ELECCIONES. PODÍA HABER GANADO ESPAÑA: LA DE LA ABSTENCIÓN. Rafael Dávila Álvarez

Podía haber ganado España y abrir el camino de la reconquista.

Se ha quedado en manos de la mitad y dispersa. Sin mando ni dirección. Fragmentada.

Creí ser libre y no tener que preocuparme más allá de una u otra forma de hacer política, opciones distintas, pero españolas, algo noble dentro del juego político; admisible. Después de estas elecciones en Castilla-León, que nos persiguen y atosigan, me veo en la obligación de participar en el circo montado, únicamente porque la preocupación aumenta. Lo hago sin cobrar y por tanto de manera independiente. No hay otra.

De todo lo escrito, por mí leído, de derecha, izquierda y centro, veo que todo y todos tienen arte y parte y escriben con intencionalidad de empresa. No hay más que la voz de su amo. Habla y opina quien paga, que no están los tiempos para quedarse en el paro y, con un mínimo gesto y aceptable sintaxis, te hacen un hueco como columnista o quinto columnista. Depende de la pasta.

¿Cómo el que escribe en el El País va a defender a Casado? ¿Cómo el que escribe en ABC va a defender a Sánchez?

Al Rey, Su Señor, dueño y máximo Consejero, siempre obediencia, que sube y baja en el parqué que es el pan nuestro de cada día. No hay más señor ni mayor soberano.

No hay libertad sin que la compre o la venda alguien. Cada día está más cara.

Podía haber ganado España y sembrar futuro de convivencia y unidad.

Líderes de paja. Atrevidos y locuaces  sin más conocimiento de España que las directrices del equipo de asesores y la abundante pasta, venga de donde venga, con muchas difusas y vagas ideas de gimnasio más que de biblioteca. La imagen convertida en abdominales. Alguno cree ser Alejandro a lomos de Bucéfalo; pero sin Aristóteles.

No hagan caso de las elecciones. El discurso ha quedado reflejado en los resultados: divide y vencerás. ¿De dónde procede ese discurso? Piensen: Qui prodest.

No ha habido vencedor ni perdedor en los partidos. Para ellos todo sigue igual y la diferencia está únicamente en el drama personal de los que tienen que buscarse la vida fuera de la política por perdedores nominales.

Pierde España. La España de la dispersión, de la desunión, del reclamo, de la soledad ante el reparto, de la envidia y del chollo.

Pierde la Libertad.

Se sucederán elecciones y lo que podría ser victoria y tranquilidad se convierte en protagonismo y engaño. Ganan ellos. Usted pierde siempre.

Hace unos años se inició una operación de gran envergadura, protagonizada por ¿quién sabe quién?, que introdujo en España a la antiespaña encabezada por Zapatero. Pasó lo que nunca creíamos que volvería a pasar y retrocedimos hasta comienzos del siglo pasado, con los mismos miedos y enfrentamientos. Terminó el juego limpio y empezó el juego del dinero, del Iberia Index, de los dosieres, de la información de cintura para abajo, de la inseguridad, información y contrainformación; y se fundaron partidos con esas bases: facciones. Divide y vencerás fue el lema.

Ahora muchos recogen frutos que no sembraron porque la cizaña sobresale sobre el trigo y es fácil mostrarse como el buen sembrador.

España es una nación con una larga historia en el mundo, con una labor civilizadora, cultural y cristiana como nunca jamás hubo ni habrá.

Solo fue necesario un buen mandato y unidad.  No se dejen llevar por cantos de sirena. Esa es de nuevo la necesidad. Un buen mandato, pero por encima de ello: la unidad.

¿A quién elegimos? Me resulta mucho más fácil decidir sobre a quién no elegir. He visto en mis largos años de mando a muchos que explicaban cómo se debía mandar y su estrepitoso fracaso cuando se les dio el mando.

Solo puedo darles un dato que suele ser eficaz. Quédense con el más humilde.

Hoy por hoy España está desgobernada por una moneda al aire.

Manda el vuelo de la moneda, del Falcon; el misterioso Falcon que nadie sabe a dónde va ni a quién lleva. Todos sueñan en embarcarse.

Así ya me dirán ustedes quién manda aquí.

No ha ganado nadie estas elecciones. Ha perdido España envuelta en lucha de facciosos. Porque en España, hoy, ahora, no hay partidos políticos, sino luchas entre perturbadores de la quietud pública; y así no hay quien gane.

Podía haber ganado España y no media España. La de la fragmentación. ¿Es que nadie se ha dado cuenta?

Quizá el 51´6 que no ha votado tenga el secreto. España hoy es pura y dura abstención. ¡Hartos de todo y de todos!

Vaciada no: silenciada.

No. Nadie parece haberse dado cuenta.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 febrero 2021

COLABORACIÓN CON BANDA ARMADA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Banda armada, organización y grupo terrorista son el mismo concepto penal. Supuestamente.

Todo se supone, hasta que la sentencia te deja estupefacto. No sé cuál es la definición jurídica de quien pacta con los que piensan y sienten como una banda armada que lleva en su historial cerca de mil asesinatos, calificada y condenada como tal banda de criminales, que no se arrepienten de lo hecho y que homenajean a los terroristas como hijos de su intelectual maldad.

En democracia no todo vale y el perdón humano, cristiano, no significa convivencia, menos encamarse y restregarse impúdicamente.

Esa es la situación en España. El noventa por cien de los españoles no se han enterado aún. Gobernados en esta situación solo hace falta incorporar la serpiente al eslogan del partido demócrata y progresista cuyas siglas avergüenza a sus votantes. Si la tuviesen.

Por otro lado es la enésima vez que escribo sobre el tema de los terroristas de la ETA hoy en vía de blanqueo y resulta que compruebo con datos estadísticos creíbles que nadie hace caso, como si a la mayoría el asesinato, hoy de blanco salvífico, nada le importe. Lo que se ha enseñado, relatado, e impuesto, sobre el terrorismo etarra nada tiene que ver con la cruda realidad. Hemos asistido en los últimos años a erigir en héroes a los que con el tiro en la nuca y la bomba lapa hacían «política»: hoy triunfante.

Esa es la triste realidad, la historia de unos asesinos elevados a la categoría política de miembros del Gobierno, que han llegado al Poder y sostienen al poderoso temporal electo. No es una invención. Tiene nombre: individual y de partido.

No nos quejemos: eso somos y eso hemos parido. De nuestro huevo encubado saldrá un monstruo en forma de serpiente.

Poco más tengo que decir. Por enésima vez, una vez más lo hago. Ni caso. Este será uno de los artículos, de los cerca de tres mil hasta ahora publicados, que menos lectores tendrá. Seguramente nos sentimos avergonzados.

No pasen por alto el Canto XII de la Ilíada. Lean con pausa y comparen.

«Pues a ellos que estaban ansiosos

por traspasar la fosa,

sobrevino un agüero:

un águila de altísimo vuelo

que iba dejando aparte, hacia la izquierda,

a las huestes troyanas

y llevaba apresada entre sus uñas

una roja serpiente color sangre,

enorme, viva, aún jadeante,

que, además, todavía de la lucha,

no se había olvidado;

pues hacia atrás habiéndose doblado,

picó al águila misma

que la iba llevando entre sus garras,

en pleno pecho, al lado del cuello,

y el águila transida de dolores,

lejos de sí dejóla caer a tierra

y arrojóla en medio de la turba,

mientras ella, en chillidos prorrumpiendo,

con los soplos del viento iba volando.

(La Ilíada. Canto XII)

No se pierdan en la imagen. La serpiente está entre nosotros y el águila vuela herida.

La serpiente ha puesto el huevo que ahora encuba. Entre vosotros. Turba. No os habéis enterado.

«Los que aquí entráis perded toda esperanza».

Ustedes con sus votos, tan democráticos, son culpables. Permítanme que yo también sea libre al menos para expresarme.

No sé si abandonar Ucrania con los que lo piden como si aquello fuese la guerra o abandonar la España sitiada.

Prefiero enfrentarme antes que someterme. Aquí lo estamos. ¿O es que no se dan cuenta?

Peor que la guerra es vivir gobernado por el que asesinó a mi hermano. Perdonad sí; siempre dispuesto. Someterme a su arbitrio: jamás.

Lo que hoy vivimos en España es llanamente colaboración con banda armada.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

14 febrero 2022

 

 

 

INSTITUTO SOCIAL DE LAS FUERZAS ARMADAS (ISFAS) Y LAS ASEGURADORAS. MÁS ATENCIÓN Y UN POQUITO DE AFECTO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Que hay intranquilidad entre los mutualistas del Instituto Social de las Fuerzas Armadas por la atención sanitaria, es algo evidente. Ante esta inquietud, por ejemplo, el representante de las asociaciones profesionales de la Guardia Civil se ha reunido con el secretario general del ISFAS.

Ha recibido muy buenas palabras y un cúmulo de datos estadísticos pero la realidad del día a día es otra.

Dos temores sobrevuelan por el ámbito de los que pertenecen al ISFAS y supongo que a otras mutualidades:

—Menores prestaciones (debería atenderse TODAS), menos médicos y desatención a los más mayores y retirados.

—Existe la impresión de que se lleva camino de suprimir lo que desde hace años funciona —muy bien para ambas partes— (la posibilidad de atención en distintos servicios de Sanidad pública o privada) obligando a todos a quedar exclusivamente en la Seguridad Social, algo muy propio de los tiempos que corren y que tiene un fuerte componente político. Podemos, o sea, ruina y miseria.

