A  LOS  CALLEJEROS  NO  LES  GUSTAN  LOS  MILITARES. Enrique López-Sors Vergara, Coronel de Infantería (R), Diplomado de Estado Mayor

Me encuentro en La Coruña, ciudad de mis preferencias; aunque no sea la natal, si lo es de mis mayores por la línea paterna; aquí yo cursé el bachillerato y dicen los sociólogos que esa etapa es determinante  para el sentimiento de la procedencia de uno; a lo largo de mi vida profesional poco tiempo he estado destinado aquí, sólo un par de veces con ocasión de ascenso y por poco tiempo, más bien como «parada y fonda» con vistas a otro destino. El caso es que la ciudad me gusta, me muevo por ella saboreando recuerdos y con ellos a personas que ya no están entre nosotros, y me parece que yo casi tampoco debo estar porque ya nadie – o casi, para no ser tajante,  – me conoce directamente, por lo que en ese punto me siento extraño o forastero, pero si se producen algunos saludos de personas que me relacionan con mi hija neocoruñesa y su «tribu»; o sea, que soy un muerto viviente pero no muerto del todo: vivo y soy
reconocido a través de mis descendientes; el Ministerio de Hacienda  preferiría el «difuntiño» total por eso de la pensión pero que se fastidie ya que me paga menos de lo que me asignó el Boletín Oficial, merced a esa tremenda injusticia llamada «Pensión Máxima» que iguala a todo quisqui pero a unos la merma es mayor que a otros, con el resultado de que preparación, estudios, , esfuerzos, entrega, sacrificios, diplomas, cursos, años de servicio, cotización, etc., son humo y lo que cuenta al final es esa pensión máxima para todos igual; un filosofo, creo que fue Ortega, dijo algo así: «tan injusto es que seamos desiguales en lo que tenemos que ser iguales como seamos iguales en lo que tenemos que ser desiguales»; lo cual me lleva a elucubrar si la misma regla se aplica a los señores políticos.
Me disculpo por esta divagación más o menos sentimental y entro en la idea inicial que me impulsó a pensar en lo del callejero y escribir algo sobre ello.
El punto de partida está en los  paseos y en otros movimientos que hago , por esta ciudad, observado que, como en todas, los callejeros han sufrido el barrido de la memoria histérica y han eliminado a todos los militares que  figuraban en las placas; bueno, no todos porque se ha salvado el capitán Troncoso; se podía esperar un patinazo   municipal al estilo de la alcaldesa que hizo fascista un almirante que dejó este mundo antes de que naciera ese movimiento político; pero no, debe haber un asesor histórico en el Ayuntamiento que advirtió que Troncoso no era franquista ni enemigo del pueblo: si era un militar que arribó como pudo a La Coruña tras el fracaso de la Armada Invencible; debió suponer que los ingleses lanzarían sobre España una Contra-Armada aprovechando la debilidad consecuencia de las graves pérdidas sufridas por la Invencible y además el ansia de siempre de hacerse con un puerto en el norte de la Península Ibérica, de modo que impulsó la defensa con la construcción de  fortalezas y baterías  en la bahía para defender el puerto, como también una muralla frente al mar; y se produjo el ataque previsto por el capitán Troncoso pero la ciudad rechazó al atacante y en ese combate una mujer, conocida como María Pita, entró en la Historia  con paso firme y olor a pólvora.
Me ha sorprendido la eliminación del cabo Santiago Gómez de la importante vía que llevaba su nombre. Un individuo de tropa, a mi modo de ver y -considerando además que por algo se rinde homenaje al  «soldado desconocido» cuya tumba está rebosante de héroes –  , enriquece un callejero plagado de capitanes, coroneles y generales; encima, encaja con el populismo imperante en la casta política ahora en el poder que seguramente considerarán al soldado o marinero de reemplazo como ciudadano forzado  a vestir un uniforme y emplear armas en beneficio de la oligarquía en el poder; no sé como tomarán que en estos momentos está volviendo a implantarse el servicio militar de diversas formas en países muy democráticos, principalmente  nórdicos.
A esta eliminación de personajes pertenecientes a la milicia, se agrega una variante: limitar la supresión al empleo militar; supongo que habrá más casos pero solo expondré los dos que conozco. Al comandante Franco, hermano de quien todo el mundo sabe, lo cambiaron a «Aviador Franco» en no sé qué población; cierto que era aviador, no le podrían poner bombero ni escultor, pero de lo que se trata es de que ni «huela» a militar. El otro caso que aporto encima es risible, aún más con la incultura histórica,  y demás disciplinas tan general  hoy,  pero aquí lo está el hecho: un colegio o instituto de alguna población andaluza lucia  el nombre de «Gran Capitán» que fue cambiado por «Gonzalo Fernández de Córdoba», y se quedaron tan contentos; y seguramente los poco instruidos alumnos no sabrían quien era uno ni otro.
Es curioso que esta tirria no quede en los militares franquistas o posibles pretendientes a serlo como el Gran Capitán o el antes mencionado almirante. Parecería lógico que los ideológicamente afines al bando perdedor de la guerra civil, aprovechara la oportunidad de alcanzar el poder político en varias ocasiones para dedicar placas a sus militares y a sus héroes – que sin duda los habría –  pero no: ni generales de reconocida categoría como Rojo o Miaja, por citar algunos, ni de los no procedentes de la carrera militar como «El Campesino»o Líster merecieron ese honor.
Otro aspecto curioso de esta cuestión es que por parte de la izquierda más radical  se otorgan rangos militares a quienes no lo han sido de profesión ni de formación, salvo el venezolano Chaves; ahí están el comandante Castro, el comandante «Che» Guevara, el subcomandante Marcos…; alguno de ellos en alguna población han sido dignos, según sus munícipes, de figurar en el callejero local.
Pues como los callejeros los hacen los políticos, la deducción es que a los políticos no les gustan los militares; a todos los políticos, sea cual sea su postura ideológica, salvo cuando necesitan recurrir a ellos por alguna razón; se exceptúan normalmente familiares y amistades acrisoladas. A modo de ejemplo recordaré la diablura que le hizo un micrófono abierto al Sr. Rajoy, Presidente del Gobierno en aquel momento, cuando este soltó aquello de «vamos a ver el coñazo del desfile»; podía haber justificado su ausencia alegando una terrible tromboflebitis hemorroidal,  por ejemplo. Los militares agradecimos su sinceridad ya que no abundan los políticos sinceros.

Tras lo expuesto, se deduce que el título de esta reflexión debería ser «A los políticos no les gustan los militares». Como me pareció algo fuerte, empecé con los callejeros para llegar razonadamente a esta conclusión sin escandalizar a los pequeñuelos con una entrada tan contundente; pero la recíproca es cierta con las excepciones antedichas: lamentable.

Enrique López-Sors Vergara, Coronel de Infantería (R), Diplomado de Estado Mayor

Licenciado en Geografía e Historia.

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23 julio 2020

 

 

 

ASESINA QUE ALGO QUEDA. Rafael Dávila Álvarez

No conozco ninguna nación del mundo democrático que admita a sus más recientes asesinos entrar en la gobernación o administración de las instituciones del Estado. Que admita que formen un partido blanqueado de nombres y apellidos para acceder a ellas a través de unas elecciones. En el cumplimiento de la ley no hay perdón, ni se intercambian favores, sino ley. Una sentencia es justa o injusta, nunca perdonable ni moldeable; se cumple y tiene consecuencias.

Tampoco es conocido que lo sentenciado por el máximo Tribunal judicial sea corregido por un Tribunal Constitucional en recurso de amparo.

Todo esto ocurre aquí: 6-5 en la prórroga, arbitrando Pascual Sala y de presidente de la federación el inolvidable -por desgracia- señor Zapatero. Bildu y Sortu, modus operandi intelectual (con perdón), fueron introducidas en la destrucción de España por los señores mencionados, acabando con la ley de Partidos Políticos que impedía presentarse en citas electorales a formaciones relacionadas con bandas terroristas y estar presentes en la vida política.

