CENTENARIO DE LA LEGIÓN (69-3) EDCHERA. EL SILENCIO DEL HÉROE (General De División Rafael Dávila Álvarez)

Hoy es un día de máxima solemnidad para la Legión española. En el Centenario de la Legión es quizá de los días de mayor importancia  y trascendencia legionaria porque el heroísmo, la entrega de la vida, el Credo en su máxima expresión, brilla entre los legionarios: el combate de Edchera. 

La Pascua Militar es la festividad con la que se inicia el año militar. La siguiente fecha que debería ser tenida en cuenta en el calendario ha quedado reducida a una sencilla celebración legionaria cuando, a mi juicio, debería revestirse de toda solemnidad, al menos en el Ejército de Tierra: el combate de Edchera que se desarrolló en las proximidades de El Aaiún el 13 de enero de 1958. Un combate enmarcado en la olvidada guerra de Ifni-Sahara donde brilló el soldado español en acciones llenas de heroísmo y sacrificio.images

Llevo algunos años escribiendo, narrando, divulgando alguno de los momentos del ejemplar sacrificio de nuestros soldados. Me invade el deseo de zarandear las conciencias, también la militar, con la intención de recuperar nuestra frágil memoria. Edchera es un ejemplo de heroísmo, de valor y sacrificio, pero también una prueba palpable del olvido o, lo que es peor, del desconocimiento por la poca importancia que al estudio de nuestra historia  militar se le da en los centros de formación.

centroEdchera ha sido la última acción de guerra en la que se han concedido 2 Cruces Laureadas de San Fernando con carácter individual: Brigada Caballero Legionario Francisco Fadrique Castromonte y Caballero Legionario Juan Maderal Oleaga. Una acción muy simple, aguantar solos ante el enemigo protegiendo el repliegue de sus compañeros. En la brevedad y humildad del lenguaje militar, en la orden de concesión de sus Laureadas, descubrirán como se muere sabiendo que vas a morir, como se  espera a la muerte con la gallardía del que muere por otros, del que solo tiene la vida y la vida da, sin nada pedir.

Laureados Brigada Caballero Legionario Fadrique y Caballero Legionario Maderal Oleaga junto a 35 legionarios muertos y 50 heridos, es el frío balance de esta fecha del calendario militar: 13 de enero de 1958, el combate de Edchera.caidos-en-la-guerra-de-ifni-1957-1958

Para Juan Maderal la historia no había terminado. En Bilbao, donde nació, le erigieron un monumento y al poco tiempo, su peor enemigo, la alimaña etarra lo arrancó de cuajo y lo arrojó a la ría. El mismo enemigo que al poco tiempo asesinaría a su hermano, también legionario.

Levantamos monumentos y otros derribamos. El del último héroe español, un soldado, hubo que sacarlo de una ría y en silencio, casi a escondidas, guardarlo en un acuertelamiento de la Legión en Almería.

Sobre frágiles pedestales descansa el pasado efímero de nuestra reciente historia, como  

una fruta vana

de aquella España que pasó y no ha sido,

esa que hoy tiene la cabeza cana.

Ifni, el Sahara, Marruecos… Pactos y acuerdos rotos, negociaciones con o sin fruto, el olvido. Es el silencio el que llena las páginas de la historia cuando esta se interpreta desde los grandes parámetros habituales. Conlleva el olvido para los pequeños y humildes protagonistas de las acciones heroicas que engrandecieron a España.

Ya de aquello no queda nada. Una inmensa soledad de desierto, unos nombres modificados, amarillentas fotos y unos cuantos héroes olvidados que siguen luchando por mantener el recuerdo, a pesar de tantos pesares. Hasta se olvidaron de entregar las medallas a alguno de ellos. Julián Duarte Flores se enteró tarde, después de tanto tiempo, que fue un héroe. Le concedieron la Cruz del Mérito Militar con distintivo Rojo. Solo cumplió con su deber, ahí es nada, cuando la muerte rondaba por las arenas del desierto. Acudió voluntario. No quiso abandonar a ningún compañero en el campo hasta perecer todos. Es lo habitual entre estos hombres que viven y mueren con la sencillez que caracteriza a nuestros soldados.

Levantamos estatuas y otras derribamos, depende, aunque siempre cae antes la del sencillo. Unas se yerguen en grandes avenidas o en parques y paseos, otras se esconden en poéticos rincones, la mayoría, a pesar de su escultórica soberbia, personajes desconocidos.

Juan Maderal Oleaga, fusil en mano, en la del único brazo que le queda, desde su estatua en el Acuartelamiento de la Legión nos mira y su gesto recuerda “El Grito” de Munch, desesperación para los que saben cómo las cosas hieren y baten a quien las sacó del olvido, como aplastan desde lo eterno a los soñadores vencidos.

Ceremonia militar en el Acuartelamiento de la Legión. Día del veterano, conmemoración del combate de Edchera, jóvenes legionarios junto a las arrugas que los viejos llevamos en el alma. La música ha creado un inmenso silencio. Suena el novio de la muerte, en silencio… “Por ir a tu lado a verte…”

Y yo, que oía todos los sones, solo oí el silencio, su silencio, el silencio del héroe.

Y no quisiéramos que esta historia fuese solo la historia de aquella España

que pasó y no ha sido nada, esa que hoy tiene la cabeza cana.

Porque aquello que fue sigue siendo y así será mientras recordemos a los que:

…como valientes lucharon/ y como héroes murieron…  A los que no quisieron servir a otra bandera,/ no quisieron andar otro camino, no supieron morir de otra manera».

Al Caballero Legionario Juan Maderal Olega Laureado de la Legión

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R)

Blog. generaldavila.com

13 enero 2020

Diarios Oficiales con la concesión de la Laureada de San Fernando al Brigada Caballero Legionario Francisco Fadrique Castromonte y al Caballero Legionario Juan Maderal Oleaga:

http://www.bibliotecavirtualdefensa.es/BVMDefensa/i18n/catalogo_imagenes/imagen.cmd?path=21198&posicion=1

 

http://www.bibliotecavirtualdefensa.es/BVMDefensa/i18n/catalogo_imagenes/imagen.cmd?path=20399&posicion=1

CENTENARIO DE LA LEGIÓN (68-2) LEGIONARIOS DE HONOR. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este artículo publicado en el blog hace algún tiempo consideramos necesario incluirlo en la serie: «CENTENARIO DE LA LEGIÓN» por razones históricas y de agradecimiento a tantas Damas y Caballeros que llevan ese título de Legionarios de Honor y han convertido su vida en servicio a España y a la Legión.


1Legionario y honor
, dos palabras unidas por un vínculo indestructible. Decir legionario es decir honor. El que ha sido o es legionario, no necesita más título que el de Dama o Caballero Legionario. No hay mayor honor que el haber servido en la Legión y el grado más elevado es morir en combate.

Si esto fuese palabrería mejor que no existiese la Legión. Cerca de 10.000 muertos y más de 45.000 bajas nos lo demandan. Es el honor al que nos debemos y la exigencia que contraemos.

Mientras no haya combate, el legionario entrega la vida en cada actividad que desarrolla, desde la más humilde a la más gloriosa, que todas son igual de honrosas cuando se hacen con devoción y dedicación.

El título de Legionario de Honor es una concesión que se hace a favor de alguien que demuestra que su vida está enmarcada en el Credo legionario, que ama a la Legión como si realmente legionario fuera. Concesión para aquellos que sin ser legionarios demuestran a diario unas virtudes dignas de esta hermandad, militar, guerrera y heroica, donde se da culto al honor, al valor y a la amistad.

credolegionariooriginalne0¿Por qué el título de Legionario de Honor? Por amor a España y a la Legión. Pero nadie ama sí no está dispuesto a dar la vida por lo que ama. Estas son las razones y las obligaciones de un legionario de honor: Amar a España y a la Legión, y estar dispuesto a dar la vida por ello.

La historia del título de “Legionario de Honor” es inherente a la fundación de este Cuerpo. Desde que se funda la Legión muchos son los que quieren ser legionarios y por distintas razones no pueden vestir la camisa verde. Son vocaciones que quieren adentrarse en ese misterio de vida y muerte, de humilde y sencillo heroísmo. Repasad el Credo de la Legión. ¡Cuántos se ven allí reflejados! Es un Credo para los luchadores de la vida, los aventureros, los soñadores, los esperanzados y también para los desesperados. Es una escuela de vida que te prepara para afrontar la muerte. Por eso a ella se apuntan los que vestirán la camisa verde y los que, sin lograrlo, visten su corazón con ella. Son los “Legionarios de Honor”, unos con título reconocido y otros con un título más grande si cabe, el testimonio de su vida. De ahí que pronto se instituyese esta bella costumbre de nombrar legionarios de honor. Era la forma de aunar sentimientos y crear hermandad alrededor del amor a España y a la Legión. Nunca cerró las puertas el corazón legionario a aquellos que querían penetrarlo y sentar plaza entre sus latidos.

El 23 de diciembre de 1921 el ilustre periodista José Ortega Munilla, padre del universal José Ortega y Gasset, llega a Ceuta y es invitado por Millán-Astray a visitar la Legión. Allí el Jefe de la Legión filió al periodista entre los legionarios. ¿Fue el primer legionario de honor? Aceptémoslo así.2

Merece la pena detenernos en las palabras que en su crónica en ABC escribe este primer legionario de honor:

Desfilaron las tropas legionarias. Su teniente coronel, Millán-Astray las mandaba con voz aguda y vibrante, que a veces me pareció el sonido de una corneta que formulara vocablos castellanos…

Allí me confirió Millán el honor de filiarme entre los legionarios, y me regaló el capote con que cubrí mi persona…

Hace falta algo de anómalo en la psicología para que lo imposible sea posible”.

“Saludo al nuevo legionario”, le grita un oficial y Ortega Munilla contesta:

“Sois la fuerza suprema, sois la vibración de una voluntad potentísima. Brindo por vuestras proezas, que han de ser grandes. Yo ya no puedo ser sino el legionario de mis nietos”.

Don Rafel Fernández de Castro(con brazalete negro) Don Rafel Fernández de Castro(con brazalete negro)

Tuvo en aquellos tiempos que haber más nombramientos, aunque el largo periodo de la Campaña de Marruecos no permitiría otra cosa que no fuese combatir.

El primer título del que se conserva copia es de fecha 1 de agosto de 1929, concedido a otro ilustre periodista, natural de La Coruña, como nuestro fundador: Rafael Fernández de Castro y Pedrera. El título constituye un precioso documento de gran valor histórico y sobre el que se inspira el que se entrega actualmente. Decía:

Se autoriza al interesado con arreglo a las costumbres establecidas a disfrutar de los derechos que en virtud de este grado se le confieren de cantar nuestro himno, rezar y observar nuestro Credo, poder dedicarse a la captura y transporte de tablas y tableros, sentirse farruco y dar el grito de “A mi la Legión” si las circunstancias lo exigieren”.

Actualmente modificado dice:

“Que autoriza al interesado, con arreglo a las costumbres establecidas, a disfrutar de los derechos que en virtud de este grado se la confieren de cantar nuestro himno, observar nuestro Credo y con el gorrillo legionario, dar los vivas reglamentario, a España, al Rey y a la Legión”.

Sólo el General Jefe de la Brigada de la Legión, responsable institucional de todas las unidades de la legión, puede conceder este título. Y lo hace bajo criterios de enorme rigurosidad y exigencia.

No es un título para exhibir, ni para guardar o presumir. Muchos nombres famosos llevan este título concedido con generosidad por la Legión. Pero no es al nombre a quien se da un título, sino al hombre y sus virtudes. Es un compromiso que se contrae. Una exigencia que te obliga a decir constantemente “por España”, “por la Legión”, a cumplir y a vivir bajo los espíritus de su Credo. La honradez y el honor obligan y obliga también a la Legión, como si entre ambos hubiesen sellado el Espíritu del Credo, el de “Amistad”, de juramento entre cada dos hombres. No es necesario vestir el uniforme legionario. Te imponen su gorrillo que cala hasta los tuétanos. Lo notarás en el momento de la imposición y si no es así, mejor que renuncies.

Si alguno esconde el título, lo incumple o simplemente se olvida de lo que significa, allá él y su compromiso de honor. Honra a quien lo recibe y deshonra a quien lo incumple.

Decíamos ¿Por qué el título de “Legionario de Honor”?: Por amor. Amor a España y amor a la Legión. Nadie ama, ni sabe lo que es el amor, sí no está dispuesto a dar la vida por lo que ama. Estas son las razones y las obligaciones.

No entra dentro de las obligaciones, pero quizás sería bueno también formar unidad entre todos los que ostentan este honroso título: “Legionario de Honor”. Así y para ello se ha fundado recientemente la Agrupación de Legionarios de Honor «José Ortega Munilla»presidida por don Francisco Fernández Verni con el fin de estimular las relaciones de amistad entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas españolas, contribuyendo al fortalecimiento de las tradiciones legionarias y de los lazos de unión entre Legionarios de Honor y veteranos de los cuerpos de Defensa en general. Una feliz idea que como dice su lema legionario es necesaria porque: «JUNTOS  FORMAMOS  BANDERA».

General Rafael Dávila Álvarez (R.) (Jefe de la Legión 2001-2004)

A lo largo de mi mando de la Legión concedí varios títulos de «Legionario de Honor«. El que recuerdo con más fervor legionario y ejemplo de amor a España y a la Legión, es el que concedí a Doña María del Carmen Valentín Sánchez, «Dama Legionaria de Honor«. Fue el 8 de marzo de 2003. Su sangre corre por las venas legionarias. Su marido fue Caballero Legionario alcanzando el empleo de Comandante de la Escala legionaria y sus cuatros hijos, Vicente, Carlos, Victor y Juan, Cabos Caballeros legionarios. ¿Se puede dar más por la Legión? ¿Se puede amar más después de dar lo que más amas? Ejemplo y virtud Doña María del Carmen. la Legión se siente orgullosa de usted. Usted es Dama Legionaria de Honor pero es más, es ejemplo de «Honor» y es  la Legión la que tiene el honor de tenerla  entre sus filas.

