«TATUAJES EN LAS FUERZAS ARMADAS» GENERAL DE DIVISIÓN RAFAEL DÁVILA ÁLVAREZ (R.)

Legionarios con tatuajes

En las recientes convocatorias que regulan el proceso de selección para ser soldado o marinero se han introducido, entre las condiciones para los solicitantes, una serie de limitaciones sobre los tatuajes corporales. Al margen de la polémica y la confusión generada, lo peor de esta nueva normativa ha sido la imposibilidad de reacción por lo que muchos jóvenes no podrán presentarse a las convocatorias. Me cuentan que no es fácil borrar un tatuaje además de ser costoso en tiempo y dinero. La norma se ha hecho con precipitación y sin pensar en las frustradas aspiraciones que en muchos jóvenes origina.

Aunque la resolución no prohíbe el tatuaje sino que lo regula en función de su ubicación y contenido, algo que está ocurriendo en la mayoría de los ejércitos occidentales, introduce muchas limitaciones. Por su contenido se prohíben todos aquellos que contengan expresiones o imágenes contrarias a los valores constitucionales, autoridades, virtudes militares, que supongan desdoro para el uniforme, que puedan atentar contra la disciplina o la imagen de las Fuerzas Armadas en cualquiera de sus formas, que reflejen motivos obscenos o inciten a discriminaciones de tipo sexual, racial, étnico o religioso. Razones todas ellas que comprendemos pero que no sería necesario regular ya que su significado da motivos suficientes para prohibirlas sin necesidad de norma alguna.

Legionarios

Además se prohíben todos aquellos que sean visibles vistiendo las diferentes modalidades de los uniformes.

Nunca me han gustado los tatuajes pero tampoco tengo nada contra ellos siempre que sean respetuosos y limpios de intención. Durante los años que mandé la Legión fueron numerosos y variados los que pude ver en los brazos y pecho de los legionarios. Reconozco que alguno había perdido su sentido de vieja y guerrera tradición y nada tenía que ver con ese testimonio y orgullo de ser legionario. Hubo una época en que los tatuajes formaban parte de ese vínculo guerrero que nace de compartir dificultades, peligros y alegrías. Una demostración de honor y valor por pertenecer a la Legión, un rasgo identificador para los que tenían el privilegio de ser los primeros en entrar en combate.  Recuerdo una ocasión en la que de uniforme asistí a una boda en Madrid. A la salida dos de los hombres que pedían limosna en la puerta se me presentaron como legionarios. No tenían ninguna prueba que les identificara como tales, al margen de la pobreza, pero enseguida me mostraron sus brazos tatuados como documento de identidad, “Tercio Gran Capitán”, “A mi la Legión” “Melilla…” eran alguna de las inscripciones que lucían junto al emblema legionario.

Pero las cosas cambian o nos las cambian por el mal uso o el desuso; no hay que darle más vueltas. Los cambios que se introducen en las Fuerzas Armadas hay que admitirlos aunque algunas veces no sean tan inocentes como parecen; no es este el caso. Modas pasajeras y efímeras. Lo importante es saber a lo que se viene cuando se viene a ser soldado, marinero o legionario…y llevarlo tatuado en el corazón.

General de División (R)

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Este artículo fue publicado en este blog el día 17-09-2014

 

ABUELO ¿QUÉ ES LA MILI? GENERAL DE DIVISIÓN RAFAEL DÁVILA ÁLVAREZ (R.)

¿Qué es la mili?

Jura de Bandera

Me ha sorprendido la pregunta. Mi nieta tiene 15 años y nunca la he visto interesada por los temas militares. En cierta ocasión les conté que cuando era más pequeñita, yo mandaba la Legión, dijo en el colegio que su abuelo era “cojonario”, lo que sorprendió a su tutora a la que hubo que explicar el significado y el porqué de aquél término. Fue la única aproximación al mundo militar que he percibido en ella, por lo que la pregunta,que ahora de sopetón me ha lanzado, además de sorprenderme me ha hecho reflexionar.
Quizá recuerden aquella frase: “Señoras y señores, se acaba la mili”; fue histórica en el año 2001, pero ya es sólo eso, historia olvidada. Anunciaba el fin del servicio militar obligatorio, la famosa «mili«, y significó un cambio de mayor trascendencia del que nos imaginamos.No pretendo hoy valorar los aspectos positivos o negativos de aquella medida; me limitaré a contestar a mi nieta y de camino puede ser que les aclare algún concepto. Suspender el servicio militar obligatorio pudo ser adecuado pero se hizo con imprudente precipitación, sin un estudio previo y riguroso. Como es costumbre en España, la medida se adoptó por razones electoralistas, de partido y, para más inri, de manera casual. Ocurrió lo que desde el mando militar se temía, una grave crisis operativa en las Fuerzas Armadas con consecuencias de todo tipo y no sólo por la falta de personal. Pero lo peor de todo es que nos ha dejado ante un claro y flagrante incumplimiento de un derecho constitucional. En contra de lo que se cree el servicio militar no está suprimido sino suspendido. Nadie puede suprimirlo mientras no se modifique la Constitución.
El servicio militar obligatorio ya figuraba en nuestra Constitución de 1812...»Ningún español podrá excusarse del servicio militar cuando y en la forma que fuese llamado por la ley», decía su artículo 361. Esta prestación fue recogida en las sucesivas constituciones y en contra de lo que se piensa sigue vigente en la actual.
Lo que es novedoso en nuestra actual Constitución es considerar la participación de todos en la defensa nacional como un derecho y no sólo un deber.
La defensa nacional ha dejado de entenderse un asunto exclusivo de los ejércitos y ahora debe contemplarse como un derecho-deber de todos los españoles.
Dice el artículo 30 de la actual Constitución:
1. Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España.
2. La ley fijará las obligaciones militares de los españoles y regulará, con las debidas garantías, la objeción de conciencia, así como las demás causas de exención del servicio militar obligatorio, pudiendo imponer, en su caso, una prestación social sustitutoria.
3. Podrá establecerse un servicio civil para el cumplimiento de fines de interés general.
4. Mediante ley podrán regularse los deberes de los ciudadanos en los casos de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública.
«Deber de defender a España» y «derecho de defender a España«, son un mandato constitucional. El derecho implica la imposibilidad de ser discriminado en el ejercicio de las obligaciones derivadas de ese deber así como la imposibilidad de discriminar a cualquier español en el acceso a las Fuerzas Armadas o a otros cuerpos que participan en la defensa de España.¿Alguien me puede explicar como se está cumpliendo este derecho y deber constitucional?
El reservismo no ha logrado dar respuesta al mismo y se ha convertido en algo testimonial sin la necesaria voluntad para desarrollar las enormes posibilidades que ofrece. Escasas las plazas de reservistas, escasas las posibilidades de lograr una, y escaso interés en financiarlo y desarrollarlo. No existe reserva alguna que responda a las necesidades de movilización y la que hay a base del personal profesional licenciado está sin una regulación eficaz y probada.
La actual situación no permite cumplir con el deber de cualquier español de defender a España y menos exigirlo como derecho. Podemos admitir que el servicio militar no venga impuesto por la Constitución y sea sólo una de las posibles obligaciones que el legislador puede utilizar como instrumento para la defensa de España y así entender la actual suspensión, no supresión, de la prestación del servicio militar. Pero lo que no podemos admitir es que el derecho de defender a España que recoge taxativamente el artículo 30 se haya liquidado con una ley de reservistas que limita esta posibilidad a unos cuantos y con enormes limitaciones.
No pretendo volver al sistema de servicio militar obligatorio. Me limito a pedir una regulación seria y eficaz del artículo 30 de nuestra Constitución que permita a los miles de españoles que quieren defender a España desde las Fuerzas Armadas, hacerlo sin más limitación que las necesidades que la Defensa exijan.
Los procedimientos para ello existen y los beneficios que se obtendrían para las Fuerzas Armadas aseguran su rentabilidad. La historia militar de España, y la de sus héores, está hecha a base de soldados de reemplazo, del servicio militar obligatorio, que han demostrado con creces su eficacia y enorme valor y capacidad.
Hoy suspendida esa posibilidad el soldado español sigue, ahora como profesional, brillando en el mundo entero.
En la única convocatoria que hubo durante 2013 para ingresar en las Fuerzas Armadas como personal de tropa y marinería se presentaron 40.216 aspirantes para 1.500 plazas, es decir cerca de 27 por plaza.Que las peticiones aumentan en tiempos de crisis es un hecho pero no la razón definitiva.
Sé por experiencia que si se le pregunta individualmente a cada uno de ellos por las razones de su petición la mayoría responderá a los parámetros de amor a su Patria, disciplina, sentido del deber y todas las virtudes que definen la vocación militar. Hay más vocación en los peticionarios que razones de subsistencia económica. La juventud española es así y su decisión de hacerse soldado tiene bases muy sólidas. No hará falta, porque lo saben, que nadie les explique que la disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye el primer y más fundamental deber de un soldado.
Ninguna otra profesión te exige tanto como tener que dar la vida. Y a eso no se acude por interés económico.
Pero además de abrazar la profesión militar como soldado profesional, hay muchos españoles dispuestos a pasar un periodo de su vida, aunque sea breve, en las Fuerzas Armadas y convivir y vivir alrededor de unas virtudes y valores que enriquecerán su sentido de la vida. Y no sólo por unos haberes, que se merecen y altos, sino por servicio a su Patria. El soldado español, el profesional o el del servicio militar obligatorio, no son contratados que sirvan a cualquiera que les pague y no van a la guerra como obreros, sino a servir con su entrega y sacrificio a la vez que ganan gloria, triunfo, victorias y reputación. Ser soldado español es algo distinto a un puesto de trabajo y son muchos los españoles que aunque sea por un breve periodo de tiempo quisieran vivir así. La Constitución se lo exije y se lo permite. Alguien debería dar respuesta a tan noble derecho-deber.
Y he terminado diciéndole a mi nieta que al margen de las leyes y de los reglamentos, la mejor definición de lo que es servir en los ejércitos, del servicio militar, se dio hace ya muchos años…La dio un soldado de la infantería española, aquella a la que se definió como la mejor del mundo.
Todo lo que se salga de aquellos versos de Calderón, aunque lo digan las leyes, no es milicia sino otra cosa.

