EL REGRESO DEL REY JUAN CARLOS I Rafael Dávila Álvarez

La fiscalía, al fin, se ha pronunciado.

Llevo tiempo dándole vueltas al tema de la injusticia que se está cometiendo con nuestro Rey Don Juan Carlos, de manera impúdica, y cómo nadie sale en su defensa que es la de España y la historia de estos años tan brillantes para nuestra Patria.

Desde mi humilde persona procuro luchar y recabar apoyos para ello, por España y nuestra historia, con resultados, como es lógico, mínimos ya que aquí, en este humilde blog, no hay inversión ni diversión, aunque haya mucha intención.

No importa porque sé que muchos lo leen y mantengo la alerta de la infantería española, que son todos ustedes; pero es insuficiente a todas luces.

Como les digo le doy vueltas al tema y creo que sería necesaria una campaña bien dirigida para devolver a España la figura de su Rey y ensalzar su deteriorada imagen que ha sido manipulada (con mala intención) por gente cuyos nombres nos avergonzaría de darse a conocer, incluso el de algunos que dicen haber sido sus fieles amigos y hoy gozan de brillantes ingresos y posición, gracias a él. Son legión. Pero ese no es el tema, aunque me duele y calle.

El tema es que desconozco los pasos a dar y con quién contar para iniciar una campaña de recuperación de la imagen de nuestro Rey, en justicia y equidad. No hay derecho a este silencio mediático y generalizado que hace que nuestro Rey sufra, callado y con dolor, el mayor de los sacrificios que se le ha pedido (y no ha sido el único).

Han echado al Rey de España ¿dinero, mujeres…? ¡Venga Ya! ¡Traición! ¿Quién le ha echado? ¿El Gobierno, la Fiscalía, el CNI, los medios?, ¿o ha sido el algoritmo?

No es fácil transmitir la idea cuando el sentimiento puede más que el pensamiento, pero ustedes que son gente de «sentir y sufrir España» comprenden la inquietud que les transmito y este mi interrogante: ¿Podemos hacer algo?

No somos nada. No podemos dar más que cariño y la vida si necesario fuera.

Creo que puede hacerse incluso más que dar la vida. Y nadie lo hace por España.

Hay otros intereses por medio.

Esto es una reflexión sin más. De esas que en la soledad le preguntas al amigo: ¿Qué hago?

Sé la respuesta de los mediocres.

—¿¡Para qué te metes en estos líos!?

¿Tendrán razón?

La historia reciente de España, su plena inmersión democrática, tiene un nombre: Juan Carlos I. La internacional también. La económica, científica, cultural, militar y deportiva no se entiende sin la figura de un Rey que ha estado en todo y con todos.

Don Juan Carlos no necesita ni quiere un apoteósico recibimiento ni un regreso en olor de multitudes. El Rey, herido por el asno doméstico que mató al león de una coz, solo quiere un regreso a su patria, tranquilo y en paz, en armonía con su pueblo y con respetuosa majestad a la Corona que encarna su hijo.

Durante estos últimos años se le ha pedido el mayor de los sacrificios: abandonar su Patria. Ha sufrido el mayor dolor de un Rey: alejarse de su Patria. Lo ha hecho con estoicismo, en silencio por España, por la Corona y jamás ha hecho el más mínimo ademán de forzar la situación, ni siquiera buscar apoyos para crear un clima favorable, ni pedir nada ni rehusar. Tremendo sacrificio.

Pasa el tiempo y ese silencio se hace cada vez más sonoro e insoportable, nos llega el ruido del dolor.  Alguien debe escuchar e interpretar. Lo que tenga que ser sea. En España.

La Corona de España está teñida de sacrificios y esta monarquía constitucional iniciada en España con Don Juan Carlos tuvo el mérito de la reconciliación, de la estabilidad, de pasar la voz al pueblo español. Darle mayoría de edad mientras el Rey lo enseñaba al mundo: ahí está España. Esa es España. El Rey moderaba y su magistratura daba ejemplaridad sin tomar partido en la contienda política, por encima de ella. Incluso fue puesto a una durísima prueba cuando alguien quiso embestir a España, darle una cornada mortal en el corazón. Mantuvo el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. A otros nos gustaría haberlos visto en su lugar.

No dejó por ello de empujar, de alentar y ser un estímulo moderador siempre. Símbolo y exponente de la nación.

¿Alguien lo duda? ¿Argumentos para rebatir lo dicho?

Sin duda en algún momento la nación no ha estado a la altura. Pero todos nos incluimos. No ha habido Poder del Estado que pueda tirar la primera piedra.

Leo en Carlos Seco Serrano: «Conmueve la magia de la realeza a aquellos que no la aman, cuando un buen día les sacude la presencia del hombre que la simboliza, de la bandera que lo precede o de la música que lo acompaña. Una escena dolorosa, la partida de Carlos X, hacía decir a Balzac: “Aun detestando a los reyes, debemos morir defendiéndolos, en el umbral de sus palacios, porque un rey somos todos nosotros, un rey es la patria encarnada…».

Definido en sus primeras palabras: «Quiero ser el Rey de todos los españoles». Todos. Un proyecto común y en comunidad. Como dice Jaime Mayor Oreja: «El Rey de los monárquicos y de los republicanos, el Rey de los vencedores y de los vencidos, el de los que permanecieron en España y el de los que salieron de ella, el de las derechas y el de las izquierdas, y también el Rey territorial de todos: los castellanos, los catalanes, los asturianos, los vascos o los canarios… El Rey de España y el Rey de las Españas, de las interiores y de las exteriores, de las pasadas y de las futuras. El Rey de la memoria y el Rey de la modernidad».

Ese ha sido el Rey Don Juan Carlos I. Continúa diciendo Mayor Oreja, «la monarquía de D. Juan Carlos ha transformado España que ha pasado de ser un elemento de discusión nacional a ser un factor determinante de integración nacional».

No hay mucho más que decir, aunque puede que en estas últimas palabras encierren la razón de tanta ingratitud a la Corona: su capacidad de integración.

Es difícil olvidar las palabras de Alejandro Magno: «La carga de un Rey es hacer bien y oír hablar mal de ti».

Esperamos que la normalidad vuelva. Lo hacemos desesperadamente.

El regreso del Rey Don Juan Carlos a su patria: España.

Por el bien de todos es mejor que no tengamos que repetir aquello: «La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos».

Mejor que sean los españoles sin adjetivar los que defiendan España. A su Rey, su himno y su bandera.

Lo que tenga que ser: sea. En España y contando con los españoles de a pie.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 marzo 2022

GUERRA EN UCRANIA. PUNTO DE SITUACIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«No hay actividad humana alguna que esté en tan constante y general contacto con el azar como la guerra. Con el azar tiene un importante puesto en la guerra lo contingente y con ello la fortuna» (Clausewitz).

Nada de lo que digamos tiene mayor valor. La guerra es imprevisible, aunque la táctica convencional sigue unos métodos y procedimientos ajustados a la misión y situación: terreno, medios, enemigo y ambiente.

Este último factor, clave, del que tan poco se habla, lo definía la Doctrina militar como: «El conjunto de circunstancias de carácter físico y humano, distintas del terreno y de los medios, que influyen en el desarrollo de las operaciones». Es decir casi todo: el azar.

EL PLAN MILITAR DEL EJÉRCITO RUSO EN UCRANIA

En estos momentos Rusia, cuyos fines político-estratégicos serían motivo de otro análisis, ha puesto en marcha un Plan Militar con su propio objetivo estratégico y táctico.

La acción táctica ofensiva sobre el enemigo la desarrolla para afectar a su capacidad de combate e imponer la voluntad propia; todas y cada una, conjuntadas, constituyen acciones decisivas para lograr la victoria.

Muchos analistas se empeñan en decir que Rusia está perdiendo esta guerra y no hay duda que así lo es en el plano del relato, de la ilegal acción emprendida, pero eso nada tiene que ver con el resultado táctico. Podrá en un futuro perder y tener que retroceder, nadie lo sabe, pero desde el punto de vista militar la guerra se desarrolla tal y como parecen haberla planteado sus generales, que nos son tan inútiles como nos quieren enseñar. Mejor es conocer al enemigo y conocerse a uno mismo que manejar mensajes inútiles que socavan la credibilidad y dan falsas expectativas. Conviene saber a qué nos enfrentamos.

Rusia ha lanzado su ofensiva desde su privilegiada posición geográfica, de gran valor y en la que se apoya su planeamiento  táctico. Cualquier Cadete de primer curso de Academia Militar ve cuales son y la importancia de sus ciudades-objetivo junto a  la clara línea del histórico río Dniéper como lugares de decisión a alcanzar. Eso junto a la orilla norte del mar de Azov y mar Negro. Y no retroceder ni un palmo.

Su acción terrestre se desarrolla en varias direcciones de progresión o Ejes de ataque. De norte a sur una es Kiev, ciudad clave para lograr su objetivo estratégico y obtener una posición de dominio a la hora de las negociaciones. Militarmente asediará hasta ver que es lo que más le conviene antes de someterse a una lucha de población, casa a casa, incierta y de enorme desgate moral y físico. Otra dirección está dirigida por el centro, cuyo eje lo marca Járkov, que intenta enlazar con el llamado Eje Azov desde la línea del mar, de sur a norte.  El Eje sobre Donbás apoyará al de Azov y Járkov y, por fin, el Eje de Odesa donde se podría producir un desembarco marítimo.