Blog: generaldavila.com

5 enero 2020

CENTENARIO DE LA LEGIÓN 

PUEDE SER LA GUERRA ¡YALLAH-YALLAH! IRAK General de División R. Rafael Dávila Álvarez

Irak es un nombre que nunca se borrará de la historia militar española. Va emparejado al nombre de un personaje  que políticamente inauguró el camino de la desaparición de España y que militarmente actuó a su antojo y capricho sin, o con muy malos, asesores militares. A la vista están. Dejó el prestigio de nuestros soldados por los suelos y ha costado años recuperarlo de nuevo y, a pesar de ello, nadie, ni dentro ni fuera, lo olvida: la retirada de las tropas de Irak el año 2004 sacando réditos electorales y ofendiendo a más de la mitad de los españoles. Una mentira, un engaño, una grosera manipulación, que poco a poco se va desvelando y dejando al personaje al descubierto junto a su escudero de la Mancha.

El 11M es el origen de nuestros males políticos y la retirada de Irak fue el descenso en caída libre de nuestro prestigio militar. Fue precipitada retirada exponiéndolas a graves riesgos, los mismos que asumieron las tropas aliadas que tuvieron que ocupar nuestro lugar deprisa y corriendo. Lo sabe todo el mundo, aquí y allá fuera.

Pasó el tiempo y tuvimos que volver. Lo sabíamos. Pero ahora era a la paz y concordia que pregonaba ese personaje que pulula por Venezuela o cualquier otro lugar donde el comunismo avanza y se desarrolla. Volvimos y dije:

¡Irak!, suena a guerra y a duros enfrentamientos.

¡Irak!, suena a guerra en el frente y a olvido en la retaguardia.

¡Irak!, es una duda para el soldado que allí luchó y que, sin saber todavía porqué, con urgente frivolidad fue retirado.

Nos obligaron a una infame retirada, pero volvimos a aquella inolvidable tierra, un lugar convertido en agujero negro que absorbe el sufrimiento y dureza de los mejores soldados. Un escenario de guerra donde la muerte, manifiestamente escondida, jamás da la cara. No esperen que se lo cuenten nuestros soldados. No lo van a hacer. A nadie le interesa. Son cosas de ellos. Fatiga, dolor, hambre, sed, sueño… Han hecho todos los trabajos, los que les manden. Han cumplido su deber, obedecer hasta morir. Solo eso. Ni una queja.  Todos soldados del Reino de España cobijados por su Bandera como necesario impulso para el sacrificio diario. No se puede ir por el mundo y jugártelo todo si no está contigo tu Patria, tu Bandera, que representan tus deseos, tus anhelos y esperanzas, bajo cuya protección están los tuyos, los españoles, que para un soldado lo son todos.

Resulta que ahora las tropas americanas, con su tecnología, mandadas por su presidente, Trump, han atacado el convoy donde iba el general Iraní Qassem Soleimani. La reacción iraní no se ha hecho esperar. Ataque a los campamentos de lrak. Allí están nuestras tropas; más de 600 soldados. Si tuviésemos un Gobierno de derechas el escándalo estaba en la calle con la manipulación de siempre y eligiendo a Trump como el pimpampum de las rabiosas izquierdas de ahora. Quizá, estos pacifistas de salones de traición,  en el fragor de su escalada hacia el poder, han olvidado que tienen soldados allí. ¡Que les importa!

El momento es de enorme tensión. Abramos el rústico horizonte al que acostumbramos a mirar y veamos más allá.

Dice Trump: <<Que esto sirva como una advertencia de que si Irán ataca a algún estadounidense o bien estadounidense, hemos atacado 52 sitios iraníes (que representan los 52 rehenes estadounidenses tomados por Irán hace muchos años), algunos a un nivel muy alto e importante para Irán y la cultura iraní, y esos blancos, y el propio Irán, serán atacados muy rápida y duramente. Estados Unidos no quieren más amenazas>>.

Esto ya no va de faroles. La partida va en serio. Hay que ser fuerte y estar unidos. El gran error ya se cometió: abandonar Irak por orden del ex-presidente Barack Obama en 2011. Si caemos en esa trampa daremos entrada plena al plan iraní de crear una poderosa Media Luna chiíta. La guerra sería inevitable en Oriente Medio.

Sería impulsar el proyecto de Soleimani de crear el nuevo Imperio Persa. Y me temo que en el mundo actual no hay ningún Alejandro Magno para aguijonear a Bucéfalo, mientras arenga a sus tropas y suena el trueno de Queronea. ¡Alalalai! ¡Alalalai! ¡Alalalai!

Mi temor es que este Gobierno que nos anuncian en España juegue a la guerra sucia, algo que tan bien sabe hacer. En cuanto se den cuenta de que hay rentabilidad política, ordenan la retirada por si les estalla en las manos la honra y el honor.

Van y vienen nuestros soldados. Irak es un mal recuerdo, aunque queramos olvidar aquello. Sí, la precipitada e irresponsable retirada del 2004. Allí seguimos, pero eso se incluye en el olvido. Mejor no recordar. Irak sigue siendo el sello del sacrificio, del riesgo y cumplimiento del deber, guste o un guste, un nombre maldito que dejó al descubierto lo peor del ser humano dedicado a los menesteres de una indecente política.

No hubo agradecimiento, entonces, para aquellos soldados sometidos a un innecesario riesgo por la precipitada y oportunista orden de retirada.

En ocasiones el valor y el sacrificio se convierten en moneda de cambio para el engaño y el juego sucio del poder. No lo olvidamos. Irak es la repetición de un desagradable sonido, el eco que insistente nos lleva a recorrer episodios lamentables de nuestra reciente historia. El nombre de Irak no cesa de recordarnos la desidia de una retaguardia.

Allí estuvimos y con reproches volvimos. Allí estamos y con olvido, sin comentarios, ¿nos retiraremos?

Nosotros hoy escribimos para ellos, para los soldados. Con auténtico compromiso de defender su honor y honra, su grandeza de espíritu. Lo mismo fue ayer, es hoy, y será mañana. No es necesario ir más allá.

¡Gracias soldados! La Patria en su silencio os lo agradece. Ese silencio es un tesoro cuando el lenguaje se convierte en lodo.

¡Yallah, Yallah! Irak.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 enero 2020

PASCUA MILITAR ANTE LA TRAICIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Recurrir a Spinoza se hace cada vez más imprescindible. Empecemos:

<<Cuál sea la mejor constitución de un Estado cualquiera se deduce fácilmente del fin del estado político, que no es otro que la paz y la seguridad de la vida. Aquel Estado en que los hombres viven en concordia y en el que los derechos comunes se mantienen ilesos es, por tanto, el mejor. Ya que no cabe duda de que las sediciones, las guerras y el desprecio e infracción de las leyes no deben ser imputados tanto a la malicia de los súbditos cuanto a la mala constitución del Estado>>.

Traición: Delito cometido por civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria. Alta traición es la cometida contra la soberanía o contra el honor la seguridad y la independencia del Estado. Es quizá, junto a cobardía, el término más penado en un militar. Peor, sin duda, que la cobardía. No solo en un militar.

Ayer día de la Pascua Militar era un día grande para los ejércitos. Escribo desde la honda tristeza que da ver a una España dividida y en manos de los que quieren destrozarla. En estas condiciones, cuando existe todavía el artículo 8 que los militares sabemos y conocemos muy bien, ha sido difícil la papeleta del Rey ante sus soldados. Difícil explicación. Llevará  días pensando ¿Qué les digo? No puede haber soldado que esté contento con lo que ha ocurrido, está ocurriendo, en el Congreso de los diputados. Ver como los herederos de la ETA insultan al Rey o ver como el presidente del Gobierno se traga el sapo (a gusto, lo digiere y saborea)  y la presidenta del Congreso dice que eso es democracia y no lo de antes (los muertos asesinados por la ETA se revuelven en sus tumbas aún abiertas), es triste para cualquier soldado, para cualquier ciudadano -infantería somos todos-  que tienen como principal misión la integridad territorial y el respeto y cumplimiento de la Constitución.

Pues ni lo uno ni lo otro. Los terroristas están representados, los separatistas mandan y el presidente del Gobierno sonríe y entrega España. Para eso no hacen falta alforjas llenas de Ley ni de leyes.

Hoy celebramos la Pascua Militar cuando ayer democráticamente insultaban al Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas con el visto bueno de presidente, presidenta, y ministra de Defensa. Nadie se movió de su escaño. Es un insulto a todos los que visten o hemos vestido el uniforme militar, que recibimos como regalo en el día de la Pascua Militar. En silencio, pero con un severo malestar entre nosotros, entre casi todos.

En la Cámara de los representantes  de la soberanía nacional insultaron gravemente al Rey, Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, y la presidenta, socialista, de la Cámara, ante las protesta de algunos partidos, dijo que eso es la democracia y no lo que hasta ahora había. Lo que quiere decir que hasta las normas dentro de la Cámara se han perdido.

Hubo una época, en la que el señor José Calvo Sotelo fue asesinado por un tal Luis Cuenca guardaespaldas del entonces líder del partido socialista Indalecio Prieto. Es de suponer que no se refería a esos tiempos la señora Batet y sí a los que pistola en mano decían hacer política y ahora han dejado a sus herederos soplando el humo que salió de sus pistolas.

Difícil es así celebrar una Pascua Militar con la preocupación de la unidad de la Patria, de su integridad territorial y el respeto al ordenamiento constitucional en grave riesgo.

Silencio por parte de la señora ministra de Defensa sobre los insultos al Rey vertidos en el Congreso de los Diputados. ¿Le habrá pedido disculpas en privado?

Por terminar; con algo distinto. Ante el insulso, insuficiente y vacío discurso de la ministra de Defensa, nos queda la duda de la cacareada modernización de las Fuerzas Armadas que pasa por una desastrosa gestión de aquellos submarinos que no eran tales o de aquellos vehículos de urgente necesidad, los 8×8, para el Ejército de Tierra que se demoran de nuevo en un indefinido tiempo. Claro que se desprende de esto, y de aquello, que los ejércitos de España quedan constituidos para incendios o emergencias, y para la guerra solo fuera de nuestras fronteras. Aquí no hay peligro ni enemigos.

<<La paz, en efecto, no es la privación de la guerra, sino una virtud que brota de la fortaleza del alma, ya que la obediencia es la voluntad constante de ejecutar aquello que, por decreto general de la sociedad, es obligatorio hacer.  Por los demás, aquella sociedad cuya paz depende de la inercia de unos súbditos que se comportan como ganado, porque solo saben actuar como esclavos, merece más bien el nombre de soledad que de sociedad>> (Spinoza. Tratado político).

Poco más puedo decir de esta Pascua Militar: soledad.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

7 enero 2020

Blog: generaldavila.com

 

COMO LOS ESPAÑOLES: ENTREGARSE CON LAS MANOS ARRIBA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Autoridad policial, moral, militar, política… eclesial. Miro a mi alrededor y pierdo la vista. Negro. Oscuro. Sin referencia en el horizonte. Abuso.

Cordura: «Prudencia, sensatez, buen juicio». También hacer cordura: «hacer reflexión».

Nada.

Grandes y pequeñas acciones. Desde hundir una nación entregada a comunistas y socialistas de los años treinta a ver actuaciones policiales desmesuradas ante un hombre mayor que se manifiesta en Madrid en la sede del PSOE; no pertenecía a los CDR claro. Gritar Viva España está prohibido ante Sánchez.

Para colmo el Papa, la autoridad moral, arrea con fuerza y cara de pocos amigos a una feligresa que quizá agarra demasiado. Me ha recordado -en todo lo contrario- a la mujer que tocó el manto de Jesús: <<¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? …al instante había sido sanada…Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz>>.

Quizá ha llegado la hora de arrear. Crispación, inseguridad. ¿En quién confío?

No crean que estas cosas hacen bien alguno.

Hay honda preocupación por el ataque estadounidense con drones en el aeropuerto de Bagdad en el que ha muerto el general iraní Soleimani.

“Su marcha hacia Dios no pone fin a su camino o su misión, pero una poderosa venganza aguarda a los criminales que tienen su sangre y la sangre de los otros mártires de anoche en sus manos”, ha sido la respuesta verbal del ayatolá Jamenei, líder moral y material de muchas vidas. Infunde temor.

Avisábamos hace unos días de las maniobras navales combinadas de China, Rusia e Irán. Una preocupación más porque esta guerra, que venimos anunciando hace tiempo, puede en cualquier momento presentarse en su forma más conocida y terrible: de controlar nuestros movimientos y mentes a terminar con todos nosotros. Es tan fácil como que tenga un mal día el coreano del norte o similar, que los hay al frente de muchos misiles.

Por lo pronto hasta aquí ya han llegado las flechas del arco que llevaba tiempo tensado desde aquellos lugares lejanos.

Si no fuese por los niños no creo que los Reyes Magos se atreviesen a adentrarse por territorios tan hostiles. Seguramente les llamará Jameini para pedirles información sobre el belén que ha montado en España.

Por lo pronto el Papa ya se ha arremangado y se ha puesto a repartir…

No queda nada ni nadie. Antes creía en los Reyes Magos. Ahora en Amazon y cosas así.

¡Tiempos aquellos!

