LA QUINTA HERIDA DE MILLÁN-ASTRAY FUNDADOR DE LA LEGIÓN. CAMINO DEL CENTENARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Millán-Astray por Zuloaga

Sí. Ya sé que fueron cuatro.

Cuatro heridas graves, de guerra, frente al enemigo:

17 de septiembre de 1921. Barranco de Amadí, toma de las tetas de Nador. Herido en el pecho.

10 de enero de 1922. Combate de Draa el-Asef. Herido en una pierna.

26 de octubre de 1924. Fondak de Ain Yedida. Arengando a los soldados del Batallón “Burgos”. Herido en el brazo izquierdo que tuvo que ser apuntado.

4 de marzo de 1926. Loma Redonda. Revisando las fortificaciones de vanguardia. Herido en el ojo derecho. Desgarros en el maxilar y mejilla izquierda. Como consecuencia de la herida pierde el ojo derecho.

Pero hay más.

Eran sus auténticas condecoraciones. Un ángulo dorado bordado en la manga del uniforme por cada herida. Era un ejemplo, el estandarte de lo que era la Legión. Las palabras que les dirigía a sus legionarios no eran retórica vacía, ni teatral actitud. En la Legión no se miente, a nadie se le engaña.

Habéis venido aquí a morir”. Aquellas palabras las llevaba bordadas el fundador de la Legión no solo en el uniforme sino en su acribillado cuerpo como si fuese el mismísimo Tercio que se erguía entre las balas para escándalo de los mediocres.

En la Legión, las heridas siempre han sido la hoja de servicios de los valientes.

El joven oficial Ríos Capapé allá por el año 1926 cuando Millán-Astray recibe la cuarta herida de guerra le envió el siguiente telegrama:

<<Felicítole por cuarta, gloriosa herida Stop Espero impaciente la quinta>>.

El joven oficial Ríos Capapé enviaba un telegrama al héroe herido, sin pensar muy bien la redacción del texto, en el que venía a desearle otra nueva herida. Decía lo que no quería decir, expresando mal lo que quería decir, aunque todos interpretaban con meridiana claridad lo que quería expresar. Lucir las cicatrices en dorados ángulos era el preciado premio a los duros combates, era la gloria y la buena estrella ante el enemigo.

Lo que no sabía aquel joven oficial es que su metafórico deseo se iba a cumplir. El fundador de la Legión puede haber sido herido por quinta vez, una herida reciente que la cobardía ha esperado a la oscuridad del momento, a la mediocridad de algunos elementos y a la traición y deslealtad, incluso de algunos allegados, para disparar con su vulgar paqueo.

La Legión sigue siendo lo que fue. Lo que era su fundador y lo que quiso su fundador que fuese. Si alguien pretende separar al creador de su obra pierde el tiempo. Mejor será, si se atreve, que destruya la obra; renacerá antes de caer.

La quinta herida de Millán-Astray no está causada por quitar su nombre a una calle, ni por redactar panfletos injuriosos llenos de odio y envidia contra su labor y persona. No hiere quien quiere. Hay que ser inteligente, caballero y noble para enfrentarse a un soldado en combate. No es el caso.

La quinta herida recibida por el fundador de la Legión es, será, sería, podrá ser, ha sido -la bala puede estar haciendo ya su recorrido-…, que separen al fundador de su obra, que escondan el nombre del teniente coronel Millán-Astray cada vez que se hable de la Legión.

La Legión camina a su Centenario de la mano de su fundador. Si no es así no habrá Centenario de la Legión. Será otra cosa.

Camino del Centenario en nada ha cambiado la Legión. Solo hay una cosa que la distinga y la haya hecho grande en su centenaria historia: su espíritu. Adaptarse a los tiempos no es renunciar a otros tiempos. Es recordar y divulgar, es sentirse orgullosos de los hombres que quedaron en el camino. Es el recuerdo a todos los que humildemente sirvieron y todo lo dieron; con su camisa verde abierta a las balas, las de plomo y las que con insidia lanza la retaguardia. No abrocharemos el botón de nuestra camisa verde, a nadie le cerraremos el paso, pero el que se atreva que venga a cerrárnoslo.

El centenario de la Legión, para unos y para otros, para todos, debe estar unido a la figura de su fundador: teniente coronel José Millán-Astray.

El combate está en marcha. El paqueo suena ya muy cerca.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog generaldavila.com

04 mayo 2018

 

LA ETA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Lunes 21 de junio de 1993. Hace 28 años.

Yo era ayudante de campo de SM. El Rey don Juan Carlos. Había dormido en Zarzuela porque aquel fin de semana había estado de servicio. Desde el amanecer estaba recopilando noticias y preparando el relevo con mi compañero. Empezaba una jornada más. No eran todavía las ocho y media de la mañana cuando nos llega por vías urgentes y oficiales la noticia. Atentado en Madrid. Sabíamos lo que eso significaba. Imposible de aceptar, de asumir, pero había que sobreponerse y atender a la dureza del momento como desgraciadamente había ocurrido en otras ocasiones.

Lo que no sabía ni podía suponer era que para mí aquel iba a ser un día especialmente doloroso.

Fluye la información, confusa al principio, dura, muy dura, siempre, eso es seguro, inaceptablemente cruel. Lo pongo en conocimiento del Rey que me pide más información, todos los detalles, que va llegando por los canales habituales. Está informado al momento según se van conociendo los escalofriantes datos del atentado criminal. Se trata de una furgoneta del Estado Mayor de la Defensa (EMAD). Los asesinos la estaban esperando en la confluencia de las calles de López de Hoyos y Joaquín Costa de Madrid. A su paso han accionado a distancia un coche bomba con 40 kilos de amonal que cogió de lleno al vehículo en el que viajaban 7 miembros del EMAD. Llamo al Estado Mayor de la Defensa. Quiero saber los nombres, más detalles…

Dávila, me dicen, uno de los asesinados puede ser tu primo Fidel. Levanto el tono de voz

-¿Cómo que puede ser? ¿Es o no es?

-Me lo confirman… Sigo en Zarzuela donde no paran de sonar los teléfonos y entrar las noticias. He hecho el relevo con el ayudante entrante de servicio que se hace cargo de la situación.

Hablo con el Rey. No es necesario transcribir sus palabras de dolor y aliento.

Han muerto 7 personas del Estado Mayor de la Defensa: teniente coronel del Ejército de Tierra Javier Baró Díaz de Figueroa; teniente coronel del Ejército de Tierra Fidel Dávila Garijo; teniente coronel del Ejército del Aire José Alberto Carretero Sogel; teniente coronel del Ejército del Aire Juan Romero Álvarez; capitán de fragata de la Armada Domingo Olivo Esparza; sargento primero de la Armada José Manuel Calvo Alonso y el funcionario civil del ministerio de Defensa Pedro Robles López.

La explosión causó heridas graves a cuarenta personas, entre ellas a tres niños, algunas de suma gravedad. Una hora más tarde el vehículo utilizado para huir los criminales estalló en la calle Serrano, cerca de la Embajada de los Estados Unidos hiriendo a otras tres personas, dos de ellas de gravedad.

Fidel Dávila Garijo, teniente coronel de Infantería, diplomado de Estado Mayor era mi primo hermano. Ingresamos en la Academia Militar juntos, de la misma promoción del Arma y de Estado Mayor. Un hombre cabal, un soldado ejemplar y querido por todos.

La ETA. Una vez más. Hace 28 años, pero el tiempo se ha detenido. No hay marcha atrás ni paso adelante…

Aquel día es hoy, hoy es y será siempre aquel día, como tantos otros que despiadadamente unos canallas asesinos y sus valedores de ahora pretenden olvidar y escenificar en una repugnante escena mediática tan pesada de digerir como el plomo que salía de sus pistolas.

Aquel día en el que asesinaron a mi primo yo no necesitaba más información. Cogí el coche y de uniforme salí hacia Alcalá de Henares donde vivía con su mujer y dos hijos. Llamé a la puerta de su casa. No hizo falta decir nada. Describir la situación es insuficiente para explicar el dolor. En el piso de al lado vivía el teniente coronel Baró. Era una casa militar. El dolor, el silencio, la muerte. Gimieron los cimientos del alma mientras se derrumbaba todo el edificio, juntos, abrazados, los que en una humilde escalera, servidores de la Patria enjuagábamos el más duro de los dolores. No soy capaz de describirlo.

Desde no recuerdo dónde me llamaban de una embajada. Mi hija mayor de viaje de fin de curso había oído en las noticias el asesinato y el nombre de un teniente coronel de apellido Dávila…Era mi primo. Muchos pensaron en los dos tenientes coroneles, los dos primos de apellido Dávila.

Luego vino todo lo demás. Fui a ver a sus padres. Su padre, mi tío, general de Estado Mayor, viejo soldado, me abrazaba como si yo fuese su hijo perdido. Roto de dolor, de dolores de todo tipo, aquella tarde fuimos a una misa en el Cuartel General del Ejército. Cuando llegábamos, despacio, a mi tío le costaba andar, el funeral ya había empezado. Había prisa. Todavía no sé a qué…

A los pocos días, aún con el dolor en las manos, volvía a estar de servicio en el Palacio de la Zarzuela. Aquella tarde el Rey recibía en audiencia a Jon Idígoras, diputado de Herri Batasuna (HB), dentro de la ronda de consultas para ser candidato a la presidencia del Gobierno. Audiencia por imperativo legal. Desde el control de Somontes nos avisaron de su llegada. Venía sin corbata y hubo que prestarle una.

Era el 1 de julio. Solo habían pasado unos días desde la matanza de la ETA. del asesinato de mi primo Fidel y sus compañeros.

En cualquier audiencia quien va a ser recibido por el Rey es introducido por uno de los ayudantes de servicio que le lleva a una salita de espera hasta que llega la hora de la audiencia acompañándole entonces hasta el despacho del Rey.

Don Juan Carlos, aquel día, en el momento previo de la audiencia, nos preguntó a los ayudantes:

-¿Quién va a recibirle?

-Me corresponde a mí, Majestad, le contesté.

El Rey, que nos conoce muy bien, no dice nada.

Poco antes de la audiencia sube el Jefe de la Casa del Rey, Fernando Almansa. Hace la misma pregunta. Recomienda que no sea yo el que le introduzca a la audiencia.

No hay razón ninguna. Cada uno sabe dónde está y para lo que está. Un soldado debe conocer su oficio.

Cuando llega Ídigoras trae una carta en el bolsillo que pretende que coja el Rey. Sin tocarla la rechaza y le dice que nos la dé a uno de los ayudantes.

