LA COMA CRIMINAL O ASESINA Rafael Dávila Álvarez

Puede que una gran mayoría no se haya enterado de que en Cataluña hay elecciones y es mucho lo que se juega. Con ello, contando con esos factores, el tal Pedro Sánchez ha enviado al gestor de 80.000 muertos a que entierre Cataluña bajo la losa del eterno partido del vivir bien y convivir mal: Esquerra Republicana. No hay más que ver sus orondos cuerpos como longanizas.

Nadie duda del éxito de Salvador Illa —que parece broma el nombrecito— como enterrador y el tal Sánchez, que lo sabe, maniobra con habilidad: se quita un peso muerto de encima y se lo regala a los de la Esquerra para que a su vez «el salvador» les regale ese trozo de España.

Mientras discutimos que si habrá sorpaso o no, nadie duda del tortazo seguro. La derecha está en guerra  abierta, entre ellos, de identidades, que nada bueno tiene para España. Noto que entre españoles con el mismo concepto de España empieza a haber enfrentamiento. Esto es un drama en la derecha o lo que esto sea. Así se lo ponían a Fernando VII. Todos tan contentos a paso firme y que España es lo de menos; aquí con tal de estar y parecer, lo demás… Vivamos lo mejor posible. Su lema.

El separatismo tiene presos políticos, exiliados políticos, apoyo internacional político y apoyo nacional político gracias al «salvador» y al enfrentamiento de la llamada derecha española. Hemos tragado el anzuelo.

Solo les falta aquello que buscaban en la primera guerra catalana: un mártir por la causa. Ahora preparan una segunda guerra al ver que sus posibilidades pacíficas pasan por Illa y eso solo les va a llevar a una pandemia política con muertos incluidos.

Con permiso de la autoridad judicial competente las elecciones se celebrarán el próximo 14 de febrero, día de San Valentín para más inri, cuando se abracen el deshonor con el terror de una gestión camino del final. De España.

Entre unos y otros España a jirones, unos tiran de aquí, otros de allá y el final es que «a unos deshonra la patria y otros son el deshonor de la suya».

Illa va a enterrar Cataluña, pero no está solo. El drama de España asoma por las bandas y el centro. Han roto la oración: ni sujeto ni verbo ni predicado.

En Cataluña se pretende pausar una oración construida con la vida y hacienda de muchas generaciones de españoles.

Es lo que se ha venido en llamar una *coma criminal o asesina. La que rompe la unidad de la oración.

Un drama para España y una deshonra para los que debieran defenderla.

*La coma criminal es aquella que se ubica entre el sujeto y el verbo o entre el verbo y el objeto. Es una pausa que no debemos graficar, pues corta la secuencia natural de una oración.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com 

30 enero 2021

LA VACUNACIÓN DEL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA. General Dávila (R.)

Quiero salir al paso de las distintas opiniones que se escuchan, casi todas en la línea crítica, a raíz de que el Jefe de Estado Mayor de la Defensa se haya vacunado contra el virus de la Covid-19. Doy la mía y digo que lo hecho por el JEMAD es una exigencia del puesto que ocupa.  Ser el máximo responsable de los Ejércitos de España y  por tanto, que sobre él recaiga la responsabilidad máxima operativa de la Defensa de España exige su disponibilidad en todos los lugares y momentos. Es más, en mi opinión, otras autoridades en las que recaen máximas responsabilidades deberían haberse vacunado ya, incluso públicamente, dando ejemplo y transmitiendo seguridad a  algunos incrédulos.

La polémica suscitada tiene toda la pinta de estar dirigida a desviar la atención del verdadero problema para el que da la impresión de que estamos sordos, ciegos y mudos. Este no es otro que la falta de vacunas, la lentitud en su administración y el daño psicológico y físico al que nos someten. Cada vacuna sin poner es un potencial contagiado cuyas consecuencias pueden ser fatales. La falta de consuelo psíquico y el daño que se está haciendo sí que es una grave responsabilidad. ¿Problema de dinero, de adquisición, de inseguridad, de gestión? Es vergonzoso que con la solución en sus manos nos sometan al permanente estado de alarma y coacción, sufriendo ya daños fuera del virus que quizá sean irreversibles. Un presidente del Gobierno desaparecido en esta crisis, que ha abandonado su responsabilidad de dirigirla y ponerse al frente, falto de dar tranquilidad y sosiego a su nación, a los españoles, con un ministro de Sanidad que está a lo que está; del portavoz y compañía mejor no hablar. Vacúnennos y déjense de lanzar señuelos al aire.

Ese es el problema de máxima gravedad y no la vacunación del JEMAD que ha actuado con responsabilidad y acierto.

Miremos en la dirección del problema que está en el Palacio de la Moncloa, en el Consejo de Ministros. en definitiva una pésima gestión de la crisis con consecuencias para todos aún no conocidas, pero sufridas.

Que cada palo aguante su vela y todos miremos hacia el origen del problema y no hacia donde el problema quiere que miremos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 enero 2021

LA CRUZ Y LA ALCALDESA DE AGUILAR DE LA FRONTERA Rafael Dávila Álvarez

 

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. En esta ocasión no cabe la menor duda. Define una situación, —¿estado de odio?—, que no puede conducir a nada bueno.

Aguilar de la Frontera, alcaldesa de Izquierda Unida, la comunista Carmen Flores. Retira la Cruz de las Descalzas con falsas escusas y alude a la memoria histórica. En este caso tiene razón. Acabar con las cruces, con las monjas, los curas y todo lo que sea o huela a una religión que predica el amor al prójimo debe ser atacado, porque el prójimo, es decir el próximo, solo debe ser comunista y estar bajo su yugo. ¡Claro que es memoria! Son recuerdos, sin duda, recientes y dolorosos de todos aquellos que por rezar ante la Cruz, por arrodillarse, llevar sotana o hábito, eran asesinados contra una pared o a golpes de culata.

Me cuenta mi señora madre, ya muy mayor, que en la guerra, los curas para evitar ser localizados y por tanto… dejaban la sotana y vestían de paisano. Si querían descubrirlos, aprovechaban cuando estaban sentados para tirarles unas llaves; si abrían las piernas es que eran curas, gesto habitual al llevar sotana.

No es tema para bromas ni chascarrillos, pero tomar en serio actitudes como la de la alcaldesa sería darle importancia a lo que mucho la tiene, ella no es importante, sino peor, por ocupar un cargo público, y con descaro y provocación quitar la Cruz y mandarla a la basura.

Recuerdo gestos tan inútiles como el fusilamiento del Sagrado Corazón de Jesús del Cerro de los Ángeles.

No es símbolo de controversia el de la Cruz, de nadie tiene que defenderse, ni está para dialéctica acalorada, sino todo lo contrario, acoge las ofensas con sonrisa y perdón. Vaya eso por delante y con ello nada más que decirle a doña Carmen Flores, nombre tan español y primaveral; del mes de mayo.

Los vecinos dicen estar muy enfadados o divididos; veremos en las elecciones.