Ninguna de esas herencias ha condenado los cerca de mil asesinatos de la ETA ni por asomo han pedido perdón. El señor Zapatero y el señor Sala tampoco han dicho esta boca es mía sobre su actuación, única en el mundo mundial.

Un TC. se limita a comprobar que se han respetado los principios constitucionales, no es su misión reconsiderar las pruebas, por cierto aplastantes, de la policía y guardia civil. El Tribunal Constitucional sentenció al Tribunal Supremo, lo condenó, excediéndose en su razón de ser. Lo nunca visto.

En mi opinión este hecho, que parece olvidado, fue la maniobra más hábil y peligrosa contra la unidad de España y contra la mismísima democracia.

Un barreno colocado en el corazón del sistema.

Todo lo que ahora vemos y vivimos viene de aquella sentencia que, además de colocar al modus operandi intelectual de Batasuna en la toma de decisiones sobre España, acabó con Montesquieu y dejó el camino libre para la destrucción de España vía la legalidad, su legalidad, como demuestran los votos particulares de los magistrados sobre aquella sentencia del Constitucional, dejando a las claras, por escrito, que no es el Constitucional una instancia judicial que pueda juzgar a la mayor de ellas: el Supremo. Y lo fue. Se hundió la justicia hasta convertir al TC. en un instrumento en manos del Gobierno. Pasito a pasito, nombramiento tras nombramiento, Fiscal General que juega con las togas y el polvo del camino, o con la información vaginal que te lleva al ministerio y de vuelta a mandar sobre los fiscales, hasta conseguir su objetivo.

Hablaremos de esto y de aquello, pero es lo que les cuento. Todo viene de esta iniciación de la que Sánchez es continuador junto a otros iniciáticos que construyen metódicamente el nuevo edificio. Maestros de la construcción sobre escombros.

Ley de Memoria Histórica, iniciada y a punto. La Corona, iniciada y a punto. Les queda el Partido Popular, única fuerza capaz de doblarles el pulso, que tenían ya a mano con Rajoy. Se les ha escapado la presa, por lo que unieron fuerzas con Podemos.

Abramos los ojos. Tres fuerzas a la derecha es dispersión. Es su meta, la de Sánchez. Todos contra el Partido Popular. Que por cierto no es Rajoy.

Todo empezó allá por el 31. Les está costando, pero insistirán.

La ETA, ¿se acuerdan? Era una banda de asesinos. ¿Lo recuerdan? Asesina que algo queda.

No conozco ninguna nación del mundo democrático que admita a sus más recientes asesinos entrar en la gobernación o administración de las instituciones del Estado. Que admita que formen un partido blanqueado de nombres y apellidos para acceder a ellas a través de unas elecciones. En España, sí. Nadie ha vuelto a recordarlo. Todo está pactado.

Su oscuro origen es todavía un amenazante misterio que, en ocasiones, da señales de su existencia como hace unos días en la Plaza de Armas del Palacio Real de Madrid.

Ahora vayamos en todas las direcciones menos en la adecuada; y olvidemos.

¡Dispersión! ¡Dispersión! ¡Que nos atacan!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

20 julio 2020

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Varas de medir. Melitón Cardona (*)

El Ministerio público ha solicitado penas de entre 32 y 27 años de cárcel a dos conocidos actores por un supuesto delito fiscal; el celebrado código penal de la democracia castiga con pena de 10 a 15 años de cárcel el homicidio (art. 138 CP) y con la de 15 a 25 años el asesinato (art. 139): por otra parte, quienes trataron de dar un golpe de Estado fueron condenados por el Tribunal Supremo apenas de entre 9 y 13 años y acaban de obtener el tercer grado pese a manifestar su intención de reincidir, porque el tribunal rechazó la petición de los fiscales de que se les aplicara el art. 36.2 del CP que establece que «cuando la duración de la pena de prisión impuesta sea superior a cinco años, el juez o tribunal podrá ordenar que la clasificación del condenado en el tercer grado de tratamiento penitenciario no se efectúe hasta el cumplimiento de la mitad de la pena impuesta.». En otro orden de cosas, la desobediencia (antes desacato) conlleva penas diferentes según quien la cometa: pena de cárcel para el particular, pero de inhabilitación para las autoridades o funcionarios públicos (art. 410 del CP): el mundo al revés.

La anomalía descrita en el párrafo anterior es muy reveladora: al legislador le preocupa más que le detraigan los fondos que vampiriza y de los que se nutre que la propia defensa del Estado. Lo explicó Frédéric Bastiat: «sin dinero no hay reglamentación y sin reglamentación no hay opresión», de manera que «como todo el mundo quiere vivir a costa del Estado sin percatarse de que el Estado vive a costa de todo el mundo», la cosa queda clara.

Hace tiempo que vengo sosteniendo que la tan cacareada democracia española es una democracia aparente (la Scheindemokratie de Max Weber), de manera que no debe extrañar lo que se describe en el primer párrafo de este artículo, como tampoco debe hacerlo el hecho de que tras siete años y medio de instrucción un juez haya decidido archivar el conocido caso del ático marbellí del Sr. González. No es broma ni algo aislado. Peor fue lo de Sandro Rosell, encarcelado durante dos años para resultar absuelto tras el juicio. También hay recursos que llevan años dormitando incomprensiblemente en el tribunal constitucional. Por todas estas razones, no cabe esperar que este régimen corrompido hasta la médula acometa su necesaria reforma porque, como señaló Ignacio Ruiz Quintano, en el 78 se pasó de la corrupción coyuntural a la estructural.

En España, la asistencia media a las manifestaciones del llamado orgullo (!) gay está en un millón de personas.Sin embargo, contra la corrupción de los políticos, esa asistencia baja a sólo 25.000.Queda, pues, probado estadísticamente que hay mucha más gente reivindicando el derecho a que le den que la que lo rechaza.

(*) Ministro plenipotenciario jubilado

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17 julio 2020

CUANDO LOS MUERTOS SON LOS VIVOS Rafael Dávila Álvarez

El tema de la muerte, a pesar de estar siempre presente, es eludido casi tanto como el del dinero. Nadie sabe cuánto (s) tienes. Ni muertos ni dinero, temas desagradables y poco sociales. Son cosas de tu banquero y de fugaz conversación de tanatorio -antes salida del funeral-.

Eran obras de misericordia enterrar a los muertos y visitar a los enfermos. No al banquero.

Ahora las obras de misericordia son obras sociales. Lo social, con ministerio, ha pasado a ser una nueva religión. De igualdad social, ¿eufemismo o insulto?: <<Da igual>>. Igualdad ante la muerte, no ante el banquero. ¿Después? ¡¿Quién sabe?!

Para Epicuro <<La muerte no significa nada para nosotros, porque mientras vivimos, no existe, y cuando está presente no existimos, y así, la muerte no es real ni para los vivos ni para los muertos>>.

He sentido el escalofrío, al ver y oír ese homenaje social (?), de Estado (?) a los muertos por el Covid-19, de frío ante tanta frialdad (de confundido Estado). ¿Dónde están los muertos a los que se rinde homenaje?

¿Cuántos son? Ni la Legión, novios de la muerte, ha tenido tantas bajas en sus cien años de historia. Hecho balance: 9.722 muertos, 35.200 heridos, 1.000 desaparecidos. Suponen 46.000 bajas.

Covid-19 según datos oficiales: 257.000 casos confirmados (bajas); 28.413 fallecidos (?). Falta la cifra de los arrojados a las fosas comunes de la muerte, y aún así suman la escalofriante cifra de 285.413 bajas, despachadas con frialdad moral, en un caluroso amanecer, usando el recinto palaciego ajeno, <<quitándose el muerto de encima>>, que son de Estado y no del Gobierno.

En lo que llevamos de democracia jamás se ha visto un acto semejante, tan alejado de nuestras tradicionales ceremonias y que trae el recuerdo de las que se organizan en estancias de decisiones oscuras, húmedas, y medidos protocolos.

Es real la muerte para quien ha perdido algo tan humano como un ser querido. Existe y le ha visitado, aunque oficialmente no haya contado.

Inútil una ceremonia que no suprime el dolor del alma, ni cura ni acompaña ni consuela.

