MI LIBRO: LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La Esfera de los Libros confió en este humilde escribidor para llevar a cabo una labor parecida a la de segar los campos con el tradicional método, hoz y zoqueta, y así evitar hacer destrozos entre el trigo y la paja. Me puse a la labor con las herramientas adecuadas en mi poder. Era necesario andar despacio y mirar los documentos, sin renunciar a ninguno, con lupa de antiguo detective para saber distinguir grano, paja y cizaña, que también abundaba. Este libro es el resultado de pasar mucho tiempo encorvado, siempre en proceso de aprendizaje como el niño en la escuela que empieza con sus primeras letras, a unirlas, a darles sentido y a descubrir que entre los papeles escritos están ocultas la mayor parte de las razones que han hecho que las cosas sean como han sido, incluso de cómo no han sido y debieran. Ese era el juego que me propuse a la hora de indagar y segar por los campos de la Guerra Civil con ánimo de aclarar algunas cosas turbias; utilicé el cedazo de los documentos.

Este libro LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto, es fruto de muchas horas de investigación en archivos, principalmente en el de mi abuelo el general Fidel Dávila Arrondo, y también de algunas casualidades que, sin en un principio contar con ellas, se han ido produciendo misteriosamente a través de personas que han depositado en mis manos papeles y hechos guardados desde aquellos tiempos.

De todo hay y, aunque un libro se queda corto, con todo ello he procurado formar un conjunto armónico y comprensible para los que conocen a fondo el tema y para los que lo hacen de oídas. Espero ofrecerles más adelante, si me brindan la oportunidad, lo que aún queda guardado.

Con estos ingredientes traducidos por mi ignorancia, aunque buena voluntad, no pretendo crear polémica, sino aportar datos para que la historia se acerque más a su comprensión. La guerra civil española es un asunto que está ahí y para nuestra tristeza no se asume con gran rigor, sino que sigue escribiéndose con letra de enfrentamiento, con inventadas y nuevas victorias y derrotas, hasta algunos quieren repetirlas e invertir sus resultados.

Cuando allá por los años 80 el perdón era el resultado, cuando los que por edad o vivencias estaban más cerca de aquella lucha decidieron darse el abrazo del perdón y sacar adelante nuestro querida España, a pesar de tantos pesares, un mal viento (tiene nombre y apellidos) se interpuso entre el perdón y la revisión puramente histórica, y nos llevó a sacar de nuevo los rencores y el arma de lo que llaman el relato que no deja de ser la agitación y enfrentamiento.

No. Esa no es la historia que yo cuento. Son los hechos históricos tal y como figuran en los papeles de aquel momento. Un punto de vista desde lo alto de la colina, desde donde se podía, casi, ver lo que había al otro lado. Soy de la opinión de que no hay que callar ni olvidar, sino todo lo contrario. Hay que hablar de lo sucedido, con verdad, sin inquina y sin venganza, sino con honradez y la buena disposición que admite los errores que todos cometieron.

Hablar, incluso acaloradamente, pero con limpieza y españolidad, con el carácter genuinamente español, pero nunca callar y sobre todo no invertir o mentir a sabiendas o por rencor.

Nadie ya debe pagar por aquello ni tampoco sentirse culpable de nada.

En cualquier proceso de construcción suele haber derrumbes y es frecuente que apuntalar no sea suficiente. El afán de terminar la obra, de seguir buscando la fortaleza en los materiales te lleva al mantenimiento y vigilancia constantes sobre ella.

Sigue el interés por la guerra civil española y espero que los nuevos hallazgos históricos ayuden a acrecentarlo. El cómo, el porqué y cuáles fueron las razones que hicieron posible la guerra y el desenlace de la misma, como señala el profesor Vicente Palacio Atard, siguen siendo interrogantes que despiertan el interés de unas y otras edades. Ojalá que en estas páginas que he escrito haya algo de luz que ilumine esos interrogantes.

No leerán ustedes únicamente el desarrollo de los combates y los esquemas de las batallas, sino que he pretendido hacer un recorrido interior por los temas más trascendentes y en los que nueva documentación puede aportar claridad.

Desde la llegada de la II República en 1931 los acontecimientos se precipitan. Desde esa fecha hasta prácticamente el final de la guerra he tratado de analizar el recorrido aportando documentos nuevos, inéditos, que puedan ofrecer puntos de vista desconocidos en la narración.

Este es mi recorrido:

Desde el Pacto de San Sebastián, las elecciones municipales y la inaudita expulsión del Rey Alfonso XIII que se desarrolla en una travesía de Cartagena a Marsella llena de amargura y tristeza. La calle que arde en violencia. «Fogatas de viruta», bromea Alcalá Zamora. Un documento inédito de la detención del general Sanjurjo que en una precipitada actuación pretende hacerse con el poder y es detenido por un guardia de seguridad que le apunta con su arma en medio de la carretera a Huelva.

Las reuniones y actividad previa al alzamiento con la presencia de Mola en Pamplona. La muerte de Sanjurjo y su posible sucesor en el mando antes de crear la Junta de Defensa, entre los que aparecen nombres hasta ahora no mencionados; la creación de la Junta de Defensa Nacional con el ingente trabajo que esta desarrolló. La presencia de don Juan de Borbón en España para combatir en el bando nacional. El estadillo de las tropas que cruzaron el Estrecho al mando del general Franco; la financiación de la guerra, una documentación inédita sobre el oro, joyas y piedras preciosas recaudados y donados para la contienda por particulares; el robo del oro del banco de España, el laboratorio del oro nacional, la munición, el carburante. Con los curiosos datos de la donación de monedas y alhajas hecha por doña Carmen Polo, esposa de Franco. El balance general de oro de las entregas efectuadas por la Suscripción Nacional (Comisión de Donativos) que alcanzó desorbitadas cifras que les muestro en los documentos.

Temas tan trascendentes como el nombramiento del general Franco como Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos de una manera un tanto casual y hasta ahora contado de manera no muy ajustada a la verdad. ¿Quiénes se reunieron en Salamanca y qué decidieron en definitiva? ¿Fue acordado nombrar a Franco Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos? ¿Hubo opositores? ¿Dónde está aquel barracón en el que se reunieron los miembros de la Junta de Defensa Nacional?

La batalla de Madrid, la muerte del general Mola, la campaña del Norte completa con sus combates y despliegues contados de manera asequible para cualquier lector; la ayuda extranjera, Brunete, Teruel, el Ebro con detalles desconocidos como los combates en la Sierra de Caballs, el avance hacia el Mediterráneo, la campaña de Cataluña y el final de la guerra.

Un informe demoledor del general Vicente Rojo y su visión del conflicto: habla de pánico en las unidades. No ve posible repliegue estratégico y solo contempla aferrarse al terreno y defenderlo palmo a palmo, cosa que sabe que no sucederá.

Los momentos de tensión que Franco tuvo con sus más directos colaboradores que en algún momento revistieron gravedad y crearon situaciones de cierta delicadeza. La correspondencia entre los generales Dávila y Franco sobre el discurrir de la guerra. Cataluña o Valencia: una decisión trascendente.

Termino con la entrada de las tropas nacionales en Barcelona y la situación en la que la ciudad se encuentra y una detallada información de las obras de fábrica destruidas y los edificios ocupados.

Todo ello acompañado de la documentación y órdenes de operaciones inéditas procedentes de los Cuarteles Generales de los protagonistas y la cartografía original por ellos utilizada así como la del Cuerpo de Tropas Voluntarias.

