NO ES LA CORONA, ES ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez

Era el año 1993 cuando Don Juan de Borbón recibía la Medalla de Oro de Pamplona. Se le había acabado la voz pero providencialmente el Príncipe de Asturias, hoy Rey de España, leyó en voz alta sus sentimientos. Todo un símbolo. Juntos, un Rey que lo fue en la esperanza, y un Príncipe que iniciaba el camino. Cedió la voz Don Juan y definitivamente el futuro; en su nieto Don Felipe, libre de todas las cargas del pasado. Se cerraba el paréntesis de la historia reciente, para buscar el definitivo futuro. La monarquía española, la heredada, la instaurada y la esperanzada.

Don Juan hablaba desde el silencio y, sin voz, la gravedad de su mensaje la podían percibir todos los que quisieran escuchar y entender. Ya no hablaba de España, su devoción, ahora hablaba de la unidad de España, su preocupación.

Nadie le escuchó; los laureles ensordecieron a los consejeros, muy activos en épocas de recolección. Don Juan pudo ver la realidad al evadirse de todos ellos. Conocía muy bien lo que significa estar rodeado de tantos consejeros expertos en malos consejos. Sólo le quedó el mar donde aprendió a leer los horizontes de acontecimientos. Y con él guardó la historia de una España que se le escapaba mientras más la deseaba.

La unidad de España, repetía incansable, por encima de la enfermedad, por encima del silencio, incluso por encima de la imprudente prudencia de algunos.

La transición superada, decían algunos, España navegaba con buen rumbo y velocidad de crucero, pensaban todos. Nadie había visto al sembrador que por las noches esparcía su semilla de cizaña por los campos de cereal. La transición ni siquiera había comenzado a germinar y ya todos auguraban una espléndida cosecha. La unidad de España, repetía Don Juan a punto ya de coronar su historia.

Sabe el Rey que por mucho que se hable de la unidad, nada se logra si los campos están sembrados de la semilla de la secesión que ahoga las espigas de la unidad. No era ese el sentir popular, entonces ni ahora, pero una élite político-económica ha logrado jalear a los ácratas que gustan militar en el sindicato de los gorriones donde ellos se alimentan aunque nadie coma. Esta es la otra historia, la de la España reciente.

La transición significaba cambio, el paso a un sistema democrático solidario y de respeto. Para ello, lo primero y fundamental era tener una Ley y respetarla. Y se hizo la Ley pero no el respeto democrático de cumplirla. Razones de carácter visceral, vuelta al revanchismo y al enfrentamiento. Los que deberían ser hombres de Estado han resultado ser agitadores de barrio que juzgan según sus intereses de partido o con la imposición de su minoría sobre el conjunto. Es su democracia. Esta es la historia que ahora se abre.

Aquel Príncipe es ahora el Rey. La transición de reyes se ha hecho con seriedad y oportunidad. Estamos ante la verdadera y nueva historia de España, ante el futuro de varias generaciones. No hemos vivido una transición como todos creíamos. Hemos vivido una incertidumbre.

La transición empieza ahora…, aunque la incertidumbre no ha desaparecido.

No atacan a la monarquía, es a España, al corazón de España donde lanzan sus flechas envenenadas de odio y revanchismo. Lo mismo les da Monarquía que República, lo que buscan es el rugir de la calle, la provocación que acabe en destrucción. España es el objetivo a batir y los españoles el utensilio que pretenden manipular.

España hay una, única e indivisible; sí no, ni hay España ni hay Historia. Ni Rey ni República, no habrá nada de nada.

Eso pretenden. Solo hace falta que aceptemos su mentira. ¿Qué de quién hablo?

Blanco es, la gallina lo pone, con aceite se fríe y con pan se come…

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 diciembre 2020

 

EL MANDO SUPREMO. Rafael Dávila Álvarez

Una cosa es mandar y otra gestionar. Gestores los hay buenísimos, como nunca, no se les escapa una, pero miren eso de decidir en altura es algo más complejo. Sobre todo con todas las armas en la mano. El mando es un concepto militar ejercido por el jefe que ni responsabilidad ni atribuciones comparte con nadie. Actúa distante desde la ausencia. Su intervención es lejana y ni su firma es vista, sino por orden de.

La guerra es el arte de la distancia. Llegar al cuerpo a cuerpo supone muchos movimientos anteriores lejanos, imperceptibles para el peón.

Para el gran guerrero no es necesario batirse tan cerca, lo suyo es mantenerse en la distancia para que en una acción sorprendente su latido llegue a las primeras líneas y a él le lleguen las pulsaciones del conjunto.

Sabe que no todo se decide en número de muertos y evitará siempre el enfrentamiento buscando la distancia para someter al enemigo sin la brusquedad de la muerte que produce el contacto.

Es una constante en aquellos que son verdaderos maestros de la guerra.

Es el arte de la resolución de las dificultades antes de que se presenten, triunfar antes de la batalla.

«El supremo refinamiento en el arte de la guerra es combatir los planes del enemigo».

La guerra tiene mucho de simbolismo: banderas, guiones, arengas, gritos y actitudes. El general se pasea ante sus tropas, a caballo, despacio, mirando al conjunto, mientras todos y cada uno se sienten observados. De repente se detiene y llama, sorprendidos todos, a uno por su nombre. Luego se aleja para perderse en la decisión mientras suenan los tambores de Queronea.

Es duro no poder gozar y sufrir de la proximidad, pero él es más allá que tangible realidad, al que no le está dada ni permitida la familiaridad.

Es el símbolo. Es el mando, la lucidez, muy por encima del fragor del ruido de los escudos y lanzas contra los petos de los caballos.

Él no mira a nadie, a sabiendas que todos le miran. No habla porque sabe, y si lo hace es extremadamente parco y poco interpretable.

Aladas palabras que sobrevuelan las conciencias; es todo tan antiguo que ni la herencia lo recuerda.

Cuando se encarna la historia hay una magia que integra voluntades y no permite improvisaciones que rompan el juego del equilibrio entre pasado y modernidad.

El mando real utiliza las nuevas armas, pero aplica el viejo espíritu heredado que le hace sabio y fuerte.

Para el mando no sirven los burócratas seleccionados con esmero e instruidos con precisión.

Por eso es tan difícil mandar. La imagen, la palabra, el gesto, la tradición, la historia encarnada logra más con una palabra y un gesto que con órdenes en unos casos, con leyes incumplidas en otros.

Desde la distancia, sin llegar al cuerpo a cuerpo, sin interferir entre la tropa, sin inmiscuirse en la administración de la Compañía.

Es el mando Supremo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

26 diciembre 2020

 

 

FELIZ NAVIDAD 2020. Rafael Dávila Álvarez

¡Qué momento más difícil! Quiero detenerme en él.

«Que cada cual examine sus pensamientos. Los hallará totalmente ocupados en el pasado o en el porvenir. No pensamos casi en el presente, y, si pensamos en él, lo hacemos solo para obtener de él la luz que nos permita disponer del porvenir. El presente no es jamás nuestro porvenir.

El pasado y el presente son nuestros medios; sólo el porvenir es nuestro fin. Así no vivimos jamás, sino que esperamos vivir. Y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que jamás lo seamos».

Permítanme que comparta con ustedes este momento presente recurriendo a Pensamientos,  de Blaise Pascal*. Aquí, ahora, Navidad año 2020, cuando no hay pasado ni futuro.

