto en el sótano de Ucrania, el Dombás.

Cuando todos miraban a Kiev, un avispero del que Rusia quiere salir pronto, nadie adivinó que era una artimaña, un ejercicio de distracción, mientras el ejército ruso agujereaba el suelo que le llevaba al interior y unía Crimea con tierra firme para en la grandes charcas del Mar de Azov y el Mar Negro posicionarse sólo él. Con el acceso a sus orillas controlado, limpias y sin amenazas, solo le queda ya rematar su ofensiva con una acción sobre Odesa. Moldavia ya era suyo con la permanente presencia de tropas paracaidistas rusas en su territorio, Transnistria. Fin de la guerra. Por ahora. La siguiente amenaza llegará. Puede que esta vez por el norte: el Báltico. Nadie menciona el corredor de Suwalki, lugar codiciado que cortaría el enlace físico de las Repúblicas Bálticas con la OTAN. No llega a 100 km,s. de frontera con Polonia y uniría Kaliningrado con Bielorrusia. Nada importante.

Ucrania se ha defendido ante un ejército muy superior a base de una gran determinación de los voluntarios y la calidad del armamento occidental que han asumido con rapidez y entrenamiento eficaz. La gente de la calle se ha convertido en soldado en tiempo récord y aprendido bajo los bombardeos a forjarse como combatientes. Con tácticas guerrilleras dadas por buenos instructores, los mejores, veteranos que estuvieron en Irak y Afganistán, han elaborado el famoso Minimanual de la Defensa Urbana que todos llevan en sus teléfonos móviles y repasan a cada momento como una guía de supervivencia y lucha sin descanso.

1.- PROTÉGETE BAJO TIERRA
2.- TÚ ELIGES DONDE COMBATES, NO EL ENEMIGO
3.- TAN CERCA QUE PUEDAS OÍRLO RESPIRAR
4.- CAMBIA DE POSICIÓN TODO EL TIEMPO
5.- QUE NADIE TE VEA
6.- NO TEMAS A LOS TANQUES
7.- NO TE DEJES SORPRENDER
8.- BEBE AGUA Y TRATA DE NO ENFERMAR
9.- RESPETA A LOS CIVILES
10.- GOLPEA Y CORRE

Algo muy sencillo y eficaz que está dando grandes resultados, incluso puede haber sido una sorpresa táctica inesperada que haya hecho modificar alguna de las líneas de acción de la ofensiva, algo por otro lado muy normal en el desarrollo de una campaña.
En el Ejército ruso no ha habido cambio de estrategia, que es mucho más amplia, sino que se han cumplido sus planes políticos y militares con mayor o menor coste, hasta alcanzar lo que parece ser el objetivo de la invasión: Rusia es dueña del Mar de Azov y Mar Negro. No es poca cosa. Ya dio los primeros pasos en Georgia. El futuro no será detenerse. Se firmarán pactos para no cumplirse.

Europa se remodela políticamente y busca alternativas a sus fuentes de energía. El sorprendente cambio de postura del partido que gobierna en España, que no es la de España, en el contencioso del Sahara ha sido una consecuencia más de esta guerra, muy mala para España metida hasta las trancas en la indefinición e incertidumbre.

El gas licuado y otros negocios en marcha. El Nord Stream 2 cerrado, en quiebra. La OTAN por fin encuentra la brújula estratégica, pero deberá revisar su política de ampliación con más realismo e inteligencia. Será más militar que política, eso dice ahora, y las empresas de armamento se frotan las manos. Las Repúblicas Bálticas se preparan. Nadie se fía de nadie.

No adelantemos acontecimientos, pero las condiciones exigen sentarse y reflexionar antes de que las sanciones nos lleguen a todos cuando solo luchábamos por la libertad.

Puede que la peor de las consecuencias sea que a partir de ahora no seamos tan libres. Claro que eso sólo afectará a los mismos de siempre, ya casi desaparecidos.

La guerra no es buena para nadie. Llegará la negociación, dura, a nadie dejará contento. Será un breve paréntesis. Esta guerra ha encendido odios y venganzas. Se ha fraccionado la tierra y la grieta amenaza con acabar siendo un abismo insalvable. Todos hemos perdido.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 marzo 2022

 

EXAMEN A LA DEFENSA MILITAR DE ESPAÑA: INSUFICIENTE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El presidente del Gobierno de España miente en materia de Defensa. No va a adecuar el Presupuesto de Defensa a los riesgos y necesidades que las Fuerzas Armadas han calculado y llevan años reclamando para la eficaz Defensa de España. «La palabra es la facultad dada al hombre para disimular su pensamiento», decía Talleyrand. Oirán, no hará.

Ruego disculpen un comienzo tan cáustico.

Lo digo con esta crudeza por la gravedad de sus consecuencias para nuestra vida en paz, el trabajo, desarrollo y futuro de la nación española o lo que es lo mismo: la seguridad nacional.

Esta afirmación requiere argumentos, pero para empezar hay una prueba aplastante: si no mintiese en materia de Defensa, en materia militar, él y su Gobierno caerían de inmediato por lo que se ve obligado a jugar con la retórica de la palabra.

La Defensa, con mayúscula, crea un abismo insalvable entre el presidente del Gobierno y los socios que lo mantienen a pesar de que entre ellos militaba un antiguo Jefe de Estado Mayor de la Defensa de España.

Dicho esto, los argumentos empiezan a tomar solidez sin tener que recurrir a esas cosas de nuestro presidente «Sobra el ministerio de Defensa», o de algún exministro del ramo «Prefiero morir a matar», peroratas muy acordes a la actual situación en la frontera con nuestros aliados europeos y de la OTAN.

El resto del argumentario no exige mayor esfuerzo que el de recurrir a los datos que no por conocidos son entendidos. Dicen los artilleros que solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena. Nunca da tiempo a oír el trueno porque el rayo ya te ha fulminado: la guerra por ejemplo.

Todos los países de la Alianza Atlántica han hecho un gran esfuerzo para irse ajustando a los compromisos de la Cumbre de Gales (2014) asumiendo la responsabilidad de alcanzar el 2% del PIB en materia de Defensa. Lo provocó la invasión de Crimea. De los veintiocho miembros sólo cumplían el porcentaje tres, y en estos momentos son 13 los que ya lo cumplen. España no. España ha empeorado y es el penúltimo de los países en dotación presupuestaria en materia de Seguridad y Defensa de los países de la OTAN. Eso sí, participamos en casi todas las misiones.

