NAVIDAD Y PANDEMIA Luis Martin-Pinillos Marco Coronel de Intendencia (R. XI Promoción AGM.

1ª Parte.
Han pasado más de dos años y me veo, aún sin quererlo, hablando de nuevo, de la dichosa Pandemia. Ahora ya y por cosas de la vida, ya  si puedo decir, que estoy un poco más anciano que ayer, y añadir “ que a mucha honra.
Han sido las peores Navidades, de mi vida. La casi soledad duele, ningún día de los más señalados, he podido comer o cenar, rodeado de los hijos, nietos, ni familia alguna. Mi mujer y yo empezamos a comer en el comedor…, pero era muy triste y acabamos haciéndolo en la cocina, nuestro rincón habitual, eso el Fin de Año y el día de los Reyes Magos. Muy triste Navidad.
Ahora empiezo a sentirme, algo viejo, me he vuelto mas sensible la Navidad, no me sentó bien.
Esta primera parte era necesaria, para entrar en el final de todo, lo que tengo que exponer.

2ª Parte.
Es corriente leer, escribir, oír, “ QUE SOLOS SE QUEDAN LOS MUERTOS “,y algunas majaderías, que prefiero o decir.
Como católico y persona civilizada tengo que encontrar una solución.
“ LA MUERTE NO ES EL FINAL”, esto lo veo mejor, existe otra vida en el más allá, eso consuela, pero no quiero meterme en profundidades
Hablo de las personas, sobre todo mayores, son las más débiles y están más solas. El que lea esto, que cierre los ojos piense y después medite.
Estamos en manos de Dios, confiemos en el.

Final.
En el título de uno de los libros, recomendados por nuestro Director del Blog, he visto la verdad y la solución. Autor.- D. José M Estévez, y el título
“ SOLO MUERE EL OLVIDADO”.
Este título, es el culpable de estas letras…, quizás sea la solución y al menos nos ayude.
Si alguien muere y nadie lo conoce o nadie lo quiere, es como si no hubiera vivido ni existido. Que pena morir así. D.E.P., el olvidado.
Yo recuerdo a mis abuelos.
Es fácil, hay que mirar el pasado, un poco cada día, eso ayuda a vivir más feliz, y a nosotros también nos recordarán y estaremos más felices.
En Zaragoza nos reunimos,  todos los días once los de la promoción, ya vamos solo tres, éramos quince pero la vida es así, algunos viven pero ya no pueden asistir.
Desde aquí mando un abrazos a todos mis amigos y compañeros y que gracias a Dios viven .

Terminaré con “ A DIOS ROGANDO Y CON EL MAZO DANDO”.
Pienso que alguna vez acabará esta terrible Pandemia.
Luis Martin-Pinillos Marco. Coronel de Intendencia (R. XI Promoción AGM).Zaragoza 27de Enero de 2022.

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EL SEÑOR HOMERO. Rafael Dávila Álvarez

No les voy a descubrir a Azorín, aunque vaya usted a saber con lo poco que ahora se sabe de la Ilíada; y de dónde está Troya, que puede que ni estuviese. Azorín era algo así como Aquiles, pero en vez de espada usaba pluma y un paraguas rojo. Hoy sería youtuber o el número uno en tik tok. No me cabe la menor duda. El personal no es tan idiota como parece, solo los que tienen acta de Diputado alcanzan el lugar de los dioses y de la inmunidad.

Sí a ti te digo; tú también ¿te crees distinto?

Hay un corto pero inmenso cuento de Azorín, D. José Martínez Ruiz, que les recomiendo: Toscano o la conformidad. Forma parte de su libro: España. Hombres y paisajes.

Ustedes pensarán que escribir es una tarea pesada, difícil, y que hacerlo a diario una obligación que puede resultar más dura que picar. Les contesto que no, que escribir es un alivio ante el dolor o la alegría, un desahogo necesario y me atrevería a decir que una medicina, cual si el mundo estuviera con fiebre y debe tomarse algo. Paracetamol contra la fiebre que produce el talento de los que gobiernan una nación sí y la otra también.

En el mundo taurino nunca se juntó tanto desecho de tienta.

De lo escrito cada día saldrá un enorme libro único que, aunque tampoco lo sea, se le parece, como si el que escribe haya vuelto de Etiopía, «que es fama entre los etíopes que los monos deliberadamente no hablan para que no los obliguen a trabajar»; claro que no sabían que es mejor escribir que así parece que no hablas y además no es trabajo.

El gran libro lo escribió el señor Homero y luego los demás hemos ido copiando.

Conversaba D. Jacinto Benavente con el aldeano que le veía cavar la tierra

—¿¡Que Don Jacinto trabajando?!

—No hijo, descansando.

Cuando le veía escribir o leer.

—¿¡Que don Jacinto, descansando?!

—No hijo, trabajando.

«Después vi que es absurdo imaginar que hombres que no llegaron a la palabra lleguen a la escritura».

Todo parece ser que fue, pero que ya antes se había escrito.

Homero empezó todo y ya no hay nada más que escribir; es repetir lo mismo. El amor y el odio; el dolor, la traición, el valor y el verbo en sus terminaciones ar, er, ir. No hay más, aunque alguno nos empeñemos en repetir siempre lo mismo. Tomar el medicamento necesario en esta pandemia de inútiles que es tan contagioso.

Cervantes debió descansar mucho después de escribir, pero seguro que presumía más de haber perdido el brazo en Lepanto, si es que alguna vez hubo Lepanto, que debe ser que nos lo han contado tantas veces que ya dudas. Todo está bajo el poder de la luz, la imagen y el sonido.

De ahí que no sea difícil escribir. Dar luz, imaginar, escuchar las voces. Hoy te lo dan todo hecho y eso te causa una tristeza inmensa. Nada puedes. Hay una frase que circula en el cotidiano lenguaje (es horrorosa) y denota una incultura ofensiva: «Es lo que hay». ¿Cómo que es lo que hay? Es preferible vivir en las cuevas. ¿Lo que hay?

Nos hemos hechos inmortales: Creemos.

«Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal» (Borges. El inmortal).

En definitiva ya no hay palabras; cualquier palabra es la palabra de otro y no hay palabra que otro no tape con la suya; y así a palabrotazos vamos de paso en esta estrechez del pensamiento que uno no sabe qué hacer, si escribir o no, Si total está escrito todo y la «conclusión es inadmisible».

«Cuando se acerca el fin, escribió Cartaphilus, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros, fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos».

Después de sacar el paraguas rojo y no sé cuantas cosas más, todo fue inútil, y entonces el señor Toscano dijo en España. Hombres y paisajes:  «¿Dónde está el secreto de la paz espiritual, de la ecuanimidad, de la dicha? En la conformidad, en dejar que las cosas que no podemos remediar sigan su curso lento, inexorable y eterno».

Ya no queda nada. No hay España y el paisaje es yermo. Los hombres han desaparecido. Me resisto y escribo. Otra cosa no puedo.

Todos copiamos lo que dejó escrito el señor Homero que después repetía el señor Toscano.

¿A dónde nos llevará este curso lento, inexorable y eterno?

Rafael Dávila Álvarez

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27 enero 2022

LOS PROCESOS ANTIDEMOCRÁTICOS DE LA II REPÚBLICA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Parece ser que el Ministerio de Educación (el del Pensamiento) no quiere que en el Bachillerato se estudien «los procesos antidemocráticos» que experimentó la II República según se mira a la espalda y a la izquierda.

Sigo los deseos de tal ministerio y voy a explicar lo que de democrático tuvo la II República que fue casi nada. Quizá lo más antidemocrático fue su proclamación.

No está de más estudiar la Historia a fondo y no a modo de un Gobierno que impone su pensamiento, por cierto, pagado, el de unos historiadores a sueldo, incluso alguno con el marchamo de intelectual.

Lo publiqué en mi libro La guerra civil en el Norte. El general Dávila, Franco y las batallas que decidieron el conflicto. Creo que a más de uno le vendrá bien refrescar la memoria, aunque sea calificada de antidemocrática lo que da valor al testimonio.

Esto fue lo que ocurrió a no ser que estemos hablando de otra cosa, otra nación y otra memoria. O podría ser que ahora se imponga mentir a la hora de hablar de Historia, que sería otra historia muy actual.