«Ese ejército que ves
vago al hielo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mayor calidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho,
no adorna el vestido al pecho,
que el pecho adorna al vestido;

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la fineza, la lealtad,
el honor, la bizarría;
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son,
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna,
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.»
(Pedro Calderón de la Barca-Soldado de la Infantería española)

General de división Rafael Dávila Álvarez (R.)

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Este artículo fue publicado en este blog el día 22-08-2014

 

La Legión camino del centenario AHORA LAS COSAS VAN BIEN, PERO NO SIEMPRE FUE ASÍ General de Brigada (R.) Adolfo Coloma

En pocas semanas todas las unidades legionarias en sus bases, acuartelamientos y destacamentos; una nutrida representación de antiguos caballeros legionarios en sus respectivas hermandades y me atrevería a decir que allá donde habite cualquier viejo legionario, se celebrará el día 20 de septiembre el XCVII Aniversario de la fundación de la Legión.  Todos en un ambiente de fraternidad, recuerdo de los que nos precedieron, y compromiso de futuro.

Desde la finalización de la Guerra de Marruecos (1928) la Legión venía celebrando su aniversario fundacional, tomando como fecha de referencia el alistamiento del primer legionario, Anibal Calero. Tales celebraciones inicialmente se limitaban al engalanado de los campamentos, competiciones deportivas entre las que nunca faltaba el boxeo, algunas charangas o aspectos más lúdicos celebrados en recintos públicos o plazas de toros, como en Melilla. Culminaban con una parada militar que poco a poco se fue convirtiendo en el centro de los actos especialmente a partir de la celebración del cincuentenario (1970) Y así hasta nuestros días, camino ya del centenario.

Sin embargo, esto no ha sido siempre así. Ha habido ocasiones en las que las circunstancias sociales o las directrices políticas han ensombrecido el clima festivo que debería presidir tales ocasiones. Sin entrar en muchos detalles, me referiré a un par de estas ocasiones.

En la primera habríamos de remontarnos al año 1935. Tras la intervención de unidades de La legión en auxilio de la República para hacer frente Revolución de Octubre de 1934, con especial virulencia en Cataluña y aún más en Asturias. Un debilitado gobierno presidido por Alejandro Lerroux se ve desbordado ante la incapacidad de las fuerzas de orden púbico para contener la situación y su Consejo de Ministros hace intervenir al Ejército. El ministro de la Guerra Diego Hidalgo llama a Madrid al General Franco y este a las fuerzas mejor preparadas: A La legión y a los Regulares como punta de vanguardia de otras unidades que hace llamar desde de África. 

La III Bandera de La Legión llegó el 8 de octubre a Barcelona, pacificando inmediatamente la situación que pronto estuvo bajo control de las fuerzas militares locales, por lo que pronto marchó por ferrocarril al Puerto de Pajares. La situación en Asturias era mucho más cruenta. Allí unió su esfuerzo a la V y VI Banderas de La Legión que, procedentes de Ceuta, desde el día anterior avanzaban desde Gijón hacia Oviedo. Una vez restablecida la situación en la Capital del Principado, se dirigieron a Mieres, capital de la cuenca minera, donde no sin duros combates se dominó la situación. Aún hubo de quedar presencia legionaria en el Principado a instancia de las autoridades militares, debiendo se relevada la VI Bandera de La legión por la II, que permaneció en misiones de guarnición y vigilancia hasta marzo de 1936, en la que, por disposición del gobierno, integrado por un frente popular de izquierdas se le ordenó replegarse a su acuartelamiento en Tahuima.

En aquel clima de pre guerra civil, las unidades legionarias que habían contribuido de alguna manera a salvar a la República, ahora eran denostadas y despreciadas.  Llegados a Tahuima, se le encargó a La legión hacer una carretera, tarea bastante impropia para gentes acostumbrados a ser vanguardia y no obreros especializados. Los oficiales empuñaron el pico y la pala en solidaridad con los legionarios. Aquello no habría de durar mucho, hasta las maniobras del Llano Amarillo y lo que, desgraciadamente vino después.

Finalizada la Guerra de 1936-39, en sus Cuarteles del Protectorado, La legión pudo celebrar el XXL aniversario de su fundación y veinticinco años después, entregado ya el Protectorado y el territorio de Ifni a Marruecos, celebraba La legión su L aniversario, en esta ocasión en los Cuarteles de Melilla, Ceuta, El Aaiún, Esmara y Villa Cisneros. 

La segunda de las ocasiones a la que antes me refería al hablar del ensombrecimiento de los aniversarios fue más sutil y duradera. Se inició con el advenimiento de los gobiernos socialistas en los años 80 y fue in crescendo prácticamente hasta el LXXV Aniversario, coincidiendo con la presencia legionaria en misiones en el exterior, pero se prolongó después algunos años. Para muchos de nuestros lectores, esta segunda ocasión habrá pasado desapercibida, pero para los que integramos las Unidades de la legión en aquellos años, créanme que lo fueron de desasosiego y de frustraciones por los ataques a la esencia de La legión, al “Credo Legionario” y a todo los que representase un signo distintivo de La Legión: Uniformidad (se perdió durante algún tiempo la tradicional camisa legionaria sin cuello y de manga larga), reclutamiento (banderines de enganche, extranjeros), Escala Legionaria (y la supresión de la Academia de Mandos Legionarios) y ritos como la veneración que sienten los legionarios por “su” Cristo de la Buena Muerte. 

Fue un tiempo de luces y sombras. De luces porque se iba consolidando el mando orgánico de La Legión, a las órdenes de un general, que hasta el momento solo había desempañado las labores administrativas propias de un subinspector. Ya se había organizado el 4º Tercio con la BOEL como punta de vanguardia. La Subinspección de La Legión, que se había trasladado a Ronda, lo hacía más adelante a Torremolinos, transformándose en el Mando de La Legión, germen de lo que fue la Brigada de La Legión ya en Viator (Almería) donde continúa en la actualidad, mientras los tercios 1º y 2º, desde Melilla y Ceuta, continúan celosamente “vigilando la frontera”

Pero también fue un tiempo de sombras. El credo Legionario, tal como lo ideó el fundador y como fielmente se venía recitando en cada lista de ordenanza, en cada formación legionaria estuvo a punto de desaparecer. Algunos lo consideraban obsoleto al amparo de la literalidad de sus invocaciones: “.. hasta llegar a la bayoneta.” “…arrastrará cañones, carros…” sin penetrar en el simbolismo que encierran sus espíritus. Para otros, simplemente estaba superado con la promulgación de las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, hoy en día reducidas a la mínima expresión.

Al amparo de los coroneles de los Tercios, hubo que buscar refugio al Credo Legionario en las teóricas de formación moral y militar, donde se enseña el historial y tradiciones de las Unidades Militares. Tiempos duros en los que los oficiales teníamos que recurrir al propio credo: “cumplirá su deber, obedecerá hasta morir” para contener la ira de los legionarios. Muchos de los lectores recordarán la inefable figura del Subteniente José Sánchez Remón, cuando él, y los suboficiales más antiguos de cada uno de los tercios eran los encargados de invocar algún espíritu del credo Legionario en vez de hacerlo toda la formación al unísono, como se había hecho siempre y como, afortunadamente, se ha recuperado en nuestros días.

Intentos hubo, ya lo creo, desde dentro por revertir aquella situación. Desde el Servicio Histórico Militar (actualmente el Instituto de Historia y Cultura militar) se impulsó un seminario con ocasión del LXXV Aniversario de la Fundación: “La Legión del futuro y el futuro de La Legión” que apostaba por la operatividad en lo práctico y por la vuelta a las esencias en lo espiritual. No obstante el empeño continuó  hasta el punto que en el año 1996  el Estado Mayor del Ejército organizó un seminario en Segovia con objeto de revisar el Credo Legionario, al que asistieron representantes del propio EME, de las Comandancias Generales de Melilla y Ceuta, de la Fuerza de Acción Rápida y, por supuesto, de La Legión. Pronto se evidenció una divergencia entre los que representando a cualquiera de las Unidades mencionadas habían servido en La legión y los que no lo habían hecho. Situación comprometida que se salvó con la postura abanderada por el más veterano legionario de los presentes, el TCOL. Alonso Marcili, secundada por el resto: Si el Credo lo había dejado escrito el fundador de La legión, Teniente Coronel Millán Astray, Ninguno de los presentes era quién para modificarlo. Que Se escribiera otro texto y que lo bautizaran como se decidiera. 

Afortunadamente, aquello pasó. Los Legionarios, con su desempeño en las misiones a donde han sido asignados: Los Balcanes, Líbano, Irak, Afganistán, República Centroafricana, Mali, fuera de nuestras fronteras; Perejil, la limpieza del chapapote en Galicia, o la protección de las vías del AVE, cuando ha sido requerida para ello se han ganado a pulso el respeto de propios y extraños.

