¡MIERDALEÑOS!: ¡A VOTAR! Rafael Dávila Álvarez

Mierdaleños. Conocen el término. No sé nada del inventor, que seguro era un famoso escritor (de twiter). La primera vez pude oírlo en la orilla del mar de una playa del sur. Las playas del sur no pertenecen a nadie salvo al viento, pero a Zapatero/Sánchez parece que ya, menos mal, dejan de hacerles caso por lo que la costa vuelve a recuperar la esperanza de poder abrir y cerrar a las horas adecuadas para que los negocios y la vida se prolonguen hasta fin de mes sin tener que recurrir al llanto y crujir de dientes, que es el paño de lágrimas que ofrece la economía de guerra de la izquierda, la que aprovecha cualquier virus para la imposición definitiva del lamento. Los pueblos, ya se sabe, a pasar hambre. Su nombre es Estado de Alarma y deriva en estado de ansiedad.

¡Ya están aquí los mierdaleños! «¡Haremos el agosto!»; eso se le olvidó al inventor. Mierdaleños, franceses o ingleses, ¡qué más da! Ponte unas cañas y tráenos una paella para olvidar el cocido mierdaleño  o los callos a lo mismo.

Nunca me había dado cuenta que yo era de Madrid, mierdaleño, hasta que se empeñaron en insistir en las diferencias. La diferencia estaba en la «singularidad» cuando creía que lo revolucionario era la pluralidad de ideas y de cosas terminadas en s como españoles, mejor que mierdaleño o el singular origen. De repente dejamos de ser españoles y aparecimos con inventados gentilicios, muchas veces incomprensibles y difíciles de situar. Por lo menos diecinueve; o más.

Ahora todos pendientes de los mierdaleños. ¡A ver que votan! Porque claro, ahí está la clave y el horizonte de acontecimientos.

La izquierda roja, la del «No pasarán» internacionalizó Madrid; de Brigadas y otras nacionalidades, y Madrid siguió como si no fuese con ellos porque tenía que atender a todos sin preguntar: ¿de dónde es usted? Aquí no se es de ningún sitio y hay de todo y de todos los sitios. Si se fija un poco verá hasta extraterrestres con cara y andares de normal.

Aquello que pasó en el plioceno los rojos no lo perdonan y enrojecen —más— al ver que una señora de nombre Isabel —como aquella primera reina— castiza y de primera fila, se empeña en hacer las cosas para todo el que llega a su casa que es Madrid, e insiste, mal que les cueste, en dejar hacer a los mierdaleños, y a los que no lo son, los internacionales, lo mejor que sepan y puedan, cosas así como montar empresas, crear puestos de trabajo, hacer hospitales, guarderías, carreteras y soltar palomas-palomos en plan libertad, además sin ira y con la gracia de la verbena.

Cada vez se ven menos rojos por las calles de Madrid, o al menos ya no te preguntan, solo en el 8M, y los mierdaleños seguimos sin mirar el origen, porque aquí no importa donde ni como uno nace sino como procede; y si eres honrado, pobre y desnudo puede que tengas mejor cualidad que el más galán y lucido. Vamos que da igual de aquí o de allá, que seas rojo o azul, amarillo o verde, el caso es que vivas y dejes vivir, y cuando hay que echar una mano, pues se echa; nunca al cuello.

Somos muchos, todos queremos hacer lo mismo, ganar lo mismo, tener lo mismo, pero nos empeñamos en ser distintos y poner barreras hasta en la habitación donde nacimos.

Puede que sea Madrid el comienzo y el lugar que abra la puerta de la libertad. Va siendo hora.

A ver qué votan los mierdaleños.

Que vuelvan pronto a las playas del norte y del sur, de levante y poniente; sobre todo que no pierdan la brújula que siempre señala la dirección de la libertad.

Rafael Dávila Álvarez

8 abril 2021

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«EL ALMA OCULTA» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

El oficio de poeta como el de «juntaletras» es melancólico y suicida, por su intento de atrapar el tiempo y retener la «huella de la luz en sílabas de sombra» (Juan Luis Panero). Como la suerte es loca y a cualquiera le toca, hoy me ha dado por observarme, pero como se sabe los espejos no tienen memoria, son totalmente amnésicos y por tanto no se lo que hoy veré en ellos.
El contraste real de mi persona nunca me lo dio espejo alguno, sino más bien una foto reciente, y es que casi todos tenemos un alto concepto de nuestro estado físico.
Aprobando la imagen que nos devuelve ese espejo cada mañana, ya se que la primera impresión es francamente mala, pero después de un buen afeitado, la imagen cambia y lo que vemos nos oculta la realidad. La foto no.
No ocultó la realidad aquel espejo de palacio, a un paleto algo ya viejo, cuando a la corte llegó, pues admirado se quedó delante de un gran espejo, y su rostro contemplando dijo:
―«Voto a tal, que cara de animal tiene ese que me está mirando».
Igual era uno de esos espejos hechos en Lohr am Main ciudad alemana ubicada en Baviera. Dicen que de tal calidad eran que los que en ellos se miraban, estaban convencidos de que siempre decían la verdad.
Personalmente tengo que recuperar la serenidad, me digo mirándome hoy en el mío, en el cual empieza a no reconocerme, aunque ahora con mascarilla me veo los ojos, que como decía Platón: «son las ventanas del alma», y parece que así me quedo algo más tranquilo. Cicerón nos dejó aquello de que «La cara es el espejo del alma y los ojos sus delatores», y en román paladino nosotros siempre dijimos que «La cara es el espejo del alma».
Algunas culturas antiguas ya creían que los espejos reflejaban el «alma oculta» o la verdadera naturaleza de la persona.
El gran director de cine José Luis García Muñoz, ganador del Óscar en 1983 en la categoría de mejor película de habla no inglesa por «Volver a Empezar», le preguntaba a su espejo qué tipo de interés, si compuesto o simple, si renovable o a plazo fijo, le había cobrado a su amigo Manuel Alcántara: la calle, la ciudad, la noche, el mar, la literatura, el boxeo, los amaneceres, el arte, los «gin tonics de Larios» o esa anestesia llamada amor.
Por el resultado, D. Manuel ganó por goleada, está a la vista, pues como nos decía «Garci»: «Os ha vuelto mejores a quienes le habéis tratado y leído»
Aprovecho la oportunidad del blog y continuo con la parodia nacional. Olvidada ya la primera fase del fin del mundo, que fue por estas fechas el año pasado, ahora nos salen con que la política se mueve; ¡y de que manera!.
Uno de los cambios más notorios ocurridos durante nuestra vida en pandemia tiene que ver con el tiempo. Más que nunca, el de hoy se hace más presente por la incapacidad de aventurar el futuro. Por eso vivimos una época en la que que abundan las conspiraciones, aparecen tránsfugas, otros convocan elecciones porque han visto el plumero de los demás, los hay que dimiten y se lanzan a la aventura autonómica…¿Porqué será? Ya no se sabe en qué pensar ni a quien creer, pero me temo que la ignorancia siempre es arrogante, solo será cuestión de tiempo para que esta película de Berlanga, aprovechando que este 2021 se celebra el centenario de su nacimiento, ponga el letrero de the end.
¿En que espejo se miran? En ninguna página del manifiesto comunista de Marx y Engels se puede leer la palabra democracia y ¿estos son los orígenes del gobierno social-comunista que tenemos?. Ahora les vemos pontificando cual demócratas de toda la vida. ¿reímos o lloramos?.
Nunca el discurso del odio fue libertad de expresión.
Pero mejor no ahondar en la herida de tener que analizar, entre otras cosas, el nivel de quienes hoy asumen la gestión política, ya que siendo generosos su listón no llega a la medianía.
Caifás era yerno de Anás y naturalmente le sucedió en el cargo…, que poco ha cambiado la meritocracia en 2000 años.
Cuanto más vacía va una carreta al andar, mayor es el ruido que hace.
Por otra parte como el cementerio de la política está lleno de actores con fantásticas y fanáticas intenciones, conviene saber que a ese cementerio se entra pero a veces también se sale de él, y en cualquier momento puede haber una segunda oportunidad para actores con ideologías desaparecidas, lo que puede ser una buena noticia o una terrible amenaza.¡Cuidado!
Hay quien dice que en la vida unas veces se gana, y otras como en el deporte se aprende, pero últimamente los de a pie no hemos ganado ni aprendido cosa alguna, sinceramente hemos perdido.
Viendo actuar a sus señorías me pregunto ¿pero quien cuida de España? si los confesos antiespañoles que forman el Parlamento, solo quieren destruirla.
Esperemos que en las próximas elecciones hayamos aprendido la lección.
Tendríamos que mirarnos en el mismo espejo que lo hacen los franceses, en ese espejo de la plaza de toros de Arlés, las «Arenas de Arles» anfiteatro romano situado en dicha localidad del sur de Francia, calificada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, cuando las 14.000 personas de los tendidos que asistían a la corrida de toros, de la inauguración de La Feria de Pascua, reaccionaron como una sola al intento de sabotaje de unos antitaurinos y «anti-systèmes», cantando en posición de firmes La Marsellesa.
Modestamente, estos hechos me recuerdan cuando me miro al espejo al levantarme, y me veo que en esta edad de jubilación que llevo, como una gran mayoría de españoles, duermo a pierna suelta con la conciencia tranquila, con unos muy escasos ahorros, llevando una vida de feliz clase media, y sobre todo con la suficiente dignidad y honra para intentar proyectar esa forma de vida entre hijos y nietos.
¿El espejo de estos días? Fue sin duda el de la Semana Santa.
En el Bajo Aragón donde me encuentro el acto más conocido e importante era la «Rompida de la Hora» que dicen por estas tierras. A las doce de la noche del Jueves Santo comenzaban a tocar miles de tamborileros en las localidades de la ruta: Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Híjar, La Puebla de Híjar, Samper de Calanda, Urrea de Gaén (a excepción de Calanda que se inicia a las doce del mediodía del Viernes Santo). Coger un tambor y sumarse a cualquiera de sus cuadrillas, era la mejor forma de entenderlo, como hacía cada año en Calanda el antipático, contradictorio y ateo de Buñuel.
Su buen amigo Orson Welles lo definió como : «Hombre profundamente cristiano que odia a Dios como sólo un cristiano puede hacerlo…y naturalmente, es muy español».
Un estruendo acompasado de tambores, bombos y timbales se adueñaba del Bajo Aragón que no cesaba hasta el Sábado Santo, cuando dejaban de sonar al unísono produciéndose un silencio sobrecogedor.
Este año no han podido salir por las calles y plazas de esos pueblos, pero todavía me resuenan por dentro, donde quiera que me encuentre, esos sonidos tan penetrables como inolvidables. Esos redobles son como una forma de rezo, y recordamos como en su día Juan Pablo II dijo aquello de que: «tocar el tambor en las procesiones de Semana Santa era como rezar dos veces».
Aunque estaban prohibidas las concentraciones, los vecinos de esos pueblos me dijeron que han mantenido viva la tradición tocando los tambores desde los balcones de sus casas. No fueron días de multitudes pero si de tradición.
Parece como si la lluvia, que tanto nos preocupaba cuando llegaban estos días, haya caído ininterrumpidamente durante estos dos últimos largos años. No, no han salido las procesiones, ni hemos escuchado ese palo flamenco propio de estos días que son las saetas, de acuerdo, pero sí hubo «Semana Santa», la cual no se ha quedado para vestir santos como anuncian los más agoreros sin dios.
«Duele. Pero pasará. Y cuando sane, más alto vas a brillar…» (El Principito)
Un espejo nunca miente, siempre dice la creencia.
Con la última palabra en latín que Cervantes coloca, a modo de despedida en el Quijote digo adiós: VALE.