El 14 de abril de 1931 el Rey se marcha, abandona el ejercicio de sus funciones para evitar un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre. No había razón alguna; nadie había depositado en las urnas la forma política del Estado. Solo eran unas elecciones municipales que el Rey ni perdía ni ganaba; él no entraba en juego. Nunca se sometió a referéndum la forma política del Estado. De unas elecciones municipales surgió la República. Alfonso XIII se quedó solo. ¿Dónde están mis leales? No están aquellos cadetes de infantería a los que con tanta frecuencia visitaba en Toledo, en el campamento de la Academia Militar, Los Alijares. Fresco el recuerdo de aquella tienda de campaña en la que durmió el Rey un día ya lejano mientras resonaban en sus oídos las palabras que su director dirigía a los caballeros cadetes: «Conservad en vuestros corazones estos sentimientos de admiración, cariño y adhesión a nuestro Rey, que ellos serán la guía de nuestro proceder en todos momentos [sic], hasta en los más peligrosos de nuestra gloriosa carrera. Dedicad todas vuestras energías, vuestra vida entera, a su gloria, que es la de la Patria […]. Recordad en todo momento que las páginas más gloriosas de nuestra historia las ha escrito la infantería con la punta de sus bayonetas». Otros cadetes, los de la Academia General Militar estaban más lejos: en la Academia General Militar de Zaragoza. Su director, el general de brigada Francisco Franco Bahamonde, había propuesto que la General, como se la conocía, se ubicase en El Escorial. Entonces las cosas podían haber sido distintas: «Si hubiésemos estado en El Escorial acaso habrían podido cambiar algunas cosas. A mí me hubiese sido fácil presentarme el 12 o el 14 de abril de 1931 en Madrid, al frente de los cadetes, e influir, quizá, sobre las circunstancias que determinaron la expatriación de Alfonso XIII». (Franco, Manuel Aznar). Ya antes, muy pocos meses antes, el 12 de diciembre de 1930, el general Franco había plantado cara al golpe de Estado republicano. Un servicio de guerra, al tomar posiciones con sus cadetes en Zaragoza sobre la carretera de Francia para detener a la columna del capitán Fermín Galán, laureado de la Legión, sublevado en Jaca por la República. El desorden e improvisación de la columna de Galán hizo que no pasase de Huesca. Detenida y anulada. Los capitanes Galán y García Hernández fusilados. Era el pronunciamiento militar vanguardia del Comité Revolucionario, que pretendía que los militares fuesen por delante, asegurarse la fuerza. Casares Quiroga, que iba camino de la revolución del capitán —dicen que a detenerla—, se quedó dormido en el hotel de Jaca. Al despertarse ya se había sublevado Galán, que avanzaba hacia Huesca. ¡En nombre del Gobierno Provisional Revolucionario! A partir de ese momento nadie estaba tranquilo. Se había inaugurado una etapa de permanente violencia y desconfianza política y social. Después del fracaso militar y revolucionario, inventaron la excusa de las urnas. Unas elecciones de falsa interpretación y amañados resultados. Al fin, como consecuencia de sucios pactos y manejos, sin razones legales en que sustentarse, llega a España la República, porque el Rey se va. Dicen que para evitar un derramamiento de sangre; nadie dijo lo de supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre, que al final, ya sin rey, se produjo. No era el Rey el problema. El 14 de abril Alfonso XIII tiene que abandonar España. Son las hijas de un general y marqués, Gonzalo Queipo de Llano, las primeras en subirse a una camioneta y recorrer las calles de Madrid al grito de viva la República: «En alguno de esos camiones, roncas de gritar y sinceramente convencidas de la gloria de la jornada, iban mis hijas» (Queipo de Llano, en Mis almuerzos con gente importante, José María Pemán, Dopesa, Barcelona, 1970). Mientras se le acaba el tiempo, el Rey tiene aún lucidez para una breve meditación. Aquella dictadura, ¿para qué? No era eso, no era eso. Esto no acabará aquí. Si se queda: ¿habrá guerra? ¿Y si se va? ¿Dónde vas, Alfonso XIII? Ya no hay vuelta atrás. Que se las arreglen ellos. La Guardia Civil se inhibe por orden del general Sanjurjo, José Sanjurjo Sacanell, dos veces laureado, su director. El repentino republicano, marqués del Rif, recuerda sus cuentas pendientes con el que ya es solo don Alfonso: el Toisón de Oro que no le han dado, que si su mujer no es del gusto real. ¿Por qué no le ha nombrado gentilhombre, con acceso directo al despacho real? Esos días abrileños de repúblicas, el general Sanjurjo se convierte en protagonista. Le gusta ser importante. Lo es. África y alguna cosa más le han dado fama y honores que a veces no se corresponden con su inteligencia. El ministro de Estado Alejandro Lerroux le pide que asegure el orden. El general exige para él plenos poderes sobre el Ejército, las Fuerzas de Seguridad y la policía. Lo quiere todo y lo obtiene. (Maximiano García Venero, Madrid Julio 1936, p. 191, en cita del libro de Emilio Esteban-Infantes General Sanjurjo. Un laureado en el penal del Dueso, AHR, Barcelona, 1957). Sobre el marqués del Rif va a recaer el peso de la bienvenida a la República, que necesitaba para colarse en España el aval de un general, a pesar de Azaña, muy a su pesar: «Accedió sin resistencia a prestar a la República, que reconoció, el primero e inestimable concurso de la Guardia Civil de la que era director general. Siguió al frente de ese Instituto, pero muy pronto iniciose una antipatía que le hizo incompatible con Azaña, el cual no se cansaba de manifestar la molestia sentida ante la pretensión de que la República tuviese un patrono o protector y con entorchados» (Niceto Alcalá-Zamora, Mis Memorias, Colección «Espejo de España», Planeta, Barcelona, 1998). Antes de que el Rey se vaya definitivamente, un último intento lleva a Romanones a proponer su abdicación y establecer una regencia de la que fuese titular el infante don Carlos de Borbón Dos-Sicilias, que había sido Capitán General de Sevilla, y en esos momentos Inspector del Ejército. Persona muy considerada, de enorme prestigio entre civiles y militares. Una quimera. Ya era tarde para el apellido Borbón en España. No había vuelta atrás. Desde el 12 de abril de 1931 la calle no deja de gritar. Por ahora solo eso: gritos. Berenguer, ministro de la Guerra, rubrica el final de la escena. Escribe a los capitanes generales la noche del mismo día 12 y les da la orden definitiva: «Que los destinos de la patria siguieran el curso que les impone la voluntad nacional». Está claro: no hay que contar con el Ejército, que nadie mueva un pelotón. Lo que diga Sanjurjo. Nada que hacer. Dejar correr la calle. El Rey no tiene donde apoyarse. Dice que no quiere derramamiento de sangre. ¿Y si resiste? «Dios sabe lo que hubiese ocurrido si Su Majestad resiste; tal vez se hubiese salvado el trono» (Mis Conversaciones con Franco. Francisco Franco Salgado Araujo).

Es el final de la Monarquía: «Quiero apartarme de cuanto sea lanzar unos compatriotas contra otros en fratricida guerra civil… Suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España». Se acabó el Reino de España, que ahora es la República española. Rumbo a Cartagena. La guerra que vino no fue como consecuencia de la marcha del Rey sino por los que en un ruin pacto (Pacto de San Sebastián) traicionaron el curso de la historia y amañaron a su gusto unas elecciones para montar su República, que no supieron encauzar ni dirigir. Ni la Monarquía ni la República eran culpables. Solo la incompetencia de unos dirigentes demasiado complacientes; con su escasa sabiduría gobernante se llevaron por delante la Monarquía y detrás de ella la República. Habrá que admitir la consabida frase: «La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos».

¿Podría repetirse la historia? Todo indica en esa dirección.

Dávila Álvarez, Rafael. La Guerra Civil en el norte (Spanish Edition). LA ESFERA DE LOS LIBROS, S.L.

Blog: generaldavila.com

27 enero 2021

 

 

 

SEIS MILLONES UNIDOS ALREDEDOR DEL BLOG generaldavila.com

Hemos pasado la barrera de los 6.000.000 de visitas al blog. Sin publicidad, sin mercantilismo, sin conocimientos técnicos, pero con mucha fe puesta en los que nos leen; más que en nosotros mismos. El blog lo hacen ustedes, nosotros solo orientamos en la dirección del esfuerzo principal.

Este blog es como la campana de la Iglesia

Espadaña de iglesita derruida:

Sin campanas, ojos de aire.

No se los comerá la tierra.

Sabía el maestro José Jiménez Lozano el valor de la palabra cuando es noble y desinteresada. Porque el único interés que mueve a estos señorones de lo progresista, de lo sostenible, es lo mismo que sostiene al Banco: el dinero. Lo nuestro es otra cosa.