Con un antiguo Legionario al frente del Ejercito y un buen elenco de oficiales que ocupan algunos de los puestos de mayor responsabilidad, podemos los veteranos felicitarnos de los tiempos que corren para La Legión de cara a su centenario. Ojalá tengamos la oportunidad de ver a todas las Unidades legionarias, con todos los legionarios en activo formadas en parada, la presencia de los veteranos agrupados en torno a las Hermandades de Antiguos Legionarios y a SM el Rey pasar revista a todos en cualquier lugar de la geografía española.

 

Adolfo Coloma

5º Tercio de la Legión.

Tercio de La Nostalgia

4 agosto 2017

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LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (VI) ‹‹LITERATURA LEGIONARIA›› General de División Rafael Dávila Álvarez (Jefe de La Legión entre 2001-2004)

La Legión escrito por Millán-Astray su fundador

Son numerosas las preguntas que recibo acerca de la literatura legionaria. Me alegra comprobar que hay mucha gente interesada en el tema y entre ellos muchos jóvenes soldados o que quieren serlo. En definitiva legiones que sienten la llamada de ese espíritu único y sin igual. Es abundante lo escrito sobre la Legión y su historia, variado y no siempre acertado, por lo que a lo largo de este camino hacia el Centenario de la Legión tiempo tendremos de hablar y aconsejar sobre los autores y sus libros. Hoy como entrada al extensísimo tema les voy a dar las lecturas que a mi juicio son imprescindibles para construir sobre sólidos cimientos la historia de la Legión. Es un criterio muy personal y, ¡cómo no!, discutible, pero les aseguro que no se arrepentirán de la lectura de los textos que les propongo y les servirá al menos para sentir la Legión por dentro y desde dentro.

La Legión. José Millán-Astray

El primero e imprescindible es La Legión  escrito por su fundador José Millán Astray; sin duda el libro que cualquier amante de esta unidad debe leer y dejar grabado en su corazón.

Lo escribió el fundador de la Legión en el año 1922 y se lo dedicó ‹‹Al heroico y glorioso Teniente Coronel Sr. D. Santiago González-Tablas y García-Herreros. Muerto en la toma de Tazarut, mandando sus Regulares››.

Con vibrante descripción Millán-Astray nos relata el origen de la Legión, la personalidad de los legionarios, el espíritu, la vida legionaria, los combates, Melilla, Casabona, de Nador al Kert, Monte Mayán, Ayalía, El Ajmás… Tizzi-Aza.

Hay un capítulo del libro de especial relevancia; apasionante. El dedicado a la instrucción moral y donde el fundador detalla cada Espíritu del CREDO LEGIONARIO, base espiritual de la Legión. Médula y nervio, alma y rito de ella, según sus palabras. Imprescindible testimonio que nos hace descubrir la esencia del misterio de esta gran creación.

Escrito el libro, como decía, en 1922, no hay ni una sola frase que se haya quedado anticuada. La Legión es tal y como su fundador quiso que fuese. El día que una sola de sus bases o principios fundacionales dejen de cumplirse La Legión dejará de serlo.

Repito, un libro imprescindible para entender cómo y por qué estamos cerca de los cien años de su fundación sin haber sido derrotada ni en un solo combate. ‹‹Legionarios, a luchar; legionarios, a morir››. ‹‹Nació espontáneo en los primeros días de la Legión, en la posición A››.

La Legión que vive por el coronel Mateo

La Legión que vive… Episodios de la Legión. Coronel Mateo

El siguiente libro por mí recomendado lleva por título La Legión que Vive… Episodios de la Legión  escrito en 1932 por el Coronel Juan Mateo y Pérez de Alejo, Jefe de la Legión entre 1931 y 1932 y que no pudo ver publicada su obra por ser asesinado por los disparos de un antiguo sargento legionario.

El libro solo se define con una palabra: ¡Magnífico! Es pura Legión.

En su prólogo el autor dice que son solo pinceladas con variados matices, de esta vida sin igual en la que el valor, ingenio, audacia y abnegación son cualidades que aparecen como sencillas normas de acción, no como virtudes excelsas que ennoblecen y elevan el espíritu humano.

Esa es la virtud de la Legión, hacer de lo heroico algo cotidiano.

Solo les voy a dejar la última página del libro que dice así:

‹‹Habla la Legión. Próxima a terminarse la impresión de esta obra, su autor, el Coronel Mateo, ha muerto víctima de vil asesinato.

Este episodio trágico pudiera ser uno más entre los que su pluma maravillosa acertó a trazar con tanta maestría y, sobre todo, con tanto amor.

Porque el Coronel Mateo amaba a la Legión con un cariño ardiente e inextinguible que está vivo y palpitante en las páginas de este libro.

Por eso la Legión, LA LEGIÓN QUE VIVE, quiere cerrarlo con este recuerdo dedicado al Jefe que, teniendo alma de héroe, por la mano de un criminal, se convirtió en un mártir››.

Lean el libro y gozarán con palabras llenas de sabiduría, espíritu y poesía.

El Legionario por el general Carlos de Silva

El Legionario. General Carlos de Silva

Y termino con el tercer libro que considero como las obras básicas para empezar a conocer y a saber de la Legión. Se trata de una biografía -para mí mucho más que eso- del fundador de la Legión, teniente coronel Millán-Astray, escrita por el general Carlos de Silva en 1956. Es de destacar que los derechos de autor de esta obra con enorme generosidad los cedió D. Carlos de Silva y Amo de Rivera, hijo del General, a la Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros Legionarios, algo muy de agradecer y que habla del espíritu de esta familia.

Decía que el libro es algo más que una biografía. En sus diez capítulos nos va descubriendo una personalidad que va pareja a la creación de la Legión. Llega un momento en que la biografía se confunde y no se sabe muy bien si describe el autor la obra o a su creador. Imprescindible para conocer aspectos íntimos e inéditos que sin tenerse en cuenta no se entendería del todo al Tercio de Extranjeros.

Por citarle dos detalles me referiré al capítulo X donde se recoge la carta que en marzo de 1926 escribe Millán-Astray al caballero alumno de la Academia de Infantería don Marcial Sánchez-Barcaiztegui Gil de Sola que había solicitado su ingreso en la Legión. Solo esta carta es motivo más que justificado para tener este libro en cualquier biblioteca legionaria que se precie. Yo diría que es un imprescindible libro para cualquier soldado porque esa carta describe el Camino de los Caballeros.

Y como final el general Silva nos relata los últimos momentos del legionario, del fundador, del caballero y soldado. Su muerte y testamento. Reza su tumba, por expreso deseo:

José Millán-Astray

Caballero Legionario

Por Dios y por la Patria

1º Enero 1954

Espero que después de leer estos libros, si me hacen caso, comprendan el porqué de mi recomendación y entiendan y amen un poco más si cabe a la Legión, la obra de D. José Millán-Astray Caballero Legionario.

General de División Rafael Dávila Álvarez

(Jefe de La Legión entre 2001-2004)

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3 julio 2017

HA MUERTO UN LEGIONARIO: JOSÍN EL TRASGO ‹‹SIENTO LA CARICIA DE MI NOVIA›› General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Ha muerto José Francisco Lazcano Remis a la edad de 50 años. Josín el Trasgo. Bohemio, dice su esquela; sin duda un artista de la vida que supo embellecer su tránsito al cielo legionario. Con estilo, con arte. Esto no lo entiende todo el mundo. Para él cada día era una vida completa, de principio a fin, por la que merecía la pena amar y sentir, aunque el final fuese morir. Al fin y al cabo es algo tan vulgar que nadie espera ese momento. Él quiso sentir, palpar y compartir el trance porque se le vino encima y no hizo de ello tragedia.

‹‹Si así mi vida concluyo/y así la muerte me espera/Aquí me tiene por suyo;/Ni la llamo ni la huyo;/Puede venir cuando quiera››. Lo aprendió en la Legión. Porque Josín era Caballero Legionario del Tercio Duque de Alba 2º de la Legión.

Para muchos una vida incomprensible y rodeada de misterio y aventura. Otros enmudecen cuando ven la generosidad y bravura para enfrentarse al final. ¿Es tan difícil asumir la muerte y aceptarla? Imposible entender el misterio.

SIENTO LA CARICIA DE MI NOVIA

‹‹Siento la caricia de mi novia››. Me has emocionado Legionario. Te lo dice quien fue general de los legionarios. He repasado la letra de El Novio de la Muerte, esa que cantamos como sentimos, y hasta hoy no me he dado cuenta de que faltaba un verso. Si Fidel Prado hubiese escuchado tu verso hoy estaría inmerso en su letra y Lola Montes hubiese cantado ‹‹Siento la caricia de mi novia›› rematando el deseo que te embargaba… ‹‹a buscarte pronto iré››. Era el cuplé convertido en oración. Como a menudo transcurre la vida legionaria.

Hoy ese verso con el que culmina tu historia se encarna en lo más puro de la Legión. Son cosas que ocurren en este mundo de los legionarios. De repente el más humilde, pero el más enamorado, suelta, como el que no quiere la cosa, la poesía que lleva dentro, la de toda una vida, dicho en el momento crucial, cuando se encuentra con la muerte. Así le ocurrió a Baltasar Queija Vega y así ocurre a diario con estos poetas, luchadores de la vida, aventureros, soñadores, esperanzados y a veces desesperados.

No son necesarias más palabras ni explicaciones. Su vida y su muerte ha sido una simple oración humana del que estaba enamorado de algo quizá incomprensible, pero que al fin ha alcanzado. ‹‹Siento la caricia de mi novia››.