Ángel Cerdido Peñalver. Coronel de Caballería ®

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7 abril 2021

VACUNA EN HOSPITAL ENFERMERA ISABEL ZENDAL. Rafael Dávila Álvarez

Llamada para vacunarme. Allá voy. Merece la pena contarlo y compartirlo. Sientes una sensación de alivio y a la vez preocupación. Por fin. Se han acordado de mí, estaba en la lista, ¿habrá mucha cola?, ¿qué vacuna me pondrán?, llamas, preguntas, consultas en la red. Inquietud en definitiva, y una ventana que se abre para respirar aire puro. Un paso más. Hasta aquí he llegado. Resistiré.

Una de las mayores indecencias cometidas en este periodo que llevamos, un año de lucha, es convertirla en política y no dejarlo en sanitaria. La crítica hacia la mala gestión, cuando es evidente y se argumenta, no es política, sino una forma de mejorar. Cierto es que cada uno cuenta la feria como le ha ido. Incluso hay veces que te va mal, pero solo tú eres culpable. No es el caso. No echemos la culpa a los de las fiestas y a los que no cumplen, que también, sino señalemos (para siempre) a los que iniciaron esto como si de una puesta en escena se tratara mientras los muertos caían como segados por una endiablada ametralladora día y noche municionada.

Que mascarilla sí, mascarilla no, aquel 8M, desentenderse de la pandemia y no mandar, la maravilla y la orquesta de simón &… han escenificado un panorama televisivo que pasará a la historia de las tragedias, pero en serio. El zenit del despropósito ha sido la administración de las vacunas. Que cada uno analice y asuma aquí o allá su responsabilidad.

Como todo es un despropósito ya no te crees que haya llegado el momento de vacunarte. Llega.

La casualidad hizo que empezaran a caer las primeras gotas de la tormenta en el momento de colocarme en la cola de la vacunación en el Hospital de Madrid enfermera Isabel Zendal. Arreciaba el agua y el viento. Torrencial. Todos éramos mayores, en mejores o regulares condiciones y con la suficiente edad para no crecer ya más, aunque nos regasen tanto. Hubo un momento de preocupación. La cola aceleró, aguantamos y superamos el difícil momento más o menos empapados.

Hubo, orden, respeto, educación y eficacia. Nadie hizo aspavientos y sin estridencias, en el silencio de los que ya llevamos demasiados gritos encima, pasó aquel momento y nos vimos dentro del edificio hospitalario. Impecable, limpio, acogedor; piensas en las tragedias que allí se han vivido. Lágrimas, muecas y esperanzas. ¿Cómo se puede criticar un centro médico como el Zendal que es un ejemplo, que debería existir en todas las ciudades de millones de habitantes, dónde en cualquier momento la tragedia se convierte en colectiva? ¿Cómo puede haber un personaje que diga que su primera medida política sería derribar este hospital? Silencio y eficacia. Alguno debería respetar y hablar menos o mejor.

La cola daba la vuelta entera al interior del edificio. Pensé que aquello nos llevaría toda la tarde. La actividad era frenética. Nadie decía una palabra de más, tampoco de menos, ni se veían paseos de recreo; cada uno a lo suyo, gran actividad y ninguna mirada perdida. Se escuchaban las normas, se repetían, se acariciaba a algunos que lo necesitaban, a todos se sonreía, mucho silencio en las largas colas; sabiendo que no era nada, era cada vez mayor la intranquilidad mientras se acercaba el momento: ¡ya me toca!

Repito mi asombro: ni una palabra de más, nunca una de menos. Como debe ser. Profesionales que llevan días, horas agotadoras, sonrientes y seguramente cansados de lo que debe ser una rutina desde que inician la jornada hasta el final. También saben que cada uno que se sienta en el sillón para vacunarse es nuevo, es su primera dosis, su esperanza, su incertidumbre, y que hay que decirle algo. Te lo dicen.

Termina. Ya estás vacunado. Algo especial recorre tu interior; que no siendo nada lo es todo.

Al salir he respirado hondo, quizá por allí han merodeado muchos virus, de todo tipo, en castizo: mucha mala uva.

¿Cuántas vidas se han salvado gracias a esta obra? No lo sé. Miro de lejos al hospital y recuerdo al doctor Balmis y a su enfermera Isabel Zendal a los que seguramente tildaron de locos en aquella su aventura. Es la de la vida, que a unos les gusta y a otros disgusta. Parece que no todos están con la vida.

