NO ME METAN MANO, CLAMAN LOS JUECES Rafael Dávila Álvarez

Los jueces se movilizan (no han podido elegir foto más fea). Los militares (retirados) se movilizan, ¿sólo en Francia?

Algo está pasando en el mundo, ¿en Europa?, ¿en el Vaticano? ¿En España? Nadie sabe nada, aunque todos saben que algo pasa. Llega el humo y el olor a podrido.

El Poder Judicial da la espalda ¿para que no le metan mano? Lo que significa que ha perdido su Poder y quiere recuperarlo.

La situación de gravedad en una nación se mide por su salud judicial. Muchas leyes, muchos juicios, colapso judicial y sobre todo judicialización de la política, son signos de una grave enfermedad.

«Tengas juicios y los ganes», dice el refrán ¡tan español! Por algo será y no precisamente por la simpatía de las puñetas. ¿Juzgará alguien al juez?

No juzgues y no serás juzgado.

Convertir el santuario de la justicia en un sujeto político al servicio del partido en el poder es la mayor infamia a la democracia, el primer paso para enmascarar la dictadura y al dictador.  Convertir el poder Judicial en Poder es otro mal paso y ahí está. No estaría de más cambiar el nombre de Montesquieu y empezar a llamarlo Servicio Judicial. Montesquieu quiso poner freno al poder ejecutivo, pero fue un error. Hay que inventar otra fórmula. La atracción del poder lo hace peligroso y los poderes tienden a ser Poder. Todos. Unos pasan de un lugar a otro como anfibios que viven en distintos medios.

Los éforos acabaron por ostentar en sus manos los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Paremia: Juez y parte.

Ahora aquí, mañana allí. ¿Hay justicia, microjusticia y macrojusticia?

Todos meten mano, por la espalda, en el bolsillo, en las conciencias, en la enseñanza sobre todo. Nunca hemos asistido en España a un estado de mala educación como el actual. Nuestros gobernantes y aspirantes dan ejemplo de ello, y son el legislativo y el ejecutivo, ¿qué espera el judicial?

Puede, y mucho, quien tiene poder y el resto busca una gorra y un pito a ver si así algo puede ordenar, aunque sea el aparcamiento o la cola del pan. Ordenar, mandar, juzgar, imponer, todo se conjuga en términos autoritarios y esto parece un estado totalitario. Desde el control de entrada al de salida. Todos mandan y nadie obedece.

Gana el peor educado, el que más levanta la voz, el que es más chulo y tiene más audiencia.

La televisión dicta sentencia. ¿A quién dicen que no metan mano? Estamos todos muy manoseados y aquí a todos nos meten mano y la mano.

Y en esto que llega Felipe González; sí, el que fue; y dice: «Cuando todo está mal, aparece ahí un tío y dice que todo está bien y que el futuro es cojonudo. Oiga, pero usted no está viviendo la realidad de sufrimiento que estoy viviendo»: ¿Pedro Sánchez? ¿Pablo Iglesias? Un tío o dos. Mejor ninguno.

Carga contra los políticos que por encima de todo quieren mantenerse en el poder.

El poder tiene muchos escenarios y uno de ellos es tener una pantalla y «poder» salir a que por tu cara bonita te escuchen. Los hay por todas las televisiones que aprovechan el grado de cultura de la audiencia para colocar su mensaje y llevarse una pasta.

No nos metan mano, clamamos todos. Déjenme solo.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 mayo 2021

 

 

 

LA LEY DE DEFENSA DE LA REPÚBLICA Rafael Dávila Álvarez

Era tal el desatino de aquellos gobernantes, pactados en «nosotros y contra los demás» e impactados por su propia revolución y ser, ellos, el acabose de España que: temieron.

Tuvieron tanto miedo, que se dijeron: blindémonos y a la cárcel todo lo que se menea. Dictaron una ley y se asignaron vigilancia: la ley contra la Ley y como era tan clara la desvergüenza legal, tan ilegal, dijeron hagámosla Ley; y la hicieron.

Después, viendo que ni por esas iban a estar tranquilos y era difícil mantenerse en el ganar sin ganar, se dijeron: Hagamos lo que haríamos nosotros y declinemos el verbo «poder»: insultemos, señalemos, atribuyamos delitos, golpeemos, peguemos, lancemos de todo y detrás de cada palabra un ladrillo, escrito o no; y pillemos. Pintemos las paredes y las mentes de agresiones contra nos y vos y hablemos desde los montes y valles, de la 1 a la 6, pasando por la 2, la 3 y la 100, que no haya una sola montaña donde no resuene la voz, la nuestra, que clama injusticia y desorden. Apaguemos el resto, que paguen y paren. Si hay que sacar una ley que lo apoye la sacamos y que la firme quien tenga que hacerlo que ya nuestros actos la rubricarán. Lo hicieron y se ciscaron en la Ley y en todos los otros.

Duró aquella ley un tiempo suficiente. La ley de Defensa de la República se había hecho constitucional, acababa con toda libertad expuesta en la mismísima Ley, la Constitución, que venían a ser lo mismo porque eran del mismo cuerpo, pero esa era su interpretación de la Ley. Duró mientras pudo y allá por el año 1933 se sacaron de la manga una ley de Orden Público con la claridad del horizonte puesta en las urnas. Claro que cuando estas fallaron y ya no tenían ese gancho de izquierda, y se había metido en la urna el voto de derechas, dijeron ¡eso no!: la Revolución. Y nos plantamos en octubre de 1934.

Después llegó lo que tenía que llegar y la historia se detuvo en un paréntesis de sangre.

Jugar con la Ley en ocasiones consiste solo en interpretarla. Aprobar una Constitución y guardarse el poder del designio: a los interpretadores. El actor que no cumpla con su papel queda inhabilitado ipso facto.

Toda interpretación conlleva el que pueda ser entendida de diferentes modos y eso es todo un arte, pero artistas de la ley haberlos haylos, además de interpretadores que hoy están en la ley mañana en el escenario.

La Ley de la Defensa de la República, era una medida de excepción y ha sido sustituida por algo más democrático: los Comités de Defensa de la República que no dictan ley, sino que la imponen.

Al final ¿de qué se trata? Miren a su alrededor, si es que les dejan:

—Control de medios;  adiós a la libertad de prensa.

—Dominio y absoluto control de la Enseñanza.

— De la Iglesia Católica no digo nada ya que ella calla.

—Nacionalismo. Barra libre, pero sin revolución que para eso estoy yo.

—Por último y no más grave, crear una sociedad amansada, controlada y apesebrada. Apesadumbrada también.

Del Gobierno y los ejércitos hablaremos otro día.

¿Les suena? No consentirán ser perdedores. Estén preparados porque la van a liar.

No sé si liar viene de ley o más bien de atar y bien atado.

Hay leyes que «más que «de defensa de la Constitución son de ofensa a esta». Ampliable a defensores y ofensores.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 abril 2021

DEL SUBMARINO B-5 al S-80 General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«El comandante del submarino se llamaba Luis Carrero Blanco».

Me he sentido reconfortado viendo la puesta a flote del submarino Isaac Peral.

Será para 2023 cuando esté en plenitud operativa. En la década de los 80 nos movíamos con ocho submarinos y ahora con dos que quedará en uno operativo y, profundizando todo lo que demos de sí, si sus señorías quieren, puede que para el 2026 lleguemos a tener cuatro submarinos como el que ahora empieza sus pruebas de navegación.

Estamos de enhorabuena porque me da que los submarinos en la Armada es como la Legión en el Ejército de Tierra.

España ha sido siempre una nación de submarinos y las irónicas mitologías hablan de que bajo el agua se esconden las reuniones de Poseidón en Egas, profundidades del mar, con magníficos palacios de oro, resplandecientes e indestructibles. Ahora estarán mejor vigilados.

El submarino Peral recobra actualidad y el teniente de navío, su inventor y auténtico sabio, ocupa el lugar de la historia que se merece y no le fue reconocido en vida. Recogemos de la web de la Armada española que en 1886 en Cádiz se cantaba una coplilla al inventor que decía:

A Dios le pido de veras,

y a

la Virgen

del Pilar

que te coronen de gloria

por tu invento colosal…

Nos cuenta así mismo la Armada que en la primera inmersión del submarino en 1888, Isaac Peral se encomendó a la Virgen del Pilar en una imagen que le habían regalado y él subió a bordo. Más tarde, en el año 1946, una imagen de la Virgen del Pilar fue entregada al Arma submarina y se encuentra en su base de Cartagena. En el año 2004 la Armada española donó a su Copatrona un manto del Arma submarina. A Ella rogamos por nuestros valientes marinos del difícil arte de la inmersión.