Por eso aquí damos sin recibir otra cosa que no sea el aliento de muchos. Dice el Credo de la Legión en sus Espíritus más cotidianos:

EL ESPÍRITU DE COMPAÑERISMO

Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos.

EL ESPÍRITU DE AMISTAD

De juramento entre cada dos hombres.

EL ESPÍRITU DE UNIÓN Y SOCORRO

A la voz de “A mí la Legión”, sea donde sea, acudirán todos, y con razón o sin ella defenderán al legionario que pide auxilio.

Ahí no hay mentira que valga. Todo se ve y todo se comparte.

Ya somos una familia, pequeña, pero crecerá. Les pedimos difusión y llegar más lejos. Otros piden dinero, nosotros solo que nos lean, a cambio de España, de su futuro, de su unidad.

Esa es la meta y en esa línea les pedimos que hagan un esfuerzo para que lleguemos aún más lejos.

Gracias por habernos llevado a esa cifra que nos parecía imposible.

Mientras contemos con su apoyo seguiremos creciendo.

Nuestro afecto y agradecimiento les acompañe.

Blog: generaldavila.com

25 enero 2021

 

 

LOS PAPELES DE BONO Y EL TENIENTE GENERAL MENA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En el digital Vozpopuli y publicado por Gonzalo Araluce se están dando a conocer los llamados papeles de Bono. Deben ser importantes.

No dedicaré ni un minuto a mirar la papelera del personaje que seguro que algo busca, se busca en el espejo. Esa es la importancia.

Inexplicable papeleo y menudo papelón el del viejo Bono de nuestras entretelas. No es nuevo. Llevaba demasiado tiempo calladito.

El personaje don José Bono, ni el señor José ni don Bono, interesan en el mundo militar, en el civil lo dudo más allá de las hípicas provinciales. Ser el peor ministro de Defensa que se haya conocido en España es todo un título.

Lo lleva con orgullo gracias a que dejó bien colocado a un grupo importante de fieles escuderos que siguen sus andanzas, que ancha es su castilla y su mancha, ambas cosas en él contradictorias porque, sin saber nada, hizo de todo sin asesorarse de nada, que él todo lo sabe, pero no pudo ser lo que nunca fue, aunque cree haberlo sido. De todo hizo menos lo que debió hacer.

Abandonó al Ejército, lo inundó de sus caprichos, no respetó sus valores tradicionales, quiso imponer su moral y hasta modificar tradiciones sagradas propuso. Dejó en peligrosa tesitura a unas tropas que se jugaban la vida y expuso a grave riesgo a las tropas aliadas en una decisión precipitada y errónea, que supuso una de las mayores derrotas morales de nuestras tropas en el cumplimiento de una misión. Inolvidable personaje. Fomentó el enfrentamiento entre compañeros, desnombró para nombrar a sus afiliados.

No se fiaba. Vigiló desde soldados a generales, buscó debajo de las alfombras, habló a unos de una manera y a otros de la otra, a ver si alguno cantaba lo que él quería oír, lo que jamás se habló entre caballeros de uniforme.

Se hizo famoso por el cese y arresto del Teniente General don José Mena Aguado, enero de 2006, por las palabras que pronunció el general el día de la Pascua Militar siendo Jefe de la Fuerza Terrestre con sede en Sevilla. Provocó un intencionado vuelco de escalilla, como se dice en términos militares. El JEMAD era Félix Sanz Roldán, que luego fue Jefe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y ahora se sienta en el Consejo de Administración de Iberdrola. Le sustituyó como JEMAD José Julio Rodríguez Fernández, dirigente del partido político Podemos y mano izquierda de Pablo Iglesias. Eran aquellos tiempos…

Sí. Los tiempos del Estatuto catalán… de aquellos polvos.

Conviene repetir lo que ya escribí hace tiempo y que vuelven a remordernos las conciencias.

El general Mena en su discurso de la Pascua Militar se adelantó en el tiempo, proféticamente, a lo que con frivolidad otros menospreciaban: la ruptura de la unidad de España. No se escondió ante nadie ni ante nada y dio la cara por todos sus subordinados que le mostraban a diario su preocupación y desencanto. El general Mena era el Jefe de la Fuerza Terrestre, es decir el jefe de casi todas las unidades de combate del Ejército. El general Mena recordó, cuando todo empezaba, la relevante y honorable misión de las Fuerzas Armadas; repito, proféticamente. Lo hizo sin el menor atisbo de amenaza ni escándalo que no fuese el que los débiles, en su interpretación del deber y la responsabilidad que su cargo exigía, jugaban a la nación de naciones y frivolidades estatutarias sembrando la cizaña entre el trigo.

Hoy conviene recordar y traer a la memoria el injusto tratamiento dado a un hombre de honor que dijo lo que ahora todos dicen y se desdicen y siguen diciendo que dijeron. Ahora que el honor se cambia por cobardía y los ejemplos están perdidos en discursos insustanciales, conviene no olvidar a los hombres que su deber les llevó a cumplir con honor a pesar de los que quisieron deshonrarles. Su actitud entonces, a lo largo de estos años, hoy más que nunca, es un ejemplo.

Ha pasado el tiempo y ha estallado lo que nunca quisimos presenciar.

Porque el honor una vez perdido no se recobra jamás.

Pero, ¡qué bien llevan algunos!… haberlo perdido.

No solo el perdón sino la verdad. No tirar la piedra y esconder la mano. Ni esconder documentos de amenaza. Hechos y perdón.

El señor Bono quiso ser ministro sin querer queriendo,  y se fue como vino, con documentos, pero vacío. El alma de soldado no se modifica a capricho.

‹‹Inmolarse por Dios fue su destino;/ salvar a España, su pasión entera;/ servir al Rey, su vocación y sino./ No supieron querer otra bandera,/ no supieron andar otro camino;/ ¡no supieron morir de otra manera!».

Hasta eso quiso enmendar, lo que corrobora al personaje. No aprendió nada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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24 enero 2022

 

 

 

 

NO DECIR NI MUUUU Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Mi amigo y admirado Alfonso Ussía Muñoz-Seca, Cabo Primero de nuestro glorioso Ejército; General y Almirante, o sea Capitán General de las Letras, publicó una antológica columna en el El Debate que titulaba Romance de Sindicatos. Desde entonces ando preocupado porque siempre he dicho que el Cielo debe ser algo así como la una del mediodía sentado a la orilla del mar, cualquier mar, con un vino blanco muy frío, cualquier vino blanco, y unos camarones bien hervidos, que me da lo mismo unas gambas o algo así fácil y muy marinero. Sobre todo solo, sin asociacionismo, ni fábulas junto a los oídos más allá del graznido lejano de las gaviotas, solo. Mejor que acompañado, ni bien ni mal. Solo o en silencio acompañado. Si no, no hay Cielo. La compañía después. Que siempre aparece el sindicato de gorriones

Habla Alfonso de la preocupación de los mariscos ante la avalancha que se les viene encima después de quedar bien untados los sindicatos, no precisamente el de gorriones, sino más bien el de gorrones.

Se nos acaba el cielo a los solitarios.

Ni estrujar las uvas (¡pobres uvas! ¡to pa ellos!), y camarones, gambas o centollos mejor que se sindiquen y pierdan sabor o será su final.

Tengo otro amigo, tan solitario que me dice que vive en las nubes, en permanencia con el cielo, porque están los nublados más tiempo en su casa que en ningún otro sitio, que él vive con ellas que se le cuelan en casa todo el invierno y parte del verano. El azul del cielo es un rato necesario, pero no imprescindible en su paisaje. Vive en las alturas de nubes, en Los Ancares con sus vacas, rubias casi todas. Para mí que son todas iguales, pero él las pone nombre, las conoce y viceversa, como un sindicato. Estabulados están en las alturas de los montes desconocidos por los liberados.

Por allí murió el último de los maquis, por llamarlo de alguna manera, ya que era uno que se tiró al monte y vivía de eso, sindicado con los otros. Hasta que le prendió fuego al cura de la zona y nadie se lo perdonó. Cuando cayó en la trampa que le tendieron, comía chorizo, de cerdo; no creo que fuese de berzas.

A mí, que se me acaba el chuletón, y los callos con garbanzos, o la cachucha, me entra la tristeza de ver a mi amigo despedirse de sus vacas y abrir los campos a las coles y grelos que echarán de menos al lacón.