Brevedad, seriedad, compromiso legal. Describir el interior y los detalles lo dejo para otra ocasión.

Por los años setenta estuve destinado en la Compañía de Operaciones Especiales nº 61 de Burgos. Participamos en la Operación “Iruña” de cobertura de fronteras. Conocíamos el entorno de los asesinos etarras y sus andanzas cruzando la línea de mugas.

Hay muchas cosas sin contar. Muchos compañeros han dejado su vida por salvar la de otros. Desgraciadamente hemos llegado tarde en muchas ocasiones y los asesinos han contado con ciertos abominables apoyos, protección y resguardo.

Veo las imágenes de la ETA escenificando una pantomima muy bien orquestada, que pretende recorrer el mundo para difundir una escalofriante mentira que oculte los asesinatos y el odio que guardan dentro, y me alcanza la náusea. No guardo odio a nadie, a nadie. Pero el dolor es peor. El olvido no entra en mis planes. Lo que sin duda es tan grave como el peor de los asesinatos es la mentira y que se les permita contar la historia a su manera. Y que se les dé cobijo, amparo, se difundan las imágenes en primera página, que se las haya permitido por un Tribunal Constitucional, de mínimos, en contra de otro Tribunal tan supremo como este, que sus sucedáneos hayan llegado a las instituciones. Hoy muchos estarán satisfechos y reirán… se reirán de…

En justicia pura y dura no hay perdón a los delitos sino lo que la ley diga. El que la hace la paga y no hay más historia para un asesino, terrorista, que cumplir su condena.

Dicen, se oye, que ETA está derrotada, que no ha ganado. Yo, y ustedes perdonen, tengo mis dudas. La batalla del dolor yo la tengo perdida.

Hoy es un día triste en la historia de España.

Una historia de asesinos y víctimas. No hay más.

Espero algún día poder encontrarme, cara a cara,  con los que, de una u otra manera, ayudaron a negociar, negociaron, y ufanos dicen que fue para olvidar tanto asesinato y dolor.

Y espero que algún día los que tienen la obligación moral y legal de contarlo todo que lo cuenten. Es algo que nos merecemos todos los españoles porque todos somos víctimas.

Cuenten la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Aquí solo hay una historia de asesinos y víctimas, aunque vilmente algunos han pretendido que haya algo más y dar a los asesinatos una explicación como en la vergonzosa exhibición llevada a cabo en Cambo-les-Bains.

Una triste historia para este final (?) macabro y repugnante.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

 

¿QUÉ PODEMOS HACER POR ESPAÑA, NUESTRA NACIÓN? AHORA O NUNCA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Todos estamos preocupados. España está enrarecida, en una situación impredecible; vivimos entre la confusión y el escándalo. Cada uno mira por lo suyo y el conjunto se diluye.

A diario nos llegan numerosos comentarios y preguntas, con desasosiego, algo de indignación, y clara desorientación; siempre la misma pregunta: ¿Qué podemos hacer? Pregunta obligada; respuesta desconocida. Al menos yo solo sé que en la vida, pase lo que pase, lo único decente es actuar con rectitud y sin hacer daño a nadie. Es difícil, tanto que a eso se le llama ser santo, pero se puede intentar el camino, sobre todo en momentos de crisis.

Los partidos políticos no llenan nuestro vacío, no hay nadie que destaque por su sensatez y grandeza de miras, que haga propuestas más allá de la desilusión, que no mienta, que no oculte, que no se esconda, que no robe, que no engañe, que legisle con la cabeza, sin usar las vísceras, que tienda la mano sin garfio, que mande fiel a sus principios, y a su programa, que tenga programa y principios, que renuncie si no sabe, admitiendo sus errores, que se baje del pedestal, de la soberbia y del coche oficial que siempre conduce al mismo lugar. Es difícil gobernar para todos, pero es muy tentador gobernar sobre la cabeza de todos y contra todos.

¿Qué podemos hacer ante los gravísimos acontecimientos que están sucediendo en España que se enfrenta a una de las crisis de identidad moral e histórica más graves de su historia?

Lo importante es el diagnóstico, acertado y riguroso, sin más interés que salvar la vida del enfermo que requiere, como primera medida, que el propio enfermo admita su enfermedad y se deje atender, algo muy difícil de lograr cuando está cubierto por una nebulosa de complacencia y de continuo recibe los resultados falseados.

Da vértigo comprobar que estamos ante un  problema grave, muy grave y concreto en España. No es la economía, Europa, la justicia o la injusticia; no es la corrupción, moral y la otra, el paro o las pensiones, el trabajo, las empresas, las leyes y decretos, ni la historia, o la memoria histórica, la juventud o la vejez, las redes sociales y antisociales, la violencia. De todo esto se habla, está en la calle, es el día a día, pero después de tantas cosas solo hay una cosa que todo lo emponzoña y culmina, el problema: los partidos políticos, la política concreta, la que hacen y rellenan  a diario las páginas de los periódicos, los  de papel y los digitales, las televisiones dirigidas e ideologizadas, no satisfacen a la gran mayoría que permanece ajena  o sin manifestarse al hundimiento de la Nación. A partir de ahí cualquier cosa. Si no admitimos esto erramos en el diagnóstico.

Percibo que las élites siguen creyéndose tales cuando hace tiempo que dejaron de serlo. Este pueblo ha sufrido mucho. Hizo una transición limpia, en paz y con ilusión en el futuro. Fue muy duro soportar tantos asesinatos de ETA y ver la solución política, ver como el veneno seguía enquistado en la sociedad mientras nadie, nadie, movía un dedo por extirpar el mal en el quirófano. Se sucedieron las frivolidades del juego de naciones. Empezó enseguida el engaño, el juego de la bolita que esconde el trilero, nada por aquí, nada por allí, ¿dónde está la bolita? Fueron muchos años, pero acabamos adivinando el truco. Este pueblo ha sufrido mucho; hasta arrancarle de cuajo su sentido de nación y su presencia en la historia de Europa y del mundo. No somos nadie y vamos camino de desaparecer. No son alarmismos ni exageraciones. Cataluña está dividida y enfrentada y dentro de poco se contagiará al resto. El País Vasco espera que llegue su momento mientras mueve su bolita.

Hubiésemos aguantado a esas élites que decían conducir, gobernar, escribir, informar y hasta gestionar nuestros dineros, pero fueron demasiado lejos, tontos hay pocos, pacientes muchos, hasta que te toman el pelo en demasía y se hace urgente poner remedio. En todo este tiempo se han encargado muy mucho de hacer desaparecer todo aquello que una sólidamente, que ilusione al conjunto, que suene a España, sean los símbolos o el orgullo de ser español.

Han querido acabar con la Nación y convertirnos en rivales. Empezando por el idioma, eje vertebral, y que bien saben la importancia que tiene para desunir, que es para lo que vergonzosamente se ha utilizado.

LA NACIÓN

¡Ah, la Nación! ¿Quién habla de la Nación? ¿Quién hace pedagogía de Nación? Ese debe ser el comienzo. Reunir y unir alrededor de un concepto que tiene más fuerza que el poder, más que el dinero, y eso es casi imposible que exista, pero existe y nos lo cuenta la historia, la de verdad, la que conocemos de rigurosas fuentes al margen de las impositivas leyes.

De ahí tenemos que partir. De una idea que una, que ilusione, que tenga la fuerza imparable de la verdad, la virtud, la rectitud y el buen obrar, por ella y para ella. Tiene nombre y apellidos: España es su nombre y sus apellidos se pierden en su historia, en todos y cada uno de los españoles que dieron algo, lo mejor, o lo que pudieron y supieron por ella y su grandeza, unos más otros menos, es igual, nada te pide, nada te exige, como madre, sentimiento de ser y estar, solo que la reconozcas como tal.

Ese es el problema y no hay más. Empecemos por la pedagogía, la educación y la enseñanza. Enseñemos lo que es nuestra Nación, a amar a España. ¿Qué cómo se hace eso? Sin teorías ni complicadas lecciones; sabemos hacerlo, cómo se hace y también sabemos por qué no se hace.

¡España está en peligro!, recordando al alcalde de Móstoles, que por cierto eran dos, Andrés Torrejón y Simón Hernández. Aquel bando del 2 de mayo de 1808 terminaba diciendo: <<…no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>.

En aquella ocasión España estaba defendida por españoles y una fuerza los unía por encima de todo: su Nación, España. Hoy surgen dudas. No sabemos, al menos yo no lo tengo claro, si la invasión ya se ha producido sin que haya habido reacción alguna por nuestra parte.

No sé por qué me da que asistimos al hundimiento de la Nación y no veo alcalde o regidor que valga para arrastrar con su bando a los españoles.

Fue hace 210 años cuando pudimos dejar de ser y ahora de nuevo estamos a las puertas de ello.

<<No hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>. Es hora de empezar de nuevo. Ahora o nunca.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 de mayo 2018

 

 

LOS HIJOS DE LOS GUARDIAS CIVILES… (visus militis semanal) Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Tengo nietos. Sí, hijos de guardia civil; y mis hijos son, como es lógico, hijos de militar. Un orgullo y Dios quiera que alguno siga la tradición, algo que en ocasiones no recomiendo para evitar los permanentes disgustos que el uniforme acarrea. Pero que al menos una gran parte siga eligiendo estos bellos y duros oficios por vocación. No sé si ustedes recuerdan qué es eso de la vocación.

Los hijos de los guardias civiles: ¡Manos arriba! La fiscalía ha actuado. ¡Vaya hombre!, pues menos mal. Pero la actuación de la fiscalía no soluciona el problema. Es lejano y enquistado. Heredado, cultivado con mimo y abundante abono. Viene de muy lejos y cada día cobra más fuerza. Es el idioma, el origen, el nacimiento, el acento, el uniforme, el informe…, el sentimiento, es el odio en el que se educa y después surge sin saber de dónde viene ni porqué, heredado, mamado en escuelas y rediles.

La historia se repite. No es nueva. Años de triste recuerdo los pasados por guardias civiles y soldados; y sus familias en permanente angustia.

Años  de espeso odio escondiendo quien eras y a lo que te dedicabas.

Jamás dijeron mis hijos que su padre era militar. Mejor funcionario. Por si acaso. No es de ahora. Conté hace poco como un día, recién destinados a Palma, llegó mi hija del colegio llorando. La habían insultado. No era culpa de los compañeros de clase… sino de un profesor que la dijo algo irrepetible, se lo pueden imaginar: … forastera. El colegio era religioso. A otro hijo le tuve que mandar a estudiar a Madrid. En la Universidad de Palma de Mallorca no querían saber nada del español. «Si no lo entiendes vete a estudiar a Madrid»; fue la despedida.