No claman los vivos un homenaje, sino una explicación y responsabilidad del culpable por sus muertos. No hay respuesta, sino la mentira tapada en un patio palaciego como una mueca desencajada a la historia de los muertos de España. Una vez más.

Les avisó el protocolo de que no moviesen las blancas sillas para no hacer ruido. Ceremonia donde los vivos responsables se sentaban en sus impolutas sillas; como muertos. La cámara, irónica, inmortalizaba la ceremonia. No quieren ruido.

La muerte convertida en lo que nunca deber ser: espectáculo.

Por muy blanco que lo escenifiquen, el duelo sigue. No debemos cerrar los ojos y dormir.

Rafael Dávila Álvarez

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20 julio 2020

EL INQUIETANTE Y PERTURBADOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO VA A POR LA CORONA Rafael Dávila Álvarez

Sánchez relega al rey Felipe VI en la invitación al homenaje a las víctimas del coronavirus Clara Rodríguez (Vozpopuli)

Presunto es Pablo Iglesias. Porque no ha podido sostener tanta gloria sin caer en la presunción. Y su Jefe.

Claro que presunción es otra cosa: presumir; o hecho que la ley tiene por cierto sin necesidad de que sea probado. Presunto significa supuesto, para la ley algo muy distinto de presunción y más aún de la tan utilizada y no respetada presunción de inocencia.

Presunto es cualquiera. El lapsus del general Santiago, de la Guardia Civil, fue, por presunta presunción, un error involuntario; vamos digo yo, ¿o no?

Sánchez es presunto Jefe del Gobierno, para mí, ya que no tengo la seguridad de que lo sea. Parece real o verdadero, pero es algo subjetivo, y más bien lo veo inquietante y perturbador.

Presuntuoso también.

Cuando nos adentramos en la presunción de inocencia es cuando ya la cosa se enfanga. Porque en España es más grave ser presunto, aun inocente, que delincuente. Somos muy aficionados a los Autos de Fe en la Plaza Mayor y cuando llega el momento de la ejecución, como don Rodrigo, de reo a héroe popular: <<Viviendo pareció digno de muerte, / muriendo pareció digno de vida>>. Ya se sabe que te reconocen una vez muerto, si en vida te condenaron y si en vida te temieron y halagaron muerto te inhumaron. Se atreven.

Me lo ha puesto en bandeja el presunto Jefe del Gobierno, presunto y presuntuoso Sánchez. Nunca ha estado España en una situación tan caótica como la actual. Incapaz de gestionar, y más, que se atreve a declarar, ofendiendo a millones de españoles, que nunca ha pensado en pactar con el PP. Algunos lo descubrimos hace tiempo y aquí hemos dicho cosas del trigo limpio y las rojas amapolas. Presuntamente indica, señala, amaga y se compromete, con presunción -de presumir- pactar con terroristas y separatistas, hundir España y vivir en el Palacio, más allá de la Moncloa. Va a por la Corona y su amigo a por las joyas de la Corona. .

Los presuntos quieren acabar con el 78, con su Constitución, y darle una cornada a la Corona, vía Pacto, de Galapagar, o de lo que sea. Lo que está claro es que aquí no van a dejar títere con cabeza.

Ni quito ni pongo Rey, pero de aquí no me muevo.

Me inquieta y me perturba el presunto caso Dina, el presunto Iglesias, los presuntuosos presidente del Gobierno y vicepresidente. También sus pactos ocultos, todo muy presunto y a la vez muy real.

Van a tener que hacer un gran esfuerzo para lograr lo que pretenden.

A algunos nos tendrán enfrente. Con presunción.

Inquietantes y perturbadoras son las declaraciones del presidente del Gobierno del hasta ahora Reino de España. Al inquietante y perturbador señor Sánchez le pido para los demás el mismo respeto que él no pide, sino exige, para los suyos.

<<Presunto y supuesto son sinónimos cuando califican al posible autor de un delito>>.

A mí esto de que <<nunca he pensado en pactar con el PP>> y como amaga con lo contrario, me parece de un inquietante y perturbador presidente del Gobierno. Presuntamente.

Va a por la Corona, y su amigo a por las joyas de la Corona. Cada cual a lo suyo.

Tengo la impresión de que va a quedar como Calviño en Europa, peor que Cagancho en Almagro.

Estos no son precisamente los que pueden tirar la primera piedra.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

14 julio 2020

Blog: generaldavila.com

ADIÓS MI QUERIDA ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Ministerio de la Verdad: creado por Zapatero. El gran mentiroso. Continuado por Pedro Sánchez, ya se sabe lo que dijo Marx de su utilidad. Como tonto en vísperas sigue el camino marcado.

Detrás de todo y todos hay alguien más cuyo conocido representante se limita a vivir bien y encauzar las ayudas exteriores. Esto ha pasado siempre, desde los remotos tiempos, con la única intención de subvertir. La inocencia también. Vivir bien y predicar el amor universal, completo, y en todos los aspectos. Al conjunto lo alimentan de la palabra, mientras piensan: ¡Que los zurzan!

Entre intereses se ha creado una gran mentira que nos acosa sin saber muy bien a donde nos lleva. Podemos adivinarlo si seguimos los pasos que da su iniciado creador en España: José Luis Rodríguez Zapatero. No le den más vueltas al cervatillo. El Pensamiento Alicia, se ha hecho mayor y perdido la inocencia.

Hasta Zapatero, hubo Secretaría de Estado para la mentira ahora convertida en ministerio con el que imponer el relato dogmático de una nueva e inventada historia monárquica y franquista. La Iglesia ya ha quedado olvidada, que significa marginada. Esperemos que rece.

-Todo empezó con una Transición fallida.

En política los resultados tardan en verse a la luz pública. Ahora es el momento de aquello.

Éramos muy felices mientras unos inocentes -tan sosos como inteligentes del papel- y otros malvados, nos constituían en articulado, 163 artículos, y encerraban su saber en 9 títulos.

-Parieron las nacionalidades y acabaron con el futuro. Ellos felices de no ser futuro.

-Siguió el exhibicionismo y subida a los altares de impúdicos personajes que se apropiaron de nuestra identidad. Los rastreadores de la historia descubrieron hasta 17 identidades. España un milagro.

Aquellos que mandaban en nuestras vidas y nos marcaron el futuro eran muy inteligentes de cara al conjunto, pero manipuladores de intereses. No eran tan listos y brillantes. Sus nombres ahora se pasean por los juzgados y les espera la cárcel sin barrotes. A los frívolos se les dio unos euros, incluso un título que acompañaba al más brillante: el de ex. Con el ex siguen viviendo muchos transicionadores, cazadores de fortuna, ahora demócratas del IBEX 35. Lo mismo les da un sistema que otro con tal de pertenecer a él. Título, ya saben, hereditario en bancos, medios de comunicación, eléctricas, constructoras, gasísticas, o en eso de tan alto rendimiento como es el armamento. Monopolios privatizados en manos públicas.

-Empezó una operación a largo plazo: 23F. Llegó la vacuna al militarismo. Había que acabar con reyes y soldados. Entre información y desinformación, ce-ene-íes, y militares manipulados para el cabreo (exacta definición), se aclaró el artículo 8 de la Constitución. Sonó por última vez el cornetín. Nunca sabremos quién fue el corneta. Yo, con perdón, si lo sé.

-Se abrió la barra libre. Este negocio para ti, este para mí. Ropa cara, marcas prohibidas hasta entonces, que si loeve, los galgos, descubrimiento del caldo de la ribera del Duero y lo público con lo privado. Marbella y las islas, cada cual en su sitio. Era la beatiful people que retrató Sylvia Polakov, los que mezclaban los artículos de la Constitución con los estatutos de los Consejos de Administración, frente a la estupidez de unos cuantos mandados, entre los que me encuentro. También sus nombres han pasado de las portadas de revista a sumarios inacabables que nunca se cierran.

