LA POLÍTICA Y EL TIRANO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Étienne de La Boétie escribe, mediados del siglo XVI, Discurso de la servidumbre voluntaria o el contra uno: «En tener varios señores no veo ningún bien; que uno, sin más, sea el amo, y que uno sólo sea el rey».

Así empieza; con Homero: «Esto dice Ulises en Homero (Iliada, Libro II, vs. 204–205)…».

Uno solo sea el amo. Hay interpretaciones.

La Boétie: «Lo único que los hombres no desean es la libertad, y no por otra razón que ésta: porque, si la deseasen, la obtendrían».

En Diccionario de Adioses encuentro la cita del maestro Gabriel Albiac: «La libertad, los hombres no la desean… Su enfermedad es el placer de ser siervos». La claridad de La Boétie puede que no guste demasiado; rotundo, aclara todo. Todo. Y vemos que es así.

La política solo tiene un nombre: dominación. Dominantes son también los que están a la espera de ocupar el puesto, o no, pero, mientras lo logran, o no, forman parte de la especie. Dentro de la política de un partido se es casta. Sea el que sea. Puro despotismo: «Autoridad absoluta no limitada por leyes; también abuso de autoridad, poder o fuerza en el trato con las demás personas», nos dice el Diccionario de la RAE.

El resto somos dominados y formamos parte de su rebaño encerrado en el redil. Rediles o naciones que nos abren, más o menos, sus puertas al amanecer. Vigilados por el perro pastor, bien educado de fidelidades pagadas. Nunca le faltará un plato con pienso. Ahora de asesor, incluso de embajador o general. Ya  saben.

La política es un juego que no admite moderación ni humanidad. Nada de sentimentalismo. Al dominante y al dominado les separa un abismo insoslayable.  Metafísica.

Ante ellos se presenta una auténtica lucha armada invisible. Podría llamarse guerra defensiva individual, porque el hombre desde que nace está defendiéndose de lo que le rodea y le oprime, desde el hambre, la enfermedad, hasta su propio crecimiento, todo es una guerra permanente. Es por ello que, cansado, se deja dominar en busca de no tener que preocuparse del todo.

Esa relación de servidumbre es la que existe entre los políticos y nosotros los dominados que, como si fuese —que lo es—  la guerra, se asemeja a la de vencedor y vencido. Desde la política administran la fuerza que les da su condición y se escudan en ella para no ser administrados. Y hacer su justicia.

Pretender hablar de política justa es hablar de guerra justa. No existe, porque no hay justicia cuando el fin es que el otro cumpla mi voluntad y renuncie a la suya. Que es el fin de la política. Por la Ley o por la fuerza, es decir las armas. Simplemente eso, sin más, y sin menos, ni bueno ni malo, y hay que aprender a estar en ese campo de batalla en el que te plantas desde el nacimiento. Destruir al enemigo en la guerra. Alrededor de morir se  desarrolla vida. ¿Cuál es la diferencia?

La política y la guerra son lo mismo. Entre el militar y el político abundan las diferencias desde al menos el siglo XVII. Fue la política la que adivinó que su mejor instrumento de poder era la guerra y la utilizó para sus fines.

Hemos evolucionado hacia la catábasis. Lo avisó el mensajero en Orestes: «Porque así es la casta. Los heraldos saltan siempre del lado de los afortunados. Amigo de ellos es todo el que tiene poder y ocupa cargos en la ciudad».

De lo que no me cabe la menor dudad es que llevamos bien esto de vivir bajo la tiranía, en el placer de ser siervos de este (os) señor (es).

«Los bueyes mismos bajo el peso del yugo gimen, y los pájaros en la jaula lloran». Nosotros: bla, bla bla.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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12 noviembre 2020

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EL BIENIO NEGRO Y LO MILITAR Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No serán unas simples elecciones; si es que llegamos a ellas. ¿Un plebiscito? Puede que ni eso y lo que está por venir sea imposición. Sobre la forma de Estado y la Constitución. No hará falta consulta, sino, como ocurrió en el 31, el manejo de la calle; y eso lo tienen controlado y ganado.

Sé que a la inmensa mayoría esto que adelanto le tiene sin cuidado. Nadie cree a nadie y solo se acepta la mentira que nos ofrecen, bien envuelta y preparada para su consumo.

Hay que asumir algún riesgo; decir cuatro bravatas con los amiguetes no es suficiente. Es necesario abrir los ojos y defenderse, sin miedo a las consecuencias. ¿O es que renunciamos a nuestras creencias?

«Yo sé todo lo que haces. Pero como eres tibio y no frío o caliente, te vomitaré de mi boca» (Apocalipsis 3, 15.).

La democracia, analicen, son ellos: el Frente Popular. Cuando puedan se desprenderán de los comunistas y volverán a poner cara democrática; eso son los socialistas, los del 31 y los que nos gobiernan. Ahora menos formados y con más rencor.

Volverán a las buenas cosechas, a trinchar y trincar, a loeve, al lujo que tanto les gusta.

Se ha producido una fractura social de difícil solución.

Una de las cosas de aquellos años fue la reforma militar de Azaña, el juego con la caja de soldaditos de plomo (el plomo envenena) que a la larga le salió tan mal. Azaña introdujo sus cambios sin encomendarse a nadie, sin preguntar, a la francesa, y se dedicó a jugar con los destinos. Fue un juego nefasto que se le revolvió y mordió en su soberbia.

Ahora, como entonces, el camino sigue abierto al cambio militar, pero el juego es más profundo: las misiones, entre ellas la Constitucional.

Hay un verdadero rechazo a lo militar en el seno del Gobierno y la ministra del ramo trata de administrarlo poniendo cara de tradicional, y sintiéndose muy a gusto con la Cúpula, como recientemente ha declarado.

Mientras, hábilmente, van dejando a los Ejércitos en nada, en tareas domésticas para las que no hay dinero ni para mantener los acuartelamientos, navegar con los misiles a punto o volar alto y seguro. La ministra va apagando los incendios que surgen, poniendo medallas y entrando en el juego peligroso de unos ejércitos en continua búsqueda del arca perdida: presupuestos para cumplir sus misiones. Tampoco saben cuáles son estas. Rastrean; sin encontrarlas.

Cuando se vea un posible horizonte de elecciones habrá que estar preparado, porque la propaganda activará el mantra de los enemigos de la democracia, como agitaban aquello de los enemigos de la República.

Todo estará consumado por desmantelado.

Fuimos de bienio en bienio. Del 31 al 33. Del 34 al 36. Y tiro porque me toca.

Son ritos extravagantes y exaltados que repiten con la frecuencia necesaria para mantenerse en el poder.

Iglesia, Estado y Nación. De lo que se deriva la justicia, la enseñanza, el idioma, los Ejércitos, porque saben que son las piedras angulares, las que siempre rechazaron.

No les pregunten por la hora. Te pedirán el reloj.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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UNA, GRANDE Y LIBRE Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

…la de Alejandría.

Pues parece que su origen es del año 1932, pero no es ese el tema del artículo; tampoco darle vueltas al lema que durante muchos años se ha gritado en España y que forma parte de la historia de una época reciente de la que aún hoy muchos reniegan mientras la ordeñan, maman y nos enfrentan; después de casi cien años.