Yo hoy me quedo con ella.

Gracias a Madrid y sobre todo a todos los que lo habéis logrado. Brille la esperanza como esa que he visto en los ojos de las personas que en una larga cola pasada por agua daban ejemplo de lo que hay que hacer y cómo hacerlo, aunque la adversidad de una tormenta quiera ponerle obstáculos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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4 abril 2021

Mándennos sus testimonios. Ayudarán a otros. Gracias

 

 

SEMANA SANTA CASTRENSE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Legionarios portando a hombros al Cristo de la Buena Muerte en Málaga

¡Guiones y banderines de la Legión, rindan honores a nuestros muertos!

Es la voz de mando del Jefe de la formación legionaria. Es el recuerdo al legionario de todos los tiempos. Tiene la Legión especial rito para dar tierra a sus hijos y para recordarlos en sus formaciones. Los muertos de la Legión, los legionarios novios de la muerte, son inmortales. ¡Qué difícil explicarlo! Tanto como comprenderlo y asimilarlo. Siempre presentes. No da miedo pronunciar la palabra: muertos de la Legión. Es la rotundidad del lenguaje legionario. La muerte es familiar, forma parte del combate y de la historia de la Legión.

La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Se es muy consciente, en silencio y en los adentros, en los sentimientos, que en cualquier momento puede ocurrir. Ante el hecho, el más trascendente de la vida: dignidad.

Es una temporalidad que pasa, aunque deje imborrable huella cuando es el compañero el que se va. Eterno recuerdo porque  la muerte es vida y ejemplo que a todos, cada uno en su único momento, nos llegará.

La Semana Santa da comienzo

¡Guiones y banderines rindan honores a nuestros muertos!

La Semana Santa da comienzo. Es momento de reflexión y dolor. Un paréntesis necesario. ¿Se celebra la muerte? Sería un eterno fracaso. Es el necesario tránsito del dolor, del sufrimiento y entrega por los demás, a la victoria sobre esa temporalidad llamada muerte.

La Semana Santa mucho tiene que ver con la entrega y sacrificio, con los soldados de España; tanto que es el espíritu que define su quehacer diario. La entrega y el sacrificio por los demás.

La muerte no es el final

La muerte no es el final, cantamos en un profundo rezo por nuestros compañeros muertos. Es el canto que abre el camino, el paso siguiente hacia la eternidad. Esperanza: ‹‹Cuando, Señor resucitaste, todos vencimos contigo, nos regalaste la vida, como en Betania al amigo››

Rodean los pasos y tronos los soldados. Cientos van por ellos escoltados. Firmes y pensando en centinelas, vigilias en noches compartidas.

Aquel hombre que decía ser Hijo de Dios pasó sus últimas horas entre ellos, entre soldados. Azotado y vigilado. Cuando murió, el Centurión, el capitán, dio la voz de alarma que conmocionó al mundo hasta nuestros días:

¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! No hubo más pregón. Era la consigna, el santo y seña, que recorrería cualquier posición, cualquier rincón. Lo había dicho el capitán cuando Jesús murió.

También en el momento de la Resurrección, vigilando el sepulcro, estaban los soldados. El paso de la muerte a la vida, el tránsito, vigilado y pregonado por los soldados. Ahora se entiende mejor todo este misterio. La mística enraizada en la tropa con su capitán al frente. Venía de lejos aquella fe comentada, desde el día en el que un centurión fue sorprendido por su fe:

‹‹Jamás vi tanta fe en Israel››.

Resuena desde entonces, desde aquella fe lejana y heredada, la pena que nos alcanza por un hermano perdido. Es cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza. Empezamos a comprender. Desde entonces en su palabra confiamos.

La muerte no es tan horrible como parece porque la muerte no es el final. Por eso hay un Cristo Legionario, de la Buena Muerte. Por eso hay fe en los soldados. Por eso cantamos y rezamos:

‹‹En tu palabra confiamos

con la certeza que Tú

ya le has devuelto la vida,

ya le has devuelto a la luz››.

El morir en el combate es el mayor honor

Testigos del tránsito entre la muerte y la vida fueron los soldados. Testigos de la Resurrección. La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Es la Fe en que La Muerte no es el Final

‹‹Tú nos dijiste que la muerte

no es el final del camino

que aunque morimos no somos,

carne de un ciego destino››.

Ahora se entiende que El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

‹‹Si así mi vida concluyo

Y así la muerte me espera

Aquí me tiene por suyo;

Ni la llamo ni la huyo;

Puede venir cuando quiera››.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Fue publicado el 10 abril 2017

LOS NACIONALISMOS. José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería (R.)

Julián Marías escribió en 1978: «En algunas regiones hay grupos políticos en los que late la voluntad de desarticular la estructura nacional. No les interesa España en su conjunto; solo tienen ojos para las particularidades de su región». Estas regiones hoy en día, son las Comunidades Autónomas, que creen ser el ombligo del mundo y no tener por qué contar con los demás: Se impone el «Nosotros», «lo nuestro».

Las Autonomías no fueron una demanda del pueblo español para acercar la Administración al administrado, fue un invento impuesto por la clase política. Los motivos: contentar a nacionalistas vascos y catalanes, disimular las concesiones del disparatado «café para todos», y crear un aparato burocrático para sustento de los partidos políticos.

Algunas de esas Autonomías han exacerbado el nacionalismo hasta el punto de que se creen que son naciones. Cómo no iba a ocurrir eso si se las dotó de poder ejecutivo, legislativo, judicial, bandera, himno, héroes y días nacionales. Algunos autores han señalado que el nacionalismo es más una religión política que una ideología. Creer que una determinada comunidad es una «nación» tiene que ver más con la fe que con la razón.

Los nacionalistas dicen, echándonoslo en cara, que nosotros somos «nacionalistas españoles», cuando lo que somos es patriotas. La diferencia entre nacionalismo y patriotismo es que aquel piensa que lo mejor es lo suyo e impone su idioma, su forma de pensar, espía a los niños para que no hablen otro idioma, etc. Es decir, expulsa a los que no piensan como ellos; es excluyente. El patriotismo es todo lo contrario, trabaja para que todos tengan los mismos derechos; es decir, incluye y protege.

Los nacionalismos, además de excluyentes, son racistas; para ellos la raza es fundamental. Por eso, políticos nacionalistas separatistas como Sabino Arana, Forcadell, Torra, Oriol Junqueras, Puigdemont, etc., se ríen de los extremeños, de los andaluces, dicen que los españoles somos bestias taradas y no sé cuántas lindezas más. Tan excluyentes y racistas son los nacionalismos que provocaron las dos Guerras Mundiales, la de los Balcanes y el terrorismo.

El nazismo, que predicaba la superioridad de la raza aria, creo Treblinka, Auswitz, etc. Como eso es muy fuerte y no les conviene que se hable de ello, han cambiado su discurso del racismo por la «lengua». Ahora imponen su idioma; la lengua es el elemento diferenciador que les da derecho a tener una nación propia excluyendo a los que no la hablan. A esta razón obedece que su lengua sea no un mérito, si no condición indispensable para trabajar en su comunidad autónoma como funcionario, médico, maestro, etc.

El nacionalismo pretende demoler Occidente y sus valores, por eso destruye las estatuas de Colón, de Cervantes, de Fray Junípero Serra, de los Reyes Católicos, etc. Hay que destruir la Historia. Y crean La Nova Historia; así, dicen que Puigdemont es el 131 presidente de la Generalidad pretendiendo justificar que Cataluña es más antigua como nación que España, cuando en realidad es el décimo. El primero Maciá

La base para ello es el «posmodernismo». Este movimiento rechaza la idea de «verdad» porque la verdad es relativa y, por tanto, cada sujeto tiene «su» verdad. Según esto, la Historia no ofrece datos y hechos objetivos. Y como la objetividad es inalcanzable, no hay diferencia entre una novela y un libro de historia bien investigado. Todo es discutible y crea su propia historia mediante el relato.