No hay duda de que los más mayores, retirados, viudas, son los más afectados por su indefensión y dificultades a la hora de enfrentarse con los nuevos convenios a través de tecnología que es inalcanzable para ellos o a la hora de tener información o comunicarse con las entidades vía telemática como se está imponiendo. Esto es vital y afecta sicológicamente mucho a todos aquellos que viven alejados de un núcleo urbano principal como Madrid, Barcelona, Valencia… y que deben desplazarse para cualquier gestión a la capital. No digamos de los que viven aún más alejados de núcleos urbanos.

—Tratamientos que se están dando y repentinamente dejan de estar cubiertos, cambio de médicos que salen de la lista anterior, incertidumbre a la hora de elegir una u otra modalidad asistencial y dificultades para resarcirse del gasto que llevan ciertos tratamientos.

La incertidumbre es tan grave o más que la desatención.

¿Qué hago? Llega el mes de enero y hay que decidirse. Cuando te enteras de los convenios ya es febrero y no hay posibilidad de cambio. Si te cambias (obligado por falta de prestaciones o inadecuado tratamiento) resulta que debes empezar de cero cuando llevas años con tu médico de siempre, el cual nada puede resolverte. ¿Y romper un tratamiento ya iniciado porque ese hospital ya no da la prestación y hay que cambiarse a otro?

Un ejemplo: después de someter a muchos enfermos a la incertidumbre de los acuerdos, en pleno mes de enero te comunican: «Buenos días; según una información de última hora, a partir de febrero, ADESLAS sigue dando servicio en los hospitales HM».

¡Aleluya! Mientras mucha gente con delicados tratamientos sufría psicológicamente. Estas negociaciones se hacen con tiempo y sobre todo con el pensamiento puesto en los enfermos y no en el Presupuesto. Un avión de caza no vale el tratamiento de un soldado, o que lo fue y ahora no se acuerda de él ni el Capitán. Vale más el soldado por muy deteriorado que esté.

Para lograr el pasaporte Covid toda una odisea y debe ser presencial o de otra manera imposible.

Otro ejemplo para los ya retirados e impedidos de cómo se facilitan las cosas es el de una de las aseguradoras, en concreto ASISA, que ha modificado de forma gratuita y de muy dudosa atención hacia sus clientes la forma de suministrar los necesarios elementos que requiere la vigilancia y control de los diabéticos. El suministro hasta ahora se hacía de manera cómoda en las Delegaciones de ASISA en cada ciudad o pueblo. Nos llegan quejas de que esto se ha modificado unilateralmente. En concreto gente que vive a 30 kilómetros de Madrid al ir a su Delegación les han dicho que ya el suministro lo tendrán que hacer en el Hospital de la Moncloa en Madrid. Esto supone un desplazamiento de muchos kilómetros cuando es normal que sea gente mayor con dificultades para efectuar ese traslado, además de que la Aseguradora parece obviar la situación de riesgo que esto supone con la pandemia.

La respuesta dada por la Aseguradora es de lo más aleccionador y correcto. Lean:

«Tal y como se establece en el vigente Convenio entre ASISA y su Mutualidad, la Entidad debe garantizar la dispensación de las tiras y lancetas en pacientes diabéticos.

No obstante, corresponde a la misma, establecer la normativa en cuanto a la organización y frecuencia de las autorizaciones, motivo por el que no podemos no podemos acceder a su solicitud ya que, en ningún caso, se incumple lo indicado en el citado Convenio».

El Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS) responde con muy buenas palabras, pero ninguna solución. Silencio administrativo.

Es decir, que coja usted el autobús o tren; desplácese a Madrid; sométase al evidente riesgo que todo ello conlleva y vuélvase a su casa con las tiras si por el camino no le ha dado el subidón. Sin más explicaciones.

Es más importante atender a las personas que comprar un batallón de tanques; esa debe ser la prioridad.

A la hora de llevar a cabo las negociaciones con las Entidades aseguradoras y el Instituto Social de las Fuerzas Armadas habría que tenerlo en cuenta.

¿Para qué queremos un Batallón de Carros de Combate, un avión o un buque si no protegemos a los servidores o abandonamos a los que sirvieron?

En los pequeños detalles se nota la atención y no los que se venden en los medios. No en los macrodatos.

Vale muchísimo más el soldado, por muy deteriorado que esté, que todos los tanques, aviones y barcos del mundo.

No estaría de más que los Ejércitos y el Ministerio de Defensa empiece a pensar que en las cunetas de sus largos y sacrificados caminos han quedado muchos viejos soldados que no podemos ya con la mochila y que no pedimos caridad castrense, sino «justicia» y algo, aunque sea muy poquito de afecto y atención. ¿No está para eso el Instituto Social de las Fuerzas Armadas?

¿Acabaremos de una vez con todo?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

8 febrero 2022

LA GUERRA Y LAS RESOLUCIONES DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Por regla general, hacer la guerra no es lo mejor. Solo la necesidad debe obligar a emprenderla. Independientemente de su resultado y su naturaleza, los combates resultan funestos incluso para los propios vencedores. Únicamente hay que librarlos si la guerra no se puede conducir de otra forma. Si al soberano le mueven la cólera o la venganza, no debe declarar la guerra ni movilizar tropas».

Estas sabias palabras de Sun Tsé están separadas de nuestros tiempos por una evolución en el pensamiento que trajo terribles combates —dialécticos y explosivos— en los que el número de muertos era una estadística, funesta, pero estadística (para Stalin) que se repetía hasta llegar a cifras desoladoras como las de la la I y II guerras mundiales.

Clausewitz dejó escrito que «jamás puede introducirse en la filosofía de la guerra un principio de moderación sin cometer un absurdo». Escalofriante verdad de la guerra.

Real y cercano es el pensamiento de Arthur Wellesley, duque de Wellington, al que todos felicitaban después de Waterloo por lo que tuvo que contestar: «Salvo una batalla perdida, no hay nada tan triste como una ganada».

En lo que coinciden los tiempos es que la guerra es un fenómeno inevitable y no sabemos el tiempo que tenemos para retrasarla y al menos poder reducir al mínimo sus efectos.

El terrible ejemplo de acabar una guerra con una explosión mayor que todas las habidas hasta el momento debería hacernos pensar más allá de los despliegues de tropas intimidatorios  «Ya no había nada más que temer». Era la peste atómica.

Inevitable parece perder la memoria y que se borren los mayores horrores vividos por la humanidad de consecuencias todavía sin análisis suficiente. Era una guerra, pero el final fue peor: una sola bomba que ni siquiera hizo ruido: luz y silencio. Se terminó todo.

Hasta hoy.

La estrategia analiza, la táctica mueve peones y la política desencadena lo peor cuando los intereses particulares y el afán de protagonizar la historia están por encima del corazón humano.

Un día, ante tanto horror, el hombre invento una mesa redonda donde reunirse antes de provocar un enfrentamiento. Le pusieron el nombre de Organización de Naciones Unidas. «Las Naciones Unidas nacieron oficialmente el 24 de octubre de 1945, después de que la mayoría de los 51 Estados Miembros signatarios del documento fundacional de la Organización, la Carta de la ONU, la ratificaran. En la actualidad, 193 Estados son miembros de las Naciones Unidas, que están representados en el órgano deliberante, la Asamblea General».

Unas veces aparece y otras no. Es y no es. Al final los mismos que se enfrentan son los que toman decisiones o se limitan a hablar en tono conciliador y falso. El problema es que solo son cinco. A saber: Estados Unidos de América, Rusia, Francia, Reino Unido y China. Poder de veto. Consejo de Seguridad. Los demás son sonorosa comparsa. Nada más.

En el conflicto actual de Ucrania la primera reunión del Consejo de Seguridad (pedida por los Estados Unidos de América), ha sido este pasado lunes día 31. Ninguna Resolución ni solución. Tiempo perdido. Han salido peor que en el momento de entrar y todo se ha desarrollado entre graves acusaciones. ¿Ha servido para algo? ¿Para agravar el conflicto?

Mientras el mundo de la calle parece mirar en otra dirección y esto (creen) ni les va ni le viene.

En España la intervención en Irak echó a la gente a la calle con el famoso «No a la guerra» y la discusión estuvo manipulada con la falacia de si había o no resolución de ONU. Le costó las elecciones a un partido político a la vez que volaban un tren en Madrid con cerca de 200 muertos sin que aún sepamos quién y por qué se cometió aquel crimen.

Fue otra guerra. No igual, aunque los procedimientos, el algoritmo era el mismo. Grandes intereses energéticos. Económicos.

Hoy nadie menciona a Naciones Unidas.

¿Por qué será? Nadie responde.

En el Poder que otorga la Tierra el necio solo conoce el mal cuando ya está hecho. Y en sus manos está la decisión, no en la nuestra.

El momento se agrava y se solidifica por momentos. Como vemos tras la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. No hay Resolución.

Parece que el «No a la guerra» guarda silencio ante lo inevitable.

La presión aumenta hasta hacerse insoportable. El mundo es una olla de presión y la temperatura aumenta bajo ella.