No nos perdamos en lo que nada es, porque todo en definitiva es nada. Cuando fue y cuando será de poco nos sirven en momentos de tribulación. Estos lo son. Muchas las necesidades que experimentamos y sufrimos, y porque no se da en el mundo poder ni talento ni bondad capaces de satisfacérnoslas.

Me pregunto hoy: ¿Tienen valor estos tiempos? ¿Qué hacer en estos tiempos? ¿Quién soy yo para responder?

Atisbo ahora, sin ayer ni mañana, que es tiempo de algo tan sencillo como un nacimiento. «Dios se enfrenta a los arrogantes, pero concede gracia a los humildes» (Ps 5,5).

En un mundo inhóspito y de codicia, entender que un nacimiento humilde puede cambiar el haz de la tierra es insoportable para la soberbia intelectual. Pero el paso de los tiempos ha visto derruir muchos tronos y cátedras, solo por una razón, que puede ser la razón que se nos escapa: «El que ama es el hombre justo. A este hombre le repugna la injusticia; los que aman y vibran más con la justicia que con el amor son, frecuentemente, injustos, cayendo en el pecado de “amar” a unos y despreciar o marginar a los otros. No saben conjugar en su corazón la justicia y la paz» (solo él sabe por qué y cuándo me lo dijo).

«Y la palabra se hizo hombre, acampó entre nosotros y contemplamos su gloria». Eso es todo, ahora.

Tanta inexplicable sencillez se muestra a diario diciéndonos a gritos: «Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas, y la verdad se busca con la humildad» (Unamuno); cuando llega un momento en el que la razón se muestra en rebeldía y abre el abismo de incomprensión —interrogante de los necios— a nuestros pies. Cuando la inteligencia de los sabios es dar la espalda o, al final, arrodillarse.

Son vanas las esperanzas. Dejar hacer y pasar; cada minuto presente vale más que todo lo pasado y que todo lo que vendrá.

Arrodillarse es una buena actitud, que la tengo por virtud. Si no quieren no recen. Arrodíllense.

La clave no la veo en el entendimiento, sino en el misterio que no puede tener más nombre que el de fe.

En el Libro del Éxodo se nos abre ligeramente la cortina del misterio:

«Déjame ver tu gloria» (Ex 33, 18). «Mi rostro no lo puedes ver» (33,20). A Moisés se le pone en un lugar cercano a Dios, en la hendidura de una roca, sobre la que pasará Dios con su gloria. Mientras pasa Dios le cubre con su mano y sólo al final la retira: «Podrás ver mi espalda, pero mi rostro no lo verás» (33, 23).

¿Tienen valor estos tiempos? ¿Qué hacer en estos tiempos? ¿Quién soy yo para responder?

No terminaba de encontrar el razonamiento exacto; no hay unos tiempos y otros tiempos, solo ahora; nada hay que hacer sino amar; delante de una cuna donde se inicia todo. Y ese amar, que es «mientras pasa», sólo se puede hacer de rodillas.

¡Cuánto tiempo hace que no nos arrodillamos ante lo único que el hombre debe doblar sus rodillas!

Feliz Navidad. Es un misterio. Vivámoslo hoy, ahora, sin tribulación.

*(Estudio Preliminar, edición, traducción y notas de Gabriel Albiac editado por Tecnos; pág. 87).

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 diciembre 2020

 

CUENTO PARA NIÑOS MAYORES O PARA MAYORES SIEMPRE NIÑOS Rafael Dávila Álvarez

Sé que lo leí en algún libro y eso me ha hecho buscarlo, que es una buena fórmula de lectura. Entre este y el otro, hasta que encuentras lo que buscas, acabas leyendo toda la bibliografía. Si tienes suerte y tardas en encontrarlo, mejor.

Leí que una vez hubo un pintor de Corte, que su mejor retrato no había sido del gusto de la Gran Concubina. Eso era de una gravedad extrema y, aunque el tirano gustaba de su pintor, más le gustaba ella, así que mandó buscarle mientras preparaba un castigo propio de la mente de un tirano.

Sabía que esta historia estaba escrita por un contador de cosas de todo tipo y rarezas; por eso me fui a los estantes donde tengo a los que cuentan casos tan increíbles, que luego no me acuerdo y que al volver a leerlo me parece que nunca lo había hecho antes. Por otro  lado son mis escritores preferidos y al caer la noche busco entre ellos por si alguno me da las buenas, que son muy callados y casi nunca dicen nada, y hay veces que lo que cuentan es para no dormir, porque te acuestas con esa extrañeza: ¿qué habrá querido decir? Por eso en estas noches de invierno, cuando entra el ruido del viento por la chimenea, que se apaga, cuando fuera no se puede estar, aún seas centinela, me voy sin pasar por esos libros no vaya a ser que no me dejen dormir.

Por la mañana ya es distinto, cuando ellos deben descansar, porque en esos vasares no hay ruido, ni huecos vacíos, y nunca he buscado a esas horas. Es la de leer en los ojos de los pájaros, que, cuando amanece, se posan en las ramas de la higuera con la libreta bajo el brazo repasando las tareas del día que empieza. Cuando los libros duermen, ellos, los pájaros, hablan mientras no vuelan. Se puede leer el día en sus ojos.

Soy capaz de recordar que el pintor apareció ante el tirano, a su llamada, y, aunque no sabía nada, como el rey era muy caprichoso, podía ser que le llamaba para premiarle o para matarle, que cualquier cosa era posible en aquella intriga y tanta veleidad.

Era, como el rumor le había dicho, para matarle, pero no de cualquier forma sino que, como era tirano, le concedió dos clavos para sostenerse un tiempo y defenderse del dogal implacable en torno a su garganta. Porque su mejor retrato había disgustado a su concubina.

Pero ya no sigo porque he dado con la historia que buscaba. Acabo de encontrar el libro y el poema.

«La Cuerda y los ratones»

El tirano condenó al pintor de Corte

porque su mejor retrato había disgustado

a la Gran Concubina.

Sólo le concedió dos clavos

para sostenerse un tiempo

y defenderse del dogal implacable

en torno a su garganta.

Pero el pintor asióse de una mano

y trazó con la otra la figura

de pequeños roedores en el muro.

Púsoles rubíes por ojos y dulce piel caliente,

así que, agradecidas, tomaron vida las figuras

y royeron la asesina cuerda. Estuvo libre.

Pero para esto escribes tú, confiésalo,

por que tus sueños te liberen de la muerte;

y crees por esto mismo, dilo:

para que tu Dios se levante de la nada

y te salve con su cálida mano en el sepulcro.

Dibuja ratoncillos o simples palotes escolares

si no puedes más, no sabes.

Pero hazlo con amor y primorosamente:

te salvarán los ángeles, confía.

Si eso sucedió al pintor de Corte

¿por qué no a ti, aunque seas tan pequeño?

(José Jiménez Lozano)

Me dijeron que la historia era cierta, aunque hacía mucho tiempo que no había vuelto a ocurrir hecho semejante. Desde el tiempo de Ptolomeo, general de Alejandro, que al fundar una biblioteca donde se guardaban todos, todos, los libros, en Egipto, empezaron a leer incluso los roedores; y la pintura se convirtió en jeroglífico que quería decir algo, pero había que adivinarlo. Claro, así era imposible que las figuras tomasen vida y más bien de lo escrito empezaron a salir monstruos con muchas cuerdas a modo de dogales.

Ahora hay mucha gente atada y ni los roedores se atreven a meterse donde no les llaman.