También se acompaña al final del libro el Diario de Operaciones elaborado día a día por el Estado Mayor del Cuartel General del Ejército del Norte, un documento imprescindible para seguir la evolución de los acontecimientos bélicos hasta el final de la guerra.

Hoy día 5 de mayo de 2021, el libro sale al público, fecha en que se cumplen 200 años de la muerte de Napoleón. Es evidente que nada que ver. Pero me gusta la coincidencia. Empezaba un tiempo nuevo. La Revolución francesa acabó siendo la mayor mezcla de libertad y autoridad conocida hasta entonces en el mundo. Revolución y Napoleón.

Napoleón terminó su vida dando una gran lección militar: ‹‹En los hechos históricos como en los contemporáneos, solo podemos encontrar lecciones, nunca modelos››.

A pesar de seguir de alguna manera viviendo sus consecuencias tenemos que aceptar que la guerra civil y todo lo que la rodea pertenece definitivamente a la historia, al pasado, o seremos incapaces de superarla.

Quisiera romper el silencio de los discretos: Muchos saben porque han oído, otros porque tienen el documento. A todos animo a construir y revelar lo oculto que por pequeño que parezca puede encerrar la clave. Para ello les ofrezco este correo y recibiré con gusto sus opiniones o más que opiniones: lahistoriadavila@gmail.com

Fotos, documentos, conversaciones, testimonios, libros, revistas, cualquier cosa puede encerrar una clave.

Deseo que este libro sea un paso más hacia el conocimiento y un lugar para la historia.

Les doy las gracias y les pido que lo lean.

Son muchos años de escritura en este blog sin pedirles nada; ahora, como contrapartida sí les pido que se hagan con el libro y si es de su interés abriremos una sección en el blog dedicada a la guerra civil desde el punto de vista histórico. Con la opinión de todos y todas las opiniones.

De antemano les doy las gracias y ¡va por ustedes!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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5 mayo 2021

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Muchas gracias por considerar este blog y estoy a su disposición.

Rafael Dávila Álvarez

Mayo 2021

Blog: generaldavila.com

EL LIBRO DE LAS HORAS. Rafael Dávila Álvarez

Libro de las Horas de Juana de Castilla

En mi casa siempre hubo un reloj de pared que sonaba a las horas, a los cuartos y a las medias. ¿En qué casa no lo había? Ahora hay una cosa que le preguntas y contesta. ¿Google qué hora es? ¿Puedes ponerme El Silencio de Beethoven?, y cosas así.

A mi reloj le oía, pero nunca hablé con él. Creo que era él quien conmigo hablaba. Tengo ahora que pedirle disculpas porque jamás le hice caso durante el día. Alguna fugaz mirada por si era tarde o temprano, pero con la luz del día jamás presté atención a su sonido.

De noche era distinto. Recuerdo cada hora. Solía acostarme temprano y los primeros sonidos del reloj solo recuerdo que eran muy largos, cada vez más largos, las diez o las once, pero no acaparaban mi atención; jamás los conté. Alguna noche, más nervioso de lo habitual, algo habría ocurrido, llegué a contar las doce, pero no era lo normal. En Nochevieja recuerdo contarlos con uvas y aquella alegría de la que nunca entendí el porqué. Sigo así.

Cuando me despertaba en mitad de la noche esperaba a que el reloj sonara. Si era el sonido de los cuartos me sentaba mal porque tenía que esperar y podía faltar la media y otro cuarto hasta que diese la hora. Interminable en la noche. Como no había móviles ni cosas así, durante ese tiempo pensaba y pensaba, que era muy bueno, a veces regular, que me entraban los miedos, pero solían ser pasajeros y oyendo el ruidillo de ese silencio de cada casa, que en cada una es distinto, llegaba a dormirme enseguida.

Aquel reloj de casa nunca se paró. Claro que mi padre le daba cuerda de vez en cuando, pero es algo que pasó desapercibido para mí. Creía que el reloj era uno más de nosotros que funcionábamos así, sin cuerda.

Recuerdo especialmente algunas horas, las que sobrecogen, otras que encogen y alguna atemoriza.

Despertarme a una hora temprana, dos o tres de la madrugada, no lo recuerdo; las cuatro era una hora que temía por si no volvía a dormirme; me esperaría una eternidad hasta empezar el día ¿y qué iba a hacer tantas horas? Quizá dio comienzo mi particular libro de horas y el posterior encuentro con Rilke.

Las cinco las recuerdo con fiebre y mi madre dándome agua. Las seis el lento amanecer y las siete una dolorosa espera, entre dormido y no, para el comienzo. Cada hora tenía su explicación y la tiene.

Una noche en blanco no la recuerdo. Siempre estaban llenas de negro sobre blanco en mi especial papel, en mi cabeza, donde iba anotando.

Ahora las noches son más vulgares y cualquiera puede pasarla en blanco. Todo carece de misterio y habiendo más convivencia hay más soledad. Si es la hora de las cuatro y te despiertas, puedes ver la televisión, hurgar con el móvil, guasapear con alguno que está como tú, ver videos, cualquier cosa, pero nunca solo; pero por eso  hay más soledad.

Quizá hemos perdido el sentido de la hora. Todas son iguales y hacemos casi lo mismo a las tres que a las quince.

«Tu primera palabra fue Luz:

y el tiempo comenzó.

Tu segunda palabra fue el Hombre y el miedo se esparció

(todavía nos ensombrecemos ante su sonido)

antes de que tu rostro retomara su creación.

Y por ello temo tu tercera» (Rilke).

 

Puede que esa tercera sea haber olvidado las horas, lo que se escribía en ese libro de las horas y que «ahora» se ha convertido en imágenes.

Cuando me despertaba, escribía mis pensamientos en el libro de las horas, pero ya están escritos en la imagen que proyecta un televisor, un móvil, una pantalla. No es un libro, sino que quiere serlo todo.

Son la tercera -«por ello temo tu tercera»- esa imagen inalcanzable, ficticia, mentira. Puede que se llame destrucción del tiempo, en el que escribía en libertad; a esa hora.

«Las horas señalan el paso del tiempo. Alternativamente se suceden, en la experiencia del hombre, luz y tinieblas, seguridad y peligro, alegría y dolor, presencia del Dios invisible en la creación visible» (J. Pinell).

Rafael Dávila Álvarez 

Blog. generaldavila.com

1 mayo 2021

 

VUELVO ¡A LOS TOROS! POR TI Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me he criado en las Ventas, Avenida de los Toreros; he montado los caballos del Pimpi y entrado a la plaza con el botijo de los matadores o escalando las paredes de la Monumental de las Ventas del Espíritu Santo. La he visto arder por sus cuatro costados, y encerrado a los toros con los perros bóxer de la plaza.

Era, como se suele decir, un golfillo de las ventas. Eso queda y crea arte y toreo ante el mundo.

Decía Ignacio Sánchez Mejías que el mundo es una enorme plaza de toros donde el que no torea embiste. Toreo, de salón, pero toreo a los que embisten y sé ejecutar todos los tercios. También sé que el mayor peligro lo tienen los mansos y de ellos procuro aliviarme.

Lo que nunca había visto era a mi plaza de las Ventas tanto tiempo cerrada y echaba muy en falta sus murmullos y silencios. Vuelvo y recuerdo a Alberti.

«Vuelvo a los toros por ti,

yo, Rafael.

Por ti, al ruedo

¡Ay con más años que miedo¡»

Durante este tiempo hemos tenido que lidiar con un toro de extraño pelaje. Este toro era más malo que manso y a él arrimarse: nunca.