Quizá su vida ha sido una canción corta y ligera, como el cuplé, que él ha cantado por el teatro de la vida y otros locales de espectáculo. Pero no ha sido un espectáculo sino una vida plena que ha merecido la pena vivirla. La de Caballero Legionario.

Josín el Trasgo con su perro

Hoy José Francisco Lazcano Remis, Josín el Trasgo, descansa en paz en el Cielo de los legionarios.

Por ir a tu lado a verte…

El mejor amigo de un legionario.

General de División Rafael Dávila Álvarez

General de la Legión 2001-2004

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1 julio 2017

Comentario del día EL JEME CON LOS MILITARES EN SITUACIÓN DE RESERVA GENERAL DE BRIGADA Adolfo Coloma Contreras (R.)

Jefe del Estado Mayor del Ejército

Solemos decir los militares, que el que es el militar lo es hasta que le llevan con los pies por delante, a menudo de uniforme en ese sublime momento, con independencia de la situación administrativa en la que se encuentra; activo, en la reserva e incluso cuando te retiras. Hace unos días un nada habitual comentarista de este blog me lo decía con un gracejo muy suyo: “Puedes dejar a La legión, pero La Legión nunca te deja a ti” tan afortunada sentencia podíamos sin duda ampliarla al Ejército, a las FAS y a todos los militares con independencia del color de nuestro uniforme.

Por eso agradecemos tanto iniciativas como la del Coronel Delegado de Defensa en Madrid, Jorge Bonal, que ha organizado un encuentro del General de Ejército JEME con militares del ET, en la Escuela de Guerra del Ejército en la calurosa mañana del día 14 de este agobiante mes de junio. El General Varela aceptó con entusiasmo el envite y allí nos dimos cita un largo centenar de militares en la reserva, sin distinción de empleos, escalas ni procedencia, porque la mayor parte asistió de paisano, para escucharle.

En poco más de veinte minutos, el General de Ejército compartió con los asistentes su visión de la situación del Ejército de Tierra desde su privilegiada perspectiva, dejando un amplio margen para responder a las preguntas e inquietudes que le quisieran formular los asistentes. Entre ambas partes, el General Varela nos habló de la situación actual del Ejército, calificándola de “defensiva” por razones de todos conocidas. Habló de los grandes retos, del plan de acción de personal, del material, de la enseñanza, de las instalaciones y cuarteles. En fin, un somero pero actualizado resumen con algún apunte de futuro

Pero lo que puso de relieve el turno de preguntas – y por eso lo traemos hoy aquí como comentario del día – es el deseo de unos militares preocupados, sí por la situación personal de cada cual, pero más allá de eso, llenos de iniciativas y propuestas al JEME para que contara con ellos para algo más que para contar en una simple lista. Ideas que iban en torno a que el Ejército aprovechase las capacidades y experiencias acumuladas por tantos militares durante tantos años en áreas que van desde voluntariados asistenciales, pasando por la contribución a la cultura militar y de defensa hasta foros de pensamiento. Todo ello en beneficio de la institución.

Desde este modesto foro del Blog General Dávila, aplaudimos la iniciativa del coronel Bonal y agradecemos la disposición del JEME a secundarla. Es más, invitamos sus representantes a lo largo de la geografía nacional, los comandantes militares de cada provincia, o los delegados de defensa para que organicen encuentros similares en sus respectivas demarcaciones. Es una forma más, pero muy eficaz, para conocer de primera mano, lo que se cuece en el kaki, más allá de las redes sociales, siempre intoxicadas con bulos y medias verdades.

Adolfo Coloma

GB (R.) del ET

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15 junio 2016

 

EN EL BARRANCO DEL LOBO… EL RIF General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Abd el-Krim El Jatabi

‹‹En el Barranco del Lobo

hay una fuente que mana

sangre de los españoles

que murieron por España››

‹‹Pero… ¿es que ha terminado la campaña? No, en manera alguna. Lo ocurrido en 1909 no es más que el primer capítulo de una larga historia…

¿Será Alhucemas? ¿Será Ceuta? ¿Será otra vez Guelaya?… No caben predicciones; pero será, será un hecho el que la campaña de 1909 tendrá una segunda, y una tercera, y una enésima parte continuadora›› (Víctor Ruíz Albéniz -Tebib Arrumi).

‹‹El Rif es una caldera y el que meta la mano en él se quemará siempre››, sentenció el Roghi.

¡Alhucemas! Una obsesión. En el camino desde Melilla se opusieron Abarrán, Sidi-Dris, Igueriben… Annual. El nombre en definitiva era Abd el-Krim el Jatabi. Julio 1921. El Desastre.

Después llegó la Legión. Recuperación no del territorio sino de la moral de un pueblo y de su Ejército.

El Peñón de Alhucemas

De nuevo Alhucemas. El Desembarco, septiembre 1925. ¿Fin de la Guerra del Rif?…, ¿es que ha terminado la campaña?

Alhucemas es la capital y el corazón del Rif. Hace meses que se revuelve entre protestas y reivindicaciones. Todo empezó en octubre de 2016 cuando un pescador al que habían requisado su mercancía murió triturado por un camión de basura donde intentó esconder su pesca. Desde entonces las protestas son continúas y preocupan al Rey Alauita. Aquella es la zona más pobre y deprimida de Marruecos. Un ejemplo de lo que es el Rif. El paro y la pobreza asolan la tierra y los rifeños viven en permanente lucha con la dureza de las condiciones de la tierra que habitan. Pero es su tierra y la aman con fervor y fuerza. Las protestas dicen que son de carácter social y económico, pero aquella seca tierra puede arder con una mínima chispa. Es una constante preocupación el carácter guerrero e independiente de los rifeños.

El Gobierno de Marruecos, su Rey, saben que aquello puede no ser un incidente pasajero,  pero no sabemos si están lo suficientemente ocupados en resolver el problema general y de fondo de aquella tierra indómita. Conocen bien a sus moradores y el carácter de un pueblo que no admite más reglas que la de su libertad e históricas costumbres.

Desembarco de Alhucemas

El equilibrio en la zona no es solo un problema marroquí. España tiene que estar vigilante. Los incendios se propagan con la rapidez del viento. Sobre todo cuando ‹‹la tierra no pertenece a nadie. Sólo al viento››. Y el viento del desierto sabe instalarse donde le facilitan la entrada. Hoy llega arrastrando las quejas de una población sin trabajo ni libertades, pero la inocencia y la buena fe de los sacrificados siempre termina siendo aprovechado para otros intereses por los sibilinos jinetes que cabalgan tras la duna.

La radicalización de las revueltas que recorren África y el Oriente Medio no son ráfagas de viento, ni brisas mediterráneas, más bien son el preludio de una tormenta que ha estallado y llega hasta el corazón de Europa.

CEUTA Y MELILLA SON CIUDADES ESPAÑOLAS

Su frontera Sur la guarnecen centinelas españoles; Ceuta y Melilla son ciudades españolas a las que los vientos del desierto llegan antes que a ningún otro lugar de España, es decir de Europa. Las bellas palabras se las lleva el viento y a los centinelas hay que cambiarles la consigna. El viento del desierto instala sus fronteras como quiere máxime si los centinelas le dicen “Pase usted la tierra le pertenece”.

En Marruecos el equilibrio es inestable. En España hay también preocupaciones que desestabilizan su unidad y los criterios para abordar temas de especial sensibilidad y riesgo.

Ceuta y Melilla

Las previsiones no son alarmismo sino prudencia y por ello debemos recordar que de España son los dos pilares del puente que une Europa con África, Ceuta y Melilla, tan españoles como los que se apoyan en la Península.

Europa se olvida y mira para otro lado. Nuestra historia con Marruecos es larga y debe seguir siéndolo en ayuda y cooperación. Ambos lo necesitamos.

Guerreros Rifeños

De entrada no dejemos de mirar en todas las direcciones. Agentes de inteligencia, diplomáticos, expertos de salón y otros más listos, despliegan sus antenas y sus artes, buenas y malas, para intentar adivinar el futuro para con el tiempo significarse… “ya lo decía yo”.

No nos limitemos a jugar con los vientos y vigilemos como nos exige la historia y la prudencia.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog. generaldavila.com

13 junio 2017

LA LEGIÓN VUELVE A CONTAR CON UNA UNIDAD DE OPERACIONES ESPECIALES Y EL MANDO DE OPERACIONES ESPECIALES SE ENGRANDECE CON UNA UNIDAD LEGIONARIA EN SUS FILAS General de Brigada Adolfo Coloma Contreras (R.)

Bandera de Operaciones Especiales de La Legión

Algo tendré el agua cuando la bendicen. Algo tiene La legión que deja una huella imborrable en cuantas Unidades de cualquier arma y especialidad, o cualquier persona que ha pasado por sus filas, siempre quiere volver. Y algo tendrán también las operaciones especiales cuando todas las unidades, incluso La Legión, siempre han querido contar con tan sofisticadas y operativas unidades. Pero, créanme, no es nada fácil ser una unidad especial dentro de otra unidad especial. Lo cuento por propia experiencia, como viejo oficial de aquella espléndida Bandera de Operaciones Especiales de La Legión.

