LA ALARMA: PEDRO SÁNCHEZ PÉREZ-CASTEJÓN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

He conocido la noticia del <<Estado de Alarma Comunitario>> (¡Que paradoja!) en un transporte público. He observado a la gente muy pendiente del tema a través de sus móviles. Una mujer le decía a otra: ¿Si lo de Franco era una dictadura esto qué es? Han debido ver mi cara de sorpresa y he tenido que sonreír.

El momento elegido para este gesto de soberbia ha sido el más propicio: en Barcelona, junto al Rey, en el silencio sepulcral de una Corona a la que quieren embaucar en este peligroso proceso iniciático. No sé si me explico. Por sus obras los conoceréis; claro que hay mucho mirar y no ver; oír y no escuchar. Qué más da que sean galgos o podencos. Habrá que repetirlo: estamos sumergidos en un proceso iniciático.

No puede hablar de proteger a los madrileños, a los españoles, quien arrastra en su gobernanza más de 50.000 muertos con la gestión de un Comité de expertos, inexistente, o de dos, uno que se mete el dedo en la nariz y se convierte en estrella televisiva, mientras se ríe de nosotros, y otro que es un proyecto electoral, además de nada. Los del 8M no están en condiciones de seguir tomando medidas a base de repartir ponzoña cada vez que abren la boca o firman una disposición.

Recurren a un acto de fuerza. A la represalia. Así es su gobernanza.

Sigo a Pascal cuando dice <<La justicia sin la fuerza es impotente, la fuerza sin la justicia es tiránica>>. La alarma decretada por Sánchez es un acto de fuerza tiránico. Van a por todas. Desde el Gobierno desafían al Judicial y al soberano pueblo de Madrid representado en su presidenta. Un desprecio a sus dirigentes y por tanto a los madrileños. Si este acto de imposición fuera consecuente y motivado, la presidenta de la Comunidad debería cesar, porque la están acusando de poner en peligro la vida de los madrileños sin hacer nada para evitarlo. Es inaceptable e inconcebible. Muy discutible en justicia que un presidente tome una medida como esta porque quien debe tomarla, si no lo hiciese pondría en riesgo la vida de sus gobernados. Grave acusación contra la señora Ayuso. ¿Se defenderá? Porque ello es defender a todos los madrileños.

La situación es tal que el problema general no es el enfrentamiento entre partidos políticos, algo normal y democrático, sino que tiene un solo nombre y apellidos: Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Él solo contra España. Él es el problema y mientras esté donde está, España se dividirá en facciones.

La están acusando de algo muy grave señora presidenta de la Comunidad de Madrid.

Elecciones Presidenta, elecciones ya, y demuestre el valor del valor. Si pierde no pasa nada; siempre habrá ganado en defensa de Madrid contra el invasor. Como el 2 de mayo.

No perderá. La debilidad les lleva a sucumbir. ¡Ojo!, esté atenta, en todas las direcciones; muchas veces el enemigo está dentro y aquí nadie juega limpio.

Ha sonado la alarma: Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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10 octubre 2020

TRUMP Y LA ALTERNATIVA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

¿Alguien en el mundo tiene mayor protección? Nadie. A pesar de las barreras el misil traspasó las defensas americanas e impactó en el lugar más seguro del mundo. ¿El corazón de América?

Nadie está libre de los peores políticos que ha tenido la historia de la civilización. Nunca. España encabeza la lista. Es por ello que el virus, bautizado con ese nombre intraducible, manda sobre todos nosotros.

La ciencia, en desbocada carrera, ha quedado en una situación un tanto desairada. Ellos, científicos, hablan, pero achacan los problemas a la falta de dinero para la investigación. Quizá no vaya por ahí la solución, sino que surjan, de nuevo, el inaceptable Edward Jenner o lo casual de Fleming, imaginación, paciencia y humildad. Primer paso. Los líderes mundiales deberían ser el principal, pero son el que retrocede del minué. Es un momento en el que el liderazgo moral también está ausente, nada mejor para que se cuelen los falsos predicadores.

Hay muchos, no solo estadounidenses, que están encantados con Trump, pero es que no hay donde elegir. Eso es muy grave. La clave de todo está en la capacidad y el poder de elección. De eso carecemos. De alternativa. ¿Capacidad? Cada uno dirá. Sin capacidad; sin alternativa, la elección se traduce en dictadura. También ahora se traduce por inseguridad. Te arrastran los relatos. Por eso —nadie se fija— hay un número cada vez mayor de no votantes. Ofrecen incumplimientos y jamás resuelven.

No hay lugar seguro en el mundo cuando no hay elección libre y sin condicionamientos.

Se cuela —virus con inseguridad— hasta en los gregorianos de las clausuras, en las monásticas celdas; y en la Capilla Sixtina se le caen las vestiduras a Santa Catalina y a San Blas, suprimido el imbraghettamento porque <<Hermanos Todos>> (Fratelli Tutti), todo es de todos y nada hay que esconder o guardar. Convertido el mundo en un inmenso campamento de felicidad donde nadie es más que nadie y trece se sientan en la misma mesa. Siempre habrá quien lleve la bolsa con los denarios.

¿Para qué las leyes y las normas?: <<Antaño sufrimos a causa de nuestros vicios; hoy sufrimos a causa de nuestras leyes>> (Tácito: Anales, III,25). Mejor así; sin ley; repartamos miseria, mentira, echemos a suertes la túnica, tu casa y la mía. Tú ministro de Educación y yo de Descanso.

Creo que recuerdan que tenemos elecciones en los Estados Unidos y que lo que allí ocurra repercute aquí; de lo contrario no estoy seguro.

Las encuestas de poco sirven. Los resultados tampoco, pero generarán una enorme incertidumbre. Gane quien gane, no se librará del misil.

Por un lado están, con gran fuerza, los que aprietan el botón de las ideologías y explotan el victimismo. Al otro lado los mayores inútiles que hasta ahora han regido el mundo. En definitiva malvados contra incapaces.

La incertidumbre es, por ahora, el futuro que nos espera. Tanto en la prosperidad, en la adversidad, en la salud y en la enfermedad.

<<Anhelamos la verdad y no hallamos en nosotros más que incertidumbre>> (Pascal: Pensamientos, L401/B437. Estudio preliminar, edición, traducción y notas de Gabriel Albiac).

No hay alternativa. Demos un repaso a la lista:

Trump, Putin, Xi Jinping, Papa Francisco, Kim Jong-Un, Boris Jonhson, Ram Nath Kovind, Macrom, Merkel, Bolsonaro, António Guterres, Tedros Adhanon  Ghebreyesus… Maduro… Pedro Sánchez.

¿Quién ganará? Usted no.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

9 octubre 2020

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Una encíclica sorprendente. Melitón Cardona (*).

 

Estudié durante nueve años en el colegio de Montesión de los padres jesuitas en Palma de Mallorca, un colegio que por cierto abandona su sede histórica tras 460 años de dedicación a un proyecto educativo, «algo que tiene que ver con el retroceso de los jesuitas en Europa» en opinión de mi buen amigo y mejor escritor José Carlos Llop, exalumno como yo.

Ocupa el Papado un jesuita argentino que no deja de sorprender a creyentes y agnósticos con sus insólitos posicionamientos. Acaba de publicar una encíclica titulada «Fratelli Tutti» que creo que es la primera de carácter ecuménico que no utiliza la lengua latina y constituye un auténtico tutti-frutti de opiniones que hará las delicias de los políticamente correctos y dejará estupefactos a muchos de los que no lo somos; más que nada, porque se ocupa casi exclusivamente de temas mundanos en lugar de hacerlo de cuestiones teológicas; Pío XII mantenía que las encíclicas papales, incluso no proclamando verdades ex cathedra pueden ser lo suficientemente autorizadas para poner fin a un debate teológico sobre una cuestión en particular, pero en ésta se trata de temas tan poco teológicos como la ética de la relaciones internacionales, las migraciones, la pena de muerte y la de cadena perpetua, la deuda externa, la reforma de la ONU, un deseable popularismo opuesto al populismo, el no a la guerra llevado incluso al abandono del concepto de guerra justa, lo que llevaría a la renuncia a la legítima defensa etc.

Si lo anterior no es suficiente para alarmar al lector, determinadas afirmaciones del texto de la encíclica sin duda sí lo harán: en ella se afirma que la pena de muerte es inadmisible y que “Ni siquiera el homicida pierde su dignidad personal –escribe el Papa– y Dios mismo se hace su garante”. No misericordioso o compasivo sino nada menos que garante; confieso que no salgo de mi estupor sobre todo después de leer que «la cadena perpetua es una pena de muerte encubierta», algo que animará sin duda a los enemigos de la prisión permanente revisable y demás buenistas del universo mundo.

En materia económica, las opiniones del Papa resultan tan sorprendentes como poco fundamentadas. Sobre la cuestión de la deuda externa cree que “sin perjuicio del principio de que debe ser pagada, se espera, sin embargo, que ello no comprometa el crecimiento y la subsistencia de los países más pobres“. Sólo les faltaba esto a los gobernantes corruptos para tratar de escabullirse de sus compromisos. El Papa considera también que «todo país es también del extranjero (!) y los bienes del territorio no pueden ser negados a los necesitados que vienen de otro lugar. Por lo tanto, el derecho natural a la propiedad privada será secundario respecto al principio del destino universal de los bienes creados», principio que debo confesar que hasta ahora desconocía. También afirma el Pontífice que «el mercado por sí solo no lo resuelve todo. Es necesaria la reforma de la ONU» (!).

En cuanto a las migraciones, «los emigrantes deben ser acogidos, protegidos, promovidos e integrados, ya que debe ser respetado el derecho a buscar una vida mejor en otro lugar. Para ello hay que aumentar y simplificar la concesión de visados, garantizar la vivienda, la seguridad y los servicios esenciales, fomentar la reunificación familiar» etc.

La encíclica concluye con una «memoria de Martin Luther King, Desmond Tutu (!), Mahatma Gandhi y el beato Carlos de Foucauld (Foucald en el texto)». Un bautista, un anglicano, un hinduista y un beato católico. Sólo se echa de menos la presencia de un mahometano, un judío, un animista amazónico y un masón filipino.

De hecho, la gran Logia de España ha hecho saber en un comunicado que «considera que Francisco abraza el concepto de fraternidad de la masonería». Alguien ha comentado que en lugar de Santo Padre a partir de ahora habrá que llamarle Santo Hermano.

(*) Ministro plenipotenciario jubilado.

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8 septiembre 2020

UN LÍDER. Vicente Díaz de Villegas y Herrería. Soldado de España

 

Pero en España el tiempo se acaba…

¿En qué tiempos nos encontramos como personas y como españoles? El momento presente es el único del que podemos disponer.

Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:

Tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar; tiempo de matar, tiempo de sanar; tiempo de destruir tiempo de construir; tiempo de llorar, tiempo de reír; tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; tiempo de arrojar piedras, tiempo de recogerlas; tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; tiempo de buscar, tiempo de perder; tiempo de guardar, tiempo de arrojar; tiempo de rasgar, tiempo de coser; tiempo de callar, tiempo de hablar; tiempo de amar, tiempo de odiar; tiempo de guerra, tiempo de paz. (Eclesiastés 3, 1 -11)

Hace dos mil años, en el imperio romano, había una situación similar a la nuestra en cuanto a abundancia de recursos materiales y a vacío moral. Como ahora, podía parecer cerrado al mensaje cristiano que ahora disfrutamos, pero supieron abrirlo.

Muchas de las naciones de este Primer Mundo han sido y son transformadas por una indiferenciadespreocupación basada en el bienestar económico, el consumismo, la ignorancia, el vacío de referencias -provocado por la mentira o postverdad y corrupción -,…pretenden sostener así unas granjas de ciudadanos cuya existencia queda reducid a lo material-animal como si no hubiera espíritu. La falta de respuestas al todo poderoso racionalismo llevan al ser “del mundo desarrollado” a  la decepción, y a la supresión – “solución final”- de la vida humana que plantea problemas (Ej: aborto, eutanasia, campos de reeducación…). La falta de moral de la clase política suscita desprecio y desconfianza. Este es el caldo de los votantes.

El ‘Diktat’ fue la expresión usada por los alemanes para definir el Tratado de Versalles tras la I Guerra Mundial; una imposición por la fuerza de una serie de medidas draconianas donde no se tuvo para nada en cuenta su opinión y su posibilidad de negociarlo y su capacidad de cumplirlas.

A diktat is a statute, harsh penalty or settlement imposed upon a defeated party by the victor, or a dogmatic decree. The term has acquired a pejorative sense, to describe a set of rules dictated by a foreign power or an unpopular local power. The phrases «To impose its values» or «give orders» can be synonymous with giving a diktat.

Lo equivalente en España puede ser el Decreto muy de actualidad que para aproximarnos internacionalmente al diktat llamaremos dekreto.

En la historia de España más reciente hemos conocido una Dictadura, la de Primo de Rivera bajo el reinado de Alfonso XIII. Después vino un periodo convulso revolucionario con la imposición de la República tras un pucherazo de las izquierdas, tres Golpes de Estado (1932 militar, 1934 PSOE, Comunistas e Independentistas y 1936 comunista) y un Alzamiento Cívico Militar que dio paso a la calma de un régimen social autoritario.

Desde la aprobación de la Constitución de 1978 y la Ley electoral el régimen fue cayendo en manos de las élites secesionistas por culpa de los dos principales partidos que nunca se han avenido a no negociar con los partidos secesionistas y dejar de ser rehenes de su chantaje a España y a los Españoles.

Las últimas elecciones han dado entrada a una “Dekretura” en la que los enemigos de España y de los Españoles han okupado el Gobierno y maniobran unidos para consolidar su Dekretura. Han arrollando al poder legislativo riéndose del Parlamento, han agusanado el poder judicial con sus nombramientos, injerencias y amenazas a jueces y tribunales, han roto la estructura de España dando aire a los delincuentes secesionistas, han enfrentado a los españoles por las prebendas generando desigualdad entre ellos, han arruinado a todos los españoles por incapacidad, han atacado al Jefe del Estado, defraudando la Constitución y despreciando a los Españoles.

Solo los convencidos pueden convencer a los demás. Los convencidos a medias no convencen a nadie y eso parece haber ocurrido con ese centrismo autonomista que ha seguido la estela que iba dejando la ideología socialista en todos los campos ministeriales y en los tratos con terroristas y secesionistas.

No faltan los que piensan y oyen cosas buenas, faltan sin embargo quienes las difundan en la familia, entre los amigos y los compañeros de trabajo… en la sociedad civil. Nosotros podemos cambiar el rumbo que nos imponen pero hay que mojarse. De nuestros compromisos con las propias obligaciones depende nuestra suerte futura y eterna. La POLÍTICA no es un juego de casino, ni entre equipos de futbol como tantas veces oímos, tampoco es un chismorreo, ni una agencia de empleo la POLÍTICA es un servicio que debemos exigir.

Nuestra vida es una sucesión de presentes. El tiempo es vida, es una fase experimental de nuestra suerte decisiva. Debemos ser avaros del tiempo para emplearlo bien y con intensidad en el obrar y amar y con paciencia en el sufrir. Pero en España el tiempo se acaba, tempus fugit, el cáncer político español afecta a mas órganos y el espacio de maniobra se cierra en un acorralamiento que pone de manifiesto la realidad de los intereses de los partidos de centro y derecha incapaces de unirse por la unidad de España y los Españoles para hacer frente a la unión de los partidos del frente popular.

Del pasado deberíamos sacar experiencia de lo malo para rectificar y de lo bueno para agradecer y consolidar el camino. “The past is history, the future is a mister today is a gift”.

Corresponde a la Sociedad Civil manifestar su apoyo y a los partidos políticos ponerse a las órdenes de SM el Rey. Mandar es Servir y esto no parece haberse entendido desde las filas de los partidos.

Los mecanismos de garantía de nuestro régimen han sido cortocircuitados y estamos ante un Golpe de Estado desde dentro, como los que históricamente se han ido produciendo en muchos regímenes comunistas empezando por Rusia en 1917. Un referéndum nacional mostraría que la mayoría del Congreso no está respaldada por una mayoría de Españoles. Mientras la gente busca un líder en la política o en otro campo profesional. El líder existe y es garantía de la unidad de España, es el Rey que precisamente por serlo es objeto de los ataques de delincuentes.

Señor no estáis solo. ¡Viva España!! ¡Viva el Rey!!