Si al posmodernismo unimos la corrección política, arma política formidable que da lugar a un conflicto permanente que genera «victimismo» y divide a la sociedad en víctimas y perpetradores, tenemos un nuevo totalitarismo. En España, lo políticamente correcto, nos tiene amansados, estabulados y acomplejados.

El nacionalismo es una tendencia patológica que conduce a la balcanización y obstaculiza el desarrollo de una sociedad mundial pluralista e integrada. Prevalece el odio a la nación sobre el amor a sus supuestas naciones, por lo que divide a la gente, destruye el lado bueno de la naturaleza humana y conduce a la desigualdad en la distribución de las riquezas.

Mientras Europa, como comunidad humana y como realización del espíritu creada durante más de dos milenios, está afrontando el cambio quizá más importante de su historia, los nacionalismos insisten en discutir hasta la náusea sobre articulaciones del Estado, derechos históricos, autodeterminaciones, identidades nacionales oprimidas, hechos diferenciales. No son más que un montaje organizado por los políticos nacionalistas para engañar al pueblo y justificar en su nombre egoístas ambiciones personales.

Miguel de Unamuno dijo que «El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala Historia». Debemos dar el debate intelectual e historicista porque si no será imposible diferenciar entre la verdad y la mentira.

José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería (R.)

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31 marzo 2021

 

 

LIBERTAD. VACUNAS. MUERTE. NEGOCIO Rafael Dávila Álvarez

No vacunar equivale a muerte. Una vez que la vacuna existe todo lo que no sea acelerar su fabricación, administración, día y noche, sin descanso, es abrir la puerta a la muerte. También a la tiranía, a la falta de libertad.

Vacunar. Eso es lo único importante y a lo que deben prestar su atención los dignísimos políticos europeos; pero nos interesan en concreto los españoles. ¿Dignidad? Déjense de mociones de censura y tengan la suficiente para ocuparse del problema número uno que nos domina. Nos estamos muriendo; no sé si se habrán enterado. Repito: nos estamos muriendo. Ya ni los cuentan, ni nos dan las cifras, quizá no las saben.

La Moncloa es un avispero político donde las abejas zumban sin control agitándose la colmena de España. Sin orden ni vergüenza fabrican hiel y no miel.

Hay edades en las que la muerte empieza a ser demasiado familiar. Se van los más cercanos en edad e historia, los que te han acompañado en esta lucha cruel para sacar adelante España siempre con una sonrisa y la aceptación de todo, y todos con respeto y sacrificio. No ha sido fácil, y no es justo acabar así.

De repente nos ha asolado una pandemia de muerte de la que ¿nadie tiene la culpa? Creemos y desearíamos que así fuese. Pero…

Después de muchas dudas —algunas continúan— la ciencia ha logrado sacar adelante la única solución, por ahora: la vacuna. Diversas, más o menos eficaces, pero hasta ahora la única solución en nuestras manos aparte de amordazarnos y limitar nuestras capacidades de vida y libertad.

Mira por donde el proceso es tan lento que parece que nunca llegará el final. Sigue en aumento el número de muertos, escandaloso, mientras los políticos en vez de aunar fuerzas para lograr cantidad, calidad y rapidez, se dedican a clavarse el aguijón. Una vez más demuestran el sumo interés que tienen por nosotros.

Lo de la política en España se ha convertido en una vergüenza que ha traído mucha miseria, hasta tal punto que la muerte ha quedado en un segundo plano.

Incontrolada pandemia. Sin duda en España, donde el presidente del Gobierno ha soltado las riendas y cada Autonomía va a lo suyo sin orden ni control. O lo que es peor, el presidente del Gobierno ataca a las Autonomías en las que no manda y abandona a su suerte a unos y a otros. ¿Aquí no manda nadie?: «Entre todos la mataron, pero ella sola se murió».

Es difícil entender lo que está ocurriendo con las vacunas y su proceso de administración. Cada día surgen más interrogantes, se ralentiza el calendario y la muerte sigue su ronda imperturbable.

Llega el momento de la pregunta: ¿Será todo esto un negocio? Voy más allá: ¿Será un negocio político?

Contéstense ustedes mismos y ¡revuélvanse! contra la pandemia política peor de la historia de España. Aunque solo sea por los que ya no pueden hacerlo; que hasta el último adiós les vetaron.

Y no olviden lo que es libertad.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 marzo 2021

 

 

EL CRISTO DE MENA, LA II REPÚBLICA Y EL JEFE DE LA LEGIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Coronel Juan José de Liniers y Muguiro

‹‹Gracias por la lealtad de que siempre me habéis dado pruebas y por la certeza que tengo de que seguiréis siempre siendo un modelo de disciplina››.

Estas irónicas palabras estaban incluidas en el mensaje de despedida que el Rey Alfonso XIII dirigió el 14 de abril a los militares.

No hay la menor duda de que la proclamación de la República se hizo de manera arbitraria y como consecuencia de unas elecciones municipales que nada tenía  que ver con un cambio de Régimen. Nunca hubo una victoria en las urnas ni una Constitución votada por el pueblo. La legitimidad brilló por su ausencia, pero el Pacto de San Sebastián había conseguido su objetivo: derrocar al Rey. Los de la legitimidad todavía andan buscando como respaldarla e intentando convencer de lo que nunca ocurrió.

Después vino lo peor. La Ley de la Defensa de la República (auténtica ley mordaza), la violencia en las calles, dirigida de manera especial contra la Iglesia Católica, la agitación permanente… Un mal comienzo que nada bueno presagiaba. ‹‹ ¡No es esto, no es esto!››, ¿lo recuerdan?, pero era ya tarde.

No hubo muchos defensores de Alfonso XIII ni él tampoco los requirió, pero sí que hubo militares que desde el primer momento vieron que su sitio no era aquel y prefirieron dejar las filas del Ejército. Entre ellos estaba el Jefe de la Legión.

Iglesia de Santo Domingo en Málaga 1931

Mandaba en aquellos días la unidad más emblemática del Ejército español, la Legión, el coronel don Juan José de Liniers y Muguiro, que había sido jefe fundador de la V bandera ‹‹Gonzalo Fernández de Córdoba›› el 1 de noviembre de 1921.

En el momento de la proclamación de la II República el coronel Liniers se encontraba en Madrid en el curso de ascenso a general. El día 15 se entera de la marcha de S.M. el Rey y no tardó ni un momento en tomar su decisión. Puso un telegrama al ministro de defensa Azaña comunicándole su dimisión como Jefe de la Legión y pidiéndole el pase al retiro. El ministro le contestó de inmediato y con gran indignación. Le decía que la petición la cursase por el conducto reglamentario desde su lugar de destino y residencia, Riffien, donde se encontraba su unidad la Legión.

El coronel Liniers tenía muy clara su decisión y volvió a enviar otro telegrama al ministro, esta vez diciéndole que así lo haría, pediría el retiro desde su unidad. No quedó ahí la comunicación sino que le expresaba que la  despedida sería ante sus legionarios formados y dando los vivas reglamentarios hasta entonces:

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

‹‹Le aseguro señor ministro que serán contestados con el mayor entusiasmo por todos los legionarios››.

Recibido el telegrama y sin soltarlo de la mano el ministro concedía el retiro inmediato al Jefe de la Legión.

El coronel don Juan José de Liniers y Muguiro tuvo el honor de ser el primero en la historia en acompañar al Cristo de la Buena Muerte con el inicial desembarco de la Legión y posterior desfile por las calles de Málaga. Así se inicia el vínculo entre la Legión y su protector:  el Cristo de la Buena Muerte.

Cristo de Mena

La quema de conventos y destrucción del Cristo de Mena

La llegada de la II República iba a terminar con los desfiles procesionales. El 11 y 12 de mayo de 1931 ardían todos los templos de Málaga. El Cristo de la Buena Muerte, el de Mena, fue quemado con saña. Con el Cristo legionario fueron destruidas 15 tallas de Pedro Mena.

El coronel Liniers fue el primero y el último que, junto a sus legionarios, dio escolta y desfiló con el Cristo de Mena, el de La Buena Muerte y Ánimas. El año 1930 se realizó el primer desembarco y la Legión desfiló, con su Coronel al frente, dando escolta al Cristo recién alistado, al Cristo Legionario, el de Mena.