No volveré a leer la Ilíada ni se me ocurrirá abrir la Odisea. ¡Aquellos bárbaros griegos!

Volveremos a los tiempos del sustanciero del que nos hablaba Julio Camba en su artículo tan recurrido El alma del roquefort. El oficio de sustanciero consistía en ir pregonando de casa en casa el hueso de un jamón que se alquilaba por ratos para darle cierto sabor (sustancia) al agua caliente que serviría de sopa en el almuerzo.

Algunos hemos comido sapos y culebras, y están muy buenas cuando se tiene hambre que no son ganas de comer, sino debilidad. Esa a la que nos conducen como única forma de pensar y sentir bajo la férrea mano de unos iluminados que manipulan hasta los alimentos: «Hambre y sed de justicia».

Se nos comen los mariscos, la carne la devoran los demonios, se impone el hambre ideológica, porque quedamos para ser solo carne, pero de cañón.

El cataollas daba consejos y en todas las cocinas tenía entrada libre para catar los guisos, pero jamás entraba en faena. Era un archivo de sabiduría en el que hasta en las arrugas de la cara llevaba escritas las recetas.

El chivo de la Legión también lo era. Pronto quedará vacante su puesto y la mascota será un manojo de lechugas, Se perderá una tradición y el archivo que custodia. Porque toda la vida legionaria, pero toda, incluso ahora, que ya no se sabe si es o no, está en el chivo.

Después de que el secretario había despachado los papeles con el Capitán, se los entregaba a un viejo legionario, muy hecho en batallas de oficios y balas, y le decía

—«Toma esto parchivo».

Como no se lo escribían, sino al oído, entendía que el papel ya no servía y era para el chivo, para que se lo comiese, y este que estaba cerca, pegado a la mesa de la oficinilla, solo tenía que abrir la boca y masticar despacito el oficio, orden o contraorden. Así funcionaba aquello: a golpe de chivo.

—¡Par chivo!

En la Legión los chivos que se chivan ni desfilan ni pasan de los seis meses antes de que se conviertan en chuletas.

Ahora las lechugas perderán el paso y no dirán ni mu. Serán verdes, eso sí, pero ajustadas a la «Policía del Pensamiento».

De eso se trata. De ir con el paso cambiado y pasar hambre y sed. De justicia.

No decir ni mu. Silencio obligado.

Mi Primero, mi General, solos mejor que mal acompañados. ¡A las mariscadas!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

19 enero 2022

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SEVILLA: LA IGLESIA DE SAN HERMENEGILDO Y LA HERMANDAD DE NUESTRO SEÑOR DEL GRAN PODER Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La antigua iglesia de San Hermenegildo de Sevilla. / JUAN CARLOS MUÑOZ

Terminada la guerra civil había que volver a la normalidad y para ello contar con la Autoridad Militar era imprescindible. Sevilla quería ser pionera en el regreso a sus tradiciones y en 1940 organiza su primera Feria de Abril después de la contienda. El Teniente de Alcalde mostraba su agradecimiento al Capitán General de Sevilla ya que «su decidido interés por servir a la ciudad ha hecho el milagro. Y yo, el más modesto de los munícipes, con mi sola y exclusiva representación le reitero mi agradecimiento». A D. Manuel Bermudo le correspondió el empeño de la primera Feria de Abril de Sevilla en el año 1940.

No solo los festejos tradicionales eran objeto de revisión y puesta en marcha, sino que hubo peticiones lógicas a la Autoridad militar para revertir a su función y propietario de lo que podríamos denominar «situación de guerra». Dos casos resaltan sobre el conjunto.

Franco saluda desde el Palacio de Yanduri

EL PALACIO DE YANDURI

Una de las joyas arquitectónicas de Sevilla, el palacio de Yanduri en la plaza de Jérez, construido por orden de los marqueses de Yanduri entre 1901 y 1904 y situado junto al Real Alcázar albergó al general Franco y a su Cuartel General en el momento que alcanzó la península con sus tropas.

El palacio, a la muerte de su propietaria, la señora Teresa Parladé y Heredia (1933), se convirtió bajo testamento en Fundación que fue entregada a las Hijas de la Caridad con una dotación de un millón quinientas sesenta y cinco mil pesetas para asilo de huérfanas de padre y madre y un taller dedicado a la confección de ropas.

No pudo llevarse a acabo la misión encomendada por la situación política española, pero una vez finalizada la guerra civil el Albacea de la Fundación invitó al Patronato a su constitución y así se hizo el 28 de junio de 1939 con la asistencia de las Hijas de la Caridad y con el capital fundacional a disposición del Patronato. Todo estaba en regla, pero la casa palacio estaba requisada y a disposición de residencia accidental en Sevilla del Jefe del Estado además de haber sido designada como enlace del Cuartel General del Generalísimo. Esa razón llevó al albacea, D. Francisco Villagrán a elevar consulta para conocer la actitud que debían adoptar, todo ello «con gran respeto y sumisión a las órdenes que reciban». Así la Fundación pudo iniciar su andadura, pero a principio de los años ochenta dejó de cumplir con los fines fundacionales.

El edificio del Palacio Yanduri fue abandonado y objeto de expolio hasta que la Junta de Andalucía se hizo cargo de la Fundación constituyendo un nuevo Patronato.

El Palacio de Yanduri no podrá usted visitarlo, sino se lo pide a los del Banco Santander, sus actuales ocupantes.

LA IGLESIA DEL CUARTEL DE SAN HERMENEGILDO Y LA HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS DEL GRAN PODER. SEVILLA

En septiembre de 1940 la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder de Sevilla se dirigió al Caudillo solicitándole su intervención para que al llevarse a cabo el derribo del Cuartel de San Hermenegildo en Sevilla, como se rumoreaba, fuese respetada por su interior histórico y artístico la Iglesia anexa al antiguo Colegio de San Hermenegildo, que entonces era almacén del Regimiento de Infantería Granada.

Deseaba la Hermandad según manifestaba en carta al ministro del Ejército, D. José Enrique Varela Iglesias, «que el Ramo de Guerra ceda en nombre del Generalísimo dicha Iglesia para establecer en ella la citada Cofradía, recogiendo la observación hecha por el Caudillo durante su visita la pasada Semana Santa al Señor del Gran Poder, en que se sorprendió de las reducidas proporciones de la Capilla que ahora tiene».

La petición fue puesta en marcha por el Jefe de la Casa Civil del Caudillo, D. Julio Muñoz Aguilar, pero aquello no pudo llevarse a cabo porque de acuerdo con la contestación de la Capitanía General de la Región Militar «hasta el presente  no hay nada sobre el derribo del mencionado Cuartel que en la actualidad sirve de alojamiento al Regimiento de Infantería de guarnición en esta Plaza, sin que pueda adelantarle nada sobre el particular ya que como le dejo indicado dicho local es necesario para acuartelamiento y aún no existe plan que permita asegurar haya de procederse a su derribo».

Lo que posteriormente ocurrió es conocido. Fue sede del Parlamento de Andalucía y ahora se barajan otras opciones.

Como ocurre con todo ahora: no sirve quien vale, sino que vale quien tiene.

Todo es de los Bancos o de las Instituciones y debes buscarte la vida; como los sindicatos de gorriones que se alimentan, pues eso, como las aves del cielo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

17 enero 2022

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EL GOLPE DE ESTADO A LA ESPAÑOLA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En España, por razones obvias, vinculamos el golpe de Estado a la fuerza armada que participa en una involución autoritaria, una conquista ilegal del poder por la amenaza de las armas.

Puede que sea así y puede que asistamos a un no ser así, a una nueva era de golpes de Estado sin vinculación con la fuerza armada y sí con la manipulación política para lograr el poder mediante el engaño con el uso de la dialéctica entre vencedores y vencidos. La toma del «Poder» mediante la amenaza o violencia, esta mínima o en ocasiones nula, ha dejado de ser el procedimiento en uso, pero los golpes de Estado siguen vigentes.

Hay muchas maneras de iniciar el proceso y aquí en España se eligió la dulce penetración en los centros de manipulación de masas de tan fácil acceso cuando se manejan desde distintos poderes ideológicos que fomentan élites económicas. Para asentar las bases de esa incursión nada más elemental que iniciar un proceso de desconcierto político en las candidaturas al gobierno dando entrada a todas las posibles; mientras más radicales mejor.

La dificultad de este primer paso, el más costoso y de mayor peligro, se lleva a cabo con la construcción y fomento, infiltración en sus cimientos y apoyo económico, a variados partidos que parecen querer lo mismo, hijos de la misma ideología, pero que se expresan de manera distinta, dirigidos por líderes mediáticos que atienden intereses partidistas y por tanto económicos distintos (iguales en su superficie).