Me he puesto a pensar en todo ello mientras mis nietos me traen su dibujo escolar con belenes y papanoeles, rebaños de ovejas, patos, cerditos, burros, vacas y pastores. También han pintado ángeles.

En este concierto feliz no falta Herodes en su castillo, que espero que no me llame porque no he pintado, nunca, nada; aunque no se sabe. Habrá que cuidarse mucho.

Hay tanto amor y primor en lo que han pintado mis nietos, que espero que sean los ángeles quienes tomen vida y nos salven, como nos anuncia don José.

En homenaje, recuerdo y admiración a D. José Jiménez Lozano

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

21 diciembre 2020

 

 

 

 

 

 

 

HOMENAJE A AZAÑA ¿ESCRITOR O POLÍTICO? Rafael Dávila Álvarez

«¡Cuádrese! Soy el ministro de la Guerra».

Según, Memorias de Diego Martínez Barrio (Espejo de España, pág. 32), esa fue la entrada de Azaña en la milicia para posesionarse del ministerio de la Guerra.

Era de noche y en la oscuridad de las bujías, aprovechando las sombras, Azaña pone firmes al oficial de guardia del palacio de Buenavista, sede del ministerio de la Guerra. El general Ruiz Fornell  le da posesión del cargo. Azaña acababa de cumplir un sueño infantil. El niño don Manuel sueña con su juguete: ¡Soldados!

No voy a hablar de lo militar, que hay para rato, solo diré que para él los ejércitos eran una caja de soldaditos de plomo al que alguno le faltaba una pierna. Hacía sin consultar y deshizo más que hizo.

Cada uno es muy libre de hacer interpretaciones de la vida de cada cual. La historia, lo acabo de aprender después de muchos años, es subjetiva.  Hay mucha, demasiada, interpretación en nuestra reciente historia, sin el tiempo suficiente para alejarse y mirar sin actuar como mediocre actor. Hasta los documentos no valen si no están interpretados por el interpretador llamado historiador. De ahí surgen los ensalzados prohombres de Estado. Como Azaña. Interpretables.

Me gustaría ir a los hechos. Tiene buena literatura, alguna prosa magnífica, sin duda. Es más conocida su versión política. No sé a cuál de las dos se rinde homenaje en una exposición que ayer inauguró el Rey Don Felipe.

Políticamente no se sabe muy bien lo que era, al margen de ser Azaña, que lo era casi todo para él, porque nada sabía de socialistas y menos de comunistas; y así le fue.

Certero en su apreciación al adivinar  por qué perdieron la guerra los que trucaron las elecciones y convirtieron unas municipales en plebiscito y unas generales en subjetivo recuento como ahora se ha demostrado. En La Velada en Benicarló un Azaña derrumbado llega a dar la clave: ‹‹Un acto revolucionario, una resolución oportuna y útil, no califican para mandar. Si el ranchero impide que su batallón se subleve o el buzo de un acorazado logra que la oficialidad no se pase al enemigo con el barco, déseles un premio, pero no me hagan coronel al ranchero ni almirante al buzo. No sabrán serlo. Perderemos el batallón y el barco››.

Azaña tenía esos tres problemas que acucian a España de manera permanente: el nacional, el religioso y el monárquico. A los tres les atacó con dureza y sinrazón. Muy en la línea actual mezclada con el perejil del intelectual fracasado en sus apetencias.

Andamos entre vacunas. La del 23F, la de los nacionalismos (por cierto y el ¿Estatuto de Azaña?), el terrorismo, el comunismo, y claro ¡cómo no! el socialismo. Todos vacunados. Falta la de la República; no fue suficiente con dos dosis.

«Paz, piedad, perdón». Era tarde y fracasado.

Suárez barajó, entre otros proyectos, trasladar a España los restos de Azaña y enterrarlos en el Valle de los Caídos. Aznar tengo entendido que también; o parecido. ¿Será la última vacuna?

He estado viendo y oyendo y al final he pensado que todo esto, lo de ayer, anteayer y el otro, es como una pedrada. Estamos en eso: tirar la piedra, pero a dar y si es posible a matar. ¡Vaya pedrada!

Debemos descubrir a quienes esconden la mano. En el bolsillo del mandil.

Los hechos y el BOE están ahí. Ellos son objetivos, aunque en ocasiones reflejen la subjetividad del que firma.

Esto, que les dejo entrecomillado, lo firmó don Manuel Azaña como presidente del Gobierno de la República, el día  26 de noviembre de 1931, después de echar al Rey Alfonso XIII, bisabuelo de Don Felipe.

Hoy el Rey de España les ha metido un gol por toda la escuadra a los vacunadores. Que cunda el ejemplo.

«Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España, quien, ejercitando los Poderes de su Magistratura contra la Constitución del Estado, ha cometido la más criminal violación del orden jurídico del país; en su consecuencia, el Tribunal soberano de la nación declara solemnemente fuera de la ley a don Alfonso de Borbón Habsburgo-Lorena; privado de la paz pública, cualquier ciudadano español podrá aprehender su persona si penetrase en territorio nacional. Don Alfonso de Borbón será degradado de todas las dignidades, honores y títulos, que no podrá ostentar ni dentro ni fuera de España, de los cuales el pueblo español, por boca de su representación legal para votar las nuevas normas del Estado, le declara decaído, sin que se pueda reivindicarlos jamás, ni para él, ni para sus sucesores. De todos los bienes, acciones y derechos de su propiedad que se encuentren en territorio nacional, se incautará en su beneficio el Estado, que dispondrá del uso más conveniente que deba darles. Esta sentencia, que aprueban las Cortes Soberanas Constituyentes, después de sancionada por el Gobierno Provisional de la República, será impresa y fijada en todos los Ayuntamientos de España y comunicada a los representantes diplomáticos de todos los países, así como a la Sociedad de Naciones».

Firmaba la sentencia, como presidente del Gobierno de la República de España, Manuel Azaña el día 26 de noviembre de 1931.

El Decreto se había aprobado en las Cortes con nocturnidad: a las tres cincuenta y cinco minutos de la madrugada del 20 de noviembre de 1931. Alta traición. Una declaración de rencor —¿odio?— sin precedentes. Peor que la guillotina. Insoportable.

¡Vaya golazo!

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 diciembre 2020

MILITARES RETIRADOS Y MARGINADOS. Rafael Dávila Álvarez

Indigna comprobar cómo a raíz de las cartas de algunos grupos de militares retirados, en ciertos sectores mediáticos se intenta retirarlos de la circulación y ofrecer una imagen distorsionada de sus intenciones llevando la polémica incluso a poner en duda sus capacidades intelectuales, como si de un militar retirado solo pudiese esperarse algo tosco o rústico.

Veo con asombro la pretensión de desprestigiar a base de antiguas historias entre compañeros que, además de no contarlo todo (peor que la mentira son las verdades a medias o mal contadas), parecen vindictas poco rigurosas entre soldados. Personales para más inri.

Gustará o no, pero lo que la ley permite y lo hecho bajo su amparo, gustará más o menos, debe ser respetado sin atender a críticas que buscan donde nada de eso se puede encontrar.

No es mi intención alargarme en explicaciones legales o en análisis jurídico de las leyes. Algo más sencillo es que ustedes conozcan algunos olvidados derechos de los militares y sobre todo de los retirados, que aún después de dejar de ser militares activos, son tan soldados como en activo, y conservan alguno de esos derechos que algunos querrían que desapareciesen. ¿Estarán pensando en ello? Les aseguro que habría consenso, incluso lo aprobarían los que sacan pecho y cantan con ardor guerrero.