No miren a los soldados. Pregúntense: ¿En manos de quienes estamos?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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7 febrero 2022

 

DON JUAN DE BORBÓN EN LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (Del libro La guerra civil en el Norte… por Rafael Dávila Álvarez)

Demasiadas historias y con diferentes ingredientes se han narrado sobre la presencia de Don Juan en los comienzos de la Guerra Civil en España. Una mezcla de aquí y otra de allá, sin desmentir alguna mentirijilla, aceptando historias de cierta ternura, se ha compuesto un relato histórico novelesco. Los hechos por mi conocidos y relatados en el seno familiar, en cierta intimidad, los doy a conocer por si sirven para completar la historia de la presencia del Infante Don Juan en España.

El 1 de Agosto de 1936  D. Juan de Borbón cruzaba la frontera por Dancharinea para incorporarse como voluntario a las filas nacionales. Le acompañaba su hermano Jaime. Don Juan dejaba en Cannes a su joven esposa Dª. María de las Mercedes que acababa de dar a luz a su primera hija, la Infanta Pilar.

Contaba con la aprobación y el apoyo de su padre el Rey Alfonso XIII, con el que previamente había hablado por teléfono, y el ejemplo de otros miembros de su familia incorporados a las filas de Mola.

Pero sus deseos se vieron rápidamente frustrados. Al margen de las anécdotas sobre su viaje y vestimenta (en algún momento con mono azul y boina roja) el hecho concreto es que D. Juan se entrevistó en Burgos con un miembro de la Junta de Defensa Nacional, (y no precisamente con el General Mola), que le disuadió de sus propósitos por el interés de España y su futuro.

Los hechos ocurrieron exactamente así. Una mañana del mes de agosto llamaron al domicilio del General Dávila en Burgos (calle Almirante Bonifaz). Las hijas del general, Carmen y María Luisa, abrieron la puerta y asombradas exclamaron: ‹‹ ¡Es el Rey!››.

Don Juan quería ver al general Dávila que en aquellos momentos no se encontraba en casa sino atendiendo a sus tareas como director de la Junta Permanente de la Junta de Defensa Nacional. Después de su inicial asombro las hijas del general remitieron a Don Juan a Capitanía General donde se encontraba en su habitual lugar de trabajo. El encuentro fue exclusivamente con Dávila no estando presentes ni Cabanellas ni Mola. El agradecimiento y la amabilidad fue la nota dominante de aquella entrevista. Lo definitivo de la reunión fue la frase del general Dávila dirigida a Don Juan: ‹‹Su lugar no está en el frente sino en el futuro de España››. Nadie más intervino en aquél primer intento de alistamiento de Don Juan. Se comunicó a todos los miembros de la Junta de Defensa la decisión adoptada y nadie puso la más mínima objeción ni añadió comentario alguno. Don Juan tuvo que desistir, pero antes de partir tuvo tiempo para reunirse con jóvenes familiares suyos. Con alguno sería la última vez ya que a los pocos meses morirían en combate.

Carlos de Borbón y Orleáns, alférez del Grupo Mixto de Ingenieros de Pamplona, se había incorporado el 30 de julio al Grupo Mixto de Zapadores de Pamplona. Estuvo instruyendo voluntarios hasta que solicitó servir en primera línea, participando en toda la campaña de Guipuzcoa hasta caer muerto heroicamente al frente de sus hombres en el frente de Eibar (Guipuzcoa)) el día 27 de septiembre de 1936. Era el hermano mayor de Dª. María, esposa de D.Juan e hijo del Infante D. Carlos de Borbón al que buscaron Dávila y Mola para sustituir a Sanjurjo y encabezar el alzamiento.

Alfonso María de Borbón y Pinto, Teniente de Caballería y Comandante del Tercio de Requetés Castellano, Medalla Militar, muerto heroicamente el 21 de diciembre de 1938 en Lérida.

José Eugenio de Baviera y Borbón, alférez de Ingenieros. Alcanzó el empleo de Comandante en el Regimiento de Transmisiones del Ejército del Aire (1940).

Pasado algún tiempo, Don Juan insistió en sus deseos de alistamiento en las tropas nacionales cuando Franco ya era Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos. El 7 de diciembre de 1936 escribe a Franco solicitando su incorporación al crucero Baleares. Le contesta con una negativa en la que le dice: «…el lugar que ocupáis en el orden dinástico y las obligaciones que de él se derivan imponen a todos y exigen de vuestra parte sacrificar anhelos tan patrióticos como nobles y sentidos al supremo interés de la Patria».

La respuesta de Franco es idéntica a la que en nombre de la Junta de Defensa le había transmitido el general Dávila.

Milagrosamente Don Juan había salvado su vida ya que el Crucero Baleares fue torpedeado y hundido, muriendo la mayoría de su tripulación la noche del 5 al 6 de Marzo de 1938.

Rafael Dávila Álvarez. Autor del libro La Guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco y las batallas que decidieron el conflicto.

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2 febrero 2022

UCRANIA, LA OTAN, RUSIA, GIBRALTAR, MARRUECOS…¡UF! QUE LÍO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Porque ahora se está en el filo de una navaja para todos los aqueos, ya sea para morir sombríamente o para vivir» (Ilíada 10.173-4).

El Reino Unido se va de Europa —Brexit— no sé si militarmente eso se soporta como si nada hubiese pasado. ¿Pedirán pasaporte a sus tropas? Estados Unidos mira hacia otros rincones del mundo y le dice a Europa que pague su propia defensa y que todos deben aportar a la OTAN lo que les corresponde: dinero.

No todos somos iguales mal que nos pese. Polonia y Portugal miran la situación de manera distinta, uno mira a los rusos y otros a las melancólicas olas atlánticas. Están en los confines.

España peligra por abajo, donde se asientan los pilares del sur de Europa, que deben ser también los de la OTAN: Ceuta y Melilla. Unos los ven como los de un puente con África, otros como una ocupación colonial española.

En el medio, como Estambul, África a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente…: está Gibraltar español, pero británico ¿aliados? Esto recuerda a Ucrania, que caerá sin un solo disparo, con el tiempo, con el idioma, con el gas, con inyecciones patrioteras o, al final, unos contra otros hasta que maduren los de un lado.

El sur de España es el sur de Europa —lo digo por si el ministro de Exteriores aún no lo sabe—y a su vez es el norte de África donde los estadounidenses se instalan. Lo mismo les da una orilla que otra si es para su bien, sin decidirse por ninguna, ni echar una mano en eso de la retirada de la Embajadora de Marruecos de España que quiebra unas relaciones amorosas, que cualquier día el aliado de los americanos —Marruecos—, nos la lía con un divorcio caro y con escándalo. Largo y tedioso juego amoroso con Marruecos que aún no ha dado su fruto. Es el parto de la burra.

El juego de la Estrategia es así, nada de amigos sino de intereses. Cada uno se estrategia con quien quiere. Marruecos retira a la embajadora mientras se estrategia con los americanos.

Aquí cada uno se estrategia con quien más se le acerca. El fruto no siempre es el mismo. Un día los alemanes se estrategiaron con los rusos y se repartieron Polonia, acabaron los aliados en Dunquerque y hubo que llamar al otro lado del Atlántico.

Se encamaron, en un sueño estratégico llamado Pacto Ribbentrop-Molotov, cuyo fruto fue la II Guerra Mundial.

Aquello acabó mal y continuó en la frialdad de la guerra que parece no superamos.

Las alianzas duran diez años, como en Troya, y al décimo día hay que recurrir a Aquiles.

Desde entonces Alemania siempre se ha tentado la ropa antes de entrar en litigio.

El Almirante Schönbach, Vice de la Armada alemana, muy alejado del conflicto, allí por la India, se sintió animado y habló más de la cuenta: «La situación en la península de Crimea no tiene vuelta atrás y ya es un territorio de Rusia que no volverá», además calificó de «disparate» y de «dar a Putin el respeto que pide, y que probablemente se merece». «Incluso nosotros, la India, Alemania, necesitamos a Rusia, porque la necesitamos contra China». Cuando un militar habla se guarda silencio y se le fulmina. La guerra es una cosa política que deja a los uniformados la parte más odiosa de la misma, como queriéndose alejar la clase política de sus perversos errores. Así la cuestión no parece tener mayor importancia lo que diga un almirante. Pero es inevitable que uno se quede dubitativo ante tan rotundo pensamiento de un alto mando de la Armada alemana. Una opinión personal sin duda, pero no sabemos su extensión ni su significado. Es muy raro que ante un conflicto un militar descuide su lenguaje. Ocurre y nada pasa de cara al exterior. Por dentro están pasando muchas cosas que no quieren contarnos. Permítanme que guarde silencio.

Es inevitable pensar en el gasoducto Nord Stream 2 que une Rusia con Alemania bajo el Báltico, un proyecto terminado, de coste elevadísimo, y que tanto Alemania como Rusia defienden como económico y no político. Se abaratarán los costes para los europeos, pero no se puede olvidar que otro gasoducto cruza Ucrania el antiguo Nord Tream1 que proporciona grandes beneficios calculados en el 4% de su PIB. La Unión Europea y Estados Unidos no han hecho más que poner trabas al gasoducto del Báltico que ahora se encuentra a la espera de los certificados necesarios para inyectar gas mientras los Estados Unidos se ofrecen a vendernos  barcos con gas licuado.

No caigamos en la trampa de pensar que esta es la única razón del conflicto porque debemos ampliar el zum y ver que todo es más complejo de lo que aparenta. De ahí su sencillez, pero difícil solución, que todos saben y ninguno acepta.

Dice Alemania sobre el conflicto y su participación: «No contribuir a una mayor incertidumbre» que como está en alemán no sabemos traducirlo.