El Plan hasta ahora se está cumpliendo metódicamente y solo la reorganización, el apoyo logístico y la llegada de las reservas puede retrasar su avance.

EL SUEÑO RUSO: EL MEDITERRÁNEO

Su objetivo es ganar toda la costa del mar Negro (en su búsqueda rotunda: ¡Yallah!) y el este de Ucrania. La ocupación de Kiev será la carta de negociación, donde podría ceder ya que es consciente de la situación que crearía a sus tropas el avispero del oeste de Ucrania, a lo que no estaría dispuesto a enfrentarse, una lucha de guerrillas o permanentes ataques de la insurgencia.

Dominará el mar Mediterráneo, y no habrá Troya que se le resista ni por el norte (el Báltico) ni por el sur (salida al Mediterráneo). Europa atenazada. Es muy sencillo. Del primer curso de Cabo. El Cabo está al mando. Como antaño.

Rusia tiene en contra el flujo logístico necesario para alimentar a sus tropas hasta la estabilización de la ofensiva y consolidación de sus objetivos. Por ello intentará también involucrar sin cortapisas a Bielorrusia. No debemos olvidar así mismo, que en Moldavia mantiene de manera permanente desde hace tiempo un Regimiento paracaidista de tres batallones.

El punto final que se prevé es que Rusia, una vez conquistados sus objetivos terrestres y consolidado su avance, detenga su ofensiva y acepte una negociación en la que impondrá una rigurosa neutralidad de la Ucrania que quede sin ocupar y que Finlandia y Suecia sigan neutrales. Todo ello es muy difícil de conceder, pero peores cosas se han visto a lo largo de la historia.  Eso es todo. Rusia no irá más allá, siempre y cuando le dejen una salida digna para ellos.

Habrá que negociar después; sin olvidar algo tan importante como el Nord Stream 2, declarado en quiebra estos días.

¿PUTIN DERROTADO?

No se monta una acción como la que ha emprendido Putin para ser derrotado y dar marcha atrás. No lo consentirá. Está dispuesto a todo. Es por ello que habrá que darle una salida, una tabla de salvación. «No fuerces a un enemigo que se encuentre en una situación apurada», que podría encontrársela Rusia. Esa es una de sus vulnerabilidades. La tristeza de la batalla ganada.

El relato internacional en su contra, las medidas económicas (son la base de toda la victoria), la pobreza en el interior de Rusia con posibles protestas internas y un Ejército ruso, cansado y con su voluntad de vencer en duda dada la firme oposición internacional y la situación interna de su país, que les afectará, será el enemigo invisible del Putin en guerra. Habrá que dejar una salida al enemigo cercado.

Rusia tendrá que permitir en un primer acuerdo la llegada de ayuda humanitaria, a la reconstrucción y dar garantías de bienestar de los ciudadanos, algo que va a ser muy difícil de conseguir sin someterse a una lucha total por parte de Ucrania.

Sería un precedente muy peligroso permitir que Putin se salga con la suya y no se retire de los territorios ocupados. Nunca lo hará por propia voluntad. ¿Hasta dónde estarán dispuestos a llegar unos y otros? Esa es la cuestión ahora.

Si esto no se detiene a tiempo el coste puede ser tan terrible que mejor no se lo cuento.

El ambiente del que les hablaba es muy tenso y cualquier cosa puede ocurrir.

Desde el punto de vista militar la guerra le va muy bien a Putin. Ucrania sufre las consecuencias de un mundo occidental que habla demasiado, hoy dice una cosa, mañana la contraria. Pero no hace nada.

El instrumento militar no puede estar solo. Falta la acción decidida y fuerte del instrumento social, diplomático, informativo y sobre todo el económico. Son armas que pueden hacer tanto o más que los misiles.

La situación es de enorme gravedad. No debemos permitir que el azar intervenga.

LA AMENAZA DE PUTIN

Amenaza con poner a las fuerzas de disuasión nuclear rusas en «régimen especial de servicio». No debe echarse en saco roto.  Nadie emprende una guerra para ser derrotado.

«La victoria es el principal objetivo de la guerra. Si tarda demasiado en llegar, las armas se embotan y la moral decae. Cuando las tropas ataquen a las ciudades estarán en el límite de sus fuerzas» (Sunzi. El Arte de la Guerra).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 marzo 2022

 

LA GUERRA PEPERA (PP) Rafael Dávila Álvarez

Ni he querido ni quiero hablar de partidos políticos, menos de la guerra abierta en el Partido Popular, extraña guerra entre PePeros.

Lo que me ocupa y de lo que hablo es del rendimiento de los que se dedican a la política y su servicio a España, es decir, al conjunto de todos los españoles y no solo a su señoría la individualidad. Lo que suele ser común.

No se ha entendido muy bien esta guerra PePera, sin un cañonazo, un disparo, aunque fuese al aire. Ni el vuelo del halcón tras la paloma. Se ve algo así como nocturnidad y alevosía.

Al final ha servido un solo renglón para que todo salte por los aires. No está mal si es para bien, pero queda la duda de cómo se hacen estas cosas y por qué.  No me he enterado muy bien del conjunto.

Pues así y asá aparece una figura que se presenta como el redentor.

­-¿Quién es Alberto Núñez Feijóo?

-¡Qué  cosas pregunta usted! Presidente, ganador, ¡pero hombre de Dios!: la unidad y concordia.

-¡Ya! Pero ese no es por el que gritan los votantes más allá de Pedrafita do Cebreiro.

-¿Quién es Isabel Díaz Ayuso?

-Es guerra, la de Madrid, la de los mierdaleños, la que también gana sin que nadie se atreva con ella en el cara a cara.

Es frecuente que cuando dos pesos pesados optan por un alto puesto acabe llevándoselo un peso pluma que es la solución de fácil arreglo para la mediocridad. El tercero en discordia.

¿Almeida?

-¡Pero qué dice usted!

-¿Y los votantes qué dicen?

-¿Oiga eso a quién le importa? En política se cocina dentro y se sirve el plato del día. No se puede elegir, se da por hecho.

-Ya me parecía a mí.

-¿Y Pablo Casado? ¿Qué ha hecho Casado? ¿Espiar? ¿No ilusionar? ¿Tiene algo que ver con Villarejo, con el CNI, con la 2ª Bis…?

Mejor me retiro del retiro y activo los sensores mediáticos y permito un espionaje a fondo que es lo que hoy prima entre los primos.

Lo que hay que hacer es ganar las elecciones y dejarse de chismes y de lobbys, que tanto gustan entre los PePeros: el lobby del lobo y el de Carupecita.

Habrá que buscar una Alianza entre los que piensan igual y sienten a España, aunque sean de equipos distintos y hablen el mismo idioma, pero distinto. Como lo hacen los sociatas, que buscan aliados hasta por las alcantarillas. Y van y los encuentran.

Ganar las elecciones. Generales.

¿Cómo se hace? Ilusionando. Con valor y agresividad económica, sin los banqueros ideológicos detrás, sino los españoles medios y pobres.

En una España en la que el rico se ha hecho poderoso y más rico, con la crisis a su favor, y el español medio más pobre y silencioso, lo que necesitamos es ilusión y menos estrellas mediáticas.

A los PePeros les recomiendo no poner remiendos, sino soluciones y al viejo traje roto no coserle un trozo nuevo. Mejor comprar una nueva vestimenta, hasta los gayumbos hay que cambiar.

Escuchamos a Isabel Díaz Ayuso, contundente, segura, profética. No creo en las heridas cerradas en falso.

Mejor cortar por lo sano.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 marzo 2022

 

 

NAPOLEÓN EN EL FRENTE. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No soy un admirador de su forma de hacer la guerra, pero algo debe tener el agua cuando la bendicen. Repaso estos días la figura del Emperador de los franceses por estas cosas que ocurren en Europa y que nadie sabe cómo van a terminar.

Napoleón nos sirve como referente de la ambición política a través del control militar, dispuesto a todo, y por su mente siempre pasó la idea de que la imaginación gobierna el mundo, pero los cañones son el instrumento utilizado por la imaginación para llevar a cabo sus propósitos. Cañones y soldados. Después, en ese orden de valores, venía el hombre.

«Mire usted, una cosa son los soldados y otra cosa son los hombres. Napoleón fue un genio para los soldados. Pero ignoró a los hombres. Ni los conoció ni le interesaron. Ese fue su gran error» (de Gaulle).

Sin duda se dicen muchas cosas que Napoleón nunca dijo, pero son dichos con sustancia que conviene repasar.

Emil Ludwig recoge en su biografía sobre Napoleón las palabras del joven Capitán que escribe sobre un proyecto para bombardear Tolón en manos de los ingleses: «No es conveniente diseminar los ataques, sino, antes al contrario, reunirlos. Cuando se consigue abrir brecha, el adversario pierde el equilibrio, su resistencia se vuelve inútil, la partida está ganada. Hay que dividirse para vivir y concentrarse para combatir. No hay victoria sin unidad de mando. El tiempo es el factor esencial».

