PUERTAS GIRATORIAS ¿UH… ME COLOCAS O QUÉ? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En más de una ocasión hemos hablado de las puertas giratorias en el Ministerio de Defensa. La penúltima causó enorme extrañeza, aunque aquí lo extraño es la normalidad democrática y la opaca ley de trasparencia. Pasar de ser el Secretario de Estado de Defensa en menos de nueve meses a formar parte de la plantilla de dirección de la compañía de armamento <<Escribano Mechanical & Engineering>> suena un poco raro. ¿Por qué? Porque la mujer del César además de… Dado que la Secretaría de Estado se ocupa, entre otras cosas, de todo lo referente a Armamento y Material para las Fuerzas Armadas, de  los Asuntos de Infraestructura, de los Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, de Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial <<Esteban Terradas>>, de la Ingeniería de Sistemas para la Defensa y cosas varias, parece un tanto… Tanto que el Ministerio de Defensa emitió un informe en el que se oponía a concederle la preceptiva autorización. El ministerio de Defensa advertía de que durante el periodo en que había sido Secretario de Estado había llevado a cabo actuaciones relacionadas con la empresa que le quería contratar como Director General. Pese a ello, la Oficina de Conflictos de Intereses aprobó su fichaje. No se hable más; ni menos.

Tampoco de la seguridad.

Pues todos felices ya que el tema no es nuevo. No es la primera, ni será la última, de las íntimas relaciones que se producen entre el ministerio de Defensa y algunas empresillas de las que se dedican a estas cosas del armamento. Hoy por ti…

Si no recuerdo mal, Santa Bárbara Sistemas (General Dynamics), Navantia, Amper Ingenio, Expal, Airbus… y hasta Feve, vaya usted a saber, tienen un especial atractivo, como el imán de Ramón J. Sender, pero no para las balas sino para los de las balas. Hubo incluso quien tuvo que renunciar al honroso puesto de Vocal de la Asamblea de las Reales Órdenes Militares de San Fernando y San Hermenegildo para ocupar un cargo algo más retribuido, aunque no fuese militar.

Que yo me alegro de los suculentos sueldos después de una vida azarosa y pobre, a pie y sin dinero, que uno pueda dedicarse a hacer unos ahorrillos para los cumples de los nietos. ¡Faltaría más! ¡Y mira que lo envidio! Con envidia de la mala, pero en fin en vez de disparar me he colocado, lo sé, en el disparadero.

Lo que me parece regular es precipitarse. Hay que mantener algo la distancia en estas épocas en las que todo se pega. La proximidad puede traer graves contagios. Vete tú a saber el tiempo que hay que guardar de cuarentena. Porque esto se sabe cuando acaba, más o menos, pero nunca cuando empezó. Son tiempos en los que hay que saber mantener las distancias y llevar mascarilla.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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28 abril 2020

¿SABEMOS EL PROBLEMA? ¿POR QUÉ NO APLICAMOS LA SOLUCIÓN? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Grave error habernos equivocado al identificar el problema.

Los virus, nos dicen los especialistas, gozan de una extraordinaria <<inteligencia>> (adaptación) para el engaño. Apuntan por una vía para que la sigamos y es un ardid. Atacan por donde no esperábamos. Han debido aprender del libro del Arte de la guerra de Sunzi, de mil batallas, porque su estrategia depende del momento y de las circunstancias del lugar, y del estudio constante de su víctima. En definitiva es su forma de sobrevivir.

Ganan. ¿Por qué ganan? Porque tienen un Código de actuación que aplican con rigor fruto de haber analizado durante siglos cómo parasitar a su víctima. Es algo habitual, desde lo más pequeño hasta lo más grande. Aprovechan el error del contrario: llévale al engaño y caerá bajo tu dominio. Nada que reprochar. Es un juego de <<inteligencias>>, en el fondo apasionante, porque es la lucha por la vida, simplemente por ser.

Hay otros más peligrosos, visibles, pero silenciosos. Que se mueven en su abonado campo del superficial mundo de valores invertidos. El conjunto, al que todo le da igual, vive feliz en una rutina que dejará su histórica huella de insoportable inmadurez. Caminar por donde nos lleven es su cómoda y perpetua herencia.

En una magnífica tercera de ABC <<Una nueva globalización>> la historiadora americanista y profesora investigadora española, Enriqueta Vila Vilar dice: <<Hace quinientos años, todo estaba reglado por la religión y por la guerra. Ahora, que afortunadamente no es así ni nunca más debe serlo, habrá que buscar nuevas fórmulas globales, distintos modelos culturales y volver a los principios fundamentales que forman la naturaleza del hombre y que no es posible olvidar: el yo espiritual, la hermandad y la igualdad, el interés común de la felicidad, el esfuerzo personal y colectivo… Todo esto está volviendo a salir a flote en estos días de desazones y desgracias>>.

Mi respeto a doña Enriqueta es total y no me atrevería a llevarle la contraria, pero observo en el conjunto del artículo no una realidad, sino una esperanza, un deseo. Lo deseamos todos. Ella sabe que todo sigue reglado por la guerra. La de Heráclito: <<La guerra es padre y señor de todas las cosas… a unos los hace esclavos y a otros libres >>, y la nueva religión es esa que anuncian como progreso, a la que estamos sometidos en continua catequesis gubernamental. ¿No hay guerras y muertes? Las hay, aunque miremos en otra dirección. Muchos muertos sin un solo disparo, pero esos no cuentan como heridos o muertos en guerra. La nueva  religión es caminar por la senda a la que el disparo les lleva.

Europa murió con la II Guerra Mundial. Pese a quien pese. Estamos viéndolo y sufriéndolo.

España seguramente lleva el mismo camino desde la Guerra Civil por la insistente tozudez de los que la perdieron.

Identifiquemos el problema: todos señalan a los políticos, como clase, en concreto a los que ahora gobiernan: comunistas y socialistas. También los otros, los que viven en la oposición, los que van a remolque, unos despistados, esperando, y otros al galope, haciendo más bien, y únicamente, ruido al golpear los cascos del caballo con el resbaladizo cemento. Insuficiente.

Identificado, subrayamos  el que creemos nuestro problema: la clase política.

Analicémoslo. Después de una tragedia inolvidable, indecentemente olvidada, llegó al poder, de manera dudosa, José Luis Rodríguez Zapatero, que nos hundió en una de las crisis más profundas por las que ha pasado España. Crisis -el detalle es importante- material y moral.

De su pobreza material, moral e intelectual, surgieron los partidos callejeros, comunistas, marionetas, manipulables, manipulados desde lejos por una maquinaria de poder e ideología que nos inundó de incultura, grosería, insultos y permanente crispación. Sacaron y provocaron de nuevo la Guerra Civil. Consiguieron lo propuesto: una sociedad enfrentada. Tocaron hasta en el dolor: dieron poder, institucional y económico, a los asesinos, a los terroristas que durante años nos hicieron sufrir lágrimas de sangre, la ETA, es decir lo peor de la reciente historia de España alcanzaba su meta gracias al tiro en la nuca. Ahí están. Solo les faltaba la fractura y avisaron a los fracturadores: ¡Aprovechad, es el momento! Los separatistas iniciaron su guerra; sin adversario enfrente.

Hubo un paréntesis (siempre que hay ruina económica se abre un paréntesis): Rajoy, la derecha que creíamos. Nos sacó de la crisis y nos metió en otra de mayor calado. ¿Mayor? Cuando entregó las armas del poder mediático a sus enemigos, estos lo liquidaron. Desde un bar, taberna o caverna, vio como nos robaban España. La gente bebía, reía y cantaba y le dio el poder a la movida de siempre. Socialistas de nuevo cuño, comunistas, filoterroristas y, ¡lo que faltaba!, los separatistas al poder. ¡Por un juez! <<Cuando se hallaba el mundo a punto de que el prodigio sucediese…>>

Es difícil predecir, es fácil manipular –CIS-, pero ahí está, el predictor, que rellena las mentes huecas y vacías, que el voto es para él, para su amo. Y lo será a no ser que la pobreza haga de nuevo recurrir al de la derecha, que es el único que saca a flote esto de la economía. Luego todo volverá a la zafiedad socialista, comunista, etarra y separatista.

Definido el problema, analizado, queda sacar una conclusión.

El pensamiento ha muerto. Asistimos diligentes a la catequesis gubernamental. Hemos identificado mal el problema y hecho un equivocado análisis. El virus se queda.

Conclusión: el problema no son los políticos. El problema son ustedes (en el que me incluyo). Son el problema y la solución. Pero si quieren  podemos seguir con la subvención, el sí señor, el pensamiento único (al que le quede pensamiento), sometidos y enfrentados, mientras nos bautizamos en esta nueva religión del progreso a cuya catequesis asistimos a diario; algunos espeluznados.

Hace ya tiempo uno de mis nietos, que estaba malito, me decía: <<Abuelo me duele la mente>>.

Me callé, pero a mí me lleva pasando hace mucho tiempo.

*<<Sé que el invierno está aquí,

detrás de esa puerta. Sé

que si ahora saliese fuera

lo hallaría todo muerto,

luchando por renacer>>.

Son ustedes (me incluyo) los únicos culpables de esta pandemia política. No nos dejemos pensar, ni permitamos esta inmoral catequesis gubernamental.

No son ellos el problema. Son ustedes.

*<<Pero toco la alegría,

porque aunque todo esté muerto

yo aún estoy vivo y lo sé>>.

También ustedes son la solución.