No hace falta ser muy culto para saber, para ahondar, y darse cuenta de lo que esconde cada palabra, cada gesto, cada acción que hace el ser humano.

Que todo está escrito y por sus obras los conoceréis y, la señora alcaldesa, muestra en su hacer que no es Epicuro, aunque desafíe al cielo con su amenazante bramido.

No se merecen los aguilarenses esta ofensa a su cultura de bondad y convivencia en paz y armonía. ¿Qué dirá, entre ellos, el Reverendo Lorenzo Lucena M.A. primer profesor de Lengua y Literatura Castellana de la Universidad de Oxford que aportó la principal revisión decimonónica de la Biblia de Reina-Valera? Pregunte.

Por último y como contrapartida al bramido municipal, me parece oportuno reproducir la carta del cura párroco de Aguilar, don Pablo Lora.

Rafael Dávila Álvarez. Blog: generaldavila.com

22 enero 2021

 

Carta a mi feligresía

SIGAMOS A JESUCRISTO, Y SIGÁMOSLE CON DECISIÓN

Queridos hermanos y hermanas:

El pasado domingo, recibimos con gozo la visita de nuestro Obispo, Don Demetrio, que nos presidió la Eucaristía Dominical en los cultos del Niño Jesús de Praga, transmitida por CanalSur. En su homilía, comentando el texto del Evangelio de San Juan que relata la vocación de los primeros discípulos de Jesús, nos invitó a seguir a Jesucristo y a seguirle con decisión. Esta es nuestra vocación cristiana: conocer cada día mejor a Jesucristo, sintonizar con los sentimientos de su Corazón, tratar de imitarlo en todo y seguirlo con decisión hasta la Cruz y la Resurrección.

Para vivir esta vocación, contamos con la ayuda de la Iglesia y de los sacramentos, contamos con la guía de nuestro Obispo, siempre cercano a nuestra parroquia en tantas ocasiones, y nos necesitamos unos a otros. En todo momento, debemos permanecer unidos, en caridad fraterna, para que el Amor de Jesucristo se encarne en nuestras vidas y, a través de nosotros, llegue a todos los hombres, especialmente a los más pobres y necesitados.

De la vocación y de la vida cristiana surge el sentimiento religioso, un sentimiento muy hondo y arraigado en nuestro pueblo. Nuestro Pastor aludió en su homilía a la profundidad y extensión del sentimiento religioso presente en Andalucía, invitando a que este sentimiento sea respetado en todo momento, ya que en él se toca lo más profundo y sagrado del corazón humano, que es su dimensión religiosa.

En completa adhesión a estas orientaciones de nuestro Obispo, quiero expresaros mi tristeza por todo lo que está sucediendo estos días en nuestro pueblo, en relación con la retirada y orden de destrucción de la Cruz del Llano de las Descalzas. El sentimiento religioso se expresa a través de símbolos e imágenes, y la Cruz es el símbolo cristiano por excelencia.

Después de la retirada de la Cruz de las Descalzas quiero ratificarme en mi posición, ya conocida por la alcaldesa de Aguilar de la Frontera, a la que ofrecí[1] la necesaria voluntad de comunión con el Ayuntamiento. A la regidora municipal mostré mi oposición respecto a las decisiones municipales que suponían un atropello a la fe, ya que la Cruz, ahora profanada, estaba desprovista de todo contenido político desde hacía más de treinta años. Toda una generación de aguilarenses ha crecido en torno a la Cruz como signo de amor y entrega, perdón y misericordia. Lamento profundamente que se prive en ese lugar a las próximas generaciones del precioso símbolo religioso que nos ayuda a construir un mundo mejor.

Como párroco[2], no me corresponde entrar en la legalidad del hecho. En este terreno, he tratado en todo momento de respetar la legalidad vigente y me he mostrado disponible a dialogar con nuestras autoridades legítimas. Sin embargo, las cosas se podrían haber realizado de otra manera. Contemplar el símbolo de la Cruz arrojado en un vertedero y conocer la orden de su destrucción me ha producido un profundo dolor, ha provocado una herida en nuestros sentimientos religiosos. Lamento no haber tenido la opción de custodiar nuestro símbolo, del mismo modo que expreso el dolor de las Madres Carmelitas y nuestra comunidad parroquial que habrían custodiado la Cruz y encontrado otro emplazamiento privado para ella y ensalzar así su profundo significado para los cristianos. Así, he tratado de manifestarlo a nuestras autoridades, con las que mantengo buena relación, con el deseo de que hechos de este tipo no vuelvan a producirse.

Ante el desasosiego provocado como sacerdote y párroco de esta comunidad, solo quiero con mis palabras fomentar la armonía y el perdón entre todos los vecinos de Aguilar. Siento con mis feligreses el dolor inmenso por el daño causado a la libertad religiosa: la Cruz es símbolo, representación y cimiento de nuestra sociedad de derecho. Vivir con odio, resentimiento, rencor o presos de la crítica, como estamos viviendo estos últimos días, no trae nada bueno y saca lo peor de nosotros, mientras nos hace vivir en una sociedad agria que nos aleja de la comunión y la prosperidad. La fraternidad universal, de la que nos habla el Papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti, no se construye por este camino.

A pesar de este triste acontecimiento, debemos seguir adelante en lo fundamental de nuestra vida cristiana: “seguir a Jesucristo y seguirlo con decisión”. Mantengámonos unidos en este seguimiento, no dejemos que las ideologías, de uno u otro tipo, contaminen la pureza de nuestro sentimiento religioso, que debe incluir en todo momento el perdón y la reconciliación. Sigamos construyendo entre todos la civilización del amor.

Como en los meses pasados, desde ayer rezo especialmente pidiendo perdón al Señor por las ofensas cometidas por la retirada del signo de la fe, del signo de la Cruz. Dedico mi ministerio sacerdotal a la oración por vosotros. Para ello nos encomendamos a nuestra Patrona, la Stma. Virgen del Soterraño, y nos unimos también a la valiosa oración de nuestras queridas Madres Carmelitas Descalzas y de las Hijas de Cristo Rey, que son un verdadero pulmón espiritual para nuestro pueblo.

Recibid mi abrazo fraterno y mi bendición

Pablo Lora. Párroco de Aguilar .

[1] A la que ofrecí mi voluntad de colaboración con el Ayuntamiento para el bien común de Aguilar.

[2] Como párroco y ciudadano, respeto las leyes legítimas y me he mostrado disponible al diálogo con nuestras autoridades locales, por si había otra forma de proceder en el respeto a los sentimientos de todos. Ciertamente, las cosas se podrían haber hecho de otra manera. Contemplar el signo de la Cruz arrojada en un vertedero y conocer la orden de su destrucción…

 

ENTRE SICOFANTES ANDA EL JUEGO. Rafael Dávila Álvarez

Que un policía, o dos, o más, también no policías, lo sepan todo de todos, está mal, muy mal. Para la sociedad en la que se ha(n) movido peor, y para quien(es) se lo ha(n) permitido será costoso dormir sin encomendarse al secreto de las comunicaciones, ese que existe solo para el que no las usa.