No es fácil acertar con el nombre de las capas de los toros. Salvador Miranda, un escultor de los grandes y muy aficionado a la Fiesta Nacional, que era, y es, el vivir y sentir, tenía grandes dificultades para definir las capas. Un día en la plaza de Bilbao salió un toro de extraño pelaje. Lo que menos esperaba don Salvador era que en aquella plaza estuviese Curro el Cochero, singular personaje que sabía de toros y toreros más que nadie. También tenía malaje y sabía las dificultades de don Salvador en eso de los colores de los toros. Acostumbraba a ir a todas la Ferias de España y allí, en mitad de la corrida, solía oírse su enorme vozarrón juzgando a toro o torero.

No esperó a soltar sus banderillas contra el escultor.

—Zebastián Miranda, ¿qué pelo tiene ezte toro?

Sebastián se dio cuenta de la jugada y sin amilanarse, en pié para que su voz se distinguiese, contestó.

—Precioso Curro, precioso.

Así que estemos preparados: ¡«Ezte toro» sí que tiene bonito pelaje, y es bravo el muy jodío! Reconozcan su pelaje y aplaudan la casta. Hablamos de Madrid.

Voy a los toros el día 2 de mayo, se abre nuestra Plaza de las Ventas, ¡vuelvo a los toros por ti!, y por ello llevo la papeleta hecha. De allí a las urnas.

¡Va por usted señora presidenta!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 mayo 2021

 

NO ME METAN MANO, CLAMAN LOS JUECES Rafael Dávila Álvarez

Los jueces se movilizan (no han podido elegir foto más fea). Los militares (retirados) se movilizan, ¿sólo en Francia?

Algo está pasando en el mundo, ¿en Europa?, ¿en el Vaticano? ¿En España? Nadie sabe nada, aunque todos saben que algo pasa. Llega el humo y el olor a podrido.

El Poder Judicial da la espalda ¿para que no le metan mano? Lo que significa que ha perdido su Poder y quiere recuperarlo.

La situación de gravedad en una nación se mide por su salud judicial. Muchas leyes, muchos juicios, colapso judicial y sobre todo judicialización de la política, son signos de una grave enfermedad.

«Tengas juicios y los ganes», dice el refrán ¡tan español! Por algo será y no precisamente por la simpatía de las puñetas. ¿Juzgará alguien al juez?

No juzgues y no serás juzgado.

Convertir el santuario de la justicia en un sujeto político al servicio del partido en el poder es la mayor infamia a la democracia, el primer paso para enmascarar la dictadura y al dictador.  Convertir el poder Judicial en Poder es otro mal paso y ahí está. No estaría de más cambiar el nombre de Montesquieu y empezar a llamarlo Servicio Judicial. Montesquieu quiso poner freno al poder ejecutivo, pero fue un error. Hay que inventar otra fórmula. La atracción del poder lo hace peligroso y los poderes tienden a ser Poder. Todos. Unos pasan de un lugar a otro como anfibios que viven en distintos medios.

Los éforos acabaron por ostentar en sus manos los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Paremia: Juez y parte.

Ahora aquí, mañana allí. ¿Hay justicia, microjusticia y macrojusticia?

Todos meten mano, por la espalda, en el bolsillo, en las conciencias, en la enseñanza sobre todo. Nunca hemos asistido en España a un estado de mala educación como el actual. Nuestros gobernantes y aspirantes dan ejemplo de ello, y son el legislativo y el ejecutivo, ¿qué espera el judicial?

Puede, y mucho, quien tiene poder y el resto busca una gorra y un pito a ver si así algo puede ordenar, aunque sea el aparcamiento o la cola del pan. Ordenar, mandar, juzgar, imponer, todo se conjuga en términos autoritarios y esto parece un estado totalitario. Desde el control de entrada al de salida. Todos mandan y nadie obedece.

Gana el peor educado, el que más levanta la voz, el que es más chulo y tiene más audiencia.

La televisión dicta sentencia. ¿A quién dicen que no metan mano? Estamos todos muy manoseados y aquí a todos nos meten mano y la mano.

Y en esto que llega Felipe González; sí, el que fue; y dice: «Cuando todo está mal, aparece ahí un tío y dice que todo está bien y que el futuro es cojonudo. Oiga, pero usted no está viviendo la realidad de sufrimiento que estoy viviendo»: ¿Pedro Sánchez? ¿Pablo Iglesias? Un tío o dos. Mejor ninguno.

Carga contra los políticos que por encima de todo quieren mantenerse en el poder.

El poder tiene muchos escenarios y uno de ellos es tener una pantalla y «poder» salir a que por tu cara bonita te escuchen. Los hay por todas las televisiones que aprovechan el grado de cultura de la audiencia para colocar su mensaje y llevarse una pasta.

No nos metan mano, clamamos todos. Déjenme solo.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 mayo 2021

 

 

 

LA LEY DE DEFENSA DE LA REPÚBLICA Rafael Dávila Álvarez

Era tal el desatino de aquellos gobernantes, pactados en «nosotros y contra los demás» e impactados por su propia revolución y ser, ellos, el acabose de España que: temieron.

Tuvieron tanto miedo, que se dijeron: blindémonos y a la cárcel todo lo que se menea. Dictaron una ley y se asignaron vigilancia: la ley contra la Ley y como era tan clara la desvergüenza legal, tan ilegal, dijeron hagámosla Ley; y la hicieron.

Después, viendo que ni por esas iban a estar tranquilos y era difícil mantenerse en el ganar sin ganar, se dijeron: Hagamos lo que haríamos nosotros y declinemos el verbo «poder»: insultemos, señalemos, atribuyamos delitos, golpeemos, peguemos, lancemos de todo y detrás de cada palabra un ladrillo, escrito o no; y pillemos. Pintemos las paredes y las mentes de agresiones contra nos y vos y hablemos desde los montes y valles, de la 1 a la 6, pasando por la 2, la 3 y la 100, que no haya una sola montaña donde no resuene la voz, la nuestra, que clama injusticia y desorden. Apaguemos el resto, que paguen y paren. Si hay que sacar una ley que lo apoye la sacamos y que la firme quien tenga que hacerlo que ya nuestros actos la rubricarán. Lo hicieron y se ciscaron en la Ley y en todos los otros.

Duró aquella ley un tiempo suficiente. La ley de Defensa de la República se había hecho constitucional, acababa con toda libertad expuesta en la mismísima Ley, la Constitución, que venían a ser lo mismo porque eran del mismo cuerpo, pero esa era su interpretación de la Ley. Duró mientras pudo y allá por el año 1933 se sacaron de la manga una ley de Orden Público con la claridad del horizonte puesta en las urnas. Claro que cuando estas fallaron y ya no tenían ese gancho de izquierda, y se había metido en la urna el voto de derechas, dijeron ¡eso no!: la Revolución. Y nos plantamos en octubre de 1934.

Después llegó lo que tenía que llegar y la historia se detuvo en un paréntesis de sangre.

Jugar con la Ley en ocasiones consiste solo en interpretarla. Aprobar una Constitución y guardarse el poder del designio: a los interpretadores. El actor que no cumpla con su papel queda inhabilitado ipso facto.

Toda interpretación conlleva el que pueda ser entendida de diferentes modos y eso es todo un arte, pero artistas de la ley haberlos haylos, además de interpretadores que hoy están en la ley mañana en el escenario.

La Ley de la Defensa de la República, era una medida de excepción y ha sido sustituida por algo más democrático: los Comités de Defensa de la República que no dictan ley, sino que la imponen.