Esto de la unidad es un problema de difícil solución, porque no estamos por la labor y no hay dos ideas que compartamos juntos. Ni siquiera una bandera o un himno. No hay mayorías, sino una dispersión enloquecida a la búsqueda de la individualidad subvencionada. Europa es una dispersión o si lo prefieren una alianza en la que nadie da órdenes. No solo militar. En ese campo la dispersión es aún mayor porque seguimos de maniobras para compatibilizar nuestros sistemas de Mando y Control.  No hay alianzas que cien años duren.

Napoleón tuvo gestos que denotan su capacidad de Mando. Sigo con Ludwig que nos cuenta que también en Tolón a la llegada de muchas carrozas oficiales recibieron el fuego enemigo y al intento de refugiarse sin encontrar parapetos en la posición, sin inmutarse, Napoleón contestó: «Hemos suprimido los parapetos, el patriotismo los sustituye».

Tengo serias dudas del lugar que ocupa el patriotismo entre los miembros de una alianza que duda si son ellos o los bancos y las industrias los que tienen que disparar con sus cañones.

Supongo que esa es la gran duda.

«Mientras pasaban allí la noche acampados cayó de nuevo una tremenda nevada que cubrió por entero las armas como los cuerpos de quienes se encontraban tumbados; también las bestias quedaron inmovilizadas por la nieve, y la mayoría de los soldados vacilaba a la hora de levantarse, ya que la nieve caída, en tanto que no se deslizara por dentro de sus ropas, les infundía calor mientras siguieran tendidos. Entonces Jenofonte se atrevió a ponerse en pie y, apenas sin ropa, comenzó a partir leña. Acto seguido se levantó otro y a continuación otro más, que le quitó el hacha de las manos y continuó cortando leña. A raíz de esto. Se levantaron los demás…» (Anábasis).

Ni se ve bandera ni soldados en pie. El fuego se apaga.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

24 febrero 2022

 

23F. GOLPE DE ESTADO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

‹‹Las cosas por su nombre. Entre la sedición y el golpe de Estado. Ahí es donde estamos. Mejor sería no tener que aplicar el artículo 155 de la Constitución, y mucho menos el 8, para resolver el órdago secesionista catalán. Eso es lo que hizo la II República en 1934…›› (Luis María Ansón. El Mundo jueves 14 de enero 2016).

Golpe ese: el catalán. El de los indultados.

Eran alrededor de las ocho y veinte de la tarde del 23 de febrero de 1981. Jordi Pujol, Presidente de la Generalidad, hablaba con el Rey.

¡Tranquilo, Jordi, tranquilo!

Es historia. La historia del «golpe de timón» o «golpe de bisturí» en expresiones acuñadas por Tarradellas, antecesor de Pujol, meses antes de darse el golpe.

De aquel 23F quedan dos o tres personajes del primer nivel y otros dos o tres del segundo que saben cosas; más que el resto. Quizá todas las cosas. No, Pujol no. Su honorabilidad iba por otros caminos. Saber sabe, pero de otras cosas que no le dejaban tiempo libre para frivolidades.

Tarradellas dijo con rotundidad:

‹‹Si no hay unidad en España, en Cataluña, en el País Vasco, en todo el país, no nos salvamos. Soy un ciudadano catalán y español apasionadamente preocupado por el país››.

Más de una vez lo he dejado escrito y ahora vuelvo a ello: entre los pliegues de las guerreras buscó protección más de un villano. Pero las guerreras hace ya mucho tiempo que todos saben que no son manipulables, conocen la ley, su juramento, su misión constitucional y como cumplirla. Y los villanos huyen de la ley. Ahora se esconden en la agitación permanente o en la debilidad del que tiene como responsabilidad cumplir y hacer cumplir la ley. El resto, la infantería de a pie, la de la lucha esforzada del día a día, guarda silencio y cierra con fuertes candados la puerta de su casa. Recuerda su pasado, busca el pan nuestro de cada día en su presente y reza por el incierto futuro. Pero fiarse, fiarse, ni del compañero de pareja.

Dicen que la receta para evitar el golpe de Estado se cifra en el diálogo. Pues muy bien. La ley no se dialoga. Se cumple. Si la incumples te la aplican. Así es para esa mayoría demasiado silenciosa.

Momento incierto. Pactos, ofertas, intercambios, el sonido de la traición.

Surgen personajes que no son el paradigma de la estabilidad y fiabilidad. Antes la palabra era ley. Ahora ni palabra ni ley. Fiarte, ni del compañero de pareja, ni de la justa aplicación de la justicia. Se puede pactar. Otra cosa es fiarte del pacto, reconocer la firma. ¡Para fiarte está el panorama!

‹‹Lo que más añoran las dictaduras es la juridicidad que les falta, y empeñan sus mejores y mayores esfuerzos en fingirla o sustituirla››. Son palabras del siempre joven y actual Umbral. Escribía sobre el 23F. Es perfectamente aplicable al actual golpe de Estado, el de Cataluña, que espera, desesperadamente, hacer de su capa un sayo dando juridicidad a su golpe. Esperemos que la ley sea igual para todos y que nadie tenga nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad. Hacer legal lo que es ilegal no pueden acordarlo unos cuantos a capricho. Eso no sería hacer política sino cometer un delito.

En combate se adopta la situación defensiva cuando los medios no te permiten actuar ofensivamente. Permanecer mucho tiempo en defensiva es el equivalente a perder la guerra. No hay tiempo que perder, contamos con el mejor y más potente medio para evitar el golpe de Estado: La Ley.

‹‹Mejor sería no tener que aplicar el artículo 155 de la Constitución, y mucho menos el 8, para resolver el órdago secesionista catalán››.

No lo he dicho yo, aunque también.

¡Rey don Sancho, Rey don Sancho!, no digas que no te aviso, que de dentro de Zamora un alevoso ha salido.

Vuelvo a Umbral: ‹‹Es vieja la teoría según la cual al cínico no se le combate con moralidades, sino con mayor cinismo››.

Yo preferiría simplemente aplicar la ley. Cumplirla y hacerla cumplir.

Juro o prometo. Yo lo juré hace más de cincuenta años.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 febrero 2022

 

 

 

 

LA FÓRMULA DEL JURAMENTO A LA BANDERA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Besando con unción la Bandera

«La bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución» (Ley 38/1981 por la que se regula el uso de la bandera de España y el de otras banderas y enseñas).

Es una buena forma de empezar el año. Con el nombre de España en nuestros labios, con su bandera ondeando en nuestro corazón mientras recordamos el beso depositado entre sus pliegues. Es el símbolo de la patria y de su unidad.

Decían nuestras Reales Ordenanzas antes de que suprimiesen alguna de sus esencias: «La Bandera de España y el Himno Nacional merecen el máximo respeto y veneración. La Institución Militar es la encargada de la custodia, honores y defensa de la Bandera, como símbolo de la Patria y de su unidad». No busquen; estas palabras ya no figuran en las Reales Ordenanzas.

Algunas cosas han cambiado, con intención, sin razones que las avalen a no ser las partidistas o rencorosas fruto del desconocimiento del alma de aquellos que hacen del valor y del honor oficio y sacrificio. Con intención se ha trastocado la tradición militar olvidando que hay un mandato moral en nuestro código ético, en las Ordenanzas.

HISTORIA DE LA FÓRMULA DEL JURAMENTO ANTE LA BANDERA

Besando con unción la BANDERA

Entre los cambios uno muy sensible: la fórmula del juramento ante la Bandera. Decían nuestras Reales Ordenanzas que el juramento ante la Bandera de España es un deber esencial del militar, con él se contrae el compromiso de defender a la Patria aún a costa de la propia vida; su formula será fijada por Ley.

Es el beso a la bandera la huella permanente grabada a fuego y sangre en el alma de todo aquel que besa sus pliegues.

Como una sentencia suena la voz de mando cuando en formación se pronuncia la fórmula del juramento:

«¿Soldados juráis por Dios y prometéis a España, besando con unción su Bandera…?». El juramento sellado con un beso será la conciencia que te conduce moralmente por los caminos del servicio y la entrega a la Patria, incluso con la ofrenda de la vida si necesario fuera.

Besando con unción la Bandera

Rotundo aquel final: «…derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria, y del orden dentro de ella, hasta la última gota de vuestra sangre», «… entregar vuestra vida en defensa de España».

El solemne compromiso no es algo reciente. Desde los Tercios de Flandes todo español que sentaba plaza como soldado adquiría el compromiso con el propio Rey, aunque el soldado español, a diferencia con otros vasallos,  no estaba obligado a jurar fidelidad y lealtad expresa ya que el juramento se sobreentendía por ser español, algo que llevaba consigo la lealtad a su soberano.

Besando con unción la Bandera

La fórmula del juramento introducida por Carlos III en sus Reales Ordenanzas (1768) ha servido de guía para las que posteriormente se han impuesto: «¿Juráis a Dios y prometéis al Rey el seguir constantemente sus banderas y defenderlas hasta perder la última gota de vuestra sangre y no abandonar al que os esté mandando en acción de guerra o disposición para ella? ». Los reclutas contestaban: «Sí, juramos», y el capellán rezaba por ellos: «Por obligación de mi Ministerio ruego a Dios que a cada uno le ayude si cumple lo que jura, y si no, se lo demande».