Se acaban los viejos, que eran el fruto maduro, ahora pretenden manipular la semilla, los niños. Me duele la mente desde lo más hondo.

<<Pero toco la alegría… yo aún estoy vivo y lo sé>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

*José Hierro. Fe de vida.

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27 abril 2020

ALFONSO USSÍA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Don Alfonso Ussía, mi amigo Alfonso, se va de La Razón y yo, que soy legionario, que he mandado a los legionarios de general, no tengo más remedio que poner remedio por medio recordando lo que dice el Credo de la Legión, que es Credo de vida para los que somos y sentimos el ser y el hacer legionario. Dicen tres de sus espíritus que son los de paz y guerra:

Espíritu de compañerismo: Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos.

Espíritu de amistad: De juramento entre cada dos hombres.

Espíritu de unión y socorro: A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio.

Alfonso Ussía es Cabo Primero del glorioso Ejército de Tierra español y Legionario de Honor. ¡Ahí es na!

Además de todo eso, es General y Almirante de las Letras, de la sintaxis, que como dice nuestro común amigo Gabriel Albiac es «la orden de la tropa para entrar en el combate».

Ahí no queda la cosa, porque también apadrinó este blog cuando lo presentamos en el Centro Cultural de los Ejércitos con la plaza a reventar.

Alfonso no es un hombre fácil. Yo tampoco. Dios me libre de los hombres fáciles… con lo cual nos hemos facilitado mucho las cosas y lo hacemos, como en la Legión, a pecho descubierto y como nos sale de… muy dentro.

Como somos difíciles personalidades, hacemos lo que nos da la gana y a la hora de decir, decimos y no callamos, y será porque dice otro espíritu del Credo que todos los hombres legionarios son bravos. Muy bravos quiero a mis soldados. Bravo es este general de la sintaxis.

Así que aquí estamos, querido Alfonso sin abandonar a un amigo, con nuestro juramento entre dos hombres y con el ¡A mí la Legión! que resume en palabras, para muchos incomprensibles e inalcanzables: compañerismo, amistad, unión y socorro.

Claro que todos saben que ¡A mí la Legión! es con razón o sin ella. No voy a hacer el juego fácil de palabras, aunque por si acaso, como hay muchos que no son de letras, que la sintaxis se les queda como la luz verde (sí la de los taxis), lo recordaré.

Con La Razón o sin ella (en este caso sin La Razón, pero con razón), incluso sin que Alfonso pida auxilio, que no lo hará nunca, ni lo necesita, ahí estoy y estaré. A su lado.

Se dice y se repite en la Legión: ¡Siempre! ¡Siempre!

Porque además los dos sabemos, lo hemos mamado y refrendado en nuestro beso a la Bandera, que andamos por la vida sin pretender ser más que otros, pero tampoco menos que los demás.

Por eso nos pasa que ya en Flandes -lo recordarás- nos decían: «Nunca la sombra vil vieron del miedo/ y aunque soberbios son, son reportados/ Todo lo sufren en cualquier asalto;/solo no sufren que les hablen alto». Así seguimos y así seguiremos.

Querido Alfonso ¡siempre! tu general, y por encima de todo(s) tu amigo ¡siempre!

General de División (R.) Rafael Dávila  Álvarez

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23 abril 2020

LA GUARDIA CIVIL SIEMPRE DICE LA VERDAD General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

General José Manuel Santiago. Jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil

Algo que no todos hacen ni tienen como divisa.

<<Aquí mentimos todos>>. Fue un mazazo que me retumba a diario desde que llegó a mis oídos. Algún día habrá que contarlo.

Ahora pretenden desviar la atención, que nuestra mirada se dirija hacia el Jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil. La habilidad de los miembros de este Gobierno y <<sus elegidos>>  para acusar a otros de <<su presunción…>> es digna de una cátedra universitaria. Desde hace tiempo ellos tienen catedráticos del <<yo no he sido>> en su seno, los mejores del mundo mundial. En eso rozan la excelencia. La mentira y la manipulación informativa es una de las armas que casi siempre les da la victoria. Pero que se anden con cuidado porque siempre hay un <<casi>>.

Por mucho que el excelentísimo señor ministro del Interior del Gobierno del Reino de España pretenda aludir a un lapsus (falta o equivocación cometida por descuido), es muy raro, por no decir imposible, que la Guardia Civil, a ese nivel y en estas circunstancias, tenga un descuido. Todas las intervenciones se preparan minuciosamente, quedan escritas, se repasan y reparan y es prácticamente imposible que se equivoquen. Cualquier palabra está medida y se sabe sus repercusiones.

Primer punto a tener en cuenta: lapsus parece que no ha habido.

Lean: <<Estamos trabajando con nuestros especialistas en dos direcciones. Una, a través de la Jefatura de Información, con el objetivo de evitar el estrés social que producen todas estas series de bulos. Y otra de las líneas de trabajo es también minimizar ese clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno>>. La longitud, contenido y calado del texto no permite lapsus de ningún tipo.

Son varias varias las alternativas:

-Que no sea cierto lo expresado por el general, lo que traería consecuencias inmediatas, ya que el honor es su divisa. Creo que si hubiese una remota posibilidad de error u omisión, falta o equivocación, el mismo general habría dimitido de su puesto de Jefe de Estado Mayor. De eso no me queda la menor duda. Su puesto no admite errores en los que se ponga en entredicho el cumplimiento de la ley. Un error de esa magnitud en un miembro de la benemérita exige su inmediata dimisión, sin que nadie se la exija, cosa que no se ha producido.

Segundo punto: que no sea un lapsus sino una realidad, un hecho incuestionable, algo que despierte dudas tan razonables como la gravedad de la congelación de ley de transparencia que nos impide conocer los tejemanejes de las compras del Gobierno a los chinos, o algo peor y de escandalosa elegancia democrática (por no hablar de la redacción): ¿Cree usted que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener la libertad total para la difusión de noticias e informaciones? Aquí no hay lapsus sino manipulación. Necesidad urgente de abrir una investigación, una investigación democrática, ver el estado de salud de la democracia en manos del señor Sánchez y del señor Iglesias. Ese es el tema, el único tema y no la persona del general de la Guardia Civil.

Solventar cualquier duda es fácil: se reúne a la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso y se hace comparecer ante ella al Jefe de la Oficina de Coordinación Cibernética (OCC) del Ministerio del Interior para que aclare el lapsus.

Porque la Guardia Civil siempre dice la verdad. Nadie duda de la Guardia Civil ni de su Jefe de Estado Mayor. La duda está más arriba y el señor ministro, que además es juez en excedencia, ahora debe ser ministro, no juzgar y mucho menos ser parte. Decir la verdad con pruebas encima de la mesa: que se llame a declarar al jefe de la Oficina de Coordinación Cibernética (OCC) en sede parlamentaria o en donde la ley permita.

Ellos impusieron aquel <<los españoles queremos un Gobierno que no nos mienta>>. Es parte muy importante de la narrativa que pretenden imponernos y del caos informativo y legal en el que nos movemos. Porque empezamos a estar asustados y no sabemos si podemos decir o no podemos, si podemos criticar o no, si esto es legal o no, si me vigilan o no, si me van a multar por salir o por no obedecer, si… Nos sentimos vigilados y coaccionados. Jamás en la historia se han restringido de manera tan despiadada las libertades. Adecuadas las medidas de confinamiento y control en el fondo; en absoluto en las formas.

Sabemos que se puede injuriar al Rey y a la bandera, pero no sabemos si se puede decir que el señor presidente, el excelentísimo señor don Pedro Sánchez lo está haciendo muy mal.

Hemos entrado en terreno fanganoso  desde que se atreven a preguntarnos: ¿Cree usted que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener la libertad total para la difusión de noticias e informaciones?

Para finalizar. No olvidemos algo importante. ¿Hay una Directora General de la Guardia Civil llamada María Gámez? ¿Dónde está?

Libertad: un bien preciado que se está poniendo muy caro.

La libertad está en la verdad. La única que os hará libres.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

21 abril 2020

Blog: generaldavila.com

DÍAZ AYUSO Y MARTÍNEZ-ALMEIDA. COMUNIDAD Y AYUNTAMIENTO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Me da lo mismo que lo misma me da. A estas alturas mi triunfo es la independencia ante, o contra, todo. Si soy objetivo o subjetivo tampoco me preocupa. Hasta el proemio es innecesario, pero por si acaso.

<<No hay más que dos grupos humanos: los que guisan con aceite, y los que guisan con manteca. Los primeros son los semidioses; los segundos los esquimales>> (d´Ors).

En esta crisis vemos esquimales que nos dejan cada día helado el corazón, como la morada en la que habitan y los guisos de manteca que nos ofrecen.

Pedía San Ignacio de Loyola no hacer mudanza en tiempos de crisis. La crisis es permanente y es el tiempo de la mentira-mudanza, cuando todos prometen, hacen y deshacen, para que se vea que ni hacen ni dejan hacer. Una de las cosas que mejor hacen es deshacer lo que otros hacen para que se vea que ellos son los únicos que hacen. Una mudanza continúa e inquietante que nos conduce a vivir en la incertidumbre.

¡Ay, si estuviesen quietos! Todo este juego de palabras es la trampa diaria de la política. Dicen una cosa y al día siguiente otra. Rellenan los folios vacios de nuestras mentes. Ellos escriben sobre ese espacio que les dejamos; y da resultado. En colectiva mudanza, cuando no saben ya en qué habitación están los muebles.