Ucrania está penetrada. Corro el riesgo de equivocarme, pero en mi opinión en Ucrania hay un conflicto enquistado que se alargará en el tiempo con una lucha compleja y turbia. Por ahora, cuando las aguas vuelvan a su lugar, habrá una guerra de milicias, muy conocida por Putin y que utilizará como batallón de avispas hasta el paso siguiente.

En el fondo de la cuestión está el temor que todos acusan de una conflagración en el corazón de Europa. Soy un viejo soldado alejado ya de los datos actualizados, pero no puedo olvidar el escenario: el terreno es siempre el mismo y los medios parecidos. El temor es el recuerdo de Dunkerque, pero es una posibilidad convencional que no creo que nadie comparta. Llegan los recuerdos de las últimas guerras y se estremece uno al pensar que podría ocurrir que el mundo no haya aprendido nada y seamos incapaces de convivir y negociar más allá de la disuasión, pero eso es imposible. O te sientas con los misiles detrás o no hay nada que dialogar.

Ese es el mundo que nos hemos dado.

Claro que como para fiarte de los progresistas, sostenibles, repartidores de miseria y vendedores de humo, como el comunista del no a la guerra, y el sí a la miseria.

Todo lo que les digo no es para tomar parte de uno u otro lado, como parece que ahora está de moda en el conflicto de Ucrania. Lo que quisiera decir es que la Defensa no es un problema que haya que desatender, sino que el problema es entenderla como la entiende nuestro presidente del Gobierno y sus aliados, comunistas, independentistas y herederos de los terroristas: «Sobra el Ministerio de Defensa», y en ello están. Así, tal y como están las cosas, nos da lo mismo que vengan por el norte, sur, este u oeste. Sean bienvenidos y hasta la cocina: por tierra, mar, aire, ministerio del Pensamiento o por el ciberespacio.

Hay una máxima de Chang Yu que dice: «Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o, si no, enemistadle con sus aliados. Sembrad entre ellos las sospechas mutuas, de manera que reine en ellos el malentendido. Así podréis conspirar contra ellos».

Si tienen dudas pueden mirar al otro lado y un poco más allá.

Huyamos de los conspiradores. «Porque ahora se está en el filo de una navaja para todos los aqueos, ya sea para morir sombríamente o para vivir. (Ilíada 10.173-4)».

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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1 febrero 2022

 

 

 

NAVIDAD Y PANDEMIA Luis Martin-Pinillos Marco Coronel de Intendencia (R. XI Promoción AGM.

1ª Parte.
Han pasado más de dos años y me veo, aún sin quererlo, hablando de nuevo, de la dichosa Pandemia. Ahora ya y por cosas de la vida, ya  si puedo decir, que estoy un poco más anciano que ayer, y añadir “ que a mucha honra.
Han sido las peores Navidades, de mi vida. La casi soledad duele, ningún día de los más señalados, he podido comer o cenar, rodeado de los hijos, nietos, ni familia alguna. Mi mujer y yo empezamos a comer en el comedor…, pero era muy triste y acabamos haciéndolo en la cocina, nuestro rincón habitual, eso el Fin de Año y el día de los Reyes Magos. Muy triste Navidad.
Ahora empiezo a sentirme, algo viejo, me he vuelto mas sensible la Navidad, no me sentó bien.
Esta primera parte era necesaria, para entrar en el final de todo, lo que tengo que exponer.

2ª Parte.
Es corriente leer, escribir, oír, “ QUE SOLOS SE QUEDAN LOS MUERTOS “,y algunas majaderías, que prefiero o decir.
Como católico y persona civilizada tengo que encontrar una solución.
“ LA MUERTE NO ES EL FINAL”, esto lo veo mejor, existe otra vida en el más allá, eso consuela, pero no quiero meterme en profundidades
Hablo de las personas, sobre todo mayores, son las más débiles y están más solas. El que lea esto, que cierre los ojos piense y después medite.
Estamos en manos de Dios, confiemos en el.

Final.
En el título de uno de los libros, recomendados por nuestro Director del Blog, he visto la verdad y la solución. Autor.- D. José M Estévez, y el título
“ SOLO MUERE EL OLVIDADO”.
Este título, es el culpable de estas letras…, quizás sea la solución y al menos nos ayude.
Si alguien muere y nadie lo conoce o nadie lo quiere, es como si no hubiera vivido ni existido. Que pena morir así. D.E.P., el olvidado.
Yo recuerdo a mis abuelos.
Es fácil, hay que mirar el pasado, un poco cada día, eso ayuda a vivir más feliz, y a nosotros también nos recordarán y estaremos más felices.
En Zaragoza nos reunimos,  todos los días once los de la promoción, ya vamos solo tres, éramos quince pero la vida es así, algunos viven pero ya no pueden asistir.
Desde aquí mando un abrazos a todos mis amigos y compañeros y que gracias a Dios viven .

Terminaré con “ A DIOS ROGANDO Y CON EL MAZO DANDO”.
Pienso que alguna vez acabará esta terrible Pandemia.
Luis Martin-Pinillos Marco. Coronel de Intendencia (R. XI Promoción AGM).Zaragoza 27de Enero de 2022.

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EL SEÑOR HOMERO. Rafael Dávila Álvarez

No les voy a descubrir a Azorín, aunque vaya usted a saber con lo poco que ahora se sabe de la Ilíada; y de dónde está Troya, que puede que ni estuviese. Azorín era algo así como Aquiles, pero en vez de espada usaba pluma y un paraguas rojo. Hoy sería youtuber o el número uno en tik tok. No me cabe la menor duda. El personal no es tan idiota como parece, solo los que tienen acta de Diputado alcanzan el lugar de los dioses y de la inmunidad.

Sí a ti te digo; tú también ¿te crees distinto?

Hay un corto pero inmenso cuento de Azorín, D. José Martínez Ruiz, que les recomiendo: Toscano o la conformidad. Forma parte de su libro: España. Hombres y paisajes.

Ustedes pensarán que escribir es una tarea pesada, difícil, y que hacerlo a diario una obligación que puede resultar más dura que picar. Les contesto que no, que escribir es un alivio ante el dolor o la alegría, un desahogo necesario y me atrevería a decir que una medicina, cual si el mundo estuviera con fiebre y debe tomarse algo. Paracetamol contra la fiebre que produce el talento de los que gobiernan una nación sí y la otra también.

En el mundo taurino nunca se juntó tanto desecho de tienta.

De lo escrito cada día saldrá un enorme libro único que, aunque tampoco lo sea, se le parece, como si el que escribe haya vuelto de Etiopía, «que es fama entre los etíopes que los monos deliberadamente no hablan para que no los obliguen a trabajar»; claro que no sabían que es mejor escribir que así parece que no hablas y además no es trabajo.

El gran libro lo escribió el señor Homero y luego los demás hemos ido copiando.

Conversaba D. Jacinto Benavente con el aldeano que le veía cavar la tierra

—¿¡Que Don Jacinto trabajando?!

—No hijo, descansando.

Cuando le veía escribir o leer.

—¿¡Que don Jacinto, descansando?!

—No hijo, trabajando.

«Después vi que es absurdo imaginar que hombres que no llegaron a la palabra lleguen a la escritura».

Todo parece ser que fue, pero que ya antes se había escrito.

Homero empezó todo y ya no hay nada más que escribir; es repetir lo mismo. El amor y el odio; el dolor, la traición, el valor y el verbo en sus terminaciones ar, er, ir. No hay más, aunque alguno nos empeñemos en repetir siempre lo mismo. Tomar el medicamento necesario en esta pandemia de inútiles que es tan contagioso.

Cervantes debió descansar mucho después de escribir, pero seguro que presumía más de haber perdido el brazo en Lepanto, si es que alguna vez hubo Lepanto, que debe ser que nos lo han contado tantas veces que ya dudas. Todo está bajo el poder de la luz, la imagen y el sonido.

De ahí que no sea difícil escribir. Dar luz, imaginar, escuchar las voces. Hoy te lo dan todo hecho y eso te causa una tristeza inmensa. Nada puedes. Hay una frase que circula en el cotidiano lenguaje (es horrorosa) y denota una incultura ofensiva: «Es lo que hay». ¿Cómo que es lo que hay? Es preferible vivir en las cuevas. ¿Lo que hay?

Nos hemos hechos inmortales: Creemos.

«Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal» (Borges. El inmortal).

En definitiva ya no hay palabras; cualquier palabra es la palabra de otro y no hay palabra que otro no tape con la suya; y así a palabrotazos vamos de paso en esta estrechez del pensamiento que uno no sabe qué hacer, si escribir o no, Si total está escrito todo y la «conclusión es inadmisible».

«Cuando se acerca el fin, escribió Cartaphilus, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros, fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos».

Después de sacar el paraguas rojo y no sé cuantas cosas más, todo fue inútil, y entonces el señor Toscano dijo en España. Hombres y paisajes:  «¿Dónde está el secreto de la paz espiritual, de la ecuanimidad, de la dicha? En la conformidad, en dejar que las cosas que no podemos remediar sigan su curso lento, inexorable y eterno».

Ya no queda nada. No hay España y el paisaje es yermo. Los hombres han desaparecido. Me resisto y escribo. Otra cosa no puedo.

Todos copiamos lo que dejó escrito el señor Homero que después repetía el señor Toscano.

¿A dónde nos llevará este curso lento, inexorable y eterno?