Viendo las imágenes de la puesta a flote del submarino Isaac Peral con la asistencia de toda la familia Real, no he podido evitar el recuerdo de aquella madrugada del 15 de abril de 1931 cuando S.M. el Rey Alfonso XIII salía rumbo a Marsella y que recojo en mi libro La guerra civil en el Norte:

«A bordo venía el Almirante Magaz y el Jefe de Estado Mayor, López Tomasete, el Gobernador Militar, general Zuvillaga y ubimos al Príncipe en cuya cubierta esperaba el Almirante Montagut, Jefe de la Escuadra y el de la División de Cruceros, Salas, así como el Comandante y oficiales del buque y otros de la Escuadra. Tanto en el bote como a bordo, el Rey saludó y habló afablemente con todos. Tan pronto estuvieron a bordo los maletines del equipaje, le dije al Rey que despidiese a todos para marcharnos, extrañado y agradeciéndome que yo continuara a bordo acompañándole. Una vez fuera los que no eran del buque, di orden al Comandante Fernández Piña de salir a la mar. Lo que verificamos, estando fuera de malecones a las cinco y media. Por deseo del Rey subimos al puente alto, donde permanecimos durante la salida, pues me dijo que “quería ver España por última vez”. Me preguntó dónde íbamos y le dije que a Marsella, indicándome él que le parecía mejor Tolón, pues Marsella era puerto de mucho movimiento, pero yo le convencí de que era mejor Marsella y que llegaríamos al amanecer, entre dos luces. Una vez en la mar nos fuimos a acostar, pues ya era hora. Al Comandante le di instrucciones para la recalada a Marsella, etcétera.

Cuando el buque se hacía a la mar con el rey a bordo se cruzó con un submarino de la clase B-5 que regresaba a puerto. Se vio como arriaba la bandera tricolor e izaba la de España rindiendo los honores de ordenanza al cruzarse. El comandante del submarino se llamaba Luis Carrero Blanco».

«No braman tanto las olas del mar cuando, levantadas por el soplo terrible del Bóreas, se rompen en la tierra; ni hace tanto estrépito el ardiente fuego en la espesura del monte, al quemarse una selva, ni suena tanto el viento en las altas copas de las encinas, si arreciando muge» (Ilíada. XV, 388).

«Apareció el fondo de los mares, los cimientos de la tierra quedaron al descubierto…» (Salmo 18,16).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 abril 2021

EL DEBATE: ¿A CUÁNTAS RESIDENCIAS FUE USTED SEÑOR IGLESIAS? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Después del debate televisivo del pasado día 21 he repasado los medios informativos para conocer opiniones y resultados de las encuestas. Me sorprende leer en uno de ellos que ha sido más visto un canal que emitía una entrevista con Rocío Carrasco que el debate. Bueno pues así están las cosas.

También leo en El Español un tema que a muchos les habrá pasado desapercibido, pero que reviste enorme importancia.

En un momento del debate la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso preguntó al señor Iglesias:

—¿A cuántas residencias fue usted siendo el responsable del mando único? Sólo la UME nos ayudó por parte del Gobierno de España, le espetó la candidata del PP y presidenta madrileña.

El señor Iglesias contestó.

—¿Sabe quién daba las indicaciones a la Unidad Militar de Emergencias de dónde había que desinfectar las residencias? La Vicepresidencia Segunda de Derechos Sociales era la que daba las indicaciones de cuáles eran las residencias que había que desinfectar.

Continúa diciendo el digital que «Fuentes del Ministerio de Defensa consultadas por EL ESPAÑOL instantes después de producirse esta afirmación, desmintieron categóricamente que fuera Iglesias, en su etapa como vicepresidente, el encargado de dar las órdenes a la UME en la Operación Balmis, dirigida a actuar contra la pandemia».

Solo faltaría, aunque no será por falta de ganas.  A él, y a los que le rodean, le gusta esto de los soldados, pero bajo sus órdenes y criterios, de lo que ya algo sabemos. Querer no es poder y no puede quien quiere poder, sino quien quiere, pero de quereres, que son cosa distinta, así que quiéreme menos, pero quiéreme mejor.

El rastro que deja este señor no se sigue por las residencias ni conoce los riesgos que la labor de la UME y otras unidades de los ejércitos y Armada tuvieron que afrontar para asegurar la salud de nuestros compatriotas. Ni en las residencias de mayores ni en los cuarteles huele a Iglesias.

Es bueno hacerle ver a este señor que él mandar no manda nada y que a los soldados ni tocarlos y menos ordenarlos que ya se ordenan solos con sus mandos naturales, la Ley y sus reglamentos.

Del conjunto del debate solo decir que el nivel fue tan elevado que lo tengo grabado para que las futuras generaciones sepan que no se puede entender la historia sin una lectura profunda de la vida de una serie de personajes que han marcado, para bien en ocasiones, para mal en otras, el acontecer de los hombres. Y es que quienes impulsados y con sus dotes personales han hecho caravana se han convertido en anábasis o catábasis; y ello ocurre desde Gilgamesh hasta nuestros días. Lo peor de todo es la mediocridad y que, ellos, los mediocres alcancen lugares de poder.

¿Puede ponernos un ejemplo? Pues ya está puesto.

En el debate no hubo una gran batalla sino un cruce de cañonazos y un ruidoso coro de gritos.

Aún no debemos preocuparnos ya que «somos una pequeña brizna de vida que es lo único verdadero en medio de la comedia del mundo». ¡Velay!, maestro.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

26 abril 2021

DÍA DEL LIBRO. ORA LA PLUMA, ORA LA ESPADA (General de División Rafael Dávila Álvarez)

Cervantes fue soldado. Lo fueron Garcilaso, Hurtado de Mendoza, Francisco de Aldana, Lope de Vega, Quevedo, Pedro Calderón de la Barca... Todos iguales a la hora de defender la lealtad al Rey y su fe católica. Lo hicieron con la pluma y la espada allí donde nadie era más que otro, si no hacía y sabía más que otro. Un ejército que se basaba en la meritocracia. Bueno es recordarlo y ejercerlo.

«¿Qué opinión tiene un villano? Aquella misma que vos, que no hubiera un capitán si no hubiera un labrador.

Puedo decir no hay un soldado que no sea por la sangre de las armas noble. ¿Qué más excelencia?»

Y de la sangre de las armas surgieron nobles las letras. Las armas llevan a las letras, las letras cuentan de las armas, una batalla que recorre los siglos, coexisten y se necesitan. Cuando una nación es grande en su política y milicia va acompañada del engrandecimiento de su cultura.

Ora la pluma, ora la espada. Escribía el Inca Garcilaso, soldado y escritor cuando:

Allende nuestros mares

allende nuestras olas

¡El mundo fue una selva

de lanzas españolas!

Valor, honra y honor. Son condecoraciones permanentes en nuestros uniformes. Lo hemos exportado por el mundo. Desde nuestro Siglo de Oro hasta hoy. Armas necesarias para la victoria, incluso para la derrota, que no es tal cuando el honor no se pierde. Por eso no puede llevar el uniforme de soldado quien quiera sino quien pueda. Este es un oficio exigente que te lleva a mandar con el ejemplo más que con el mandato. Lo predicaba el soldado Francisco de Quevedo que prefería llevar los ojos en las espaldas de su capitán que tener los ojos del capitán a sus espaldas. Los buenos ejércitos es lo primero que aprenden. Nuestros soldados con su ejemplo han demostrado a través de los siglos lo que significa cultura militar, ejemplaridad y valor; de reemplazo o profesionales todos iguales a la hora del compromiso. Épicas gestas y cultura de guerra: el valor, el honor y la honra.

Siglos en los que se combatió ora la pluma, ora la espada. Soldados de letras y armas que las armas requieren espíritu como las letras.

No hay rejas ni bombas que acaben con la palabra cuando se ha manejado con nobleza la espada. La palabra penetra más hondo que las balas.

Ahora está de moda apagar la voz de la historia. Se habla, incluso se escribe, otra historia. No es la nuestra, la de todos, sino la de unos pocos. ¿Serán más fuertes? ¿O nosotros más cobardes? La tibieza es una de las formas con la que suele presentarse la cobardía.

«Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes ya desmoronados, de la carrera de la edad cansados, por quien caduca ya su valentía».