En esta durísima crisis más que soluciones hay enfrentamientos. Se tiran los trastos a la cabeza. El Gobierno ha propuesto la mejor de las soluciones: no hacer nada, dejar pasar el tiempo y señalar como culpable a Madrid, cuna del 8M. y de Vistalegre. Ya lo saben ustedes: la culpa la tienen la presidenta de la Comunidad y el Alcalde. Arma política para su derribo: el insulto. No conocen otra.

Vuelvo al proemio, porque obras son amores y es lo único que mis ciegos ojos ven y escuchan mis sordos oídos.

Eficacia en Madrid. A pesar de ser el lugar desde donde atacan los que viven en una isla fortificada llamada La Moncloa.

Estos tiempos recios, confinados, dan para mucho. Observar y analizar datos y posturas, mentiras y composturas, es un buen entretenimiento. <<¡Desconfiad de los falsos profetas! […] ¡Desconfiad de aquellos que pretenden tener el sólo y único monopolio de la verdad!>>.

Me quedo con la gestión de la Comunidad de Madrid y del Alcalde de la Capital de España. Se han llevado la peor parte de la pandemia y los mayores insultos del agitprop. Su gestión está siendo impecable, sin medios, sin ayudas y con la difamación como aliento.

No importa; obras son amores.

Humildad, paciencia, gestión y caminemos.

No sé por qué me da que ellos van por el buen camino. Por primera vez y sin que sirva de precedente se puede hablar con convicción y esperanza de unos políticos: Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida.

¡Aleluya! Nada de manteca. ¿Veremos un horizonte que amanece? Va siendo hora de salir de esta noche oscura.

¿Porque saben cual es el problema? Que a pesar de lo que ustedes y yo pensamos, a pesar de ver lo que está ocurriendo, si mañana hay elecciones generales nada cambiará en España. El colchón de la Moncloa no tiene visos de cambio.

No habrá mudanza. ¿Dónde está o quién es el error? No miren hacia fuera, dentro está; entre los que siendo iguales, van a su aire, y se creen lo más. Guisan con manteca.

Divide y vencerás. Divididos están.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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15 abril 2020

EL EJÉRCITO PERDIDO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Puede que estemos ante una epopeya. La primera entre los hombres que adopta carácter mundial y que no significa, por ahora, enfrentamiento de unos contra otros, sino contra algo que creíamos insignificante, desconocido para esta mayoría que solo cree en lo que ve y por tanto ha dejado de ser heroica y primitiva.

Troya era el paso, la fortaleza que dominaba el camino de Europa a Asia. Allí se inicia la historia, al menos el relato de la más fantástica batalla del ser humano en la que los protagonistas son invariablemente las pasiones y los dioses; que es lo mismo.

Se desarrollan en un latido entre el amor y el odio, la vida y la muerte, y no hay virtud o maldad que no tenga su protagonismo sin más juicio que la constatación del paisaje que ofrece el campo de batalla, único lugar donde les es posible vivir. Todos mueren, pero antes han dejado su huella en un gesto final que nadie reprocha ni juzga, sino que conceptúa una realidad que nada ha cambiado -siglo VIII a. C.- hasta nuestros días.

Las mismas pasiones y los mismos dioses que llevaron y llevan a los hombres a la guerra. En lo que más se ha esforzado el hombre en su historia ha sido en aprender a hacer la guerra. Por encima de aprender a morir aprendimos a matar y desde entonces se canta al amor, a la vida y se alaba la gloria y el honor. En ese escenario permanente surge el sacrificio voluntario de los defensores de la Patria, el honor, la cobardía, los duelos, las violaciones, las angustias, la vanidad, el egoísmo…, todo está y se refleja en el campo de batalla. Héroes y villanos son la misma cosa y quedan reflejados en los dioses que actúan y de los que se alimentan hasta encontrarse en la soledad del Hades.

Todo el poema gira alrededor de la ausencia. Nada podrá conducirse sin el guía, el poderoso Aquiles con su fuerza y poder. Todos luchan con coraje, pero son sustitutos, no son el héroe de la victoria cuya ausencia provoca la muerte de sus guerreros más valientes.

Así será desde que Homero escribió La Ilíada. Todo sigue igual. Nada ha cambiado. Todo quedó en sus cantos proféticos sin que ni siquiera las armas hayan variado. Empieza todo con una peste que sale de las flechas de Apolo y termina con la vejez suplicando poder sepultar a la juventud atrevida.

La ausencia prima sobre el relato: Aquiles. El guía hacia la victoria.

Siglos más tarde un ejército perdido se encuentra en la misma situación.

<<¡Demostrad que sois los mejores capitanes y más dignos de guiar ejércitos que los propios estrategos!>>: La Retirada de los Diez Mil. Un puñado de hombres desorientados, sin moral, quizá sin valor, lograron atravesar el Imperio con el ejemplo y la autoridad de quien ocupó aquella ausencia con su ejemplo: <<Entretanto, Jenofonte se paseaba a caballo entre las filas arengando a sus hombres: “¡Soldados, pensad que estamos corriendo hacia Grecia, hacia vuestras mujeres e hijos; haced ahora este pequeño esfuerzo y no habrá más lucha en lo que queda de camino!”. Entonces Sotéridas de Sición replicó lo siguiente: “No estamos en igualdad de condiciones, Jenofonte. Tú vas a caballo y yo estoy completamente destrozado a fuerza de llevar el escudo”. Cuando Jenofonte oyó sus palabras, se bajó del caballo, lo arrastró fuera de la fila y, arrancándole el escudo, prosiguió las marcha con él en las manos lo más deprisa que pudo, todavía llevaba encima la coraza de jinete, con lo que soportaba un enorme peso>> (Anábasis III 4.46-49).

Nada ha cambiado desde Homero, aunque -puede- jamás existió.

La historia sigue siendo un constante percibir la ausencia. Nótenlo ustedes.

Unas veces Aquiles, otras fue Jenofonte, Anábasis. Ahora también: la ausencia nos hace más débiles.

Hemos evolucionado hacia la catábasis. Lo avisó el mensajero en Orestes: <<Porque así es la casta. Los heraldos saltan siempre del lado de los afortunados. Amigo de ellos es todo el que tiene poder y ocupa cargos en la ciudad>>.

Y surge de la boca del Orestes de Eurípides el mayor insulto que recoge la literatura de todos los tiempos: <<¡Oh tú, que, salvo para conducir un ejército en pos de una mujer, para nada más sirves!>>. Nada hay escrito que recoja tanta humillación.

La ausencia de un guía se hace patente y cada vez es más necesario que alguien se baje del caballo, arrastre al triste y al llorón fuera de la fila, y arrancándole el escudo prosiga la marcha con él en las manos lo más deprisa que pueda, aún soportando un enorme peso, el suyo propio y el de los demás.

Su ausencia es el culpable de todo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 abril 2020

EL COMUNISMO SE INSTALA EN ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La calle en España siempre ha sido el preludio, de un homenaje o de un crimen, de la paz o de la guerra, el caso es estar en la calle. Ahora ocurre algo inédito cuya respuesta es imprevisible. Sin calle ¿qué será España?

Los datos que el <<Comité Científico>> maneja son espeluznantes. La enfermedad que padecemos se llama libertad. Urge acabar con ella. No se sabe cómo, pero ocurrirá. Los datos lo avalan.

Semana Santa en privado. Ningún rezo en público, ni una saeta al aire. Iglesias cerradas. Solo cerradas. Por ahora. Iglesia que guarda silencio expectante, cartujano y previsor. A veces parece de color tibio.

Feliks Yakovlevich Kon: <<¡Celebramos mitines en una sala en la que están sentadas decenas de millones de personas! ¡Esto es magnífico!>>.

Mitines diarios. Mordaza a los medios, si es que alguno(s) queda(n) libre(s) camino de la extinción. Al resto se le subvenciona la fidelidad. El tiempo que esta dure. Las televisiones son tres y todas del mismo dueño: del poder. Alguna otra hace que reza, pero bajito, no vaya a ser.

<<No hay censura, sino una monitorización de las redes sociales por si hay discursos de odio>> (Fernando Grande-Marlasca. Juez y parte).

Colas en los supermercados. Distancias contagiosas. Desabastecimientos elementales. El papel higiénico se agota, como el papel de la Constitución.

Asusta leer: <<…la declaración del estado de alarma no permite, a su amparo, decretar, como se ha hecho, la suspensión generalizada del derecho de libertad de circulación y residencia de los españoles, medida que solo puede adoptarse en el estado de excepción, como determina el artículo 55.1 de la Constitución […]. La protección de la salud es una finalidad que legitima la actuación de los poderes públicos, por supuesto, y más aún, es una obligación que les viene impuesta, pero ese objetivo solo puede llevarse a cabo a través de las reglas del Estado de derecho. Ambas obligaciones son, y deben ser, perfectamente compatibles>> (El País, 10 abril 2020. Manuel Aragón. Catedrático emérito de Derecho Constitucional y magistrado emérito del Tribunal Constitucional).

Dice también que a su juicio no se ha respetado la Constitución. Grave.

Amenazan con el 128: <<Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general>>. Han aprendido bien en el país caribeño. Aprovechan el momento: Queda aprobado injuriar a la Corona y ultrajar a España. Eso no es odio. Luego se ocupará el Palacio como bien público;  o la segunda vivienda.

La cátedra habla de <<Dictadura constitucional>>.