La reacción de Rusia ante el órdago de la OTAN es evidente: invasión de Ucrania ante el privilegiado palco de la Alianza Atlántica que con su impertinente 2% contempla.

La OTAN ha dejado pasar el tiempo navegando en burocracia sin interpretar papel alguno, y con una más que dudosa reacción eficaz.

Esto ha hecho que muchas naciones de la Alianza examinen a sus Fuerzas Armadas y tomen decisiones drásticas en su propia Defensa, decisiones desiguales como consecuencia del lugar geográfico de cada una y su proximidad ante el peligro. No es lo mismo ser Portugal que Polonia.

De entrada, en una estrategia defensiva, lo más acertado es atender a la propia defensa primero, ser fuerte individualmente para tener peso en el marco de la Alianza colectiva. Si eres débil, o tibio, se lo pensarán dos veces antes de echarte una mano.

Internacionalmente las alianzas se mantiene bajo dos razones: las económicas y sobre todo las militares, base firme para mantener las primeras.

El aún caliente anuncio del canciller alemán Olaf Scholz de dar un giro rotundo a su política de Defensa prometiendo una inversión de 100.000 millones de euros y elevar al 2% del PIB su presupuesto defensivo, abre una nueva perspectiva en el conjunto de la Defensa Europea, algo que languidecía envuelto en una OTAN sin renovación y en busca de su perdida brújula estratégica. No ha quedado tampoco al margen el debate sobre la recuperación del servicio militar obligatorio. Su nueva política incluye también parar (provisionalmente) el gasoducto Nortd Stream 2, que estaba a punto de empezar a bombear gas ruso hacia Alemania, lo que era una individualidad económica y de «Defensa energética» difícil de entender en el marco de la UE, de la Alianza, y que situaba a Alemania en una dudosa posición dominante.

No parece que vaya a ser solo Alemania la que aumente su contribución a la Defensa individual ¿y colectiva? desde la Alianza atlántica. Otros países se lo plantean y el servicio militar obligatorio vuelve a aparecer en el horizonte.

España ha pretendido hacer ver que adopta la postura de otras naciones europeas con el canto al sol del presidente diciendo que va a aumentar el gasto en Defensa hasta llegar a invertir el 2% del PIB en Defensa (el actual ronda el 1,2 %). Sería un ejercicio de responsabilidad política que le costaría la presidencia. Eso nunca lo pondrá en juego. Antes muerto que sencillo.

El asunto tan manido del 2% del PIB creo que es una simple escala de medida que dice poco y es necesario interpretar. Una vara de medir, pero no es sintomático ni responde a conceptos operativos para el conjunto.

Una Alianza militar defensiva es el instrumento que tiene la política para la gestión de la misma con otros medios, de peculiar naturaleza. Para su eficacia parece de sentido común hacer un análisis profundo, estratégico-político y militar, en el que se contemple la posición geográfica y posibilidades económicas de cada Estado miembro y como consecuencia marcar las misiones y medios con los que cada nación debe contribuir para una eficaz disuasión o, en su caso, intervención. Si alguna nación por su situación económica no pudiese asumir el esfuerzo solicitado para eso está la Alianza que cubra las debilidades con los más fuertes. Lo del PIB es una forma de hablar sin decir nada y una muestra más de una Alianza debilitada por sus propios miembros que entienden de manera distinta el concepto de Defensa y en la que no todos perciben de igual manera el riesgo o amenaza.

El proceso de España en su caminar junto a la Alianza ha sido complejo y no siempre camino de rosas. Ni Adolfo Suárez («síndrome del Estrecho de Ormuz») estaba ni se le esperaba y Felipe González seguía la política de su partido: «se declara hostil a la existencia de bloques militares».

España se convirtió en el miembro número 16 de la OTAN el 30 de mayo de 1982 con el Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo y en marzo de 1986, tras un referéndum consultivo en el que ganó el “SÍ”, inició su participación en todos los comités y grupos de trabajo, con excepción de la estructura militar. La plena incorporación de España en la estructura militar integrada tuvo lugar el 1 de enero de 1999.

En la historia de la OTAN jamás el presidente del Comité Militar ha sido un oficial general español, por mucho que lo hemos intentado. ¿Por qué?

España sigue estando en la cola de un tren que está en proceso de cambiar la máquina y que busca una nueva energía que lo impulse.

Seguimos con el pensamiento de unos ejércitos convertidos en una gran ONG con pistolas. Los comunistas están en el Gobierno. Uno fue Jefe del Estado Mayor de la Defensa.

Decía S.M. el Rey en la reciente Pascua Militar 2022 «De cara este año 2022, quiero subrayar especialmente la celebración en España, el próximo mes de junio, de una nueva Cumbre de la OTAN. Será 25 años después de la celebrada en Madrid en 1997, en la que se afrontó el escenario estratégico que se abría tras la caída del muro de Berlín.

Esta Cumbre, como sabéis, llega en un momento crucial para los planes y la orientación estratégica de los próximos años; pero, además, representa un importante reconocimiento al compromiso de España con la OTAN y al extraordinario papel de nuestras tropas encuadradas en las misiones y estructuras de la Alianza».

Las naciones occidentales deben pensar muy en serio el panorama ofensivo/defensivo que tienen por delante. La amenaza es patente. Nadie quiere hacer uso de la palabra guerra, pero hay que estar preparado para la posible «guerra que viene». Hasta ahora tenemos dos borrones inexplicados: la retirada de Afganistán y Crimea, el antecedente de Ucrania.

Ahora es Ucrania, puede ser el Báltico, Taiwán, Venezuela, Cuba, el Sahara, el Sahel, el Pacífico, o Argelia; incluso Chipre. O un iglú en Alaska. Vaya usted a saber, porque no hay lugar en el mundo en el que se pueda estar tranquilo.

Llevamos más de diez años sin invertir en Defensa lo que ha creado una situación crítica en las Fuerzas Armadas. La carrera de la modernización será muy larga. Un Gobierno social-comunista no va a iniciarla. Seguiremos con el desarrollo de la gran ONG.