A última hora me comentan que lo más sensato es no enredarse en valores y defensas, sino hacer como los españoles: entregarse con las manos arriba. Se está escenificando el atraco en Madrid, Carrera de S. Jerónimo, s/n, 28071, allí donde vigilan los leones hechos del bronce de los cañones de guerra. ¡Para lo que sirven!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 enero 2020

MEDIA VUELTA ¡MAR!: EN ORDEN DE COMBATE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Quizá lo que está pasando no sea tan malo como parece. Las crisis para que se resuelvan deben estallar y provocar numerosas bajas entre los causantes y entre los que la han permitido. Otra ventaja es que endurecen la capacidad de respuesta del ser humano vacunándolo para una larga temporada.

Nuestro problema es que hay muchas señales todavía de crisis anteriores, no cerradas del todo, que resucitan como zombis y creen estar en tiempos pretéritos. Son restos de tienta. Pero encabezadas por zombis.

Una prueba es el traidor beso de Judas materializado por Sánchez-Iglesias-ERC (los desenterradores ¿o desenterrados?) que responde a esos parámetros del regreso a traumas conocidos.

Un hecho permitido. Permitido es aprobado. ¿Por quienes?

Pensar que todo el mundo es bueno, honrado y legal, es el mayor error-pecado de nuestra derecha, que no sé yo muy bien qué es lo que significa eso de derecha. El juego de la política es un juego donde se vive muy bien y más si estás en la oposición. El todo gratis, las reverencias y saludos constantes, cual estrellas televisivas, cambia a los personajes. La tele, los periódicos, asesores, buenos restaurantes, coches, escoltas, aviones…, pues eso “pa asar una vaca”. Y si hace falta donde dije digo, digo  Diego.

Aires intelectuales, de estar muy bien informados -¡si tú supieras!-, de saber mucho, cultura amplia,  muy moderados todos, que todo lo saben, cuando todo se reduce a la disciplina de partido que equivale a una lista ordenada que empieza por el uno y acaba en el uno. El resto hace méritos y se acabó; ni sabe ni aprende. Todo por…, ser el uno o estar cerca del uno. Una cosa es de casa para fuera y otra lo que ocurre  dentro. Dentro es la rutina y estar calladito para que las prebendas sigan a tu lado, poco más; que un cero a la izquierda. Fuera, todos son inteligentes, nobles, solidarios, aman a España, se esfuerzan y trabajan por ella, están muy enterados, son adulados, en casa y en la calle, usan lo oficial, y el guardia de la entrada les saluda marcialmente. Fachada con grafitis. Dale a un español una gorra y un pito, carnet de senador o diputado y: mariscal de campo.

Hubo unas elecciones donde muchos pensamos que la derecha -sigo sin saber quiénes son y qué son- debería estar unida y fuerte para defender solo una cosa: la unidad de España.

Hubo unas elecciones que perdieron y que no ganó nadie. Perdió España. Los que no ganaron, pero ganaron, están ahí como ganadores absolutos rompiendo el juguete: el balón es mío y tú no juegas. Arrinconados, los otros, miran el partido desde los laterales. Dando sombra al botijo. Al menos pueden empinar y echar un trago. Los demás no tenemos derecho ni a ver las jugadas del partido. Nos las cuentan sin VAR. Hay exclusividad, por la que hay que pagar.

Así todos viven bien. Ganadores y perdedores.

Menos los que aún tenemos caliente  el voto en la mano. El de la esperanza. Eso nos pasa: que tenemos esperanza. ¡Qué error!

¡Todavía! Creíamos. ¿Qué creías? ¿Qué iban a salvar España?

El Ejército de pensadores se ha retirado. Desde la retaguardia escribir y describir, decir: pa na.

Hacer: na.

Acudir a medidas legales para defender la Constitución y la unidad de España. Te dicen que tranquilos, que dice la Constitución, que es la norma, que todo está atado y bien atado, cuando ya está rota, cuando ya no se cumple, cuando se pacta acabar con ella, y con algo más.

¿Culpable quién lo hace? No. Culpable quien lo permite y nos tiene a todos en la zozobra.

Solo queda una esperanza: Será el día en que todos empecemos a ver nuestra ruina moral y material. Crisis abierta y empobrecimiento general. Vamos a ello de cabeza. Así que como eso es lo que han elegido, pues a aguantarse; cuando llegue el desmoronamiento total puede que sea tarde para rectificar. Ya hay precedentes cercanos, pero nos gusta repetir.

La derecha que siga pensando. Lo malo de leer y pensar demasiado es que algunos sudan, como si picasen piedra.

La solución está en el orden cerrado. Ni derecha, ni izquierda: media vuelta ¡Ar!

Con ello estaremos en orden de combate y en la dirección correcta.

A ver quién es el guapo que da la orden para dar ese giro. Definitivo. Porque vamos camino del barranco. No creo que ningún partido esté, hoy por hoy, capacitado para ponerse al frente de la regeneración democrática.

La izquierda se ha unido. La derecha, una vez más, escandalosamente egoísta, escasa de valores, dispersa y vanidosa. Ese es el problema. Como la experiencia, la historia, nos demuestra.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 enero 2020

LA DESPROTECCIÓN DE ESPAÑA ¿DE QUÉ NOS EXTRAÑAMOS? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Se lamentaba Francisco I en el momento de ser derrotado en Pavía y hecho prisionero por el guipuzcoano Juan de Urbieta: <<Ni un amigo me queda para unir mi espada a la suya>>.

<<¡Bendita España, que pare y cría los hombres armados!>>, exclama cuando llega prisionero a Madrid y ve por sus calles a los niños jugando con espadas de madera.

En el 98, en aguas de Santiago de Cuba, no se perdió el honor, única arma que, junto al valor, nos distingue. Nunca hemos tenido más allá de espadas de madera. Honor y valor sí: <<¡No hay un puñado de tierra/sin una tumba española!>>. Sin espadas combatimos; ni siquiera de madera.

Ya no queda nada.

La revolución es desde arriba, o sea desde el Gobierno. Este no es el de don Antonio Maura.

Constitución de 1978. Inventemos las autonomías y como esto está que arde inventemos España, pero con fundamento: la indisoluble unidad de la Nación española, indivisible.

Rematémosla: de nación, nacionalidades; y todos contentos.

Así quedó: Re-matada. ¿Qué es eso de nacionalidades en la Carta Magna? Se llaman padres de la Constitución y han provocado su destrucción.

¿Nadie fue consciente del enemigo al que nos enfrentábamos? ¿Nadie era consciente de que a España como Nación y Estado había que protegerla de los que se disponían a iniciar el camino de su destrucción?

Todo quedó consumado. España desprotegida. Es legal dinamitarla. Incluso le entregamos la dinamita. Constitución y leyes les amparan. Siéntense en los bancos de la soberanía nacional y destrúyanla; nosotros les amparamos. No hay Ley, ni ley, que lo prohíba.

Fue un golpe de timón que ya nadie recuerda. Tarradellas y Pujol. El mar tranquilo, agitado por el viento furibundo. La tempestad. ¡Tranquilo Jordi, tranquilo!

Todos somos culpables.

Tarradellas no era Pujol. Era el golpe de timón. No se podían ver. Honradez contra el 3%. <<Un error es peor que un delito>>, dijo el general Armada recordando a Napoleón.

Quedó España sin ley que proteja su unidad. La Ley se cambia con mayorías y a otra cosa. El poder tiene recursos para todo. Incluso para su propia destrucción.

Todos tranquilos. La Constitución da misión a las Fuerzas Armadas: defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Eso sí; cualquiera puede constituirse para lo contrario: romper su integridad territorial y no acatar el ordenamiento constitucional. ¿En qué quedamos?, ¿barcos sin honra?, ¿honra sin barcos? ¿Habrá que hacer una ley que defienda la Ley? Pues quedamos en que ni mayorías absolutas, ni diminutas, que el poder lo puede todo y todo es mentira. Aquí te dan espadas, pero de madera, siempre, para cualquier batalla, y no hay ley que defienda la convivencia y la Ley.

Podemos hacer la lista de los culpables. Desde el primero al último. Desde el primer Gobierno al último; desde las mayorías absolutas a las diminutas; desde los padres de la Constitución a sus hijos; desde el golpe de timón al 3% que inició la amenaza separatista. Por no hablar de los casi mil asesinatos ejecutados por la ETA que ha logrado sentarse en las instituciones. Los muertos están olvidados.

Una interminable lista de culpables. Uno de los peores periodos de España protagonizado por la felonía de unos y la indiferencia de otros. Todos culpables.

Se salvaron ellos, pusieron tierra por medio, entre ellos y los que representan; y dejaron a España vendida. A los traidores.

¿Quienes se han creído ser estos personajes que se atreven a acabar con la historia de España y con España? Los representantes de la soberanía nacional. Aviados estamos.

Así termina un año y llega otro. Vendidos.

¿Feliz Año con la que está cayendo? ¡Anda ya!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

2 enero  2020

Blog: generaldavila.com

CENTENARIO DE LA LEGIÓN ESPAÑOLA FUNDADA POR EL TENIENTE CORONEL JOSÉ MILLÁN-ASTRAY

1 de enero de 1954. Muere el fundador de la Legión, Caballero Legionario José Millán-Astray como quiso que se pusiese sobre su tumba.

1 de enero de 2020. La Legión española se hace Centenaria.

Este es el año de la Legión. Lo iniciamos con el recuerdo respetuoso y de admiración a su fundador en la fecha de su muerte. hoy se cumplen 66 años.

Pide que en su tumba solo aparezca:

Caridad y Perdón

Millán Astray

Legionario

Desde este blog hemos dedicado una Sección exclusiva «LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO» preparatoria del mismo. El próximo día 28 de este mes finaliza el camino. Llegamos a la meta: «EL CENTENARIO DE LA LEGIÓN».

Las colaboraciones que hemos recibido rozan la cifra de 70. Todas de un valor incalculable y que harán historia. Testimonios auténticos y veraces, legionarios, sin poder destacar unos más que otros porque son expresiones del corazón legionario arrancadas desde su Credo. ¡Gracias!

Han faltado muchos testimonios. Promesas no han faltado (incumplidas por ahora). Legionarios hay miles, pero no todos han oído el grito de ¡A mi la Legión!, lo cual es hasta lógico entre tanto ruido en el que vivimos inmersos. Algo de: yo a lo mío…, y no meterme en líos.

El próximo día 28 da comienzo el Centenario. Ese día de 1920 se publicó el Real Decreto fundacional, aunque la fecha elegida por el fundador para celebrar el Aniversario de la Legión fue el 20 de septiembre; cuando se alistó el primer legionario.

Nuestra labor no ha terminado. Empieza. Seguiremos publicando sus testimonios. Solo variará el título: «EL CENTENARIO DE LA LEGIÓN». Esperamos que sigan animándose; hablemos de la Legión y que sus palabras nos llenen de alegría y sean un reconocimiento a todos los que han servido, sirven o aman a la Legión.

Hoy día 1 de enero de 2020, cien años desde que en 1920 se fundó la Legión, recordamos con una oración al Cielo legionario a nuestro fundador: General don José Millán-Astray. ¡Presente!

EL ESPÍRITU DE LA MUERTE

El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

¡Damas y Caballeros Legionarios! Con el gorrillo en la mano izquierda y el brazo en alto gritad conmigo:

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

Terminaba de escribir mi recuerdo y oración en el aniversario de la muerte de nuestro fundador general Millán-Astray cuando me llega la noticia de la muerte del Cabo Caballero Legionario don José Ortega. Fue el escolta del fundador, general Millán-Astray, hasta su muerte, su sombra, su hermano legionario en la hermandad del compañerismo, unión y socorro y amistad. Nunca dejó a su general, ni el general a su Cabo. José ha muerto con 95 años; eso para la Legión no importa; siempre Caballero legionario.

He estado a despedirle y allí estaba su mujer Ángeles y sus hijas, sus familiares, amigos y la Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros legionarios. Sobre su féretro el gorrillo, la bandera de su España con el emblema de la Legión y su foto, la del Cabo Caballero legionario José Ortega. Servidor de España desde la Legión.

Ni una lágrima. Por un legionario no se llora, solo se reza y se le pide que, ahora que se va al Cielo de los legionarios, reclame allí un puesto para nosotros, los legionarios.

Él acaba de encontrase con su Jefe, el fundador, y allí en el Cielo seguirá la escolta y la amistad de dos hombres buenos. Descansa en Paz, mi Cabo. Descansa en Paz, mi General.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 de enero de 2020 Centenario de la Legión 

A POR UVAS. FIN DE AÑO EN PLENA GUERRA SUCIA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La guerra sucia tiene su definición en el Diccionario de la RAE: << Conjunto de acciones que se sitúan al margen de la legalidad y combaten a un determinado grupo social o político>>.

Se entiende con claridad.

La guerra también tiene sus leyes y limpieza en la ejecución. Los tratadistas del Arte Militar no hablan de la guerra sucia, porque aquello que es sucio no es arte tratable. Sucio es lo contrario a la legalidad o a la ética. A alguno (s) le podrá gustar, pero ni es legal ni ético.

Claro que hablamos de la olvidada ética en la que el hombre de acción debe seguir como clase de vida la del honor (Ética a Nicómaco).

Ahora está de moda el anglicismo fair play, innecesario en una lengua tan expresiva y rica como la española: juego limpio que, como dice el Diccionario panhispánico de dudas, es conducta honrada en una competición o juego. Y es que se dan muchas patadas -sobre todo en la guerra política- que se han convertido en misiles. Guerra sucia, conducta alejada de la honradez.

La actual empezó en España un ya olvidado 11M. Tuvo sus consecuencias inmediatas el día 14. Aún las vivimos. Desde entonces la guerra sucia, de acuerdo con la definición, es lo oficial en determinados partidos.

Termina el año y el presidente en funciones la lidera. Una de las características es el hermetismo, la oscuridad y los enredos. Negociaciones en la oscuridad con los que se han puesto al margen de la legalidad para combatir a determinados grupos sociales y políticos.