Al final ¿de qué se trata? Miren a su alrededor, si es que les dejan:

—Control de medios;  adiós a la libertad de prensa.

—Dominio y absoluto control de la Enseñanza.

— De la Iglesia Católica no digo nada ya que ella calla.

—Nacionalismo. Barra libre, pero sin revolución que para eso estoy yo.

—Por último y no más grave, crear una sociedad amansada, controlada y apesebrada. Apesadumbrada también.

Del Gobierno y los ejércitos hablaremos otro día.

¿Les suena? No consentirán ser perdedores. Estén preparados porque la van a liar.

No sé si liar viene de ley o más bien de atar y bien atado.

Hay leyes que «más que «de defensa de la Constitución son de ofensa a esta». Ampliable a defensores y ofensores.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 abril 2021

EL SUBMARINO HUNDIDO: ADIÓS Y LA SONRISA FINAL. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Solo el que le ha visto las orejas al lobo sabe lo que significa decir «adiós». Cuando su adiós fue tal.

Llegan difuminadas las palabras de José Rizal en Mi último adiós antes de morir fusilado:

Ora por todos cuantos murieron sin ventura,
por cuantos padecieron tormentos sin igual,
por nuestras pobres madres que gimen su amargura;
por huérfanos y viudas, por presos en tortura
y ora por ti que veas tu redención final.

Ha recorrido el mundo el video que grabaron los marineros del submarino indonesio KRI-Nanggala-402 hundido al norte de Bali cuando sabían que su final estaba cerca. Adiós, entonan. A Dios. Solo eso.

El legionario Braulio en el Centenario de la Legión nos dejó elocuentes palabras sobre la muerte.

«El morir en el combate es el mayor honor….

Siempre la muerte. Habéis venido a morir. Una cosa es no tenerle miedo a la muerte y otra quererla. Yo sé que nuestro jefe quería que nos hablasen de la muerte para que le quitásemos esa imagen de horror, de temor, de negra guadaña que atemoriza. Por eso hablaba de una novia joven y bella besando nuestra frente. También decía que fuese nuestro Ángel de la Guarda que nos llevase al Cielo.

Aquí, entre nosotros, no hablamos de esas cosas de la muerte. Si acaso entre cada dos, como juramento entre ellos, y lo que has de hacer si acaso, pero nada más. La muerte no forma parte de nuestras tertulias, ni está ni se la espera, pero si viene a ninguno nos va a asustar. Sí, sabemos que vamos a morir, como todos, y que en el lugar en el que combate la Legión la muerte está más cerca; eso no significa nada. Sabemos lo que hacemos y por qué lo hacemos. Aquí nadie va a lo loco, nadie se la juega sin motivo o razón. La muerte hay que saber esquivarla, con valor, pero tonterías con esa cercana posibilidad ninguna, porque yo creo que si tú te la juegas alegremente, insensatamente, estás jugando no con tu vida sino con la de los compañeros. Pero recular, de eso nada.

Nadie queda en el campo, aunque muramos todos. ¿Quién dijo miedo?».

Letra serena. Adiós.

Sampai Jumpa, adiós, cantan los soldados; lo hacen sonriendo a la muerte. Han entregado lo que se les pide: la vida.

Debe reconfortarnos saber que aún hay gente que a cambio de muy poco están dispuestos a todo y en este caso, los soldados, a dar su vida por los demás, aunque haya muchas ocasiones en las que miramos para otro lado y eso no nos parezca trascendente.

Como dice el refrán solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena.

Y cuando ya mi tumba de todos olvidada
no tenga cruz ni piedra que marquen su lugar,
deja que la are el hombre, la esparza con la azada,
y mis cenizas, antes que vuelvan a la nada,
el polvo de tu alfombra que vayan a formar.

«La vida huye y no se detiene ni una hora».

En la hora de la muerte un ejemplo de vida, que nos enseña para qué y por qué merece la pena ofrecerla. Mientras haya hombres dispuestos a darla para servir sin servirse, sin mirar a quién, sin reprochar, sin odiar y con una sonrisa final.

Un ejemplo de muerte para la vida.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 abril 2021

DEL SUBMARINO B-5 al S-80 General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«El comandante del submarino se llamaba Luis Carrero Blanco».

Me he sentido reconfortado viendo la puesta a flote del submarino Isaac Peral.

Será para 2023 cuando esté en plenitud operativa. En la década de los 80 nos movíamos con ocho submarinos y ahora con dos que quedará en uno operativo y, profundizando todo lo que demos de sí, si sus señorías quieren, puede que para el 2026 lleguemos a tener cuatro submarinos como el que ahora empieza sus pruebas de navegación.

Estamos de enhorabuena porque me da que los submarinos en la Armada es como la Legión en el Ejército de Tierra.

España ha sido siempre una nación de submarinos y las irónicas mitologías hablan de que bajo el agua se esconden las reuniones de Poseidón en Egas, profundidades del mar, con magníficos palacios de oro, resplandecientes e indestructibles. Ahora estarán mejor vigilados.

El submarino Peral recobra actualidad y el teniente de navío, su inventor y auténtico sabio, ocupa el lugar de la historia que se merece y no le fue reconocido en vida. Recogemos de la web de la Armada española que en 1886 en Cádiz se cantaba una coplilla al inventor que decía:

A Dios le pido de veras,

y a

la Virgen

del Pilar

que te coronen de gloria

por tu invento colosal…

Nos cuenta así mismo la Armada que en la primera inmersión del submarino en 1888, Isaac Peral se encomendó a la Virgen del Pilar en una imagen que le habían regalado y él subió a bordo. Más tarde, en el año 1946, una imagen de la Virgen del Pilar fue entregada al Arma submarina y se encuentra en su base de Cartagena. En el año 2004 la Armada española donó a su Copatrona un manto del Arma submarina. A Ella rogamos por nuestros valientes marinos del difícil arte de la inmersión.

Viendo las imágenes de la puesta a flote del submarino Isaac Peral con la asistencia de toda la familia Real, no he podido evitar el recuerdo de aquella madrugada del 15 de abril de 1931 cuando S.M. el Rey Alfonso XIII salía rumbo a Marsella y que recojo en mi libro La guerra civil en el Norte:

«A bordo venía el Almirante Magaz y el Jefe de Estado Mayor, López Tomasete, el Gobernador Militar, general Zuvillaga y ubimos al Príncipe en cuya cubierta esperaba el Almirante Montagut, Jefe de la Escuadra y el de la División de Cruceros, Salas, así como el Comandante y oficiales del buque y otros de la Escuadra. Tanto en el bote como a bordo, el Rey saludó y habló afablemente con todos. Tan pronto estuvieron a bordo los maletines del equipaje, le dije al Rey que despidiese a todos para marcharnos, extrañado y agradeciéndome que yo continuara a bordo acompañándole. Una vez fuera los que no eran del buque, di orden al Comandante Fernández Piña de salir a la mar. Lo que verificamos, estando fuera de malecones a las cinco y media. Por deseo del Rey subimos al puente alto, donde permanecimos durante la salida, pues me dijo que “quería ver España por última vez”. Me preguntó dónde íbamos y le dije que a Marsella, indicándome él que le parecía mejor Tolón, pues Marsella era puerto de mucho movimiento, pero yo le convencí de que era mejor Marsella y que llegaríamos al amanecer, entre dos luces. Una vez en la mar nos fuimos a acostar, pues ya era hora. Al Comandante le di instrucciones para la recalada a Marsella, etcétera.