Vicente Díaz de Villegas y Herrería

Soldado de España

General de División Retirado, Fue: Teniente General Jefe de la Misión de Naciones Unidas en el Congo RDC, Comandante General de Melilla, General Jefe de la Brigada Aerotransportable Galicia, Coronel Jefe del 4º Tercio de la Legión, Diplomado de Estado Mayor y Sobresaliente en el Colegio de Defensa de la OTAN (NADEFCOL), Diplomado en Operaciones Especiales, Montaña y Paracaidismo. Valor Acreditado y Cruz Roja del Mérito Militar

2 10 2020

Blog: generaldavila.com

NO PIENSE. OTROS LO HACEN POR USTED. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No a través de ningún partido político. Si alguno se apunta que se ponga a la cola, nunca en cabeza.

No se trata de hablar en las urnas. El resultado es patente.

En España hubo una Guerra Civil que finalizó hace 81 años. Siguió un Régimen autoritario que terminó hace 45 años. Hubo una Transición que creímos ejemplar y definitiva. Ahora unos personajes confusos, impenetrables, con la maldad como bandera, José Luis Rodríguez Zapatero (+) y Pedro Sánchez (+), resucitan el hacha de guerra, llevándonos de nuevo al enfrentamiento civil, sembrando el odio y la revancha.

Ley de Memoria Democrática llaman a la ley del enfrentamiento que lleva la semilla del odio en su interior.

Cuando deberíamos estar unidos frente al dolor por los muertos, preocupación por la pandemia y sus consecuencias, nos encontramos con el señuelo de la guerra.

Hablo de la próxima, muy próxima, aprobación de la Ley de Memoria Democrática (continuación de la ya conocida como Ley de Memoria Histórica) que es un ataque flagrante a la libertad. Si aceptamos este recorte de libertades preparémonos para la esclavitud política.

Libertad de pensamiento, de expresión, de prensa, de información, de imprenta, de culto, de sentimiento, de reunión, de ideología, de asociación, de movimientos, de recuerdo, de estado de ánimo, de cátedra, de conciencia, de enseñanza, de espíritu. Libertad que se va con la flagrante dictadura actual que encadena con eslabones separatistas, terroristas y guerracivilistas.

¿Qué hacer?

Tengo la seguridad de que hay millones de personas que tienen algo que decir y están en contra de que se siga hurgando en esta profunda herida, que quieren olvidar, no avivar viejas rencillas, y otros muchos que miran con interrogante estupor un enfrentamiento que no pueden entender.

Los menos (¿o los más?), han tragado el anzuelo de un relato bien construido porque el fabricador conoce las premisas para su éxito: simplicidad de argumentos, apatía de los que lo reciben, mayoría parlamentaria extremista en sus planteamientos y tibieza del enemigo político, que calla y asume con su conocido complejo y comodidad; y sobre todo mentir con la grasa del victimismo que es el arte de la credibilidad.

¿Qué hacer? Estructurar la indignación bajo un partido político no es la solución. La sociedad civil debe tener más poder que los repartos o cuotas políticos, no siempre representantes de la soberanía popular.

¿Qué hacer? Unirnos contra la barbaridad de ley que proponen. No es el huevo sino el fuero.

¿Cómo? ¿Quién nos une? ¿Para qué?

España tiene los mejores juristas, magistrados, jueces, abogados, diplomáticos, catedráticos, profesores, filósofos, escritores, periodistas… que son capaces de aunar voluntades, no en una manifestación que se disuelve y ahí queda, poco más, sino más allá. Eso buscamos, a esos buscamos, a los que nos puedan unir sin matices políticos. Es necesaria una acción más contundente, algo que tenga consecuencias jurídicas o políticas -sobre todo públicas-, imponer un relato ganador y creíble, una acción metódica, diaria, constante práctica. Los medios están en manos del poder económico-político y ninguno encabezará una acción conjunta contra este ataque a la libertad. Quedan muy pocos con las manos libres y limpias. A los pocos que quedan habrá que llamar.

Si repasamos el número de Asociaciones, Fundaciones, y sucedáneos, que defienden lo mismo, encontramos que hay cientos, pero todas desperdigadas, cada uno a lo suyo, en algunos casos hasta enfrentados; siendo y pensando lo mismo. ¿Es que no es posible unirse en aras del mismo fin?

Que España hable y lo haga a través de la Sociedad Civil, con mayúsculas.

Tenemos ahora la oportunidad de hacerlo, de intentarlo al menos, alrededor de una idea: la libertad.

No dejar que nos impongan una ley arbitraria que recorta al pensador, al escritor, al opinador, al historiador, al ciudadano. Que nos enfrenta y miente. La mentira y el odio es lo que trae escondida esta ley, un arma peligrosa y con espoleta a tiempos.

Unirnos cada día, escribiendo, editando, reuniéndonos, opinando, conferenciando, manifestándonos, argumentando. Relatando.

Es el momento de esgrimir el NO. No al chantaje emocional que nos ha llevado al control legal que nos quieren imponer. NO.

¿Para qué tenemos un Tribunal Supremo y un Constitucional? ¿No hay delito en este proyecto de ley? Parece que lo que propone un Gobierno y apoya una mayoría ya es ley; y se equivocan. Los que deben resaltar esa equivocación se tiran al suelo en el Congreso. Esta es la situación.

Este es un humilde blog que lleva algunos años luchando por España y sus Fuerzas Armadas. No tenemos fuerza ni llegamos allí donde nos gustaría. Fabricamos ideas y luchamos por ellas. La primera de ella es España en libertad. Llevo ya demasiado tiempo, demasiado, que después de terminar de escribir me pregunto: ¿Para qué?, ¿y qué?: nada. Nada.

¿Quién da el primer paso?

Me pido turno para velar la primera llama de la indignación serena.

Les pido solo opinión y les pregunto: ¿Qué hacer?

Está en peligro la Libertad. Nos imponen el pensamiento único.

No piensen; otros lo hacen por usted. Comprendo que les guste, a algunos. Es más cómodo no tener que pensar.

No le echen la culpa a Sánchez ni a Catedrales. La culpa es de cada uno de nosotros. ¿Qué no quieres taza? Taza y media. Eso funciona aquí.

No seamos gilipollas. Luego ya… Decía Mingote. Exactamente eso.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

22 septiembre 2020

Blog: generaldavila.com

TODO POR LA PATRIA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Todo por la Patria. ¿Recuerdan el lema? Todavía puede verse en algún acuartelamiento de las Fuerzas Armadas o Casa Cuartel de la Guardia Civil. No sé cuánto durará, ya ha habido intentos desde dentro para retirarlo. Para un militar el concepto de patria no es complicado. Incluso al margen del sentimiento, que es profundo, legalmente no hay mucho que opinar y sí mucho que cumplir. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles. Está claro. No hay para un soldado más patria que España, como no hay para la Constitución española otra patria que no sea la Nación española.

Como decíamos, legalmente hay poco que hablar; la Constitución, la ley orgánica de la Defensa Nacional, la de carrera militar, la ley orgánica de derechos y deberes junto a las Reales Ordenanzas son tan claras como contundentes en la misión asignada a las Fuerzas Armadas. “Garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional… Su disposición permanente para defender España… Guardar y hacer guardar la Constitución… Cumplimiento de los preceptos contenidos en la misma”. No lo han escrito los militares y lo aprobaron los españoles. No caben opiniones ni interpretaciones, ni tampoco alarmismos fuera de lugar que sólo pretenden desviar la  atención y ocultar las malas intenciones con la tinta de la insidia. Aquí nadie actúa con su individual criterio sino con el estricto cumplimiento de la ley. Se mueven los soldados en una ejemplar neutralidad política y pública. Mientras otros viven anclados a un pasado de rencores, ellos han realizado un ejemplar trabajo por España y la democracia. Dentro y fuera, con su trabajo silencioso e incluso con su vida, y no es justo que nadie ponga en duda su neutralidad, disciplina, honradez, sacrificio y amor a la patria, es decir a España. El cumplimiento estricto de la ley no significa que no haya preocupación entre los militares. La hay, pero no es otra que la que tienen millones de españoles que no quieren que se rompan siglos de historia, de sentimientos y trabajo en común que han logrado una gran Nación, la española. Parece intencionado aprovechar los momentos de crisis de valores y debilidad económica para crear tensión interna y debilitar nuestras fuerzas.

Sí, “Todo por la Patria”, la común e indivisible de todos los españoles y no “todo por la tapia” como pretenden los caprichos de unos y permite la dejadez de otros. La ley es igual para todos y está para cumplirla y hacerla cumplir. La ley y la igualdad, la justicia es el fundamento primero de la cohesión nacional. Para un soldado está claro el concepto de patria, España, desde el sentimiento y desde la ley.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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4 octubre 2020

LA UNIDAD DE ESPAÑA Y LAS FUERZAS ARMADAS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

¿Existe actualmente un serio problema con la unidad de España y su integridad territorial? La respuesta no es para andar con paños calientes ni para hacer un ejercicio de hipocresía diplomática. Decir que la unidad de España actualmente está amenazada es tan evidente como leer a diario las portadas de cualquier medio de información. También lo es decir que ir contra esa unidad es ir contra la Constitución, o sea que es ilegal. Respecto a la defensa de la unidad de España también está claro, para el que quiera hacerse eco de ello, que es una obligación asignada a las Fuerzas Armadas, también por la Constitución, por mucho que eso irrite, casi exclusivamente, a los que atentan contra esa unidad. Los mismos que consideran una constante amenaza a las libertades la existencia del artículo 8 en la Constitución, cuando la única y preocupante amenaza contra la unidad de España son los que atentan contra ella. Quieren hacernos ver que España es una democracia vigilada en una interpretación mezquina y ofensiva para las Fuerzas Armadas. No, el artículo 8 no se hizo para espadones y su redacción nunca fue circunstancial ni motivada por amenazas del momento. Las Fuerzas Armadas cumplen las misiones que le encomienda el artículo 8, bajo la dirección del Gobierno. Su actuación el 23F del año 1981, bajo el mando supremo del Rey, y con un Gobierno secuestrado, además de ser decisiva, fue un ejemplo de ello y de su necesidad para restablecer, de forma inequívoca, el orden constitucional.

Los espadones hoy en España no llevan uniforme externo, sino que lo llevan en su ideología, y sus armas son el engaño y la emboscada dialéctica, asaltadores de conciencia que disparan con munición victimista y engañosa. Son los espadones del siglo XXI. Las palabras lanzadas como un misil pueden doler y ser tan dañinas como las balas y los cañones. Las amenazas son su discurso y la mentira sus cañones.

Muy bien está el artículo 8 de la Constitución que no fue algo circunstancial. El orden jurídico-político que es el Estado, institucionaliza la fuerza para defenderse y asegurar su soberanía, independencia y su integridad territorial. Es sin duda la última ratio del Estado.

Nadie con sentido común y de Estado duda que corresponde al Gobierno, previa autorización del Congreso de los Diputados, dirigir la política militar y la defensa según el art. 97 de la Constitución. Esto es, las Fuerzas Armadas cumplen las misiones que le encomienda el art. 8, incluida la de garantes de la Constitución, bajo la dirección del Gobierno.

No caben opiniones ni interpretaciones, ni tampoco alarmismos fuera de lugar. En las Fuerzas Armadas no se actúa con un individual criterio sino con el estricto cumplimiento de su misión. Su actuación es ejemplar y digna de ser copiada por otros, aquellos que ponen sus propios intereses o los de su partido por delante de España y de los españoles, por ejemplo. Algo de disciplina, honradez, sacrificio y amor a la Patria, España, son ingredientes muy necesarios cuando se asume una función pública. No todos lo hacen sino que amenazan con uno de los más graves incumplimientos constitucionales, la unidad de España y su integridad territorial.

Artículos hay de sobra en la ley de leyes para acabar con tanta insidia y hay que hacerlo porque lo que se está sembrando acabará dando una mala cosecha que recogerán generaciones venideras.

Parecían tiempos lejanos, aquellos en los que aradas las tierras, mochas las torres de soberbia, aquellos dos Reyes, los Católicos, El Rey y la Reina, vieron el horizonte de oportunidades de unas tierras tan duras como bellas. Y lo adivinaron en la unidad de reinos diferentes curtidos en las vertientes de distintos mares, en la unidad de España.

Aunque para ello tuvieran que mochar aquellas torres que se alzaban de soberbia y subyugaban al pueblo con sus engaños. Aunque tuvieran que crear y organizar un ejército con todas las fuerzas reales, señoriales o municipales y así acabar con las mesnadas señoriales y convertirlo en la República mejor y más política del mundo, el Ejército español.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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3 octubre 2020

A CULO PAJARERO ¿QUIÉN ES EL GALLO? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

He contado alguna vez lo sucedido a uno de mis bisabuelos, sevillano, inteligente y buen narrador de historias. Esta era una de sus favoritas a la que ponía un acento especial.

Iba de Madrid a Sevilla y en Despeñaperros hizo el alto técnico en un hotelito, cuya situación he localizado, convertido ahora en un merendero o algo así.

Antes de entrar al comedor y con la elegancia que le distinguía preguntó a la recepcionista del hotel por los aseos. Esta, a la vez que le señalaba una rústica puerta de madera, le entregó una cañita de aproximadamente un metro de longitud. Mi bisabuelo, aunque algo sorprendido por el ofrecimiento, prefirió no hacer preguntas y aceptarla con la misma naturalidad que a él se la habían ofrecido. Fue al abrir aquel portalón cuando rápidamente se percató del porqué del utensilio. El supuesto aseo de caballeros era un gallinero donde multitud de gallinas picoteaban alrededor de un fornido y arrogante gallo. Ponerse de cuclillas a calzón caído en aquel lugar expuesto a los ataques de las hambrientas gallinas, incluso someterse a la chulería del gallo del corral, requería, sin la menor duda, el uso de aquel utensilio para mantener a raya a cualquier gallina que osase acercarse por la peligrosa retaguardia que quedaba a culo pajarero. Mi bisabuelo, al ver el panorama se desinfló y para hacer algo de tiempo se entretuvo unos minutos sacudiéndole unos cañazos al chulo del gallo.

Se abría la puerta del Parlamento para la sesión de control al Gobierno. Al entrar todos recibían de un ujier correctamente uniformado una caña de un metro aproximadamente; en algunos antiguos lugares llamada el estupidómetro porque medía en centímetros el grado de estupidez del usuario. A algún diputado han tenido que explicarles su mecanismo combinado y otros muchos la llevaban de casa, pero muy larga, demasiado, tanto como la nariz de Pinocho. Evito dar nombres.

La sesión de control se ha convertido en un penoso ataque a España en la figura de su símbolo y exponente más fuerte: la Corona.

En estos momentos comprendemos al Rey y debemos estar cerca de su segura firmeza que convertirá en realidad integradora para el futuro y en cada día más ganas de luchar por España.

Recuerdo las palabras de Don Juan Carlos en Covadonga cuando le imponía a su hijo, hoy Rey de España, la Cruz de la Victoria como Príncipe de Asturias:

<<Esa cruz significa también tu cruz. Tu cruz de Rey. La que debes llevar con honra y nobleza, como exige la Corona. Ni un minuto de descanso, ni el temblor de un desfallecimiento, ni una duda en el servicio a los españoles y a sus destinos. En esa obra bien hecha y en esa voluntad de superación, yo quiero que tú, Príncipe de Asturias, te sientas entrañablemente crucificado>>.

No va a ser fácil doblegar a los españoles por mucho que este temporal presidente y los actores que hoy han querido convertir el Parlamento en un gallinero se empeñen. A cañazo limpio se han insultado, amenazado, y descubierto sus vergüenzas, a culo pajarero, un triste espectáculo digno de la ironía de Berlanga: Todos a la cárcel.

Me repito; sí. Ya lo he contado. Pero tiene propósito. Escribe Ángel González en sus Glosas a Heráclito:

Nada es lo mismo.

Nada permanece.

Menos la historia y la morcilla de mi tierra:

se hacen las dos con sangre, se repiten.

Y el gallo del corral negó lo evidente tantas veces como fuese necesario para no ser descubierta su traición. Aunque tenía el estupidómetro de mayor tamaño y quedaba a culo pajarero con las vergüenzas al aire.

En la sesión de control.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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1 octubre 2020

 

 

 

ARDE CATALUÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Torra inhabilitado.

Podemos imputado.

Alguien es un delincuente y otros van camino.

Se nota, se siente y hasta se puede.

