FIRST WE TAKE MANHATTAN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

¿Tú qué te has creído? Para rojo el mío

Valor 1. Centenario de la Legión española. La ministra de Defensa dice pertenecer a la familia legionaria. Lo cual la emparenta con Millán-Astray  y con Franco. Mira por donde ha encontrado su vena legionaria y hasta franquista. En una familia hay de todo. Quizá por eso el presidente del Gobierno ni mu (no onomatopéyico) de felicitación. Hombre poco le hubiese costado decir eso de ¡Feliz Aniversario! ya que no había que soplar las velas. Pues mu (onomatopéyico en este caso).

Valor 2. Aprovechan y el judicial se va a Roma con el rey Balta, el cazador cazado, en el aeropuerto, haciéndose el tonto, algo imposible, llegó al límite, ya fue expulsado del poder (de poder por ser) judicial por prevaricación y ahora ya es difícil esconderse. Que la fiscala es general y del Estado eso nadie lo duda. Cinco estrellas, pero mau.

A continuación va Navajas y la lía más. Navajas, fiscal que significa averiguar o delatar operaciones ajenas. ¡Anda, claro! Afiladas albaceteñas por errores en el dictado, y mira que le dijeron que libertad se escribe con b y navajas con v, y no al revés. Con v lo escribían los comunistas cuando la pedían para Carrillo detenido en Madrid y quería acercarse a Paracuellos donde tenía un primo. ¡Livertad! ¡Livertad!, gritaban aquella navidad del 75. Como ahora: con v de victoria.

Valor 3. Torra pretende prohibir a los <<mierdaleños>> aterrizar por su Cataluña natal, y entonces queda por tierra, mar y aire, la indecisión de si a Valencia por el Mediterráneo o, después de Teruel, el Ebro. Es la guerra de siempre, la Norte-Sur que acabó por tragarse a Madrid.

Valor 4. Madrid es el paso siguiente. Duele Madrid. El presidente Sánchez, el Pretendiente, ahora pretende eso. Y se ha dado un paseo por Sol, ha cruzado su puerta y ha entrado a Gobernación, desde donde Azaña proclamaba <<la proclamación>> y donde tantas cosas. Parece que le ha gustado: ¡Hay que echar a Ayuso! Con elegancia. Desde allí anunciaba Azaña que <<no se ha ido; le hemos echao>>. Poco tardó en cruzar de Mayor a Arenal, a Oriente.

Después iremos a por el otro Palacio.

Cantaba Leonard Cohen: First we take ManhattanUn sutil matiz que diferencia al elegante agitador del burdo patán callejero.

Ayuso puede contar los días o se los contarán.

Valor 5. Hay una cosa que se llama Observatorio sociológico sobre la percepción ciudadana de las actividades, planes y programas del plan de cultura y conciencia de defensa. Traduzco el quehacer del interminable organismo: nada. Parece ser que de vez en cuando no solo pregunta, sino que interpreta. Esta es su labor: nada.

Pregunta en 2019:

—En relación a la imagen que transmiten las Fuerzas Armadas y los militares ¿qué aspectos considera negativos o mejoraría?

Interpreta:

<<La disciplina y la jerarquía, así como los distintos rangos o empleos se consideran como una falta de democracia. En el caso de la disciplina, se ve negativo que sea acrítica y que se convierta en obediencia ciega. Se critica también el corte de pelo, el uniforme de la Legión y en general los uniformes por ser demasiado militares>>.

Esto es cultura. En especial del que pregunta.

Así educamos en valores.

First we take Manhattan, then we take

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 septiembre 2020

 

 

UN NUEVO TÍTULO DE NOBLEZA: 240.000 DEL ALA Rafael Dávila Álvarez

En euros es un buen sueldo, aunque sea al año.

Los abrazos: <<lo que este tiene que saber>>. Le rodea un silencio inicial, es dueño de la palabra. Nadie pregunta en su presencia, por si acaso.

Que te sonría será bueno, ¿o no?: ¿Sabrá lo de?

Del abrazafarolas al abrazasecretos, y quien no maneja, por delante o por detrás, por dentro, o por el medio, la cocina o kitchen, la despensa, la nevera, o el frutal —siempre en inglés o en romano—, no es nadie.

Los militares siempre han sido pobres, exceptuando aquellos que por familia, suya o política, hayan heredado un buen título económico. La riqueza está (ba) en la añoranza. Ahora en el Consejo de Administración.

Los hay, civiles y militares, con y sin título o graduación, procedentes de los injertos sobre el árbol del socialismo que fructificaban en billetes de 500 euros hasta que los retiraron y hubo que injertar —fidelidad—en otras ramas. Del injerto salieron frutos codiciados: Ley de Memoria Histórica y, ahora, tras sucesivos injertos, renovados frutos, la de Memoria Democrática, todo para desmemoriados.

Dicen que les fue muy mal y es hora del <<ahora me toca a mí>>. Esta nueva ley acabará con los títulos de la(s) etapa(s) anterior(es), que no podrá(n) mencionarse si la cárcel quieres rehuir. Suprimidos los de aquella nobleza, que ya no obliga, hoy se reparten títulos nuevos, más y mejores.

El de marqués ahora se llama 240.000 euros y solo has de sentarte en un consejo de administración, sonreír y mantener el secreto:

—Aquí estoy yo; que sé lo que sé; más lo que tú crees que sé; yo soy el que soy, incluso yo soy.

Conozco a uno, funcionario, que antes se llamaba soldado, que cobraba más dietas al mes que días tiene el calendario.

  • ¡Oiga que febrero solo tiene 28 días! Y se las apañaba para contar viajes a muy lejos donde se confundía un día con el otro, por eso de las horas, y sumaba 31.

¿A quién le oí decir que el dinero hace mayores lealtades que las de la sangre? Los silencios son clamores cuando aparece la traición, que se practica cuando te retiran del tronco del injerto. ¿Quién dijo lo del enemigo al ombligo?

Los títulos nobiliarios, de más a menos, son: Duque, Marqués, Conde, Vizconde, Barón, Señor y Grandeza personal. Este último, como su propio nombre indica, personal e intransferible. ¿Hay mayor título que el de grandeza personal? ¿Es necesario que te lo conceda alguien? ¿Quién es alguien para dártelo?

La equiparación actual es más práctica. Entre el millón y los 200.000 del ala. Ser Duque de nada sirve, mejor es el millón y el Consejo de Administración. El que se proclama nuevo Jefe del Estado los concede vía telefónica, que es su BOE.

¿Grandeza personal? Queda fuera de la ley.

La ceremonia avergonzaría: Cobertura de Grandes.

Desde Alfonso XIII no se han repetido. ¿Quién se atreve en los actuales momentos?

De ella tendríamos que recuperar el final, cuando el Rey le decía al grande en cuestión: <<Cubríos y hablad>>.

Sé de algún grande, de estos de ahora, que diría: Cubierto estoy Majestad (el solomillo a cubierto), hablar no debo. Vuestra Majestad bien lo sabe.

Desde que empezó esta democracia, en España, todo, absolutamente todo, ha girado sobre los secretos y el dinero, sobre el dinero y sus secretos; y así no hay democracia que resista ni grande que con el título se atreva, si no es con gran desvergüenza. Claro que el título económico, estos nuevos, son otra cosa con la que se pueden comprar grandezas; hasta personales, incluso voluntades.

Son los amos de la luz, que la encienden y apagan a su antojo.

En un lugar de la Mancha Babieca hablaba con Rocinante:

—Metafísico estáis. A lo que Rocinante contestó.
—Es que no como.

Estamos en una so(u)ciedad muerta de hambre.