Tras la evacuación del Sahara a principios de 1976 La Legión había visto mermados notablemente sus efectivos perdiendo en el envite la plana Mayor del 4º Tercio Sahariano, sus unidades de apoyo y su Grupo de Caballería. Las Banderas Legionarias IX y X, se integraron en los tercios de Ceuta y Melilla respectivamente. Apenas un lustro después, la vieja Subinspección de La legión que llevaba años en Leganés, sin cambiar apenas sus responsabilidades, se trasladaba a la ciudad malagueña de Ronda, con su general, Tomás Pallás Sierra al frente. Eran los prolegómenos del cambio estructural de La legión hacia una Gran Unidad, en el sentido orgánico de la palabra. Se recreaba al 4º Tercio, como unidad de apoyo a la Legión y se organizaba la Unidad de Operaciones Especiales de La legión de nivel compañía. Estos cambios se producían dentro del Plan META de reorganización del ET, que contemplaba así mismo, la evolución de las viejas Compañías de Operaciones Especiales (COEs) Grupos (GOEs) de nivel Batallón.

El General Pallás, un curtido oficial de La Legión (desde donde marchó para organizar las primeras tropas paracaidistas del Ejército de Tierra) siempre tuvo entre sus prioridades el que la Legión tuviera una Bandera de Operaciones especiales. Las campañas de Ifni y el Sahara así lo habían puesto de relieve. Abrió el curso de Operaciones Especiales para la Escala Legionaria, pero el número de diplomados que salían de la EMMOE de Jaca era insuficiente para sus propósitos. En el año 1983, venciendo no pocas dificultades y reticencias fuera de la legión desarrolló un curso dirigido desde Jaca, con profesores de la EMMOE y capitanes diplomados de los Tercios. De aquel curso salieron 16 alumnos de la escala legionaria diplomados en operaciones especiales a los que se sumaron otros suboficiales y cabos 1 que ya habían obtenido el diploma. Dos años más tarde, el 17 de mayo de 1985, se constituía formalmente la Bandera de Operaciones Especiales de La Legión, dependiente del 4º Tercio, que por aquellas fechas ya había pasado de ser un tercio de apoyo a ser un Tercio operativo con la integración del Grupo Ligero de Caballería procedente del 3º Tercio de Fuerteventura. Iniciaba así su andadura la BOEL. Ningún comienzo es sencillo y el de a BOEL tampoco lo fue. Lo anunciaba antes, pero en justicia hay que decir que la BOEL fue un revulsivo para La legión. Se constituyó en la punta de lanza del 4º Tercio que, con el tiempo, lo sería de toda La legión.

Al final del verano, todos los componentes de la Bandera eran ya paracaidistas, con lo que sumaban esta aptitud a otras que se irían añadiendo paulatinamente como la de infiltración por agua o la de vida movimiento y combate en terreno nevado y escarpado. Vivíamos entonces un difícil equilibrio al que el Ejército hizo frente con el Plan RETO, consecuencia de la amalgama de soldados cuyo periodo de permanencia en filas era de apenas nueve meses, con los voluntarios especiales de quince meses de compromiso. En la BOEL toda la tropa era veterana o voluntarios especiales, además con un alto porcentaje de reenganchados. Eso permitió iniciar la especialización de la tropa y de las compañías.  Al final de la década el General de La legión se trasladaba al Campamento Benítez transformado la Subinspección en un verdadero Mando de La Legión, el MALEG.  

Con carácter general, en la península, las primigenias COES se habían integrado en seis GOES, quedando tres en los archipiélagos y otra de apoyo al curso de OES en la EMMOE. España se había adherido ya a la OTAN y comenzaban las misiones en el exterior. Todas contaron con pequeñas UOEs, comenzando por la BOEL.

En enero de 1996, el Tercer Tercio dejaba de ser una unidad de guarnición en Fuerteventura y se integraba bajo el mando de la Brigada de La legión en la Base de Viator (Almería) junto con el resto de unidades que integraban la recientemente creada Brigada de la legión. La BOEL seguía en Ronda, pero dependiente de la Fuerza de Acción Rápida.

Por España me atrevo

La denominación y numeral de la BOEL iba cambiando al compás del criterio de los diferentes generales Subinspectores de la Legión. Así, originariamente fue la XI Bandera, Cabo Suceso Terreros, para pasar a ser, más adelante la III Bandera, que acababa de ser disuelta en Melilla hasta su denominación final asignada por el Gral. Ponciano Fernández. Si se trataba de una nueva Bandera, había de llevar un nuevo nombre, el del Caballero Legionario Maderal Oleaga” el último laureado de la Legión en el combate de Edchera, en el antiguo Sahara Español. Su número sería el XIX, el consecutivo a las 18 Banderas que llegó a tener La Legión al final de la guerra de 1936 – 39. Como emblema se escogió el propio de la legión acogiendo el machete enhiesto con las hojas de roble de operaciones especiales. Y como madrina de su guión de combate se escogió a Dña. Vicenta de la Campa, madre del cabo El Hocen Zarriouth de la Campa, muerto en un lanzamiento en paracaídas en la DZ de Villa Martín, el 8 de junio de 1986. Doña Vicenta se abalanzó sobre el féretro que contenía los restos de su hijo, cubierto con una bandera de España elevando al cielo un desgarrador ¡VIVA LA LEGIÓN! Que atronó en toda la Serranía de Ronda.

No fue sencillo, como vengo diciendo, pero a lo largo de su vida en la Legión, La BOEL supo encontrar su encaje. Siempre vistió el uniforme verde característico de la Legión, con su chapiri por supuesto, en guarnición y en las actividades legionarias. Y en las actividades propias de su especialidad operativa, las operaciones especiales, el uniforme mimetizado con la boina verde. “Al césar, lo que es del césar” venía simbólicamente a decir.

Pocas reubicaciones de unidades han sido tan traumáticas para la Legión, y para los componentes de la BOEL, como el hecho de que en el año 2002, se dispusiera la pérdida de su carácter legionario y su integración en el Mando de Operaciones Especiales del Ejército, cuando este subsumió los GOES que restaban tras la aplicación de un nuevo plan de reorganización del Ejército, el Plan NORTE. Con el corazón partido, una gran parte de los componentes de la BOEL permanecieron en Ronda integrados en el 4º Tercio y en otras Unidades Legionarias. Su Teniente Coronel, Javier Varela, con la otra fracción de su unidad, se integró en el Mando de Operaciones Especiales, constituyendo el GOE XIX, que conservó el guión, el emblema y el historial de la BOEL.

No pocos fueron los que dentro y fuera criticaron aquella decisión. Para los más “puristas” al haber dejado de ser una unidad legionaria, la BOEL debió entregar su guión y ser una nueva unidad la que iniciase su andadura como nuevo GOE. Otros, entre los que me honro encontrarme, pensamos que una unidad magnífica como había sido la BOEL no debería desaparecer, sino mantener su estilo propio dentro del MOE, como así se han encargado de hacer los sucesivos Jefes que ha tenido el GOE XIX, manteniendo y potenciando sus lazos con unidades legionarias en cuantas ocasiones se han presentado, permitiendo que mantengan sus atributos, incluso veneración por el Credo Legionario, sin menoscabo alguno para su integración en el MOE con el resto de las unidades.

La 2ª COE de la BOEL

Y el destino ha querido que quien fue el último jefe de la BOEL se encuentre hoy al frente del Ejercito como JEME y secundado tanto por el General Jefe del MOE como por el de la Legión (diplomados de Operaciones especiales los tres) ha decidido que el GOE XIX vuelva a ostentar su carácter legionario. Se trata, para que lo entiendan, de una relación similar a la que el 1º y 2º Tercio mantienen con la Legión. Operativa y orgánicamente dependen de los Comandantes Generales de Melilla y Ceuta respectivamente, pero en cuestión de uniformidad, tradiciones, historial etc. son una unidad legionaria más.

Una magnífica solución en la que todos parecen salir ganando. La Legión, porque recupera institucionalmente a su querida BOEL. El MOE porque seguirá contando con su Grupo de Operaciones Especiales, más motivado si cabe por este privilegio que se le concede. Y el GOE XIX, reconvertido en BOEL XIX porque habrá de ser legionario en la casa de las operaciones especiales, aprendiendo unos y otros de su pasado para no cometer los mismos errores y honrando a sus orígenes y tradiciones, pero sin sentirse por ello superior al resto de los GOES. Antes bien, tendrá ante sí el reto de cumplir exquisitamente con el duodécimo espíritu del Credo Legionario, tradicionalmente denominado “Espíritu de la Raza”: Todos los hombres legionarios son bravos. Cada nación tiene fama de bravura. Aquí es preciso demostrar qué pueblo es el más valiente. Pues eso, tendrá que esforzarse en demostrar que es la mejor la mejor unidad del Mando de Operaciones Especiales, y va a tener mucha competencia.

Adolfo Coloma

General de brigada (R) del ET

(Veterano capitán y comandante de la BOEL y antiguo Jefe del MOE)

Blog: generaldavila.com

7 junio 2017

VALENZUELA, EL VALOR Juan I. Salafranca Álvarez Coronel de Infantería ®

Teniente coronel Valenzuela

Se cumplen, en el momento de redactar estas líneas, noventa y cuatro años de la muerte en acción de guerra de quien fue el único jefe de toda La Legión, Tercio de Extranjeros se llamaba entonces, que alcanzó el mayor honor que nos señala el Credo legionario, el morir en el combate.

Se dan, además en la muerte del Teniente Coronel Valenzuela, ejemplos del cumplimiento de otros Espíritus de nuestro Credo.

Así creemos, por el Espíritu de acudir al fuego que, La Legión, desde el hombre solo hasta La Legión entera acudirá siempre a donde oiga fuego, de día, de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello. Y en prueba de ello el Teniente Coronel, que se encontraba en Madrid, para recibir la Bandera de La Legión, ya por entonces la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios, acude donde más fuego se oía, el sector de Tizzi-Aza, donde los convoyes a las posiciones estaban costando muchas vidas y donde se temía un nuevo Igueriben.