Recomendaría a los históricos del poder de la mentira que lean: Gustavo Bueno Sánchez, «Una, grande y libre», La Gaceta, Madrid, 1º noviembre 2010, pág. 3.

El conocido soneto de Hernando de Acuña (1520-1580) sobre Lepanto (Un Monarca, un Imperio, y una Espada), Al rey nuestro señor, es la versión en español de un poema en latín que Juan Latino dedicó a Felipe II y publicó en el folio 11v de su libro de 1573.

Dice así:

Coelitus Unum Imperium,

Ensis Unus, Rex Unicus Orbis

Desde luego no está nada mal, con los tiempos que corren, ser una, grande y libre. De 1573.

Resulta que libre no va a ser posible y por el simple hecho de poner ese titular, en breve, me puede costar un paseo por los tribunales; los de horca y cuchillo.

17 naciones, 17.000 legislaciones, nación de naciones, el viento dueño,  y ninguna espada, sino muchos traidores.

El faro del mundo no somos, ni de Europa parecemos.

Ptolomeo I fue un general de Alejandro, uno de los diádocos, que dio origen a la dinastía  ptolemaica en Egipto. Cercano y conocedor profundo del significado de dormir con la Ilíada y la espada bajo la almohada, como hacía su amigo Alejandro. Eran tiempos en que se sabía para qué era una y otra cosa. Ahora todo ha quedado en manos del tratado de los políticos; que nada tiene que ver con el de Spinoza.

El faro de Alejandría desde luego no somos, y menos la biblioteca donde se reunían los sabios del mundo, encerrados en discutir la verdad por encima de todo.

En el mundo había una ciudad, única: Alejandría. Un faro de atracción.

Más grande era su biblioteca. Libre era la reunión de sabios que allí dieron luz al mundo.

Borges escribe La biblioteca de Babel y dice: «basta con que un libro sea posible, para que exista». Estamos cerca de ello con internet, y la gran ironía del maestro Borges es que sabía que mientras más libros, menos lectura y más dictadura, que todo es nada y que de nada sirve todo si quien lo va a manejar es nada.

La biblioteca desapareció, papiros y libros, ciencia y cultura.

No desaparece el virus. En España hay un ataque feroz de lacovid19, pero no es menor, ni ninguna broma, el que ataca mortalmente a  la libertad. Siempre ha existido y hay quien lo maneja con precisión.

No ha sido en Alejandría donde hoy me he encontrado con la librería, ni ha sido un fugaz rayo de su faro. Ha sido en una pared, lo que se conoce como una pintada, lugar donde, en ocasiones, aparecen escritos los mejores libros que la humanidad ha dado. Este es un ejemplo:

UNA GRANDE LIBRERÍA.

Todo sea por una libertad grande, y por las librerías. El plazo de matrícula está abierto. Aunque nadie lea. Nos lo dan leído y ejecutado.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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8 noviembre 2020

 

 

 

CARTA DE UN LECTOR SOBRE EL RECONOCIMIENTO A LOS SOLDADOS QUE HICIERON LA MILI

Estimado Excmo. Sr. General Dávila,

Mi agradecimiento por lanzar esas palabras de reconocimiento a los soldados que prestamos nuestro servicio en las Fuerzas Armadas durante nuestro Servicio Militar.

Sería muy buena idea, como vuecencia bien indica,  que aprovechando el vigésimo aniversario de la extinción del Servicio Militar, si no le parece mal, que vuecencia planteara a la Cúpula Militar dicho reconocimiento.

Personalmente como soldado, y hablo por mí, creo que no merezco ninguna  medalla. El servicio lo presté desinteresadamente sabiendo que era mi deber y mi derecho como ciudadano. Que he recibido un diploma, lo he aceptado no como un premio sino como documento acreditativo de que formo parte de las Fuerzas Armadas. Muy agradecido al Ministerio de Defensa por tal gesto que dignifica al que ha prestado sus servicios. Lo de “obligado u obligatorio”, suena mal, yo lo suprimiría. Los impuestos, los seguros, las licencias de conducir, las normas del confinamiento y un largo etcétera son obligados también pero los acatamos pues es nuestro deber cumplir las normas y no van seguidos del término ” obligatorio” aunque lo sean.

En mi opinión, tengo una propuesta para formalizar dicho reconocimiento.  Que consiste en el reconocimiento de igualdad en cuanto a los derechos que adquieren tanto  los reservistas que provienen de la Reserva Voluntaria como a los que provenimos del extinto Servicio Militar (SMO) al adquirir ambos la condición con carácter honorífico.

Actualmente, se nos reconoce la Condición de Reservista Voluntario Honorífico mediante diploma acreditativo donde consta el empleo alcanzado según la normativa que cito a continuación.

La normativa que lo contempla  es la Disposición Transitoria Undécima de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera Militar, así como la Disposición Adicional Única del Real Decreto 383/2011 por el que se aprueba el Reglamento de los Reservistas de las Fuerzas Armadas, en relación con los Reservistas procedentes del Servicio Militar Obligatorio (SMO).

Sin embargo, en esta última normativa, el Reglamento de los Reservistas de las Fuerzas Armadas en su Artículo 29 sobre Títulos Honoríficos y Distinciones, se establece que al cesar en la condición de reservista voluntario, en su punto 1º,  “recibirá el título de reservista honorífico, donde constará el empleo”.  En su punto 2º, “Quedará adscrito con carácter honorífico a la Unidad, centro u Organismo  dónde prestó sus servicios, pudiendo asistir a los actos y ceremonias militares, vistiendo el uniforme que corresponda”. En su punto 4º, “Se sustituirá la tarjeta de identificación militar para personal reservista por otra en la que conste que se trata de un reservista honorífico, así como el empleo alcanzado”.

El impedimento que alega el Ministerio de Defensa para no equipararnos es la “Norma Decimocuarta” de las “Normas de Reservistas”, las cuales al parecer establecen que los Reservistas Voluntarios Honoríficos no tendrán derecho a vestir el uniforme referido en el punto 2º del citado artículo, ni a la expedición de la Tarjeta Identidad Militar (TIM) referido en el punto 4º, sin mencionar no obstante en qué fecha, Ley, Real Decreto, Orden Ministerial, Instrucción o Circular, o en su caso publicación oficial, estas Normas han sido aprobadas y publicadas, por lo que deja a los reservistas honoríficos del Servicio Militar en situación de indefensión e inseguridad jurídica vetada por el art. 9.3 de la Constitución Española.

Y que además, vulnera el principio de igualdad recogido en el artículo 14 de la Constitución Española de 1.978, así como en el art. 1 del Protocolo nº 12 al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, al dispensar a los Reservistas Voluntarios Honoríficos (RVH) procedentes del Servicio Militar Obligatorio (SMO) un tratamiento  injustificadamente distinto –y dicho sea de paso, discriminatorio-  respecto a los Reservistas Voluntarios Honoríficos procedentes del actual régimen de Reserva Voluntaria de las Fuerzas Armadas, precisamente cuando ambos  comparten, en definitiva y sin perjuicio de su distinto origen nominal (unos procedentes del extinto SMO; otros de la Reserva Voluntaria), la misma condición de Reservistas a título simplemente honorífico fundada en idéntico mérito de servicio público de carácter militar.