Rafael Dávila Álvarez

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16 septiembre 2020

 

¡PREPÁRENSE PARA CARGAR! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

A los que han hecho el Servicio Militar les sonará la orden de mando. Y lo que viene después: ¡Carguen! ¡Apunten! ¡Fuego!

<<La táctica es el empleo de las fuerzas armadas en el combate y, la estrategia es el empleo del combate con vistas al fin último de la guerra>>. Clausewitz debería ser de preceptivo estudio entre los líderes civiles (o aspirantes) y entre los mandos militares. Hago la distinción intencionada. En lo militar mandar no tiene nada que ver con ser líder. Se ha introducido el término en la milicia con grave error para el concepto de mando, que es concebir, decidir, preparar y dirigir. Necesitamos jefes que manden, que la tropa nada tenga que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad.

Mandar es exigir, a la par que una constante preocupación por tus hombres y el ejemplo de tus virtudes. Conocer a tus subordinados, su vida, inquietudes y necesidades, hacerlas tuyas, y velar por sus intereses.

La cuenta de resultados se mide en el combate, sobre el campo de batalla, no sobre una pantalla. Nada virtual. Dando la cara. ¿Una empresa valorando la capacidad para ser general? (Sí).

Para líderes tenemos a los políticos confundidos y que además pretenden mandar. Entre ellos hay mucho combate y poca estrategia. No saben distinguir cual es el problema ni les interesa más allá de su propio ego. Hacen entrar a sus huestes en combate para ganar en alguna escaramuza sin darse cuenta que están perdiendo el objetivo estratégico. Mucha táctica de guerrillas y poca estrategia de conducción.

Llegado a este punto; les pregunto: ¿Se dan cuenta de lo que quiero decir?

<<La guerra como elemento y herramienta política>>. Nadie ha podido rebatir la obra de Clausewitz. En estos términos, cuando se trata del aniquilamiento total del adversario, los peores errores son los causados por la bondad. Puede que sea peor no darse cuenta de ello. De ahí que me haya permitido preguntarles de manera tan directa.

Mientras los combates se desarrollan, a la vista de todos, el objetivo estratégico se esconde, impronunciable, nadie lo cree, pero ahí está. En lenguaje de Clausewitz, no pretenden que retrocedamos, sino aniquilarnos. Golpear el centro neurálgico, ocupando una zona vital de su territorio y destruyendo total o parcialmente a su ejército. Ellos saben hacer la  guerra.

Maquiavelo daba algunas reglas en su Arte de la Guerra que nunca deben olvidarse.

<<Las mejores resoluciones son las que permanecen ocultas al enemigo hasta el momento de ejecutarlas>>, lo que es aquí, ahora, tan evidente, que ya no las ocultan. Las han ejecutado. El objetivo estratégico es suyo.

De nada sirve, ya, prevenir ni hacer fuego. Es una refriega más. La guerra se ha perdido por ausencia de Mando y demasiados líderes de guerrillas que nunca han ido más allá del ¡prepárense para cargar!

Habrá que esperar para recuperar el terreno perdido. Con sus mismas armas o no habrá nada que hacer. Ellos trabajan en la estrategia, despistan con el bandolerismo, mientras su ejército destruye nuestro centro neurálgico y nos lleva a perder la voluntad de vencer.

La tropa debe ganara batallas; el Mando está para ganar la guerra.

España son dos bandos enfrentados. Uno de ellos sin voluntad ni Mando.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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14 septiembre 2020

PRESOS VASCOS. PEDRO SÁNCHEZ LAMENTA EL SUICIDIO DE UN ETARRA EN LA CÁRCEL Y DICE QUE INTERIOR SIGUE LA SITUACIÓN DE LOS PRESOS VASCOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blanquear a la ETA. Ese es el objetivo de Pedro Sánchez; entre otros de la misma catadura.

Hoy tengo poco que decir. Lo ha dicho este personaje que todavía tiene la desvergüenza de seguir siendo presidente del Gobierno de España.

Pedro Sánchez es indigno de seguir dirigiendo España después de ofender de esta manera a los españoles. Las palabras que van de título de este comentario de urgencia son las del presidente del Gobierno de España ante una pregunta en el Senado de uno de Bildu, un heredero de la ETA, un <<hombre de paz>>, que preguntaba por un etarra que se había suicidado en la cárcel, y pedía no sé qué de actualizar la política penitenciaria; seguramente se refería a devolver las bombas y pistolas a los asesinos.

Pedro Sánchez ha batido todos sus récords de indignidad, casi hasta los de Zapatero. Presos vascos llama a los asesinos de la ETA, que no tienen otro calificativo que el de asesinos.

No pretendo seguir este relato ni darle más recorrido a estos personajes que están construyendo el blanqueamiento de los asesinos, una obra que se ha iniciado hace tiempo con Zapatero y de la que nos estamos tragando sus píldoras hasta llegar a saborearlas.

Hay mucho que hablar y a muchos que señalar. Ellos lo saben y ustedes se sorprenderían si hiciésemos una lista.

El discípulo de Zapatero, blanqueador de la ETA, señor Sánchez, acaba de cometer el acto más indigno de su reinado gubernamental. Nadie se dará por aludido y todo seguirá igual.

Por hoy solo eso. Con el titular del artículo es suficiente. Ahora sigan y sigan, y sigan.

Lo único que hay que investigar, hablar, y seguir sobre la situación de  los asesinos etarras es que cumplan hasta el último segundo de su pena y se persiga e investigue —¿se hace?— todos los asesinatos que están por esclarecer, detener y juzgar  a los asesinos.

Presos vascos. No puede haber más indignidad.

A lo que se ha llegado en España es preocupante y además indigno; lo que nos responsabiliza a todos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

9 septiembre 2020

 

 

 

LA ZARZUELA, LA MONCLOA Y EL PARDO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Palacio de la Zarzuela

Más de uno siente el dolor de la edad, de la tristeza, de la sabiduría ahora despreciada. Puede que del error, de la equivocación.

España está construida a base de errores que se repiten. El pasado fue una equivocación y los que forman parte de él olvidados viejos a los que solo les queda irse con el dolor del desprecio. Se queda, momentáneamente, la maravillosa y luminosa juventud.

Algún día despiertas y aprendes: lo que parece nuevo es una vieja historia disfrazada que se repite en capítulos de inconsciencia.

<<No hay mal que no venga por bien>> sentencia Baltasar Gracián en El Criticón. Pusieron la frase en boca de Franco el mismo día que mataron su pensamiento, obra y palabra. Yo no me lo creo. No dijo nada y todo le vino a la cabeza. Asesinaban a Carrero Blanco por orden terminante de Toulouse, con información y alma comunista, y la mirada perdida de algunos gobiernos. Los ejecutores fueron unos borrachos que le daban a todo. Así es la historia. Piensan unos y ejecutan otros. Suelen ser borrachos ambos.

¿Y qué? Nada. Agradecida es la Patria y sus patrioteros.

Pedro Sánchez pregunta a los que le rodean que dónde está el bien. El bien eres tú Pedro, futuro y compromiso. Progresismo. Vas a construir una nueva España.

España hace mucho que dejó de pensar en el futuro y vive día a día sin aportar nada que no sea contra la memoria.

La historia se mueve entre palacios.

Tres.

La Moncloa es un despilfarro, un palacio inútil  por sus moradores. Es feo y sobre todo frío, muy frío. A gusto del consumidor, es decir del usador, que suele haber leído poco sobre gustos. Iba para Palacio y se quedó en despropósito.