Rafael Dávila Álvarez

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27 enero 2022

LOS PROCESOS ANTIDEMOCRÁTICOS DE LA II REPÚBLICA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Parece ser que el Ministerio de Educación (el del Pensamiento) no quiere que en el Bachillerato se estudien «los procesos antidemocráticos» que experimentó la II República según se mira a la espalda y a la izquierda.

Sigo los deseos de tal ministerio y voy a explicar lo que de democrático tuvo la II República que fue casi nada. Quizá lo más antidemocrático fue su proclamación.

No está de más estudiar la Historia a fondo y no a modo de un Gobierno que impone su pensamiento, por cierto, pagado, el de unos historiadores a sueldo, incluso alguno con el marchamo de intelectual.

Lo publiqué en mi libro La guerra civil en el Norte. El general Dávila, Franco y las batallas que decidieron el conflicto. Creo que a más de uno le vendrá bien refrescar la memoria, aunque sea calificada de antidemocrática lo que da valor al testimonio.

Esto fue lo que ocurrió a no ser que estemos hablando de otra cosa, otra nación y otra memoria. O podría ser que ahora se imponga mentir a la hora de hablar de Historia, que sería otra historia muy actual.

El 14 de abril de 1931 el Rey se marcha, abandona el ejercicio de sus funciones para evitar un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre. No había razón alguna; nadie había depositado en las urnas la forma política del Estado. Solo eran unas elecciones municipales que el Rey ni perdía ni ganaba; él no entraba en juego. Nunca se sometió a referéndum la forma política del Estado. De unas elecciones municipales surgió la República. Alfonso XIII se quedó solo. ¿Dónde están mis leales? No están aquellos cadetes de infantería a los que con tanta frecuencia visitaba en Toledo, en el campamento de la Academia Militar, Los Alijares. Fresco el recuerdo de aquella tienda de campaña en la que durmió el Rey un día ya lejano mientras resonaban en sus oídos las palabras que su director dirigía a los caballeros cadetes: «Conservad en vuestros corazones estos sentimientos de admiración, cariño y adhesión a nuestro Rey, que ellos serán la guía de nuestro proceder en todos momentos [sic], hasta en los más peligrosos de nuestra gloriosa carrera. Dedicad todas vuestras energías, vuestra vida entera, a su gloria, que es la de la Patria […]. Recordad en todo momento que las páginas más gloriosas de nuestra historia las ha escrito la infantería con la punta de sus bayonetas». Otros cadetes, los de la Academia General Militar estaban más lejos: en la Academia General Militar de Zaragoza. Su director, el general de brigada Francisco Franco Bahamonde, había propuesto que la General, como se la conocía, se ubicase en El Escorial. Entonces las cosas podían haber sido distintas: «Si hubiésemos estado en El Escorial acaso habrían podido cambiar algunas cosas. A mí me hubiese sido fácil presentarme el 12 o el 14 de abril de 1931 en Madrid, al frente de los cadetes, e influir, quizá, sobre las circunstancias que determinaron la expatriación de Alfonso XIII». (Franco, Manuel Aznar). Ya antes, muy pocos meses antes, el 12 de diciembre de 1930, el general Franco había plantado cara al golpe de Estado republicano. Un servicio de guerra, al tomar posiciones con sus cadetes en Zaragoza sobre la carretera de Francia para detener a la columna del capitán Fermín Galán, laureado de la Legión, sublevado en Jaca por la República. El desorden e improvisación de la columna de Galán hizo que no pasase de Huesca. Detenida y anulada. Los capitanes Galán y García Hernández fusilados. Era el pronunciamiento militar vanguardia del Comité Revolucionario, que pretendía que los militares fuesen por delante, asegurarse la fuerza. Casares Quiroga, que iba camino de la revolución del capitán —dicen que a detenerla—, se quedó dormido en el hotel de Jaca. Al despertarse ya se había sublevado Galán, que avanzaba hacia Huesca. ¡En nombre del Gobierno Provisional Revolucionario! A partir de ese momento nadie estaba tranquilo. Se había inaugurado una etapa de permanente violencia y desconfianza política y social. Después del fracaso militar y revolucionario, inventaron la excusa de las urnas. Unas elecciones de falsa interpretación y amañados resultados. Al fin, como consecuencia de sucios pactos y manejos, sin razones legales en que sustentarse, llega a España la República, porque el Rey se va. Dicen que para evitar un derramamiento de sangre; nadie dijo lo de supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre, que al final, ya sin rey, se produjo. No era el Rey el problema. El 14 de abril Alfonso XIII tiene que abandonar España. Son las hijas de un general y marqués, Gonzalo Queipo de Llano, las primeras en subirse a una camioneta y recorrer las calles de Madrid al grito de viva la República: «En alguno de esos camiones, roncas de gritar y sinceramente convencidas de la gloria de la jornada, iban mis hijas» (Queipo de Llano, en Mis almuerzos con gente importante, José María Pemán, Dopesa, Barcelona, 1970). Mientras se le acaba el tiempo, el Rey tiene aún lucidez para una breve meditación. Aquella dictadura, ¿para qué? No era eso, no era eso. Esto no acabará aquí. Si se queda: ¿habrá guerra? ¿Y si se va? ¿Dónde vas, Alfonso XIII? Ya no hay vuelta atrás. Que se las arreglen ellos. La Guardia Civil se inhibe por orden del general Sanjurjo, José Sanjurjo Sacanell, dos veces laureado, su director. El repentino republicano, marqués del Rif, recuerda sus cuentas pendientes con el que ya es solo don Alfonso: el Toisón de Oro que no le han dado, que si su mujer no es del gusto real. ¿Por qué no le ha nombrado gentilhombre, con acceso directo al despacho real? Esos días abrileños de repúblicas, el general Sanjurjo se convierte en protagonista. Le gusta ser importante. Lo es. África y alguna cosa más le han dado fama y honores que a veces no se corresponden con su inteligencia. El ministro de Estado Alejandro Lerroux le pide que asegure el orden. El general exige para él plenos poderes sobre el Ejército, las Fuerzas de Seguridad y la policía. Lo quiere todo y lo obtiene. (Maximiano García Venero, Madrid Julio 1936, p. 191, en cita del libro de Emilio Esteban-Infantes General Sanjurjo. Un laureado en el penal del Dueso, AHR, Barcelona, 1957). Sobre el marqués del Rif va a recaer el peso de la bienvenida a la República, que necesitaba para colarse en España el aval de un general, a pesar de Azaña, muy a su pesar: «Accedió sin resistencia a prestar a la República, que reconoció, el primero e inestimable concurso de la Guardia Civil de la que era director general. Siguió al frente de ese Instituto, pero muy pronto iniciose una antipatía que le hizo incompatible con Azaña, el cual no se cansaba de manifestar la molestia sentida ante la pretensión de que la República tuviese un patrono o protector y con entorchados» (Niceto Alcalá-Zamora, Mis Memorias, Colección «Espejo de España», Planeta, Barcelona, 1998). Antes de que el Rey se vaya definitivamente, un último intento lleva a Romanones a proponer su abdicación y establecer una regencia de la que fuese titular el infante don Carlos de Borbón Dos-Sicilias, que había sido Capitán General de Sevilla, y en esos momentos Inspector del Ejército. Persona muy considerada, de enorme prestigio entre civiles y militares. Una quimera. Ya era tarde para el apellido Borbón en España. No había vuelta atrás. Desde el 12 de abril de 1931 la calle no deja de gritar. Por ahora solo eso: gritos. Berenguer, ministro de la Guerra, rubrica el final de la escena. Escribe a los capitanes generales la noche del mismo día 12 y les da la orden definitiva: «Que los destinos de la patria siguieran el curso que les impone la voluntad nacional». Está claro: no hay que contar con el Ejército, que nadie mueva un pelotón. Lo que diga Sanjurjo. Nada que hacer. Dejar correr la calle. El Rey no tiene donde apoyarse. Dice que no quiere derramamiento de sangre. ¿Y si resiste? «Dios sabe lo que hubiese ocurrido si Su Majestad resiste; tal vez se hubiese salvado el trono» (Mis Conversaciones con Franco. Francisco Franco Salgado Araujo).

Es el final de la Monarquía: «Quiero apartarme de cuanto sea lanzar unos compatriotas contra otros en fratricida guerra civil… Suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España». Se acabó el Reino de España, que ahora es la República española. Rumbo a Cartagena. La guerra que vino no fue como consecuencia de la marcha del Rey sino por los que en un ruin pacto (Pacto de San Sebastián) traicionaron el curso de la historia y amañaron a su gusto unas elecciones para montar su República, que no supieron encauzar ni dirigir. Ni la Monarquía ni la República eran culpables. Solo la incompetencia de unos dirigentes demasiado complacientes; con su escasa sabiduría gobernante se llevaron por delante la Monarquía y detrás de ella la República. Habrá que admitir la consabida frase: «La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos».

¿Podría repetirse la historia? Todo indica en esa dirección.

Dávila Álvarez, Rafael. La Guerra Civil en el norte (Spanish Edition). LA ESFERA DE LOS LIBROS, S.L.

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27 enero 2021

 

 

 

SEIS MILLONES UNIDOS ALREDEDOR DEL BLOG generaldavila.com

Hemos pasado la barrera de los 6.000.000 de visitas al blog. Sin publicidad, sin mercantilismo, sin conocimientos técnicos, pero con mucha fe puesta en los que nos leen; más que en nosotros mismos. El blog lo hacen ustedes, nosotros solo orientamos en la dirección del esfuerzo principal.