Incomprensible que este sectarismo cultural pueda generar en estas cosas y que se toleren. Ha sido así durante años y ahora ye es tarde. La cizaña ha crecido demasiado y ha sofocado al trigo. Poco pueden los fiscales cuando otros no han cumplido con su deber.

Ahora todos nos asustamos. «Los hijos de los guardias civiles: que levanten las manos». Así se empieza, pero es algo que empezó hace mucho tiempo, y se permitió el atraco.

No se cumplió la ley. Muchos han muerto. No exagero. Han muerto para evitar que aquello no se volviese a repetir. Ya nadie se acuerda.

El odio genera más odio y es contagioso.

Empecemos a educar y a expulsar de las instituciones a esos que predican el enfrentamiento y empiezan haciéndolo en el lugar más rentable: las escuelas.

Hoy se me va la mirada hacia atrás, años de infierno en rincones de España donde te sentías amenazado y tu familia acobardada. No hubo nadie que pusiese remedio a aquello. Hoy hemos llegado a una insostenible situación en la que hace falta algo más que fiscales.

Una mirada triste al pasado nos explica claramente lo que está ocurriendo y por qué ocurre, mientras los culpables, con desfachatez, siguen erre que erre destruyendo España y enfrentando a los españoles. Al menos ahora actúan los fiscales. Los otros, los que deberían actuar, siguen siendo los mismos y lo mismo hacen: nada.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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29 abril 2018

EL CALLEJERO DE MADRID. CALLE DEL GENERAL MILLÁN-ASTRAY. (Os debemos todo, pero no os daremos nada) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El callejero de Madrid es un libro de historia al aire libre, de la no escrita en los rigurosos manuales. Como casi todas las ciudades y pueblos de España tiene su calle Mayor. En la de la capital ha quedado todo lo bueno y malo de los aconteceres de este mundo. Todo se sucedía o se reproducía en los mentideros, verdad y mentira, la vida en la calle, compartida y contada, mientras se aplaudía el festejo del día o se rezaba a un santo popular, sin importar mucho lo que se celebraba o lo que se pedía, cualquier pretexto era bueno.

Lo mismo se bailaba en la Plaza Mayor que se atentaba contra sus Reyes.

Lo mismo tocan a gloria las campanas de San Andrés, que  doblan a muerto  marcando un soneto de pies quebrados las de San Ginés (como lo describe su párroco). La última vez que sonaron las milagrosas en la espadaña de San Pedro el Viejo, el de Jesús el Pobre, fue el 2 de mayo de 1808, cuando aún había madrileños de oído fino.

El ruido y las prisas han roto el silencio de las campanas. Hay tanto ruido que no se oye nada. Madrid no se ve solo mirando, hay que escucharlo, pasearlo con todos los andares y sentidos (cuidado con el olfato), deprisa no se ve, despacio ya no se puede, te arrastran mareas humanas que no miran al cielo madrileño ni al nombre de sus calles. En Madrid nadie mira nada, nunca al cielo, casi nadie es de Madrid, se nota porque todos llevan un plano, y terminan preguntando… ¿La calle del Codo?, y le señalan el burger más cercano.

La capital, fiel a sí misma, que Madrid es de todos y de nadie, ha resistido el paso de sus regidores, pero no aguanta el manoseo impúdico de los que ni la ven ni la sienten, mientras meten sus narices en su callejero, que ni pisan ni conocen. El mejor alcalde, el Rey.

En primavera Madrid es de sol y sombra, depende de la hora, la edad y procedencia.

Madrid calle Mayor

De la Almudena a Sol, por la calle Mayor, en su mediodía, tienes las dos cosas.

Decidí pasear por el lado de la sombra cuando sin darme cuenta no andaba, desfilaba… –Banderita tú eres roja, banderita tú eres gualda- Las Corsarias inundaban el cielo de Madrid, ¿de dónde venía esa música? Pensé en algún local cercano de donde pudiese salir la marcha española, militar, pero estaba en la calle, en el aire, sin procedencia concreta, sin origen y sin disminuir o aumentar su sonido mientras andaba. De Las Corsarias pasó a oírse Soldadito español, Los Voluntarios… No podía ser. Llegando a la Puerta del Sol descubrí la razón. La calle Mayor inundada de altavoces se preparaba para el 2 de mayo con el desfile de las tropas de Artillería, música del cielo, sin origen aparente hasta que vi a un joven manejando aquella megafonía desde una furgoneta que llevaba la matrícula ET. del Ejército de Tierra. Ya estaba todo claro. El Regimiento de Transmisiones nº 22 inundaba el Madrid de siempre con la música castiza de sus soldados mientras instalaba todo el sistema de altavoces para el día 2. Saludé y felicité a uno de los que lo instalaba, por la oportunidad de la música, ese día, sin que a nadie le extrañara, por las caras contentas, dependientes en las puertas de las tiendas, un grupo de orientales grababan pegados a un altavoz, algún viandante bromeaba marchando al paso militar…, la música daba sonido festivo al día. Lo único que desencajaba era que al margen de la matrícula de la furgoneta, ET., nadie podía saber que aquellos muchachos que alegraban el día eran soldados de España. Iban con un mono azul oscuro y sin ninguna identificación como militares. ¿Por qué? No lo sé y no me gustó. El centro de Madrid era militar esa mañana, sonaba su música, pero sin identificar.

El fundador de la Legión general Millán-Astray

Madrid pierde su identidad cuando entre unos y otros roban su esencia y su historia. El Ayuntamiento de Madrid ha comenzado a cambiar las 52 placas del callejero que molestaban a estos señores que dicen regir la ciudad. Tiempo les ha faltado para lanzarse con la hoz y el martillo a segar la historia; en cuanto han visto teñirse de rojo las cunetas con las amapolas de primavera. Alergia a la historia. El primer rótulo callejero en caer ha sido General Millán-Astray. Es como apagar la música militar, para siempre, hacer ruido que tape la incultura moral, echar tierra sobre el mar para ocultarlo. Por sus obras los conoceréis. El fundador de la Legión, general Millán-Astray no movería un dedo por defender que una calle llevara su nombre. Es más, estoy seguro que lo prohibiría, tajantemente. Lo que no podría, lo que nadie podría ocultar, minimizar o rechazar, es su obra. Por muchas calles que quiten su nombre. Por muchas órdenes que se cursasen, nadie podría olvidar que un hombre, un soldado español, Millán-Astray, con la ayuda de su Rey, Alfonso XIII, iba a crear una unidad única y sin igual: La Legión española. Cualquier nación del mundo estaría cantando sus glorias y abriendo las páginas de su historia militar.

No voy a darle ni un renglón a la regidora de Madrid. Solo deseo que termine pronto su regir. Lo que me preocupa, lo de las calles es incultura de hoy, cultura para mañana, que volverá el pasado y el hoy será un mal recuerdo, lo preocupante es que nadie responsable, de la Legión, de la historia militar, de la cultura militar, encabece el homenaje que se debe, por lo que dio aquel soldado, legionario, que sigue vivo en las unidades, al creador de la que hoy es la más conocida y nombrada unidad del Ejército español. ¿Habrá que evitar el nombre de Millán-Astray cuando se hable de la Legión española?

No me preocupa nada, pero nada, que cambien los nombres de las calles. Aumentará la fama y el honor de los nombres borrados. Lo que me preocupa es la ingratitud, el olvido, el silencio que se levanta vergonzoso entre tanto ruido. Que los que tenemos que hablar no hablemos. Que los que hemos vestido esa camisa verde no estemos unidos, no en la defensa de una calle más o menos, sino en la defensa de un nombre, de una obra.

Es por eso y no por unas placas en la pared por lo que las campanas marcan sonetos de pies quebrados y la música militar suena sin procedencia clara por las calles de Madrid, como escondiendo su origen.

Es la obra de un gran hombre, la Legión, el espíritu de los legionarios, los sencillos y entregados legionarios, los grandes hombres: << Para los hombres pequeños, los mausoleos. Para los grandes hombres, una piedra y un  nombre>>.

Una piedra, a veces ni siquiera un nombre, es el mausoleo de la mayor parte de los soldados que han dado su vida por España.

La Legión a sus muertos

<<Os debemos todo, pero no os daremos nada>>. Que iba a ser así, lo sabíamos todos.

General de división (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 abril 2018

 

CARTA ABIERTA AL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA (CAÑONES O MANTEQUILLA) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Jefe de Estado Mayor de la Defensa

Mi general: Mis palabras son de felicitación y por qué no decirlo de asombro y admiración por tu intervención en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados el pasado día 16 de abril. También son de preocupación.

Hago pública esta carta por varias razones, aunque solo voy a mencionar dos de ellas, suficientes, para mí al menos: una es la gravedad de tus palabras al hablar de la Defensa de España, un tema del que sabes más que nadie y ser además el responsable máximo al frente de los Ejércitos de España. Sin duda el valor de tu discurso aumenta por el lugar donde las has pronunciado: la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados. Nos dejas preocupados ante los hechos que expones y que demuestran las carencias que padecemos en lo que es la base de nuestro futuro en paz y desarrollo: Defensa y Seguridad.

La otra razón por la que hago pública esta carta es la escasa repercusión mediática que ha tenido tu intervención. Los españoles tienen el derecho y el deber de conocer la situación real de nuestras Fuerzas Armadas y tengo la impresión de que a tus palabras no se les ha dado la difusión que merecen. Han quedado en la nube. Eso es grave. Tu exposición alcanza tal importancia que ya deberían estar los partidos políticos desmenuzándola, convocando de nuevo a la Comisión de Defensa del Congreso para preguntarse cómo resolver lo que has planteado y tomando decisiones urgentes ante los hechos más que probados que con honradez y lealtad has expuesto. Marcas el camino de manera inapelable. Quizá no haya gustado a sus señorías, pero un soldado marcha con la verdad en vanguardia por la responsabilidad que contrae con España y también con los hombres que detrás lleva y a los que se debe. Esa es tu labor que has expuesto con firmeza y responsabilidad.

Como consecuencia de la escasa repercusión mediática de tus palabras han sido muy pocos los españoles que han escuchado, o leído, tu intervención. Solo en escasos medios profesionales de la milicia saben algo de ella, pero por frases sueltas y titulares de prensa. He consultado y son muy pocos los que han tenido en su poder la intervención completa. En mi opinión eso no es bueno y, de entrada, mal camino para dar solución a los problemas que planteas. Un ejemplo: ¿Cómo es posible que ni la página web del Estado Mayor de la Defensa ni la del Ministerio de Defensa recojan tu discurso?