Una vez creada la división, la puesta en marcha es cuestión de unas elecciones celebradas en crisis de escisión y enfrentamiento. Dispersión del voto. Solo hay que esperar ese momento que en España se inició un mes de octubre de 2017 con la rebelión catalana alentada desde el poder, indultada por el poder; o quizá habría que decir poderes. Hasta la Corona alarmada tuvo que salir a poner orden y cumplir su deber constitucional como «Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…».

La Constitución española de 1978, redactada con miedo, por azuzados constituyentes, y una pretendida exhibición de aperturismo democrático, más que convencimiento, dio el primer paso para iniciar la dispersión y dividir peligrosamente a la nación. Una Constitución parida (literalmente) con dolor, presión y fórceps, que ahora da señales de alarma, de su final, anunciado por unos hechos tan evidentes como inesperados (malos constituyentes en la previsión). Acabará con un golpe definitivo. De Estado. Los nacionalismos. Una bomba sumergida a la altura de la línea de flotación constitucional y a la que nadie ni los Tribunales decisorios sobre la Nación/Estado saben sentenciar.

«La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». Las nacionalidades.

Consummatum est.

 

GOLPE DE ESTADO DESDE EL PROPIO GOBIERNO

Un golpe de Estado no es un hecho concreto llevado a cabo en un momento determinado, aunque siempre requiere un acto decisivo y mediático como ocurrió el 1-O en Cataluña, fecha de salida de la definitiva puesta en escena del activismo golpista con visos de democrático. Se desarrolla a lo largo del tiempo con acciones conducentes a su final sin que sea necesario el recurso a la fuerza armada. Con el desorden controlado, unos votos, y un «canto democrático» e internacional a la libertad de elección, es suficiente. No es necesaria la participación militar, ni la fuerza militar lo detendrá, algo que entre la clase política actual no se contempla por muy constitucional que sea, ni siquiera la aplicación del artículo 116 de la Constitución. Algo inconcebible como los hechos demuestran con la participación de los golpistas en el mismo gobierno al que golpean fuerte y duro y de los que depende la nación.

Podemos concluir que el Golpe de Estado «pacífico», pero mortal para la Nación, ha sido un éxito en España. Incluso con tristeza profunda añadir un párrafo macabro: a ello ha contribuido en un largo proceso el terrorismo de la ETA. Demócratas golpistas de tiro en la nuca recibidos como héroes, hombres de paz con el resultado y fruto de sus logros.

¿Podemos hablar de decadencia constitucional? Es el momento.

Los golpes de Estado también los dan las mayorías como la historia nos demuestra con tristeza y dolor. Es tan fácil como saber dividir y manipular.

La explicación actual de todo lo anterior, la mayor prueba de lo que acabo de escribir, está en las palabras que el Rey de España pronunció el 3 de octubre de 2017, fecha del inicio del Golpe de Estado a la española.

Una definición. Institucional mensaje preventivo. Historia del reciente golpismo. Fue el comienzo de lo que se saldará con la independencia de Cataluña.

Primero la partida de dados con la que se repartirán la túnica. Después será el final.

Ni una amenaza armada, ni un disparo al techo, no harán falta tanques ni acudir a la Bastilla. Nada de manu militari. Mutatis mutandis

Todo se hará en ese silencio tan democrático.

A su tiempo.

Viene bien recordar que estamos sometidos a una coacción llamada «Golpe de Estado», con un Gobierno prisionero de los golpistas y que vamos camino de llevarnos por delante a la Nación, a la Corona y a todo lo que obstaculice los deseos de los golpistas, como lo han hecho con el Estado y su Constitución.

EL REY ANTE EL GOLPE DE ESTADO: 1 DE OCTUBRE 2017

«Estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática. Y en estas circunstancias, quiero dirigirme directamente a todos los españoles. Todos hemos sido testigos de los hechos que se han ido produciendo en Cataluña, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada −ilegalmente−la independencia de Cataluña.

Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno.

Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña.

Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando ─desgraciadamente─ a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada.

Esas autoridades han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles; y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España.

En definitiva, todo ello ha supuesto la culminación de un inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Cataluña. Esas autoridades, de una manera clara y rotunda, se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común.

Por todo ello y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía.

Hoy quiero, además, transmitir varios mensajes a todos los españoles, particularmente a los catalanes.

A los ciudadanos de Cataluña –a todos− quiero reiterarles que desde hace décadas vivimos en un Estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley. Porque, como todos sabemos, sin ese respeto no hay convivencia democrática posible en paz y libertad, ni en Cataluña, ni en el resto de España, ni en ningún lugar del mundo. En la España constitucional y democrática, saben bien que tienen un espacio de concordia y de encuentro con todos sus conciudadanos.

Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos.

Y al conjunto de los españoles, que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos, les transmito un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza.

Son momentos difíciles, pero los superaremos. Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante. Porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos. Porque nuestros principios democráticos son fuertes, son sólidos. Y lo son porque están basados en el deseo de millones y millones de españoles de convivir en paz y en libertad. Así hemos ido construyendo la España de las últimas décadas. Y así debemos seguir ese camino, con serenidad y con determinación. En ese camino, en esa España mejor que todos deseamos, estará también Cataluña.

Termino ya estas palabras, dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España».

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EL FINAL: LA INDEPENDENCIA Y EL ENFRENTAMIENTO

«Escribo breve por tu mucho entender; corto, por mi poco pensar. Ni quiero detenerte porque pases adelante» (B. Gracián. El Héroe).

A día de hoy los golpistas están en libertad, indultados por el Gobierno en contra de la opinión del Poder Judicial; otros huidos de la Justicia, y amparados por Europa.

La mayoría de los señalados por el Rey como golpistas en su discurso institucional ocupa escaño en los Parlamentos desde donde siguen en su empeño. No hay freno por parte de ninguno de los Poderes del Estado.

Desaparecidos y entregados al golpismo (¡democrático!). Es el peligro de la dispersión convertida en falsa mayoría.

El que gobierna identificado exclusivamente con un grupo pone los cimientos para el enfrentamiento. El Golpe de Estado se inicia con la división, una excusa es suficiente, como la de la memoria histórica. Su recorrido se fundamenta en fomentar las diferencias hasta lograr el irreconciliable enfrentamiento político mientras el partido gobernante asume el relato moral, la fuerza de la justicia y democracia: únicos moralmente aptos para conducir al pueblo. La Ley ya no cuenta, sino que logrado el dominio de los poderes, el Poder es único. La mayoría parlamentaria y la división de la oposición son la excusa democrática

Es el actual retrato de España.

¿Cuál será el siguiente paso?

Rafael Dávila Álvarez

12 enero 2022

Blog: generaldavila.com

 

ACTUALIDAD DE LOS EJÉRCITOS EN OCCIDENTE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La actualidad del los Ejércitos de Occidente, los que se supone mantienen las democracias, es decir las libertades individuales y colectivas de los pueblos, los que defienden hasta sus últimas consecuencias ese bien tan apreciado como es la libertad, se salda con una retirada.

La retirada es una acción militar, dentro de la batalla defensiva, impuesta por el enemigo como consecuencia del resultado desfavorable del combate y debe limitarse sus consecuencias estratégicas y tácticas. Este tipo de operación militar solo tiene justificación cuando se han agotado todas las posibilidades de cumplir la misión, y supone la pérdida de la libertad de acción. Es el paso inminente de la derrota. Escrito desde los tiempos de Sunzi ha sido repetido en todos los manuales de Doctrina Militar: «La retirada es un movimiento retrógrado que se efectúa ordenadamente para recuperar la libertad de acción, alejándose del adversario». Ordenadamente es un deseo que suele convertirse en quimera.

Los ejércitos occidentales desde el final de la II Guerra Mundial suman fracasos que traducidos al argot militar son derrotas bélicas; no por falta de capacidades materiales, sino por su desubicación estratégica y táctica,  fruto evidente del fracaso político de mandatarios que creían invencible —por tanto lo eran ellos— su maquinaria de hacer política con aviones, misiles e infantería.

En cualquier caso la Doctrina Militar siempre se ha cumplido: no han sido retiradas voluntarias, sino impuestas. Batallas perdidas. No suele fallar.