Desde aquel momento se institucionalizó el beso a la Bandera como símbolo del poder real desfilándose bajo sus pliegues como señal de acogimiento.

Es en febrero de 1927 cuando se establece una nueva fórmula: «¿Juráis a Dios, por vuestra fe, prometéis al Rey por vuestro honor, seguir constantemente sus banderas defendiéndolas hasta perder la vida, cumplir las leyes y ordenanzas militares y obedecer a quien en nombre del Rey se os haya dado a reconocer como para mandaros?».

¡Soldados: Juráis por Dios…

Los reclutas contestaban con un rotundo sí que repetían tres veces: «Sí, sí, sí». Finalizaba con el rezo del capellán: «Si así lo hacéis, que Dios y la Patria os lo premien y si no os lo demanden».

Siempre el juramento y el beso se realizaban formando con la espada del jefe de la formación y la Bandera una cruz como señal de fe y protección.

Con la llegada de la República en 1931 los cambios que se introducen en la fórmula del juramento acaban con la esencia y profundidad del juramento convirtiéndola en pura retórica administrativa que nada tiene que ver con el sentido ni con la historia del juramento a la Bandera. Dios desaparece de la fórmula y por tanto el juramento se cambia a promesa. Se hace constar (diría que rabiosamente) que la pregunta y la réplica al juramento se harán sin cruzar el sable con la bandera. También se obligaba a todos los miembros de los Ejércitos a realizar solemne promesa de adhesión y fidelidad a la República so pena de pasar automáticamente a la situación de retiro. Fueron muchos los que optaron por ello.

Estas eran los protocolos que impuso la República:

«Todos los Generales en situación de actividad o reserva y todos los Jefes, Oficiales y asimilados que no estén en la de retirados o separados del servicio habrán de prestar, en el plazo de cuatro días, contados desde el de la publicación de este Decreto en la Gaceta de Madrid, solemne promesa de adhesión y fidelidad a la República».

El texto de la promesa se ajustaba a la siguiente fórmula: «Prometo por mi honor servir bien y fielmente a la República, obedecer sus leyes y defenderla con las armas».

El acto de Jura ante la Bandera fue denominado Promesa a la Bandera Nacional y seguiría el siguiente protocolo.

«Pregunta: ¿Prometéis ser fieles a la Nación, leales al Gobierno de la República y obedecer y respetar y no abandonar a los que os manden?

Respuesta: Sí, prometo.

Réplica: La Ley os amparará y la Nación os premiará si lo hacéis, y si no, seréis castigados.

Jura de Bandera en la Plaza de España de Sevilla

La pregunta y la réplica se harán sin cruzar el sable con la bandera».

Legislación a todas luces rencorosa y que nada tenía que ver con las tradiciones españolas y de sus ejércitos.

Ni juramento, ni beso, ni tradición…

Por Decreto de septiembre de 1936 vuelve a modificarse y se recuperan los principales aspectos de la tradicional fórmula del juramento. Muchos hemos jurado ante la Bandera con aquellas palabras inolvidables; ya no podemos memorizar ninguna otra. No es posible cambiarlas por otras. Son la primera oración a la Patria, los cromosomas que llevan para siempre tu identidad genética. Ni una coma se puede cambiar. Así es y así debe ser: «Soldados: ¿Juráis por Dios y prometéis a España, besando con unción su Bandera, respetar y obedecer siempre a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa del honor e independencia de la Patria, y del orden dentro de ella, hasta la última gota de vuestra sangre?». Los reclutas contestarán: «Sí, lo juramos».

Luego dicho Jefe añadirá: «Si así lo hacéis, la Patria os lo agradecerá y premiará y, si no, mereceréis su desprecio y castigo, como indignos hijos de ella. Soldados: ¡Viva España!» (Decreto de 13 de septiembre de 1936).

Y se besaba la Bandera formando la Cruz con la espada. Por Dios y por España.

La aprobación de la Constitución en 1978 trajo modificaciones en el texto del juramento a la Bandera.

Ley 79/1980: Para Jurar la Bandera de España se empleará la fórmula siguiente: «¡Soldados! ¿Juráis por Dios o por vuestro honor y prometéis a España, besando con unción su Bandera, obedecer y respetar al Rey y a vuestros Jefes, no abandonarles nunca y derramar, si es preciso, en defensa de la soberanía e independencia de la Patria, de su unidad e integridad territorial y del ordenamiento constitucional, hasta la última gota de vuestra sangre?»

Jura de Bandera en la Legión

Los soldados contestarán: «¡Sí, lo juramos!»

El que tomó el juramento replicará: «Si así lo hacéis, la Patria os lo agradecerá, y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella», y añadirá: «¡Soldados!, ¡Viva España! y ¡Viva el Rey!», que serán contestados con los correspondientes «¡Viva!».

Cambio a nuestro juicio sensato y que no modificaba sustancialmente el espíritu del juramento adaptándose a la recién aprobada Constitución.

Ya en el año 1999 la Ley 17/1999 de Régimen de Personal de las Fuerzas Armadas vuelve a introducir nuevos cambios:

«¡Soldados! Juráis por Dios o prometéis por vuestra conciencia y honor, cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?». A lo que los Soldados contestarán: «¡Sí, lo hacemos!». El que tomó juramento o promesa replicará: «Si cumplís vuestro juramento o promesa, la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella, y añadirá: «Soldados, ¡Viva España!», y «¡Viva el Rey!», que serán contestados con los correspondientes ¡Viva!

A mi juicio se comete el enorme error de suprimir dos párrafos de enorme tradición e importancia:

  • …besando con unción su bandera
  • …hasta la última gota de vuestra sangre

Inolvidables palabras, profundas y llenas de épica y rotundidad. Toda una lección de amor a la Patria. Una arenga para la sacrificada vida de soldado.

Nunca debieron suprimirse de la fórmula del juramento o promesa. Pero el paso estaba dado; solo faltaba culminarlo. Y se hizo.

Te devuelve agradecida el beso que recibió…

La Ley de Carrera Militar (39/2007) repite la fórmula de 1999 con una pequeña salvedad. Sin importancia ¿verdad? Se suprime a Dios. Y pasó desapercibido; casi sin comentarios. Las anteriores fórmulas en nada contradecían a la Ley, pero… ¿molestaba la figura de Dios?

«¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?». A continuación, los soldados besarán uno a uno la Bandera y, posteriormente, como señal de que España acepta su juramento o promesa, desfilarán bajo ella.

Por último la misma ley introdujo la fórmula para que aquellos españoles que lo soliciten puedan manifestar su compromiso con la defensa de España, prestando el juramento o promesa ante la Bandera, con la siguiente fórmula: «¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey, y si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Así llegamos al final de este relato. Algo tan importante para un soldado como es su jura ante la bandera. El compromiso de su vida. Consagrar su vida al servicio de España hasta derramar la última gota de su sangre. Compromiso sellado con un beso. A nadie se le pide tanto. Nadie da nada hasta que no lo ha dado todo. Morir cada día o el definitivo día. Sin pedir nunca nada a cambio, nunca, nada a cambio.

…formando la Cruz con la espada

Es un buen comienzo del año recordar aquel día, el día en que besamos con unción a nuestra Bandera.

Ten por seguro que en su momento te devolverá agradecida el beso que recibió.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog generaldavila.com

21 febrero 2022

 

EL ESPÍRITU DE LA GENERAL. General de División Rafael Dávila Álvarez

El mes de febrero está marcado por una fecha de referencia para cualquier componente del Ejército de Tierra: La fundación de la Academia General Militar en Toledo el 20 de febrero de 1882. Es el nacimiento del espíritu de la General. Es el de unidad en la vocación, el servicio, compañerismo, patriotismo, honor y valor, que reciben los futuros oficiales del Ejército de Tierra en su formación en la Academia General Militar y que constituye la correa de transmisión que alcanza a todos los que visten el uniforme caqui de nuestro Ejército de Tierra.

No hay Ejército sin una fuerte cohesión en lo intelectual y sobre todo en lo moral, en el espíritu interior que nos une y fortalece. Armas, Cuerpos, Especialidades…, todos tienen un mismo fin; el que se forja en Zaragoza en la Academia General Militar. A él dedicamos hoy nuestro visus conscientes de los problemas que afronta España, de los ataques a su unidad y fortaleza. Por ello reafirmémonos en ese Espíritu de la General:

Armas y cuerpos funde nuestro emblema
en unión y hermandad sin igual,
y unida siempre luchará hasta el fin,

por España la Academia General

DECÁLOGO DEL CADETE

Artículo 1º.- Tener un gran amor a la Patria y fidelidad al Rey, exteriorizado en todos los actos de su vida.

Artículo 2º.- Tener un gran espíritu militar, reflejado en su vocación y disciplina.

Artículo 3º.- Unir a su acrisolada caballerosidad constante celo por su reputación.

Artículo 4º.- Ser fiel cumplidor de sus deberes y exacto en el servicio.

Artículo 5º.- No murmurar jamás ni tolerarlo.

Artículo 6º.- Hacerse querer de sus inferiores y desear de sus superiores.

