VIENTOS DE GUERRA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Napoleón abandona Fontainebleau. State History Museum, Moscú

«Cuando el mundo se encuentra sobrecargado de habitantes, el único remedio es la guerra, que provee a cada hombre, ya sea con la victoria o con la muerte» (Hobbes. Leviatán parte II, cap. 30).

Hay muchas razones para que el hombre emprenda la guerra y ninguna ha desaparecido de la faz de la tierra, es decir de su corazón. La biología y por tanto la economía están en primera línea.

Como señor de todas las cosas, la guerra a unos hace libres y a los otros siervos (Heráclito de Éfeso).

Cuando la filosofía existía la guerra estaba en su lugar y de ella se hablaba sin mentiras ni buenismo, sino como la dura realidad de su existencia; hasta que pasó a manos de los políticos que inventaron eso de los periodos de paz para esconder el hambre y la sed de justicia. No hay tal paz, solo una tregua; que ni eso.

El mundo nunca se ha decidido en una partida de ajedrez, si acaso en un tablero de fichas desparramadas donde solo en el juego se distinguía al rey del peón volviendo al final de la partida a la misma caja, como dice el proverbio.

Ahora todos reyes, todos peones.

Alguien se empeña en mover los peones de uno en uno y de frente o en diagonal, los mismos pasos que el rey, pero ellos son más y revueltos, él es único y definitivo.

El mundo guarda silencio y mientras caen los reyes los peones siguen su juego en una algarabía en la que también ellos mueren como ejércitos de hormigas.

Hay hormigueros que tienen los graneros vacíos, con muchas ganas de ocupar mayores espacios y se han fijado en los vecinos. No hay marcadas diferencias entre las hormigas y nosotros.

Los ensayos de ocupación hace mucho tiempo que empezaron. Desde la Gran Guerra todo está por decidir. Aquella que nunca acabó. La recomposición sigue en marcha y nada se ha quedado quieto, el movimiento sísmico no ha dejado claras las fronteras ni las almas de los hombres. Los Balcanes, Afganistán, Irak, y el juego se traslada a Siria o, si es necesario, a Crimea, Corea del Norte o Venezuela. Las piezas, los peones, son variados, y variables las condiciones.

Irán está ahí e Israel no deja ni un segundo de afilar sus picas y cerrar la formación.

En cada rincón de la tierra, en cada Estado, hay intereses, que no amigos. Europa pierde interés y amigos. El Reino Unido se va, da un portazo y se acerca a sus intereses que en este caso coinciden con la amistad.

Todos miran a Biden que no tiene a nadie a quien mirar. Espera sentado, somnoliento; ya le dirán que pieza del tablero coloca.

Los signos son analizados por los Estados Mayores de uniforme, se los presentan a los mandamases de la diplomacia política y, excepto los dispuestos al ataque, el resto no se lo cree. Que hay señales de guerra les dicen.

Ahí están, armas por medio, desarrollo nuclear por medio, situación caótica por medio, exhibición de fuerza, despliegues fronterizos, aéreos y superaéreos, vigilancia en el ciberespacio, las elecciones se manipulan de tal manera que tu voto cerrado introducido por tu mano en la urna, cuando se abre lleva el nombre de otro candidato distinto al que tu pusiste. La magia de la nueva guerra.

Las armas clásicas también se preparan. Disparan bombas que matan físicamente y ya están desplegadas, hombres y material. Las otras armas invisibles han causado millones de bajas entre las libertades.

Jordania es una pieza codiciada; hasta ahora de equilibrio. Cuidado.

Estamos entre las piezas revueltas de un puzle que no sabemos componer, una bomba mortal que solo espera a que alguien ponga su última pieza. Ya casi al final del juego la imagen que ofrece el puzle se vislumbra. Parece que dice: ¡Bum!

Quedan pocas piezas. ¿Quién pondrá la última?

Cualquier niñería, cualquier disculpa será buena, cualquier intromisión, cualquier lugar, olvidado, despreciado, desconocido: ¡Bum!

Creíamos haber roto el yugo. Duró unas horas, lo que daba de sí la cuerda que llevábamos al cuello. No es ninguna novedad. La Revolución por antonomasia fue encauzada a modo y manera de un General. La mayor mezcla de autoridad y libertad conocida hasta ese momento.

El resumen contempla que una sola batalla cambia el orden internacional y el estilo de vida de los internacionales. Fue Gaugamela o Waterloo; puede que Versalles, donde se dio una batalla dialéctica que de poco sirvió.

Contra la fuerza no hay otra cosa que una fuerza mayor. Así permanece en equilibrio hasta que hay otra aún mayor.

La insensatez dijo que la tierra no era de nadie, sino del viento.

Vientos que ellos convierten en tempestades: Guerra.

Solo falta añadir la crisis institucional de un organismo que parece desaparecido del mapa: la O.N.U. cuyo peso moral es inexistente y se balancea al compás de los cinco magníficos del Consejo de Seguridad; es decir nada o deberíamos decir de nuevo: Guerra.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 abril 2021

UNA REFLEXIÓN REPUBLICANA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Los hetairoi eran la caballería de élite de Alejandro Magno. La palabra podemos entenderla como los que están cerca del rey que además de luchar a su lado en combate formaban su guardia personal.

Estar cerca del rey siempre fue un gran honor y hasta hace poco las ordenanzas militares decían que la principal misión de todo militar es el servicio al Rey, incluso por delante del servicio frente al enemigo.

«Estar cerca del Rey» sobrecoge porque es el símbolo y representación de la nación. Una proximidad medida y siempre bien entendida, cerca, pero manteniendo la distancia que exige el servicio a quien simboliza la encarnación de todo un pueblo.

14 Abril 1931. El Rey se marcha, abandona el ejercicio de sus funciones para evitar un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre.

No había razón alguna; nadie había puesto en las urnas la forma política del Estado. Solo eran unas elecciones municipales que el Rey ni perdía ni ganaba; él no jugaba. No había triunfado ni perdido en las urnas. No se le había preguntado nada a la República ni a la Monarquía; a nadie le habían preguntado por ellas. Nunca se sometió a referéndum la forma política del Estado. Conviene tenerlo muy en cuenta. Eran solo unas elecciones municipales. Un 12 de abril de 1931.

Dos días después, el 14 de abril, Alfonso XIII, el Rey soldado, se quedó solo. Alguien le dijo que los españoles habían dicho, aunque nunca dijeron nada porque nadie les había preguntado.

¿Dónde están mis leales?

El general de Brigada Francisco Franco Bahamonde Director de la Academia General Militar había propuesto que esta se ubicase en El Escorial: «Si hubiésemos estado en El Escorial acaso habrían podido cambiar algunas cosas. A mí me hubiese sido fácil presentarme el 12 o el 14 de abril de 1931 en Madrid, al frente de los cadetes, e influir, quizá, sobre las circunstancias que determinaron la expatriación de Alfonso XIII» (Franco. Manuel Aznar).

El 14 de abril el rey tiene que abandonar España. Se va solo, muy solo. ¿Políticos?, ninguno para dar la cara por él. ¿Monárquicos?, ¿los hubo alguna vez? ¿El pueblo?, ¡¿qué sabe el pueblo?!; lo que le digan y a donde le digan.

De repente: nada; no queda nada de la España monárquica, nadie que dé la cara por su rey. No hay monárquicos, no hay alfonsinos, no hay cadetes, no hay generales, no hay soldados. ¿Dónde está el pueblo?

Guerras, unas ganadas, alguna perdida, en España, en Europa, dictadura o dictablanda, tensiones civiles y militares; todo lo ha aguantado el rey o ha creído aguantarlo. Malos consejeros. Oídos sordos. Lo que ocurre es inesperado para la calle, pero admisible. Es inadmisible políticamente, pero todos lo admiten; esperan sacar partido de la nueva situación. Nadie discute. Los hechos se dan por buenos, aunque sean malos. La política de barrio, callejera, de tumulto,  acaba con la forma política del Estado. Todos a una Fuenteovejuna. ¡Viva la República!

Nada de monarquía, ¿o de Alfonso? Palabras. El Rey se va de España. Dice que no le quieren. La calle manda, esa calle que bien conoce el rey callejero.

Habían muerto muchos soldados. Demasiados y demasiado lejos. La lealtad perdida entre guerras de cañones o de moquetas, de presupuestos y favores, de medallas y concesiones. Demasiados sacrificios exigidos a los que a cambio no recibían más que el olvido de su patria, de los suyos, en guerras donde se hablaba de España, pero no se la sentía, donde se hablaba de patriotismo, pero no había patria, donde se sufría la lentitud de ver con qué rapidez llegaba la muerte; lejos, demasiado lejos y demasiado rápida. ¿Quiénes son los que ahora gritan en la calle? ¿Serán ellos?

Mientras se le acaba el tiempo el rey tiene aún lucidez para una breve meditación. Aquella dictadura. ¿Para qué? No era eso, no era eso. Esto no acabará aquí. ¿Quién sabe lo que se avecina? El Rey se va. ¿Dónde vas Alfonso XIII? Ya no hay vuelta atrás. Que se las arreglen ellos.

Aquella primavera del año 1931 hablaron los generales. Muchos de ellos venían de presidir con sus entorchados alguna procesión de la reciente semana de pasión, la Semana Santa, Angustias y Esperanzas, bendiciones y aleluyas. Marcha Real, ¡Viva España! ¡Viva el Rey!, golpes de pecho mientras se agitan las medallas. De repente, de la noche a la mañana, se acuestan monárquicos y amanecen republicanos. ¡Viva la República!

Primo de Rivera ya es historia, se había ido a morir, solo, a París, sin bandera que lo envolviese. ¡Estaba todo tan reciente!