En resumen, se trata de modificar  la mencionada anteriormente “Norma Decimocuarta” de las “Normas de Reservistas” para que los reservistas que poseemos la condición de Reservista Voluntario Honorífico provenientes del Servicio Militar tengamos derecho al art. 29 del Reglamento de los Reservistas de las Fuerzas sobre Títulos Honoríficos y Distinciones, en concreto en lo referente a la segunda parte del punto 2º, lo de vestir el uniforme, y el punto 4º, expedición de la Tarjeta de Identidad Militar.

Creo que este gesto dignificaría tanto al que lo concede como a los ciudadanos que prestamos nuestros servicios desinteresadamente.

Esto tampoco significa que al Ministerio de Defensa le suponga una avalancha de peticiones ya que por supuesto, al igual que el diploma actual, sería mediante solicitud del propio interesado de manera voluntaria.

Este soldado que fue, que es y que nunca dejará de serlo, agradece a vuecencia haber escuchado estas palabras y si se viene a bien transmitirlas a quién se avenga a hacer que lleguen a buen término.

A la orden de vuecencia mi General, sin más reciba un cordial saludo,

Un soldado reservista voluntario honorífico.

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Enlace al artículo MEDALLA PARA LOS QUE HICIERON LA MILI 

Enlace al artículo ¿ABUELO QUE ES LA MILI?

 

ASESINATOS DE PARACUELLOS DE JARAMA. Blog: generaldavila.com

Santa Misa por los mártires de Paracuellos

ASESINATOS EN PARACUELLOS DE JARAMA

Español lee y divulga:

Que entre el 7 de noviembre y el 3 de diciembre de 1936 miles de inocentes, presos en las cárceles de Madrid, fueron ‹sacados›› y trasladados hasta Paracuellos de Jarama donde fueron ametrallados por un pelotón de milicianos junto a las fosas abiertas por lugareños y milicianos.

Se cumplen 84 años de aquellos terribles asesinatos. Rezamos sin olvidar semejante holocausto.

Murieron con la inocencia en el alma, honor y valor, la mayoría con el grito de perdón y su último ¡Viva España! en los labios. No lo olvidamos. No os olvidamos. Reconozco que cada año me tiembla algo más que el alma con este recuerdo inolvidable. El dolor se acentúa de manera indescriptible ante el afán de querer revolver en las entrañas del alma. No hay odio en esta efemérides sino una llamada a la cordura, a no revolver los odios, al perdón y la reconciliación.

Paracuellos grita y se eleva por encima de las venganzas y el odio. Allí están enterrados solo inocentes y después de 84 años los que allí acuden a rezar por sus muertos siguen preguntándose: ¿por qué? Es la pregunta que hoy se repite cuando vemos tanto odio y deseos de volver atrás: ¿Por qué?

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Paracuellos de Jarama. Una oración y nuestro recuerdo permanente

Descansen en paz y nunca olvidemos una oración en su honor.

Español lee y divulga: Que en Paracuellos del Jarama, hace ahora 84 años…

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7 noviembre 2020

NO A LA LAUREADA A LA LEGIÓN ESPAÑOLA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Pues ya lo saben ustedes. Ni 20, 30… ni 100 años. Ni Centenario ni nada. Que no habrá Laureada para la Legión. Que lo dice la ministra de Defensa y todos firmes. El comunicado oficial lo hace en una entrevista, para los que se suscriben, pagando. España se ha hecho de pago, o de partido.

Le preguntan a la ministra sobre la Laureada a la Legión por su Campaña del Rif.

—Pregunta: Este año se celebra el centenario de La Legión. ¿Le concederá el Consejo de Ministros la mayor distinción militar con la concesión de la Laureada de San Fernando colectiva por los hechos de la Guerra del Rif (1921-1927)?
—Responde: «Creo que cada cosa tiene su momento. Ahora estamos con un enemigo: la Covid. Este es el enemigo al que tenemos que hacer frente. Me habla de unos hechos de 1921 a 1927, ya han pasado cien años y me pregunto por qué durante estos cien años no se ha dado la Laureada. Lo que se tenga que hacer se hará en su momento. Lo he dicho muchas veces: nos sentimos muy orgullosos del presente de La Legión y, sobre todo, de su futuro. Quiero hablar del futuro. Y, quizá, los que no han dado durante cien años la Laureada de San Fernando a La Legión son los que tienen que contestar por qué no la dieron.
Quizá se buscaba la fecha redonda del centenario de su fundación…
Hombre, ha habido los 20, los 30, los 40, los 50 años… ¿qué casualidad que se esperara al centenario, no?».

Ya está. No habíamos caído: Franco, era el general Franco el que le tenía que haber dado la Laureada. Estos socialistas son expertos en el «y tú más».

La culpa es de ¿Alfonso XIII-Primo de Rivera-Alcalá Zamora-Azaña-Lerroux-… Largo Caballero o Negrín. Franco o Suárez. Felipe González o Aznar?, ¿o sería Rajoy? Pedro Sánchez nunca mancharía de esa manera su hoja de servicios.

Poco empeño ha puesto la ministra en leerse los antecedentes, y sus asesores en asesorar, muy alejados del sentimiento legionario.

Simple recordatorio señora ministra: 9.722 muertos; 35.200 heridos; más de 1.000 desaparecidos. Total: 46.000 bajas.
   7 Laureadas de San Fernando Colectivas.
   22 Medallas Militares.
   23 Laureadas de San Fernando Individuales.
   211 Medallas Militares.
Ese es el historial de la Legión. Su hoja de servicios.

Se equivoca la ministra y así nos va. Dice que ahora a lo que están es al virus. Para el ministerio de Defensa el enemigo no es la Covid. Si pretende enmascarar una mala gestión utilizando a las Fuerzas Armadas eso es otra cosa. Ya se lo he comentado en mi anterior artículo.

Voy a recordarles como se llevó a cabo la concesión de la Laureada al Regimiento de Caballería Alcántara por los méritos contraídos en la retirada de Annual (1921). Un expediente de características similares al de la Legión.

Se recuperó y rehízo estando de ministra la señora Chacón a la que se elevó el expediente con el visto bueno de la Real y Militar Orden de San Fernando. El Asesor Jurídico General de la Defensa, bien aleccionado, emitió informe negativo y la ministra negó la concesión. Se esperó al cambio de Gobierno, y por tanto de ministro de Defensa, y el mismo Asesor informaba positivamente, concediendo el Gobierno del Partido Popular la Laureada Colectiva al Regimiento de Caballería Alcántara. Depende, todo depende de la ideología al uso.

No entro en más detalles, que los hay. Fue una cuestión ideológica por decirlo de alguna manera.

Ahora me temo, como entonces, que no quieren resucitar épocas anteriores ni los méritos de una Unidad al frente de la que estaban el teniente coronel Millán-Astray y el comandante Franco.

La Legión se queda sin Laureada, sin Centenario, sin historia de su fundación y no sabemos si con razones para seguir existiendo.