Artículo 7º.- Ser voluntario para todo sacrificio, solicitando y deseando siempre el ser empleado en las ocasiones de mayor y riesgo y fatiga.

Artículo 8º.- Sentir un noble compañerismo, sacrificándose por el camarada y alegrándose de sus éxitos, premios y progresos.

Artículo 9º.- Tener amor a la responsabilidad y decisión para resolver.

Artículo 10º.- Ser valeroso y abnegado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 febrero 2022

ESPAÑA ANTE LA GUERRA. NADIE SE FÍA DE NOSOTROS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El EMAD. Imagen obtenida de su página web.

El puesto de mayor nivel de nuestros Ejércitos y Armada, Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), lo ocupaba un pajarito que cantaba en primavera «No a la guerra», un individuo que bajo un uniforme alado ocultaba su forma íntima y peculiar manera de pensar, algo muy válido, pero que en este caso hubiese sido más honrado haberse declarado objetor de conciencia antes de aceptar el puesto que le hacía responsable de mantener no solo materialmente a punto a las Fuerzas Armadas, que es muy importante, pero en ocasiones no decisivo, sino tenerlas armadas moralmente. Ar-ma-das. Doy fe de que no fue así por mucho que intentase disimularlo. Era como tener un Papa que no creía en Dios. Lo malo es que no era el único, estaba acompañado de todo un equipo de cantores a la primavera, era algo organizado desde dentro, nata y fresa, pero aquellos otros han corrido mejor suerte en lo mediático y económico para después de ocupar puestos (a un lado y otro del espectro político) desde donde han aprendido interioridades y secretos de muchos (y muchas) han salido bien protegidos y premiados. Quiero decir que ha aumentado su nómina, han pasado como si aquí nada hubiese sucedido en aquellos años tan definitivos y definitorios para España y sus Fuerzas Armadas, de los que ni se han recuperado ni están en vías de hacerlo.

Todo esto, que a algunos les parecerá muy bien, no es solo un problema de falta de fiabilidad en materia de Defensa. Lo más grave es que en lo económico nos pasa algo parecido. Pregunten al presidente del Gobierno por qué piensa una cosa y hace la otra. Por qué la hipocresía domina su vida política. En el viaje de Sánchez a Abu Dabi, dicen sus íntimos, que se le ha atragantado el sapo, pero no ha habido más remedio. Allí han tomado nota y ha quedado comprobada su importancia moral y material. Lo malo es que esa visión que existe de nuestra mediocre política se generaliza en el mundo.

España camina a su insignificancia militar, política, económica, y todo ellos tiene dos nombres: Zapatero-Sánchez, aunque por mucho que se escondan otros políticos del socialismo, ellos también deben asumir su culpa, y muy grande, por no plantar cara decididamente. Pasa con la derecha que con tal de ser, y querer ser, no son ni unos ni otros.

Se nos olvidan las cosas, pero no a los responsables cuando tienen al enemigo en términos militares enfrente, y anotado en su Diario de Operaciones que las Fuerzas Armadas españolas estuvieron en manos de un elemento que cambió el uniforme militar por uno partidista y comunista que preconiza el «no a la guerra», y, lo que es infinitamente peor, forma parte del Gobierno de España.

Sepamos dónde estamos y que baza jugamos antes de echarnos las manos a la cabeza y hablar de estrategia en boca de tanto estratego que todavía no se ha enterado de donde está y quienes somos.

El problema de España a nivel internacional, político y militar, no es otro que tener un Gobierno donde manda el «no a la guerra», el comunismo y los herederos del terrorismo.

Todo esto nos ha llevado de manera persistente a que ninguno de nuestros generales o almirantes hayan presidido el Comité Militar de la OTAN, algo muy sospechoso.

Esto que les cuento, ¿es importante? Tanto que es extensible a la empresa, a los puestos de trabajo, a la reforma laboral… Sí: al futuro de España y a su economía.

Pongan flores en los cañones y encima no las rieguen. El que les dio la flor se encargará de que se seque y pondrá una fábrica de misiles en la nube: de nuestros sueños. No es que Europa sea un ejemplo a seguir y los Estados Unidos el primo de Zumosol, pero lo nuestro es peor por falta de fiabilidad, que es la cualidad de fiable. No lo somos.

Ya saben cual es el problema de la guerra: Ninguna nación occidental se fía de nosotros. De nuestros políticos. Ni siquiera  Putin.

Yo tampoco.

¡Y saber que tenemos a los mejores soldados del mundo!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

17 febrero 2022

ELECCIONES. PODÍA HABER GANADO ESPAÑA: LA DE LA ABSTENCIÓN. Rafael Dávila Álvarez

Podía haber ganado España y abrir el camino de la reconquista.

Se ha quedado en manos de la mitad y dispersa. Sin mando ni dirección. Fragmentada.

Creí ser libre y no tener que preocuparme más allá de una u otra forma de hacer política, opciones distintas, pero españolas, algo noble dentro del juego político; admisible. Después de estas elecciones en Castilla-León, que nos persiguen y atosigan, me veo en la obligación de participar en el circo montado, únicamente porque la preocupación aumenta. Lo hago sin cobrar y por tanto de manera independiente. No hay otra.

De todo lo escrito, por mí leído, de derecha, izquierda y centro, veo que todo y todos tienen arte y parte y escriben con intencionalidad de empresa. No hay más que la voz de su amo. Habla y opina quien paga, que no están los tiempos para quedarse en el paro y, con un mínimo gesto y aceptable sintaxis, te hacen un hueco como columnista o quinto columnista. Depende de la pasta.

¿Cómo el que escribe en el El País va a defender a Casado? ¿Cómo el que escribe en ABC va a defender a Sánchez?

Al Rey, Su Señor, dueño y máximo Consejero, siempre obediencia, que sube y baja en el parqué que es el pan nuestro de cada día. No hay más señor ni mayor soberano.

No hay libertad sin que la compre o la venda alguien. Cada día está más cara.

Podía haber ganado España y sembrar futuro de convivencia y unidad.

Líderes de paja. Atrevidos y locuaces  sin más conocimiento de España que las directrices del equipo de asesores y la abundante pasta, venga de donde venga, con muchas difusas y vagas ideas de gimnasio más que de biblioteca. La imagen convertida en abdominales. Alguno cree ser Alejandro a lomos de Bucéfalo; pero sin Aristóteles.

No hagan caso de las elecciones. El discurso ha quedado reflejado en los resultados: divide y vencerás. ¿De dónde procede ese discurso? Piensen: Qui prodest.

No ha habido vencedor ni perdedor en los partidos. Para ellos todo sigue igual y la diferencia está únicamente en el drama personal de los que tienen que buscarse la vida fuera de la política por perdedores nominales.

Pierde España. La España de la dispersión, de la desunión, del reclamo, de la soledad ante el reparto, de la envidia y del chollo.

Pierde la Libertad.

Se sucederán elecciones y lo que podría ser victoria y tranquilidad se convierte en protagonismo y engaño. Ganan ellos. Usted pierde siempre.

Hace unos años se inició una operación de gran envergadura, protagonizada por ¿quién sabe quién?, que introdujo en España a la antiespaña encabezada por Zapatero. Pasó lo que nunca creíamos que volvería a pasar y retrocedimos hasta comienzos del siglo pasado, con los mismos miedos y enfrentamientos. Terminó el juego limpio y empezó el juego del dinero, del Iberia Index, de los dosieres, de la información de cintura para abajo, de la inseguridad, información y contrainformación; y se fundaron partidos con esas bases: facciones. Divide y vencerás fue el lema.

Ahora muchos recogen frutos que no sembraron porque la cizaña sobresale sobre el trigo y es fácil mostrarse como el buen sembrador.

España es una nación con una larga historia en el mundo, con una labor civilizadora, cultural y cristiana como nunca jamás hubo ni habrá.

Solo fue necesario un buen mandato y unidad.  No se dejen llevar por cantos de sirena. Esa es de nuevo la necesidad. Un buen mandato, pero por encima de ello: la unidad.

¿A quién elegimos? Me resulta mucho más fácil decidir sobre a quién no elegir. He visto en mis largos años de mando a muchos que explicaban cómo se debía mandar y su estrepitoso fracaso cuando se les dio el mando.

Solo puedo darles un dato que suele ser eficaz. Quédense con el más humilde.

Hoy por hoy España está desgobernada por una moneda al aire.

Manda el vuelo de la moneda, del Falcon; el misterioso Falcon que nadie sabe a dónde va ni a quién lleva. Todos sueñan en embarcarse.

Así ya me dirán ustedes quién manda aquí.

No ha ganado nadie estas elecciones. Ha perdido España envuelta en lucha de facciosos. Porque en España, hoy, ahora, no hay partidos políticos, sino luchas entre perturbadores de la quietud pública; y así no hay quien gane.

Podía haber ganado España y no media España. La de la fragmentación. ¿Es que nadie se ha dado cuenta?

Quizá el 51´6 que no ha votado tenga el secreto. España hoy es pura y dura abstención. ¡Hartos de todo y de todos!

Vaciada no: silenciada.

No. Nadie parece haberse dado cuenta.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 febrero 2021

COLABORACIÓN CON BANDA ARMADA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Banda armada, organización y grupo terrorista son el mismo concepto penal. Supuestamente.