Tengo varios amigos contagiados. La COVID-19. Se han pagado de su bolsillo la PCR ya que son asintomáticos. Los más peligrosos. A urgencias no van a ir teniendo síntomas mínimos. Te mandan para casa y que en 14 días no te muevas.

—Usted a casa y ya le llamaremos.

Han llamado a Sanidad, ese teléfono que han puesto de guardia. ¿Lo cogerá Simón o Illa?

—Quédese en casa. Si se encuentra bien no hace falta que tome nada. Sí, un paracetamol si le duele algo.

—¿Pero tengo el virus?

Uno de ellos convive infectado con su mujer y los niños. Todos contagiados menos los chavales. Catorce días esperando una llamada o a un rastreador; con la merienda preparada. Nadie.¡

—Mi amigo ha hecho de rastreador avisando a todos sus últimos contactos.

—Le preguntan. ¿Y yo qué hago?

—Tú sabrás.

Después de 14 días.

—¿El alta?

Llamada, —otra vez a Sanidad (?) después de 14 días— y le han dicho que se vayan a la calle y que pase a por un volante de alta. ¿Pruebas? No hacen falta.

—¿Me vuelvo a pagar la PCR?

—Haga lo que quiera, pero no es necesario.

La burocracia domina la situación y el virus está encantado saltándose todos los controles, con lo que alguien hace caja y otros atacan las libertades.

Todo se basa en la policía y la amenaza.

—¡Que le multo!

¿Cuántos asintomáticos no dicen nada? ¿Cuántos no saben nada? ¿Cuántos se pierden entre la burocracia? ¿Cuántos pierden su puesto de trabajo y su dinero?

Esto ocurre en Madrid, en La Coruña y en provincias. Hasta en Moncloa.

—Sí, pero nosotros a lo nuestro. Lo que nos interesa es Madrid. Cataluña no la toquéis; ni Navarra; ¿Cómo anda Galicia? Vendría bien darle un palo.

—¿Habéis amenazado lo suficiente en Madrid? Hay que buscar un titular. ¿Qué os parece: No pasarán?

—¿« Ils ne passeront pas ! »?

—No hombre; me refiero al de la Pasionaria. ¡Ah! ¿Qué eso es lo que va diciendo la Ayuso? Preparad otra reunión. Esta vez en serio, no vaya a ser que se nos adelante con las elecciones.

—Presidente ¡La moción!

—No nos moverán. Eso es cosa entre las derechas. Conmigo no va. Entre ellos van a quedar como eso de la aurora.

—¿Sabéis quien sustituirá a Torra? ¿Elecciones? ¡Uf! Nos pilla mal con Iceta. Tratadme bien a los catalanes. Prometedles todo; y todo es todo.

—Oye Iván, llama a Lesmes y dile que si lo de Podemos va en serio. ¡Pues llama a Lola y que se imponga! Es que aquí todo lo tengo que hacer yo.

—No olvidéis la Zarzuela. ¿Todo tranquilo? Mejor así. Se acerca el 3 de octubre y nos van a restregar el discursito de nuevo. A ver si encontráis algo para amortizarlo. ¿De Abu Dabi no sabéis nada? Se nos va a escapar esa pieza. La gente ya lo ha olvidado. Ma da miedo el silencio de los desiertos.

—¿Podríamos dar la sorpresa con el indulto? Sería un buen golpe.

¿O qué os parece si damos una vuelta de tuerca más a la Ley de Memoria Democrática?

Hablad con Tezanos. Puede que tenga alguna encuesta en la nevera; y si no se la inventa.

—¿Los medios están avisados: 1, 2, 3, 4, 5, 6?

Hay que rebajar el nivel de acusaciones al vice y apretar con Madrid.

—De camino que espabile Gabilondo o le jubilo.

—¡El indulto! ¡El indulto! Daos prisa o Cataluña arde.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

29 septiembre 2020

ORDEN CERRADO A LAS ÓRDENES DE SÁNCHEZ: ¡IZQUIERDA! ¡MAR! Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Las falanges macedonias requerían de una disciplina y entrenamiento que permitiera ese invencible choque sin desmoronarse en sus movimientos. Cualquier formación cerrada exige orden, que deriva de la instrucción. Es el orden cerrado, todavía practicado en todos los ejércitos del mundo. Son formaciones compactas muy sólidas y fáciles de mandar una vez que todos los formados conocen las voces de mando. No hay iniciativa ni nada que pensar. Se ejecuta el movimiento al unísono y eso es todo.

Se fusiona una Caja de Ahorros, la de Madrid, luego llamada Bankia, con el Banco catalán, toma el nombre de La Caixa, que debe ser algo así como La Caja, pero en catalán. Convertido en uno de los mayores bancos del mundo, el mayor de España, ¿español?, pero con el nombre en catalán. ¿Quién hace caja? He ido inmediatamente a dar de baja mi ridícula cuentecita.

Messi se va pero no se va. Le ha llegado el aviso. Esto no es un club de fútbol. ¿Qué te has creído? Messi se queda. Nada de rupturas cuando el proceso está en marcha.

Empiezo a pensar mal en esto del covid. Empiezo a dudar y a creerme lo mínimo. No son de fiar quienes nos guían. El Pretendiente, Sánchez, va a Sol, se hace la foto, sin renunciar al machito, al salir transmite el mensaje a los suyos: <<A esta ni agua. Madrid es nuestro>>. Protagoniza la traición tras aparentar negociación. Siempre es igual.

En la Moncloa surge la alarma: los jueces van a inhabilitar a Torra. Artillería contra la Zarzuela. Aviación contra los jueces.

Nula información. Los españoles estamos en el biberón de la democracia. ¿Qué sabemos? Es lo más parecido al Área de Brodmann o al Área 51.

Todo responde a un complejo fenómeno-movimiento.

<<Cuando se hallaba el mundo a punto/de que el prodigio sucediese…>>. Se lo oí a José Hierro un día que hablaba con una Reina, solos, tras una puerta que gemía.

No es posible que la gente sueñe. Hay que acabar con la economía, echarlos de sus trabajos, arruinar a las empresas, ensalzar al Estado de ubres llenas para quien obedece.

El coronavirus ayuda, y mucho, para acabar con las libertades, ¡qué digo!, con la Libertad: esposas en las muñecas y mordaza. Han inventado eso de atontizar, que es fabricar tontos.

Los objetivos están diseñados y cuentan para su logro con la pandemia y la parálisis de voluntades:

—Independencia de Cataluña.

—Independencia del País Vasco.

—Federalismo.

—Fin de la Monarquía.

—República de corte bolivariano.

—Imposición del <<Relato>>, una historia escrita por ellos y una eficaz propaganda que quede impresa en el área de Brodmann (medios de comunicación).

Para todo ello, ya lo estamos viviendo, el comunismo socialista necesita empobrecernos, que la lucha de clases empiece por hacer desaparecer el escalón de sosiego que es la clase media; una dependencia total del estado, a pesar de que la deuda pública nos hundirá como nación; eso les da igual.

Seremos pobres, pero tendremos siempre a Sánchez, Zapatero, Ábalos, Monedero, Echenique, Iglesias, Montero, Torra, Rufián, incluso a Otegi y más.

Todo y entre todos han urdido el plan. Son herramientas del neocomunismo ensayado en España.

Una mezcla de la que nos están dando a beber, a poquitos, y que servirá de vacuna contra el pensamiento libre y la verdad objetiva.

El diagnóstico es de máxima gravedad y las causas de la enfermedad son una derecha llena de protagonismos en la que unos no encuentran su lugar y otros montan su polis.

Me voy a permitir dar un consejo a quienes creen estar en política defendiendo la unidad de España y su historia, junto a la Constitución. Tucídides, que no es nuevo en estas lides, nos servirá:

<<La fórmula más eficaz para que un Estado viva al margen de toda inquietud consiste en no tener que arrepentirse nunca de haber favorecido al adversario>>. Culpables por omisión. Mucho de lo que arrepentirse.

En España el adversario es ese que ahora gobierna con una política de imposición ideológica sobre una política de desarrollo.

Cada mañana el ciudadano español se levanta al grito de: ¡Izquierda! ¡Mar!

Y obedecen las conciencias okupadas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

28 septiembre 2020

Blog: generaldavila.com

 

 

VETERANOS DEL EJÉRCITO DEL AIRE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Nunca debemos olvidar a aquellos españoles que hicieron el Servicio Militar obligatorio en nuestros Ejércitos y Armada. Su servicio además de impecable ha sido un ejemplo en el conjunto de los ejércitos del mundo. No siempre se recuerda. Esta Institución nuestra, tan querida, las Fuerzas Armadas, no suele ser de las más agradecidas. Recuerda aquello tan legionario: <<Os lo debemos todo, pero nada os daremos>>. Eso está muy bien, pero mejor si de vez en cuando, al menos, te dan una palmadita en la espalda.

Siempre me ha llamado la atención el espíritu y entrega de aquellos soldados de la mili obligatoria. Inmejorables.

Hace no mucho tiempo, un grupo de veteranos me llamó para asistir a una de sus celebraciones; era la Agrupación de Veteranos de la Base Aérea de Torrejón, Ala 12.

¡Cómo iba a negarme! Era una llamada al deber, un ¡A mí la Legión! que entre soldados sabemos lo que significa.

Allí estaban reunidos tratando sus añoranzas, su presente y su futuro, alrededor de su veteranía y sobre todo de su Patria, su Bandera y su Ejército del Aire. Actualizando y poniendo en orden ese infinito amor a España que desde que vistieron el uniforme azul  jamás han abandonado.

La edad no cuenta y estaban el más veterano y el más reciente, que da lo mismo en cantidad y calidad de servicio. Este general, y todos, tiene mucho que aprender de un soldado, y siempre se está a tiempo, incluso ya retirado; esa permanencia, unidad y añoranza es una de las enseñanzas que todos deberíamos perseguir.

Quedé sorprendido. Yo no era nadie al lado de aquel grupo cohesionado, unido por el servicio, eran todo milicia, mucho más que un general, un ejemplo de vida militar. Uniformados con su veteranía y sus ropas distinguidas de los veteranos, impecables, respetuosos, en perfecto estado de revista.

Pensé en los buenos jefes que tuvieron, seguro, no hay duda, y me dije ¡qué gran labor cuando la semilla cae en fértil tierra!

Después almorzamos juntos y quedamos unidos para siempre. Soldados del Ejército del Aire, con su presidente, vicepresidente, organizados, seguros de su futuro y, quizá, sin ser conscientes del todo del enorme servicio que siguen prestando con esa ejemplaridad de vida que seguro transmiten en sus familias y trabajo.

Gracias soldados. Os debo este reconocimiento. Muchas veces en el olvido, pero es bueno que sepamos que como estos soldados de Ejército del Aire, hay muchos que quedaron por su mili unidos y siguen así después de muchos años, recordando, sintiendo y amando España y a sus Fuerzas Armadas. Allí les enseñaron y ellos ahora a los demás nos enseñan con su ejemplo.

Soldados, Agrupación de Veteranos de la Base Aérea de Torrejón: Vuestro espíritu me ha hecho soñar en el vuelo eterno del indomable espíritu de ser español, de ser soldado de Tierra, Mar o Aire, simplemente eso, la grandeza de ser español. Y si encima se ha sido soldado.

Gracia amigos, Soldados Veteranos de esa admirable Agrupación.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

HAN ECHADO AL REY DE ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En este caso ha sido a Don Felipe. De Cataluña (Expaña). No dejarte ir es peor que echarte.

Es la primera vez que no asiste el Rey al acto de entrega de despachos de los nuevos jueces. Se le invitó, confirmó su asistencia y, después, dijo no. Moncloa, los del Palacio, dicen que la ausencia es por motivos de seguridad. ¡Mira por dónde! Pues ¡A mí la Legión!, que la ministra de Defensa dice ser de la familia legionaria.

La Zarzuela calla, luego otorga: seguridad. Si una nación no es capaz de <<asegurar la seguridad>> del Jefe del Estado, ¿cómo va a ser capaz de hacerlo con sus ciudadanos?

Dimitan los responsables y entréguense los culpables.

Están ocurriendo muchas cosas en España. Esta, hasta ahora, es la más grave sin ningún género de dudas. A poquitos; y con la última cucharada te tragas el sapo.

Ceuta y Melilla fueron también vetadas en los viajes del Rey por las Comunidades. El presidente del Gobierno fue el culpable.

Entre republicanos viscerales, pelotas indiferentes, e inútiles monárquicos, anda el juego. Pero lo peor es la mala gente. La que a juicio de Diego Saavedra Fajardo su actitud imita el curso de la culebra torciéndose a una parte y otra con tal incertidumbre, que aun su mismo cuerpo no sabe por dónde le ha de llevar la cabeza; señala el movimiento a una parte, y le hace a la contraria, sin que dejen huellas sus pasos ni se conozca la intención de su viaje.

La culebra ya ha mordido y el veneno está haciendo sus efectos. ¿Antídoto? Son ustedes, somos todos, los que vivimos en la placidez de dejarnos llevar por el dulce efecto adormecedor de la sustancia.

Si esto sirve de algo debería ser para que los españoles abran los ojos y se den cuenta de qué estamos en manos de carceleros: recortes a la libertad, comunismo y placet al blanqueo del terrorismo, pobreza que viene y expaña en fabricación. Indudablemente que ni la madre que la parió.

De nada servirá afanarse, nadie luchará en defensa de la identidad, porque lo peor de todo esto es que, parece, que los españoles estamos encantados con lo que tenemos y con lo que no vamos a tener: orden y trabajo.

Oposición: ¿Hay alguien más? Que oigan a Paloma San Basilio: Juntos. Cruzar en rojo lo semáforos.

El lejano 3 octubre de 2017 fue un día memorable, cuando el Rey dejó claro el futuro de España. Todos confiábamos en su mano firme, en la Ley y sus intérpretes. Por España, iba Todo por España. Es pasado.

Cada vez se amortiguan más las palabras, se pierden en horizontes de acontecimientos.

Llevo mucho tiempo sospechando que el enemigo está dentro. Muy dentro. Hasta en el ADN.

Al Rey Alfonso XIII le gritaban: <<No se ha marchao, que le hemos echao>>. Don Juan Carlos se ha ido. A Don Felipe le prohíben pisar Cataluña.

También Ceuta y Melilla.

Estado de Alarma. No termina ahí la cosa. La Constitución lo contempla, con paso firme y paso siguiente: Excepción y Sitio.

Excepcional y grave es que el Rey no pueda desplazarse por España y que su seguridad esté en peligro: ¿porque tenemos unos peligrosos políticos que la ponen en peligro?

El presidente del Gobierno es el culpable. Debe una explicación pública a los españoles. Es inadmisible. Es lo más parecido a una dictadura del tipo de las contempladas con admiración por algunos de los que con él gobiernan.

España condenada. Los condenados indultados.

«¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo… con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado?».

Guardar y hacer guardar (o alguien tendrá que hacértela guardar).

Cúmplase la Ley.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

24 septiembre 2020

 

FIRST WE TAKE MANHATTAN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

¿Tú qué te has creído? Para rojo el mío

Valor 1. Centenario de la Legión española. La ministra de Defensa dice pertenecer a la familia legionaria. Lo cual la emparenta con Millán-Astray  y con Franco. Mira por donde ha encontrado su vena legionaria y hasta franquista. En una familia hay de todo. Quizá por eso el presidente del Gobierno ni mu (no onomatopéyico) de felicitación. Hombre poco le hubiese costado decir eso de ¡Feliz Aniversario! ya que no había que soplar las velas. Pues mu (onomatopéyico en este caso).

Valor 2. Aprovechan y el judicial se va a Roma con el rey Balta, el cazador cazado, en el aeropuerto, haciéndose el tonto, algo imposible, llegó al límite, ya fue expulsado del poder (de poder por ser) judicial por prevaricación y ahora ya es difícil esconderse. Que la fiscala es general y del Estado eso nadie lo duda. Cinco estrellas, pero mau.

A continuación va Navajas y la lía más. Navajas, fiscal que significa averiguar o delatar operaciones ajenas. ¡Anda, claro! Afiladas albaceteñas por errores en el dictado, y mira que le dijeron que libertad se escribe con b y navajas con v, y no al revés. Con v lo escribían los comunistas cuando la pedían para Carrillo detenido en Madrid y quería acercarse a Paracuellos donde tenía un primo. ¡Livertad! ¡Livertad!, gritaban aquella navidad del 75. Como ahora: con v de victoria.