La ley, orgánica, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas dice «que el militar tiene derecho a la libertad de expresión y a comunicar y recibir libremente información en los términos establecidos en la Constitución, sin otros límites que los derivados de la salvaguarda de la seguridad y defensa nacional, el deber de reserva y el respeto a la dignidad de las personas y de las instituciones y poderes públicos […] no podrá pronunciarse públicamente ni efectuar propaganda a favor o en contra de los partidos políticos, asociaciones políticas, sindicatos, candidatos a elecciones para cargos públicos, referendos, consultas políticas o programas u opciones políticas. […] En los asuntos estrictamente relacionados con el servicio en las Fuerzas Armadas, los militares en el ejercicio de la libertad de expresión estarán sujetos a los límites derivados de la disciplina».

Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar habla de los militares retirados: «Los militares de carrera al pasar a retiro cesarán definitivamente en la relación de servicios profesionales con las Fuerzas Armadas y dejarán de estar sujetos al régimen general de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas y a las leyes penales y disciplinarias militares. Tendrán la consideración de militar retirado […] Podrán asistir a actos y ceremonias militares […] usar el uniforme en actos militares y sociales solemnes y disponer de la correspondiente tarjeta de identificación. Se les facilitará el acceso a información sobre prestaciones a las que tienen derecho y otros asuntos que puedan ser de su interés. Podrán seguir identificándose con el empleo militar que hubieran alcanzado, siempre acompañado de la palabra «retirado»».

Hay limitaciones, pero no tantas como por los hechos parece, ya que no es usual ver a un militar opinando ni siquiera de historia militar. Los que están en activo puede que no se atrevan, los retirados empezamos a escribir, por cierto de lo que nos da la gana.

Otra cosa es el rechazo de ciertos medios que parece que quieren marcar la distancia, al lado de otros que te tiran de la guerrera o incluso se cuelgan, para ver si les das una información que pueda crear escándalo o ser portada.

Buscar la frase, el comentario, vigilar sus opiniones, pero marginados, que no participen con opinión o criterio. aunque estén retirados.

Por lo visto un militar retirado debe mantenerse sin opinión más allá del fútbol o de lo guapos que crecen los nietos.

Personalmente me importa poco el rechazo: indigna el hablar sin saber y el desconocimiento del medio que lleva a algunos a creerse que este mundo de la milicia es de burdos y toscos patanes que solo saben pensar en el cuadrarse y que todos lo hagan ante galones, estrellas o entorchados. Algún día les contaré la reacción ante lo militar de alguno (no es de izquierdas) que se dedica a la política,  y su obsesión con el ¡cuádrese! ¿Cuál será su origen?

En lugar de ponerle puertas al campo deberían ser más frecuente y normal la participación de militares en conferencias, diálogos y sobre todo en medios de comunicación. Ustedes se enterarían de muchas cosas y algunos de los que escriben sobre lo militar acabarían aprendiendo algo nuevo.

Sobre todo del alma militar que nada tiene que ver con los espadones. Para espadones ya tenemos suficientes con los que dedican su tiempo a dar golpes de Estado en la España actual. Con el dinero de todos y nuevas armas letales usadas contra el concepto de nación y su Constitución. Son los demócratas de nuevo cuño, de ilimitada capacidad intelectual. ¿Retirados?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La (R.) es de retirado, como permite la ley y admite como abreviatura la Real Academia Española.

Blog: generaldavila.com

15 diciembre 2020

 

EL NECIO Y LOS LUNÁTICOS Rafael Dávila Álvarez

Él puede. Es el poder, súbditos nosotros. Se place en el insulto y a la verdad llámala lunáticos. El suyo no es un Gobierno socialcomunista, no atacan a la forma de Estado, no mienten, nunca lo hicieron.

Habrá que remontarse a épocas mejores, pero también repletas de mentira.

Están escritas en los mentideros donde es posible encontrar de todo, pero sobre todo una mezcla de venganza, poder y dinero que ni el diablo domina. De todo hay; hasta el 23F cuando a alguno se la metieron doblada para desviar la atención lejos de los que se reunían en las rurales fiestas de la Cataluña profunda. Tramando, tramando. Ellos saben lo que digo.

Capitalismo, socialismo y comunismo no se diferencian en mucho. Dos ingredientes los sueldan históricamente: el poder y el dinero (no son lo mismo). Ellos, de vez en cuando, fabrican el señuelo del necio, (por ser correcto y no ahondar en calificativos sino en conceptos).

Suele ocurrir «que el necio en su casa ni en la ajena sabe nada, a causa que sobre el cimiento de la necedad no asienta ningún discreto edificio. Y dejemos esto aquí, Sancho, que si mal gobernares, tuya será la culpa y mía la vergüenza». La que siento después de este recorrido por la cúspide del poder donde hay toda una cúpula de Interior encarcelada (por casi nada) y un Director General de la Guardia Civil que robó la cartera a la pareja y quiso vender el honor. Blanqueo del imposible color negro de la reciente historia de España donde siempre han metido la mano para sacarla del rojo al amarillo.

Lo más peligroso de la historia es cuando el necio se queda solo, sin control, y un comunista le mete la mano por la espalda y un capitalista de nuevo cuño le pone voz. El muñeco empieza a cantar; sin saberse la letra entona la música y tararea. Adormece al pueblo que siempre estuvo poseído de inocente agresividad.

Los dosieres tienen un problema. Hay que tener licencia de armas, porque se disparan solos, basta  con apretar el gatillo y nunca sabes en quien impacta, incluso el papel, como las balas, rebota.

Se le oye decir a quien quiere escucharle: «Le tenemos cogido por los…». El pueblo está expectante por si hay que salir a la calle. Lo mismo da un auto de fe, autillo o público, que una verbena; la calle manda cuando está bien dirigida.

Tendrán que perdonar a uno más de tantos lunáticos que vemos donde no hay, y no sabemos leer en los entresijos de este presidente del gobierno que nos insulta llamándonos así: lunáticos. Ya decía yo que tanto soñar con la razón no era bueno.

¡Rey don Sancho, rey don Sancho!,
no digas que no te aviso…!

«Y dejemos esto aquí, Sancho, que si mal gobernares, tuya será la culpa y mía la vergüenza».

Esto, como vemos, es una historia de necios y lunáticos. No puede salir nada bueno Sancho; o rey don Sancho.

Sin novedad en España. Todo en orden y desconcierto.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 diciembre 2020

LA CARTA DE LOS MILITARES. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

De entrada: no hay manifiesto como algunos, con mala intención y ánimo de confundir, pretenden calificar. Es una carta al Rey de España, Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, la que han enviado un grupo de militares retirados. Claro que el hecho de que El País se haya hecho eco, da pie al titular: «Manifiesto de los militares…» y así, con el titular bajo el brazo, se va a la tertulia sin haber leído más.

Antes de seguir conviene que los profanos en la materia militar, tan desconocida, y silenciosos sus componentes, (aunque hay un dicho: no hay nada más reservado que un militar en activo, ni nada más activo que un militar en la reserva), sepan algo más, que sirva de antecedente al tema tratado.