El valor, el honor y la honra son la esencia de nuestra cultura militar, nuestra fuerza, nuestro distintivo allá por donde vamos. Fue el estado militar fiel trasunto del estado social. Era frecuente dar de mano a la espada para narrar las épicas hazañas de los camaradas, perpetuando así las glorias del ejército y el poderío que alcanzó la patria.

DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO

No vivimos del recuerdo sino desde el recuerdo de un pasado que explica y enlaza, nuestra forma de ser y sentir, con el tiempo actual.

Han pasado los tiempos, cambian las leyes y los usos, las costumbres. En la milicia el valor, el honor y la honra siguen como cultura de guerra por encima de otras cualidades. La crítica hacia ello suele ir cargada de ignorancia y se exhibe con impúdico descaro, como si ese rechazo fuese un mérito de los tiempos que corren. Quizás por eso el silencio, más allá de alguna crónica periodística, a las diarias hazañas de nuestros soldados aquí y repartidos por el mundo.

Hoy Día Internacional del Libro es buen momento para una reflexión sobre nuestras armas y letras, para recuperar nuestra historia, nuestras olvidadas glorias, y a la vez volver a hablar del valor, del honor y honra, del ejemplo de nuestros soldados. Sigue siendo la esencia de nuestra cultura militar. También del conjunto de la sociedad llana y sencilla. Siempre fue la milicia fiel reflejo de las virtudes y defectos de la sociedad a la que sirve.

No debemos ignorar la voz de la historia. Empecemos leyendo y continuemos aprendiendo.

Demos de mano a la espada para narrar las épicas hazañas de nuestros soldados, aunque sea solo de vez en cuando.

Ora la pluma, ora la espada.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

23 abril 2021

La Guerra Civil en el Norte… Por General Dávila

¿DÓNDE ESTÁN NUESTROS SOLDADOS? EN LA GUERRA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Parece que a esta izquierda nuestra tan amante de sus tropas, tan defensora de los intereses de España, con tanto peso y seriedad política internacional, se le han perdido los soldados. Nadie sabe donde están, qué hacen y para qué lo hacen.

¿Dónde están nuestros soldados?

Debería formar parte de la Cultura de Defensa y sacarlo a relucir tanto o más que las operaciones donde ellos creen que deberían estar. Eso lo dan a autobombo y platillo, que nada de tanques ni cañones: la Balmis y Filomena.

Entonces ¿lo otro qué? Cuando se despliega para una posible guerra ¿qué?

El caso es que para darnos cuenta de la situación solo debemos mirar a dos lugares, aunque hay muchos más y en cualquiera de ellos el riesgo es máximo, pero estamos porque somos lo que somos, soldados, que debemos cumplir con nuestras obligaciones como tales. Aunque a nuestra izquierda no le guste, o mejor dicho: le disguste.

Por ejemplo hoy hablemos de dos lugares que nadie menciona, pero donde están nuestros soldados hablando de guerra.

LETONIA

Nuestra misión llamada Presencia Avanzada Reforzada-Letonia consiste en «garantizar la estabilidad de la seguridad euroatlántica, mantener una Europa en paz, unida y libre, así como prevenir conflictos mediante medidas de defensa y disuasión creíbles».

Con palabras más claras y rotundas:

—Desplegamos frente al enemigo.

—¿Quién es el enemigo?: Rusia.

—¿Por qué desplegamos?: Para defender las fronteras de Europa ante una posible ocupación rusa. El objetivo de esa Presencia Avanzada es evitar que lo ocurrido en Crimea ocurra en el resto de Ucrania y acabe encendiendo toda la frontera, por las repúblicas bálticas y Polonia.

—¿Es que hay amenaza actualmente?: La hay y la tensión es máxima. El pasado día 19 el señor Borrell, Alto Representante de la diplomacia europea, avisó del riesgo que supone el despliegue que acaba de hacer Rusia de 150.000 soldados en la frontera con Ucrania pertrechados con todos los elementos necesarios para entrar en combate. La situación puede generar en un conflicto de alta intensidad.

España está en Letonia con 305 efectivos y carros de combate Leopard 2 E, vehículos de combate de Infantería Pizarro, morteros pesados, y vehículos oruga acorazados, materiales que por primera vez despliegan fuera de nuestras fronteras. Actualmente se encuentran miembros de la Brigada Guadarrama XII.

Misión pura y dura de guerra, ¿defensiva? Solo faltaría. Lo que no implica que no sea un carácter más de la acción, de la guerra, en la que no vale otra calificación.

Es decir nuestros soldados despliegan con carácter defensivo ante un posible ataque. Ese es idioma de guerra.

TURQUÍA

Nuestra misión, denominada Active Fence, se desarrolla para proteger a Turquía de posibles ataques balísticos procedentes de la vecina Siria.

Allí estamos. Si, en defensiva, en combate, en la guerra. Una batería de misiles Patriot española, en el lugar de donde se replegaron Estados Unidos y Alemania. ¿Nosotros? 149 soldados, solos, demostrando no sabemos muy bien el qué. Lo que nadie pone en duda es que están en misión de guerra.

La misión es de difícil mantenimiento y justificación y más en el momento presente; nadie sabe nada ni nada dice, pero los presupuestos que España dedica a estos juegos de guerra, es decir a mantener a nuestros ejército en campaña deberían hacernos desistir de enredos de este calibre que solo sirven para aparentar sin creer.

Al primer disparo: Irak 2004.

Para ir a la guerra dos cosas son imprescindibles: Dinero y el apoyo de la retaguardia. No hay ni de lo uno ni de lo otro.

Mejor nos volvemos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

21 abril 2021

Blog: generaldavila.com

MADRID: LA ALCALDÍA DE ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez

 

Guste o disguste la Comunidad de Madrid viene a ser la alcaldía de España. Es por lo que el presidente del Gobierno ha irrumpido en la campaña electoral como si en ello le fuese la presidencia. Seguramente hace bien porque le va. Ser o no ser, aunque nada sea, ostenta el cargo y eso engancha.

Claro que para que esa Comunidad o alcaldía sea roja, roja, además del color y las estrellitas, sería necesaria una solvencia intelectual para cuidar de todos y de todo, incluso de la vacunación. Cuando no la hay el caso llega hasta al fútbol y cada cual hace lo que le viene en gana, que puede que te vacunen, o no, o que el Real Madrid y el Barcelona jueguen una liga entre ellos y den entrada al Atlético de Madrid y formen la unidad del fútbol mundial sin autonomías ni independencia que todo sea por dinero. Vacunas les sobran, así que son los amos.

Entonces quedamos que la solvencia no está en el palacio de la Carrera de San Jerónimo sino entre Florentino, Laporta y Cerezo. Acabáramos.

De solvencias hemos hablado y queda por hablar. La de la alcaldía de España debería evitar casos como estos que les planteo.

1.- SOLVENCIA INTELECTUAL

Contaba el Almirante Manuel Manso Quijano que siendo Jefe del Cuarto Militar de la Casa de SM. el Rey coincidía, en las cenas que el Rey ofrece a los Jefes de Estado extranjeros en su visita oficial a España, con el entonces Alcalde de Madrid, el profesor Enrique Tierno Galván. El protocolo les hacía sentarse juntos en la mesa y siempre, antes de ocupar asiento, el Alcalde se dirigía al Almirante con idéntica pregunta:

– Almirante, usted que tiene buena vista, ¿podría leer los cartelitos y decirme cual es mi lugar en la mesa?

El Almirante con esmerada educación le señalaba el lugar.

– Alcalde este es su sitio; como en otras ocasiones estamos sentados uno al lado del otro.

Una vez sentados, contaba el Almirante, el alcalde repetía cena tras cena el mismo comentario que ninguna gracia hacía al insigne marino.

– Almirante, es que de tanto leer he perdido mucha vista y me cuesta ver estos dichosos cartelitos que ponen con nuestro nombre en la mesa. Usted que ha tenido siempre su mirada puesta en el mar conserva mejor vista que yo.

De la misma edad, eran dos personas cultas, educadas y con gran formación intelectual. Pero claro, no todas las noches son iguales y no todos los días se recibe la ironía con el mismo fino sentido del humor. Sin perder ni lo uno ni lo otro, una de aquellas noches el Almirante tiró de bastón de mando y horas de navegación. Después de señalar al prócer de Madrid su lugar en la mesa no pudo mantenerse en silencio por más tiempo.

– Alcalde, mire usted, yo he navegado mucho, por muchos y distintos mares, unos en calma y otros procelosos, pero le aseguro que he navegado muchas más horas por libros y bibliotecas y si conservo buena vista es gracias a estas gafas bien graduadas y no por no haber leído y estudiado.