El año siguiente, 1931, es protagonista del cartel de la Semana Santa de Málaga. Pero el ambiente es distinto. El aire está denso y ya se vislumbra una primavera roja de odio y dolor. Unos aplauden, otros gritan y silban. Como «escandalizantes y provocadoras» califican algunos medios las imágenes procesionales.  Un mes más tarde, el 12 de mayo de 1931, el infierno de odio y fuego que asola a España, a la España cristiana y católica, llega a Málaga, a Mena, y el Cristo Crucificado, el de la Buena Muerte, el de los legionarios, es arrojado a la hoguera. Los pequeños demonios bailan a su alrededor. Creen haber culminado su obra. ¡No! No han quemado al Cristo de Mena, solo fue una madera lo que ardió. El Cristo refugiado en tantos corazones no se perdió. El Cristo como buen legionario aceptó el reto y supo esperar. Se oyó un grito desgarrador: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Era un rezo, una oración, un  lamento que fue escuchado, el que convierte la muerte en Resurrección. Por eso es el Cristo de la Buena Muerte, por eso le rezan y protegen los legionarios. Aquí está de nuevo la Legión, aquí están para rezarte estos soldados, Caballeros que cantan ser novios de la muerte sabiendo que allí estás Tú, esperándonos en nuestro cielo legionario. No abandonar jamás a un hombre…

Los que habéis hecho este desfile procesional bajo la imagen del Cristo legionario sabéis de lo que os hablo y del significado de mis palabras.

No está de más terminar este recuerdo, como pedía despedirse el coronel Liniers, con los gritos reglamentarios:

Cartel de la Semana Santa de Málaga en 1931

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

¡Viva el Cristo legionario de la Buena Muerte!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Se publicó el13 abril 2017

LA ACADEMIA DE LAS CIENCIAS Y LAS ARTES MILITARES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Me entero de soslayo de la puesta en marcha de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares. Una gran noticia en el ámbito militar y civil que inicia su andadura algo desapercibida, reducida al área de algunos interesados, y de la que esperamos mayor difusión en todas las escalas y graduaciones y no ceñirse a un sector en concreto. Para ello lo primero es darse a conocer, no solo en el mundo civil, y a ello queremos contribuir con sumo gusto. Es una iniciativa que merece apoyo.

Scire, Cognoscere, Invenire es el lema elegido y de entrada me despista ya que no veo la razón de empezar con un latinajo cuando nuestra actual lengua dice tanto o más sin tener que recurrir ni siquiera al griego —puede que hubiese sido más atinado empezar con un hexámetro de la Ilíada que es una entera biblioteca en palabras de Borges —.

Cualquier Academia debe ser un centro de participación y difusión, no una mera tertulia literaria ni una reunión más o menos amplia de amigos, sino, en este caso, constituirse como clave para la Cultura de Defensa tan manipulada y mal difundida. Un instrumento de «utilidad colectiva» que tenga el apoyo de todos y mantenga la prudente distancia de lo oficial, necesario para la libertad, y más si esta oficialidad es partidista como desgraciadamente tan acostumbrados estamos. Veo con alegría que por ahí parece ser que va a caminar la Academia de la Ciencias y las Artes Militares; lo compruebo en su página Web (un tanto recargada) donde rebosa Ciencia y quizá falte algo de Arte (militar por supuesto).

Nuestra historia militar es la historia de la Nación, muy rica en hallazgos culturales más allá incluso de las teorías de las armas y del desarrollo de las batallas. Nuestros grandes poetas del Siglo de Oro fueron en su mayoría soldados en los Tercios de Flandes. No todas las naciones tiene semejantes antepasados.

Al militar no se le ha permitido en los últimos años teorizar en demasía ya que una negra sombra amenazaba vigilante cualquier declaración suya y, sabiendo que el arte y la ciencia se usan a menudo para enmascarar pensamientos demasiados libres y directos, solo entendibles para algunos, como flechas de Apolo, se les ha tenido observados y señalados hasta parecer, malintencionadamente, que son analfabetos de la ciencia y del arte.

Ojalá esa tendencia se rompa y esta Academia sea un paso adelante en el pensamiento militar, en el conocimiento y el descubrimiento de quienes su saber y conocer esconden, permanecen mudos, incluso impávidos ante ello.

Echo de menos una puesta de largo que reúna todas estas condiciones, presentación pública y sonora, cual cañonazo artillero.

No vean en mis palabras acerada espada, sino alegría y felicitación por tan buena iniciativa y mi disposición permanente para entrar en la lucha intelectual.

Hay que hacer el camino entre todos porque es evidente que a nadie basta nunca aquello que domina de un modo absoluto.

Vida y guerra son lo mismo, ciencia y arte que se combinan en la milicia para hacer posible, con la geometría del combate y la aritmética de la moral, el delicado arte de saber conducir la paz y la guerra.

Nuevos tiempos nos esperan. Hagámosle frente desde la perspectiva del que está atento al fuego y a la maniobra, de los que siguen vigilantes para adivinar lo que hay al otro lado de la colina.

Habrá controversia de si el arte de la guerra es una ciencia o es sólo un arte primitivo. No nos equivocaremos si de todo ello hablamos, que buena falta hace, y  dejamos, pues, a «la guerra como: arte para vencer con la ciencia». Sin olvidar que el lenguaje militar del que manda no debe deslumbrar al que obedece, sino que lo nuestro ahora y siempre es la arenga con su poder de atracción y arrojo.

El estilo militar es sobrio, elegante y decisivo; esa palabra militar oportuna y breve que logra lo que otros para ello requieren de un discurso.

Ciencia o Arte. Villamartín dijo: «No basta el conocimiento de la ciencia de la guerra para ser gran general, como no bastan las reglas de la versificación para ser gran poeta».

Felicitaciones y sea todo por España y sus ejércitos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

25 marzo 2021

LA VIRGEN DE COVADONGA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La imagen de la Virgen de Covadonga regresa a España (Irún-1939)

El 1 de octubre de 1939 el Ejército del Norte, con la 5ª Brigada de Navarra al frente, general Juan Bautista Sánchez, ocupaba Covadonga. Desde aquel venerado lugar mandaban el siguiente comunicado a Franco:

«Para honrar como se merece el aniversario de su exaltación a la Jefatura del Estado, las Brigadas de Navarra han querido ofrecer al Generalísimo el único presente digno de él, Covadonga, cuna de la Reconquista y núcleo espiritual de Asturias, tierra de adopción de S.E. y de naturaleza de sus esposa. Al comunicar el parte a V.E. le suplico haga llegar la ofrenda de este modesto triunfo al Caudillo en nombre de toda la División».

La imagen de la Virgen no estaba. Había sido sacada de España y protegida, eso sí, con respeto y devoción. La Virgen de Covadonga no admitía enfrentamientos y fue escondida en la embajada de España en París hasta que finalizada la guerra fue localizada y devuelta a su lugar de devoción.

Los detalles de su salida de España han sido contados en numerosas ocasiones, pero nos ha llamado la atención como se tuvo noticia de la aparición de la imagen en la embajada de España en París.

COMO FUE HALLADA LA VIRGEN DE COVADONGA

Oviedo.-

El día 1 de abril de 1939 desde el Cuartel General del Generalísimo se emitía el último parte de guerra. Ese mismo día se daba la noticia de la aparición de la imagen de la Santina. Lo recogía el periódico Diario de Navarra el 2 de abril de 1939 en los siguiente términos:

«La esposa del Generalísimo ha hecho llegar a esta ciudad detalles de cómo ha sido hallada la imagen de la Virgen de Covadonga.

El embajador de España en París, señor Lequerica, ha comunicado que en los desvanes de la Embajada había una serie de cajas diversas que estaban tituladas con este rótulo: “Tesoro artístico de Asturias”. Entre las cajas había una cerrada con el rótulo. “Imagen de la Virgen de Covadonga”.

Abierta esta caja por el asturiano señor Sengras, se comprobó que dentro estaba la Santina, sin corona y con un manto regalado hace un año por unas señoras cuyos nombres figuran en el mismo.