España está perdida entre la burocracia de mandos enfrascados en burocracia otanista y el desprecio político a la Defensa de España y sus amenazas. Las encuestas dan elevados porcentajes de españoles dispuestos a defender Ucrania. A morir por ella. Aquí, mientras la destruimos en un proceso independentista apoyado desde dentro y fuera y abrimos las puertas del sur, nadie está dispuesto a morir en defensa de la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Ni siquiera el Gobierno. Es evidente que el enemigo somos nosotros mismos. Ante eso nada que hacer. Educar o reinventarnos con leyes de memoria.

En tiempos de bonanza conviene tener siempre la espada a mano. Ser pacífico es saber cuál es el camino de la paz que pasa por invertir en Defensa y tener credibilidad a la hora de que un potencial enemigo analice tu postura y visto lo visto decida atacar.

No podemos olvidarnos de las ciudades españolas de Ceuta, Melilla y Peñones. Están amenazados y la OTAN no se pronuncia con claridad. El proceso de entrega y rendición se acaba de iniciar. El presidente del Gobierno nos acaba de poner a los pies de los caballos. Un autócrata se examina así mismo cuando la luz no le permite distinguir el hilo blanco del negro.

¿Cuántos años pasarán para que entreguemos esa parte del territorio español? La integridad territorial está en venta.

¿Gibraltar?: otro día.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

 

PUEBLO DE UCRANIA: «EL BRILLANTE CIMIENTO DE LA LIBERTAD». Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Voluntad de vencer es el firme propósito de un pueblo de imponerse al adversario en cualquier situación, por desfavorable que esta sea.

Lo es el de Ucrania. Solos ante el enemigo, sin abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos.

Las madres en Esparta despedían a sus hijos al combate: «Vuelve con el escudo o sobre él».

Ejemplos de la historia que conmueven son los del honor y la honra en defensa de la libertad. Vivir hasta morir por los demás, para que sean libres y valientes en el honor de su pueblo.

Kiev, Járkov, Mariúpol, Leópolis… las ciudades donde se defiende el honor del pueblo. Símbolo de la lucha de Ucrania, como leones.

«Mirad, habitantes de la extensa Esparta, o bien vuestra poderosa y eximia ciudad es arrasada por los descendientes de Perseo o no lo es; pero en ese caso, la tierra de Lacedemón [Esparta] llorará la muerte de un rey de la estirpe de Heracles. Pues al invasor no lo detendrá la fuerza de los toros o de los leones, ya que posee la fuerza de Zeus. Proclamo, en fin, que no se detendrá hasta haber devorado a una u otro hasta los huesos […] Durante los preparativos de la guerra llegó un emisario enemigo. Quería convencerle de que presentar batalla ante la grandeza del ejército de Jerjes provocaría un derramamiento de sangre innecesario, y le exigió que entregara las armas. Según la versión de Plutarco, Leónidas simplemente contestó: “Ven y cógelas”» (Heródoto).

Aún se puede leer en las Termópilas, en memoria de los que murieron defendiendo el paso: «Ve, caminante, y di en Esparta que nosotros caímos aquí en obediencia a sus leyes».

Leónidas en las Termópilas, se quedó solo con hombres que tuvieran su descendencia asegurada, es decir, por lo menos un hijo varón. Fueron los famosos 300 espartanos que le acompañaron en el campo de batalla.

Unos usan armas; otros coraza. Unos saben a quién se enfrentan. Otros tienen al enemigo dentro. Solo la palabra no vale. Está desgastada.

Europa, Occidente, torea de salón. La palabra que vale solo es la de la acción. Los débiles, si algo de fuerza les queda, pueden gritar en apoyo. El resto calle o luche.

La moral de la tropa hay que cuidarla. Si no es así guardará su munición para ocasión más propicia. Voluntad de vencer. Lo peor para la moral es comprobar que a su jefe no le importan sus hombres, que se ven abandonados incluso en la victoria.

«Y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores, diciendo: Paz y paz; y no hay paz». (Jeremías).

Hablan de paz los que provocan la guerra, los que se quedan con la falsa palabra en la boca y dan paso a los tanques. Siempre es lo mismo.

François Fénelon pone en boca de Leónidas: «Ejercí mi realeza a condición de llevar una vida dura, sobria y laboriosa, igual que la de mi gente. Yo no era rey sólo para defender mi patria y garantizar el imperio de la ley. El trono me dio el poder para hacer el bien sin permitirme la licencia de hacer el mal».

Es sin duda una lección moral a todos los que esconden su cobardía con la palabra que al final cambian por las armas que otros empuñan mientras ellos huyen.

Ucrania da un ejemplo al mundo de lucha y coraje. De honor. El mundo mira hacia otro lado como si con él no fuese el ejemplo.

Vencerán, aunque sean derrotados. Con el tiempo nos avergonzará su epopeya. por haberlos dejado solos con su coraje.

Ejemplo fue Termópilas, hoy es Mariúpol, Kiev… ¡Qué poco hemos cambiado!

«La guerra se muestra dulce con quienes no la han conocido, pero al aguerrido se le encoge hasta el corazón al verla llegar» (Píndaro, fragmento nº 10)).

Las palabras del poeta cobran actualidad: «El brillante cimiento de la libertad». Ucrania.

Cuidado con Efialtes de Tesalia que ya ha dado la noticia de la existencia de otro lugar por donde pasar. La traición es tan dulce como mortal.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

 

IFNI. ESPAÑOL LEE Y DIVULGA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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«El 30 de Junio de 1969 se arría con todos los honores la Enseña Nacional en el Territorio de Ifni, rindiéndole los honores que le corresponden, la 3ª Compañía de la 13ª Bandera de la Legión al mando del Capitán Aroldo Lázaro Abardía junto a una Sección de la Policía Territorial.

Una vez finalizados los actos protocolarios que forman parte de la retrocesión de Sidi Ifni al Reino de Marruecos, emprende la marcha por vía aérea a la Plaza de El Aaiún donde se disolverá la Bandera.

Éstas son las últimas fuerzas que quedan en Ifni».

Es el texto que recoge el Libro de Efemérides de la Legión.