-La ETA mataba. Siempre lo hizo. Era otra forma de hacer política, decían sin rubor, en una España de fallido tránsito, en la que todo se permitía. Hasta ocultar a los asesinados. La España que empezó a ocultar a sus muertos y tapar la boca a las víctimas. Si hay que hacer saltar la ley por los aires lo hacemos, como ellos, con las bombas. GAL y más cosas. Todo tipo de trampas, unos para mantenerse, otros para  encumbrarse. Con los muertos hay una manía en España: echárselos en cara, olvidarlos y enterrarlos a escondidas. No están en las cunetas sino en el imaginario colectivo.

-Había que dirigir a los súbditos por el camino de la enseñanza. Como esta era libre y nefasta había que manipularla en cuanto se alcanzaba el poder: LGE (1970)-LOECE (1980)-LODE (1985)-LOGSE (1990)-LOPEG (1995)-LOCE (1992)-LOE (2006)-LOMCE (2013) y por último LOMLOE. Uno de los mayores escándalos de la llamada democracia española. Acabaron con la Libertad de Enseñanza. Una más.

El resumen es una nación de analfabetos con unas universidades de primaria que ahora pasa su factura. Por lo que la beatiful people actual lleva a sus cachorros a la privada, conexión vía extranjero. ¿Libertad de enseñanza? Pida usted un crédito o hágase un máster político.

Los mandamases inventaron su doctrina intelectual: FAES y Fundación Alternativas. Un fracaso que tuvo su momento hasta que se levantó el telón; y las alfombras.

-Todas estas salsas eran condimentadas en los medios. El genuino de TVE junto a las autonómicas, más las prebendas de los que tuvieron que refugiarse en el capital. Aquí informa el dinero, que nunca es libre. Acabaron con la libertad de expresión y con la prensa libre, ahogada por las deudas y los juzgados de lo mercantil y lo penal.

Poder, dinero, medios de comunicación y libertad: una bomba que aún no ha explotado del todo.

-Europa nos tiene miedo; nos vigila Alemania; Francia nos rechaza; para el Reino Unido no existimos; Italia compite; Marruecos no nos quita el ojo, a pesar de lo de Annual, que fue para ellos y por ellos. Luego están nuestros hijos hispanoamericanos que vaya usted a saber. Y Venezuela, Irán, y Putin (que es el amigo de Benidorm).

-Ahora tú, luego yo. Una especie de Pacto de El Pardo funcionó sin grandes sobresaltos. Todo iba muy bien, escándalo de vez en cuando para alimento del pueblo, horca en la Plaza Mayor, dinero a los separatistas, España en Europa, y esto parecía la época del 600, pero con mejor coche.

-Así íbamos, PSOE-PP y tiro porque me toca. El vasco y el catalán, contentos con dinero, su policía y sus incompetencias. Andalucía de los ERE,s. El resto iba tirando con repartos y amistades peligrosas.

-Hasta que todo saltó por los aires con el inexplicable -todavía- asesinato del 11M que dio entrada a la infamia, o peor, a rematar la situación. Las bombas que mataron a 200 personas trajeron la semilla de la discordia y de nuevo el enfrentamiento: José Luis Rodríguez Zapatero. Era el iniciado, el profeta, el ministro de la Verdad. Desde su llegada, España no ha tenido un momento de reposo. Se ciscó en la Transición. Acabó con la nación. Bien lo saben y han sufrido todos ustedes. Constitución, Corona, poder Judicial, autonomías, Fuerzas Armadas, ley de confrontación histórica, pensamiento único… todo por los aires.

Van quedando las huellas. Tribunal Constitucional y ETA; Supremo y Cataluña; Fiscal General del Estado de puertas giratorias; economía camino de la pobreza; Fuerzas Armadas cada vez más desarmadas; fracaso escolar y universitario; pérdida del lugar internacional que nos corresponde; socio poco fiable, medios controlados.

Su obsesión: ganar la Guerra Civil. Su relato se impone. Dentro de poco ya no podré expresarme en estos términos. La Inquisición quemará la libertad de pensamiento y la verdad palidecerá. Me esperaría la cárcel o la persecución implacable.

-Por sus obras los conoceréis:

La Guardia Civil ni del compañero de pareja, y habla y se habla de la cloaca policial, que nadie sabe muy bien si es algo transversal (?), o una operación montada desde otro lugar parecido, mezcla de una cosa y otra. Némesis de los dos. ¿Qué no me entienden? Ya les digo: algo transversal. El IBEX 35 dicta sentencia. Mejor estar atento a las operaciones no bursátiles y a los beneficios.

«Cui prodest scelus, is fecit«, (Aquel a quien aprovecha el crimen es quien lo ha cometido).

-Lo más grave: los españoles enfrentados, llevados a ello, arrastrados por ellos. Una España camino de no ser España, sino un Estado Federal con la secesión de parte de su territorio. Dirección comunista y economía de pobreza.

Esto ahora se pone republicano, ya sabemos lo que significa y lo que nos espera.

Es una historia muy larga y compleja de la que, como he dicho, nos quedan huellas fosilizadas y una realidad diaria a la que nadie pone cerco. Dos de esos fósiles son Presidente y Vicepresidente. Pertenecen a otra época geológica, pero España cada vez se parece más a Parque Jurásico.

Tápense la cara con la mascarilla y no olviden la nariz. El olor es nauseabundo.

Del dinero que todo esto nos ha costado -de nuestros bolsillos- hablarán las generaciones venideras como del robo del oro del Banco de España.

Adiós mi querida España.

Por cierto: Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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6 julio 2020

 

ASESINATO DE DON JOSÉ CALVO SOTELO. 13 DE JULIO DE 1936 Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El 13 de julio de 1936 asesinaban a D. José Calvo Sotelo. Ocho días antes le decía a un diputado en los pasillos del Congreso: <<Me han variado la escolta y en ella han metido elementos que no merecen mi confianza, y he tenido, además, la confidencia y la noticia de que esos elementos habían recibido la consigna de que si se realizaba algún atentado contra mí, ellos se abstuvieran de intervenir. Que se hicieran los sordos y los ciegos>>.

La II República, en escasos cinco años, tuvo dos Presidentes, doce Gobiernos, una Constitución constantemente suspendida, persecución religiosa diaria con quema de conventos, violencia y desorden como norma en las calles, ajustes de cuentas, separatismo, inquietud y pobreza. El balance era trágico y culminó con el asesinato del líder de la oposición, D. José Calvo Sotelo, a manos de las fuerzas de orden público.

Un dato: entre el 15 de febrero y el 1 de abril de 1936, 74 personas habían sido asesinadas por motivos políticos y 345 habían sido heridas. Incendiado 106 iglesias arrasando más de la mitad de ellas (Datos precisos en Historia de la Iglesia en la España contemporánea siglos XIX y XX. Planeta, Madrid, 2002). Entre el 1 de abril y el 5 de mayo, 47 personas habían muerto en refriegas políticas. La frase del cristiano demócrata Ángel Osorio y Gallardo da idea de la situación: <<El Frente Popular fue creado para combatir el fascismo, pero por el camino que llevan las cosas en España, el único fascismo va a ser el Frente Popular. (Recogido por Stanley G. Payne en El Camino al 18 de Julio)>>.

El 1 de julio de 1936 hubo sesión plenaria de la Cortes, conflictiva y hasta violenta. <<El socialista Ángel Galarza contestó a Calvo Sotelo con un comentario ad hominem: “Pensando en su señoría, encuentro justificado, incluso, el atentado personal >> (Stanley G. Payne. El Camino al 18 de Julio). Por segunda vez era amenazado de muerte en las Cortes.

A las tres de la madrugada del 13 de julio de 1936, se presentó a la puerta de la casa que habitaba D. José Calvo Sotelo, una camioneta de la Dirección de Seguridad en la que iban más de veinte individuos mandados por el Capitán de la Guardia Civil Fernando Condés.

Mientras algunos de estos subían al piso segundo, casa del señor Calvo Sotelo, los otros rodearon el edificio y tomaban las bocacalles inmediatas.

El señor Calvo Sotelo al recibir orden de entregarse intentó llamar por teléfono, sin duda  a la Dirección de Seguridad, pero el aparato había sido cortado.

Como los asesinos se impacientaban obligaron a Calvo Sotelo a vestirse rápidamente en su presencia.