La Guardia Civil se inhibe por orden de su Director, el general Sanjurjo. Recuerda sus cuentas pendientes con el que ya es solo don Alfonso. El Toisón de Oro que no le han dado, que si su mujer no es del gusto real, gentilhombres  de S.M. con acceso directo al despacho real, prebenda que él recuerda no poseer. Al final lo personal cuenta y cuenta mucho.

Sanjurjo es protagonista esos días abrileños de repúblicas. Le gusta ser importante. Lo es. África y alguna cosa más le han dado fama y honores que a veces no se corresponden. El ministro de Estado, Alejandro Lerroux,  le pide que asegure el orden. El general exige para él plenos poderes sobre el Ejército, las Fuerzas de Seguridad y la policía. Lo quiere todo y lo obtiene. Sobre un general, Sanjurjo, marqués del Rif, recae el peso de dar la bienvenida a la República, con orden y concierto. Es su protector inicial, el general que la República necesitaba; a pesar de Azaña y muy a su pesar: «…accedió sin resistencia a prestar a la República, que reconoció, el primero e inestimable concurso de la guardia civil de la que era director general. Siguió al frente de ese instituto, pero muy pronto se inició una antipatía que le hizo incompatible con Azaña, el cual no se cansaba de manifestar la molestia sentida ante la pretensión de que la República tuviese un patrono o protector y con entorchados».

El rey de España, la Casa de Borbón, con Alfonso el XIII -¡vaya por Dios!-, se va.

Desde el 12 de abril de 1931 la calle no deja de gritar. Por ahora solo eso: gritos.

Berenguer ministro de la Guerra rubrica el final de la escena. Escribe a los capitanes generales la noche del mismo día 12. Les da la orden definitiva: «…los destinos de la Patria siguieran el curso que les impone la voluntad nacional». Está claro: no hay que contar con el Ejército, que nadie mueva un pelotón. Lo que diga Sanjurjo. Nada que hacer. Dejar correr la calle.

El Rey no tiene donde apoyarse. Dice que no quiere derramamiento de sangre. ¿Y si resiste? «Dios sabe lo que hubiese ocurrido si Su Majestad resiste; tal vez se hubiese salvado el trono».

Pero es el final de la Monarquía: «Quiero apartarme de cuanto sea lanzar unos compatriotas contra otros en fratricida guerra civil… Suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España».

Se acabó el Reino de España, que ahora es la República española. Rumbo a Cartagena.

Dice el Rey: «Cumplid siempre con vuestro deber, que yo no he de olvidar jamás el mío…». ¿Y si el Rey resiste? La pregunta hoy es más evidente. Ya sabemos la respuesta.

La guerra no vino como consecuencia de la marcha del Rey sino por los que en un ruin pacto traicionaron el curso de la historia y se amañaron a su gusto unas elecciones trayendo una República que no supieron encauzar ni dirigir. Ni la monarquía, ni la República eran culpables. Todos culpables: la incompetencia de unos dirigentes demasiado complacientes que con su escasa sabiduría gobernante se llevaron por delante la monarquía y detrás de ella la república.

Habrá que admitir la consabida frase: «La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos».

Nos recuerda Carlos Seco Serrano la escena dolorosa de la partida de Carlos X que le hace decir a Balzac: «Aun detestando a los reyes, debemos morir defendiéndolos, en el umbral de sus palacios, porque un rey somos todos nosotros, un rey es la patria encarnada…».

Y entonces Alejandro Magno al frente de sus hetairois galopó hacia la brecha abierta a los persas y se dirigió contra Darío, que abandonó el campo de batalla ante el ataque de Alejandro. Sabiendo el rey que su viejo general Parmenión se encontraba en difícil situación abandonó la persecución de Darío y se lanzó con su caballería a socorrerle derrotando a los persas.

Estar cerca del Rey. No abandonarle nunca.

14 de abril 2021

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

Mi próximo libro: LA GUERRA CIVIL EN EL NORTE. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto

Les comunico la publicación en la editorial La esfera de los libros de mi libro:

La Guerra Civil en el norte

El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto

Aunque no estará a la venta hasta el 5 de mayo, aquí les mando el link en Amazon para el que quiera ojear la portada.
He puesto una enorme ilusión y trabajo en este libro; en él va volcada una extensa e inédita documentación donde se aclaran hechos históricos hasta ahora desconocidos.
Espero que les guste y más adelante informaré con detalle del contenido y presentación.
Cualquier duda me tienen a su disposición.
Muy agradecido a todos los que muestren interés por la obra.

Enlace al Libro: 

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 abril 2021

SOLO QUIERO QUE ME CUBRAN CON LA BANDERA DE ESPAÑA… (General de División Rafael Dávila Álvarez)

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Batalla de Castillejos. Arenga el general Prim a los voluntarios catalanes:

‹‹Soldados podéis abandonar esas mochilas porque son vuestras, pero no podéis abandonar esta Bandera porque es de la Patria››.

Es el bagaje del alma de soldado. Es necesaria una percha, anaqueles que soporten tantos relatos escritos en las páginas de los humildes pergaminos de los soldados, pobres y honrados, pobres por honrados, que han dejado escrito en esa Bandera el amor que abrazado al dolor se convirtió en rojo y gualda. En aquellas guerras de África del XIX, nuestros soldados, catalanes, extremeños o castellanos, del Regimiento de Córdoba o del Saboya, infantería de León,  Arapiles o Simancas, del batallón de Navarra o de Chiclana, españoles de cada rincón, empezaban a llevar una bandera que servía para tapar el equipo colocado en el vasar o percha de los dormitorios. En el combate aquella diminuta bandera de 60×80 iba guardada en la mochila, recámara del soldado, el alma y la vida a la espalda, caminando con la Patria a cuestas. Pañuelo cubre-perchas que ayer cubría sus enseres privados, luego su posición señalaba, más tarde cubrirá su cara cuando le echen una palada de tierra sobre su cuerpo que el deber se ha llevado.

Se hizo reglamentario para los de la cuarta región militar, Cataluña,  en 1904. ¿Sería en recuerdo a la arenga del general Prim? ‹‹No podéis abandonar esta Bandera…››. Al poco tiempo la Real Orden se hizo extensiva a todos los cuerpos del Ejército. Pero pasó el tiempo y también los combates. Se olvidó la bandera. La mochila empezó a rellenarse con inservibles utensilios que vaciaron de contenido el alma del soldado. El pañuelo cubre-perchas fue olvidado. Algo del alma de soldado se fue con ello.

Hubo un día en que se cantaba:

‹‹El día que yo me muera

si estoy lejos de mi Patria,

solo quiero que me cubran

con la Bandera de España››.

Fue olvidado.

Era el último uso del inicialmente llamado pañuelo cubre-perchas. No era un pañuelo, era la Bandera de España. Cubrían con ella el rostro de nuestros muertos en campaña. Luego, a paladas, la tierra los tapaba.

‹‹Solo quiero que me cubran

con la Bandera de España››.

El olvido es virtud en esta tierra roja y amarilla como su Enseña. Pero no hay quien detenga cada primavera el florecer de los jaramagos y amapolas que tiñen de bandera los campos de España.

62aLos sentimientos de un pueblo se izan sobre el asta de la enseña como los colores que adornan su paisaje. Cuando eso no ocurre cualquier cosa puede suceder, normalmente desaparecer como nación. Nunca pueden caer los colores de tu patria. Siempre a la vista. El cornetín y la bandera ponen orden en el alma del soldado. Un soldado solo existe y se encuentra definido si detrás hay una bandera. Sin bandera no hay soldado, ni ejército, ni nación.

La historia de la diminuta bandera de percha o de mochila parece que se recupera. Aún no ha sido recogido reglamentariamente. Desde aquí pedimos que se regule y se reglamente su uso. No hay suficiente tejido para confeccionar la historia de España y de su Bandera. Esta historia no está confeccionada con tinta y papel ni con fibras de tela. Está hecha a base de vidas y sangre derramada. Quedó resumida un día en un trozo de tela de 60×80. Recuperarla no puede ser cosa de la iniciativa privada. Todos los soldados deben de tener su bandera, de percha o de mochila, llámenla como quieran, es la Bandera de España.

Puedes tener una vida de riquezas lleno. Puedes heredar tronos y privilegios. Puedes vestir distinguidas libreas. Pero llevar en tu mochila la Bandera… Explícalo tú, soldado, explica lo que sientes cuando antes de dormir, cuando estás reventado que jamás cansado, abres tu mochila y se desparrama el rojo y gualda allí guardado. Cuando abres tu mochila y antes de escribir la carta, antes del destino que la vida te ha dado, y el recuerdo a los que te esperan, antes de a ellos empezar a dedicarles ese poco tiempo que te queda, el tiempo más delicado, salta de tu mochila, entre lo más amado, tu alma de soldado, la Bandera de España, un trozo de tu vida, de los tuyos, lo más amado.

Díselo tú, soldado, a los que nunca han sentido, a los que nunca han amado.1362849818_0

Habla de tu Bandera, de lo que por ella siente tu alma de soldado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 abril 2021

 

 

 

LAS CORSARIAS:https://youtu.be/CHJydNqMgPM

LA ARMADA ESPAÑOLA EN DIQUE SECO. ESPAÑA DESARMADA, DESEMBARCADA Y DESAIRADA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El buque de asalto anfibio Castilla (L-52). Foto Armada española

A los militares no se les quiere escuchar y eso que no paran de hablar. Sin palabras también es posible comunicarse. Por ejemplo cuando se rompe un barco de guerra en plena operación militar. Ha hablado el barco (que conste en acta) y ha dicho: «Hasta aquí he llegado».