Todo se supone, hasta que la sentencia te deja estupefacto. No sé cuál es la definición jurídica de quien pacta con los que piensan y sienten como una banda armada que lleva en su historial cerca de mil asesinatos, calificada y condenada como tal banda de criminales, que no se arrepienten de lo hecho y que homenajean a los terroristas como hijos de su intelectual maldad.

En democracia no todo vale y el perdón humano, cristiano, no significa convivencia, menos encamarse y restregarse impúdicamente.

Esa es la situación en España. El noventa por cien de los españoles no se han enterado aún. Gobernados en esta situación solo hace falta incorporar la serpiente al eslogan del partido demócrata y progresista cuyas siglas avergüenza a sus votantes. Si la tuviesen.

Por otro lado es la enésima vez que escribo sobre el tema de los terroristas de la ETA hoy en vía de blanqueo y resulta que compruebo con datos estadísticos creíbles que nadie hace caso, como si a la mayoría el asesinato, hoy de blanco salvífico, nada le importe. Lo que se ha enseñado, relatado, e impuesto, sobre el terrorismo etarra nada tiene que ver con la cruda realidad. Hemos asistido en los últimos años a erigir en héroes a los que con el tiro en la nuca y la bomba lapa hacían «política»: hoy triunfante.

Esa es la triste realidad, la historia de unos asesinos elevados a la categoría política de miembros del Gobierno, que han llegado al Poder y sostienen al poderoso temporal electo. No es una invención. Tiene nombre: individual y de partido.

No nos quejemos: eso somos y eso hemos parido. De nuestro huevo encubado saldrá un monstruo en forma de serpiente.

Poco más tengo que decir. Por enésima vez, una vez más lo hago. Ni caso. Este será uno de los artículos, de los cerca de tres mil hasta ahora publicados, que menos lectores tendrá. Seguramente nos sentimos avergonzados.

No pasen por alto el Canto XII de la Ilíada. Lean con pausa y comparen.

«Pues a ellos que estaban ansiosos

por traspasar la fosa,

sobrevino un agüero:

un águila de altísimo vuelo

que iba dejando aparte, hacia la izquierda,

a las huestes troyanas

y llevaba apresada entre sus uñas

una roja serpiente color sangre,

enorme, viva, aún jadeante,

que, además, todavía de la lucha,

no se había olvidado;

pues hacia atrás habiéndose doblado,

picó al águila misma

que la iba llevando entre sus garras,

en pleno pecho, al lado del cuello,

y el águila transida de dolores,

lejos de sí dejóla caer a tierra

y arrojóla en medio de la turba,

mientras ella, en chillidos prorrumpiendo,

con los soplos del viento iba volando.

(La Ilíada. Canto XII)

No se pierdan en la imagen. La serpiente está entre nosotros y el águila vuela herida.

La serpiente ha puesto el huevo que ahora encuba. Entre vosotros. Turba. No os habéis enterado.

«Los que aquí entráis perded toda esperanza».

Ustedes con sus votos, tan democráticos, son culpables. Permítanme que yo también sea libre al menos para expresarme.

No sé si abandonar Ucrania con los que lo piden como si aquello fuese la guerra o abandonar la España sitiada.

Prefiero enfrentarme antes que someterme. Aquí lo estamos. ¿O es que no se dan cuenta?

Peor que la guerra es vivir gobernado por el que asesinó a mi hermano. Perdonad sí; siempre dispuesto. Someterme a su arbitrio: jamás.

Lo que hoy vivimos en España es llanamente colaboración con banda armada.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

14 febrero 2022

 

 

 

LA GUERRA Y LAS RESOLUCIONES DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Por regla general, hacer la guerra no es lo mejor. Solo la necesidad debe obligar a emprenderla. Independientemente de su resultado y su naturaleza, los combates resultan funestos incluso para los propios vencedores. Únicamente hay que librarlos si la guerra no se puede conducir de otra forma. Si al soberano le mueven la cólera o la venganza, no debe declarar la guerra ni movilizar tropas».

Estas sabias palabras de Sun Tsé están separadas de nuestros tiempos por una evolución en el pensamiento que trajo terribles combates —dialécticos y explosivos— en los que el número de muertos era una estadística, funesta, pero estadística (para Stalin) que se repetía hasta llegar a cifras desoladoras como las de la la I y II guerras mundiales.

Clausewitz dejó escrito que «jamás puede introducirse en la filosofía de la guerra un principio de moderación sin cometer un absurdo». Escalofriante verdad de la guerra.

Real y cercano es el pensamiento de Arthur Wellesley, duque de Wellington, al que todos felicitaban después de Waterloo por lo que tuvo que contestar: «Salvo una batalla perdida, no hay nada tan triste como una ganada».

En lo que coinciden los tiempos es que la guerra es un fenómeno inevitable y no sabemos el tiempo que tenemos para retrasarla y al menos poder reducir al mínimo sus efectos.

El terrible ejemplo de acabar una guerra con una explosión mayor que todas las habidas hasta el momento debería hacernos pensar más allá de los despliegues de tropas intimidatorios  «Ya no había nada más que temer». Era la peste atómica.

Inevitable parece perder la memoria y que se borren los mayores horrores vividos por la humanidad de consecuencias todavía sin análisis suficiente. Era una guerra, pero el final fue peor: una sola bomba que ni siquiera hizo ruido: luz y silencio. Se terminó todo.

Hasta hoy.

La estrategia analiza, la táctica mueve peones y la política desencadena lo peor cuando los intereses particulares y el afán de protagonizar la historia están por encima del corazón humano.

Un día, ante tanto horror, el hombre invento una mesa redonda donde reunirse antes de provocar un enfrentamiento. Le pusieron el nombre de Organización de Naciones Unidas. «Las Naciones Unidas nacieron oficialmente el 24 de octubre de 1945, después de que la mayoría de los 51 Estados Miembros signatarios del documento fundacional de la Organización, la Carta de la ONU, la ratificaran. En la actualidad, 193 Estados son miembros de las Naciones Unidas, que están representados en el órgano deliberante, la Asamblea General».

Unas veces aparece y otras no. Es y no es. Al final los mismos que se enfrentan son los que toman decisiones o se limitan a hablar en tono conciliador y falso. El problema es que solo son cinco. A saber: Estados Unidos de América, Rusia, Francia, Reino Unido y China. Poder de veto. Consejo de Seguridad. Los demás son sonorosa comparsa. Nada más.

En el conflicto actual de Ucrania la primera reunión del Consejo de Seguridad (pedida por los Estados Unidos de América), ha sido este pasado lunes día 31. Ninguna Resolución ni solución. Tiempo perdido. Han salido peor que en el momento de entrar y todo se ha desarrollado entre graves acusaciones. ¿Ha servido para algo? ¿Para agravar el conflicto?

Mientras el mundo de la calle parece mirar en otra dirección y esto (creen) ni les va ni le viene.

En España la intervención en Irak echó a la gente a la calle con el famoso «No a la guerra» y la discusión estuvo manipulada con la falacia de si había o no resolución de ONU. Le costó las elecciones a un partido político a la vez que volaban un tren en Madrid con cerca de 200 muertos sin que aún sepamos quién y por qué se cometió aquel crimen.

Fue otra guerra. No igual, aunque los procedimientos, el algoritmo era el mismo. Grandes intereses energéticos. Económicos.

Hoy nadie menciona a Naciones Unidas.

¿Por qué será? Nadie responde.

En el Poder que otorga la Tierra el necio solo conoce el mal cuando ya está hecho. Y en sus manos está la decisión, no en la nuestra.

El momento se agrava y se solidifica por momentos. Como vemos tras la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. No hay Resolución.

Parece que el «No a la guerra» guarda silencio ante lo inevitable.

La presión aumenta hasta hacerse insoportable. El mundo es una olla de presión y la temperatura aumenta bajo ella.

No miren a los soldados. Pregúntense: ¿En manos de quienes estamos?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 febrero 2022

 

UCRANIA, LA OTAN, RUSIA, GIBRALTAR, MARRUECOS…¡UF! QUE LÍO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Porque ahora se está en el filo de una navaja para todos los aqueos, ya sea para morir sombríamente o para vivir» (Ilíada 10.173-4).

El Reino Unido se va de Europa —Brexit— no sé si militarmente eso se soporta como si nada hubiese pasado. ¿Pedirán pasaporte a sus tropas? Estados Unidos mira hacia otros rincones del mundo y le dice a Europa que pague su propia defensa y que todos deben aportar a la OTAN lo que les corresponde: dinero.

No todos somos iguales mal que nos pese. Polonia y Portugal miran la situación de manera distinta, uno mira a los rusos y otros a las melancólicas olas atlánticas. Están en los confines.

España peligra por abajo, donde se asientan los pilares del sur de Europa, que deben ser también los de la OTAN: Ceuta y Melilla. Unos los ven como los de un puente con África, otros como una ocupación colonial española.

En el medio, como Estambul, África a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente…: está Gibraltar español, pero británico ¿aliados? Esto recuerda a Ucrania, que caerá sin un solo disparo, con el tiempo, con el idioma, con el gas, con inyecciones patrioteras o, al final, unos contra otros hasta que maduren los de un lado.