Estas razones expuestas, mi general, son las que me llevan a hacer pública la carta que con todo afecto y respeto te envío. En mi criterio no está de más que corran tus palabras por las redes en un intento de darle mayor conocimiento a lo que ocurre en el seno de las Fuerzas Armadas que son de todos y para todos los españoles.

En el tiempo que llevo de servicio, activo, reserva y retirado (ni de todo ni del todo), nunca antes había oído hablar con tanta firmeza y claridad, en un escenario como el de tu intervención, sobre la situación de las Fuerzas Armadas, con tanta rigurosidad y acierto. Por ello te felicito mi general y creo que como la mía te habrán inundado las felicitaciones de aquellos que han tenido la fortuna de poder leerlas. Incluso los políticos honrados, te habrán manifestado su apoyo y satisfacción por ir con la verdad por delante. Otros no tanto, pero eso no es importante.

Felicidades porque has dado el primer paso; imprescindible para la solución. Ahora les corresponde a otros analizar, hacer examen de conciencia y cumplir con su deber. Los soldados seguirán su camino de rectitud trazado hace ya muchos años. A pie y sin dinero.

Tus palabras, como te decía mi general, también me han causado asombro. Es extraordinario, inesperado, que un Jefe, el de mayor graduación y mando dentro de las Fuerzas Armadas hable con tanta claridad exponiendo no solo lo bueno de sus hombres, de sus ejércitos, sino también las graves dificultades con las que no encontramos, lo alarmante de la situación y hacerlo dirigiéndose a los responsables de la misma. A eso se le llama sentido del deber, responsabilidad y también valentía. Tus palabras sin duda son la mejor defensa y valoración que se puede hacer de España y en honor de los hombres bajo tu mando. Admiración me ha producido tu intervención por extraordinaria, por contemplarla con estima y agrado, por ser una exposición limpia y veraz de los problemas de la Defensa. Algo no habitual, y menos dicho con tanta rotundidad.

El JEMAD en la comparecencia ante la Comisión de Defensa del Congreso

Como no podía ser de otra manera también me ha producido preocupación.

Me llevaría mucho tiempo desmenuzar aquí tu intervención, tampoco pretendo un análisis de tu discurso, que por otro lado no necesita ya que es claro y contundente, sin retórica ni necesidad de muchas aclaraciones, ni siquiera en sus aspectos más técnicos, algo también que hay que agradecerte, la sencillez en conceptos y terminología, que esto es muy fácil cuando se tiene voluntad de entender y ser entendido e incomprensible cuando la voluntad del que escucha se cierra por prejuicios ya por todos conocidos.

Con claridad meridiana has expuesto la situación de las Fuerzas Armadas, qué impacto tienen en su comportamiento las partidas presupuestarias, cómo y en qué las utilizan. Creo que en el ánimo hasta del más profano en la materia está claro que las Fuerzas Armadas cumplen sobradamente a pesar de lo poco que parece preocupar su transcendental misión a la vista de la indiferencia con la que se las trata en materia presupuestaria. Después de oírte, mi general, no sé si además de indiferencia hay algo más.

Cuando se firmó el compromiso de Gales en el 2014 España invertía en Defensa un 0´92% del PIB. A día de hoy no hemos cumplido el compromiso de ir creciendo progresivamente hasta alcanzar el 2% sino que estamos aún por debajo, con un presupuesto para el 2018 del 0´91% del PIB. Y como dices, el futuro ofrece menos optimismo que hace simplemente un año. ¡Qué preocupación!

Todo esto es más o menos conocido, al menos la prensa a menudo habla de ello. Pero han sido estas palabras tuyas en concreto las que me han dejado preocupado: <<España no invierte en la seguridad global la parte que le corresponde y lo compensa parcialmente tratando de participar en diversas operaciones de mantenimiento de la paz a costa de un gran esfuerzo de sus militares y en cierto modo también a costa de la operatividad global de las Fuerzas Armadas>>. Es decir, sacrificamos a los soldados y desmantelamos unidades. Compensamos el dinero que no invertimos con la participación en distintos escenarios, en todos los que nos pidan, es decir, con más soldados. En resumen, no hay dinero, pero vamos allí donde sea necesario a base de sacrificar a nuestros soldados y disminuir nuestra operatividad global (?). Grave, muy grave. ¿Lo habrán entendido y asimilado los miembros de la Mesa del Congreso? Dinero no hay para aumentar el presupuesto de Defensa y atender a lo de fuera y a lo de dentro, así que… ¿Tenemos unos ejércitos exclusivamente dedicados a atender los compromisos internacionales dejando al pairo nuestra propia y no compartida seguridad? No sé, es una ecuación que no me encaja. Un debate largo y comprometido.

Llevamos diez años sin invertir lo que ha creado una situación crítica en las Fuerzas Armadas.

A día de hoy para alistar una unidad o un sistema de armas para un despliegue o una operación determinada hay que canibalizar otras unidades o sistemas de armas que quedan fuera de servicio. Estamos al límite.

¿Te escuchan mi general? ¿Te entienden?

Todos los países de la Alianza han hecho un esfuerzo para irse ajustando a los compromisos de Gales (solo hace dos años) asumiendo el compromiso de alcanzar el 2% del PIB en materia de Defensa. Entonces, solo 3 de los 28 lo cumplían y en estos momentos son 13 los que ya lo cumplen. España no. España ha empeorado y es el penúltimo de los países en dotación presupuestaria en materia de Seguridad y Defensa de los países de la OTAN. Eso sí, participamos en casi todas las misiones.

Quizá, en una errónea interpretación mía, en tus palabras he creído ver la ironía precisa, de sabio soldado veterano (¿lo habrán cogido?),  cuando te has referido al optimismo que tenías hace un año en tu anterior comparecencia en ese mismo lugar y el pesimismo o ese <<algo más preocupado>> actual.  Decías que eras optimista por la mejoría evidente de la situación económica y porque en el contexto internacional se veía un deseo de mayor inversión en asuntos de Seguridad y Defensa. Y porque percibías que los que te escuchaban (miembros de la Comisión de Defensa del Congreso)  parecía que tenían un puntual conocimiento del escenario de seguridad al que nos enfrentábamos…

Estas eran, y quiero recordarlo, tus preocupantes y veraces palabras que yo interpreto como sagaz ironía:

<<En mi anterior comparecencia ante ustedes creí percibir en los miembros de la Comisión de Defensa un puntual conocimiento del escenario de seguridad al que nos enfrentábamos, una idea bastante precisa de la situación  en la que estaban y están las Fuerzas Armadas y en línea con ello una clara convicción de la necesidad de dotar a las Fuerzas Armadas de medios y darles recursos para renovarlas, revitalizarlas y mantenerlas en el nivel propio de un país como España que aspira a desempeñar en el ámbito de la Seguridad el papel que le corresponde por su historia, su situación geoestratégica, por su potencial económico y por su relevancia mundial>>. Subrayo en negrita el <<creí percibir>>… Pensaba, suponía…

Aquello se ha quedado en nada y la confianza que entonces tenías en que la situación iba a mejorar en este momento no la tienes, al menos tan firme como entonces. Es decir, en román paladino, que en este tiempo no has visto apoyo ni firmeza para resolver los graves problemas presupuestarios que tienen las Fuerzas Armadas que equivale a decir que tu <<menor optimismo>> está causado por la falta de voluntad, y esto lo digo yo, de los que tiene que resolver el problema a los que en definitiva iban dirigidas tus palabras. Perdona mi general si lo interpreto erróneamente, pero fíjate si yo a sí lo interpreto como lo harán otros, y otros que se llamarán andana.

Como te decía al comienzo el único interés de mi carta es que tu intervención llegue a todos los españoles, que sepan y conozcan, como tu bien decías, que su felicidad y bienestar se sustentan en el pilar de la seguridad y que esta necesita recursos urgentes. Dicho de otra manera, es el seguro de la libertad el que necesita recursos urgentes.

Al final de tu intervención has compartido con todos tu inquietud y lo has hecho con un preámbulo que conviene repetir:

<<Como corresponde a unas Fuerzas Armadas profesionales orgullosas de servir a su Patria, los militares profesionales somos conscientes de que no debemos expresar directamente queja alguna sobre nuestras condiciones laborales, salarios, incluso sobre el apoyo social que recibimos. Déjenme que haga una excepción ante sus señorías y rompa por un momento ese silencio recordándoles que el hecho de que no reclamemos no significa que no aspiremos a disfrutar de las mismas condiciones que otros grupos profesionales que pueden y suelen manifestarse públicamente>>.

Has roto ese silencio y por tanto tus palabras deben ser conocidas por todos. A partir de ese momento ha resonado entre los miembros de la Comisión de Defensa lo que seguro ya conocían, pero nunca, en voz alta y firme, les había dicho nadie vestido de uniforme, en público. Con respeto, sin romper las elementales normas de cortesía militar ni desvelar ningún secreto.

Has pedido, alto y fuerte, que se atiendan las lógicas y necesarias demandas de los ejércitos. Sin duda que son muchas las demandas sociales, pero sobre ello has recalcado una gran verdad que es en definitiva una losa sobre las Fuerzas Armadas. Recordando la conocida pregunta de Paul Anthony Samuelson en su Curso de Economía Moderna «¿dónde debemos invertir los recursos, en cañones o mantequilla?» has definido como temerario que una y otra vez, cada vez que hay una demanda social se reclame que se repare esa brecha a costa del presupuesto de Defensa.

<<Me parece temerario mantener vivo el debate de si hay que invertir en Defensa o en gasto social, me parece temerario hablar de cañones o mantequilla. A mi juicio es un debate injusto e imprudente, probablemente demagógico y algo populista. Hay que invertir en mantequilla, pero también en cañones, porque sin ellos no hay libertad, porque sin ellos no hay seguridad>>. Creo que más claro no se puede expresar. El que tenga oídos…

Y dirigiéndote a los representantes de todos los españoles, de todos los partidos políticos, en la Comisión de Defensa, les has señalado su enorme responsabilidad, porque aquí, donde la más principal hazaña es obedecer, también sabemos asignar misiones y pedir responsabilidades sobre todo cuando la gravedad de la situación lo exige.