Aún más grave, sin saber sabiendo, negociaciones que van camino de cargarse España con todas sus consecuencias. El presidente del Gobierno en funciones se sitúa al margen de la moralidad (política y de la otra) y nos mantiene a todos como peleles, mientras él añade ínfulas a su mitra presidencial.

No es bueno ni decente que terminemos el año en un horizonte de penuria política a la que el socialismo extravagante de Zapatero y Sánchez, junto al separatismo y terrorismo, nos están llevando.

No se trata del bienestar individual, ni de la derecha o la izquierda, ni de ideologías o formas de entender la vida. Se trata de nuestra casa, de nuestro futuro, de nuestra vida en común; en definitiva se trata de España. De salvar a España de su destrucción. Negocian todo lo contrario.

Despedir así el año es muy triste.

Por tanto al Año Nuevo le pido que se rompan las negociaciones que con separatistas lleva a cabo el señor presidente en funciones y que la cordura hágase en forma de pacto de Estado para salvar a la Nación: España.

Y si no, le pido nuevas elecciones con la lección aprendida. La de la ética.

Por si no lo recuerdan dijo el historiador Chang Yu: <<Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o, si no, enemistadle con sus aliados. Sembrad entre ellos las sospechas mutuas, de manera que reine en ellos el malentendido. Así podréis conspirar contra ellos>>.

En argot taurino: Hasta la bola.

¿Es que no hay una mayoría de españoles que quieran una España unida? Parece que no. Si así fuese tomaríamos las uvas frente al Palacio donde se aloja el señor presidente; en funciones. Para que se explicase. Hasta que se explicase.

¡Nadie habla? ¿Nadie moviliza a nadie en defensa de la Nación, que está en grave peligro?

El presidente ha entrado a por uvas.

¡Feliz Año! Es un decir. Un imposible.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

31 diciembre 2019

Blog: generaldavila.com

2020: UN MONSTRUO VIENE A VERNOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Que algo puede pasar es indudable. Si algo puede pasar: pasará. No estoy jugando con las palabras, aunque también. Pasará en España y más allá de su horizonte, norte y sur, este y oeste.

Es alarmante.

27 de diciembre de 2019: <<TEHERÁN (Sputnik) — Irán, China y Rusia iniciaron un ejercicio naval conjunto en el océano Índico y el golfo de Omán.

«El mensaje de este entrenamiento es la paz, la amistad y la seguridad», afirmó el contralmirante Gholamreza Tahani durante la ceremonia inaugural celebrada cerca del puerto de Chabahar, en el sureste de Irán>>.

La noticia la dan algunos medios españoles, no todos.

Sputnik y RT (Russia Today)  lo destacan. Forman parte del ejercicio: <<Antes se lanzaba un ataque masivo de artillería previo al combate. Ahora, un ataque mediático>> (Dimitri Kiseylov, director del conglomerado Sputnik y RT financiados por el Kremlin).

El arma informativa, todavía desconocida por algunos, es la nueva infantería de los ejércitos. La primera en desplegar, tomar contacto y valorarlo. Informa, desinforma, conforta, se adapta a los gustos, previamente analizados, invisible y eficaz. Conquista, ocupa y penetra la mente del enemigo haciéndole pensar como quiere e interesa.

Todo esto no es nuevo, aunque sea nueva la tecnología.

Sunzi, tan desconocido, es de los pocos tratadistas militares del Arte de la Guerra que el tiempo ha confirmado su pensamiento. <<Se engaña al enemigo mediante la creación de apariencias>>. Se adelantó a la estrategia actual: <<Todo el arte de la guerra está basado en el engaño>>.  O con Sun Sheng señaló: <<La guerra es un asunto de astucia>>. Claro que podemos concluir: <<En el arte de la guerra no existen reglas fijas. Las reglas se establecen de acuerdo con las circunstancias>>.

Ahora si quieren hablamos de bots, fakenews, deepfakes o RMA.

Podríamos seguir, aunque los únicos que saben de lo que hablo son esos que se unen a final del año 2019 preparándose para ocupar el 2020. Un entrenamiento <<para la paz, la amistad y la seguridad>>: Irán, China y Rusia.

El recuerdo también es válido: <<León Trotsky regresa a Rusia: hombre de acción cien por cien, busca una tribuna>>. <<Lenin vuelve a Rusia, burócrata, busca un despacho, observa, escribe, escucha>>.

Despacho y tribuna. Despliegue militar junto a despliegue informativo-formativo.

Destruir los pilares de nuestra civilización lo tienen fácil. ¿Los valores de occidente? ¿Cuáles son? De eso se trata. La desinformación consiste en informar con la opinión que tú quieres escuchar; confirmarla. Europa escucha su debilidad. Se confirma en su confortable estado. Si acaso despacho; ¿para qué el altavoz si no le queda voz?

Europa se deshace en melancólicas y melifluas propuestas de un mundo nuevo de paz y justicia donde su peor enemigo es él mismo: la desinformación que conforta, se adapta a nuestros gustos, nos susurra lo que nos gustaría que fuese aún sabiendo que no es posible. Nos venden los hilos para que nosotros mismos nos colguemos de las manos de la manipulación.

El ataque comienza con una preparación por el fuego: ahora mediático. Previstos y realizados bajo el mando aliado: Rusia, China, Irán.

La guerra ha comenzado. Para recordar viejos tiempos el despliegue militar naval avisa de su presencia. Lo hacen sin grandes acuerdos ni Tratados tan del gusto de la OTAN. ¿Existe aún la OTAN? Estará buscando acuerdos y Tratados.

De todo sacamos la consecuencia de que un monstruo viene a vernos. Trump lo sabe, pero quizá no sabe cómo hacerle frente.

Nosotros tampoco, pero ha venido a visitarnos.  El ataque se ha desencadenado de manera patente en Cataluña, cuando el enemigo está a punto de infiltrarse en el propio Gobierno de la nación. Dejemos de mirar hacia los despliegues de las armas convencionales y estemos atentos a los ataques informativos y de infiltración de la desinformación.

Que algo puede pasar es indudable. Si algo puede pasar: pasará. Ahora en Cataluña que es España. Hasta aquí llega el despliegue en el océano Índico y el golfo de Omán. Nosotros, mientras, dialogando, pactando. Con el monstruo.

Que se nos ha colado hasta las conciencias.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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30 diciembre 2019

ESPAÑA, EL ORDEN CONSTITUCIONAL, EL REY General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Si algo les molesta a los secesionistas y demás personajes de mal vivir en España, es el Rey, la Monarquía. Si pudiesen, lo primero que harían es mandarle a embarcar a Cartagena.

A los españoles nos pueden engañar y colarnos un relato tan falso como su procedencia. No a la Corona que sabe cuál es su misión, la fuerza y el valor moral que representa en una España que pasa por los momentos más difíciles de sus últimos años.

Demostración clara son los continuos ataques al Rey de estos personajes enemigos de España porque saben que la Corona es el lugar de la unidad, el símbolo de España unida, y el mayor obstáculo, quizá ya el único, a sus ansias de destrucción. La Corona es unidad, un rey somos todos nosotros.

Recuerda D. Carlos Seco Serrano: <<Cuando Don Juan Carlos realizó su primera visita a Argentina, alguien preguntó al gran historiador Sánchez Albornoz, viejo republicano azañista residente en Buenos Aires, cómo contemplaba él ese acontecimiento. Don Claudio contestó: “Es España. España que viene a la Argentina…>>.

<<Es su símbolo moral, la encarnación del pueblo español>>.

Es la unidad por lo que suspira España, ahora, en estos momentos de incertidumbre; es la estabilidad que estamos a punto de perder en una contienda política en la que el Rey debe estar por encima de ella. Miremos bien el desafío y no perdamos la referencia ni el lugar. Ser Rey de todos los españoles significa que lo es por España, todo por España, de toda España.

Las reacciones al discurso navideño de la Corona son la mejor prueba del significado y moderación del Rey en estos momentos. El Rey ha hablado de España y de la Ley, la Constitución, algo que ha irritado a los separatistas. Bien. Eso está bien; y es consecuente.

Cada uno hace su lectura. En la mía destaco:

Una preocupación Real: <<…el deterioro de la confianza de muchos ciudadanos en las instituciones, y desde luego Cataluña, son otras serias preocupaciones que tenemos en España>>.

Ser conscientes de nuestras fortalezas y debilidades: <<…sin caer en los extremos, ni en una autocomplacencia que silencie nuestras carencias o errores, ni en una autocrítica destructiva que niegue el gran patrimonio cívico, social y político que hemos acumulado>>.

Una exigencia: <<La voluntad de entendimiento y de integrar nuestras diferencias dentro del respeto a nuestra Constitución, que reconoce la diversidad territorial que nos define y preserva la unidad que nos da fuerza>>.

Es lógico que unos cuantos se hayan visto señalados y eso les haya provocado una irritación de urgencias. Es el acierto de las palabras del Rey.

Lo único que me preocupa es que no nos percatemos de la advertencia Real: <<El progreso de un país depende, en gran medida, del carácter de sus ciudadanos, de la fortaleza de su sociedad y del adecuado funcionamiento de su Estado>. Más claro no se puede ser.

¡El que tenga oídos, que oiga! ¿Estaremos sordos?, ¿o adormecidos?

Hubo ya un momento en la reciente historia en el que el Rey tuvo que dar órdenes tajantes ante un golpe de Estado:

<<He ordenado a las autoridades civiles y a la Junta de Jefes de Estado Mayor que tome todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente>>.

Que no nos quede la menor duda de que ahora también se respetará el orden constitucional dentro de la legalidad vigente.

Que tampoco lo duden los separatistas.

Fue el humanista toscano Marsilio Ficino quien recomendó para el picor de la piel los ajos. Aquí decimos: El que se pica, ajos come. ¡Velay!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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27 diciembre 2019

PARA LOS SOLDADOS… POLVORONES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

-La ministra de Defensa y Asuntos Exteriores en funciones, Margarita Robles, a bordo de un helicóptero durante la visita a las tropas en la base aeronaval de Sigonella (Sicilia), del destacamento ‘GRAPPA’, desplegados en la «Operación Sophia», destinada a combatir las redes de trafico de personas, armas y petroleo y a la migración irregular en el mediterraneo.- EFE/Javier Lizón

La visita realizada por la ministra de Defensa a las tropas desplegadas en el exterior (este año a la base aeronaval italiana de Sigonella, misión de la UE <<Sophia>> contra el tráfico ilícito de personas frente a las costas de Libia), tiene muchas interpretaciones. Les diré que no sé por dónde empezar, pero con decir que para este viaje no eran necesarias alforjas, o mejor, con Unamuno: para este viaje está claro que no sirven  las viejas alforjas, queda todo dicho.

Empecemos con los polvorones, los veinte kilos que ha llevado la ministra a los soldados para alegrarles las Navidades. ¡Qué alegría, qué contentos! No podía llevar otra cosa.

De aquellos polvos estos… polvorones.

Polvo son. Los otanistas de antaño. Los que <<sobra el ministerio de Defensa>>. Aquellos -polvorones- eran los de Irak, que jamás deberíamos olvidar (ellos no lo han hecho y es un <<ellos> muy amplio en idiomas); cuando la España política de Zapatero dejó por los suelos a sus soldados y puso en grave riesgo a los que se retiraban y a los que tuvieron -deprisa y corriendo- que ocupar su lugar.

Polvo son las leyes contra los ejércitos que han puesto en marcha -los polvorones-, trabas a los presupuestos en cuanto no gobiernan ellos, despedida y ni las gracias a los soldados que a los 45 años tienen forzosamente que engrosar las listas del paro. Siguen con los presupuestos del PP, desde luego insuficientes, pero ¿alguien va a creerse que el señor Sánchez va a preocuparse de las necesidades de la Defensa? Polvorones que se deshacen en polvo al comerlos: ¿presupuestos? No voy a insistir en el tema para no aburrirles. Les remito a mi artículo: Carta abierta al Jefe de Estado Mayor de la Defensa (Cañones o mantequilla).

Lo que no parece muy edificante, sino toda una incorrección innecesaria en una ministra de Defensa, es aprovecharse de los soldados para hacer política, política de partido. Si va a felicitar las Navidades (fiestas para ella) que se limite a eso y no a decir que la culpa de la falta de presupuesto de los Ejércitos de España se debe a que los partidos de la derecha no permiten, con su abstención, que el señor Sánchez sea presidente. Asombrados estamos. Indecencia política y militar, aunque esto último no es reprochable a ella sino a otros. Una visita a los soldados en Navidad no debe utilizarse para hacer política de partido. Menos cuando entre quienes van a dirigir el devenir de nuestros ejércitos están los que pretender romper España y es la unidad de España una de las misiones constitucionales de los soldados.

Si se va a felicitar la Navidad pues eso: ¡Feliz Navidad! Y los polvorones que se los lleve el señor Sánchez a los separatistas y bilduitas.

Por cierto, Debe haber sido un despiste. Pero…, les cuento.

Hace ya unos cuantos años el teniente general Gonzalo Rodríguez de Austria, que fue Jefe del Cuarto Militar de la Casa de SM. el Rey, siendo coronel Jefe de la Guardia Real propuso y se impuso lo que ya se ha hecho tradición en los ejércitos: brindar por el Rey en cualquier reunión, acto o celebración militar, terminando con el brindis por España. Si en el acto Su Majestad se encontraba presente el protocolo era el mismo, pero era el Rey el que al final, dando las gracias, brindaba por España. El acto no tenía por qué ser un desayuno, comida o cena, ni con vino o casera, sino cualquier acto alrededor de una celebración militar.

Informan, se comenta, es cierto, que la ministra de Defensa esta vez en la visita de los polvorones no lo ha hecho. ¿Olvido, o se trata de la frugalidad de la que presume? Lo que me cotillean, y por ahora es solo cotilleo, a ver si me entero, me informan, es que en reciente celebración, importante efeméride, en una unidad militar, tampoco se realizó el brindis, ¡Y yo que sé! Son tantos los <<¡y yo que sé!>>, y lo desinformados que estamos los uniformados que vaya usted a saber.