Nunca más volvió el alcalde a hacer gala de su nivel de lectura ni de su escasa visión y siempre quedó entre ambos gran respeto y una buena amistad.

Solvencia intelectual.

2.- ALGO MÁS QUE SOLVENCIA INTELECTUAL

Con frecuencia Franco pescaba salmones en un pueblecito del interior de Lugo. Recibido por el alcalde como única autoridad, este le acompañaba hasta la orilla del río donde esperaba el guarda fluvial. En este corto recorrido en una ocasión Franco preguntó al alcalde por las cosas del pueblo y sus necesidades.

– Alcalde ¿hay algo especialmente necesario para su pueblo?

– Pues verá Excelencia, lo que más falta nos hace es una prostituta nueva porque la que tenemos está ya muy mayor. Hasta los niños se ríen de ella.

La conversación escuchada por los escasos acompañantes produjo espanto y temor, pero Franco ni se inmutó. El listillo de turno se acercó sigilosamente al Caudillo para decirle el error que cometía el alcalde debido a su escasa «instrucción».

– Perdónele Excelencia pero el alcalde se refiere a la necesidad de una sustituta de la maestra que debería haberse jubilado ya y ahí sigue, faltando muchos días a clase por sus continuos achaques.

Cuando al año siguiente Franco volvió al lugar, se dirigió al alcalde con una amplia sonrisa.

– ¡¿Qué Alcalde!, ¿recibió pronto a la nueva prostituta?!

– Perdón Excelencia, recibimos pronto a la nueva maestra. He de confesarle que sabía muy bien lo que le decía. Lo de la prostituta en lugar de la sustituta era para que Su Excelencia no se olvidase de la petición. Le pido disculpas y haga conmigo lo que quiera.

– ¿Quiere usted ser Gobernador Civil de Lugo?

Fue la respuesta del Caudillo.

Solvencia intelectual sin necesidad de universidad.

3.- INSOLVENCIA. ALCALDADA CONSENTIDA

Aunque dediqué un amplio artículo al tema no puedo ni quiero, al hablar de alcaldes y alcaldadas, dejar de recordar al que fue alcalde de Barcelona, Javier Trias, que se negó a que su ciudad acogiese la ceremonia de entrega de la Bandera de Combate al buque insignia de la Armada española como tradicionalmente siempre se ha hecho. La madrina: SM. la Reina Doña Sofía. El buque: el Juan Carlos I”.

Insolvencia sin más y no sé como definir al que tal chulería (dicho o hecho jactancioso) permitió. ¿Quién es el alcalde para prohibir un acto de singulares características en el puerto de Barcelona?

Alcaldada consentida acompañada de dejación de funciones.

4.- EL ALCALDE QUE ADMIRA AL CHE GUEVARA

Oleiros es un municipio de La Coruña donde reside gente adinerada, dicen que el que tiene más ricos por metro cuadrado en España. Precioso lugar donde los vecinos (nadie es de allí pero todo Coruña vive allí) hablan muy bien de su alcalde al que llevan votando varias legislaturas sin fijarse mucho en la ideología que vende. Hablando con los que allí viven descubrí las razones del éxito. Servicios impecables, colegios, limpieza, atención sanitaria, playas… y ¡por fin!, lo mejor y quizá la secreta razón de su éxito: una gran rotonda (el alcalde que no hace rotondas coronadas por un bodrio no es nadie) con una gigantesca imagen del Che Guevara inaugurada, no sin polémica, por su hijo. Los vecinos de Oleiros que, repito, en su mayoría no son oleirenses, presumen de alcalde y de rotonda, aunque dudo que alguno de ellos entienda porqué hay una avenida y rotonda con monumento incluido dedicados al Ché Guevara. Yo tampoco ¿Sería el Ché pescador de salmones en Oleiros? La cercanía al Pazo de Meirás hace que todo sea posible, incluso me atrevo a adivinar que este magnífico y singular alcalde en otros tiempos hubiese sido gobernador civil de Lugo.

¿Qué razones históricas habrá para enlazar la historia de Oleiros con el Ché?

¡Ay, si yo fuera rico!… haría escaleras que no llevasen a ningún lado. Presumir de originalidad.

En este caso puede ser que el insolvente intelectual sea yo al no entender las razones de un alcalde tan querido por sus votantes de derechas.

En fin, que ustedes lo voten bien y no olviden aquello: «Vístanme -dijo Sancho- como quisieren, que de cualquier manera que vaya vestido seré Sancho Panza».

Rafael Dávila Álvarez

21 abril 2021

Blog: generaldavila.com

¡OH, CAPITÁN, MI CAPITÁN! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Detalle de un capitán de los Tercios de Flandes en el cuadro «El Camino Español» – Ferrer Dalmau

Capitán lo es todo. Diría que es el doctorado del Cabo y a mis entrañables Antonio Burgos y Alfonso Ussía pongo como ejemplos, dos cabos a los que les dio por las letras y llegaron a encabezar ejércitos de victorias con la sintaxis convertida en campo de batalla. «Capitanes de las Letras» a las que día a día forman en orden de combate.

Cabo y Capitán es la carrera militar. Lo demás son parajes intermedios o querer ir más allá cuando a la postre «General» es lo más común; no lo es ser Cabo, no, y tampoco Capitán. Aunque sea de bandidos, que tal y como están las cosas a lo peor es mejor.

Nunca he oído mejor conferencia ni nadie ha redactado mejor texto sobre lo que es el mando como el artículo 5, el del Cabo, de las Reales Ordenanzas de Carlos III:

«El Cabo, como Jefe más inmediato del Soldado, se hará querer, y respetar de él, no le disimulará jamás las faltas de subordinación: infundirá en los de su Escuadra amor en el oficio, y mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones; será firme en el mando, graciable en lo que pueda, castigará sin cólera, y será medido en sus palabras, aun cuando reprenda».

Tan es así que en el último refrito hecho con las Reales Ordenanzas lo han incluido para todos; muy mal hecho porque todos saben que si eso lo hace el Cabo lo que tiene que hacer el Capitán son milagros; y más allá: nada. No es necesario cambiar nada.

España es cuna de Cabos y de grandes Capitanes. La misma pasta de hombres de guerra y de paz.

«Hombres de obediencia, del honroso oficio, guardas de la Cristiandad defensores de la Fe Católica, guardadores y conservadores de los Reinos y Provincias de su Rey, y las que le fueren desobedientes y enemigas, castigarlas y conservarlas por su valor y armas». Así resumía Marcos de Isaba, Capitán de los Tercios, tratadista militar, los preceptos de actuación de los soldados.

Nacido en Isaba (Navarra), en la batalla de Lepanto mandó una compañía de 178 hombres y dejó escrito:

«El que a la guerra viniere, ha de traer puesto el ojo al servir y vivir virtuoso, y no a la merced, que sin merecerla procura que se le dé, y ha de entender que no puede ser maestro quien no hubiere sido discípulo».

Isaba fue el que sentó las bases de esa lección magistral que debe impartir el Cabo y que ha quedado como cátedra de milicia. Insistía en la «instrucción de la escuadra en el manejo de las armas, en la obediencia sin murmuraciones, hacerse respetar sin llegar a las manos» y abogó por un sistema de regulación de nombramientos para que los oficiales cumpliesen unos requisitos antes de ser nombrados por el rey: «Para ser capitán cualquier sujeto debía servir al menos durante 10 años: 6 como soldado y 4 como alférez».  También contemplaba los actos de valor y arrojo como motivo para el ascenso por los méritos contraídos: «Los caballeros que hubieran realizado algún servicio particular o destacado en la guerra, como ser los primeros en ganar el lienzo de una muralla, una bandera, o destacarse en una victoria o la defensa de algún puesto».

¿Podrá existir un ejército sin capitanes?, o ¿sin que se note que hay capitanes?

El Capitán era autoridad y ejemplo, el modelo en el que se miraban sus hombres y de él dependía la victoria o la derrota. Cabos y Capitanes eran, y son, la infraestructura necesaria para sostener un ejército en condiciones de combatir y alcanzar la victoria.

«¡Qué galán, qué alentado,/envidia tengo al traje de soldado!» exclamaba el hijo del Alcalde de Zalamea al verlos desfilar. Era un Capitán y el Cabo detrás.

Guía y enseñanza; ejemplo y virtud. Lo demás son parajes intermedios.

Sin Capitán bien podemos decir que estamos solos y en la soledad del combate no vemos alzar la bandera.