<<Son ustedes, señorías, los representantes del pueblo español quienes deben liderar esa compaña de comunicación, deben informar a la sociedad de las necesidades que tiene su defensa; quienes deben hablarles sobre cultura de Defensa y por ello les ruego usen su ascendiente para explicarles porqué hay que invertir en defensa. Su felicidad y bienestar se cimentan en el pilar de de la seguridad que necesita recursos>>.

¿Habrán tomado nota? ¿Estarán dispuestos a ayudar, a hacer pedagogía y convencer a nuestra sociedad que invertir en Defensa es invertir en educación, invertir en formación, en investigación y desarrollo, en mejora del tejido industrial, en cultura, en empleo, en suma invertir en España?

Todo esto has dicho y mucho más. Era muy necesario. No sé si habrá servido para algo, pero por primera vez hemos oído en público lo que necesitábamos oír para seguir, aunque sea a pie y sin dinero.

Como acostumbramos.

Gracias mi general, y con todo afecto y respeto quedo a tus órdenes.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog generaldavila.com

25 abril 2018

‹‹Disculparás los defectos de mi estilo, si consideras a mi pluma no afilada por sutil cuchillo de tranquilo estudio, sino rasgada por el deseado corte de militar espada››. (Marqués de Santa Cruz de Marcenado).

Seguir la intervención del JEMAD. Página del Congreso

INSULTO EN BRONCE A LAS FUERZAS DE SEGURIDAD ESPAÑOLAS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La alcaldesa de Gerona, Marta Madrenas, la que no quiere soldados de uniforme ni carteles de soldados con armas en Expojove, la alcaldesa que tirita oyendo el nombre de España, acaba de inaugurar una plaza que conmemora y homenaje a a los ciudadanos que, dice ella, defendieron las urnas en el referéndum del pasado 1 de octubre, prohibido por el Tribunal Constitucional. Cuando he leído la placa que ha descubierto creí que se trataba de una broma de las muchas que corren por internet. He tenido que confirmarlo en los medios. Pone lo que pone, mostrado al público, ofendiendo a mucho público: <<Durante el referéndum del 1 de Octubre de 2017, la ciudadanía de Girona sufrió la brutal agresión de las fuerzas de seguridad españolas cuando ejercía de forma libre y pacífica su derecho de voto. Esta plaza quiere dejar testimonio de admiración, memoria y recuerdo del digno comportamiento del pueblo y de su coraje>>.

Cada vez salen más trapos sucios sobre el independentismo y el dinero utilizado para sus ilegales caprichos. Al final el dinero acabará con todos y estos agitadores, profesionales del enfrentamiento, desaparecerán de la escena política. Solo hace falta que la justicia siga adelante ya que la política no actúa. Lo de gobernar está mal visto. Mientras tanto, mientras la justicia avanza con su peculiar lentitud las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado son ofendidas de forma verbal, por escrito y ahora hasta con placas de bronce (?) para la posteridad. Es una arenga revolucionaria en bronce, en fórmula anarquista y revolucionaria, en concepto clásico de chistar y no obedecer, una pintada, un letrero equivocado, con faltas de ortografía educativas y legales.

Hasta ahora había monumentos para todos los gustos. Este de la alcaldesa de Gerona va más allá de lo permisible. ¿No es un insulto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, fuerzas de seguridad españolas como ella las llama?: <<…la ciudadanía de Girona sufrió la brutal agresión de las fuerzas de seguridad españolas>>. Insulto, delictivo (?), en bronce, en medio de Gerona, con publicidad y odio.

Me cuentan que son numerosos los municipios de Cataluña donde a la entrada del pueblo, al cartel anunciador le han añadido Municipi de la República Catalana. No me sorprendería que la campaña siga con la palabra, metiendo cuñas y puyas donde se vaya dando por sentado, al menos de forma publicitaria, que no es poco, eso de la República Catalana.

Es la misma táctica que están usando contra nuestra Guardia Civil y Policía Nacional a los que quieren convertir en fuerzas represoras. Nadie hace nada en su defensa. Ahora incluso inauguran en bronce la ofensa, los insultan en bronce, en la plaza, como un tribunal popular sin apelación posible.

¿Para qué está sirviendo el 155?

¿Para esto?: <<Durante el referéndum del 1 de Octubre de 2017, la ciudadanía de Girona sufrió la brutal agresión de las fuerzas de seguridad españolas cuando ejercía de forma libre y pacífica su derecho de voto. Esta plaza quiere dejar testimonio de admiración, memoria y recuerdo del digno comportamiento del pueblo y de su coraje>>.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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24 abril 2018

 

UNA NACIÓN, UN HIMNO, UNA BANDERA. FINAL DE LA COPA DEL REY DE FÚTBOL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Lo más urgente es España. No es el Estado. No es la economía. No, no y no. No es…

No son los partidos políticos, ni el Gobierno, ni la judicialización de la política, ni los másteres en desvergüenzas que adornan la vida diaria de esta vieja Nación. Nada de eso es importante por ser derivadas de la gravedad del momento: España.

España, camino de desaparecer como Nación, es lo único importante en este momento. Fruto del abandono en la Educación, en el respeto, rectitud, urbanidad; abandonada la historia y la cultura. Sin olvidar un movimiento desestabilizador que siempre mueve ficha desde fuera de nuestro entendimiento y frontera.

No es este momento para flaquezas, cobardías y cesiones. Ahora o nunca. No habrá otra oportunidad. El veneno de la fragmentación ha hecho mella y desde hace unos años, de quebrantos y traiciones -o bobadas (Dios me libre de los bobos que de los listos ya me libro yo)- se empezó a hablar de nación de naciones, de pluralidad de naciones, de federalismos, de repúblicas ingobernables; ahora se dice que hay tantas naciones como comunidades autónomas y un candidato, a Dios sabe qué, pretende que, como el Estado es plurinacional, Madrid sea una nación. Se ha dejado de gobernar, de mandar, de cumplir y de enseñar, porque al sabio ya nadie le escucha.

Final de la copa del Rey de fútbol: Sevilla-Barcelona.

Se anuncia y se fomenta con impertinentes declaraciones la violencia para este sábado día del partido. Sí, violencia. Van a violentar a millones de españoles ofendidos por una ya insostenible actitud de provocación. Cada uno es muy libre de pensar, hablar y predicar lo que le venga en gana, pero pretender educar y adoctrinar tiene sus límites, que están precisamente en la libertad. Pasar de las palabras a los hechos es una delicada barrera que hay que analizar. Romper España ¡no!; hasta ahí hemos llegado. Es ir muy lejos, mucho más de lo permisible.

Este sábado el independentismo pretenderá de nuevo alzarse con la violencia de la provocación, insultando, riendo, faltando… si no algo más. Atacan con humo y ciegos nos quedamos sin ver que esto echa humo tóxico.

No tenemos por qué aguantar que se silbe a los símbolos de nuestra Nación que se llama España. Ni tenemos porqué aguantarlo ni debemos hacerlo.

Una nación, un himno, una bandera, son lo suficientemente importantes para que podamos y debamos exigir, todos sabemos a quién, que se respeten, y con ello se nos respete a todos los que nos sentimos representados por esos símbolos, que somos la mayoría de los españoles. Si son incapaces de hacerlo que dejen paso a otros. Mil veces he repetido que cumplir y hacer cumplir la ley no se limita a denunciar. Muchos son los que han contraído la obligación no solo de cumplir la ley sino también de hacerla cumplir. Y no se cumple ni se hace cumplir refugiándose exclusivamente en las togas. Les pondré un ejemplo. Este sábado si se empieza a pitar al Rey, a silbar al Himno Nacional y a pedir lo inaceptable, violentando, a la más mínima, con respeto y cumpliendo con su deber, su obligación, con sensatez, firmeza y autoridad, se suspende el partido y cada uno a su casa, cantando vinieron, que se vayan cantando. Por supuesto campeón de la Copa del Rey de España, el Sevilla. Al Barcelona C.F. que se le imponga la más dura de las sanciones.

SE SUSPENDE EL PARTIDO 

Porque aquí, lo importante, lo verdaderamente serio, lo que se juega esta tarde de sábado en Madrid, no es la Copa del Rey de fútbol, lo que aquí nos jugamos es el respeto a una Nación, a su Bandera, a su Himno. Eso no es un juego, ni un título, y no vamos a tener muchas más oportunidades. La brecha es cada vez mayor, ellos son dinamiteros silenciosos que trabajan con el humo; que no nos ciegue.

Si no respetamos el himno, la bandera, si no respetamos y amamos a España, si no la defendemos con fervor, incluso con pasión, nada hay que hacer.

Hemos consentido mucho; hemos luchado y hecho muy poco, casi nada. Se va oscureciendo todo, la tarde declina y se hace tarde. Todavía estamos a tiempo de al menos hacer un gesto claro y rotundo. Firme. Silbidos, pitos, insultos: se acabó el partido. España romperá en un aplauso que puede ser el principio del fin de lo que nunca debió ir tan lejos. Estamos ante una emergencia nacional.

No, no es el fútbol. Los Comités de Defensa de la República ya están aquí.

Sabemos muy bien cuál es el problema. Necesitamos quien ponga la solución. Empecemos ya. O perderemos el partido.

Esperemos no estar ya contaminados por la costumbre y el cansancio.

HIMNO DE ESPAÑA https://youtu.be/0S19dt7JWQs

Si vas al partido no te lo dejes en casa. Ponlo alto y fuerte

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez  

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21 ABRIL 2018

MILITARES SIN UNIFORME (II PARTE). LAS ARMAS NI EN PINTURA. EXPOJOVE DE GERONA ¿QUIÉN NO SE AVERGÜENZA? YO SÍ… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La alcaldesa de Gerona y la imagen del soldado de la polémica por portar armas en el estand de las Fuerzas Armadas

Escribía hace solo unos días sobre la decisión cautelar de un juez que imponía que la asistencia de los militares al estand de la Expojove de Gerona quedaba autorizada, en contra de la decisión de la alcaldesa de Gerona, pero los soldados deberían ahcerlo sin uniforme. Dejé en el aire cual iba a ser la postura de ministerio de Defensa ante la decisión del juez al desconocer las órdenes que se habían cursado. Ahora ya lo sabemos. No porque haya sido noticia sino porque la alcaldesa ha vuelto al ataque. Si no, jamás nos hubiésemos enterado que Defensa ha acudido al estand de la Feria de Gerona, pero con personal (¿militar o civil?) de riguroso paisano. ¿Qué hacen de paisano las Fuerzas Armadas en una Expojoven? ¿Qué lo ordena el juez? Pues mire señor juez y señora alcaldesa, no voy, y, usted señor juez ¿qué hace juzgando con puñetas?, ¿es su uniforme de trabajo?, pues eso…, de paisano, que no se note, que aquí todos somos iguales y el hábito no hace al monje, ni una golondrina primavera, y la corbata solo para las bodas, aunque mire, eso del uniforme y los entorchados era antes, que ahora entre el mimetizado o el árido casi que ni se nos ve, así que lo del uniforme es casi común para todos, y por la calle puede ser mejor que la policía vaya de paisano para no asustar a los niños, ni a los turistas, que luego piensan que en España sigue aquello ¿saben a lo que me refiero?, en fin que todos entendemos que los militares vayan a una cosa militar de paisano, porque como son militares para qué un uniforme, y los jueces mejor que juzguen en manga corta, y los médicos vayan sin bata, las ambulancias que no lleven sirena, los trenes se salgan de las vías y los arados hagan los surcos en zigzag.