Si eres retirado y hablas: mal; y que por qué no hablaste antes (pues mire lo hice donde debía por respetar la ley). Si te callas: peor. Si te afilias, ya retirado, ¡qué cosas! Si hablas y dices lo que no quieren oír, pues corre el escalafón y tú quedas fatal, como poco patriota; o a lo mejor te premian y a Estados Unidos o cosas así. Que uno ya no sabe lo que hacer. Puede que lo más adecuado sea cantar, quizá con los ingredientes del rap: contenido, ritmo y entrega. Voy a intentarlo antes de callar para siempre.

No hace ni una semana que publicaba un artículo en el que exponía las dificultades de los ejércitos y la Armada para sobrevivir con el escaso presupuesto asignado. Una enfermedad muy antigua que alguien pensó que con los nuevos tiempos, la aprobación de la Constitución de 1978 así como de las Directivas de Defensa Nacional, y otros papeles mojados, iba todo a cambiar para convertirnos en unos ejércitos capaces de poner a España en el sitio internacional que le corresponde.

Pero no. Llegó la ideología y desvistió un santo para vestir a otro. Así España quedó desarmada, desembarcada y desairada.

Que nuestras Fuerzas Armadas son un ejemplo para el mundo, admiradas y envidiadas por muchos otros ejércitos es también muy antiguo y conocido. El soldado español, nuestro único embajador en estas cosas de la guerra, sigue siendo lo más valorado y aún hay quien dice que se lo den, aunque sea desnudo y desarmado que ya se encargará él del resto.

No sé si nuestros gobernantes han caído en la cuenta de que una cosa son unas Fuerzas Armadas para andar por casa y otra una Fuerza con carácter y peso internacional que se corresponda con la situación y misión de su nación en el contexto geoestratégico mundial, que por cierto, no es un problema de exclusividad militar, sino que esa estructura y peso de sus ejércitos es el que permite adentrarse con firmeza en el panorama diplomático, económico y de decisión. Ese es el quid, los que deciden: ¿Cuántas Divisiones tiene…? ¿Lo recuerdan?  Pues les recuerdo que nuestro presupuesto está en la cola de los que integran la OTAN y sin preverse cambios en el futuro.

Miren, todo es muy sencillo. Solo es necesario disponer de capacidades materiales y personal motivado o también personal motivado y capacidades materiales.

Parece que nadie, entre los que pueden y deben, está por la labor.

Desde el año 2008 los ejércitos y la Armada no hacen sino perder capacidades de manera alarmante.

Los recursos de las Fuerzas Armadas provienen de los Presupuestos Generales del Estado y de los créditos de Mantenimiento de la Paz. Cada vez más los ejércitos se están financiando con los créditos de Mantenimiento de la Paz lo que supone una permanente incertidumbre ya que nunca se sabe cuando los vas a recibir, cuánto dinero vas a percibir y en qué se pueden gastar. Después de 30 años de experiencia en estas misiones bien se podrían incorporar a los Presupuestos Generales del Estado (excepto lo que sea expresamente necesario para contingencias) y así disponer de unos presupuestos que cubran las necesidades sin angustias ni permanentes zozobras en materiales y calidad de vida.

La situación nuestra es la contraria: aumentan las necesidades a la vez que se envejecen los ejércitos en sus dos grandes aspectos: personal y materiales, siendo la atención al personal la principal asignatura pendiente, ya que es reflejo de todo lo demás.

La calidad de vida del soldado es una de las claves de la eficacia de un Ejército y para ello es necesario repasar sus retribuciones, atender al apoyo de la movilidad geográfica y a las infraestructuras que le permitan desarrollar una vida adecuada y que responda a su disponibilidad permanente y sacrificio. Las inversiones en infraestructuras para la calidad de vida se han reducido en un 50% desde el año 2008 algo inexplicable y que incide de manera directa en la motivación.

En resumen es necesario que sinteticemos y olvidemos la palabrería técnica o confusa y nos centremos en el verdadero problema:

—Personal motivado

—Capacidades Materiales

No debemos pasar por alto el tema del envejecimiento de la tropa que va unido a la obligatoriedad para una gran mayoría de tener que dejar el servicio al cumplir la edad de 45 años, dos problemas íntimamente relacionados y sin resolver a los que podemos calificar de imprevisión y precariedad. La edad media actual en la tropa en el Ejército de Tierra es de 34`2 años y la pretensión es que sea de 30 años. ¿Cómo lo van a conseguir? Porque ese es uno de los motivos principales de motivación. No se explicó o se dijo la verdad desde aquel electoral y frívolo mensaje: «Se acabó la mili» y ahora lo estamos pagando. Difícil papeleta que juega una baza importantísima en mantener una moral de victoria.

¿Cuál es el principal obstáculo para tener unas Fuerzas Armadas en condiciones operativas, ilusionadas y eficaces?: económico.

Llevamos tiempo pidiendo una Ley de Financiación de las Fuerzas Armadas que las dote de un presupuesto estable que permita realizar inversiones plurianuales y evite trabajar siempre en el corto plazo. En definitiva unos presupuestos suficientes, previsibles y estables.

Llevamos más de una década de restricciones y esto no puede seguir así porque además de estar en juego nuestra seguridad y defensa, la de España, hay muchos hombres que arriesgan a diario su vida en instrucción, adiestramiento y misiones reales con muchas deficiencias en sus capacidades y ello provocado por desatención en el factor principal: el económico. Supone un irresponsable riesgo.

Acabamos de ver que el buque de asalto anfibio Castilla (L-52), uno de los más avanzados de la Armada, que desde el pasado mes de enero se encuentra liderando la Operación Atalanta de la Unión Europea en misión de mantener la seguridad en las aguas del Golfo de Adén y Somalia, ha tenido que abandonar la misión debido a una avería.

No es mi intención achacar esa avería a nada relacionado con el mantenimiento y sostenibilidad del buque. Puede que no tenga nada que ver o puede que sí. Los expertos y usuarios tendrán la respuesta.

Sí es el momento de recoger lo expuesto recientemente por el Almirante 2º Jefe del Estado Mayor de la Armada. De estas declaraciones no hace ni un mes.

«Los recursos recibidos por la Armada han evolucionado negativamente desde el 2008. El Capítulo 2 (créditos que aseguran la formación y la utilización) se han reducido un 13% y los del Capítulo 6 (sostenimiento e infraestructuras) un 35% lo que ha provocado un aumento de horas de funcionamiento de los equipos y sistemas entre los ciclos de mantenimiento y una disminución del stock de repuestos disponibles».

«Lo más grave ha sido el recorte en la obtención y renovación. Al principio de la década anterior la Armada contaba con 77 barcos y 11 años después ha habido 23 bajas y solo 7 altas, lo que hace que haya un déficit de 16 buques. Si estimamos que la vida media de un buque es de 35 años, para reponer esos 77 buques la tasa de reposición debería ser de 2´2 barcos por año y a duras penas alcanza el 0´6 anual».

El envejecimiento de la flota es evidente con una media de 27 años, próxima al límite de su vida media o en su último tercio de vida.

Decía el Almirante que al envejecimiento se une la falta de financiación para reponer o restaurar sistemas obsoletos y la descapitalización en repuestos y pertrechos.

En una gráfica expresión: «Sin el mantenimiento adecuado y continúo podemos tener un montón de hierro en valor militar, eso sí, de la mejor calidad».

Algo parecido, las mismas vulnerabilidades presenta el Ejército del Aire que tiempo tendremos de analizar.

Es urgente mantener las capacidades de nuestros ejércitos y Armada. Renovar las unidades, modernizar otras e invertir en el sostenimiento de las que están en activo. El tiempo apremia y urgente es que nos digan la verdad antes de quedar desarmados, desembarcados y desairados.

A lo largo de la exposición hemos planteado que el principal obstáculo para tener unas Fuerzas Armadas en condiciones operativas, ilusionadas y eficaces era el económico. ¿Acertaremos? ¿No será el ideológico?

Convendría ponerse de acuerdo en qué es España y cómo se la defiende.

El resto se nos daría por añadidura.

Resulta que los cañones, los barcos y los aviones también hablan y están en aquello de jamás decir que están cansados hasta caer reventados. Como sus hombres.

Como la canción de Alaska y Dinarama : ¿A quién le importa lo que yo digo…?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 abril 2021

 

 

 

 

PÁTER FERNANDO HUIDOBRO. CAPELLÁN LEGIONARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Hoy hace 84 años que murió el Páter Fernando Huidobro. Camino de Santidad ya recorrido. Un proceso lento que se inició en 1946 y estaba olvidado, detenido, casi perdido. De nuevo se ha retomado y hay que empezar de nuevo, casi de cero. Habrá que reunir documentación, testimonios, historias, todo servirá, pero no será esa recopilación lo más importante. Es necesaria la devoción, el permanente recuerdo y advocación al Santo legionario, al Páter Huidobro, y esa devoción le llevará a los altares; tendremos que obligarle a bajar del Cielo para que nos acompañe, no lo dudará, pero antes hay que rezar.

Fernando, José María, Melitón, de Huidobro y Polanco, nació en Santander el 10 de marzo de 1903, siendo el sexto hijo de los nueve que tuvieron sus padres, dos de ellos asesinados en la revolución roja.

Su infancia y niñez se desarrolló entre Santander y Melilla a donde se había trasladado la familia, y posteriormente en Madrid.

Desde niño quiso ser militar, aunque en un momento debió aclarar que cura militar, ya que dos de sus hermanos estudiaban la carrera de las armas.

Se preparó en Derecho en el Colegio de los Padres Jesuitas del Paseo de Areneros en Madrid, y una vez terminada su formación expresó el deseo de ingresar en el noviciado de la Compañía de Jesús, lo que efectuó en Granada el 20 de octubre de 1919.

Fue la Primera Profesión en 1921, dando a continuación comienzo sus estudios de Humanidades y Filosofía en Aranjuez (1927-29) y Madrid, Colegio de Chamartín de la Rosa (1929-30). Pasó a cursar Teología en Oña (Burgos) y en Madrid.