A mi me dieron el mejor de los consejos: «Ni ocultes, ni te ocultes». Es mejor. Se necesita una habilidad cuestionable para ver y oír dónde nadie ve ni oye más allá de la normalidad.

Siempre hay alguien que tira de la cuerda y cierra las mallas de una red, de la «divina red» (en Sunzi, El arte de la guerra). A la hora de vaciar la red hay que desechar a los sicofantes. Hoy es difícil pescar porque el mar muda a mal y está lleno de ellos. «Los hay cuyo único deseo es aprovecharse de los periodos turbulentos para ampliar su poder personal. Los hay de doble faz, inconstantes y pérfidos, que siempre esperan ver de dónde sopla el viento» (Sunzi). Todos conocemos a alguno. Incluso se visten de honorables y nunca pueden ya a abandonar su estatus de dignidad y poder. Hasta alguno le (se) cree relevante; de los más.

El daño hecho es el de la duda. De todo(s). Con la cantidad de dudas que albergamos y ahora se enrosca como honorable(s), guardián(es) de la caja de los secretos. Habrá que buscar nuevas palabras para calificar dado que el adjetivo se convierte en nombre y se hace común y propio.

Sunzi dedica su último capítulo del Arte de la Guerra a la utilización de los agentes secretos. Siempre me intrigó el tema y hasta yo mismo los he sufrido. Me enteré ya tarde. Lo desvelaré algún día, dónde y cómo fue su fracaso.

Recuerdo la división que de los agentes hace el maestro de los Reinos Combatientes. Hay unos muy especiales: los agentes liquidables.

«Chan Yu: Reinando nuestra dinastía, el jefe de estado mayor T´sao perdonó un día la vida a un condenado, le hizo tragar una bolita de cera y lo envió a los Tanguts. A su llegada, el falso monje fue apresado. Habló a sus captores de la bolita de cera, que al poco tiempo expulsó entre sus excrementos. Abierta la bolita los Tanguts leyeron una carta dirigida por el jefe de estado mayor T´sao a su director de planificación estratégica. El jefe de los bárbaros fuera de sí, mandó ejecutar a dicho ministro y al espía. Este es el procedimiento. Pero los agentes liquidables se pueden emplear de otras formas. En ocasiones envío emisarios al enemigo para formar la paz y, a continuación, ataco».

De lo que se deduce que, además de no fiarte ni de tu sombra, hay que vigilar los excrementos, que suele ser el lugar donde mejor se guardan los secretos. A pesar de la honorable vestimenta todos acaban sentados en el mismo sitio.

Alguien se metió el dedo pulgar en la boca (*) equivocadamente (?) y, entonces, Caperucita se encontró con el lobo, que era un agente flotante, inteligente, dotado, prudente y capaz de abrirse camino… entre excrementos. ¿Es que los hay? Por el olor los descubriréis.

Colorín colorado que nos enseña Chang Yu.

(*)Los sicofantes (acusadores) en la antigua Grecia se metían el dedo pulgar en la boca para señalar al culpable.

Rafael Dávila Álvarez.

Blog: generaldavila.com

20 enero 2021

 

EL GULAG. Rafael Dávila Álvarez

Toque de queda. Prohibición de salir de casa. Mejor a oscuras y con la manta. Pronto llegarán los recibos.

En la puerta de casa hay nieve que durará hasta junio y el IBI supera los 1000 euros, más un impuesto de no sé qué aceras y otro de vado. «Lo gordo», lo comunitario, dicen; el resto lo limpia usted.

Internet falla; como todo. Pregunto por la vacuna y nadie sabe ni contesta. Ni está ni se la espera. Los científicos, los laboratorios, han hecho su labor y ahora se encuentran con la incompetencia.

La muerte y la enfermedad han pasado a estar en manos de los políticos y de los dueños del dinero, que vienen a ser la misma pandilla. Entonces se ha detenido, retenido, a la espera de que deje de nevar hielo. Con el cielo no pueden, aunque lo intentan: asaltarlo.

Aumentan los contagios y se atreve un personaje, de los que sabe vivir del cuento político, a exculparse por la inseguridad de la vacuna. Lo hace sin vergüenza, delante del espejo. La inmunidad del rebaño es cosa de unos cuantos miles de muertos. Estadística pura.

Ante el panorama desolador del desempleo y angustia por el futuro, alguno duda de si esto es vida y merece la pena. No son bromas ni pesimismos.

Los terroristas salen de las cárceles y ocupan las instituciones con cuentas corrientes en los mejores bancos.

Cataluña, el País Vasco, siguen con su deriva separatista con odio y resentimiento, a la que se unen, poco a poco, Valencia y Baleares; veremos lo que tardan otras.

La justicia muestra signos evidentes de manipulación, lo más grave que puede ocurrir en una democracia ya que demuestra que solo hay un poder institucional: el Gobierno. El Consejo General del Poder Judicial acusa de intromisión del Gobierno del PSOE y Podemos, tras tramitar con urgencia en el Congreso de los Diputados una propuesta para paralizar los nombramientos de jueces.

Una cruda realidad está encima de nosotros y no disponemos de los mejores, ni siquiera de regulares, para afrontar esta situación. La ruina de los que tienen ya una cierta edad la han logrado: moral.

A todo esto no se mueve una brizna de dignidad personal. Nadie se atreve a levantar la voz. ¿Por qué? Si el Gobierno fuera del Partido Popular la prensa mayoritaria movería conciencias contra ellos. Madrid es un ejemplo.

Hoy por hoy no hay solución. Todo está manejado por el poder y sus dos patas fundamentales: política y dinero. Ambas variadas y de distintos pelajes, pero saben que tienen que llevarse bien, puertas giratorias engrasadas, y por ello construyen cada día la opinión que es la que nos gobierna.

Los Cuarteles Generales con sus Estados Mayores hay que buscarlos en las grandes tecnológicas. La infantería está en las redes sociales. La artillería en la televisión. La información (agitprop) es el virus de su guerra bacteriológica.

El Consejo de Ministros del Gobierno de España un gallinero con dos gallos. El corneta es el BOE. La logística en los bancos.

¡Ya vamos!, sin saber a dónde; vamos, más información, menos informados. Cuando más libros hay menos leemos; mientras creemos saber, no sabemos. Cuanto más hablan de libertad, menos. ¡Corneta!: que suene el toque de queda, y después que resuene el del silencio. Los guardias ya vigilan los accesos; es al pasar lista y quedar marcado, cuando ya sin retorno te ves preso: el gulag es de un frío intenso.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 enero 2021

 

ENTRE SOLDADOS SOLO MIRAMOS AL QUE MÁS AVANZA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La frase la pronunció un infante español: Cristóbal de Mondragón, Capitán de los Tercios de Flandes.

¿Hacia dónde avanzamos?