El caso de Afganistán está sin analizar; que sepamos. No sé si las Escuelas de Estado Mayor lo contemplan entre sus enseñanzas. No es la primera vez en la historia militar que un Ejército poderoso se ha retirado ante uno inferior y de escasas capacidades militares aparentes. Nadie ha dado una explicación a esta inversión. La historia es la única maestra, aunque somos muy malos alumnos.

Cierto es que los analistas militares serios, profundos y no mercantilizados, brillan por su ausencia, y en el ámbito político-militar cada vez se habla menos de milicia, estrategia o táctica militar y más del negocio de las armas, pandemias, técnicas de protección civil y teorías sobre el ciberespacio que parece la panacea cuando aún no hemos superado la amenaza nuclear.

Sé de quien entrena a su ejército aislado y muy lejos de toda tecnología, adiestrado para luchar contra y sin ella. En un momento determinado pueden ser unidades muy apreciadas.

El caso es que el momento actual, internacional, de los Ejércitos occidentales está marcado por una retirada, algo a lo que nos tienen acostumbrados estas políticas erráticas y contaminadas de buenismo. Es una brecha abierta en las defensas que ha encontrado el totalitarismo económico de las grandes potencias rivales que no han cambiado su estrategia desde Alejandro Magno y que saben lo que su figura significó para el mundo persa. Por donde salía —y sale— el sol.

En estos momentos Alejandro, que recorrió ganador todos los parajes hoy en conflicto, envejece sin dejar de pensar en Troya y en el Helesponto, en la muerte o la victoria, mientras Darío cambia el mundo a base de silencios y penetraciones desde las alturas a los valles.

Recurro a Jenofonte: «Si alguien les hace cambiar de actitud, de modo que dejen de pensar únicamente en lo que les puede pasar y piensen también en lo que pueden hacer, se encontrarán mucho más animosos, porque sabéis perfectamente que no es el número ni la fuerza lo que consigue las victorias en la guerra: sólo a aquellos que con la ayuda de los dioses se lanzan con ánimo resuelto contra los enemigos, la mayoría de las veces, su oponente no logra contenerlos».

La próxima Cumbre de la OTAN queda definida por un nuevo concepto: La brújula estratégica. Tiene nombre de película: Dunquerque.

Espero que me entiendan porque si no vamos listos. Retirada material y la peor: moral. Lo he explicado en muchas ocasiones:

«Queda prohibido replegarse o rendirse bajo pretexto de estar desbordado, envuelto, sin municiones o por ver retirarse a unidades o fracciones próximas. Una fuerza que se rinde sin haber agotado todos los medios de defensa, está deshonrada, y su jefe es el responsable».

Ya no hay responsables ni se exigen responsabilidades. Todo vale. Incluso rendirse.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

11 enero 2021

 

CORONEL DON JOSÉ MIRANDA CALVO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No habrá grandes homenajes ni ocupará portadas, pero se ha muerto uno de los grandes maestros de la Infantería española. Nadie me lo ha comunicado (no tiene por qué), pero un mensaje tuitero me pone en alerta. Ha muerto el Coronel D. José Miranda Calvo.

Triste es que las noticias militares delicadas y sensibles no nos lleguen a los que un día formamos entre sus filas y tengamos que acudir a las redes sociales para enterarnos. Ya nada somos, pero duele.

Se van los maestros. Nos dejan solo su impronta y criterio, ahí es nada: su maestría.

Hace un año daba la triste noticia de la muerte de mi profesor de Táctica, el Coronel D. Rafael Girona Olmos. Hoy la del Coronel D. José Miranda Calvo. Los que de ellos hemos aprendido más sobre la historia y sus formas de evolución, del estilo de ser soldado, que de las modernas tácticas, nos vamos muriendo junto a las enseñanzas que enseñadores sin pudor a mostrar sus conocimientos nos dejaron tatuado en nuestras almas de soldado. Es un mensaje secreto transmitido de infante a infante. En cada línea de mi espíritu se esconden sus sabias enseñanzas.  Hoy está prohibido que se te vea el tatuaje cuando estás uniformado, por lo que en aras al conocimiento lo muestro más que nunca: rigor histórico. ¿Qué tendrá ese mensaje que tanto empeño hay en ocultar?  Estoy tatuado con y por él, de mis profesores, aquellos que forjaron mi espíritu espíritu militar cuando era un joven Cadete.

El Coronel Miranda era además un fino historiador, entretenido y ameno, que llevaba Toledo como bandera de la ejemplaridad de una España forjada bajo culturas de comunes por variados cielos y climas, que dio frutos sin importarle nevadas o insoportables sequías. Era el Coronel Miranda un ejemplo de convivencia y hermandad, un soldado internacional que luchaba alrededor de la cultura y el entendimiento de los pueblos.

La muerte es inevitable, no tiene que ser un drama, una aceptación del ser, un legado. La tragedia es el olvido, no aprender de la bondad de la enseñanza que muestran algunos maestros, cada vez menos, dedicados en cuerpo y alma a su labor. La del Coronel D. José Miranda Calvo fue su España y su Infantería. Combatiente en la División Azul con la 250 División española, hijo predilecto de Toledo, académico supernumerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, profesor de la Academia de Infantería, soldado por encima de todo.

Sus alumnos hoy volvemos a leer su historia y recordar aquella cara sonriente del buen maestro que nunca quiso alejarse de Toledo, su Academia de Infantería, España y su familia.

Gracias maestro.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

10 enero 2022

Blog: generaldavila.com

«AH, POR ALLÍ VINIERON LOS REYES» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

 

 

Vivimos en una sociedad a la que se le llena la boca con la palabra solidaridad, pero es incapaz de mostrarla, sobre todo con quienes hemos llegado a una edad que a veces nos da vértigo, y nos cuesta escribir una lista de deseos a nuestros políticos como si fueran los Reyes Magos.
Existen muchos motivos para decir las perogrulladas que de continuo oímos en nuestras Cámaras, las más grandes se oyen cuando «obviamente» sueltan de cualquier modo las palabras: «consenso» aunque no se vea ningún acuerdo entre todos los miembros de un grupo; «empatía» aún siendo nula la capacidad de identificarse con alguien y mucho menos la de compartir sus sentimientos, y «resiliencia» sin tener ninguna capacidad de adaptación de esos malos políticos frente a un agente perturbador o un estado de situación adversa.
Pero hoy también quiero dejar a un lado a los políticos y centrarme en este 2021, perdón 2022 que acaba de entrar en pista. Siempre me ocurre que, en estos primeros meses, me confundo y pongo la fecha del año ya pasado. Mi esperanza es que cuando llegue la primavera habré aprendido a nombrarlo, y puede que hasta le haya perdido el miedo.
Aunque lo despedí con las uvas, lo inauguré oyendo el concierto de Viena en el La Sala Dorada del Musikverein, la sede de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena.
Dicen los melómanos que en 1946, finalizada la Segunda Guerra Mundial, el Concierto de Año Nuevo empezó a despiojarse de la propaganda nazi y a revindicar la grandeza de la nación austriaca.
En la distancia y discretamente, en la tradicional propina del concierto, también yo acompañé con palmas a la belicosa «Marcha Radetzky» obra del padre de la saga de los Strauss.
En ese concierto, y siempre en armonía con la música, el relincho español corrió a cargo de la Escuela Española de Equitación de Viena con sus caballos lipizzanos, como se sabe descendientes, entre otros, del caballo Pura Raza Español. En esta ocasión fue una tanda de ocho caballos y jinetes los que compusieron el ballet, moviéndose al son de la Polca de la Ninfas, en el Picadero de Invierno del Palacio Imperial de Hofberg.
Y así rápidamente, como todo, llegó el día de Reyes.
De pequeño me gustaba escribir a los Reyes Magos «No pidas mucho» (me decía siempre mi madre). «Cuanto menos pidas, más cosas te traerán».
Por eso este año, les pedí a sus Majestades solo un deseo, el que tengo desde hace tiempo: una letra para nuestro Himno Nacional, pues seguimos solo con su música, y me da la sensación que oírlo sin cantarlo, es como tomarse media docena de ostras planas de Arcade, en un táper de plástico acompañado de un vaso de agua.
Tenemos la necesidad de poner letra a la Marcha Granadera o Marcha Real, que junto a la Bandera y el Escudo son los símbolos que representan a todo Estado. Solo hay cuarto himnos en el mundo que carecen de ella: el de España, el de  Kosovo, el de Bosnia y Herzegovina y el de San Marino. Algo ocurre cuando nuestro Himno Nacional, el tercero más antiguo del mundo, tras los de Holanda y Reino Unido, para que aún siga huérfano de letra.
¿Qué más deseos pediría? probablemente los mismos que todos vosotros amigos invisibles del blog; acaso un rayo de esperanza que nos devuelva la ilusión para arreglar a nuestra querida España, que valdría como todo el oro, el incienso y la mirra juntos.
De sobra es conocido que los Reyes Magos, orientados por la estrella, cabalgan por un desierto, y ya se sabe, que predicar en el desierto no sirve de nada, pero por muchos años que tengan, ¡más de dos mil!, no son población de riesgo, por eso aunque estemos preparados para lo peor, de ellos siempre hay que esperar lo mejor.
Mientras tanto, como decía Calderón, «y los sueños sueños son».