El Decreto de disolución de la Compañía de Jesús (1932) le obligó a trasladarse a Bélgica (Castillo de Marneffe) y de allí a Holanda (Valkenburg) siendo ordenado sacerdote y diciendo su primera misa el 28 de agosto (San Agustín) en 1933.

Portugal, Alemania, Bélgica; allí se enteró del comienzo de la Guerra Civil. Pronto pide permiso al Prepósito General de la Compañía, Padre Wladimiro Ledochowski, residente en Roma, para incorporarse a la lucha por la necesidad que había de sacerdotes.

Con la autorización concedida llega a España y entra por Hendaya donde presencia la batalla de Irún que describe en una de sus cartas.

Al entrar en Pamplona se emociona ante el espectáculo de aquellos requetés que rezan todas las noches el Santo Rosario y marchan al combate después de confesar y comulgar. Se aleja de Navarra al ver que allí sobraban sacerdotes.

El 2 de septiembre llega al frente de Guadarrama donde se encuentra con otro jesuita, el Padre Caballero, al que sustituye para que pueda descansar unos días. Es su bautismo de fuego, su primera Extrema Unción, los primeros muertos a los que consuela en su final.

Se traslada a Cáceres donde logra entrevistarse con Franco: «Trabaje usted, Padre, y sus compañeros cuanto puedan por el bien espiritual de nuestro soldados».

Es destinado a la IV Bandera del Tercio de la Legión a la que se incorpora el 12 de septiembre de 1936.

Escribe al Provincial, Padre Sánchez Roble: «Después de muchos días, logro escribirle en el papel que me prestan los soldados. Estoy con la columna del teniente coronel Asensio, de modo que mis feligreses, aparte las fuerzas auxiliares de Artillería, Ingenieros, Sanidad, son los legionarios. Ya he actuado intensamente».

Produjo su aspecto una inicial desilusión en los legionarios, que se desvaneció enseguida al verlo actuar, grande en el combate, heroico en su proceder, mortificado en su persona, sacrificado en el servicio y con un atractivo que arrastraba tras de sí.

En el caserío denominado El Bravo sufrió su primer bombardeo. Refugiado en el Puesto de Socorro atiende a los heridos mientras un avión Douglas bombardea durante horas, pero milagrosamente ni un solo proyectil tocó el caserón donde se había instalado el Puesto de Socorro.

Cazalegas, San Román de los Montes, Santa Olalla, San Martín de Valdeiglesias, Escalona, Torrijos… Móstoles, Alcorcón. Combate decisivo en Retamares, se toma Cuatro Vientos, Villaverde, los Carabancheles, dice la primera misa sobre el Cerro de los Ángeles y, al fin, Madrid.

Es herido en una pierna el 9 de noviembre siendo evacuado al hospital de Griñón y después al de Talavera. En diciembre ya estaba de nuevo en su puesto con los legionarios. Aprovechó unos días de menor actividad en el frente para hacer su profesión solemne en la Compañía de Jesús. Fueron cinco días de retiro, como una preparación para la muerte. El 25 de marzo de 1937 hacía Páter Huidobro Profesión solemne ante el Rector del Colegio de Villafranca de los Barros, Padre Enrique Jiménez. Dio una conferencia el día 6 de abril sobre su labor apostólica con los legionarios y el día 6 de abril se despedía para incorporarse de nuevo a la IV Bandera de la Legión.

Los días 8 al 13 de abril fueron de un combate durísimo. El domingo 11, el ataque se intensificó. El Páter Huidobro no abandonó ni un solo instante el Puesto de Socorro.

Un obús de cañón 12´40 cayó en el marco de la segunda ventana de la casa. En el suelo yacían varios muertos y heridos, y entre ellos, de espalda, junto a la misma puerta de la habitación, con una herida profunda en el lado izquierdo de la cara, producida por la metralla, el capellán de la Bandera, Páter Fernando de Huidobro. La muerte fue instantánea.

¡Padre! ¡Guárdese, que le van a matar! Le gritaban los legionarios cuando le veían cruzar de una a otra parte buscando heridos mientras las balas parecían respetarle.

Los legionarios cuentan y no acaban de las conversaciones que tenía con ellos en las que procuraba irles poco a poco esclareciendo y aplicando a su vida militar las doctrinas de la Iglesia. Les hacía preciosos y sustanciosos comentarios sobre el Credo legionario y sobre todo les acompañaba en el último momento dando esperanza y una mano donde agarrarse.

Sin dejar nunca de interesarse por los rojos a quienes predicó más de una vez desde su puesto utilizando altavoces.

Dicen los legionarios que la Misa no la omitió jamás durante la campaña. Los días que había operaciones se le veía a las dos y a las tres de la mañana cuidándose de prepararla. Oían muchas veces la Misa entre el silbido de los proyectiles artilleros y el tableteo de las ametralladoras, los morterazos, y sobre todo se sobreponía la voz de aquel cura con persuasión y firmeza.

Al empezar un combate todos querían besar el crucifijo del Páter; con él en alto los arengaba y les excitaba a la contrición. Lo ponía sobre los labios ensangrentados de los que caían heridos en el combate. Tenían gran devoción al Crucifijo y fue su deseo ponerlo en el guion de la IV Bandera al morir su Capellán.

En noviembre de 1936 escribía el Padre Enrique Jiménez, Rector del Colegio de Villafranca (Badajoz) al Padre Sánchez Robles: «Han pasado por aquí unos legionarios heridos. No tiene usted ni idea del concepto elevadísimo que tienen del Padre Huidobro, y, sobre todo, de su valor… Para que esta gente —que son los soldados más bravos del mundo— hable con entusiasmo de la valentía del padre se necesita que haya hecho éste derroche de valor. Cuando asaltan las trincheras el Padre va siempre en primera línea con ellos, les da a besar el Crucifijo y los bendice y absuelve. En ocasiones se ha traído a hombros heridos de los rojos para confesarlos antes de morir».

Podría seguir con cientos de testimonios legionarios, de los mandos, de uno y otro bando, pero hablar de un Santo sobrecoge y mejor es dejarlo para la intimidad.

Sus restos se encuentran en la Iglesia de los jesuitas San Francisco de Borja, de la calle Serrano y quizá en breve se trasladen a la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas en la calle Sacramento de Madrid. Recientemente el Arzobispado Castrense con el fallecido Obispo Castrense don Juan del Río (D.E.P.) a la cabeza, se hizo cargo de los trámites necesarios para recuperar la causa de beatificación del Padre Huidobro. Está en marcha de nuevo este lento caminar que la humildad de Páter legionario parece que se resiste a realizar, que le tengamos por Santo, cuando él sabe que sin protocolos, sino el legionario, hace ya muchos años que es el Páter legionario y Santo.

Recordad aquello de «Pedid y se os dará». Nada como la intercesión del Páter Huidobro. Acudid a él con esa fe legionaria que se eleva por encima de la adversidad, que no le importa que seas pecador, que acoge a quien acude, sea quien sea y necesite lo que necesite. Todos necesitamos y él espera a sus legionarios, pecadores o santos.

Id a rezarle, que su devoción aumente y venga entre nosotros que buena falta nos hace.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

11 abril 2021. Hoy hace 84 años que murió el Páter Huidobro

Enlace a la Causa de Beatificación del Padre Huidobro

¡MIERDALEÑOS!: ¡A VOTAR! Rafael Dávila Álvarez

Mierdaleños. Conocen el término. No sé nada del inventor, que seguro era un famoso escritor (de twiter). La primera vez pude oírlo en la orilla del mar de una playa del sur. Las playas del sur no pertenecen a nadie salvo al viento, pero a Zapatero/Sánchez parece que ya, menos mal, dejan de hacerles caso por lo que la costa vuelve a recuperar la esperanza de poder abrir y cerrar a las horas adecuadas para que los negocios y la vida se prolonguen hasta fin de mes sin tener que recurrir al llanto y crujir de dientes, que es el paño de lágrimas que ofrece la economía de guerra de la izquierda, la que aprovecha cualquier virus para la imposición definitiva del lamento. Los pueblos, ya se sabe, a pasar hambre. Su nombre es Estado de Alarma y deriva en estado de ansiedad.

¡Ya están aquí los mierdaleños! «¡Haremos el agosto!»; eso se le olvidó al inventor. Mierdaleños, franceses o ingleses, ¡qué más da! Ponte unas cañas y tráenos una paella para olvidar el cocido mierdaleño  o los callos a lo mismo.

Nunca me había dado cuenta que yo era de Madrid, mierdaleño, hasta que se empeñaron en insistir en las diferencias. La diferencia estaba en la «singularidad» cuando creía que lo revolucionario era la pluralidad de ideas y de cosas terminadas en s como españoles, mejor que mierdaleño o el singular origen. De repente dejamos de ser españoles y aparecimos con inventados gentilicios, muchas veces incomprensibles y difíciles de situar. Por lo menos diecinueve; o más.

Ahora todos pendientes de los mierdaleños. ¡A ver que votan! Porque claro, ahí está la clave y el horizonte de acontecimientos.

La izquierda roja, la del «No pasarán» internacionalizó Madrid; de Brigadas y otras nacionalidades, y Madrid siguió como si no fuese con ellos porque tenía que atender a todos sin preguntar: ¿de dónde es usted? Aquí no se es de ningún sitio y hay de todo y de todos los sitios. Si se fija un poco verá hasta extraterrestres con cara y andares de normal.