Este blog es como la campana de la Iglesia

Espadaña de iglesita derruida:

Sin campanas, ojos de aire.

No se los comerá la tierra.

Sabía el maestro José Jiménez Lozano el valor de la palabra cuando es noble y desinteresada. Porque el único interés que mueve a estos señorones de lo progresista, de lo sostenible, es lo mismo que sostiene al Banco: el dinero. Lo nuestro es otra cosa.

Por eso aquí damos sin recibir otra cosa que no sea el aliento de muchos. Dice el Credo de la Legión en sus Espíritus más cotidianos:

EL ESPÍRITU DE COMPAÑERISMO

Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos.

EL ESPÍRITU DE AMISTAD

De juramento entre cada dos hombres.

EL ESPÍRITU DE UNIÓN Y SOCORRO

A la voz de “A mí la Legión”, sea donde sea, acudirán todos, y con razón o sin ella defenderán al legionario que pide auxilio.

Ahí no hay mentira que valga. Todo se ve y todo se comparte.

Ya somos una familia, pequeña, pero crecerá. Les pedimos difusión y llegar más lejos. Otros piden dinero, nosotros solo que nos lean, a cambio de España, de su futuro, de su unidad.

Esa es la meta y en esa línea les pedimos que hagan un esfuerzo para que lleguemos aún más lejos.

Gracias por habernos llevado a esa cifra que nos parecía imposible.

Mientras contemos con su apoyo seguiremos creciendo.

Nuestro afecto y agradecimiento les acompañe.

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25 enero 2021

 

 

LOS PAPELES DE BONO Y EL TENIENTE GENERAL MENA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En el digital Vozpopuli y publicado por Gonzalo Araluce se están dando a conocer los llamados papeles de Bono. Deben ser importantes.

No dedicaré ni un minuto a mirar la papelera del personaje que seguro que algo busca, se busca en el espejo. Esa es la importancia.

Inexplicable papeleo y menudo papelón el del viejo Bono de nuestras entretelas. No es nuevo. Llevaba demasiado tiempo calladito.

El personaje don José Bono, ni el señor José ni don Bono, interesan en el mundo militar, en el civil lo dudo más allá de las hípicas provinciales. Ser el peor ministro de Defensa que se haya conocido en España es todo un título.

Lo lleva con orgullo gracias a que dejó bien colocado a un grupo importante de fieles escuderos que siguen sus andanzas, que ancha es su castilla y su mancha, ambas cosas en él contradictorias porque, sin saber nada, hizo de todo sin asesorarse de nada, que él todo lo sabe, pero no pudo ser lo que nunca fue, aunque cree haberlo sido. De todo hizo menos lo que debió hacer.

Abandonó al Ejército, lo inundó de sus caprichos, no respetó sus valores tradicionales, quiso imponer su moral y hasta modificar tradiciones sagradas propuso. Dejó en peligrosa tesitura a unas tropas que se jugaban la vida y expuso a grave riesgo a las tropas aliadas en una decisión precipitada y errónea, que supuso una de las mayores derrotas morales de nuestras tropas en el cumplimiento de una misión. Inolvidable personaje. Fomentó el enfrentamiento entre compañeros, desnombró para nombrar a sus afiliados.

No se fiaba. Vigiló desde soldados a generales, buscó debajo de las alfombras, habló a unos de una manera y a otros de la otra, a ver si alguno cantaba lo que él quería oír, lo que jamás se habló entre caballeros de uniforme.

Se hizo famoso por el cese y arresto del Teniente General don José Mena Aguado, enero de 2006, por las palabras que pronunció el general el día de la Pascua Militar siendo Jefe de la Fuerza Terrestre con sede en Sevilla. Provocó un intencionado vuelco de escalilla, como se dice en términos militares. El JEMAD era Félix Sanz Roldán, que luego fue Jefe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y ahora se sienta en el Consejo de Administración de Iberdrola. Le sustituyó como JEMAD José Julio Rodríguez Fernández, dirigente del partido político Podemos y mano izquierda de Pablo Iglesias. Eran aquellos tiempos…

Sí. Los tiempos del Estatuto catalán… de aquellos polvos.

Conviene repetir lo que ya escribí hace tiempo y que vuelven a remordernos las conciencias.

El general Mena en su discurso de la Pascua Militar se adelantó en el tiempo, proféticamente, a lo que con frivolidad otros menospreciaban: la ruptura de la unidad de España. No se escondió ante nadie ni ante nada y dio la cara por todos sus subordinados que le mostraban a diario su preocupación y desencanto. El general Mena era el Jefe de la Fuerza Terrestre, es decir el jefe de casi todas las unidades de combate del Ejército. El general Mena recordó, cuando todo empezaba, la relevante y honorable misión de las Fuerzas Armadas; repito, proféticamente. Lo hizo sin el menor atisbo de amenaza ni escándalo que no fuese el que los débiles, en su interpretación del deber y la responsabilidad que su cargo exigía, jugaban a la nación de naciones y frivolidades estatutarias sembrando la cizaña entre el trigo.

Hoy conviene recordar y traer a la memoria el injusto tratamiento dado a un hombre de honor que dijo lo que ahora todos dicen y se desdicen y siguen diciendo que dijeron. Ahora que el honor se cambia por cobardía y los ejemplos están perdidos en discursos insustanciales, conviene no olvidar a los hombres que su deber les llevó a cumplir con honor a pesar de los que quisieron deshonrarles. Su actitud entonces, a lo largo de estos años, hoy más que nunca, es un ejemplo.

Ha pasado el tiempo y ha estallado lo que nunca quisimos presenciar.

Porque el honor una vez perdido no se recobra jamás.

Pero, ¡qué bien llevan algunos!… haberlo perdido.

No solo el perdón sino la verdad. No tirar la piedra y esconder la mano. Ni esconder documentos de amenaza. Hechos y perdón.

El señor Bono quiso ser ministro sin querer queriendo,  y se fue como vino, con documentos, pero vacío. El alma de soldado no se modifica a capricho.

‹‹Inmolarse por Dios fue su destino;/ salvar a España, su pasión entera;/ servir al Rey, su vocación y sino./ No supieron querer otra bandera,/ no supieron andar otro camino;/ ¡no supieron morir de otra manera!».

Hasta eso quiso enmendar, lo que corrobora al personaje. No aprendió nada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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24 enero 2022

 

 

 

 

NO DECIR NI MUUUU Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Mi amigo y admirado Alfonso Ussía Muñoz-Seca, Cabo Primero de nuestro glorioso Ejército; General y Almirante, o sea Capitán General de las Letras, publicó una antológica columna en el El Debate que titulaba Romance de Sindicatos. Desde entonces ando preocupado porque siempre he dicho que el Cielo debe ser algo así como la una del mediodía sentado a la orilla del mar, cualquier mar, con un vino blanco muy frío, cualquier vino blanco, y unos camarones bien hervidos, que me da lo mismo unas gambas o algo así fácil y muy marinero. Sobre todo solo, sin asociacionismo, ni fábulas junto a los oídos más allá del graznido lejano de las gaviotas, solo. Mejor que acompañado, ni bien ni mal. Solo o en silencio acompañado. Si no, no hay Cielo. La compañía después. Que siempre aparece el sindicato de gorriones

Habla Alfonso de la preocupación de los mariscos ante la avalancha que se les viene encima después de quedar bien untados los sindicatos, no precisamente el de gorriones, sino más bien el de gorrones.

Se nos acaba el cielo a los solitarios.

Ni estrujar las uvas (¡pobres uvas! ¡to pa ellos!), y camarones, gambas o centollos mejor que se sindiquen y pierdan sabor o será su final.

Tengo otro amigo, tan solitario que me dice que vive en las nubes, en permanencia con el cielo, porque están los nublados más tiempo en su casa que en ningún otro sitio, que él vive con ellas que se le cuelan en casa todo el invierno y parte del verano. El azul del cielo es un rato necesario, pero no imprescindible en su paisaje. Vive en las alturas de nubes, en Los Ancares con sus vacas, rubias casi todas. Para mí que son todas iguales, pero él las pone nombre, las conoce y viceversa, como un sindicato. Estabulados están en las alturas de los montes desconocidos por los liberados.

Por allí murió el último de los maquis, por llamarlo de alguna manera, ya que era uno que se tiró al monte y vivía de eso, sindicado con los otros. Hasta que le prendió fuego al cura de la zona y nadie se lo perdonó. Cuando cayó en la trampa que le tendieron, comía chorizo, de cerdo; no creo que fuese de berzas.

A mí, que se me acaba el chuletón, y los callos con garbanzos, o la cachucha, me entra la tristeza de ver a mi amigo despedirse de sus vacas y abrir los campos a las coles y grelos que echarán de menos al lacón.

No volveré a leer la Ilíada ni se me ocurrirá abrir la Odisea. ¡Aquellos bárbaros griegos!

Volveremos a los tiempos del sustanciero del que nos hablaba Julio Camba en su artículo tan recurrido El alma del roquefort. El oficio de sustanciero consistía en ir pregonando de casa en casa el hueso de un jamón que se alquilaba por ratos para darle cierto sabor (sustancia) al agua caliente que serviría de sopa en el almuerzo.

Algunos hemos comido sapos y culebras, y están muy buenas cuando se tiene hambre que no son ganas de comer, sino debilidad. Esa a la que nos conducen como única forma de pensar y sentir bajo la férrea mano de unos iluminados que manipulan hasta los alimentos: «Hambre y sed de justicia».