Estand de de las Fuerzas Armadas en Expojove-Gerona atendido por paisanos y denunciado por exhibir la imagen que les muestro

Pues miren yo no hubiese ido a la Expojove de Gerona. Tarde o temprano acabarían llamándonos. ¡Vengan! ¡Vengan!, que los echamos de menos. ¿ah, sí? Pues espera sentado que ahora voy…

Pero no ha sido así. Hemos ido de paisano y yo me avergüenzo de ello. ¿Quién ha dado la orden de que así sea? ¿Por qué?

Y al final se ha vuelto a liar. ¿Quién era ese que decía aquello: …si hay que ir se va…, pero ir por ir…? Les cuento lo que ha pasado. En el estand, los militares (digo yo que habrán sido militares de paisano…, ¿o han externalizado el servicio?, no sé…), han colocado un cartel en el que se ve a un soldado, en sombras, una silueta, que les muestro, y la alcaldesa ha montado en cólera acusando de nuevo a los militares de haber infringido el código ético de la Expojove y pide contundencia contra el Ejército por exhibir elementos bélicos.

¿Qué no se lo creen? A mi ya nada me extraña.

Cuentan que cuando los del estand militar (repito que no sé si militares de paisano o civiles) se enteraron que no gustaba el cartel que habían colocado, la silueta del atril que les muestro, intentaron esconderlo, taparlo, cubrir el arma tapándola con unos folios…, pero ya estaba la denuncia en marcha. ¡Cuánto me duele contar estas cosas! ¿Quién ha actuado de esta manera tan bochornosa para los soldados?

¡Hay que actuar con contundencia!, dijo la alcaldesa… Y denuncia de nuevo.

Sí. Hay que actuar con contundencia contra el que ha permitido que las Fuerzas Armadas monten un estand con personal de paisano, escondiendo su uniforme, su carácter y su librea, su seña de identificación, que en todo el mundo respetan y no por las armas que portan sino por el talante de quienes las portan, con la dignidad que las portan, el honor que portan.

Estand de las FAS en Expojove Gerona ¿Dónde están los soldados?

En cualquier rincón del mundo un soldado español lleva su uniforme como la bandera, embajador del buen hacer, representante de todos y cada uno de los españoles…, menos en un rincón de España donde una alcaldesa sectaria denuncia que los soldados vayan de uniforme…, y que una silueta de un soldado se muestre con un arma en las manos.

Es tiempo de escobas… ¡cuántas cosas barrería! Decía la canción.

Y se lo consentimos. Y vamos de paisano. Y aún así nos denuncian. ¿Qué no se lo creen? Yo tampoco.

¡Viva España! que no la conoce ni…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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19 abril 2018

 

A MÍ LA UNIDAD DE ESPAÑA ME SUDA LA… ¡FASCISTAS! … LA PUTA… COLAU, RUBIANS Y COMPAÑÍA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Tal y como está el nivel no creo que nadie se asuste por el vocabulario soez e impertinente. Procuraré ser cortés. Cortés en  la precisión y limpieza de la palabra, en la actitud, en el gesto, en la voz y en los modales.

La grosería y zafiedad que a diario vemos en los que dicen ser nuestros representantes no puede conducir a nada bueno. Imponer su criterio con el único fin de enfrentar a los ciudadanos tiene un coste no muy alto sino muy peligroso. Los rencores se acumulan y pasan factura; se guardan y se desatan un día, el más inesperado. Hay mucho rencor acumulado y demasiada provocación diaria. No puede acabar bien.

Que se llame fascista al Almirante Pascual Cervera y Topete al cambiar en Barcelona el nombre de la calle que llevaba el suyo por el de Rubianes no es una mera casualidad ni tampoco fruto del posible talento, retorcido en cualquier caso, de una alcaldesa. Se trata simplemente de ofender o demostrar con altanería su ordinariez intelectual, en sus dos acepciones.

No son analfabetos sino malos. Saben lo que hacen y por qué lo hacen. Los que no aceptamos los insultos, la altanería y la grosería, nos empeñamos en señalarles su error cometiendo uno aún mayor, ya que sus repugnantes carcajadas les hacen engordar camino del siguiente ataque. Se ríen de nosotros sabiendo que nos ofenden.

Los partidos políticos, los políticos individualmente, que no aprueban estos actos, claman contra ellos cuando no dieron ni un solo paso para evitarlo aquel día que todo estaba en sus manos para hacerlo. Los jueces dictan sentencias de acuerdo con las leyes que ellos no aprueban sino los políticos.

La toponimia callejera tiene mucha importancia. Hay partidos que lo saben muy bien y lo utilizan. Tratan por todos los medios en Madrid, Barcelona, o en cualquier sitio que lo que hacen les rente publicidad. Pretenden perpetuar su huella tramontana.

La toponimia tiene enorme importancia porque convergen en ella la lingüística, la geografía y la historia. Los nombres de las calles en definitiva son archivos de la cultura, tradiciones, incluso llegado el caso, como este del guerracivilismo y el facherío, incultura. En eso, los partidos ultramontanos van ganando porque cuando llegue el momento de volver a recuperar la cordura los responsables no se atreverán… por incultos o cobardes. Se frotarán las manos pensando que ya tienen el trabajo hecho.

Ya he dicho en alguna ocasión que en este juego de las calles también está metido mi apellido. En concreto el de mi abuelo, General Fidel Dávila, que a la alcaldesa de Madrid y a sus comisionados no les gusta. Mi opinión la repito: quiero que quiten el nombre de mi abuelo a esa calle de Madrid, que la señora Carmena me haga ese favor, que se olvide, que me mande una de las placas como recuerdo, que interprete la historia como le venga en gana, eso sí que no pretenda ser lo que no es, alcaldesa de todos los madrileños, ni más lista que el conjunto, y que saque los tulipanes que ya ha llegado la primavera y aún no se ha enterado, que Madrid permanece a pesar de los pesares de su alcaldesa y que sepa que no lo hago por enfado, no me molesta para nada, con tal de que arregle la limpieza, los malos olores, el tráfico, el transporte público, la incomodidad del centro, sin tocar la luz de esta ciudad maravillosa, me refiero a la luz del cielo madrileño, al que quizá ni mire, ahora cuajado de vencejos y esperanza, la primavera de todos y no la republicana ni la del terror del 31.

Pero yo estaba en Barcelona hablando de su equivalente alcaldesa y el insulto a la historia de los soldados muertos en una batalla dura que ellos no eligieron, en Cuba año 1898, cuando el Almirante Cervera, cumpliendo estrictamente las órdenes recibidas, en una situación táctica y condiciones al límite para entrar en combate, lo entregó todo, él y sus hombres, a los que ahora se ofende e insulta, ¿por España, todo por España? Insulta la alcaldesa y todos los que le ríen la gracia, Serrat, Buenafuente, el alcalde que fue de Barcelona, Trias, que no permitió que el buque insignia de la Armada recalase en Barcelona… y los que sin estar allí han permitido que se llegue a este estado de cosas.

Solo hay un objetivo: enfrentarnos ofendiendo cada día un poquito. No son tontos. Al final nuestro rechazo lo reconducirán para acusarnos, a todos, almirante Cervera, Reyes Católicos o Cristóbal Colón: fachas, fachas, fachas.

El cambio en Barcelona ha consistido en una fiesta para ellos en la que han cambiado el nombre del “facha” Almirante Cervera por el del demócrata gallego, cortés en la palabra y el gesto cuyas sabiduría no me atrevo a repetir, pero que les dejo el enlace de la página de wikiquote donde pueden leer las lindezas que deja este señor de herencia. Así empieza:

«A mí, la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás, que se metan a España en el puto culo, a ver si les explota dentro y les quedan los huevos colgando del campanario; que vayan a cagar a la puta playa con la puta España, que llevo desde que nací con la puta España, vayan a la mierda ya con el país ese y dejen de tocar los cojones». Ese señor es el que a partir de ahora tiene una calle en Barcelona que sustituye a la del Almirante Cervera… por “fascista”.

Ruego disculpen que haya tenido que terminar así, pero es necesario ir con la verdad por delante, pese a quien pese y por muy dura que sea.

Un día más se acumula la indignación. Esto no puede acabar bien.

wikiquote Rubianes

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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18 abril 2018

 

ATAQUE AL MONUMENTO A LA LEGIÓN EN ZARAGOZA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Con nocturnidad, alevosía y cobardía, sobre todo cobardía.

El Monumento a la Legión en Zaragoza amaneció lleno de pintadas en su base y fachada principal allí donde figura el homenaje al Espíritu de Compañerismo: <<No abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos>>. Es un antiguo conjunto dedicado a los muertos de la Legión que fue inaugurado por el Rey Don Juan Carlos el año 1974. El monumento, obra inicial de Mariano Benlliure, se restauró en 1988 y posteriormente tuvo que ser renovado al aparecer en el año 2005 decapitada la estatua de Millán-Astray. Volvió a inaugurarse en 2006 con una figura del fundador de la Legión transportable y que se sitúa en el lugar de honor exclusivamente cuando hay un acto legionario.

El odio engendrado en las cloacas del alma volvió ayer 14 de abril a hacer acto de presencia en un lugar donde se rinde culto al valor y al honor. Eso es lo que les duele a las ratas de la nocturnidad y de los residuos.

Sin debilidades, con firmeza, uno no debe moverse por arrebatos de ira ni luchar sobrecogido por el resentimiento. Los cobardes huyen y se refugian en las madrigueras de donde en fechas concretas sacan sus excrementos en un zafarrancho repugnante. No le demos más importancia a los cobardes que atacan, aunque su cobardía entraña mucho peligro para todos. Ante la proliferación de hechos tan lamentables exijamos que se actúe con diligencia para la detención de los culpables y que asuman su responsabilidad.