Los firmantes de la carta al Rey forman parte de la XXIII promoción de la Academia General Militar. Eso significa que ingresaron al mismo tiempo en la Academia para ser oficiales y juntos pasaron dos años en la General de Zaragoza y posteriormente se separaron para acudir a las Academias Especiales (Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros, Intendencia y Guardia Civil) y pasar allí otros dos años de formación en su Arma específica. La Academia General Militar tiene como misión fundamental crear espíritu, ese que entre los militares se conoce como  «El espíritu de la General» que no es otro que el valor del compañerismo entre Armas y Cuerpos, la unidad y cohesión tan necesaria en el combate, y una identificación plena entre sus miembros de lo que el juramento a la Bandera significa.

«Armas y Cuerpos funden nuestro emblema…» dice el himno de la General. Mismo espíritu, misma doctrina, mismo ideal.

Conviene saber esto porque ese vínculo que se crea entre los miembros de cada promoción de la General perdura hasta el final de nuestros días. Podrás coincidir o no posteriormente en los destinos, pero la pertenencia a una promoción determinada te mantiene unido siempre, con frecuentes reuniones, seguimiento de los acontecimientos de cada uno, ayudas entre sus miembros, intercambios y relaciones no solo profesionales, sino incluso familiares. El que se lleve con mayor o menor grado esta relación depende en cada promoción de que haya alguno con especial habilidad para incentivar a sus compañeros. Suelen ser los números uno de la promoción de la General y los de las Especiales los que lleven la dirección del grupo.

Este antecedente es importante para comprender que la carta no surge de repente, sino que hay una relación e intercambio de pareceres constante, y que en ella la situación actual de España sea un motivo de gran preocupación.

No sé cómo ha sido el proceso hasta llegar al momento de dar por redactada la carta y hacérsela llegar al Rey, pero me lo figuro.

Es evidente que se escribe para que se convierta en un documento de cara al público, lo que introduce un especial matiz en la misiva. Algo que por otro lado es lógico.

No es la primera carta o manifiesto, que de todo ha habido, ni será la última. Desde que este Gobierno puso en peligro la unidad de España y se ha dispuesto a romper la nación, empezando por la Corona, se han sucedido cartas colectivas o individuales, videos corporativos, declaraciones de todo tipo de personas del arte, la ciencia, la literatura, el derecho, la política; en definitiva la sociedad civil preocupada con la situación por la que este Gobierno conduce a España.

Cualquier manifestación a favor de la unidad de la patria, España,  y de la concordia,  es buena, aunque solo sea una chinita en el camino.

Lo vivido últimamente en España es muy difícil de digerir para quienes llevan más de cincuenta años de servicio bajo el mandato de un juramento. Como le ocurre —esperemos— a la mayoría de españoles,

Camino de la desaparición de España, atados de pies y manos por un estado de alarma abusivo, que atenta contra la libertad, vigilados en nuestras expresiones y declaraciones, o cierras la boca o te la cierran, cuando el comunismo vuelve de la mano de los terroristas a recordar viejos tiempos, ¿es que nadie va a decir nada?, ¿es que con echar una papeleta en la urna cada cuatro años es suficiente?

Al menos permitan que cada uno se exprese, individual o colectivamente, como le venga en gana dentro del escrupuloso cumplimiento de la Ley; cosa que este Gobierno se salta cuando y como quiere.

Así que no le den más vueltas. Los militares retirados de la XXIII promoción de la Academia General Militar (por cierto la que cerró Azaña, por eso de la unidad y cohesión) han dicho lo que piensan, como otros muchos: ya son legión.

¿Pasa algo? Si alguno se pone nervioso, Ley y tila.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 diciembre 2020

 

ATENTADO CONTRA ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez

¿Pretende usted atentar contra la vida del presidente de los Estados Unidos de América? Algo parecido te preguntan en ese simple, pero eficaz cuestionario, que te hacen firmar antes de pisar suelo americano.

No buscan proteger al presidente, como todos entendemos, sino a su nación. La vida del presidente es la vida de los Estados Unidos de América y en ella está depositada la confianza del pueblo americano, les caiga mejor o peor, le hayan votado o no. Porque nadie va a permitir que atenten contra su vida que es la de la nación, que son ellos mismos. Unas veces será republicano, demócrata otras, pero siempre americano, será América.

America first no es un eslogan inventado temporalmente en una campaña, sino que la idea de Trump está no solo en el alma americana, sino en la de los miembros  de todas las naciones, y digo todas menos una: España.

Amar a tu nación no va contra nadie, ni significa excluir a otros de tu nacionalidad o amistad, es luchar por hacerla cada día más grande y participativa, más admirada y querida.

En el mundo militar se consagra el soldado al servicio mediante el juramento a la bandera; hasta que no juras no eres soldado, algo que no ocurre con los que asumen la enorme responsabilidad de formar parte de las instituciones del Estado: Judicial, Ejecutivo y Legislativo.

Juran o prometen su cargo para después reírse en nuestra cara, cambiar la ley a su gusto, salir indultados, manipular datos, muerto arriba muerto abajo, utilizar a la Institución del honor, la Guardia Civil, para vigilar(nos) con el descaro de decirlo públicamente (general Santiago), hundir Madrid y sembrar el odio entre españoles resucitando la Guerra Civil y profanando tumbas.

¿Se dan cuenta  de que han echado (ya) al Rey de España? ¿Emérito). Esperen y verán. Lo han echado sin más, lo pinten como lo pinten.

¿Pretende usted atentar contra la vida del presidente de los Estados Unidos de América? No es mala la pregunta.

En España debería preguntarse antes de coger el acta de Diputado. Aunque a «estos» ningún juramento o promesa los ata.

El presidente del Congreso, con solemnidad: ¿Pretende usted con su actuación atentar contra la vida de España y la convivencia de los españoles? No hace falta que contesten.

Porque eso es lo que están haciendo.

Eso, al menos, mientras no se ilegalice a los que, acuciados por el Partido Socialista del señor Zapatero, miembros del Tribunal Constitucional, legalizaron, en contra de la sentencia del Supremo, a partidos afines a la ETA. Gracias a esas franquicias del terrorismo hoy gobierna quien lo hace. Desde luego no lo hace desde «primero España, después España y siempre España». Le importa un pimiento España.

La Moncloa convertida en una casa de intrigas.

«Miré los muros de la Patria mía…».

Al mirar ya no me cabe duda: alguien pretende atentar contra España. ¿O el atentado ya está hecho?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 diciembre 2020

 

TERRORISTAS Y COMUNISTAS ¿PERO HAY ALGUIEN MÁS? Rafael Dávila Álvarez

Ayer se cumplieron años de la muerte en combate de siete de nuestros militares destacados en Iraq. Pertenecían al CNI; en más de una ocasión he pedido que se estudie la posibilidad de investigar los hechos por si alguno fuese merecedor de la condecoración que se da a los héroes.

El pasado día 26 se cumplían 63 años de la muerte en combate, en Ifni ¿alguien sabe lo que allí pasó?, del teniente Antonio Ortiz de Zárate, Medalla Militar a su heroísmo.

Historia de nuestros ejércitos implicados en dos guerras olvidadas: Ifni e Irak. ¿Cosas distintas? Todas las guerras son iguales. Las provocan los políticos y culpan a los militares. Luego hay que olvidarlas o esconderse. Las guerras terminan y los soldados se retiran; los políticos siguen y miran para otro lado como si con ellos no fuese la cosa. Irak ni nombrarlo. Ifni no existió. Se entierran los muertos y se olvidan.

Los que llevan dentro la semilla de la guerra no descansan y se cuelan en el quehacer diario en cuanto el centinela retira su vigilancia; o se duerme.