Aquello que pasó en el plioceno los rojos no lo perdonan y enrojecen —más— al ver que una señora de nombre Isabel —como aquella primera reina— castiza y de primera fila, se empeña en hacer las cosas para todo el que llega a su casa que es Madrid, e insiste, mal que les cueste, en dejar hacer a los mierdaleños, y a los que no lo son, los internacionales, lo mejor que sepan y puedan, cosas así como montar empresas, crear puestos de trabajo, hacer hospitales, guarderías, carreteras y soltar palomas-palomos en plan libertad, además sin ira y con la gracia de la verbena.

Cada vez se ven menos rojos por las calles de Madrid, o al menos ya no te preguntan, solo en el 8M, y los mierdaleños seguimos sin mirar el origen, porque aquí no importa donde ni como uno nace sino como procede; y si eres honrado, pobre y desnudo puede que tengas mejor cualidad que el más galán y lucido. Vamos que da igual de aquí o de allá, que seas rojo o azul, amarillo o verde, el caso es que vivas y dejes vivir, y cuando hay que echar una mano, pues se echa; nunca al cuello.

Somos muchos, todos queremos hacer lo mismo, ganar lo mismo, tener lo mismo, pero nos empeñamos en ser distintos y poner barreras hasta en la habitación donde nacimos.

Puede que sea Madrid el comienzo y el lugar que abra la puerta de la libertad. Va siendo hora.

A ver qué votan los mierdaleños.

Que vuelvan pronto a las playas del norte y del sur, de levante y poniente; sobre todo que no pierdan la brújula que siempre señala la dirección de la libertad.

Rafael Dávila Álvarez

8 abril 2021

Blog: generaldavila.com

 

 

«EL ALMA OCULTA» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

El oficio de poeta como el de «juntaletras» es melancólico y suicida, por su intento de atrapar el tiempo y retener la «huella de la luz en sílabas de sombra» (Juan Luis Panero). Como la suerte es loca y a cualquiera le toca, hoy me ha dado por observarme, pero como se sabe los espejos no tienen memoria, son totalmente amnésicos y por tanto no se lo que hoy veré en ellos.
El contraste real de mi persona nunca me lo dio espejo alguno, sino más bien una foto reciente, y es que casi todos tenemos un alto concepto de nuestro estado físico.
Aprobando la imagen que nos devuelve ese espejo cada mañana, ya se que la primera impresión es francamente mala, pero después de un buen afeitado, la imagen cambia y lo que vemos nos oculta la realidad. La foto no.
No ocultó la realidad aquel espejo de palacio, a un paleto algo ya viejo, cuando a la corte llegó, pues admirado se quedó delante de un gran espejo, y su rostro contemplando dijo:
―«Voto a tal, que cara de animal tiene ese que me está mirando».
Igual era uno de esos espejos hechos en Lohr am Main ciudad alemana ubicada en Baviera. Dicen que de tal calidad eran que los que en ellos se miraban, estaban convencidos de que siempre decían la verdad.
Personalmente tengo que recuperar la serenidad, me digo mirándome hoy en el mío, en el cual empieza a no reconocerme, aunque ahora con mascarilla me veo los ojos, que como decía Platón: «son las ventanas del alma», y parece que así me quedo algo más tranquilo. Cicerón nos dejó aquello de que «La cara es el espejo del alma y los ojos sus delatores», y en román paladino nosotros siempre dijimos que «La cara es el espejo del alma».
Algunas culturas antiguas ya creían que los espejos reflejaban el «alma oculta» o la verdadera naturaleza de la persona.
El gran director de cine José Luis García Muñoz, ganador del Óscar en 1983 en la categoría de mejor película de habla no inglesa por «Volver a Empezar», le preguntaba a su espejo qué tipo de interés, si compuesto o simple, si renovable o a plazo fijo, le había cobrado a su amigo Manuel Alcántara: la calle, la ciudad, la noche, el mar, la literatura, el boxeo, los amaneceres, el arte, los «gin tonics de Larios» o esa anestesia llamada amor.
Por el resultado, D. Manuel ganó por goleada, está a la vista, pues como nos decía «Garci»: «Os ha vuelto mejores a quienes le habéis tratado y leído»
Aprovecho la oportunidad del blog y continuo con la parodia nacional. Olvidada ya la primera fase del fin del mundo, que fue por estas fechas el año pasado, ahora nos salen con que la política se mueve; ¡y de que manera!.
Uno de los cambios más notorios ocurridos durante nuestra vida en pandemia tiene que ver con el tiempo. Más que nunca, el de hoy se hace más presente por la incapacidad de aventurar el futuro. Por eso vivimos una época en la que que abundan las conspiraciones, aparecen tránsfugas, otros convocan elecciones porque han visto el plumero de los demás, los hay que dimiten y se lanzan a la aventura autonómica…¿Porqué será? Ya no se sabe en qué pensar ni a quien creer, pero me temo que la ignorancia siempre es arrogante, solo será cuestión de tiempo para que esta película de Berlanga, aprovechando que este 2021 se celebra el centenario de su nacimiento, ponga el letrero de the end.
¿En que espejo se miran? En ninguna página del manifiesto comunista de Marx y Engels se puede leer la palabra democracia y ¿estos son los orígenes del gobierno social-comunista que tenemos?. Ahora les vemos pontificando cual demócratas de toda la vida. ¿reímos o lloramos?.
Nunca el discurso del odio fue libertad de expresión.
Pero mejor no ahondar en la herida de tener que analizar, entre otras cosas, el nivel de quienes hoy asumen la gestión política, ya que siendo generosos su listón no llega a la medianía.
Caifás era yerno de Anás y naturalmente le sucedió en el cargo…, que poco ha cambiado la meritocracia en 2000 años.
Cuanto más vacía va una carreta al andar, mayor es el ruido que hace.
Por otra parte como el cementerio de la política está lleno de actores con fantásticas y fanáticas intenciones, conviene saber que a ese cementerio se entra pero a veces también se sale de él, y en cualquier momento puede haber una segunda oportunidad para actores con ideologías desaparecidas, lo que puede ser una buena noticia o una terrible amenaza.¡Cuidado!
Hay quien dice que en la vida unas veces se gana, y otras como en el deporte se aprende, pero últimamente los de a pie no hemos ganado ni aprendido cosa alguna, sinceramente hemos perdido.
Viendo actuar a sus señorías me pregunto ¿pero quien cuida de España? si los confesos antiespañoles que forman el Parlamento, solo quieren destruirla.
Esperemos que en las próximas elecciones hayamos aprendido la lección.
Tendríamos que mirarnos en el mismo espejo que lo hacen los franceses, en ese espejo de la plaza de toros de Arlés, las «Arenas de Arles» anfiteatro romano situado en dicha localidad del sur de Francia, calificada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, cuando las 14.000 personas de los tendidos que asistían a la corrida de toros, de la inauguración de La Feria de Pascua, reaccionaron como una sola al intento de sabotaje de unos antitaurinos y «anti-systèmes», cantando en posición de firmes La Marsellesa.
Modestamente, estos hechos me recuerdan cuando me miro al espejo al levantarme, y me veo que en esta edad de jubilación que llevo, como una gran mayoría de españoles, duermo a pierna suelta con la conciencia tranquila, con unos muy escasos ahorros, llevando una vida de feliz clase media, y sobre todo con la suficiente dignidad y honra para intentar proyectar esa forma de vida entre hijos y nietos.
¿El espejo de estos días? Fue sin duda el de la Semana Santa.
En el Bajo Aragón donde me encuentro el acto más conocido e importante era la «Rompida de la Hora» que dicen por estas tierras. A las doce de la noche del Jueves Santo comenzaban a tocar miles de tamborileros en las localidades de la ruta: Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda, Urrea de Gaén (a excepción de Calanda que se inicia a las doce del mediodía del Viernes Santo). Coger un tambor y sumarse a cualquiera de sus cuadrillas, era la mejor forma de entenderlo, como hacía cada año en Calanda el antipático, contradictorio y ateo de Buñuel.
Su buen amigo Orson Welles lo definió como : «Hombre profundamente cristiano que odia a Dios como sólo un cristiano puede hacerlo…y naturalmente, es muy español».
Un estruendo acompasado de tambores, bombos y timbales se adueñaba del Bajo Aragón que no cesaba hasta el Sábado Santo, cuando dejaban de sonar al unísono produciéndose un silencio sobrecogedor.
Este año no han podido salir por las calles y plazas de esos pueblos, pero todavía me resuenan por dentro, donde quiera que me encuentre, esos sonidos tan penetrables como inolvidables. Esos redobles son como una forma de rezo, y recordamos como en su día Juan Pablo II dijo aquello de que: «tocar el tambor en las procesiones de Semana Santa era como rezar dos veces».
Aunque estaban prohibidas las concentraciones, los vecinos de esos pueblos me dijeron que han mantenido viva la tradición tocando los tambores desde los balcones de sus casas. No fueron días de multitudes pero si de tradición.
Parece como si la lluvia, que tanto nos preocupaba cuando llegaban estos días, haya caído ininterrumpidamente durante estos dos últimos largos años. No, no han salido las procesiones, ni hemos escuchado ese palo flamenco propio de estos días que son las saetas, de acuerdo, pero sí hubo «Semana Santa», la cual no se ha quedado para vestir santos como anuncian los más agoreros sin dios.
«Duele. Pero pasará. Y cuando sane, más alto vas a brillar…» (El Principito)
Un espejo nunca miente, siempre dice la creencia.
Con la última palabra en latín que Cervantes coloca, a modo de despedida en el Quijote digo adiós: VALE.

Ángel Cerdido Peñalver. Coronel de Caballería ®

Blog: generaldavila.com

7 abril 2021

VACUNA EN HOSPITAL ENFERMERA ISABEL ZENDAL. Rafael Dávila Álvarez

Llamada para vacunarme. Allá voy. Merece la pena contarlo y compartirlo. Sientes una sensación de alivio y a la vez preocupación. Por fin. Se han acordado de mí, estaba en la lista, ¿habrá mucha cola?, ¿qué vacuna me pondrán?, llamas, preguntas, consultas en la red. Inquietud en definitiva, y una ventana que se abre para respirar aire puro. Un paso más. Hasta aquí he llegado. Resistiré.