Cuando el buque se hacía a la mar con el rey a bordo se cruzó con un submarino de la clase B-5 que regresaba a puerto. Se vio como arriaba la bandera tricolor e izaba la de España rindiendo los honores de ordenanza al cruzarse. El comandante del submarino se llamaba Luis Carrero Blanco».

«No braman tanto las olas del mar cuando, levantadas por el soplo terrible del Bóreas, se rompen en la tierra; ni hace tanto estrépito el ardiente fuego en la espesura del monte, al quemarse una selva, ni suena tanto el viento en las altas copas de las encinas, si arreciando muge» (Ilíada. XV, 388).

«Apareció el fondo de los mares, los cimientos de la tierra quedaron al descubierto…» (Salmo 18,16).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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27 abril 2021

EL DEBATE: ¿A CUÁNTAS RESIDENCIAS FUE USTED SEÑOR IGLESIAS? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Después del debate televisivo del pasado día 21 he repasado los medios informativos para conocer opiniones y resultados de las encuestas. Me sorprende leer en uno de ellos que ha sido más visto un canal que emitía una entrevista con Rocío Carrasco que el debate. Bueno pues así están las cosas.

También leo en El Español un tema que a muchos les habrá pasado desapercibido, pero que reviste enorme importancia.

En un momento del debate la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso preguntó al señor Iglesias:

—¿A cuántas residencias fue usted siendo el responsable del mando único? Sólo la UME nos ayudó por parte del Gobierno de España, le espetó la candidata del PP y presidenta madrileña.

El señor Iglesias contestó.

—¿Sabe quién daba las indicaciones a la Unidad Militar de Emergencias de dónde había que desinfectar las residencias? La Vicepresidencia Segunda de Derechos Sociales era la que daba las indicaciones de cuáles eran las residencias que había que desinfectar.

Continúa diciendo el digital que «Fuentes del Ministerio de Defensa consultadas por EL ESPAÑOL instantes después de producirse esta afirmación, desmintieron categóricamente que fuera Iglesias, en su etapa como vicepresidente, el encargado de dar las órdenes a la UME en la Operación Balmis, dirigida a actuar contra la pandemia».

Solo faltaría, aunque no será por falta de ganas.  A él, y a los que le rodean, le gusta esto de los soldados, pero bajo sus órdenes y criterios, de lo que ya algo sabemos. Querer no es poder y no puede quien quiere poder, sino quien quiere, pero de quereres, que son cosa distinta, así que quiéreme menos, pero quiéreme mejor.

El rastro que deja este señor no se sigue por las residencias ni conoce los riesgos que la labor de la UME y otras unidades de los ejércitos y Armada tuvieron que afrontar para asegurar la salud de nuestros compatriotas. Ni en las residencias de mayores ni en los cuarteles huele a Iglesias.

Es bueno hacerle ver a este señor que él mandar no manda nada y que a los soldados ni tocarlos y menos ordenarlos que ya se ordenan solos con sus mandos naturales, la Ley y sus reglamentos.

Del conjunto del debate solo decir que el nivel fue tan elevado que lo tengo grabado para que las futuras generaciones sepan que no se puede entender la historia sin una lectura profunda de la vida de una serie de personajes que han marcado, para bien en ocasiones, para mal en otras, el acontecer de los hombres. Y es que quienes impulsados y con sus dotes personales han hecho caravana se han convertido en anábasis o catábasis; y ello ocurre desde Gilgamesh hasta nuestros días. Lo peor de todo es la mediocridad y que, ellos, los mediocres alcancen lugares de poder.

¿Puede ponernos un ejemplo? Pues ya está puesto.

En el debate no hubo una gran batalla sino un cruce de cañonazos y un ruidoso coro de gritos.

Aún no debemos preocuparnos ya que «somos una pequeña brizna de vida que es lo único verdadero en medio de la comedia del mundo». ¡Velay!, maestro.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

26 abril 2021

DÍA DEL LIBRO. ORA LA PLUMA, ORA LA ESPADA (General de División Rafael Dávila Álvarez)

Cervantes fue soldado. Lo fueron Garcilaso, Hurtado de Mendoza, Francisco de Aldana, Lope de Vega, Quevedo, Pedro Calderón de la Barca... Todos iguales a la hora de defender la lealtad al Rey y su fe católica. Lo hicieron con la pluma y la espada allí donde nadie era más que otro, si no hacía y sabía más que otro. Un ejército que se basaba en la meritocracia. Bueno es recordarlo y ejercerlo.

«¿Qué opinión tiene un villano? Aquella misma que vos, que no hubiera un capitán si no hubiera un labrador.

Puedo decir no hay un soldado que no sea por la sangre de las armas noble. ¿Qué más excelencia?»

Y de la sangre de las armas surgieron nobles las letras. Las armas llevan a las letras, las letras cuentan de las armas, una batalla que recorre los siglos, coexisten y se necesitan. Cuando una nación es grande en su política y milicia va acompañada del engrandecimiento de su cultura.

Ora la pluma, ora la espada. Escribía el Inca Garcilaso, soldado y escritor cuando:

Allende nuestros mares

allende nuestras olas

¡El mundo fue una selva

de lanzas españolas!

Valor, honra y honor. Son condecoraciones permanentes en nuestros uniformes. Lo hemos exportado por el mundo. Desde nuestro Siglo de Oro hasta hoy. Armas necesarias para la victoria, incluso para la derrota, que no es tal cuando el honor no se pierde. Por eso no puede llevar el uniforme de soldado quien quiera sino quien pueda. Este es un oficio exigente que te lleva a mandar con el ejemplo más que con el mandato. Lo predicaba el soldado Francisco de Quevedo que prefería llevar los ojos en las espaldas de su capitán que tener los ojos del capitán a sus espaldas. Los buenos ejércitos es lo primero que aprenden. Nuestros soldados con su ejemplo han demostrado a través de los siglos lo que significa cultura militar, ejemplaridad y valor; de reemplazo o profesionales todos iguales a la hora del compromiso. Épicas gestas y cultura de guerra: el valor, el honor y la honra.

Siglos en los que se combatió ora la pluma, ora la espada. Soldados de letras y armas que las armas requieren espíritu como las letras.

No hay rejas ni bombas que acaben con la palabra cuando se ha manejado con nobleza la espada. La palabra penetra más hondo que las balas.

Ahora está de moda apagar la voz de la historia. Se habla, incluso se escribe, otra historia. No es la nuestra, la de todos, sino la de unos pocos. ¿Serán más fuertes? ¿O nosotros más cobardes? La tibieza es una de las formas con la que suele presentarse la cobardía.

«Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes ya desmoronados, de la carrera de la edad cansados, por quien caduca ya su valentía».

El valor, el honor y la honra son la esencia de nuestra cultura militar, nuestra fuerza, nuestro distintivo allá por donde vamos. Fue el estado militar fiel trasunto del estado social. Era frecuente dar de mano a la espada para narrar las épicas hazañas de los camaradas, perpetuando así las glorias del ejército y el poderío que alcanzó la patria.

DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO

No vivimos del recuerdo sino desde el recuerdo de un pasado que explica y enlaza, nuestra forma de ser y sentir, con el tiempo actual.

Han pasado los tiempos, cambian las leyes y los usos, las costumbres. En la milicia el valor, el honor y la honra siguen como cultura de guerra por encima de otras cualidades. La crítica hacia ello suele ir cargada de ignorancia y se exhibe con impúdico descaro, como si ese rechazo fuese un mérito de los tiempos que corren. Quizás por eso el silencio, más allá de alguna crónica periodística, a las diarias hazañas de nuestros soldados aquí y repartidos por el mundo.