EL EXPEDIENTE DE CONCESIÓN DICE ASÍ EN UNO DE SUS PÁRRAFOS:

« Por todo lo expuesto me permito manifestar que la laureada que se pide para este Cuerpo por el general don José Sanjurjo, Jefe Superior, seguramente se inspira, no tan solo en los hechos asilados en los que se encuentran muchos y fundados motivos para conceder tan altísima recompensa, sino también en su conducta gloriosa de heroísmo y alto espíritu de sacrificio durante toda la guerra, por haber empleado en los casos de mayores riesgos y fatigas y haber tenido la suerte y el galardón de no haber sufrido derrota alguna y, porque desde el 7 de enero de 1921 (primer hecho de armas) hasta el día 5 de julio de 1927 (último combate con bajas), asistió la Legión, a 505 operaciones de guerra, 85 convoyes y 309 agresiones, o sea, en total 845 hechos de armas y que las bajas en acción de guerra fueron: 116 jefes y oficiales muertos, 319 jefes y oficiales heridos, 1871 clases y legionarios muertos y 5.775 clases y legionarios heridos, o sea, un total de 8.081 bajas, y teniendo en cuenta que el número de orden de alistados en la Legión desde septiembre de 1920 al 10 de julio de 1927 ha sido de 19.379 hombres, de los cuales 10.255 sufrieron bajas por distintos conceptos y 2.040 son destinos que no empuñan el fusil en el combate, nos dan un cálculo aproximado que el número de hombres que durante la campaña combatieron en las filas de la Legión, sufrieron bajas, puede estimarse 12.000 a 14.000, y como estos 12.000 ó 14.000 han sufrido 8.171 bajas, el tanto por ciento de las sufridas por los contingentes combatientes de la Legión durante la campaña, es bastante más del cincuenta por ciento».

¿Han leído el expediente en el Ministerio de Defensa? No son los únicos culpables.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 noviembre 2020

 

 

 

 

 

 

 

El suicidio de Europa. Melitón Cardona (*)

«Ciertos musulmanes pueden mostrar espléndidas cualidades, pero la influencia de la religión paraliza el desarrollo social de quienes siguen su credo. No hay fuerza más retrógrada en el mundo».

Winston Churchill, The River War, 1899.

Europa lleva muchos años cometiendo un suicidio demográfico irresponsable cuyo único beneficiario será la población musulmana inmigrada, cuya tasa de reproducción es entre cuatro y ocho veces superior a la de los europeos. La situación es particularmente grave en Francia, pero también en Bélgica, Holanda y Reino Unido.

La cosa no tendría mayor gravedad si no fuera porque el Islam (sumisión) es absolutamente incompatible con la democracia. Es error muy extendido considerarlo como una religión cuando en realidad se trata de un proyecto político totalitario y excluyente y fanático. Lo percibió Tocqueville al advertir que Mahoma «no se había limitado a incluir en el Corán doctrina religiosa sino también máximas políticas y leyes criminales».

Hace tres años escribí un artículo en el que señalaba lo anterior; por desgracia, sigue siendo hoy de actualidad. Hace bastante más años recomendé al Ministerio del Interior en las reuniones previas a la implantación de nuestra nefasta Ley orgánica de derechos y libertades de los extranjeros en España (!), procurar implantar una legislación que favoreciera una inmigración selectiva que priorizara a los ciudadanos de los países iberoamericanos y a los de los del Este de Europa, con el resultado de que policías franquistas convenientemente reconvertidos al dogma de la corrección política osaron tacharme de xenófobo, lo que aproveché para despedirme educadamente de tan progresistas como despreciables guardianes de la ley.

Las decapitaciones que algunos islamistas han llevado acabo en Francia en los últimos días parecen haber hecho reaccionar al ambivalente señor Macron pero me temo que sea tarde. De Gaulle ya lo había explicado décadas atrás en una entrevista con Roger Peyrefitte: «Intente mezclar aceite con vinagre y agite la botella. Al poco tiempo volverán a separarse. Los árabes son árabes y los franceses franceses. ¿Cree usted que Francia puede absorber diez millones de musulmanes, mañana veinte y pasado mañana cuarenta? Si nos integramos y si todos los árabes y beréberes de Argelia se consideraran franceses, ¿cómo evitaríamos que se establecieran en la metrópoli, donde el nivel de vida es mucho más alto? Mi pueblo ya no se llamaría Colombey-les-Deux-Églises, sino Colombey-les-Deux-Mosquées. «Esta reflexión del clarividente general tiene hoy especial relevancia porque, como es sabido, ya hay partes del territorio europeo en las que impera la sharia y en las que los cuerpos y fuerzas de seguridad renuncian a entrar, lo que implica una inaceptable renuncia ala soberanía.

Quienes piensan que son xenófobos y ultraderechistas los que denuncian la incompatibilidad del Islam con la democracia están equivocados: Flaubert fue partidario de «arrasar la Meca», Condorcet consideraba que el Islam «condenaba a una perpetua esclavitud», Chateaubriand creía que «en la religión mahometana están todos los gérmenes de la desintegración social» y Bossuet afirmó que se trataba de una «religión monstruosa que tiene por toda razón su ignorancia y por toda persuasión su violencia y su tiranía». No creo que los autores citados puedan ser catalogados de extrema derecha; incluso Voltaire pensaba que «los musulmanes están animados por la furia del mal. Nada hay más terrible que un pueblo sin nada que perder que lucha tanto por espíritu de saqueo como por pretextos religiosos.» No creo que se trate de una cuadrilla de reaccionarios encabezada nada menos que por Voltaire.

Fue Giscard d’Estaing quien sembró la semilla de la catástrofe al introducir la figura de la reunificación familiar del inmigrado; la demografía va haciendo el resto y no se ve cómo pueda invertirse la tendencia.

(*) Ministro plenipotenciario jubilado.

4 noviembre 2020

DECÍA EL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA GUARDIA CIVIL… LA LIBERTAD MONITORIZADA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Aquellos inolvidables momentos…

El jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, el general José Manuel Santiago, ascendido a más general si cabe, que también eso de general tiene como significado «lo más común», dijo: «Estamos trabajando contra los bulos con nuestros especialistas en dos direcciones. Una, a través de la Jefatura de Información, con el objetivo de evitar el estrés social que producen esta serie de bulos. Otra de las líneas de trabajo es también minimizar ese clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno. Todos estos bulos, luego, los tratamos de desmentir a través de nuestras redes sociales».

Eso fue a mediados de abril. Dijeron que fue un error. Dicho y hecho.

Ahora ha sido aprobado el error dialéctico del general, de División, Santiago, en el Congreso de la mano de P. Iglesias.

Usted podrá homenajear a los asesinos de la banda terrorista ETA, asistir a los actos de enaltecimiento de los asesinos, quemar la bandera o la imagen del Rey, insultar al vecino si es de la peligrosa derecha, pero no se le ocurra llamar asesino a un asesino, ahora, además, que su intelecto está en las instituciones y apoya al gobierno.

Dicen los del PP, Vox y Ciudadanos que pretenden atentar contra la libertad de expresión. ¿Cómo? Nada de pretensión sino de realidades.

Un atentado contra la libertad de expresión en toda regla.

Lo que me preocupa de todo esto es que fue anticipado clamorosamente cuando empezó la pandemia y que el portavoz fuese un general de la Guardia Civil que al poco tiempo fue ascendido.