Pues a ver quien se traga este polvorón; el que nos vamos a tragar antes de fin de año

No sé si me explico. Ya no sé ni explicarme. Esperaré al año que viene, y al otro, y al otro. Es decir a los supuestos presupuestos de la ministra.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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19 diciembre 2019

LA MADRE EN OTRO TIEMPO FECUNDA EN CAPITANES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,

madrastra es apenas de humildes ganapanes>>

Dijo Napoleón: <<La más grande de las inmoralidades es desempeñar un oficio que no se conoce>>. Debería lucir en el frontispicio del Congreso; o que lo sostuviese en sus fauces uno de sus leones, héroes del Dos de Mayo. Benavides mejor, más audaz y sincero; que el otro, Malospelos, es el de los simulacros.

En los acuartelamientos se sabe el oficio, que era y es: <<Todo por la Patria>>.  En algunos ha desaparecido y pone Base de no sé qué…

Debería sustituirse por <<Todo por España>>. O por  la Nación española, que es la patria común e indivisible de todos los españoles ¿O por aquello de nación de naciones? Todo se andará. Quedará muy bonito: <<Todo por la nación de naciones>>. A lo mejor en el Ministerio de Defensa luce bien. Claro que aquello no es un Acuartelamiento sino algo terminado, sí, en miento, pero no sé muy bien cuáles son las otras cuatro sílabas.

Últimamente en algunos ministerios y autonomías, por lo que se ve y hasta, en ocasiones, se juzga, se intuye, leerse no se lee, pero se siente, luce otro <<Todo>> más rotundo: <<Todo por la tapia>>. Se les habrá olvidado grabarlo. Alguno debería inscribirlo, incluso, en su tarjeta de visita.

Hay olvidos perdonables. También perdonables, pero castigables. Como olvido, o intencionado olvido, es ese decir que la Constitución habla de la unidad de España. No. Se equivocan. Dice más, y más, y más. Todo. Dice la razón y ser de la Constitución, el porqué nos constituimos: <<La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española>>. Fundamentar es establecer la razón o el fundamento de una cosa. O estoy equivocado o eso quiere decir que si esto es como el azucarillo, soluble, pues ni Constitución ni nada. ¿Para qué una Constitución sin fundamento?

Resulta que el fundamento de la nuestra es la indisoluble unidad de la Nación española. Es decir, de nuevo, que ni nación de naciones, ni negociaciones, ni sentencias de ganapanes. Fundamento, se fundamenta, indisoluble unidad, Nación española. ¡Ganapanes!

Por eso, y por otras cosas más, recuerdo, A Orillas del Duero, a don Antonio Machado:

<<La madre en otro tiempo fecunda en capitanes,

madrastra es hoy apenas de humildes ganapanes>>.

<<El sol va declinando. De la ciudad lejana
me llega un armonioso tañido de campana>>.

<<La más grande de las inmoralidades es desempeñar un oficio que no se conoce>>. ¡Ganapanes!

Cuidado con la mayor virtud o defecto de este pueblo: su espontaneidad. Surge cuando está harta.

Hasta ahora callada.

Harta, muy harta…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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17 diciembre 2019

EL PACTO QUE ACABÓ CON LA MONARQUÍA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Bandera del Gobierno Republicano Español en el exilio (Museo das Mariñas, Betanzos). Foto: Alfredo Erias.

El 17 de agosto de 1930 se reunieron en San Sebastián los elementos revolucionarios para perfeccionar un pacto cuya finalidad era derrocar al Rey e implantar la República. La nota oficiosa fue redactada por Indalecio Prieto y reflejaba poco más que la materialidad del lugar y los asistentes a la misma:

<<En el domicilio social de la Unión Republicana, bajo la presidencia de D. Fernando Sasiaín, se han reunido esta tarde los señores Lerroux y Azaña, por la Alianza Republicana; Marcelino Domingo, Álvaro de Albornoz y Ángel Galarza, por el partido republicano socialista; Niceto Alcalá Zamora y Miguel Maura, por la derecha liberal; Manuel Carrasco Formiguera, por Acció Catalana; Matías Mallol y Bosch, por Acció Republicana de Cataluña; Jaime Aguadé, por el Estat Catalá; Santiago Casares Quiroga, por la Federación Republicana Gallega, y otras entidades que, junto con el partido federal español, que por esperar acuerdos de su próximo Congreso no pudo enviar ningún representante, integran la totalidad de los elementos republicanos del país. También fueron invitados, con carácter personal, D. Felipe Sánchez Román, don Eduardo Ortega Gasset, D. Indalecio Prieto y D. Gregorio Marañón, que no pudo asistir por hallarse ausente de España>>. En octubre se sumaron el PSOE y la UGT.

Era el conocido como Pacto de San Sebastián. Un acuerdo que daba paso a la República que vería la luz en menos de un año: 14 de abril de 1931.

De aquella reunión nació el programa, el comité revolucionario y el comité militar. La monarquía tenía las horas contadas. Nadie hizo nada por evitarlo.

Al toque de Diana del día 12 de diciembre, se pronunció la guarnición de Jaca. La sublevación militar se adelantó por  el impetuoso capitán Galán: <<Si nosotros no empezamos no se lanzarán nunca>>.

El Comité Revolucionario quería un golpe militar, pero a su tiempo. Casares Quiroga viaja a Jaca para intentar contener a Galán, pero al llegar se queda dormido en el hotel. Cuando se despierta, el capitán ya se ha sublevado y va camino de Huesca. Como un sueño. Todo en nombre del Gobierno Provisional Revolucionario: un golpe de Estado militar en toda regla. Es ley; para ellos.

A partir de ese momento nadie estaba tranquilo. Se había inaugurado una etapa de permanente violencia y desconfianza política y social. Los políticos, después del fracaso militar y revolucionario, inventaron la escusa de las urnas. Probemos con las municipales. Jugaron con pólvora. Unas elecciones falsas, de falsa interpretación y amañados resultados. Al fin, como consecuencia de sucios pactos y manejos, sin razones legales en que sustentarse, llega a España la República, porque el Rey se va. Dicen que para evitar un derramamiento de sangre. Nadie ha dicho: un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre que, al final, ya sin rey, se produjo. No era el rey el problema.

Aquel 14 de abril son las hijas de un general y marqués, Gonzalo Queipo de Llano, las primeras en subirse a una camioneta y recorrer las calles de Madrid gritando viva la República: <<en alguno de esos camiones, roncas de gritar y sinceramente convencidas de la gloria de la jornada, iban mis hijas>>. Lo que son las cosas.

Dice el Rey a los soldados: <<Cumplid siempre con vuestro deber, que yo no he de olvidar jamás el mío…>>.

¿Y si el Rey resiste? La pregunta hoy es más evidente y sabemos la respuesta.

El Rey se marcha, abandona el ejercicio de sus funciones para evitar un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre.

No había razón alguna; nadie había depositado en las urnas la forma política del Estado. No eran para eso las elecciones. Solo eran unas elecciones municipales que el Rey ni perdía ni ganaba; él no jugaba. El Rey Alfonso no había triunfado ni perdido. No se le había consultado nada a la República ni a la Monarquía, a nadie le habían preguntado su preferencia.

Nunca se sometió a referéndum la forma política del Estado. Conviene tenerlo muy en cuenta. Eran solo unas elecciones municipales: las del 12 de abril de 1931.

Éibar proclama la República

El 14 de abril, a las seis de la madrugada, Éibar proclama la República.

En Cataluña a las dos menos veinte de la tarde Luis Companys (Esquerra Catalana) iza la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Barcelona. Maciá desde la Diputación Provincial se pronunciaba por la República Catalana, e invitaba a todos los pueblos de España a unírsele en una federación.

El reinado de Alfonso XIII termina como empezó, con un mensaje a los mismos que dirigió sus primeras palabras el día de su juramento como Rey de España. Al Ejército español y a la Marina de guerra: <<Manifestaros mi gratitud por la lealtad que siempre me habéis demostrado…>>. ¿Qué les quiere decir? ¿Ironía? Alguno se sonroja.

Ya nadie escucha. Nadie le escucha. Ya no es el rey. España ya no es monárquica. No se sabe muy bien lo que es. La confusión es generalizada.

Durante la travesía al destierro pide el rey un último deseo: que se le entregue la bandera de España que ondea en el barco, el crucero Príncipe Alfonso, que le lleva de Cartagena a Marsella, y que manda el capitán de navío Manuel Fernández Piña. El comandante no se atreve a cumplir los deseos del rey; consulta con el almirante José Rivera Álvarez de Canero, ministro de Marina, que, aunque cesado, acompaña al Rey en la travesía; no se atreve a tomar una decisión por lo que consulta con Azaña para que lo autorice. ¿Dónde estará aquella bandera? Tampoco autorizan al Rey a comunicarse con el exterior ni siquiera para saber de su familia (Carta a sus hermanos del comandante del buque publicada en ABC de 7 noviembre 1973 por Jesús Juan Garcés). A las cinco y media de la mañana desembarcaba Don Alfonso en Marsella y en el crucero español se izaba la bandera republicana. No hubo honores, hubo alguna lágrima, respeto mutuo, <<Jamás me han mirado en un barco con más respeto que ahora en este>>, dice el rey. Es bueno mirar a los soldados en todo momento; e interpretar con acierto su mirada.

El Buque de guerra «Príncipe Alfonso» en el que el Rey abandona España

El <<Príncipe Alfonso>>, el buque, regresa a España siendo ya  republicano. Adoptaría el nombre de <<Libertad>> y terminaría sus años de mar con el nombre de <<Galicia>>. Cosas de por donde soplen los vientos.

Se acabó la Corona. <<Nos regalaron el poder>> dice Miguel Maura, ministro de Gobernación.

Solo la incompetencia de unos dirigentes demasiado complacientes, con su escasa sabiduría gobernante, se llevaron por delante la monarquía y detrás de ella la república. Habrá que admitir la consabida frase: <<La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos>>.

La bandera oficial del Gobierno de la II República en el exilio aún se conserva. En el Museo das Mariñas de Betanzos (La Coruña).

Es la historia. Unos la desconocen y otros, que se aprovechan de la ignorancia, en cuanto pueden la repiten.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Banquete ofrecido por el Gobierno a los participantes en el «Pacto de San Sebastián». De izq. a dcha: (sentados): Santiago Casares Quiroga, Marcelino Domingo Sanjuán, Alejandro Lerroux, Alcalá Zamora, Manuel Azaña, Fernando de los Rios y Jaume Aiguader; (de pie): Carrasco i Formiguera, Eduardo Ortega y Gasset, Luis Nicolau d’Olwer, Rafael Sánchez Guerra, Álvaro de Albornoz, Fernando Sasiáin, Angel Galarza, Diego Martinez Barrio y Matías Mallol Bosch. Madrid, 22 de agosto de 1931

16 diciembre 2019

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (64). UN RECORRIDO ESPIRITUAL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Esta es una conferencia que di hace algunos años y que hoy publico dada el escaso apoyo que he tenido entre compañeros que han estado destinados en la Legión para colaborar en esta sección de LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO. Debemos seguir porque queda mucho camino por recorrer. Solo o acompañado lo nuestro es seguir. Haciendo camino.

La ausencia de colaboraciones, que como comprobarán es mayor entre militares que civiles, la hago patente por si sirve de algo. En cualquier caso gracias a todos y seguiremos intentándolo. Queda mucho tiempo y la Legión es eterna.

 

LA LEGIÓN UN CAMINO ESPIRITUAL

(General Dávila)

Quizás les extrañe el título que le he dado a las palabras que voy a pronunciar, incluso alguno podría echarse las manos a la cabeza… ¿la Legión algo espiritual?, pero espero que al finalizar entiendan la razón de este título y no les defraude.

Pienso que todos ustedes conocen el nacimiento, la historia y la épica de La Legión española y seguramente mejor que yo. Y es que muy poca gente en España no sabe lo que es La Legión. También es cierto que a La Legión en ocasiones se la conoce más por los tópicos al uso o por historias pintorescas y emocionales que por su auténtica realidad y esto no le ha beneficiado en nada. El desconocimiento y la falsedad de muchos de los datos que se han aireado a lo largo de la historia han deformado la realidad de este glorioso cuerpo que en algún momento no muy lejano y por culpa de muchas de esas falsedades ha estado al borde de su desaparición. El desconocimiento también existe en el mundo militar desde donde no siempre se han tenido las mejores intenciones y, en algún caso, simulando cambios aparentemente sin importancia, se ha intentado despersonalizar una unidad que devolvió el espíritu de lucha y de victoria al Ejército español. Mi intención con lo que voy a exponerles es dar mi particular punto de vista sobre lo que significó la fundación de La Legión y la repercusión que tuvo, tiene, y esperemos que siga teniendo en el Ejército español. Repercusión que tuvo que ver con lo operativo, con las nuevas tácticas y procedimientos, pero que no es el tema que traigo hoy a colación. Les hablaré de la repercusión que tuvo sobre el espíritu de todo el conjunto del ejército, sobre el espíritu militar. Es su dimensión espiritual, la fortaleza de espíritu  lo que me interesa resaltar ya que siendo lo más evidente es lo que menos se conoce y en ocasiones se esconde bajo las leyendas de sus supuestos vicios y graves pecados. Les confieso que en mis 47 años de servicio, de los cuales más de la mitad he estado al mando directo de tropas, estuve sólo tres en La Legión y fue de General. En ninguna otra unidad, y han sido muchas e importantes en las que he estado, he vivido tan profundamente la dimensión espiritual de la vida militar. Después de muchos años de servicio encontré en el “Legionario” el conjunto de ideas y principios que conforman la vida militar, el espíritu militar, lo que desde la joven ilusión de cadete buscaba. Y no es que sean los mejores y que otros sean peores, que no hay nada comparativo en mi exposición, sino que todo lo que rodea a La Legión, sus principios, su credo, sus espíritus…, todo transciende más allá de lo material que se convierte en algo efímero ante la trascendencia y verdad de lo que allí se vive que no es otra cosa que vivir para morir si necesario fuera…, la entrega de la vida. Y la forma en que se vive el espíritu legionario es algo que deja una huella imborrable, inolvidable. ¿Se puede entregar la vida sin tener una concepción espiritual y trascendente de la vida humana? Y esto les aseguro que en el legionario no son fanfarronadas o un reto absurdo de la desesperación, ni un desprecio a la vida. Es un espíritu tan contagioso que no existe la posibilidad de vivirlo a medias ni con mentiras. Su creación en el año 1920, su espíritu, su primera y decisiva intervención en Melilla después del desastre de Annual  la  convirtieron en un referente, en un modelo a imitar por todas las unidades.