Un viejo león es capaz de enfrentarse a cualquier joven león, pero es difícil estar preparado para el ataque rastrero de una víbora.

El hombre de bien, cuando el mundo está en paz mantiene su espada al alcance de la mano. Mantendremos nuestros principios que son la mejor de las espadas: el compañerismo, unión y socorro, la amistad, el amor a nuestra bandera y por encima de todo jamás dejar a un hombre en el campo hasta perecer todos.

Hoy nos unimos en fuerte lazo de hermandad con la de Zaragoza, formando Bandera, como Legión entera que siente este cobarde zarpazo, esperando que los culpables sean pronto, con diligencia, detenidos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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15 abril 2018

 

 

GUERRA EN SIRIA. MISILES BONITOS, NUEVOS E INTELIGENTES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Anoche 13 abril, sobre las 2300 escribía las líneas que a continuación les ofrezco. Era el habitual punto de vista sobre la actualidad militar que con brevedad les ofrecemos cada domingo. No tenía información privilegiada. Solo era la mirada del veterano que como centinela escudriña y anota cualquier ligero movimiento o sonido no familiar en el paisaje. Vibraba el aire y los cielos se inundaban de misiles. Mientras dormían casi todos. Lo escrito, previsión, estaba ya ocurriendo. Mis palabras se estaban cumpliendo mientras escribía. No se han quedado viejas sino proféticas y preocupantes. Que nadie se extrañe. Los signos de los tiempos señalan en la dirección de los acontecimientos, pero escondemos la cabeza y preferimos mirar hacia otro lado. Tomemos nota y demos importancia a lo que la tiene. Esto va en serio. Es la guerra.

Eran palabras para el domingo, pero mañana habrá que seguir narrando la situación que será la misma pero distinta. Ahora hablarán los expertos en todo haciéndose cruces por el horror de la guerra cuando no han sido capaces ni de acercar la paz a su entorno más cercano.

Sonaban tambores de guerra. Ahora se escucha ya el fragor de la guerra… y los lamentos. Ya no hay marcha atrás.

General Dávila (R.)

 

TAMBORES DE GUERRA. Visus militis

Niños afectados por el ataque con gases en Siria

<<El Maestro Sun dijo:

La guerra es el asunto más importante para el Estado. Es el terreno de la vida y de la muerte, la vía que conduce a la supervivencia o a la aniquilación. No puede ser ignorada>>.

Detrás de cualquier guerra hay una decisión política, no militar.

<<La guerra no es simplemente un acto político sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios>> (General Carlos Von Clausewitz).

Mucho han cambiado las cosas desde Clemenceau: <<La guerra es un asunto demasiado serio para dejarlo en manos de los militares>>.

La política ha dejado de tener la seriedad que se le supone. Asustan los discursos que definen a los misiles como bonitos, nuevos e inteligentes. Por otro lado sobrecoge ver las imágenes de los efectos del gas sarín. Es algo peor que la guerra. Es la maldad, la diabólica actitud, y el peligro de dejar la política en manos de perversos o incompetentes. Nunca se sabe quién es peor.

La voz del militar se hace escuchar. Prudencia.

Hace siglos que avisa: <<No escogería al hombre que está dispuesto a enfrentarse a un tigre o a precipitarse en un río sin preocuparse de salvar la vida o morir. Elegiría, sin duda, a un hombre que considerase el obstáculo con la prudencia requerida y que prefiriese triunfar por la estrategia>>.

Es predicar en el desierto. Nadie escucha.

Siria es la tragedia, el final de todo y el principio de lo que nadie quiere. No está en manos de los militares. No es una guerra sino una diabólica encrucijada dónde nos estamos jugando el futuro de la humanidad.

En este caso los militares miran, miramos, con preocupación a los políticos.

Una escalada fuera de control

Y han avisado: Una escalada fuera de control.

Demasiado serio como para mirar a otro lado y demasiado grave como para juegos de poder político. Los tambores llaman a la guerra y no son militares quienes los hacen redoblar.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

 

¿POR QUÉ VA A SER MALO QUE SE EDUQUE EN VALORES DE LAS FUERZAS ARMADAS? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Hay que decirlo: ¡Bien ministra! Se nota cuando se dice para la galería y cuando se dice desde el corazón.

La ministra de Defensa María Dolores de Cospedal ha estado valiente, sincera y mandando. Con autoridad; <<Capitán mande firmes>>, ha sonado en el Senado español en la sesión de control al Gobierno. Desde la plaza de la Marina española llegaba al hemiciclo el apagado ruido del taconazo.

España se españolizaba ante los atónitos ojos y oídos de aquellos senadores habituales a visitar el salón de Pasos Perdidos. Desorientados.

En la puerta de Bailén ondeaba la bandera movida por una brisa limpia y nueva que sonaba a cantos de infancia jugando a soldaditos de plomo… impávido con su fusil al hombro.

Una ráfaga en forma de senadora acusaba a la ministra de querer españolizar a los alumnos porque el ministerio ha firmado recientemente un convenio con la asociación de centros de enseñanza privados para llevar la cultura de defensa a las aulas y facilitar que profesores y alumnos conozcan la labor y los valores de las Fuerzas Armadas. Los valores de los soldados van a penetrar en las aulas de los niños, El intrépido soldadito de plomo de Andersen vuelve a nuestra infancia, sea bienvenido, y Unidos Podemos se pone nervioso pensando que eso a la larga le dejará en el banquillo, el de los ausentes del juego democrático, cuando el juego sea la educación en valores, el valor de los valores. Quedarán al descubierto en cuanto la formación, en valores, se imponga.

¡¡¡Quieren españolizar a los alumnos!!! Ha sonado en el Senado como ventisca y metralla… Confusión. Dice la senadora, de no sé qué partido,  que las Fuerzas Armadas son <<un espacio opaco, cerrado, con una justicia paralela y sin derecho a sindicarse ni libertad de expresión>>. ¿Lo sabían ustedes? Yo no me he enterado hasta ahora.

La ministra con esa fuerza que le da su ministerio, el del valor y el honor, el de la verdad y la entrega sin límites de los que en vanguardia tiene, ha contestado con su mejor ironía y acierto:  <<¿Por qué va a ser malo que se eduque en valores de las Fuerzas Armadas? ¿Les parece mal eso que hacen las Fuerzas Armadas de defender de manera incondicional España y que España se contagie y se pueda defender?>>.

¡Qué pena que solo lo malo se contagie! ¡Qué pena que no nos invada una epidemia de españolidad! Sin vacuna posible.

<<Enseñar a nuestros jóvenes cómo son sus Fuerzas Armadas y cómo les protegen es una buena manera de reivindicar nuestra nación, inculcar los valores de solidaridad, pertenencia a la nación y defensa de nuestro modelo de convivencia, derechos y libertades y nuestro reconocimiento como españoles>>. Terminó diciendo la ministra.

No acabó ahí la cosa. Le tocó el turno al ministro de Educación. El ataque estaba preparado y la munición era abundante. La descarga no se hizo esperar: ¡Han cantado el novio de la muerte! ¡Cuatro ministros en Málaga cantando con la Legión!

No podía faltar el recuerdo a la Legión en el Senado español. ¡¡¡Han cantado ustedes el Novio de la Muerte!!!

Alguien llegó a pensar que de un momento a otro iba a sonar el ¡A mí la Legión! Pero se interpuso Manolo Escobar con ¡Viva España! A partir de ahí aquello se convirtió en una verbena veraniega; estropeada por el mal gusto en la decoración.

La ráfaga en forma de senadora volvió al ataque sin la fuerza de las convicciones, con la metralla de lo inútil, desechado y zafio. La tarde lluviosa y fría no impedía que la contaminación intentase sentarse en el despacho de Honor del Senado. Suele estar vacío.

Un guirigay insoportable inundaba lo que se supone un lugar de respeto, convivencia, solidaridad, defensa de la nación, trabajo en equipo, responsabilidad, libertad y defensa de los valores constitucionales. Como hacen los soldados. Como quieren enseñarle a los niños. Se oyó de todo. Aquello era una grosera boutade, una orgía de sandeces.

Poco más dio de sí…, poco más se puede esperar.

Hubo que romper filas y abrir las ventanas del hemiciclo para ventilar la defensa.

La tarde declinaba por el Campo del Moro cuando, al fin, se cerraba la sesión de control al Gobierno después de que la ministra de Defensa defendiese lo que parecía olvidado: España y sus Fuerzas Armadas, los valores que día a día practican sus soldados y que ahora pueden conocer los niños españoles, como los de cualquier nación de nuestro entorno, en su educación.

No nos los cuenta nadie y nadie tiene en cuenta estas tardes senatoriales.

Nosotros sí y seguiremos contándoselo.

La ráfaga de españolidad no contagió a los senadores que se despedían en el salón de Pasos Perdidos. Algunos están vacunados contra la, para ellos, enfermedad llamada España.

Los niños podrán conocer su Bandera, su Himno nacional, su Escudo, y a sus Fuerzas Armadas. Puede que hasta una epidemia de españolidad inunde España. Esperamos y deseamos que sea muy contagiosa y sin vacuna posible.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 abril 2017

 

 

 

¿POR QUÉ NO SE LO PIDES AL PADRE HUIDOBRO? CARTA AL PAPA FRANCISCO. SOLDADO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Páter Huidobro Capellán de la Legión

Hoy es el aniversario de la muerte del Padre Huidobro.

Fernando Huidobro Polanco, de la Compañía de Jesús, Capellán de la Legión, de la IV Bandera de la Legión, muerto en el frente de Madrid el 11 de abril de 1937.

Se inició su causa de beatificación en 1947 siendo Papa Pío XII quedando paralizado el proceso con Juan XXIII sin que haya una clara explicación sobre ello. Creemos que el pontificado del Papa Francisco, jesuita como el Páter Huidobro, sería un buen momento para reabrir o impulsar el camino de la beatificación del Capellán de la Legión: <<Legionario y Santo>>, como quedó proclamado entre los legionarios.

Algo deberíamos hacer para dar ese definitivo impulso, desde la devoción y el agradecimiento a su bondad, y con ello ver de nuevo el camino abierto para la santidad del Padre Huidobro.