Todos tiran de los militares. Cuando truena. La UME es la Legión de ahora. Una muestra clara de la falta de cultura de Defensa y de nuestro despilfarro como nuevos ricos, que fuimos y aún creemos. Una nación pobre como la española no puede permitirse tener un ejército de servicios profesionales, que asume (¿invade?) competencias no suyas, y confunde el significado de misión con el de cometido. Se hace cada vez más urgente un debate sosegado y serio sobre las misiones de las Fuerzas Armadas y su estructura. De ahí surgirán sus cometidos y la posibilidad de acometerlos. No a capricho de un presidente y su partido político.

Algunos profesionales de la milicia piden una Ley de programación y financiación de la defensa, que está muy bien, es necesaria, siempre y cuando antes definamos la misión.

La Estrategia de Seguridad Nacional, la Directiva de Seguridad Nacional y de Política de Defensa, marcan la línea a seguir y, aunque presenten sus diferencias en función de la evolución y el partido político en el Gobierno, deben mantener un rumbo único que no provoque bandazos a estribor o babor que acaben desorientando a la nave o hundiéndola. Son muchos años de vaivenes  y desesperada espera para encontrar la definición del camino a seguir; puede que sin darnos cuenta, o sí, hayamos caído en el complejo de Penélope.

No se debe estructurar la Seguridad y Defensa desde una ideología partidista sino desde el concepto de nación. Es un mandato constitucional. Técnicamente los ejércitos están obligados a adoptar su estructura con el pensamiento puesto en las guerras futuras y no en las pasadas. Nunca se repitieron ni las formas ni los medios de la acción de anteriores conflictos bélicos; los elementos tampoco, ni siquiera el terreno; solo el hombre se mantiene.

La nueva estructura debe reflejarse en los presupuestos que son muestra inequívoca de querer cumplir con la misión. Son la expresión de la voluntad de proteger y vencer.

Los soldados no tienen el pico y la pala para quitar nieve, pero si hay que hacerlo se hace. Por ejemplo ahora, cuando se desborda la situación y las organizaciones creadas para ello se hacen a todas luces insuficientes.

Lo que no es bueno es acostumbrarse al totum revolutum y no diferenciar para qué tenemos, formamos  y presupuestamos cada organización, que por cierto alguna se ve ninguneada con el consiguiente malestar, no sin razón. Lo (y la) hay, aunque se oculte.

No se atisba en el horizonte una apuesta por la transformación de los ejércitos para la guerra del futuro cuando ya nos encontramos inmersos en ella. Una guerra muy cara que requiere ir hacia la especialización y no a disponer de mano de obra barata. ¿Nos estamos quedando en el camino?

Convendría hacer esa reflexión. No hablo de ningún diseño en concreto. Solo digo que hay que planteárselo, acordarlo entre todos, presupuestarlo y no someterlo a vaivenes partidistas. La fuerza está para dar Seguridad y Defensa en un escenario muy exigente, que ya está aquí, en el que la prevención evita daños más graves.

La atención debe centrarse en la inteligencia de allí donde se combate: «es la esfera cibernética, la espacial, la de aguas profundas y la biológica». En la introducción en el mundo desconocido de la manipulación de conciencias y de ciencia.

No se trata de comprar picos, palas y mangueras. Si eso queremos: bien. Digámoslo claro,  sin engañarnos a nosotros mismos ni a nuestros aliados. Tampoco es cuestión de doblar funciones de manera innecesaria. Cuando hay que echar una mano hasta el político coge la pala. O debe.

Caemos en el error de seguir anclados en un diseño anticuado para la Seguridad y Defensa lo que nos llevará a encontrarnos en breve con unas fuerzas que serán de todo menos fuerza.

Confundir misiones, presupuestos, funciones, matar moscas a cañonazos, mezclar churras con merinas, es signo de desorientación o peor: de una malísima gestión que se traduce en no hacer uso del dinero del contribuyente de manera adecuada y transparente: Corrupción en la gestión. ¿O forma parte de una política que conduce a un fin?

En el Capitolio hemos visto una escenificación de la nueva guerra en la que España también está sumergida y ¿perdida?

Eso sí, con aplausos a nuestros militares que en vez de dejarse engañar solo deberían mirar al que más avanza. Adivínenlo.

Necesitamos unas Fuerzas Armadas operativas, y eso quiere decir listas para el combate. El del futuro que ya está aquí.

«Dejad que huya gimiendo el ciervo herido

y el corzo siga retozando.

Cuando uno vela, el otro está dormido,

y de este modo el mundo va marchando». (Hamlet)

¡Esos Ejércitos!: «¡Glauco, guardián de los rebaños! Te pondré en la mente esta advertencia: Ante todo da de comer al perro junto a la puerta del patio, pues es quien primero oye al hombre que se acerca y a la fiera que entra en el cercado» (Homero. Himnos).

Tenemos unas magníficas Fuerzas Armadas, los mejores soldados del mundo (por cierto, también los peor pagados del mundo), conocemos su misión, pero damos bandazos en su estructura, no se termina ninguno de los programas principales, se asignan cometidos impropios de una modernas Fuerzas Armadas y poco a poco se va derivando hacia el desarme operativo, con menos medios para la guerra del futuro, que ya está aquí, lo que nos alejará de los centros de decisión y poder. Militarmente estamos dejando de ser.

No, no se trata de picos y palas, sino de Seguridad y Defensa.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

18 enero 2021

 

PASCUA MILITAR Y EL EJÉRCITO A VACUNAR Rafael Dávila Álvarez

Ni ciencia, ni política, ni sabios ni tontos. Tengo un buen amigo, afamado investigador, cuyo nombre callo por ser demasiado conocido. Cuando hablo con él mi preocupación aumenta. No, no por lo que me dice, sino por lo que no dice, por lo que calla, por lo que no sabe (n), por la desolación con la que baja la cabeza y dice que esto de la pandemia es cosa de tiempo. Tiempo para morirse lentamente con el previo sufrimiento del que lo ve delante, que se acerca, y estás solo, solo y muerto. ¿Y en Wuhan? No; es que…

Ya está aquí la vacuna, ¡la solución! decían hace cerca de un año, y resulta que todo va a peor, que no saben, que no vacunan, que nada de nada.

El desvergonzado general que habían colocado al frente del enemigo, se va derrotado, pero con todos los honores después de dejar miles de muertos, sin contar, sin respetar, en el campo de batalla. Mejor que se vaya, pero me hubiese gustado que huyese, escondidas sus vergüenzas y su desnudez política y humana. El otro descarado, portavoz de la nada, que se ríe en nuestras narices mientras se toca la suya, se permite el lujo de bromear con su futuro político.

Nunca se ha visto tanta mala fe o desvergüenza. El general en Jefe es un inútil encumbrado que arrastra una larga lista de acusaciones silenciosas, de las que duelen, y algún día, tendrá que dedicar su tiempo a repasar su trayectoria de infamias y culpabilidades. En la soledad del retiro, único premio que merece: el olvido social. ¿Conciencia social? Es muy fácil culpar al personal cuando los responsables te dejan morir en soledad. No deja de ser una vergüenza que señalen a la sociedad como culpable.