Escultura TCOL.Valenzuela (Zaragoza)

Ya en la zona, Valenzuela compromete su vida y las de sus legionarios en el cumplimiento del Espíritu de unión y socorro; socorro de aquellos soldados que defendían la posición.

En ese socorro demuestran los legionarios su espíritu, único y sin igual, de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta.

Pero es seguramente el de compañerismo el Espíritu que mejor queda cumplido, pues en la recuperación del cadáver de su Jefe se empeñan los legionarios cumpliendo el sagrado juramento de no abandonar jamás un hombre en el campo hasta perecer todos.

Ciertamente, a lo largo de la ya casi centenaria Historia de La Legión, ha habido muchos casos de cumplimiento de los Espíritus de nuestro Credo, pero en ocasión de aquel combate del 5 de junio de 1923, se llevan a su literalidad muchos de ellos y no por casualidad, sino por la personalidad de un Jefe, eso que cayendo en un evidente barbarismo ahora se llama un líder. Efectivamente, era Valenzuela único y sin igual.  En lo físico, con su 1.78 de estatura, muy por encima de la media española de la época. En lo intelectual, con excelentes calificaciones desde su época escolar, con su extraordinario don de lenguas figurando en su Hoja de Servicios estar en posesión de los idiomas francés, inglés y alemán y traducir el italiano; además dominaba el latín y griego clásicos, que por ser lenguas muertas no figuran en su hoja de servicios, pero que dan idea de su profunda formación humanística. Y en lo profesional acreditado al mando de Unidades en campaña, pero también instruyendo a otras en guarnición por ejemplo, al Regimiento Galicia que, siendo él Jefe de instrucción, logró alcanzar los premios más altos en las evaluaciones de instrucción o como organizador, pues al asumir el mando del Tercio de Extranjeros, venía de crear, por orden del Mando, el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas “Alhucemas” nº 5 que mandó solo dos meses pero en que dejó su impronta, de la que el futuro historial del Grupo habla por si solo.

Espíritu de Compañerismo

Al morir, Valenzuela había dado ejemplo de todos los Espíritus del Credo Legionario, habiendo pedido muchas veces combatir sin turno, sin contar los días, los meses ni los años.

En este aniversario de su gloriosa muerte, encomendemos su alma a nuestro Cristo de la Buena Muerte, convencidos de que tendrá a su lado a quien a sus virtudes de Caballero Cristiano unió su espíritu de Caballero Legionario y que su ejemplo sirva de guía a nuestras vidas.

Cercedilla, a 5 de junio de 2017

Juan I. Salafranca Álvarez

Coronel de Infantería ®

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6 junio de 2017

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (V) LA BANDERA DE LA LEGIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La Reina Victoria entrega la primera Bandera a La Legión en Dar Riffien

‹‹LA BANDERA DE LA LEGIÓN será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios››.

Orden dada, orden cumplida…  Es la norma de La Legión.

La Reina Doña Sofía, entonces Princesa de España, entrega la Bandera al Tercio Duque de Alba

Tuvo que pasar tiempo para que la Legión tuviese su anhelada bandera. No quisieron cobijarse en ella hasta que con sus vidas hubiesen demostrado su amor y entrega. Fue un largo cortejo, un enamoramiento lento que se consumó cuando se había derramado la última gota de sangre. Ofreciéndose en sacrificio teñían de roja sangre aquella Enseña Nacional  que una Reina ya bordaba. La guerra está en marcha, la Legión sin bandera… ¡Tiene que ser la más gloriosa! Eso requería una espera de sangre y sacrifico.  El jefe y fundador de la Legión, teniente coronel Millán-Astray, había señalado las condiciones necesarias para alcanzar el Amor de la Bandera, para llevar la Enseña al combate. El valor, compañerismo, amistad, unión y socorro, marcha, sufrimiento, endurecimiento a la fatiga, compañerismo ante el fuego, y las cardinales: Disciplina, Combate, Muerte. Con ello se lograba el Amor a la Bandera. Nunca quiso decir ‹‹es la más gloriosa››, como algunos equivocadamente recitan, sino ‹‹será››. Es un permanente compromiso. Es la constante búsqueda de su gloria; nadie puede pronunciar el verbo ser hasta que no lo ha entregado todo. En la Legión ‹‹todo›› es la vida. Por eso cada uno lanza su juramento diciendo ‹‹será la más gloriosa›› como lo es ya para los muertos por ella. Cada caído en combate, cada sangre derramada hace gloriosa a la Bandera de la Legión. Mientras, en la diaria entrega, estás en deuda con ella, tienes el compromiso de hacerla la más gloriosa. En la Legión no se admite apropiarse de la gloria de los demás sino aprender de ellos e imitar su comportamiento. La bandera es gloriosa desde el primer día, pero un legionario vive con el compromiso constante que se conjuga en será, será, será… hasta que tengas por sudario, legionario, la Bandera Nacional. Tu gloria es la de tu Bandera y por ello tu vida está hipotecada a su futuro de gloria. Nunca al tuyo.

Tiempo costó recibir aquella bandera. Los primeros legionarios juraron Bandera ante la Enseña Nacional del Regimiento de Infantería Ceuta nº 60. Fue un 21 de octubre de 1920 en el llano de El Tarajal. La formación era mandada por el comandante Jefe de Instrucción Francisco Franco, siendo el abanderado el capitán Justo Pardo Ibáñez, el diseñador del emblema de la Legión. La presidencia la ostentaba el fundador del Tercio de Extranjeros, teniente coronel Millán-Astray.

La fórmula del juramento fue: ‹‹¿Juráis a Dios y prometéis al Rey, defender la Bandera de España hasta perder la última gota de vuestra sangre y no abandonar al que os mande?››.

Cuando se retiraba la bandera, la emoción se unía al deseo de ser merecedores de tener su propia bandera.

La primera Bandera de La Legión

‹‹Tendréis Bandera propia y estaréis cobijados por ella›› decían los carteles de propaganda. Pasaron tres años hasta que se iniciaron los preparativos para la ceremonia de entrega de la merecida Enseña propia a la Legión. Debería ser en la Corte el año 1923. Cuando una Bandera expedicionaria formada por legionarios de todas las unidades de La Legión se encontraba en Algeciras camino de Madrid para el acto de entrega y el Jefe de La Legión, teniente coronel Valenzuela, ya estaba en la capital del Reino organizando el acto, los acontecimientos en el protectorado exigieron la presencia de todas las unidades y sus jefes, por lo que la programada y tan ansiada entrega de la Enseña Nacional se vio suspendida.

Finalizada la Guerra de Marruecos en la que La Legión ocupó un lugar destacado pudo de nuevo volver a organizar los actos de entrega de la Bandera. Por fin. Se realizó el 5 de octubre de 1927 en Dar Riffien siendo la madrina Doña Victoria Eugenia, Reina de España.

‹‹La Bandera que recibís lleva en cada puntada de sus bordados las gotas de sangre heroica que los hombres a que se destina ofrecieron como anticipo a la gloria con que llega a vuestras manos.

[…]

Os incumbe desde hoy la misión honrosa de guardarla, defenderla y glorificarla.

[…]

La Bandera de La Legión será la más gloriosa…

Mi corazón palpita y mis manos tiemblan al despedirme de ella, aun conociendo lo muy fuertes y nobles que son los que la reciben, que la nobleza es redentora y engendra siempre nobleza de la vida a los altos ideales de la Patria y a la civilización por la que venís luchando, guiados por el nombre glorioso y evocador de España››.

Eran palabras de la Reina. Quedaron grabadas en los pliegues de la Bandera de la Legión. Para siempre. La Bandera permaneció en Dar Riffien hasta la llegada de la República, pasando al Museo del Ejército donde en 1991 su Director la entregó al Jefe de la Legión siendo depositada en el Museo de la Legión en Ceuta. Finalizado el acto de imposición de condecoraciones es de resaltar que S.M. el Rey Alfonso XIII, nombró coronel honorario de La Legión al general Millán-Astray. El coronel Sanz de Larín entregó su bastón de mando al fundador. El heroico mutilado avanzó hacia los legionarios y les dirigió una de sus más encendidas arengas que terminaba agradeciendo al Rey:

‹‹Señor: Este es el día más feliz de mi vida, gracias por haberme nombrado Jefe de esta pléyade de bizarros soldados, que lucen cicatrices en la cara, la cual jamás han vuelto al enemigo››.

Con voz vibrante y gorro en alto, gritó:

‹‹¡Legionarios! Descubríos ante el recuerdo de los muertos que con raudo vuelo fueron a la gloria, y gritad con todas las fuerzas de vuestros pulmones:

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!››

La Bandera permaneció en Dar Riffien hasta la llegada de la República pasando al Museo del Ejército. En 1991 su director hizo la entrega al Jefe de La Legión depositándose en el Museo de la Legión en Ceuta.

La Reina Sofía, entonces Princesa de España, entregaba la Bandera al Tercio Duque de Alba

El 20 de septiembre de 1970 la Reina Doña Sofía entregaba en Ceuta la

Bandera al Tercio Duque de Alba. Volvió a recordar aquella primera Bandera empapada de gloria por la sangre de sus legionarios.

Hoy camino del Centenario traigo el recuerdo de sus palabras y el documento que estuvo en sus manos cuando entregó la Bandera:

‹‹Siento gran emoción al entregaros esta Bandera, símbolo de nuestra España milenaria, foco de cultura, de heroísmo y de honor.