Economía sumergida; ante la política submarino. Todo a escondidas. Todo  oculto. Trapicheos gubernamentales.

Empiezan por el tuteo y te acaban robando la cartera, según la proximidad paternalista aumenta.

Enjaulados por la ineficacia. Los niños aprenden lo que es la libertad, entre paredes, sin las sonrisas de otros niños. Aprenden a no fiarse de andar entre niños o entre mayores. Todos pueden ser contagiosos de ideas. Educar en prevención: mirar de reojo. Ni del compañero de pareja.

Los mayores son víctimas del triaje por su reprochable edad. Inservibles y caros.

Controles policiales. Todo es policial y controlado. Sin claridad democrática. Carnet o uniforme. Salvoconductos.

Soldados a la calle, a pasear popularidad; de popular. Donde no los quieren se van, los echan y es una huida que su jefe no asume como tal, sino como libertad.

Nadie sabe quién manda. Solo el que todo lo manda. La justicia ha cerrado por defunción; o posible; y lo que es, o no es, justo, nadie lo sabe. Todo articulado en su Código. Solo ellos juzgan sentados en el banco de los créditos a la insolvencia.

Geolocalización. Gran hermano. Movimientos controlados, denuncias, miradas tras los visillos. Venganzas.

Despidos estatales, ellos deciden quién sí, quién no. El futuro de cada uno en sus manos de largos dedos que todo lo tocan.

Los que pueden oponerse se empequeñecen. No tienen alternativa. No saben tomar decisiones valientes en tiempos recios. Cada uno labra su parcela en una lucha feroz y egoísta por las lindes. Poco más que lechugas y algún tomate. Viento sembrado entre las hortalizas. Seguirán oponiéndose a nada. Tempestad.

Surge, y será aún más fuerte, la desconfianza, que es el primer paso para acabar con la libertad.

Mienten. Todos mienten. El que más miente denuncia la mentira, pero él es juez y parte.

Ruina, miseria y miedo; más que miedo.

Miedo a la muerte, pero es peor perder la libertad.

<<El comunismo es una desmemoria. No un olvido, sino la destrucción de la historia, de todo lo que nos recuerde lo que henos sido o venido a ser, para poder imponernos lo que, como una página en blanco que llenarán nuestros amos, vamos a ser, querámoslo o no>> (Federico Jiménez Losantos. Memoria del Comunismo).

Si ven que el barco se hunde, recuerden que Lenin tiró por la borda a Marx. De todo son capaces.

¿Vacuna? Llega tarde. Vamos a ser nada. Querámoslo o no.

Yo, que felizmente soy nada, solo hay una cosa que en estos momentos deseo más que ser nada: equivocarme.

Solo, para ello, veo una solución: dejemos de pensar en lo que puede pasar y pensemos también en lo que podemos hacer.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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13 abril 2020

LA MUERTE NO ES EL FINAL SEMANA SANTA CASTRENSE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Legionarios portando a hombros al Cristo de la Buena Muerte en Málaga

¡Guiones y banderines de la Legión, rindan honores a nuestros muertos!

Es la voz de mando del Jefe de la formación legionaria. Es el recuerdo al legionario de todos los tiempos. Tiene la Legión especial rito para dar tierra a sus hijos y para recordarlos en sus formaciones. Los muertos de la Legión, los legionarios novios de la muerte, son inmortales. ¡Qué difícil explicarlo! Tanto como comprenderlo y asimilarlo. Siempre presentes. No da miedo pronunciar la palabra: muertos de la Legión. Es la rotundidad del lenguaje legionario. La muerte es familiar, forma parte del combate y de la historia de la Legión. ¡Al Cielo con El!

La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Se es muy consciente, en silencio y en los adentros, en los sentimientos, que en cualquier momento puede ocurrir. Ante el hecho, el más trascendente de la vida: dignidad.

Es una temporalidad que pasa, aunque deje imborrable huella cuando es el compañero el que se va. Eterno recuerdo porque  la muerte es vida y ejemplo que a todos, cada uno en su único momento, nos llegará.

La Semana Santa da comienzo

¡Guiones y banderines rindan honores a nuestros muertos!

La Semana Santa da comienzo. Es momento de reflexión y dolor. Un paréntesis necesario. ¿Se celebra la muerte? Sería un eterno fracaso. Es el necesario tránsito del dolor, del sufrimiento y entrega por los demás, a la victoria sobre esa temporalidad llamada muerte.

La Semana Santa mucho tiene que ver con la entrega y sacrificio, con los soldados de España; tanto que es el espíritu que define su quehacer diario. La entrega y el sacrificio por los demás.

La muerte no es el final

La muerte no es el final, cantamos en un profundo rezo por nuestros compañeros muertos. Es el canto que abre el camino, el paso siguiente hacia la eternidad. Esperanza: ‹‹Cuando, Señor resucitaste, todos vencimos contigo, nos regalaste la vida, como en Betania al amigo››

Rodean los pasos y tronos los soldados. Cientos van por ellos escoltados. Firmes y pensando en centinelas, vigilias en noches compartidas.

Aquel hombre que decía ser Hijo de Dios pasó sus últimas horas entre ellos, entre soldados. Azotado y vigilado. Cuando murió, el Centurión, el capitán, dio la voz de alarma que conmocionó al mundo hasta nuestros días:

¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! No hubo más pregón. Era la consigna, el santo y seña, que recorrería cualquier posición, cualquier rincón. Lo había dicho el capitán cuando Jesús murió.

También en el momento de la Resurrección, vigilando el sepulcro, estaban los soldados. El paso de la muerte a la vida, el tránsito, vigilado y pregonado por los soldados. Ahora se entiende mejor todo este misterio. La mística enraizada en la tropa con su capitán al frente. Venía de lejos aquella fe comentada, desde el día en el que un centurión fue sorprendido por su fe:

Jesús pasó sus últimas horas Crucificado con los soldados

‹‹Jamás vi tanta fe en Israel››.

Resuena desde entonces, desde aquella fe lejana y heredada, la pena que nos alcanza por un hermano perdido. Es cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza. Empezamos a comprender. Desde entonces en su palabra confiamos.

La muerte no es tan horrible como parece porque la muerte no es el final. Por eso hay un Cristo Legionario, de la Buena Muerte. Por eso hay fe en los soldados. Por eso cantamos y rezamos:

‹‹En tu palabra confiamos

con la certeza que Tú

ya le has devuelto la vida,

ya le has devuelto a la luz››.

El morir en el combate es el mayor honor

Testigos del tránsito entre la muerte y la vida fueron los soldados. Testigos de la Resurrección. La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Es la Fe en que La Muerte no es el Final

‹‹Tú nos dijiste que la muerte

no es el final del camino

que aunque morimos no somos,

carne de un ciego destino››.

Ahora se entiende que El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

‹‹Si así mi vida concluyo

Y así la muerte me espera

Aquí me tiene por suyo;

Ni la llamo ni la huyo;

Puede venir cuando quiera››.

Vivimos días de muerte. Una muerte que ni abrazar al compañero perdido te admite. Ronda en nuestras proximidades y todos tenemos a alguno cercano que ya se ha llevado. Inexplicable dolor;.

Se oye el grito:»Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?«. «Un grito que abre los cielos, porque proclama una fe, una seguridad que va más allá de toda duda, de toda oscuridad y de toda desolación. Y el lamento se transforma, deja lugar a la alabanza en la acogida de la salvación”, dijo Benedicto XVI. Es la Resurrección, que esperamos, en Tu palabra confiamos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

10 abril 2017

TÉCNICAS DE SUPERVIVENCIA DURANTE EL CONFINAMIENTO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Por ahora no es necesario aprender a hacer fuego o sembrar tomates en la ventana de su casa. En un futuro quien sabe.

Les contaré una anécdota. En el Paleolítico, cuando yo era un joven teniente de Operaciones  Especiales, hacíamos prácticas de supervivencia invernal en un pueblecito de la provincia de Burgos. Dormíamos en iglús construidos por nosotros mismos, estancias confortables cuando no hay otra cosa a mano. El caso es que un día recibimos el aviso a través de la Guardia Civil de que el alcalde de un pueblo cercano quería hablar con el máximo responsable de la unidad. Bajamos a verle y mayúscula fue nuestra sorpresa cuando nos dijo que habían desaparecido todos los perros de pueblo y que si nosotros sabíamos algo de aquello. Era evidente. Las noches en los iglús no dejan de ser bajo hielo y el calorcito de un perro junto a tu saco de dormir es una estufa natural inigualable. Los perros por algo de comida habían seguido a los soldados hasta sus elegantes, pero frías estancias y el que no les había seguido fue convencido. De estos últimos, pocos, porque desde tiempos históricos los perros han seguido a las tropas fielmente.

Supervivencia es sin duda buscarse la vida. Unos son más aptos que otros, pero tiene sus reglas que todos deben compartir.

Todas, reglas, normas, y procedimientos se resumen en uno: disciplina.

La disciplina es doctrina, instrucción de una persona y de un grupo, especialmente en lo moral. Y sin duda la observancia de unas normas de comportamiento tanto interno, individual, como en nuestra relación con los demás. Instruir, aprender, entrenar, ejercitar y asumir. No es fácil cuando todo está a tu alcance, pero sin práctica habitual, cuando vienen mal dadas, es difícil asumir los comportamientos.