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Zaragoza 8 de enero 2022

Blog: generaldavila.com

UN RESUMEN EN CLAVE MILITAR DE LA PASCUA MILITAR Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Para mí que esto de la Pascua Militar pierde fuelle. En la misma medida que lo hace lo militar y las tradiciones. De manera acelerada. No es ni malo ni bueno. Eso sí, todo ocurre sin darnos cuenta y por cuenta de otros que llevan las cuentas y dan cuenta de los resultados.

«Lo militar que pase a niveles mínimos y secundarios».

«Que destaquen sobre todo sus labores de emergencias y protección civil». Unos lo captan, otros ven en su vocación un cambio que los maestros de la modernidad militar deben explicarnos a los antiguos alumnos de la milicia. Un servidor aún está a tiempo de aprender. Lo que otros guisan y se lo comen.

El caso es que adivinar las claves (de eso se trata) de las palabras pronunciadas en actos como la Pascua Militar es un arte de difícil interpretación. En mi caso voy a darlas de manera radicalmente distinta a las que ustedes puedan leer o escuchar en los medios.

Simples interpretaciones más o menos ajustadas al conocimiento del medio que manejan.

Lo primero que llama la atención es que el Rey haya mencionado «los 10 años del cese de la brutal violencia de la banda terrorista ETA». Textualmente ha dicho:

«Además, precisamente, al cumplirse 10 años del cese de la brutal violencia de la banda terrorista ETA, quiero honrar con gran emoción la memoria y dignidad de las víctimas del terrorismo. Muchas de ellas pertenecían a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Enviamos a sus familias un mensaje de ánimo y de admiración. Su fortaleza y altura moral nos sirve de guía a todos los españoles».

El que tenga oídos… Porque entiendo que el Rey ha venido a subrayar que estos asesinos de la ETA, cuya brutal violencia era el tiro en la nuca o la bomba lapa, tienen a sus sucesores en activo y que ocupan un lugar determinante en la administración del Estado y que, para más inri, el allí presente ministro del Interior hace encajes de bolillos para concederles prebendas en sus negociaciones con los votos que le interesan; de los sucesores de la violencia. De la que nunca se han arrepentido ni han renunciado.

De ahí la necesidad de las palabras del Rey: «honrar con gran emoción la memoria y dignidad de las víctimas del terrorismo». Algunos (de los presentes y ausentes) no se han enterado. Vileza. No den otra interpretación a este sutil mensaje Real. Viene a cuento.

Todos esperábamos que el Rey —en eso educan a la sociedad—, destacase por encima de todo la actuación de las Fuerzas Armadas en su contribución con las Administraciones a la crisis sanitaria provocada por la COVID-19, las labores valiosas de rastreo y de vacunación en la Operación «Misión Baluarte» y ante las diversas necesidades y emergencias provocadas por desastres naturales como la tormenta invernal «Filomena», los incendios, las inundaciones, las crecidas del Ebro, y por supuesto en la erupción del volcán de La Palma.

Así lo ha hecho el Rey. Pero…

En mi humilde opinión el Rey ha querido destacar que eso está muy bien, pero que la misión fundamental de las Fuerzas Armadas, y en donde hay que invertir dinero y voluntades está en «ese esfuerzo cumpliendo las misiones y cometidos permanentes relacionados con la seguridad y defensa de España, y con nuestras responsabilidades internacionales en favor del mantenimiento de la paz, la estabilidad y la ayuda humanitaria».

La clave no está en profundizar en la «ONG Fuerzas Armadas», muy loable y vocación de otros ámbitos y Escuelas, sino en poner delante el horizonte de la Defensa y Seguridad que cada día es más complejo: «de cara este año 2022, quiero subrayar especialmente la celebración en España, el próximo mes de junio, de una nueva Cumbre de la OTAN. Será 25 años después de la celebrada en Madrid en 1997, en la que se afrontó el escenario estratégico que se abría tras la caída del muro de Berlín.

Esta Cumbre, como sabéis, llega en un momento crucial para los planes y la orientación estratégica de los próximos años; pero, además, representa un importante reconocimiento al compromiso de España con la OTAN y al extraordinario papel de nuestras tropas encuadradas en las misiones y estructuras de la Alianza».

Esa es la guía.

Presupuesto y materiales para la guerra; o su posibilidad. Presupuesto. Inversión en Defensa.  Es el eje de una nación seria en su Defensa y que participa en una Alianza como la OTAN. Dejémonos de monsergas y seamos «Ejército» y no ocupemos las misiones de otros organismos que la Administración debe fomentar con el adecuado uso de los recursos y no matar moscas a cañonazos.

Por ello el Rey ha recordado Afganistán y sus palabras dan que pensar:

«Allí nuestros militares trabajaron en condiciones muy difíciles, a más de 6.000 kilómetros del territorio nacional, y pusieron en valor —incluso adaptaron— las distintas capacidades de nuestras FAS.

Será preciso analizar y valorar junto a nuestros aliados los resultados finales de esta misión, y extraer las necesarias lecciones y enseñanzas».

Resultados catastróficos para todos. Una derrota inexplicable. Habrá que analizar y extraer lecciones y enseñanzas. Retirada.

Las naciones occidentales deben pensar muy en serio el panorama ofensivo/defensivo que tienen por delante. La amenaza es patente. Nadie quiere hacer uso de la palabra guerra, pero hay que estar preparado para la posible «guerra que viene». Hasta ahora, la última rendida se ha saldado con una retirada aún sin explicar: Afganistán. Crimea lo dejamos para otra ocasión.

He creído entender que el Rey ha mostrado preocupación por estos temas. Pero seguramente estoy equivocado y mejor lean las informaciones que los medios dan con ese repique de campanas que tan bien suena.

No es hora de ponerse medallas, sino de pensar muy en serio lo que tenemos por delante. Riesgo y graves amenazas.

Nosotros, además, eso lo tenemos dentro del despliegue propio.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 enero 2022

 

 

 

 

 

 

 

 

EL CUMPLEAÑOS DEL REY DON JUAN CARLOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Pues en nombre de los que deberían hacerlo y no lo hacen (España hoy se recrea en una mediocre cobardía), y en el mío propio, voy a felicitar al Rey Don Juan Carlos: 84 primaveras con plena fuerza y juventud.

A alguno entran ganas de contestarle cuando te preguntan. —¿Cómo estás?

—Muy bien, lo siento.

Pues eso.

Quien conoce a Don Juan Carlos sabe de su fortaleza física y mental, su valentía ante la adversidad; y su vitalidad. No es fácil derribar un pilar tan sólido como él. Pruebas ha dado y dará mientras algún cabestro siga con su intento de batir tan granítica columna. Esa que soportó el peso de una España en tránsito hacia una nueva era de prosperidad que nadie imaginaba.

Para los energúmenos eso era insoportable. ¿Que España progresaba? ¿Dónde está el culpable?

Una época en la que las relaciones políticas entre la Corona y el Parlamento llevaban el nombre de España al mundo de la economía, la cultura y la ética política. España era el ejemplo a seguir. Insoportable para un enemigo ansioso de poder. El de siempre.

La Corona era el símbolo de unidad y permanencia desde aquel momento en el que Franco adivinó el futuro de España en la figura de aquel infante que llegó a España con diez años. Insoportable e inaguantable para ese enemigo con ansias de poder, de poder acabar con España.

Hoy no se comprende lo que en España ocurre si no nos paramos a entender lo que en estos últimos años ha ocurrido, la semilla de la discordia, cizaña entre el fruto que crecía alegre y abundante para todos.

Dentro de poco se entenderá mejor lo que les planteo.

Prodita lege.

Impleta cerna.

Implenda collige.

«Lee las profecías/Discierne lo ocurrido/Deduce lo que debe ocurrir» (Pascal, 697).

No requiere más explicaciones.