«La paz no es la ausencia de guerra. Es una virtud, un estado de ánimo, una disposición para la benevolencia, la confianza y la justicia» (Baruch  Spinoza).

Pensaba estos días en las vidas sesgadas de tantos jóvenes soldados de los que ya pocos se acuerdan y de los motivos de su entrega y disposición a dar la vida por la patria. Pensaba que en estos tiempos de ertes y eres y empleos mal pagados, a nuestros soldados, dispuestos a dar la vida, a la obediencia consciente de su servicio, les echan sin contemplaciones a los 45 años de edad, en plena vida activa, y aún hay quien dice que ya lo sabían cuando firmaron y que hubiesen espabilado, que han tenido tiempo para colocarse.

¿Cómo hemos podido llegar a tratar con indecente política a los sectores más entregados y sensibles de la sociedad? ¿Cómo henos podido llegar a repudiar las virtudes que eran un referente en esta sociedad nuestra?

Los soldados se retiran después de la guerra; muchos no vuelven a casa y engrosan ese frío número de los que dieron su vida por la patria y la patria se olvidó de ellos. Los que nunca se retiran y están siempre al acecho, en guerra permanente, son los que la llevan dentro, en su corazón de violencia desde el poder, de constante búsqueda del enfrentamiento y la división entre los distintos sectores de la sociedad. Instituciones que siempre fueron referente en España se han visto acosadas por ese virus del que todos conocemos el nombre y el remedio, pero nadie lo aplica: comunismo y terrorismo. Dicen no estar en guerra, hablan de paz, y han matado más gente que ninguna guerra mundial.  No aciertan ni a contarlos. Siguen con sus estadísticas.

Esta es la guerra y ellos son sus héroes. Pongan los nombres de sus generales. Los conocen igual que yo.

Ustedes han sido derrotados; yo también, aunque a diario intento levantar la voz y decir: ¡Ahí están!

Debería haber una guardia, pero se ha quedado dormida. A la pregunta: ¿Hay alguien más? Empiezo a adivinar que no.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 noviembre 2020

 

LOS CUARTELES DE LOYOLA Y LOS MILITARES Rafael Dávila Álvarez

Todo se junta y es que nunca se ha separado. Cuarteles de Loyola, PNV, Socialistas y los que piensan que España es una cuchufleta. Los Ejércitos una broma que hay que ir quitándose de en medio. «Capitán mande firmes», pronto lo aprendieron. De determinados militares, pobladores de Consejos de Administración, que llegaron con aquel viento al que la tierra pertenece. La liaron parda.

Lo que yo sé es que esta operación de Loyola no es a favor de, sino en contra de, y que es vieja, pactada en sucias negociaciones a espaldas de todos. Era una carta guardada en el cajón de los jugadores del póquer de la política del poder.

Van ocurriendo cosas y quedan ahí, ya definitivas, a pesar del clamor del momento, de rabias contenidas y declaraciones de unos y otros. ¡Cuando yo gobierne…! Nada de nada. ¡¿Y ese por qué no dimite?! Pregúntenle a la parienta. En fin que mucha paja y poco trigo.

Si el presidente del Gobierno dijo —y dice— que suprimiría el Ejército, la consecuencia lógica es eso: presupuestos 0 y Loyola para ellos. Luego vienen las declaraciones, la hemeroteca, el famoso cuando yo gobierne (que todo seguirá igual) y las dimisiones; quiero decir que nadie dimite.

Hace tiempo que esto de los ejércitos «es un coñazo» y nuestros misiles se trasladan para defender Turquía —¿contra qué o quién?— porque aquí no hacen falta.

¿Le han preguntado al jefe del los ejércitos si los Cuarteles de Loyola son imprescindibles? No sé si la pregunta se ha hecho ni sé si son o no imprescindibles. Algo se mueve por el norte donde el problema no son los acuartelamientos, que también, sino el rechazo del Gobierno Vasco a lo militar.

«Ni Loyola ni leches» me decía ayer un antiguo general ¿No te acuerdas lo que publicabas hace poco? ¿No recuerdas que el Partido Nacionalista Vasco y Bildu han pactado una resolución, aprobada por las Juntas Generales, por la que reprueban al Ejército español y  a la Bandera de España?

«Las Juntas Generales de Gipuzkoa reprueban las exhibiciones militares que se han hecho por la ley de la fuerza y por la fuerza de la ley en Gipuzkoa y en la sociedad vasca, y condenan la estrategia de tratar de que en la sociedad vasca se considere habitual y se admita con normalidad ver en nuestros pueblos y espacios emblemáticos al ejército español, porque constituyen una imposición y una falta de respeto hacia este pueblo y hacia la ciudadanía vasca».

Oigo la palabra dimisión. Seamos realistas. Nadie va a dimitir, nadie se siente culpable y todos aman a los ejércitos. Los demás somos unos exagerados y fachas sin solución. Detrás del posible dimitido hay mil para ocupar su puesto.

Pediría, con disciplinada petición, que alguno de mis compañeros de armas, de los que ocupan la Cúpula de la Catedral de las Fuerzas Armadas, nos explique a todos los españoles, con permiso de la ministra, eso tan elemental y sencillo que se enseña en la milicia y que constituye el estudio mínimo y sencillo para la toma de decisiones; desde el soldado al general: ¿A dónde vamos, por dónde, cómo y cuándo? Es algo que los contribuyentes tienen derecho a saber. No vaya a ser que por ir a la guerra de Troya, a la vuelta nos encontremos con la casa invadida y perseguida nuestra generación y familia. La cultura, las tradiciones, el idioma, los quereres y los deberes.

Lo de Loyola va más allá de una simple operación inmobiliaria. Las pruebas hablan solas.

Esto ya no es un juego ni siquiera peligroso. Es algo peor: O ellos o nosotros. Pónganle nombre.

Pero sigamos nuestra particular odisea mientras en casa se meten los que se comerán y beberán todo para después echar a los perros los despojos.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 noviembre 2020

 

PATRIA. Rafael Dávila Álvarez

Mirad chavales, jóvenes de vuestra, y solo vuestra, tierra y  futuro. Asumid el mensaje y su ejemplo.

Esos hombres, dirigentes de vuestra patria, que hoy os han hablado de derechos humanos y de convivencia en esta escuela cívica, saben muy bien de lo que hablan porque su mérito es fruto de las pistolas y las bombas, la traición, en emboscadas a los inocentes de ese lugar que recordaréis; le llaman España, y con el que hay que acabar.

¡Qué lugar tan atroz! Sin libertades, sin convivencia, sin dignidad. España, la opresora de nuestros abuelos y padres, de nuestro pueblo, de nuestra raza.

Ellos en cambio, ya los habéis oído, etarras valientes, salían cada mañana con la pistola escondida, o al amanecer dejaban un coche cargado de dinamita, y, en el momento en que no hubiese riesgo, disparaban en la nuca, o volaban a hombres, mujeres y niños, sin importarle el número; mientras más mejor.

¿Sabéis por qué lo hacían?

Por vosotros, por vuestro futuro en paz, por acabar con eso que llaman  España, una civilización opresora que coartaba la libertad de Euskal Erria. Les costó matar a tantos, aunque en el fondo, como buenos cobardes, les gustaba. Aprended de ellos y seguid sus pasos. Sed cobardes como ellos. Cuesta mucho, sangre y persecución, pero gracias a ello y a ellos, España ya no es tal. Ya podemos legislar y encarcelar a cualquiera que defienda —lo español le llamaban— que España es una patria; ya no hay más patria que la que culminan los héroes etarras.