La G.C. no se merece ser utilizada para estos menesteres cuando son ellos mismo los que van a tener que vigilar ese recorte de libertades que se ha aprobado. Lo que puede ser convertido en ley resulta que de nada sirve sino tiene la fuerza, pero cuando algo no es justo se utiliza la fuerza para hacerlo justo. Ahora las redes sociales, un desahogo social, pasan a formar parte de de la militancia partidista y la Inquisición vuelve a quemar los titulares que no le gustan a la izquierda comunista y a la izquierda socialista del melifluo, ante la izquierda totalitaria, presidente.

Estamos ante una pregunta que requiere inmediata contestación:

¿Está trabajando algún medio oficial con especialistas contra los bulos y controlando lo que decimos (o pensamos)? ¡Cuidado! Hay bulos y chistes; de mejor o peor gusto. El control de la libertad no está en manos del ministro del Interior ni de un general de la Guardia Civil. Quien tiene que decidir es el Poder Judicial (?). No el Ejecutivo.

Por lo que la pregunta clave es: ¿Quién trabaja (controla, decide) en la línea de minimizar el clima contrario a la gestión de la (s) crisis por parte del Gobierno? ¿La Guardia Civil? ¿La policía Nacional?

Buena pregunta y sería mejor una buena contestación. En libertad.

Para Lenin un contrarrevolucionario es toda persona que no es comunista, y seguía diciendo: «Un muerto es un crimen, pero que un millón de muertos es simplemente hacer una estadística».

Para Fernando Grande Marlaska, juez y parte, «No hay censura, sino una monitorización de las redes sociales por si hay discursos de odio».

Decía Pascal que el afecto o el odio cambian el rostro de la justicia. ¿Y el de gobernar?: de peores consecuencias que obedecer con él.

Los que juegan con la libertad nos quieren en su red. Ahora cuentan con seis meses por delante para terminar de cerrarla.

¡Viva la libertad!… Monitorizada y enredada.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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2 noviembre 2020

 

EL RECUERDO A LOS MUERTOS POR LA PATRIA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Hoy en las Fuerzas Armadas es el Día de los Caídos por la Patria.

Un momento para detenerse en el camino y elevar nuestra oración de soldados por todos aquellos que sirvieron a España y por la Patria entregaron su vida.

En la Legión, como nos contaba el legionario Braulio, no se habla de caídos sino de muertos, con rotundidad y verdad; que decía Braulio que en la Legión el que se cae se levanta y solo no pueden hacerlo los muertos. Y que para eso estaban sus compañeros, para tirar de él, porque nunca abandonarán a un hombre en el campo hasta caer todos.

No abandonemos a nuestros muertos, ellos están ahí velando como antorchas el camino, que no nos desviemos, que no nos perdamos, y, aunque pocos, los menos, que sigamos, siendo fieles a eso por lo que ellos murieron: España, su patria.

No gusta hablar de la muerte. Es lo único indiscutible, la verdad más real y en la que pocos piensan. Pensar me hizo Braulio el legionario en el artículo aquí publicado. Lo repito para aquellos que no quieran leerlo.

La muerte (por el legionario Braulio)

«El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde».

Siempre la muerte. Habéis venido a morir. Un cosa es no tenerle miedo a la muerte y otra quererla. Yo sé que nuestro jefe quería que nos hablasen de la muerte para que le quitásemos esa imagen de horror, de temor, de negra guadaña que atemoriza. Por eso hablaba de una novia joven y bella besando nuestra frente. También decía que fuese nuestro Ángel de la Guarda que nos llevase al Cielo.

Aquí, entre nosotros, no hablamos de esas cosas de la muerte. Si acaso entre cada dos, como juramento entre ellos, y lo que has de hacer si acaso, pero nada más.

La muerte no forma parte de nuestras tertulias, ni está ni se la espera, pero si viene a ninguno nos va a asustar. Sí, sabemos que vamos a morir, como todos, y que en el lugar en el que combate la Legión la muerte está más cerca; eso no significa nada. Sabemos lo que hacemos y por qué lo hacemos. Aquí nadie va a lo loco, nadie se la juega sin motivo o razón. La muerte hay que saber esquivarla, con valor, pero tonterías con esa cercana posibilidad ninguna, porque yo creo que si tú te la juegas alegremente, insensatamente, estás jugando no con tu vida sino con la de los compañeros. Pero recular, de eso nada.

Nadie quede en el campo, aunque muramos todos. ¿Quién dijo miedo? ¿Quién es inmortal? Menos el hombre todos lo son, porque ellos, los animales y las plantas ignoran la muerte.

Se lo he oído a alguien decir de otro que había escrito algo así como que lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal. Como que dilatar la vida de los hombres era dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes. Por eso será que a mí esto de la muerte no me da mucho que pensar. Porque llegará. Y después de que llegue, pues Dios sabrá.

Yo recuerdo al de la Buena Muerte, al legionario clavado en la Cruz, sus últimos momentos de agonía, abandonado por todos, cobardes, ellos sus compañeros sin cumplir el espíritu de compañerismo. No quería morir; nadie quiere. Aparta de mí este cáliz, pero sea tu voluntad. Así es y así sea. Que sea lo que Dios quiera. Hoy o mañana. Abierto el pecho de la camisa legionaria.

Es una batalla contra el tiempo. Contra la muerte el tiempo no cuenta, cuenta el olvido, lo que viene después y aquí en la Legión hay una lista siempre presente en la que estamos todos y alguna vez alguien la lee y sus labios pronuncian tu nombre. Estás muerto, pero estás como vivo, en los labios de otro como tú, hoy que es como mañana y como fue, siempre será igual hasta el final de los tiempos, que es una frase que se dice, pero que es como decir hasta la muerte, pero no porque sea el final, sino que es distinto, debe ser para mejor.

Veo que la muerte no significa nada. Porque mientras vives no existe, y cuando está presente no existimos nosotros, así que la muerte no es real para los vivos; y para los muertos yo que sé. Por eso digo que sea lo que Dios quiera, y que  puede venir cuando quiera.

Nunca se puede ni debe saber hasta cuando es bueno que el hombre viva. Se lo he preguntado al sargento Estétor que es de los más viejos y me ha contestado que un hombre debe vivir hasta que crea que morir es mejor que vivir. Me he quedao de piedra y no hago más que darle vueltas. ¿Qué habrá querido decir?

Otro compañero me dijo que la vida es una cuestión de costumbres, y que cuando dejas de acostumbrarte a vivir, pues te mueres. No lo he entendido, pero es igual, seguro que tiene razón.

Otro me dice que él vio morir a un legionario que le dijo: «…no agonizo, no entristezcas, esto es para mí como si alguien estuviese esperando, en una estación, un tren, y echara una cabezada. Eso dijo». Debió de pasar el tren ese que tanto esperaba. ¿A dónde querría ir?».

 

Elevemos nuestra oración por ellos.