La Zarzuela es un arroyo de zarzas, donde está construido el llamado Palacio de la Zarzuela, donde no se ve ningún palacio y sí un chalet muy grande en espacios interiores. Allí se estrenó, entre espinas y flores blancas que dan moras, este género musical, la Zarzuela, con Felipe IV, y allí siguen las zarzas pajareras y muchas encinas que dan bellotas para San Eugenio.

Vigila el paraje, elevado en la distancia, la sobrecogedora talla de Gregorio Fernández, el Cristo del Pardo, donde acude (acudía) el <<todo Madrid>> a rezarle y de camino el fraile de la puerta, fray Santiago, te bendice (bendecía) el coche.

La Zarzuela tiene seis puertas, y una tapia de 2 metros de la época de Felipe IV que traspasan los jabalíes, nadie sabe por dónde. Hay entradas y salidas de diferente estatus.

Está el campo de Zarzuela que es como una dehesa pintada sobre tabla de Flandes, y el Palacio. Son cosas distintas, pero reflejan la seriedad del recinto, el contraste. Desde que traspasas la puerta al campo, hasta que llegas a la del Palacio, te da tiempo a repasar la historia de España que tiene mucho de encinares y cielos del Prado, de museo, una zarzuela donde casi todo parecen piezas estáticas sacadas de una vitrina. Ni los centinelas o la bandera se atreven a moverse más allá de lo que corresponde. Para las visitas hay dos rutas iguales que les llevan al Palacio, es el mismo camino, pero distinto si vas o si vienes. La de entrada y la de salida. Siendo la misma, nada que ver la una con la otra.

Puedo asegurarles que he visto a muchos entrar y salir. No era el mismo el que entraba que el que salía por el mismo camino, siendo todo el paisaje igual. Cambiaba todo. Durante el trayecto de salida las cosas eran sorprendentemente distintas. Es el milagro de la Corona. Hasta a la mayor de las fieras la he visto mansa y cariñosa cuando salía. Lo he contado en alguna ocasión con nombres y apellidos. Allí la realidad se hace verbo y parece que has entrado en la seriedad de una nación cuya asombrosa historia te recibe. Sobrecoge el insignificante recinto al lado de otros más majestuosos y barrocos. No es el sencillo y bucólico paisaje ni es el chalet grande, sino la historia que encarna quien te recibe.

Cuando entré por primera vez en ese recinto, hace ya muchos años, alguien muy cercano me dio un consejo: <<De Zarzuela cuando te vayas no vuelvas a no ser que te llamen>>. Lo cumplí a rajatabla.

Otros no y el camino de salida les resultó desconocido. No recordaban que somos una simple figura de la decoración, estática, ni un movimiento más del que te corresponde, ni bien ni mal hecho.

Los lugares los hace quien los ocupa. Símbolo de Majestad es Zarzuela. Lo ocupe uno u otro, es España quien lo habita y por ello está bien guardado y cerrado para todo el que no le corresponde encabezar la historia y darle continuidad. Quien allí vive no es uno, sino una continuación, una unidad en el tiempo, la historia y sus titulares, para lo bueno y lo malo, eslabones que, hasta oxidados, aguantaron el difícil peso de nuestra historia. No sobra ninguno. Todos los eslabones forman la cadena de la historia. No hay aleación perfecta, pero está muy cerca de serlo después de tantos años e intemperie. Mejor no cambiarla ni someterla a restauración.

Los otros, nosotros, los que entran y salen, ni brillo damos, simplemente servimos y una vez hecho nos vamos. Nada somos, nada tenemos y nada  pedimos (deberíamos). Formamos parte de España y ayudamos a que esa Corona sea continuidad de una España en paz, y que desde ella nos calme, acoja, y frene nuestras pasiones tan contrastadas y grabadas en esas páginas de los siglos.

Cuando te vayas no vuelvas. Es un buen consejo al terminar tu labor de servicio. Ahí deben estar, siempre, siempre, los que son y los que han sido, porque un Rey nunca deja de serlo. Lo es y será más allá del final.

El Palacio de la Zarzuela es más que una vivienda. Fue, es, y esperemos que siga siendo, el lugar de referencia de los Reyes. Unos Reyes que son la Corona de España, no uno, sino continuidad.

La cadena es de una aleación que, una vez rota, no da lugar a soldaduras.

Si te vas no vuelvas es algo muy duro. No es para los Reyes.

Si se pierde un eslabón, aún oxidado por el tiempo, erosionado por los toqueteos y manoseos de tantos, es irrecuperable la cadena.

Queda roto el engarce con la historia. Empieza una cosa nueva de nombre desconocido; o demasiado conocido.

La Moncloa es un palacio hortera y presuntuoso, de mal gusto y muros poco fiables. Hay fontaneros y soldadores que provocan desagües y rupturas.

La Zarzuela es la historia de España. Puede que eso sea con lo que quieren acabar.

Falta hablar del tercer palacio: El Pardo.

La historia ya no se lee en los libros, sino en los palacios convertidos en estancias temporales donde la historia se esconde avergonzada.

Tenemos historiadores muy bien pagados y por tanto los peores del mundo.

Van de palacio en palacio escribiendo y cobrando. Nadie puede imaginarse lo efectiva que es la mentira.

Errores que se repiten. La maravillosa y luminosa juventud.

España está en un único Palacio: Zarzuela. A pesar de los sainetes y y la confusa historia nuestra. Pero es nuestra, no de otros, y a su alrededor debemos arrullarnos en lo bueno y en lo malo.

Al fin y al cabo no nos ha ido tan mal, aunque nuestro carácter sea tan crítico con nosotros mismos.

Gritemos viva el Rey y que viva donde le dé la gana, pero, por ahora, el símbolo está en el Palacio de la Zarzuela.

Más de uno siente el dolor de la edad, de la tristeza, de la sabiduría ahora despreciada. Puede que del error, de la equivocación.

Dijo Napoleón que un error es peor que un delito. Roma no; España sí. Paga a traidores.

Es de esperar que ningún bruñidor acabe desgastando la cadena.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

7 septiembre 2020

Blog: generaldavila.com

¡PERROS! CON DISTINTOS COLLARES Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Eran aquellos años de mediados de los setenta.

Después de muchos días, pirineo arriba pirineo abajo, en dura instrucción, y más, nos refugiamos del agua y viento en una borda ocupada por la ferocidad de las pulgas. Hay remedios, grandes remedios para grandes ocasiones, pero no los hay para las pequeñas; como el ataque de las pulgas. Superado a ratos, vi entre los restos del interior un periódico que podía ser de la Guerra del 14. Empecé a leerlo sin mirar, de manera intencionada, la fecha de su edición. Después de cerca de quince días sin oír más allá del Código Q, sus noticias me recordaban El Día de la Marmota. Siempre lo mismo.

Desde la escasez y la soledad, desde la responsabilidad que contraes cuando de tu decisión dependen aquellas miradas que escudriñan el siguiente paso que vas a ordenar, la información varía en importancia y te afecta en mayor o menor medida.

El mundo no es el mismo desde el puesto de vigilancia en primera línea que el que lo analiza traspasada la Casa que vigilan los cañones, ahora leones, de Tetuán.

Aquel viejo periódico hablaba de asesinatos, de la ETA, del terror, y de alguna cosa más para rellenar, porque la información que se repetía era la de la sangre derramada de aquellos inocentes dejados de la mano de todo el mundo. Para mí, entonces, ahora menos, era incomprensible como, con la cantidad de información, datos y señas, que proporcionábamos y que obtenían nuestros compañeros infiltrados, jugándose la vida, aquellos asesinos se paseaban impunemente por España y asesinaban, asesinaban y asesinaban, sin que nadie contuviese aquella matanza.