Valor 3. Torra pretende prohibir a los <<mierdaleños>> aterrizar por su Cataluña natal, y entonces queda por tierra, mar y aire, la indecisión de si a Valencia por el Mediterráneo o, después de Teruel, el Ebro. Es la guerra de siempre, la Norte-Sur que acabó por tragarse a Madrid.

Valor 4. Madrid es el paso siguiente. Duele Madrid. El presidente Sánchez, el Pretendiente, ahora pretende eso. Y se ha dado un paseo por Sol, ha cruzado su puerta y ha entrado a Gobernación, desde donde Azaña proclamaba <<la proclamación>> y donde tantas cosas. Parece que le ha gustado: ¡Hay que echar a Ayuso! Con elegancia. Desde allí anunciaba Azaña que <<no se ha ido; le hemos echao>>. Poco tardó en cruzar de Mayor a Arenal, a Oriente.

Después iremos a por el otro Palacio.

Cantaba Leonard Cohen: First we take ManhattanUn sutil matiz que diferencia al elegante agitador del burdo patán callejero.

Ayuso puede contar los días o se los contarán.

Valor 5. Hay una cosa que se llama Observatorio sociológico sobre la percepción ciudadana de las actividades, planes y programas del plan de cultura y conciencia de defensa. Traduzco el quehacer del interminable organismo: nada. Parece ser que de vez en cuando no solo pregunta, sino que interpreta. Esta es su labor: nada.

Pregunta en 2019:

—En relación a la imagen que transmiten las Fuerzas Armadas y los militares ¿qué aspectos considera negativos o mejoraría?

Interpreta:

<<La disciplina y la jerarquía, así como los distintos rangos o empleos se consideran como una falta de democracia. En el caso de la disciplina, se ve negativo que sea acrítica y que se convierta en obediencia ciega. Se critica también el corte de pelo, el uniforme de la Legión y en general los uniformes por ser demasiado militares>>.

Esto es cultura. En especial del que pregunta.

Así educamos en valores.

First we take Manhattan, then we take

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 septiembre 2020

 

 

20-IX-2020 CENTENARIO DE LA LEGIÓN. General Dávila (R.) General Jefe de la Legión entre 2001-2004

 

100 años de Legión.

Mínima celebración en la sede de su Mando Institucional: Base Álvarez de Sotomayor (Almería), Brigada de la Legión “Rey Alfonso XIII”.

La «familia legionaria» ausente. La fecha merecía un esfuerzo por lograr la oración unida de todos los legionarios en el homenaje a sus muertos. Televisión Española está para otras cosas (?). Aunque la ocasión lo exigía.

Ni son todos los que están, ni están todos los que son. Cosas de la pandemia. Dejémoslo ahí.

Es de agradecer al Rey Don Felipe que, a pesar de las circunstancias, haya querido que «algo se haga en este señalado día» y estar presente en el Aniversario. Al entrar en la Base se encontrará en bronce la figura de su bisabuelo, el Rey Alfonso XIII, que preside el Acuartelamiento de la Legión y que fue colocada en lugar preferente por ser el impulsor de su creación y el que estampó su firma en el Real Decreto fundacional.

También es obligado el recuerdo al Rey Don Juan Carlos por el respeto profundo y el amor que siempre tuvo a esta unidad. Gracias a él la Legión salió indemne en situaciones muy delicadas donde hasta su existencia se puso en juego.

El acto de hoy es sencillo y merecido: El 20 de septiembre fue la fecha elegida por su fundador, general Millán-Astray, para conmemorar su nacimiento. Día en que se alistó el primer legionario. Significativa elección. Lo español era Tercio; lo importante y trascendente: el legionario.

La Legión se ha hecho centenaria. En ella han servido quienes todo lo han dado y no han recibido nada. No disponemos de la cifra de alistados hasta el día de hoy. No importa. Son Legión.

Sabemos el escalofriante resumen de su generosidad: 9.722 muertos, 35.000 heridos, mil desaparecidos. Cerca de 46.000 bajas. Su bandera luce siete laureadas de San Fernando y doce medallas militares colectivas. Sus héroes: veintitrés laureadas de San Fernando y 211 medallas militares individuales. Nada para tanta entrega. Hay muchos más. Incógnitos todos. Nadie aspire a saber quiénes son. «Legionarios a luchar, legionarios a morir». Contraseña y resumen de cien años.

Quienes los hemos mandado quedamos marcados por ellos. Por su ejemplo de entrega y valor. Por su humildad. Para siempre. Quisiéramos ser como ellos.

Que nadie intente saber quienes son. Héroes incógnitos todos.

Honor a nuestros muertos. Son los que nos guían y su ejemplo vale más que todas las Laureadas.

¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir! No olvidemos que para eso se fundó la Legión. Lo otro lo pueden hacer otros, incluso mejor.

Feliz Aniversario. Felicidades Legionarios.

General Dávila (R.) General Jefe de la Legión entre 2001-2004

 

 

NADIE ASPIRE A SABER QUIEN SOY YO. LA LEGIÓN DE BRAULIO

Este es un relato apócrifo, lo que no significa que sea falso. De su origen sé poco y de su época menos. No sé casi nada, pero me gusta. Tal y como me ha llegado lo publico. Braulio y yo nos hemos entendido. Ustedes hagan lo que quieran, pero les rogaría que lo leyesen. Es de un legionario, eso es seguro.

 

Introducción

A modo de introducción, que no hace falta.

No se puede saber a ciencia cierta la época del legionario escribidor, ni en qué años estuvo en la Legión; que a lo peor ni estuvo y se lo han contado, porque sabe tanto que no se sabe si todo será suyo.

Yo sí fui legionario, no hace mucho, aunque estuve poco; lo suficiente para ver, oír y vencer. Vencerme a mí mismo, después contar lo que vi y oí; puedo contar, pero nunca aspiréis a saber quién soy yo.

Lo mejor que me pasó fue encontrarme a Braulio, que no lo conocí, pero sí estuve con él porque, en un lugar no desvelable, encontré lo que había escrito, que es lo que aquí figura. Solo firmaba Braulio, sin fecha ni huellas del tiempo, y apareció, en el acuartelamiento de la Legión donde yo estaba, mientras hacíamos zafarrancho en unos altillos, entre palomas y una pareja de lechuzas que allí anidaba. De todo esto hace una eternidad. Ayer o cosa así. Eran unos papeles envueltos en plástico, que puede ser una pista, escritos sin una sola falta de ortografía. Ordenada redacción, las palabras en formación de combate, clara e intencionada sintaxis. No sé por qué escribiría Braulio ni para quién, pero como las cosas son como son y no como figuramos que son, si yo encontré los papeles es que eran para mí y si yo los doy ahora a conocer es que eran para más gente y así, hasta Dios sabe dónde llegarán. El caso es que los he tenido guardados durante mucho tiempo y ya casi no me acordaba de Braulio.

Aburrido ante la pantalla del ordenador de cuando en cuando pongo en el buscador La Legión y le doy al intro o enter, o a la flecha esa, y esta vez me salió un general que se llama Dávila, que había mandado la Legión, que escribía de todo y para todos. Total que me dije voy a buscar aquello que me encontré un día, y le dije ¡eh Braulio, sal de ahí!, y saqué de un cajón muy cerrado, de siempre cerrado, aquellos papeles y los volví a leer; y allí seguía Braulio. Como el general escribía, y debe leer mucho, y publica cosas que le mandan sobre el próximo Centenario de la Legión me dije: se lo mando y que él haga con Braulio lo que quiera. Podía habérselo mandado por el correo del ordenador, pero no me parecía justo enviar a Braulio por ese camino tan peligroso como rápido, así que lo metí en su sobre, le puse un sello del Rey y para el general, y el caso es que le llegó y yo no sabía donde vive el general. Pero le debe conocer el cartero, porque Braulio entró en su casa, con taconazo y todo. A ver si le gusta, se conocen, se reconocen, y hasta lo publica, aunque eso mejor que lo hablen ellos, como los dos son escribidores seguro que llegan a un acuerdo.

Además a mi me parece que lo que escribe Braulio es muy interpretable y se necesita un hermeneuta, que a lo mejor el general lo es.

Bueno pues yo se lo mando; y se lo mandé; y que él vea lo que conviene hacer.

Y podía haber sido como la inquisición porque no he contado que todo lo que sacábamos de los altillos lo teníamos que llevar al centro del patio para hacer una hoguera y quemarlo todo, todo, todo, hasta los libros y las banquetas, y unas ropas viejas que había, hasta el nido de las lechuzas, todo quemado, así que yo sin saber que era Braulio, cogí aquellos papeles, sin sacarlos de su plástico, y los guardé en el bolsillo, ese grande del lateral del pantalón verde sarga; y nadie lo vio, no hubo hoguera para Braulio y hoy puede decir que sigue con nosotros como ayer, que de eso hace una eternidad.

Sé de Braulio que aún vive en cualquier parte, donde le dejan, caminos y plazas públicas. No sé mucho más. Tampoco lo necesito, no voy a preguntarle de dónde viene y adónde va. Eso es cosa suya, que aquí la identidad es bandera y solo importa lo que a partir de ahora se haga. Lo que fue nada importa, que es su vida anterior. Ayer no existe y mañana tampoco.

Pues esto es lo que dejó escrito Braulio, y no desvelo nada que él no quiera, porque ya he dicho que si ha llegado hasta mí, y a quienes lo lean, será porque él quiere, que como no quiera les aseguro que no lo lee nadie.

Así que yo lo mando y que sea lo que Braulio quiera. Y, por supuesto, el general, o sea vuecencia.

Que hable Braulio. Estas son sus palabras.

 

1.- No es lo que era

Acostumbra a repetir que aquellos tiempos fueron mejores. El viejo legionario, suele recordar y quedarse allí, en sus momentos, como irrepetibles, auténticos: esto ya no es lo que era antes. Dicen que eso le dijo el primer legionario en alistarse al segundo. Cada uno dice y no deja nunca de decir. Aquí en la Legión se dicen muchas cosas y ninguna es tontería, que hay gente de Oriente y de más allá, de Etiopía, de distintas clases y cada uno sabe una cosa que el otro no sabe y así entre unos y otros se hace legión de cosas y saberes. Yo sé de Libia, de Las Guayanas, como de Alemania, y si me preguntas de Cuba, como si fuese mi casa, que todo, de uno y otro sitio, me lo han contado los que son de allí.

Para cada uno su tiempo fue el mejor. Hacen bien: fueron los suyos, sus tiempos, su tiempo, la vida de uno es única y sin igual. Además es verdad. Que esto nada tiene que ver con aquello. Como tiene que ser. Cada uno con su tiempo; sin falsas adaptaciones. Porque pienso que pensar es libre y ahí nadie se mete, así que yo pienso en mis tiempos, que ya lo de ahora es solo esperar.

Fueron otros tiempos. ¿Para mejor o peor?, no lo sé ni me pregunte, que yo ya voy a lo mío. Soy legionario, antiguo, viejo, fui padre veterano, en su momento aquel, pero sigo siendo legionario, que ser, es lo único que he sido, y sé mucho de eso y a lo mejor poco, depende de la peña que me pregunte y las ganas que tenga de contestar. Aquello que entonces vi y lo que veo ahora, de aquello y esto, todo  revuelto, me pasa que más que pensarlo, lo siento. Por eso es recuerdo. Y no sé yo si las cosas del sentir son iguales que las del conocer. Nunca se puede tenerlo todo y a un mismo tiempo, cada cosa tiene el suyo. Hay muchos tiempos y casi los he alcanzado todos.

Me llegaron los años, todos, pero a pesar de ellos acompañaré a los que combaten para exhortarlos con consejos y palabras, que tal es la misión de los ancianos. Las armas las blandirán los jóvenes, que son más vigorosos y pueden confiar en sus fuerzas.

He visto mucho y he aprendido de todo; de lo bueno y de lo malo se aprende; y conocido también.

Siempre estamos con las mismas, que si antes que si ahora.

Estaría bueno que haya que dar explicaciones. A mí nunca me las dieron; ni por qué atacaba allí y no en otro lado, qué más da, ni por qué vigilaba este y no aquel lugar, que si por la derecha, que si por la izquierda, media vuelta ya-media vuelta ya, firmes o descanso, ya viene el pájaro, retreta o fajina; nada más, cumplir y nada más; nada más necesitaba que la corneta para saber lo que debía hacer; esa corneta era un libro, mejor que los heraldos de voz sonora, y bueno estaba yo como para pensar que si esto o que si lo otro, con lo mío ya tenía suficiente, a obedecer y no hay más. A la corneta.

En la Legión nadie da explicaciones de nada; solo las del servicio y muy breves. Tú paquí, tú pallá, por aquí no pasa ni Dios, vigila ese chamizo, vete a esto y a lo otro, o a lo de más allá, no quiero que se mueva ni una mosca, rápido, rápido, deprisa, más rápido, ¡firmes como velas! Te lo explican o te lo gritan, pero una sola vez, o ninguna, que aquí no hemos venido a perder el tiempo, así que a funcionar como si llevases toda la vida. El servicio es sagrao; se cumple y no hay más. En combate o guarnición a cumplir.

¡Fuego! ¡Al asalto! Aquello sí que gustaba, aún cuando ya no podías ni con las botas. Se lleva peor lo de guarnición. La Legión es combate, acudir al fuego, de donde venga. Y todas las cosas son para eso. Las otras cosas, esas son de uno, a nadie le importan. Que dicen que digan, que piensan, que piensen, qué más da. Aquí hay de to y se es de todo, se ve de to, y lo que se oye, de todo, pero nadie se asusta de nada. Príncipe o rufián, noble o plebeyo, alto o pequeño, honrado o descuidero, guapo o feo, malencarado o simpático, trovador, poeta siempre y todos, para los adentros, todo menos cobarde se puede ser. Es la peña, que hay de todo en ella, ¡y como dios!; nadie se mete hondo en lo tuyo si estás cerrao. Eso es tuyo y no hay más que hablar. Ahora que si quieres contar, abrirte, pues puedes en canal, siempre hay alguien que te escuche. Y ni mu, sellada la boca pa siempre. ¡Por estas! No se va con chismes de uno y otro que tos tenemos pa no parar de contar; ¿y a quién le interesan?

Queda anclada la vida en eso: ser legionario, en haber sido legionario, Caballero legionario o legía, que nos da lo mismo. Pistolo no, que eso es otra cosa, ni mejor ni peor, distinto. De todo lo que te pasa solo se te agarra aquello: ser legionario. El resto, pues olvidado. ¿Qué tendrá aquello? Lo otro que te pasa fuera de ser legionario casi que deja de contar. Parece que solo fue la Legión tu vida, nada más hubo ni pasó. Todo lo que quedó fue Legión. Por eso lo de ahora nada tiene que ver con aquello; entonces sí que era duro, ¡la Legión!, eso, ¡tela!, queda pa siempre. Con cuidado, como todo, que muchos te echan en cara que ellos han estado no sé qué pilas de años en la Legión y que por eso son más legionarios que nadie. Pues no, y eso que yo estuve en activo legionario más de diez, pero es igual, el que lo es, con media hora le llega. Había uno llamado Federico, que le llamaban el Grande, que decía que sus mulos habían estado en muchas guerras y fregaos, pero nunca dejaron de ser mulos. Yo podía dar algunos nombres de esos y de algún mulo legionario que para mí lo quisiera.

La decadencia de la Legión puede llegar no porque el servicio sea penoso, pesadas las armas del Credo, o porque los premios nunca lleguen y la disciplina sea muy severa. Pa mí que la decadencia, si llega, será por todo lo contrario. Cuando esto se haga más débil y facilón -pues en verso- adiós legión. O es dura, muy dura, brava e insoportable, que luego se soporta bien, o esto deja de ser Legión. Así fue y que así siga siendo. Aquí todo te lo deben, pero nada te van a pagar, así que a espabilar y a ser legión. Dura y disciplinada Legión, distinta a todo, ni mejor ni peor, solo Legión.