Se despidió de su esposa y descendió entre los individuos, ocupando un puesto en la camioneta, que partió a gran velocidad.

A poca distancia de su domicilio un socialista, Luis Cuenca, guardaespaldas de Indalecio Prieto, le disparó dos tiros a bocajarro en la nuca. El cadáver fue llevado a las cuatro de la mañana al cementerio del Este, en la misma camioneta.

Apenas se confirmó la noticia del hallazgo, comenzaron a llegar al cementerio numerosos amigos, intentando sacar el cadáver del cementerio, pero el coche-ambulancia que se envió con ese objeto, tuvo que volverse ante la prohibición del juez.

Presentaba una herida de arma de fuego con salida bajo el ojo izquierdo y entrada por la nuca. Tenía el rostro muy desfigurado y con numerosas contusiones de arma blanca.

Brazos y piernas, especialmente la izquierda, que tenía el pantalón desgarrado, presentaba heridas que demostraban que la víctima forcejeó incesantemente con los asesinos antes de la muerte.

Tenía también la americana manchada de barro y muy echada para atrás, como si en el forcejeo se la hubieran echado sobre la cabeza para cegarle.

Nadie quiso saber nada y la prometida investigación se sustituyó por una mayor violencia hacia falangistas y derechistas. El capitán Condés fue protegido y refugiado en casa de Margarita Nelken y más tarde, junto a Luis Cuenca, quedó en libertad.

El asesinato de Calvo Sotelo precipitó todo. En todos los sentidos. El Gobierno republicano en lugar de investigar los hechos -cesó al juez Ursicino Gómez Carbajo por su rigurosidad y firmeza en la investigación e interrogatorios- y poner fin a la violencia, se sirvió de aquel asesinato como estímulo. Fue un aviso dirigido a las derechas. Los asesinos fueron ascendidos a puestos superiores y los archivos que guardaban la verdad destruidos.

Francisco Vázquez Vázquez, que fue Alcalde de La Coruña y embajador de España ante la Santa Sede, publicó el día nueve de abril de 2018, un artículo en el ABC Memoria Histórica de Calvo Sotelo en el que aportando un documento relevante, sostiene que el asesinato de Calvo Sotelo no fue como represalia al del teniente Castillo, como siempre se ha argumentado, sino una acción premeditada contra Antonio Goicoechea, Gil Robles y Calvo Sotelo, preparada desde al menos tres meses antes. Las declaraciones del conductor de la furgoneta atestiguan que el que disparó a la nuca de Calvo Sotelo no fue Luis Cuenca sino el teniente de los Guardias de Asalto Máximo Moreno.

Desde aquel día del asesinato del líder de las derechas la frase más repetida en Pamplona era: <<Esto se acabó>>. Mola reunió con urgencia a los jefes de Cuerpo:

-Después de lo ocurrido, no hay nada que esperar. Esto es cuestión de días o de horas. Estén ustedes preparados.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

10 julio 2020

Blog: generaldavila.com

¿Y SI NOS ATACASEN LOS MOROS? CEUTA Y MELILLA Rafael Dávila Álvarez

Base Naval Marroquí de Ksar Seghir.

Los Reyes de España no visitarán Ceuta ni Melilla. Preocupante decisión. Españoles que no pueden ser visitados por su Rey. Nefasta diplomacia, la del silencio acusador. ¿Se nos advierte que aquellas ciudades  no son españolas y por tanto los Reyes de España no deben visitarlas? La debilidad internacional de un Gobierno de tercera, además de comunista, lleva a ello. Ni se piden ni se dan explicaciones.

Las visitas Reales a Ceuta y Melilla parece que deben ser consensuadas y el Rey de Marruecos decide unilateralmente. Marruecos, o su Rey, o quien sea, ha dicho: ¡No!

¡Oiga general!, ¿pero aquí quién manda? Me ha espetado mi vecino y he tenido que salir con el de Galapagar, que anda ahora con la muleta  espantando las moscas al toro que le embiste.

Es un problema lejano y complejo al que nunca se ha sabido dar la adecuada respuesta diplomática y política. Tampoco militar. Europa y la flamante OTAN o NATO pasan del moro. Los americanos chalanean con ellos. Nos atrevimos con Perejil, una visita sin consenso que a la larga nos ha costado el mohín contrariado del moro.

Los reyes Juan Carlos y Sofía tardaron 32 años desde el inicio de su reinado en desplazarse, en el otoño de 2007, a las ciudades autónomas y eso que entre reyes se llamaban hermanos. La guerra diaria es un juego de equilibrio entre la amenaza y la amistad.

El Mediterráneo es ruso. ¿Turquía es fiable? Aliada al menos, de la OTAN, y allí están nuestros soldados con sus misiles <<defensivos>>.

Francia y Turquía acaban de verse mezclados en un incidente menor (?) en el Mediterráneo por un barquito de nada cargado de armas para Libia.

¿Quién manda en la entrada y salida del Mediterráneo?: Marruecos, EEUU y el Reino Unido. Tres amiguetes inseparables. España no cuenta, por muchos despliegues de artillería, sistemas de detección, vigilancia aérea, control del paso, Plan MARES.

¿De qué le sirve si sus Reyes no pueden visitar la otra orilla?

¿Qué hacemos en Letonia, Turquía, Báltico, Afganistán; o en el mismísimo Mediterráneo, si los Reyes no pueden visitar Ceuta y Melilla?

¿Por qué hablamos de soberanía y de integridad territorial si los Reyes de España no pueden visitar una parte de su territorio?

Armas e intercambios comerciales, difícil equilibrio que puede romperse. La estabilidad en las puertas del Mediterráneo y en su interior pasa por un momento muy difícil. España está, pero con ella nadie cuenta.

¿Por qué los Reyes no pueden cruzar la entrada del Mediterráneo y visitar a sus compatriotas de la otra orilla?

La estrategia equivocada sería el abandono, aceptar las imposiciones y amenazas por muy respaldadas que estén.

Tres vectores son necesario coordinar: político, comercial y militar. Mayor presencia comercial y armada, con eficaces diplomáticos. Marruecos, su Rey, debería recordar, si nadie se lo ha explicado, que la sangre española derramada en el levantisco Rif, Protectorado español, fue en defensa del Sultán de Marruecos, por Marruecos y por su Rey.

No tengo la menor duda de la necesidad de una mayor presencia militar y política en Ceuta y Melilla, más fuerza armada y la visita de nuestros Reyes cuando lo crean conveniente, es decir con frecuencia. Si no es así Ceuta y Melilla caerán como fruta madura.

Ferox gens nullam esse vitam sine armis rati

<<Habiendo acordado el cónsul Catón para asegurarse de ciertas ciudades de España que sus habitantes no portaran armas, muchos de ellos se mataron. Feroz nación que no comprende la vida sin llevar armas>> (Tito Livio XXXIV,17.5-6).

Eso fue.

¿Y si nos atacasen los moros? Primero será Melilla, como en 1921, luego Ceuta y, algún tiempo después, el desembarco partirá de Alhucemas. Por devolvernos aquello de 1925. Estamos desarmados y no nos preocupa. El socorro a Melilla de nuevo.

¿Por qué los Reyes de España están sometidos a control gubernamental y supranacional para visitar a sus compatriotas?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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9 julio 2020

FUNERAL DE ESTADO. ¿HA DEJADO ESPAÑA DE SER CATÓLICA? Rafael Dávila Álvarez

Hay que agradecer al presidente del Gobierno y al vicepresidente su ausencia en el funeral de Estado que, presidido por los Reyes, se celebró en la Catedral de la Almudena. Nada pintaban allí quienes no han visitado a un enfermo moribundo, no han besado a los que han perdido a sus seres queridos, y no han fomentado la unidad y lucha común, entre todos los representantes de los españoles, para coordinar y acabar con la pandemia. Crispación, chulería, desacato a los españoles y a la historia ha sido su inolvidable legado. Rematada su actuación con el escondite de los muertos y la miserable arrogancia de lo que denominan un éxito. A pocos representan y es loable su ausencia fuera de España uno, Portugal; en Galapagar, en las alturas vanidosas de las sierras del poder y la riqueza, el otro.