Llegaron a hacerlo impunemente hasta del Presidente del Gobierno, Carrero Blanco. Luego vinieron las historias: que si Kissinger, los americanos, que si desde dentro o desde fuera, cuando la realidad cada día se afianza más alrededor de unos errores inauditos y de unos desalmados mal (?) vigilados.

Aquel periódico viejo y sucio me hizo durante unos momentos dudar de todo, de lo que hacíamos o no hacíamos, de las órdenes y de las medias órdenes, de la irresponsabilidad que siempre alcanza y mata a los que menos arte y parte tienen. De todos y cada uno de nosotros, porque mientras allí estábamos, otros más importantes, los más, no recibían a los familiares de los asesinados. Todo era una farsa de la que desconocíamos los actores y directores. Aquello nos afectaba directamente a los que estábamos en el monte.

Hoy hasta el periódico ha cambiado. En algo sustancial. Aquellos que asesinaban siguen con el odio en sus entrañas, dicen que no matan, hasta dicen que son hombres de paz, y se les acoge en las instituciones, y dialogan desde el odio y con el arma escondida. Ha cambiado el titular mediático, mientras cambia el titular de España por el de otra cosa. Al final se han salido con la suya. Matando y sin matar. Les da igual. Los mismos perros; distintos collares. Son los que mandan.

Yo, como otros muchos, luché contra la ETA. A otros les han asesinado o arrancado de sus vidas lo que más querían. La ETA sigue en pie. ¿De qué ha servido?

¡Canallas criminales!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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6 septiembre 2020

EL PAZO DE MEIRÁS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Pazo de Meirás

Pues que les voy a contar. Lo saben ustedes. La historia se ha abierto y entre plumillas, juececillos, politiquillos y el virus loco del desconocimiento que lleva fabricando, hace años, catedrales de odio e incultura en España, se está redactando otra historia que nada tiene que ver con la rigurosidad, para bien, mal o regular.

Al margen de lo que me parezca la actitud de la familia de Franco, que quizá debiera haber adivinado lo que se avecinaba (y andar prestos e imaginativos), el problema de fondo que tenemos encima, tiene mucho que ver con las libertades. Lo diga Agamenón o su porquero.

Puestos a revisar propiedades y contratos hagámoslo con todas y todos, sin dejar una o uno por desempapelar. Hectáreas y títulos unidos a ellas, en premio a sus hazañas, casi todas de guerra, palacios y horizontes.

La historia está llena de regalos y prebendas. Pero…

¿Tendrá el Duque de Alba que devolver el Palacio de Liria, el de las Dueñas y tantos otros?

Y así. Entre otras cosas, títulos de otro tipo, más suculentos y también hereditarios.

Puedo hablar de épocas presentes, pero me iré a la historia.

Viene al caso, por si los jueces quieren hacerse eco, el de Sir Wellington en la batalla de Vitoria. Lo expliqué en este artículo que les adjunto.

Hoy es conveniente recordar el tesoro artístico e inmobiliario que se llevaron los ingleses y que aún allí, y aquí, permanece.

Las Cortes españolas, <<a propuesta de don Agustín de Arguelles, concedieron a lord Wellington, para sí, sus herederos y sucesores, el sitio y posesión real conocido en la vega de Granada bajo el nombre de Soto de Roma, con inclusión del terreno llamado de las Chanchinas, dádiva generosa, de rendimientos pingües>>, que Lord Wellington aceptó.

Pero no quedaron ahí los generosos obsequios.

El Libertador de España como llamaron a Lord Wellington, una nominal hipérbole sin duda, fue obsequiado en numerosas ocasiones, dos de ellas con valiosos cuadros de la colección Real española. Según datos del Museo Nacional del Prado la primera vez fue el 15 de agosto de 1812, tras la victoria de ­Wellington en la batalla de Salamanca y su entrada triunfal en Madrid, cuando la regencia española agradeció sus servicios con doce pinturas del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.

Fue en el equipaje del rey José donde apareció un inaudito botín. Siguiendo con los datos del Museo del Prado allí se encontraron documentos de Estado, varias cartas de amor, un orinal de plata y más de doscientas pinturas sobre lienzo, desclavadas de sus bastidores y enrolladas, junto con dibujos y grabados. Fueron llevadas a Londres por orden de Wellington catalogándose por la National Gallery en una lista de ciento setenta y cinco sustraídas de la colección real española por el rey José que pretendía llevarse a Francia. Wellington con caballerosidad ordenó devolver sin dilación las pinturas al repuesto rey de España Fernando VII; no recibió de este respuesta alguna. En 1816 envió una carta al conde de Fernán Nuñez, representante español en Inglaterra, para ponerse de acuerdo en la devolución  de las pinturas. La contestación de la Corte al fin llegó: «Adjunto os transmito la respuesta oficial que he recibido de la Corte, y de la cual deduzco que Su Majestad, conmovido por vuestra delicadeza, no desea privaros de lo que ha llegado a vuestra posesión por cauces tan justos como honorables».

El “regalito” consistió en ochenta y tres pinturas de las cuales, según el Museo del Prado, <<se pueden rastrear el origen de cincuenta y siete gracias a los inventarios reales>>.

No son obras menores, sino valiosos tesoros españoles que pueden figurar entre las más destacadas obras de todos los tiempos.

La Última Cena, de Juan de Flandes, que perteneció a Isabel la Cató­lica; una Sagrada Familia, de Giulio Romano, antaño atribuida a Rafael; Orfeo ­hechizando a los animales, de Padovanino, y Oración en el huerto, de Correggio. Otras obras maestras son la minuciosa ­Judith y Holofernes, de Elsheimer, y el imponente Aguador de Sevilla, de Velázquez.

¿No lo sabían ustedes? Pues sepan que las mejores pinturas del Apsley House de Hyde Park Corner, que fue residencia del Duque de Wellington, fueron —creo que deberían seguir siéndolo— de la colección real española.

El triunfo en La batalla de Vitoria no es motivo para que una gran colección de pintura, propiedad de España, permanezca en Londres como regalo a un general que ganó una batalla. Nunca se debió regalar y menos aceptar el regalo. Ahora aguantamos el sarcasmo británico cuando hablan del The Spanish Gift.

Obras de Velázquez, Goya, Juan de Flandes, Tiziano, Ribera, Murillo, Claudio Coello, Giulio Romano, Guercino, Guido Reni, Van Dyck, Jan Steen, Jan Brueghel el Viejo…, forman parte del Spanish Gift.

A ver si hay algún juez que se atreve con ello.

Del derecho a la propiedad veremos, pero lo que vemos es que la libertad está condicionada y dirigida por los que más chillan. Solo chillan si el pastor levanta el cayado. El porquero lo ha hecho y reclama El Pazo de Meirás. El camaleón cambia de color.

Acabará siendo la residencia de verano del Pretendiente. Yo lo oKupaba.

Hay mucha más gente con recientes palacios (y títulos, nobiliarios o de los otros). A sus supuestos dueños les recomiendo que vayan preparando antecedentes y escrituras.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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5 septiembre 2020

DÉJENSE DE ALABANZAS Y QUIERAN MÁS A LOS SOLDADOS EN SU DURA MISIÓN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Oigo alabanzas que se volverán lanzas en cuanto haya ocasión. Es muy nuestro. Al abrazarse hay que mirar siempre la mano del abrazador. Recuerdo una felicitación de alguien no muy amigo.

Felicitador: <<Enhorabuena por ascenso y fuerte abrazo>>.

Felicitado: <<Acepto felicitación y rechazo abrazo>>.