Comer sapos o culebras, hacer fuego en la nieve, pescar con las manos, hacerse una choza, comer hierbas del monte o ratas de cloaca es una simple anécdota. La vida te pone en peores trances y La vida del Buscón llamado don Pablos es un retrato diario que cada vez más se repite. Lo importante para supervivir es vivir en continuidad de comportamiento, en saber sufrir y aprovechar cada ocasión, mala o buena, que todas traen algo para alimentarse. El que se queja o lloriquea se queda en el camino.

Disciplina. Conocí en aquella época del Paleolítico al máximo exponente de la supervivencia: el Capitán don Teodoro Palacios Cueto, héroe de la División Azul y Laureado de San Fernando. Once años, tras la durísima batalla de Krasny Bor (10 febrero 1943), estuvo prisionero en distintos gulags, al cual más cruel, pasando por celdas de castigo y siempre al mando de sus hombres con una  dignidad ejemplar y que asombró al mundo. Su historia fue relatada por Torcuato Luca de Tena en Embajador en el infierno. Regresó a España en 1954 y allá por los años setenta tuve la oportunidad de establecer amistad con él mientras practicábamos escalada en los alrededores de Potes, lugar donde vivía.  Un día me atreví a entrar en su intimidad.

-¿Mi general como pudieron aguantar tanto tiempo en aquellas condiciones?

No lo dudó un instante: disciplina, mi teniente. Desde que amanecía hasta que llegaba el sueño se mantuvo una férrea disciplina individual y de grupo. Nos apoyamos y vigilamos los unos a los otros. En cuanto veíamos que uno decaía no le dejamos ni un minuto. Pensábamos con él, vivíamos con él y por él. Cuando empezaba a llamarnos pesados es que ya estaba salvado.

Me enseñó algo más importante: adivinar el primer síntoma de derrota. Cuando veíamos que uno de nuestros hombres dejaba el aseo personal cada mañana, no se lavaba ni afeitaba, no se cambiaba, daba el aspecto de dejadez, ese era el síntoma más claro de que empezaba a venirse abajo. La férrea disciplina se llevaba en todas las actividades, aseo personal, trabajos, reuniones (cuando nos dejaban), triquiñuelas e invenciones, juegos, hasta creamos una revista; el ingenio personal de cada uno era aprovechado por el conjunto. Nunca permitimos a nadie estar solo. En definitiva una vida nueva, dura y repugnante, dolorosa, pero era una vida, no podíamos elegir otra y lo que hicimos fue rellenarla de disciplina, entre todos, como una compañía que éramos.

Todos aguantamos, todos resistimos con la esperanza del día a día, sin planteamientos a largos plazos, sin permitir que nadie contagiase la enfermedad que provoca la soledad y el abandono. La vida se ralentizaba, teníamos tiempo para vivir, mal, pero despacio y entonces salió de cada uno de nosotros lo mejor que teníamos.

Mi teniente, acabó diciéndome, tú sabes que esas cosas del honor y del valor, del amor a tu patria, del ejemplo y la virtud, no son palabras hueras sino una realidad que se muestra en toda su crudeza y realismo en situaciones extremas. Así somos los españoles.

Estábamos sentados en una pequeña taberna de Potes. Nevaba y por la ventana se veían solo gruesos copos de nieve.

-Podría odiar esta nieve y el frío, pero me reconforta y recuerda, lo sé, que cuando el hombre saca las ganas de vivir no hay fuerza de la naturaleza que pueda con él.

-Sí; mi general.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

EL RANCHERO Y EL BUZO. LOS CAÑONES PUEDEN SER NECESARIOS. NUNCA SE SABE… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En una deliciosa biografía de Wellington escrita por Andrés Révesz, encontramos inspiración para la paz de las experiencias de la guerra. En alguna ocasión les he hablado de la batalla de Vitoria (21 junio 1813), pero no recuerdo haberles contado la anécdota de uno de los más bizarros oficiales ingleses de Artilleria, el capitán Ramsay.

Al empezar la batalla, Wellington le ordenó colocarse con su batería en un lugar apartado del frente, no parecía el más adecuado para el combate, con orden de no moverse de allí si él mismo no le daba la contraorden. Durante el desarrollo del combate el capitán Ramsay se desesperaba por su inacción, lejano al lugar que creía corresponderle cerca de las primeras líneas de combate.

Un general que por allí pasaba le recriminó.

-¿Qué hace usted aquí?

-Nada, aquí me ha colocado el marqués y  supongo que aquí tendré que quedarme.

El general pensó que aquello era inútil y ordenó al capitán que le siguiese con su Artillería.

El capitán obedeció.

Vencidos los franceses, se retiraban por la carretera de Pamplona, lo que se comunicó a Wellington diciéndole.

-Que lástima que no tengamos nada para detenerlos.

-¿¡Cómo que nada!?, exclamó el Duque.

-¿Qué hay con los cañones del capitán Ramsey?

Se le retiró del servicio. Ramsey volvió a los dos años a reintegrarse al Ejército y cayó junto a sus cañones en Waterloo.

Llevo días repitiendo: <<Que cada uno cumpla con su deber>>, y no otro. Los alardes o las reacciones teatrales de nada sirven en un jefe, sino para llevar a sus hombres a la derrota y a la muerte. Todos somos importantes en el lugar que a cada uno le corresponde por muy humilde o insignificante que nos parezca. Ni estar más arriba, ni más abajo, sino allí donde está tu lugar: cumple, lo mejor que sepas, cumple. Cumple, pero no te exhibas.

Nos enseña el antiguo Reglamento Táctico de Infantería: <<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>.

Veo alardes y pésima gestión en esta guerra contra el coronavirus. Surge repentinamente lo mejor y lo peor. Exhibiciones inútiles. Al final todo se sabe, pero no sé cómo se las apañan que no todo se juzga.

Les hablaba la pasada semana de estos bravos soldados, de bata y mascarilla, que luchan en primera línea del frente jugándose la vida, mal dotados y equipados, pero con la voluntad firme, el saber hacer y sacrificio ejemplares.

Falla la dirección de la guerra. Malos generales.

El que un día quiso organizarlos, sin saber nada de soldados, solo acertó cuando dejó escrito:

‹‹Un acto revolucionario, una resolución oportuna y útil, no califican para mandar. Si el ranchero impide que su batallón se subleve o el buzo de un acorazado logra que la oficialidad no se pase al enemigo con el barco, déseles un premio, pero no me hagan coronel al ranchero ni almirante al buzo. No sabrán serlo. Perderemos el batallón y el barco›› (Azaña. La velada en Benicarló)

No he encontrado mejor calificativo: el ranchero y el buzo. Uno con la sartén por el mango dándonos bazofia. El otro en las profundidades de las ciénagas. Obvio. No es necesario dar sus nombres. No les daría ni un premio, simplemente les haría abandonar la gestión. Bastante error se cometió haciéndoles coronel y Almirante. Han hundido el barco y traen hambre para todos.

Cada uno su deber. Cumplan la orden. No muevan los cañones de lugar. Pueden ser necesarios el día que huyan.

Diomedes intercambiando sus armas con Glauco

<<A Glauco, el Cabrero: ¡Glauco, guardián de los rebaños! Te pondré en la mente esta advertencia: Ante todo da de comer al perro junto a la puerta del patio, pues es quien primero oye al hombre que se acerca y a la fiera que entra en el cercado>> (Homero. Himnos).

Perderemos el batallón, el barco y… el perro murió, sin alimento, sin oír a la fiera que entraba. Lo habían matado.

El enemigo está ya dentro.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 marzo 2020

LA GENERALIDAD OBLIGA A PARALIZAR UN HOSPITAL DE CAMPAÑA QUE ESTABA MONTANDO EL EJÉRCITO EN SABADELL

Presten atención a la noticia: La Generalitat obliga a paralizar un hospital de campaña que estaba montando el Ejército en Sabadell.

Esto no es un artículo al uso en este blog. Es simplemente un escándalo. Una noticia que recojo del diario 20 minutos y que me deja sin tiempo para reaccionar. Mejor decir: no hay reacción. Eso ya lo sabemos. Desde hace varios días, anteayer, ayer, hoy, vamos denunciando que el Ejército no está en todos los rincones de España. Que hay lugares donde no se le permite entrar y que la señora ministra y el Gobierno al que pertenece lo admite. Grave.

Inadmisible. Eso cuesta vidas. Eso es un crimen.

Copio del diario 20 Minutos: <<La alcaldesa socialista de Sabadell, Marta Farrés, ha denunciado este miércoles que la Generalitat ha frenado la instalación de un hospital de campaña por parte del Ejército de Tierra en la pista cubierta de atletismo de la ciudad>>.

<<Se dio el visto bueno y la propia consellera lo hizo público en rueda de prensa. Esta mañana, sin que se haya dado ningún cambio en los criterios de logística y asistenciales, ha dado la orden de parar la instalación», ha lamentado el PSC en un comunicado>>. No tengo por qué dudar de la información. Es demasiado grave.

Creo oír cada mañana al Jefe de Estado Mayor de la Defensa que las Fuerzas Armadas están en todos los lugares de España. El Jefe del Mando de Operaciones dijo algo que aún resuena en mis oídos: están a demanda. Hoy podemos comprobar que significa eso de «Estar en toda España» y «A demanda»: rechazo, ofensa, insulto; y dejemos el calificativo, no vayamos a convertir los verbos en adjetivos.

La ministra presume, pero no asume. No estaría yo muy contento de ver como se nos rechaza: en España.

Esta, y la otra, son batallas que habrá que ganar. Al finalizar, por encima de todo, habrá que decir con la mirada bien alta: Sin Novedad. A pesar de todo y con las lagrimas en las mejillas.