El sur de España es el sur de Europa —lo digo por si el ministro de Exteriores aún no lo sabe—y a su vez es el norte de África donde los estadounidenses se instalan. Lo mismo les da una orilla que otra si es para su bien, sin decidirse por ninguna, ni echar una mano en eso de la retirada de la Embajadora de Marruecos de España que quiebra unas relaciones amorosas, que cualquier día el aliado de los americanos —Marruecos—, nos la lía con un divorcio caro y con escándalo. Largo y tedioso juego amoroso con Marruecos que aún no ha dado su fruto. Es el parto de la burra.

El juego de la Estrategia es así, nada de amigos sino de intereses. Cada uno se estrategia con quien quiere. Marruecos retira a la embajadora mientras se estrategia con los americanos.

Aquí cada uno se estrategia con quien más se le acerca. El fruto no siempre es el mismo. Un día los alemanes se estrategiaron con los rusos y se repartieron Polonia, acabaron los aliados en Dunquerque y hubo que llamar al otro lado del Atlántico.

Se encamaron, en un sueño estratégico llamado Pacto Ribbentrop-Molotov, cuyo fruto fue la II Guerra Mundial.

Aquello acabó mal y continuó en la frialdad de la guerra que parece no superamos.

Las alianzas duran diez años, como en Troya, y al décimo día hay que recurrir a Aquiles.

Desde entonces Alemania siempre se ha tentado la ropa antes de entrar en litigio.

El Almirante Schönbach, Vice de la Armada alemana, muy alejado del conflicto, allí por la India, se sintió animado y habló más de la cuenta: «La situación en la península de Crimea no tiene vuelta atrás y ya es un territorio de Rusia que no volverá», además calificó de «disparate» y de «dar a Putin el respeto que pide, y que probablemente se merece». «Incluso nosotros, la India, Alemania, necesitamos a Rusia, porque la necesitamos contra China». Cuando un militar habla se guarda silencio y se le fulmina. La guerra es una cosa política que deja a los uniformados la parte más odiosa de la misma, como queriéndose alejar la clase política de sus perversos errores. Así la cuestión no parece tener mayor importancia lo que diga un almirante. Pero es inevitable que uno se quede dubitativo ante tan rotundo pensamiento de un alto mando de la Armada alemana. Una opinión personal sin duda, pero no sabemos su extensión ni su significado. Es muy raro que ante un conflicto un militar descuide su lenguaje. Ocurre y nada pasa de cara al exterior. Por dentro están pasando muchas cosas que no quieren contarnos. Permítanme que guarde silencio.

Es inevitable pensar en el gasoducto Nord Stream 2 que une Rusia con Alemania bajo el Báltico, un proyecto terminado, de coste elevadísimo, y que tanto Alemania como Rusia defienden como económico y no político. Se abaratarán los costes para los europeos, pero no se puede olvidar que otro gasoducto cruza Ucrania el antiguo Nord Tream1 que proporciona grandes beneficios calculados en el 4% de su PIB. La Unión Europea y Estados Unidos no han hecho más que poner trabas al gasoducto del Báltico que ahora se encuentra a la espera de los certificados necesarios para inyectar gas mientras los Estados Unidos se ofrecen a vendernos  barcos con gas licuado.

No caigamos en la trampa de pensar que esta es la única razón del conflicto porque debemos ampliar el zum y ver que todo es más complejo de lo que aparenta. De ahí su sencillez, pero difícil solución, que todos saben y ninguno acepta.

Dice Alemania sobre el conflicto y su participación: «No contribuir a una mayor incertidumbre» que como está en alemán no sabemos traducirlo.

Ucrania está penetrada. Corro el riesgo de equivocarme, pero en mi opinión en Ucrania hay un conflicto enquistado que se alargará en el tiempo con una lucha compleja y turbia. Por ahora, cuando las aguas vuelvan a su lugar, habrá una guerra de milicias, muy conocida por Putin y que utilizará como batallón de avispas hasta el paso siguiente.

En el fondo de la cuestión está el temor que todos acusan de una conflagración en el corazón de Europa. Soy un viejo soldado alejado ya de los datos actualizados, pero no puedo olvidar el escenario: el terreno es siempre el mismo y los medios parecidos. El temor es el recuerdo de Dunkerque, pero es una posibilidad convencional que no creo que nadie comparta. Llegan los recuerdos de las últimas guerras y se estremece uno al pensar que podría ocurrir que el mundo no haya aprendido nada y seamos incapaces de convivir y negociar más allá de la disuasión, pero eso es imposible. O te sientas con los misiles detrás o no hay nada que dialogar.

Ese es el mundo que nos hemos dado.

Claro que como para fiarte de los progresistas, sostenibles, repartidores de miseria y vendedores de humo, como el comunista del no a la guerra, y el sí a la miseria.

Todo lo que les digo no es para tomar parte de uno u otro lado, como parece que ahora está de moda en el conflicto de Ucrania. Lo que quisiera decir es que la Defensa no es un problema que haya que desatender, sino que el problema es entenderla como la entiende nuestro presidente del Gobierno y sus aliados, comunistas, independentistas y herederos de los terroristas: «Sobra el Ministerio de Defensa», y en ello están. Así, tal y como están las cosas, nos da lo mismo que vengan por el norte, sur, este u oeste. Sean bienvenidos y hasta la cocina: por tierra, mar, aire, ministerio del Pensamiento o por el ciberespacio.

Hay una máxima de Chang Yu que dice: «Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o, si no, enemistadle con sus aliados. Sembrad entre ellos las sospechas mutuas, de manera que reine en ellos el malentendido. Así podréis conspirar contra ellos».

Si tienen dudas pueden mirar al otro lado y un poco más allá.

Huyamos de los conspiradores. «Porque ahora se está en el filo de una navaja para todos los aqueos, ya sea para morir sombríamente o para vivir. (Ilíada 10.173-4)».

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

1 febrero 2022

 

 

 

RAFA NADAL Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Que si no es de este mundo; que si un extraterrestre, que si un superhombre, que si…

¿De quién hablan? Simplemente de un español que cree en sí mismo: Rafa Nadal.

Hoy no podemos hablar de otra cosa.

Rafa no es ningún extraño ni es ninguna de esas cosas raras con las que le definen. Es un español convencido, luchador y sacrificado que además reúne una serie de capacidades físicas, morales e intelectuales que le destacan como líder y ganador. Pero como él hay muchos con la diferencia de que solo acaba brillando aquel que además trabaja duro sus capacidades, con confianza en sí mismo, amor a la responsabilidad, firmeza de carácter, elevado espíritu de sacrificio y serenidad ante el peligro.

Eso es un ganador, no de partidos de tenis o de retos imposibles, sino vencedor de sí mismo.

Porque tú eres tu peor enemigo si no entrenas contra ti mismo.

Para mí el ejemplo, la victoria, no ha sido el resultado, sino la lucha, el proceso que hemos vivido durante años, resumido ayer en cinco horas interrogantes, donde pasaba de todo y la lucha se mantenía en la incertidumbre. Al final tenía que haber un vencedor y se resolvió en pocos instantes: el resultado del combate fue que en el juego no hay uno mejor que otro; hoy se ha visto que hay uno más fuerte que otro. Es la clave de muchas victorias.

Venció la fe que da sentir lo que haces, soñar con lo que has preparado, con lo que te has preparado. Es fruto del esfuerzo, del sacrificio, abnegación, perseverancia, valor y constancia. Es fruto de haber sufrido muchas silenciosas derrotas en la lucha contra ti mismo y haber superado crisis muy tristes y graves. Es en definitiva dos palabras: esfuerzo y sacrificio. No para vencer en lo deportivo, sino en lo humano y vital. El resultado no lo es todo en esta azarosa vida. Ganar no es siempre la victoria; como tampoco haber perdido es siempre símbolo de derrota. Todo está en el proceso, en caer y levantarte, en pedir ayuda si es necesario, en nunca rendirte. Todo se concentra en la balanza que mide lo que has dado para llegar al momento decisivo de la lucha y si ha sido todo, la balanza se equilibra e iguala el peso de la victoria y la derrota.

Esa es la grandeza de Rafa Nadal: haberlo dado todo durante todo el tiempo y en cualquier estado del tiempo. ¿Que además ha sido ganador? Será que en su humildad es el más fuerte y además el mejor. De lo que no cabe duda es que ser simplemente vencedor sabe a poco.

Lo que tenemos que proclamar y aprender no es solo «victoria», sino el proceso que lleva a los hombres a ser fieles a su responsabilidad hasta sus últimas consecuencias sin rehuir nunca del sacrificio que ello supone.

Si ganas o pierdes no debería ser tan importante. Aunque sin duda lo es para que sirva de ejemplo al resto.

Además hay que agradecer en estos tiempos que corren de antiespañolismo y separatismos que tengamos un héroe, Rafa Nadal, de nuestro deporte que españolea con sus triunfos como los de su patria España y ofrece su copa a los símbolos de su Nación: la Bandera, el Himno y su Rey, es decir al pueblo que le aplaude por español y valiente ganador.