Hoy Día Internacional del Libro es buen momento para una reflexión sobre nuestras armas y letras, para recuperar nuestra historia, nuestras olvidadas glorias, y a la vez volver a hablar del valor, del honor y honra, del ejemplo de nuestros soldados. Sigue siendo la esencia de nuestra cultura militar. También del conjunto de la sociedad llana y sencilla. Siempre fue la milicia fiel reflejo de las virtudes y defectos de la sociedad a la que sirve.

No debemos ignorar la voz de la historia. Empecemos leyendo y continuemos aprendiendo.

Demos de mano a la espada para narrar las épicas hazañas de nuestros soldados, aunque sea solo de vez en cuando.

Ora la pluma, ora la espada.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

23 abril 2021

La Guerra Civil en el Norte… Por General Dávila

¿DÓNDE ESTÁN NUESTROS SOLDADOS? EN LA GUERRA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Parece que a esta izquierda nuestra tan amante de sus tropas, tan defensora de los intereses de España, con tanto peso y seriedad política internacional, se le han perdido los soldados. Nadie sabe donde están, qué hacen y para qué lo hacen.

¿Dónde están nuestros soldados?

Debería formar parte de la Cultura de Defensa y sacarlo a relucir tanto o más que las operaciones donde ellos creen que deberían estar. Eso lo dan a autobombo y platillo, que nada de tanques ni cañones: la Balmis y Filomena.

Entonces ¿lo otro qué? Cuando se despliega para una posible guerra ¿qué?

El caso es que para darnos cuenta de la situación solo debemos mirar a dos lugares, aunque hay muchos más y en cualquiera de ellos el riesgo es máximo, pero estamos porque somos lo que somos, soldados, que debemos cumplir con nuestras obligaciones como tales. Aunque a nuestra izquierda no le guste, o mejor dicho: le disguste.

Por ejemplo hoy hablemos de dos lugares que nadie menciona, pero donde están nuestros soldados hablando de guerra.

LETONIA

Nuestra misión llamada Presencia Avanzada Reforzada-Letonia consiste en «garantizar la estabilidad de la seguridad euroatlántica, mantener una Europa en paz, unida y libre, así como prevenir conflictos mediante medidas de defensa y disuasión creíbles».

Con palabras más claras y rotundas:

—Desplegamos frente al enemigo.

—¿Quién es el enemigo?: Rusia.

—¿Por qué desplegamos?: Para defender las fronteras de Europa ante una posible ocupación rusa. El objetivo de esa Presencia Avanzada es evitar que lo ocurrido en Crimea ocurra en el resto de Ucrania y acabe encendiendo toda la frontera, por las repúblicas bálticas y Polonia.

—¿Es que hay amenaza actualmente?: La hay y la tensión es máxima. El pasado día 19 el señor Borrell, Alto Representante de la diplomacia europea, avisó del riesgo que supone el despliegue que acaba de hacer Rusia de 150.000 soldados en la frontera con Ucrania pertrechados con todos los elementos necesarios para entrar en combate. La situación puede generar en un conflicto de alta intensidad.

España está en Letonia con 305 efectivos y carros de combate Leopard 2 E, vehículos de combate de Infantería Pizarro, morteros pesados, y vehículos oruga acorazados, materiales que por primera vez despliegan fuera de nuestras fronteras. Actualmente se encuentran miembros de la Brigada Guadarrama XII.

Misión pura y dura de guerra, ¿defensiva? Solo faltaría. Lo que no implica que no sea un carácter más de la acción, de la guerra, en la que no vale otra calificación.

Es decir nuestros soldados despliegan con carácter defensivo ante un posible ataque. Ese es idioma de guerra.

TURQUÍA

Nuestra misión, denominada Active Fence, se desarrolla para proteger a Turquía de posibles ataques balísticos procedentes de la vecina Siria.

Allí estamos. Si, en defensiva, en combate, en la guerra. Una batería de misiles Patriot española, en el lugar de donde se replegaron Estados Unidos y Alemania. ¿Nosotros? 149 soldados, solos, demostrando no sabemos muy bien el qué. Lo que nadie pone en duda es que están en misión de guerra.

La misión es de difícil mantenimiento y justificación y más en el momento presente; nadie sabe nada ni nada dice, pero los presupuestos que España dedica a estos juegos de guerra, es decir a mantener a nuestros ejército en campaña deberían hacernos desistir de enredos de este calibre que solo sirven para aparentar sin creer.

Al primer disparo: Irak 2004.

Para ir a la guerra dos cosas son imprescindibles: Dinero y el apoyo de la retaguardia. No hay ni de lo uno ni de lo otro.

Mejor nos volvemos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

21 abril 2021

Blog: generaldavila.com

MADRID: LA ALCALDÍA DE ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez

 

Guste o disguste la Comunidad de Madrid viene a ser la alcaldía de España. Es por lo que el presidente del Gobierno ha irrumpido en la campaña electoral como si en ello le fuese la presidencia. Seguramente hace bien porque le va. Ser o no ser, aunque nada sea, ostenta el cargo y eso engancha.

Claro que para que esa Comunidad o alcaldía sea roja, roja, además del color y las estrellitas, sería necesaria una solvencia intelectual para cuidar de todos y de todo, incluso de la vacunación. Cuando no la hay el caso llega hasta al fútbol y cada cual hace lo que le viene en gana, que puede que te vacunen, o no, o que el Real Madrid y el Barcelona jueguen una liga entre ellos y den entrada al Atlético de Madrid y formen la unidad del fútbol mundial sin autonomías ni independencia que todo sea por dinero. Vacunas les sobran, así que son los amos.

Entonces quedamos que la solvencia no está en el palacio de la Carrera de San Jerónimo sino entre Florentino, Laporta y Cerezo. Acabáramos.

De solvencias hemos hablado y queda por hablar. La de la alcaldía de España debería evitar casos como estos que les planteo.

1.- SOLVENCIA INTELECTUAL

Contaba el Almirante Manuel Manso Quijano que siendo Jefe del Cuarto Militar de la Casa de SM. el Rey coincidía, en las cenas que el Rey ofrece a los Jefes de Estado extranjeros en su visita oficial a España, con el entonces Alcalde de Madrid, el profesor Enrique Tierno Galván. El protocolo les hacía sentarse juntos en la mesa y siempre, antes de ocupar asiento, el Alcalde se dirigía al Almirante con idéntica pregunta:

– Almirante, usted que tiene buena vista, ¿podría leer los cartelitos y decirme cual es mi lugar en la mesa?

El Almirante con esmerada educación le señalaba el lugar.

– Alcalde este es su sitio; como en otras ocasiones estamos sentados uno al lado del otro.

Una vez sentados, contaba el Almirante, el alcalde repetía cena tras cena el mismo comentario que ninguna gracia hacía al insigne marino.

– Almirante, es que de tanto leer he perdido mucha vista y me cuesta ver estos dichosos cartelitos que ponen con nuestro nombre en la mesa. Usted que ha tenido siempre su mirada puesta en el mar conserva mejor vista que yo.

De la misma edad, eran dos personas cultas, educadas y con gran formación intelectual. Pero claro, no todas las noches son iguales y no todos los días se recibe la ironía con el mismo fino sentido del humor. Sin perder ni lo uno ni lo otro, una de aquellas noches el Almirante tiró de bastón de mando y horas de navegación. Después de señalar al prócer de Madrid su lugar en la mesa no pudo mantenerse en silencio por más tiempo.