Una de las mayores indecencias cometidas en este periodo que llevamos, un año de lucha, es convertirla en política y no dejarlo en sanitaria. La crítica hacia la mala gestión, cuando es evidente y se argumenta, no es política, sino una forma de mejorar. Cierto es que cada uno cuenta la feria como le ha ido. Incluso hay veces que te va mal, pero solo tú eres culpable. No es el caso. No echemos la culpa a los de las fiestas y a los que no cumplen, que también, sino señalemos (para siempre) a los que iniciaron esto como si de una puesta en escena se tratara mientras los muertos caían como segados por una endiablada ametralladora día y noche municionada.

Que mascarilla sí, mascarilla no, aquel 8M, desentenderse de la pandemia y no mandar, la maravilla y la orquesta de simón &… han escenificado un panorama televisivo que pasará a la historia de las tragedias, pero en serio. El zenit del despropósito ha sido la administración de las vacunas. Que cada uno analice y asuma aquí o allá su responsabilidad.

Como todo es un despropósito ya no te crees que haya llegado el momento de vacunarte. Llega.

La casualidad hizo que empezaran a caer las primeras gotas de la tormenta en el momento de colocarme en la cola de la vacunación en el Hospital de Madrid enfermera Isabel Zendal. Arreciaba el agua y el viento. Torrencial. Todos éramos mayores, en mejores o regulares condiciones y con la suficiente edad para no crecer ya más, aunque nos regasen tanto. Hubo un momento de preocupación. La cola aceleró, aguantamos y superamos el difícil momento más o menos empapados.

Hubo, orden, respeto, educación y eficacia. Nadie hizo aspavientos y sin estridencias, en el silencio de los que ya llevamos demasiados gritos encima, pasó aquel momento y nos vimos dentro del edificio hospitalario. Impecable, limpio, acogedor; piensas en las tragedias que allí se han vivido. Lágrimas, muecas y esperanzas. ¿Cómo se puede criticar un centro médico como el Zendal que es un ejemplo, que debería existir en todas las ciudades de millones de habitantes, dónde en cualquier momento la tragedia se convierte en colectiva? ¿Cómo puede haber un personaje que diga que su primera medida política sería derribar este hospital? Silencio y eficacia. Alguno debería respetar y hablar menos o mejor.

La cola daba la vuelta entera al interior del edificio. Pensé que aquello nos llevaría toda la tarde. La actividad era frenética. Nadie decía una palabra de más, tampoco de menos, ni se veían paseos de recreo; cada uno a lo suyo, gran actividad y ninguna mirada perdida. Se escuchaban las normas, se repetían, se acariciaba a algunos que lo necesitaban, a todos se sonreía, mucho silencio en las largas colas; sabiendo que no era nada, era cada vez mayor la intranquilidad mientras se acercaba el momento: ¡ya me toca!

Repito mi asombro: ni una palabra de más, nunca una de menos. Como debe ser. Profesionales que llevan días, horas agotadoras, sonrientes y seguramente cansados de lo que debe ser una rutina desde que inician la jornada hasta el final. También saben que cada uno que se sienta en el sillón para vacunarse es nuevo, es su primera dosis, su esperanza, su incertidumbre, y que hay que decirle algo. Te lo dicen.

Termina. Ya estás vacunado. Algo especial recorre tu interior; que no siendo nada lo es todo.

Al salir he respirado hondo, quizá por allí han merodeado muchos virus, de todo tipo, en castizo: mucha mala uva.

¿Cuántas vidas se han salvado gracias a esta obra? No lo sé. Miro de lejos al hospital y recuerdo al doctor Balmis y a su enfermera Isabel Zendal a los que seguramente tildaron de locos en aquella su aventura. Es la de la vida, que a unos les gusta y a otros disgusta. Parece que no todos están con la vida.

Yo hoy me quedo con ella.

Gracias a Madrid y sobre todo a todos los que lo habéis logrado. Brille la esperanza como esa que he visto en los ojos de las personas que en una larga cola pasada por agua daban ejemplo de lo que hay que hacer y cómo hacerlo, aunque la adversidad de una tormenta quiera ponerle obstáculos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

4 abril 2021

Mándennos sus testimonios. Ayudarán a otros. Gracias

 

 

SEMANA SANTA CASTRENSE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Legionarios portando a hombros al Cristo de la Buena Muerte en Málaga

¡Guiones y banderines de la Legión, rindan honores a nuestros muertos!

Es la voz de mando del Jefe de la formación legionaria. Es el recuerdo al legionario de todos los tiempos. Tiene la Legión especial rito para dar tierra a sus hijos y para recordarlos en sus formaciones. Los muertos de la Legión, los legionarios novios de la muerte, son inmortales. ¡Qué difícil explicarlo! Tanto como comprenderlo y asimilarlo. Siempre presentes. No da miedo pronunciar la palabra: muertos de la Legión. Es la rotundidad del lenguaje legionario. La muerte es familiar, forma parte del combate y de la historia de la Legión.

La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Se es muy consciente, en silencio y en los adentros, en los sentimientos, que en cualquier momento puede ocurrir. Ante el hecho, el más trascendente de la vida: dignidad.

Es una temporalidad que pasa, aunque deje imborrable huella cuando es el compañero el que se va. Eterno recuerdo porque  la muerte es vida y ejemplo que a todos, cada uno en su único momento, nos llegará.

La Semana Santa da comienzo

¡Guiones y banderines rindan honores a nuestros muertos!

La Semana Santa da comienzo. Es momento de reflexión y dolor. Un paréntesis necesario. ¿Se celebra la muerte? Sería un eterno fracaso. Es el necesario tránsito del dolor, del sufrimiento y entrega por los demás, a la victoria sobre esa temporalidad llamada muerte.

La Semana Santa mucho tiene que ver con la entrega y sacrificio, con los soldados de España; tanto que es el espíritu que define su quehacer diario. La entrega y el sacrificio por los demás.

La muerte no es el final

La muerte no es el final, cantamos en un profundo rezo por nuestros compañeros muertos. Es el canto que abre el camino, el paso siguiente hacia la eternidad. Esperanza: ‹‹Cuando, Señor resucitaste, todos vencimos contigo, nos regalaste la vida, como en Betania al amigo››

Rodean los pasos y tronos los soldados. Cientos van por ellos escoltados. Firmes y pensando en centinelas, vigilias en noches compartidas.

Aquel hombre que decía ser Hijo de Dios pasó sus últimas horas entre ellos, entre soldados. Azotado y vigilado. Cuando murió, el Centurión, el capitán, dio la voz de alarma que conmocionó al mundo hasta nuestros días:

¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! No hubo más pregón. Era la consigna, el santo y seña, que recorrería cualquier posición, cualquier rincón. Lo había dicho el capitán cuando Jesús murió.

También en el momento de la Resurrección, vigilando el sepulcro, estaban los soldados. El paso de la muerte a la vida, el tránsito, vigilado y pregonado por los soldados. Ahora se entiende mejor todo este misterio. La mística enraizada en la tropa con su capitán al frente. Venía de lejos aquella fe comentada, desde el día en el que un centurión fue sorprendido por su fe:

‹‹Jamás vi tanta fe en Israel››.

Resuena desde entonces, desde aquella fe lejana y heredada, la pena que nos alcanza por un hermano perdido. Es cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza. Empezamos a comprender. Desde entonces en su palabra confiamos.

La muerte no es tan horrible como parece porque la muerte no es el final. Por eso hay un Cristo Legionario, de la Buena Muerte. Por eso hay fe en los soldados. Por eso cantamos y rezamos:

‹‹En tu palabra confiamos

con la certeza que Tú

ya le has devuelto la vida,

ya le has devuelto a la luz››.

El morir en el combate es el mayor honor

Testigos del tránsito entre la muerte y la vida fueron los soldados. Testigos de la Resurrección. La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Es la Fe en que La Muerte no es el Final

‹‹Tú nos dijiste que la muerte

no es el final del camino

que aunque morimos no somos,

carne de un ciego destino››.

Ahora se entiende que El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

‹‹Si así mi vida concluyo

Y así la muerte me espera

Aquí me tiene por suyo;

Ni la llamo ni la huyo;

Puede venir cuando quiera››.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Fue publicado el 10 abril 2017

LOS NACIONALISMOS. José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería (R.)

Julián Marías escribió en 1978: «En algunas regiones hay grupos políticos en los que late la voluntad de desarticular la estructura nacional. No les interesa España en su conjunto; solo tienen ojos para las particularidades de su región». Estas regiones hoy en día, son las Comunidades Autónomas, que creen ser el ombligo del mundo y no tener por qué contar con los demás: Se impone el «Nosotros», «lo nuestro».

Las Autonomías no fueron una demanda del pueblo español para acercar la Administración al administrado, fue un invento impuesto por la clase política. Los motivos: contentar a nacionalistas vascos y catalanes, disimular las concesiones del disparatado «café para todos», y crear un aparato burocrático para sustento de los partidos políticos.

Algunas de esas Autonomías han exacerbado el nacionalismo hasta el punto de que se creen que son naciones. Cómo no iba a ocurrir eso si se las dotó de poder ejecutivo, legislativo, judicial, bandera, himno, héroes y días nacionales. Algunos autores han señalado que el nacionalismo es más una religión política que una ideología. Creer que una determinada comunidad es una «nación» tiene que ver más con la fe que con la razón.