Bandera por la que han muerto tantos héroes, cuya defensa jurarán nuevas generaciones con el mismo amor a la Patria que yo juré en mi corazón cuando pisé tierra española.

Quisiera representar en estos momentos a todas las madres españolas; las que trabajan en el campo, en la fábrica, las humildes o desvalidas. Todas, ejemplo magnífico de las virtudes de la mujer, que cuando atiende y cuida su hogar, piensa en vosotros, que aseguráis la libertad y paz de sus familias y de sus hijos.

Documento original que leyó la Reina Sofía en la entrega de la Bandera al Tercio Duque de Alba

Cuando la Reina Victoria entregó a la Legión su primera Bandera, sabía muy bien, que manos la recibían. La que ahora yo os entrego, está enriquecida por el sacrificio de vuestros predecesores, y estoy segura, que todos los días os haréis dignos del depósito de honor que en ella nos legaros, para que así la reciban vuestros sucesores en el futuro con más gloria››.

No hay duda, el mandato está cumplido y la sangre legionaria sigue tiñendo de rojo la Bandera de España y siempre queda hueco para el oro de su gloria.

‹‹LA BANDERA DE LA LEGIÓN será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios››.

General de División Rafael Dávila Álvarez

(Jefe de La Legión entre 2001-2004)

Blog: generaldavila.com

1 junio 2017

COMENTARIO DEL DÍA: LOS LEGIONARIOS NO VAN POR LA VIDA DANDO ‹‹DOS TIROS››. UN ANTIGUO BULO DAÑINO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La Legión escoltando al Cristo de la Buena Muerte en Málaga

Un periódico digital salta con una noticia sobre la Legión y su escolta al Cristo de Mena esta Semana Santa en Málaga. Una información sin contrastar. Mala cosa informar sin saber. Lanzar la piedra… ‹‹Está circulando estos días… no se ha podido comprobar su veracidad, pero se da por cierta en los cuarteles de la Legión››. La osadía periodística llega hasta los cuarteles de la Legión. Seguro que no han pasado de la barrera de entrada.

El tema del que intenta informar es un bulo que surge todos los años. La finalidad del bulo lleva dos intenciones. Una, dar, incluso con buena intención, una imagen falsa de la Legión, de legionarios teatrales, valientes de barrio y echaos palante en la pelea callejera, y otra, con segura mala intención, de bárbaros soldados que disparan sin contemplaciones ante la más mínima provocación, como si de una banda se tratara y no una unidad disciplinada y ejemplar del Ejército español.

El bulo sobre la Legión

El bulo dice que ‹‹el jefe de la unidad legionaria al ser advertido por el responsable policial de seguridad de existir indicios de llevarse a cabo alguna acción que boicotease el desarrollo de la procesión, contestó que él se ocupase de la valla hacia afuera porque hacia dentro era cosa suya; sus legionarios llevaban el fusil reglamentario con el cargador y que él mismo daría la cara por ellos. Al que salte la valla e intente algo le pego personalmente dos tiros››.

Mentira.

A estos bulos que circulan por las redes ahora se les denomina hoax, pero hablando en plata son: noticia falsa, engaño, infundio o simplemente bulo. Mentira, en definitiva, que significa cosa que no es verdad.

Y eso ocurre: que no es verdad. Y puedo dar fe que es el mismo bulo que corría cuando yo mandaba la Legión allá por el año 2002.

La Legión no alardea ni las bravuconadas forman parte de su estilo. Cumple su deber y obedece hasta morir como dice su Credo y lo hace con austeridad, humildad y ejemplaridad. Poner en boca de un oficial de la Legión esas palabras es una ofensa. Un oficial de la Legión se abstiene de alardes inútiles y cumple su misión sin palabrería chulesca ni amenazas barriobajeras.

¿Por quién nos han tomado?

Decir la verdad es el mayor acto de valentía.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

24 abril 2017

COMENTARIO DEL DÍA LOS PERROS LADRAN CUANDO LA CARAVANA PASA General de Brigada (R.) Adolfo Coloma Contreras

Legionarios visitan niños enfermos

Así reza un viejo refrán muy popular en el Norte de África. Bien lo saben los legionarios que tienen allí su cuna, en la muy española ciudad de Ceuta. Va a cumplir La Legión en poco más de tres años su centenario y a lo largo de este tiempo, dramático a veces, fecundo las más, “ha visto de tó”. Pero ajenos a los vaivenes de la política, a los dimes y diretes de pábulos, vocingleros, tertulianos e incluso de incondicionales, los legionarios han seguido en lo suyo, en el ejercicio de su duro oficio preparándose para la defensa de todos los españoles o ejerciéndola allí donde se les mande,

Pero es más La Legión, mucho más. Es oficio y es servicio, pero ante todo es compromiso, y haciendo bueno su lema de “darlo todo sin pedir nada a cambio” llevan los legionarios su alegría y su sensibilidad a los más necesitados ya sea en lo material o en lo espiritual. En tal sentido, acompañando a la Congregación del Cristo de la Buena Muerte – El Cristo de los Legionarios – con ocasión de los desfiles procesionales de nuestra Semana Santa, se han acercado al Hospital Materno Infantil de Málaga, para llevar su consuelo y su alegría a los niños allí ingresados.

Conmovedoras, verdaderamente entrañables las imágenes que ha difundido la prensa de los legionarios menudeando entre los niños hospitalizados, entregando lo mejor que tienen, compartiendo su emoción, su compasión su sentido de vivir la vida y enfrentarse al destino. Los legionarios les regalan sus canciones, les hacen partícipes de sus ritos y a los niños – vean Vds. las imágenes publicadas – se les ve contentos. Felices sería mucho decir. Ellos también llevan lo suyo por dentro.

Y mientras los legionarios comparten lo mejor de sí mismos, otros ponen el grito en el cielo, en la más pura estrategia de la confrontación, en un vano intento de desacreditar algo tan arraigado en el pueblo español, como la devoción popular de Semana Santa, o esa liturgia legionaria que tanto ha calado en ese pueblo. Puede que sea fruto del rechazo que ha debido producir en algunos la reciente “declaración de la Semana Santa como Manifestación Representativa del Patrimonio cultural Inmaterial”, publicada hace dos días en el BOE ¡Bien por el Ministro Méndez de Vigo! O tal vez sea por la urticaria que les produce ver cómo las Fuerzas Armadas y muy en especial la Legión concita al pueblo del que nace a quien sirve. Ya quisieran muchos que sus mítines tuvieran el mismo poder de convocatoria que La Legión.

Hoy hago mías aquellas décimas de un poeta legionario, el coronel Carranza, que desde las arenas del desierto del Sahara clamaba;

¿Quiénes son y donde están,

esos gigantes de mierda

que sin apurar la cuerda

murmuran de la legión?

Pueblo de nuestra nación,

Bien soñada y bien parida

La Legión es pueblo y vida

del pueblo, y contra sí mismo

se mete quien su heroísmo

trata de lucha suicida.

 

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

14 abril 2017

LA MUERTE NO ES EL FINAL SEMANA SANTA CASTRENSE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Legionarios portando a hombros al Cristo de la Buena Muerte en Málaga

¡Guiones y banderines de la Legión, rindan honores a nuestros muertos!

Es la voz de mando del Jefe de la formación legionaria. Es el recuerdo al legionario de todos los tiempos. Tiene la Legión especial rito para dar tierra a sus hijos y para recordarlos en sus formaciones. Los muertos de la Legión, los legionarios novios de la muerte, son inmortales. ¡Qué difícil explicarlo! Tanto como comprenderlo y asimilarlo. Siempre presentes. No da miedo pronunciar la palabra: muertos de la Legión. Es la rotundidad del lenguaje legionario. La muerte es familiar, forma parte del combate y de la historia de la Legión. ¡Al Cielo con El!

La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Se es muy consciente, en silencio y en los adentros, en los sentimientos, que en cualquier momento puede ocurrir. Ante el hecho, el más trascendente de la vida: dignidad.

Es una temporalidad que pasa, aunque deje imborrable huella cuando es el compañero el que se va. Eterno recuerdo porque  la muerte es vida y ejemplo que a todos, cada uno en su único momento, nos llegará.

La Semana Santa da comienzo

¡Guiones y banderines rindan honores a nuestros muertos!

La Semana Santa da comienzo. Es momento de reflexión y dolor. Un paréntesis necesario. ¿Se celebra la muerte? Sería un eterno fracaso. Es el necesario tránsito del dolor, del sufrimiento y entrega por los demás, a la victoria sobre esa temporalidad llamada muerte.

La Semana Santa mucho tiene que ver con la entrega y sacrificio, con los soldados de España; tanto que es el espíritu que define su quehacer diario. La entrega y el sacrificio por los demás.

La muerte no es el final

La muerte no es el final, cantamos en un profundo rezo por nuestros compañeros muertos. Es el canto que abre el camino, el paso siguiente hacia la eternidad. Esperanza: ‹‹Cuando, Señor resucitaste, todos vencimos contigo, nos regalaste la vida, como en Betania al amigo››

Rodean los pasos y tronos los soldados. Cientos van por ellos escoltados. Firmes y pensando en centinelas, vigilias en noches compartidas.

Aquel hombre que decía ser Hijo de Dios pasó sus últimas horas entre ellos, entre soldados. Azotado y vigilado. Cuando murió, el Centurión, el capitán, dio la voz de alarma que conmocionó al mundo hasta nuestros días:

¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! No hubo más pregón. Era la consigna, el santo y seña, que recorrería cualquier posición, cualquier rincón. Lo había dicho el capitán cuando Jesús murió.