Estamos ante una sociedad domesticada, enmascarillada, asustada, sin trabajo, sin futuro, en manos de verdaderos (adjetiven ustedes) de la política que lo único que les preocupa es que la gente sea dócil, sumisa y les ceda su libertad.

Vamos camino del degolladero, juntitos, de la mano (mejor del codo), dirigidos por el hambre , el empleo, el futuro, la familia: el miedo nos domina.

Estamos muertos socialmente, políticamente, individualmente. Han matado nuestra libertad y cuando eso ocurre hay veces que es mejor morir, pero en defensa de la libertad.

Hemos acabado en un Gobierno de tres en uno: judicial-legislativo-ejecutivo. Quieren toda la libertad solo para ellos y se amparan en la pandemia para hacer y deshacer. ¿De qué sirve la queja? ¿Quién te hace caso? ¿Quién paga el precio de acudir a la justicia?

Si esta situación política con el añadido de la pandemia hubiese coincidido con un gobierno de derechas estaríamos al borde de la confrontación violenta. Con la izquierda ya se sabe: a tragar y obedecer. Todo atado y bien atado.

¿Gobernantes o gobernados?  Tanto monta, monta tanto.

Como siempre tendrá el Ejército que salir al paso y ponerse a vacunar. Cuanto antes mejor. Por lo que vemos son los únicos que tienen sanitarios, quitanieves, mangueras y rastreadores. Y vacunadores. ¿Será posible?

Termino como se supone que iba a empezar: Pascua Militar. Se ha hablado mucho y bien. No de todo.

De lo que no he oído ni una palabra es del grave insulto del presidente en funciones de la Generalidad a las Fuerzas Armadas. Convendría vacunarle para evitar el contagio.

Es fácil meterse con los retirados, pero el enemigo no está ahí. Si desean seguir con el engaño se han equivocado de sitio.  Meterse con los retirados es tarea poco útil y creo que desprestigia a quien lo hace. Lo que prestigia es defender a los soldados -en activo y retirados- que han sido insultados el día de la Pascua Militar. De manera gratuita y cobarde. No he oído hablar en su defensa. De ahí que nada tenga que comentar de la Pascua Militar.

«Son muchas las noticias que vinculan a las Fuerzas Armadas del Estado español con actitudes antidemocráticas y muestras de apoyo a planteamientos especialmente hostiles con Cataluña y el independentismo. […]. Ante esta realidad manifiesta el Govern de Cataluña no puede asistir a una ceremonia de exaltación de un ejército que no sólo no nos representa, sino que está dispuesto a todo para reprimir a todos aquellos que trabajamos para la República catalana siguiendo los valores más básicos de la paz, la libertad y la democracia».

Sobran comentarios ante declaraciones como esta y silencios como este. Si hablamos mejor hablar de todo, si no mejor callarse.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 enero 2021

 

PASCUA MILITAR

Voy a ser muy breve. Hoy es el día de la Pascua Militar: 6 de enero 2021.Felicidades a los Ejércitos de España.

¿Las Fuerzas Armadas no se van a acordar del Rey D. Juan Carlos de Borbón que ha sido nuestro Mando Supremo durante cerca de 45 años?

¿No va  a haber una felicitación institucional?

La ingratitud y el olvido son característicos de aquellas personas de las que mejor no fiarse.

Felicidades Majestad por Vuestro cumpleaños y por estos años bajo Vuestro Mando en los que España y sus Fuerzas Armadas brillaron en el mundo.

Gracias Majestad. Feliz Pascua Militar.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva las Fuerzas Armadas!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

6 enero 2021

Blog: generaldavila.com

ERES MÁS ROJO QUE EL CAPOTE DE CAGANCHO Rafael Dávila Álvarez

Joaquín Rodríguez Ortega, Cagancho, la lio parda en Almagro. Aquel día decidió no ofrecer completo su recital de verónicas con su afamado capote de color rojo Cagancho. Un rojo intenso y penetrante de sangre de toro bravo. Tuvo que salir de la plaza acompañado de la guardia civil al querer matar el toro a pinchazos desde el burladero.

En los mapas militares donde plasmábamos los ejercicios tácticos, los colores utilizados eran el rojo y el azul que correspondían a los dos bandos enfrentados. Los buenos éramos los azules. Con «la ley de los rojos» cambiamos el azul por el rosa.

A algunos compis les gustaba el rojo pasión, eran Fernando, Pedro, Manolo, Julio y esos. Por eso cuando había gresca siempre saltaba uno que les gritaba: «Eres más rojo que el capote de Cagancho». Nos echábamos unas risas y fin de fiesta. Hubo que recordarles que marcar el paso era ¡izquierda! ¡derecha!, y así. Perdían el paso, siempre al contrario de la Compañía. Para ellos solo había izquierda o ir a contramano.

Entre rojos y azules había sus matices. El rojo, el rojillo y el encarnao; el azulón, y el engañabaldosas, que nunca sabías cual era la que pisaba. El caso es que convivíamos sin ir a mayores, incluso ahora ya de mayores, ¡sorpresa!, que volvemos a vernos y los rojillos se han hecho de derechas.

Ha saltado no sé qué lío en la Escuela de Especialidades de la Estación Naval de la Graña, con destitución del Jefe de Estudios incluida,  porque en una efeméride se ha hecho referencia a alguna batalla de la Guerra Civil y se han referido a rojos y azules.

¿Cuál es el problema? Es historia. No son términos que hayan salido de la nada, sino que fue  una forma de denominar a los bandos enfrentados en la Guerra Civil española, esa que pretende seguir protagonizando nuestra actualidad ¡con la que está cayendo!

¿Rojos? Ellos así se llamaron. Muchos historiadores siguen utilizando esos términos.

Los rojos se bautizaron; a los nacionales los bautizaron. Unos eran el Gobierno de Madrid, los otros el de Burgos. No eran republicanos contra monárquicos; republicanos eran casi la mayoría después de haber echado de mala manera al Rey Alfonso XIII el año 1931 en unas elecciones municipales que nada tenían que ver con monarquía o República.

Cuando aquellos del Pacto de San Sebastián perdieron las elecciones y ganó la derecha dijeron: ¡No; esto es demasiado!, ¡hasta aquí hemos llegado! No hemos hecho la Revolución roja para que ahora vengan estos con su orden y ley.

El 27 de septiembre de 1934 El Socialista publicó: «Las nubes van cargadas camino de octubre. Repetimos lo que dijimos hace unos meses. ¡Atención al disco rojo! El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras […] tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado. Y  nuestra política internacional. Y nuestros planes de socialización». Era el octubre rojo y se anunciaba el Ejército Rojo.

Anota Gustavo Bueno: «La guerra preventiva comenzó en 1934».

Julián Marías habla de frivolidad y de la irresponsabilidad máxima del Partido Socialista en octubre de 1934, aprovechada por los catalanistas, que llevó a la destrucción de una democracia eficaz y del concepto mismo de la autonomía regional.

Ellos, los revolucionarios, se definen en el bando dictado por su Comité: el Ejército Rojo.