“Ahora el Ejército es más Legión que nunca”, me decía no hace mucho un General que ocupaba uno de los más altos puestos jerárquicos en el Ejército. Me lo decía peyorativamente indicando que ya no era necesaria toda su parafernalia y poniendo en duda la necesidad de su continuidad. Es decir, me quedo con el espíritu de La Legión y que desaparezca la Legión.

Claro que también se ha dicho desde el uniforme y públicamente que estaban muy equivocados quienes pensaban que el Ejército estaba para la guerra, que ahora la sociedad demandaba otra cosa.

La Legión, como veremos, desde sus inicios es una unidad que contagia, un ejemplo, por su entrega y profesionalidad, y hoy después de más de noventa años así continúa y así evoluciona, adaptándose a las nuevas situaciones pero sin cambiar una coma de su espíritu inicial y fundacional; hacia ese sentimiento de entrega y sacrificio es lógico que tiendan todas las unidades. Efectivamente yo también creo que hoy el Ejército es más Legión que nunca por su fortaleza moral, por la fortaleza moral de sus convicciones, por su dimensión espiritual. Y es que esta es una profesión vocacional, épica y de riesgo. Sólo la dimensión espiritual puede dar sentido a la entrega y el sacrificio y de eso sabe mucho La Legión que contagió en su momento, con su espíritu al resto de las unidades. Lo sigue haciendo.

Este es el espíritu de nuestras FAS que no exclusivo de la Legión pero que en ella tiene un culto especial.

Anticuada Legión dicen algunos y con ese prejuicio estaba ya firmada no hace muchos años la orden de su desaparición. La que se creó bajo las premisas de <<rendir culto al Honor militar y al Valor militar y que, sus componentes, sugestionados con estos sentimientos, vencieran el instinto y no temiesen a la muerte… la que nació como hermandad para que fuera: militar, guerrera, heroica>>, no puede desaparecer. Este espíritu que le da su fundador tiene hoy más actualidad y necesidad que nunca.

Recorrido espiritual por La Legión lo llamo por ser el referente, guste o no guste, de un espíritu nuevo que nació en un momento crítico y decisivo. Recorrido espiritual porque desde su nacimiento hasta nuestros días esta unidad tiene en su base espiritual su razón de ser, su motivación y cohesión, la singularidad de su credo, el arraigo popular, incluso su permanente controversia; su espíritu no ha variado ni un ápice desde su fundación. Su fuerte contenido espiritual hace decir a su fundador el TCOL.Millán Astray aquello de que La Legión es también religión y sus oraciones están comprendidas en su credo.

De todo esto, de esa dimensión espiritual, es de lo que quisiera hablarles y dar pie a sus preguntas e interrogantes.

Para mi argumentación voy a partir de una fecha el 22 de Julio del año 1921, Annual. Si lo prefieren lo diremos como se ha popularizado “El Desastre de Annual”.

Es una fecha que ninguno deberíamos olvidar y menos quien viste el uniforme. Para mi tiene un fuerte componente sentimental hablar de Annual ya que el jefe de la sección de Campaña del EM. del General Silvestre hasta pocos días antes del desastre era mi abuelo, el General Dávila.

Pocos días antes, y después de controversias y enfrentamientos “militares” con Silvestre, fue evacuado de Melilla gravemente enfermo. No entraré en detalles de aquello que en su momento reflejaré en alguna publicación.

Lo que ahora viene al caso es aquella fecha, por lo que significa para el ejército español, para el espíritu militar, el de las tropas españolas, que sufre una de las mayores derrotas de su historia, y no por la derrota en sí sino por la forma en que han sido derrotadas. Más que una derrota material habría que hablar de derrota espiritual. Miles de muertos sin saber cómo y porqué. Daba la impresión de que allí en Melilla el ejército iniciaba el camino de su desaparición espiritual y sería sometido al juicio de la historia. Mucho cambiaron las cosas no sólo en lo militar, que también en lo político, a raíz de aquél desastre. No es bueno mirar el pasado para relamerse las heridas pero peor es olvidar las lecciones de la historia que repite escenarios y situaciones.

Annual y sus consecuencias, en mi criterio, es la derrota espiritual de un pueblo y de su ejército, de sus dirigentes, de su reciente historia. Es el final de un ciclo desastroso, de corrupciones y relativismos, de abusos e injusticias que traerán graves consecuencias. Annual no es una derrota aislada ni simplemente el hundimiento de la Comandancia General de Melilla, es la derrota espiritual de todo un pueblo, del ejército allí desplegado. Lo resume Berenguer en la comunicación que le hace al Ministro de la Guerra: “Me encuentro con que no hay nada aprovechable.

Todos los servicios desorganizados, el material casi en su totalidad en poder del enemigo, y las fuerzas dispersas y sin mando; y con ser desastrosa la situación que le pinto de recursos materiales, lo es mucho más la moral que se ha perdido en casi todos los restos de este Ejército. En una palabra: la Comandancia General de Melilla se ha hundido en unos días de combate, en forma que de ella poco queda aprovechable; todo hay que crearlo nuevo, y todo ha de ser con los recursos que reciba, y tan urgentemente que, de no hacerlo enseguida, no podríamos contener quizás ni a la misma cabila de Guelaya, teniendo que constituir las posiciones iniciales del año 1909”… “Moral de la tropa es tan deprimida que no me comprometo a operar”.

Es el hundimiento del ejército al completo como continúa diciendo el General Berenguer: “No se trata de reforzar un ejército con elementos nuevos, sino de crear un ejército”. No era necesario crear un ejército, añadiría yo, sino dar una nueva moral, infundir el espíritu militar de siempre a las tropas. Ejército existe pero sin espíritu no es más que una masa sin sentido camino de la tragedia. ¿Qué hacer en momentos como estos? La reacción patriótica, la ráfaga momentánea de entusiasmo de toda España, que aceptaba el sacrificio para haber resuelto militarmente el problema de Marruecos se tradujo en un aumento ostensible de voluntarios para África, pero aquello no era un problema de cantidad sino de calidad. La solución no era juntar muchos hombres sino simplemente enseñar, instruir y adiestrar a los necesarios y aquella era una labor difícil después de lo acontecido ya no sólo en Annual sino en lo que quizás tuvo más eco en Melilla, Monte Arruit, a las puertas de Melilla.

El 31 de Julio, pocos días después del desastre, las fuerzas disponibles en Melilla llegadas de la Península y de Ceuta eran quince Batallones, dos Regimientos de caballería, tres Grupos de Artillería, más los Regulares y el Tercio de Extranjeros. Entre el 13 y 25 de Agosto fueron llegando a Melilla otros diez batallones más, tres grupos de Artillería, dos Regimientos de Caballería, zapadores y servicios. Se llegaban a sumar 62000 hombres. Las fuerzas de Regulares y las de La Legión eran mínimas al lado de las de recluta forzosa. Pero la guerra no es  cuestión de cantidad, de números, de hombres, ni siquiera de material, a pesar de la importancia de este y no hace falta irse muy lejos en el tiempo para comprobarlo; es más bien un problema de mentalidad, de capacidad, de voluntad de vencer y de apoyo en la retaguardia (esa que ve las cosas desde lejos y opina en la distancia). Efectivamente como decía Berenguer, “No se trata de reforzar un ejército con elementos nuevos, sino de crear un ejército”. Y ese nuevo ejército, ese espíritu nuevo, milagrosamente ya estaba en marcha. El Tercio de Extranjeros, La Legión… que iniciaba su  recorrido histórico, espiritual le he llamado, desde la necesidad, como si de un milagro se tratase. Melilla, España, la necesitaba.

Desde el año anterior, 1920, el proyecto estaba en marcha en Ceuta. No deja de ser curioso que mientras en Melilla asistimos al hundimiento del espíritu de las tropas en un espectáculo escandaloso a la vez que trágico, en Ceuta está naciendo a la par, o mejor dicho, está renaciendo el espíritu de lucha, de dignidad, el honor de siempre. Aquel Real Decreto de Enero de 1920 por el que se crea el Tercio de Extranjeros explicaba las razones que había llevado a crear esta unidad… “La conveniencia de utilizar todos los elementos que puedan contribuir a disminuir los contingentes de reclutamiento en nuestra Zona de protectorado en Marruecos…”…hombres de todos los países…”  “como ensayo, la creación de un Tercio de Extranjeros”.

Pero a la postre ni extranjeros ni ensayos. Una auténtica avalancha de españoles se apuntaron al Tercio (Curiosamente la mayor acumulación de voluntarios se produjo en Barcelona, viéndose obligado el Ministro a autorizar su incorporación a Ceuta antes de la fecha prevista de inicio del reclutamiento). Españoles, de las más distintas clases sociales, no extranjeros, acuden en tropel. En tres meses se reclutaron 1700 legionarios teniendo que restringir la recluta. Y a raíz del desastre de Annual la recluta en La Legión fue espectacular. Durante los meses de agosto, septiembre y octubre de 1921 se incorporaron cerca de 4.000 nuevos legionarios y los extranjeros que suponían hasta entonces el 15% aumentaron en tres meses al 20% (unos 700). Queríamos ahorrar vidas de españoles, habían muerto miles de españoles y los españoles se hacían novios de la muerte. Queríamos ensayar y el ensayo se convertía en acontecimiento inesperado. No hay más que una razón para este milagro, acertar a la hora de motivar y dar razón al sacrificio sin olvidar la formación técnica, la preparación adecuada. No son razones de índole material las que llevan al sacrificio. Estar convencidos de que luchaban por una causa justa ha sido históricamente para los soldados su asidero moral más firme ante la brutalidad de la guerra. El honor y la honra siempre han sido sentimientos que han acompañado a las unidades moviéndolas hasta límites insospechados. Cuando no se lucha con convicciones morales, cuando cada uno va a lo suyo y no hay una referencia a seguir, un ejemplo a imitar y una disciplina moral que cumplir sólo se lucha por salvar la vida y ese es el momento a partir del cual se empieza a perder la moral, el combate y la vida. Al margen de la formación técnica, de la preparación, de la instrucción y el adiestramiento, la camaradería, la fraternidad, forja unidades muy sólidas cuyos miembros se sacrifican individualmente en beneficio del grupo. Esos detalles claves para un ejército se habían derrumbado en unos minutos en Annual socavados por la ausencia o ineficacia del mando, el olvido, la incompetencia y la irresponsabilidad de muchos, que no eran precisamente los soldados. Pero no hacía todavía un año desde que el Tercio de Extranjeros se había puesto en marcha para recuperar ese espíritu perdido. Sus acciones en Ceuta comenzaban a conocerse por todos los rincones de España, y en Melilla, ante la caótica situación en Julio del año 1921 solo se confiaba en La Legión. ¿Por qué? No eran unos mejores soldados que otros; no eran los legionarios hombres muy distintos a los soldados que integraban el resto de unidades. ¿Dónde estaba la diferencia?  ¿Qué es lo que repentinamente había cambiado e hizo recuperar el valor a las tropas?

¿Nacía un nuevo espíritu? ¿Nacía una nueva forma de entender el combate? ¿Nacía un nuevo espíritu militar, una nueva forma de entender el mando? Me lo he preguntado muchas veces…Y la respuesta la tenía la propia historia de nuestros soldados, la de aquellos que había sido la mejor Infantería del mundo, aquellos que en Rocroi supieron morir sin ser derrotados a la rendición porque eran un Tercio español.

La Legión se crea apostando por la modernidad en cuestiones orgánicas, de armamento, uniformidad, logística de campaña, así como con la introducción de una adecuada proporción entre elementos de maniobra y fuego, evolución radical que permitía organizar una base de fuegos muy potente y próxima a la maniobra de las compañías. Así mismo se introdujo un elemento muy importante y pionero en España: el fusil ametrallador.

Pero si importante es la orgánica, el material, la organización…el cambio más profundo que se produce es el de la mística. Porque es la mística la base espiritual de la legión, médula y nervio, alma y rito de ella. Ahora que tanta importancia se le da a la proyección de la IMAGEN, al mensaje que hay que vender, la Legión fue en eso magistral y una adelantada. Se empieza ahora a  estudiar este fenómeno de la Legión para comprender las razones de su éxito. Creemos que su mensaje triunfó por una sola razón: No engañar a nadie y hacer poesía de la vida aunque esta sea efímera. El legionario necesita verse envuelto en una aureola romántica, en un poema de lucha entre la vida y la muerte, en la vida misma. Ser legionario es vivir la vida cada segundo dando importancia  a lo que realmente lo tiene y pertenecer al Tercio es saber que tienes una familia que cuida de lo tuyo y de los tuyos estando tu o no estando, muerto o vivo. La Legión trasciende en el tiempo y ser o haber sido legionario es pertenecer a una hermandad que te acompañará siempre, si tu quieres. No tenemos tiempo pero les contaría la ingente cantidad de personas anónimas que constantemente se ofrecen para ayudar a la Legión y a sus legionarios cuando la necesidad surge.