Brevedad, quizá demasiada. La misma brevedad con la que se ha escrito y divulgado la historia de aquél trozo de tierra por el que se murió como si se tratara de un trozo de España, porque nos dijeron que era un trozo de España. Una larga historia que algunos saben porqué empezó y que únicamente los soldados recuerdan como terminó. Todo sorprende en Ifni, desde su inicial fundación, su tardía y precipitada ocupación, hasta el olvido en el que subyace…, aunque las arenas del Sahara formen parte de nuestra genética.

La ocupación, a cargo del Coronel Capaz, se produjo el 6 de abril de 1934 respondiendo al cumplimiento del Tratado de Wad-Ras de 1860; se llevó a cabo por la presión de Francia  al convertirse Ifni en territorio base de los nacionalistas marroquíes. La zona del desembarco e inicial ocupación fue identificada como Santa Cruz de la Mar Pequeña, una pesquería utilizada por los canarios desde 1478 como punto de apoyo a sus pescadores y como base de partida para internarse en el interior y capturar esclavos. Lo primero que hizo Capaz al desembarcar fue izar la Bandera; en aquellos momentos era la republicana. Se arrió después de 35 años: el 30 de Junio de 1969. Como curiosidad Capaz, ya General en 1936, fue asesinado en una de las matanzas de la Cárcel Modelo de Madrid a pesar de que se mantuvo fiel a la República.

No es mi intención explicar la historia de este territorio olvidado, sino recordar a los que allí vivieron y lucharon dejando su sudor, cuando no su sangre, en nombre de España. Cualquier momento es bueno pero hoy es bueno recordar el último arriado de nuestra Bandera en aquellas tierras, el recuerdo es obligado.

Un recuerdo muy especial para los que combatieron en aquella guerra injustamente ocultada, donde los actos de heroísmo y sacrificio fueron un ejemplo que hoy deberíamos enseñar al menos en las academias militares. Porque allí, aunque la mayoría lo ignore, hubo una guerra entre 1957 y 1958 con muchos muertos, heridos y desaparecidos; como españoles, como soldados, ni podemos ni debemos olvidar. Allí quedaron los últimos héroes laureados de San Fernando y las últimas Medallas Militares concedidas en el Ejército español. Sólo el que ha sido soldado español puede entender lo que allí pasó y sólo el que ha tenido el honor de mandar soldados españoles sabe lo que allí cada uno se dejó.

Injusto es el olvido pero si este es institucional la injusticia se convierte en ofensa.

“Vieja chatarra cuidadosamente remendada”, escribe el general Casas de la Vega en su libro La última guerra de África. Es el otro olvido, el de siempre, la vieja chatarra con la que se combate; siempre es lo mismo, la empuja, sin reparar en ello, como si tuviese lo mejor, el valor y el honor de un único soldado, el español.

El 30 de Junio de 1969 se arrió la Bandera de España de Sidi-Ifni. Desde 1934, por allí pasaron miles de soldados de reemplazo, legionarios, paracaidistas, tiradores de Ifni, oficiales y suboficiales de las milicias universitarias, además de civiles, mujeres y niños que con ellos convivieron. images (2)Detrás de cada uno hay algo más que una historia bélica; aquello fue algo más que la temporalidad de un combate; aún perduran las consecuencias de su  incertidumbre. La historia está escrita pero ellos están olvidados, como su intemporal guerra.

071119_homenaje_xlCombatientes o no, siguen reclamando su lugar en la vida y en la historia y nosotros, como soldados, recogemos su legado. ¡Español, lee y divulga! Escuchemos y aprendamos.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

PEDRO SÁNCHEZ MARROQUINÁRQUICO Rafael Dávila Álvarez

Cojo el cercanías para ir a Madrid a una conferencia que debe ser arte porque no la entiendo. El tren es de los del sur, de los que sirven al norte, y esa debe ser la razón por la que van más sucios. Consigo ir la mitad del recorrido sentado, respetuosamente, porque veo a uno que ha puesto la maleta en el asiento y en el otro los pies. Nadie le dice nada; mejor de pie que meterse en un lío. Aunque no te respeten debes respetar al vecino.

Me siento a escuchar al conferenciante. A mi alrededor, al poco tiempo, veo a varios oyentes dormidos, la mayoría; otros durmiendo, que no es lo mismo.

Hasta en eso Madrid ha cambiado. Antes era divertido esto de las charlas, inauguraciones, presentaciones, que luego te daban un vino gratis mientras hacías y deshacías amigos. Lo expuesto, conferenciado o presentado, era lo de menos. Se iba por ir y a que no te olvidasen. Ahora es todo más frívolo. Con mascarilla y algo despeinado cualquiera de estos actos, tan sociales, puede parecer un baile de disfraces, de máscaras venecianas, pasar al lado de ese pesado al que no soportas y mirarle de arriba abajo sin saludarle, aunque se note; siempre estará la mascarilla como excusa. Ya no hay amigos, sino intereses, como en la política, interior y exterior. En la distancia corta es cuando se conoce al personal y ahora con la mascarilla es una oportunidad aún mayor. Te das cuenta de quién es quién.

Salí un tanto desdichado al comprobar la de amigos que no lo eran y usaron (mos) el truco de la mascarilla.

Todos hablan de la guerra, como un ejército de parlanchines. Un bibliotecario me dice que en mí entrevista en El Mundo he cometido muchos errores. Le doy la razón y le pregunto cómo debo ordenar mis libros y sigue explicándome el cerco a Kiev y el asalto a Mariúpol. Decido retirarme antes de quitarme la mascarilla y descubrirle que soy su tendero, que se va a quedar sin leche y de camino, cuando le lleve el pedido, le voy a cerrar la llave del gas.

Entre este personal, culto y elegante, salta la noticia de Pedro Sánchez y el Rey de Marruecos. Parece, se dice, que al fin respeta a un Rey, a una Corona, que aunque sea la alauita no es mal comienzo.  Sánchez se ha hecho monárquico: marroquinárquico. Uno me dice: no te fíes. Otro se rasga las vestiduras y recuerda que vamos camino del 14 de abril que el año 1931 cayó la Semana Santa unos días antes que este 2022. Hemos entrado en la década precentenario y Sánchez de prepósito.

Lo de las mascarillas les viene muy bien a todos los que algo tiene que ocultar, aunque el viento del desierto a veces deja sus desnudeces a a la vista. Entonces es cuando uno se da cuenta de que quien dirigía la obra escénica vivía con una máscara que ocultaba frutos para la muerte. No había sonrisas tras su máscara, como mascarilla benevolente y salvífica. Era: ut fructificent morti.