«¡Oh, Capitán, mi Capitán! Nuestro azaroso viaje ha terminado». ¿Será verdad?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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19 abril 2021

 

 

LA PATADA EN LA PUERTA SEÑOR MINISTRO Rafael Dávila Álvarez

Hace muchos años el maestro enseñaba el arte de la lucha personal a sus alumnos. Llevaba tiempo asimilar aquellas enseñanzas, una forma de vida que no todos llegaban a comprender.

Uno de los alumnos al comenzar la clase se levantó muy ufano.

—Maestro ayer puse en práctica sus enseñanzas y quisiera contarlo en público para que todos vean que son muy eficaces.

—Habla a tus compañeros y que todos aprendamos.

—Fui a cruzar la calle y lo hice por detrás de un caballo que estaba en el borde de la acera y debió sentir mi paso porque me lanzó una coz, pero gracias a sus enseñanzas pude pararla con un movimiento rápido del brazo.

—Mi querido alumno, no has aprendido nada de lo que pretendo enseñaros. La solución no era parar la coz del caballo, mi enseñanza no está en buscar la defensa física si antes hay otra manera de hacerlo. En tu caso nunca deberías haber hecho lo que hiciste.

—Pero Maestro ¿Debería haberme quedado quieto y recibir la terrible coz que venía dirigida a mi cabeza?

—No. Lo que tenías que haber hecho era cruzar la calle por delante del caballo.

Se han oído discrepantes voces sobre el modo y manera de entrar en el inviolable domicilio, pero el señor ministro del Interior solo escucha eso: su escaso interior. Patada y tentetieso.

Los conocedores de la Ley hablan de «barbaridad», «ataque a los derechos más elementales», «abuso incomprensible», «error». También fuera de España acusan al Gobierno español de cometer actos contra la libertad de expresión y la prensa.

El señor ministro del Interior no puede serlo de nuestro inviolable interior y de él forma parte la vivienda tanto como el pensamiento; o más. Porque alguno para poder pensar tiene que encerrarse en casa, apagar la luz, desconectar móvil, wifi y hasta la lavadora, y aún así no tiene la seguridad que la Constitución le otorga y que el ministro como juez, ahora parte, defendía.

Ser ministro no es algo personal ni está por encima del bien y del mal ni mandas mucho ni poco, sino lo que te mande la conciencia. Te debes a ministrar que es servir y no servirte de las puertas ajenas. Porque eso suena a zafarrancho de combate, una limpieza general de conciencias y actitudes. Todos firmes, en perfecto estado de revista, puertas, armarios, cajones, y hasta el alma, abiertos de par en par.

No señor ministro; usted manda mucho, pero no tanto.

El maestro explicaba el espacio existente entre el caballo y el alumno, entre ser caballo o alumno. Hay una distancia que se mide no por la fuerza y daño de la patada, ni siquiera por su alcance y precisión, sino por la diferencia entre la capacidad para pensar y en consecuencia respetar y actuar en consecuencia. Eso los diferencia.

La patada la da el caballo. Se llama coz. La da al aire o a quien le ataca. No a la Constitución.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 abril 2021

 

 

 

 

 

EL GRAN ESTAFADOR BERNARD MADOOF Rafael Dávila Álvarez

Ha muerto el que titulan como el Gran Estafador, Bernard Madoof, en una cárcel de Carolina del Norte donde cumplía condena de 150 años. No voy a intentar descubrir en qué consistía su estafa porque para mí es más fácil entender la teoría general de la relatividad de Einstein. Lo de Madoof debe ser algo parecido a lo de «con IVA o sin IVA» de aquellos que no llegan a su nivel, pero se esfuerzan. En la vida todo depende. Del camino que recorres y la tierra donde te plantan. Crecen tulipanes o cardos. Unos vuelan en clase/baja, low cost, y otros se van de turismo musical en avión del Estado: tulipanes y cardos, a las abejas les da igual. Se trata de robar el polen que llevan y de camino hacer germinar tu especie más allá.

Depende mucho de la cantidad porque en esto del dinero no hay calidad. Todo él es idéntico y malo quien lo maneja. Para algunos estafar mucho o poco es una escala marcada no por el nivel de honradez, sino por la capacidad para engañar, la cantidad que pasa por tus manos y las posibilidades que te ofrezcan. Se empieza por «poquitos» para luego ir creciendo, gota a gota, hasta hacerse pilar como la estalactita.

Es el gran tema de lo poco y lo mucho. De la fidelidad o si lo prefieren de la honradez. El siervo bueno y fiel en lo poco y el que no lo es que tampoco lo será en lo mucho.

Hay sin duda un código moral más equitativo que las leyes, pero eso hay que enseñarlo desde pequeñito y ahora la enseñanza se dirige a que seas una buena oveja del rebaño dirigido por determinados pastores que son los que venden las ovejas; a buen precio.

Platón decidió apostar por la filosofía. Es decir: allí donde no hay esperanza, pero sí disciplina. Moral; claro. Qué cosas tan raras decía Platón o gente así.

El estafador penado con 150 años de cárcel llegó a donde llegó porque vio el camino y ejemplos laterales, que eran autopistas. Seguro que nunca leyó a Platón. De Juan March decían que leía mal y escribía peor, pero nadie contaba como él.

Hay quienes se lo llevan y luego presumen de su habilidad y talento, encima dicen que crean muchos puestos de trabajo, que seguro que es verdad.

Como aquellos bandoleros de Sierra Morena. Cuenta Sebastián Miranda un viaje al sur en tren. Detenidos por una avería preguntó a uno que estaba en la estación.

—¿Pasamos ya Despeñaperros?

—Sí señor; este es el corazón de Sierra Morena.

—Y diga usted, buen hombre, ¿sigue habiendo bandoleros por esta tierras?

—No señor; eso se ha acabao. Por aquí no hay ninguno. Y después de una profunda pausa añadió.

—Los que queais, vais ustedes muy arropaditos en vuestras camas del tren.

Se sabía, pero era mejor no saber nada. No hacer y dejar pasar. Lo he dicho muchas veces. Un millón es de cárcel; mil es una estadística y te codeas con Hacienda. Como los muertos de Stalin: uno es tragedia, un millón una estadística.

Nunca sabremos como empezó y por qué acabó la estadística de Madoff; es más fácil entender la teoría de la relatividad.

Rafael Dávila Álvarez

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18 abril 2021

VIENTOS DE GUERRA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Napoleón abandona Fontainebleau. State History Museum, Moscú

«Cuando el mundo se encuentra sobrecargado de habitantes, el único remedio es la guerra, que provee a cada hombre, ya sea con la victoria o con la muerte» (Hobbes. Leviatán parte II, cap. 30).

Hay muchas razones para que el hombre emprenda la guerra y ninguna ha desaparecido de la faz de la tierra, es decir de su corazón. La biología y por tanto la economía están en primera línea.

Como señor de todas las cosas, la guerra a unos hace libres y a los otros siervos (Heráclito de Éfeso).

Cuando la filosofía existía la guerra estaba en su lugar y de ella se hablaba sin mentiras ni buenismo, sino como la dura realidad de su existencia; hasta que pasó a manos de los políticos que inventaron eso de los periodos de paz para esconder el hambre y la sed de justicia. No hay tal paz, solo una tregua; que ni eso.

El mundo nunca se ha decidido en una partida de ajedrez, si acaso en un tablero de fichas desparramadas donde solo en el juego se distinguía al rey del peón volviendo al final de la partida a la misma caja, como dice el proverbio.

Ahora todos reyes, todos peones.

Alguien se empeña en mover los peones de uno en uno y de frente o en diagonal, los mismos pasos que el rey, pero ellos son más y revueltos, él es único y definitivo.

El mundo guarda silencio y mientras caen los reyes los peones siguen su juego en una algarabía en la que también ellos mueren como ejércitos de hormigas.

Hay hormigueros que tienen los graneros vacíos, con muchas ganas de ocupar mayores espacios y se han fijado en los vecinos. No hay marcadas diferencias entre las hormigas y nosotros.

Los ensayos de ocupación hace mucho tiempo que empezaron. Desde la Gran Guerra todo está por decidir. Aquella que nunca acabó. La recomposición sigue en marcha y nada se ha quedado quieto, el movimiento sísmico no ha dejado claras las fronteras ni las almas de los hombres. Los Balcanes, Afganistán, Irak, y el juego se traslada a Siria o, si es necesario, a Crimea, Corea del Norte o Venezuela. Las piezas, los peones, son variados, y variables las condiciones.