¿Qué es eso de inocentes? ¿Quiénes eran esos inocentes asesinados? Eran ladrones de la libertad del pueblo vasco, y de los otros pueblos de aquello que llaman España.

Estos héroes que hoy os han hablado deben ser vuestro ejemplo. Debéis seguirlos y admirarlos. Gracia a ellos tenéis libertad, eso sí nosotros os guiaremos, os enseñaremos lo que está bien o mal y lo que este pueblo necesita. Cumplid obedientemente nuestras consignas.

Asesinaron a cerca de 1000 personas. Se les llamaba asesinos, pero ahora, ya reconocidos, ocupan lugares importantes en la Administación y conducen con mano firme nuestros destinos; porque gracias a ellos se ha abierto este horizonte de convivencia del que ahora disfrutamos. Gracias a ellos se abrieron las tumbas y se abrirán las cárceles.

Haced caso a esta gente que sabe mucho de muerte y guerra sucia, que tiene una gran autoestima y han sabido defender sus valores con esa fuerza de asesinos, llevándose por delante a todos los que no pensaban como ellos o eran hijos de los que no pensaban como ellos. O simplemente pensaban en libertad y paz. ¡Qué osadía!

Esos hombres que os han hablado, hoy tienen gran poder, el suficiente para acabar con España, y nos enseñan a pensar  como ellos.

Héroes: se lo han ganado, exhiben su trofeo de muerte como victoria ante la intransigencia. La de niños y padres que compraban en un supermercado, o los que eran hijos de guardias civiles y vivían en la Casa Cuartel, militares, policías, magistrados, honrados políticos, o a cualquiera que por allí pasaba; por ser español, es decir: enemigos.

Mirad a los héroes, son de la ETA, de HB, o de sus franquicia.

Mirad: ellos son la gente de bien, hombres de paz.

Seguid su ejemplo y camino; y al que no lo haga ya sabéis cual es la norma a seguir. Habéis tenido grandes maestros.

Son los héroes de la ETA. Seguid sus virtudes que os engrandecerán y harán que ocupéis grandes puestos sin gran esfuerzo.

Debéis seguir las virtudes de los héroes que os precedieron: la cobardía y la traición, el abuso indiscriminado de todo y de todos, el vicio, el odio.

Que sea el odio vuestra principal  virtud, la que blinde el conjunto de vuestra actuación. Así seréis patria y la serviréis.

Nunca jamás os arrepintáis de vuestra lucha. La victoria nuestra es un huerto regado con sangre de la que vosotros renacéis.

La Patria es vuestra. Estos son los héroes.

Patria.

Rafael Dávila Álvarez

25 noviembre 2020

Blog: generaldavila.com

 

EL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA ANTE UNOS PRESUPUESTOS PARA EL DESARME Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No lo tiene fácil el general Villarroya, Jefe de Estado Mayor de la Defensa. Por mucho que la ministra del ramo diga estar muy a gusto con la Cúpula, supongo que en los más altos niveles serán conscientes de la dificultad con que  se sostiene la bóveda o cúpula de las Fuerzas Armadas.

Ya he utilizado el símil en otra ocasión y vuelvo a recordarlo por lo urgente de la situación: es más necesario que nunca actualizar el IFF (Identification Friend or Foe).

Un Jefe de Estado Mayor de la Defensa no se examina en las Operaciones, ni en la Balmis ni en Irak. Su verdadero examen es ante la Mesa de Defensa del Congreso de los Diputados, frente a los Presupuestos, lugar donde solo hay dos alternativas: cortar las orejas o que salga Florito con los bueyes.

El JEMAD es un torero al que nunca se aplaude. Los más valientes salen con peores heridas que las de guerra. Los que no salen heridos tiene futuro como novilleros en los Consejos (dando malos consejos).

El pasado día 5 fue la comparecencia del Jemad, general del Aire Miguel Ángel Villarroya Vilalta, ante los diputados que componen esa mesa que llaman de Defensa y en la que también se defienden intereses ofensivos. Esto de la Defensa es un tema que a nadie interesa y de tal irresponsabilidad es de esperar, por el bien de todos, no tener que arrepentirnos.

El general Fernando Alejandre, en enero de 2019, explicó con claridad meridiana ante los señores diputados la alarmante situación de los ejércitos, achacable a la manifiesta irresponsabilidad de los responsables de presupuestarlos. Dio conceptos y necesidades. Explicó nuestra misión y lo lejos que estábamos de tan siquiera aproximarnos a la posibilidad de cumplimiento. Puso en evidencia al sistema. Suele hacerlo con fina ironía: «En mi anterior comparecencia ante ustedes creí percibir en los miembros de la Comisión de Defensa un puntual conocimiento del escenario de seguridad al que nos enfrentábamos…» (El subrayado es mío).

Eso, que en argot militar se llama cumplir con su deber, no le gustó al equipo de la señora ministra lo que provocó que el general abriese la puerta de salida, consciente de la situación, y sin permitir un empujón más.

Sus palabras no se han ido; han quedado grabadas en muchas conciencias.

Es tal la situación de pobreza de las Fuerzas Armadas —la austeridad es una virtud militar, no la pobreza— que, aunque lo pretendiese, el Jemad no puede esconderse. Pobreza material, sin recursos ni previsible mejora, sino todo lo contrario. ¿Pobreza también moral? Queda el  interrogante.

A lo que vamos. Nuevo Jemad. ¿Qué ha dicho el Jemad?

Pues que estamos mal y además hipotecados. Que los programas envejecen y nosotros también, y siempre es más de lo mismo: nada. Que nos engañan con los Programas Especiales de Modernización que se hacen tan viejos y nos endeudan tanto que nunca se cumplen y además cuando finaliza alguno, si es que lo hace, hay que segur pagándolo, está ya caduco, y no es posible iniciar otro. Más tiempo, menos eficacia militar y prolongación de los contratos con la industria. Ese es el truco. Alargar y alargar, envejecer los proyectos.

Para colmo no hay dinero ni para su mantenimiento, cuyas necesidades en este año, en el conjunto de las FAS solo ha podido ser atendida en un 51%. Eso sí, de moral muy bien ¡gracias! (no a ustedes). Algo así como que en los últimos diez años ha disminuido el adiestramiento de la Fuerza Conjunta en su totalidad, por tanto una menor eficacia del conjunto, y hay un menor número de equipos y tripulaciones preparadas para desarrollar sus cometidos superando el umbral de seguridad. Mal, muy mal.

«Tenemos un alto porcentaje de materiales y sistemas inmovilizado por falta de recursos. La inversión en nuevos programas de modernización es necesaria, sí, pero siempre que no vaya en detrimento del mantenimiento del material en servicio».

Barcos y aviones, tripulaciones, soldados y marineros, operaciones, dinero, dinero y dinero.

Ministra ¿de lo mío qué?: Para ti un avión teledirigido, a ti un velero de papel y tú tienes la Brigada XXXV para que juegues al monopoly. ¿Se puede pedir más?

No hay enemigo. No hay misiones. No hay fronteras. «La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento».

«Sobra el ministerio de Defensa». Está claro. Alguien más.

Creo que esto es todo. Esto más o menos dijo el Jemad, quizá con otro tono, claro. Es que no se puede decir otra cosa; lo que sí se puede es modular el tono, no más alto, sino más rotundo y exigente.