Se nos comen los mariscos, la carne la devoran los demonios, se impone el hambre ideológica, porque quedamos para ser solo carne, pero de cañón.

El cataollas daba consejos y en todas las cocinas tenía entrada libre para catar los guisos, pero jamás entraba en faena. Era un archivo de sabiduría en el que hasta en las arrugas de la cara llevaba escritas las recetas.

El chivo de la Legión también lo era. Pronto quedará vacante su puesto y la mascota será un manojo de lechugas, Se perderá una tradición y el archivo que custodia. Porque toda la vida legionaria, pero toda, incluso ahora, que ya no se sabe si es o no, está en el chivo.

Después de que el secretario había despachado los papeles con el Capitán, se los entregaba a un viejo legionario, muy hecho en batallas de oficios y balas, y le decía

—«Toma esto parchivo».

Como no se lo escribían, sino al oído, entendía que el papel ya no servía y era para el chivo, para que se lo comiese, y este que estaba cerca, pegado a la mesa de la oficinilla, solo tenía que abrir la boca y masticar despacito el oficio, orden o contraorden. Así funcionaba aquello: a golpe de chivo.

—¡Par chivo!

En la Legión los chivos que se chivan ni desfilan ni pasan de los seis meses antes de que se conviertan en chuletas.

Ahora las lechugas perderán el paso y no dirán ni mu. Serán verdes, eso sí, pero ajustadas a la «Policía del Pensamiento».

De eso se trata. De ir con el paso cambiado y pasar hambre y sed. De justicia.

No decir ni mu. Silencio obligado.

Mi Primero, mi General, solos mejor que mal acompañados. ¡A las mariscadas!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

19 enero 2022

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SEVILLA: LA IGLESIA DE SAN HERMENEGILDO Y LA HERMANDAD DE NUESTRO SEÑOR DEL GRAN PODER Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La antigua iglesia de San Hermenegildo de Sevilla. / JUAN CARLOS MUÑOZ

Terminada la guerra civil había que volver a la normalidad y para ello contar con la Autoridad Militar era imprescindible. Sevilla quería ser pionera en el regreso a sus tradiciones y en 1940 organiza su primera Feria de Abril después de la contienda. El Teniente de Alcalde mostraba su agradecimiento al Capitán General de Sevilla ya que «su decidido interés por servir a la ciudad ha hecho el milagro. Y yo, el más modesto de los munícipes, con mi sola y exclusiva representación le reitero mi agradecimiento». A D. Manuel Bermudo le correspondió el empeño de la primera Feria de Abril de Sevilla en el año 1940.

No solo los festejos tradicionales eran objeto de revisión y puesta en marcha, sino que hubo peticiones lógicas a la Autoridad militar para revertir a su función y propietario de lo que podríamos denominar «situación de guerra». Dos casos resaltan sobre el conjunto.

Franco saluda desde el Palacio de Yanduri

EL PALACIO DE YANDURI

Una de las joyas arquitectónicas de Sevilla, el palacio de Yanduri en la plaza de Jérez, construido por orden de los marqueses de Yanduri entre 1901 y 1904 y situado junto al Real Alcázar albergó al general Franco y a su Cuartel General en el momento que alcanzó la península con sus tropas.

El palacio, a la muerte de su propietaria, la señora Teresa Parladé y Heredia (1933), se convirtió bajo testamento en Fundación que fue entregada a las Hijas de la Caridad con una dotación de un millón quinientas sesenta y cinco mil pesetas para asilo de huérfanas de padre y madre y un taller dedicado a la confección de ropas.

No pudo llevarse a acabo la misión encomendada por la situación política española, pero una vez finalizada la guerra civil el Albacea de la Fundación invitó al Patronato a su constitución y así se hizo el 28 de junio de 1939 con la asistencia de las Hijas de la Caridad y con el capital fundacional a disposición del Patronato. Todo estaba en regla, pero la casa palacio estaba requisada y a disposición de residencia accidental en Sevilla del Jefe del Estado además de haber sido designada como enlace del Cuartel General del Generalísimo. Esa razón llevó al albacea, D. Francisco Villagrán a elevar consulta para conocer la actitud que debían adoptar, todo ello «con gran respeto y sumisión a las órdenes que reciban». Así la Fundación pudo iniciar su andadura, pero a principio de los años ochenta dejó de cumplir con los fines fundacionales.

El edificio del Palacio Yanduri fue abandonado y objeto de expolio hasta que la Junta de Andalucía se hizo cargo de la Fundación constituyendo un nuevo Patronato.

El Palacio de Yanduri no podrá usted visitarlo, sino se lo pide a los del Banco Santander, sus actuales ocupantes.

LA IGLESIA DEL CUARTEL DE SAN HERMENEGILDO Y LA HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS DEL GRAN PODER. SEVILLA

En septiembre de 1940 la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder de Sevilla se dirigió al Caudillo solicitándole su intervención para que al llevarse a cabo el derribo del Cuartel de San Hermenegildo en Sevilla, como se rumoreaba, fuese respetada por su interior histórico y artístico la Iglesia anexa al antiguo Colegio de San Hermenegildo, que entonces era almacén del Regimiento de Infantería Granada.

Deseaba la Hermandad según manifestaba en carta al ministro del Ejército, D. José Enrique Varela Iglesias, «que el Ramo de Guerra ceda en nombre del Generalísimo dicha Iglesia para establecer en ella la citada Cofradía, recogiendo la observación hecha por el Caudillo durante su visita la pasada Semana Santa al Señor del Gran Poder, en que se sorprendió de las reducidas proporciones de la Capilla que ahora tiene».

La petición fue puesta en marcha por el Jefe de la Casa Civil del Caudillo, D. Julio Muñoz Aguilar, pero aquello no pudo llevarse a cabo porque de acuerdo con la contestación de la Capitanía General de la Región Militar «hasta el presente  no hay nada sobre el derribo del mencionado Cuartel que en la actualidad sirve de alojamiento al Regimiento de Infantería de guarnición en esta Plaza, sin que pueda adelantarle nada sobre el particular ya que como le dejo indicado dicho local es necesario para acuartelamiento y aún no existe plan que permita asegurar haya de procederse a su derribo».

Lo que posteriormente ocurrió es conocido. Fue sede del Parlamento de Andalucía y ahora se barajan otras opciones.

Como ocurre con todo ahora: no sirve quien vale, sino que vale quien tiene.

Todo es de los Bancos o de las Instituciones y debes buscarte la vida; como los sindicatos de gorriones que se alimentan, pues eso, como las aves del cielo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

17 enero 2022

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EL GOLPE DE ESTADO A LA ESPAÑOLA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En España, por razones obvias, vinculamos el golpe de Estado a la fuerza armada que participa en una involución autoritaria, una conquista ilegal del poder por la amenaza de las armas.

Puede que sea así y puede que asistamos a un no ser así, a una nueva era de golpes de Estado sin vinculación con la fuerza armada y sí con la manipulación política para lograr el poder mediante el engaño con el uso de la dialéctica entre vencedores y vencidos. La toma del «Poder» mediante la amenaza o violencia, esta mínima o en ocasiones nula, ha dejado de ser el procedimiento en uso, pero los golpes de Estado siguen vigentes.

Hay muchas maneras de iniciar el proceso y aquí en España se eligió la dulce penetración en los centros de manipulación de masas de tan fácil acceso cuando se manejan desde distintos poderes ideológicos que fomentan élites económicas. Para asentar las bases de esa incursión nada más elemental que iniciar un proceso de desconcierto político en las candidaturas al gobierno dando entrada a todas las posibles; mientras más radicales mejor.

La dificultad de este primer paso, el más costoso y de mayor peligro, se lleva a cabo con la construcción y fomento, infiltración en sus cimientos y apoyo económico, a variados partidos que parecen querer lo mismo, hijos de la misma ideología, pero que se expresan de manera distinta, dirigidos por líderes mediáticos que atienden intereses partidistas y por tanto económicos distintos (iguales en su superficie).

Una vez creada la división, la puesta en marcha es cuestión de unas elecciones celebradas en crisis de escisión y enfrentamiento. Dispersión del voto. Solo hay que esperar ese momento que en España se inició un mes de octubre de 2017 con la rebelión catalana alentada desde el poder, indultada por el poder; o quizá habría que decir poderes. Hasta la Corona alarmada tuvo que salir a poner orden y cumplir su deber constitucional como «Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…».

La Constitución española de 1978, redactada con miedo, por azuzados constituyentes, y una pretendida exhibición de aperturismo democrático, más que convencimiento, dio el primer paso para iniciar la dispersión y dividir peligrosamente a la nación. Una Constitución parida (literalmente) con dolor, presión y fórceps, que ahora da señales de alarma, de su final, anunciado por unos hechos tan evidentes como inesperados (malos constituyentes en la previsión). Acabará con un golpe definitivo. De Estado. Los nacionalismos. Una bomba sumergida a la altura de la línea de flotación constitucional y a la que nadie ni los Tribunales decisorios sobre la Nación/Estado saben sentenciar.

«La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». Las nacionalidades.

Consummatum est.