Era la hora de rezar. También de respetar. Ausencia de ambos verbos hemos visto a lo largo de estos meses de pandemia y egoísmo político.

Rezar y respetar. Se impone la fuerza de la historia, no la mueca grotesca de quienes han permanecido agresivos y distantes cuando la muerte llamaba a cada casa y se llevaba a unos sí a otros no, sin saber por qué, ni tener quien te defienda. Por eso ellos no debían estar allí.

Por primera vez, presidente y vicepresidente, no estuvieron donde no tenían que estar, que suelen estar siempre en el equivocado lugar.

No hubo comedia en la Catedral de la Almudena, no era lugar para debatir, no son aptas para el recogimiento las ideas políticas, menos para el respeto y la oración. Presidente y vicepresidente, por una vez, hicieron lo que nunca antes supieron. Desaparecer.

Se rezó por los muertos: <<Pero sabed que fui, /que viví / y he existido>>.

Me pregunté, una vez más, si España ha dejado de ser Católica, o la han llevado por la senda de dejar de serlo. Que no lo sé. Todo conduce a ello: la educación, la moda, la literatura, todo arte, el consejo, el ejemplo, el libre albedrío, incluso la muerte que siempre fue un desgarro:

Siempre fue un desgarro

la muerte, mas, ahora,

los hombres huecos y redondos

mueren contentos de no ser para siempre.

Se aplaude en los entierros,

¡Por fin la nada! ¡Qué alegría!

¡Cuánto ahorro

de luz eterna innecesaria!

LUX AETERNA. De El Precio. José Jiménez Lozano

Sigamos aplaudiendo. ¿Para qué rezar?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

8 julio 2020

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ARCHIVOS MILITARES, INVESTIGACIÓN Y SECRETOS Rafael Dávila Álvarez

Pocas o ninguna facilidad. Y se lo dice quien es del gremio y ahora se dedica a las tareas de investigación. El verano pasado pedí unos documentos a cierto Archivo Intermedio Militar y alguien (militar por supuesto) me contestó ¡Uy! Tendrá que esperar más de un mes, porque me voy de vacaciones. Así fue. Nadie; todos de ¡¡¡de vacaciones!!! A la vuelta (dos meses de espera) conseguí la documentación, evidentemente previo pago de su importe, (fotocopias, según lo oficialmente estipulado, muy caras para ser un servicio público).

Más tarde, recientemente, he acudido a otro Archivo Militar, más importante, en búsqueda de documentación algo más sensible, pero histórica, quiero decir que nada como para hacer que tiemblen los cimientos del Estado. Cómo ha sido la petición no es necesario explicarlo: siguiendo el rígido protocolo que exigen, con lógica, estos centros custodios de la historia militar, es decir de España.

Después de cierto tiempo, más del esperado, creo que sin aparente razón, la respuesta ha sido: <<Secreto de Estado>>, es decir, en román paladino, que no tengo acceso a ellos y que están bajo la protección de la Ley de Secretos Oficiales, que por cierto debe ser de las pocas <<leyes democráticas (Ley de abril de 1968)>> que no se modifican porque a nadie le interesa. No hay un tiempo para desclasificar sino que se hace a gusto del gobernante de turno. Las campañas de El Gran Capitán puede que estén protegidas por ese <<secreto de Estado>>.

¿A ningún partido le interesa desclasificar los asuntos del pasado? Les aseguro que hay algunos que jamás saldrán a la luz y que la hoguera de la Inquisición ya ha pasado por ellos. Espero tener la oportunidad de demostrárselo en algún momento.

En fin, resulta que no me doy por vencido y comienzo una búsqueda metódica y casi policial por internet rastreando esos papeles. Pues sí:¡los encuentro! Ahí están. ¡Qué razón tenía mi maestro de niño!: <<Solo tenéis que aprender a saber buscar>>.

En todo este proceso me entero del rígido control que ha establecido el ministerio de Defensa sobre los Archivos Militares –especialmente en algunos-, quién y quiénes piden información y sobre qué temas, como si quisieran saber el nombre de cada ratón que se alimenta de sus papeles o temiesen que alguna verdad, poco agradable para alguno, saliese al aire. He pensado, pero esto de manera infundada, que la Ley de Memoria Histórica está detrás.

Como sigo la norma ora et labora he insistido y recalcitrante acudo a otro Archivo Intermedio para un tema menor. Afectado por el Covid. Cierra las puertas hasta para informar.

Siento contar todas estas cosas, pero algo me llega de la existencia de un cierto temor a los Archivos, y cuando eso ocurre no indica nada bueno.

Estoy aún pendiente de más peticiones a otros archivos militares. Con esto de la pandemia nadie parece haber caído en el parón investigador.

Desconozco en qué situación se encuentra el proceso de digitalización de los Archivos Militares, como se desconoce casi todo lo militar que cae en manos de la Subsecretaría de Defensa o cosa así. Es un tema de urgencia al que no debe ponérsele trabas administrativas. Cada vez estoy más convencido de las trabas ideológicas.

Quien teme a la historia no es digno de formar parte de ella. Quien teme a la verdad es que no es digno de ella.

Rígido control sobre los papeles. La historia la escribe y reescribe quien gobierna.

Mal futuro tiene una democracia que esconde su pasado, lo oculta y, lo que es más grave, lo cambia a gusto del consumidor con vistas a su relato y los resultados de las urnas. Llego a la conclusión de que en la reciente historia hay mucho que  esconder por una y otra parte.

Nos quieren colar la ampliación de una ley inquisitorial continuación de la ya aprobada, con indecencia y alevosía, con lo que este servidor de ustedes pasará a ser quemado en la hoguera.

Mientras eso llega, que será temprano, al amanecer, lo que busco aparecerá. Se trata de saber buscar, insistía mi buen maestro de escuela. Tenía razón. Les iré dando cuenta de lo que busco y encuentro.

Pronto empezarán las ejecuciones en la Plaza Mayor. Autos de fe. Seguiré impertérrito, buscando papeles y cuando llegue la hora dirán: «Tiene más orgullo que don Rodrigo en la horca»

Rafael Dávila Álvarez

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7 julio 2020 ¡Viva San Fermín!

MARGARITA ROBLES DESCABEZA EL MINISTERIO DE DEFENSA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El ministerio de Defensa es una escuela permanente de propaganda gubernamental.

¡Quietos! Dejad tranquilos a los soldados y no me los soliviantéis. Medalla por aquí, medalla por allá. La sociedad se tranquiliza viendo que sus Fuerzas Armadas desfilan democráticamente. Antes se decía por la senda constitucional, cuando era, que ahora ya no se sabe cuál es, tupida de zarzas y malas hierbas. En el fondo nadie se entera de lo que pasa por dentro de la formación. Por arriba, por abajo y por el centro.

¡Esas diagonales! ¡Puños a la misma altura! ¡La alineación! Marchan a su aire.

Lo que ocurre en el ministerio de Defensa pasa desapercibido. Vemos solo una imagen externa y no siempre realista. En estos últimos tiempos han pasado muchas cosas en Castellana 109; y en la Cúpula Militar, más allá de la Operación Balmis. En la Guardia Civil ni les cuento, pero esa es otra historia que son ellos los que deben contarla. No me corresponde a mí.

Cualquier ministro de este ministerio lo primero que aprende es aquello de: ¡Capitán mande firmes!

<<¡Cuádrese! Soy el ministro de la Guerra>>. Era de noche y en la oscuridad de las bujías, aprovechando las sombras, Azaña pone firmes al oficial de guardia del palacio de Buenavista, sede del ministerio de la Guerra. El general Ruiz Fornell le da posesión del cargo. Azaña acababa de cumplir un sueño infantil. A esas horas Azaña sueña con su juguete: ¡Soldados! Pronto abrirá la cajita y sacará a sus soldaditos de plomo para organizar su peculiar ejército.

Si quito a uno y lo mando a la caja de cartón hay mil esperando a ocupar su sitio.

