Todos ustedes recordarán la convocatoria al Cuerpo Militar de Sanidad, especialidad de Psicología, de 2018 que el ministerio de Defensa convirtió en un incomprensible embrollo que aún sin finalizar, deja tras de sí graves secuelas que han obligado a recurrir ante la justicia para resolver una situación que ponía incluso en duda el espíritu de nuestras Reales Ordenanzas cuando dicen: que nadie tenga nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad.
Desde este blog hemos seguido el caso puntualmente informándoles de todos los detalles. Seguimos haciéndolo.
Recordarán que todo empezó porque en aquella convocatoria al Cuerpo Militar de Sanidad, especialidad de Psicología, año 2018, dos aspirantes no fueron admitidas al no cumplir la normativa sobre tatuajes en las Fuerzas Armadas. Recurrieron y el ministerio de Defensa aceptó anular las pruebas, cambiar el tribunal y realizar una nueva convocatoria. El Vicealmirante Fernández de Córdoba, Subdirector General de Reclutamiento y Orientación Laboral, mostró su disconformidad con aquella dudosa decisión por lo que fue cesado y posteriormente, sin explicación alguna, por RD. del Consejo de Ministros, pasado a la Reserva. Recurrió a los tribunales que sentenciaron que fuese restituído a la actividad y la ministra se vio obligada a darle un destino en la Armada.
Los aspirantes a psicólogos militares con todas las pruebas superadas eran siete y también recurrieron a la justicia. Ellos en buena lid habían superado las pruebas y ahora se encontraban -se encuentran- sin saber si han aprobado, si no, o si acaso ocurre que ni lo uno ni lo otro. Todavía, desde entonces, esperan una decisión judicial. Esperamos que se resuelva pronto, antes de que se vea afectada la moral y el espíritu de servicio de unos aspirantes que no tienen tiempo para perderlo en disquisiciones o empecinamientos.
He recibido el testimonio de una de las aspirantes que espera, aunque sea desesperadamente, la resolución definitiva de la justicia. Nos ha parecido necesario que ustedes lo conozcan y den su veredicto.
Se lo agradezco a ella, a sus compañeros de fatigas, y les deseo eso: justicia y prontitud en la resolución.
Gracias les doy por confiar en este blog.
Solo me queda decir que juzguen ustedes y los tribunales. Hay prisa; como comprenderán.
Les dejo sin variar ni una coma el testimonio de Pilar Godoy Ortiz, aspirante al Cuerpo de Sanidad Militar, especialidad de Psicología, con todas las pruebas superadas desde el verano de 2018.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
CARTA DE PILAR GODOY ORTIZ, ASPIRANTE AL CUERPO DE SANIDAD MILITAR (ESPECIALIDAD DE PSICOLOGÍA)
Honorable, respetado y estimado General Dávila,
En otras circunstancias, habría comenzado esta carta con un “A la orden de vuecencia, Mi General”, con el respeto y admiración que la jerga castrense lleva implícita, mas muy a mi pesar lo hago como civil, y de ahí la redundancia. Quisiera transmitirle como ajena a la vida militar, qué fue lo que en su día hizo que me volcara a elegir la carrera de las Armas y en la que puse tanto esfuerzo, dedicación y compromiso. Hablamos de amor a la Patria, compañerismo, disciplina, ejemplaridad, espíritu de sacrifico, espíritu de servicio, excelencia profesional, honor, lealtad, sentido del deber y valor. Hablamos de valores que desde su definición hasta el día a día del ciudadano español medio, han de pasar por rigurosos filtros sociales y políticos, y que se vislumbran –por desgracia- inalcanzables si no es vistiendo el uniforme. Puedo sonar desmedida en tales afirmaciones, pero en mi corta andanza profesional, es lo que he aprendido. En este punto se estará usted preguntando quien le escribe esta carta, y ante eso, la primera definición que me viene a la cabeza es que somos los daños colaterales de decisiones políticas sin fundamento. Pero para contextualizar un poco, le diré que junto a mis 6 compañeros en el año 2018 obtenía uno de los siete puestos ofertados para formar parte del Cuerpo Militar de Sanidad, especialidad fundamental Psicología, y que vi mis sueños truncados el día que el Subsecretario de Defensa emite dos resoluciones ordenando la readmisión de dos opositoras que fueron eliminadas del proceso selectivo al incumplir las bases de la convocatoria referentes al uso de tatuajes visibles con el uniforme.
Cuando ante tal situación, la opción por la que se decanta la Ministra de Defensa y magistrada, es la repetición del proceso selectivo ya finalizado anteponiendo su palabra a la legislación vigente, ese día vimos lo que NO es EXCELENCIA PROFESIONAL.