Enteradas las señoras de la colonia asturiana en París del hallazgo acordaron pedir que la Virgen de Covadonga no salga de la capital francesa sin corona y han pedido al Alcalde una fotografía de la corona de la Virgen para hacer otra igual.

El Alcalde ha recibido el encargo con gran satisfacción y luego de hablar con el obispo, ha quedado este en enviar la fotografía pedida. Ayer se ha constituido una Junta de señoras y señoritas para regalar a la Patrona de Asturias el fajín de Capitán General del Ejército».

La historia de la salida y retorno a España de la imagen de nuestra Señora la Virgen de Covadonga ha sido estudiada con rigor y amenidad por el sacerdote Silverio Cerra Suárez, profesor de Filosofía, y recogidas por el Foro Covadonga.

Hoy con estas palabras solo queremos recordar el fervor y devoción a la Santina de Covadonga que hizo el milagro de unir a los enfrentados y eso, como verdadera necesidad, le rogamos: que vuelva a unir a España, ¡tan necesitada!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

24 marzo 2021

 

GUERRA Y PAZ: HARMONÍA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Cuentan que el libro El Arte de la Guerra de Sunzi es una obra que suele leer mucha gente ajena al mundo de la guerra. Sonrío. Nadie es ajeno a la guerra; están en pleno combate los jefes de las empresas, políticos, directivos y hasta el famoseo; los psílites forman en alguno de los flancos. Hay para todos: jefes, vélites, hastarios, príncipes y triarios, incluso équites.

La guerra suelen interpretarla todos, menos los militares. Suelen entenderla todos (My way) menos los militares. Todos hablan de ella, menos los militares. De la guerra todos son protagonistas, menos los militares.

La guerra es un asunto que no está escrito sino inscrito en la condición humana por lo que su redacción entra de lleno en la metafísica, en su imposibilidad de ser o no ser. El Arte de la Guerra no es un tratado militar donde vayas a aprender la táctica de la batalla, sino todo lo contrario, aprenderás a no tener que ir a ella y, por ello, a ganarla. ¿Cómo? Sin darla. Esa es la guerra y ese es el misterio del Arte de la Guerra que se mueve en ese ámbito imperceptible, ahora ya alcanzado, que no distingue entre guerra y paz. Puede que el número de muertos sea ahora menor, pero aumenta de manera escandalosa el de esclavos. Es el resultado de una pandemia tan invisible como eficaz.

De la guerra habrá que buscar una nueva definición, más allá, su no ser, en la filosofía. Lo dice de manera rotunda e inteligible el maestro Albiac: «La guerra es el arte del no yo: sabiduría» (Diccionario de ADIOSES, Confluencias, 2020). Ese es el comienzo de todo.

Siempre la guerra. Nos asusta cuando el filósofo nos habla del experimento de 1914 «tan doloroso para el alma europea, porque no es un deseo cualquiera el que se estrella contra la realidad; es el deseo ilustrado más básico: la ensoñación de que todo, absolutamente todo, en el comportamiento humano pudiera ser gradualmente reductible a educación y cultura». Y nos dice que ese majestuoso proyecto del género humano se desmorona en el estruendo de las trincheras del 14.

Tendrá que caminar la educación y la cultura con la guerra, no hay alternativa; no habrá arte, sino guerra sin más, las armas son herramientas de mal agüero, ahora son otra cosa, de tal manera que lo que empezó siendo una parte, ahora se ha convertido en un todo donde no hay diferencias entre soldados y civiles. Todos son protagonistas en el escenario bélico, el que buscaban; ahora la guerra en un hecho total que se representa cada día, sin día de descanso.

Europa murió y en su intento de redimir culpas camina hacia una deshonrosa capitulación; «Ni un solo aliento de fuerza ha vuelto a adivinarse sobre Europa después de aquello. Europa cerró su tiempo en la guerra del 14». «La Gran Guerra primero; luego el oscuro ascenso de estalinismo y fascismo; la segunda guerra mundial, de inmediato, como colofón resolutorio. Y sus cincuenta, impensables, millones de víctimas…». Ahora esto.

Hoy vivir en Europa es, aún, «sobrevivir en los escombros de después de esa guerra».

De nuevo la inquietud cuando el maestro Albiac nos recuerda la hipótesis más original del ensayo clausewitziano: «La paz es un acto de guerra», que sale, sin duda, del fondo de Spinoza «Si los sujetos de un cuerpo político no recurren a las armas porque el terror los paraliza, debe de hablarse más de ausencia de guerra que de paz».

España acompaña a Europa en su agonía. «Lamentemos nuestra desdicha de haber venido a nacer para ver eso; la capitulación sin condiciones del 14 de marzo de 2004. Y las que siguieron luego. Hasta aquel sombrío 2018 en Barcelona».

¿Dónde está el arte? Ciencia analítica para destruir sin matar, robotización en marcha, arte difícil de asumir.

Ensoñación reductible a educación y cultura que se desmoronó en las trincheras de ratas y piojos cuando cobardeaban los que deberían alzar el ánimo. Se hizo la traición un intruso entre los ejércitos de los vencedores y de los vencidos. El mejor de sus generales se despojó del uniforme y se dedicó a otros menesteres más rentables como repartir eufemismos de misiones de paz sin saber muy bien que aquello era la guerra.

El Arte de Sunzi nada tiene que ver con esto que hoy vemos al otro lado de la colina.

No asomen la cabeza; mejor vivir, como lo hacemos, en la ignorancia.

El Diccionario de Adioses del filósofo abre una puerta por donde entra la sombra de lo que hemos sido. Imprescindible. Falta saber lo que seremos. Pendiente de los resultados de esta nueva guerra, nosotros, los que ya cumplimos, decimos adiós. En paz y en guerra, que no deja de ser Harmonía.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 marzo 2021

 

CORREOS. CUANDO LAS CARTAS NO LLEGAN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

De nombre oficial Sociedad Estatal Correos y Telégrafos, cien por cien pública y presidida por un amiguete del presidente del Gobierno, que así funciona lo uno y lo otro.

Nada hay (había) tan personal y sagrado como la correspondencia que hasta la Constitución protege (art. 18).

Cualquier envío; una carta es tan delicada como la intimidad de dos personas. Claro que hoy eso es un cuento de niños, ¿intimidad? ¿cuando los ataques diarios del agitprop llegan a tu más profunda recámara y es prácticamente imposible elegir la vida en soledad familiar?

Algunos seguimos usando el buzón de casa, el depósito de la carta con su sello, preferible al correo electrónico para ciertas comunicaciones. Abrir esa casita de noticias es todo un ritual.

Hay una gran empresa que se ha hecho amo y señor de envíos de todo tipo y me resistía a hacer uso de ella. Siempre he sido de carta, sobre y sello. Me pasa algo parecido con el periódico de papel, hay algo que me lleva a no abandonarlo.

El caso es que ni el domingo, ni los sábados, abro el buzón, pero a partir de ahora  tampoco los lunes, ni los martes, ni los miércoles… Aquí no aparece nadie.

Llevo 15 días esperando la que me envían por correo que es importante; también un libro que he pedido, y me dicen enviado por «correo exprés»; hace un mes. Me llegan en ocasiones cartas y recibos dirigidos a calles y nombres que nada tiene que ver con el mío o dirección. Unos se echan la culpa a otros. Que si hay atasco de correspondencia, que somos pocos, que no hay medios, que si la pandemia.

Como justificante solo nos queda la palabra y un sello. Es decir que pagar se ha debido pagar por un servicio no realizado. Todos se lavan las manos.

Lo normal siempre —en este caso ni les cuento— es echar la culpa al mensajero. Nadie repara en la ausencia de inspección y trabajo bien hecho; La verdad profunda de todo esto es que les importa un bledo. Pero la culpa la tenemos nosotros que hemos llegado a un estado de aceptación —de todo— que para sí quisieran los estoicos. Esta dependencia de lo mal o bien que otros hacen y todos pagamos es lo que nos caracteriza: sumisión.

La carta que usted escriba no llegará a su destino y si llega, es tan tarde, que el contenido nada tendrá que ver con lo que usted escribió.