Irán está ahí e Israel no deja ni un segundo de afilar sus picas y cerrar la formación.

En cada rincón de la tierra, en cada Estado, hay intereses, que no amigos. Europa pierde interés y amigos. El Reino Unido se va, da un portazo y se acerca a sus intereses que en este caso coinciden con la amistad.

Todos miran a Biden que no tiene a nadie a quien mirar. Espera sentado, somnoliento; ya le dirán que pieza del tablero coloca.

Los signos son analizados por los Estados Mayores de uniforme, se los presentan a los mandamases de la diplomacia política y, excepto los dispuestos al ataque, el resto no se lo cree. Que hay señales de guerra les dicen.

Ahí están, armas por medio, desarrollo nuclear por medio, situación caótica por medio, exhibición de fuerza, despliegues fronterizos, aéreos y superaéreos, vigilancia en el ciberespacio, las elecciones se manipulan de tal manera que tu voto cerrado introducido por tu mano en la urna, cuando se abre lleva el nombre de otro candidato distinto al que tu pusiste. La magia de la nueva guerra.

Las armas clásicas también se preparan. Disparan bombas que matan físicamente y ya están desplegadas, hombres y material. Las otras armas invisibles han causado millones de bajas entre las libertades.

Jordania es una pieza codiciada; hasta ahora de equilibrio. Cuidado.

Estamos entre las piezas revueltas de un puzle que no sabemos componer, una bomba mortal que solo espera a que alguien ponga su última pieza. Ya casi al final del juego la imagen que ofrece el puzle se vislumbra. Parece que dice: ¡Bum!

Quedan pocas piezas. ¿Quién pondrá la última?

Cualquier niñería, cualquier disculpa será buena, cualquier intromisión, cualquier lugar, olvidado, despreciado, desconocido: ¡Bum!

Creíamos haber roto el yugo. Duró unas horas, lo que daba de sí la cuerda que llevábamos al cuello. No es ninguna novedad. La Revolución por antonomasia fue encauzada a modo y manera de un General. La mayor mezcla de autoridad y libertad conocida hasta ese momento.

El resumen contempla que una sola batalla cambia el orden internacional y el estilo de vida de los internacionales. Fue Gaugamela o Waterloo; puede que Versalles, donde se dio una batalla dialéctica que de poco sirvió.

Contra la fuerza no hay otra cosa que una fuerza mayor. Así permanece en equilibrio hasta que hay otra aún mayor.

La insensatez dijo que la tierra no era de nadie, sino del viento.

Vientos que ellos convierten en tempestades: Guerra.

Solo falta añadir la crisis institucional de un organismo que parece desaparecido del mapa: la O.N.U. cuyo peso moral es inexistente y se balancea al compás de los cinco magníficos del Consejo de Seguridad; es decir nada o deberíamos decir de nuevo: Guerra.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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15 abril 2021

UNA REFLEXIÓN REPUBLICANA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Los hetairoi eran la caballería de élite de Alejandro Magno. La palabra podemos entenderla como los que están cerca del rey que además de luchar a su lado en combate formaban su guardia personal.

Estar cerca del rey siempre fue un gran honor y hasta hace poco las ordenanzas militares decían que la principal misión de todo militar es el servicio al Rey, incluso por delante del servicio frente al enemigo.

«Estar cerca del Rey» sobrecoge porque es el símbolo y representación de la nación. Una proximidad medida y siempre bien entendida, cerca, pero manteniendo la distancia que exige el servicio a quien simboliza la encarnación de todo un pueblo.

14 Abril 1931. El Rey se marcha, abandona el ejercicio de sus funciones para evitar un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre.

No había razón alguna; nadie había puesto en las urnas la forma política del Estado. Solo eran unas elecciones municipales que el Rey ni perdía ni ganaba; él no jugaba. No había triunfado ni perdido en las urnas. No se le había preguntado nada a la República ni a la Monarquía; a nadie le habían preguntado por ellas. Nunca se sometió a referéndum la forma política del Estado. Conviene tenerlo muy en cuenta. Eran solo unas elecciones municipales. Un 12 de abril de 1931.

Dos días después, el 14 de abril, Alfonso XIII, el Rey soldado, se quedó solo. Alguien le dijo que los españoles habían dicho, aunque nunca dijeron nada porque nadie les había preguntado.

¿Dónde están mis leales?

El general de Brigada Francisco Franco Bahamonde Director de la Academia General Militar había propuesto que esta se ubicase en El Escorial: «Si hubiésemos estado en El Escorial acaso habrían podido cambiar algunas cosas. A mí me hubiese sido fácil presentarme el 12 o el 14 de abril de 1931 en Madrid, al frente de los cadetes, e influir, quizá, sobre las circunstancias que determinaron la expatriación de Alfonso XIII» (Franco. Manuel Aznar).

El 14 de abril el rey tiene que abandonar España. Se va solo, muy solo. ¿Políticos?, ninguno para dar la cara por él. ¿Monárquicos?, ¿los hubo alguna vez? ¿El pueblo?, ¡¿qué sabe el pueblo?!; lo que le digan y a donde le digan.

De repente: nada; no queda nada de la España monárquica, nadie que dé la cara por su rey. No hay monárquicos, no hay alfonsinos, no hay cadetes, no hay generales, no hay soldados. ¿Dónde está el pueblo?

Guerras, unas ganadas, alguna perdida, en España, en Europa, dictadura o dictablanda, tensiones civiles y militares; todo lo ha aguantado el rey o ha creído aguantarlo. Malos consejeros. Oídos sordos. Lo que ocurre es inesperado para la calle, pero admisible. Es inadmisible políticamente, pero todos lo admiten; esperan sacar partido de la nueva situación. Nadie discute. Los hechos se dan por buenos, aunque sean malos. La política de barrio, callejera, de tumulto,  acaba con la forma política del Estado. Todos a una Fuenteovejuna. ¡Viva la República!

Nada de monarquía, ¿o de Alfonso? Palabras. El Rey se va de España. Dice que no le quieren. La calle manda, esa calle que bien conoce el rey callejero.

Habían muerto muchos soldados. Demasiados y demasiado lejos. La lealtad perdida entre guerras de cañones o de moquetas, de presupuestos y favores, de medallas y concesiones. Demasiados sacrificios exigidos a los que a cambio no recibían más que el olvido de su patria, de los suyos, en guerras donde se hablaba de España, pero no se la sentía, donde se hablaba de patriotismo, pero no había patria, donde se sufría la lentitud de ver con qué rapidez llegaba la muerte; lejos, demasiado lejos y demasiado rápida. ¿Quiénes son los que ahora gritan en la calle? ¿Serán ellos?

Mientras se le acaba el tiempo el rey tiene aún lucidez para una breve meditación. Aquella dictadura. ¿Para qué? No era eso, no era eso. Esto no acabará aquí. ¿Quién sabe lo que se avecina? El Rey se va. ¿Dónde vas Alfonso XIII? Ya no hay vuelta atrás. Que se las arreglen ellos.

Aquella primavera del año 1931 hablaron los generales. Muchos de ellos venían de presidir con sus entorchados alguna procesión de la reciente semana de pasión, la Semana Santa, Angustias y Esperanzas, bendiciones y aleluyas. Marcha Real, ¡Viva España! ¡Viva el Rey!, golpes de pecho mientras se agitan las medallas. De repente, de la noche a la mañana, se acuestan monárquicos y amanecen republicanos. ¡Viva la República!

Primo de Rivera ya es historia, se había ido a morir, solo, a París, sin bandera que lo envolviese. ¡Estaba todo tan reciente!

La Guardia Civil se inhibe por orden de su Director, el general Sanjurjo. Recuerda sus cuentas pendientes con el que ya es solo don Alfonso. El Toisón de Oro que no le han dado, que si su mujer no es del gusto real, gentilhombres  de S.M. con acceso directo al despacho real, prebenda que él recuerda no poseer. Al final lo personal cuenta y cuenta mucho.

Sanjurjo es protagonista esos días abrileños de repúblicas. Le gusta ser importante. Lo es. África y alguna cosa más le han dado fama y honores que a veces no se corresponden. El ministro de Estado, Alejandro Lerroux,  le pide que asegure el orden. El general exige para él plenos poderes sobre el Ejército, las Fuerzas de Seguridad y la policía. Lo quiere todo y lo obtiene. Sobre un general, Sanjurjo, marqués del Rif, recae el peso de dar la bienvenida a la República, con orden y concierto. Es su protector inicial, el general que la República necesitaba; a pesar de Azaña y muy a su pesar: «…accedió sin resistencia a prestar a la República, que reconoció, el primero e inestimable concurso de la guardia civil de la que era director general. Siguió al frente de ese instituto, pero muy pronto se inició una antipatía que le hizo incompatible con Azaña, el cual no se cansaba de manifestar la molestia sentida ante la pretensión de que la República tuviese un patrono o protector y con entorchados».