«HACEMOS SABER: Desde la aparición de este bando queda constituido el Ejército Rojo, pudiendo pertenecer a él todos los trabajadores que estén dispuestos a defender con su sangre los intereses de  nuestra clase proletaria. Este ejército quedará compuesto y se dirigirá en la forma siguiente…».

«Dicho Ejército  sería el instrumento necesario de la Revolución, y como núcleo anticipado del mismo se alistaban las milicias juveniles semiuniformadas, que solían desfilar con frecuencia por las calles» (Aproximación histórica a la Guerra Española. Vicente Palacio Atard).

Era la Revolución roja que amparaba Largo Caballero: «Las finalidades concretas de este Ejército serán: sostener la guerra civil que desencadenará la instauración de la dictadura del proletariado, realizar la unificación de este por el exterminio de los núcleos obreros que se nieguen a aceptarla y defender de fronteras afuera, si hace falta, nuestros principios…» (Largo Caballero alocución en Oviedo 15 junio 1936).

Pues sí: Ejército Rojo. Más rojo que el capote de Cagancho.

En esta historia nada como el vocabulario náutico.

Borriquete: Vela que se pone sobre el trinquete con tiempos duros para que sirva en caso de rifarse este.

Tiempos duros donde necesario es poner el borriquete; no todos. No para los que responden a la otra acepción que el diccionario asigna a la palabra.

Borriquete: asno.

Rafael Dávila Álvarez

5 enero 2021

Blog: generaldavila.com

2021. NO PERDAMOS LA COSTUMBRE DE SER: ESPAÑOL Rafael Dávila Álvarez

Al que más y al que menos el comienzo del Año Nuevo le sugiere adivinar el futuro y desearse lo mejor. Este día 1 pasan por nuestras cansadas mentes, de la larga noche dejada atrás, pensamientos de esperanza y presagios.

En ello estaba; haciendo calendarios. He visto el año 2021 como una larga cuesta a subir; lenta y preocupante. Un camino recto pero en pendiente, con un final que se hace inalcanzable. Hay olivos, campos yermos, trigos y cebadas; praderas de primavera, higueras, las viñas y almendros; hay golondrinas y palomas, puede que confunda la avutarda con los sisones, y hay ave frías con plumero en la cabeza. Liebres y conejos, zorros, lejos se oyen los lobos. El cuco y la perdiz que canta, el mochuelo se esconde, y el águila hambrienta, un augur, escudriña sobre el cereal. Hay verdes montañas y orillas broncas, junto a playas largas y frías. Nubes y azules inmensos, tórridos días también, y nieves cercanas. Es todo un contraste España. Tengo un amigo inglés que ayer me dijo: «Me he acostumbrado a España y ya no me voy». No dice que le gusta, sino que se ha acostumbrado. Es un matiz digno a tener en cuenta. España acostumbra.

Hay que acostumbrarse a las cuestas que en España son abundantes. Solo es necesario aceptar el reto que plantea el esfuerzo.

Nos dice Heródoto que  Píndaro enseñaba que la costumbre es la reina del mundo.

La última columna de César González-Ruano la tituló La Costumbre y en ella decía: «Voy creyendo que todo reside en la costumbre. Y que, muchas veces, la muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre de vivir». Ese día murió con su columna cerrada.

No sé por qué he empezado el año con el pensamiento puesto en la pérdida de las costumbres, la más importante: nuestra forma de ser español. He mirado atrás,  — ¿quién no lo hace al empezar un año nuevo?— y me ha entrado cierto temblor al volver a leer aquella columna.

La costumbre de ser español va arrinconándose y da paso a ciertas novedades que no son tales, sino oposición a lo que a base de tiempo y generaciones ha creado nuestra cultura: la española.

Figura en los tratados de maldad que desarrollan repeinados inútiles y vanidosos gobernantes que maneja el ventrílocuo.

Ahora el camino en cuesta pretende nuestro cansancio de ser español; buscan que perdamos  la costumbre hasta darle muerte a lo español.

Y se hará costumbre…, pero yo jamás podré dejar de serlo. Con todo lo que conlleva, que puede que sea hasta el renuncio a serlo. Ellos lo llevan en su desgracia. Para otros, entre los que me incluyo, sería como ir perdiendo la costumbre de vivir.

Modernidad. «¿Cómo decir a este mundo que es un viejo? / No recuerda haber vivido nunca».

Preparémonos para el camino, la cuesta arriba, entre jaramagos y amapolas a pesar de los campos yermos… «Y, a veces, reluce el mundo ciertamente».

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 enero 2021

 

AGRADECIMIENTO Blog: generaldavila.com

Termina el año, malo de acontecimientos, pero no conviene perder el control de nosotros mismos y debemos examinar la responsabilidad de cada uno.

A lo largo de este año les aseguro que han sido muchos los momentos en los que pensamos tirar la toalla y dejar estos amaneceres de letras, congelados ante el asombro del panorama que a nuestra vista se ofrecía. La práctica fue la contraria: aumentamos el número de publicaciones para en los obligados confinamientos poder acompañarles y sentirnos más unidos.

El resultado ha sido inesperado: más lectores y más seguidores, una alegría, aunque implique mayor dedicación y horas de trabajo. Bien. Gracias. Vaya por ustedes.

Hemos tratado de crear nuevos contenidos y secciones, pero no hay ayuda técnica lo que hace que tengamos que seguir en el desierto de la tecnología moviéndonos mientras dure el agua de la cantimplora.

Empezamos un nuevo camino con mucho barro en las botas, el uniforme desgastado, sin reposición, algunos compañeros se han quedado junto a una orilla, y solo nos queda un mapa envejecido en el que algunas rutas se han borrado, por lo que no sabemos si nos perderemos, tomaremos el camino equivocado, o al fin lograremos llegar, que tampoco es nuestra intención, porque sería terminar la ruta. Con andar por buenos caminos, sin asaltadores de conciencias, nos conformamos. Siempre hay que estar en el camino, en compañía. Esto no es parada, ni fonda. Todo puede pasar. Paciencia y apoyo. Tendremos que ir día a día sin esperar mucho ni dormir demasiado. Caminar, aguantar y esperar a ver a donde llegamos, si es que a algún lugar lo hacemos.

Les expreso nuestro agradecimiento por este año que termina ya que han estado ahí, lo hemos sentido, lo que no es fácil cuando hay muchos lugares atractivos para asomarse cada mañana. Es un milagro que nos lean, con gran fidelidad y muestras de cariño

Lectores, seguidores, colaboradores: ¡Gracias!

No hay despedida, por ahora; todo seguirá igual, con el afán de buscar tiempo y ayuda que nos permita abrir nuevos contenidos. La palabra no faltará. Por ahora.

Se cierra el Centenario de la Legión. Cuando se quiera volver a abrir ya no será igual. Felicidades legionarios. A los que son y a los que ya no están, que son los primeros y únicos que han cumplido con el Credo eterno. El resto somos caminantes, como nos enseñó Braulio. Para los que están y no son, pero andan por ahí enredando no hay felicitación que valga.