Si no es así querrá decir que hemos perdido el honor. Lo habremos perdido todo y no habremos cumplido con nuestro deber. ¿Agacharemos la cabeza humillados por el deshonor?

Decir sin novedad significa que, a pesar de la tragedia,  todo ha sido hecho con esfuerzo y honor. Muchos están dando ejemplo, otros sacan lo peor de ellos para no admitir a sus Fuerzas Armadas que vayan a salvarles la vida.

Otros lo admiten. Tanto monta.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

1 abril 2020

Blog: generaldavila.com

EJÉRCITO SOMOS TODOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Dedicado a todos los que en primera línea de combate luchan contra este enemigo invisible con grave riesgo incluso para su vida. No tendréis recompensa, a pesar de que os lo debemos todo. Vuestro sacrificio y patriotismo perdurará por generaciones.

En la puerta del Congreso de los Diputados debería levantarse un monumento a vuestro ejemplo. Más que los leones destaca vuestro valor y fiereza ante este adversario, el más cruel hasta ahora conocido. ¡Gracias!
Ejército somos todos. Con ese título iba a dar una conferencia en un pueblo de Valencia, Quartell, organizada por la Asociación Cultural 6 de diciembre y  aplazada por razones obvias. Cuando la preparaba aún no se había desatado la guerra. Aunque sin saberlo estábamos sitiados. El título ahora cobra todo su valor. No es necesario añadir nada más: Ejército somos todos.

La guerra empezó en un lugar muy lejano, en el periodo de los Reinos Combatientes. Entonces decía el Duque de Sung que <<El virtuoso no aplastaba al débil y no daba orden de atacar antes de que el enemigo hubiese formado filas>>. Después de mucho tiempo, cuando se empeoró, el hombre supo el poder que daba el engaño, que la guerra era el reino de la traición y de los abusos, y llegamos a los tiempos actuales. Una lenta evolución para llegar hasta el poder y maldad, lo que obliga a la necesaria vigilancia y defensa, preparación y alianzas. Es inevitable. Tanto, que los guerreros tuvieron que enfrentarse incluso a un enemigo que había evolucionado hasta convertirse, paradójicamente, en un virus letal.  Para lo cual no estábamos preparados.

El que pierde la iniciativa es derrotado.

<<Conoce al enemigo y conócete a ti mismo, y podrás libra cien batallas sin saber los que es la derrota>>, dice el proverbio de Sun Wu Tzu.

Nada sabemos, nada conocemos, aunque supimos de su ataque  y no hicimos caso, pudimos y no quisimos, y con la alegría de superar las dificultades olvidamos el riesgo de la muerte.

Los generales, aletargados, gozaban de sus entorchados. Todo el arte de la guerra está basado en el engaño, y la guerra se volvió contra ellos, que somos nosotros. Cuando quisieron salir de su letargo hubo urgencia para tapar sus errores iniciales. El 8M es una losa que pesará siempre sobre sus responsables. No se había tocado generala a tiempo y el enemigo había roto las primeras líneas de defensas. Era urgente borrar aquella imagen de la inicial derrota y pusieron en marcha su campaña personal mediática.

Día D, hora H: 8M.

Por fin algunos se dan cuenta. Movilizan a sus Ejércitos. Tienen el mejor Ejército del mundo, el español. Un ejército que lucha unido, disciplinado y alejado del rumor mediático que tanto marea y tan poco colabora. Un Ejército heterogéneo que conoce que <<la guerra es un asunto de importancia vital para el Estado, es la provincia de la vida y de la muerte, el camino que lleva a la supervivencia o a la aniquilación>>.

Creyeron que sacaban al Ejército a la calle como un velo encubridor de sus  errores iniciales, sin darse cuenta que el Ejército llevaba días luchando en hospitales, farmacias, centros de salud, con soldados de batas blancas, sin general que les guiase y dotase de coordinación y medios. Solos.

<<Hay una cosa que es de gran importancia en la guerra, y es ser rápido como el relámpago…>> <<Cuando estalla el trueno es demasiado tarde para taparse los oídos>>. Todos eran soldados, pero sin general. Han desplegado en la guerra. Sin duda una guerra con todas sus características. Muy grave y compleja, tanto que supera el juicio sensato y elemental: ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando? Nadie lo sabe. Una guerra que requiere planificación, método, análisis de los factores, despliegues, armas, generales y soldados.

Los mejores. Ahí están: Médicos, enfermeros, sanitarios, celadores, conductores de ambulancias, transportistas, camioneros, taxistas, empresarios, trabajadores, policías, bomberos, dependientes, fabricantes, y soldados de uniforme. Pero sin General.  Acostumbrémonos a no diferenciar entre unos y otros uniformes. Son lo mismo: soldados en combate.  Estas son guerras variopintas de muchas y diferentes trincheras y alambradas. Esta es una guerra, como serán las del futuro, de todos, y llevar o no uniforme no será la diferencia, sino la misión de cada uno y el arma que cada uno maneje.

Estos soldados que ven son sus soldados. Los de España, de los españoles. Seguramente muchos de ustedes los conocen, porque son ustedes mismos. Otros los ven, observan, pero no los conocen. Ven una cara de soldado y es la misma, se repite, como la de otros miles.

Los conocidos y clásicos ejércitos están normalmente en el frente en primera línea, hoy les toca la retaguardia, el enemigo ha roto la barrera defensiva y ha llegado al fondo, donde despliega la logística, donde se mezcla con la vida inocente. Es otra guerra no inesperada pero ha llegado explotando un factor que la hace muy peligrosa: la sorpresa. Mientras atacaba el jolgorio seguía, los soldados avisaban, pero nadie al enemigo veía.

Es una vida dura la del soldado. Requieren tu presencia mal y tarde. Es una vida de incomprensiones y de segunda fila, hasta que les rebosa la situación. Una vida llena de constantes riesgos, fatigas y sacrificios. Duras jornadas de incertidumbre en lejanos horizontes donde eres permanente centinela que espera la aurora. Siempre es dura la guerra, pero lo es más cuando te enfrentas a un enemigo escurridizo, cruel y duro, que no suele dar la cara y -¡cuántas veces!- limitada tu posibilidad de reacción. Pero estos soldados de los que hablo son los de siempre y, ahora, mezclados con los soldados de las batas blancas, médicos, sanitarios, celadores, limpiadoras; soldados que se han encontrado sin la dotación adecuada, sin munición, y se defienden con valor, lucha incansable, sacrificio y dolor al ver al compañero herido, moribundo, muerto. Se han encontrado con un enemigo que les ha roto las barreras de defensa normales y nadie les ha avisado. Ahora no tiene tiempo para descansar y verter lágrimas ni expresar dolor. Solo luchar. Otros uniformes, que normalmente son los de primera línea de frente, amparan a las vanguardias, las apoyan en lo que pueden, desinfectan, transportan, vigilan, regulan, animan, todos soldados.

Es una vida dura la del soldado. La de hombres que cuando el amor a la vida les dice al oído que se separen del peligro, les dice su espíritu militar que se mantengan en el puesto de honor.

Es una vida dura la del soldado, que acepta el sacrificio, incluso el mayor de todos, sin que haya razones de índole material que le lleven a ello. Estar convencidos de que se lucha por una causa justa es su asidero moral más firme ante la brutalidad de la guerra.

Es el honor y la honra los sentimientos que han acompañado a las unidades moviéndolas hasta límites insospechados.

Es una vida dura la del soldado cuando te envían a una guerra sin nombre, enmascarada con mensajes que limitan el espíritu de lucha propio y la voluntad de vencer.

Es una vida dura la del soldado que vive pendiente de un contagio, de un descuido, de una emboscada, una infección que atraviesa la mascarilla, la permanente incertidumbre que acontece cuando en soledad recuerdas lo que está ocurriendo.

Es una vida dura la de soldado cuando te juegas la vida mientras en las moquetas se discuten y ponen en entredicho las razones y las órdenes por las que te han trasladado a estos confines.

Es una vida dura la del soldado, pero no hay vida más honrosa y hermosa siempre arropado por la camaradería y la fraternidad de tus compañeros.

Al ver a esta gente, a estos soldados que podíamos llamar de bata blanca, siento un enorme orgullo patrio. Las alabanzas y elogios les suenan a quimeras lejanas, a promesas siempre incumplidas. El elogio no forma parte de su fortaleza sino el deber cumplido. No se prestan al juego mediático y huyen de los discursos y brillante literatura. Es tan dura la lucha de estos soldados que hablan poco, cuentan lo imprescindible y piensan y sueñan con la victoria; para los demás.

Estos soldados a los que hoy dirijo mis palabras y mi agradecimiento somos todos. Porque Ejército somos todos. A la hora de luchar cada uno cumple con su deber. Uniformes blancos, batas, mascarillas, ambulancias, hospitales, consultas, farmacias, laboratorios, heridos leves, menos graves, graves y muertos. Triaje de guerra, selección, encierro, aguante paciencia, dejar que trabajen los que saben, los que curan, los que se entregan y buscan la solución.

El mejor Ejército del mundo, la mejor Infantería del mundo.

<<Por esto el general que no busca su gloria personal cuando avanza, ni se preocupa de evitar una sanción cuando retrocede, y cuya única finalidad es proteger a la población y servir al superior interés de su Soberano, es una joya para el Estado>>, dice Sunzi.