Solo protesta quien sabe que está amparado y que su nombre no será grabado en los archivos profundos.

No interesa la letra, no escriba cartas privadas, se ha terminado el correo íntimo entre dos. Será tarde. O no llega o lo hará con otras palabras ya pasadas.

Todo empieza cuando las cartas no llegan. No echemos la culpa a los funcionarios. Revisemos el sistema que requiere modernización. Activarlo.

«Arrasado el jardín, profanados los cálices y las aras, entraron a caballo los hunos en la biblioteca monástica y rompieron los libros incomprensibles y los vituperaron y los quemaron, acaso temerosos de que las letras encubrieran blasfemias contra su dios, que era una cimitarra de hierro. Ardieron palimpsetos y códices…» (Los Teólogos. Borges).

Así estamos y seguiremos, en la pura especulación… Absortos, casi no percibimos el mundo físico.

Cuando lo lean, ni el presidente del Gobierno ni su amigo, el de Correos, entenderán nada, pero comerán perdices y nadie les dará con un canto en las narices.

Mañana empiezo a solicitar los servicios de la empresa privada. Esa tan famosa que, aunque sea cara, es segura, y te permites el lujo de recurrir y ganar cuando la razón te ampara.

Esta carta, con sobre y sello, va dirigida a la Moncloa y a su amigo el de Correos. No llegará.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

21 febrero 2021

 

 

 

 

COMUNISMO O LIBERTAD: ¿SUSTO O MUERTE? Rafael Dávila Álvarez

Este Iglesias, que no es comunista, sino un cara, quiere aprovecharse de todo lo que se menea para no dejar de cobrar. Que al fin es lo que le interesa y busca. Nada hay con más valor —que persigue con saña— para un comunista que el dinero; vivir bien a costa de los demás; la pobreza es el caldo de su engaño, donde disuelven su odio y resentimiento que luego hacen beber a los incautos.

El resumen histórico es así: los comunistas no existen nada más que en el papel (de estraza) y los que dicen serlo o dirigir el partido son unos vividores por cuenta ajena que se dedican a sacar renta del sufrimiento del otro, que fomentan y multiplican para que el negocio siga siendo productivo. ¡Vaya que lo es! Made in… Los hay a millones, cada vez son más abundantes y peligrosos porque dominan la miseria.

Ni una sola medida para lograr la felicidad de la gente, evitar el desasosiego y levantar una nación. Solo imposición, dictadura de las ideas y pobreza, la peor de las miserias: material e ideológica. Hagan un repaso al panorama internacional. Estos, con nuestro comunista de ahora en cabeza, vienen de un lugar que no se llama precisamente libertad. Es un importado.

El personaje busca la lucha en las madrigueras o en los bajos fondos porque se le acaba el chollo.

Anuncié hace unos días que las cosas no pintaban bien entre Moncloa y Galapagar (y más). Cuando le iban a quitar el despacho (Europa pide pasaporte) agarra el micrófono, que es su arma favorita: ruido. Detrás está la máquina de siempre, la que no oirán: «La insurrección es una máquina que no debe hacer ruido…»

Las consecuencias son conocidas. Gritos aquellos: ¡Lenin danos Varsovia!, que terminan cuando los soldados vuelven de la guerra y los soviets en virtud del «socialismo de la tierra» ya no son libres: «За что мы боролись/Za chto my borolis’»: ¿Para qué hemos combatido?

¡Iglesias danos Madrid!

Se cumplen cien años de las palabras de Churchill, aquella terrible definición del comunismo «que alejó al hombre de la civilización del siglo XX hacia una condición de barbarie peor que la de la Edad de Piedra, dejándolo en el más horrible y lamentable espectáculo de la experiencia humana, devorado por los gusanos, carcomido por la pestilencia, y desprovisto de esperanza». Tal cual. Alarguen la mirada. Estamos en el siglo XXI e insisten.

Lo primero que suelta Su Señoría Iglesias en el Congreso es una perla democrática: «En España los comunistas se jugaron la vida y la libertad por traer la democracia en este país. No le llegan a la suela de los zapatos a los comunistas españoles».

Fue en Paracuellos donde empezó la libertad después de pasear por los infiernos a las víctimas y enseñarlas modales democráticos con pistolón a la cintura antes de fusilarlas en aras a la libertad. Pero insisten en su talante democrático con permanente gesto y actitud desabrida, inculta y maloliente.

El pacto que hay por medio es el del reparto. Como el de agosto de 1939 que se repartían Europa. Ahora, el señor, reparte España y su mayor obstáculo es Madrid. No hay duda. De ahí su importancia.

Ahora piensen en España y también en cada uno de ustedes: ¿A quién dejarían la educación de sus hijos y su dinero? ¿Ayuso o Iglesias?

—Cuentos chinos.

—¡Ya! ¿Los ha leído usted?

Después de muerto, no hay susto; ya no hay posible elección, así que piensen bien lo que hacen con su voto.

¿Quiere pelea? La tendrá. ¡Voto a Bríos!

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 marzo 2021

PABLO IGLESIAS Y EL GESTO DEL MARQUÉS DE LAS SIETE IGLESIAS Rafael Dávila Álvarez

Francisco Rizi. Auto de fe en la Plaza Mayor de Madrid. 1683. Museo del Prado

No es necesario recordar la importancia de un gesto en el momento indicado. España gestual, lugar donde lo perdido se puede ganar, o todo lo contrario, con un simple gesto.

No sé por qué he recordado aquello de «tener más orgullo que don Rodrigo en la horca». Seguimos sometidos a lo teatral en la plaza pública, autos de fe en los que algo se quemaba por motivos ideológicos. De manera solemne y pública. «Sí se puede» saltarse la norma y la forma.

Don Rodrigo Calderón, marqués de las Siete Iglesias (ahora caigo y espero que me acompañen en la caída), empezó como paje en casa del duque de Lerma y acabó como hombre poderoso de Felipe III. Se forró en el cargo, amasando riquezas y enemigos. Fue condenado al cadalso por sus trapicheos de todo tipo y de él se dijo que «Viviendo pareció digno de muerte, / muriendo pareció digno de vida». Vamos, uno más de la larga lista de los que han vivido del cuento del gesto y con él les ha llegado el final. El marqués de las Siete Iglesias pasó de político corrupto a héroe popular cuando se negó a entrar a la plaza Mayor camino del cadalso por la calle de la Amargura porque su orgullo no le permitía ser cualquiera. Cuando abrazó y besó al verdugo fue aclamado por las masas enfervorizadas que veían el espectáculo. Lo popular, como el gesto, es de rápido efecto y más rápido olvido.

La política en España se parece cada vez más al Oeste americano. Se trata de ser el más rápido y certero y batirse en duelo cuando llegan al estrecho callejón por donde solo cabe uno: ¡No pasarán! es algo que no olvidan. Pasaron y ni perdonan ni admiten. Madrid es mucho Madrid para el comunismo, Caracas y la Habana juntos, pero Ayuso es un bastión nada fácil y como ella misma dice «España me debe una: hemos sacado a Pablo Iglesias de la Moncloa». ¡Ojo! La guerra acaba de empezar. Sus armas son tan sucias como desconocidas y un personaje obligado a dar este paso (puede que no me equivoque y que ciertas circunstancias le hayan obligado) es un peligroso contrincante que pasa de siete iglesias a una, capaz de rezar en todas sin creer en ninguna.

Es el momento de la unidad, no de ser el más rápido, sino el más creíble, el más honrado y el más equipado. Durante la pandemia Madrid ha sido un milagro en manos de una eficaz presidenta —hay que decirlo— ayudada por un magnífico equipo político y de gestión. Eso duele a alguno, que viene con la guadaña a segar la hierba fresca que ya crece en la Comunidad de Madrid.