El rey de España, la Casa de Borbón, con Alfonso el XIII -¡vaya por Dios!-, se va.

Desde el 12 de abril de 1931 la calle no deja de gritar. Por ahora solo eso: gritos.

Berenguer ministro de la Guerra rubrica el final de la escena. Escribe a los capitanes generales la noche del mismo día 12. Les da la orden definitiva: «…los destinos de la Patria siguieran el curso que les impone la voluntad nacional». Está claro: no hay que contar con el Ejército, que nadie mueva un pelotón. Lo que diga Sanjurjo. Nada que hacer. Dejar correr la calle.

El Rey no tiene donde apoyarse. Dice que no quiere derramamiento de sangre. ¿Y si resiste? «Dios sabe lo que hubiese ocurrido si Su Majestad resiste; tal vez se hubiese salvado el trono».

Pero es el final de la Monarquía: «Quiero apartarme de cuanto sea lanzar unos compatriotas contra otros en fratricida guerra civil… Suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España».

Se acabó el Reino de España, que ahora es la República española. Rumbo a Cartagena.

Dice el Rey: «Cumplid siempre con vuestro deber, que yo no he de olvidar jamás el mío…». ¿Y si el Rey resiste? La pregunta hoy es más evidente. Ya sabemos la respuesta.

La guerra no vino como consecuencia de la marcha del Rey sino por los que en un ruin pacto traicionaron el curso de la historia y se amañaron a su gusto unas elecciones trayendo una República que no supieron encauzar ni dirigir. Ni la monarquía, ni la República eran culpables. Todos culpables: la incompetencia de unos dirigentes demasiado complacientes que con su escasa sabiduría gobernante se llevaron por delante la monarquía y detrás de ella la república.

Habrá que admitir la consabida frase: «La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos».

Nos recuerda Carlos Seco Serrano la escena dolorosa de la partida de Carlos X que le hace decir a Balzac: «Aun detestando a los reyes, debemos morir defendiéndolos, en el umbral de sus palacios, porque un rey somos todos nosotros, un rey es la patria encarnada…».

Y entonces Alejandro Magno al frente de sus hetairois galopó hacia la brecha abierta a los persas y se dirigió contra Darío, que abandonó el campo de batalla ante el ataque de Alejandro. Sabiendo el rey que su viejo general Parmenión se encontraba en difícil situación abandonó la persecución de Darío y se lanzó con su caballería a socorrerle derrotando a los persas.

Estar cerca del Rey. No abandonarle nunca.

14 de abril 2021

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

Mi próximo libro: LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto

Les comunico la publicación en la editorial La esfera de los libros de mi libro:

La Guerra Civil en el norte

El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto

Aunque no estará a la venta hasta el 5 de mayo, aquí les mando el link en Amazon para el que quiera ojear la portada.
He puesto una enorme ilusión y trabajo en este libro; en él va volcada una extensa e inédita documentación donde se aclaran hechos históricos hasta ahora desconocidos.
Espero que les guste y más adelante informaré con detalle del contenido y presentación.
Cualquier duda me tienen a su disposición.
Muy agradecido a todos los que muestren interés por la obra.

Enlace al Libro: 

Rafael Dávila Álvarez

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13 abril 2021

SOLO QUIERO QUE ME CUBRAN CON LA BANDERA DE ESPAÑA… (General de División Rafael Dávila Álvarez)

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Batalla de Castillejos. Arenga el general Prim a los voluntarios catalanes:

‹‹Soldados podéis abandonar esas mochilas porque son vuestras, pero no podéis abandonar esta Bandera porque es de la Patria››.

Es el bagaje del alma de soldado. Es necesaria una percha, anaqueles que soporten tantos relatos escritos en las páginas de los humildes pergaminos de los soldados, pobres y honrados, pobres por honrados, que han dejado escrito en esa Bandera el amor que abrazado al dolor se convirtió en rojo y gualda. En aquellas guerras de África del XIX, nuestros soldados, catalanes, extremeños o castellanos, del Regimiento de Córdoba o del Saboya, infantería de León,  Arapiles o Simancas, del batallón de Navarra o de Chiclana, españoles de cada rincón, empezaban a llevar una bandera que servía para tapar el equipo colocado en el vasar o percha de los dormitorios. En el combate aquella diminuta bandera de 60×80 iba guardada en la mochila, recámara del soldado, el alma y la vida a la espalda, caminando con la Patria a cuestas. Pañuelo cubre-perchas que ayer cubría sus enseres privados, luego su posición señalaba, más tarde cubrirá su cara cuando le echen una palada de tierra sobre su cuerpo que el deber se ha llevado.

Se hizo reglamentario para los de la cuarta región militar, Cataluña,  en 1904. ¿Sería en recuerdo a la arenga del general Prim? ‹‹No podéis abandonar esta Bandera…››. Al poco tiempo la Real Orden se hizo extensiva a todos los cuerpos del Ejército. Pero pasó el tiempo y también los combates. Se olvidó la bandera. La mochila empezó a rellenarse con inservibles utensilios que vaciaron de contenido el alma del soldado. El pañuelo cubre-perchas fue olvidado. Algo del alma de soldado se fue con ello.

Hubo un día en que se cantaba:

‹‹El día que yo me muera

si estoy lejos de mi Patria,

solo quiero que me cubran

con la Bandera de España››.

Fue olvidado.

Era el último uso del inicialmente llamado pañuelo cubre-perchas. No era un pañuelo, era la Bandera de España. Cubrían con ella el rostro de nuestros muertos en campaña. Luego, a paladas, la tierra los tapaba.

‹‹Solo quiero que me cubran

con la Bandera de España››.

El olvido es virtud en esta tierra roja y amarilla como su Enseña. Pero no hay quien detenga cada primavera el florecer de los jaramagos y amapolas que tiñen de bandera los campos de España.

62aLos sentimientos de un pueblo se izan sobre el asta de la enseña como los colores que adornan su paisaje. Cuando eso no ocurre cualquier cosa puede suceder, normalmente desaparecer como nación. Nunca pueden caer los colores de tu patria. Siempre a la vista. El cornetín y la bandera ponen orden en el alma del soldado. Un soldado solo existe y se encuentra definido si detrás hay una bandera. Sin bandera no hay soldado, ni ejército, ni nación.

La historia de la diminuta bandera de percha o de mochila parece que se recupera. Aún no ha sido recogido reglamentariamente. Desde aquí pedimos que se regule y se reglamente su uso. No hay suficiente tejido para confeccionar la historia de España y de su Bandera. Esta historia no está confeccionada con tinta y papel ni con fibras de tela. Está hecha a base de vidas y sangre derramada. Quedó resumida un día en un trozo de tela de 60×80. Recuperarla no puede ser cosa de la iniciativa privada. Todos los soldados deben de tener su bandera, de percha o de mochila, llámenla como quieran, es la Bandera de España.

Puedes tener una vida de riquezas lleno. Puedes heredar tronos y privilegios. Puedes vestir distinguidas libreas. Pero llevar en tu mochila la Bandera… Explícalo tú, soldado, explica lo que sientes cuando antes de dormir, cuando estás reventado que jamás cansado, abres tu mochila y se desparrama el rojo y gualda allí guardado. Cuando abres tu mochila y antes de escribir la carta, antes del destino que la vida te ha dado, y el recuerdo a los que te esperan, antes de a ellos empezar a dedicarles ese poco tiempo que te queda, el tiempo más delicado, salta de tu mochila, entre lo más amado, tu alma de soldado, la Bandera de España, un trozo de tu vida, de los tuyos, lo más amado.

Díselo tú, soldado, a los que nunca han sentido, a los que nunca han amado.1362849818_0

Habla de tu Bandera, de lo que por ella siente tu alma de soldado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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4 abril 2021

 

 

 

LAS CORSARIAS:https://youtu.be/CHJydNqMgPM

LA ARMADA ESPAÑOLA EN DIQUE SECO. ESPAÑA DESARMADA, DESEMBARCADA Y DESAIRADA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El buque de asalto anfibio Castilla (L-52). Foto Armada española

A los militares no se les quiere escuchar y eso que no paran de hablar. Sin palabras también es posible comunicarse. Por ejemplo cuando se rompe un barco de guerra en plena operación militar. Ha hablado el barco (que conste en acta) y ha dicho: «Hasta aquí he llegado».