¿¡Qué gran error hemos cometido!?

Al fin empezamos a ver lo que nos espera.

Dormidos. Vendrá el vecino con el despertador.

España marroquinárquica.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

22 marzo 2022

MIS COJONES A MODO DE PERPENDÍCULO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Pido disculpas por el título. En seguida entenderán su significado y como la malsonante palabra alcanza toda su fuerza expresiva leída en su contexto. La narración en ocasiones exige literalidad.

En la época en que por el Sahara, tan español, patrullaban nuestras queridas tropas nómadas, eran frecuentes los encuentros y desencuentros con las equivalentes fuerzas argelinas de vigilancia de la frontera. Fronteras difuminadas y difíciles de materializar en horizontes inabarcables y cambiantes paisajes dibujados al gusto del viento y la luz. Todo era igual, pero distinto según el momento y la intención de la mirada. Es tierra de valientes y astutos soldados. El indomable desierto pone a prueba a sus hombres. Uno de los que salió fortalecido en la contienda de aquella belleza hostil fue un pequeño (solo de estatura) comandante que solía acompañar a camello a sus patrullas por las difuminadas fronteras. El encuentro con las equivalentes fuerzas argelinas era frecuente y se producía dentro de esa cordialidad de los hombres del desierto, pero sin fiarse de la más mínima brisa. Se produjo en uno de aquellos encuentros en la soledad inabarcable, donde todo es nada y nadie.

-Estás en mi tierra. Has cruzado mi frontera.

Que sí, que no. ¿Dónde están las marcas?

-El equivocado eres tú…

Los nervios afloran. El diminuto comandante baja del camello. También el oficial argelino. Frente a frente se miran, sin hostilidad, pero con firmeza. Hay muchos propósitos hostiles que no van acompañados de enemistad del sentimiento alguno. En asuntos tan delicados como los de las fronteras, los errores que se cometen por complacencia o benignidad son los más perjudiciales. Hay que mantenerse firme con todas sus consecuencias.

El comandante español parece más pequeño al hundirse en la arena abriendo ostentosamente las piernas. Se oyen sus palabras en el silencioso desierto. No es necesaria ninguna traducción. Todos entienden aquel idioma.

-Aquí la frontera la marcan mis cojones a modo de perpendículo.

El oficial argelino no entiende muy bien, pero se humilla. Baja la cabeza. Gestos de despedida y… ¡Con Dios…! Aquí no ha pasado nada.

Es la disuasión de la mirada, del gesto. El aplomo y seguridad hacen más que cien cañones. Se gana o se pierde por una actitud. La de perder siempre está emparejada con la cobardía, a veces llamada prudencia. Los límites son difusos como las fronteras en el desierto. Hay que tomar decisiones y clara actitud. Por pequeño que uno sea; de estatura.

‹‹La guerra es la comarca del peligro y, por tanto, el valor la primera y más importante propiedad del guerrero. De dos clases es el valor: valor físico o el valor en presencia del peligro personal, y el valor moral ante la responsabilidad, sea ante el tribunal de algún poder externo o ante el interno, esto es, la conciencia›› (General Von Clausewitz).

No es una cuestión de pelotas, pero cuando las fronteras se difuminan y los contendientes están a punto de convertirse en enemigos no está de más un gesto claro y rotundo: ‹‹Porque la guerra es la comarca de la incertidumbre; las tres cuartas partes de aquellas cosas en que se basa la acción en la guerra yacen envueltas en la niebla de una mayor o menor incertidumbre. Es indispensable, pues, aquí, un entendimiento exquisito y penetrante para llegar a descubrir la verdad con el tacto de su juicio›› (General Von Clausewitz).

Empezamos a descubrir la verdad en el momento en que la niebla se disipa ante su aparición. Aumenta la incertidumbre y cualquier imponderable modifica la marcha de los acontecimientos.

Dejemos bien marcada la línea de la frontera. Si es necesario… a modo de perpendículo. Como marcan las ancestrales leyes de lo confuso. En ocasiones hay que utilizar los… razonamientos inteligentes.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog. generaldavila.com

LA REVOLUCIÓN RUSA Y LA PAZ Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Nada será igual. Desde Europa, la más afectada, hasta los confines de la tierra, el mundo asiste a su anochecer temprano, antes de que se acabe, por causa de esas cosas tan vibrantes como el cambio climático.

¡Qué cosas! ¡El hombre! ¡El humano! Nacido para las diferencias, para la lucha, incapaz de acabar con el mundo, cada día acaba con él mismo. Con todo.

Vivimos en un simple campamento donde las tropas estacionadas, temporalmente, inventan una forma de vida que pretende engañar a los centinelas y apagar el ruido que producen los cascos de batalla.

Se habla en los corrillos de combatientes ya sin el plumaje de la batalla, como si nada hubiese ocurrido; quieren así olvidar los colores de tierra de los uniformes, actúan con las máscaras del teatro que después de la batalla han robado a los muertos ya olvidados. Son simples y horrendas muecas que hablan. Quimeras en las conversaciones. Todos lo saben, mentiras instigadas por los que se alojan en la tienda de campaña principal desde donde emanan las órdenes silenciosas que no se transmiten, ni con la palabra escrita ni en el mensaje hablado, sino solo se adivinan por los signos de los tiempos. Los mismos del Génesis, los mismos del Apocalipsis. Son muy viejos, se repiten, una y otra vez: la guerra.

Hay un descanso de vez en cuando que irónicamente llamamos paz. Creíamos habernos acostumbrado a él después de tanto nombrarlo. ¡Qué va! Vana ilusión. Tras nuestras máscaras que nos esconden. Lo nuestro es la guerra.

La paz es una revolución que jamás ha vencido. La paz es una derrota que nunca asumimos. La paz es un canto que anuncia la pronta guerra y el fin de la conversación. La paz incita a volver al uniforme terroso y recuperar la espada. La paz es nada, inexistente y disfraz en el que se cobija la maldición que llevamos dentro y nos incita a matarnos, antes que a un perro, antes que abrir la jaula a la calandria para que sea libre.