Caballero legionario Braulio

2.- Aquella Legión

No digo que ahora no lo sea, no quiero decir eso. Que lo es, Legión. Y me gusta que lo sea, y verlos de verde, maqueaos, chulos y envalentonaos, voceros, muy jóvenes son, y cuadraos; llenos de tralla por el pecho, Bosnia, la onu, Irak, Malí, Afganistán, de todos lados. Nosotros éramos poca cosa, pero…, a la hora del cornetín, ¡legionarios a luchar…!, como corríamos las lomas, con el chopo y la ametralladora, y las cajas con las balas, como corríamos a por ellos: ¡cabrones! Con cojones ¡coñiiiio!, ¡que es la Legión! Y eran bravos ellos, aquellos moros cabrones, esquivos, jodíos y malos como el sebo. Detrás de las lomas se escondían, como la tierra y su color, como zorros agazapados. Aquello era como debe ser ahora en Irak, según me viene de oídas, lo que cuentan, y también en Malí; esas tierras, me dicen, son muy parecidas a las legionarias, pardas y secas, calientes y frías, solitarias; para los lobos, y los coyotes y los zorros y las gacelas, son para la Legión y para legionarios.

Claro que ahora tienen de todo, cañones y camiones, tanques y aviones, cascos y antibalas, varios uniformes y chaquetones, chupas, varias camisolas, gayumbos y camisetas verdes, verde mimetizado, y corbatas, hasta camisa blanca; y cuartos individuales, para cada uno o dos. La mayoría no vive en el Tercio; tienen una casa a la que se van cuando terminan, una casa que es de ellos o alquilada, y para ellos, ya no es la Legión su casa, nosotros nunca nos íbamos a ninguna casa, no teníamos otra que la piltra, el pulguero, y la cantina y el mollate, el mesón y el bocata, el patio del cuartel, y fuera algún chamizo donde darle al prive, o a lo que fuese, que el tema era quitarte esa morriña, no es soledad, otra cosa, que se mete a veces por lo de dentro y no hay manera. Se te pega unas horas, unos días y te preguntan: ¿qué Braulio, hay moros en la costa? Moros, ¡coño moros!, lo que hay es como pena por dentro. Unos tragos y fuera todo. Ni morriña ni leches. Y no preguntes que la tenemos. Bueno hombre bueno, que a tos nos pasa. Pues eso, ¡tira pallá!

Nuestra casa era el cuartel, siempre volvíamos al cuartel; nos íbamos, pero volvíamos, ¿dónde íbamos a ir si no teníamos na? Ellos, los de ahora, van y vienen y se van y ya no vuelven. De un sitio para otro, de unidad en unidad, cabo de la Legión y cabo en Regulares. Es igual, pero no es lo mismo. Legionario o de Regulares se es para siempre, no para echar un rato, ni se cambia, ni se pierde; ahora son otros tiempos, ni mejores ni peores; son otros tiempos. A mí me gustaban los míos cuando lo que era mío, de verdad mío, era lo que había detrás de aquellos muros, entre tanta gente, pasabas el cuerpo de guardia, y en casa, el cuartel, allí estaba mi sitio y los míos. Mi peña, mi piltra, mi manduca, los garibolos, duros, pero garibolos legionarios, buenos, algo de alpiste y hasta un padre veterano. Eso era todo, lo único que tenía. Nunca estaba solo el cuartel, y si se vaciaba casi, que no ocurría, aquello siempre estaba abierto, estaban los de la guardia, que parece que no, pero además de vigilar acompañaban, sabías que no estabas solo, y te gustaba verlos de guardia, sobre todo un domingo, que te ibas y ellos se quedaban, como si fueses tú, y volvías y allí estaban, y daba tranquilidad, al menos a mí. Ahora he visto que algunas guardias las hacen seguratas; pues bueno; si es que ahora de legionario acaban de segurata en cualquier lado. Mejor que acabar por ahí dando vueltas, y que alguno te ve los tatuajes y la barba y mal encarado con la vida, y dicen o te murmuran: ese ha sido legionario.

Yo que sé. Qué más da; es igual, pero no es lo mismo. La Legión no fue echar un rato, no fui a ver qué pasaba, fui a quedarme cuando nada tenía, fue una vida lo que eché, la vida toda, y allí quedó, pero yo me traje a la Legión; ahora la echo de menos: ¡ay!, si tuviese veinte años. El resto no fue nada más que un caminar perdido, sin ser nadie, nadie era hasta que fui legionario; luego me tuve que ir y volví a ser nadie, pero ¡ojo!, ya era legionario y que no me arrepiento. Eso queda pa siempre. Ahora me dice alguno, ¿tú que has sido?: ¡legionario! La gente se echa pa tras. Como si dijesen ¡coño un legionario!, pero en plan bien, como con susto y admiración, como diciendo, cuidado este es capaz de todo, que es como que te admiran un poco. Y eso gusta y te viene a la memoria todo, todo, y te quedas como así, de otra manera y pasmando, que te están mirando y ¡uf!: ¡Ese tío ha sido legionario!, dicen; y ¡como me gusta!

Creo que la Legión se hizo para aquello, no para esto. La Legión era para siempre, tuya sin serlo, pero era como si fuese tuya; era la Legión como tu madre, que no me la menten sin besarla, que me cago en… ¡Pa siempre!, no ahora una unidad y luego otra, según me vaya y me venga. Eso no es legión, sino echar un rato. Nuestro rato fue toda la vida, aunque fuese un rato, pero no cambiamos de un lado pa otro. Siempre con la camisa verde.

Pa esto de ahora hay otros, muchos, que no digo que valga cualquiera, ni que mejor o peor; distinto. Ahora todos son iguales, desfilan distinto, pero iguales. Visten distinto, pero iguales. Y van de un lado pa otro, que da lo mismo la Legión que otra unidad…, hoy en Ceuta, mañana en Córdoba o Madrid. Todos iguales y pa mi que no es eso, yo quiero ser solo legionario, que es distinto.

Recuerdo el nombre de todos, compañeros y mandos, jefes y oficiales –creo que ahora no hay jefes, pues no sé qué habrá-, el del coronel del Tercio, como si fuese mi nombre y mis apellidos, como si fuesen los de mi padre y de mi madre. Los motes también, nunca para reírse de nadie, que allí se respetaba al bajo y al alto, al feo o al más que feo, al rubio o al negro, amistad, esa del Credo: de juramento entre cada dos hombres. ¿Dónde estarán aquellos? Cada uno ha volado a sus aires. No tenemos contactos, ni internet, ni esas cosas de móviles para llamarnos. Si acaso queda “¡A mí la Legión!” que alguna vez solté en… Bueno el caso es que funcionó y nos dimos unas cuantas, pero nada sé de ninguno. Y no pasa nada; si algún día nos vemos pues como siempre, como si el tiempo no ha pasado. Los legionarios entre nosotros nada, todos juntos, y si hay cosas son las nuestras y pa qué airear na, lo solucionamos entre nosotros, que a nadie le importa.

3.- La Legión ahora

Ahora la Legión va para cien años. Nada somos los que aún vivimos. Aquí los únicos que son, son los muertos. Cuando llegué uno me dijo que allí no había caídos sino muertos. En la Legión, chaval, me dijo, si uno se cae se levanta, y si no te levantas es que estás muerto, así que aquí, de caídos nada: muertos. Los muertos dan vida a este Cuerpo. Todo lo son los muertos, los muertos en combate y los que quisieron morir como legionarios, en combate, pero la muerte no los eligió; entonces, a esperar. Los que aún vivimos, y que sea por muchos años, y llegamos pal Centenario solo debemos mirar los colores de la Bandera, la más gloriosa, y no mirar para otro lado, sino pa donde se reza a los muertos, pal monolito de los muertos. Solo la Legión, España, en el centro, y su Bandera que envuelve a los muertos. Y rezar por ellos. A mí lo demás me sobra. Las pinturas y los homenajes, los libros y las funciones, los discursos y los abrazos, los reconocimientos y las celebraciones. Casi todo me sobra. Menos los muertos. A esos juramos, por nuestro Credo, nunca abandonarles hasta morir todos y así, como seguimos vivos, es nuestro deber estar con ellos hasta morir todos. Y no hay más. Cien o doscientos años. Legionarios hubo y habrá, y murieron y morirán, y si no pa qué eso de legionarios a luchar legionarios a morir. Se entra pa luchar y salir de aquí, pues muerto, nada más que muerto y si no a esperar; como todos. Que tan poco esto es tan largo. Te vas en un pispás. Ya lo sabemos: la muerte no es tan horrible como parece y eso de ser un cobarde es lo único que le está prohibido a un legionario. Lo único sin perdón posible. Puede venir cuando quiera esa que dicen que es la novia, porque cuando se lleva a uno hay mil detrás, nacen como moscas y a tos no se va a llevar de golpe; así que despacito, cada cosa a su momento. Es que a veces más que muerte parece que quiere ser vida. Claro que si no ¡a ver!, si no hay vida se le acaba el negocio. Ahora eso sí, si mueres de legionario es otra cosa que morir de normal, de civil. de la calle. Eres inmortal solo cuando ignoras la muerte. La muerte no existe mientras vives y cuando viene no existimos, así que no es tan real como ella se cree. ¿Quién habla de muerte? En la Legión no se muere, se resucita. Hay algo con la muerte, pero eso es muy nuestro y no se cuenta. Vamos que a mí me da igual contarlo, pero pa que vamos a amargarnos la vida. ¿Hasta cuando está bien que el hombre viva? Mientras no crea que morir es mejor que vivir. Y eso yo lo he visto, muy de cerca.

Camino del Centenario ¿qué va a ser de la Legión? Nunca se sabe que va a ser de uno; de la Legión solo Dios sabe. Hay muchos que no la quieren, por eso quieren a todos iguales. Puede que no les guste que haya algunos distintos, como descarriaos, que viven para vivir en la muerte sin tenerle miedo a lo que pueda pasar. Y que enfollonan, que la lían parda si se tercia alguna cosa rara, donde hay que dar la cara; pues se da. Que digo yo, suponiendo, que no les gusta la chulería legionaria, ni las patillas, o el gorrillo ladeado, no, que no gusta el gorrillo, a algunos, ni la camisa desabrochada, ni el talante, ni el mirar duro y recio, el hablar alto mirando al cielo. Puede que no guste, a alguno, y es un suponer, no tener miedo a hablar y que te escuchen; que a lo mejor estas cosas ya no gustan. Antes veía yo mucha más libertad. A pesar de la pelota, y de algún cabo atravesado, hablabas y te escuchaban, te conocían y si andabas recto todo iba bien; tampoco era aquello pa tanto. Más duro era fuera donde no eras nadie pa cuatro perras que te daban. Allí fuera no eras ni fu ni fa, uno más de todos aquellos. Que si la Legión, que si la muerte, pues como cualquiera, ¿o es que alguno se cree que va a durar siempre?

¿Por qué no les gustará el gorrillo, y nuestra parafernalia? La gente se vuelve loca con lo nuestro. A la gente sí que le gustábamos. Hay que ver, oír quiero decir, lo que nos decían cuando desfilábamos en Semana Santa por tantos sitios; están tan cerca que casi te lo dicen al oído, ¡uf! lo que te dicen, que gusta oírlo, y es que somos gente, de las aceras y la calle, como ellos, pero legionarios. Esto de legionario y de caballero es muy de todos y más de los de abajo, de los que casi nacemos y nos criamos en la calle. Muy del pueblo, que dicen, y antes también muy de pueblo. Aunque yo coincidí en el trullo con un marqués, eso decía él, serlo puede que sí porque maneras tenía, y saber sabía, y otra vez con uno con posibles; este además en ocasiones convidaba. Los había que leían y otros que ni falta les hacía con todo lo que de ellos aprendías. Menuda escuela era la Legión, y con buenos maestros, los mejores y también los peores; podías elegir. Como decía, que me voy por otras lomas en cuanto me descuido, no sé por qué a  alguno no le gusta la Legión, deben ser muchos los que no la quieren o pocos, pero con poder. Yo ya no estaba, pero, me han contado que la quisieron suprimir. Y luego como no pudieron porque varios legionarios murieron, oficiales también, en la Bosnia esa, tuvieron que aguantar y a ver quién era el chulo de suprimirla cuando hablaban de la sangre legionaria derramada por la paz. La gente empezó a hablar otra vez de la Legión, y a gustarle, que ya casi ni se acordaban de ella. Paz, paz y más paz, pero coño pa eso estamos. O ¿es que vamos a la guerra pa siempre? Habrá que ganarla y terminar con ella, pues eso: la paz. Como siempre, no vamos a estar siempre de guerra. Pues ahora como antes, como siempre, ¿o qué se han pensao?, ¿qué es distinto? Un tiro entra siempre por el mismo lado. El caso es que se habló mucho de la Legión y de unos tenientes que trasportaban sangre para los heridos de la guerra de Bosnia, y los mataron. Los mataron cuando iban a salvar a otros. Y murieron legionarios, en silencio, sin alharacas, y dicen que ni medallas les daban. A la caja de pino, al avión y pa casa. La Bandera y con el Cristo, párriba, nadie en el Tercio sabía, legionarios a luchar, legionarios a morir. Se dieron cuenta que esto de la Legión no era como ellos creían, un rollo de la Guerra Civil, unos fachas, que así nos llamaban, que si éramos de Franco, y que si Millán-Astray. Pues tuvieron que tragar y ver que los legionarios éramos la Legión, éramos España, y como siempre dando la cara y la vida, como siempre, sin preguntar, ni hablar, ni rajar, cumplirá su deber obedecerá hasta morir. ¡Coño con la Legión!, tuvieron que decir.

Creo que hasta les dieron el premio ese que sale en la tele de cuando el Rey era Príncipe y ahora es la princesa, ese de Asturias. Aunque se quedaron con las ganas de cargarse la Legión no pudieron, pero me cuentan que ya no hay cabos legionarios que luego puedan ser primeros y sargentos legionarios y así hasta comandante; creo. Dicen que ahora ya no hay escala legionaria por una ley que hicieron. ¿Entonces qué hay?, que no lo entiendo. No sé, pero no es lo mismo ser cabo legionario que cabo de otro sitio. Ni mejor ni peor, cada uno a lo suyo y con lo suyo. Eso no me gusta. A lo mejor era mejor que la hubiesen suprimido y tenerla así, guardada, esperando, pero para como era antes, no como quieren que sea ahora, para un rato, todos como todos, pero eso a mí no me gusta, y no digo que no sean buenos los otros, pero cada uno es cada uno y la Legión es otra cosa. Como los franceses o ingleses y hasta los americanos que tienen esos marines que son distintos a los demás soldados. No es que no me gusten los pistolos, que es cariñoso eso de pistolo, pero cada uno es cada uno ¿Qué ya no hay escala legionaria, ni cabos pa siempre, y los sargentos legionarios, los tenientes y  los capitanes legionarios…? ¿Qué? ¿De dónde los sacan? No le conocí, pero nos hablaban del comandante Tiede, extranjero, creo que de Austria o así, con la Medalla que ganó, vaya tralla, y desde legionario a comandante, como nos decían al entrar, podréis ganar galones, alcanzar estrellas…

¡Que no! Que a mí si me preguntan, digo que la Legión es distinta, ni mejor ni peor, que para ser iguales, pues que no haya Legión, y hala a correr todos tras las lomas, tos pa el monte que parece que todo el monte ahora es orégano.

<<Amparo encontraréis, cariño, una familia, os ofrece olvidos, honores, glorias, os enorgulleceréis de ser legionarios, podréis ganar galones, alcanzar estrellas; pero, a cambio de esto, lo tenéis que dar todo sin pedir nada; los sacrificios han de ser constantes; se os exige obedecer las órdenes militares ciegamente. Los puestos más duros y de mayor peligro serán para vosotros; combatiréis siempre y moriréis muchos, quizá todos. ¡¡¡Bienvenidos catalanes legionarios. Vosotros seréis la base sobre la que se construirá la Legión!!! Entrad gozosos, sed felices y que Dios conceda a cada uno lo que venga buscando, si ha de ser para su bien>>.

Ya nadie te dice cosas así. Aquello era verdad. Se cumplía la palabra. Ahora hay mucha mentira, te dicen y luego no es. La palabra legionaria es ley, por lo menos en el servicio, que luego cada cual es cada cual. A lo mejor ahora no gusta, no les parece bien o no les encaja que fuesen los catalanes aquellos la base sobre la que se construyó la Legión, digo yo, que tampoco es que fuese así, porque allí llegaron de todas partes y no se contaba el primero en llegar sino el primero en caer frente a los moros.

A lo mejor es un paso primero y luego desaparece esto de los legionarios, a lo mejor es que quieren quitarla y no de un golpe, que no se atreven, poco a poco. Parece que también quisieron cambiar el Credo. Mira por donde que lo tengo grabado en la piel, como tatuado, y ni una coma me falta, imposible equivocarme, como el padrenuestro que me enseñó mi madre. No sé. A lo peor se están cayendo las últimas hojas de los árboles; como en noviembre.