El cuadro de Las Lanzas, o La Rendición de Breda, de Velázquez es significativo e irónico. Siempre me he preguntado donde miran los que miran fuera del cuadro. Observe y de paso ¿por qué Velázquez nos saca al primer plano el culo del caballo en postura de dar una coz inmediata?

Cosas del genio sin desvelar, a pesar de que su pintura se cifra en eso: sencillez. Que es precisamente lo difícil en cualquier actividad.

En aquella ocasión, en Breda, no había felicitaciones, sino derrota, vencedor y derrotado, casi ni abrazo, sino simulación, y humo al fondo, de la batalla, donde los muertos ¿ya para qué? y ¿por qué?

La guerra es un mal permanente, tanto que a lo mejor ni es a ratos, sino siempre. Lo decía Spinoza, que está más bien en el corazón que en las armas, o sea que guerra hay siempre y por eso en Las Lanzas se exhiben y ahí siguen, el arcabuz, los guiones-banderas, y las mortales alabardas no arrojadas al suelo, sino en prevengan, para más tarde. Una escena señorial nos pinta Velázquez, pasajera, que después seguirá la guerra y para ello deben estar las tropas preparadas.

Llueven las felicitaciones, empalagosas, a los Ejércitos, porque son rastreadores, como los indios, y por otras cosas más que ya, de tanto decirlas, me aburre y, de paso, con ello, me he ganado unos cuantos amigos que ya no me saludan, menos mal, porque no aplaudo con las orejas todo lo que veo e intuyo. Ya saben de lo que les hablo.

Se trata de la guerra y, claro, todos quieren ganarla.

Muchas picas y caballos en la escena, cortesía, caballerosidad, nada de humillación, algo muy inusual.

En mi paleolítico militar, joven teniente destacado con mi unidad de Operaciones Especiales en la frontera de Navarra con Francia, con misión de su impermeabilización para evitar que atravesasen la línea de mugas los etarras para asesinar, tuve la ocasión de compartir momentos con un oficial francés y sus soldados. Al terminar, con una pequeña fiestecilla, donde salió la guitarra y las canciones, el francés me dijo algo que aún recuerdo.

—La diferencia entre tu mando y el mío es que veo que vuestros soldados os quieren.

Alabar no es querer, y felicitar tampoco lleva consigo abrazar. Lo empalagoso y melifluo no está, fíjense, en la Rendición de Breda.

No he visto ni oído una palabra de afecto y reconocimiento a nuestros soldados en Irak. Por ejemplo.

Habrá que renunciar a las armas, pero les recuerdo que la guerra seguirá, mientras permanezca en los corazones de los hombres

Spinoza: «La paz no es la ausencia de la guerra, es una virtud, un estado de la mente, una disposición a la benevolencia, la confianza y la justicia».

Puede que como en Breda. No se fíen.

Ahora déjense de alabanzas y quieran a los soldados. En su dura misión también, con las armas en la mano, que es lo suyo. Si es que quieren paz.

Para empezar, por ejemplo, paguen los caballos, las lanzas y a los actores.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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AVIONES MARROQUÍES VIOLAN EL ESPACIO AÉREO ESPAÑOL. MESSI FICHA POR EL REAL MADRID Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

O por el Fuenlabrada. Es igual, solo cuestión de darle a las redes sociales y colarlo en algún digital. Lo de Messi o lo de los aviones, que <<hay gente pa tó>>. Lo malo es cuando esa gente sabe muy bien lo que hace y dice, y lo dice y hace con intención.

Lleva casi todo el mes de agosto circulando por las redes sociales una noticia falsa (fake news) que habla de unos aviones marroquíes que han violado el espacio aéreo español y se han paseado <<como Pedro por su casa>>. Incluso se asegura que han fotografiado nuestras bases militares y despliegues; y que nuestros eurofigther han tenido que sobrevolar la Isla de Alborán como consecuencia de la violación del espacio aéreo.

El Ejército del Aire ha desmentido la noticia, pero:  <<que si quieres arroz, Catalina>>(Tiríd ‘ala rrús, aqṭá‘ lína), que se confunde lo real con lo que alguno quisiera emponzoñar.

Convendría que todos supieran que nuestro Sistema de Mando y Control Aéreo es uno de los más avanzados y operativos de la Alianza. Nuestros aviadores son de los mejores del mundo y a pesar de las carencias presupuestarias, evidentes y peligrosas, aún son capaces de mantener a plena seguridad el espacio aéreo español 24 horas al día, 365 días al año. No está el Ejército del Aire para andar desmintiendo las estupideces que algunos malintencionados ponen en redes sociales y de las que se alimentan sin rigor muchas informaciones.

Creo no equivocarme si digo que he desmentido la noticia más de 10 veces por redes sociales y correos de personas que me preguntaban. Pues eso, que si quieres arroz…

Aún está en nuestras mentes el Boeing 767 de la compañía Air Canadá que declaró emergencia nada más despegar del aeropuerto Madrid Barajas. Sabía que tenía reventado parte del tren de aterrizaje, pero necesitaba más información para valorar los daños y adoptar la decisión más segura y eficaz. Allí estaba en tiempo récord el capitán del Ejército del Aire Roberto García Macías, con su F18, perteneciente al Escuadrón 121 del Ala 12, al lado del avión averiado dando tranquilidad e informando de los daños. Y es de destacar la eficaz respuesta del Mando Aéreo al atender a la emergencia sin que en ningún momento quedase disminuida su capacidad para hacer frente a cualquier otra situación de alerta que precisase de su intervención.

Vigilan el arriesgado espacio Europeo en el Báltico y se la juegan los valientes Corsarios del 43 Grupo de Fuerzas Aéreas, los famosos apagafuegos. Muchas intervenciones silenciosas de nuestros pilotos, y de arriesgada ejecución, cada día, cada noche.

Son nuestros aviadores, nuestro Ejército del Aire. No están para bromas los cielos españoles y ellos son los ángeles de su custodia.

El espacio aéreo español es y está seguro. Se lo aseguro.

Déjense de falsas noticias y siempre con la verdad por delante.

Messi no creo que fiche por el Real Madrid. Debe ser noticia falsa. Denle a los <<me gusta>> y puede que alguien se lo crea.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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3 septiembre 2020

LA LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA. A PABLO CASADO: ¿PERDEREMOS LA GUERRA? Rafael Dávila Álvarez

Pablo Casado en una visita a la ermita de la Virgen de la Soledad

¿Puedo saludar?

A Pablo Casado que me estará escuchando.

¡Mira!: vienen cantando Montañas Nevadas, con nueva letra de la maestra Calvo y música de un tonadillero de nombre Félix Bolaños.

Ambos leguleyos muy, pero que muy, socialistas de nuevo cuño. Traen en sus canciones la Ley de Memoria Democrática. Quieren levantar su patria, un inmenso afán les empuja. Será para este mes de septiembre en el que esperan mucho ruido que deben acallar.

Se les va de las manos Podemos y difícil va a ser mantener Unidas, incluso no está claro que arrimarse a Arrimadas (camino de la desaparición política) sea suficiente para sacar adelante las cuentas del Gran Pretendiente Sánchez.

Una cosa es predicar y otra dar trigo. Lo mismo digo yo. El Pretendiente siempre predica; trigo jamás.

Trigo contra la COVID-19, contra el paro, contra el comunismo, contra el socialismo caballerista y zapaterista, una alternativa ante tanta mugre, y echar para siempre, sin trigo, a apoyadores del terrorismo, a separatistas, a cuentistas y a golfos de la política, y nada ni nadie nos lo ofrece, que cada vez esto se pone más feo y ya nos vemos plantando tomates en el alféizar de la ventana a falta de trigo.