– Alcalde, mire usted, yo he navegado mucho, por muchos y distintos mares, unos en calma y otros procelosos, pero le aseguro que he navegado muchas más horas por libros y bibliotecas y si conservo buena vista es gracias a estas gafas bien graduadas y no por no haber leído y estudiado.

Nunca más volvió el alcalde a hacer gala de su nivel de lectura ni de su escasa visión y siempre quedó entre ambos gran respeto y una buena amistad.

Solvencia intelectual.

2.- ALGO MÁS QUE SOLVENCIA INTELECTUAL

Con frecuencia Franco pescaba salmones en un pueblecito del interior de Lugo. Recibido por el alcalde como única autoridad, este le acompañaba hasta la orilla del río donde esperaba el guarda fluvial. En este corto recorrido en una ocasión Franco preguntó al alcalde por las cosas del pueblo y sus necesidades.

– Alcalde ¿hay algo especialmente necesario para su pueblo?

– Pues verá Excelencia, lo que más falta nos hace es una prostituta nueva porque la que tenemos está ya muy mayor. Hasta los niños se ríen de ella.

La conversación escuchada por los escasos acompañantes produjo espanto y temor, pero Franco ni se inmutó. El listillo de turno se acercó sigilosamente al Caudillo para decirle el error que cometía el alcalde debido a su escasa «instrucción».

– Perdónele Excelencia pero el alcalde se refiere a la necesidad de una sustituta de la maestra que debería haberse jubilado ya y ahí sigue, faltando muchos días a clase por sus continuos achaques.

Cuando al año siguiente Franco volvió al lugar, se dirigió al alcalde con una amplia sonrisa.

– ¡¿Qué Alcalde!, ¿recibió pronto a la nueva prostituta?!

– Perdón Excelencia, recibimos pronto a la nueva maestra. He de confesarle que sabía muy bien lo que le decía. Lo de la prostituta en lugar de la sustituta era para que Su Excelencia no se olvidase de la petición. Le pido disculpas y haga conmigo lo que quiera.

– ¿Quiere usted ser Gobernador Civil de Lugo?

Fue la respuesta del Caudillo.

Solvencia intelectual sin necesidad de universidad.

3.- INSOLVENCIA. ALCALDADA CONSENTIDA

Aunque dediqué un amplio artículo al tema no puedo ni quiero, al hablar de alcaldes y alcaldadas, dejar de recordar al que fue alcalde de Barcelona, Javier Trias, que se negó a que su ciudad acogiese la ceremonia de entrega de la Bandera de Combate al buque insignia de la Armada española como tradicionalmente siempre se ha hecho. La madrina: SM. la Reina Doña Sofía. El buque: el Juan Carlos I”.

Insolvencia sin más y no sé como definir al que tal chulería (dicho o hecho jactancioso) permitió. ¿Quién es el alcalde para prohibir un acto de singulares características en el puerto de Barcelona?

Alcaldada consentida acompañada de dejación de funciones.

4.- EL ALCALDE QUE ADMIRA AL CHE GUEVARA

Oleiros es un municipio de La Coruña donde reside gente adinerada, dicen que el que tiene más ricos por metro cuadrado en España. Precioso lugar donde los vecinos (nadie es de allí pero todo Coruña vive allí) hablan muy bien de su alcalde al que llevan votando varias legislaturas sin fijarse mucho en la ideología que vende. Hablando con los que allí viven descubrí las razones del éxito. Servicios impecables, colegios, limpieza, atención sanitaria, playas… y ¡por fin!, lo mejor y quizá la secreta razón de su éxito: una gran rotonda (el alcalde que no hace rotondas coronadas por un bodrio no es nadie) con una gigantesca imagen del Che Guevara inaugurada, no sin polémica, por su hijo. Los vecinos de Oleiros que, repito, en su mayoría no son oleirenses, presumen de alcalde y de rotonda, aunque dudo que alguno de ellos entienda porqué hay una avenida y rotonda con monumento incluido dedicados al Ché Guevara. Yo tampoco ¿Sería el Ché pescador de salmones en Oleiros? La cercanía al Pazo de Meirás hace que todo sea posible, incluso me atrevo a adivinar que este magnífico y singular alcalde en otros tiempos hubiese sido gobernador civil de Lugo.

¿Qué razones históricas habrá para enlazar la historia de Oleiros con el Ché?

¡Ay, si yo fuera rico!… haría escaleras que no llevasen a ningún lado. Presumir de originalidad.

En este caso puede ser que el insolvente intelectual sea yo al no entender las razones de un alcalde tan querido por sus votantes de derechas.

En fin, que ustedes lo voten bien y no olviden aquello: «Vístanme -dijo Sancho- como quisieren, que de cualquier manera que vaya vestido seré Sancho Panza».

Rafael Dávila Álvarez

21 abril 2021

Blog: generaldavila.com

¡OH, CAPITÁN, MI CAPITÁN! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Detalle de un capitán de los Tercios de Flandes en el cuadro «El Camino Español» – Ferrer Dalmau

Capitán lo es todo. Diría que es el doctorado del Cabo y a mis entrañables Antonio Burgos y Alfonso Ussía pongo como ejemplos, dos cabos a los que les dio por las letras y llegaron a encabezar ejércitos de victorias con la sintaxis convertida en campo de batalla. «Capitanes de las Letras» a las que día a día forman en orden de combate.

Cabo y Capitán es la carrera militar. Lo demás son parajes intermedios o querer ir más allá cuando a la postre «General» es lo más común; no lo es ser Cabo, no, y tampoco Capitán. Aunque sea de bandidos, que tal y como están las cosas a lo peor es mejor.

Nunca he oído mejor conferencia ni nadie ha redactado mejor texto sobre lo que es el mando como el artículo 5, el del Cabo, de las Reales Ordenanzas de Carlos III:

«El Cabo, como Jefe más inmediato del Soldado, se hará querer, y respetar de él, no le disimulará jamás las faltas de subordinación: infundirá en los de su Escuadra amor en el oficio, y mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones; será firme en el mando, graciable en lo que pueda, castigará sin cólera, y será medido en sus palabras, aun cuando reprenda».

Tan es así que en el último refrito hecho con las Reales Ordenanzas lo han incluido para todos; muy mal hecho porque todos saben que si eso lo hace el Cabo lo que tiene que hacer el Capitán son milagros; y más allá: nada. No es necesario cambiar nada.

España es cuna de Cabos y de grandes Capitanes. La misma pasta de hombres de guerra y de paz.

«Hombres de obediencia, del honroso oficio, guardas de la Cristiandad defensores de la Fe Católica, guardadores y conservadores de los Reinos y Provincias de su Rey, y las que le fueren desobedientes y enemigas, castigarlas y conservarlas por su valor y armas». Así resumía Marcos de Isaba, Capitán de los Tercios, tratadista militar, los preceptos de actuación de los soldados.

Nacido en Isaba (Navarra), en la batalla de Lepanto mandó una compañía de 178 hombres y dejó escrito:

«El que a la guerra viniere, ha de traer puesto el ojo al servir y vivir virtuoso, y no a la merced, que sin merecerla procura que se le dé, y ha de entender que no puede ser maestro quien no hubiere sido discípulo».