Este hombre, Rafa Nadal, es el mejor catedrático de moral que hoy tiene España.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

31 diciembre 2022

 

EL SEÑOR HOMERO. Rafael Dávila Álvarez

No les voy a descubrir a Azorín, aunque vaya usted a saber con lo poco que ahora se sabe de la Ilíada; y de dónde está Troya, que puede que ni estuviese. Azorín era algo así como Aquiles, pero en vez de espada usaba pluma y un paraguas rojo. Hoy sería youtuber o el número uno en tik tok. No me cabe la menor duda. El personal no es tan idiota como parece, solo los que tienen acta de Diputado alcanzan el lugar de los dioses y de la inmunidad.

Sí a ti te digo; tú también ¿te crees distinto?

Hay un corto pero inmenso cuento de Azorín, D. José Martínez Ruiz, que les recomiendo: Toscano o la conformidad. Forma parte de su libro: España. Hombres y paisajes.

Ustedes pensarán que escribir es una tarea pesada, difícil, y que hacerlo a diario una obligación que puede resultar más dura que picar. Les contesto que no, que escribir es un alivio ante el dolor o la alegría, un desahogo necesario y me atrevería a decir que una medicina, cual si el mundo estuviera con fiebre y debe tomarse algo. Paracetamol contra la fiebre que produce el talento de los que gobiernan una nación sí y la otra también.

En el mundo taurino nunca se juntó tanto desecho de tienta.

De lo escrito cada día saldrá un enorme libro único que, aunque tampoco lo sea, se le parece, como si el que escribe haya vuelto de Etiopía, «que es fama entre los etíopes que los monos deliberadamente no hablan para que no los obliguen a trabajar»; claro que no sabían que es mejor escribir que así parece que no hablas y además no es trabajo.

El gran libro lo escribió el señor Homero y luego los demás hemos ido copiando.

Conversaba D. Jacinto Benavente con el aldeano que le veía cavar la tierra

—¿¡Que Don Jacinto trabajando?!

—No hijo, descansando.

Cuando le veía escribir o leer.

—¿¡Que don Jacinto, descansando?!

—No hijo, trabajando.

«Después vi que es absurdo imaginar que hombres que no llegaron a la palabra lleguen a la escritura».

Todo parece ser que fue, pero que ya antes se había escrito.

Homero empezó todo y ya no hay nada más que escribir; es repetir lo mismo. El amor y el odio; el dolor, la traición, el valor y el verbo en sus terminaciones ar, er, ir. No hay más, aunque alguno nos empeñemos en repetir siempre lo mismo. Tomar el medicamento necesario en esta pandemia de inútiles que es tan contagioso.

Cervantes debió descansar mucho después de escribir, pero seguro que presumía más de haber perdido el brazo en Lepanto, si es que alguna vez hubo Lepanto, que debe ser que nos lo han contado tantas veces que ya dudas. Todo está bajo el poder de la luz, la imagen y el sonido.

De ahí que no sea difícil escribir. Dar luz, imaginar, escuchar las voces. Hoy te lo dan todo hecho y eso te causa una tristeza inmensa. Nada puedes. Hay una frase que circula en el cotidiano lenguaje (es horrorosa) y denota una incultura ofensiva: «Es lo que hay». ¿Cómo que es lo que hay? Es preferible vivir en las cuevas. ¿Lo que hay?

Nos hemos hechos inmortales: Creemos.

«Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal» (Borges. El inmortal).

En definitiva ya no hay palabras; cualquier palabra es la palabra de otro y no hay palabra que otro no tape con la suya; y así a palabrotazos vamos de paso en esta estrechez del pensamiento que uno no sabe qué hacer, si escribir o no, Si total está escrito todo y la «conclusión es inadmisible».

«Cuando se acerca el fin, escribió Cartaphilus, ya no quedan imágenes del recuerdo; sólo quedan palabras. Palabras, palabras desplazadas y mutiladas, palabras de otros, fue la pobre limosna que le dejaron las horas y los siglos».

Después de sacar el paraguas rojo y no sé cuantas cosas más, todo fue inútil, y entonces el señor Toscano dijo en España. Hombres y paisajes:  «¿Dónde está el secreto de la paz espiritual, de la ecuanimidad, de la dicha? En la conformidad, en dejar que las cosas que no podemos remediar sigan su curso lento, inexorable y eterno».

Ya no queda nada. No hay España y el paisaje es yermo. Los hombres han desaparecido. Me resisto y escribo. Otra cosa no puedo.

Todos copiamos lo que dejó escrito el señor Homero que después repetía el señor Toscano.

¿A dónde nos llevará este curso lento, inexorable y eterno?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 enero 2022

LOS PAPELES DE BONO Y EL TENIENTE GENERAL MENA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En el digital Vozpopuli y publicado por Gonzalo Araluce se están dando a conocer los llamados papeles de Bono. Deben ser importantes.

No dedicaré ni un minuto a mirar la papelera del personaje que seguro que algo busca, se busca en el espejo. Esa es la importancia.

Inexplicable papeleo y menudo papelón el del viejo Bono de nuestras entretelas. No es nuevo. Llevaba demasiado tiempo calladito.

El personaje don José Bono, ni el señor José ni don Bono, interesan en el mundo militar, en el civil lo dudo más allá de las hípicas provinciales. Ser el peor ministro de Defensa que se haya conocido en España es todo un título.

Lo lleva con orgullo gracias a que dejó bien colocado a un grupo importante de fieles escuderos que siguen sus andanzas, que ancha es su castilla y su mancha, ambas cosas en él contradictorias porque, sin saber nada, hizo de todo sin asesorarse de nada, que él todo lo sabe, pero no pudo ser lo que nunca fue, aunque cree haberlo sido. De todo hizo menos lo que debió hacer.

Abandonó al Ejército, lo inundó de sus caprichos, no respetó sus valores tradicionales, quiso imponer su moral y hasta modificar tradiciones sagradas propuso. Dejó en peligrosa tesitura a unas tropas que se jugaban la vida y expuso a grave riesgo a las tropas aliadas en una decisión precipitada y errónea, que supuso una de las mayores derrotas morales de nuestras tropas en el cumplimiento de una misión. Inolvidable personaje. Fomentó el enfrentamiento entre compañeros, desnombró para nombrar a sus afiliados.

No se fiaba. Vigiló desde soldados a generales, buscó debajo de las alfombras, habló a unos de una manera y a otros de la otra, a ver si alguno cantaba lo que él quería oír, lo que jamás se habló entre caballeros de uniforme.

Se hizo famoso por el cese y arresto del Teniente General don José Mena Aguado, enero de 2006, por las palabras que pronunció el general el día de la Pascua Militar siendo Jefe de la Fuerza Terrestre con sede en Sevilla. Provocó un intencionado vuelco de escalilla, como se dice en términos militares. El JEMAD era Félix Sanz Roldán, que luego fue Jefe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y ahora se sienta en el Consejo de Administración de Iberdrola. Le sustituyó como JEMAD José Julio Rodríguez Fernández, dirigente del partido político Podemos y mano izquierda de Pablo Iglesias. Eran aquellos tiempos…

Sí. Los tiempos del Estatuto catalán… de aquellos polvos.

Conviene repetir lo que ya escribí hace tiempo y que vuelven a remordernos las conciencias.

El general Mena en su discurso de la Pascua Militar se adelantó en el tiempo, proféticamente, a lo que con frivolidad otros menospreciaban: la ruptura de la unidad de España. No se escondió ante nadie ni ante nada y dio la cara por todos sus subordinados que le mostraban a diario su preocupación y desencanto. El general Mena era el Jefe de la Fuerza Terrestre, es decir el jefe de casi todas las unidades de combate del Ejército. El general Mena recordó, cuando todo empezaba, la relevante y honorable misión de las Fuerzas Armadas; repito, proféticamente. Lo hizo sin el menor atisbo de amenaza ni escándalo que no fuese el que los débiles, en su interpretación del deber y la responsabilidad que su cargo exigía, jugaban a la nación de naciones y frivolidades estatutarias sembrando la cizaña entre el trigo.

Hoy conviene recordar y traer a la memoria el injusto tratamiento dado a un hombre de honor que dijo lo que ahora todos dicen y se desdicen y siguen diciendo que dijeron. Ahora que el honor se cambia por cobardía y los ejemplos están perdidos en discursos insustanciales, conviene no olvidar a los hombres que su deber les llevó a cumplir con honor a pesar de los que quisieron deshonrarles. Su actitud entonces, a lo largo de estos años, hoy más que nunca, es un ejemplo.

Ha pasado el tiempo y ha estallado lo que nunca quisimos presenciar.

Porque el honor una vez perdido no se recobra jamás.

Pero, ¡qué bien llevan algunos!… haberlo perdido.

No solo el perdón sino la verdad. No tirar la piedra y esconder la mano. Ni esconder documentos de amenaza. Hechos y perdón.

El señor Bono quiso ser ministro sin querer queriendo,  y se fue como vino, con documentos, pero vacío. El alma de soldado no se modifica a capricho.

‹‹Inmolarse por Dios fue su destino;/ salvar a España, su pasión entera;/ servir al Rey, su vocación y sino./ No supieron querer otra bandera,/ no supieron andar otro camino;/ ¡no supieron morir de otra manera!».

Hasta eso quiso enmendar, lo que corrobora al personaje. No aprendió nada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

24 enero 2022