4.- ¿Qué va a ser de la Legión?

España tiene a la Legión y los españoles tienen mucho de legionarios, me parece a mí; que los españoles somos luchadores de la vida y aventureros, soñadores, esperanzados y desesperados. De todo hay. Que si tú no me quieres, que si nadie me quiere, pues ¡legionario!, ahí es nada. Que si por la aventura, conocer más allá, el porvenir, un futuro, un desengaño o un no sé qué, pero que allí me vi. Director, escritor, cantante, poeta, pintor, actor, compositor, escultor… y ni aún así triunfo, así que ¡LEGIONARIO!

¿Qué va a ser de la Legión? Y yo que sé. Yo también me lo pregunto, pero gente hay que sabe y ha estudiado y adivina o supone. Suponer yo también supongo, pero no estoy seguro. Lo que veo no me gusta, eso sí que puedo decirlo. Fue mucho, todo lo fue el Tercio de Extranjeros, o Legión que es lo mismo, pero tampoco exactamente igual, que extranjeros al final fueron muy pocos, pero sí fuimos legión de españoles.

Cuando me pregunto qué va a ser de la Legión pienso lo que fue la Legión. No se hacen preguntas. Nada importa su vida anterior. La respuesta son cien años de historia, cada uno la suya, la de su momento, en cada época, la de cada uno, Ceuta primero y Melilla, así comienza y así queda, con  nombres y hombres, muertos, heridos, desaparecidos, pobres y ricos, valientes y más valientes que se hicieron, ¿miedo?, ¿quién dijo miedo? Vamos a morir y a eso nadie le tiene miedo, cuando es lo tuyo, a luchar y a morir, y si no, ¿para qué has venido? Efímera vida gloriosa, de un rato solo, pero eterna, un buen rato aquí y allí todo; eso dicen: que hay un cielo legionario, y ¿por qué no voy a creérmelo?, un legionario de nombre Cristo de la Buena Muerte, allí clavado, que me miró en Málaga, de reojo yo miraba, clavada la mirada se ha quedao, como si no fuese de madera, ese parece un legionario.

Pues eso pienso; y decía yo que esto na tiene que ver con aquello. Como tiene que ser. Cada uno con su tiempo sin falsas adaptaciones. Cuando viene mal dadas, que eso es muchas veces, pues pa dónde vas a mirar, párriba, pal cielo ese, más allá que el de las nubes.

Qué sé yo si lo que quieren es que no haya legionarios. ¡Qué sé yo!, si un año ves la Legión llena de ministros, que hasta se empujan en Málaga para la procesión, y todo facilidades, sonrisas y ¡Viva España! ¡Viva la Legión! Y al año siguiente todo cambia y que si nada de honores, que qué es eso de las procesiones y el Himno Nacional, el que vaya que sea voluntario; y todo se hace como de tapado, sin que se note, aunque la gente sigue en la calle, como siempre, y cantan el Novio de la Muerte, y rezan a la vez que comen pipas, se santiguan y te dicen de todo, ¡Viva la Legión! Y la madre que te parió, por todas partes; o sea que nada cambia nada más que lo que los de arriba dicen, que si sí que sí no, y en una de estas pues se acabó y por lo que veo en unas y otras cosas ya nadie cambia lo que se ha cambiado, no hay marcha atrás. Así cualquier día adiós legionarios, todos soldados, iguales, nada de nada. Por eso no me fío. Que vamos pa cien años y todo deberían ser celebraciones y recuerdos y mucha gente importante yendo a Ceuta y a Melilla, a Ronda, Almería y condecoraciones, libros, fotos, muchas celebraciones. A mí me da igual porque no me van a invitar. ¿Quién se acuerda de mí? ¡Que yo fui legionario!, Caballero ¡eh!, y ¿a quién le importa? No está usted invitado, no puede pasar, necesita una invitación, lo siento, pero…

Que no, que eso yo no lo aguanto, así que en casa, con Dios.

¿Que la quitan?, quizá, ¿que se acaban los legionarios?, quizá. Pues a ver quién tiene la culpa, porque yo he luchao, hice lo que me mandaron y nada malo fue. Así que el que venga que arree, que a mí ya ni me invitan, y eso que soy legionario. No tengo carnet, ni papeles, ni fotos, ni na, no tengo na de na, y así ¿a dónde voy yo? Los tatuajes no valen pa na. Pues todos iguales, aunque ya nada es igual ni ninguno somos iguales, cada vez menos. Legionario, fui pa mí, pa nadie más, pa España. ¿Y qué me ha quedao? Nada, nada, nada. Ni el boletín ese que es oficial. ¿Estará mi nombre en alguna lista? La de veces que me pasaron lista y ahora na. Borrado, todo borrado. Ni un solo papel donde lo diga. Total que nada. A mí ya me da igual, si no sé ni que va a ser de mí mañana. ¿De la Legión? Y yo que sé, si al final no sé nada. No soy nada, nada más que fui legionario. ¿Y eso qué? Pues na. Solo pa mí.

5.- Ritos y Tradiciones

Y es que en todas estas cosas está todo lo militar, en el Credo. Las tradiciones, los ritos, que así les dicen, son muy importantes. En cuanto una unidad militar o algo parecido quiere tener presencia y resonancia inventa una frase o diez, que le dicen decálogo, una señal identificativa, y esas cosas que luego quedan y con ellas se les reconoce. Ahora está de moda. Una imagen que te distinga, una frase. La Legión tiene su Credo, su emblema, su contraseña, los guiones y banderines, sus vivas; y el chapiri, el chambergo, la camisa verde, y el botón desabrochado, las patillas y la barba, sus himnos y las canciones, las formaciones, y el paso legionario, los muertos y el homenaje, los tatuajes, ahora hablaré de ellos, que los han prohibido creo, y el toque de Oración, Tercios heroicos, la Canción del Legionario, y el Novio de la Muerte. Y muchas cosas más. Y su forma de hablar, de mirar, de reír, de sentir y pensar. También tiene su forma de morir, sin miedo, sin contemplaciones, sin nada, morir en el combate es el mayor honor.

El emblema es la ballesta y el arcabuz, que forman un aspa dividida por la pica, y en el centro, que se vea, la corona, la de nuestro Rey que nos ha permitido ser legión. Tercio, de Extranjeros, pero Tercio, como en Flandes, la mejor infantería del mundo que dicen lo somos, españoles, y el que viene de fuera al tiempo, al poco tiempo, más español que uno, que no quieren irse a ningún sitio y salir no muy lejos por si no los dejan de volver. Y nuestro es lo de: <<Legionarios, a luchar; Legionarios, a morir>>. Caray con el que se lo curró porque no se puede decirlo todo, pero todo, en tan poca cosa, que solo son unas letras y es un libro entero. Tuvo que ser un golpe de suerte o una inspiración de esas que dicen que viene de repente porque si no, no se entiende que cabeza humana diga eso así, sin más, sin ser un filósofo de esos famosos, un Platón o algo así. Nos decía el sargento, ese que había leído el libro del Jefe, el de Millán-Astray, que se lo sabía de memoria, que el lema y contraseña como  toque de guerra, se lo marcó un corneta al que le dijeron <<Di eso con ella>> y cogió su corneta y tararirorirorí, tararirorirorííí… Hasta hoy: <<Legionarios, a luchar; legionarios, a morir>>. Cuando me muera quiero que lo graben en la piedra que me pongan encima. Pues eso, después de todo, luchar lo que se llama luchar, yo solo lo hice en la Legión, así que solo me queda morir. Ya está, se acabó y que otro venga y arree.

Todos dan ahora vivas que son gritos, más que palabras: ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión! Es que a ver quien los susurra o los dice sin gritar, que no se puede, que te pide el cuerpo gritar y que los repitan todos, levantando el gorrillo al cielo, por vosotros, que nos oigan todos, grito de guerra, de paz, de gloria, para la victoria o enterrar a los muertos, en todos los actos y en todos los lugares. Nos decía el sargento que según el Jefe, Millán-Astray: <<Es la consagración de su Credo, es el nudo gordiano de su existencia legionaria>>. ¡Cómo lo decía!, te entraba el escalofrío por la espalda.

La Legión tiene también Dar Riffien, Millán-Astray, y Franco, y Valenzuela, Queija de la Vega, Suceso Terreros, Melilla que casi se pierde, Asturias y la Guerra Civil, el Sahara, Ifni, Edchera,  y tiene a Lizcano, de la Cruz Lacaci, Vila Olaria, Angosto, Navarro, Munar, Martín Anglada, Arredondo, López Hidalgo, Carvajal, Espinosa, García Escámez, Galán, Monetro, de Miguel, Zanardo, Orozco, Burguesse, Serra, Godoy, Ripoll, Fadrique, Maderal Oleaga, el Padre Vidal y el Páter Huidobro.

Y tiene a Dar Riffien, Casabona, Dar Hamed el Malo, Nador, Ambar, Tizzi-Azza, Xauen, Alhucemas, Kudia Tahar,Monte Malmusi, Morro Viejo, Monte Palomas.

Y Tauima, Villa Sanjurjo, África oriental española, El Aaiun, Edchera, los Tercios Saharianos, el Sahara español, Villacisneros, Tifariti; y el capitán Bakali, y hasta la Marcha Verde.Y Asturias. La I Bandera. Extremadura, frente   de   Madrid, Guadalajara,   Belchite,   Alto   Aragón, Tremp, Batalla del Ebro.

La II Bandera. Extremadura, frente del norte y frente de Aragón y Cataluña.

La III Bandera.Toledo, Oviedo y frente de Aragón y Cataluña.

La IV Bandera.Extremadura, Badajoz, frente de Madrid y frente de Aragón y Cataluña.

La V Bandera. Andalucía, Extremadura, Badajoz, frente de Madrid y frente de Cataluña.

La VI Bandera. Andalucía, Extremadura, Madrid, frente del Ebro y Cataluña.

Las VII Bandera. Talavera de la Reina, frente de Madrid, frente de Aragón y Cataluña.

La VIII Bandera Tauima, frente de Madrid.

La IX Bandera. Talavera, frente de Madrid.

La X Bandera. Talavera (enero 1937), frente de Madrid.

La XI Bandera.Talavera (febrero 1937), frente de Córdoba, frente del Ebro.

La XII Bandera. Talavera (febrero 1937), frente de Madrid.

La XIII Bandera.Talavera (Julio 1937), Batalla de Brunete, frente de Cataluña y Aragón.

La XIV Bandera.Talavera (agosto 1937), frente de Madrid y frente de Cataluña.

La XV Bandera.Zaragoza (agosto 1937), frente de Aragón y Cataluña.

La XVI Bandera.Talavera (octubre 1937) frente de Aragón y Cataluña.

La XVII Bandera.Talavera (enero 1938), frente de Aragón y Cataluña.

La XVIII Bandera.Talavera ( abril 1938), frente de Aragón y Cataluña.

La Bandera de carros de Combate, frente  de  Madrid,  frente  del  Norte, frente de Aragón y Cataluña.

La Compañía de lanzallamas. Cubas  (Madrid)  (marzo  1937),  Oviedo,  frente  del Norte, frente del centro y frente de Aragón y Cataluña.

La Legión tiene ahora, más reciente, que ya hablo muy de oídas, de lo que leo y me cuentan,  Bosnia-Herzegovina, Albania, Kosovo, Serbia y Montenegro, Macedonia, Irak, Afganistán, República del Congo, Líbano y Mali.

6.- La Mística

Nada más representativo de la Legión que su aspecto y disciplina. Es tradición. Apariencia limpia y clase, armas limpias y brillantes, y en buen orden, cuando ejecutan y evolucionan con destreza, y cuando su rostro impenetrable y acerado da miedo. El esplendor de las armas no tiene una importancia menor porque está para infundir temor a l enemigo

No sé muy bien qué es eso, pero se lo he oído decir a muchos: la mística de la Legión. Uno que sabía de letras un día me dijo: Pero Braulio si eso es un misterio, ¿quién va a saber nada de eso? Pues acabásemos; si es un misterio ¿cómo se sabe lo que es? Y me decía que era todo eso que sientes por las entrañas cuando suena el himno Nacional, y la Oración, el toque por los muertos, soy valiente y leal legionario, por ir  a tu lado a verte, el paso legionario que no es correr sino ir erguido, pidiendo paso, que viene la Legión, ni un obstáculo que la pare, que mística es decir misterio, formar bandera, el modo de ser, la libertad de elegir, incluso porque eliges morir, y como los frailes esos, los cartujos que dicen son los místicos de la Iglesia, ese frailecillo tan pequeño que era medio fraile, San Juan de la Cruz, como Millán-Astray que iba vestido de herido, de cartujo de la milicia, nosotros lo somos, encerrados en lo nuestro, nuestras cosas y tradiciones, nuestra pobreza, que na tenemos ni queremos, compañerismo, hermandad, unión y socorro, que todo eso lo dice nuestro Credo. Y tenemos santos, santos y legionarios, como, que yo no los conocía, al Padre Vidal y el Páter de la Guerra Civil, al que llaman legionario y Santo, el Páter Huidobro, ese que hace un montón de milagros. Tengo pendiente ir a ver si me hace caso. Hay una piedra grande en la Cuesta de las Perdices que señala donde murió; y está enterrado en una Iglesia grande de los jesuitas, que él era jesuita, en la calle Serrano de Madrid, donde mataron a Carrero Blanco. Tengo que ir un día a rezarle que buena falta me hace. Porque rezar no sé, pero el Credo, hasta la muerte, y eso es la mística que yo he entendido, ser compañero y sufrir callado, y no andar por ahí contando tus penas, ni lloriqueando a nadie, aguantar lo que venga, frío o calor, no quejarse, ni arrugarse, no agachar la cabeza ante na, ni creerte tampoco que eres más que nadie. Yo que sé lo que será, porque como es un misterio nadie lo sabe. Pero algo es porque yo lo siento, como no siento otras cosas, pa mí, pa mis adentros, sin saberlo explicar mejor. Lo mejor para saberlo es sentirlo, haberlo vivido, esa experiencia es muy difícil que la explique porque ni yo mismo sé explicármela a mí. Yo que sé qué será. Pero es, existe. Tenemos los místicos laureados que son los muertos canonizados en el altar de la Patria, no hay más entre nosotros, no puede haber más que eso en el pecho, que nunca o casi nunca llega al pecho de la camisa legionaria sino al frío féretro, a la piedra dura, a las manos de tu viuda, el que la quede allí sola pa siempre, que luego la vida todo lo olvida y te llaman algún día para una formación o así, cuando se acuerdan y saben dónde para o se guarda alguno de los tuyos.

Esto es la Legión y así es y nada lo va a cambiar, mientras no cambiemos nosotros los que ahí nos metemos como frailucos de la vida que dicen que es la mística, con el capirote que es el gorrillo, y yo lo que creo es que somos que nadie nos aguanta y a lo mejor que no nos quieren o no servimos pa otra cosa. Pero por lo menos está la Legión. Antes, pues era eso, que entraba todo el que quería sin muchas preguntas ni papeles, por eso yo ninguno tengo. Eres valiente, pues pa dentro, que tiene miedo te lo tragas o pa fuera. Ahora hay que hacer exámenes y llevar papeles y saber cosas y cosas. Es distinto, ni mejor ni peor, pero distinto.

7.- El Credo

Hubo reuniones de mandos, muchas estrellas, comisiones y discusiones; a favor y en contra, porque digo que si estás en contra de cambiar ni le das un repaso para probar. Que aquí no se toca ni una coma, y ya está dicho todo. Parece que hubo muchos repasos, sobre todo por lo de la unión y socorro. Por ahí los del ministerio de Defensa no pasaban. Todo por eso de que con razón o sin ella, que si era un abuso de fuerza, que si la armaban los legionarios, que si esto, que si aquello. Que con razón sí, pero no sin ella. A nosotros, que no pedíamos razón de los que quedaban muertos, ¿y qué razones íbamos a pedir? Y decían que, de paso, a ver como se suaviza lo de la muerte y vivir siendo un cobarde, que la obediencia racional… y que todo aquel Credo sonaba demasiado a Legión, muy fuerte, que había que suavizar sus términos, tiempos distintos, más racionales, de universidad, de libros y no de la calle. Que ya no había guerras y entonces había que hablar de paz. Misiones de paz, que sí, ya lo he explicado, de paz y armonía, que se nota que no saben lo que son los hombres con odio, peor que con un arma. Que da más tiros el odio que el fusil. Eso de la guerra y la paz está en el corazón más que en las pistolas. Yo he visto miradas que matan y luego actos tan injustos que peor que estar muerto. Allá lejos, la tierra manaba sangre.