Nada debo a nadie ni a nadie debo halagar. Allá cada cual y con su pan se lo coma. «Cada cual con su cada cual» decía el anónimo que todos firmaríamos.

No seguiré con la escandalosa visión que esta España nuestra ofrece como lodazal de la política.

Es el día del cumpleaños del Rey Don Juan Carlos, inexplicablemente sin celebración en familia, la suya, que es España. Algo anormal, ocurre. Los tribunales nada dicen, la población tampoco, los medios tocan a arrebato o callan por tantos favores.

En nombre de los que deberían hacerlo y no lo hacen (España hoy se recrea en una mediocre cobardía), y en el mío propio, voy a felicitar al Rey Don Juan Carlos: 84 primaveras con plena fuerza y juventud, con vitalidad y ganas de luchar por España.

Felicidades Señor, desde España, Vuestra España, de la que nunca debió salir y a la que jamás renunciará.

«A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos».

Es España.

Feliz cumpleaños Señor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 enero 2022

 

 

NO ME TOQUES LA BANDERA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Cuando los alféreces las llevasen, deben de rato en rato levantarlas, y jamás arrastrarlas, ni dejar que toquen en tierra, porque representan poder real, son instrumentos para dar órdenes visibles. Son señales de la unión y la hermandad que ha de haber entre los que la siguen» (Don Sancho de Londoño. El discurso sobre la forma de reducir la disciplina militar a mejor y antiguo estado).

«Uno no sabe bien lo que es la bandera hasta que la ha visto trepar monte arriba entre tiros, humos, voces, vítores y reniegos, aplastándose, irguiéndose, acezando; entonces ha sentido a la Patria rescatando su propio ser y ha podido explicar lo que la bandera es…» (Jorge Vigón. El espíritu militar español).

Macron asume la presidencia rotatoria del Consejo de la UE. Le han dado un mal consejo o no conoce el espíritu de su pueblo. Su primer guiño europeo ha sido jugar con las banderas. Algo peligroso.

Izar la bandera europea en el Arco del Triunfo sustituyendo a la francesa es una «provocación insoportable».

«¡Presidir Europa sí, borrar la identidad francesa no!» dicen los otros partidos que se hacen eco del pensamiento del pueblo francés. Tan es así que ha tenido que corregir su error y retirar el símbolo europeo por el de siempre, el de la patria francesa, su bandera: «se lo debemos a nuestros soldados que derramaron su sangre por ella». Europa sí, pero Francia delante.

Da la impresión de que mientras más se acentúa ese vendaval antipatriótico, esa imposición globalista que pretende acabar con los símbolos y tradiciones de los pueblos para crear mentes de electroencefalograma plano, manipulables, alimentadas y alienadas al consumo impuesto, más se rebelan los pueblos y aflora su personalidad.

El hombre vive de su historia, su familia, sus símbolos y tradiciones, de sus paisajes y esperanzas, poco amigo de aceptar lo que puede ser el caballo de Troya; delante de sus narices.

Macron está en elecciones y cualquier paso en falso por muy europeo que sea puede costarle la presidencia. Por eso se ha apresurado a rectificar.

El ejemplo de Macron sacudirá a las naciones europeas más afectadas por la presión ideológica, bélica también, y la Unión Europea tiene un grave problema que surge de lo más hondo de su historia. Será difícil construir ese relato impuesto mientras no haya una historia común que la hubo, sí, entre guerras. En frentes tan distintos como el occidental y el oriental.

El Reino Unido da la espalda. Su bandera se iza y envía señales al horizonte: occidental atlántico.

Francia quiere asumir el liderazgo, pero los franceses le dicen a Macron que con su bandera y no otra.

Europa es multicolor y no de pensamiento único, cada nación tiene el suyo.

La bandera no es algo de la extrema derecha (alguien debería explicarme el término en su actual versión), sino más bien algo que tiene tanta fuerza que solo el enemigo de la unidad y la tradición, de la hermandad, puede atacarla, quitarle su simbolismo de unidad y tradición.

La soberanía nacional la ven en riesgo muchos ciudadanos de la Unión Europea cuando unos mandatarios que se creen todopoderosos arrastran a Europa por su ciclo moral más deleznable de la historia.

Poner la bandera de la UE en el Arco del Triunfo y tener que retirarla al momento no es un fracaso de Europa, sino de unos líderes que una vez más nos muestran su incompetencia para la paz y que nos pueden arrastrar, de nuevo, al siglo XX. Todo un acontecimiento político que los define y retrata.

No todas las naciones de la UE están sometidas a idénticos riesgos o amenazas. El enemigo está con el llamador en las manos. Unos lo tienen a la puerta y oyen el toc, toc; a otros le ha entrado hasta la cocina.

Es hora de enarbolar la bandera. Luchar juntos está muy bien y debe ser el presente y el futuro, pero no tiene por qué ser bajo la misma enseña.

No hay símbolos temporales. Los pactos políticos o económicos no sellan identidades nacionales.

Cada nación guarda bajo los pliegues de la bandera su historia y honor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

4 enero 2021

EL DISCURSO DEL REY O LA ESPAÑA REAL Rafael Dávila Álvarez.

NOCHEBUENA REAL

Pues qué decirles. Unos años más, otros menos. Unos dicen, otros claman; algunos nada, o nadan y guardan la ropa.

Todo se analiza y en este caso, en el mío, creo que lo accesorio, el relleno, ha sido peculiarmente mal elegido lo que da al plato un sabor un tanto desconocido que tira a amargo. Escenario abstracto, inconcreto, tan calificable como interpretable, para la mayoría inentendible.

Tres millones menos de oyentes, es decir que nada, no han visto ese escenario poco «real», que tira a feo. Hablan de guiños, y sigo sin entender.

Claro que como los tiempos están raros vaya usted a saber si el raro soy yo y veo el panorama de espaldas al desfile o cabalgata, que ya no sé distinguir. Casi seguro que es eso. Solo percibimos el ruido y las sombras, siempre reales, pero intangibles.

Del escenario a los hechos. A veces no hay diferencia, en otras ocasiones habla más el terreno que la batalla que en él se desarrolla. El mundo se mueve por luz, color y movimiento. Dibujos animados.

El discurso Real de Nochebuena es uno de los intangibles; como la nación, o el amor; la virtud. La Nación España. Símbolo imprescindible La Corona.

Un discurso Real ahonda en la realidad, no virtual, no aparente.

LA CONSTITUCIÓN

Ya sabemos lo de la Constitución y está muy bien que el Rey insista en ello, algo necesario cuando no se cumple, cuando se gobierna de espaldas a ella, pero, como cabía esperar, los que se ven señalados dicen que no, que no quiere decir nada de eso.

Alguno interpreta que ¡dale que te dale con la Constitución!; claro que lo que pretenden es poner de moda lo de nación de naciones que nos colaron y ahora vaya usted a arreglarlo, porque el Constitucional depende del día y de la hora. Como lo del Estado que da paso al estado de los estados, todos nacionales.

Digo yo que por eso el Rey dice que hay Constitución que debemos respetar. Porque sabemos que la hay y además está claro que no se respeta (de arriba abajo), o sea que como si no la hubiese.

¡Niño come! ¡Niño estudia!, cuando no come ni estudia. ¡Cúmplase la Constitución!

Y así todos los días. ¡Velay!

No sé si lo hemos entendido. Tampoco está clara la razón por la que alguno se calla. Si te gusta dilo; si no también, pero si callas es fruto de dos cosas: o cobardeas o callarás para siempre.

De repente me ha venido el recuerdo de aquella frase que seguro alguno no ha olvidado:

«Nosotros caminamos hacia la Monarquía, vosotros podéis impedir que lleguemos a ella…».

Como se lee poco, se sabe menos y así cualquier cosa puede ocurrir por olvido y no tener un modelo que sirva como referencia.

EN BELÉN CON LOS PASTORES

Se nota lo federal, que será un primer paso, no sorpresivo, anunciado y ya en ejecución.

El discurso del Rey, que es a lo que iba, el de Navidad, no fue como el del 3 de octubre de 2017, aunque las circunstancias sean más o menos las de entonces, pero más maduradas.

Muy medido y entendible, aunque a los que más afecta dicen que ha sido plano, cuando pienso que ha habido mucho de ironía que no hemos terminado de analizar en su totalidad.

España no va bien y se dispone a ir peor. La medicina se llama Constitución.

Es decir que el Rey ha hablado para un pueblo que está en Belén con los pastores.

Mientras, otros aprovechan para saquearlo.

Feliz día de los inocentes.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 diciembre 2021