A cuenta de los acontecimientos reales, duros y amenazantes que la propagación del COVID-19 nos está obligando a vivir y que nos va a enfrentar, ya lo está haciendo, a situaciones impensables hace un par de meses quisiera, si me permiten, reflejar dos consideraciones, por este orden.
1.- El Mundo, la sociedad del consumo y del bienestar, orgullosa y prepotente, segura de su poder y sus logros se mira ensimismada su propio ombligo. Y llega un acrónimo con partida de nacimiento y todo queda trastocado, todo patas arriba; esa misma sociedad consternada, abrumada y desazonada gobernada (¿?) unos políticos inermes, incapaces no ya de dar soluciones sino de adoptar aquellas con la contundencia y presencia de ánimo- y de la otra- necesarias para concienciarla de la gravedad del asunto se dedica escudándose en otros a dar palos de ciego de cuya eficacia nadie está seguro. Tendremos que hacernos mirar tanta soberbia: nada somos en un rincón del infinito, si los tiene.
2.- A mayor poder, mayor responsabilidad; un axioma fácil de comprender, y que como tal no necesita demostración nos decían los matemáticos cartesianos.
Entre la deleznable y abyecta campaña de burla y difamación de los desalmados de siempre contra un partido que, en desafortunada decisión, convoca a sus simpatizantes y cuyas consecuencias ya están palpables, hay otros que con mando en plaza y con una incomparablemente mayor dosis de responsabilidad, alienta y anima a la sociedad para que se manifieste ad mayorem gloriam de dos señoras (¿?), dos gatas de uñas afiladas que vaya usted a saber en qué terminan, cada una aferrada a su pancarta y rodeada de sus incondicionales; eso sí, ministras con guantes de látex, naturalmente.
O sea, que un gobierno que sabe y oculta, incita y promueve a que cientos de miles de personas de toda edad, sexo y condición por toda la geografía nacional se rocen, achuchen, besen, se tosan y se manoseen; y ese mismo gobierno, veinticuatro horas después decreta el cierre de centros de enseñanza, prohíbe mínimas concentraciones, cierra la Liga (¡horror!), suspende vuelos internacionales, aconseja no salir de casa…Y lo acabo de oír mientras escribo, el Presidente declara el estado de alarma, ¿con cuántos días de retraso. Repito, ¿por qué no el día 7 de marzo?
Poquísima vergüenza y muchísima responsabilidad, criminal; la que tendrá que asumir si, Dios no lo quiera, el tan cacareado, nunca mejor dicho, 8 M pasa su factura, que ya, también, la está pasando.
Y es curiosa la coincidencia, el paralelismo que se ve en las gobernantas socialistas sea cual sea el jefe del tropel, un mono con pistolas o un mentiroso compulsivo, soberbio, petulante y engreído. Siempre, su protección lo primero, bien con botas de goma o con guantes de látex. El espectáculo, contraviniendo la norma, de ver al gobierno hacerse, asintomáticos todos,” la prueba” lo dice todo. ¡Faltaría más: Bienes de Estado!
De la prensa del 06 mar. 06
<< La vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega, comenzó en el barrio marginal de Kibera, a las afueras de Nairobi, su viaje oficial a Kenia y Mozambique >>
PRECAUCIONES…
(Soneto)
Cabellos de oro, amplia la sonrisa,
refulge el traje en blanco inmaculado,
pañuelo verde enmarca un top morado;
entre el tropel, la roja diaconisa.
Airosa va, novel sacerdotisa,
millones mandará, ya lo ha anunciado:
me pregunto cual fue el descerebrado
que vestir le aconsejara de tal guisa.
Mezcla ocres y sienas con turquesa
en el racial atuendo que la cubre:
patético el disfraz, negra la broma.
No es la de Calcuta esta Teresa:
que asustada ante el hambre, ante la mugre,
precavida, calzó botas de goma
De la prensa de marzo de 2020
Irene Montero, la ministra de Igualdad, ha dado positivo en coronavirus este jueves, según ha informado el Gobierno mediante un comunicado. El vicepresidente segundo y pareja de Montero, Pablo Iglesias, se encuentra en cuarentena después de conocerse el contagio.
EL DETALLE
(Soneto)
Que eran, un día oí, “bienes de Estado”
los ellos y las ellas socialistas,
señoras y señores, que a clasistas
nadie habrá quien les gane, comprobado.
La una, por si el suelo está infectado,
usa botas de goma sandinistas;
otras guantes de látex, ¡huy, qué listas!,
por seguir con los ritos, en morado.
Bienes son, pues sagrados, intocables,
etéreos, sutiles, intangibles;
tenues, leves, suaves, impalpables.
Ministras de gobiernos lamentables,
oscuros y sombríos, insensibles,
que ocultan lo que saben, miserables.
Don Eufemio, mar. 20
(Continuará D. m)