Y digo yo: ¡Ay! si tuviésemos buenos generales.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

26 marzo 2020

Blog: generaldavila.com

MAS HAY AVES EN EL CIELO… Y VIEJOS QUE ESPERAN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estos días de confinamiento mi ventana recobra su importancia.

Tengo una ventana que me permite mirar a los pájaros cuando llegan y cuando se van. También veo a los que siempre están. ¿Nos conocemos? Los mirlos andan a la gresca con las urracas que adivinan enseguida donde están haciendo el nido, entre la hiedra, y ya no dejan la pelea. El mirlo es valiente y la mirla trabajadora. Los gorriones en cuanto empiezan a ver el trasiego desaparecen.

Tengo una ventana que no es una ventana cualquiera porque solo es de pájaros. Puede que haya otras cosas, que seguro que las hay, pero ellos me han dicho que solo les mire a ellos, que lo demás no interesa; total que estamos de acuerdo porque yo la ventana solo la quiero para ver los pájaros. Este año ando preocupado porque los vencejos están tardando en llegar o, a lo peor, están volando tan alto que mi vista no los alcanza. Tampoco hay aviones porque el aeropuerto al que bajan a posarse debe estar cerrado por estos virus nuevos. Cuando veo alguno lo miro como desde la selva amazónica lo harían los sin contaminar que allí viven, y entonces no le doy más importancia porque a mi los aviones metálicos ni me van ni me vienen; como a ellos.

Mantengo abierta la  ventana hasta que se hace de noche y ya no veo ni  a los murciélagos volando, o lo que sea lo que hacen, que no se sabe muy bien si vuelan o hacen piruetas desde una cama elástica que les acompaña.

<<Mas hay aves en el cielo,

lirios en el campo. No ocurre

nada>>*

Sigo con el recuerdo a Jiménez Lozano. Imborrable.

<<La primacía de lo político destruye lo espiritual, al convertir al señor en esclavo>>.

Un elogio a la vejez es el título del artículo de Gabriel Albiac (ABC.19-03). <<El Quevedo que sabe cómo el tiempo nos hace, en cada instante, “presentes sucesiones de difunto”. El Góngora que llama a que la inteligencia sepa sobreponerse al pavor de tal destino: “la razón abra lo que el mármol cierra”, en deslumbrante traslación lírica del san Pablo que interroga: “muerte, ¿dónde está tu victoria?»>>.

Los que gestionan el coronavirus  han puesto fronteras a la vida. Los de una edad aquí, los de más edad allá. Sálvese del horno quien pueda. El ser humano no deja de asombrar… a los pájaros al menos.

Tengo ya mi edad. Me han educado a dar la vida por los demás. No hace falta que me empujen. <<Ni la llamo ni la huyo; puede venir cuando quiera>>. Nunca pensé que habría prioridades y selección en el triaje en función de la edad; eutanásico. No empujen. Ya me muero solo.

Esta ventana no tiene barrotes, pero como si los tuviera porque ni puedo salir por ella ni tampoco entrar, así que cuando veo a los pájaros no sé si ellos pensarán que estoy enjaulado. Últimamente estoy pensando muy en serio en ello y a punto de cerrar la ventana. O ponerle barrotes para que no me la puedan robar. Esas son las soluciones de hoy, muchos barrotes, alarmas y seguridades porque nadie está seguro de nada. ¿Será porque no miran a los pájaros? Porque a ver: ¿si no para que hacen ventanas en las casas?, ¿no es para ver a los pájaros? A lo mejor es para ahorrar luz, esa que siempre llega tarde.

Supongo que todos habrán ido alguna vez a una Residencia de ancianos. Pueden comprobar que los viejos no apartan su mirada de la puerta de entrada. Esperan. Miran a todo el que entra y al que sale. Esperan que alguna entrada sea para ellos. Una sonrisa.

Su mirada es una eterna primavera de renacer ilusiones con la llegada de alguno de los suyos. No existe para ellos el tiempo. Todo es espera, de lo que fue; creen que volverá un haz, un fulgor de aquello. Hoy los hemos encerrado, nadie llega, crueldad a su espera, puede que, para algunos, sea eterna.

Soledad de pájaro

solo y solitario

soledad del cardo

y soledad del páramo.

Son tres soledades,

ya estoy acompañado.*

Viven solos, en su <<inventario>>:

Yo tenía un peón, de niño,

unas canicas,

un lacre rojo y una cuerda,

una sonrisa.*

Por edades. Los unos a la derecha, los otros a la izquierda ¿quién decide? ; y entonces morirán unos y más tarde otros. ¿Quién decide?

Los viejos ya no damos ni siquiera sombra.

Quedemos tranquilos. Nos enseñaron y educaron a dar la vida por los demás sabiendo que cuando se exige tanto, entregarlo todo, la enseñanza culmina con el ejemplo. Pero, por favor, no empujen.

*Poemas de El Precio, Antología poética de José Jiménez Lozano.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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23 marzo 2020

EL REGRESO DE IRAK. ¿ORDEN O DESORDEN INTERNACIONAL? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El ministerio de Defensa ordena a las tropas españolas el regreso de Irak. Todo un símbolo socialista: <<…un Gobierno que no nos mienta>>,<<caminito de Jerez>> y todas esas cosas… No voy a introducirme en el lodo del año 2004 provocado por aquella gente de la calaña de Zapatero/Bono que pusieron en pie la sucia maquinaria que aún hoy nos persigue. Eran ¿seguirán siéndolo?, la cabeza tan bien definida por Diego Saavedra Fajardo: <<Dudoso es el curso de la culebra, torciéndose a una parte y otra con tal incertidumbre, que aun su mismo cuerpo no sabe por dónde le ha de llevar la cabeza. Señala el movimiento a una parte, y le hace a la contraria, sin que dejen huellas sus pasos ni se conozca la intención de su viaje>>. Ocurrió después de aquella tragedia del 11M, aún sin explicación, que dejó a España sin autor intelectual de futuro. Hoy el poder sigue en manos de ellos, de los que han manejado confusas informaciones y revuelto lo íntimo de la esencia española esparciendo, con sus movimientos en los estercoleros, toda la inmundicia que pudiera acabar con el sentido y el futuro de nuestra nación España. La retirada de Irak fue el banderín de enganche, aún lo es, para remover el antimilitarismo y evitar la posibilidad de una legítima defensa. Fue el camino para solapadamente ir minando a las Fuerzas Armadas y dejarlas en mínimos presupuestarios y, lo que es más grave, transformar su capacidad militar, la de una fuerza militar, su razón de ser, en una ONG.

Nuestro modelo actual tiende a unas Fuerzas Armadas, pero sin armas.

Por otro lado nadie ha analizado y expuesto con verdad y crudeza lo que aquella retirada supuso para la credibilidad, no del Ejército español, que también, sino de España como nación. Lealtad y fidelidad, compromiso inquebrantable, son conceptos muy valorados en el orden internacional, y cuando se rompen tiene graves repercusiones económicas y de todo tipo. No nos hemos recuperado.

La guerra sigue. Nada la detiene. De repente una convulsión mundial ha movido el tablero y las piezas esparcidas, algunas por el suelo, esperan recomponerse e iniciar el juego; una vez más. La caída ha roto algunos reyes, reinas, peones, torres, caballos y alfiles, que aun reconocibles, fácilmente identificables, sufren deterioros evidentes. La estrategia mundial empieza de nuevo después de una guerra que, en mi opinión, va a desunir al mundo mucho más que unirlo. Las diferencias y enfrentamientos los veremos pronto en la economía. Resistiré cantaba el Dúo Dinámico y esa es virtud española. ¿Seremos capaces? Es momento de pensar seriamente en los pasos a dar cuando el tablero esté preparado para iniciar de nuevo el juego. Hay dos factores claves: la economía y la política exterior de alianzas; militares también, o sobre todo.

Unidad requiere, porque la política, como las monarquías, no son uno sino Una unidad, continuidad, pretérito y futuro, y aquí no debemos confiar en uno sino en una política común de España frente a lo que se nos viene encima, sin partidismos ni partidas internas.

La guerra de Irak es un icono socialista, un engaño nacido del trágico 11M, un montaje que se aprovechó de la tragedia de los inocentes muertos y heridos para imponer su sectario punto de vista que no es otro que el comunista. Recuerdo imborrable y a la vez advertencia. Un debe en su cuenta corriente internacional. En la nacional a la vista está.

Ahora en el desorden internacional en el que nos vemos, es conveniente estar avisados y preparados: la jugada empezará de nuevo. Las piezas se recompondrán. Alguien debería estar pensando en ello. Que no nos pille desarmados.

En lo militar nace una nueva era donde las alianzas y acuerdos deberán ser revisados y afrontar retos nuevos hasta ahora desconocidos. Hay que recomponer nuestras posturas y despliegues. ¿Hay presupuesto? Para nosotros la debilidad estriba en la imagen antisocial de esas inversiones. Es necesaria una dirección política inteligente y conocedora de lo que el mundo se trae entre manos. Y unos Estados Mayores, alguien que mande, capaces de analizar y exigir los adecuados presupuestos y saber a dónde, por dónde, cómo, y cuándo hay que hacer uso de esos recursos presupuestados. Los despliegues de las tropas influyen mucho en su economía, proyección de futuro y desarrollo en paz de los pueblos.

España no se encuentra en condiciones de afrontar el reto. El enemigo está dentro dinamitando cualquier posibilidad de recuperación. Una España enfrentada con ella misma, con su historia, su pasado y su futuro. Es urgente rehacerse ante lo que nos viene después de esta guerra de invisible enemigo que ha castigado muy duro el carácter y la unidad de España.