Y que ustedes lo presupuesten bien, que viene Biden y nadie sabe como ha sido ni lo que será. Con la OTAN, con la defensa de España, en todos los sentidos; por decir algo.

La bóveda o cúpula de la catedral de las Fuerzas Armadas tiene goteras. Es hora de revisar el IFF.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

23 noviembre 2020

 

 

 

LA LEGIÓN ANTE EL FUTURO: ¿QUÉ SIGNIFICA SER LEGIONARIO? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

De antemano les digo que no voy a dar respuesta alguna. Sería descubrir un misterio y eso por definición es imposible. Lo que podemos hacer entre todos es aproximarnos al significado y escuchar el latido del sentimiento legionario por lo que hemos visto, vivido y aprendido cerca de los que sin saber lo que es ser, lo son.

De entrada aprecio que uno de las grandes virtudes del legionario es su soberbia humildad. Un oxímoron que hace de la soledad altiva, del que sabe que no hay tiempo que perder, una reflexión que le sublima ante las puertas de lo grande que le va a suceder: la muerte si es que llega.

Hay que hablar del Credo. De los artículos para la guerra y los permanentes para cualquier situación. De guerra es el espíritu del legionario, el de marcha, sufrimiento y dureza, acudir al fuego, disciplina, combate, muerte y bravura. Siempre y en cualquier situación: la bandera y la Legión.

Estos que parecen los más duros y difíciles de hacer realidad, vida y presente, encuentran en la práctica un sencillo cumplimiento del que está llena de ejemplos la historia de la Legión.

Otros espíritus más sencillos y usuales a priori, que deberían ser de uso diario y constante, tienen un cumplimiento más dudoso y presentan mayores dificultades en la cotidiana vida dentro y fuera: Compañerismo, Amistad y Unión y Socorro.

El Espíritu de compañerismo: Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos.

El Espíritu de amistad: De juramento entre cada dos hombres.

El Espíritu de unión y socorro: A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio.

Durante estos últimos años, próximos al Centenario, y ya en él sumergidos, oigo con una preocupante frecuencia, repetido como si de un mensaje se tratara, desde dentro, que la Legión se ha adaptado a la modernidad y al nuevo estilo que la sociedad demanda. Lo he oído tantas veces que me ha hecho reflexionar sobre nuestro pasado, presente y futuro.

Me ha sonado el mensaje como una renuncia a lo que fue la Legión, una excusa (¿pedir perdón?) de lo que fue en el pasado, un no querer ser aquello que fue y por tanto renuncia a su historia primigenia y sus fundamentos o principios. La historia de la Legión no puede explicarse en color, en tecnicolor, porque la guerra es en blanco y negro y solo reluce en roja sangre y dolor eterno. La Legión está hecha para la guerra y no hay más. Si es otra su misión que se llame de otra manera y que sirva de manera distinta. Busquen a otros.

Ser legionario significa combatir hasta morir. No otra cosa, que para otra cosa no es necesaria legión, ni la Legión.

El futuro de la Legión es dudoso, porque entendieron (es una vieja historia de uniformados) que puede sobrevivir con su folklore más o menos atractivo, incluso con su polémica existencia, siempre que, con cobarde habilidad, quede solo su representación. Bambalinas, una teatral escenificación.

Al valor se le engaña: «Cuán dulce el engaño,/ que encamina al fin imaginado y deseado…». Porque ya han pasado los tiempos aquellos en los que se podía, entonces, ser sabio y guerrero; y poeta. Hoy basta con ser malvado.

El general Millán-Astray, fundador de La Legión, lo dejó escrito: «¡Gorros y chambergos, capotes y sandalias, camisas descotadas, correajes, oficinas, motocicletas, calabozos y guantes de manopla! Sois el vestuario, las bambalinas, los telones; pero el escenario está en otros lugares y allí… ¡Es la tragedia la que se representa!».

La Legión es tragedia, belleza homérica para quien la siente, una comedia que no requiere escenarios ni actores deslucidos. Solo el campo de batalla.

Solo la realidad del combate, la tragedia que se representa cada día.

No les entrenéis para la escena; no para otra cosa que no sea el combate. No engañéis a los legionarios para que sean como los demás o, si así lo queréis, borrad su nombre; llamadlos de otra manera. ¿Quién sabe del duelo con la muerte sino los analfabetos de la vida?

Contad la verdad con la dureza y sin temor a las consecuencias. Pero jamás admitáis un sucedáneo de la historia con el peso que ello significa para su continuidad. Ser legionario es insoportable, para algunos inadmisible; por ello hay que mantener algo más que su imagen: su verdad.

Cien años de Legión no pueden tirarse por la borda de la historia ni contar cosa distinta a lo que fue, a lo que debe ser y seguir siendo.

Que cada uno ocupe su sitio en formación y todos cumplan con su deber. Será el mejor homenaje a un Centenario entre sombras.

Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001 y 2004.

Blog: generaldavila.com

15 noviembre 2020

 

REBELDÍA. José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería DEM (R.)

La rebeldía es un tipo de comportamiento humano caracterizado por la resistencia o el desafío a la autoridad, la desobediencia de una orden o el incumplimiento de una obligación sea o no justa la causa. Por lo cual, la rebeldía puede ser positiva o negativa dependiendo del propósito.

Pareciera, pues, que la rebeldía es una actitud que no siempre es bien vista por la sociedad. Quizá se debe a que es rompedora y no todos se sienten cómodos con eso. Pero lo cierto es que la rebeldía es el principio generador del cambio. Mientras el mundo exista, habrá injusticias, dictaduras y Gobiernos corruptos, y si nadie se opusiese y nadie se revelase, esas injusticias durarían para siempre. Es el rebelde el que salva el barco cuando todos han aceptado morir. Rebelarse contra la injusticia es lo que genera cambios.

Son los rebeldes los que han cambiado el mundo. Y su rebeldía nos ha dejado muchas enseñanzas. Pensar contra la corriente del tiempo es heroico; decirlo, una locura. A las personas que piensan diferente siempre se les ha señalado, y cuando además lo manifiestan, se les ha perseguido.

Noam Chomsky hace una dura crítica sobre el servilismo de algunos hacia el poder y dice que “si yo no la traicionara me avergonzaría de mí mismo”. Mijaíl Bakunin, principal ideólogo del anarquismo, cansado del sometimiento de su pueblo a las injusticias y a los desmanes de la clase dominante dijo “algún día el yunque, cansado de ser yunque, pasará a ser martillo”. No me resisto a citar una frase de Arturo Pérez-Reverte “la rebeldía es el único refugio digno de la inteligencia frente a la imbecilidad.

Otegui, jefe de EH Bildu, brazo político de ETA dijo en 2016 “para que España sea roja, antes tendrá que ser una España rota”. No se puede ser más claro. Esta secta, tras pactar los Presupuestos con Sánchez, dijo en el parlamento vasco: «Vamos a Madrid a tumbar definitivamente ese régimen». Qué país es este en el que el vicepresidente segundo del Gobierno afirma «yo no puedo decir España, yo no puedo utilizar la bandera rojigualda».

Nuestra querida España, debido a una estúpida ley electoral, está siendo gobernada por partidos políticos independentistas, terroristas y comunistas que no creen en ella y que pretenden romperla para alcanzar sus metas. ¿Hay que seguir soportando esto?

Pues eso.

José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería DEM (R.)

Blog: generaldavila.com

14 noviembre 2020