Nada será igual ni para Europa ni para las tierras de los confines. Cuando llegue la paz, si es que llega, los que la vivan lo harán pensando en la guerra. La que se acaba, que pronto olvidarán, y la que preparan que más que pronto volverá. Nací en una guerra y creí morir sin ella. Nadie lo hará. Siempre habrá una guerra por medio de la vida. No es el cambio climático el final, no es la emisión de gases ni la bomba nuclear. Cada uno sabe que es uno y son todos. Nacimos llorando; así nos iremos. Aquí nadie se queda. Tarde o más temprano.

Nada hay peor que morir sin esperanza y eso solo lo sabe quien ya ha vivido o quien ya se sabe muerto. El soldado más temible para estas cosas tan cotidianas como la guerra es aquel que se sabe ya muerto. La historia está llena de ejemplos. El que se sabe ante la muerte es invencible. Todo está dentro de cada uno: invencible es solo la guerra. Todavía no ha habido quien la gane. Se va y vuelve, cada vez peor. Con la paz por medio, embustera, irónica y sarcástica. Eso sí: convincente alarga sus periodos de engaño. Para que olvides y no estés preparado. Volverá su compañera de viaje. Conviven, mutan, intercambian risas e inteligencia. Paz y guerra son el mismo nombre. La máscara.

¡Claro que estoy hablando de la de ahora! Hablo de la invasión de Ucrania. La guerra. Sigue. Ha vuelto. Nunca se fue.

Nadie te pregunta por qué ha sido ni a nadie interesan estrategias o tácticas militares. No. La guerra no vive de eso. Vive de la muerte cercana y del temor lejano. Ese horror que se acerca, más cada día. El miedo es la carcajada de la guerra. Que me pille, me aplaste, a mí, cuando esto está más cerca que el cambio climático y de las infantiles amenazas. No hay superhéroes. Es la guerra.

Alcanzarán los objetivos militares marcados en el plan trazado. Se sentarán en una mesa de negociación como antaño. Flores sobre un gran mantel blanco, sin salpicaduras de sangre, sonrisas sin lágrimas, acuerdos de fronteras, reparto del mundo, ¿Versalles, Viena, París…? Creeremos que vuelve el amanecer. Sigamos creyendo.

Tu Mu: «Muéstrale que existe una tabla de salvación y hazle comprender que existe una solución diferente a la muerte. Después cae sobre él».

Es una solución. Tómenla o no. No veo otra. Es necesario dejar una salida a un enemigo cercado. Es tiempo de tribulación. Aceptémoslo y examinemos nuestros errores con humildad y paciencia. Actuemos. El vencedor de la guerra puede que no perciba que su derrota está detrás de su victoria. Que quien está cercado es el que ha invadido. Es cuestión de perseverar y prepararse para un largo recorrido que lleve hasta los cimientos del agresor, hasta las murallas de su palacio, con paciencia minaremos sus defensas y sus propios soldados se volverán contra su mandato.

Hay que hacerlo lentamente. No queda otra solución, pero hay que hacerlo.

«Durante el reinado del emperador Hsuan de la dinastía Han, Chao Ch´ung Kuo castigaba un levantamiento de la tribu de los Ch´iang. Estos vieron su numeroso ejército, se deshicieron de su bagaje pesado y partieron para vadear el río Amarillo. El camino atravesaba estrechos desfiladeros y Ch´ung Kuo obligaba a avanzar a los Ch´iang sin hacer excesos.

Alguien dijo: “Vamos tras de una gran ventaja, pero avanzamos lentamente”.

Ch´ung Kuo respondió: “Están en una situación desesperada. No puedo pisarles los talones. Si los voy a empujar con moderación se irán sin volver la cabeza. Si los acoso, se volverán contra nosotros y lucharán hasta la muerte”.

Todos los generales dijeron: ¡Maravilloso!» (Sun Tzu. El Arte de la guerra. Editorial Fundamentos).

Avanzamos lentamente, la guerra pasará durante un rato, su compañera de viaje, la paz, nos llevará lentamente, sin empujar, a replantearnos que hay que dirigir las tropas y tenerlas siempre alerta y preparadas. Que la semilla de la libertad se siembra y se cosecha con las armas, que tendremos que tenerlas en la mano y poner centinelas.

La guerra está ahí, pero estuvo siempre. Nada nuevo, aunque nos haya pillados desprevenidos. Esa es la gravedad del momento y la general desorientación.

«El supremo refinamiento en el arte de la guerra es combatir los planes del enemigo» (Sunzi). Nadie parace saber cuáles son esos planes.

No terminaré siendo acusado de críptico.

Habrá que llegar a acuerdos. Una vez más. Se impone un Alto el fuego sin condiciones previas. Mantener las posiciones, por ahora. Puede que la guerra se enfríe, eso simplemente. Mientras, habrá que ser fuerte en el cerco económico y estudiar el derrumbe del agresor con nombre y apellidos. Se trata de esparcir la semilla y que fructifique. Sin permitir que los centinelas dejen la vigilancia. Muchos y bien armados.

Al final los suyos nos abrirán el paso, en nuestra lenta, pero constante persecución, será el jefe de su guardia, Pausanias, o un Hamlet que acabe con Polonio en su propio palacio.

Como entonces, ahora. Siempre una escenificación de lo que somos que suele terminar en tragedia.

¡Actores a escena! Es el momento de guardar las armas hasta la próxima que podría ser, si tenemos constancia y paciencia una revolución rusa hacia la libertad. No podemos admitir que el salvajismo sea ennoblecido por la victoria.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

16 marzo 2022

 

 

 

«REY SERVIDO Y PATRIA HONRADA». GENERAL FERNANDO ALEJANDRE MARTÍNEZ Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Quizá estemos ante el libro más importante en materia de Defensa de la España de los últimos cien años. Entre otras cosas por su valentía y no solo por lo que dice, sino por quién lo dice.

El General de Ejército Fernando Alejandre Martínez ha ocupado la cúpula del mando efectivo de nuestras Fuerzas Armadas entre marzo de 2017 y enero de 2020. Es decir ha estado al mando de la candente actualidad de nuestra Defensa en unos momentos críticos para el mundo. ¿¡Qué no sabrá el general!?

Ha plasmado su experiencia, con rigor y crudeza, en un denso pero crucial libro, Rey servido y patria honrada. Una visión de la defensa de España, donde ha llegado hasta donde el deber le exige y el honor le permite.