Hubo un tiempo en que en España la cosa iba entre bien y mal, pero iba, a trancas y barrancas, con la pesoe o con el pépé, mal que bien con los vascos del pe-ene-uve y, peor que mal, siempre, con los separatistas catalanes, con el grupo Pujol-Conde de G-, pero podíamos aguantar, y de hecho nos aguantábamos, hasta que la pesoe se tiró al monte y el pépé se quedó en la nómina y en el suicidio colectivo, con  los cuatro de siempre, uno a Europa, otro a escribir gacetillas de todo a cien, otro a echarse novia, el más largo a la privada, y el más corto a los juzgados, que no daba abasto.

Ley de Memoria Democrática.

¡Mira Pablo!: ya vienen cantando Montañas Nevadas. ¡Mira Pablo Casado!: traen en sus canciones la Ley de Memoria Democrática; quieren levantar su patria, un inmenso afán les empuja. Hay que estar ahí Pablo.

En la milicia, en la guerra, batalla perdida general fulminado, y si se descuida, peor. Claro que es una batalla, pero si se trata de la guerra, ninguna solución, y si ha habido cobardía, traición o cosas así, que ya se sabe y uno lo reconoce después de tantas guerras, pues el final es peor, tan malo que da comienzo una nueva cosa desconocida o demasiado conocida y eso tiene culpables con nombre y apellidos.

Han pasado muchas cosas, tantas que algunos olvidan; otros no. Me refiero en política que, aunque lo es todo, conviene diferenciar entre el rábano y las hojas.

Creías que esto pasaría, y que España no le daba importancia, que pronto se olvidaría y que tu postura centrada —que en política ya se sabe— te daría la pose de un hombre dialogante y capaz de lo más grande, incluso de lo más difícil. Pues no.

Las tres cosas que te han llevado, y te llevarán al ostracismo político, si nadie lo remedia, son, a saber:

1.- Ley de Memoria Histórica.

2.- La exhumación de los restos de Franco, pasando por encima de la Iglesia de Roma (y de España).

3.- La salida de España del Rey Don Juan Carlos I.

De aquí nace la República, los separatismos, el enfrentamiento, la crispación y el despiste del personal. La muerte anunciada de la Transición. Vuelta a empezar. Ponle fecha al punto de retorno. La chispa será el desempleo y el hambre. ¡Bum!

Tres en uno. Trinidad que te lleva a la fosa de la política de la que esperamos que algún día seas exhumado todavía con vida.

Seguro que tu Estado Mayor no ha caído en que en esta trinidad se encierra el problema, el único de momento: España.

Esta es la Guerra. Lo demás son, han sido, batallas, por cierto todas perdidas. La COVID-19 ha sido el último lance al que has entrado como un mini-miura. Nada. Definitivamente Waterloo.

Es tarde y el día declina.

Ya no vale mirar para otro lado. O sí, o no. O das la batalla o pierdes la guerra. Díselo a los mediocres y tibios de tu partido —quizá necesarios, pero prescindibles en estas ocasiones— hasta hace poco de tantos millones de españoles, hoy desengañados. Esos que piensan que defender ciertas posturas —constitucionales que no se cumplen— es ser facha, franquista, ultra, y que hay que mantener una postura moderada.

El final de la contienda se acerca. Es la hora del mando único. Lo pondré más claro: Mando Único. Para mandar hay que haber nacido y es necesario que se vea que eres el jefe y por tanto obedecido.

Una sola derrota basta para que todo se derrumbe. Ni una victoria, ni cinco, ni mil, pueden asegurarte el éxito. Sobre todo cuando la derrota se lleva el sueño de España y de los españoles.

Nos cuenta Andrés Révesz, Wellington. El Duque de Hierro, que poco importa que la batalla de Waterloo fuera ganada o perdida por Napoleón. En Waterloo, no solo Napoleón fue derrotado, sino el sueño grandioso de los franceses. Los dioses ciegan a quienes quieren perder.

Pablo Casado, es tu momento. Tu segundo, tu minuto, tu hora de luchar para evitar que el sueño de España se deshaga en manos de unos aventureros, pero que vienen decididos a ello.

¿O es que detrás de tanta cosa rara se esconde un pacto de la pesoe con el pépé ante la descalabrada situación? Difícil es que un personaje como Sánchez lo quiera, pero París bien vale una misa.

¿Has pactado la Ley de Memoria Democrática? Has perdido la guerra. Lo que te espera es lo que te has ganado. Yo espero equivocarme.

Lo anunció Unamuno y en ello estamos: ¡Viva la introyección!

Sigo confiando en ti, Pablo, pero recuerda que aquí se conduce por la derecha. Compórtate como un auténtico General en esta guerra, dónde llevas perdidas demasiadas batallas.

A Pablo Casado que me estará escuchando: te adelantan por la derecha y por la izquierda; y por el centro te atropellan.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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1 septiembre 2020

LOS PRESIDENTES AUTONÓMICOS AHORA CAPITANES GENERALES. SOLDADOS A LA CARTA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No hay nada más amargo que verse sometido a las oscilaciones de un jefe vacilante en sus decisiones.

Desconozco la legalidad de la medida adoptada por el persistente pretendiente Sánchez, sólo presidente del Gobierno, por ahora. No sé si sus atribuciones llegan para tanto: Estado de Alarma a la carta, como todo, soldados a la carta y vacaciones a la carta (dos residencias veraniegas, que una no le llega). Supongo que la Ley no significa que algunos puedan hacer lo que les dé la gana con nosotros y partir España más de lo que está. Que los que aplican y los que interpretan la Ley hablen, si es que nada ni nadie se lo impide.

En el ejercicio del Mando es admisible la delegación de funciones, dentro de los límites adecuados, ya que tan malo es ser muy absorbente como ceder todas las atribuciones. Debe quedar claro, por encima de todo, que cualquier delegación de funciones no exime de la responsabilidad al que delega y sobre lo que delega. En la guerra tender a dejar en manos de los subordinados las atribuciones que te corresponden puede llevar a la derrota y a tener que dar explicaciones ante un Consejo de Guerra, que no es eso lo malo, sino los cadáveres que ha dejado tu irresponsable actitud. El jefe ejerce el mando con plena responsabilidad, que no puede compartir con nadie.

Delegar en situaciones de grave crisis exige diferenciar muy bien lo importante de lo accesorio. La aplicación del Estado de Alarma, sin duda, forma parte de lo principal ya que conlleva una limitación de los derechos fundamentales de las personas. Debe ser aprobado por el Congreso de los Diputados con carácter general y sin dejar de asumir el Mando (la responsabilidad) por parte de quien tiene la potestad de ordenarlo, el presidente del Gobierno. Otra cosa sería una dejación de funciones que, repito, no sé si la Ley lo permite.

Lo que sí sé, sin que nadie me lo explique, es que asistimos a nuevas fórmulas de uso y abuso de los ejércitos. La última es una ocurrencia de las muchas que se fabrican en las salas de máquinas de unos Estados Mayores que han perdido el horizonte de su misión y poco les importa sus capacidades si contento está quien las debe atender, lo haga o no.

Todo es interpretable, y ese es el problema, que todo depende, mientras nadie se oponga con argumentos y la Ley. Hoy por ti, mañana por mí.

Ofrecer 2.000 soldados a las comunidades autónomas como rastreadores es una misión fuera de lugar y, con claridad, sin nada que ver con las misiones de los ejércitos expuestas en la Constitución, en la Ley Orgánica de Defensa Nacional, ni en ninguna otra ley o reglamento.