Los nacionalistas dicen, echándonoslo en cara, que nosotros somos «nacionalistas españoles», cuando lo que somos es patriotas. La diferencia entre nacionalismo y patriotismo es que aquel piensa que lo mejor es lo suyo e impone su idioma, su forma de pensar, espía a los niños para que no hablen otro idioma, etc. Es decir, expulsa a los que no piensan como ellos; es excluyente. El patriotismo es todo lo contrario, trabaja para que todos tengan los mismos derechos; es decir, incluye y protege.

Los nacionalismos, además de excluyentes, son racistas; para ellos la raza es fundamental. Por eso, políticos nacionalistas separatistas como Sabino Arana, Forcadell, Torra, Oriol Junqueras, Puigdemont, etc., se ríen de los extremeños, de los andaluces, dicen que los españoles somos bestias taradas y no sé cuántas lindezas más. Tan excluyentes y racistas son los nacionalismos que provocaron las dos Guerras Mundiales, la de los Balcanes y el terrorismo.

El nazismo, que predicaba la superioridad de la raza aria, creo Treblinka, Auswitz, etc. Como eso es muy fuerte y no les conviene que se hable de ello, han cambiado su discurso del racismo por la «lengua». Ahora imponen su idioma; la lengua es el elemento diferenciador que les da derecho a tener una nación propia excluyendo a los que no la hablan. A esta razón obedece que su lengua sea no un mérito, si no condición indispensable para trabajar en su comunidad autónoma como funcionario, médico, maestro, etc.

El nacionalismo pretende demoler Occidente y sus valores, por eso destruye las estatuas de Colón, de Cervantes, de Fray Junípero Serra, de los Reyes Católicos, etc. Hay que destruir la Historia. Y crean La Nova Historia; así, dicen que Puigdemont es el 131 presidente de la Generalidad pretendiendo justificar que Cataluña es más antigua como nación que España, cuando en realidad es el décimo. El primero Maciá

La base para ello es el «posmodernismo». Este movimiento rechaza la idea de «verdad» porque la verdad es relativa y, por tanto, cada sujeto tiene «su» verdad. Según esto, la Historia no ofrece datos y hechos objetivos. Y como la objetividad es inalcanzable, no hay diferencia entre una novela y un libro de historia bien investigado. Todo es discutible y crea su propia historia mediante el relato.

Si al posmodernismo unimos la corrección política, arma política formidable que da lugar a un conflicto permanente que genera «victimismo» y divide a la sociedad en víctimas y perpetradores, tenemos un nuevo totalitarismo. En España, lo políticamente correcto, nos tiene amansados, estabulados y acomplejados.

El nacionalismo es una tendencia patológica que conduce a la balcanización y obstaculiza el desarrollo de una sociedad mundial pluralista e integrada. Prevalece el odio a la nación sobre el amor a sus supuestas naciones, por lo que divide a la gente, destruye el lado bueno de la naturaleza humana y conduce a la desigualdad en la distribución de las riquezas.

Mientras Europa, como comunidad humana y como realización del espíritu creada durante más de dos milenios, está afrontando el cambio quizá más importante de su historia, los nacionalismos insisten en discutir hasta la náusea sobre articulaciones del Estado, derechos históricos, autodeterminaciones, identidades nacionales oprimidas, hechos diferenciales. No son más que un montaje organizado por los políticos nacionalistas para engañar al pueblo y justificar en su nombre egoístas ambiciones personales.

Miguel de Unamuno dijo que «El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala Historia». Debemos dar el debate intelectual e historicista porque si no será imposible diferenciar entre la verdad y la mentira.

José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería (R.)

Blog: generaldavila.com

31 marzo 2021

 

 

LIBERTAD. VACUNAS. MUERTE. NEGOCIO Rafael Dávila Álvarez

No vacunar equivale a muerte. Una vez que la vacuna existe todo lo que no sea acelerar su fabricación, administración, día y noche, sin descanso, es abrir la puerta a la muerte. También a la tiranía, a la falta de libertad.

Vacunar. Eso es lo único importante y a lo que deben prestar su atención los dignísimos políticos europeos; pero nos interesan en concreto los españoles. ¿Dignidad? Déjense de mociones de censura y tengan la suficiente para ocuparse del problema número uno que nos domina. Nos estamos muriendo; no sé si se habrán enterado. Repito: nos estamos muriendo. Ya ni los cuentan, ni nos dan las cifras, quizá no las saben.

La Moncloa es un avispero político donde las abejas zumban sin control agitándose la colmena de España. Sin orden ni vergüenza fabrican hiel y no miel.

Hay edades en las que la muerte empieza a ser demasiado familiar. Se van los más cercanos en edad e historia, los que te han acompañado en esta lucha cruel para sacar adelante España siempre con una sonrisa y la aceptación de todo, y todos con respeto y sacrificio. No ha sido fácil, y no es justo acabar así.

De repente nos ha asolado una pandemia de muerte de la que ¿nadie tiene la culpa? Creemos y desearíamos que así fuese. Pero…

Después de muchas dudas —algunas continúan— la ciencia ha logrado sacar adelante la única solución, por ahora: la vacuna. Diversas, más o menos eficaces, pero hasta ahora la única solución en nuestras manos aparte de amordazarnos y limitar nuestras capacidades de vida y libertad.

Mira por donde el proceso es tan lento que parece que nunca llegará el final. Sigue en aumento el número de muertos, escandaloso, mientras los políticos en vez de aunar fuerzas para lograr cantidad, calidad y rapidez, se dedican a clavarse el aguijón. Una vez más demuestran el sumo interés que tienen por nosotros.

Lo de la política en España se ha convertido en una vergüenza que ha traído mucha miseria, hasta tal punto que la muerte ha quedado en un segundo plano.

Incontrolada pandemia. Sin duda en España, donde el presidente del Gobierno ha soltado las riendas y cada Autonomía va a lo suyo sin orden ni control. O lo que es peor, el presidente del Gobierno ataca a las Autonomías en las que no manda y abandona a su suerte a unos y a otros. ¿Aquí no manda nadie?: «Entre todos la mataron, pero ella sola se murió».

Es difícil entender lo que está ocurriendo con las vacunas y su proceso de administración. Cada día surgen más interrogantes, se ralentiza el calendario y la muerte sigue su ronda imperturbable.

Llega el momento de la pregunta: ¿Será todo esto un negocio? Voy más allá: ¿Será un negocio político?

Contéstense ustedes mismos y ¡revuélvanse! contra la pandemia política peor de la historia de España. Aunque solo sea por los que ya no pueden hacerlo; que hasta el último adiós les vetaron.

Y no olviden lo que es libertad.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 marzo 2021

 

 

EL CRISTO DE MENA, LA II REPÚBLICA Y EL JEFE DE LA LEGIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Coronel Juan José de Liniers y Muguiro

‹‹Gracias por la lealtad de que siempre me habéis dado pruebas y por la certeza que tengo de que seguiréis siempre siendo un modelo de disciplina››.

Estas irónicas palabras estaban incluidas en el mensaje de despedida que el Rey Alfonso XIII dirigió el 14 de abril a los militares.

No hay la menor duda de que la proclamación de la República se hizo de manera arbitraria y como consecuencia de unas elecciones municipales que nada tenía  que ver con un cambio de Régimen. Nunca hubo una victoria en las urnas ni una Constitución votada por el pueblo. La legitimidad brilló por su ausencia, pero el Pacto de San Sebastián había conseguido su objetivo: derrocar al Rey. Los de la legitimidad todavía andan buscando como respaldarla e intentando convencer de lo que nunca ocurrió.

Después vino lo peor. La Ley de la Defensa de la República (auténtica ley mordaza), la violencia en las calles, dirigida de manera especial contra la Iglesia Católica, la agitación permanente… Un mal comienzo que nada bueno presagiaba. ‹‹ ¡No es esto, no es esto!››, ¿lo recuerdan?, pero era ya tarde.

No hubo muchos defensores de Alfonso XIII ni él tampoco los requirió, pero sí que hubo militares que desde el primer momento vieron que su sitio no era aquel y prefirieron dejar las filas del Ejército. Entre ellos estaba el Jefe de la Legión.

Iglesia de Santo Domingo en Málaga 1931

Mandaba en aquellos días la unidad más emblemática del Ejército español, la Legión, el coronel don Juan José de Liniers y Muguiro, que había sido jefe fundador de la V bandera ‹‹Gonzalo Fernández de Córdoba›› el 1 de noviembre de 1921.

En el momento de la proclamación de la II República el coronel Liniers se encontraba en Madrid en el curso de ascenso a general. El día 15 se entera de la marcha de S.M. el Rey y no tardó ni un momento en tomar su decisión. Puso un telegrama al ministro de defensa Azaña comunicándole su dimisión como Jefe de la Legión y pidiéndole el pase al retiro. El ministro le contestó de inmediato y con gran indignación. Le decía que la petición la cursase por el conducto reglamentario desde su lugar de destino y residencia, Riffien, donde se encontraba su unidad la Legión.

El coronel Liniers tenía muy clara su decisión y volvió a enviar otro telegrama al ministro, esta vez diciéndole que así lo haría, pediría el retiro desde su unidad. No quedó ahí la comunicación sino que le expresaba que la  despedida sería ante sus legionarios formados y dando los vivas reglamentarios hasta entonces:

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

‹‹Le aseguro señor ministro que serán contestados con el mayor entusiasmo por todos los legionarios››.

Recibido el telegrama y sin soltarlo de la mano el ministro concedía el retiro inmediato al Jefe de la Legión.

El coronel don Juan José de Liniers y Muguiro tuvo el honor de ser el primero en la historia en acompañar al Cristo de la Buena Muerte con el inicial desembarco de la Legión y posterior desfile por las calles de Málaga. Así se inicia el vínculo entre la Legión y su protector:  el Cristo de la Buena Muerte.