 El toque de oración inicia el vuelo

Y hay en las últimas luces del cielo

Algo invisible que nos acompaña,

Como si en la quietud de los soldados

Estuvieran aquí formados

Todos los que murieron por España”

(Coronel Luis López Anglada)

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 noviembre 2020

 

LA MINISTRA DE DEFENSA EN ESTADO PURO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En la reciente reunión de ministros de Defensa de la OTAN, telemática,  la ministra de Defensa, ha apelado «al trabajo conjunto interno, e internacional, en la lucha contra el coronavirus». ¿Aún no se ha enterado de que estamos desplegados con armas de guerra  (tanques o carros, como quiera) en la frontera con Rusia, que tenemos misiles apuntados y cargados (?) en Turquía, aviones en alerta, que los barcos (de guerra) navegan armados (digo yo)?

—Lo telemático en las Fuerzas Armadas es de Gila. Ahora te transforman en soldado online, por ordenador. Vas a jurar bandera sin saber hacer el presenten armas y te barruntas aquello de derecha e izquierda.  Ni un movimiento de armas, ni llevar el paso. ¿Instrucción de combate?: ¡¿mande?! Y así, permiso va, permiso viene, que si positivo que si negativo. Unos Ejércitos formados en la virtualidad—.

Perdón por el paréntesis. Decía la ministra que lo importante para los Ejércitos es: « …trabajo conjunto interno, e internacional, en la lucha contra el coronavirus». Yo no entiendo qué es eso porque lo importante no es eso, por mucho que quieran vendérnoslo, sino lo que les pongo al comienzo del artículo: los despliegues contra las amenazas y la información compartida.

Los ministros de Defensa de la OTAN se sonreían tras la ininteligible propuesta made in Spain.

—What did the Spanish say?

—Mrs. Robles, can you explain your proposal?

—¡Uy! Que conteste el Jemad.

—Not; What did I say, let´s see if we do that of the European Military Health Corps…

No;  que decía yo,  que a ver si hacemos eso del Cuerpo Militar de Sanidad Europeo, con batas, mascarillas todo a cien, y nos unimos a algunas de esas ONG,s. sin fronteras. Es que nosotros andamos muy mal de médicos militares, la Sanidad Militar la desmontamos, los del PP claro, y por otro lado los soldados nos sobran. ¡Ah!, otra cosa, andamos muy mal de dinero, que no tenemos dinero para Defensa, que para eso el vice habla a diario con el enemigo y está todo arreglado. Que paguen los suecos.

Le pasan una notita que dice: Ministra que Suecia no pertenece a la OTAN.

—Bueno, no me liéis; traducirles lo de resiliencia, mucho de resiliencia, que no se enteran y me van a  hacer pagar y verás cómo se pone el vicepresidente.

El ministro de Defensa Polaco se revolvía en su asiento. ¡La frontera, soldados, tanques, aviones, misiles…!

Verán ustedes como gane Trump.

Punto y aparte.

Esta mañana he visto que la señora ministra de Defensa concedía al periódico ABC una entrevista y como estaba en eso que le llaman muro, o sea que hay que pagar para leerla, me fui al quiosco a comprar el diario. Nada; tampoco venía en el papel.

Llego a casa a la atardecida y vuelvo a intentar leer a la señora ministra, en abc.es; nada, hay que pagar para saltar el muro.

¿Es correcto que un cargo público, una ministra de Defensa, ahí es nada, conceda una entrevista sin poner la condición de que sea abierta, que pueda ser leída por todo el mundo, sin restricciones ni suscripciones? ¿Quién es el culpable: ABC o la ministra?

Solo he podido leer algo muy raro que acompaña al titular: «Se muestra contraria a otorgar en este momento la Laureada de San Fernando a La Legión en su centenario».

¿En qué se funda, quién la asesora, qué argumentos da…? ¿Requiere suscripción leer a la ministra?

Para colmo me encuentro con esta noticia en portada: ÚLTIMA HORA: «El juez cree que Rusia ofreció a Puigdemont 10.000 soldados tras el 1-O». «Todo parte de una conversación que la Guardia Civil interceptó entre el republicano Xavier Vendrell y el dirigente de Convergencia Democrática de Catalunya (CDC) Víctor Terradellas el pasado 16 de mayo de 2018: «contar con 10.000 soldados y pagar toda la deuda catalana», pero que entonces el presidente de la Generalitat «se cagó en los calzoncillos».

—¡Que vienen los rusos. Gritaban en la OTAN.

—¿Por dónde?

—Por Cataluña…

«No se puede bajar la guardia porque el coronavirus ha demostrado que no distingue fronteras, ni banderas», dijo la ministra. Alguna cosa más que el coronavirus no reconoce fronteras.

¡Ya! Y digo yo. Prepare y dote a las Fuerzas Armadas para lo estructural, y lo coyuntural que lo arregle su Gobierno si es que sabe.

¡Ah! Que no lo digo yo, sino los de la OTAN.

Conviene que en las próximas declaraciones, ella y el que en aquellos momentos debería estar informado de esta pequeñeces, nos digan que hay de cierto en lo que investiga el juez. Si es posible sin tener que estar suscritos a ningún medio privado y así nos enteramos todos.

¿Podía haber sido la guerra? Por poder; ¿quién tiene el poder?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

29 octubre 2020

LENGUAJE DE GUERRA. NO SE MUEVE NI LA CABRA DE LA LEGIÓN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Los augurios no son sino análisis de la información que un águila lleva en su vuelo después de días de observancia del campo enemigo. Los intérpretes, augures, ocupaban asiento junto al fuego de Agamenón.

A falta de águilas observo los mirlos en los parques, en los que no están cerrados y, sin Agamenón presente, recorro los garitos de las llamadas sedes de los partidos. Nada que ver con el de Galdós.

En las Academias militares se estudian los signos que indican que el enemigo se mueve y puede dar un paso más allá. Uno de ellos está en los despliegues que de fuerzas militares se llevan a cabo en la frontera. La OTAN, con España incluida, lo está en la de Rusia-Europa.

Pero hay nuevos signos de guerra, ¡tan preocupantes!: los despliegues de la palabra política. No tienen fronteras.

Claro que podría ser que este lenguaje que se introduce cada día responda al preludio de una guerra cultural, antecedente de otras, dirigida a quienes ni saben hablar, ni leer ni escribir. Analfabetos que leen etiquetas y loros que repiten la voz de su amo, junto a sinvergüenzas que cada noche redactan el estribillo.

Se equivocan los que dicen que esto es una revolución. No; esto es una concentración de poder, que para eso se hacen las guerras; contra la democracia. Si quieren le damos nombre: golpe de Estado silencioso. Lo comprobaremos en nuestra miseria cuando esté entre nosotros y no nos reconozcamos. Así, y  mientras esto sucede, nos entretienen con una utopía inalcanzable y fuera de lugar, pero digerible y esperanzadora. Ese es el gran atractivo de la mentira: la arenga permanente, repetitiva sin descanso, ¡que dulce sueño es saber que me mienten!

Si eso no es suficiente llega la fuerza, porque para ellos lo justo es lo fuerte.

Estado de Alarma, Toque de queda, confinamiento, controles, rastreadores, guerra al virus, ganaremos, venceremos juntos a este enemigo, el virus ataca de nuevo, la batalla. Nada es casual, sino dirigido y con una finalidad.