 

GOLPE DE ESTADO DESDE EL PROPIO GOBIERNO

Un golpe de Estado no es un hecho concreto llevado a cabo en un momento determinado, aunque siempre requiere un acto decisivo y mediático como ocurrió el 1-O en Cataluña, fecha de salida de la definitiva puesta en escena del activismo golpista con visos de democrático. Se desarrolla a lo largo del tiempo con acciones conducentes a su final sin que sea necesario el recurso a la fuerza armada. Con el desorden controlado, unos votos, y un «canto democrático» e internacional a la libertad de elección, es suficiente. No es necesaria la participación militar, ni la fuerza militar lo detendrá, algo que entre la clase política actual no se contempla por muy constitucional que sea, ni siquiera la aplicación del artículo 116 de la Constitución. Algo inconcebible como los hechos demuestran con la participación de los golpistas en el mismo gobierno al que golpean fuerte y duro y de los que depende la nación.

Podemos concluir que el Golpe de Estado «pacífico», pero mortal para la Nación, ha sido un éxito en España. Incluso con tristeza profunda añadir un párrafo macabro: a ello ha contribuido en un largo proceso el terrorismo de la ETA. Demócratas golpistas de tiro en la nuca recibidos como héroes, hombres de paz con el resultado y fruto de sus logros.

¿Podemos hablar de decadencia constitucional? Es el momento.

Los golpes de Estado también los dan las mayorías como la historia nos demuestra con tristeza y dolor. Es tan fácil como saber dividir y manipular.

La explicación actual de todo lo anterior, la mayor prueba de lo que acabo de escribir, está en las palabras que el Rey de España pronunció el 3 de octubre de 2017, fecha del inicio del Golpe de Estado a la española.

Una definición. Institucional mensaje preventivo. Historia del reciente golpismo. Fue el comienzo de lo que se saldará con la independencia de Cataluña.

Primero la partida de dados con la que se repartirán la túnica. Después será el final.

Ni una amenaza armada, ni un disparo al techo, no harán falta tanques ni acudir a la Bastilla. Nada de manu militari. Mutatis mutandis

Todo se hará en ese silencio tan democrático.

A su tiempo.

Viene bien recordar que estamos sometidos a una coacción llamada «Golpe de Estado», con un Gobierno prisionero de los golpistas y que vamos camino de llevarnos por delante a la Nación, a la Corona y a todo lo que obstaculice los deseos de los golpistas, como lo han hecho con el Estado y su Constitución.

EL REY ANTE EL GOLPE DE ESTADO: 1 DE OCTUBRE 2017

«Estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática. Y en estas circunstancias, quiero dirigirme directamente a todos los españoles. Todos hemos sido testigos de los hechos que se han ido produciendo en Cataluña, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada −ilegalmente−la independencia de Cataluña.

Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno.

Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña.

Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando ─desgraciadamente─ a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada.

Esas autoridades han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles; y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España.

En definitiva, todo ello ha supuesto la culminación de un inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Cataluña. Esas autoridades, de una manera clara y rotunda, se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común.

Por todo ello y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía.

Hoy quiero, además, transmitir varios mensajes a todos los españoles, particularmente a los catalanes.

A los ciudadanos de Cataluña –a todos− quiero reiterarles que desde hace décadas vivimos en un Estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley. Porque, como todos sabemos, sin ese respeto no hay convivencia democrática posible en paz y libertad, ni en Cataluña, ni en el resto de España, ni en ningún lugar del mundo. En la España constitucional y democrática, saben bien que tienen un espacio de concordia y de encuentro con todos sus conciudadanos.

Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos.

Y al conjunto de los españoles, que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos, les transmito un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza.

Son momentos difíciles, pero los superaremos. Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante. Porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos. Porque nuestros principios democráticos son fuertes, son sólidos. Y lo son porque están basados en el deseo de millones y millones de españoles de convivir en paz y en libertad. Así hemos ido construyendo la España de las últimas décadas. Y así debemos seguir ese camino, con serenidad y con determinación. En ese camino, en esa España mejor que todos deseamos, estará también Cataluña.

Termino ya estas palabras, dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España».

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EL FINAL: LA INDEPENDENCIA Y EL ENFRENTAMIENTO

«Escribo breve por tu mucho entender; corto, por mi poco pensar. Ni quiero detenerte porque pases adelante» (B. Gracián. El Héroe).

A día de hoy los golpistas están en libertad, indultados por el Gobierno en contra de la opinión del Poder Judicial; otros huidos de la Justicia, y amparados por Europa.

La mayoría de los señalados por el Rey como golpistas en su discurso institucional ocupa escaño en los Parlamentos desde donde siguen en su empeño. No hay freno por parte de ninguno de los Poderes del Estado.

Desaparecidos y entregados al golpismo (¡democrático!). Es el peligro de la dispersión convertida en falsa mayoría.

El que gobierna identificado exclusivamente con un grupo pone los cimientos para el enfrentamiento. El Golpe de Estado se inicia con la división, una excusa es suficiente, como la de la memoria histórica. Su recorrido se fundamenta en fomentar las diferencias hasta lograr el irreconciliable enfrentamiento político mientras el partido gobernante asume el relato moral, la fuerza de la justicia y democracia: únicos moralmente aptos para conducir al pueblo. La Ley ya no cuenta, sino que logrado el dominio de los poderes, el Poder es único. La mayoría parlamentaria y la división de la oposición son la excusa democrática

Es el actual retrato de España.

¿Cuál será el siguiente paso?

Rafael Dávila Álvarez

12 enero 2022

Blog: generaldavila.com

 

ACTUALIDAD DE LOS EJÉRCITOS EN OCCIDENTE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La actualidad del los Ejércitos de Occidente, los que se supone mantienen las democracias, es decir las libertades individuales y colectivas de los pueblos, los que defienden hasta sus últimas consecuencias ese bien tan apreciado como es la libertad, se salda con una retirada.

La retirada es una acción militar, dentro de la batalla defensiva, impuesta por el enemigo como consecuencia del resultado desfavorable del combate y debe limitarse sus consecuencias estratégicas y tácticas. Este tipo de operación militar solo tiene justificación cuando se han agotado todas las posibilidades de cumplir la misión, y supone la pérdida de la libertad de acción. Es el paso inminente de la derrota. Escrito desde los tiempos de Sunzi ha sido repetido en todos los manuales de Doctrina Militar: «La retirada es un movimiento retrógrado que se efectúa ordenadamente para recuperar la libertad de acción, alejándose del adversario». Ordenadamente es un deseo que suele convertirse en quimera.

Los ejércitos occidentales desde el final de la II Guerra Mundial suman fracasos que traducidos al argot militar son derrotas bélicas; no por falta de capacidades materiales, sino por su desubicación estratégica y táctica,  fruto evidente del fracaso político de mandatarios que creían invencible —por tanto lo eran ellos— su maquinaria de hacer política con aviones, misiles e infantería.

En cualquier caso la Doctrina Militar siempre se ha cumplido: no han sido retiradas voluntarias, sino impuestas. Batallas perdidas. No suele fallar.

El caso de Afganistán está sin analizar; que sepamos. No sé si las Escuelas de Estado Mayor lo contemplan entre sus enseñanzas. No es la primera vez en la historia militar que un Ejército poderoso se ha retirado ante uno inferior y de escasas capacidades militares aparentes. Nadie ha dado una explicación a esta inversión. La historia es la única maestra, aunque somos muy malos alumnos.

Cierto es que los analistas militares serios, profundos y no mercantilizados, brillan por su ausencia, y en el ámbito político-militar cada vez se habla menos de milicia, estrategia o táctica militar y más del negocio de las armas, pandemias, técnicas de protección civil y teorías sobre el ciberespacio que parece la panacea cuando aún no hemos superado la amenaza nuclear.

Sé de quien entrena a su ejército aislado y muy lejos de toda tecnología, adiestrado para luchar contra y sin ella. En un momento determinado pueden ser unidades muy apreciadas.

El caso es que el momento actual, internacional, de los Ejércitos occidentales está marcado por una retirada, algo a lo que nos tienen acostumbrados estas políticas erráticas y contaminadas de buenismo. Es una brecha abierta en las defensas que ha encontrado el totalitarismo económico de las grandes potencias rivales que no han cambiado su estrategia desde Alejandro Magno y que saben lo que su figura significó para el mundo persa. Por donde salía —y sale— el sol.

En estos momentos Alejandro, que recorrió ganador todos los parajes hoy en conflicto, envejece sin dejar de pensar en Troya y en el Helesponto, en la muerte o la victoria, mientras Darío cambia el mundo a base de silencios y penetraciones desde las alturas a los valles.

Recurro a Jenofonte: «Si alguien les hace cambiar de actitud, de modo que dejen de pensar únicamente en lo que les puede pasar y piensen también en lo que pueden hacer, se encontrarán mucho más animosos, porque sabéis perfectamente que no es el número ni la fuerza lo que consigue las victorias en la guerra: sólo a aquellos que con la ayuda de los dioses se lanzan con ánimo resuelto contra los enemigos, la mayoría de las veces, su oponente no logra contenerlos».

La próxima Cumbre de la OTAN queda definida por un nuevo concepto: La brújula estratégica. Tiene nombre de película: Dunquerque.

Espero que me entiendan porque si no vamos listos. Retirada material y la peor: moral. Lo he explicado en muchas ocasiones:

«Queda prohibido replegarse o rendirse bajo pretexto de estar desbordado, envuelto, sin municiones o por ver retirarse a unidades o fracciones próximas. Una fuerza que se rinde sin haber agotado todos los medios de defensa, está deshonrada, y su jefe es el responsable».

Ya no hay responsables ni se exigen responsabilidades. Todo vale. Incluso rendirse.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

11 enero 2021