Si eres retirado y hablas: mal; y que por qué no hablaste antes (pues mire lo hice donde debía por respetar la ley). Si te callas: peor. Si te afilias, ya retirado, ¡qué cosas! Si hablas y dices lo que no quieren oír, pues corre el escalafón y tú quedas fatal, como poco patriota; o a lo mejor te premian y a Estados Unidos o cosas así. Que uno ya no sabe lo que hacer. Puede que lo más adecuado sea cantar, quizá con los ingredientes del rap: contenido, ritmo y entrega. Voy a intentarlo antes de callar para siempre.

No hace ni una semana que publicaba un artículo en el que exponía las dificultades de los ejércitos y la Armada para sobrevivir con el escaso presupuesto asignado. Una enfermedad muy antigua que alguien pensó que con los nuevos tiempos, la aprobación de la Constitución de 1978 así como de las Directivas de Defensa Nacional, y otros papeles mojados, iba todo a cambiar para convertirnos en unos ejércitos capaces de poner a España en el sitio internacional que le corresponde.

Pero no. Llegó la ideología y desvistió un santo para vestir a otro. Así España quedó desarmada, desembarcada y desairada.

Que nuestras Fuerzas Armadas son un ejemplo para el mundo, admiradas y envidiadas por muchos otros ejércitos es también muy antiguo y conocido. El soldado español, nuestro único embajador en estas cosas de la guerra, sigue siendo lo más valorado y aún hay quien dice que se lo den, aunque sea desnudo y desarmado que ya se encargará él del resto.

No sé si nuestros gobernantes han caído en la cuenta de que una cosa son unas Fuerzas Armadas para andar por casa y otra una Fuerza con carácter y peso internacional que se corresponda con la situación y misión de su nación en el contexto geoestratégico mundial, que por cierto, no es un problema de exclusividad militar, sino que esa estructura y peso de sus ejércitos es el que permite adentrarse con firmeza en el panorama diplomático, económico y de decisión. Ese es el quid, los que deciden: ¿Cuántas Divisiones tiene…? ¿Lo recuerdan?  Pues les recuerdo que nuestro presupuesto está en la cola de los que integran la OTAN y sin preverse cambios en el futuro.

Miren, todo es muy sencillo. Solo es necesario disponer de capacidades materiales y personal motivado o también personal motivado y capacidades materiales.

Parece que nadie, entre los que pueden y deben, está por la labor.

Desde el año 2008 los ejércitos y la Armada no hacen sino perder capacidades de manera alarmante.

Los recursos de las Fuerzas Armadas provienen de los Presupuestos Generales del Estado y de los créditos de Mantenimiento de la Paz. Cada vez más los ejércitos se están financiando con los créditos de Mantenimiento de la Paz lo que supone una permanente incertidumbre ya que nunca se sabe cuando los vas a recibir, cuánto dinero vas a percibir y en qué se pueden gastar. Después de 30 años de experiencia en estas misiones bien se podrían incorporar a los Presupuestos Generales del Estado (excepto lo que sea expresamente necesario para contingencias) y así disponer de unos presupuestos que cubran las necesidades sin angustias ni permanentes zozobras en materiales y calidad de vida.

La situación nuestra es la contraria: aumentan las necesidades a la vez que se envejecen los ejércitos en sus dos grandes aspectos: personal y materiales, siendo la atención al personal la principal asignatura pendiente, ya que es reflejo de todo lo demás.

La calidad de vida del soldado es una de las claves de la eficacia de un Ejército y para ello es necesario repasar sus retribuciones, atender al apoyo de la movilidad geográfica y a las infraestructuras que le permitan desarrollar una vida adecuada y que responda a su disponibilidad permanente y sacrificio. Las inversiones en infraestructuras para la calidad de vida se han reducido en un 50% desde el año 2008 algo inexplicable y que incide de manera directa en la motivación.

En resumen es necesario que sinteticemos y olvidemos la palabrería técnica o confusa y nos centremos en el verdadero problema:

—Personal motivado

—Capacidades Materiales

No debemos pasar por alto el tema del envejecimiento de la tropa que va unido a la obligatoriedad para una gran mayoría de tener que dejar el servicio al cumplir la edad de 45 años, dos problemas íntimamente relacionados y sin resolver a los que podemos calificar de imprevisión y precariedad. La edad media actual en la tropa en el Ejército de Tierra es de 34`2 años y la pretensión es que sea de 30 años. ¿Cómo lo van a conseguir? Porque ese es uno de los motivos principales de motivación. No se explicó o se dijo la verdad desde aquel electoral y frívolo mensaje: «Se acabó la mili» y ahora lo estamos pagando. Difícil papeleta que juega una baza importantísima en mantener una moral de victoria.

¿Cuál es el principal obstáculo para tener unas Fuerzas Armadas en condiciones operativas, ilusionadas y eficaces?: económico.

Llevamos tiempo pidiendo una Ley de Financiación de las Fuerzas Armadas que las dote de un presupuesto estable que permita realizar inversiones plurianuales y evite trabajar siempre en el corto plazo. En definitiva unos presupuestos suficientes, previsibles y estables.

Llevamos más de una década de restricciones y esto no puede seguir así porque además de estar en juego nuestra seguridad y defensa, la de España, hay muchos hombres que arriesgan a diario su vida en instrucción, adiestramiento y misiones reales con muchas deficiencias en sus capacidades y ello provocado por desatención en el factor principal: el económico. Supone un irresponsable riesgo.

Acabamos de ver que el buque de asalto anfibio Castilla (L-52), uno de los más avanzados de la Armada, que desde el pasado mes de enero se encuentra liderando la Operación Atalanta de la Unión Europea en misión de mantener la seguridad en las aguas del Golfo de Adén y Somalia, ha tenido que abandonar la misión debido a una avería.

No es mi intención achacar esa avería a nada relacionado con el mantenimiento y sostenibilidad del buque. Puede que no tenga nada que ver o puede que sí. Los expertos y usuarios tendrán la respuesta.

Sí es el momento de recoger lo expuesto recientemente por el Almirante 2º Jefe del Estado Mayor de la Armada. De estas declaraciones no hace ni un mes.

«Los recursos recibidos por la Armada han evolucionado negativamente desde el 2008. El Capítulo 2 (créditos que aseguran la formación y la utilización) se han reducido un 13% y los del Capítulo 6 (sostenimiento e infraestructuras) un 35% lo que ha provocado un aumento de horas de funcionamiento de los equipos y sistemas entre los ciclos de mantenimiento y una disminución del stock de repuestos disponibles».

«Lo más grave ha sido el recorte en la obtención y renovación. Al principio de la década anterior la Armada contaba con 77 barcos y 11 años después ha habido 23 bajas y solo 7 altas, lo que hace que haya un déficit de 16 buques. Si estimamos que la vida media de un buque es de 35 años, para reponer esos 77 buques la tasa de reposición debería ser de 2´2 barcos por año y a duras penas alcanza el 0´6 anual».

El envejecimiento de la flota es evidente con una media de 27 años, próxima al límite de su vida media o en su último tercio de vida.

Decía el Almirante que al envejecimiento se une la falta de financiación para reponer o restaurar sistemas obsoletos y la descapitalización en repuestos y pertrechos.

En una gráfica expresión: «Sin el mantenimiento adecuado y continúo podemos tener un montón de hierro en valor militar, eso sí, de la mejor calidad».

Algo parecido, las mismas vulnerabilidades presenta el Ejército del Aire que tiempo tendremos de analizar.

Es urgente mantener las capacidades de nuestros ejércitos y Armada. Renovar las unidades, modernizar otras e invertir en el sostenimiento de las que están en activo. El tiempo apremia y urgente es que nos digan la verdad antes de quedar desarmados, desembarcados y desairados.

A lo largo de la exposición hemos planteado que el principal obstáculo para tener unas Fuerzas Armadas en condiciones operativas, ilusionadas y eficaces era el económico. ¿Acertaremos? ¿No será el ideológico?

Convendría ponerse de acuerdo en qué es España y cómo se la defiende.

El resto se nos daría por añadidura.

Resulta que los cañones, los barcos y los aviones también hablan y están en aquello de jamás decir que están cansados hasta caer reventados. Como sus hombres.

Como la canción de Alaska y Dinarama : ¿A quién le importa lo que yo digo…?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 abril 2021