La batalla contra el virus, la moral de victoria, el sacrificio… es el lenguaje de un presidente que al dar comienzo esta guerra puso al frente al Jefe de Estado Mayor de la Defensa al que se le veía en un conflicto que no era el suyo, pero obligado a jugar su papel para el que, también, le impusieron el lenguaje y tuvo que utilizar a los soldados en combates que no le eran propios.

Porque como hemos dicho, y repetiremos, esto no es una revolución y sí una guerra, y en ella el objetivo estratégico es concentrar poder. Dictadura.

No hacen falta misiles, ni submarinos atómicos, sino martillear con la palabra, arenga diaria, disparos de ideología. Misiles sin límites en el tiempo o espacio. Mentir constantemente hasta convertirlo en un mantra.

Y por eso aquello: Estado de Alarma; toque de queda, confinamiento, aislamiento, divide y vencerás. Empecemos con el lenguaje.

¿Qué es la guerra? Se pregunta Clausewitz al introducirnos en el inacabado De la Guerra, y expone con crudeza analítica, casi matemática, la realidad de lo cotidiano del quehacer del hombre, ¿qué es la guerra?, esta guerra que inventó la política.  Su pregunta había tenido respuesta muchos siglos antes: «La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado, es la provincia de la vida y de la muerte, el camino que lleva a la supervivencia o a la aniquilación» y concluye Sun Tzu. «Todo el arte de la guerra está basado en el engaño».

La verdadera fuerza para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad es la mentira, con la que seduces con halagos. Es el arte más fino del engaño. Clausewitz lo deja claro al señalar la guerra como un medio para lograr el propósito político, que es el fin. El propósito político será lo que deberemos analizar.

Y avisa: «Pues en asuntos tan peligrosos como lo es la guerra, los errores que se dejan subsistir por benignidad son, precisamente los más perjudiciales».

Con ellos no habrá desarme artístico, ni cejarán en su empeño de destrucción. No habrá benignidad.

¡Capitán mande firmes!, que les gusta.

No se mueve ni la cabra de la Legión. Es un augur.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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26 octubre 2020

 

 

EL PARTIDO POPULAR Y VOX EN EL CALLEJÓN. ¡NO PASARÁN! Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Era noche cerrada. El estrecho callejón se iluminaba por la luz amarillenta de una farola, tan escasa que la bombilla mostraba el recorrido de su filamento. Solo algún sonido lejano de platos tardíos. Silencio al fin.

Ellos, ensimismados en su recuento, caminaban cabizbajos mientras repasaban la actitud del contrario y la suya misma. ¿Qué camino coger?, se preguntaban, incapaces de ver el horizonte.

Casi tropiezan antes de cruzarse en el callejón. Se reconocieron. Uno frente al otro; imposible pasar los dos al tiempo. Uno debería pegarse a la pared para ceder el paso al otro, pero ninguno estaba dispuesto.

Medió un tiempo eterno. Frente a frente. Estos son mis poderes.

Quedaba el rencor de un antiguo enfrentamiento por la herencia del interpretable testamento. Sin reconciliación, luchas de sangre. (A la muerte de Alejandro hubo tantos testamentos como generales había).

A un lado del callejón 88 kilos, después de una larga dieta obligada que le hizo rebajar mucho peso, por decir y hacer una cosa y la contraria, fruto también del desgaste que provocan largas luchas e incomprensiones, guerras internas y desilusiones, que eso adelgaza si no se explica bien.

Al otro lado 52, de mucho gimnasio tipo gym, aunque sometido a un engorde dialéctico, americano y experimental, con su profesor neoyorquino, para alcanzar su meta y el adecuado IMC. Todavía tierno en batallas.

Hubo un instante de duda, en los dos, eterna duda: ¿por dónde tirar?, ¿seguir por donde voy?, ¿tomar otro camino?, ¿enfrentarme?

Los 88 eran mucho peso; aunque no echao palante, muy preparado e inteligente, con experiencia dialéctica y buen encajador. Con apoyos conocidos. No era un adversario fácil.

Los 52 eran poco peso, pero valiente y audaz, de músculo trabajado y dialéctica ensayada, correoso, de inciertos apoyos. Un adversario aún desconocido.

Hubo forcejeo, algún golpe bajo, ni una palabra de proximidad.

Tras el físico debate, a empujones en el callejón, vieron que habían pasado al otro lado y podían continuar su camino. Tampoco era cuestión de llamar más la atención; había quejas desde alguna ventana.

Lo habían logrado. Ya estaba cada uno en la dirección que quería. Sin darse cuenta que, uno y otro, iban al lugar de donde el otro venía.  El mismo lugar de origen, el mismo final, diferentes caminos, una casa en común, criterios distintos que les llevaron no a defenderla, sino a repartírsela. Enfrentándose.

No fue cuestión de quién empezó primero; tampoco de quien pesaba más o menos. Porque la herencia es muy sabrosa para la que muchos fueron los llamados, pero pocos los elegidos. ¡Ay si su madre los viese!

Venían del mismo lugar y al mismo lugar iban, pero ni iban juntos ni se dejaban el paso libre. Un primer movimiento sin tener en cuenta el último.

Atrapados en el vórtice entraron en un callejón tan estrecho que uno de los dos tendría que ceder el paso. Se acabó el tiempo. Ninguno dispuesto al acuerdo.

Pasó el tiempo y aquel callejón fue tapiado. Ya no conduce a ninguna parte. Lo derribaron por obras y pusieron un cartel: ¡No pasarán!

Está en construcción un nuevo edificio. Con cimientos sobre arena. Si nadie para la obra el edificio se vendrá abajo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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26 octubre 2020

 

MEDALLA PARA LOS QUE HICIERON EL SERVICIO MILITAR (LA MILI) Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Uno de mis amables lectores me envía un correo a raíz de mi artículo sobre las medallas de Campaña y Operación Balmis. Textualmente dice:

«Bonitas y muy merecidas medallas. Lo que encuentro a faltar es una medalla del Servicio Militar. Muchos entregamos casi dos años de nuestras vidas, sin cobrar, trabajando para las FFAA. En único reconocimiento recibido, fue la entrega de la cartilla militar. A los voluntarios, como éramos pocos, no nos hacían ni fiesta de despedida. Me parece lamentable el poco reconocimiento que el Estado y sus FFAA han tenido con el personal procedente del Servicio Militar. Muy atentamente».

Me habrán leído en alguna ocasión: La Institución militar es desagradecida. Quizá deba serlo, pero este antiguo soldado tiene razón. Cada día que pasa más razón y menos los que no dan (no dimos) un paso para ese reconocimiento. El valor de una condecoración estriba únicamente en sentirse merecedor de ella. Muchos las llevan sabiendo que no lo son. La Medalla honra al que la lleva, pero este la lleva por haberla honrado. Los soldados de reemplazo honraron con creces a su Patria y lo siguen haciendo en el recuerdo a su servicio ejemplar.

Los que hicieron el Servicio Militar obligatorio, todos, se merecen esa condecoración del agradecimiento de la Patria. Una medalla que acoge y aúna un sentido del servicio desprendido y generoso que no puede ni debe olvidarse jamás.

Todavía estamos a tiempo. Se cumplen, en 2021, veinte años de aquel ‹‹Señoras y señores, se acabó la mili››. Buen momento para recapacitar y acordarse de aquellos soldados que vinieron, sirvieron, y se fueron casi sin el agradecimiento de su Patria.