Con el Credo en la mano les mando la amistad que se predica: compañerismo, amistad, unión y socorro. Miren, ustedes lo entienden: con razón o sin ella.

A los que han convertido este año 2020 la muerte en estadística espero que los números les persigan en su eternidad.

Que el recuerdo a los que murieron, sin explicación posible, víctimas del abandono y la mala gestión, nos acompañe. Va por ellos y por los honrados que trabajan por nosotros.

Por ustedes.

Gracias y Feliz Año, que comienza en la incertidumbre.

Rafael Dávila Álvarez

31 diciembre 2020

Blog: generaldavila.com

ADIOS 2020 Rafael Dávila Álvarez

La Muerte. Bruegel el Viejo

No te maldigo, de nada eres culpable a pesar de tu fealdad repetitiva en el número y en el vacío que expresas. Te vas para dejar un recuerdo de muerte y empezar de cero a contar la maldad que el hombre depositó en esta fecha cruel y todavía repleta de sucesos inexplicables. No eres nada más que tiempo, algo que solo existe para el que cuenta y ,ahora, aquí solo se cuentan los muertos. Uno, dos…, así hasta miles, aldabonazos que no quieren escuchar los contadores de mentiras.

No hay despedida sino entierro. Con rabia rompo el calendario y no abriré otro hasta que alguien explique ¿por qué?, ¿por qué tantos muertos?

Hay culpables, directos e indirectos, que sentados en su poltrona comerán las uvas, que no han pagado y sentirán, muy pocos, un sudor frío que les interroga: ¿por qué? Ninguno tendrá la vergüenza o el honor de presentar su carta de dimisión. De levantarse en esa noche del fin y decirse: ¡hasta aquí he llegado!

En España, el héroe de este 2020 debería recordar, si es que alguna vez leyó algo, que «solo una batalla perdida es más triste que una batalla ganada» y que, en este caso, además de perdedor es traidor, lo que no se olvida, en la historia, y nadie podrá retirarlo de la fecha que acompaña al recuerdo de la inexplicable muerte sucedida por una mala gestión y la inconsciencia de las indecisiones o arbitrarias decisiones que ofendían hasta generar la llegada de la fría muerte. Es muy triste, más que triste; es la muerte. Os acompañará como irresponsables.

Te vas 2020, año de soledades, de mal fario, de traidores y de gañanes y muchos insultos que llevan incluso el don delante. Te diría que eres don Ginesillo de Paropillo:  «Pues voto a tal —dijo don Quijote, ya puesto en cólera—, don hijo de la puta, don Ginesillo de Paropillo, o como os llamáis, que habéis de ir vos solo, rabo entre piernas, con toda la cadena a cuestas». Don hijo de la puta es corto y poca cosa que alcanza su valor con el excelentísimo delante, con ese don sin honor. Lo lleva la presidencia del que se cree mandador en una ínsula.

Pero no eres tú el don, 2020, que eres ya un número entre los muertos, unido a la traición del mal guerrero que, como Arquíloco, arroja su escudo y emprende veloz carrera dando la espalda al enemigo.

«¡Cuántos de los que amabas/ya han bajado a lo oscuro!

… ¿Será tarde?».

Vete para no volver, y en tu marcha llévate a los culpables, que no se crucen en mi camino, jamás; sin perdón pedir.

Llévate contigo la sinrazón, a los gobernante de muertos que se precian de su gestión; vete ya, 2020,  con los que nos burlaron sin un lamento, sin dolor.

Que no se crucen en mi camino ni el horizonte los acoja, sean una mala sombra, don Ginesillo de Paropillo. Vulgar delincuente y encima heredero de Arquíloco. Don…, sin honor. No hay peor insulto que una mala gestión con resultados como los que ofrece este año maldito que se va, aunque para nuestra vergüenza don Ginesillo se quede.

Rafael Dávila Álvarez

30 diciembre 2020

Blog: generaldavila.com

 

 

SABER A FIN DE AÑO. Rafael Dávila Álvarez

Una cosa es ser sabio y otra creer serlo. Como lo es tener una gran biblioteca, distinto de haber leído.

Sobre la lectura dijo un sabio: ¡Hombre de vez en cuando habrá que dejar de leer y pensar un poco! De uno de los personajes más ricos de la historia reciente de España se dice que nunca supo leer ni escribir, pero contaba mejor que nadie.

Habrá, de vez en cuando, que dejar de hacer muchas cosas y ponerse en eso de no hacer nada; solo pensar o sentir, ambos conocimientos válidos. ¡Ojo!, no perdamos el segundo, la mayor vía del conocimiento ancestral que desciende como polvo de estrellas y a la que hemos cubierto con un toldo invisible.

Todos dependemos más que nunca de lo que no es nuestro, lo que significa que estamos acabando con la libertad. La dependencia es su mayor exponente, el comunismo quien lo predica. Depender de alguien o de algo es prisión.

La tecnología anuncia una nueva vida a la vez que nos hace cada vez más prisioneros. Si no hay luz fruto de la energía todos moriremos. Lo sabemos y lo ignoramos. ¿Cómo se va acabar la energía? ¿Cómo van a taparnos la boca?

Me da miedo salir de casa con las manos en los bolsillos, sin tarjetas, sin móvil, sin identificación posible. Da miedo hacer una gestión en cualquier ventanilla donde el ordenador manda y controla.

La barrera del muro de Berlín era una broma comparada con la de saber o no saber. Por ejemplo escribir y leer o no saber hacerlo. ¿Suena raro? Esta sociedad acaba de crear millones de analfabetos que por edad o voluntad no han entrado en el mundo de la tecnología. Sabios analfabetos que sabían lo que necesitaban y de repente han sido expulsados de la cotidianeidad. Nada es real, todo virtual, y ellos no poseen esas gafas de lectura. Están ciegos, sordos y por tanto mudos. Los niños de ahora  aprenden un lenguaje nuevo sin recuerdo del hasta ahora usado. Estamos ante un nuevo horizonte que algunos ya solo vislumbramos entre una espesa niebla.

Todo estaba en los libros. Ya no. Está en el mensaje —le llaman relato— y en ese mundo que apenas ha empezado que se llama internet. Fue el papiro, luego el pergamino, ahora el aire, la nube. Seguiremos escribiendo y haciéndonos eco de la Ilíada. En una nueva Odisea. Siempre es así; como los inicios. Por ahora nos limitamos a entrar en un túnel sin luz al final.

Ya siento que por el camino otros vienen que corren más deprisa que yo. Que lo que sabía es no saber nada y que mañana es mucho más allá. Mejor apartarse. Alguno atropella. Saludamos a codazos; daremos paso a los empujones.

Me queda la curiosidad por saber si se descubre algo más allá; o todo queda en nada y descubrir, pensar y soñar. ¿Pero y más allá?

Saber: nada. Es conveniente salir del toldo que nos cubre por si llegamos a tiempo de recoger, todavía, algo del polvo estelar.

Otro año, sin saber más allá. Anclados al presente virtual.