Isaba fue el que sentó las bases de esa lección magistral que debe impartir el Cabo y que ha quedado como cátedra de milicia. Insistía en la «instrucción de la escuadra en el manejo de las armas, en la obediencia sin murmuraciones, hacerse respetar sin llegar a las manos» y abogó por un sistema de regulación de nombramientos para que los oficiales cumpliesen unos requisitos antes de ser nombrados por el rey: «Para ser capitán cualquier sujeto debía servir al menos durante 10 años: 6 como soldado y 4 como alférez».  También contemplaba los actos de valor y arrojo como motivo para el ascenso por los méritos contraídos: «Los caballeros que hubieran realizado algún servicio particular o destacado en la guerra, como ser los primeros en ganar el lienzo de una muralla, una bandera, o destacarse en una victoria o la defensa de algún puesto».

¿Podrá existir un ejército sin capitanes?, o ¿sin que se note que hay capitanes?

El Capitán era autoridad y ejemplo, el modelo en el que se miraban sus hombres y de él dependía la victoria o la derrota. Cabos y Capitanes eran, y son, la infraestructura necesaria para sostener un ejército en condiciones de combatir y alcanzar la victoria.

«¡Qué galán, qué alentado,/envidia tengo al traje de soldado!» exclamaba el hijo del Alcalde de Zalamea al verlos desfilar. Era un Capitán y el Cabo detrás.

Guía y enseñanza; ejemplo y virtud. Lo demás son parajes intermedios.

Sin Capitán bien podemos decir que estamos solos y en la soledad del combate no vemos alzar la bandera.

«¡Oh, Capitán, mi Capitán! Nuestro azaroso viaje ha terminado». ¿Será verdad?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 abril 2021

 

 

LA PATADA EN LA PUERTA SEÑOR MINISTRO Rafael Dávila Álvarez

Hace muchos años el maestro enseñaba el arte de la lucha personal a sus alumnos. Llevaba tiempo asimilar aquellas enseñanzas, una forma de vida que no todos llegaban a comprender.

Uno de los alumnos al comenzar la clase se levantó muy ufano.

—Maestro ayer puse en práctica sus enseñanzas y quisiera contarlo en público para que todos vean que son muy eficaces.

—Habla a tus compañeros y que todos aprendamos.

—Fui a cruzar la calle y lo hice por detrás de un caballo que estaba en el borde de la acera y debió sentir mi paso porque me lanzó una coz, pero gracias a sus enseñanzas pude pararla con un movimiento rápido del brazo.

—Mi querido alumno, no has aprendido nada de lo que pretendo enseñaros. La solución no era parar la coz del caballo, mi enseñanza no está en buscar la defensa física si antes hay otra manera de hacerlo. En tu caso nunca deberías haber hecho lo que hiciste.

—Pero Maestro ¿Debería haberme quedado quieto y recibir la terrible coz que venía dirigida a mi cabeza?

—No. Lo que tenías que haber hecho era cruzar la calle por delante del caballo.

Se han oído discrepantes voces sobre el modo y manera de entrar en el inviolable domicilio, pero el señor ministro del Interior solo escucha eso: su escaso interior. Patada y tentetieso.

Los conocedores de la Ley hablan de «barbaridad», «ataque a los derechos más elementales», «abuso incomprensible», «error». También fuera de España acusan al Gobierno español de cometer actos contra la libertad de expresión y la prensa.

El señor ministro del Interior no puede serlo de nuestro inviolable interior y de él forma parte la vivienda tanto como el pensamiento; o más. Porque alguno para poder pensar tiene que encerrarse en casa, apagar la luz, desconectar móvil, wifi y hasta la lavadora, y aún así no tiene la seguridad que la Constitución le otorga y que el ministro como juez, ahora parte, defendía.

Ser ministro no es algo personal ni está por encima del bien y del mal ni mandas mucho ni poco, sino lo que te mande la conciencia. Te debes a ministrar que es servir y no servirte de las puertas ajenas. Porque eso suena a zafarrancho de combate, una limpieza general de conciencias y actitudes. Todos firmes, en perfecto estado de revista, puertas, armarios, cajones, y hasta el alma, abiertos de par en par.

No señor ministro; usted manda mucho, pero no tanto.

El maestro explicaba el espacio existente entre el caballo y el alumno, entre ser caballo o alumno. Hay una distancia que se mide no por la fuerza y daño de la patada, ni siquiera por su alcance y precisión, sino por la diferencia entre la capacidad para pensar y en consecuencia respetar y actuar en consecuencia. Eso los diferencia.

La patada la da el caballo. Se llama coz. La da al aire o a quien le ataca. No a la Constitución.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 abril 2021

 

 

 

 

 

EL GRAN ESTAFADOR BERNARD MADOOF Rafael Dávila Álvarez

Ha muerto el que titulan como el Gran Estafador, Bernard Madoof, en una cárcel de Carolina del Norte donde cumplía condena de 150 años. No voy a intentar descubrir en qué consistía su estafa porque para mí es más fácil entender la teoría general de la relatividad de Einstein. Lo de Madoof debe ser algo parecido a lo de «con IVA o sin IVA» de aquellos que no llegan a su nivel, pero se esfuerzan. En la vida todo depende. Del camino que recorres y la tierra donde te plantan. Crecen tulipanes o cardos. Unos vuelan en clase/baja, low cost, y otros se van de turismo musical en avión del Estado: tulipanes y cardos, a las abejas les da igual. Se trata de robar el polen que llevan y de camino hacer germinar tu especie más allá.

Depende mucho de la cantidad porque en esto del dinero no hay calidad. Todo él es idéntico y malo quien lo maneja. Para algunos estafar mucho o poco es una escala marcada no por el nivel de honradez, sino por la capacidad para engañar, la cantidad que pasa por tus manos y las posibilidades que te ofrezcan. Se empieza por «poquitos» para luego ir creciendo, gota a gota, hasta hacerse pilar como la estalactita.

Es el gran tema de lo poco y lo mucho. De la fidelidad o si lo prefieren de la honradez. El siervo bueno y fiel en lo poco y el que no lo es que tampoco lo será en lo mucho.

Hay sin duda un código moral más equitativo que las leyes, pero eso hay que enseñarlo desde pequeñito y ahora la enseñanza se dirige a que seas una buena oveja del rebaño dirigido por determinados pastores que son los que venden las ovejas; a buen precio.

Platón decidió apostar por la filosofía. Es decir: allí donde no hay esperanza, pero sí disciplina. Moral; claro. Qué cosas tan raras decía Platón o gente así.

El estafador penado con 150 años de cárcel llegó a donde llegó porque vio el camino y ejemplos laterales, que eran autopistas. Seguro que nunca leyó a Platón. De Juan March decían que leía mal y escribía peor, pero nadie contaba como él.

Hay quienes se lo llevan y luego presumen de su habilidad y talento, encima dicen que crean muchos puestos de trabajo, que seguro que es verdad.

Como aquellos bandoleros de Sierra Morena. Cuenta Sebastián Miranda un viaje al sur en tren. Detenidos por una avería preguntó a uno que estaba en la estación.

—¿Pasamos ya Despeñaperros?

—Sí señor; este es el corazón de Sierra Morena.

—Y diga usted, buen hombre, ¿sigue habiendo bandoleros por esta tierras?

—No señor; eso se ha acabao. Por aquí no hay ninguno. Y después de una profunda pausa añadió.

—Los que queais, vais ustedes muy arropaditos en vuestras camas del tren.

Se sabía, pero era mejor no saber nada. No hacer y dejar pasar. Lo he dicho muchas veces. Un millón es de cárcel; mil es una estadística y te codeas con Hacienda. Como los muertos de Stalin: uno es tragedia, un millón una estadística.

Nunca sabremos como empezó y por qué acabó la estadística de Madoff; es más fácil entender la teoría de la relatividad.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 abril 2021