Valiente y comprometido testimonio.

No he tenido que poner un calificativo a lo que termino de leer; el correr por las páginas me lo ha sugerido: escalofriante. En cualquiera de sus acepciones.

El general ha dado muestras de ser un soldado y no un burócrata uniformado bien adiestrado, riesgo latente cuando los ejércitos no se conforman para lo que están. ¿Lo digo de otra manera? Utilizaré las palabras del general Alejandre mucho más acertadas que las mías; para ello solo usa una, y acierta: «Disciplinitis». Que cada palo aguante su vela después de un riguroso examen de conciencia.

Nuestra Defensa no es un juego. Ni una empresa en posible quiebra. Lo es «todo» y a ello deben centrarse e implicarse todas las fuerzas de la nación. No es así, y ese es el escalofrío que nos recorre al descubrir dónde estamos y cómo estamos.

No puedo entra en detalles; sería interminable porque cada párrafo te invita a detenerte y pensar; con frialdad y estupor.

«En España es norma la falta de comunicación y confianza mutua entre los los que dan la orden de embarcarse en un determinado conflicto y los que han de cumplir esas órdenes y llevar a cabo los combates».

En unos momentos en los que el mundo tiembla ante el retumbar de los tambores de guerra es importante escuchar la voz de quien muy de cerca ha olido el futuro: «Mientras la sociedad española, y con ella sus élites, no acepten sin sonrojarse, que las Fuerzas Armadas tiene que saber hacer la guerra y que, además, tiene que ganarla, poco se podrá hacer».

No hay tema al que el general Alejandre no se enfrente en su libro. Desde la geoestrategia al pelotón de soldados, de la misión constitucional a la guerra de Irak; de la grandeza de nuestros soldados, de su abandono también. De la Defensa nacional, de nuestras debilidades en esa materia. Del norte y del sur, también del este. De la umedificación de nuestros Fuerzas Armadas, término que utilicé en un artículo publicado el 5 de abril de 2021 y que ahora veo refrendado.

Las interioridades de la vida militar en ese elevado escalón de relación con el mando político están tratadas con el rigor y la exquisitez de un caballero, de un soldado, sin que por ello se oculte una realidad, quizá ya histórica, en la que cada nivel, por decirlo de alguna manera, ha hecho la guerra por su cuenta. Como es lógico y se deduce de la lectura, siempre ha perdido el nivel militar al que no se ha consultado ni siquiera en lo más profesional y técnico lo que ha creado una situación en la Defensa con evidentes vacíos, quizá riesgos, de difícil solución a corto plazo por ser algo que parece institucionalizarse.

Es el pasado reciente, el presente, pero sobre todo el futuro lo que se trata en el libro por el que hasta hace unos días asumía la responsabilidad de que trabajáramos o durmiéramos tranquilos. No se lo pusieron fácil.

No guardó silencio entonces. Lo he publicado en este blog en varias ocasiones. Fue fiel a su oficio de soldado y leal a su compromiso y a sus mandos políticos, aunque alguno percibiese otra cosa.

No guarda silencio ahora. Es un buen paso al frente. Los españoles tenemos el deber, y el deseo, de saber en qué manos estamos, como se nos defiende y en qué invertimos los recursos que ponemos en manos de la Administración.

Las Fuerzas Armadas no sobran y es hora de que la llamada Cultura Militar sea algo más que exposiciones, exhibiciones o cosas más cercanas al folclore que la cruda realidad de nuestra dura misión a la que todos debemos contribuir. El libro del general Alejandre es un paso valiente y decidido en el camino de acercar a la sociedad española la verdad, la realidad de nuestras Fuerzas Armadas sin partidismos ni atravesadas intenciones.

Es simplemente un paso necesario para conocer más, para hacernos pensar en nuestra Defensa.

Como viene a decirnos de manera alarmante el general Alejandre el diseño de las Fuerzas Armadas del futuro, algo necesario para no andar improvisando según el cristal con que se mira, ha quedado en nada. El Objetivo de Fuerza a Largo Plazo (OFLP) y el objetivo de Capacidad Militar está por resolver.

Dejo para el final el tema de Cataluña. No se queda fuera, sino que se explica el general con claridad meridiana para el que quiera entenderlo.

Se exponen todas las hipótesis que, desde agosto de 2017 con los atentados de las ramblas y posteriores hechos, se barajaron desde el mando de las Fuerzas Armadas.

Preguntada la ministra de Defensa si era cierto que todos los escenarios habían estado previstos y si estas previsiones afectaban a las Fuerzas Armadas, contestó: “Yo no hubiera tenido ningún sentido de la responsabilidad, ni tampoco los mandos militares, si no hubieran estado preparados para cualquier eventualidad». Y continuó: “Pero una cosa es estar preparado y otra es actuar. Estábamos preparados porque teníamos la obligación de estarlo; si no, no serviríamos para nada».

Todo esto lo cuenta, y mucho más, el General de Ejército Fernando Alejandre Martínez, que quiso ser el «Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de España», mejor que Jefe de Estado Mayor de la Defensa.

Este último párrafo de su libro encierra su forma de ser y pensar.

Español, soldado, lee y divulga.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

14 marzo 2022

 

 

SOLDADITO ESPAÑOL General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

Soldados españoles en Letonia

Con paso doble marchaban los soldados convertida su aventura en danza popular de aquella guerra que hacía el pueblo con los hijos de sus entrañas: Cuba, Filipinas, África. Al mal tiempo buena cara, con pasodoble incluido, en honor de los que solo volverían muertos en campaña: Soldadito español, soldadito de España

La guerra ya no es algo popular, se ha profesionalizado y así el oficio de soldado se aleja del conjunto social, aunque siga siendo el mismo, con las mismas glorias y penas del pasado, con su grandeza y su enorme pobreza. Hace mucho tiempo que los soldados dejaron de ser algo próximo y conocido. Nadie ya les hace un pasodoble ni su nombre aparece en las portadas. Solo cuando truena; literal. El resto, la guerra, es algo alejado hasta del lenguaje castrense más puro y académico, reducido a melifluos términos más acordes con la hipocresía global: riesgo, amenaza, conflicto, enfrentamiento, adversario, el malo contra el bueno, y un sinfín de términos que eluden la realidad que todo lo engloba: la guerra.