Cuando poco después salta a la prensa la noticia de que el Vicealmirante Fernández de Córdoba es cesado de su puesto de Subdirector General de Reclutamiento y Orientación Laboral y ordenado su pase forzoso a la reserva al no aceptar tales resoluciones aún con el perjuicio que le ocasionaría, ese día tuvimos una lección de HONOR.
Cuando los miembros del Tribunal Calificador del proceso selectivo actuaron con firmeza y contundencia aplicando las bases fijadas en la convocatoria, ese día tuvimos una lección de LEALTAD.
Cuando iniciada la batalla legal contra el Ministerio de Defensa, y finalmente el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ordena la suspensión de la repetición de las pruebas, ese día aprendimos que no importaba cuan fuerte pareciera el enemigo, había que tener VALOR, seguir luchando y confiar plenamente en la Justicia.
Cuando antepuestos sendos contenciosos administrativos contra la Administración, el TSJM fija vista para las pruebas testificales el 18 de Julio de 2019, llamando a declarar al Subsecretario de Defensa y a la Directora General de Reclutamiento y Orientación Laboral, eximiéndose éstos de su obligación a testificar alegando la asistencia el mismo día a la entrega de Despachos de la Academia Central de la Defensa, y por lo tanto posponiendo la celebración de la vista; ese día aprendimos que AMOR A LA PATRIA no es sólo estar firme en una tribuna mientras suena el himno de España.
Cuando se fija una nueva fecha para la celebración de la vista el día 18 de Octubre de 2019 y de nuevo, ambos aluden que tal día estarán en China asistiendo a la celebración de una competición deportiva, volviendo de nuevo a alterar el día de la celebración de la vista; en ese momento vimos cómo SENTIDO DEL DEBER no es eludir la justicia repetidamente, a expensas del futuro de 7 jóvenes que a día de hoy, sigue a la deriva.
Cuando desde el Ministerio de Defensa recibíamos llamadas telefónicas intimidatorias, ahí aprendimos lo que sin lugar a dudas, NO es EJEMPLARIDAD.
Pero cuando semana tras semana recibíamos mensajes de apoyo de militares españoles dentro y fuera de nuestras fronteras, dándonos fuerza y ánimo, ahí aprendimos el significado más noble de la palabra COMPAÑERISMO. Aquello por lo que estoy y estamos dispuestos a llegar donde haga falta, porque son ustedes, los militares, quienes nos inspiran y nos llenan el pecho de orgullo. Ustedes son el ejemplo de DISCIPLINA, ESPÍRITU DE SACRIFICIO Y SERVICIO. Ese sentimiento de orgullo, cuya definición académica resulta vaga y difícil de entender desde un libro, he podido experimentarlo al sentirme parte del Ejército aún sin vestir el uniforme. Ese mismo sentimiento que me inspiró en su día a coger los libros durante años para en algún momento, poder lucir la Cruz de Malta.
A usted, Mi General, gracias. Por servirnos de ejemplo a los que venimos detrás, por dar luz a temas de los que parece que nadie quiere hablar, y en definitiva, por enseñarnos a ser valientes.
Como colofón, y a modo de despedida, quisiera mostrarle algunos extractos de mensajes de militares que hemos recibido en este arduo año en el que la pregunta “¿Qué hicimos nosotros mal?” ha sido más que recurrente.
“ (…)Te envío este mensaje desde una misión en África, mandándote todo mi apoyo y no sólo el mío y de todos los enfermeros militares sino de todos los militares que en estos momentos nos encontramos desplegados aquí, militares del Cuerpo Militar de Sanidad, militares del Cuerpo General de la Armada y hasta el mismísimo Pater que llevamos a bordo (…), pase lo que pase tienes que saber que tienes todo lo que todo militar tiene que tener y todos los miembros del Cuerpo Militar de Sanidad tienen. Confiamos en ti y en los otros 6 compañeros, y estamos aquí para lo que necesitéis. (…)Mucho ánimo, un fuerte abrazo, y recuerda siempre este verso de nuestro himno:
De frente erguidos,
Haciendo camino
Con notas al viento
Que hablan de entrega, ilusión y lealtad.
Sois vosotros 7 el ejemplo que necesitamos aquí.”
“¡Ánimo! Los psicólogos militares estamos con vosotras desde dentro”
“(Adjuntando una fotografía de la Academia General Militar). Aquí la que será vuestra próxima casa. ¡Ánimo!
“Mucho ánimo, no desesperéis, como valientes y luchadores tendréis recompensa. Rendirse no es una opción.”
Con todo mi respeto y admiración, reciba un afectuoso saludo y cuente con mi aprobación para cualquier uso que usted estime oportuno hacer de mis palabras e identidad.
Atentamente,
Pilar Godoy Ortiz.