Empezó la ministra Robles apartando al Jefe de Estado Mayor de la Defensa, general Fernando Alejandre Martínez. Un soldado de los pies a la cabeza que conoce a fondo su oficio. Que sabía las escaseces y penurias de sus soldados. Y lo dijo con voz firme, alta, clara y respetuosa. Insoportable para tanta soberbia ministerial. Se fue el general Alejandre, por propia voluntad, y se le echa de menos. Espero que algún día sepamos más cosas.

Después escuché como una detonación a alguien de ese ministerio: <<Aquí mentimos todos>> (inaudito, pero era alguien que lleva más de cuarenta años de uniforme). La estructura se hundió bajo mis pies. Empecé a preocuparme.

De golpe y porrazo se van el JEMAD, el Secretario de Estado y el Subsecretario.

Vamos con el nuevo equipo.

El militar, general del Aire Miguel Ángel Villarroya Vilalta, comienza un vuelo largo y complicado. Mínimos presupuestos, que rozan la irresponsabilidad, por lo que su deber es exigir y luchar por unas adecuadas condiciones de vida, cumplimiento de misiones y seguridad de sus hombres. Presupuesto y claridad en los cometidos propios y no ajenos. La amenaza de perder el horizonte de las verdaderas y propias misiones de las Fuerzas Armadas, que podría desfigurarlas, planea sobre las unidades de Tierra, Mar y Aire. Enorme reto ante un incierto futuro y unas FAS en declive, al menos material; moral no lo sabemos, pero se intuye cuando España se fracciona.

Adiós al Secretario de Estado y bienvenida a la nueva Secretaria. El SEDEF pronto encontrará la salida de la puerta giratoria. Es un viejo conocido del cargo oficial. No sé si sabe donde ha estado, pero el currículo es suficiente. No hablo de él porque hace muchos años, sin razón alguna, quitó la calle general Dávila en Burgos, lo que le agradezco, pero no olvido. Un artista en eso de estar sin ser. Como en el ministerio, a la defensiva.

Entra Esperanza Casteleiro, del CNI, Directora del Gabinete de la ministra, que ya tiene a un general jefe de su Gabinete (es lo que se estila para escalar posiciones: jefe de Gabinete; algo duro para un soldado). La Secretaria de Estado de Defensa tiene una ardua tarea en la que no puede perder ni las gafas. Siempre atenta a la inversión, a las necesidades, a la guerra, al armamento, al presupuesto, a los cañones, y a las condiciones de vida de sus soldados que son la clave del todo. Mucho orden y atención. Ardua tarea. Veremos.

Se va el Subsecretario. El del CNI, que será donde quiera volver. Él sabe mejor que nadie por qué se va. Preferible no decir nada. En los ejércitos no ha dejado ningún buen recuerdo  y vino a lo que vino; y se fue. Nada. Muchos comentarios, que no los hago yo, sino los medios. Adiós. No queda ni en el recuerdo.

Su puesto lo ocupa la que hasta ahora era Directora General de Reclutamiento y Enseñanza, Amparo Valcarce. Malos recuerdos, desde pretender poner en la calle a un Almirante y tener que mediar la justicia, hasta dar órdenes en el Ejército de Tierra saltándose la cadena de mando. Coordinar era su misión, ¿ahora lo hará? Delicada misión la de atender con eficacia la vida y hacienda de los soldados, de sus familias, y de atender a sus destinos, a la justicia, sin nada que esperar del favor, ni temer de la arbitrariedad. Dudas.

En definitiva muchos cambios para tiempos recios, los que se avecinan, en los que los ejércitos, por mucho que lance botes de humos la ministra, se van a quedar en eso: humo.

De aquí al otoño veremos nuevos cambios. Pronto. Más de lo mismo.

El camino proyectado se lo contaré en la que considero la idea de maniobra que en Castellana manejan. Les resumo: Los Ejércitos de España UMEdecidos o UMEnizados.

Les hablaré de ello.

Por lo pronto, de la noche a la mañana, el ministerio de Defensa ha quedado indefenso; al menos ha adoptado la defensiva ¿premeditada o impuesta? Inferioridad de medios ante el enemigo y falta de iniciativa. Jamás puede conducir a resultados decisivos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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6 julio 2020

EL SUEÑO. José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería DEM.

Un político, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho que dijo que España necesitaba ministros independentistas. Es decir, amigo Sancho, aboga por una gobernanza directa de los independentismos catalán y vasco en el gobierno de España. En el gobierno de lo que quieren destruir y aniquilar. ¿Qué mente puede decir eso?

Caí en un profundo sueño, e inmediatamente se me vinieron a mis cortas mentes Otegui de ministro del Interior, Puigdemont de ministro de Asuntos Exteriores, Torra de ministro de Defensa, Rufián de ministro de Educación, Pujol de ministro de Economía y Hacienda.

Continué con mi sueño, y mi mente me llevó allende nuestras fronteras, a reinos y repúblicas poderosas donde gobiernan otras mercedes tan ilustradas o más que nosotros. Y contemplé Francia con ministros independentistas corsos y bretones; vi a Alemania gobernada por ministros independentistas bávaros y a la pérfida Albión con ministros independentistas escoceses y galeses.

Vuesa merced comprenderá que no pude resistir ese sueño. Y desperté, de golpe, bañado en un sudor frío. Y me dije: esto es un sueño como el de los gigantes.Pero ese sueño sigue atormentándome.

Una vez en mi sano juicio, si es que alguna vez lo he tenido, pensé en el personaje que había dicho eso. Y vi que era el mismo que había dicho que “la tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”; que “el mejor destino es el de supervisor de nubes acostado en una hamaca»; que «Otegi es un hombre de paz»; que “los atentados terroristas son accidentes»; que «los parados no son parados, son personas que se han apuntado al paro»; que «la nación española es un concepto discutido y discutible». El mismo personaje que trajo el guerracivilismo y el odio y la separación a nuestras gentes, y el único que defiende al dictador que asola nuestra tierra hermana Venezuela. Y comprendí que el que no estaba en su sano juicio era él. No sé si era víctima de alguna poción o de algún embrujo maléfico.

Como tampoco sé si nuestros actuales gobernantes, a los que han dado en llamar socialistas y comunistas, compartirán esos pensamientos Sancho, pero de ser así es que han perdido el oremus y, voto a bríos, que algo habrá que hacer.

José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería DEM.

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3 julio 2020

LA IMAGEN DE NUESTRO EJÉRCITO DE TIERRA Rafael Dávila Álvarez

Nueva imagen del Ejército de Tierra

Vivimos ese mundo: el de la imagen y el relato que la acompaña.

Así las cosas, mientras yo camino cada vez más hacia Flandes, por el Camino Español, mi querido Ejército de Tierra se precipita hacia el futuro. Ya me quedan lejos sus medios y misiones. Poco entiendo de las burocráticas que envuelven el núcleo de su actividad principal oculto por cada vez más capas accesorias. Hasta que desaparezca -cerca está- su verdadera razón de ser.

Aún fuera de lugar, me queda la libre disposición para opinar -y equivocarme- con independencia, no sé si con libertad, que todo ello significaría que nadie me lo tuviese en cuenta ni para bien ni para mal. Me place meditar y revolver conciencias con distintas opiniones.

La imagen o figura literaria debe trascender para descubrir la verdad, no un engaño, y atraer a los hombres. La historia de un ejército es permanente huella depositada por generaciones reflejada en un simple símbolo y de ahí su importancia. Es una figura que condensa la gloria.

Viene todo esto a cuento porque ese camino -precipitado- al futuro debe darlo el Ejército de Tierra despacio y con sentido.En este camino de la modernidad, en el que parece imponerse el minimalismo, veo que se ha lanzado un esquemático símbolo del emblema distintivo del Ejército de Tierra. Un diseño hacia la modernidad que está ¡muy guay!, pero que no me gusta y lo digo pensando que es inapropiado.

Supongo que la elección de este nuevo símbolo distintivo del Ejército se enmarca dentro la campaña -incomprendida e incomprensible para mí- Marca Ejército, en la que también se busca un lema, como si se hubiese perdido la guía y el destino. Resumir nuestro emblema, del águila dorada, alas extendidas y levantadas en alto, cruz espada de Santiago y corona real de España, en un diseño atractivo, popular y emblemático es posible, pero…

A mí el elegido, repito, no me gusta. No sé si es águila o gallina. Podrán decirme que sobre gustos no hay nada escrito, pero yo opino que se ha escrito mucho y se ha leído muy poco.