El Credo es la base espiritual de la Legión, médula y nervio, alma y rito de ella.

La Legión es también religión, escribe su fundador, y sus oraciones están en él comprendidas: las del valor, compañerismo, amistad, unión y socorro, marcha, sufrimiento, endurecimiento a la fatiga, compañerismo ante el fuego, y las cardinales: Disciplina, Combate, Muerte y Amor a la Bandera.

Espiritualidad por todos lados, una necesidad vital para una unidad que reclama a sus componentes la disponibilidad permanente de su propia vida en el cumplimiento de su misión, que les exige entregar la vida como vocación. Misión insoportable a todas luces si se carece de una visión espiritual, moral de la existencia. No cabe duda que con el Credo legionario Millán Astray pretendió compendiar los valores militares teniendo en cuenta que se esperaba una composición heterogénea de la Legión por lo que estos valores tenían un claro componente universal, válidos para cualquiera que se alistase y convirtiendo como en la Legión extranjera “Legio Patria Nostra” la idea de patria en la de Legión. No tenemos tiempo para desgranar el credo legionario que como credo no es un articulado sino que se compone de “Espíritus” es decir de la esencia y la sustancia de la profesión, de algo que va más allá de su disciplinado cumplimiento y se enfoca más a  su profundo sentimiento. Es un sobrecogedor desafío a la guerra y a la muerte, un canto a los fundamentos castrenses de la raza española. Es como un resorte que hace revivir el espíritu de la infantería imperial, que despereza las virtudes innatas de la nación. Quizás por eso no ha dejado indiferente a nadie y ha sido objeto de alabanzas y críticas. También es un código capaz de hermanar con los mismos ideales a los hombres de todas las razas y de todas las creencias. Es un código prodigioso y extraño, que resulta humano a fuerza de ser severo y duro. No es palabrería el decir que el resultado inmediato que produjo el Credo de La Legión fue convertir a aquellos seres abatidos, desengañados y cansados, en caballeros de un ideal, redimidos y purificados. Pero como vulgarmente se dice algo tiene el agua cuando la bendicen. Hoy todos copian aquello y en el momento en que se crea una unidad se pone bajo unos principios de actuación que buscan resumir en ellos un código de conducta y virtudes, un Decálogo, un Credo, como vemos en unidades como Paracaidistas o recientemente la UME. Es lo que ahora se llama cultura corporativa que ya  inventaron los Tercios, en Flandes y en La Legión.

El Credo de la Legión después de muchos años y distintas vicisitudes sigue en vigor sin modificación alguna. Sufrió durante unos años una auténtica persecución e incluso hubo un intento ridículo de modificación de sus artículos que nadie quiso llevar a buen término. Cuando me hice cargo del mando de la Legión me encontré con que el Credo estaba de alguna manera restringido ya que sólo se autorizaba a recitar alguno de sus artículos y expresamente prohibidos algunos. Pedí la orden donde figuraba esto y nadie fue capaz de enseñármela con lo que volvimos a su lectura sin ningún problema. Alguien quizás dio en su momento una orden verbal, pero con prudencia e inteligencia todo se aclara. El caso es que lo que algunos ahora llaman espíritu de empresa, corporativo, identidad corporativa, la Legión lo pone en marcha a imitación de la Legión Extranjera a la que acaba igualando al menos porque entre hermanos todos somos iguales. El Credo legionario hoy como ayer sigue siendo la guía y la base espiritual de la Legión. Decíamos al principio que los tópicos sobre el comportamiento de los legionarios son abundantes. Muchos errores también y una falta de investigaciones serias ha creado mitos y falsas historias ya difíciles de enmendar. La guerra civil ha deformado muchos aspectos de la Legión y por otro lado se han utilizado insultos o descalificaciones atribuyendo a los legionarios actitudes y comportamientos deleznables.

Recientemente la obra del TCOL. Miguel Ballenilla y García de Gamarra ha puesto seriedad y rigurosidad en la historia de la Legión y deshace muchas de estas falsedades o exageraciones.

Como decía el General Fontela la razón del militar es la guerra, para ser más exacto el combate y la preparación para el combate, y esto es muy duro y poco agradecido, y para eso están estas unidades como la Legión. En los años fundacionales hubo sombras y dificultades y la legión se fundó con hombres, no con ángeles, y son precisamente esas sombras y las grandes dificultades que se encontraron por el camino, lo que hacen más meritoria la creación de la Legión. Son precisamente esas sombras las que hacen resaltar, por contraste, hasta lo sublime tanto heroísmo y sacrificio de los que vistieron la camisa legionaria con honor.

¿Quiénes son los legionarios? Se preguntaba su fundador…Son los luchadores de la vida, los aventureros, los soñadores, los esperanzados y los desesperados, contestaba. Llegan en su mayoría, seriamente, sin el aturdimiento que buscan algunos hombres cuando afrontan el peligro. Ni gritos, ni alborozo. Reflexivos, quizás muchos tristes. Desconocemos el estado en que llegarán a los conventos los que llamen para quedarse, pero si son hombres que ya anduvieron por el mundo es seguro que sus caras y sus almas son muy parecidas.

Y los hay de todos los tipos, de todas las clases humanas y algún Capitán Alatriste que todavía pulula por nuestra geografía. Mandando la Legión asistí a una boda en Madrid en la iglesia de San Fermín de los Navarros y por deseo expreso de los contrayentes asistí de uniforme. Al finalizar la ceremonia me encontré con cuatro pobres pidiendo en la puerta de la iglesia y uno de ellos al verme gritó “Un Legionario” y acto seguido y más fuerte “Coño si es General de La Legión”. Tres de ellos habían sido legionarios y conforme me mostraban sus brazos tatuados me contaban sus aventuras y desventuras. Les di algo de dinero y lo más importante una tarjeta mía para que fuesen a ver al Coronel que preside la Hermandad Nacional de la Legión y pudiese atenderles en sus problemas, como de hecho se hace con todo el que se acerca a una Hermandad. Por allí como me suponía no aparecieron y a uno de ellos que volví a ver me dijo que andaba a lo suyo y que ya iría.

Me he encontrado con almas legionarias en muchos rincones y casi todas responden a los mismos parámetros de bondad y de libertad, esa que usan los pájaros para ir y venir sin puertas ni jaulas. En todos la misma disposición y entrega de siempre y deseosos de volver si pudieran a su Legión. Cuentan que viniendo un día Franco de una cacería se detuvo en Despeñaperros donde se acercó un antiguo legionario suyo. Franco le reconoció y le recibió durante unos minutos en el mismo coche. Le preguntó si necesitaba algo a lo que el legionario contestó que para él nada ya que estaba estupendamente. Pero que ya que se interesaba por él le iba a hacer una petición para un gran amigo suyo que era Guardia Civil, allí destinado pero que al ser de Melilla estaba muy sólo y desamparado recordando a su familia. Franco Ordenó a su ayudante tomar nota del nombre y efectivamente al poco tiempo el G.Civil se presentaba en Melilla. Al ser preguntado por el Comandante de la GC. Las razones por las que le habían destinado allí y que a quién conocía este respondió que el primer sorprendido era él ya que en Melilla no se le había perdido nada. Aquél antiguo legionario era un avispado furtivo al que el GC. traía frito a denuncias y se lo quitó de encima vía legionaria… Mejor es no cruzarte con un avispado legionario.

Y no nos engañemos con esa imagen estereotipada del legionario bebedor, agresivo y pendenciero… Falso. El día a día de la Legión empezando por la hora de gimnasia es muy duro. El legionario es fiel reflejo de las virtudes y defectos del pueblo español y como en cualquier sitio hay de todo. Cuando en marzo de 1926, el caballero alumno de la Academia de Infantería don Marcial Sánchez-Barcaiztegui Gil de Sola solicitó su ingreso en La Legión, el coronel fundador le escribía en estos términos:

“Habrás de rendir culto al honor, culto que te obligará a que tu conducta en todos los órdenes, tanto militares como civiles, sea pura e inmaculada, depurada en todos sus conceptos, siempre inclinada al bien, evitando en todo momento los pasos en falso, las conductas dudosas y las compañías perniciosas. Culto al valor, que te sobreponga a las flaquezas humanas y al instinto de conservación, para ofrendar con gusto la vida y poder mirar a la muerte cara a cara; pero este valor ha de ser sereno, tranquilo, ecuánime, sin exaltaciones ni depresiones, sin despreciar al enemigo si fuere poco, sin temerle cuando sea mucho…culto a la cortesía para que tus actos se rijan siempre con la exquisitez de los caballeros españoles; dulce en el trato, afable con todos, respetuoso para con los superiores, galante con las damas, singularmente amante y entusiasta del soldado, al cual has de cuidar constantemente, encauzándole y atendiéndole con fraternal cariño…Y como final, culto a la Patria, altar en donde has de ofrendar cuanto seas, todo lo que poseas, cuanto puedas valer, y como compendio y suma de los ofrecimientos, entregar en ese santo altar tu vida, con la seguridad de que sólo así esta Patria será grande”.

No sé lo que ahora se enseña en las Academias militares pero si no es esto, todo lo demás sobra. Esta es la auténtica ingeniería que necesita un soldado, la del espíritu. Cuando un nuevo oficial llega a la Legión en un acto sencillo y lleno de solemnidad se le recibe con la lectura de esta carta que es el Código de los Caballeros.

Creo que ahora irán entendiendo el título de mis palabras… “La legión, un recorrido espiritual”.

Nos habíamos centrado en ese momento clave en Melilla y las consecuencias materiales y morales de lo ocurrido en Annual y su coincidencia con la entrada en escena de un nuevo espíritu, el de La legión.

Ante el panorama que tras el desastre de Annual se respiraba en Melilla materialmente y en el conjunto del ejército espiritualmente, La Legión transmitía una razón por la que luchar, la entrega, la entereza moral, la competencia y la ejemplaridad. Volvía aquél espíritu que nunca debió faltar para liberar a los refugiados de Monte Arruit.  En este ambiente, en esta situación, ha nacido La Legión y a los pocos meses de su creación nadie la discute; su actuación se mide por éxitos, victorias y actos heroicos.

Aquellos primeros pasos de La Legión en Melilla no sólo sirvieron para confirmar su eficacia y capacidad sino que también fueron el acicate necesario para recuperar el prestigio perdido y la esperanza en nuestros soldados que habían sufrido una de sus mayores derrotas. Ejemplo y acicate para generales y soldados, para amigos y enemigos. El Ejército volvía a sentir su honor, disciplina, acometividad, abnegación y solidaridad.  Legionarios, Regulares y tropas peninsulares combaten juntos recobrando el espíritu de victoria.

En La Legión desde sus inicios, el conocimiento y el sentimiento se aunaron en las enseñanzas y se reforzaron en el combate. Estamos acostumbrados a oír las hazañas de La Legión en sus numerosas acciones que minimizan las de otras unidades, pero en mi criterio el verdadero triunfo, la hazaña de la legión fue saber transmitir a otras unidades la acción heroica, el sentimiento de unión, de camaradería. El Credo legionario, el compañerismo, la amistad, el sufrimiento y la dureza, la disciplina, la Bandera, no eran exclusividad de los legionarios, lo que sí es de su exclusividad y mérito fue saberlo trasmitir con su ejemplo al resto de las unidades. En definitiva no eran más que soldados españoles, los de siempre, a los que se les había imbuido, a los que se les había dado no un nuevo espíritu sino simplemente habían recuperado el auténtico espíritu del soldado español.

Los soldados de recluta eran de diferente origen social, en su mayoría pertenecientes a las clases más desfavorecidas, con niveles distintos de instrucción, poco motivados, sin experiencia de combate y con un armamento y material insuficiente, anticuado, escaso. Las misiones que desempeñaban siempre las realizaban en retaguardia o en blocaos, convirtiéndolos en soldados de segunda fila sin espíritu de lucha. En Marruecos se estaba pasando sutilmente de una inicial acción de policía, de pacificación, de civilización, a la guerra con toda su crudeza y para eso no tenían la adecuada preparación ni medios suficientes. Nadie quería hablar de guerra ni de muertos, ni de heridos. Y allí en los campos rifeños, en una guerra que parece perdida ante el desastre de Annual, se encuentran combatiendo Fuerzas Regulares, La Legión y las tropas de reclutamiento forzoso.

Hace tiempo di una conferencia en la Hermandad de Antiguos Legionarios de Almería que titulaba “Reflexiones Sobre La Legión”. En ella hacía un cierto paralelismo entre La Legión y una de las más queridas unidades militares que han pasado por Almería, el Regimiento de La Corona. Es precisamente este Regimiento el primero en llegar a Melilla después del Desastre de Annual. Si leemos la mayoría de las crónicas y libros escritos nos dicen que las primeras tropas en llegar al rescate de Melilla son las de La Legión que embarcadas en el “Ciudad de Cádiz” llegaban, procedentes de Ceuta, al mediodía del 24 de Julio. No es cierto ya que las primeras tropas en llegar son las del segundo Batallón del Regimiento de La Corona de guarnición en Almería al mando del Teniente Coronel D. Eduardo Barrera Bau, que lo hicieron ese mismo día a las ocho de la mañana. El error es bastante frecuente y figura hasta en el primer tomo del libro editado por La Legión titulado “La Legión Española”. Es también un error y además una clara injusticia lo que he podido leer en un importante libro- que no voy a citar- cuando dice que “los integrantes del Batallón de La Corona vienen muy afectados por la travesía desde la península, y las noticias que corren de boca en boca originan el espanto en las filas del Batallón al recordar la sangría ocurrida en aquellas mismas tierras doce años antes, en 1909”. Los hechos demuestran lo contrario al ver la actuación heroica de este Batallón, condecorado con la Medalla Militar, y la actuación de su Jefe muerto como consecuencia de una enfermedad contraída en la guerra y declarado a pesar de ello y por ley  como muerto en combate.