A mí me sonaba todo a mucha hipocresía, a taparnos la boca, porque en el fondo los hombres duros, y muy duros, que tienen claro lo que hacen y para qué están, pues dan miedo, que estos en un rato son capaces de todo, y de liarla. Qué sabrán ellos de la Legión y de la guerra que se hace fuera y de la que se lleva dentro. A mi poco entender, que yo soy de la calle, ellos sabían que si se cargaban el Credo, pues adiós Legión. También he oído que el Credo, ¡ay, como no te lo supieses o te equivocaras!, ya no se recita entero. Que había artículos que como si se callasen, que prohibidos. No sé, pero mi sargento decía que el Credo con una coma que le faltase, o como una palabra olvidases, era como avanzar al ataque sin piernas, como el que es cojo de ambos pies. ¡Como para no tener cuidado en no sabértelo bien sabido, bien aprendido! Porque esto, decía, y gritaba mucho, como si a él se lo hubiesen gritado, esto es una religión, y el que no cree pues fuera de aquí; el espíritu está en el Credo que es el nervio y allí están las oraciones que tienes que rezar y practicar.

Se encendía y sabía de memoria aquellas palabras, sus favoritas: valor, compañerismo, amistad, unión y socorro, marcha, sufrimiento, endurecimiento, compañerismo, disciplina combate y sobre todo Amor a la bandera. Y terminaba cogiendo el aire, que se le acababa, para gritar: «¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA EL REY! ¡VIVA LA LEGIÓN!»

<<Gritos de combate y de muerte: España, es la Patria; el Rey, el Jefe Supremo, la Legión, la Hermandad sagrada. Y estos ideales, compendiados en los vivas, serán lanzados virilmente, claramente, en los momentos de alegría y de tristeza… Al entrar al combate y al enterrar a los muertos…>> Nos lo repetía, sin equivocarse en una coma, un día y otro también. Lo había leído y se lo sabía de pe a pa, un día y otro, en el libro que escribió el Jefe de la Legión, el teniente coronel Millán-Astray.

Yo nunca he sido capaz de hacerlo así seguido, el Credo sí, sin fallar ni una coma, pero explicarlo así, tan seguido y tan bien, no. Nos mandaban que cuando algún jefe nos preguntase algo y no sabías qué contestar dijeses un espíritu del Credo. Dicho y hecho; y lo tuve que hacer, creo que era un general de los gordos, todo un vuesencia de esos. Que le gustó aquello tanto que me dio una palmadita en la espalda que casi me caigo. Con los legionarios todos se muestran fuertes y recios. Aunque no lo sean.

8.- La muerte

El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

Siempre la muerte. Habéis venido a morir. Un cosa es no tenerle miedo a la muerte y otra quererla. Yo sé que nuestro jefe quería que nos hablasen de la muerte para que le quitásemos esa imagen de horror, de temor, de negra guadaña que atemoriza. Por eso hablaba de una novia joven y bella besando nuestra frente. También decía que fuese nuestro Ángel de la Guarda que nos llevase al Cielo.

Aquí, entre nosotros, no hablamos de esas cosas de la muerte. Si acaso entre cada dos, como juramento entre ellos, y lo que has de hacer si acaso, pero nada más. La muerte no forma parte de nuestras tertulias, ni está ni se la espera, pero si viene a ninguno nos va a asustar. Sí, sabemos que vamos a morir, como todos, y que en el lugar en el que combate la Legión la muerte está más cerca; eso no significa nada. Sabemos lo que hacemos y por qué lo hacemos. Aquí nadie va a lo loco, nadie se la juega sin motivo o razón. La muerte hay que saber esquivarla, con valor, pero tonterías con esa cercana posibilidad ninguna, porque yo creo que si tú te la juegas alegremente, insensatamente, estás jugando no con tu vida sino con la de los compañeros. Pero recular, de eso nada.

Nadie quede en el campo, aunque muramos todos. ¿Quién dijo miedo? ¿Quién es inmortal? Menos el hombre todos lo son, porque ellos, los animales y las plantas ignoran la muerte. Se lo he oído a alguien decir de otro que había escrito algo así como que lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal. Como que dilatar la vida de los hombres era dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes. Por eso será que a mí esto de la muerte no me da mucho que pensar. Porque llegará. Y después de que llegue, pues Dios sabrá. Yo recuerdo al de la Buena Muerte, al legionario clavado en la Cruz, sus últimos momentos de agonía, abandonado por todos, cobardes, ellos sus compañeros sin cumplir el espíritu de compañerismo. No quería morir; nadie quiere. Aparta de mí este cáliz, pero sea tu voluntad. Así es y así sea. Que sea lo que Dios quiera. Hoy o mañana. Abierto el pecho de la camisa legionaria.

Es una batalla contra el tiempo. Contra la muerte el tiempo no cuenta, cuenta el olvido, lo que viene después y aquí en la Legión hay una lista siempre presente en la que estamos todos y alguna vez alguien la lee y sus labios pronuncian tu nombre. Estás muerto, pero estás como vivo, en los labios de otro como tú, hoy que es como mañana y como fue, siempre será igual hasta el final de los tiempos, que es una frase que se dice, pero que es como decir hasta la muerte, pero no porque sea el final, sino que es distinto, debe ser para mejor.

Veo que la muerte no significa nada. Porque mientras vives no existe, y cuando está presente no existimos nosotros, así que la muerte no es real para los vivos; y para los muertos yo que sé. Por eso digo que sea lo que Dios quiera, y que  puede venir cuando quiera.

Nunca se puede ni debe saber hasta cuando es bueno que el hombre viva. Se lo he preguntado al sargento Estétor que es de los más viejos y me ha contestado que un hombre debe vivir hasta que crea que morir es mejor que vivir. Me he quedao de piedra y no hago más que darle vueltas. ¿Qué habrá querido decir?

Otro compañero me dijo que la vida es una cuestión de costumbres, y que cuando dejas de acostumbrarte a vivir, pues te mueres. No lo he entendido, pero es igual, seguro que tiene razón.

Otro me dice que él vio morir a un legionario que le dijo: <<…no agonizo, no entristezcas, esto es para mí como si alguien estuviese esperando, en una estación, un tren, y echara una cabezada. Eso dijo>>. Debió de pasar el tren ese que tanto esperaba. ¿A dónde querría ir?

9.- ¿Y quiénes somos los legionarios?

He oído por ahí que los romanos, los de de las legiones, decían que los buenos para este oficio de las armas deben tener los ojos vivos, la cabeza derecha, ancho el pecho, las espaldas fuertes, los dedos recios, los brazos largos, pequeño el vientre, no muy largas las piernas, las rodillas y los pies sin carne superflua que estorbe sus movimientos, pero afirmados con robustos nervios. Pues ¡coño!, con los romanos. Aquí yo miro y todos somos más feos que Picio, y hay de todo, pero tan perfectos no se hacen aquí. Somos zambos algunos, escuchimizados, de cortas piernas, pero fuertes, casi tos bajitos, menos cuatro que son gastadores y algún oficial de esos chulos y altos. Qué sé yo cual es el tipo legionario. Todos valen si valen en la hora de la verdad, en los tiros y sin recular, caiga quien caiga. Valientes sí que los hay, bravos, y que casi no se dejan ni mirar. Fuerte hay que ser, pero pa eso no hace falta ser grande. Dicen y dicen, también que he oído que lo de legión no viene por ser muchos, indeterminados, sino de elegir, elegir, claro de elegir bien que da a entender la fidelidad y el cuidado que se requieren en los que están encargados de escoger y probar a los reclutas. Que eso de que pa legionario vale cualquiera, de eso nada, aquí no aguanta cualquiera y mira que los he visto bien plantaos y bravos, pero a la primera de cambio, cuando llega la disciplina… ¡cuántos se rajan!

Pues yo hablo por mí, que de los demás no me gusta hablar, y además cada cual es cada cual y nada importa su vida anterior ni si son altos, bajos o feos. Yo sé que soy un buscador y me huele que muchos de los que allí parábamos era por eso, por buscadores. Siempre perdido, he ido de aquí pallá, perdido mi yo y, pues eso, a mi yo fui a buscar. Uno me dijo que era como yo y que donde está tu yo solo tú lo sabes y si no lo encuentras estás perdido porque nadie más que tú lo puede encontrar. ¡Coño!, que me costó entenderle. Resulta que ese que yo era entonces no era yo y así en la Legión me enteré que allí no existía el yo. Ha sido lo mejor que me ha pasado; aquel tío que tanto sabía, a su manera, y que como si fuera un sabio de esos raros, que hablan poco y todo lo dicen, me explicó que dejase el yo, ¡olvídate de él!, me dijo, y que en la Legión solo hay nosotros: aquí, Braulio, no hay yo sino nosotros, por eso decimos que formamos bandera, así que si te olvidas de tu yo lo encontrarás, y deja ya el yo que no existe, ese yo que andas buscando es en la Legión nosotros. Con eso me quedo. De juramento entre cada dos hombres, compañerismo, amistad, unión y socorro, nosotros.

Aunque hay de todo. Pa todos los gustos y colores. Te juntas con los más parecidos a ti y con los menos. Todos tienen algo, no sé lo que es, pero en cada legionario hay algo distinto. Porque hay algo raro en todo esto, que  nunca sabes quién es y quién no es el que te conviene. Y un día ese que peor mirabas te da una sorpresa y resulta que es un tío con dos cojones. Porque es imposible conocer a todos, aunque el gorrillo hace en muchas cosa iguales a todos, pero no en todo, así que tienes que ir mirando, poco a poco, sin juzgar mucho, porque nunca sabes y hoy por ti mañana por mí. Luego cuando esto se acaba, cuando te quedas solo, pues eres yo otra vez, quiero decir que eres el mismo, pero tampoco, eres yo, pero de la Legión, por lo menos sabes que has hecho eso, que no es poco, ser legionario; y te preguntas y sale el nosotros, porque nosotros éramos, cuando nosotros íbamos, porque nosotros, nuestra bandera, nuestra compañía, nuestro Tersio, nuestro, nuestro, y ya puede venir cuando quiera, que no nos encontrará solos, somos nosotros.

Y me decía el legionario sabio aquel, que barruntaba que no me quedaba yo muy tranquilo o no entendía todas esas cosas que me explicaba, que pa mi que se las hablaba para él, pero bueno, yo le escuchaba. Es que te lías tú solo pensando. No pienses tanto Braulio, ahora estás aquí, pa unos años. Pues ya está, después que sé yo y que sabes tú. A lo mejor o a lo peor ni llegamos.

Tú pórtate bien dentro de lo que cabe y ya sabes que el mal que hacen los hombres queda, aún cuando te vayas, pero el bien que haces será aventado con tus cenizas, así que mejor hacer el bien y adiós, parriba y que ni se van a acordar. Los pobres tenemos que estar siempre pensando, y eso de gozar es pa ricos. Eso de tanto pensar te hace cavilar, pero es bueno tener la cabeza entretenida en cosas como esas que no se entienden, esa filosofía legionaria que da aquí la vida. Luego dicen que si gritamos viva a la muerte. Que saben ellos. Aquí amamos a la vida, cada segundo nos la tragamos y bebemos. Mira Braulio, la muerte mientras vivimos no existe, es nada, y cuando está presente no existimos, o sea que no es real ni pa los vivos ni pa los muertos. Que se dejen de leches y si tiene que venir que venga. Eso lo he leído yo en algún sitio y me he quedao con ello.

Aquello me dejaba la cabeza como un bombo, pero la verdad, me gustaba oírlo y sobre todo como te lo decía, que me parecía el maestro de la escuela, pero en verdad, y a mí me parece que todo aquello me hacía bien.

Lo bueno es que aquí los hay de todo y de todos. Los que nunca han pensado más allá del momento son los que yo veo siempre más contentos.

De media hora más tarde o de mañana no saben na, ni quieren saberlo. Van a su bola y de todo se descojonan como si con ellos no fuese el rollo este de la vida. No paran quietos, siempre inventan para no estar parados, ni solos, que se agarran al primero que pasa y le dan la paliza bien dada. Pero cuando llega la fiesta ahí están los primeros y que nadie se venga abajo, que no te dejan, venga fulano ánimo y arriba, pégate un trago que estás invitao, pero ese careto fuera chaval.

De los mandos no voy a contar mucho. Unos son como nosotros, pero cabos y hasta comandantes legionarios. Se les nota pa lo bueno y pa lo malo. Ya se sabe que a veces no hay peor cuña que la de la propia madera.

Ya cuando te conocen y coges confianza, pues cada uno en su sitio, unas veces hay amistad, o enemistad que no se nota, otras ni fu ni fa, y casi siempre cumpliendo y fuera. Que hay que pegar tiros, los pegan como el primero, y se la juegan, ¡coño, que son valientes!, pero como si tuviesen que demostrar que son más valientes que tú, y lo son porque en cualquier momento están ahí, de día o de noche, y eso te da mucha tranquilidad. A mí me gustan esos de Academia que parece que se lo saben todo, y saber saben, pero siempre tranquilos, gritan poco, hablan poco, se interesan por lo que te pasa y si hace falta…, pues eso, echan una mano.

Alguno se pasa. A uno que era teniente, jovencillo, pequeñito, poca cosa, le metió el general un buen paquete. Estábamos en el tiro, a cien metros, y el muy bestia se ponía al lado de los blancos señalando los impactos con una varita, el estupidómetro aquel que les gustaba llevar, y claro tú cuando apuntabas y veías al teniente por el punto de mira, te acojonabas; mira que si se me escapa el tiro. El general, que nadie sabe de dónde salió, lo había visto todo y le calló buena al valiente aquel que se pasó dos pueblos.

Pues eso, que hay de todo, como en la vida o en botica; un remedio para cada dolor y un dolor en cuanto te descuidas. Mejor no meterte con nadie y todos a una Fuenteovejuna.

10.- El valor

Yo que sé lo que es eso del valor. Que sé que chulería no es, ni dárselas de valiente. Para saber algo de eso hay que haber tenido mucho miedo. Si no has tenido un miedo grande, pero miedo, miedo, más que a morirte, porque es así, que hay miedos más grandes que el de que te vas a morir, si no has sentido eso nunca puedes saber qué es eso del valor. Si no sabes lo que es el miedo no puedes saber lo que es el valor. Mira que hemos hablado de cosas en la Legión, entre nosotros, de todo hemos hablado, pero de eso del miedo y de ser valiente, nada. Entre valientes no se habla de eso. El valor exige silencio. No hay que andar todo el día con el valor a cuestas. Porque además no hay yo que valga, yo, porque yo, y yo otra vez, nada de eso, aquí somos pelotón y escuadra y compañía, aquí el yo no existe. El que es valiente lo tiene que demostrar y si no “se le supone” y si ni eso, pues tienes que largarte. Porque al que “se le supone” también tiene que demostrarlo y además se nota quien no cumple con su “se le supone” desde el primer momento que oye un pacazo. Miedo todos tenemos, pero el miedo no es que no tengas valor. El enemigo del valor es la cobardía. Aquí hay de todo menos cobardes. Me dijo el sargento, el que se lo sabe todo, que había leído en un libro que hablaba de los muy antiguos, donde había uno que era griego y que enseñaba a un valiente que le llamaban Alejandro el Grande, y le decía: <<demasiado poco valor es cobardía y demasiado valor es temeridad>>. No sé, pero nosotros cantamos eso de: <<Nadie en el Tercio sabía quién era aquel legionario tan audaz y temerario que a la Legión se alistó>>. Porque aquí hay que tener valor en demasía porque hemos venido a eso, a morir, sin pedir nada a cambio y si no pues pa que está la Legión. Así que Aristóteles, que creo se llamaba el que se lo enseñaba a Alejandro el Grande, a lo mejor nunca había oído hablar de la Legión ni de Millán-Astray.

Para valientes lo que he leído de un sitio que se llama el Igueriben. ¡Qué tíos aquellos! Y no eran legionarios. Lo sé porque aquí esas cosas se saben desde el primer día. Porque para poder cantar eso nuestro “soy valiente y leal legionario” pues tienes que saber lo que otros valientes y leales han hecho y porqué llevan ese título. Explicártelo no te lo va a explicar nadie.