Lo que veo es algo inacabado, incompleto y que nada dice. Águila desplumada, despeluzada, suprimida la cruz llana de oro que remata la corona sobre el globo, la bandera mal representada y ese lateral vacío, sin contenido, un emblema dividido. Todo un símbolo. No sé lo que es ni lo que representa.

No me siento identificado. No logro precipitarme al futuro de modernidad de mi Ejército que con ese símbolo quiere expresar. ¿O no quiere expresar nada?

Ahora a esperar al lema.

Apasionante modernidad de mantequilla… sin cañones.

Pronto ni pan para untar.

Rafael Dávila Álvarez

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3 julio 2020

LA PEOR DEUDA DE UN GOBIERNO INFAME. QUE NOS DEVUELVA A LOS MUERTOS Rafael Dávila Álvarez.

La edad sí que importa. En la Ilíada todo empieza cuando un anciano reclama la libertad de su hija.

<<¿Cuál de los dioses promovió entre ellos la contienda para que la pelearan?>>.

La pandemia lo ha dejado bien claro. Somos demasiados y no hay para todos. A la hora de elegir señalan a los viejos. ¿Se equivocan? Claro. Nadie es quien para elegir. La libertad es igualdad ante la vida y la muerte que no distinguen, sino que extinguen las dos. Lo mismo se lleva a uno que a otro. Es el precio de ser libre. Si la vida estuviese hecha a base de milagros no merecería la pena. La libertad se enfrenta siempre a la muerte y nadie puede confiar en los años ni en su juventud, porque llega sin distinguir el día, ni la hora.

Difícil de entender. Cada uno tiene sus propias armas, pero a la vejez solo le queda dejarse en manos de los demás. Volvemos a ser como niños a la espera de regresar al lugar de dónde venimos.

¿Seremos muchos y por ello la guerra?

<<Cuando el mundo se encuentra sobrecargado de habitantes, el único remedio es la guerra, que provee a cada hombre, ya sea con la victoria o con la muerte>> (Hobbes).

En esas estamos.

Me dice un viejo guerrero político, curtido en mil batallas, que ya no le quieren en ese mundo, les parece muy antiguo. La antigüedad ya no es un grado, sin darse cuenta que el voto jubilado representa más del 30%, doble o triple que el de los menores de 30 años. Solo hace falta alguien que sepa aunarlos y aprovechar voto y experiencia. Son los grandes olvidados y el reflejo de una sociedad desagradecida. Molestan los viejos; viven ahora demasiado. Pero votan.

La guerra está definida en la Ilíada. No la de los cañonazos, sino la de la vida misma, de amores y pasiones, el corto acto entre la vida y la muerte, de intensidad y grandeza por encima del tiempo, de dioses que se creen hombres, y hombres hijos de dioses. <<Quien a los dioses obedece es por ellos atendido>>. Entre el deber y la pasión, unos súbditos, otros cobardes, unos que luchan por los suyos, otros para llegar al conocimiento de los hombres venideros, otros por la descendencia.

Muy pocos para dar ejemplo de vida y muerte. Eso ya no está valorado.

Héroes de cuentos populares que van cambiando el nombre según el momento y el aedo que lo relata. Cuando nos canta que lo peor de la batalla no es morir en ella, sino regresar a casa vivo, donde ya nada es ni será igual. Una odisea, con final fracaso cuando pensabas que ya todo había acabado y estabas en la calma.

La guerra termina con la súplica de la vejez por recuperar el cuerpo joven del guerrero, que era su hijo, su descendencia. Para recuperar la honra de su pueblo, tuvo el anciano que engrandecerse con la humillación:

<<Mas, ¡ea!, a los dioses ten respeto,

Aquiles, y piedad de mi persona,

recordando a tu padre,

si bien de compasión soy yo más digno,

porque yo soporté lo que hasta ahora

ningún otro mortal sobre la tierra:

a mis labios llevarme yo la mano

del varón asesino de mi hijo>>.

Nunca la historia de la guerra ha dado un gesto de tan sublime grandeza.

Gesto que otros han despreciado en uno de los momentos más tristes que ha vivido la humanidad. Pandemia diaria es la vida, guerra y muerte. Continuación uno de lo otro. Pero hasta en la guerra más cruel te devuelven el cadáver de lo más querido.

Los 40.000 ruegos a Aquiles, multiplicados con lamentos, para que devuelva y reconozca nuestros cadáveres, no han sido atendidos. No habrá descanso ni consuelo.

Es la peor deuda que un Gobierno infame ha contraído con esta sociedad adormecida que quizá sea esto lo que se merece. Incapaz de luchar ni por sus muertos.

Rafael Dávila Álvarez

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1 JULIO 2020

LA GUERRA (III) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<Pues si el príncipe esclarecido y el general competente derrotan al enemigo cada vez que pasan a la acción, si sus hazañas se salen fuera de lo común, es gracias a la información previa>>, dice Sun Tzu cuando habla de los agentes secretos.

<<Voy a esconderme detrás de los tapices para enterarme de lo que ocurra>>, le dice Polonio al rey que para calzarse la corona ha matado al rey anterior, su hermano, y casarse con la viuda.

La guerra actual tiene mucho que ver con los tapices. En los mejores edificios se sientan los negociadores de nuestras vidas mientras los ce-ene-íes intentan aconsejar y a la vez oír los de los otros. Es la guerra que prepara la guerra, y con ello puede ganarse o perderse. A veces por  comenzar antes de tiempo, sin las condiciones de información previa que exige cualquier guerra; otras por engaños. Entre nosotros hay una guerra subterránea hace ya algún tiempo. Por la información. Nadie se ha atrevido a atravesar las cortinas con la espada a pesar de que hasta en los despachos del Palacio de la Zarzuela llegaron a esconderse tras los tapices y bajo las alfombras, Polonio o Pausanias, que nadie aún lo sabe.

Si en estos días el Gobierno ha salido detrás de su cortina y ha revelado la identidad, el nombre como los apellidos, del director de Inteligencia de los servicios secretos españoles, no es casualidad sino causal. ¿Cuál es la causa?

Sin darnos cuenta la guerra ha estallado hace tiempo y lleva varios capítulos; este es el tercero. Los espías suelen pasarse la vida, según leo, entre restaurantes de muchos tenedores y despachos plagados de micrófonos que no funcionan.

Suelen atacar por la misma vía y caer en las mismas trampas. Han olvidado la norma fundamental de un espía para la guerra: <<inteligentes, pero de apariencia estúpida, y hombres intrépidos, a pesar de su aspecto inofensivo; hombres ligeros, humildes y capaces de soportar el hambre, el frío, la suciedad y la humillación>>. Conozco a algunos y son todo lo contrario. <<Hay sicofantes y validos que ambiciona la riqueza […] y aquellos cuyo único deseo es aprovecharse de los periodos turbulentos para ampliar su poder personal>>. Estos, como dice Sun Tzu:<<pueden provocar disensiones entre el soberano y sus ministros, de forma que no reine entre ellos un acuerdo perfecto>>.

En la guerra está casi todo inventado, pero solo nos acordamos de atacar y defender; cuando eso es lo de menos. Hoy la guerra se juega entre cortinas y haría falta un Hamlet que acabase con tanto Polonio y vigilar a los Pausanias que merodean por los palacios.

<<Por este motivo solamente el soberano esclarecido y el general de valía que sepan utilizar como agentes a las personas más inteligentes tendrán la certeza de realizar grandes cosas. Las operaciones secretas son esenciales en la guerra […]. Un Ejército sin agentes secretos es como un hombre sin ojos y sin oídos>>.

Claro que cuando uno de estos inteligentes provoca disensiones hay que dudar para quien trabaja.

Así es la guerra de los espías. Es decir: la guerra que hoy libramos.

Miren debajo de la cama antes de acostarse.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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19 junio 2020