Parecen más bien paquetes de soldados, cuadrillas, para salvar la ineficacia e imprevisión, de una inexistente Protección Civil o el empleo de mano de obra barata, disciplinada y cumplidora. Nadie piensa que es un recurso muy caro, delicado y de difícil empleo, que no está para echar mano de él para tareas que pueden y deben ser asumidas por otros colectivos. Todos sabemos lo que significa la disciplina, y el encuadramiento en unidades de eficacia con orden y control, lo que hace, sin duda, que acudamos a los Ejércitos cuando miramos alrededor y nos vemos solos. Claro está que la UME funciona, y muy bien, ¡solo faltaría!; y si en vez de Unidad Militar de Emergencias fuese Unidad Militar contra la Corrupción aquí no se movía un euro de su adecuado lugar. Pero no se trata de eso. A cada cual lo suyo. Y los soldados no están “a disposición de un presidente autonómico” (que por cierto, ¡hay cada uno!) sino de España. Va hasta en contra de su misión Constitucional de Unidad e integridad territorial e incluso me parece que lleva doble intención.

El fraccionamiento y las autonomías han llegado a los ejércitos. Los presidentes autonómicos ahora capitanes generales, con bandera, música, y Compañía de honores. Por eso decía el señor presidente, de manera persistente, que cada vez somos más un Estado federal. Ni eso.

Está cada vez más claro que este presidente ha venido para dividir España.

Por último y no menos importante, convendría saber, en todos los ambientes, incluso militares, que a los soldados se les manda, nunca se les manda. ¿Es necesario que explique la diferencia verbal? Pues sí: mandar de mando o mandar a paseo.

Lo segundo, ya que lo primero se desconoce.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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27 agosto 2020

JEFES, LÍDERES, AGITADORES. Rafael Dávila Álvarez

 

 

270px-El_colosoPor sus obras los conoceréis, aunque ya ni eso. Las apariencias engañan. Transformación, realidad virtual. Y digital, de dedos y dígitos. Finlandia, modelo en educación para el mundo, ha decidido acabar con la escritura a mano. Se escribe con los dedos – ¿o se habla con los dedos? – y no se escucha al que va a tu lado.gal_img_ifr_TouchFu_64be3f Siempre unido a lejanas presencias pero en tu cercanía, para resolver tu día a día, nadie. El ruidoso silencio te acompaña, es tu paisaje.

A mi esto me recuerda mucho al concepto que tenemos de líder. Virtual, simplemente un nombre, una imagen, lejanas y vagas contestaciones, a tu lado nada. Habla una pantalla, un plasma que vale más que la sangre. Promesas etéreas que rellenan un espacio en blanco y que mañana vuelve a quedarse en blanco. Se habla del líder, alguien a quien no se conoce, alguien virtual, una promesa, una quimera.

El liderazgo se nos ha colado en el lenguaje sin darnos cuenta y, lo que es peor, sin saber muy bien su significado. Viene del inglés, leader, guía. El guía de la incertidumbre. Un extranjerismo. A mi la palabra líder no me gusta. Soy más de griego y latín, de la Escuela escéptica, sképsis, de Alejandro Magno, Mégas Aléxandros, «¿A quién dejas tu puesto?», o de Carolus Magnus, «el Grande». 1735congUna cosa es ser líder y otra magnus. De estos últimos hay muy pocos. No veo a Bush «el Grande» ni a Putín ni a Obama «el Magnus», ni siquiera a Trump. De los que tenemos por Europa que les voy a contar. Piensen en España, ¡uf! Pues esto es lo que llamamos líderes. También están Superman, Batman, Spái-der-man, quizás Hommer Simpson. Pero son otra cosa, son los héroes mitológicos modernos, no existen, ¿o sí?, ya dije que las apariencias engañan cuando se trata de lo virtual. Me hablan de Clash of Clans, el Capitán América y otros líderes de lo virtual. Soldados de pantalla casi reales. Ocupan muchas mentes-pantallas vendiendo sus códigos morales de guerreros.

Luego están los agitadores, hay muchos. Magnus agitadores. Virtuales y más reales que un líder. Aunque también son líderes, de la inquietud y quimeras.

Inquietar, turbar, mover violentamente el ánimo. Provocar la inquietud política o social. ¿Les suena? Son muchos los que agitan los ánimos siguiendo las viejas técnicas del agitprop.Plakat_mayakowski_gross El incumplimiento suele ser su norma y caen siempre en los mismos defectos que critican. Se parecen a lo que quieren sustituir, pero se mimetizan con la necesidad y se visten de esperanza verde. Sufren la metamorfosis del poder y pasan de la agitación a la dictadura casi sin percepción. Para qué les voy a poner ejemplos. Sírvase usted mismo. Sí, a eso también se le puede llamar liderar, pero queda más claro usar el verbo apropiado: agitar. Suelen surgir como consecuencia de los errores de los que hoy se denominan líderes. No nos equivoquemos porque el error no suele tener fácil rectificación.

Decía que no me gusta el término líder. En la vida militar siempre hemos hablado de mando, del Jefe que lo ejerce, de concebir, decidir, preparar y dirigir. Para ser jefe, para mandar con autoridad, son necesarias cualidades morales, intelectuales y físicas. No sé si al hablar de liderazgo estamos hablando de lo mismo o es una moda. Entre nosotros, entre soldados, lo que hace falta son jefes que manden. Aquí hay jefe, no líder, se manda no se lidera. La forma como ha de ser, desde el Cabo al General, es hacerse querer y respetar, no disimulando las faltas, infundiendo amor al oficio y mucha exactitud en el desempeño de las obligaciones. Firme en el mando, graciable en lo que pueda, castigar sin cólera y ser medido en sus palabras, aún cuando reprenda.

Nadie debe tener nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad.

La condición esencial del mando debe ser la capacidad para decidir, el prestigio, fruto de su fuerza moral, la constante preocupación por sus hombres y el ejemplo de sus virtudes. Conocer a sus subordinados, su vida, inquietudes y necesidades, hacerlas suyas, y velar por sus intereses.1318014100_138555_1318014676_noticia_normal

En la milicia el Jefe ejerce el mando, en la paz como en la guerra, como fruto de una rigurosa concepción y elaborada decisión. Esta no es una empresa donde la eficacia se mida por la cuenta de resultados sino por los resultados del combate, sobre el campo de batalla, no sobre una pantalla. Nada virtual. Dando la cara.

En definitiva, prefiero que me manden a que me lideren y lo que no admito es que me agiten. Por sus obras los conoceréis.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este artículo fue publicado el 19 de mayo 2015

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ADIÓS AL PERIÓDICO Rafael Dávila Álvarez

¡Tanto lo siento! Sigo siendo un antiguo, de los del periódico y la barra de pan y si se tercia tomarme un cafelito con churros. Es un placer coger el periódico y pasar hojas de atrás adelante que es mi costumbre; ¿será genético?, también lo hacía mi padre.

Cierran quioscos y cada vez cuesta más encontrar donde comprarlo sobre todo si no estás en una gran ciudad. En mi opinión lo mejor de los periódicos son sus articulistas. La mayoría y de casi la totalidad de ellos. Tengo mis predilecciones, de alguno soy amigo, de todos aprendo, a escribir y a leer, es una literatura necesaria, fácil (a veces no), y libre (a veces no).

Les diré lo que me ha pasado hace muy pocos días. Estaba en el campo, lejos de casa, perdido, aunque consciente. Con esto de la pandemia preferí no salir de mi encierro ni para ver una calle asfaltada. Pero el domingo sentí la necesidad del periódico y de la barra de pan que además el lugar era de buen pan y seguro que de ricos churros.