Camino de la sierra volaba de mañana una golondrina recién llegada a Madrid. Siete Picos, Montón de Trigo, Peña del Oso, la Maliciosa, la Bola del Mundo, la Barranca, el Valle de Cuelgamuros y el Puerto y el Embalse de Navacerrada, su primer recorrido hasta  el cerro de la Golondrina donde  inauguraba un nuevo amanecer para Madrid. Era la tierra y la poesía de Luis Rosales («sentí en tu mano un desfile de golondrinas que vuelven»). Un trueno se oye por la sierra, el nublado con piedra amenaza Madrid y rompe el verso de esperanza.

No quiere ganar las elecciones. Sabe que es imposible. ¿Ha sido respuesta a la petición?, ¿y entrega en bandeja de plata?

No es para estar preocupado; sí lo es para atender a los movimientos inmediatos. Los peones de brega ya han ocupado sus lugares y esto solo es el paseíllo. No den la plaza por ganada. Va a ser una dura pelea.

Seguro que el comunista no conoce, ni quiere conocer el poema del cubano Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, Placa en la puerta del partido y que le ofrezco entero para que no se corte ni recorte.

¿A qué viene el señor Iglesias? No vale un gesto; Madrid exige esto. ¡Anda valiente y atrévete con ello!:

Si no vienes a dar,

a dar el tiempo, el corazón, la vida

no desesperes por entrar

que en la entrada comienza tu salida.

 

Si vienes a buscar

el privilegio, la ocasión mullida,

no desesperes por estar

donde la flor más bella es una herida.

 

Este lugar es un lugar propicio

para el amor al sacrificio.

Aquí tienes que ser

el último en comer

el último en dormir

el último en tener

y el primero en morir.

Entrará en Madrid y saldrá de Madrid por donde entró: la calle de la Amargura.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

16 marzo 2021

 

 

ALARMA: RELIGIÓN, MAGISTRATURA Y FUERZA. Rafael Dávila Álvarez

Eran los pilares. Rotundos y recios. Ahora sobrantes, desechos de tienta. Bravura no obliga, ni rezos ni leyes y los cañones disparan desde las rotativas. España «debelada, imploró en vano la misericordia del César». La infantería murió en las trincheras mientras dilataba la vida que «era dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes».

Hubo que huir con los pocos que rezaban, algunos soldados fieles y sin más ley que el honor. Lo que sucedió después fue una enorme pesadilla que casi no recuerdo, pero sé que aquella huida no sirvió de nada.

Errantes sin encontrar, «Yo Marco Flaminio Rufo, tribuno militar de una de las legiones…», me levanté y pude mendigar o robar mi primera detestada ración de carne de serpiente. Unos hombres se comían a otros y todas las puertas daban a una celda o a un pozo, mientras las escaleras morían sin llegar a ninguna parte. No eran valerosos ni, por tanto, felices. Tampoco hablaban y pensé que era por miedo a la libertad sin caer en la cuenta que era para que no los obligasen a trabajar.

Creían que sin religión, sin magistratura y sin ejército podrían vivir en el pensamiento, en la pura especulación.

Todo se construía sin pilares, por lo que aquel era un mundo dudoso siempre. Así que decidieron irse a morar en las cuevas. Construyeron laberintos para confundir a la gente y la enloquecieron al encontrarse cada día con los mismos interrogantes y nunca la solución.

Las iglesias no eran necesarias ante la inmortalidad, la magistratura fútil en la igualdad, y el ejército era palabra olvidada, «todos adoctrinados por un ejercicio de siglos, la república de hombres inmortales había logrado la perfección de la tolerancia y casi del desdén».

Para terminar con tanta perfección que habían alcanzado nos transmitieron que «ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte», entonces fue cuando nos sentenciaron que «lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal».

Cuando regresamos nos encerraron en el Palacio de la Alegría y nos dijeron que allí solo quedaban «palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros» y que no hablásemos a nadie de nuestras horas y siglos. Aquello se había acabado y este era un mundo nuevo en el que fuimos, en breve seríamos Nadie y al fin seremos muertos.

Todo ya murió. Por tu culpa. Eso no nos lo dijo nunca nadie.

Como con ello se habían hundido los pilares recios y rotundos, fueron a vivir a las grietas que aún dejaba la ruina.

«Salomón dijo: no hay nada nuevo sobre la tierra. Así como Platón imaginó que todo conocimiento no es otra cosa que recuerdo, Salomón sentenció: que toda novedad no es otra cosa que olvido» (Sir Francis Bacon (1561-1626) Essays, LVIII, en El Inmortal de J.L.Borges).

Olvidada la religión, la justicia y la fuerza, ya no queda nada. Grietas si acaso. Olvido.

Solo nos queda «seguir jugando a no ser ciego, comprando libros, llenando la casa de libros» como una ventana que nos permita saltar por ella antes de ser relegados.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 marzo 2021

 

 

ATAQUE DE LA INTELIGENCIA A LA PLAZA FUERTE (ULTIMA RATIO REGIS). General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

De información (Inteligencia), que es poder, todos están hambrientos y dispuestos a pagar cualquier precio. No hay exclusividad. Es un combate a muerte. Hace unos años se inició una guerra cruel, sucia también, entre los que deberían evitar el conflicto precisamente por disponer de la información (Inteligencia) que lo permite. Ha tenido gravísimas consecuencias para esta nación llamada España por hacer uso de ella premeditada e indebidamente.

El conjunto de la nación se viene abajo y esta guerra es culpable en máximo grado. Sus generales también. En la guerra confundir la táctica con la estrategia es corriente entre los malos generales; que alguno llega a creerse el futuro de la nación. El dinero y el poder le gusta a los que solo van uniformados por fuera.

La información debida, el conocimiento de hechos transcendentes, se confundió con el cotilleo. Claro que muchas veces cuando entras en el mundo del cotilleo obtienes transcendente información ¿o será al revés?

La información que mayores resultados da es la que se obtiene de cintura para abajo. Lo dijo en una reunión alguien que sabe mucho de eso (ahora más, por su poderoso). No creo necesario recordar qué reunión fue esa y quiénes los reunidos. Son una masa gravitatoria. Para nuestra desgracia, de máxima actualidad. La crítica situación lleva envuelta la gravedad de lo que les cuento.

***

Al finalizar la guerra civil española, allá por los años cuarenta, empezaron los trabajos para artillar el Estrecho. Nos lo cuenta con detalle el general Martínez de Campos, Duque de la Torre, en su magnífico libro Ayer, donde, desde su puesto de jefe de la Reserva General de Artillería y Gobernador Militar de Cádiz, refiere una anécdota imprescindible .

El artillado se estudiaba con gran secretismo y máximas precauciones. Entre los traslados secretos de los cañones de artillería estaban varias piezas que iban de Galicia a Cádiz, algo que sospechaban se había divulgado excesivamente. Para comprobarlo el general mandó llamar a un joven oficial de artillería con el que mantuvo la siguiente conversación.

—Se está desmontando en el Ferrol una batería que ha de llevarse a Palma de Mallorca. Nadie conoce su destino, pero a fin de asegurarme de que el secreto se mantiene, va usted a tomar el tren mañana mismo, pasarse cuatro días en el Ferrol, indagar discretamente sobre a dónde va la batería y traerme luego el resultado de su gestión.

Pasaron ocho días, y al cabo de ellos, el oficial volvió del Ferrol.

—Mi general, he cumplido mi misión. Puede V.E. estar tranquilo. Todo el mundo, en el Ferrol está convencido de que las piezas desmontadas saldrán muy pronto para Cádiz.

***

En estos últimos años algunos-todos saben de la guerra abierta entre los ejércitos de la Información-Inteligencia, que en ocasiones han manejado los que más tienen que ocultar, y que se ha llevado a cabo con todo el ruido mediático que exige la discreción y el secreto. Las consecuencias, y las bajas, las estamos viendo; vislumbramos las de plazo medio con los cambios ya patentes y los previstos traslados. El desarme de las piezas es tan evidente como secreto.

***

No está muy claro si, al fin, la justicia-popular sabe el destino de los sirvientes (Ultima ratio regis) y necesario será asegurarse de que el secreto se mantiene a voces. Constatamos que la evacuación de la plaza fuerte está en marcha.

Todo el mundo en el Ferrol está convencido de que las piezas desmontadas saldrán muy pronto para Cartagena.

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General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

8 marzo 2021

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