La «mili» es algo que, en muchos casos, se añora y une, además de seguir reuniendo a muchos de aquellos soldados alrededor de valores como el compañerismo y la amistad.

Como sé que el ministerio de Defensa y su titular ni acordarse quieren de aquello, a pesar del desaguisado que entre todos han hecho con la Reserva Voluntaria, para tapar su incompetencia y de camino engañar al artículo 30 de la Constitución, lanzo estas palabras  por si, en un despiste, se le ocurre a la Cúpula Militar, dar un paso al frente y hacer algo en ese cumpleaños. Veinte años merecen un Acto señalado; y bueno sería articular un procedimiento para reconocer, uno a uno, a todos los que han servido a España desde el Servicio Militar obligatorio. No es un procedimiento complicado, sino de voluntad política y en este caso también militar.

Vaya mi reconocimiento a todos ellos.

Fuisteis grandes soldados y sois grandes españoles.

 Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Abuelo ¿qué es la mili?

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25 octubre 2020

 

EL MANIFIESTO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Firman: PSOE, Podemos, PNV, Bildu, ERC, JuntsXCat, La Cup, BNG, Mas País y Compromís. En favor de su democracia; suya, solo suya.

Para ellos una sociedad funciona cuando cada hombre tiene miedo del que está arriba y desprecia al que está abajo. Ese es su Manifiesto, el del terror. Les da igual la clase de hombres que arrastran. Porque lo suyo es tenerlos acogotados. Trabajan para que todo el que se acerque se sienta inferior y asuma su terror que deja la huella del azufre. Nunca se ha conocido a gente tan experta en lo inútil; son la maldad. Capaces de cualquier cosa, de cualquier cosa, como hemos visto años atrás, con tal de que triunfe la mentira. Saben muy bien lo efectiva que es la Mentira.

Hoy renuncio a esa democracia, me cisco en sus principios, y huyo de su mentira. ¿Qué son mayoría? ¿De votantes o de subordinados al Poder establecido? Son los Poderes, sí, esos, subordinados del Gobierno. Su fuerza es una máscara que los oculta y su palabra tiene el valor de la mueca.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) acaba de definirse firmando un libelo contra la democracia junto a los que han apoyado el terrorismo, comunistas y los que quieren romper España. Nunca una nación podía llegar a menos, tanto que, si estos son sus representantes, es que aquí ni hay Nación, ni Estado, ni España ni españoles. El español medio podría ser que  ni sospeche que los que están en el poder tienen sus mismos perversos instintos.

El manifiesto está suscrito por: PSOE, Podemos, PNV, Bildu, ERC, JuntsXCat, La Cup, BNG, Mas País y Compromís.

Esto es una concentración de Poder, de todo el Poder. Creen tener lo fuerte y lo justo, el poder de la fuerza y  la justicia. Todos subordinados o esclavos. Es indudable que encajan en lo que dice Talleyrand, utilizar la facultad de la palabra para ocultar su malvado pensamiento, que es una buena definición de la mentira que habita en su interior.

Piensan por ti, deciden por ti, manifiestan por ti y quedas deshonrado por ellos, para siempre. Veo a los mercenarios de la política opinar en nombre de, y me aventuro a decir que pronto cesará la algarabía porque ya habrán alcanzado el Poder, todo el Poder, su objetivo. Entonces ya nadie podrá hablar más allá de obedecer.

Lenin decía que el águila marcha  sola, y son los patos los que forman manada. Era el jefe de las langostas, el ángel del abismo. Abadón.

¿Será esta una nación de patos que honra a los villanos?

Añado: ¿Quieren que les diga quién ganó la moción de censura? Encantado. Mi opinión: ganaron todos (no sé a cuanto sale la hora en el Congreso). Una vez más perdió España, y con ello todos nosotros.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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23 octubre 2020

EL JEFE DEL PELOTÓN Y EL CABO DE LA ESCUADRA. ATAQUE FALLIDO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La orden era clara. Se sabía dónde estaba el enemigo, quién era, la dirección de ataque, los apoyos a prestarse una escuadra a la otra, y solo faltaba decir: ¡Al ataque! La orden debería darla el sargento en el momento oportuno.

¡¿Está claro?! Repitió por tres veces el sargento. Tres veces que se llevó el viento. Hasta se oyó cantar al gallo.

El fuego enemigo arreciaba, cada vez más centrado, el tiempo pasaba en una desesperada espera por saltar de aquellos abrigos que casi no protegían.

En el fragor del intenso fuego, no se sabe si por el ruido de la artillería y de la aviación propia o por el del adversario, una escuadra se lanzó contra el enemigo, sin orden, sola, sin protección, sin apoyo del fuego. La dirección que llevaban era equivocada. Nadie había dado la orden de ataque ni ese era el camino del pelotón.

—¡¿Pero que hace ese loco?! Le gritaba el teniente al jefe del pelotón, lo que este repetía a su escuadra que se pegaba al terreno, alejada de sus abrigos, en un suicida salto, víctima del fuego enemigo que no les dejaba avanzar.

—¡Volved, volved! ¡Todavía no he dado la orden de ataque!, se desgañitaba el sargento.

No había marcha atrás.

No habían entendido nada y su arrojo y valor arrastró a la otra escuadra a salir en su defensa y morir en el combate. Todo el pelotón había caído bajo las ráfagas enemigas.

Hubo que retrasar el ataque de la Compañía y el capitán reunió a sus mandos. Estaban cabizbajos y desorientados.

—No quiero que nadie alardee inútilmente de valor. Más que a realizar deliberadamente actos de riesgo personal, comúnmente innecesarios, sabed que el valor auténtico ha de tender a conservar durante el mayor tiempo posible, y en el más alto grado, las energías físicas y morales de vuestros soldados para utilizarla al máximo y en toda su plenitud en el momento decisivo del ataque: el asalto. ¡¿Lo habéis entendido!? Ha muerto un pelotón y hemos roto la sorpresa. Habrá que cambiar todos los planes. El enemigo sabe nuestras intenciones y hemos dado un ejemplo de falta de coordinación; que aprovecharán.

Un sargento no debió entender bien las palabras del capitán.

—Mi capitán, pero el decaimiento moral de la tropa exige un acto de valor, de riesgo personal.

—Sargento, la moral de la tropa de su pelotón es su responsabilidad. ¿Está usted bajo de moral?

—¡¡¡No, mi capitán!!!

—Me alegro, porque esa sí que es mi responsabilidad. Cuando lo crea oportuno me verá ponerme delante de la compañía y avanzar el primero. Aquí todos tenemos mando, pero no vayan más allá del suyo y no interpreten, sino que obedezcan y cumplan con su misión sin más iniciativa que la de cumplirla a rajatabla. Nada hay tan fuerte como peligroso que el deseo de mando. Aquí cada uno debe saber cuánto manda, lo que manda y lo más importante: ¡que le obedezcan!

—¡¿Lo habéis entendido?! Repitió por tres veces el capitán. Tres veces que se llevó el viento.

Hasta que cantó el gallo.

Un gesto inútil, de valor, sí, pero que abortó el ataque principal.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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22 octubre 2020