Cada uno de nosotros podríamos escribir pidiéndoselo al Papa Francisco. De legionario a jesuita, que ellos saben de disciplina y de compañía, como la del bravo capitán Íñigo de Loyola que fue su fundador y Santo. Puede que el Papa Francisco haya oído hablar de aquel joven páter legionario. Al menos preguntará y hasta puede que, Camino del Centenario de la Fundación de la Legión, nos llevemos la alegría de ver de nuevo impulsado el <<proceso sobre la Fama de Santidad, Virtudes y Milagros del Siervo de Dios P. Fernando Huidobro, Capellán legionario de la Compañía de Jesús>>.

Podríamos intentarlo. Miles de cartas legionarias enviadas al Vaticano. Alguna caerá en el buzón adecuado. Y si se pierden no se preocupen, aparecerán algún día en el Cielo. Cada carta es una oración y estas llegan sin duda a Su destinatario.  

Carta al Papa Francisco

Su Santidad: Os escribo con humildad y respeto para recordaros que un soldado de Cristo, de la Compañía, sí Santidad, de Vuestra Compañía, en la que Su Santidad milita, la de Jesús, fue Caballero legionario y quiere ser Santo. Bueno lo de ser Santo es cosa más bien nuestra, de los legionarios, Santo oficialmente porque para nosotros, en nuestro día a día, ya lo es, pero la Santa Iglesia abrió el proceso para su beatificación en 1947 y poco más tarde se detuvo sin que hasta hoy se haya vuelto a saber nada de él. ¿Podría Su Santidad preguntar por este asunto? Perdone por el atrevimiento debido al amor y al impulso imparable que siempre tiene un legionario. Ya sabe Su Santidad que un soldado a la hora de pedir lo hace siempre con fe, como la del Centurión que pedía por uno de sus hombres… <<No soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.

Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace>>.

Diga Su Santidad una sola palabra y el proceso de beatificación volverá a ponerse en marcha.

Su Santidad: Podría contaros muchas de las actuaciones de valor y amor al prójimo, fuese quien fuese y pensase como pensase, del Páter Fernando Huidobro, pero no quiero haceros perder Vuestro valioso tiempo sino solo que Su Santidad fije en Su memoria la figura de este cura, de vuestra unidad, jesuita y legionario.

Por ello termino con unas palabras que le dedicó un cronista de aquella terrible Guerra Civil, entre hermanos, de la que pretendemos aprender y olvidar bajo las enseñanzas y actuación de hombres como nuestro capellán, el páter Fernando. Lo escribió el periodista Víctor Ruíz Albéniz con seudónimo Tebib Arrumi. Se preguntaba por el Crucifijo del Padre Huidobro:

<<¿Qué habrá sido de él?… ¿No habrá alguien que lo recogiera y lo haya conservado como lo que es, como una reliquia sagrada de la Patria y la Legión?… Porque sobre aquel Crucifijo se posaron centenares de veces millares de labios que lo besaban antes de ganar nuevas glorias para la Patria. Porque sobre aquel Crucifijo se clavaron las miradas turbias por la vaharada de la muerte de centenares de héroes: todos los que cayeron para honrar y laurear la Cuarta Bandera… ¡Porque sobre aquel Crucifijo se incrustó el último aliento de aquel hijo de San Ignacio, émulo de Francisco Javier, mil veces santo y héroe, el legionario D. Fernando Huidobro, que luchaba y vencía con un Crucifijo por toda arma, una sonrisa legionaria en los labios y un ¡Viva España! eternamente resonante en el corazón>>.

Al morir el comandante Jefe de su Bandera dijo de él: <<Acaba de perder la Legión un verdadero Padre; la religión un santo y España un héroe>>.

La Legión ha emprendido el Camino de su Centenario. Será el ya cercano 2020. Tenemos muchas ilusiones puestas en esa fecha. Una de ellas sería ver reabierto el Proceso para la beatificación del Páter de la Legión: Fernando Huidobro y Polanco.

Os lo pedimos Santidad con respeto y veneración, pero con el deseo de que nos escuchéis. Por nuestro Cristo legionario que seguro que está deseando ver a su lado a un legionario Santo.

Así termina mi carta al Papa. Os pido que mandéis la vuestra.

Una dirección y un sello: Su Santidad, Papa Francisco. Palacio Apostólico. Ciudad del Vaticano. 00120.

¡Un intercesor más en el Cielo! Hoy podemos pedir por él. Porque cuando a él le pides siempre está dispuesto a interceder por ti.

Un Cristo legionario. (Foto de Ángel Molinero)

¿Por qué no se lo pides al Padre Huidobro?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com11 abril 2018

MÁSTERES Y TITULACIONES. EL JOYERO Y EL COJONARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No recuerdo yo esos de los másteres en mi juventud. Aquí, donde la más principal hazaña es obedecer, entrabas en una Academia Militar y al finalizar te incorporabas a las unidades a desarrollar lo aprendido. Después llegaba lo de los másteres que siempre se han llamado cursos. De ascenso, de especialización, de idiomas, y no sé cuantas cosas más. Media vida haciendo cursos, estudiando y perfeccionando tus capacidades. ¿Qué quieres ascender?: curso al canto. ¿Qué quieres ese destino?: curso necesario. Másteres ninguno. A mí esa palabra no me suena en mi hoja de servicios.

Para curso y título con solera, y la base de todos los demás, el de cabo. Recuerden y divulguen; es muy necesario en los tiempos que corren: <<El cabo, como Jefe más inmediato del soldado se hará querer y respetar de él, no le disimulará jamás las faltas de subordinación. Infundirá en los de su Escuadra amor al oficio y mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones. Será firme en el mando, graciable en lo que pueda, castigará sin cólera y será medido en sus palabras, aún cuando reprenda>>. Ese sí que es un máster.

Los militares llevamos en el pecho los distintivos de los cursos que hemos realizado, prendidos en la guerrera, que en un soldado es un auténtico e indestructible  archivo que no requiere la firma de ningún profesor ni rector, porque, aquí, nos conocemos todos y todos sabemos casi todo de todos, entre otras cosas lo que cada uno ha hecho y ha deshecho.

El pecho de un soldado es su hoja de servicios donde en un rápido vistazo se puede leer su historial entre cursos y condecoraciones. Alguno lleva tantos que acaba con apodo: el Chapas. Todo estaba a la vista sin tener que revisar archivos o expedientes.

Luego, algo más tarde, llegó eso de la distancia, que es el olvido, aprender desde lejos, primero con envíos a domicilio, luego con internet, y sin darnos cuenta aparecieron paracaidistas por correspondencia y guerrilleros de internet, pero se les notaba mucho y pronto tuvieron que abandonar y volcarse más en un máster… por correspondencia, no presencial.

La cosa cambió mucho con la enseñanza a distancia. Empezaron a proliferar cursos, títulos, másteres, especializaciones en cosas de las más extrañas, y aparecieron esas cartulinas pomposas, llenas de sellos y firmas, que casi nunca servían para nada, pero puntuaban. Un título con firma vale mucho, y con membrete ni te cuento, que decía d´Ors que en el principio fue un membrete, así que lo que vale y pesa no es lo que hayas hecho sino lo que el papel lleno de sellos diga que has hecho. Sobre todo si está bien firmado, lleno de firmas, como esos títulos que hay en las consultas de los médicos.

Aunque ya se sabe que no todas las firmas son tales. Ahora las hay virtuales, digitales, o sellos que las sustituyen. Las hay interinas, por ausencia, accidentales, incluso hasta falsas. No todas las firmas son de quien son. Esperemos que no se invente el robot con gorra, estrellas o galones  y firma, aunque quien sabe…

Al salir de la Academia y antes de hacer ningún curso estuve destinado en un Centro de Instrucción de Reclutas. Llegaban los soldados cada tres meses procedentes de todas las tierras de España. De todos los niveles de conocimiento, formación y educación. ¡Qué buenos soldados!

Cuando empezábamos a filiarles ya les notabas en la cara y en los gestos quien iba para cabo. En cierta ocasión al preguntarle a un grandullón, fuerte como un toro, su profesión, contestó alto y claro:

Joyero mi teniente.

-¡Caramba! ¡Qué bonito oficio! ¿Y qué tipo de joyas haces?

-No mi teniente, no hago joyas, yo soy joyero de hacer joyos.

No, no me tomaba el pelo. Era así, joyos era lo que él hacía, un buen oficio para zapadores; sin título reconocido fue aquel muchacho uno de los mejores cabos que tuve en la compañía. El joyero hacía joyos, pero hubiese hecho, mejor que nadie, joyas o lo que le hubiesen enseñado. Un par de másteres y la vida solucionada. Se limitó a ser un buen cabo, pero de verdad.

Tengo para mí, para mi intimidad, un título curioso y sin máster alguno del que me enorgullezco. Me lo concedió una de mis nietas. Aunque no está firmado. Es lo bueno que tiene, que no es falso. Creo que ya se lo he contado en alguna ocasión, pero no me importa repetirme. Ya les digo que es para la intimidad.

«Cojonario» algo más que un máster

Mandaba yo la Legión cuando me llamó un día mi hija a contarme una historia al menos graciosa. Una de las profesoras de mi nieta la llamó para preguntarle por la profesión del abuelo porque la niña no hacía más que repetir que su abuelo era cojonario. Les aseguro que yo jamás había pronunciado esa palabra ni se me había ocurrido una síntesis tan magnífica para definir a un legionario con una sola palabra. Hubo que dar explicaciones en el colegio, pero como entenderán yo, el abuelo, acababa de conseguir el título más bonito y de más categoría de mi vida; y sin hacer máster alguno: cojonario.

De lo que se deduce que los títulos te los da la vida y los másteres te los da, vaya usted a saber, porque donde hay un buen joyero que hace joyos hay un buen refugio, y donde hay un cojonario, pero un máster solo es un papel que emborrona cualquier carrera, y además se necesitan tantas firmas, por lo menos tres y nunca se sabe, que dicen los médicos que uno cura, dos dudan y tres sepultura segura.

Dejen, dejen, no se líen con un máster más o uno menos; hagan un buen joyo y para amigos elijan a un cojonario. De los otros, del fuego amigo, ni fiarse, que luego van y te empapelan la habitación de másteres, los enseñan por ahí, y hasta te cierran la puerta y ya no sabes por dónde salir, aunque tampoco nadie sabe por dónde, ni por qué, ni para qué entraste. Cuando te quieres dar cuenta te has quedado más solo que la una. Eso sí, con tu maestría enmarcada y firmada. A nadie le importa. No importa el máster o el no máster, que en definitiva para nada vale entre tanto licenciado. Lo que verdaderamente importa es tocar… los cojonarios.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 abril 2018