Y así esos valores de siempre y que parecían perdidos, renacieron en el Regimiento de La Corona y en otras muchas heroicas unidades. Eran las enseñanzas de La Legión que en contra de lo que muchas veces se ha comentado tenían un valor inteligente y no temerario. No había alardes inútiles de valor ni actos de riesgo personal innecesarios a excepción de aquellas ocasiones en el que el decaimiento moral lo exigía. El aprovechamiento del terreno, el fuego y el movimiento, el constante adiestramiento y la disciplina, unido a los valores de su credo  fue lo que le dio sus victorias y lo que transmitieron y enseñaron a otras unidades. Las cosas cambiaban y regresaba el espíritu antiguo, el de siempre, aquél de Mayo de 1808 del pueblo de Madrid, el del capitán Ruiz y los tenientes Daoiz y Velarde.  El de los héroes de Sidi-Dris, de Abarrán, del Igueriben; el de aquellos jinetes del Alcántara con Primo de Rivera a la cabeza. Y a esos soldados, legionarios, Regulares y de reemplazo SM. El Rey les impone la Medalla Militar ganada codo con codo. Con más claridad lo dice el Rey cuando se traslada a Almería a condecorar a la Bandera del Regimiento de La Corona: “Regimiento de la Corona: Es para mí una satisfacción inmensa que la primera vez que os paso revista sea para condecoraros con la medalla militar. Sois testimonio glorioso de lo que es capaz un soldado español cuando está bien mandado…Nunca olvidaremos tu hazaña, regimiento de la Corona”. Esa era la clave… “de lo que es capaz un soldado español cuando está bien mandado”. Con  La Legión aparece de nuevo la gloriosa Infantería española, es decir la médula del  Ejército. Por todo ello al hablar de La Legión hablo de un recorrido espiritual. Un recorrido por todo lo que pertenece al espíritu, ese principio generador e íntimo que es en definitiva la esencia de la milicia. El espíritu también se define como ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo; como vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar. Hablar de la milicia es hablar de sensibilidades y de unas manifestaciones o tomas de decisión personales que no responden a los cánones convencionales. Son decisiones, razones que se enmarcan en el campo espiritual y que responden a un único y mismo criterio, a una misma y única razón de ser, el espíritu que surge de la práctica y la vivencia de unas virtudes. La milicia ha sido y será una profesión del espíritu. A pesar de los cambios. Vivimos momentos de cambios en todos los aspectos y no sé si por necesidad real o moda temporal de lo que se trata es de cambiar. Aquello que decía San Ignacio de que en momentos de crisis no hacer mudanza ha quedado en el olvido y ahora se trata de cambiar muchas veces sin saber para qué ni por qué. Y quizás haya que cambiar la enseñanza militar, el armamento y el equipo, los idiomas, los uniformes…pero tocar el espíritu de nuestras tropas, de nuestros soldados es innecesario. Precisamente es ese espíritu lo más envidiado por el resto de los ejércitos en el mundo entero.

Decía la Enciclopedia Espasa de 1924 al hablar del espíritu militar: “Principio esencial, naturaleza moral de los pueblos, de las instituciones armadas y de los individuos, por lo que a la guerra, y sobre todo a la guerra ordenada, se refiere. Así como la eficacia militar es debida a la suma de todos los factores morales y materiales, el espíritu militar depende nada más que de los caracteres psicológicos, de modo que es tanto mayor cuanto más desarrolladas están las virtudes militares, y desaparecen cuando estas virtudes se desconocen o se olvidan.

Como todos los principios esenciales, el espíritu militar es difícil de definir y de explicar. Existe en las sociedades y en los individuos, como existe el patriotismo en los pueblos, como el alma en los hombres. No es una pauta, es una fuerza; no es la brújula que señala el camino del deber, es el fluido magnético que impele a seguir este mismo camino.

Las manifestaciones del espíritu militar, como sucede con todas las manifestaciones del espíritu, son tan variadas como son distintas las circunstancias en que se da a conocer. Cuando el amor a la vida dice al oído del hombre que se separe del peligro, le dice el espíritu militar que se mantenga en su puesto de honor, despreciando la existencia en aras de la Patria; cuando la libertad humana le grita que se rebele contra la orden mal dictada, el espíritu militar le obliga a doblegarse y a someterse a quien la ley le señala como un superior; cuando la vanidad humana le induce a oponerse violentamente a la opinión del jefe inepto, el espíritu militar le sujeta a respetar lo que la inteligencia de ningún modo aceptaría; pues el espíritu militar es unas veces valor, otras abnegación, muchas veces entusiasmo por la profesión abrazada, no pocas anhelo de gloria para la colectividad, afán de esplendor para la patria; es, en fin, el conocimiento pleno del deber y la voluntad decidida de llegar hasta el sacrificio para cumplirlo”.

Que yo conozca no hay profesión ni vocación que exija por contrato, por juramento o promesa, entregar la vida si preciso fuera en defensa de España. Así se dice en el Juramento o promesa ante la Bandera y así lo dictan las Reales Ordenanzas…

“La disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye el primer y más fundamental deber del militar…

¿Hay algo más espiritual que entregar la vida por y para los demás? Y esto no necesita cambio alguno. El oficio militar, ese que se definía como… aquí la más principal hazaña es obedecer…Cumplirá con su deber obedecerá hasta morir…Religión de hombres honrados… no tiene otra razón de ser que la existencia real o amenaza de conflictos bélicos, es decir, algo que hoy con cinismo se rehúye nombrar, la guerra. Nunca ha habido tantas guerras ni amenazas como ahora. Nunca ha habido un negocio armamentístico como el de ahora. Y en mi particularísima opinión nunca ha habido tanta hipocresía como ahora a la hora de definir conflicto, guerra, acción de imposición de la paz…Vivimos la utopía del final de las guerras, del final de los conflictos armados y hasta conceptos tan manipulables como que el Ejército es innecesario. Una prueba de ello es comprobar cómo la épica, el riesgo es asumido por otras organizaciones como bomberos, ONG, s. deportistas, etc. que ocupan el espacio mediático y épico. Hay que tener cuidado con los cambios porque cuando este concepto del ejército entra en crisis o se sustituye por otros muy buenistas y utópicos se produce una grave desorientación que cala incluso dentro de la propia institución. La guerra desgraciadamente no está superada y el conflicto armado abre constantemente las portadas de periódicos y televisiones. El militar, el soldado debe prepararse para la guerra y alcanzar la máxima eficacia para el combate al servicio de la sociedad y de la Patria. No parece muy difícil de entender la necesidad de disponer de un instrumento para salvaguardar y proteger los bienes de la nación y la vida de sus habitantes ante una agresión armada, recurriendo al uso de la fuerza, si así fuese necesario. Y si no es así podemos caer en gravísima irresponsabilidad que en definitiva se traduce en la pérdida de la vida.

Todos hemos asistido en los últimos años a la polémica más que semántica de llamar guerra o no a las situaciones a las que se enfrentan nuestros soldados en Irak, Afganistán…Hemos asistido, alguno de nosotros perplejo, a graves enfrentamientos políticos sobre una intervención sí y otra no. Se han dicho sobre estos temas las barbaridades más fuertes oídas en política últimamente. Heridos, muertos, condecoraciones, acciones en el Índico (Alakrana), accidentes (Cougar), escenarios (Irak-Afganistán), todo se ha puesto bajo sospecha y enfrentamiento. Y todo esto mientras los soldados se jugaban la vida, atónitos ante el espectáculo. En fin situaciones alguna más que penosas y que requieren un análisis acerca del sentido de la responsabilidad de algunos pero que no es motivo de esta charla. Pero viene esto a colación porque mientras preparaba estas palabras surgió una de las muchas acciones de combate que se desarrollan actualmente en Afganistán en la que resultó herido de bala un legionario. Ha sido durante este mes de Marzo cuando el Caballero Legionario Iván Castro Canovaca era herido de bala en un enfrentamiento con los talibanes. La noticia no ha rellenado muchas líneas de periódicos y no recuerdo haberla oído en ningún telediario. Simplemente es un herido en un combate en Afganistán…Pero entre lo que ocurre informativamente hablando, lo que cuentan los políticos, el mayor o menor interés informativo, el lenguaje empleado para calificar los hechos de guerras, conflictos, misiones de paz o como se quiera llamar, y lo que viven y como lo viven nuestros soldados hay una diferencia sustancial. Este es un ejemplo de muchos de los que se podrían citar…De la noticia…  “Un soldado español herido leve en un enfrentamiento con talibanes en Afganistán” y la Orden publicada por La Legión hay diferencias sustanciales que indican el enorme abismo que separa el mundo real del combate y el de la retaguardia. Creo que no está demás pararnos unos minutos a leer algunos párrafos de esta orden. Creo que veremos en ellos esa dimensión espiritual tan necesaria para poder enfrentarse así a la muerte.

Este es el recorrido espiritual que he pretendido hacer y que como no puede ser de otra manera terminaré con la devoción de la Legión a su Cristo de la Buena Muerte.

Particularmente me gusta la denominación del Cristo de los legionarios como es conocido popularmente en Málaga. Pero tampoco quisiera detenerme excesivamente en la conocida “Congregación de Mena” precisamente por ser la más conocida y sí hablarles de las distintas devociones legionarias.

Pero en la línea de lo que les estaba diciendo quiero finalizar este recorrido espiritual por la Legión con algunas particulares apreciaciones.

Creo haber dicho que la formación moral en mi criterio es mucho más importante en un militar que la formación técnica. Hemos visto la importancia que en la Legión tuvo esa formación y que es la dimensión espiritual la única que puede dar sentido a la entrega de la vida y al sacrificio. También es algo evidente que la espiritualidad y trascendencia en el pueblo español tiene profundas raíces cristianas y que históricamente el militar español ha sido un hombre de fe, de fe cristiana. Por ahora pocos se atreven a levantar la voz a favor de mantener nuestra fe y nuestras tradiciones. Según dice la prensa, a raíz de las JMJ (Jornadas mundiales de la Juventud), en Madrid con el Papa, ha habido un sinfín de llamadas de militares extranjeros para desfilar con el Cristo de La Legión en Málaga.

Que poca seriedad, que continuos vaivenes. La fe parece depender del Gobierno de turno. Si hay quien sí, pues a procesionar y si hay quien no pues al cuartel. Se nota que nunca han sentido la muerte de cerca.

Los legionarios no participan mucho del juego mediático. Cuando acuden a una procesión mi impresión particular es que lo hacen dándolo todo. Suelen ser bastante herméticos con sus mandos y se les conoce más por sus gestos, por su actitud, que por sus palabras. En las procesiones no hay ningún problema para conseguir voluntarios, todos lo son. También es cierto que se cubren todos sus gastos y se les dan las dietas reglamentarias. Hay lugares que tienen mayor preferencia para ellos que otros y la verdad que esto depende de la forma de tratarles cosa a la que el legionario es muy sensible. Málaga es atractivo para ellos por lo mediático de la procesión, la historia que acumula y el cariño y calor humano que reciben del pueblo malagueño. Pero por encima de ello y de los directivos de la Cofradía está el Cristo de la Buena Muerte. Muchas veces no sabemos si es de los legionarios o de los cofrades y en alguna ocasión los intereses parecen prevalecer sobre la fe. El aspecto social tiene mucho que ver y en ocasiones esto debería ser mejorable. Hay muchos intereses por medio. En la Legión gusta la verdad y hay que ir con la cara descubierta. Pero el legionario suele llevar a su Cristo colgado del pecho, a Él le reza y de Él presume al lucirlo en su pecho.

Cuentan que una Semana Santa de los primeros años veinte, varios legionarios-en descanso de la guerra de África- y unos cofrades de Mena compartieron el pan y la sal, hicieron amistad y hermandad… “Morir en el combate es el mayor honor” y para esa muerte…el abrazo redentor del Cristo de la Buena Muerte.

Es a partir del año 1927 cuando se inicia la escolta de los legionarios al Santísimo Cristo y en el año 1930 empiezan a desfilar acompañando al Cristo como Protector. El pueblo de Málaga suscribió esta unión con una saeta eterna…

“Dicen que a la Legión se ha alistado

Un Cristo crucificado”

Todos los Tercios tienen una imagen del Cristo que suele entronizarse en las formaciones legionarias, es decir es trasladado por los legionarios a un lugar de honor para presidir el acto y la oración a los muertos. Digo suele porque no siempre se hace así y menos ahora con esa fiebre laicista que nos invade.

En el año 2000 el Cristo fue declarado oficialmente por Monseñor Estepa, arzobispo castrense, Protector oficial de la Legión.

Recuerdo los días anteriores a nuestra marcha hacia Irak. Preparábamos conductores de BMR, en Ronda. Un accidente se llevó a uno de los instructores. Al finalizar el funeral me acerqué al cabo de la escuadra de gastadores para darle el pésame legionario. Me contestó  “ Gracias, Mi general pero ya sabe VE que nosotros estamos para lo que El diga (El Cristo) y a este se lo ha querido llevar ahora…No quería que fuera a Irak”.

El caso es que hay muchos lugares donde el legionario asiste en Semana Santa con  entrega, fe y devoción. Lugares que luego a lo largo del año hacen una labor encomiable para el legionario, ayudas, becas, atención familiar, etc. Por cierto no les extrañará que en el tiempo que estuve en la Legión se atendía amuchas familias de legionarios con alimentos y no era la época de la crisis.

Termino. Quisiera que entendiesen más de cerca a los legionarios porque son muy parecidos a la definición de español.

No sé si este final lo van a entender. Yo me entiendo.

Yo lo que quisiera haber sido es legionario. Por encima de general de los legionarios. Pero me quedé en el camino.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 diciembre 2019