Rafael Dávila Álvarez

Blog; generaldavila.com

29 diciembre 2020

DE NUEVO EL DISCURSO DEL REY Rafael Dávila Álvarez

Que de todo hay en la viña del Señor… Los hay contentos, medio contentos, frustrados y muy enfadados. Incluso los hay que no hay, que ni leen ni dejan leer.

Hay una frase del discurso del Rey que encierra la clave del momento: «Rey de todos los españoles». La pronunció Don Juan Carlos el día de su coronación y la repite ahora, con frecuencia, Don Felipe.

Deberíamos detenernos para analizar su significado. ¿Por qué insiste el Rey en ello? ¿Por qué especialmente ahora?

Cobra su verdadero sentido cuando existen mayores diferencias entre nosotros, los españoles. Es decir: siempre. Por ello hay que repetirla.

De todos, de unos y otros (incluso de hunos y hotros) y eso exige que unos y otros (o hunos y hotros) hagan un ejercicio de reflexión y acepten que todos somos españoles, incluso los que no quieren serlo o lo son a su manera sin admitir a los que son de otra. Comprendo la dificultad, pero es la Ley. No habla el Rey para cortesanos (su tiempo se fue), ni para ideologías o partidos (a lo suyo); no son sus palabras un capricho Real, ni una postura de cara al público, tampoco una cesión para quedar bien y ser aplaudido. El Rey habla de la Ley, como manda la Ley y en respeto a la Ley: la Constitución. Eso es conocido como cumplimiento del deber.

Rey de todos los españoles. Encierra un mensaje que no solo compromete a él. Nos compromete a todos. De respeto a las ideas de todos. Todos somos españoles y no querer serlo es como dudar de tu maternidad o paternidad; renunciar puedes, pero legalmente exige un proceso; mientras, deberás ajustarte a la Ley que te obliga, por orden y convivencia.

El Rey es tu rey y en su frase recuerda que hay una exigencia por su parte y por la nuestra: con la Ley, con todos y de respeto al conjunto. Porque no todo vale; hay una norma que hay que cumplir y exigir su cumplimiento.

Los roedores de la Nación, de la Constitución, del Estado, van a por la Corona, y desde su madriguera, otros (también roedores) hacen que les sujetan mientras les animan y empujan a ello «Unos (hunos) tiene la fama, y otros (hotros) cardan la lana».

Amenazan, los de Podemos con mal ánimo—porque lo suyo no es construir, sino destruir— con una Ley de la Corona; y los otros roedores, en la puerta del agujero: «No, que no es necesario, que con el Título II es suficiente, que ya está regulada, que dice Simancas, que no dice…», todos ratones que roen y roen. De ellos es también rey Don Felipe. Del gato y de los ratones, y de los que se disfrazan.

El caso es peligroso. Tenemos un presidente con el síndrome de Eróstrato, aquel que quemó el templo de Artemisa con tal de adquirir la celebridad que nunca debió alcanzar. Ahí está el riesgo. Una antorcha en sus manos.

Nació ese día Alejandro Magno: «… el seis del mes de Hecatombeón […] el mismo día precisamente en que se quemó el templo de Ártemis de Éfeso (Plutarco. Vidas Paralelas. Alejandro).

Dejémoslo para otro día; sin perderlo de vista. Es tiempo de desolación hasta otro magno.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 diciembre 2020

NO ES LA CORONA, ES ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez

Era el año 1993 cuando Don Juan de Borbón recibía la Medalla de Oro de Pamplona. Se le había acabado la voz pero providencialmente el Príncipe de Asturias, hoy Rey de España, leyó en voz alta sus sentimientos. Todo un símbolo. Juntos, un Rey que lo fue en la esperanza, y un Príncipe que iniciaba el camino. Cedió la voz Don Juan y definitivamente el futuro; en su nieto Don Felipe, libre de todas las cargas del pasado. Se cerraba el paréntesis de la historia reciente, para buscar el definitivo futuro. La monarquía española, la heredada, la instaurada y la esperanzada.

Don Juan hablaba desde el silencio y, sin voz, la gravedad de su mensaje la podían percibir todos los que quisieran escuchar y entender. Ya no hablaba de España, su devoción, ahora hablaba de la unidad de España, su preocupación.

Nadie le escuchó; los laureles ensordecieron a los consejeros, muy activos en épocas de recolección. Don Juan pudo ver la realidad al evadirse de todos ellos. Conocía muy bien lo que significa estar rodeado de tantos consejeros expertos en malos consejos. Sólo le quedó el mar donde aprendió a leer los horizontes de acontecimientos. Y con él guardó la historia de una España que se le escapaba mientras más la deseaba.

La unidad de España, repetía incansable, por encima de la enfermedad, por encima del silencio, incluso por encima de la imprudente prudencia de algunos.

La transición superada, decían algunos, España navegaba con buen rumbo y velocidad de crucero, pensaban todos. Nadie había visto al sembrador que por las noches esparcía su semilla de cizaña por los campos de cereal. La transición ni siquiera había comenzado a germinar y ya todos auguraban una espléndida cosecha. La unidad de España, repetía Don Juan a punto ya de coronar su historia.

Sabe el Rey que por mucho que se hable de la unidad, nada se logra si los campos están sembrados de la semilla de la secesión que ahoga las espigas de la unidad. No era ese el sentir popular, entonces ni ahora, pero una élite político-económica ha logrado jalear a los ácratas que gustan militar en el sindicato de los gorriones donde ellos se alimentan aunque nadie coma. Esta es la otra historia, la de la España reciente.

La transición significaba cambio, el paso a un sistema democrático solidario y de respeto. Para ello, lo primero y fundamental era tener una Ley y respetarla. Y se hizo la Ley pero no el respeto democrático de cumplirla. Razones de carácter visceral, vuelta al revanchismo y al enfrentamiento. Los que deberían ser hombres de Estado han resultado ser agitadores de barrio que juzgan según sus intereses de partido o con la imposición de su minoría sobre el conjunto. Es su democracia. Esta es la historia que ahora se abre.

Aquel Príncipe es ahora el Rey. La transición de reyes se ha hecho con seriedad y oportunidad. Estamos ante la verdadera y nueva historia de España, ante el futuro de varias generaciones. No hemos vivido una transición como todos creíamos. Hemos vivido una incertidumbre.

La transición empieza ahora…, aunque la incertidumbre no ha desaparecido.

No atacan a la monarquía, es a España, al corazón de España donde lanzan sus flechas envenenadas de odio y revanchismo. Lo mismo les da Monarquía que República, lo que buscan es el rugir de la calle, la provocación que acabe en destrucción. España es el objetivo a batir y los españoles el utensilio que pretenden manipular.

España hay una, única e indivisible; sí no, ni hay España ni hay Historia. Ni Rey ni República, no habrá nada de nada.

Eso pretenden. Solo hace falta que aceptemos su mentira. ¿Qué de quién hablo?

Blanco es, la gallina lo pone, con aceite se fríe y con pan se come…

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 diciembre 2020