También en el momento de la Resurrección, vigilando el sepulcro, estaban los soldados. El paso de la muerte a la vida, el tránsito, vigilado y pregonado por los soldados. Ahora se entiende mejor todo este misterio. La mística enraizada en la tropa con su capitán al frente. Venía de lejos aquella fe comentada, desde el día en el que un centurión fue sorprendido por su fe:

Jesús pasó sus últimas horas Crucificado con los soldados

‹‹Jamás vi tanta fe en Israel››.

Resuena desde entonces, desde aquella fe lejana y heredada, la pena que nos alcanza por un hermano perdido. Es cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza. Empezamos a comprender. Desde entonces en su palabra confiamos.

La muerte no es tan horrible como parece porque la muerte no es el final. Por eso hay un Cristo Legionario, de la Buena Muerte. Por eso hay fe en los soldados. Por eso cantamos y rezamos:

‹‹En tu palabra confiamos

con la certeza que Tú

ya le has devuelto la vida,

ya le has devuelto a la luz››.

El morir en el combate es el mayor honor

Testigos del tránsito entre la muerte y la vida fueron los soldados. Testigos de la Resurrección. La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Es la Fe en que La Muerte no es el Final

‹‹Tú nos dijiste que la muerte

no es el final del camino

que aunque morimos no somos,

carne de un ciego destino››.

Ahora se entiende que El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

‹‹Si así mi vida concluyo

Y así la muerte me espera

Aquí me tiene por suyo;

Ni la llamo ni la huyo;

Puede venir cuando quiera››.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

10 abril 2017

MILLÁN-ASTRAY A FRANCO ¡VAYA UN PACAZO QUE ME HAS TIRADO! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Franco y Millán-Astray

Corría la primavera del año 1922. La Legión era ya una unidad de gran prestigio por sus éxitos en combate logrados con el tesón, el valor y la preparación de sus legionarios. También con el sacrificio y la muerte de muchos de ellos. El nombre de sus jefes corría de boca en boca, mucho más allá de nuestros territorios africanos. Destacaban Millán-Astray, el valiente e inteligente fundador, y Franco, un perfecto conductor de sus hombres, imprescindible para mandar sobre aquellos bravos soldados y llevarlos con acierto y sabiduría al combate y a la victoria.

Franco había vuelto de un corto permiso en Galicia y Asturias. En una de las primeras juntas económicas que se reunió a su regreso, presidida por el teniente coronel Millán-Astray y la presencia de los jefes de bandera y capitanes con mando de compañía, el teniente coronel  jefe propuso el ascenso a sargento de un cabo primero que tenía de escribiente y siempre le acompañaba en las acciones de combate en las que el teniente coronel participaba. Nadie se opuso y se aceptó la propuesta de Millán-Astray.

Franco replica a Millán-Astray

Acto seguido Franco hizo una similar solicitando autorización para que un legionario de su bandera fuese ascendido. Millán-Astray hizo constar que en su opinión aún le faltaban méritos para obtener esa recompensa. Franco, con absoluta tranquilidad y aplomo, contestó a Millán-Astray: ‹‹Tal vez le falte ser escribiente de la primera compañía›› (en clara referencia al de Millán-Astray cuyo ascenso se había aprobado). El momento se hizo tenso; ninguno de los oficiales levantaba la mirada de la mesa. La voz de Millán-Astray no se hizo esperar:

¡Vaya un pacazo que me has tirado!

Durante mucho tiempo se habló de aquella anécdota que recogió en uno de sus libros el teniente general Francisco Franco Salgado Araujo entonces capitán en la Legión.

Dos fuertes personalidades, dos jefes inseparables que además de mandar sabían estar cada uno en su lugar respetando las reglas del valor, el honor y la disciplina. Pero diciéndose las cosas claras, a la cara, y sin ambages.

Les contaré otra anécdota poco conocida de la personalidad del fundador de la Legión también descrita por el general Franco Salgado Araujo.

Millán-Astray supersticioso

El ángel del Alcázar de Toledo

Nos cuenta que el general Millán-Astray siempre fue supersticioso. El día 29 de septiembre de 1936 a las diez de la mañana Franco entraba en el Alcázar de Toledo: ‹‹A sus órdenes, mi general, sin novedad en el Alcázar››. Un día lleno de emociones y fuerte carga sentimental.

Almorzaron en el Hotel Castilla los generales Franco, Varela y Millán-Astray, los coroneles Moscardó, Martín Moreno y varios jefes hasta hacer un número de trece. Millán-Astray debió contar y darse cuenta de aquella cifra. Al entrar un botones del restaurante no se lo pensó dos veces y le obligó enérgicamente a sentarse en una esquina de la mesa y así completarla a catorce comensales. Pendientes y centrados la mayoría en la conversación de Moscardó, que narraba los sufrimientos padecidos, no todos se dieron cuenta de aquella maniobra según nos cuenta el general Franco Salgado-Araujo. El pobre botones no sabemos lo que haría en aquella mesa ni si de algo se enteraba, pero seguro que en cuanto pudo comprobar la poca atención que le prestaban se quitó de encima el hambre pasada desde el comienzo de la guerra.

Anécdotas casi perdidas, pero de gran valor histórico y que hoy he querido recordar con todos ustedes.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

8 abril 2017

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (1920-2020) (III) «El Credo obra de Millán-Astray» General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Credo de la Legión

Cuentan en la Legión que el primer alistado le dijo al segundo: ‹‹Esto ya no es lo que era››. Se dijo o no se dijo, pero se sigue diciendo. Todos reivindican su época legionaria como la más ejemplar, dura y auténtica. Veteranía, orgullo del pasado y esperanza en el futuro.

La bandera de la Legión

Camino del Centenario de la fundación de la Legión la más popular y emblemática unidad del Ejército español, es un buen momento para hacer historia y preguntarse ¿Qué va ser de la Legión? ¿Es la Legión la que era? ¿Qué futuro le espera a la Legión? Un interrogante no exento de razones para planteárselo cuando conocemos los intentos de su eliminación o al menos desnaturalización. Romper con sus raíces, con su fundador, o su histórica y heroica actuación en tiempo y lugar es desvirtuar la historia y el comportamiento de un Cuerpo creado para cumplir con su deber, obedecer hasta morir, algo que suena muy épico, pero de una dureza sin igual. Muchas veces es más duro obedecer que morir. La Legión es un compendio de virtudes de tal magnitud y grandeza que parece normal y fácil su cumplimiento precisamente por su cotidiana sencillez. Síntesis de la épica militar, poema de la milicia, renovación del espíritu militar herido, casi muerto, en tristes momentos de olvido y pesadumbre para nuestro Ejército.

Pero vayamos despacio y no caigamos en el dicho legionario ya que cada momento tiene su épica y su tiempo. El tiempo de la Legión también es este sin necesidad de recurrir a la melancolía que no lleva a ninguna parte si no se mira al futuro.

El Credo. Inamovible, un espíritu único y sin igual

Un Credo inamovible, un espíritu único y sin igual, una historia de entrega sin concesiones. Es la Legión. Empecemos por lo más profundo. Vayamos despacio desgranando este misterio. Porque es indudable que la Legión es fundamentalmente un misterio. Todo en su interior, incluso en su historia, es un misterio desvelado solo a los que a ella se acercan y lo descubren.

Recitar el Credo es…

Mística es misterio y hasta que no entremos en él no podremos saber de qué hablamos.

Razones ocultas de difícil comprensión e imposible explicación. Algo que ya de entrada fascina y atrae. Es la magia de unos hombres que se emparejan con la muerte. No es una teoría, un enunciado sin contenido práctico, aunque no se transmite ni se aprehende con la simple capacidad de la razón. Cuando esta se acaba, allí donde esta no llega, empieza el misterio, el verdadero sentido de la mística, que es, en definitiva, una experiencia. No hay transmisión oral sino atracción hacia las gestas, el ejemplo que otros han dado de su vida después de haber descubierto el misterio y morir abrazados a él. Porque místico es el que ha vivido la experiencia y, repito, la Legión es un misterio que no se revela a cualquiera. Esta es una unidad expresamente nacida para aquellos que se elevan por encima de las ofertas diarias que plantean la monotonía y el adocenamiento. Para hombres dispuestos a vivir con y para la Legión en aras del compañerismo. No abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos. De su Credo es imposible la elección de uno de sus espíritus porque todos se complementan y van granando el conjunto más hermoso que pueda recitar un soldado. No hay copias, no hay imitaciones, no hay la más mínima posibilidad de crear algo tan grande y duradero. Es el espíritu de la Legión, la Legión en estado puro: La Mística. No hay más secreto ni explicaciones.

Cuando los legionarios recitan el Credo

Recitar el Credo es entrar en una dimensión distinta. Recitar el Credo con la mirada al Cielo es sentir la historia y soñar con el ejemplo de los héroes que la forjaron. Recitar el Credo es unirte allí en el cielo, espiritual y eternamente, con los que te precedieron. Recitar el Credo es apretar las filas, y los dientes, los hombros juntos y fuertes, pegar el fusil al cuerpo, rezar, amar, sentir y llorar si es necesario. Recitar el Credo es el acto más serio, el más duro, el más tierno, es el acto de la esencia de la Legión, porque es donde se encuentra su misterio: La Mística de la Legión.

Si te preguntan: ¿Qué es la Legión?

Contesta: Su Credo.

Credo de La Legión. Obra de Millán-Astray

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

01 abril 2017