Nada volverá a ser como antes.

El despliegue de nuestros ejércitos por el mundo, cercano a 3.000 soldados, debe ser revisado, como lo serán las nuevas estrategias, alianzas y amenazas. Estamos ante un mundo nuevo precisamente en un momento en el que no se adivinan líderes de prestigio capaces de conducir esta nueva situación.

China se recupera y ofrece ayuda. Visto para sentencia. El comunismo la hace y la deshace. Estados Unidos se enfrenta a las próximas votaciones, lo que abre un nuevo interrogante. Rusia, curiosamente la menos afectada por el virus, continua fomentando su mentalidad de la Gran Rusia, algo que late en millones de corazones dispuestos a todo. Europa, sin el Reino Unido, desaparecida del panorama mundial, se ha convertido en simple peón en el tablero. Oriente próximo estallará en un momento en el que sin liderazgo el caos entre poblaciones es tal que ni el mismísimo Islam ya controla. Alqaeda y otros grupos son altavoces de los que todo lo han perdido y cifran en la violencia su futuro.

¿La ONU? Les recordaré quien es la ausente ONU: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido. ¿Se les ha visto como Consejo de Seguridad del mundo que son, reunidos en estos días? ¿Dónde está la Resolución de la ONU? Hasta eso ha de cambiar.

Nuevo rumbo. Solo los que resistan y estén preparados saldrán adelante.

Unidad y fortaleza, creer en nosotros y quitar de en medio a comunistas que buscan nuestra destrucción internacional y nacional.

En estos momentos solo hay desorden internacional, el nacional es algo más. Estemos preparados para cuando llegue el momento. ¿Quién va a liderar este nuevo orden mundial? Los candidatos son varios. Europa ni está ni se la espera.

Supongo que estarán en el trabajo nuestros inteligentes y capacitados analistas para tomar la adecuada decisión y posicionarnos en el lugar y momento adecuado. Esto ha sido un virus. La próxima puede ser simplemente apretar un botón.

Les aseguro que el líder internacional que salga de este desorden tendrá detrás un poderoso Ejército que le dé el adecuado valor en el parqué. Sin ello sus acciones no se cotizarán al alza. El que no tenga ni recursos ni soldados que se olvide del pelotón de cabeza.

Regresamos de la guerra de Irak. Todo un mito. El asedio de Troya.

¿Dónde está Alejandro Magno? En su gravedad de muerte: <<En la situación en la que me encuentro, nada valen los remedios lentos ni los médicos indecisos. Me es preferible morir con arrojo a tardar en curarme. Así pues, si los médicos tienen algún recurso o alguna destreza, han de saber que, más que un remedio a la muerte, lo que busco es un remedio a la guerra>> […]. <<Cuando llegó a oídos de Darío la noticia de la enfermedad de Alejandro, avanzó hacia el  Éufrates con toda la rapidez que le permitía la magnitud de su ejército>>.

Será pronto: thálatta thálattta.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 marzo 2020

COTILLEOS DEL PALACIO… DE LA MONCLOA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

De fuentes bien informadas, como antes se decía, me entero de que en el Consejo de Ministros de la crisis se plantaron Calviño y Robles.

El comunista, en cuarentena, fue allí, por encima de todo, incluso del riesgo para sus compis, a sacar tajada. Dos ministras dijeron ¡basta!. Calviño vio la economía temblar y por un momento se le apareció Maduro sentado en el lugar de Sánchez. Robles vio al Ejército, en rojo, estrellado de rojas estrellas, repartiendo tiritas y con flores en los cañones, que de entrada quedaba muy bonito, pero pensó en aquello de ¡A mí la Legión! y le temblaron las canillas.

¡No. Hasta aquí hemos llegado!, Coletas, y no te arrimes tanto.

Sánchez confuso, miraba al ministro de Universidades que, como Unamuno y medio dormido, se entretenía en hacer pajaritas de papel, hasta que en una de esas gritó: ¡Viva la inteligencia! Soñaba un mal sueño. Se abrió la puerta y todos miraron hacia ella con cierto temor, por si acaso, pero no, era un ujier con una jofaina de agua para que el presidente se lavase las manos. Corría entre ministros el desinfectante.

Calviño amenazó con Europa. Voy y me chivo. Te vas a enterar, Coletas.

El Coletas miraba a Robles: Tú a mí no me tocas… mis soldados. Contestó iracunda la magistrada.

Ella a Sánchez: Mi jemad ya está preparado y me ha dicho que solo espera órdenes. Los soldados uniformados, sin armas claro, los aviones vuelan y los barcos navegan. De milagro, decía el anterior jemad, pero este me dice que no, que le sobran barcos, aviones y soldados. Para dietas no sabe si le va a llegar, pero con las de la instrucción y adiestramiento suspendido nos apañamos. Ya aprenderán y se adiestrarán más adelante. Si es necesario nos traemos a los del Líbano, Irak, Turquía, Letonia…

Sánchez respira. Robles no sabe que le han dicho lo que los soldados pueden hacer, pero nadie le ha informado de lo que no deben hacer. Ese es un problema. Siempre la confusión del poder con el deber.

El comunista veía que perdía y creía que la fiebre le subía. ¡Ía-ía-ía, Illa maravilla! Impertérrito el de Sanidad, consultaba los últimos datos del día, y todo subía y abajo se venía. Habla del INSALUD y alguien le dice que eso ya no existe. Claro él no es médico sino dialogador. ¡Anda! por eso ahora con lo de las Autonomías si a uno de Pamplona le da un jamacuco en Madrid y va a urgencias nadie conoce sus antecedentes clínicos, no hay cruce de datos.

Al comunista se le ocurrió otra vía: la Corona. Se la puso por montera y salió de la reunión muy enfadado, bueno, mejor dicho cabreado, estos no saben de enfados, sino de lo que implícito lleva lo otro. Pensaba entre moquetas: Tengo la sexta y la cuatro y hasta la cinco y la del 3, creo que la 1 y la 2; tengo, tengo, solo necesito dominar. Desde la Sierra Madrileña, nido de águilas, dominaré Madrid y sus palacios.

Lo intenta por otro camino y seguirá con su proyecto a través de las falsas noticias y medias verdades, táctica de agitación y propaganda de los bolcheviques. Le importa un bledo el virus ya que el comunismo es afecto a toda clase de virus.

No sé quién -¿el ocupador de salas VIP?-, preguntó: ¿Hasta cuándo aguantarán los españoles encerrados en sus casas¿ ¿Por qué los británicos no toman medidas? ¿Será esto imparable y no tengamos otra solución que esperar al calor de agosto? Nadie sabe nada.

Termina la reunión como el rosario de la aurora.

Saliendo el Coletas de la reunión entró Ivan, ya saben.

¿Tienes la solución? Preguntó el presidente Sánchez (a partir de ahora hay que poner el nombre porque, según veíamos ayer en el show televisivo, el de interior no dirige sino preside).

No, presidente. Llaman Pablo, Santi, Inés, que se ofrecen para un Gobierno de Concentración. ¿Y eso qué es? ¿Pero yo sigo aquí en mi colchón? ¿Y cuando esto pase sigo siendo el rey?

Pues eso tenéis que hablarlo.

Celaaaá que ha puesto el oído pregunta ¿Qué hay una concentración?

El de Interior, el que preside, mira a Robles: ¿Concentración? ¿Tú o yo? ¿Tuya o mía?

Presi, el colchón no hay quien te lo quite mientras yo esté a tu lado. Termina Iván tranquilizando a Sánchez, que con mal gesto y peor cara se dirige a los españoles, sus súbditos: ¡Españoles!: Solo mil palabras para deciros que nada. Nada y nada. Más nada que nada y hasta mañana nada, y después de mañana nada; y que nada, que esto lo vamos a ganar, porque nada, así que nada… Durante cerca de una hora. Pues nada: tranquinada.

El CNI, este y el otro, el del otro, no sé si el de Villarejo también, lo grabó todo.

Lo guardan porque aquí, tarde o temprano, todo se sabe.

Una recomendación: estén atentos, porque entre falsas noticias (fakes) se cuelan algunas verdades.

«En este mundo traidor nada hay verdad ni mentira; todo es según del color del cristal con que se mira» (Ramón de Campoamor y Campoosorio.1817-1901). A este Consejo de Ministros acudieron con gafas oscuras y el resultado es, como anunció el presidente, Sánchez, que nada, quédate en casa, que no hay nada que hacer. Nada es nada, como sí es sí y no es no. Sino todo lo contrario.

Nota aclaratoria: Las Fuerzas Armadas poseen infinidad de capacidades, pero no son un «todo a cien«. Es delicado hacer un uso inadecuado de medios y capacidades. Por ejemplo usarlas, como veo y escucho, para anunciar por megafonía que nos quedemos en casa. Esto no es un toque de queda. Eso lo pueden y deben hacer otros. El mando militar debe asesorar y explicar la diferencia entre lo que se puede hacer y lo que se debe hacer. Sobre todo no engañar al personal para dar imagen y desperdiciar sus verdaderas capacidades. El mal o inadecuado empleo de los medios es preocupante. Luego se oye lo que se oye: Los militares toman las calles. Sí; de pregoneros.

Claro que aquí todo vale con tal de aparentar. Nada, pues, nada, nada que hacer.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 marzo 2020