Soy valiente y leal legionario: se le supone. Hasta que en tu hoja de servicios no pongan “acreditado”, no eres legionario, eres aspirante, como la mayoría son: aspirantes. Por muchas marchas que hayas hecho, quilómetros recorridos a ninguna parte, tiros de fusil, al aire, al blanco del campo de tiro, fuego real, pero sin nadie que a ti te dispare, habrás hecho de todo, instrucción paquí y pallá, pero el valor es otra cosa y hay que acreditarlo. Luego lo de las medallas depende de que te propongan, que te vean, que digan y dejen de decir, que no haya metido la pata el que te manda, que caigas bien, de muchas cosas. Hay medallas al valor, pero más hay valientes sin medalla. El valor lo conocen los tuyos, tu escuadra, tu pelotón, los que corren a tu lado y los que mueren a tu lado.

Hay que ser muy valiente para eso del compañerismo, ese Espíritu del Credo que tiene tela marinera, es decir muchas velas, trapo, y valor ante lo que es imposible. ¡Qué cosas tiene esto de la muerte!; el caso es que te vas más tranquilo a morir, si necesario fuera, sabiendo que los tuyos, aún muerto, no te van a dejar allí así párriba o pábajo o de cualquier manera, como te hayas muerto en el secarral que no hay ni una amapola, porque no hay ni cunetas en esas tierras africanas, ni un pájaro que te cante al sol o a la luna. Que sabes que no te vas a quedar allí a que te muerdan los chacales y algún carroñero que pase. Te quedas más tranquilo sabiendo que hemos jurado no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos. Jamás, nunca jamás. Que caigas donde caigas, muerto, no caído, los tuyos, aunque mueran todos, te recogerán, y si mueren todos, más habrá que vendrán, porque somos legión. Te quedas más tranquilo y eso sí que es ser valiente. Ni muerto te quedas solo y abandonado. He oído decir: ¡Qué solos se quedan los muertos!; no aquí en la Legión, que es una lista de honor y que pasan lista cada vez que hay una formación. ¡Rindan honores a nuestros muertos! Fulano, mengano… ¿¡Estamos todos!?

Valor, ¿qué es el valor?

Pues puede que el miedo sea mayor a lo que te vaya a pasar después de muerto que a la propia muerte; a quedarte allí espanzurrao en medio del secarral con todos los pájaros esperando a comerte. Así que, si sabes que allí no te vas a quedar, más tranquilo que vas a los tiros. Luchar y morir, legionarios a luchar, legionarios a morir. Nada fácil. Para eso hay que ser muy valiente. Y si lo has sido no importa decirlo. Que yo lo he sido. ¡Hay que darle una medalla a Braulio! Pues ya está, ya la tengo, aunque jamás nadie me la ha colocado sobre el pecho. ¡Hay que darle una medalla a Braulio! Pues ya está. Acreditado. Aquí todos los hombres son bravos, pero de bravo a valiente hay un trecho y ese es el que hay que demostrar que uno es capaz de saltarlo. Lo que hace, o debe hacer, un legionario son cosas imposibles para los hombres. Esta es una sociedad heroica que se mueve tras la gloria y el honor y eso, gloria y honor, solo llega con el valor. Y todo eso pasa en el campo de batalla, única razón de la Legión, y razón de más para el valor.

Cada héroe, tras su gloria, herido o muerto, deja paso a otro héroe. Así se construye esta historia de valor. El valor no alardea. No hay demostraciones inútiles del valor. Si es necesario arengar con un gesto, se hace y así se levanta la decaída moral en determinados momentos. Lo he visto, a algunos oficiales, levantarse delante de sus legionarios, gritando, arengando con su gesto, y es arenga el sonido del cornetín en medio del fuego, son gritos de guerra, la contraseña de la Legión, <<es el momento para el que te has preparado, hecho legionario, el del valor: la lucha cuerpo a cuerpo, en la que el machete-bayoneta, el fusil empleado como maza, las granadas de mano y las armas cortas de fuego, jugarán el papel principal>>. Es el momento del valor. Todo está dicho. Todo está hecho. Luchar y morir.

Los legionarios no amamos la muerte, que sería querer morir a cada instante, un permanente suicidio; distinto es no temerla. No hablamos de muerte, hablamos de resurrección en nuestro particular cielo legionario. Que existe. Entre ignorantes, como algunos piensan que somos los legionarios, me he encontrado a los sabios de la vida, con una sabiduría ancestral y práctica. Nunca tuve mejores maestros que estos hombres rudos, recios y derechos al grano, sin rodeos, sin engaños. Y son los que pasean al Cristo de la Buena Muerte, el Valiente. No les preguntes a los legionarios por el valor, ni en lo que creen, ¿no veis que son legionarios?

11.-  La música en la Legión

Desde la mañana a la mañana siguiente. Siempre hay alguien que cante, pa él o pa todos, siempre, a todas horas se oye una música, una coplilla desgarrá. Se vive y se muere cantando. Es como hablar en voz alta a alguien que está muy lejos y de aquí todo está lejos, nadie está al alcance de tus manos pa sonreírle o acariciarle. Mejor cantar por si se oye algo en alguna parte, que ya sabes que no es así, pero da igual; ¿y sí se oye allí donde tú piensas? Que no sabemos nada y todo creemos saber. El sabio me dijo un día que el hombre es un animal que come pan. Y que canta, le dije yo. Braulio ya vas aprendiendo a pensar me dijo. ¿Qué querría decir? Repetía que en la mucha sabiduría hay mucha molestia y que quien añade ciencia añade dolor. Pa mi que este ha sido cura, porque habla como el que había en mi pueblo, que decía lo mismo y ni él se entendía. O sea que el que sabe, peor que el que nada sabe. Pues a ver con qué me quedo. Cantar también debe ser saber, porque hay veces que duele el cante. Yo esto de pensar lo veo como el que se queda muy solo y no es bueno que un hombre esté solo, le das al coco y se te ocurre de todo. Mejor vivir juntos y hablarse y contarse y de vez en cuando cantarse pa que todos lo oigan. Todos los hombres estamos necesitados de los afectos, de los contares y de los cantares. Decía el sabio que los legionarios éramos ruidosos y metálicos y que eso era mejor que ser silencioso, pero cuidado en el combate que es mejor ser silencioso y nunca cantar por dónde atacas, como estos moros que de sigilosos que son no tienen ni siquiera sombra que les siga, por eso nunca se sabe donde están y donde se esconden. Pero cuando todo está declarado, cuando el cara a cara y es la hora del cuerpo a cuerpo, quien no grita llora y eso es fatal. El grito es fuerza, es vitalidad y potencia. Hay que gritar y amedrentar. Hay que tener la voz preparada, por eso cantamos y gritamos, es como el hablar del combate, es como luchar en voz alta. Hay que entrenarlo, como todo, porque el arte del combate inmaduro es fuente de grandes heridas; eso dice mi amigo.

Todavía suena esa de La Madelón, pero a mí no me gusta mucho, prefiero las españolas, hasta las endechas que son muy tristes, me gustan las que hablan de Patria y muerte, de luchas y combates, aunque cada cosa a su tiempo. Cantar tiene eso, que hay una canción para cada rato. Cantas al mundo, te cantas a ti y cantas a lo que no sabes que será después de todo esto. El combate es una canción, una melodía con su ritmo propio, un apasionado drama al que no se puede acudir desconociendo cual puede ser el final. El definitivo final. Hay que ir preparado y volver cantando por los que ya lo han logrado. Nadie en el Tercio sabía quién era aquel legionario; claro que lo sabíamos, pero aquí a nadie le importa nada más que entre nosotros, de dónde vienes y a qué vienes. Si dices que a morir, no se lo cree nadie así que mejor te callas y cantas, a ver si así te entienden.

Siempre España, siempre legionarios a luchar, siempre legionarios a morir. Llegará el día de las alegres canciones, cuando los desfiles paseen las glorias y suene el paso de marcha,  a esa velocidad que parece que se desencaja el cuerpo y que no llegas a dónde vas, o llegas tarde. Entre el rezo y el cante se vive y se muere y hay música para uno y otro momento, que casi no se distingue la una y otra. Y esa es otra cosa buena que tiene la vida en la Legión, que nada es aburrido, que nunca pasa lo mismo, cada día es igual, pero todo es distinto. Es como la vida que ningún día es como otro, aunque llevemos siglos en que amanece y anochece igual en cada momento, pero distinto en cada uno.

Y los toques de corneta, todo el día sonando que parece que ese hombre no vive y es como el reloj de la torre de la iglesia de mi pueblo, que yo creo que va solo y no le dan cuerda. Me dicen que ahora ya no hay toques en el cuartel. Pa qué, si no hay gente, se van o se meten en sus cuartos con tele y todo, y ya no oyen nada, como la sirena de una fábrica cuando llegan, que ni eso. Vivías al toque de corneta y atacabas con el toque de corneta y esa contraseña: tararirorirorí, tararirorirorííí… Esa es una música muy especial que se lleva dentro, pero es una música de órdenes que te dan, como si te las diesen cantando, y pa que se entere todo el mundo, que hay que levantarse, y el que esté malo ir a ver al reconocimiento, y hay que ponerse firmes al izar la Bandera, y saludar, y empezar la jornada, Academias,

12.- Los motes

Es que no me acuerdo de los nombres de todos. Casi tos son los mismos por generaciones. El mote es un título, por eso es muy importante. Si no tienes título no eres nadie. Muchos necesitan explicación por su misterio, por no saber muy bien, solo el que lo ostenta sabe donde se lo ganó y por qué. Otros son tan sonoros que son como las trompetas, como la diana o la retreta, alguno suena más que la generala. El Legionario te llaman luego en tu pueblo, pero en la Legión nadie lleva ese mote, eso no es un mote, es como te llaman, la distinción entre todos pa que se enteren los que los que no lo son, quizá que quisieron serlo, o que al pueblo le gusta tener uno, vecino, que haya sido legionario. Históricos motes son algunos: Warner, Fulmán, el Doctor, Charte, Rodrigo Díaz de Vivar; otros se repiten y repiten, una y otra vez, en un Tercio y en el otro: el Chino, siempre hay un chino, o el Baranda, el Negro, el Feo, el Paisa, el Señorito, el Marqués. Tendría que recordar: el Churra, el Sapo, el Cocodrilo, el Culebro, el Tortuga, Cascarilla, el Percutor, el Diplomático, el Malaguita, el Majara, de estos hubo muchos; Spiderman también aparece, son más modernos, Supermán, Iroman, Hulk. A mí me gustaba el Paisa, ¡que buen amigo!, era de todas partes, paisano de todos, y todos los sitios conocía, o decía él, que además te explicaba lo mismo el faro de Hércules que la Mezquita de Córdoba y te hablaba de un bareto aquí y otro en la carretera de no sé dónde. Ahora me dicen que también tienen motes las chicas. Tengo que enterarme bien.

Los oficiales, los suboficiales, los cabos, tenían los suyos. Muy suyos, y lo sabían. Alguno se enfadaba y se hacía el loco como si con él no fuese la cosa, pero entre nosotros ya estaba bautizado para siempre. Os diré alguno que aún recuerdo, con cariño, como el Lechuza, no sé si por sus ojos saltones o porque de noche aparecía por todas partes. Había uno que siempre se quejaba de uno y de otro; le llamaban Tersites.

Los motes ganados en combate son los que más valen, pero hay pocos. El Abeto era alto como tal. Su figura aparecía sobre cualquier horizonte y no había piedra ni hendidura del terreno que ocultase tan alto y delgado cuerpo. Era un buen hombre el Abeto; cayó vencido de un pacazo en la frente. El sargento Esténtor que así le llamaban por un nombre muy antiguo y su vozarrón que era como el de cincuenta a la vez. El Rediós, capitán, era como el redoble del tambor, pero en dios porque todo lo sabía, y más que se creía.

Es la vida cotidiana, un gesto, una manía, una cara o unos andares; el color del pelo o de la cara, la chulería, o lo contrario, tu pueblo o tu tierra, yo que sé, pero es un nombre de guerra, ya pa siempre, más que el tuyo propio, es el que te has ganao tú; sin saber cómo. Yo he sido Braulio, siempre, y parecía un mote más que mi nombre: el Braulio. Suena bien, a mí así me lo parece. Así me llamo porque parece que ese tal San Braulio era de por Zaragoza y de marzo, del día en que nací y así me pusieron para no tener que andar eligiendo.

Legionario Braulio

Publicado en el Blog: generaldavila.com el día 20 de septiembre de 2020 Centenario de la Legión.

UN NUEVO TÍTULO DE NOBLEZA: 240.000 DEL ALA Rafael Dávila Álvarez

En euros es un buen sueldo, aunque sea al año.

Los abrazos: <<lo que este tiene que saber>>. Le rodea un silencio inicial, es dueño de la palabra. Nadie pregunta en su presencia, por si acaso.

Que te sonría será bueno, ¿o no?: ¿Sabrá lo de?

Del abrazafarolas al abrazasecretos, y quien no maneja, por delante o por detrás, por dentro, o por el medio, la cocina o kitchen, la despensa, la nevera, o el frutal —siempre en inglés o en romano—, no es nadie.

Los militares siempre han sido pobres, exceptuando aquellos que por familia, suya o política, hayan heredado un buen título económico. La riqueza está (ba) en la añoranza. Ahora en el Consejo de Administración.

Los hay, civiles y militares, con y sin título o graduación, procedentes de los injertos sobre el árbol del socialismo que fructificaban en billetes de 500 euros hasta que los retiraron y hubo que injertar —fidelidad—en otras ramas. Del injerto salieron frutos codiciados: Ley de Memoria Histórica y, ahora, tras sucesivos injertos, renovados frutos, la de Memoria Democrática, todo para desmemoriados.

Dicen que les fue muy mal y es hora del <<ahora me toca a mí>>. Esta nueva ley acabará con los títulos de la(s) etapa(s) anterior(es), que no podrá(n) mencionarse si la cárcel quieres rehuir. Suprimidos los de aquella nobleza, que ya no obliga, hoy se reparten títulos nuevos, más y mejores.

El de marqués ahora se llama 240.000 euros y solo has de sentarte en un consejo de administración, sonreír y mantener el secreto:

—Aquí estoy yo; que sé lo que sé; más lo que tú crees que sé; yo soy el que soy, incluso yo soy.

Conozco a uno, funcionario, que antes se llamaba soldado, que cobraba más dietas al mes que días tiene el calendario.

  • ¡Oiga que febrero solo tiene 28 días! Y se las apañaba para contar viajes a muy lejos donde se confundía un día con el otro, por eso de las horas, y sumaba 31.

¿A quién le oí decir que el dinero hace mayores lealtades que las de la sangre? Los silencios son clamores cuando aparece la traición, que se practica cuando te retiran del tronco del injerto. ¿Quién dijo lo del enemigo al ombligo?

Los títulos nobiliarios, de más a menos, son: Duque, Marqués, Conde, Vizconde, Barón, Señor y Grandeza personal. Este último, como su propio nombre indica, personal e intransferible. ¿Hay mayor título que el de grandeza personal? ¿Es necesario que te lo conceda alguien? ¿Quién es alguien para dártelo?

La equiparación actual es más práctica. Entre el millón y los 200.000 del ala. Ser Duque de nada sirve, mejor es el millón y el Consejo de Administración. El que se proclama nuevo Jefe del Estado los concede vía telefónica, que es su BOE.

¿Grandeza personal? Queda fuera de la ley.

La ceremonia avergonzaría: Cobertura de Grandes.

Desde Alfonso XIII no se han repetido. ¿Quién se atreve en los actuales momentos?

De ella tendríamos que recuperar el final, cuando el Rey le decía al grande en cuestión: <<Cubríos y hablad>>.

Sé de algún grande, de estos de ahora, que diría: Cubierto estoy Majestad (el solomillo a cubierto), hablar no debo. Vuestra Majestad bien lo sabe.

Desde que empezó esta democracia, en España, todo, absolutamente todo, ha girado sobre los secretos y el dinero, sobre el dinero y sus secretos; y así no hay democracia que resista ni grande que con el título se atreva, si no es con gran desvergüenza. Claro que el título económico, estos nuevos, son otra cosa con la que se pueden comprar grandezas; hasta personales, incluso voluntades.

Son los amos de la luz, que la encienden y apagan a su antojo.

En un lugar de la Mancha Babieca hablaba con Rocinante:

—Metafísico estáis. A lo que Rocinante contestó.
—Es que no como.

Estamos en una so(u)ciedad muerta de hambre.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 septiembre 2020