Ahí está. Ahí está.

Evitamos pronunciar lo inevitable: llamar a las cosas por su nombre.

La recién aprobada Estrategia de Seguridad Nacional 2021 recoge, de pasada, la palabra guerra cinco veces; como en un afán de eludirla. El conjunto del documento prioritario de nuestra Defensa es una serie de divagaciones sobre un mundo novelado donde abunda la prosa anglosajona de difícil asimilación; seguramente para confundir al enemigo.

La guerra puede haber variado en sus procedimientos, pero sus honduras responden a los mismos pesares de la condición humana. Miguel de Cervantes: «Calla amigo Sancho, que las cosas de la guerra, más que otras, están sujetas a continua mudanza».

Evaristo San Miguel, general, político e historiador: «Organizar la fuerza armada de tal modo que hallándose siempre pronta a combatir con los enemigos interiores y exteriores del estado, nunca pueda moralmente ponerse encima de las leyes».

Permanentes cambios, enemigos interiores y exteriores: la inevitable guerra que se enmascara de mil formas y cambia su aspecto, su nombre.

La paz, nos dice Spinoza, es «no la ausencia de la guerra, […] Es una virtud, un estado mental, una disposición en pro de la benevolencia, la confianza, la justicia».

La guerra se disfraza en este continuo carnaval. Heráclito de Éfeso afirmaba como postulado fundacional, que «la guerra es el padre y el señor de todas las cosas. Y a unos hace libres y a los otros siervos». Inevitable.

Nos enseña la doctrina militar que «La tradicional frontera entre guerra y paz se difumina dificultando la identificación del final de dichos conflictos con la concepción clásica de victoria o derrota». Ahora ahí está.

Si no entendemos todo esto nunca adivinaremos la guerra del futuro —que puede haber ya estallado— y seguiremos anclados en el pensamiento de guerras pasadas.

Avisaba Clausewitz del peligro de que con un conocimiento imperfecto de los hechos creamos que «exista un desarme artístico del adversario sin causarle demasiadas heridas, y que tal sea la verdadera tendencia del arte de la guerra». Más claro si cabe: «Los errores que se dejan subsistir por benignidad son, precisamente los más perjudiciales».

Indefinición, efectos inconmensurables, inminente peligro. No nos confiemos.

Estos días con motivo del ataque de Rusia a Ucrania es recurrente hablar de despliegues y armamento, pero poco de los soldados que despliegan en el marco de la OTAN.  Heroico pueblo el ucraniano que se une ante la invasión que pretende cortar su libertad. Detrás, en su retaguardia, están los soldados de la OTAN, los de España.

¿Quiénes son esos soldados? Profesionales que se preparan para una trascendental misión por encima de cualquier otra. Dejémonos de eufemismos: la guerra.

La nobleza y grandeza de una nación se mide también por el cuidado de sus tropas, por no abandonar nunca a sus soldados. «El legionario romano juraba que había de servir a la República por tiempo de veinte años, si cumplidos estos continuaba en el servicio voluntariamente le distinguían con el nombre, honor y utilidad de veterano. Si dejaba el servicio le daban su licencia, que llamaban ejautoramentum, y el peculio castrense que le correspondía para que viviese con comodidad el resto de su vida» (Flavio Vegecio Renato, Instituciones Militares).

La preparación de un soldado es cada vez más especializada y requiere una forma de pensar y actuar que nada tiene que ver con otras profesiones. Es el único oficio donde se ofrenda la vida si necesario fuera. Donde el soldado es la pieza decisiva.

Suenan los tambores de guerra. ¿Y nuestros soldados? Inmersos en este cambiante escenario. Allí donde nadie quiere mirar ni pensar, están ellos. Ahora no se trata de pandemia, ni de la lava de un volcán, ni de incendios ni nevadas. Es el frente de guerra. En primera línea.

Los responsables políticos de nuestras Fuerzas Armadas sacan pecho exhibiendo nuestra preparación y adecuadas armas para junto a nuestros aliados hacer frente a cualquier contingencia en Europa o allí donde se nos reclame. Podemos certificar que nuestros soldados poseen una preparación y un espíritu que está entre los mejores del mundo. No hay la menor duda.

La duda surge de un problema lejano del que nadie quiere hacerse responsable y todos miran con recelo.

El planteamiento inicial para la profesionalización de los ejércitos escondió los gravísimos problemas que trajo la supresión del servicio militar obligatorio. En pocos años las unidades quedaron bajo mínimos y en algún caso sin operatividad. Profesionalidad equivalía a temporalidad, sin futuro, ni más salida que la de la puerta del cuartel y un infinito desagradecimiento. Los años de bonanza económica dejaron al descubierto los grandes errores cometidos. Ejércitos vacíos; buques sin tripulaciones, aviones sin volar y armamento sin soldados. Los Cuarteles cerrados y vendidos a precio de saldo.

Pretendíamos tener soldados a bajo precio y corto tiempo. Mano de obra barata y silenciosa. Unos años de esfuerzo, sacrificio y una despedida rápida y sin futuro.

La crisis económica hizo que de nuevo aumentasen las solicitudes para ser soldado. Pero la solución al futuro sigue sin llegar.

En época de crisis no hace mudanza. Cierto. Pero cuando veas las barbas de tu vecino cortar…

Lo único que sigue intacto es su espíritu y disponibilidad. La guerra llama a nuestras puertas y ellos están para recibirla. Son nuestros soldados.

Amós de Escalante nos hizo vibrar con una de las mejores definiciones de nuestro soldado, que merece nuestro recuerdo y compañía en estos momentos de incertidumbre. Aunque no sea con un pasodoble.

«No hay a su duro pie risco vedado;

sueño no ha menester, treguas no quiere;

donde le llevan va; jamás cansado

ni el bien le asombra ni el desdén le hiere:

sumiso, valeroso, resignado

obedece, pelea, triunfa y muere».

Nada impide, sino que exige el recuerdo y reconocimiento a nuestros soldados, pensar en ellos; y su labor aquí y allí, en la guerra.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

P.D. No puedo evitar recordar la irresponsabilidad del que por un puñado de votos dijo: «Sobra el Ministerio de Defensa» y aún tiene la desfachatez de hacerse una foto con ellos en el frente.

Blog: generaldavila.com

10 marzo 2022