Cristo de Mena

La quema de conventos y destrucción del Cristo de Mena

La llegada de la II República iba a terminar con los desfiles procesionales. El 11 y 12 de mayo de 1931 ardían todos los templos de Málaga. El Cristo de la Buena Muerte, el de Mena, fue quemado con saña. Con el Cristo legionario fueron destruidas 15 tallas de Pedro Mena.

El coronel Liniers fue el primero y el último que, junto a sus legionarios, dio escolta y desfiló con el Cristo de Mena, el de La Buena Muerte y Ánimas. El año 1930 se realizó el primer desembarco y la Legión desfiló, con su Coronel al frente, dando escolta al Cristo recién alistado, al Cristo Legionario, el de Mena.

El año siguiente, 1931, es protagonista del cartel de la Semana Santa de Málaga. Pero el ambiente es distinto. El aire está denso y ya se vislumbra una primavera roja de odio y dolor. Unos aplauden, otros gritan y silban. Como «escandalizantes y provocadoras» califican algunos medios las imágenes procesionales.  Un mes más tarde, el 12 de mayo de 1931, el infierno de odio y fuego que asola a España, a la España cristiana y católica, llega a Málaga, a Mena, y el Cristo Crucificado, el de la Buena Muerte, el de los legionarios, es arrojado a la hoguera. Los pequeños demonios bailan a su alrededor. Creen haber culminado su obra. ¡No! No han quemado al Cristo de Mena, solo fue una madera lo que ardió. El Cristo refugiado en tantos corazones no se perdió. El Cristo como buen legionario aceptó el reto y supo esperar. Se oyó un grito desgarrador: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Era un rezo, una oración, un  lamento que fue escuchado, el que convierte la muerte en Resurrección. Por eso es el Cristo de la Buena Muerte, por eso le rezan y protegen los legionarios. Aquí está de nuevo la Legión, aquí están para rezarte estos soldados, Caballeros que cantan ser novios de la muerte sabiendo que allí estás Tú, esperándonos en nuestro cielo legionario. No abandonar jamás a un hombre…

Los que habéis hecho este desfile procesional bajo la imagen del Cristo legionario sabéis de lo que os hablo y del significado de mis palabras.

No está de más terminar este recuerdo, como pedía despedirse el coronel Liniers, con los gritos reglamentarios:

Cartel de la Semana Santa de Málaga en 1931

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

¡Viva el Cristo legionario de la Buena Muerte!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Se publicó el13 abril 2017

LA ACADEMIA DE LAS CIENCIAS Y LAS ARTES MILITARES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Me entero de soslayo de la puesta en marcha de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares. Una gran noticia en el ámbito militar y civil que inicia su andadura algo desapercibida, reducida al área de algunos interesados, y de la que esperamos mayor difusión en todas las escalas y graduaciones y no ceñirse a un sector en concreto. Para ello lo primero es darse a conocer, no solo en el mundo civil, y a ello queremos contribuir con sumo gusto. Es una iniciativa que merece apoyo.

Scire, Cognoscere, Invenire es el lema elegido y de entrada me despista ya que no veo la razón de empezar con un latinajo cuando nuestra actual lengua dice tanto o más sin tener que recurrir ni siquiera al griego —puede que hubiese sido más atinado empezar con un hexámetro de la Ilíada que es una entera biblioteca en palabras de Borges —.

Cualquier Academia debe ser un centro de participación y difusión, no una mera tertulia literaria ni una reunión más o menos amplia de amigos, sino, en este caso, constituirse como clave para la Cultura de Defensa tan manipulada y mal difundida. Un instrumento de «utilidad colectiva» que tenga el apoyo de todos y mantenga la prudente distancia de lo oficial, necesario para la libertad, y más si esta oficialidad es partidista como desgraciadamente tan acostumbrados estamos. Veo con alegría que por ahí parece ser que va a caminar la Academia de la Ciencias y las Artes Militares; lo compruebo en su página Web (un tanto recargada) donde rebosa Ciencia y quizá falte algo de Arte (militar por supuesto).

Nuestra historia militar es la historia de la Nación, muy rica en hallazgos culturales más allá incluso de las teorías de las armas y del desarrollo de las batallas. Nuestros grandes poetas del Siglo de Oro fueron en su mayoría soldados en los Tercios de Flandes. No todas las naciones tiene semejantes antepasados.

Al militar no se le ha permitido en los últimos años teorizar en demasía ya que una negra sombra amenazaba vigilante cualquier declaración suya y, sabiendo que el arte y la ciencia se usan a menudo para enmascarar pensamientos demasiados libres y directos, solo entendibles para algunos, como flechas de Apolo, se les ha tenido observados y señalados hasta parecer, malintencionadamente, que son analfabetos de la ciencia y del arte.

Ojalá esa tendencia se rompa y esta Academia sea un paso adelante en el pensamiento militar, en el conocimiento y el descubrimiento de quienes su saber y conocer esconden, permanecen mudos, incluso impávidos ante ello.

Echo de menos una puesta de largo que reúna todas estas condiciones, presentación pública y sonora, cual cañonazo artillero.

No vean en mis palabras acerada espada, sino alegría y felicitación por tan buena iniciativa y mi disposición permanente para entrar en la lucha intelectual.

Hay que hacer el camino entre todos porque es evidente que a nadie basta nunca aquello que domina de un modo absoluto.

Vida y guerra son lo mismo, ciencia y arte que se combinan en la milicia para hacer posible, con la geometría del combate y la aritmética de la moral, el delicado arte de saber conducir la paz y la guerra.

Nuevos tiempos nos esperan. Hagámosle frente desde la perspectiva del que está atento al fuego y a la maniobra, de los que siguen vigilantes para adivinar lo que hay al otro lado de la colina.

Habrá controversia de si el arte de la guerra es una ciencia o es sólo un arte primitivo. No nos equivocaremos si de todo ello hablamos, que buena falta hace, y  dejamos, pues, a «la guerra como: arte para vencer con la ciencia». Sin olvidar que el lenguaje militar del que manda no debe deslumbrar al que obedece, sino que lo nuestro ahora y siempre es la arenga con su poder de atracción y arrojo.

El estilo militar es sobrio, elegante y decisivo; esa palabra militar oportuna y breve que logra lo que otros para ello requieren de un discurso.

Ciencia o Arte. Villamartín dijo: «No basta el conocimiento de la ciencia de la guerra para ser gran general, como no bastan las reglas de la versificación para ser gran poeta».

Felicitaciones y sea todo por España y sus ejércitos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

25 marzo 2021

LA VIRGEN DE COVADONGA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La imagen de la Virgen de Covadonga regresa a España (Irún-1939)

El 1 de octubre de 1939 el Ejército del Norte, con la 5ª Brigada de Navarra al frente, general Juan Bautista Sánchez, ocupaba Covadonga. Desde aquel venerado lugar mandaban el siguiente comunicado a Franco:

«Para honrar como se merece el aniversario de su exaltación a la Jefatura del Estado, las Brigadas de Navarra han querido ofrecer al Generalísimo el único presente digno de él, Covadonga, cuna de la Reconquista y núcleo espiritual de Asturias, tierra de adopción de S.E. y de naturaleza de sus esposa. Al comunicar el parte a V.E. le suplico haga llegar la ofrenda de este modesto triunfo al Caudillo en nombre de toda la División».

La imagen de la Virgen no estaba. Había sido sacada de España y protegida, eso sí, con respeto y devoción. La Virgen de Covadonga no admitía enfrentamientos y fue escondida en la embajada de España en París hasta que finalizada la guerra fue localizada y devuelta a su lugar de devoción.

Los detalles de su salida de España han sido contados en numerosas ocasiones, pero nos ha llamado la atención como se tuvo noticia de la aparición de la imagen en la embajada de España en París.

COMO FUE HALLADA LA VIRGEN DE COVADONGA

Oviedo.-

El día 1 de abril de 1939 desde el Cuartel General del Generalísimo se emitía el último parte de guerra. Ese mismo día se daba la noticia de la aparición de la imagen de la Santina. Lo recogía el periódico Diario de Navarra el 2 de abril de 1939 en los siguiente términos:

«La esposa del Generalísimo ha hecho llegar a esta ciudad detalles de cómo ha sido hallada la imagen de la Virgen de Covadonga.

El embajador de España en París, señor Lequerica, ha comunicado que en los desvanes de la Embajada había una serie de cajas diversas que estaban tituladas con este rótulo: “Tesoro artístico de Asturias”. Entre las cajas había una cerrada con el rótulo. “Imagen de la Virgen de Covadonga”.

Abierta esta caja por el asturiano señor Sengras, se comprobó que dentro estaba la Santina, sin corona y con un manto regalado hace un año por unas señoras cuyos nombres figuran en el mismo.

Enteradas las señoras de la colonia asturiana en París del hallazgo acordaron pedir que la Virgen de Covadonga no salga de la capital francesa sin corona y han pedido al Alcalde una fotografía de la corona de la Virgen para hacer otra igual.

El Alcalde ha recibido el encargo con gran satisfacción y luego de hablar con el obispo, ha quedado este en enviar la fotografía pedida. Ayer se ha constituido una Junta de señoras y señoritas para regalar a la Patrona de Asturias el fajín de Capitán General del Ejército».

La historia de la salida y retorno a España de la imagen de nuestra Señora la Virgen de Covadonga ha sido estudiada con rigor y amenidad por el sacerdote Silverio Cerra Suárez, profesor de Filosofía, y recogidas por el Foro Covadonga.

Hoy con estas palabras solo queremos recordar el fervor y devoción a la Santina de Covadonga que hizo el milagro de unir a los enfrentados y eso, como verdadera necesidad, le rogamos: que vuelva a unir a España, ¡tan necesitada!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

24 marzo 2021