Desconocía el pueblo más cercano, nunca había estado allí, encontré rápido la panadería donde pregunté por un sitio donde comprar el periódico. Me extrañó la cara de la joven (a pesar de la mascarilla) y la pausa de duda que hubo, eterna me pareció, hasta que me contestó.

La pausa, llegué a la conclusión, no fue porque pensase en el lugar de venta, sino que dudó la respuesta: ¿un periódico? Como si dijese ¿eso qué es?

Entró en esos momentos un hombre, ya mayor, a la panadería y la joven le pasó mi pregunta. Se quedó también pensando un rato, hasta que recordó que había un sitio no muy lejos, pero creía que había cerrado ya, y que desde luego los domingos seguro que no abría.

¿En algún sitio puedo desayunar churros?

Ni churros ni periódico, pero, ¡menos mal!, había pan de panadería. Sector servicios. 6.500 habitantes. ¡Ojo al dato!

Al llegar a mi lugar le di gracias al Cielo de que no hubiese internet y que mi móvil se hubiese quedado en Madrid. A veces es bueno no llevarse ni libros cuando de soledad se trata. No sé cómo se me ha ocurrido bajar al pueblo.

Más solo que la una, mejor que mal acompañado en enredos sociales.

Un águila lagunera vigilaba desde las alturas una gran charca. Por un momento pensé que era un dron.

El calor no respetaba ni las sombras.

Escribía la chicharra sobre el tronco de un árbol, estridulaba que debe ser parecido; de pequeño me enseñaron que lo de la chicharra no es canto sino estridor.

El águila y la chicharra, la sombra caliente; y el silencio de pequeños murmullos. De las pocas cosas que no habían cambiado en mí recuerdo.

Ahora cuando vuelvo a la ciudad todo chirría en desagradables sonidos.

Al fin he podido comprar el periódico, pero me dice el quiosquero que a partir de ahora voy a tener que encargarlo previamente.

Todo chirría.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

EL OFICIO DE LAS ARMAS. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

2012071027afganista_intMandar soldados, mandar sobre los que tienen como primer y fundamental deber defender a España incluso con la entrega de la vida, no admite experimentos gaseosos sobre la formación y preparación de los que mandan. Mandar no es dar órdenes ni aplicar leyes y reglamentos sino liderar desde el ejemplo. No es servirse sino servir desde el espíritu de entrega a un objetivo y un ideal, España y los españoles

Mandar es también decir siempre la verdad, a los de arriba y a los de abajo.

Si la preparación técnica es importante más lo es la formación moral. El espíritu de un soldado no se forja con leyes y reglamentos sino fomentando las virtudes históricas y permanentes como el amor a la Patria, el honor, la disciplina y el valor.

Un soldado no vive exclusivamente por un salario, que gana con sangre, sudor y lágrimas, sino por el sustento moral que le lleva al sacrificio y que recibe de la sociedad a la que sirve y de las Instituciones que la gobiernan y dirigen. Ellos deben ser su ejemplo, apoyo y respaldo moral. Sí no, es preferible cambiar su primer y fundamental deber por otro y así no engañar a nadie.Cartel_p

Alguien debe preocuparse y ocuparse de atender las necesidades de nuestros soldados y darles forma con leyes y reglamentos. En el plazo de 20 años la política de personal de las Fuerzas Armadas ha estado regulada por tres leyes (1989-1999-2007), a las que hay que añadir la regulación de  nuevas Reales Ordenanzas y la Ley de Derechos y Deberes. Para tan corto tiempo es mucho cambio, sobre todo cuando este no es de procedimiento, sino que afecta  a la esencia de la vocación, a su motivación y a las expectativas de futuro de todos y cada uno de los que visten el uniforme; y lo más grave, a sus familias, base y sustento de esta profesión de las Armas.

Siempre la polémica ha rodeado las distintas legislaciones. La Ley de la Carrera Militar trajo el desencanto entre los que ejercen el oficio de las armas. La polémica y los recursos envejecieron en los tribunales mientras se sufren las consecuencias del tiempo perdido entre comisiones y  falsas promesas.

El sistema de ascensos y escalas cercenó las expectativas de carrera, enrarecido el tradicional compañerismo y dañado la esencia de cualquier cambio, la motivación.

El nuevo modelo de enseñanza para los oficiales abre interrogantes y dudas de su eficacia. Poco de historia militar, de humanidades y tradiciones, claves de la formación  militar, mientras se crea algo indefinido entre soldado e ingeniero. Ingeniería del alma es la necesaria para cumplir su primer deber de soldado.

Los suboficiales siguen sin tener un tratamiento acorde con sus capacidades y prestigio, y se les priva de la merecida promoción y  de sus legítimas expectativas. Hay una enorme deuda con ellos y no se les reconoce su valía y preparación. Son la clave, la infraestructura de nuestros ejércitos.

La tropa sigue con su permanente temporalidad y escasas perspectivas de dignificar su profesión y facilitar su reinserción en la vida civil. Su temporalidad debe ser resuelta asegurando, sin la menor incertidumbre, su futuro estable.

Hay cosas que no exigen comisiones ni sindicatos o juntas de gorriones. Cumplir con su deber y 4ac2106a482cef3d60707b537abb0869_extras_albumes_0obedecer hasta morir debe tener una obligada respuesta, una exigencia y responsable compromiso,  entre los que mandan desde ese Ministerio de Defensa, y hacerlo antes de que se suprima, o veamos materializada alguna otra brillante idea de las que, como consecuencia de la falta de liderazgo, ahora circulan por los medios.

Porque lo que se percibe es desamparo y poca valoración de unos profesionales, que amén de jugarse la vida, han renunciado a sus derechos ciudadanos en beneficio de España.

“…con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de corsarios…”, amigo Sancho.VELAZQUEZ---LA-RENDICION-DE-BREDA-O-LAS-LANZAS

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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6 agosto 2020

 

LA MARCHA DEL REY (EMÉRITO) JUAN CARLOS I Rafael Dávila Álvarez

Se ha escrito mucho sobre la salida de Rey (emérito) Don Juan Carlos I de España, de su Patria, en contra de su voluntad (pocos resaltan este detalle). Dudo que se haya dicho todo y que todos hayan dicho lo que piensan. Ha habido obligaciones, y demasiados <<nadar y guardar la ropa>>; incluso desagradecimientos que rozan la traición. El dinero es tan cobarde como inteligente.

Pero a lo que vamos: ¿Quién ha echado al Rey (emérito) Don Juan Carlos I? La respuesta tiene la complejidad de lo sencillo. A simple vista hay un señalado enemigo y como tal puede aparecer como culpable, máxime cuando ocupa el alto cargo de vicepresidente del Gobierno: Pablo Iglesias Turrión, socio imprescindible del presidente Pedro Sánchez sin el que nada sería. Parece indudable que se ha cobrado su pieza. Insistirá. Claro que habría que analizar quien es el dueño de la finca donde caza. Será mejor tratarlo en otra ocasión mientras lo pensamos.

En una situación normal jamás Pedro Sánchez hubiera instigado la salida del Rey. Las cosas hubiesen seguido su curso normal y no hubiese existido la presión que la Casa del Rey ha sentido para dar el paso que ha dado.

Este es el poder que ha acumulado el comunismo decimonónico en España: poder echar al Rey, saltarse la Ley, encarcelar y desencarcelar, interpretar a Montesquieu. Ellos mandan, el socialista presidente obedece y nosotros nos merecemos lo que tenemos.

Han echado al Rey, con ello nos han echado a todos un poco. Hemos dejado de ser libres, algo en lo que deberíamos pensar.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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10 agosto 2020